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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
David C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

Instruya a sus hijos en el camino de Dios

por David C. Pack

La unidad familiar está bajo la agresión de una variedad de fuerzas cada vez mayores, con los niños soportando la peor parte del ataque. ¡Los padres se están enfrentando ahora a probabilidades casi imposibles de criar exitosamente a sus hijos! Sin embargo, Dios ordena a los padres “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov. 22:6). ¿Pero cómo pueden los padres — uno solo o dos trabajando juntos — hacer esto? ¿Qué posibilidad tienen de criar hijos con moral en el mundo inmoral de hoy? ¿Qué se les debería enseñar a los hijos? ¿Cómo deberían ser instruidos? ¿Y puede estar seguro que lo que usted les enseña a sus hijos permanecerá con ellos toda la vida? La Palabra de Dios aborda estas y muchas otras preguntas — ¡y las respuestas no son lo que usted espera!

Introducción

No hay otro libro sobre la crianza de los hijos como Instruya a sus hijos en el camino de Dios. De hecho, nunca ha habido un tomo como este acerca de la crianza de los hijos. Éste es absolutamente único entre todos los otros que hay referentes al tema. Este importante libro contiene información imprescindible — conocimiento revelado, ¡directamente de la clara Palabra de Dios!

Las librerías modernas, en casi cada ciudad, contienen una amplia variedad de libros que enseñan una gran cantidad de ideas de hombres acerca de cómo criar a los hijos. Si bien a menudo contienen hechos y datos interesantes, y quizá algunos pocos puntos útiles de menor importancia, ninguno de estos libros competitivos, en desacuerdo y confusos, los cuales usualmente son escritos como si estuvieran tratando de impresionar a los intelectuales, han tenido éxito trayendo a los padres de hoy día las respuestas que tanto anhelan — ¡y desesperadamente necesitan!

Hoy en día, millones de familias están prácticamente en la desesperación total. Y la ignorancia del más básico conocimiento espiritual casi ha generado el holocausto de toda una generación, la cual ahora casi está perdida por completo en pensamientos erróneos y falsos valores. Los terribles frutos de las familias modernas son visibles y obvios, pero nadie sabe qué hacer al respecto. Nadie sabe dónde buscar las respuestas que incontables millones de padres están buscando. Y el mundo no sabe que hay un libro de instrucción que contiene toda la información necesaria para criar a los hijos de una manera apropiada.

Cada vez más pensadores reconocen que la civilización está fuera de control. Nuevos problemas de todo tipo están apareciendo, con otros más antiguos aparentemente empeorando todos los días. La generación actual de líderes ha fallado totalmente en su responsabilidad de mejorar el mundo — hacerlo mejor para la siguiente generación. Los líderes gubernamentales han fracasado en guiar al mundo fuera de problemas. Los líderes empresariales no han sido capaces de estabilizar la economía mundial. Los generales han fallado en traer la paz mediante la intervención militar. Los científicos no han logrado librar al mundo de la escasez alimentaria, la contaminación y de problemas tales como condiciones climáticas extremas. Los doctores y la ciencia médica han sido incapaces de contener la propagación de virus y bacterias mortales, y las enfermedades y otras plagas que provienen de éstos. Los líderes religiosos y los filósofos han fallado completamente en traer felicidad, realización y verdadero propósito a las vidas de miles de millones.

¡Todos esperan en la siguiente generación para que traigan las soluciones finales a los mayores problemas del mundo!

Sin embargo, si la situación actual se ve mal, ¡entonces el futuro se ve mucho, mucho peor! El recurso más importante del mundo — y la columna vertebral de cada sociedad y nación en la tierra actualmente — son sus niños. Pero la generación actual de jóvenes está en grandes — ¡enormes! — problemas. La condición de la presente generación de jóvenes es tan mala, con problemas tan severos, ¡que cualquiera que tenga ojos para ver no puede, y nunca podría, dudarlo! Pero esto se debe a que los padres han fallado en su responsabilidad dada por Dios de darles a sus hijos el fundamento correcto necesario para producir vidas llenas de logros, productividad y verdadero éxito. ¡Ellos no han estado a la altura del reto! Una vez más, nadie ha enseñado a estos padres — nadie los ha equipado para su responsabilidad.

Considere esto desde la perspectiva de cómo el mundo pone su mirada en el futuro de aquellos en quienes confía para producir los líderes que suponen — y anticipan — serán los “solucionadores de problemas” del futuro:

De la juventud de hoy vendrán los profesores universitarios, los maestros de escuelas y los profesionales del cuidado infantil del mañana. También producirán a los científicos, inventores y exploradores de la siguiente era. Y de la generación más joven de hoy también vendrán los economistas, expertos en finanzas, empresarios de negocios y jefes ejecutivos de la gran cantidad de pequeños negocios, grandes compañías y corporaciones multinacionales en la economía del mañana. La siguiente generación de líderes de gobierno, altos oficiales militares y miembros de los “comités de expertos” futuristas también vendrá de aquellos que hoy están en la escuela. Y lo mismo será con los filósofos, escritores y redactores. Y luego están los futuros doctores, psicólogos y otros profesionales quienes también surgirán de la generación moderna. Asimismo, vendrán los abogados, jueces y agentes del orden público para hacer frente a la deteriorada descomposición de la sociedad que está ocurriendo en la actualidad. Lo más importante, los líderes religiosos de mañana vendrán de los niños de hoy, ¡y se espera con ansias que estos pronto traerán el liderazgo que sus predecesores no han logrado traer por los últimos 6.000 años!

Por supuesto, todo esto primero supone si aún habrá un mañana para el mundo, y también que habrá una generación que exista para producir líderes calificados para guiar a la civilización más cerca de la utopía final que cada generación y todas las naciones han buscado.

La evidencia de que cualquiera de estas cosas vaya a suceder, no es buena.

Las naciones del mundo poseen una vasta suma de conocimiento, y éste aumenta cada día, pero son ignorantes de la clase correcta de conocimiento — conocimiento espiritualmente revelado. ¡Esto se debe a que el actual sistema educativo está moral y espiritualmente en bancarrota! Los engañados educadores han sido predispuestos en contra de Dios y de Su Palabra al haber tenido vertido en ellos desde la niñez la enseñanza atea de la evolución. Por décadas les han enseñado a los jóvenes (y estos se han vuelto los padres y los abuelos de hoy día) que “no hay absolutos” y que deben seguir la “ética de la situación” en todas las circunstancias. Ellos han llevado al mundo a una especie de humanismo secular — ¡donde las personas son impulsadas por cómo se sienten en vez de definiciones claras de lo correcto e incorrecto! Pero hay bien y mal en la vida — y los educadores quienes están enseñando a los niños de este mundo se han apartado ellos mismos de este conocimiento (Isa. 59:1-2). No pueden enseñar lo que nunca se les enseñó. ¡Y tampoco pueden los padres que han sido adoctrinados en el pensamiento de ellos!

Además, las iglesias de este mundo han mantenido a los padres y a los jóvenes inmersos en filosofías y enseñanzas paganas tradicionales que han engañado al mundo por milenios. Todas las religiones del mundo han ignorado el gran principio espiritual de causa y efecto que gobierna cada aspecto de la vida. Todos han olvidado enseñar verdaderos valores espirituales — que hay un esencial Libro de Instrucción inspirado de parte de Dios Todopoderoso que contiene conocimiento especial. Este explica que hay una gran ley espiritual la cual, cuando es obedecida, trae todas las cosas buenas que cada ser humano busca. Confundidos por la influencia conflictiva de líderes religiosos ciegos y educadores engañados, los padres han fracasado completamente en su mayor responsabilidad, ¡la cual debería haber sido enseñar a sus hijos cómo vivir, e inculcar en sus jóvenes mentes las maravillosas verdades de la Palabra de Dios y el supremo propósito para el cual ellos nacieron! De nuevo, ¡han fallado en estar a la altura del reto!

Este libro remueve la confusión, división, tradiciones en competencia e ignorancia que ha ocultado la verdad acerca de criar a los hijos en el camino de Dios. ¡Que Dios le ayude a comprender lo que está a punto de leer para que pueda enseñar a sus hijos a entender lo que hasta ahora no ha estado disponible en un libro!

Capítulo Uno — Enfrentando el reto

Se ha dicho que los niños representan la mayor administración de un padre. Podríamos preguntar: ¿Qué otra cosa siquiera lo superaría?

Piense en todo lo que está en juego en cómo los padres crían a un solo hijo. Este pequeño ser humano podría ser armado con la manera de triunfar en la vida, o ser literalmente programado para fracasar — ¡quedar indefenso contra los múltiples problemas que la vida le arrojará! Además, los hijos de este hijo — los propios nietos de los padres — serán afectados directamente por los principios de crianza (buenos o malos), que a su vez podrían continuar siendo usados, al menos de forma parcial, potencialmente por generaciones futuras. Luego está el efecto que el niño tendrá sobre todas las demás personas con quienes entre en contacto durante el resto de su vida. Y, ¿qué hay de la muy verdadera paz y felicidad — ¡o la carencia de estas! — que el niño trae a sus padres como otro resultado directo de cuán bien ellos hicieron su trabajo? Todas estas cosas son medidas en términos muy reales, y acarrean implicaciones casi demasiado numerosas y trascendentales como para comprenderlas.

Su tarea es reconocer qué significa todo esto para usted como padre, lo cual debe traducirse en acción — ¡lo que usted debe hacer!

El reto más grande

Tómese un momento para considerar el mundo que le rodea. Reflexione sobre todas las distintas clases de influencias — aparentemente con más cada día — a las cuales un niño es expuesto. Criar hijos en el actual mundo violento, moralmente permisivo, confuso y donde “todo se vale”, es quizá la cosa más dura y difícil que los adultos podrían hacer.

La situación podría compararse a un barco que está entrando a lo que ha sido llamado “la tormenta perfecta”. La fuerza del viento y el tamaño de las olas que golpean “el barco paternal” de hoy día significa que los padres están trabajando aparentemente contra todo pronóstico, y sin una brújula, mapas, un timón que funcione, o un motor para impulsar su barco — suponiendo que al menos ellos saben hacia donde dirigirlo. Sin embargo, en realidad, la más grande “tormenta perfecta” es aquella que sus hijos están sufriendo. Si se pudiera decir que los padres están experimentando olas de 30 pies de altura y vientos huracanados en el mar abierto, ellos al menos están en un barco. Por analogía, sus hijos están experimentando las mismas condiciones, pero en un pequeño bote de remos con filtración, ¡sin remos o siquiera una lata con la cual salgan del apuro!

Esto conduce de nuevo a la función de los padres, el propósito y el enfoque de este libro.

Por ejemplo, los padres y las madres hoy día deben contrarrestar una gran cantidad de influencias poderosas provenientes desde Hollywood, La Avenida Madison y MTV, las cuales idealizan las actitudes rebeldes y el egocentrismo. Luego deben enfrentarse a una extraña y perversa generación de jóvenes que son diferentes a todas las generaciones anteriores, y quienes tienen rodeados a sus hijos. La juventud y los adolescentes de hoy tienen toda una variedad de nuevas subculturas, valores, y pensamientos — ¡muchos de los cuales escandalizarían a todos excepto a los padres más liberales y de mente abierta!

Considere la siguiente cita de The Daily Telegraph, un periódico británico, en un artículo titulado, “Manténgase afuera: La TV, el DVD y la computadora mandan”. Ésta revela claramente el efecto de la tecnología en la paternidad actual: “La tecnología está destruyendo la vida familiar tradicional a medida que los adolescentes jóvenes pasan cada vez mas tiempo en sus dormitorios jugando juegos de computadora, navegando por Internet o viendo televisión, videos y los DVD, afirma un estudio publicado hoy. Mientras que la sala solía ser el centro del hogar, ahora más y más jóvenes de 11 a 14 años prefieren estar solos en sus dormitorios llenos de tecnología, comunicándose con amigos a través de mensajes de texto de teléfono móvil o correo electrónico”. (Este artículo a continuación afirma que el 75 por ciento de los niños en edades de 11 a 14 años tienen un televisor en su habitación, 64 por ciento tiene un reproductor de DVD o VCR, y una cuarta parte tiene una computadora en su habitación.)

La generación sin esperanza

Muchos niños y adolescentes hoy día se han vuelto desesperanzados, sin ningún atisbo, indicio o pista del por qué están vivos, y si hay un propósito para la existencia humana. Simplemente observar sus rostros entre una multitud revela mucho en este sentido. Ellos pueden ver que las condiciones del mundo empeoran cada vez más, con las noticias de cada día aparentemente peores que las del día anterior, y los problemas cada día volviéndose peores y mayores en número que el día anterior.

El resultado de todo esto es que la vasta mayoría de los niños y adolescentes en la actualidad simplemente dejan de prestar atención a la confusión y al vacío de la religión, la división y la ineficiencia del gobierno, los males y problemas que aquejan a las escuelas y a la educación, las complejas fuerzas económicas obrando en el mundo moderno y la desintegración de la familia, lo cual cada vez con mayor frecuencia incluye a la propia familia de ellos. Esto les lleva a elegir entre — más bien de vuelta a — una variedad de diferentes medios de escape: drogas, alcohol, sexo, apuestas, fiestas interminables, y entretenimiento sin sentido e injustificado, entre otras cosas, para mantenerse ocupados. A su vez, estas búsquedas conducen a toda una serie de problemas los cuales están abrumando a la sociedad — y a los padres.

Sus hijos serán — y tal vez ya son — tentados a desviarse, rendirse o renunciar si usted no está incesantemente vigilante en su responsabilidad de mantenerlos en la convicción de que ellos pueden tener un futuro, y que puede ser increíblemente maravilloso, ¡si cuidadosamente lo están construyendo paso a paso bajo su guía! Ustedes, como padres, están encargados de dar — ¡infundir! — esperanza, y ayudar a sus hijos a retenerla, cuando prácticamente nadie a su alrededor esté ayudando.

¡Esto significa que su tarea no será fácil!

Para producir un adulto feliz, moral y emocionalmente maduro y productivo — incluyendo una fuerte relación con el verdadero Dios — los padres deben nadar contra un océano turbulento de poderosas corrientes, representado por las tendencias, arrastres y abrumadoras presiones de la edad moderna. Además, grandes cantidades de padres están trabajando solos en vez de juntos para el bienestar de sus hijos. Muchos de ellos deben combatir abiertamente los esfuerzos del otro padre, quien está trabajando directamente contra la perspectiva del primer padre sobre el bienestar de los hijos. Trágicamente, la vasta mayoría de los padres simplemente están ahogándose bajo la tensión — y el efecto final es que sus hijos se están ahogando con ellos.

Cuando se trata de la crianza de los hijos, los padres a menudo no saben qué hacer — o cuándo hacer algo. ¿Lo sabe usted? Para lograr el éxito en su gestión más importante, los padres deben estar completamente equipados — ¡y esto significa estar completamente armados! — con todo el conocimiento necesario para alcanzar su meta. Todos los otros caminos los dejarán perplejos, confundidos y abrumados, no teniendo ninguna esperanza para siquiera comunicarse efectivamente con sus hijos, ¡mucho menos guiarlos realmente de forma apropiada!

Por supuesto, y esto es lo más trágico, a algunos padres simplemente no les importa lo que les sucede a sus hijos — quienes en primer lugar quizás no hayan sido siquiera planeados o deseados.

Pero cualquiera de los dos escenarios anteriores — interesado pero ignorante o despreocupado e indiferente — no tiene que ser usted. Quizá este libro pueda inspirarlo a ver su función de padre como la experiencia emocionante, apasionante y finalmente satisfactoria que esta puede ser — ¡si usted está debidamente preparado para lo que viene!

Complacencia instantánea

Considere la típica comedia televisiva: Los fuertes valores familiares, que una vez se promovían en el pasado, han sido corrompidos en los valores familiares disfuncionales de la actualidad. Y casi todas las formas de entretenimiento ahora reflejan esto.

Démosle un vistazo más de cerca a los filmes de Hollywood: Muchos idealizan la inmoralidad sexual, donde los personajes de las películas usualmente son presentados cambiando de parejas sexuales con más frecuencia de la que se cambian de ropa. Los productores de Hollywood manipulan a las audiencias a que apoyen a los rebeldes, los anti-héroes y los personajes de acción que se burlan de toda forma de autoridad. La industria cinematográfica también promueve un énfasis extremo en la belleza física y en la apariencia. También, indefensas frente a los bombardeos diarios de los anuncios en la mayoría de las revistas para adolescentes — con aquellas mucho más jóvenes también leyéndolas en grandes números — hasta el 63% de las niñas de apenas 7 a 10 años de edad ahora van a la escuela usando maquillaje y costosos perfumes. ¡Sólo esta declaración refleja un panorama triste y cada vez peor de una niñez perdida! Pero se pone peor. Para la edad de 14 años, el 90 por ciento de las niñas están usando algún tipo de lápiz labial, rimel o delineador de ojos. Esto, a su vez, lleva a una actividad sexual cada vez más prematura.

Ahora considere el Internet: Con unos pocos clics de un botón, su hijo podrá acceder a páginas web que promueven cada idea retorcida, inmoral y perversa que los hombres pueden concebir. Fotografías de imágenes absolutamente atroces están a simples segundos del consumo mental de su hijo. Y los padres aparentemente pueden hacer poco para detener esto.

Prácticamente todas las sociedades en la tierra están expuestas a la era de la complacencia instantánea, a través de medios de comunicación masivos y los CD: televisión, radio, música, películas, videojuegos, videos musicales y revistas. Y todo esto engaña a los niños para que crean que ellos son el centro del universo. Los niños son bombardeados constantemente con mensajes de egoísmo, codicia, engaño y con actitudes de “yo primero”. Estos mensajes son “envasados, envueltos y comercializados” para dirigirlos a una generación desprevenida, en paquetes de vanidad, sexo ilícito, odio, agresión física y rebelión contra la autoridad.

La televisión ha alimentado con una cuchara a los niños por tanto tiempo con esta destructiva y horrible dieta que la mayoría ya no sabe cómo pensar, razonar o resolver problemas con sus mentes. En cambio, la cultura de la televisión les ha enseñado a resolver los problemas a través de la violencia y la fuerza, junto con el engaño en todas las formas.

Trágicamente, una condición aún peor aflige los jóvenes de la era moderna. Muchos han crecido sin que siquiera se les haya enseñado a pensar, mucho menos a hablar, respecto a cualquier cosa de profundidad. Obviamente, esto es porque la mayoría de las personas ya no leen mucho, incluyendo algunas de las partes más importantes de un periódico — mucho menos una amplia variedad de libros o revistas de noticias. Los niños ya no leen más allá de lo que es requerido por sus escuelas, y esto es usualmente poco más que lo básico. Para leer, uno debe mover sus ojos de un lado a otro en toda la página. Y debe pensar acerca de las palabras que está viendo y qué describen. Por increíble que parezca, los expertos reportan que esto se ha vuelto en demasiado esfuerzo para una generación que ha sido programada para mirar fijamente una pantalla de televisor. La televisión no requiere pensamiento — o esfuerzo.

También hay evidencia que sugiere que la exposición temprana a la televisión quizás puede “reconfigurar” los patrones cerebrales en desarrollo de un niño, cambiando el pensamiento del niño por el resto de su vida. Con comerciales interrumpiendo la programación aproximadamente cada siete minutos, ha sido demostrado que produce en los niños una capacidad de atención de siete minutos. Esto parece ser confirmado en las experiencias de un narrador profesional, Odd Bodkin, quien principalmente lee para niños. Él observó que los niños comenzaban a mostrarse intranquilos luego de unos siete minutos, en anticipación a una pausa comercial. Este nuevo fenómeno ha sido etiquetado como “Desorden de Déficit de Atención”.

Un artículo titulado: “El tiempo de televisión para niños pequeños puede reducir la atención” señala a una relación entre el tiempo dedicado a ver televisión y los problemas de atención de los niños. Éste dice: “Los expertos saben que demasiada televisión es perjudicial para los niños mayores, pero también puede afectar la capacidad de atención de niños de tan sólo 1 año de edad, sugiere un nuevo estudio” (HealthDay Reporter).

Otro estudio, realizado por el Dr. Dimitri Christakis de la Universidad de Washington, Seattle, dice: “Encontramos que ver televisión antes de la edad de 3 años, incrementa las posibilidades de que los niños desarrollen problemas de atención a la edad de 7 años”.

Los investigadores también encontraron lo siguiente: “…por cada hora adicional diaria de televisión que los niños pequeños vieron en promedio, el riesgo de tener problemas de atención posteriormente [a la edad de 7] se incrementó casi 10 [veces]”. (Este es un ejemplo clásico de la invisible ley de causa y efecto en acción. Pero debido a que los padres no están buscando esto — y esto se debe a que nadie les está diciendo que deberían hacerlo — el resultado es una generación completa de niños pequeños con poca o ninguna capacidad de perseverancia. Aprenderemos más acerca de esta generación en el siguiente capítulo.)

Pero continuemos: Esto significa que los niños entre 1 a 3 años de edad que vieron ocho horas diarias de televisión “tendrán un riesgo 80% mayor de problemas de atención comparado a un niño que no vio televisión en absoluto”. Un reconocido experto ha afirmado que los niños deberían evitar todo contacto con la televisión y los videojuegos, previo a la edad de tres años.

El libro, Cero a Seis: Los medios de comunicación electrónicos en las vidas de los infantes, bebés y preescolares, publicado por la Fundación Familiar Kaiser, provee una mirada en el uso de los medios de comunicación entre los más jóvenes y sus padres. Algunos de sus hallazgos incluyen:

  • 83% de los niños utilizan medios de comunicación con pantalla, ya sea televisión, películas o videojuegos.
  • 77% encienden la televisión por sí mismos.
  • 67% solicitan un programa en particular o son capaces de navegar por los canales usando un control remoto.
  • 65% viven en hogares en los cuales la televisión está encendida la mitad del tiempo o más.
  • 36% viven en hogares donde la televisión siempre está encendida (considerado un hogar de televisión “intensa”).
  • En los hogares de televisión “intensa”, 77% de los niños la ven a diario.
  • Tales niños también son menos propensos a leer (59% vs. 68%).
  • También son menos propensos a ser capaces de leer en lo más mínimo (34% de los niños entre 4 a 6 años de hogares de televisión intensa pueden leer; comparado al 56% de otros de la misma edad).
  • La mayoría de los padres (59%) dicen que sus hijos de 4 a 6 años de edad imitan el comportamiento agresivo visto en la televisión.
  • Y quizá la estadística más asombrosa en todo este libro es que 26% de los niños menores de 2 años tienen una televisión en su habitación.

¿Cuál ha sido el resultado de todo esto? Mucha gente joven jamás ha visitado una biblioteca o jamás poseyeron personalmente un libro. (La mayoría de ellos tienen poca idea del maravilloso mundo de los libros.) Virtualmente toda su perspectiva sobre la vida se limita a los que aparece en la pantalla del televisor. Y lo que ellos constantemente ven es violencia, corrupción e inmoralidad generalizada.

Esto también significa que los padres se enfrentan a una amplia gama de problemas incorporados en sus hijos a una edad muy temprana, asegurando que los padres tengan una batalla cuesta arriba larga y difícil para poder vencer estas cosas.

Más estadísticas asombrosas

Considere estas alarmantes estadísticas, y toda la angustia y sufrimiento que representan:

  • En 1990, 24% de las familias estadounidenses eran hogares monoparentales. Para 1999, había subido a 27%.
  • En 1999, 68% de los niños estadounidenses vivían en hogares con ambos padres, por debajo del 77% en 1980.
  • Desde el 1 de julio de 1998 al 30 de junio de 1999, hubieron 47 muertes violentas en las escuelas estadounidenses.
  • Desde 1992 a 1999, los estudiantes fueron más propensos a ser víctimas de robo en la escuela que en cualquier otro lugar.
  • Los EE.UU. tiene la cifra más alta de embarazos en adolescentes que cualquier nación industrializada — un millón anualmente entre jovencitas de 15 a 19 años. El Reino Unido es el siguiente más alto, con alrededor de medio millón de embarazos al año. Pero este número en realidad representa una tasa que es mucho más alta, ya que el Reino Unido es aproximadamente sólo una quinta parte del tamaño de los Estados Unidos.
  • De los estadounidenses que anualmente han sido infectados con enfermedades de transmisión sexual (ETS), más de tres millones (o alrededor del 25%) son adolescentes.
  • Cada año, cerca del 25% de todos los nuevos casos de VIH ocurren en personas de 13 a 21 años.

Las siguientes estadísticas son de “Heartland Village, Estadísticas Juveniles” a menos que se indique lo contrario:

  • Cada noche, 40% de los niños en Estados Unidos se van a dormir en un hogar sin un papá.
  • 66% de los niños creen que la verdad absoluta no puede saberse.
  • 10% de los varones adolescentes y 18% de las jóvenes adolescentes han hecho algunos intentos por quitarse su propia vida.
  • Un nuevo estudio revela que los adolescentes que pasan la mayor parte de su tiempo libre ingiriendo películas, televisión y música ven la cultura pop como una forma válida de creatividad. Un estudio encontró que 87% de los adolescentes clasificaron “dirigir una película”, “ser un científico espacial” y “ser un buen maestro” como metas igualmente importantes.
  • Aunque los adolescentes entre 13 a 17 años constituyen solamente el 7% de la población estadounidense, representan el 31% de la población que roba en las tiendas.
  • Un tercio de los adolescentes estadounidenses dicen que pueden conseguir condones gratis de forma regular. He aquí el revelador desglose de los porcentajes describiendo dónde son capaces de hacer esto:
    • Clínica — 40%
    • Amigos — 16%
    • Escuela — 14%
    • Tienda de regalo — 6%
    • Doctores — 6%
    • Padres/familiar — 4%
    • Conciertos — 2%
  • La siguiente es una ilustración de cómo los niños estadounidenses ven la homosexualidad:
    • 82% dice que los homosexuales pueden y deberían ser contratados para cualquier puesto.
    • 80% piensa que las parejas del mismo sexo deberían recibir los mismos beneficios de empleo que las personas casadas.
    • 73% dice que a los homosexuales debería permitírseles entrar al ejército.
    • 64% piensa que a los homosexuales deberían permitirles adoptar hijos.
    • 61% coincide en que a los homosexuales les deberían permitir casarse.
    • 69% sabe que el contacto íntimo con un homosexual causa el SIDA.
  • Adolescentes estadounidenses evaluados con preguntas que mezclaban cultura popular y temas constitucionales proveyeron las siguientes respuestas:
    • Menos del 2% de los adolescentes reconoció a James Madison como el padre de la Constitución, pero el 58% conoce a Bill Gates como el padre de Microsoft.
    • Casi el 95% sabe que Will Smith interpretó el papel del “Príncipe del Rap”, pero solamente el 2% sabe que William Rehnquist fue el Juez Presidente de la Corte Suprema de EE. UU.
    • Más del 75% sabe que el código postal de Beverly Hills es 90210, pero solamente el 25% sabe que la Constitución fue escrita en Filadelfia.
    • 41% puede nombrar las tres ramas del gobierno, mientras que el 59% puede nombrar a los Tres Chiflados, quienes era populares en la televisión hace medio siglo.
    • 74% sabe que Bart Simpson vive en Springfield, pero solamente el 12% sabe que el presidente estadounidense Abraham Lincoln era de Springfield, Illinois.
  • A la sociedad le cuesta $39.000 dólares anuales mantener a un joven en un centro correccional.
  • El niño promedio es testigo de 8.000 asesinatos y otros 100.000 actos de violencia en la televisión para el momento en que termina la escuela primaria.
  • Cada día…
    • 13 personas jóvenes se suicidan
    • 16 son asesinadas
    • 1.000 se convierten en madres
    • 2.200 abandonan la escuela
    • 500 comienzan a usar drogas
    • 1.000 comienzan a ingerir alcohol
    • 3.500 son agredidas
    • 630 son atracadas
    • 80 son violadas
  • 1,1 millones de adolescentes resultan embarazadas cada año, que representa el 11% de todas en las de edades de 15 a 19 años.
  • Casi la mitad de todos los embarazos en adolescentes (449.000) terminan en abortos.
  • Uno de cada tres adolescentes, ha usado una droga ilícita en los últimos 30 días. (Esta estadística por sí sola representa el estado sobrecogedor de la situación.)
  • El suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los estudiantes universitarios.
  • Las jovencitas estadounidenses, en promedio, comienzan a tener relaciones sexuales a los 16 años, y los muchachos a los 15. Para el tiempo de la graduación de secundaria, el 70% de las jóvenes y el 80% de los muchachos han estado sexualmente activos (U.S. News and World Report; 22 de diciembre de 1986, p. 8).
  • 50% de los hombres sexualmente activos de hoy en día tuvieron su primera experiencia sexual entre las edades 11 y 13 años (Robert Coles y Geoffrey Strokes, Sex and the American Teenager, Sexo y el adolecente americano 1985).
  • A la edad de 13 años, los varones que nunca han tenido ninguna forma de sexo son minoría. De forma similar, las jóvenes están en la minoría a los 15 años de edad.

Subculturas que les son propias

Los adolescentes modernos han desarrollado sus propias subculturas completamente únicas y sus propios conjuntos de estándares. Esto incluye perforación corporal, tatuajes, abuso de drogas, fiestas salvajes aparentemente interminables, y otros comportamientos aberrantes demasiado numerosos para enumerarlos aquí.

Reflejando un cierto nuevo patrón de conducta, números ya vastos y crecientes de adolescentes ahora pasan una enorme cantidad de tiempo asistiendo a “fiestas de póquer”. Gran parte de esto se hace bajo la “útil supervisión” de muchos padres, quienes simplemente están felices de ver a sus hijos seguros en casa donde pueden vigilarlos. ¡Esta tendencia también incluye a niños de apenas diez años! Por supuesto, ahora un número elevado de programas de televisión promueven el póquer, y esto ha creado un aumento de productos disponibles para venta para enseñarles póquer a los niños pequeños. Luego está el problema de que los adolescentes y los niños más jóvenes están siendo inducidos a otras formas de apuesta. Ya que la apuesta es adictiva, todos los problemas relacionados que se ven en los apostadores adultos que son adictos se están viendo a esta edad más temprana.

Pero las fiestas de póquer son sólo el comienzo del problema de las “fiestas” con la cultura joven de hoy día. Entienda. Estas no son las fiestas ya sea de la generación suya o de las anteriores. Estas son fiestas verdaderamente salvajes, incluyendo “juergas”, las cuales pueden tener miles de jóvenes en cada fiesta (algunas veces llevadas a cabo en bodegas, playas remotas, y otros lugares similares donde las drogas puedan fluir más libremente). Luego están las fiestas de bebidas alcohólicas en sótanos y otros lugares aislados, a menudo permitidas por los padres por la misma razón por la cual permiten las fiestas de póquer. También están las discotecas, que generalmente son para conseguir sexo. (Incluso ahora hay “clubes de baile para adolescentes” para el mismo propósito, pero se hace bajo el disfraz de actividades “seguras”, libres de alcohol. Aquí, la música sexualmente sugestiva es el peor problema, con el sexo propiamente dicho en un cercano segundo lugar.)

Toda esto está llevando cada vez más a los jóvenes hacia el contacto con lo peor del bajo fondo de la sociedad — narcotraficantes, prostitutas, apuestas ilegales y varias otras actividades criminales, para mantener sus hábitos de drogadicción.

Por supuesto, la televisión, la industria cinematográfica y otras formas de entretenimiento también han desempeñado un papel directo en todo esto. Han glorificado tales fiestas y conductas, al presentarlas como que son casi una parte de la vida normal cotidiana. No es exagerado decir que la ilustración anterior es lo que una gran parte de la educación universitaria ha llegado a significar para miles y miles de jóvenes que ahora parecen ver su “experiencia universitaria” como unas infinitas “vacaciones de primavera” — ya no solamente tomadas en lugares como Florida, California o Cancún.

La deplorable condición de la generación que producirá los líderes del mañana, se ha convertido en una de las enormes declaraciones de nuestro tiempo. Cuán increíble es que enormes cantidades de jóvenes de hoy día ha llegado a buscar, y esperan encontrar, una fiesta en alguna parte — ¡en cualquier lugar! Este patrón se ha convertido en una búsqueda y un ciclo interminable para muchos, con uno de los subproductos siendo simplemente cada vez más suicidios de adolescentes y muertes accidentales relacionadas con sobredosis de drogas y beber en exceso, todo lo cual sirve para llevar la tragedia a casa, a padres que jamás vieron esto venir, o quienes sí lo vieron venir pero no tenían idea de cómo detenerlo.

Irónicamente, el mantra de la juventud de hoy es que cualquier cosa es permisible siempre y cuando nadie “salga lastimado”.

Podemos preguntar: ¿Es de extrañar que los padres estén abrumados, sin tener ni idea de qué hacer? ¿Resulta sorprendente que la gente razonable reconozca que los expertos han fallado totalmente?

Revolución sexual al estilo preadolescente

Como se mencionó antes, el sexo en adolescente — e incluso en preadolescente — ahora se está convirtiendo rápidamente en la norma, con grandes y crecientes cantidades de preadolescentes que asisten a “fiestas de sexo oral”, porque vieron que esto no fue considerado sexo por los más altos funcionario en el país. Esto ha supuesto que la fornicación generalizada, dando lugar a un aumento en embarazos de adolescentes y en enfermedades de transmisión sexual, prácticamente se ha vuelto un estilo de vida en los países occidentales, con Gran Bretaña actualmente a la cabeza, mientras sufre una epidemia de todo este tipo de enfermedades relacionadas. (Grandes cantidades de preadolescentes también han sido atraídos a las antes mencionadas “fiestas desenfrenadas”, las cuales han llevado a estas mentes jóvenes a ser rápidamente abrumadas con diversos problemas que mentes mucho más viejas que las de ellos ni siquiera están equipadas para enfrentar.)

Varios tipos de “educación sexual” — y todo esto no es una simple instrucción — son cursos en muchas escuelas intermedias y secundarias en los Estados Unidos como parte del currículum estándar. ¿Por qué entonces a alguien le sorprende que los niños estén teniendo sexo en cifras récord y cada vez mayores? Luego considere que a las jóvenes británicas menores de 16 años se les permiten realizarse abortos sin el conocimiento de sus padres, ¡o sin que los padres siquiera se enteren de que su niña había estado embarazada! Esta es una realidad absolutamente alarmante.

La otra cara de esta moneda es que hay un número creciente de jovencitas adolescentes que quieren tener un bebé — porque muchas de sus amigas los están teniendo. Ellas están viendo esto como una manera de tener a alguien en sus vidas que les demostrará el “amor incondicional” que no pueden encontrar de ninguna otra forma. Muchas lo ven como una “moda” atractiva que uno debería estar dispuesto a “considerar” seriamente.

Además, muchas jovencitas colegialas están copiando la tendencia establecida por prostitutas y están publicando en Internet “memorias explícitas” de sus aventuras y experiencias sexuales, debido a que vastos números de personas simplemente están más que dispuestas a leerlas.

Antes de examinar la Biblia para ver cómo los padres pueden criar a sus hijos adecuadamente, debemos echar una mirada aún más profunda a la generación actual.

Capítulo Dos — “Una generación extraña”

Aquí hay una referencia descriptiva de parte del profeta Oseas prediciendo el estado de la actual generación de jóvenes: “Contra el Eterno prevaricaron, porque han engendrado hijos extraños …” (5:7). Esto es más cierto de lo que la generación más vieja puede incluso comenzar a entender.

La juventud de hoy vive en un mundo muy diferente al de todas las generaciones previas. Es uno que les enseña que las carreras profesionales vienen primero — que la realización individual es más importante que la crianza de una familia — que las madres hogareñas se han convertido, y deberían ser, en gran medida una cosa del pasado — y que los hogares necesitan los ingresos de dos padres, o las familias no pueden sobrevivir. Es un mundo que enfatiza vivir casi exclusivamente para el hoy, porque el mañana puede que nunca llegue.

Los niños de hoy son cínicos, emocionalmente vacíos y poseen un tipo de mentalidad hastiada del mundo. Si bien muchos por fuera pueden parecer fuertes y hablar con rudeza, la mayoría son moralmente débiles y están espiritualmente vacíos por dentro. Ellos se han convertido en una generación de niños emocionalmente atrofiados. Como resultado, carecen de empatía — no pueden preocuparse por otros, y a duras penas pueden preocuparse por sí mismos. Les falta la fibra o firmeza moral para hacer lo correcto, incluso cuando es sencillo. Millones han llegado de forma inestable a la edad adulta creyendo que “si se siente bien, hazlo”.

¿Es de extrañar que diez estudiantes sean expulsados diariamente de las escuelas británicas debido a un comportamiento violento? ¿Alguna vez hubo dudas de que la tendencia estadounidense hacia la extrema violencia masiva en las escuelas también se produciría en Gran Bretaña?

Estas condiciones no sucedieron de una sola vez. Ya en la década de 1970, la sociedad moderna comenzó a criar una generación de “niños con llaves” — niños que llegaban al hogar, a una casa vacía después de la escuela. Sin la supervisión de los adultos, eran dejados a su propia suerte. Una gran cantidad de estos niños con llaves prácticamente se criaron a sí mismos hasta la edad adulta. Los productos finales no han sido buenos.

Por una parte, generalmente se han convertido (y a menudo ferozmente) en adultos independientes que parecen necesitar poca supervisión en sus trabajos. Por otro lado, nunca aprendieron a vincularse emocionalmente con las personas y por lo general son trabajadores mediocres en equipo. Ellos nunca aprendieron a preocuparse por los demás, porque han sido entrenados para preocuparse — y defenderse — solamente por sí mismos. Esto también ha significado que no saben cómo edificar relaciones afectuosas y maduras. Y muestran poco interés en padres quienes mostraron poco interés en ellos.

“Mileniales”

Ahora imagine el siguiente escenario: Usted está parado en la línea de la caja registradora de “12 artículos o menos” en el supermercado local, esperando para pagar por una hogaza de pan.

El hombre frente a usted está comprando una botella de vino, que él presenta a la cajera — una rubia llena de acné con mechones de color anaranjado, verde limón y otros colores no naturales en todo su cabello, un tatuaje de mariposa en la parte inferior de la muñeca, y perforaciones corporales en partes de la piel que solamente pueden ser consideradas perversas. Demasiado joven para legalmente registrar compras de alcohol, hace señales para que le ayude una cajera mayor.

Una mujer agradable y amable de mediana edad aparece de repente. Le sonríe al cliente y pregunta, “Hola, ¿cómo está hoy, señor?”, mientras introduce un código en la registradora. La transacción está hecha. La mujer mayor le agradece al cliente por su compra, y luego regresa a sus otros deberes.

Usted es el siguiente en la línea. La joven rubia se encuentra en la registradora y le mira fijamente, sin decir nada — ni un “hola” o “¿cómo está usted?” Nada.

Usted da un paso adelante y presenta su hogaza de pan. Ella lo registra, lo pone en una bolsa, le dice el precio, el cual usted paga, ella le devuelve su cambio. Su transacción está completa. Usted hace una pausa por un momento, esperando que diga, “Gracias. Vuelva otra vez”.

Nada, ni siquiera una sonrisa. Es como si ella fuese un maniquí que respira.

Usted sonríe y le ofrece palabras de agradecimiento por su rápido servicio — a lo cual ella refunfuña, “Sí” o “Ajá” o algo parecido, cualquier cosa excepto, “De nada”.

Bienvenido a la era de los mileniales.

Estos manejan las cajas registradoras de los supermercados y los mostradores de las tiendas por departamento. Vagan en los centros comerciales en grandes grupos apenas dirigiéndose la palabra entre sí, “muy ocupados” enviándoles mensajes de textos a otros amigos. Muchos se gradúan de la universidad y asumen cargos de nivel inicial en complejos de oficina donde las corbatas, los zapatos de vestir y el atuendo de negocios en general están en gran medida extintos — un entorno de trabajo administrativo donde los empleados jóvenes libremente llaman a sus supervisores mayores por sus primeros nombres y la expresión “una buena posición a base de trabajo duro” cae en oídos sordos. El o la milenial promedio no sabe cómo conducirse profesionalmente a sí mismo en la oficina. A él o ella le falta el entrenamiento para utilizar la etiqueta apropiada en las cenas de negocios y en otras ocasiones especiales. Tampoco se le enseñó a valorar la experiencia práctica de generaciones mayores y más experimentadas. Y no sabe cómo y cuándo aceptar un “no” por respuesta.

La era de los mileniales ha comenzado. Un capítulo acerca de esta generación es necesario antes de entender lo que Dios requiere de los padres. Es necesario ver a fondo en qué se han convertido muchos millones de personas en todo el mundo occidental.

Quiénes son

Nacidos entre 1980-2000, ellos son la última generación de jóvenes en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y otras naciones occidentalizadas. Si bien son llamados por varios nombres descriptivos — “Generación Y, Eco Boomers, Generación del Futuro”, y otros — una encuesta reveló que la mayoría prefiere ser llamada “Mileniales”.

La de ellos es la primera generación en crecer rodeada por la tecnología moderna y de “complacencia instantánea” de los medios digitales. No tienen ningún recuerdo de un mundo sin computadoras, celulares, cámaras digitales, correo electrónico, mensajería de texto, mensajería instantánea, asistentes personales digitales, reproductores de mp3, dispositivos portátiles de videojuegos, blogs, videos en Internet de “hágalo usted mismo”, mundos virtuales en línea, navegación en la web y dispositivos a control remoto.

Se estima que 80 millones de estadounidenses, mileniales, están listos para reemplazar a los baby boomers a medida que estos se retiran de la fuerza laboral.

A diferencia de la Generación X, es más probable que los mileniales hayan crecido en hogares con ambos padres, donde tanto el padre como la madre trabajaban. Sin embargo, los padres — tal vez en reacción a la negligencia infantil que experimentó la “Gen-X” — les ofrecieron consejos a sus hijos y alentaron a sus pequeños a expresar libremente sus opiniones y sugerencias sobre cualquier asunto. Los mileniales fueron tratados como “pequeños adultos”, como regularmente se muestra en las comedias de televisión y en las películas de Hollywood.

Su perspectiva de la vida cambió con respecto a la de las generaciones previas, ya que el mundo en sí había cambiado, ahora era más pequeño, interconectado — realmente una aldea global.

En el libro Conexión con la Generación.Net: Lo que los profesionales de educación superior necesitan saber acerca de los estudiantes de hoy día, una encuesta a 7.705 estudiantes universitarios en los EE.UU., reveló lo siguiente:

  • 97% posee una computadora
  • 94% posee un celular
  • 76% utiliza mensajería instantánea (aumentando diariamente)
  • 15% de los usuarios de mensajería instantánea están conectados 24 horas al día/7 días a la semana
  • 34% utiliza los sitios web como su principal fuente de noticias
  • 28% es autor de un blog y 44% lee blogs
  • 49% descarga música usando el intercambio de archivos de red entre particulares
  • 75% de los estudiantes universitarios tiene una cuenta en Facebook
  • 60% posee algún tipo de dispositivo portátil de música y/o video tal como un iPod
  • 90% ha tenido relaciones sexuales antes del matrimonio

Hubo un tiempo en que la infancia de uno estaba centralizada en un vecindario, una escuela, un pequeño pueblo. No más. Los mileniales van de compras, se investigan, se llaman, se envían mensajes de texto y se escriben unos a otros en cualquier momento, y en cualquier lugar. Ellos se han acostumbrado a recibir lo que quieren — y lo que quieren, ¡lo quieren AHORA!

Infancia “monitoreada”

Los baby boomers han sido llamados absortos en sí mismos. Los de la Generación X han sido considerados como cínicos y no motivados. Del mismo modo, los mileniales son identificados por sus extremos, sus fortalezas y debilidades generales. Por supuesto, toda descripción dada a cualquier generación en particular no puede aplicarse a cada persona sin diferencia alguna. Hay excepciones.

La mayoría de los mileniales no están orientados a trabajar en equipo y no son leales a los trabajadores. Mantienen una visión “pragmática” acerca del entorno laboral moderno. Habiendo visto a empleados ser despedidos después de décadas de servicio leal a la compañía, los mileniales deciden: “No dejaré que eso me suceda a mí”.

Se han acostumbrado a anticipar opciones potenciales de empleo en otros lugares. A pesar de la crisis económica de los Estados Unidos, aún se pueden encontrar empleos, lo cual significa que el temor de perder la posición de uno no es lo mismo que una vez fue.

Hay otra razón por la que el temor a perder el empleo es casi inexistente.

Desde la concepción, los mileniales han sido mimados por padres “helicóptero” — padres y madres que muy de cerca estaban encima de cada movimiento de sus hijos y personalmente intercedían en sus asuntos. Fueron criados durante las décadas de 1980 y los 90, cuando eran frecuentes los letreros: “Bebé a bordo” y las calcomanías para parachoques de “¡Mi hijo está en el cuadro de honor!” Los mileniales crecieron siendo complacidos. El mundo giraba alrededor de ellos. Se unían a equipos de fútbol y recibían trofeos simplemente por participar. Se les dijo repetidamente: “Todos son ganadores”, lo que significa que el valor de ganar fue drásticamente reducido.

Sus vidas fueron micro-administradas de una actividad a la otra: fútbol, básquetbol, danza, artes marciales, aprender a tocar un instrumento. A los mileniales se les hizo sentir solicitados, necesarios e indispensables. Los padres helicópteros no dudaban en tratar de convencer a los maestros a que cambiaran la calificación de Juanito. Negociaban con el entrenador de fútbol para que le diera a Susi más tiempo de juego.

Cuando Juanito y Susi fueron a la universidad, el monitoreo continuó. Los profesores universitarios recibían llamadas telefónicas y visitas de padres que intervenían tratando de obtener mejores calificaciones para sus hijos. Y cuando Susi y Juanito entraron a la fuerza laboral en su profesión elegida, Recursos Humanos recibía llamadas telefónicas y visitas de parte de padres que intervenían. ¡Algunos asistieron a las entrevistas de trabajo! Otros le dijeron a los empleadores de sus hijos que su oferta de salario o la bonificación anual eran insuficientes.

“Nuestros padres realmente nos quitaron esa oportunidad de fracasar y aprender cómo levantarnos”, dijo Jason Dorsey, que aconseja a sus compañeros veinteañeros sobre cómo hacer frente al trabajo (60 Minutos). Hablando de los mileniales, él dijo, “Nosotros definitivamente ponemos el estilo de vida y los amigos por encima del trabajo. No hay duda al respecto”.

Ya que fueron recompensados toda su vida simplemente por participar, los mileniales adultos han sido condicionados a creer que deberían ser recompensados “simplemente por presentarse”. El mundo real no funciona de esa forma — sin embargo, debido a que los mileniales pronto superarán en número en la fuerza laboral a los baby boomers y a los de la Generación X, los empleadores están teniendo que cambiar sus tácticas para relacionarse con sus empleados. El entorno actual de oficina enfatiza la diversión por encima del trabajo, las comodidades materiales y los regalos promocionales (bebidas gratis, bocadillos gratis, etc.), por encima de la estructura y la autodisciplina.

Expectativas

Los padres, los maestros — incluso los programas de televisión para niños — repetidamente les enseñaron a los mileniales la importancia de tener autoestima, a tener una actitud de sí se puede, a tener confianza en sí mismos. Una y otra vez se les dijo, “Tú eres especial”. Las intenciones eran buenas, pero los efectos fueron terribles, una generación que espera ser elogiada por el más mínimo esfuerzo, que sin embargo se desmorona ante el sonido de una voz fuerte diciéndoles a los trabajadores jóvenes dónde fallaron y cómo pueden mejorar.

Los mileniales quieren más que un trabajo de nueve a cinco — quieren horas laborales flexibles, la opción de trabajar desde casa o tener una semana laboral comprimida. Ellos aprecian los momentos divertidos, y esperan que el lugar de trabajo sea desafiante y creativo. Pero por encima de todo, ¡DIVERTIDO!

Los mileniales están conectados 24/7, desde el momento en que se despiertan hasta que se van a dormir. Con correo electrónico, mensajería de texto, teléfonos celulares y otros medios de comunicación instantánea, la línea que divide el trabajo de la vida social se ha desdibujado y desvanecido.

Los mileniales sí trabajan diligentemente, pero sólo siempre y cuando conozcan las reglas básicas y tengan suficiente tiempo para “disfrutar al máximo”. Habiendo crecido recibiendo recompensas y elogios por todo, ellos esperan ascender la escalera del éxito — ¡rápidamente!

“A pesar que están mejor educados, son más hábiles en tecnología, y más rápidos para adaptarse que los que les precedieron, se niegan a adaptarse ciegamente a estándares tradicionales y a instituciones ya consagradas. En cambio, con descaro preguntan, ‘¿Por qué?’” (Employing Generation Why, Empleando a la generación Por qué, por Eric Chester).

Esta es la misma generación que anhela la interacción con sus gerentes y felizmente recibe retroalimentación, la cual sus padres y maestros de escuela primaria les enseñaron a buscar, especialmente si ésta viene con elogios. A cambio, esperan que sus opiniones e ideas sean escuchadas y respetadas, a pesar de la falta de experiencia.

Los mileniales generalmente carecen de discreción — prudencia — lo que una vez se llamaba sentido común. Ellos saben que una vez que una imagen, fragmento de sonido o correo electrónico se publica en la Web, está ahí para siempre. Sin embargo, el Internet se ha convertido en un vertedero para la grabación de los momentos más vergonzosos, crudos e impactantes de la vida de las personas. Años después, al solicitar un empleo o al intentar moverse a una posición más alta, profesores jóvenes, trabajadores de emergencias y otras personas, han frustrado sus esperanzas.

He aquí el por qué: pudieron haberse ido de parranda a una discoteca y haberse “desenfrenado”, un momento capturado por un teléfono móvil con cámara para que el mundo entero lo vea — después de ingerir alcohol más allá del límite, cantaron una diatriba llena de odio en un bar, grabada y publicada en la Internet como un mp3 fácil de descargar — en vez de pensarlo cuidadosamente y entender el impacto de las palabras, escribieron un correo electrónico mal intencionado que fue tomado por el mundo de los blogueros. Una vez en línea, nunca puede ser eliminado.

Además, los mileniales fueron criados para ser tolerantes — “no juzgues”. Pero los padres y tutores fallaron al no enseñar la importancia de ejercer paciencia, discreción y prudencia. A ellos no se les enseñó a valorar entre lo correcto y lo incorrecto, a entender la diferencia entre uno y lo otro.

Edificando una mala reputación

Ha surgido una nueva industria de asesores para enseñarle a las compañías cómo interactuar con, entrenar, motivar — y, en algunos casos, esencialmente trabajar de niñera para — una generación que no acepta un “no” por respuesta. Estos asesores les enseñan a los mileniales (y a los de la Generación X, de hecho) cómo ocultar tatuajes visibles; cómo comportarse como profesionales en la oficina; cómo emplear una apropiada etiqueta en el restaurante y en la empresa.

Los EE.UU. no es el único en tratar con los mileniales. En Australia, una encuesta de 2007 a más de 315 pequeñas y medianas empresas reveló que casi el 70% reportaron insatisfacción con el desempeño de los empleados mileniales, particularmente en la ortografía y la gramática, y que ellos no entendían lo que constituía un comportamiento corporativo apropiado (ABC News de Australia).

El Dallas Morning News reportó que un publicista ejecutivo dejó de contratar por completo a mileniales universitarios recién graduados, a menos que hayan realizado estudios avanzados o tuvieran experiencia relacionada con el trabajo. Aunque el ejecutivo de publicidad los llamó creativos y conocedores de la tecnología, dijo que los mileniales en general carecen de la habilidad de ser responsables, dar cuenta de sus actos y hacer frente a los contratiempos. “Ellos se deshacen en la vida tan a menudo como se deshacen del trabajo en sí mismo. Consiguen un apartamento y un gato, y no pueden lidiar con esto. El trabajo se vuelve una víctima adicional” (Ibíd.).

Un experto generacional le dijo al periódico que los mileniales han sido “sobre criados, sobre consentidos y sobre protegidos. No han experimentado tanto fracaso, frustración y dolor. Estábamos tan obsesionados con proteger y promover su autoestima que se desmoronan como galletas cuando descubren que el mundo no gira alrededor de ellos. Llegan al mundo real y son conmocionados” (Ibíd.).

Marian Salzman, una ejecutiva de publicidad en J. Walter Thompson, le dijo a 60 Minutes, “algunos de ellos son… más trabajadores. Tienen estas herramientas para lograr hacer las cosas. Son sumamente listos e ingeniosos. [Pero] algunos de los otros son absolutamente incorregibles. Las cosas se hacen a su manera o no se hacen”.

“Sí tiene que hablarles en cierto modo como un terapeuta en la televisión podría hablarle a un paciente”, añade la Sra. Salzman. “Usted no puede ser severo. No puede decirles que está decepcionado de ellos. Realmente no les puede pedir que estén apasionados por la empresa. Porque están apasionados por sí mismos y eso los mantiene muy ocupados”.

A los mileniales no les gusta que se les diga que sean pacientes alcanzando los objetivos y sobrevaloran su valía para la compañía. La Sra. Salzman dijo: “Creo que realmente se consideran a sí mismos como si fueran mercancía en eBay. ‘Si no me quiere, Sr. Empleador, voy a ir a venderme a mí mismo por la calle. Probablemente conseguiré más dinero. Definitivamente obtendré una mejor experiencia. Y por cierto, ellos me adorarán. A usted sólo le agrado’”.

60 Minutes también habló con Mary Crane, una asesora. Ella dijo que los mileniales “han escalado el Monte Everest. Han ido hasta Machu Picchu para ayudar a excavarlo. Pero ellos nunca han perforado una tarjeta en un reloj de fichar. No tienen ninguna idea de lo que realmente es estar en una oficina a las 9 en punto, con personas entregándoles trabajo”. Carecen de cómo reaccionar con gracia cuando están en apuros.

“Usted ahora tiene a una generación”, continúa la Sra. Crane, “viniendo al lugar de trabajo que ha crecido con la expectativa de que ellos ganarán automáticamente, y siempre serán recompensados, aunque sólo sea por hacer acto de presencia”.

“Sendas antiguas”

Dios le habla a los ciudadanos de esta era moderna: “Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jer. 6:16).

Las “sendas antiguas” de los verdaderos valores y las tradiciones correctas debían ser enseñadas en la unidad familiar, el componente básico de cualquier sociedad próspera. Si se desmorona la institución de la familia tradicional, así también lo hace la civilización.

Los mileniales están llegando a la edad adulta creyendo que cualquier grupo de personas puede ser definido como una familia, siempre y cuando exista en “amor”. Dios también dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Oseas 4:6) — ignorancia de las “sendas antiguas” que conducen al éxito duradero.

En casos extremos, ¡los padres han consentido a sus hijos hasta el punto de estar corrompidos! Lo que ha faltado es balance: Los padres ya sea que han mimado a sus hijos o los han ignorado de manera que, esencialmente, se criaron a sí mismos.

Una generación sin valores

Muchos niños hoy día están casi completamente desprovistos de verdaderos valores — y muchos ni siquiera son conscientes de que deberían tener valores. Sus mentes y emociones están invertidas en cosas materiales, tales como zapatos tenis de $200 y costosas chaquetas de cuero y un sinnúmero de otras posesiones materiales las cuales consideran que definen sus vidas. La sociedad ha producido una generación en la cual algunos adolescentes realmente matarán para poseer lo que otros tienen, debido a que la vida ha venido a ser cuestión de “estatus”, “obtener respeto”, ajustarse a la presión de grupo, y vivir casi exclusivamente para el momento. Muchos no se preocupan — o ni siquiera piensan — acerca del mañana, sino más bien sólo sobre lo que les pasará a ellos el día de hoy.

En el cuadragésimo primer aniversario del asesinato de John F. Kennedy, se estrenó un horrendo videojuego en el cual los jugadores son colocados en la ventana del francotirador de Dallas e intentan asesinar al presidente una y otra vez. Una función está disponible para añadirle “efectos de sangre” para aquellos que deseen verlos a medida que la cabeza del presidente estalla por las heridas. El juego ofrece descuentos de punto por herir a la Sra. Kennedy, al conductor u otros dentro y fuera del vehículo. Aunque parezca increíble, poco después del estreno del juego, por un corto período para ayudar a promoverlo, los productores ofrecieron una recompensa de $100.000 para aquellos que tuvieran la mejor puntuación. Sin embargo, aquellos que están familiarizados con juegos de video, tal como las series de “Grand Theft Auto” (“Gran robo de autos”) y otros, dicen que el juego de “JFK” es relativamente apacible en comparación.

Podríamos también preguntar si es de extrañar el por qué el tiroteo en la Escuela Secundaria Columbine, y tantos otros tiroteos escolares, parece que involucró a muchachos endurecidos más que dispuestos a matar a otros niños. Se ha hecho evidente en algunos de estos tiroteos que los jóvenes de 14 y 15 años son capaces de exhibir las habilidades de avanzados tiradores, y francotiradores militares y policiales. De hecho vale la pena señalar que algunos de estos profesionales de forma rutinaria ahora entrenan en simulaciones que son variaciones de estos juegos.

¡La insensibilidad de aquellos que rutinariamente juegan estos tipos de juegos sólo puede ser descrita como espantosa! Sin embargo, este es el mundo que está compitiendo por la atención de sus hijos.

Rara vez los niños son disciplinados por su mala conducta o ni siquiera se les es enseñado que ciertas acciones son incorrectas. Ahora la conducta inapropiada en gran medida es “pasada por alto” — o incluso fomentada. A los niños se les enseña desde una edad muy temprana que sus sentimientos deben ser su brújula moral. Se les enseña a razonar su camino a través de una situación usando poco más que impulsos — siguiendo lo que ellos sienten que es correcto.

Atrás quedaron los días en que los niños eran reprendidos por cosas como ser demasiado ruidosos o indisciplinados en los viajes de excursión. Debido a que las limitaciones sexuales también han sido eliminadas, actualmente estos mismos viajes escolares pueden ser interrumpidos por niños realizando actos sexuales en la parte posterior del autobús escolar. Debido a que dicha conducta no es disciplinada, más adelante estos mismos jóvenes pueden recurrir a la pornografía como medio para pagar su educación universitaria. Verdaderamente, todos estos actos a menudo son aceptados de forma tácita o incluso son considerados una sana “exploración” de sí mismo.

Ahora considere esto: ¿Cómo pueden los padres enseñarles a sus hijos a que tengan moralidad, actúen con justicia y sean misericordiosos cuando las noticias diarias continuamente revelan los pecados y crímenes de los adultos — y en detalle explícito? El crimen de cuello blanco, la corrupción del gobierno, el abuso infantil extendido entre los clérigos de este mundo y otras personas influyentes, que se supone que deben ayudar en el desarrollo de los jóvenes, distorsionan terriblemente la imagen que los niños ven. Para los jóvenes, las acciones hablan más alto que las palabras.

La sociedad está criando una “generación que maldice a su padre, y a su madre no bendice” (Prov. 30:11). Esto describe a la última generación de cada sociedad previa, culta y avanzada — los romanos, los griegos, los babilonios, los egipcios y los asirios, entre otros — todas las cuales eventualmente colapsaron. Cada uno de estos grandes imperios produjo jóvenes que eran orgullosos, imposibles de enseñar, perezosos, impulsados por el placer y en general corrompidos.

Simplemente con explorar el mundo alrededor de usted revela que esa generación una vez más existe. Como Salomón dijo: “Nada hay nuevo debajo del sol” (Ecl. 1:9).

La Biblia describe la generación final de una sociedad al borde del colapso. Continuemos con la descripción de Salomón en Proverbios 30. La sociedad moderna está ahora produciendo lo que allí se describe como una “generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia” (vs. 12). A millones de jóvenes hoy en día no se les puede decir nada, incluyendo que están equivocados. Esto es porque ellos ya “lo saben todo”, y no tendrían ninguna necesidad de que alguien les ofrezca instrucción. Ellos han sido testigos de demasiadas comedias de situación en la televisión mostrando a niños que saben más que sus padres “idiotas”.

Además, esta generación no conoce el significado de la palabra “no”, y esperan que los padres “razonen” con ellos — y que se les solicite y se reciba su opinión. Virtualmente cada asunto se vuelve en tema de negociación — en lugar de simple instrucción, acompañada de fuerte amonestación cuando sea necesario.

Casi una generación entera de padres se ha vuelto desequilibrada en la crianza de los hijos. Los “opositores” son cada vez menos. En la mayoría de los casos, los padres simplemente no saben cómo criar apropiadamente a sus hijos. Como resultado, rara vez obligarán a sus hijos a hacer algo — asignándoles pocos quehaceres o responsabilidades debido a que la mayoría de los jóvenes ya no serán diligentes en llevarlos a cabo o, peor aún, abiertamente desafiarán a sus padres con la confianza de que ellos no harán nada al respecto.

¡La sociedad ha forzado a los padres a estar más preocupados con ser los amigos de sus hijos que en ser sus maestros y padres! Y la mayoría de los padres preferirían ser populares con sus hijos que “disgustarlos” al requerir con firmeza cualquier cosa de parte de ellos — y al enseñarles a diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto, ¡incluyendo la aplicación regular de disciplina cuando no se cumplen los estándares!

Todas las religiones han fallado

Todas las supuestas “grandes religiones” han fallado en darles a los padres las herramientas que ellos necesitan para criar apropiadamente a sus hijos para que se vuelvan adultos responsables y productivos. Esto incluye todas las numerosas ramificaciones del cristianismo del mundo, las cuales enseñan que las leyes espirituales de Dios — Sus Mandamientos — fueron “guardadas en nuestro lugar por Cristo” y que fueron “abolidas”, y “ya no hay una necesidad de guardarlas”. Por lo tanto, la moral se ha convertido en un asunto de criterio personal: el pecado de un hombre es el estilo de vida de otro hombre.

Los teólogos modernos rutinariamente sustituyen la justicia de Dios — Sus Mandamientos (Sal. 119:172) — por los estándares de justicia establecidos por los hombres, y llaman a esto “corrección política”. Esto en gran medida le añade a la confusión de lo que los niños ven.

No es de extrañar que hoy día la mayoría de los adolescentes e incluso los niños más jóvenes tengan rostros engreídos y generalmente se burlen de todas las formas de autoridad, a menudo sin hacer ningún intento de ocultar el giro irrespetuoso de sus ojos porque ellos piensan que ya “saben” qué es correcto e incorrecto. Ay de aquellos que traten de enseñarles que las cosas son de otra manera. Tantos son ingobernables, inmanejables e indisciplinados.

La corrección política les enseña a los jóvenes que nada es realmente malo o incorrecto — excepto la intolerancia. Pero aquí radica una gran ironía — aquellos que predican la corrección política no tolerarán a aquellos que tomen una postura en contra del pecado. ¡Qué hipocresía!

A los adolescentes ya no se les enseña a diferenciar entre lo correcto e incorrecto, porque muchos de sus padres ya no parecen saber la diferencia, ni siquiera en los aspectos básicos. Tantos ahora parecen aceptar un mundo de “diferentes tonos de gris”, donde ya no existen reglas claramente definidas de moralidad, ética e integridad. Grandes cantidades de personas — ¡muchas de las cuales son padres! — rutinariamente se roban objetos de sus trabajos (lapiceros, marcadores, hojas de papel, cuadernos, u artículos mucho más grandes como computadoras, herramientas costosas y otros equipos — e incluso tiempo, mientras están en el trabajo) y luego se preguntan por qué sus hijos roban en las tiendas.

¡Qué ceguera!

Hace cincuenta años, si un niño encontraba una billetera con una gran suma de dinero, probablemente la habría entregado de forma automática a la policía. Hoy día, este niño sería ridiculizado — se reirían del él con desprecio — por sus compañeros, ¡e incluso por algunos adultos! Probablemente se escribiría sobre él en el periódico local como un auténtico héroe, simplemente porque practicar lo que alguna vez fue considerado un deber cívico se ha convertido ahora en un fenómeno. ¡Tal honestidad es tan rara que llega a los titulares!

Con el panorama más completo de la juventud actual, ¿cómo pueden esperar los padres criar de forma efectiva a un niño en un mundo tan convulsionado moral y espiritualmente? ¿Qué posibilidades tienen ellos — y cuáles tiene USTED — de instruir a un hijo en el camino de Dios para que así pueda convertirse en un adulto exitoso, productivo, obediente, feliz y emocional, física y espiritualmente maduro?

hay esperanza. Las verdades en este libro le mostrarán la forma — ¡pero primero usted debe ver, y luego estar dispuesto a cumplir, el enorme desafío que tiene por delante! Es casi seguro que éste implica mucho más de lo que ahora comprende. Pero usted puede tener éxito — ¡y debería proceder como si lo tendrá!

Capítulo Tres — La doctrina bíblica de la crianza de los hijos

Muchas personas ven la crianza de los hijos como un asunto de opinión personal. Sin ninguna idea de que hay una forma correcta — ¡y muchas formas incorrectas! — para criar a los hijos, las personas crean sus propias reglas, repiten los métodos usados por sus padres o escuchan a “expertos” confundidos que se contradicen. De hecho, se vale todo.

Cuántos han llegado a pensar como el siguiente nuevo padre que es joven, una superestrella de 19 años de edad, atleta profesional, que, a la llegada de su nuevo hijo recién nacido, nacido fuera del matrimonio, dijo esto acerca del ¿por qué no buscaría consejo de los buenos padres modelo alrededor de él ofreciendo ayuda?: “Tú no puedes enseñarle a alguien a ser padre. No hay consejos como los que te dan para jugar baloncesto. Tú tienes que criar a tus propios hijos”. Tal ignorancia es asombrosa al punto de casi ser sobrecogedora. Pero esto es lo que debe esperarse cuando niños tienen hijos — y nadie les ha enseñado en lo que se están metiendo.

Con respecto a la disciplina, este tipo de pensamiento hace que los padres caigan en dos extremos, ninguno produciendo resultados positivos:

1) Ellos disciplinan demasiado, incluso hasta el punto del abuso infantil. Cada año en los Estados Unidos, varios miles de niños indefensos son literalmente golpeados (o sacudidos) hasta morir, y cuatro millones más son abusados anualmente en un holocausto de berrinches de adultos de proporciones crecientes.

2) Ellos disciplinan muy poco — o nada en lo absoluto. Estos padres escuchan a psicólogos y otras “autoridades” que advierten en contra de los “peligros” de dar nalgadas, refiriéndose despectivamente a esto como “paliza”.

Ignorando los hechos, y olvidando que las generaciones pasadas que fueron firmemente disciplinadas por la conducta incorrecta eran mucho más estables, respetuosas e íntegras, estos supuestos expertos ahora dicen que dar nalgadas sólo enseña a los niños a ser agresivos y violentos. Sin embargo, ellos no pueden explicar por qué hay tanta violencia generalizada entre los jóvenes — robo, agresión, violación, homicidio — ¡en una época en que los padres están dando menos nalgadas que antes! — y muchos o la mayoría nada en lo absoluto. Nadie está ayudando a los padres que desean guía y ayuda para “unir los puntos” entre los problemas de hoy y las reglas y lineamientos en constante cambio de la crianza moderna de los hijos.

Un gran número de padres, forzados a confiar en sí mismos o en las opiniones equivocadas de supuestos expertos, no tienen forma de saber qué hacer cuando se trata de criar apropiadamente a los hijos. Ellos necesitan ayuda, no reconociendo que los problemas que están enfrentando son espirituales, no físicos. Necesitan acudir a la única fuente de verdadero entendimiento espiritual — la Biblia — ¡la Palabra de Dios!

La mayoría no sabe que la crianza de los hijos es una doctrina bíblica — y que la Biblia tiene mucho que decir al respecto. Ellos no reconocen que esta es una enseñanza de parte de Dios, como el bautismo, la conversión, la salvación, el diezmo, el Día de Reposo, los Días Santos anuales de Dios, la fe, la gracia, la ley y el pecado — y toda otra enseñanza en Su Palabra.

Dos enfoques para la crianza de los hijos

Cuando los siervos de Dios, aquellos que verdaderamente llevan Su autoridad, enseñan la única forma para criar apropiadamente a los niños, la mayoría de personas lo verían como una intromisión, no como instrucción bíblica. Esto se debe a que toca fibras sensibles y se vuelve algo personal. Y, como niños, muchos simplemente no quieren que nadie — ¡esto incluye a Dios! — les diga qué hacer, incluso cuando ellos mismos no tienen ninguna idea.

Este libro está escrito para aquellos que reconocen que no tienen todas las respuestas.

Dentro de la Iglesia que Cristo edificó, el Dios Eterno ha establecido Su ministerio para enseñar su camino de vida en todos los aspectos — el camino que la humanidad ha rechazado desde la fatídica decisión de Adán y Eva en el Jardín del Edén de rebelarse en contra del gobierno de Dios sobre ellos. Pero Dios está llamando a muy pocos (Juan 6:44) a salir de las costumbres, los valores, las tradiciones, las falsas enseñanzas — y pensamientos erróneos de supuestos expertos — de este mundo para que entiendan y vivan Sus leyes espirituales. Estos pocos están cosechando los beneficios espirituales.

Esto lo puede incluir a usted. Pero sólo si puede reconocer que todas las formas de crianza de los hijos se reducen a dos categorías:

(1) El Camino de Dios, revelado en su Santa Palabra

(2) El camino del mundo, influenciado por el “dios de este siglo” — Satanás el diablo (II Cor. 4:4; Efe. 2:2). Este espíritu caído es la fuente invisible de la naturaleza humana (Rom. 8:7).

Cualquier cosa contraria a las enseñanzas de Dios — Sus doctrinas — es un error. El apóstol Pablo advirtió: “un poco de levadura leuda toda la masa” (I Cor. 5:6). El error, al igual que la levadura, se esparce. Los principios incorrectos de la crianza de los hijos no son la excepción. La crianza de los hijos tal como es practicada hoy día se apoya sobre un fundamento completamente erróneo. ¡Lo que comenzó mal ha empeorado mucho más!

Las autoridades en la sociedad, y algunos padres, sí enseñan ciertas cosas buenas referentes a la crianza de los hijos. Pero esto significa que ellos están enseñando una mezcla de cosas buenas y malas. Esta es la lección del árbol de la ciencia del bien y el mal en el jardín, el cual Dios explicó debía ser rechazado. Sólo el Camino de Dios es puro, sin ningún “inconveniente” oculto.

Si usted quiere criar a sus hijos para llevar vidas exitosas y abundantes, el Libro Maestro de Instrucciones de Dios lo guiará. Revelando los riesgos ocultos en un peligroso mundo que amenaza a su hijo, la Biblia está llena de enseñanzas correctas y principios espirituales que siempre producen resultados positivos a aquellos que los practican fielmente. Pero usted debe desear profundamente aprender la manera de Dios de criar a los hijos, y luego aplicarla diligentemente sin comprometer — ¡y durante muchos años!

Usted debe estar preparado a desechar el sinsentido intelectual enseñado por personas que tienen “credenciales” pero que rechazan la autoridad de Dios sobre éste y todos los otros asuntos en la vida. Usted debe estar preparado para poner en práctica el camino de Dios a medida que lo va aprendiendo.

Criando a una familia

Examinemos algunas declaraciones básicas sobre lo que Dios dice con respecto a la crianza de una familia.

Pablo también fue inspirado a escribir: “pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gál. 6:7). Luego note esto: “Si el Eterno no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Eterno no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y tarde os vayáis a reposar, y que comáis pan de dolores…” (Sal. 127:1-2).

Si Dios no está en la “casa” que está construyendo — si no lo involucra a Él en la forma de criar a sus hijos — usted está destinado a cosechar dolor y pesar de casi todo tipo.

El versículo 3 continúa: “He aquí, herencia del Eterno son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”. Claramente, sus hijos son un regalo especial de Dios para usted. A diferencia de la mayoría de las personas, que ansían que sus hijos crezcan y se vayan, usted debería quererlos en todo el tiempo de ellos bajo su cargo.

Trágicamente, muchas personas piensan que los hijos son una carga. Ellos no entienden que es egoísta no querer hijos. Tales personas preferirían enfocarse en sí mismas que en compartir su conocimiento, experiencia y atención con la siguiente generación. Son incapaces de ver a los hijos como pequeños prójimos con quienes pueden practicar y compartir el amor de Dios.

Cuando Dios unió a Adán y a Eva en matrimonio, Él les instruyó: “fructificad y multiplicaos; llenad la tierra” (Gén. 1:28). Reconozca que esta instrucción fue en realidad una orden de parte de Él para tener hijos, porque la unidad familiar es el patrón humano representando a Su propia Familia Divina. Si bien este es un tema de otros libros y folletos — y yo he escrito mucho explicando este patrón dentro del propósito supremo de Dios — al menos debería ser reconocido aquí brevemente en el contexto de la reducción del tamaño de la familia promedio en la civilización occidental.

El versículo 4 del Salmo 127 añade más: “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud”. En efecto, por “lanzar una flecha”, usted (como un padre) está extendiendo su vida más allá de usted mismo — a través de sus hijos. Esta es una de las razones por las que el versículo 5 concluye con: “¡Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos!”

Ahora lea el siguiente Salmo, y su emocionante promesa: “Bienaventurado todo aquel [quien] teme al Eterno; [quien] anda en Sus caminos”. Esto se debe a que si usted lo hace: “Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados [al corazón] de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre [quien] teme al Eterno” (128:1, 3-4).

Los hijos les son enviados a los padres como una bendición — no como una carga. Así lo dice el Dios Creador.

Sin embargo, entienda. Dios no le ha dado hijos a usted simplemente para que sean su posesión. ¡Recuerde que ellos son su bendición!

La crianza de los hijos es una administración

 

Hay vidas en sus manos cuando usted trae hijos al mundo. Aceptar esa responsabilidad es el primer paso. Nunca es demasiado tarde para educarnos a nosotros mismos en las habilidades necesarias con el fin de hacer esto bien.

 
 

Como se mencionó previamente, Dios le ha dado hijos como un don de administración. Si usted es un verdadero cristiano, llamado a salir del mundo y está siendo guiado por el Espíritu Santo (Rom. 8:9, 14), entiende que sus hijos un día podrían tener la misma oportunidad. En algún momento en el futuro cuando su administración se termine, Dios tomará devuelta a sus hijos. Cuando llegue el momento en que Él les ofrezca la salvación y para que ellos reciban Su Espíritu Santo, tras el arrepentimiento y la conversión, el registro final de usted en gran medida habrá sido escrito. Los esfuerzos de su administración — la crianza de sus hijos hoy día — habrán hecho el futuro trabajo de Dios ya sea más fácil o más difícil.

Comprenda esto. ¡Usted tiene mucha más autoridad en este proceso de lo que puede haber soñado!

En el antiguo Israel, Dios no consideraba que las personas eran adultas hasta que habían alcanzado la edad de 20 años. Hoy, para la mayoría, esto es a la edad de 18 años. En este sentido, Dios le ha dado a usted aproximadamente de 18 a 20 años de administración, para terminar el producto que Él recibirá.

En la parábola de las minas, Cristo enseñó que todos los cristianos deben “negociar” hasta que Él regrese a establecer el reino de Dios (Lucas 19:11-27). En ese momento, todos los verdaderos siervos de Dios tendrán que rendir cuentas de cada aspecto de sus vidas. Qué tan bien los padres “negocian” hoy día en llevar a cabo sabiamente su administración de formar al niño le revela a Dios si Él puede confiar en ellos para gobernar sobre ciudades en el Mundo Venidero. Tómese un momento para leer esta extraordinaria y detallada parábola. Como un cristiano y un padre, su administración incluye a sus hijos y familia. En los versículos 20-22, Cristo estuvo de acuerdo con el administrador inútil en que Él era “severo”. ¡Pero los versículos del 23 al 26 muestran que Dios espera que utilicemos la administración que Él nos da!

Jesús les explicó a Sus discípulos que el camino cristiano es difícil. He aquí lo que Él les dijo a ellos que esperaran: “Entrad por la puerta estrecha [difícil]; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mat. 7:13-14).

El Jesucristo viviente tiene estándares muy altos para aquellos que deciden seguirlo a Él. Es la tarea de los padres cristianos sembrar una cosecha abundante — es el plan de Cristo cosecharla.

Las cuatro reglas importantes de la crianza de los hijos

Contrario a la creencia común, ¡las personas no nacen con el conocimiento de cómo ser buenos padres!

Debido a todo el estrés de la acelerada vida actual, hemos visto que los padres recurren a la televisión para ayudarles a mantener ocupados a sus hijos. En un esfuerzo por tener un poco de tranquilidad, y para evitar el arduo trabajo de entrenar a sus hijos, los padres esencialmente entregan a sus hijos a las peores “nanas” y “niñeras” posibles — los guionistas de Hollywood, los productores de televisión, los programadores de computadoras (aquellos que producen videojuegos), etc. ¡Estas personas se convierten en los más dedicados mentores de los niños!

¡Se requiere trabajo duro para ser padre! Este es un trabajo de tiempo completo que requiere un esfuerzo sustancial y continuo. ¡Muchos padres hoy día aparentemente tienen poco o ningún tiempo para sus hijos! Sin las prioridades correctas, ¡la mayoría tampoco hará el tiempo para sus hijos!

Muy atrás han quedado los días cuando toda la familia pasaba el tiempo junta discutiendo una interminable selección de temas interesantes. Atrás quedaron los tiempos cuando los niños leerían un libro tras otro, aprendiendo acerca del mundo a su alrededor. Ahora, sus mentes son drenadas por la tecnología, y los padres de buena gana renuncian a su responsabilidad de enseñar a sus hijos a cómo vivir, cómo pensar y cómo llegar a ser adultos productivos y exitosos.

Una vez más, puede que usted nunca haya pensado en la crianza correcta de los hijos como una enseñanza bíblica, sin embargo lo es. Criar apropiadamente a un hijo — hecho a la imagen y semejanza de Dios, destinado a nacer dentro de Su Familia — requiere entendimiento espiritual de parte de Dios. De hecho, debido a todo lo que está en juego en el resultado de sólo un hijo, por supuesto que Dios tendría que dar instrucciones detalladas.

Ningún padre sabe todo de forma natural sobre cómo criar a un hijo de la manera correcta. Dios debe enseñar este conocimiento — como cualquier otra doctrina revelada en Su Palabra. El padre debe convertirse en un estudiante de la Palabra de Dios sobre este tema de vital importancia.

Algunas personas son naturalmente mejores que otras en la crianza y trabajando con los niños. Algunas son mejores educando a los niños. Otras son mejores amonestándolos. Sin embargo, todos los padres deben ser enseñados por Dios. Todos los padres necesitan estudiar Su instrucción referente a la crianza de los hijos. Esfuércese por fusionar las buenas cosas con las que es posible que usted ya haya sido bendecido en saber, con lo que revela la Palabra de Dios.

Note la instrucción del Nuevo Testamento en Efesios 6: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa” (vs. 1-2). A los niños se les debe enseñar a respetar a sus padres — esto no ocurre de forma natural. De dársele seguimiento, a este mandamiento — y la aplicación de todos los principios de la crianza de los hijos — dará bendiciones, como continúa Efesios 6: “para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (vs. 3).

Este capítulo de la Biblia luego aborda a los padres: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina [educación, entrenamiento, instrucción] y amonestación [suave reprimenda, advertencia, corrección, disciplina] del Señor” (vs. 4). Volveremos a examinar este pasaje en el Capítulo Siete en un contexto diferente.

Ayude a sus hijos a honrarlo. Hágalo fácil para ellos. Ningún niño crecerá para respetar a un padre gruñón que lo regaña en cada oportunidad. ¿Lo haría usted?

Establezca límites claros para sus hijos. Esto significa estar comprometido a usar disciplina cuando sea necesario.

Usted también debe estar determinado e igualmente comprometido a enseñar continuamente a sus hijos todas las lecciones vitales y los principios importantes de la vida. Se ha dicho que el mayor regalo que usted puede darle a su hijo es ser un padre sabio y comprensivo, uno capaz de enseñarles en casi toda circunstancia.

Ahora, lo que yo llamo las cuatro grandes reglas de la crianza de los hijos:

1) ¡Enseñar!

2) ¡Enseñar!

3) ¡Enseñar!

4) ¡Enseñe a sus hijos absolutamente todo lo que ellos necesitan saber!

No permita que sus hijos simplemente lleguen a tropezones a la edad adulta. Justo como Dios le enseña a usted, usted debe enseñarles a ellos. Esta es su responsabilidad, tal como lo muestra la siguiente escritura: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deu. 6:6-7).

Esté preparado para enseñar a sus hijos todo el tiempo, y en cada ocasión — el conocido mañana, tarde y noche. Su responsabilidad es la de instruirlos en todos los valores que ellos necesitan para tener éxito. Dios diseñó a los niños para que sean como esponjas — ellos fueron creados para aprender. Sus hijos inconscientemente están mirándolo a usted para que les enseñe cómo navegar por el laberinto cada vez más complejo del mundo actual.

Piense en las pequeñas mentes como arcilla. Literalmente usted puede moldearlas en cualquier cosa que elija — buena o mala.

El mayor regalo que usted le puede dar a su hijo es entrenarlo en el camino de Dios. Note: “Instruye al niño en su camino, y [margen: incluso] aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov. 22:6).

Después de sus 18 ó 20 años de buena administración, ¡sus hijos producirán frutos positivos!

Nunca permita que la disciplina se convierta en abuso

El padre sabio reconoce el uso apropiado y oportuno de la disciplina física. Él o ella nunca disciplinan con rabia — cuando se ha permitido que las emociones se salgan de control. Los resultados pueden llegar a ser desastrosos, en más de una forma.

Ya hemos mencionado la violencia de los padres contra los hijos. Siempre debe entenderse que los niños son pequeñas personas, quienes absolutamente no tienen ninguna forma de defenderse a sí mismos. Recuerde que, casi con toda seguridad, usted es mucho más grande, mucho más fuerte, y pesa mucho más que incluso el más grande de sus hijos.

Tenga esto en cuenta todo el tiempo. A su hijo nunca se le debe dar la oportunidad de pensar que él es el objeto de su ira descontrolada — o que es la víctima de un ataque. No hay ni una sola cosa buena que vaya a resultar de administrar este tipo de disciplina, y su hijo llegará a resentirse e incluso a odiarlo a usted por esto. Él debe reconocer que usted lo está disciplinando por un puro motivo de preocupación por su bienestar a largo plazo.

Sin embargo, recuerde que la disciplina nunca debe ser simples “palmaditas amorosas” al niño o ésta no logrará nada. El niño debe saber que las nalgadas son algo que él o ella no quiere experimentar — ¡por ninguna razón! Y esto, por sí solo, se convierte en una razón del por qué las nalgadas, aplicadas de manera correcta, por lo general llegan a ser algo raro.

¿Es cruel el camino de Dios?

Examinemos momentáneamente cómo lidiaba Dios con los adolescentes rebeldes en el antiguo Israel: “Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá” (Deu. 21:18-21).

Note que Dios les dijo a los israelitas que en realidad le aplicaran la pena de muerte — ¡que ejecutaran! — a los adolescentes que se rehusarán a obedecer a sus padres o a respetar la autoridad.

Esto suena duro, incluso brutal, en el mundo actual, pero Dios entendía lo que estaba en juego para su sociedad si a una actitud tan corrompida se desencadenaba sobre ésta por toda una vida.

Entienda que Dios estableció este estándar para que sea un ejemplo. Al presenciar una ejecución tan gráfica — y probablemente de alguien quien por los menos era un conocido — ¿cuántos adolescentes habrían siquiera pensado acerca de rebelarse en contra de sus padres? Pocos — ¡si es que alguno! El castigo de Dios en realidad era misericordioso. Y, al final, salvaba muchas vidas, y resultaba en muchos adolescentes obedientes y respetuosos. Muy pocos habrían tenido que morir, porque no se atreverían a quebrantar el Quinto Mandamiento de Dios — “Honra a tu padre y a tu madre” — ¡si supieran que les habría costado sus vidas!

En aquel tiempo, Dios llevaba a cabo el castigo muy rápidamente dentro de Su Ley. Él no desperdiciaba meses y años de juicios, nuevos juicios, apelaciones y otras cosas similares, como sí lo hacen las cortes lentas y costosas de los hombres. Desafortunadamente, la humanidad, separada de Dios (Isa. 59:1-2), no ha aprendido esta lección. Note: “Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal” (Ecl. 8:11).

Dios actuaba con rapidez para administrar justicia en una sociedad de mente carnal, una cuyos ciudadanos no tenían su Espíritu Santo. Los antiguos israelitas no tenían la oportunidad de arrepentirse espiritualmente — de cambiar y crecer de los caminos carnales a los caminos de Dios.

Hoy día, Dios administra justicia en una sociedad con mente espiritual — ¡Su Iglesia! Los verdaderos cristianos tienen el poder del Espíritu de Dios morando en ellos para cambiar del “camino que parece derecho al hombre” hacia el camino que produce verdadera paz y verdadera felicidad. Ciertamente, no es el propósito de Dios darles muerte a los cristianos. En Su misericordia, Él les ha dado toda una vida para cambiar, crecer y vencer — desarrollar Su carácter santo y justo (II Pedro 3:18).

¿Son malas para los niños las nalgadas?

Los “expertos” de la sociedad moderna han desarrollado sus propias ideas acerca del uso de las nalgadas — y estas entran en conflicto con la verdad de Dios. Aquí, en contraste con lo que Dios enseña, están los sentimientos de ellos, en sus propias palabras:

El camino del mundo: “Las nalgadas establecen el ejemplo de que está bien golpear cuando una persona está disgustada o molesta”.

El camino de Dios: Si se aplican apropiadamente con amor y consistencia, las nalgadas establecen límites — y literalmente pueden salvar la vida de un niño. Los niños deben saber que no pueden correr a toda velocidad hacia el tránsito vehicular, jugar con tomacorrientes, robar o hacer otras cosas peligrosas. Si se rehúsan a prestar atención a la instrucción, las nalgadas se vuelven la “llamada de advertencia” para ellos.

El camino del mundo: “colocar a un niño en tiempo fuera es un método antiguo pero efectivo de castigo… Está bien dar un par de advertencias por el mal comportamiento, pero el nunca cumplir una amenaza de tiempo fuera le dejará saber al niño que usted no tomará acción sobre su mal comportamiento”.

El camino de Dios: En primer lugar, darles a los niños más de una advertencia por el mal comportamiento no está bien. Los padres siempre deberían hablar SOLAMENTE UNA VEZ.

En segundo lugar, los tiempos fuera no son un gran factor disuasivo, y los niños lo saben. Si un tiempo fuera funciona, entonces está bien. Pero si no es así, las nalgadas son una alternativa efectiva. Incluso la advertencia de unas nalgadas puede ser efectiva — SI usted no le da un uso abusivo ni insuficiente a esto.

El camino del mundo: “La nalgadas pueden ser una solución temporal a un problema. Incluso pueden detener permanentemente un cierto comportamiento, pero el daño que está siendo hecho es peor que cualquiera que haya sido la conducta. Un niño al que con frecuencia se le dan nalgadas aprenderá a faltarle el respeto a sus padres. A medida que el niño crezca buscará maneras de alejarse de una relación poco confiable y aterradora”.

El camino de Dios: Las nalgadas le ponen final al mal comportamiento. Y sí, esto le enseña a sus hijos a temerle — tal como Dios quiere que Sus hijos le teman a ÉL. Considere las siguientes escrituras: “Bienaventurado todo aquel [quien] teme al Eterno, [quien] anda en Sus caminos” (Sal. 128:1).

“En el temor del Eterno está la fuerte confianza… El temor del Eterno es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte” (Prov. 14:26-27).

“entonces dirás a tu hijo… nos mandó el Eterno que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos al Eterno nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida” (Deu. 6: 21, 24).

“El principio de la sabiduría es el temor del Eterno” (Prov. 1:7).

“El temor del Eterno es el principio de la sabiduría” (9:10).

“El temor del Eterno aumentará los días” (10:27).

“Bienaventurado el hombre que teme al Eterno, Y en Sus mandamientos se deleita en gran manera” (Sal. 112:1).

Las nalgadas, aplicadas en el camino de Dios, producen el temor y el respeto apropiado — y confianza.

El camino del mundo: “Ningún niño necesita nalgadas. Las nalgadas pueden ser peligrosas. Nunca se puede saber cuando los niños serán lastimados gravemente por unas nalgadas si usted pierde el control. Los niños no necesitan ser golpeados con el fin de aprender cómo deben comportarse”.

El camino de Dios: Las nalgadas, aplicadas apropiadamente, no son peligrosas. Sin embargo, nunca establecer límites bien definidos, respaldados por disciplina rápida pero amorosa, ¡sí es peligroso! Por supuesto, ningún padre JAMÁS debería estar fuera de control, ya sea al dar nalgadas o en cualquier otro aspecto de la crianza de los hijos.

Los padres que buscan a Dios, y que le piden a Él que desarrolle en ellos el fruto de la paciencia y el dominio propio, no tendrán que preocuparse de perder el control cuando den nalgadas.

El camino del mundo: “Usted puede hacer una gran cantidad de cosas que les ayudarán a sus hijos a aprender autocontrol — puede ayudarles a ellos a que se sientan bien consigo mismos, puede mostrarles cómo actúa una persona con autocontrol, puede guiarlos, puede establecer límites, puede corregir el mal comportamiento hablándoles, y puede enseñarles cómo pensar por sí mismos”.

El camino de Dios: Y si sus hijos rehúsan obedecerle, ¿entonces qué? Si usted les dice, “¡Se acabó el tiempo!”, pero ellos continúan corriendo desenfrenados, gritando y fuera de control, ¿entonces qué? Si absolutamente se rehúsan a controlar sus emociones — si continúan lloriqueando, gimiendo y gritando — o si hacen marcas en las paredes o rompen libros — ¿qué hará usted?

¿Hablarles? ¿Darles más tiempos fuera? ¿Dejar que la televisión sirva como niñera?

¿O aplicará el claro mandamiento de Dios de utilizar disciplina? “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo” (Prov. 1918).

¡El Camino de Dios siempre tiene mucho más sentido!

Cuando las personas leen Deuteronomio 21, tienden a enfocarse en la persona que es ejecutada y por lo tanto pierden el punto. Sin embargo, Dios, en Su suprema sabiduría, se enfoca en aquellos que no serán ejecutados — los que tomarán en serio Sus leyes como resultado de lo que ellos presencian que le ocurre a aquellos que se rebelan. La sabiduría de Dios es superior a la del hombre (Isa. 55:8).

¡Siempre el entendimiento Divino es superior al razonamiento humano!

Fortalezca a sus hijos

Los jóvenes de hoy son desafiantes, pero esencialmente débiles, porque no han tenido que sufrir como lo han hecho la mayoría de las generaciones anteriores. Su rebeldía sólo hace que parezcan que son fuertes, y confunde lo que en realidad está sucediendo. El enfoque del mundo en perseguir el placer y la “buena vida” le enseña a los niños a ser débiles — a carecer de la fortaleza moral, la resistencia y la perseverancia de las generaciones pasadas.

Hay una serie de estudios que demuestran que a los adolescentes siempre les va mejor — se fortalecen más — cuando el padre está involucrado. Ellos se vuelven menos delictivos y más educados, debido a que tienen padres que con ternura les enseñan todo lo que necesitan saber con el fin de alcanzar el éxito.

Padres, por supuesto con las madres asistiéndoles, ustedes siempre deben estar dispuestos a “gastarse” a sí mismos literalmente — ¡invirtiendo continuamente el esfuerzo para evitar que sus hijos tropiecen con las muchas trampas del mundo del siglo XXI!

Disciplina — reglas que usted puede usar

Todos los padres encontrarán que hay una variedad de circunstancias que justifican el uso de la disciplina y la corrección. He aquí algunas reglas importantes a seguir:

Al dar instrucciones, siempre hable solamente una vez

No repita ni alce la voz cuando esté dando instrucciones. Si lo hace, en realidad está programando a su hijo — ¡literalmente lo está condicionando! — para que responda a la cantidad de veces que usted esté dispuesto a repetir su instrucción antes de tomar acción. También está condicionando a su hijo a responder al nivel del volumen (y esto significa el grado de la ira) de su voz — el punto en que él sabe que usted finalmente va a tomar medidas si él no responde.

Su hijo debe ser entrenado para responder a lo que usted está diciendo, no a cuán fuerte o con qué frecuencia usted da instrucciones.

Considere. Si está dispuesto a repetir su instrucción una y otra vez, entonces usted no tiene ningún derecho de pedir o esperar que su hijo le obedezca a la primera vez. ¿Cómo puede esperar o incluso creer que su hijo hará lo que usted le dice la primera vez que una instrucción es dada si está al mismo tiempo diciéndole, a través de la disposición de repetirla varias veces, que no necesita preocuparse en obedecer a la primera declaración?

¡Entienda esto! En realidad — y de forma activa — está enseñando a su hijo a NO obedecer su instrucción la primera vez que usted habló, si ésta incluso es dada dos veces. Por supuesto, los frutos en toda la sociedad hoy día es que los niños ESTÁN “obedeciendo” este popular “mandamiento” de los padres de desobedecer.

En este punto, si él no responde, usted deberá castigarlo. (Pero asegúrese que él le escucha. Dé sus instrucciones con firmeza y claridad.) Además, siempre asegúrese de que su hijo sepa exactamente cuáles acciones traerán el castigo. No deje nada a la suposición. Eso es injusto para el niño.

¿Sabía que Dios dice que usted aborrece a su hijo si no le disciplina a él o a ella? Note: “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano [enseguida] lo corrige” (Prov. 13:24).

La mayoría de los padres simplemente no creerán este versículo. Muchos padres dicen: “¡Oh, no! Yo a mi hijo lo amo demasiado como para pegarle. Yo nunca podría hacer eso”. Independientemente de lo que usted piense, Dios dice que en tales circunstancias usted aborrece a su hijo. Se está rehusando a ver el daño y el dolor a largo plazo que su hijo sufrirá si sus acciones no son canalizadas apropiadamente por usted cuando él es pequeño.

Usted debe estar dispuesto a dejar de lado todos los sentimientos personales y toda forma de razonamiento humano diciéndoles que siga sus propias ideas acerca de qué define el amor y qué define el odio a los ojos de Dios. Reconozca que DIOS — quien dice que Él es nuestro Padre, ¡y por tanto el máximo Padre! — sabe mejor cómo criar hijos que los padres humanos, ¡a quienes Él ve como muchos de Sus propios hijos adultos quienes piensan que saben más que Él! Usted debe estar determinado a seguir, sin comprometer, toda Su instrucción acerca de la crianza de los hijos.

Dios exhorta a los padres humanos: “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo” (Prov. 19:18). Sin embargo, la civilización rechaza ampliamente la sabiduría de Dios, pensando que la disciplina física — incluyendo las nalgadas aplicadas de forma apropiada — es abuso infantil. Por tanto, los padres deben ser sabios al aplicar disciplina. Nunca discipline físicamente en público a un niño. Aquellos a su alrededor no entenderán que usted simplemente está empleando principios bíblicos básicos de crianza amorosa. Todo castigo físico debería ser administrado en casa o si no en algún otro lugar privado.

La civilización moderna ve Proverbios 23:13-14 como algo cruel: “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas [otras traducciones dicen “le das nalgadas”] con vara, no morirá. Lo castigarás [le darás nalgadas] con vara, y librarás su alma del Seol [la tumba]”. Dado que la sociedad no empleará las leyes, los principios y las enseñanzas de Dios, ¿es de extrañar que el mundo esté lleno con todo tipo de problema, dificultad, maldad y desgracia imaginable?

Uno de los mayores actos de amor que puede mostrarle a su hijo, es enseñarle a responder a la primera vez que usted hable. Él aprenderá a hacer esto con sus maestros, entrenadores, futuros supervisores, agentes de policía y todas las demás figuras de autoridad. ¡Piense en esto como enseñar a sus hijos a no ser sus propios peores enemigos!

Si usted disciplina diligentemente a sus hijos ahora, en sus primeros años, sólo en raras ocasiones necesitará disciplinarlos más adelante. Y Dios afirma que si usted lleva a cabo fielmente esta responsabilidad, su hijo le “dará descanso” (Prov. 29:17).

El castigo debe ser acorde a la ofensa

Cada acción incorrecta no tiene el mismo grado de ofensa. Por ejemplo, maldecir es mucho peor que no lavarse detrás de las orejas, y robar es peor que llegar a casa después de la hora indicada. Si usted no le muestra a su hijo el balance correcto — la habilidad fundamental y el sentido común para discernir la falta grave de conducta de las leves infracciones — le estará enseñando amargura e injusticia, a nunca dar el beneficio de la duda y a ser despiadado con los demás. Espere que él vaya a reflejar el mismo desequilibrio que usted demostró al juzgar sus acciones.

Recuerde, los buenos padres no comenzaron siéndolo. Ellos tuvieron que aprender a convertirse en buenos padres. Y aprender el balance apropiado en la crianza de los hijos toma tiempo.

Inmediatamente muestre afecto luego de disciplinar a su hijo

Nunca permita que su hijo sienta que sus acciones han hecho que usted lo rechace, que ahora tiene que “dormir en la casa del perro”, hasta que él pueda salir de esta y ganarse su afecto una vez más. De lo contrario, cuando su hijo se haga adulto y peque (Rom. 3:23), él, casi siempre, volverá a caer en el patrón de la niñez, y se sentirá rechazado por Dios. Tendrá problemas para creer que Dios lo perdonará (si se arrepiente), sin importar cual haya podido ser el pecado. Además, de manera similar, se sentirá rechazado por futuros profesores, supervisores, y otros, cuando simples errores sean señalados.

Abrace a su hijo con afecto genuino. Enséñele a él o ella que la disciplina ha terminado, y que no ha habido ningún rechazo. A todos los niños les encanta — y requieren — el afecto.

Nunca olvide el poder del ejemplo

Quizá la herramienta individual más poderosa que pueda usar para enseñar a su hijo es su ejemplo — la forma en que usted vive.

Todos los niños, pero particularmente los pequeños, automáticamente admiran a sus padres. Para los niños pequeños, usted es el centro de su mundo en expansión, y su ejemplo les afecta más profundamente que cualquier cosa que usted les pueda enseñar.

¿Está aplicando usted las leyes del éxito en su vida? ¿Está viviendo usted el camino de “dar” y sigue lo que está aprendiendo acerca del verdadero Dios de su Biblia?

¡El éxito de sus hijos depende de las respuestas suyas!

¿Quiere que sus hijos regularmente oren y estudien la Palabra de Dios? Entonces muéstreles cómo — estudie y ore con ellos. ¿Quiere que ellos ahorren y gasten el dinero sabiamente? Entonces usted debe hacer lo mismo. ¿Quiere que ellos pasen menos tiempo viendo televisión y que persigan cosas que valgan la pena — libros, pasatiempos, deportes, etc.? Establezca el ejemplo. Muchos padres, en efecto, inconscientemente les dicen a sus hijos, “Haz lo que digo, no lo que hago”. Tenga cuidado, sus hijos podrían no ser capaces de escuchar lo que usted está diciendo debido a lo que usted está haciendo.

Ahora que conoce la importancia de enseñar a los hijos, los capítulos que siguen le guiarán a la vez en qué enseñarles y cómo enseñarles.

Capítulo Cuatro — Dónde comienza la enseñanza de los fundamentos

Todos los padres quieren que sus hijos lleven vidas felices, abundantes y exitosas. Pero esto no se logrará por accidente. Los niños necesitan guía específica. Todos reconocen que las personas son más influenciables cuando son jóvenes. Está es la razón del por qué es tan importante que los padres inculquen, comenzando desde una edad muy temprana, el enfoque y esquema apropiados sobre los cuales basar sus vidas.

Los siguientes tres capítulos contienen una extensa lista de los diferentes atributos y cualidades para enseñarles a sus hijos. Ningún libro de este tipo podría abordar cada rasgo importante de carácter necesario para llevar una vida feliz y productiva. Por tanto, esta lista no lo incluye todo, y otros puntos ciertamente podrían ser añadidos a ésta, pero cubre todas las cosas más importantes que los niños necesitan aprender a fin de estar bien equipados para la vida adulta.

La participación de los padres es fundamental en la educación exitosa de todos los niños — es decir, no solamente cuán bien les está yendo en la escuela, sino también en una serie de otras áreas de vital importancia de su desarrollo. Ha sido demostrado que los niños tienden a desarrollarse bien en una rutina administrada de forma más estricta. Esto es particularmente importante cuando se trata de qué tan bien les irá a ellos en la escuela.

Por ejemplo, como hemos visto, los doctores y educadores ahora hablan en términos de “Trastorno por Déficit de Atención” (TDA) y “Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) cuando están describiendo a un niño que está fuera de control. En realidad, a muchos de estos niños se les ha permitido crecer fuera de control — sin orden y estructura en sus vidas — y estos términos han sido inventados para simplemente proporcionar una excusa para lo que suele ser una mala crianza. Un creciente número de voces están anunciando que un vasto número de padres han sido “engañados” por falsas teorías, que han llevado a tantos padres y niños a creer que tienen una “enfermedad” que necesita ser tratada con medicamentos, en vez de un problema de conducta que está vinculado a un carácter defectuoso sobre todo los demás factores. Sin embargo, ahora hay más de seis millones de niños norteamericanos que están siendo medicados por TDA y TDAH.

Al final, dependerá de usted ayudar a sus hijos a desarrollar todas las características y cualidades necesarias que les permitirán a ellos llegar a la plena madurez. Estas serán el tema de discusión en los siguientes tres capítulos. Entienda que necesariamente hay una cierta cantidad de coincidencia en los muchos principios y otros aspectos de enseñanza en todo el libro.

Deje en claro la importancia de establecer metas

Para los 70 años de edad, muchas personas habrán pasado casi diez años viendo la televisión. Hay miles de programas de televisión que esperan capturar las mentes de sus hijos y reducirlos a “esponjas” descerebradas, absorbiendo información sin ser capaces de diferenciar entre lo que es bueno y lo que es malo para su consumo. Sin su intervención, sus hijos, casi con toda seguridad, están destinados a convertirse en “adictos a la televisión”. Hoy día millones desperdician toda su infancia en la inactividad física y mental, mirando fijamente a “la tele”.

 

Cando los pasatiempos son fomentados y se desarrollan los intereses, la confianza es edificada. Los niños aprenden que pueden entrar al mundo de los adultos esperando tener éxito.

 
 

Usted puede contrarrestar esto al limitarles a sus hijos el tiempo que ven televisión, y enseñándoles a establecer metas apropiadas.

Enséñeles a leer libros — y quizá a escribir reportes de libros (mi abuelo me pagaba un dólar por cada reporte de libro que yo escribiera y le leyera por teléfono, siempre y cuando tuviera más de 300 palabras). Incentívelos a emprender pasatiempos, tales como construir barcos o aviones a escala, o coleccionar monedas, estampillas o tarjetas postales. Guíelos a que participen en deportes, como baloncesto, fútbol, tenis, natación, etc. Anímelos a aprender un instrumento musical, tales como la flauta, la guitarra o el piano. Ellos pueden aprender a patinar, construir y volar una cometa, escribir un diario, hacer pinturas en acuarela u óleo, moldear con arcilla, cuidar un jardín, y muchas cosas más — la lista es infinita.

Ayude a sus hijos a expandir sus mentes y a explorar sus talentos. Ellos tienen dones ocultos esperando para ser descubiertos. Pero necesitan su guía para hacer esto.

Enseñe a sus hijos a escribir sus metas. Con el tiempo, ellos aprenderán cuáles metas pueden alcanzarse, cuáles deberían ser modificadas y cuáles deberían eliminarse. Luego, enséñeles cómo dar pasos hacia las metas, y cómo ser capaces de medir su progreso a lo largo del camino. Asegúrese de recordarles con frecuencia que los Proverbios enseñan: “El deseo cumplido regocija el alma” (13:19).

Los deportes les enseñarán lecciones y valores. (“No se trata de si ganas o pierdes, sino de cómo juegas” — siguiendo las reglas, respetando al entrenador y aprendiendo a enfatizar el trabajo en equipo.)

Entrene a sus hijos a participar con entusiasmo en las actividades, y a no darse por vencidos o renunciar cuando “las cosas se pongan difíciles”. Se ha convertido en una señal de los tiempos que la falta de espíritu deportivo se ha hundido a nuevos niveles, con los atletas profesionales a la cabeza. Tristemente, el problema fuera de control de los proverbiales “padres de ligas menores” ha llegado a niveles epidémicos también. Esto significa que muchos niños se han vuelto malos perdedores.

Usted debe enseñar a sus hijos a afrontar la derrota — ¡pero también a desear tener éxito!

Guíe hacia la obtención de la excelencia

Esfuércese por inculcar en sus hijos el deseo de alcanzar su potencial, de ir por encima y más allá de lo que se espera de ellos — a aprender cómo pueden hacer mucho más de lo que alguna vez ellos creyeron que era posible. Enséñeles el principio de Eclesiastés 9:10: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”.

Cualquier meta o cosa de valor requiere de trabajo duro — se debe pagar el precio. Hoy día, la mayoría ya no están dispuestos a pagar ese precio y estarán felices de conformarse con la segunda mejor opción, o menos.

Enseñar a sus hijos a perseverar les dará la fuerza interior necesaria para alanzar sus metas. Esto tendrá implicaciones, no solamente en sus metas y deseos, ¡sino también en cada aspecto de sus vidas! Enseñe a sus hijos a nunca rendirse — incluso ante las dificultades — y usted estará prácticamente asegurándoles el éxito.

Inspire a sus hijos con el conocimiento de que la vida recompensa a aquellos que hacen un esfuerzo adicional: “¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición” (Prov. 22:29).

Jesús tenía mucho que decir acerca de aquellos que sólo hacen lo que se espera de ellos. Note esto: “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:7-10).

La mayoría de las personas hoy día no está interesada en ir por encima y más allá, prefiriendo en cambio hacer lo menos posible. Muchos ahora están perfectamente dispuestos a hacer un trabajo desordenado y descuidado, sin importar la pérdida o el costo para la empresa, porque tienen prisa en acabar — con tantos siempre a la expectativa de la próxima cosa que será “divertida”.

No sólo sus hijos deberían estar dispuestos a hacer un esfuerzo adicional, sino también siempre deberían estar dispuestos a hacerlo con gozo, celo y entusiasmo — ¡de corazón! Si importar los problemas que estén enfrentando, no los deje estar abatidos o quejarse acerca de “cuán difícil” son las cosas o cuán duras son sus vidas. Recuérdeles que las cosas siempre podrían ser más difíciles — y probablemente se pondrán más difíciles en ocasiones más adelante en la vida.

Ayude a sus hijos a descubrir sus talentos e intereses

Algunas personas viven toda su vida inconscientes de cuáles son sus fortalezas, o peor aún, creyendo que no tienen ninguna. Muy a menudo, esto ha sido porque nadie les ayudó a descubrir estos talentos, y éstas no sabían cómo hacerlo por sí mismas. Aunque este libro sólo puede tocar la superficie del tema, al menos debería inspirarlo a ver que en gran medida usted puede animar e inspirar a sus hijos si les ayuda a ver los talentos naturales con los cuales ellos nacieron. Si son aprovechadas, además de la importancia de la relación de ellos con Dios, estas cualidades les ofrecen la mayor posibilidad de realización y felicidad.

 

Ayude a sus hijos a darse cuenta de su potencial buscando talentos que podrían necesitar reforzamiento. Enseñar el hábito de perseguir y adherirse a una meta inculca la perseverancia—persistencia inquebrantable—y trae innumerables recompensas.

 
 

Piense en esto de este modo: Casi todo ser humano tiene fortalezas y debilidades. Prácticamente no hay excepciones en cuanto a tener algunos talentos y absolutamente no hay ninguna excepción en cuanto a tener ciertas debilidades. Una de sus tareas es ayudar a su hijo o hija a descubrir sus habilidades, talentos e intereses dados por Dios. Por ejemplo, su hijo puede estar extremadamente dotado en un área o en una forma particular, y este don podría ser algo que nunca antes se había presentado en la familia suya. Esté pendiente de esos dones, y no los aplaste cuando los vea simplemente porque nunca antes ha visto estos talentos o habilidades particulares o porque no sean las fortalezas suyas. Por otra parte, no decida que ve talentos que en realidad no están ahí. Tenga cuidado de no intentar rehacer a su hijo a su propia imagen. Usted es un ser humano único, diferente de cualquier otra persona sobre la faz de la tierra.

¡Así también lo es su hijo!

Considere por un momento las propias fortalezas e intereses de usted, independientemente de cómo los descubrió. ¿Qué tal si sus padres, maestros, entrenadores o empleadores nunca se hubiesen interesado en su potencial, o peor aún, activamente hubiesen buscado aplastar esos intereses? ¿Qué si usted nunca hubiera sido capaz de descubrirlos y desarrollarlos? ¿Cuán diferente habría sido su vida? ¿Estaría en la misma carrera profesional o incluso cerca al nivel de felicidad que ha sido capaz de disfrutar? La respuesta casi seguramente es no.

El otro lado de la moneda es que es posible que sus mentores no le animaran a desarrollar sus fortalezas, y llegar a ser todo lo que podría haber sido. Si este es el caso, evite hacer lo mismo con sus hijos. Usted aún puede emocionarse con el logro de un éxito en el desarrollo de ellos que usted nunca tuvo, ¡y esta será una recompensa como ninguna otra que un padre pueda disfrutar!

¿Tienen sus hijos un interés por la música, el arte, la ciencia, las matemáticas, los deportes, hacer maquetas, coleccionar sellos, la horticultura, los animales, la lectura, escalar rocas o una serie de otras cosas? Esfuércese tan duro como posiblemente pueda en reconocer y fomentar estos intereses. Pregunte a sus hijos qué disfrutan. Obsérvelos y hable con ellos. Trate de discernir dónde pueden ser y no pueden ser naturalmente talentosos y dónde están sus intereses. Trate de ser de apoyo de una manera equilibrada, asimismo, no permitiéndoles renunciar simplemente porque las primeras etapas en un deporte o actividad en particular sean difíciles, cuando esto siempre es así en cualquier nuevo esfuerzo.

Establezca límites

Por supuesto, los costos pueden crear ciertos límites — ¡paracaidismo!, ¡pesca en alta mar! — y los niños no pueden perseguir cada deporte, cada pasatiempo, cada instrumento musical, cada actividad — y cada sueño — que ellos puedan tener. Obviamente, todo en la vida tiene un límite razonable y natural. Enseñe a sus hijos este principio y a ser capaces de encontrar este límite por su propia cuenta, en todo lo que hacen. Ellos también tienen que entender que deben terminar lo que comienzan y no saltar de una actividad a otra, de un deporte a otro, y de un pasatiempo a otro, o nunca aprenderán a ser perseverantes y a continuar hasta el éxito final.

Una palabra de precaución. Evite, a toda costa, convertir los intereses, los talentos o los dones de sus hijos en “ídolos” que usted y/o sus hijos inconscientemente adoren. Esto puede suceder con más frecuencia cuando una persona joven tiene un don inusual o verdaderamente extraordinario. Los padres de tales niños deben trabajar excepcionalmente fuerte para evitar que su hijo se desequilibre o se enfoque excesivamente en un don o un interés con la exclusión de todos los demás. Tenga cuidado con esto, ¡o el don extremo de su hijo le condenará a él o a ella a toda una vida de extrema miseria!

Podría decirse que gran parte de la satisfacción de una vida feliz radica en alcanzar el propio potencial, e incluso más con un potencial especial. En ocasiones, y esto será muy raro, los entrenadores privados pueden ser una ayuda si, cuando se sopesa con todas las demás prioridades, esto encaja en el presupuesto familiar.

Esfuércese por respaldar a sus hijos a medida que ellos exploran lo que pueden y no pueden hacer.

El peor pecado de los padres — ¡consentir a sus hijos!

El tema de las últimas secciones introduce un tema relacionado, y uno que difícilmente podría ser más importante.

No podría haber una maldición más terrible de colocar sobre un hijo o hijos, que ser un padre que consienta. Esto produce una serie de problemas tanto en el carácter y la personalidad de los hijos, que les afectará para todo la vida. Pero esto ni siquiera termina ahí, porque luego los efectos serán transferidos e intensificados en las generaciones siguientes.

La generación que vivió y experimentó la Gran Depresión de la década de 1930, y que sufrió a través del sinnúmero de horrores, así como el holocausto (de muchas naciones), de la II Guerra Mundial, quedó cambiada para siempre por lo que soportó. Esta a menudo es referida como “La generación más grandiosa”. Entre otras cualidades aprendidas e inculcadas, estos millones eran más trabajadores, más fuertes de carácter, agradecidos por la libertad, valientes, dispuestos a sacrificar, patrióticos, más agradecidos de todo lo que los demás toman por sentado, y mantuvieron una perspectiva completamente diferente hacia lo que las personas perciben hoy en día que son sus “derechos”.

La historia ha mostrado que los pueblos de Estados Unidos, Gran Bretaña y otras democracias occidentales superaron sus, quizás, más graves pruebas debido al sacrificio de millones (muchos de los cuales perdieron sus vidas) quienes pensaban en términos de integridad, honor y el privilegio de la libertad. Esta forma de pensar ha sido reemplazada por una creencia basada en beneficios adquiridos, queriendo decir que la libertad, las posesiones materiales y todas las buenas cosas de la vida deberían ser automáticas — son derechos de nacimiento.

Pero, al igual que toda generación, incluso los de la “más grandiosa” fueron padres. Como tales, ellos, aparentemente, cometieron un terrible error colectivo — decidieron que sus hijos nunca deben tener que soportar los rigores, las dificultades, los retos y las carencias como tuvieron que experimentar ellos. Esto quizás se asemeja al padre que recibió nalgadas muy a menudo cuando era niño y erróneamente concluye: “Yo nunca le daré nalgadas a mis hijos”.

El resultado fue una generación, usualmente conocida como “baby boomers”, con meno interés en edificar carácter y más interés en enfocarse en sí mismos y en la acumulación de cosas físicas. Pero la cosa empeoró. Los baby boomers a su vez criaron a una generación tremendamente consentida e impulsada por el ego, que fue apodada “Generación X” porque nadie tenía alguna idea de cómo resultarían estos en última instancia. El producto final estuvo lejos de ser bueno. Pero se puso peor — otra vez. La menos industriosa, egoísta y en gran medida “libre de dolor” Generación X que vimos, pasó a producir una siguiente generación, de nuevo, aún mucho peor — esto es cierto de la fortaleza, el carácter, los valores, el egoísmo, el conocimiento, la experiencia, la salud, y casi todo otro aspecto del éxito en la vida de cualquier ser humano. Sí la Generación X es inmoral — y lo es — esta es amoral, y en casi todos los sentidos.

Esta generación más reciente, la “Generación Milenial”, sólo podría ser descrita como infinitamente más consentida — ¡verdaderamente corrompida! (como usted ha entendido del Capítulo Dos) — que sus apenas relativamente consentidos abuelos baby boomers, tan sólo dos generaciones mayores. Aquellos, en comparación, fueron verdaderos modelos de altruismo y desinterés. Es como si la generación moderna se considerara a sí misma puesta en la tierra con el único propósito de disfrutar y festejar.

¡Evítelo a toda costa!

Padres, sobre todas las cosas, no consientan a sus hijos. ¡Eviten esta trampa a cualquier precio! Si no lo hacen, literalmente están sentenciándolos a ser obstinados, egoístas, auto-centrados, impulsados por el ego, groseros y exigentes, y casi por completo materialistas. El resultado final es que serán incapaces de negarse a sí mismos todos sus deseos, y pasarán por alto el dolor y el sufrimiento que viene con esto. Además, los habrán debilitado y habrán formado en ellos un sentimiento de que todo siempre debería ser justo (mencionado hace un momento) — y que tienen derecho a todo lo que tienen — lo que ganaron las generaciones previas — cuando esto no es cierto de la vida.

También están inculcando en ellos, y esto a menudo es hecho al elogiar excesivamente, que son “especiales” y/o “dotados”. Este pensamiento (una evidente falta de humildad) hará que sea muy difícil o imposible enseñarles porque no aceptarán la crítica. Les resultará difícil, o serán completamente incapaces de, admitir que están equivocados, sin importar la ofensa. Ellos, sin embargo, serán capaces, y estarán felizmente dispuestos, de criticar las deficiencias de otros.

Después de un tiempo, tales niños en efecto “poseen” a sus padres — y desde una temprana edad se dan cuenta de esto. ¡Esto se debe a que los padres han estado más dispuestos a ceder — incluso constantemente “transferirles”, si es necesario — ante ellos, que lidiar con la extenuante irritación y molestia de los argumentos y lloriqueos interminables de parte del niño cada vez que no se sale con la suya! Pregúntese: ¿Cuán a menudo ha escuchado, o se ha visto a sí mismo exclamando, “simplemente no puedo lidiar con ellos”?

Finalmente, los niños que son los mayores candidatos a ser consentidos son a menudo el “único hijo”, o el último en nacer — “el bebé” — y particularmente el “bebé a edad avanzada” quien llegó mucho después que sus hermanos o después que a los padres se les dijo que no era posible tener más hijos. (Pero esto también puede ocurrir con un hijo primogénito.) Cuando son mayores, y habiendo alcanzado la etapa de pensar más como abuelos, a estos padres a menudo les resulta difícil disciplinar a estos niños, e incluso más difícil decirles “no”.

Esté atento a la tendencia natural — ¡un potencial dentro de todos los padres! — de llevar a cabo un concurso de popularidad con sus hijos y tomar el camino fácil de “asfixiarlos” con lo mejor de todo. (Desearía tener un centavo por cada vez que mi padre me recordó que “aquí no estoy realizando un concurso de popularidad”.)

Haga de esto una ecuación simple: ¡consentir continuamente equivale a arruinar!

Con frecuencia repítales a sus hijos que ellos no son mejores que los demás, y que la medida de su valor y éxito está únicamente vinculada a un contacto regular con Dios, fuerza de carácter, búsqueda de las metas correctas, voluntad de vencer los obstáculos en su camino, verdaderos logros, lo mucho que dan comparado a obtener, la cantidad de honor extendido a las generaciones que los han precedido, y la cantidad de esfuerzo y sudor invertido para ganarse lo que tienen.

¡Inculque estas y otras cualidades internas vitales relacionadas con una constancia incesante que sus hijos no puedan pasar por alto por su importancia!

¡No hay mayor pecado de los padres que consentir a los hijos!

Enseñe a sus hijos que no siempre pueden conseguir lo que quieren

Millones de padres ahora complacen rutinariamente a sus hijos. Y las formas en que hacen esto son casi infinitas. Es como si los padres sintieran que deben satisfacer cada capricho de su hijo — y lo hacen casi a cada minuto.

Simplemente piense en el tema de la hora de dormir. Muchos niños, cuando son puestos a dormir, se levantarán por una infinidad de razones, ofreciendo una variedad de excusas creativas — “tengo hambre”, “tengo sed”, “no puedo dormir”, “tengo miedo” (en este caso, dicho como una excusa), “no estoy cansado”, “no me leíste un cuento” — y los padres son atrapados como verdaderos prisioneros de las invenciones de sus hijos acerca del porqué ellos no necesitan obedecer a sus padres — ¡e IRSE A DORMIR! Peor aún, he visto a muchos padres que no pueden poner a su hijo a dormir a menos que lo metan en el carro y lo lleven a pasear, a veces por períodos prolongados, hasta que se duerme. Esto es costoso, consume mucho tiempo, es fatigante — ¡y ridículo!

Este tipo de cuidado le enseña a los niños a crecer esperando ser atendidos y los prepara para un duro despertar.

Hay ciertas cosas que simplemente no podemos tener. Justo o no, así es la vida — y sus hijos deben comprenderlo. Sin embargo, la mayoría de los padres no tienen ninguna idea de que deberían estar inculcando en sus hijos incluso este hecho más básico de la vida.

Pruebe este experimento: La próxima vez que esté caminando por un supermercado, escuche a los padres hablar con sus hijos (y trate de darse cuenta si se está viendo y oyendo a sí mismo al mismo tiempo). Vea cómo interactúan padres e hijos. Aunque no sea obvio al principio, notará que el niño está consiguiendo lo que quiere y el padre está casi invariablemente cediendo y obedeciendo al niño. Los niños de hoy pueden ser vistos realmente dirigiendo a sus padres.

Por ejemplo, un niñito puede tomar galletas del estante mientras su madre está empujando el carrito por el pasillo. Cuando la madre toma las galletas y las regresa al estante, el niño a menudo estalla en un berrinche. Frustrada, la madre trata de razonar con el niño para que se calme, persuadiéndole y explicándole — y algunas veces recurriendo a la súplica y al ruego — que esta no es la reacción apropiada, y que ese no es el lugar adecuado para “expresarse”.

Esto puede ser seguido por una serie de intentos para verbalmente calmar al niño, todo lo cual en última instancia falla. Finalmente, impulsado por la vergüenza y la desesperación, el padre coloca las galletas de vuelta en el carrito, calmando rápidamente al niño — pero enseñándole una devastadora lección. Esta “lección” a menudo llega tan lejos hasta incluir la apertura del paquete inmediatamente y darle al niño una galleta. Yo lo he visto.

En vez de que simplemente se le diga “no”, y de responder obedientemente — y demostrar felicidad con la decisión del padre — el niño aprende a cómo manipular a sus padres a fin de obtener lo que él quiere — cómo satisfacer sus necesidades y deseos. En efecto, los padres le están enseñando al niño a hacer, sentir y pensar lo que es “derecho en su opinión” (Prov. 12:15), sin consideración alguna por los que están a su alrededor.

Incluso los siervos más fieles de Dios no siempre recibieron lo que deseaban o pedían. Dios usó a Moisés para guiar al antiguo Israel fuera de Egipto, y durante 40 años de vagar por el desierto, hasta llegar a la Tierra Prometida. Sin embargo, a Moisés no le fue permitido entrar a la tierra con Israel.

Pablo predicó fielmente y difundió el evangelio del reino de Dios por todo el Imperio Romano. A lo largo de su ministerio, él nunca flaqueó en enseñar la verdad completa de Dios. Sin embargo, los hechos de la historia indican que las circunstancias lo habían apartado de lo que debió haber sido una vez una vida previa de considerable comodidad. He aquí lo que él registró:

“¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias” (II Cor. 11:23-28).

Eduque a sus hijos sobre el hecho básico de que no siempre pueden conseguir lo que quieren — que la vida no siempre les dará la mano que ellos esperan o que sienten que merecen. Como Pablo, deben aprender a estar satisfechos con — y apreciar — lo que tienen. He aquí lo que el sufrimiento y la dificultad le enseñaron a Pablo: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad” (Fil. 4:11-12).

Puesto que Dios le da la instrucción anterior a usted como un cristiano, usted incrementará enormemente la felicidad futura de su hijo si le enseña a estar contento con su vida, incluyendo todas las cosas que no puede controlar.

Enséñeles a sus hijos que la vida no es justa

Prepare a sus hijos para quizás la más cruel realidad de la vida: Lo que sucede no siempre es justo. Algunas personas nacen ciegas, sordas o de otra forma físicamente discapacitadas. Algunas veces, personas con menos talento pero con más atractivo o mejores “contactos” son seleccionadas para ciertas responsabilidades o recompensas por encima de aquellos más calificados.

Sus hijos necesitan saber que podrían ser discriminados debido a su antecedente social o económico — o debido a su acento, nacionalidad o raza. Explíqueles que estas injusticias podrían sucederles a ellos.

Luego enséñeles a sus hijos que incluso los cristianos que fielmente obedecen a Dios podrían también ser discriminados — que, a veces, es casi seguro que sufrirán injusticias. En todas estas cosas, recuérdeles que este no es el mundo de Dios, y que su máxima recompensa viene de parte de Él.

Mi padre se cercioraba de decirles a sus tres hijos, literalmente, que él no estaba intentando ser justo, y en realidad no tenía ningún interés en ser justo — porque la vida no es justa. Su pensamiento proseguía: si siempre tenía que ser justo — algo que él sabía que no era realmente posible en muchos casos con los niños, de todos modos — estaría programándonos para creer que siempre recibiríamos un trato justo, ¡cuando la vida no es así para nadie! Quería que entendiéramos que teníamos que tener éxito cuando las cosas no eran justas, y no perdiéramos el tiempo creyendo que la vida siempre nos daría “una buena jugada”. En otras palabras, él enseñó: ustedes tienen que jugar con las cartas que les toquen sea como sea, así que practiquen tener éxito con “una mala jugada”.

Más estadísticas televisivas alarmantes

El alcance de la televisión ha cambiado dramáticamente. Antes, los niños sólo tenían ocho o nueve canales para elegir. Si no había nada interesante que ver, tenían que encontrar algo más que hacer — montar bicicleta, hacer dibujos, jugar afuera, etc. Ni siquiera pensar antes que existiera la televisión.

Hoy día, los niños tienen acceso a cientos de canales. Hay estaciones individuales dedicadas específicamente a la acción, los misterios, las películas de vaqueros, los dibujos animados, la comida, los programas de concursos, la historia, las mascotas, la comedia, las telenovelas, la ciencia ficción y la religión. La lista está creciendo — ¡incluso aumentando masivamente!

Con tantos canales para “navegar”, no es sorprendente que el tiempo dedicado a ver la televisión se ha elevado drásticamente, especialmente entre los niños. Sesenta por ciento de todos los niños ven la televisión y usan Internet un promedio de seis horas diarias.

En una encuesta de 3.155 niños de 2 a 18 años de edad, la mitad dijo que no tenían reglas parentales que limiten su tiempo de ver televisión o los tipos de programas que veían. Y 61% de los niños de ocho años y mayores dijeron que ven lo que quieren, cuando quieren.

De acuerdo con un estudio:

(1) Los hombres y los niños son presentados en la televisión a menudo enfocados en el sexo opuesto. Un muchacho en el estudio, dijo acerca de un personaje: “Su objetivo principal es conseguir la chica”.

(2) Uno en cada cinco personajes masculinos utiliza la agresión física para resolver los problemas.

(3) 49% de los niños encuestados veían videos musicales diariamente.

(4) Más de 25% de los videos incluían algún grado de atención a los senos, las piernas o torsos femeninos. Además, 50% de las veces, era probable que las mujeres fueran presentadas semidesnudas o vestidas con ropa provocativa.

He aquí más datos acerca de la audiencia televisiva en los E.U.:

  • 98% de los hogares al menos tienen una televisión, 34% tienen dos, y 40% tienen tres o más.
  • En un hogar promedio, la televisión está encendida 7 horas y 40 minutos al día.
  • Entre los niños de 2 a 11 años de edad, ¡el niño promedio ve 1.197 minutos — casi 20 horas — de televisión a la semana! Sin embargo, sus padres sólo dedicaron 38,5 minutos a la semana de conversación significativa con él.
  • De acuerdo al Departamento de Educación de los Estados Unidos: “El rendimiento académico cae de forma abrupta para los niños que ven más de diez horas semanales de televisión”.
  • Por ejemplo, los estudiantes del 6º y 12º grado que veían de California mucha televisión obtuvieron calificaciones más bajas en las pruebas de lectura, expresión escrita y rendimiento en matemáticas que los estudiantes que veían poca o ninguna televisión.
  • 52% de los niños de 5 a 17 años de edad y un porcentaje muy alto de los niños de 2 a 5 años de edad también tienen una televisión en sus dormitorios.
  • 70% de las guarderías infantiles utilizan la televisión durante un día normal.
  • Cuando se les pidió elegir entre ver televisión o pasar tiempo con sus padres, 54% de los niños de 4 a 6 años de edad prefirieron la televisión.
  • El joven promedio pasa 1.500 horas al año viendo televisión — pero solamente 900 horas al año en la escuela.
  • Sólo hay 1 probabilidad en 12 de que los padres le exigirán a sus hijos hacer su tarea antes de ver la televisión.
  • Para cuando el niño promedio termine la escuela elemental, vimos que él o ella habrá presenciado más de 100.000 actos de violencia en la televisión, incluyendo 8.000 asesinatos. A los 18 años, ¡estos números se duplican!
  • También vimos que para la edad de 70 años, la mayoría de personas habrán pasado aproximadamente diez años completos viendo la televisión.
  • 80% de los ejecutivos de Hollywood creen que hay un vínculo entre la violencia en la televisión y la violencia en la vida real. ¡Sin embargo ellos no hacer nada acerca de la programación que ofrecen!
  • 81% de los niños de 2 a 7 años de edad ven televisión solos y sin supervisión. Esto se eleva a 95% para los niños mayores.
  • De acuerdo a un reporte de 1999 de la CNN: “…un típico adolescente ve casi 15.000 referencias, insinuaciones y bromas sexuales en la televisión cada año, de las cuales menos de 170 tratan con la abstinencia, control de natalidad, enfermedades de transmisión sexual o embarazo…”
    “La supuesta ‘hora familiar’ de televisión, desde las 8 p.m hasta las 9 p.m., contiene más de ocho incidentes sexuales por hora — cuatro veces más que en 1976…”
    “El alcohol, el tabaco o las drogas ilícitas están presentes en el 70% de los programas dramáticos en el horario estelar de las cadenas de televisión…”
  • Los niños que son televidentes exhaustivos suelen tener un mayor riesgo de obesidad, alcoholismo y drogadicción, y actividad sexual.
  • Los niños que ven 4 horas o más de televisión al día pasan menos tiempo haciendo tareas, tienen habilidades de lectura más deficientes, no interactúan tan bien con los amigos, y tienen menos pasatiempos que los niños que ven menos televisión.
  • De acuerdo con www.limitv.org: “Ver la televisión impide el crecimiento de períodos de atención más largos…la longitud del programa de aproximadamente siete minutos antes de una interrupción comercial puede condicionar a un niño a un período de atención de siete minutos. The Wall Street Journal, del 10 de febrero de 1994, relata la experiencia de Odds Bodkin, quien actúa frente a unas 100.000 personas al año, la mayoría de ellas son niños”. (Recuerde su comentario que aproximadamente después de siete minutos, la inquietud se manifiesta a medida que los relojes internos de los niños anticipan un corte comercial.)

“Ver la televisión interfiere con el desarrollo de las habilidades de lectura. Un niño debe aprender a mover los ojos de un lado a otro a lo largo de la página con el fin de leer. Pero con la televisión, los ojos se quedan fijos en la pantalla. Una hora al día en la escuela aprendiendo a mover los ojos de un lado a otro no puede competir con cuatro o más horas con los ojos fijos en una pantalla de televisión. No es de extrañar que muchos niños tienen dificultad para aprender a leer”.

Si usted prepara a sus hijos desde una edad temprana, ellos estarán preparados para los obstáculos de la vida y los tomarán con mucha más calma.

Enseñe a sus hijos el significado de la palabra “No”

Trágicamente, la mayoría de los padres ya no están dispuestos o no son capaces de decirles a sus hijos “¡No!” en términos enfáticos. Los modernistas han seducido a millones de padres para que razonen con sus hijos — ¡interminablemente! Una generación de psicólogos infantiles cuidadosamente les ha enseñado a los padres cómo razonar con sus hijos sobre casi cualquier asunto — preguntarles a sus hijos si ellos harán esto o aquello, aparentemente necesitando conseguir el permiso del niño para asegurar la obediencia.

Educados en la falsa teoría de la evolución, la cual rechaza el conocimiento revelado, estos “educadores” están a su vez educados en todos los valores erróneos y, carentes de verdadero entendimiento de parte de Dios, han asumido que las formas benignas de castigo perjudican la autoestima y el desarrollo de los niños. Ha sido comprobado que tal razonamiento es defectuoso, y los estudios muestran que los niños en realidad son incapaces de razonar en algo excepto en los asuntos más simples hasta que alcanzan los siete u ocho años de edad.

“No” es la palabra que más carácter forma en el idioma español. ¡Sus hijos tienen el derecho — y la necesidad — de escucharla de su parte! Nunca tenga miedo en decirles lo que NECESITAN escuchar en lugar de lo que puedan QUERER oír. Usted es el padre. Ellos son los hijos. Mantenga clara esta distinción — en su mente y en la de ellos.

Pregúntese cuán a menudo escucha a otros — ¡o a sí mismo! — decir a sus hijos que hagan algo (cualquier cosa) seguido de la petición por el sello de aprobación de ellos al concluir con “¿Sí?” — “Es hora de dormir, ¿sí?”, “Guarda tus juguetes, ¿sí?”, “Cómete tus habichuelas, ¿sí?”, “Vamos a ponerte tu abrigo, ¿sí?”, etc.

Para aquellos que recibirán el mensaje, un padre adulto completamente maduro pidiéndole a un pequeño niño la aprobación es una imponente declaración de quién está a cargo — y hacer esto le enseñará a su hijo a convertirse en alguien que debate, y que toda instrucción suya está sujeta a discusión. Sus hijos necesitan preguntarle a USTED si algo está bien o no. Se supone que USTED debe estar a cargo, ¡nunca el niño!

No es de extrañar que el profeta Isaías dijera de la última era antes del regreso de Cristo: “Los opresores de Mi pueblo son muchachos…” (3:12). Es la triste experiencia de millones de padres actualmente que sus hijos tienen verdadero dominio sobre ellos, ajetreándolos, con los padres no teniendo ninguna idea de qué hacer al respecto o incluso que debería ser de otra manera. Los modernistas han acuñado la frase “familias centradas en los hijos” para describir a millones de los hogares actuales. En lo que ha sido llamada “una vasta crisis de gestión familiar”, grandes números no saben a dónde acudir o que Dios da instrucción al respecto.

Su autoridad es a menudo suficiente

Enseñe a sus hijos a aceptar la sencilla frase: “Porque yo lo digo”, y que esta puede ser la única explicación que recibirán. Aprenderán a someterse a la autoridad sin tener que saber siempre el porqué.

Cuando intentaba decirle a mis padres, en circunstancias en que quería una razón que ellos no estaban dispuesto a dar, quizás intenté decirles un par de veces: “Bueno, los otros padres les permiten a mis amigos hacer (cualquiera que haya sido el caso)”. Invariablemente, mis padres respondían con un sencillo: “Tú no tienes otros padres. ¡Nos tienes a nosotros!”

Como nota aparte, para aquellos que necesitan que sus niños más pequeños estén callados en lugares públicos o en servicios en la iglesia, es crucial que les enseñen cuando “callar”. Aunque es maravilloso ver a los niños pequeños “descubrir” sus voces, ellos deben entender que hay un lugar y un momento para esto. Asegúrese de regularmente estar enseñando a sus hijos la importancia de un “tiempo de silencio”. Esto significa hacerlos practicar en casa. Sus hijos necesitan entender que a la hora de la siesta, o en cualquier otra ocasión que usted quiera que hagan esto, deben responder al significado de “baja la cabeza”. Es una buena idea tratar de coordinar la hora de la siesta de sus hijos pequeños con el tiempo que usted necesita que estén callados, como por ejemplo durante los servicios en la iglesia. Pero esto también se aplica a mantenerse en silencio mientras están despiertos en un lugar público, tal como un restaurante.

Asegúrese de estar exigiendo obediencia en cada circunstancia. Nunca caiga en la seductora excusa de que la desobediencia es “solamente una etapa que están atravesando” o que están experimentando los “terribles dos años”, lo que inevitablemente conduce a los “terribles tres años” y los “terribles cuatro años”. El verdadero problema sencillamente es terrible desobediencia.

Desafortunadamente, demasiados padres les han enseñado a sus hijos, a través de regaños y no aplicando la disciplina apropiada, que “no” significa “tal vez”, “posiblemente” o “ya veremos”. Haga que sus hijos entiendan que “no” no es la ronda de apertura de una negociación. Si bien esto no significa que usted nunca pueda preguntarles su opinión, ¡ellos deben entender que sus decisiones son definitivas! A usted le encantarán los beneficios de seguir este principio — y la paz y el descanso que esto le dará en lugar de incontables frustraciones. Recuerde Proverbios 29:17, que muestra que practicar la correcta crianza puede resultar en que sus hijos le den “descanso”.

Además, los niños deben aprender desde muy temprano que los padres no existen para el único propósito de hacerlos felices — para satisfacer todos sus caprichos, gustos y deseos. La función ordenada por Dios para los padres es proveer para y entrenar a los hijos, mientras inculcan en ellos todos los atributos, las cualidades y las habilidades necesarias para ser productivos, exitosos y felices.

Esto significa que los padres no deben caer en la trampa de pensar que deben comprar todo lo que el niño quiere. Por supuesto, los avisos de televisión no son sus amigos en este aspecto. Muchos hacen esto en un interminable ciclo fatigante — y muy costoso. Si bien usted puede desear conseguir el objeto ocasional realmente especial que su hijo desea, recuerde que nada permanecerá especial si él puede tener todo lo que quiera.

Eduque a sus hijos en el arte de la comunicación

La capacidad de comunicarse de manera efectiva es una de las habilidades más importantes a adquirir, ¡y socializar en diferentes ambientes es inseparable de la vida! Ser capaz de comunicarse efectivamente beneficiará a sus hijos de incontables formas — y por el resto de sus vidas. Esto les ayudará a desarrollar amistades, abrir puertas para ellos, y les ayudará a tener éxito en sus lugares de trabajo.

 

Uno de los mayores regalos que puede darle a sus hijos es un hambre de conocimiento, y esto puedo ser cultivado en los niños cuando son jóvenes. Enseñe a sus hijos a amar el aprendizaje. Más adelante ellos le amarán a usted por eso.

 
 
 

El arte de la comunicación requiere práctica. Toma tiempo aprender a expresarse de manera precisa y con mucho tacto, y comunicarse bien con los demás. Los niños no harán esto de forma natural. La mayoría de las personas hoy día usan las mismas palabras, términos y frases una y otra vez, generalmente porque nunca aprendieron a desarrollar su vocabulario. Continuamente recurren a expresiones muy deficientes. He aquí sólo algunas cosas que las personas dicen cuando no saben qué decir después — cuando no saben cómo responder con algo de significado o valor: “Ya sabes”, “¿de acuerdo?”, “¡en serio!”, “sí, claro”, “¿sabes a lo que me refiero?”, “como…”, “ajá”, “lo que sea”, “y qué sé yo”, “¡totalmente!”, “¡seguro!”

Una vez, los padres y las escuelas pusieron un fuerte énfasis en hacer una gran cantidad de lectura, en particular de libros más largos. Esto mejoraba en gran medida la capacidad de las personas para conversar en toda una amplia gama de diversas ideas y pensamientos — así como para pensar en esas ideas y pensamientos. Esto servía para familiarizar a las personas con autores famosos, con la filosofía, la historia mundial, la geografía, los eventos actuales y las condiciones mundiales, los grandes líderes, y mucho más — y sus conversaciones reflejaban profundidad.

Todo esto ha cambiado. En un mundo en el cual millones de adolescentes y adultos jóvenes llevan una existencia de telenovelas, donde la mayoría parece hablar de no mucho más que de un sin fin de temas superficiales y sin importancia — usualmente centrados en torno a la actualización de unos a otros respecto a no mucho más que los típicos eventos “él dijo, ella dijo” que ocurren en las vidas de otras personas — se produce muy poca conversación significativa.

Aprendí desde muy temprano el valor de expandir el vocabulario. Desde el momento en que llegué a primer grado, mi madre me exigía que buscara nuestro enorme diccionario familiar (este era casi tan grande como yo al principio) para buscar las palabras que yo no entendía. Aunque esto me frustraba en ese entonces, porque ninguna de las madres de mis amigos exigía eso, ahora estoy agradecido de forma indescriptible por este ejercicio. Todavía está enriqueciendo mi vida más de cincuenta años después.

Enseñe a sus hijos que ellos pueden elevarse por encima de todas las cosas sin sentido — que pueden pensar y hablar de cosas más grandes, incluyendo ideas importantes, y lo que está ocurriendo en el mundo que los rodea que está cambiando con tanta rapidez. Además, anímelos a expresar pensamientos con color y entusiasmo, y a que expandan su vocabulario al aprender y utilizar nuevas palabras. Ellos descubrirán que los demás los considerarán interesantes, e incluso fascinantes, para hablarles. ¡Destacarán para aquellos que piensan!

Anime a sus hijos a responder y a reflejar pensamientos y sentimientos

Los jóvenes de esta generación se han vuelto hastiados, cínicos y perpetuamente malhumorados. Tantos aparentan estar casi por completo sin alegría, ser aburridos y egoístas. Observe a un grupo de adolescentes normales, y notará que la mayoría de ellos parecen llevar máscaras inexpresivas y sin emociones, ocultando sus verdaderos sentimientos. En lugar de decir lo que realmente sienten, generalmente dicen lo que los adultos quieren escuchar. Una de las tragedias de nuestro tiempo es que casi toda una generación literalmente no sabe cómo hablar — cómo expresar un pensamiento de forma inteligente. Por supuesto, no todos los pensamientos son simples. Muchos son bastante complejos y requieren un análisis inteligente y una mayor reserva de palabras, a través de las cuales transmitirlos, de las que existen en el vocabulario de la persona joven promedio de hoy día.

Enseñes a sus hijos a ser alegres y entusiastas — a responder a los eventos que les rodean. No les permita ser cínicos o malhumorados, o que desarrollen y retengan actitudes incorrectas. Hágalos cambiar su estado de ánimo y actitud. Esto los llevará a un hábito de obligarse a sí mismos a hacerlo. El mantra universal de la juventud actual es “estoy aburrido”. Lo que hace esto tan increíble es que los niños nunca han tenido tantas clases de cosas con qué ocupar su tiempo. ¡Esto se convierte en su propio gran testimonio del hecho que tenerlo todo tiene poco que ver con tener felicidad!

Los niños, literalmente, casi nunca deberían aburrirse. Se ha demostrado que el aburrimiento a menudo ha sido un precursor de la creatividad. Cuando sus hijos se están quejando de aburrimiento, esto puede ser un mensaje para usted de que no les está enseñando a explorar, a pensar “fuera de la caja” — a crear con las mentes que Dios les dio. Dirija estas oportunidades en una dirección creativa.

¡Enseñe a sus hijos a desarrollar la capacidad de disfrutar! Los Salmos dicen: “Este es el día que hizo el Eterno; nos gozaremos y alegraremos en él” (118:24). ¿A cuántas personas conoce que practiquen este modo de pensar? La respuesta seguramente es muchos menos que hace apenas una generación. ¿Cuántos padres les están enseñando este tipo de perspectiva a sus hijos? ¿Cuántos padres les están enseñando a sus hijos este tipo de enfoque, centrándolos en el reto de cada nuevo día que comienza?

Permítanme ofrecer un paréntesis: Mi madre enfatizaba que aprendiéramos a disfrutar lo que hacíamos de niños. Su propio ejemplo lo hacía más fácil. Porque ella era cocinera gourmet, fueron muchas las tardes, a la hora de la cena, cuando ella había preparado algo único — y nuevo para nosotros — y luego anunciaba: “Niños, esta noche vamos a instruir nuestras papilas gustativas”.

No permita que sus hijos funcionen como robots. Enséñeles a sentir, a tener empatía por los demás. Por ejemplo, enséñeles a estar felices cuando un amigo o compañero de la escuela gane un premio. Además enséñeles a ser sensibles al sufrimiento de otros.

Considere la perspectiva general de la profecía bíblica: En el futuro cercano, Dios permitirá que muchas naciones sufran lo que es llamado como la Gran Tribulación. Esto describe un tiempo de invasión militar, cautiverio y esclavitud para incontables millones. Sin embargo, Él mostrará favor (y ofrecerá protección) a aquellos que “giman y clamen” por todo lo que están presenciando.

Note Ezequiel 9 y el mensaje que contiene acerca de cómo quiere Dios que sus siervos se sientan respecto al creciente sufrimiento de tantas personas alrededor del mundo: “y le dijo el Eterno: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por Mi santuario” (vs. 4-6).

Dios espera que Sus siervos sientan profundamente por otros, que demuestren verdadera preocupación por ellos — y que sean capaces de reflejar esa preocupación en las palabras y el lenguaje corporal. Enseñe a sus hijos a hacer estas cosas, ¡que la simpatía y la empatía por la difícil situación de los demás es inseparable de la vida! Al hacer así, les habrá hecho un gran servicio a sus hijos — e indirectamente les habrá enseñado a ser más agradecidos por el conocimiento especial que Dios le ha dado a usted y usted les está dando a ellos.

Exija un apropiado manejo y ahorro del dinero

Todo el mundo occidental está sumido en deudas de consumo. La facilidad con que se puede obtener crédito, y la constante tentación de usar excesivamente las tarjetas de crédito, sumado a una creciente falta de mesura y autocontrol en el mundo en general, están empujando a cada vez más personas a la tragedia financiera de la bancarrota. Pero un número mucho mayor está viviendo justo al límite, habiéndose puesto a sí mismos al borde de la bancarrota.

Inculque en sus hijos el valor de ahorrar para los “días de vacas flacas”, porque los tiempos difíciles siempre llegan. En un mundo dirigido por el impulso de la complacencia instantánea — ¡donde simplemente viendo algo en un escaparate significa que uno debe tenerlo AHORA! — a las personas ya no se les enseña o no ven la necesidad de ahorrar. Construir un “nido financiero” para el matrimonio, para el retiro, para comprar una casa o para enviar a los hijos a la universidad, ya no es tan importante para millones de familias. Inculque en sus hijos el panorama general desde una temprana edad. Entrénelos para ahorrar diciéndoles que podrán comprar ciertos objetos si están dispuestos a pacientemente ahorrar primero. Quizás esté dispuesto en ocasiones a compartir el costo con ellos, cuando hagan esto.

Prepare a sus hijos para que entiendan que deben planificar y pagar las facturas (y hacerlo a tiempo). Muchas parejas se casan con poco o ningún entrenamiento (y, en algunos casos, sin siquiera la expectativa) de que en realidad muy pronto van a recibir la “factura de la luz” — ¡y de que tendrá que ser pagada a tiempo!

Inicie a sus hijos con el hábito de regularmente pagar los diezmos y las ofrendas de Dios — ¡en primer lugar! Enséñeles a hacer de Dios su “socio financiero” (Mal. 3:8-12). Distribuya su mesada de una forma en que ellos puedan sustraer fácilmente el 10 por ciento. Enséñeles que el 90 por ciento va más lejos cuando tienen la bendición de Dios de lo que lo hace el 100 por ciento sin ésta — y que literalmente no pueden darse el lujo de no diezmar. Si bien las “matemáticas” de Dios no tienen sentido para la mente carnal, diezmar trae bendiciones extraordinarias para aquellos que lo practican fielmente. Aunque esto requiere fe, siempre da buenos resultados al final. (Para aprender más acerca de diezmar y las bendiciones que trae seguir este mandamiento, anime a su hijo a leer mi folleto Elimine todas sus preocupaciones financieras. Luego ellos también deberían considerar leer Haciéndose cargo de sus finanzas.)

Enseñe a sus hijos la trascendental importancia del dinero — que sólo se puede gastar una vez, que siempre debe ser gastado sabiamente, que las tarjetas de crédito pueden ser una maravillosa bendición o una maldición de proporciones catastróficas con capacidad de estropear todo un futuro, que los diezmos de Dios van primero y que ahorrar es importante, entre otros numerosos principios.

De vez en cuando haga que sus hijos le informen lo que hicieron con el dinero de ellos. Esto les enseñará a cuidadosamente rendir cuenta del mismo. También los ayudará a evitar ser esclavizados a una vida de estrés, constantemente agobiados por la deuda.

¡Enseñe a sus hijos que no tienen ninguna esperanza de tener éxito en la vida si no aprenden a manejar el dinero apropiadamente!

Guíe a sus hijos a ser selectivos al elegir el entretenimiento

Vimos que el niño estadounidense promedio (todas las edades incluidas) ve unas asombrosas 6,5 horas de televisión al día. Un adolescente típico está expuesto a casi 15.000 referencias, insinuaciones y bromas sexuales cada año, entre muchos otros malos actos de violencia e irrespeto a la autoridad. Esto tiene un efecto muy real — y a veces permanente — en el desarrollo de la mente de un niño.

En I Corintios 15, Pablo escribió: “Las malas conversaciones [Griego: compañeros] corrompen las buenas costumbres [carácter]” (vs. 33). Diligentemente entrene a sus hijos, con la instrucción explícita de que protejan sus mentes del entretenimiento sin sentido de este mundo. Si usted les permite desperdiciar horas tras horas relacionándose con el humor vulgar, los videojuegos gráficamente violentos y canciones con letras sexualmente explícitas, no se sorprenda cuando ellos adopten los valores que están viendo y oyendo.

Enseñe a sus hijos lo que significa elegir las formas apropiadas de entretenimiento. Indíqueles que todas las formas de entretenimiento deben ser de calidad, y que deben buscarlo en forma equilibrada, y en el momento oportuno — y que el entretenimiento nunca debería ser buscado como medio para escapar de los problemas.

Asegúrese de que sus hijos jamás pierdan la conexión entre lo que piensan y lo que son. Explíqueles que si ellos alimentan sus mentes con basura sin sentido, disfrazada como entretenimiento, esto afectará la forma en que viven y en quienes se convierten.

Exhorte a sus hijos a ser balanceados y equilibrados

A cada vez más personas incluso les falta el más básico sentido común que poseían la mayoría de los adultos de hace tan sólo una generación. Esto se debe a que la mayoría ya no experimentan la vida tan ampliamente como muchos una vez lo hicieron.

 

Comience desde temprano a ayudar a que sus hijos se enfrenten a los desafíos de la vida de manera positiva. Ellos aprenderán que resolver problemas puede ser emocionante y divertido.

 
 

Muchos hoy día están condicionados a seguir extremos — deportes extremos, conductas extremas, los muy llamados “programas de tele-realidad” que muestran a las personas haciendo cosas terribles (que están en realidad muy lejos de la realidad), violencia extrema, fiestas extremas, música extrema, entretenimiento y videojuegos, e incluso lenguaje extremo. El principio de hacer las cosas en moderación ha dado paso a la necesidad de euforia, excitación y alcanzar cierto factor de conmoción — empujando cada límite — vinculado a hacer todo tan gráfico como sea posible.

Sus hijos están siendo testigos y, ya sea que lo reconozca o no, están siendo atraídos a esta clase de actividades. Usted tendrá que resistir la tendencia. Si le está enseñando a sus hijos a ser equilibrados desde temprana edad, ellos estarán menos interesados en perseguir extremismos, y la tarea suya será más fácil.

Además, el curso de la sociedad ha tenido la tendencia hacia los estudiantes especializándose a lo largo de su educación, en dirección hacia una carrera profesional de especialización, a menudo en un campo muy cerrado. Combata las influencias — particularmente en la escuela — que tratarán de forzar a sus hijos a tomar decisiones sobre su futuro antes que estén preparados para hacer esto, antes, en la mayoría de los casos, que ellos siquiera puedan comenzar a tener alguna idea de lo que quieren hacer con el resto de sus vidas. Yo recuerdo bien esta presión de la secundaria mucho antes que tuviera alguna idea acerca de mi futura carrera profesional. Enfatíceles a sus hijos que no se encierren o se enfoquen demasiado en una cosa. Guíelos para que sean equilibrados en todo: pasatiempos, deportes, lectura, ejercicio, juegos, tareas, alimentación, viajes y otros aspectos de la vida. Enséñeles a buscar y a disfrutar una amplia gama de intereses y actividades, y que la vida es más plena cuando están experimentando variedad en todo.

El peligro de la falsa “tolerancia”

Una palabra de precaución: Asegúrese de no confundir el balance y el equilibrio con la tolerancia, lo cual hoy día significa aceptar todos los puntos de vista, opiniones, estilos de vida, valores y perspectivas. Experimentar ampliamente no significa aceptar ampliamente. Si bien esto es abordado en otras secciones del libro, asegúrese de que sus hijos entienden la clara diferencia entre lo correcto y lo incorrecto — el bien y el mal — ¡y que la conducta extrema por lo general resulta directamente en pecado!

Las personas solían saber que necesitaban sabiduría para sobrevivir los interminables obstáculos y dificultades de la vida. Por supuesto, hay muchas de estas trampas esperando tragar a sus incautos hijos si no están educados en lo que puede ocurrir cuando menos se lo esperan. Pídale a Dios que le de a usted una abundancia de sabiduría (Stgo. 1:4-8). Y luego espere, que Él lo hará. Si sus caminos le complacen, y si está determinado a obedecerle, Él lo guiará para que les enseñe a sus hijos el balance adecuado, a ser equilibrados y a experimentar ampliamente entre una extensa gama de actividades.

Esfuércese por inspirar a sus hijos hacia actividades saludables que ampliarán su pensamiento, mejorarán su confianza — ¡y profundizarán su felicidad!

Enseñe a sus hijos a acercarse a usted con preguntas

La sociedad de hoy (guiada por Satanás el diablo, quien odia el núcleo familiar porque representa una relación que él nunca podrá disfrutar) promueve el antagonismo entre los jóvenes y sus padres — a menudo etiquetado benignamente como una “brecha generacional”. Esta hostilidad incluye ver a casi todos los adultos como el “enemigo”, y el resultado ha sido que ya sólo pocos niños consideran necesario procurar, en busca de sabios consejos, las opiniones de los adultos.

 

Regularmente hablar cara a cara con su hijo es fundamental por una serie de razones. Le mantendrá al tanto de su pensamiento para que así usted pueda responder como sea necesario. Esto también les muestra a sus hijos que sus pensamientos y preocupaciones son importantes para usted. Esto creará franqueza y un vínculo de confianza que durará toda una vida.

 

Es una tragedia que la relación entre padres e hijos se haya vuelto un verdadero campo de batalla, con disparos intermitentes de fracontiradores, escaramuzas y minas terrestres escondidas. Millones de jóvenes muestran poco o ningún respeto por las personas que los trajeron al mundo, y que trabajaron (incluyendo padres y madres solteras que a veces tienen que trabajar en más de un empleo) para nutrirlos, alimentarlos, vestirlos y educarlos. Ellos están muy ocupados sintiéndose incomprendidos — cuando, de hecho, sus padres los entienden muy bien. Pero muchos de estos padres no promueven activamente, cuando sus hijos son jóvenes, una franqueza que continuará en los años de adolescencia y adultez.

Los jóvenes a menudo sienten que sus padres no comprenden sus circunstancias actuales. Asegúrese que este no sea el caso con sus hijos adolescentes y los más pequeños. Escuche cuidadosamente a sus hijos. Usted tiene muchos años de experiencia qué ofrecerles, como una base para dar un buen consejo en una amplia gama de áreas. Es su responsabilidad inculcar en ellos suficientes advertencias acerca de fumar, el alcohol, las drogas, el sexo prematrimonial, el juego de azar y cualquier otro vicio que les pueda hacer daño. Esto es mucho más fácil de hacer si sus hijos sienten que fácil y cómodamente pueden venir a usted con preguntas acerca de estas cosas.

Sus hijos nunca deben tener miedo de hacerle preguntas. Ellos deber considerarlo a usted como una fuente de sabiduría y de guía en cada asunto importante. Haga todo lo que esté en su poder para promover un ambiente en el cual ellos se sentirán cómodos preguntándole sobre cualquier cosa que esté en sus mentes. Evite a cualquier precio hacerlos sentir como que sus preguntas no tienen importancia o son “estúpidas”.

A los ocho años de edad, mi padre comenzó lo que se convirtió en un hábito regular durante mi niñez de tener conversaciones “de hombre a hombre” conmigo. Muchas de estas conversaciones tuvieron lugar durante largas caminatas — de cinco a diez millas — por caminos rurales con nuestro pastor alemán corriendo a nuestro lado. Sin embargo, también en ocasiones me sentaba para preguntar qué interrogantes había en mi mente. Ayudó que él utilizaba la frase “de hombre a hombre”, porque eso me indicaba que yo no era sólo un “niño tonto” a sus ojos, y esto me hacía sentir que podía preguntarle cualquier cosa. Aún puedo recordar detalles específicos de estas conversaciones, más de 50 años después.

Cuán triste que a tantos niños hoy en día les resulte más fácil ir a Internet por “respuestas” a sus preguntas porque no pueden o no quieren ir a sus padres. Esto simplemente nunca debería ser así (al menos que se haga bajo la guía de un padre que puede haberlos instruidos a hacerlo).

Anime a sus hijos a desarrollar una profunda sed de conocimiento. Enséñeles a ser inquisitivos — a estar fascinados con la vida — a buscar ser “millonarios” en conocimiento y entendimiento. Explíqueles que ellos siempre deberían buscar la Palabra de Dios como la máxima fuente de verdadera sabiduría, conocimiento y entendimiento. Enséñeles a buscar en el libro de Proverbios las respuestas a las preguntas que tengan, y las soluciones a los problemas que estén enfrentando. (Pocos reconocen que hasta el 20 por cierto de los altos jefes ejecutivos corporativos en los Estados Unidos leen este libro de la Biblia en busca de sabiduría.)

La apariencia es vital

En un mundo dado cada vez más a un sinfín de formas ridículas, extravagantes y estrafalarias de vestir, sus hijos querrán encajar. Ellos estarán bajo una enorme presión para parecerse a todos los demás. Esto pone a los padres en una posición muy difícil. Deben decidir ya sea si: enseñar a sus hijos la importancia de la modestia y la moderación, y no permitirles siempre seguir las modas (que además es muy costoso y consume mucho tiempo), o que cedan a la presión de grupo de la juventud moderna influyendo en sus hijos para volverse — y, en este caso, parecerse a — todas las cosas contra las que Dios enseña.

Es importante instruir cuidadosamente a sus hijos acerca de todos los aspectos de la vestimenta apropiada. Explíqueles por qué ellos no deben vestirse de una manera descuidada o vulgar — por qué sus hijas deben evitar usar ropa indecente o provocativa. Enséñeles a usar la ropa apropiada para cada ocasión (por ejemplo, para dejarlo claro, no asistir con jeans a una boda o con overol a servicios de la Iglesia). Sin embargo, haga esto interesante y divertido, no algo fastidioso — enséñeles a combinar colores y a tener satisfacción de saber cómo reflejar calidad.

Enseñes a sus hijos a peinarse el cabello y a mantener cortes de pelo presentables. Esto significa cabello suficientemente largo para las jóvenes, y suficientemente corto para los varones (I Cor. 11:1-15).

Esta instrucción también debe incluir la razón por la cual nunca deben tatuarse. Note Levítico 19:28: “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo el Eterno”. Aquellos que se han convertido en modelos a seguir de toda clase en la sociedad actual parecen estar casi cubiertos con todo tipo de tatuaje bizarro, perverso, sexualmente sugestivo, e incluso completamente satánico, que una mente “creativa” (en una tienda de tatuajes) separada de Dios pudo imaginar.

Explíqueles a los varones por qué los hombres no deben utilizar aretes, pero por qué estos pueden ser un hermoso adorno en una mujer. La Palabra de Dios en varios lugares menciona a hombres que usaban aretes, pero todos estos involucran a Sus siervos diciéndoles a las personas que se los removieran. Vea Génesis 35:4, Éxodo 35:22, Números 31:50 y Jueces 8:24-26.

Enseñe a sus hijos que las primeras impresiones siempre cuentan en la vida — y que esto está directamente conectado a la apariencia. La forma en que una persona se ve y se viste tiene mucho más peso, de lo que los jóvenes hoy en día puedan reconocer, para las personas mayores e importantes que los están viendo. Asegúrese de que sus hijos sean una excepción a la actual forma de pensar.

Enseñe a sus hijos a practicar las leyes básicas de la salud y la buena nutrición

Las naciones de occidente han sido descritas como sobrealimentadas y desnutridas (y el resto del mundo rápidamente se está uniendo a la tendencia). Además, debido a que tantos niños son adictos a la comida chatarra y viven una existencia sedentaria, muchos tienen sobrepeso y son físicamente débiles. La mayoría comen muy pocas frutas, vegetales y granos, y piensan que beber gaseosas es igual de bueno que un vaso de agua. Un énfasis en la grasa, el azúcar, las comidas rápidas y muchos otros alimentos desprovistos de valor nutricional define la dieta de millones en la actualidad. Encima de todo esto, la mayoría cada vez se está ejercitando mucho menos de lo que debería. Sorprendentemente, varios estudios ahora revelan que los niños ya están mostrando síntomas de endurecimiento de las arterias desde la edad de 7 años.

 

Los buenos hábitos alimenticios, los cuales pueden ser vinculados con crear buenos hábitos de trabajo, deben ser establecidos temprano para proporcionar una nutrición saludable y una base sólida para el crecimiento y la fuerza física a lo largo de la vida de nuestros hijos.

 
 

El papel de los padres en la salud de sus hijos es a menudo pasado por alto. Al igual que inculcar un deseo de aprender, también debe inculcar el conocimiento de cómo — y qué — comer. No importa qué excusas puedan ser planteadas, la salud de sus hijos es su responsabilidad. ¡Usted controla lo que ellos comen y, a su vez, en gran medida usted controla su salud!

Piense muy cuidadosamente acerca de lo que les da a sus hijos para comer. ¿Sigue usted el principio de permanecer en los pasillos externos del supermercado — frutas frescas, vegetales, carnes y granos? ¿O a menudo compra en los pasillos donde generalmente se encuentran gran parte de los alimentos procesados, azucarados y poco saludables?

Explíquele a sus hijos que muchos estudios han mostrado que las frutas limpian, los vegetales edifican, los granos sostienen, y las hierbas pueden sanar. Exíjales que ingieran alimentos saludables. Enséñeles a amar la buena comida. Y, quizá similar a lo que mi madre hizo, trate de hacer que sea divertido.

Casi una interminable variedad de estudios muestran que grandes cantidades de niños y adolescentes simplemente no tienen resistencia — ningún poder físico de permanencia para completar las tareas y quehaceres físicos más básicos. Esto se debe a que a ellos nunca se les obliga — ¡nunca se les exige! — hacer mucho ejercicio más allá del mínimo indispensable en la escuela, y un creciente número de escuelas están descuidando esta parte vital de un desarrollo equilibrado. A muchos hoy en día se les permite rendirse muy rápidamente cuando se enfrentan a la adversidad, cuando tienen que sudar un poco. Por razones de seguridad, ahora grandes cantidades de padres se sienten forzados a llevar a sus hijos en automóvil hasta la escuela incluso cuando la caminata es apenas unas pocas cuadras y el clima es placentero. Atrás han quedado los días de mi niñez, cuando con frecuencia tenía que caminar tres millas hasta mi casa desde la escuela secundaria, incluso en el invierno. ¡Caminé más de una milla en cada trayecto hacia y desde la escuela elemental!

A demasiados jóvenes se les permite sentarse por incontables horas jugando videojuegos, que solamente estimulan el cerebro (y no para bien), y quizás desarrollen la coordinación entre manos y ojos, pero hacen muy poco en la forma de desafiar a esos niños a esforzarse. Los líderes militares han notado la drástica disminución en la fuerza y la resistencia que se observa en aquellos que están entrando a las diversas ramas del servicio. Se ha notado que, en comparación con hace apenas una generación, la condición de los jóvenes de 18 a 20 años de edad que están aplicando para el servicio (para entrar a un riguroso entrenamiento básico) sólo puede ser descrita como patética.

Pocos padres hoy en día les exigen a sus hijos que practiquen las leyes básicas de la salud y nutrición. El resultado ha sido desastroso — ¡para todos excepto los doctores, las clínicas y los hospitales!

Dé a sus hijos el maravilloso regalo de una buena nutrición y un adecuado énfasis en hacer ejercicios. Determínese: Enséñeles a comer cualquier alimento que usted les sirva. ¡No ceda! No permita que sus hijos determinen su dieta, o literalmente puede maldecirlos a toda una vida de poca energía, enfermedad, medicamento(s), salas de espera en los hospitales, cirugías e interminables visitas al doctor.

Para aquellos que no están familiarizados con los importantes principios sobre la salud que están revelados en la Biblia, recomendamos nuestro folleto Principios de Dios para una vida saludable. Aunque es una guía básica, introduce estos principios de una manera profunda, útil y con sentido común directamente desde la Palabra de Dios.

¡Enseñe a sus hijos a pensar!

Previamente comentamos el hecho de que las personas de antes leían mucho más que en la actualidad. Como un resultado directo, eran forzadas a pensar y hablar acerca de los eventos nacionales y mundiales. En otro tiempo, más fundamentados en el valor de recibir una buena educación en artes liberales, muchos se iniciaban en la vida habiendo recibido una educación bien equilibrada. A las jóvenes en general se les enseñaba a profundizar la investigación, a analizar, a razonar, a usar la lógica — ¡y a PENSAR!

Pero actualmente, las personas dependen de las computadoras y los televisores para que hagan por ellos la mayor parte de su proceso de pensamiento. El resultado ha sido que millones de niños no saben cómo estar a solas con sus pensamientos. Ellos constantemente deben tener de fondo música o la televisión a todo volumen, cosas que una vez causaban que las personas expresaran con exasperación: “no puedo oír mis pensamientos”. En cierta medida, esto casi se ha invertido al punto que muchos jóvenes ahora podrían decir: “Puedo oír mis pensamientos”, y estar igualmente frustrados. Una de las tragedias de esta generación es que muchos no tienen idea de qué pensar cuando algo no está preocupándolos.

Guíe a sus hijos hacia el hábito de pensar — analizar — utilizar la lógica — ¡para resolver problemas! Enséñeles a pensar sobre la causa y el efecto de los problemas, y a encontrar soluciones, no importa cuán elusivas sean, a través del arte de ya sea el razonamiento inductivo o el deductivo. Anímelos a expandir sus mentes más allá de límites autoimpuestos. Usted descubrirá que ellos lo harán — ¡y ellos descubrirán que pueden!

Enseñe a sus hijos a meditar sobre la vida y de lo que ven en el mundo que los rodea — y a considerar su propia mortalidad y futuro (Sal. 8:3-9). Además, Proverbios 4:26 dice: “Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos”. Enseñe a sus hijos a “examinar” cuidadosamente y a pensar a profundidad acerca de lo que están haciendo — adónde los están llevando sus decisiones.

Si permite que sus hijos sean adictos sin cerebro a la televisión, usted literalmente los está acondicionando a toda una vida de falta de visión y mediocridad. Ellos nunca serán capaces de afrontar y superar las trabas, los obstáculos, las pruebas y dificultades, que son comunes para todos los seres humanos. Enfrentar las barreras más pequeñas los dejará sintiéndose como si estuvieran al pie del monte Everest.

¡No deje a sus hijos sintiéndose desamparados a medida que llegan a las mayores pruebas de la adultez!

Capítulo Cinco — Enseñe lo absolutamente importante: Carácter

Si a usted le dijeran que hay algo que puede enseñar a sus hijos que es espiritual — por lo tanto eterno, indestructible y perfecto — ¿qué diría que es? La respuesta es carácter, una vez conocido como virtud, el término utilizado en la Biblia. Casi nadie hoy en día valora o siquiera habla acerca del carácter. Sin embargo, este tema habla del supremo propósito para el cual nació cada ser humano que ha vivido. Tristemente, también es cierto que muy pocos tienen alguna idea de por qué existen — de por qué Dios les dio vida y los puso en la tierra.

Usted debe llegar a comprender — a captar profundamente — por qué existe — por qué está aquí — o nunca será capaz de enseñarles esta verdad suprema a sus hijos. Una vez que esto esté claro en su mente, sucederán dos cosas: No sólo le será más fácil enseñarles, ¡sino que además estará más dispuesto a cumplir con este deber!

Piense por un momento acerca de todas las cosas que la gente persigue en busca del éxito y la felicidad. Luego, reconozca que ni una sola de estas cosas beneficia eternamente a la persona que las tiene. Literalmente, no hay ni una sola que “pueda llevarse con usted”.

Quizás la cosa principal que las personas buscan acumular en esta vida es el dinero. Muchas personas están obsesionadas con buscar más. Sin embargo, no importa lo mucho que puedan tener al final de sus vidas, todo esto se dejará atrás.

Directamente relacionada con el dinero está la acumulación de posesiones. La mayoría de las personas en realidad están más interesadas en lo que el dinero compra — los “juguetes” que traerá a su vida — que en tener una determinada cifra grande en una cuenta de banco. Sin embargo, si es cierto el dicho de que “la meta es ver quién puede morir con la mayor cantidad de juguetes”, entonces es igualmente cierto que ninguno de esos “juguetes” pueden ser retenidos por la persona más allá de su tiempo de vida.

Lo mismo es cierto con el poder. Al igual que con el dinero y las posesiones, muchos están obsesionados con adquirir cada vez más poder, y esto usualmente implica el control de compañías adicionales y más grandes, y la riqueza que estas representan, e incluye la autoridad para dirigir, contratar y despedir vastas cantidades de personas. Esto también puede significar alcanzar el poder político. Sin embargo, todo esto también se queda cuando llega la muerte.

Relacionada al poder está la fama, la cual, como el dinero y el poder, incluso puede ser muy fugaz en esta vida. Sin embargo, cuando las personas famosas mueren — y su fama puede estar sobreviviendo en las mentes de personas que aún están vivas — ésta ciertamente no puede ser llevada más allá de la tumba.

 

A veces, se necesita un carácter fuerte para resistir lo que es incorrecto. Enseñarles a los niños todos los elementos de un buen carácter, y a no sucumbir ante el mundo que les rodea los fortalece contra las malas influencias. Además, ser obligado a actividades que innecesariamente excluyen a otros no es mostrar interés por los demás.

 

Seguidamente estarían los talentos o dones, y las habilidades. Aunque están relacionados, no son lo mismo. Todos los seres humanos generalmente nacen con talentos y dones pero deben desarrollar diversas habilidades. En cualquier caso, no importa cuán dotada o talentosa sea una persona o cuán extensa la habilidad se vuelva, todo esto también se queda atrás. Nadie ha averiguado cómo transportar estas cosas más allá de la muerte.

La belleza, la juventud y la fuerza son tres actividades adicionales que parecen impulsar las vidas de incontables millones de adultos y un creciente número de niños. Encontrar maneras de lograr estas cosas — realces cosméticos, tratamientos de bótox, rutinas de ejercicios, dietas — se ha convertido en una tendencia y enfoque a nivel mundial. Sin embargo, aquellos que consiguen cualquiera o todas éstas están condenados a verlas desvanecerse incluso antes de la muerte, sin ninguna posibilidad de llevárselas más allá de la tumba.

La mejor definición de carácter que yo alguna vez haya escuchado viene de Herbert W. Armstrong, el hombre que me enseñó mucho de lo que ahora le enseño a usted. Esto se encuentra en la página 138 de su extraordinario libro El Increíble Potencial Humano:

“¿Qué es el carácter perfecto? Es la habilidad, en un ente independiente con libre albedrío, de llegar al conocimiento del bien y del mal — lo verdadero de lo falso — y elegir lo correcto, y poseer la voluntad de imponer autodisciplina para hacer lo bueno y resistir lo malo”.

Es su responsabilidad — su DEBER — enseñar a sus hijos la búsqueda de por vida, absolutamente vital y de suma importancia del desarrollo del carácter. El carácter forma la mayor defensa que un ser humano puede tener contra toda trampa, amenaza, impedimento y obstáculo que la vida le pueda arrojar.

Si bien este capítulo, o incluso un libro entero sobre el tema, no podrían revelar y explicar todo lo que un padre debe saber y enseñar respecto al carácter, éste abarca muchos de los aspectos básicos, y estos fundamentan el resto de este capítulo.

El valor del trabajo

Lo que ha sido llamada la “ética básica de trabajo” — que era antes una forma de vida para generaciones completas, incluyendo la mayoría de cada generación — aparentemente se ha extinguido. La generación de hoy está mucho más interesada en la recreación y la búsqueda del placer, que en el trabajo productivo. Sin embargo, nadie tiene alguna posibilidad de alcanzar la felicidad, el éxito, o cualquiera de las necesidades básicas de la vida — alimento, vestimenta, vivienda, y ciertas otras posesiones — sin haber aprendido el más profundo nivel que el trabajo, y algunas veces el trabajo duro, es intrínseco a la vida.

 

Los niños son miembros importantes del equipo familiar. Explicar las metas de la familia y esperar un esfuerzo común y una responsabilidad compartida une a las familias y les da a todos un sentido de contribución y propósito.

 

Al tener que establecer metas — y trabajar para alcanzarlas — los niños desarrollarán una apropiada ética de trabajo y confianza.

Enseñe a sus hijos la lección de Proverbios 14:23 — que el trabajo duro es igual a producción, y está directamente conectado a alcanzar el éxito: “En toda labor hay fruto; mas las vanas palabras de los labios empobrecen”.

Además, explíqueles cuidadosamente Proverbios 10:4-5: “La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza”. Enfatice frecuentemente este principio, y las muchas escrituras que lo respaldan, tomando el tiempo para estudiarlas cuidadosamente con sus hijos, para que así estén profundamente internalizadas. Luego, con cuidado recuérdeles este principio cuando lo olviden.

Estos proverbios fueron escritos hace miles de años. La naturaleza humana no ha cambiado desde entonces. Cada ser humano aún será tentado periódicamente a querer algo a cambio de nada, y esto puede incluir ser víctimas potenciales de estafadores expertos y de esquemas para “enriquecerse rápidamente”. Muchos hoy en día esperan que les den las cosas de forma gratuita — y en esta era, es como si las limosnas se han vuelto un “derecho”.

Por ejemplo, las terceras y cuartas generaciones de las familias que se han acostumbrado a recibir beneficios de asistencia social, típicamente desarrollan una actitud de “yo lo merezco”. Siempre que hay discusiones públicas sobre los recortes del gobierno, muchos actúan como si la asistencia social les perteneciera a ellos en primer lugar. Millones han olvidado que estos beneficios, engañosamente etiquetados como “programas de ayuda social”, son en realidad un regalo — y que nunca estuvieron disponibles a nivel nacional hasta hace unas pocas décadas. Sus hijos deben entender y recordar que no hay tal cosa como “un almuerzo gratis”, y que uno debe trabajar para logar u obtener todo lo que necesita.

Por otra parte, las personas que trabajan largas y arduas horas aprecian lo que su esfuerzo produce: sueldos fijos, facturas pagadas, una casa cómoda y al menos cubrir todas las otras necesidades de la vida.

Inculque en sus hijos el hecho que no hay tal cosa como conseguir “algo a cambio de nada”. Rutinariamente establézcales tareas y responsabilidades. Luego, nuevamente, revise su progreso. A una gran cantidad de los niños de hoy día no se les dan tareas de forma regular, y aún a menos se les requiere a que realmente hagan cualquier tarea mínima que se les pueda dar. Vincule todo o parte de su mesada directamente a sus quehaceres.

Enséñeles a ser automotivados — a asumir trabajos y responsabilidades sin que se les diga. La iniciativa es una cualidad que cada vez más está desapareciendo entre la fuerza laboral moderna. La mayoría habitualmente hace lo menos posible, o apenas lo suficiente para salir adelante, y luego se resienten con los que quieren ir por encima y más allá. Dígales a sus hijos que ellos podrían enfrentar este resentimiento.

Enseñe a sus hijos el ejemplo de la hormiga, en contraste con el perezoso — el holgazán: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado” (Prov. 6:6-11).

¡Instruya a sus hijos acerca del por qué pueden disfrutar el trabajo duro! Ellos se lo agradecerán después. Si se hace correctamente, sus hijos aprenderán a sentirse culpables si regularmente no están siendo productivos en cada trabajo, tarea, asignación, quehacer y deber.

Enseñe la importancia de tomar decisiones sabias

Sus hijos literalmente tomarán miles de decisiones a lo largo de sus vidas. Algunas serán pequeñas, otras medianas, otras más grandes, y algunas enormemente importantes, y que literalmente destacan sobre otras decisiones que tomarán — por ejemplo, con quién han de casarse, cuándo y cuántos hijos tener, cambio de carrera profesional, comprar una casa, y, lo más importante, la decisión de buscar el bautismo y la conversión.

¿Cómo se puede esperar que una generación que no conoce límites, que no ve fronteras y que no cede a ninguna de las reglas de la ética haga juicios rectos y morales?

Salomón fue inspirado a registrar: “el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio” (Ecl. 8:5). Dicho de otro modo, este versículo dice que, en cada situación, una persona debe saber tanto qué hacer como cuándo hacerlo.

Este versículo introduce a varias categorías de personas. Considere: Algunas personas no saben ni qué hacer ni cuándo hacerlo. Otras saben qué hacer, pero no saben cuándo deberían hacerlo. Algunas otras saben cuando algo debe ser hecho, pero no saben qué puede ser. Luego están aquellas quienes saben qué hacer y cuándo hacerlo, pero que no tienen la fuerza para seguir adelante y llevarlo a cabo. La categoría final de personas es igual a la última, excepto que estas siguen adelante con su decisión.

Los padres sabios les enseñan a sus hijos cómo ser parte de la quinta categoría aquí descrita. He aquí algunos puntos para inculcarlos en sus hijos con respecto a la toma de decisiones:

(1) Asegúrese de que ellos comprendan la importancia de conseguir todos los hechos en un asunto antes de tomar una decisión. Este proceso no puede ser apresurado y sus hijos deben ser pacientes para llevarlo a cabo (Prov. 15:28; 18:13).

(2) Explíqueles la enseñanza de la Biblia de que una amplia variedad de consejos trae “seguridad”, “paz”, “sabiduría” y “se afirman” (Prov. 11:14; 12:20; 12:15; 15:22).

(3) Enseñe a sus hijos a establecer prioridades. Esto significa ayudarlos a aprender la diferencia entre los deseos y las necesidades, explicado más adelante en el libro.

(4) El último punto de suma importancia es enseñar a sus hijos a asegurarse que están buscando la voluntad de Dios en el asunto — y en todos los asuntos. Ellos deben entender que todo lo demás, hecho correctamente en el proceso, es de poca utilidad si no están pidiendo la guía de Dios.

Trágicamente, millones de personas no tienen absolutamente ninguna idea de cómo tomar las decisiones correctas. Incapaces de romper el ciclo de tomar las decisiones equivocadas, el resultado llega a ser toda una vida de rebotar de un error catastrófico a otro.

¡Usted tiene el poder para proteger a sus hijos de este patrón!

Enseñe a sus hijos el respeto por toda autoridad

Regresemos por un momento a algo que previamente se discutió. Recuerde que el Quinto Mandamiento dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Eterno tu Dios te da” (Éxo. 20:12). Cuando se entiende apropiadamente su intención, con los padres como el importantísimo punto de partida, este mandamiento se extiende ampliamente hacia el respeto de toda forma de autoridad — abuelos, maestros, oficiales de policía, entrenadores y otras personas.

Si usted les enseña a sus hijos a respetarle y obedecerle, les está enseñando a desarrollar una relación semejante con Dios. Como padre, debe entender que, para sus hijos, usted desempeña este papel vital. En los primeros años, usted representa lo máximo que ellos pueden comprender acerca del poder de Dios.

Cuando usted les enseña a sus hijos — cuando los corrige — cuando los exhorta — cuando los inspira — está creando en ellos un fundamento sobre el cual responderán a su Padre Divino posteriormente, cuando sean llamados.

Enseñe a sus hijos a nunca mostrar irrespeto, beligerancia o rebelión, hostilidad o una actitud desafiante a la autoridad. El apóstol Pedro escribió acerca de las condiciones en la tierra justo antes del regreso de Cristo: “y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores” (II Pedro 2:10).

La era moderna podría fácilmente ser llamada la era del irrespeto y la rebelión. No se engañe. Sus hijos están rodeados por estas influencias y fácilmente podrían ser abrumados por estas, si no están cuidadosamente preparados para resistirlas.

Nunca olvide que si usted no respeta la autoridad — y esto será fácilmente evidente para sus hijos — ¿por qué deberían hacerlo ellos? Si usted no lo hace, ellos no lo harán.

Además, inculque a fondo en el pensamiento de sus hijos un respeto por, y una obediencia hacia, todas las leyes humanas cuando estas no entren en conflicto con las leyes de Dios (Hechos 5:29; Tito 3:1).

Entrene a sus hijos a escuchar y estar en silencio

Entrene a sus hijos en la diferencia entre oír y escuchar. Esto les ayudará a tener un mejor desempeño en la escuela, a seguir correctamente las instrucciones, a ser un mejor amigo — y, en un futuro, a ser un mejor esposo o esposa, y un padre o una madre mejor.

El apóstol Santiago escribió: “…todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (1:19). Un rápido vistazo a los programas noticiosos de entrevistas proporciona abundantes pruebas — ¡todas las noches! — de que el mundo no presta atención a este pasaje. Además, los reporteros son entrenados para hablar en “mensajes fragmentados” porque a la mayoría de las personas no les importan los detalles y sólo quieren escuchar “mensajes fragmentados”.

Por tanto, usted debe enseñar activamente a sus hijos a escuchar con cuidado. Y debe mostrarles cómo, y esto significa aprender a no interrumpir cuando alguien más está hablando. Cuando les dé instrucciones, a veces hágalos repetir lo que usted dijo. Si ellos no pueden recordar, haga que se sienten y esperen a que usted lo repita otra vez a conveniencia suya. Se sorprenderá de cuán bien aprenderán a escuchar.

Proverbios 23:22 dice: “Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies”. En la familia, los padres y las madres tienen cargos que requieren — deben exigir — ¡respeto! Los niños deben aprender a respetar a sus padres — y a escucharlos. Romanos 8:7 revela que esto está muy lejos de ser algo automático — que debe ser aprendido. El cargo de “padre” es uno de los más altos cargos en la vida de sus hijos — uno que ellos deben respetar profundamente, por su propio bien. Así lo declara el Quinto Mandamiento.

Sin embargo, no puede esperar que ellos hagan esto si usted nunca está dispuesto a escucharlos. Muchos padres continuamente “dejan para después” a sus hijos, tratándolos como si fueran inconvenientes interponiéndose a cosas más importantes. Increíblemente, sólo el 16 por ciento de las personas aún creen que los hijos son importantes para el matrimonio.

Sin duda alguna usted ha escuchado decir que “Dios nos da dos orejas, pero sólo una boca por alguna razón”. Es importante que tanto padres como hijos comprendan esto. Si espera que sus hijos le escuchen, entonces debe escucharlos a ellos. Por supuesto, esto viene con límites que usted debe discernir.

Sobre todo, enseñe a sus hijos que en realidad la vida requiere que ellos escuchen — que esto es esencial para lograr el éxito en cada esfuerzo, pequeño y grande. ¡Su futura educación universitaria y carreras profesionales dependerán del desarrollo de esta cualidad!

Inculque en sus hijos que nunca violen la confianza

Enseñe a sus hijos que si quieren que se confíe en ellos, siempre deben ser dignos de la confianza que reciben. Si usted hace esto correctamente, los amigos actuales y futuros se sentirán cómodos abriéndose y confiando en ellos. Otros estarán dispuestos a compartir sus sueños y aspiraciones personales (así como sus problemas y preocupaciones) con sus hijos una vez que se vuelvan adultos. Esto los pondrá en una posición de poder ayudar a más personas a lo largo de la vida.

Enseñe a sus hijos que sus futuros empleadores podrían necesitar confiarles información altamente confidencial. No se puede exigir la confianza de los demás — sus hijos necesitan comprender que deben ser dignos de que tal importante confianza se les extienda a ellos. Además, explíqueles que no pueden esperar que los demás mantengan de forma confidencial ciertas cosas si ellos no hacen lo mismo.

Todo esto significa enseñarles que deben aprender a nunca chismear. Enséñeles que Dios aborrece esta práctica. Note sólo unas cuantas escrituras:

“No andarás chismeando entre tu pueblo…” (Lev. 19:16).

“Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de Mis leyes, y que tomar Mi pacto en tu boca?… Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia” (Sal. 50:16-20).

“El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo” (Prov. 11:13).

“Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas” (18:8).

“El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas [asocies], pues, con el suelto de lengua” (20:19).

Los de la generación de la Segunda Guerra Mundial nunca olvidarán el lema: “En boca cerrada no entran moscas”. Esto es cierto en muchas maneras. (Sin embargo, enseñe a sus hijos que hay excepciones, por ejemplo, si un delito o pecado está involucrado, o si alguien resultará herido si no se toman medidas.)

Todos los niños deben aprender a mantener las cosas de forma confidencial — a nunca traicionar la confianza de otro ser humano, particularmente después que han dado su palabra. Sus hijos deben entender que su palabra tiene que significar algo — que “sus palabras los comprometen”. Nadie tiene esta cualidad de forma innata desde el vientre. Por supuesto, algunos niños son naturalmente más propensos a chismear o a revelar secreto, mientras que otros parecen ser capaces, con más naturalidad, de mantener asuntos sensibles para sí mismos. Determine en qué categoría caen sus hijos y edúquelos para que vean lo que está en juego si ellos no aprenden la tan importante cualidad de la confianza en todos los aspectos.

Entrene a sus hijos a nunca mentir o robar

El mundo está lleno de personas que roban habitualmente, y quienes parecen mentir acerca de casi todo. (Por ejemplo, se ha revelado que el 80 por ciento de los estudiantes ahora hacen trampa en la escuela.) Evitar que sus hijos se unan a esta categoría es una tarea cada vez más difícil.

Ahora note la opinión de Dios sobre mentir: “Seis cosas aborrece el Eterno, y aun siete abomina Su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Prov. 6:16-19).

Todo niño nace con naturaleza humana carnal. Inevitablemente, esta naturaleza llevará al niño a considerar mentir, robar u otras formas de engaño. Los padres deben enseñar a sus hijos — desde sus primeros años — que estas son infracciones muy graves. Si usted no lo hace, en el mejor de los casos, sus hijos serán deshonestos, y, el en peor de los casos — y esto es cada vez más común en la era moderna — ¡literalmente podría estar sentenciándolos a una vida criminal!

En raras ocasiones, encuentre maneras de recompensar a sus hijos por decir la verdad. Periódicamente, cuando ellos admitan una falta — cuando digan la verdad bajo presión — absténgase de disciplinarlos, y explíqueles el motivo. Esto servirá para enseñarles a no mentir, para inculcarles que fue la verdad que los protegió. Y asegúrese de recordarles este punto en oportunidades claves, así se volverá automático cuando estén “bajo presión” y sean tentados a mentir.

Este principio también se aplica de la siguiente forma: Si, al ser confrontado con su mal comportamiento, su hijo está dispuesto a admitir que él es culpable — sin importar cuán grave sea la infracción — considere recompensarlo por decir la verdad. Continúe con esto hasta que el hábito esté arraigado. Esto significa aún amonestar al niño para que mejore, pero, de vez en cuando, significa no castigar al niño porque él o ella estaban dispuestos a “confesar” bajo examinación. Nuevamente, su hijo debe llegar a conectar directamente el hecho que la verdad le protege a él o a ella en vez de lo contrario, como la mayoría supone.

Sin embargo, cuando sus hijos mientan o roben, castíguelos inmediatamente, a veces incluyendo consecuencias a largo plazo para que nunca olviden que mentir es una de las peores ofensas que se pueden cometer, y que robar es también una forma de engaño. Al contrario de lo anterior, esto sirve para enseñarles que las mentiras los ponen en peligro — y usted debe conectar esto en los pensamientos de ellos. Hable con ellos acerca de cómo el mentir, invariablemente, los meterá en problemas peores, potencialmente destruyendo sus reputaciones por completo, si no evitan esto a cualquier precio.

Inculque moralidad

En los Estados Unidos, ahora la mitad de las esposas y dos tercios de todos los esposos cometen adulterio. De forma sorprendente esto significa que cinco de cada seis matrimonios tienen al menos una pareja adúltera.

Como fue mencionado anteriormente, el creciente fenómeno de las fiestas de sexo oral en las escuelas de educación media se ha arraigado porque tantos niños han llegado a creer — siguiendo el pensamiento de un ex líder estadounidense — que “¡realmente no es sexo!”

Hace algún tiempo, un programa de noticias de la televisión llevó a cabo un experimento. En diversos países en todo el mundo, billeteras que contenían dinero e identificación fueron colocadas estratégicamente en las calles locales para que extraños desconocidos las encontrarán. Mientras el personal del noticiero los grababa secretamente, la mayoría de las personas que recogieron las billeteras se quedaron con el dinero. De hecho, una mujer se persignó, como señal de devoción religiosa, ¡luego contó el dinero y lo metió en sus bolsillos!

¡Tal es la era moderna en la que sus hijos están creciendo!

Nunca asuma que sus hijos automáticamente tendrán moral — que automáticamente harán lo correcto cuando se enfrenten a decisiones importantes. ¡Debe enseñarles a tener moral! Justo como debe confiar en Dios para que le enseñe a usted a diferenciar entre el bien y el mal, sus hijos inconscientemente están dependiendo en usted para que les enseñe a ellos a diferenciar entre el bien y el mal.

Un gran número de niños ya no tienen ninguna idea de lo que significa ética, integridad y moralidad. Tampoco comprenden los conceptos básicos más fundamentales de lo correcto e incorrecto, el bien y el mal, la ley y el crimen, mucho menos de lo que es pecado. Acláreles estas diferencias críticas en todo momento. Enseñe a sus hijos a hacer siempre lo correcto, incluso cuando no haya nadie viéndolos. Si apropiadamente usted ha estado enseñándoles que Dios ve todo lo que ellos hacen, esto será mucho más fácil de entender para ellos.

Inculque por qué el sexo sólo pertenece al matrimonio

El mundo moderno está sumergido en toda forma concebible de fornicación y de actividad sexual. Rápidamente, y a menudo inmediatamente, esto parece convertirse en parte de la interacción entre niños y niñas — y al parecer está comenzando a una edad cada vez más joven.

Dios diseñó las relaciones sexuales para que fueran el “pegamento” que une a un esposo y esposa. Sin embargo, a causa de la falta de satisfacción sexual en un gran número de matrimonios, muchas parejas llegan a la conclusión de que deben “probarse” el uno al otro antes del matrimonio, pensando que esto los ayudará a evitar un matrimonio con problemas sexuales.

Nunca permita que la intimidad entre en alguna de las relaciones de su hijo antes del matrimonio. ¡Reconozca que el mundo está esperando para emboscar a sus hijos! Usted tendrá que vigilar como el proverbial “halcón” para impedir la tendencia natural de su hijo de avanzar en esta dirección.

Parte de esta formación es preparar a sus hijos con mucha antelación para el tiempo cuando comenzarán a salir con el sexo opuesto. Es crucial que el noviazgo no ocurra demasiado pronto, antes que sus hijos estén emocional, mental o moralmente equipados para saber lo que significa el noviazgo — y para cuáles propósitos deberían hacer esto. (Todos los padres que tienen la esperanza de algún día ver a sus hijos realizados en un matrimonio maravilloso, feliz y espiritualmente compatible, son exhortados a estudiar cuidadosamente y a enseñar a sus hijos a aplicar los principios en mi extenso libro Noviazgo y cortejoa la manera de Dios. Nada parecido alguna vez ha sido escrito. Está lleno con principios y verdades útiles que los guiarán a usted en cómo guiar apropiadamente a sus hijos.)

Simplemente considere lo que ha venido a ser la interminable publicidad de televisión y periódicos ofreciendo “estimulantes” sexuales y otros productos en una forma en que no se podría haber soñado incluso hace unos pocos años. Y luego están los comerciales de cerveza…

Gran parte de la televisión se ha vuelto absolutamente vulgar y obsesionada con el sexo hasta el punto en que es difícil, si no casi imposible, encontrar la programación que no bombardee a sus hijos con mensajes que son un reto para que el joven piadoso los resista cuando aparentemente nadie a su alrededor está haciendo lo mismo. Las sombrías presiones que están sobre sus hijos para alejarlos de los valores correctos y la moral — ¡y directamente apartarlos de la perfecta Ley espiritual de Dios! — van más allá de cualquier nivel de intensidad que alguna vez el mundo haya visto. Reconozca que lo que usted enfrentó prácticamente fue un “juego de niños” en comparación.

Hay un aspecto invisible pero crítico respecto a la fornicación que casi nadie entiende. La Biblia dice que este pecado es único, produciendo una clase particular de “cicatriz” emocional y psicológica que es muy difícil dejar atrás. He aquí cómo lo planteó Pablo: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera [afuera] del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (I Cor. 6:18).

La fornicación impacta tanto al cuerpo como a la mente en una forma que no lo hace ningún otro pecado, y hace esto de dos maneras distintas:

Primero, aquellos que participan en esto crearán recuerdos de este tipo de intimidad los cuales solamente deberían traer un rostro a la mente — el de la pareja.

Segundo, para aquellos que fornican pero luego se casan entre sí a menudo les resulta imposible, consciente o inconscientemente, separar la culpabilidad previa de las relaciones sexuales que, después del matrimonio, ya no son pecado. Para siempre han entremezclado — mezclado — algo que Dios dijo que es bueno (Gén. 1:27, 31) con algo que fue malo.

Enseñe a sus hijos a mantener la lujuria fuera de todas sus relaciones — ¡y a huir de todas las formas de fornicación! Enséñeles que el no guardarse para el matrimonio es robo — que están robándoles a sus futuras parejas. También, una vez más, están pecando contra sus propios cuerpos.

En el pasado, tanto hombres como mujeres querían, y esperaban, casarse con una persona virgen. Pero hoy en día, la gente ha llegado a esperar casarse con personas que han tenido incontables parejas sexuales.

Sin embargo, la Palabra de Dios es muy clara acerca de la permisividad sexual. Esto es aclarado en muchos pasajes. Note esto del Cantar de los Cantares: “Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos; ¿qué haremos a nuestra hermana cuando de ella se hablare? Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro” (8:8-9).

Padres, enseñen a sus hijas que ellas pueden ser ya sea: (1) una “puerta” (teniendo múltiples parejas sexuales y degradándose a sí mismas), o (2) un “muro” (castas, inamovibles, puras en el matrimonio). Si bien este principio en particular no es directamente aplicable a los hijos varones, el principio general ciertamente los incluye.

Enseñe a sus hijos que el matrimonio — y esto incluye el sexo en el matrimonio — es maravilloso. ¡Pero ellos deben darse cuenta que el matrimonio es el ÚNICO LUGAR al cual el sexo pertenece!

Las dos secciones previas conducen directamente a uno de los mayores retos que usted enfrentará.

Advierta acerca de los peligros de las apuestas, las drogas y el alcohol

 

Muchos padres posponen la formación hasta que los problemas llegan—y es demasiado tarde. Puesto que usted no siempre estará presente, es fundamental que enseñe a tomar decisiones correctas para que usted y sus hijos eviten consecuencias desastrosas.

 
 

Directamente relacionado con el tema del sexo fuera del matrimonio, y de evitarlo como parte de inculcar la moral en el carácter de una persona, están los inevitables riesgos de caer en otros vicios peligrosos.

En el primer capítulo, se dedicó un espacio considerable a los temas de la bebida, las drogas, las apuestas y asistir a los tipos incorrectos de fiesta. Por supuesto, todas estas cosas están vinculadas, y a estas alturas eso debería estar bien entendido, debido al peligro potencialmente grave que éstas representan para sus hijos. Enseñar a sus hijos a ser conscientes de cada una de estas cosas, y de todos los peligros, trampas y “hoyos profundos” relacionados esperando atraparlos o tragárselos, es de suma importancia en su estrategia general de guiar a sus hijos a salvo hasta la edad adulta.

Las personas solamente nadarían con tiburones devoradores de hombres si no tuvieran ninguna idea del peligro que tales tiburones representan. Sus hijos deben ser instruidos acerca de la seriedad — el grave peligro — de incursionar en cosas que casi inmediatamente pueden ponerlos de cabeza, o incluso quitarles sus vidas.

Pero no puede educar a sus hijos en lo que usted no se ha educado a sí mismo. Su estrategia para ayudarles incluye aprender tanto como pueda acerca de lo que lleva a los niños a estos males devastadores que pueden destruirlos antes que sepan qué los golpeó. (El capítulo final ofrecerá algunas herramientas adicionales muy útiles que nosotros hemos preparado para ayudarle en este sentido.)

Estos peligros son muy reales para sus hijos. Muchas familias se ven forzadas a soportar sus muertes y lesiones inesperadas, y, de forma tan innecesaria, se quedan afligidas por las vidas perdidas o arruinadas.

Dos veces para dar énfasis, los Proverbios dicen: “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño” (22:3; 27:12). Asegúrese que continuamente está anticipando — “previendo” las influencias que podrían aparecer repentinamente en el camino de sus hijos, para que ni usted ni ellos acaben “recibiendo el daño”.

Entrene a sus hijos a ser fuertes y a controlar sus emociones y deseos

Una vez más, debido a que las personas, como nunca antes en la historia, son más débiles en carácter, esta era quizás podría ser mejor descrita como “la era de la debilidad”. Con esto en mente, mediante un examen minucioso, al observar a las personas, es sorprendente ver cuán poca fortaleza mental posee la mayoría ahora. Ay de aquellos quienes se les atraviesen a las personas en el tránsito — quienes tomen su espacio de estacionamiento — quienes no les hablen con suficiente “respeto” — quienes, percibido de alguna manera, “violen sus derechos” o “se metan en su espacio”. A muy pocas personas se les sigue enseñando a refrenar sus sentimientos. La mayoría ha llegado a creer que debería “expresarse” y que es más saludable “desahogarse”, liberar malos sentimientos atrapados en el interior.

Esto es ridículo, y contrario a la forma en que las generaciones pasadas veían la vida.

Considere Proverbios 16:32: “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”.

En la antigüedad, era extremadamente difícil para un ejército asediar y conquistar una ciudad amurallada. Por eso es que Dios tuvo que derribar personalmente los muros de Jericó (Josué 6).

De igual forma, es difícil controlar las emociones, especialmente en tiempos de dificultad — y se debe desarrollar la fuerza para hacerlo con éxito. Recuerde, un cristiano es alguien que se esfuerza por controlar siempre sus sentimientos, impulsos, apetitos y emociones. Esto es inseparable de aprender y desarrollar el carácter de Dios — el propósito para el cual usted y sus hijos han nacido.

Nunca permita que sus hijos griten o hagan berrinches — y algunos padres presencian y soportan esto en un ciclo interminable — ya sea en público o en casa. Algunos padres soportan esto e inician un ciclo sin fin. Los niños desenfrenados, embravecidos y fuera de control, crecerán, en el mejor de los casos, para ser emocionalmente inmaduros e inestables. En el peor de los casos, podrían hacerse daño a sí mismos y/o a otros.

De nuevo, los psicólogos una vez acuñaron el término “los terribles dos años” para reducir lo que a menudo eran berrinches desenfrenados y fuera de control a una simple “fase” de desarrollo infantil. Sin embargo, para la mayoría, el problema continúa como los “terribles tres”, seguido por los “terribles cuatro”, “terribles cinco”, y así sucesivamente. Cualquiera que haya estado detrás de alguien con un niño de estas edades en un supermercado o en una fila del cajero del banco sabe que esta no es una exageración.

Pero hay otro riesgo oculto para aquellos que abren sus mentes y permiten que colapsen los “muros” que les rodean. Tales niños están abiertos a influencias espirituales peligrosas — espíritus malignos buscando una apertura dondequiera que puedan encontrarla. La Palabra de Dios revela que ángeles caídos, llamados demonios, a veces pueden entrar en las personas desde la infancia y permanecer hasta la edad adulta. (Tome un momento para leer el relato en Marcos 9:14-21.)

Enseñe a sus hijos a controlar sus emociones y deseos — a no ser gobernados por éstos. El autocontrol edifica “muros” mentales que protegerán las vidas de sus hijos en todas las situaciones. Note: “Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” (Prov. 25:28). Sin los muros del autocontrol, los niños están indefensos ante los apetitos y deseos carnales.

Enséñeles a manejar apropiadamente las cosas, y a no tener “un colapso nervioso” cada vez que no puedan salirse con la suya — a recordar que “Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida” (Prov. 24:10).

He aquí un punto relacionado, que tiene que ver principalmente con la fuerza física, pero que también está conectado directamente con la fuerza mental. Padres (y las madres pueden ayudar en esto), enseñen a sus hijos el olvidado principio de que “la gloria de los jóvenes es su fuerza” (Prov. 20:29). Tantos muchachos jóvenes hoy en día o son delgados como un lápiz o padecen de sobrepeso, lo cual evidencia una falta casi total de ejercicio. Sin embargo, un número cada vez mayor también se está yendo al otro extremo equivocado para desarrollar músculos — ¡tomando esteroides! Por supuesto, actualmente ambos problemas son evidentes en muchas jóvenes también.

Prácticamente se ha convertido en un sello distintivo de esta generación que a muy pocos jóvenes se les obliga a realizar tareas físicas pesadas, tales como cortar y acarrear la leña, cavar zanjas, mover con pala la nieve de un largo camino de entrada, o los muchos tipos de quehaceres hechos en una granja en generaciones pasadas, tales como ayudar a empacar heno o alimentar y ordeñar las vacas. Esfuércese por encontrar tantas formas como sean posibles para que sus hijos hagan labores físicas alrededor de la casa, adentro y afuera. Esto fortalece tanto el cuerpo como la mente.

Tiempos difíciles ESTÁN viniendo. Estamos viviendo en “tiempos peligrosos” (II Tim. 3:1-4), una era de lujuria, codicia y de apetitos fuera de control. La Gran Tribulación y el Día del Señor pronto golpearán a la humanidad cuando ésta esté en su punto más débil — moral y espiritualmente.

¡Enseñe a sus hijos a ser física, mental, moral y espiritualmente fuertes! Esto los ayudará a sobrevivir todo lo que la profecía bíblica predice que está justo por delante para todas las naciones en esta era. En otras palabras, ¡usted literalmente podría estar salvándoles sus vidas!

Eduque en el uso y la apreciación de los buenos modales

La vasta mayoría de jóvenes de hoy en día son completamente ignorantes de los que alguna vez se conocían comúnmente como “los buenos modales”. Incluso el simple conocimiento de recibir una educación extensa en estas habilidades en gran medida ha llegado a perderse para una generación entera. Ya se fue el tiempo cuando las personas entendían que los modales eran importantes.

 

Aprender cómo cooperar y llevarse bien con sus hermanos y cómo respetar a los demás es de vital importancia. Además, los buenos modales y la etiqueta apropiada serán invaluables, y les servirán para toda la vida.

 
 

Incluso un simple vistazo a la conducta pública de la mayoría de los jóvenes de hoy demuestra como la mayoría tiene profundas carencias en las áreas de dignidad, propiedad, decoro y áreas relacionadas de conducta. Muchos son groseros, e incluso abiertamente vulgares o toscos cuando se trata de los modales y la etiqueta — y esto es cierto en casi cada uno de los buenos modales. Sólo ver a los jóvenes comer hoy día puede ser una experiencia dolorosa, un verdadero ataque a los sentidos. (¡Es sólo apenas una exageración decir que muchos jóvenes y adolescentes de hoy se abalanzan sobre y comen como cerdos derramando en una artesa!)

Los buenos modales representan — y reflejan — una aplicación específica de la ley de amor de Dios. Estas están basadas en mostrarles respeto y alta consideración a los demás. La Biblia enseña que “el amor… no hace nada indebido” (I Cor. 13:4-5). Trate de que sea la meta de su hijo el “estimar a los demás como superiores a [mí mismo]” (Fil. 2:3), dando a los demás, haciéndolos sentir ennoblecidos y especiales. En la vida, las cosas pequeñas significan mucho.

Los buenos modales y la buena conducta deben comenzar en el hogar, y esto significa comenzar con su ejemplo y enseñanza. Instruya a sus hijos a que se esfuercen por ser caballeros o damas — y que esto es lo que Dios quiere que sean. Enséñeles a ignorar a aquellos que piensan que tal conducta está “perdida en el pasado”. Recuerde que la Biblia dice: “No erréis: las malas conversaciones [compañeros] corrompen las buenas costumbres” (I Cor. 15:33). Aún cuando este versículo ahora se aplica a la vasta mayoría en esta era, también tiene una aplicación directa en cuanto a aquellos con quienes usted permite que sus hijos se asocien.

Instruya a sus hijos a sostenerles la puerta a los adultos y a las jóvenes. Enséñeles cómo dar la mano, a levantarse cuando los adultos entren al salón, a “ser vistos y no escuchados”, a ver a las personas a los ojos cuando las aborden, y todos los aspectos de los modales en la mesa. Tal instrucción incluye la etiqueta apropiada y todas las diferencias entre los buenos y malos modales. Sus hijos deben entender que ellos también pueden ser embajadores del Camino de Vida de Dios (II Cor. 5:20).

Instruya en las Siete leyes para el éxito

Todas las personas quieren ser consideradas exitosas — y, de hecho, ser exitosas. Sus hijos no son la excepción. Sin embargo, la mayoría de las personas no tienen ninguna idea de cómo alcanzar el éxito. Y no están seguras de cómo reconocer el éxito si lo ven — ya sea en sí mismos o los demás. La supuesta educación “superior” nunca ha enseñado el verdadero éxito. Ni tampoco la mayoría ha entendido que hay leyes básicas y específicas que deben ser implementadas para alcanzar el éxito.

Simplemente, ¿qué es el éxito? Muchas personas lo buscan, sin nunca haberlo definido. Como resultado, muy pocos llegan a lograr el verdadero éxito. Y la mayoría realmente nunca se sienta e intenta analizar las razones de su fracaso. En general la mayoría de las personas son capaces de reconocer que han fracasado — ¡pero no pueden explicar por qué! Es su trabajo como padre asegurarse que esto no les suceda a sus hijos.

Aunque algunos puedan sentir que están destinados a fracasar, esto nunca es cierto. Sin embargo, las circunstancias en el mundo actual fácilmente podrían provocar que sus hijos adquieran esta forma de pensar. Ellos deben comprender que los hombres y las mujeres de todas las edades pueden alcanzar el éxito. Sin embargo, ellos deben ser educados en y practicar la fórmula correcta — ¡y sólo después de entender qué es exactamente lo que están tratando de lograr!

¿Quiere usted que sus hijos se conviertan en adultos felices y productivos? Entonces, enséñeles a fondo las leyes para el éxito:

(1) Tener la meta correcta. Esto incluye entender sus fortalezas y debilidades, saber dónde sobresale y dónde se queda corto. Grandes cantidades de potenciales arquitectos, ingenieros, contadores, etc., terminan en la profesión equivocada, el proverbial “pez fuera del agua”. Peor aún, hay algunos que no creen en su potencial y ocultan sus talentos — ¡todo porque carecen de visión!

(2) Obtener la educación correcta. Esta debe ser completa y equilibrada. Demasiadas personas se limitan a sí mismas por especializarse en exceso.

(3) Mantener una buena salud. Esto incluye el bienestar físico, emocional, mental y espiritual.

(4) Practicar el empuje. Sea ferviente y entusiasta, y mantenga una actitud de “puedo hacerlo”.

(5) Ser ingenioso. Piense “fuera de la caja” — sepa cómo resolver problemas. El ser ingenioso en la solución de problemas puede compararse con averiguar qué hacer cuando se queda fuera de la casa sin sus llaves: Si usted no puede entrar por la puerta delantera, entre por la puerta de atrás. Si ese medio está bloqueado, entre por la ventana. Si eso no funciona, entre por el sótano. O pruebe por el techo… o por la chimenea. En otras palabras, ¡encuentre la forma!

(6) Perseverar. Nunca se dé por vencido ni ceda ante las dudas. ¡Adhiérase a sus metas como un pit-bull aferrándose a un hueso!

(7) Buscar a Dios primero. Ponerlo a Él en el centro de su vida. Esto incluye obedecer las otras seis leyes a la manera de Dios — no la suya propia.

(Para entender y enseñar mejor estos principios, lea nuestro folleto Las leyes para el éxito.)

La enseñanza más importante

La séptima ley del éxito introduce el aspecto más importante de la educación de sus hijos. Por tanto, esto abre una amplia gama de elementos de la crianza apropiada de los hijos que son muy diferentes en su naturaleza que las cosas discutidas en los capítulos previos.

Los niños aprenden inicialmente de Dios por sus padres. Los padres están en una posición única y extraordinaria, porque son ellos los que colocan las bases de la futura relación de su hijo con Dios. Al igual que con otros puntos, ¡los padres deben estar debidamente educados en lo que Dios espera que ellos les enseñen a sus hijos a hacer y lo que Él espera que ellos les enseñen a sus hijos a no hacer!

Capítulo Seis — Enseñe acerca de Dios, Su Palabra y el cristianismo

A estas alturas usted se ha dado cuenta que hay muchos principios vitales, lecciones, rasgos de carácter y personalidad que debe enseñar a sus hijos para que los entiendan y desarrollen. Todo esto es esencial. Sin embargo, las cosas más importantes que les enseñará a ellos son las que se refieren a Dios y a su futuro llamamiento como cristianos. Recuerde, su papel como administrador sobre sus hijos es temporal. La meta es entregar a sus jóvenes hijos adultos en los peldaños de la puerta de Dios, plenamente preparados para que Él los lleve a la conversión. ¡Esto significa que hay muchos elementos adicionales, más orientados a lo espiritual — y algunos enteramente basados en lo espiritual — en la formación de sus hijos que deben recibir su atención especial!

Este capítulo se enfoca en la vital dimensión del desarrollo espiritual de su hijo, con el entendimiento de que la máxima meta de todo padre humano es ver a sus hijos entrar al reino de Dios, ¡como miembros de la Familia de Dios! En cierto sentido, todo lo que usted les enseñe a sus hijos continuamente debe referirse de nuevo hacia esta importantísima meta. Este debe ser su enfoque constante, y debe esforzarse para hacer de esto el enfoque constante de sus hijos.

Enseñar acerca de Dios implica una variedad de puntos vitales de entendimiento, que crearán una imagen clara en la mente de sus hijos de por qué nacieron: Ellos deben llegar a comprender que siempre tienen que buscar primero el reino de Dios y Su justicia, que los seres humanos están incompletos sin el Espíritu de Dios y cierto conocimiento espiritual revelado, y que todas estas cosas están conectadas a proceder más tarde al arrepentimiento, el bautismo y la conversión. Es de vital importancia que mantenga este enfoque central en la vanguardia de las mentes de sus hijos, particularmente a medida que éstos crecen durante los años de adolescencia. Sin embargo, usted también puede hacer que las mentes jóvenes esperen con anhelo este tiempo emocionante.

Pero la Biblia es un libro de muchas otras doctrinas verdaderas, y usted es responsable de enseñar y reforzar cada una de estas — ¿Quién y qué es Dios?; ¿Quién y qué es Jesucristo?; la única verdadera Iglesia y el Cuerpo de Cristo; el evangelio del reino de Dios; la ley, el pecado y la gracia; el gobierno de Dios; el Día de Reposo y los Días Santos; el diezmo; las carnes limpias e inmundas; la verdad acerca de la salvación y la vida futura; los puntos relevantes de profecía; y muchísimas otras. También debe explicar que el mundo ofrece una falsificación engañosa de cada una de éstas, así como de todas las otras enseñanzas de Dios, no importa cuán pequeñas o insignificantes puedan parecer esas enseñanzas.

Usted también tiene una responsabilidad de enseñar a sus hijos que ellos deben tener sus corazones en la Obra de Dios, y que la lealtad a este propósito es inseparable de su llamamiento. Es bueno ayudarlos a conectar a este propósito incluso sus pequeñas cantidades de diezmo y ofrendas.

Guíe a sus hijos a buscar primero a Dios

¡Capte este entendimiento central! — y sumamente importante. Como se mencionó previamente, usted representa a Dios ante sus hijos, particularmente cuando ellos son jóvenes. Justo como Él le provee, usted provee para sus hijos la comida, bebida, protección, afecto, instrucción, guía y mucho más. En algún punto, esta dependencia debe ser transferida a Dios. Asegúrese de que ellos estén en camino a comprender que Dios es infinitamente más importante que usted — ¡o cualquier persona o cualquier otra cosa!

Explique a sus hijos que Dios es nuestro Proveedor, que Él nunca los abandonará. Jesús enseñó lo siguiente en el contexto de buscar el reino de Dios primero: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:31-33).

¡Enseñe a sus hijos que Dios siempre les proveerá siempre y cuando ellos lo pongan a Él en primer lugar!

Activamente explique y demuestre a sus hijos cómo estudiar la Biblia, y hágalo regularmente con ellos. Dígales cuán importante es el estudio diario de la Biblia — que la Palabra de Dios es descrita como una “lámpara” (Sal. 119:105) que les mostrará cómo vivir, y que guiará “el camino” de sus “pies” hacia el reino de Dios.

De igual forma, enseñe a sus hijos cómo orar y sobre qué orar (ayudándolos a desarrollar una lista de temas importantes que regularmente deberían estar llevando ante Dios). Y de nuevo, usted debería estar haciendo esto de forma regular con ellos. Explíqueles que cuando están estudiando la Biblia, Dios les está hablando, y que cuando están orando, ellos le están hablando a Dios — que literalmente está es una conversación en doble vía. Enséñeles que buscar a Dios a través de la oración y el estudio bíblico es edificar una relación personal con Él.

Asegúrese de que está estableciendo un patrón visible para que sus hijos lo copien y lo sigan. Permítales aprender de su ejemplo. De nuevo, ore y estudie con ellos. También es bueno para ellos saber que usted no está accesible en ciertos momentos, porque está haciendo estas cosas en privado.

Piense en esto como su meta general: “A fin que [sus hijos] pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios; que guarden Sus mandamientos” (Sal. 78:7).

Si no les enseña a sus hijos a buscar al verdadero Dios primero — a través de oración diaria y el estudio de la Biblia — ellos eventualmente buscarán a otro “dios”. Esto es mejor descrito como su propia voluntad humana. Note: “Y no sean como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu. Los hijos de Efraín, arqueros armados, volvieron las espadas en el día de la batalla. No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en Su ley; sino que se olvidaron de Sus obras, y de Sus maravillas que les había mostrado” (vs. 8-11).

Sus hijos no tienen el Espíritu de Dios en ellos, pero, si usted está obedeciendo a Dios como un verdadero cristiano, la Biblia revela que sí lo tienen trabajando con ellos. Esta es la promesa de Dios (Juan 14:17; I Cor. 7:14), sumado a la promesa de que si más adelante como adultos eligen buscarlo a Él, hasta el punto de llegar al arrepentimiento y la conversión, ese Espíritu vendrá a estar en ellos.

Aprendiendo la verdad y la doctrina correcta

Como ya se ha explicado, la Palabra de Dios contiene muchas verdades — muchas doctrinas. La Biblia no es un libro que contiene simplemente unas pocas enseñanzas, algunas de las cuales son importantes y otras que son menos claras y no se pueden entender. Dios ordena: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (I Tes. 5:21). Sus hijos deben llegar a comprender que esto también se aplica a ellos.

Esta sección es un poco más larga que las demás, para que así los padres capten el panorama general de la responsabilidad que Dios pone sobre sus hombros — para que así vean el alcance de lo que Dios espera que sus hijos crean cuando Él elija llamarlos y convertirlos. A estas alturas, usted comprende que puede dejar a sus hijos, ya sea, preparados para este llamamiento, o terriblemente deficientes en una forma que podría limitar la habilidad de Dios para tratar con ellos por el resto de esta era.

Aquí estaba la comisión de Dios para los padres en el antiguo Israel de enseñarles a sus hijos acerca de Su Plan, Sus atributos y Sus caminos: “Escucha, pueblo Mío, Mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de Mi boca. Abriré Mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron. No las encubriremos a sus hijos, contando [diciendo] a la generación venidera las alabanzas del Eterno, y Su potencia, y las maravillas que hizo. Él estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que [posteriormente] se levantarán lo cuenten a sus hijos” (Sal. 78:1-6).

Este pasaje debe volverse su guía.

Comience temprano, cuando sus hijos son pequeños, a enseñarles principios y lecciones por medio de las historias de la Biblia. Si bien esto puede ser hecho en cualquier momento de la semana, el Día de Reposo (comenzando el viernes a la puesta del sol y terminando el sábado en la noche a la puesta del sol) es un tiempo ideal para hacer esto. Al hacerlo sabiamente, y con algo de preparación, sus hijos llegarán a amar estos momentos. Además, ellos desearán escuchar ciertas historias repetirse a medida que crecen, con estas ocasiones ofreciendo una oportunidad para profundizar el nivel en el que usted enseña.

A medida que van creciendo, primero asegúrese que sus hijos conozcan el panorama general de cómo Dios está trabajando con la humanidad. Ellos deben saber que Él tiene un Plan de 7.000 años para salvar a todos los seres humanos, y que el Día de Reposo semanal y Sus Días Santos anuales representan este Plan a medida que se desarrolla en secuencia.

En relación a esto, asegúrese que sus hijos tengan una idea de todas las principales profecías que han de cumplirse previo a la Segunda Venida de Cristo. Lentamente ellos deben empezar a reconocer y comprender que vendrá un tiempo terrible de problemas mundiales, llamado la Gran Tribulación y el Día del Señor, con otros problemas cada vez más graves que los preceden. Pero también deben saber que si la familia es fiel, se les promete protección en un Lugar de Seguridad. (Asegúrese de no ser demasiado gráfico en ciertas áreas, diciéndoles demasiado muy pronto, antes que puedan manejar lo que están escuchando.) Nuestros muchos libros y folletos sobre profecía — tanto los que están llenos de esperanza y maravillosas profecías como los que reflejan el futuro castigo de Dios sobre una humanidad rebelde — le ayudarán en esta tarea.

Enseñe a sus hijos acerca de la Ley de Dios, y de cómo el Día de Reposo es Su mandamiento de prueba. Ellos deben entender que las circunstancias probarán su voluntad de obedecer el Cuarto Mandamiento. Deben entender que el mundo no está orientado a obedecer a Dios, y que en ocasiones la obediencia será difícil — incluso muy difícil — de lograr.

Enseñe a sus hijos que Jesucristo prometió edificar Su Iglesia (Mat. 16:18) — y que esto significa que sólo hay una verdadera Iglesia — sólo un Cuerpo de Cristo organizado y unificado — también llamado el Templo de Dios — donde Él está dirigiendo y guiando. También deben comprender que esto es inseparable del único lugar donde el gobierno de Dios está trabajando. Ellos deben darse cuenta que esta es una Iglesia no pondrá en peligro ninguna de las doctrinas verdaderas y probadas de la Biblia bajo ninguna circunstancia.

Arraigue en sus hijos que Dios ve todo lo que hacen. Ellos deben entender que el carácter a menudo se edifica y se exhibe cuando nadie parece estar mirando — ¡excepto Dios! Se les debería enseñar a querer agradar a Dios en todo momento, y que la Biblia explica todas las formas en que uno hace esto. (Tome en cuenta que esto será más difícil de llegar a creer si ellos nunca son capaces de complacerle a usted.)

Explique que ellos no son del mundo

Sus hijos deben reconocer que no son del mundo, sus caminos, sus valores y sus costumbres. Si ellos están aprendiendo y siguiendo la verdad de Dios (Juan 17:17), están viviendo un camino de vida muy diferente al de todos los demás a su alrededor. A menos que fielmente usted les enseñe y les recuerde lo contrario, sus hijos estarán naturalmente inclinados a querer copiar lo que hacen sus compañeros en vez de establecer un ejemplo para ellos. Enséñeles que ellos no pueden seguir las costumbres y tradiciones paganas del mundo, sin importar cuán “inocentes” puedan parecer estas cosas.

Orando a Dios acerca de Sus discípulos justo antes de Su crucifixión, Jesús dijo: “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que Me diste; porque Tuyos son… Yo les he dado Tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo” (Juan 17:9, 14-16).

La Iglesia de Dios practica una instrucción bíblica poco conocida, a la cual se hace referencia como la bendición de los niños. Esta práctica es mencionada en tres pasajes del Nuevo Testamento (Mat. 19:13-15; Mar. 10:15-16; Luc. 18:15-17), cada uno describiendo el ejemplo de Cristo de formalmente imponer las manos sobre los niños pequeños para pedir una bendición especial de protección sobre ellos mientras están creciendo. Esta misma ceremonia denota la dificultad de guiar a los niños de forma segura a través del mundo de Satanás hasta la edad de la responsabilidad y la edad adulta. Además, refleja cómo los padres necesitan la ayuda de Dios para llevar a cabo con éxito la tarea sumamente importante — ¡y extremadamente difícil! — de criar exitosamente a los hijos. Por lo tanto, la verdadera Iglesia de Dios practica la enseñanza bíblica de bendecir niños (pero, por supuesto, sólo puede hacer esto para sus miembros).

Fue la intención de Dios que Su pueblo nunca olvidara todo lo que Él había hecho por ellos para ayudarlos a escapar de Egipto. Note lo que Él le instruyó a los padres en el antiguo Israel a hacer: “Y las atarás [las leyes de Dios] como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos… Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que el Eterno nuestro Dios os mandó? entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y el Eterno nos sacó de Egipto con mano poderosa. El Eterno hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres. Y nos mandó el Eterno que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos al Eterno nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante del eterno nuestro Dios, como Él nos ha mandado” (Deu. 6:8, 20-25).

Recuerde con regularidad a sus hijos que Dios llama a Su pueblo a salir del mundo (Apo. 18:4) — a salir de sus caminos, tradiciones y costumbres. Si descuida hacerlo de manera consistente, ¡sus hijos regresarán al mundo a la primera oportunidad!

Enseñe a sus hijos a ser agradecidos

Se ha dicho que la ingratitud es el pecado más grande. Sin embargo, esta actitud se ha convertido en parte integral de la sociedad. Esto está arraigado en las vidas de la mayoría de las personas — incluso en un tiempo cuando gran parte de la civilización está inundada en posesiones materiales y debería sentirse bendecida como nunca antes en la historia. La mayoría tiene ahora una expectativa de que tienen una clase de derecho intrínseco de acumular cada vez más dinero y bienes físicos, y luego lo atribuyen a su propia ingeniosidad humana.

En parte como resultado del acelerado mundo actual, la mayoría de las personas parece que no tiene tiempo para el agradecimiento. El trabajo, el tránsito, la familia, los compromisos deportivos, las citas con el doctor, y un sinnúmero de otras cosas son sus principales prioridades. Parecen no tener tiempo para agradecerle a los demás, mucho menos agradecerle a Dios por lo que tienen.

¡Nunca antes en la historia el mundo ha exhibido esta horrible característica como lo hace hoy en día!

Enseñe a sus hijos a ser agradecidos porque están vivos, y, una vez más, porque Dios los creó con un asombroso potencial que ellos no deben desaprovechar o perder de vista. (Para aprender más acerca del por qué nació usted — y qué enseñar a sus hijos acerca del maravilloso y supremo propósito de Dios para toda la humanidad — lea mi libro El asombroso potencial del hombre.)

Enseñe a sus hijos a apreciar lo que tienen: padres amorosos que les están enseñando el Camino de Dios — camas cálidas — un hogar — ropa — alimento — sus juguetes — su perrito — su salud — y así sucesivamente.

Luego, enséñeles que millones de niños no tienen hogar, están muriendo de hambre y están luchando contra enfermedades como una forma cotidiana de vida. Explíqueles que muchos otros se han quedado huérfanos por circunstancias que ellos mismos nunca experimentarán.

Si usted está viviendo de acuerdo a los estándares de Dios, entonces sus hijos tienen una extraordinaria oportunidad que la vasta mayoría de los seres humanos no tienen, y no tendrán en esta era — ser enseñados por padres que conocen, entienden y viven el camino de Vida de Dios. De manera constante recuérdeles cuán verdaderamente bendecidos ellos son, y que serán protegidos de todos los horrores que le esperan a una humanidad pecadora.

Además, cada vez que sufran contratiempos o enfrenten obstáculos en sus vidas — ¡y les ocurrirán! — incluso enséñeles a agradecerle a Dios por la adversidad. Ayúdelos a ver que los malos tiempos realmente son oportunidades para buscar y poner a Dios en primer lugar. A medida que ven a Dios actuando en sus vidas, librándolos de dificultades, ellos aprenderán a confiar en Él en y durante la adultez.

Explique la importancia de la humildad

En la mayoría de las sociedades modernas, los psicólogos y otros presuntos “expertos” han estado enseñado la importancia de la autoestima y exaltar el yo por encima de otros — ¡y esto ha estado sucediendo por décadas! Como resultado, guiados por este pensamiento moderno, las semillas de la auto-importancia son plantadas y reforzadas inconscientemente por los padres a muy temprana edad. Estas semillas son fertilizadas y nutridas cuando los niños entran al sistema escolar. Incluso a una edad muy temprana, se les da más poder del que ellos posiblemente puedan entender. ¡Se les enseña que lo que ellos sienten que es correcto es correcto!

Los psicólogos modernos, y millones de padres que siguen sus directrices, no tienen ningún concepto en absoluto de la humildad divina, o siquiera la clase normal de humildad humana que a tantos en épocas previas se les enseñó a exhibir. Sin embargo, una persona no tiene ninguna esperanza de tener éxito en la vida ¡sin verdadera humildad!

Cuántos se preocupan por versículos tales como el siguiente: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria [“ambición egoísta o engreimiento”]; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

Explique a sus hijos que la tierra no gira alrededor de ellos. Instrúyalos para que tengan “cabezas pequeñas” — no unas “grandes”.

Considere lo que Cristo les enseñó a Sus discípulos acerca de la humildad: “Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mat. 18:2-4).

Jesús también enseñó: “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (23:12). Dios sólo puede trabajar a través de mentes humildes que busquen Su voluntad, no la suya propia.

Tome nota. La timidez, la inferioridad o la falta de confianza NO son humildad. La verdadera humildad es verse así mismo como verdaderamente usted es — un ser humano limitado y físico, incapaz de alcanzar o lograr algo de valor duradero sin la ayuda de Dios. En otras palabras, es la forma en que Dios lo ve a usted.

Enseñe a sus hijos el edificante ejemplo del Rey Saúl. Dios eligió a este hombre para que se convirtiera en el primer rey (humano) de Israel (I Sam. 9:15-17). Al principio, Saúl respondió con humildad: “¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia, ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?” (vs. 21).

Pero después de algún tiempo en el cargo, Saúl desobedeció a Dios. Eligió confiar en sí mismo (13:1-14; 15:1-23) y cayó en irrespeto hacia el gobierno de Dios que estaba sobre él (15:24-29). Comenzó a perseguir a los siervos de Dios (19:1, 9-10; 22:6-19), entonces con sus pecados multiplicándose, al final se suicidó (31:1-4).

Enseñe a sus hijos que el orgullo y la arrogancia siempre conducen a un mal final. Pero la humildad siempre cosecha beneficios. Note: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez del espíritu… La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Prov. 16:18; 29:23). Luego enseñe a sus hijos que “con los humildes está la sabiduría” (Prov.11:2).

Exija a sus hijos que admitan cuando se equivocan

Hubo un tiempo en que las personas casi rutinariamente admitían cuando se equivocaban, o incluso cuando habían cometido un simple error. Esta inclinación a dado paso a la tendencia de muchos a echarles la culpa a los demás. Es sorprendente ver de cuántas maneras el razonamiento humano parece haber aprendido a hacer esto. Algunos admitirán “equivocaciones”, “desaciertos”, “indiscreciones”, “errores”, “comportamientos inapropiados”, o incluso “insensateces” — e incluso estas admisiones a menudo son expresadas en palabras como “si he ofendido a alguien”, o “si alguien malinterpretó lo que dije” — pero no están dispuestos a reconocer que su conducta ha sido un pecado o ha sido incorrecta, ¡independientemente de si alguien fue ofendido o no!

Como ya se expuso, a las personas hoy en día les encanta invocar sus “derechos”, ¡pero parecen odiar admitir sus errores! Por otra parte, aquellos que son maduros están dispuestos a aceptar y asumir la responsabilidad de sus acciones. Admiten sus faltas y se esfuerzan por cambiar. No temen disculparse sinceramente cuando han estado equivocados.

El ex presidente Harry Truman tenía una placa en su escritorio en la Oficina Oval que decía: “La responsabilidad es mía”. Él reconocía que como presidente, ocupando el cargo más alto del país, en última instancia él era el responsable cuando las cosas grandes salían mal. Era lo suficientemente hombre para admitir cuando se había equivocado, y cuando el país posiblemente había sufrido como resultado. Cuán diferente de la actualidad. La mayoría simplemente ya no puede decir desde el corazón, “Me equivoqué. Te herí y me equivoqué”.

Asegúrese que sus hijos comprendan que es “humano errar”. Pero asegúrese de que también entiendan que ellos deben aprender y crecer a partir de sus errores. Deben reconocer que lo importante no es donde están ahora, sino más bien hacia donde van — en qué se están convirtiendo.

Considere la parábola del fariseo y el publicano (Lucas 18:9-14). En esta parábola, el fariseo alardeaba de todas las cosas que él había hecho o pensó que estaba haciendo bien. Pero el publicano (cobrador de impuestos) admitió sus errores. Jesús dijo que “éste [el publicano] descendió a su casa justificado antes que el otro” (vs. 14).

Asegúrese de que sus hijos entienden que la conducta y la actitud de sus compañeros constantemente los golpeará, tratando de reducir la seriedad con la que ello ven las conductas incorrectas. Explíqueles que este bombardeo para insensibilizarlos a la diferencia entre el evidente bien y mal, y su voluntad de admitir cuando se equivocan, serán implacables.

Enseñe a sus hijos que admitir cuando se equivocan hará que destaquen de entre todos los demás, y puede ser que algunos copien su buen ejemplo. Otras personas tenderán a confiar más fácilmente en el liderazgo actual o futuro de su hijo, ¡porque verán la importancia que él o ella le atribuye a hacer lo correcto!

Eduque a sus hijos para que vean que hay una causa para cada efecto

Para cada causa hay un efecto. Si bien “tiempo y ocasión” le ocurren a todos (Ecl. 9:11), inculque en sus hijos que la mayoría de las cosas suceden por una razón: deuda de tarjeta de crédito — absurdamente casarse con la persona equivocada — problemas que surgen por asociarse con las personas incorrectas — destruir el carro debido a la bebida, exceso de velocidad o descuido — un embarazo no deseado, etc.

Por ejemplo, hablamos de cómo el Rey Saúl se rehusó eventualmente a obedecer a Dios. Sus pecados lo apartaron de la protección, la guía y las bendiciones de Dios, finalmente llevándolo a pedirle a otro hombre que le ayudara a acabar con su vida.

En contraste, el Rey David obedeció a Dios. Él tuvo hambre y sed por los mandamientos de Dios — Su justicia (Mat. 5:6; Sal. 119:172). Y aunque él sufrió muchas pruebas, Dios lo rescató de todas (Sal. 34:19). Al concluir una vida larga y abundante, David murió en paz. Finalmente, Dios lo llamó un varón conforme a Su corazón (Hechos 13:22). En el Mundo por Venir, David reinará sobre todas las doce tribus de Israel (Eze. 37:21-25).

Enseñe a sus hijos a “conectar los puntos” en la vida — que “lo que se da, se recibe más tarde”. Repito: Enséñeles que hay una causa por cada efecto. Recuerde la admonición de Dios: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gál. 6:7).

Guíe a sus hijos para que odien el pecado, pero amen al pecador

En Mateo 5, Cristo enseñó, “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (vs. 43-44).

Enseñe a sus hijos a saber cómo separar el pecado del pecador. Dios eventualmente le dará a todos la oportunidad de aprender Su verdad y entrar en el reino de Dios (II Ped. 3:9). Asegúrese de enfatizar que Él no se complace con la caída de otros (Eze. 18:23, 31-32).

Cuidadosamente instruya acerca de y luego recuérdeles a sus hijos de la gran misericordia, perdón, gracia y paciencia de Dios, y recuérdeles acerca del perdón, la gracia y la paciencia. Y asegúrese de que ellos verdaderamente entiendan esto: “Doy [Pablo] gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda Su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en Él para vida eterna” (I Tim. 1:12-16).

Enseñe a sus hijos a odiar el pecado — “El temor del Eterno es aborrecer el mal” (Prov. 8:13) — pero a amar al pecador.

Las personas exitosas, equilibradas y bien adaptadas comprenden que la vida es demasiado corta como para perder tiempo estando amargados, enojados y resentidos con aquellos que los ofendieron. “Seguir adelante aguantando los desafíos” siempre produce vidas más felices. Enseñe a sus hijos a separar lo que se les hizo a ellos de quien lo hizo.

Enfatice el afecto, la compasión, el perdón y la misericordia

Jesucristo, quién nunca pecó, fue juzgado injustamente, golpeado, injuriado y crucificado por personas que lo malinterpretaron completamente. Además, los soldados romanos incluso repartieron Sus vestiduras y echaron suertes por éstas mientras Él colgaba del madero, esperando la muerte.

Pero, ¿cómo reaccionó Jesús hacia aquellos que le habían hecho ese perjuicio final? Él le pidió a Dios: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). El diácono Esteban, mientras estaba siendo apedreado hasta la muerte por señalar los pecados de los líderes religiosos de su tiempo, inmediatamente antes de que muriera, oró: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7:60).

La oración de Cristo revela Su compasión y misericordia hacia una humanidad de mente carnal. Su ejemplo perfecto establece el máximo estándar para la verdadera vida cristiana.

Lea cuidadosamente el siguiente pasaje extraordinario, y luego enfatícelo a lo largo de los años de sus hijos en el hogar: “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Más si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis Sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en Su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero…” (I Pedro 2:19-24).

Dios ama la misericordia. De hecho, Él “es rico en misericordia” (Efe. 2:4). Él espera lo mismo de sus siervos.

Cuando Pedro le preguntó a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” (Mat. 18:21), la respuesta fue, “No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (vs. 22). En otras palabras, los cristianos deben perdonar a las personas cuantas veces sea necesario, siempre que la persona continúe pidiendo perdón. Enseñe a sus hijos que tal perdón no siempre será fácil de extender.

Así como usted debe ser compasivo y perdonador hacia otros, y no guardar rencores, debe enseñar a sus hijos a hacer lo mismo. Enseñe y practique la misericordia y el perdón frente a ellos. Este es el camino de vida cristiana.

El hábito de extender misericordia quitará el peso de los hombros de sus hijos. Ellos no irán por la vida cargados con rencores y dejando enemigos a su paso, los cuales, eventualmente, pueden convertirse en antiguos enemigos esperando el momento para vengarse.

También enséñeles que en ocasiones las personas les harán daño, algunas veces de forma malintencionada. Pero ellos no deberían enojarse — y algunos incluso son destruidos por la ofensa — cuando los agresores no se disculpen.

En su lugar, enseñe a sus hijos a sentir por las personas (de la forma en que Cristo lo hizo), y explíqueles cómo mostrar afecto. Una manera de hacer esto es motivarlos a hablar con los ancianos y ser conscientes y disfrutar de los niños pequeños. Esto los saca de su propio mundo.

Por supuesto, sin la menor duda la mejor manera de enseñar afecto, compasión, perdón y misericordia es por su ejemplo. Cuando sus hijos cometan errores, o pequen, sea tan misericordioso con ellos como lo es Dios con usted.

Inculque en sus hijos la importancia de la valentía y de permanecer solos

Si usted instruye a sus hijos en el Camino de Dios, automáticamente les está dando valores santos que no pueden hacer más que separarlos de la sociedad que los rodea. Pero sus hijos estarán en la pequeña minoría. Probablemente se enfrentarán a un cierto grado de ridiculización y escarnio, incluyendo algo de sufrimiento, de parte de sus compañeros.

Asegúrese de que ellos entiendan que se necesita valentía para caminar en las enseñanzas de Dios — guardar el Día de Reposo y los Días Santos anuales; para decir siempre la verdad, de no unirse a la multitud en la celebración de cumpleaños, la Navidad, y de otras fiestas y tradiciones paganas. (Para aprender más, lea nuestros folletos: ¿Días santos de Dios o festivales paganos?, El verdadero origen de la Navidad, y El verdadero origen de la Pascua Florida, así como nuestros muchos artículos sobre los cumpleaños, Halloween y el origen de varios otros días festivos bien conocidos por los hombres. Éstos le ayudarán a comprender todas las muchas costumbres que están relacionadas con estos días festivos, de las cuales debe concientizar a sus hijos. Asegúrese de que sus hijos estén educados de forma meticulosa en lo que ellos creen acerca de los Días Santos de Dios y los días festivos del mundo — ¡y por qué creen lo que hacen! Esto les ayudará a explicarles a los maestros y compañeros por qué creen como lo hacen.)

Enfatíceles continuamente a sus hijos lo que está delante de ellos si permanecen fieles en el Camino de Dios. Recuérdeles de cuál es su recompensa ahora: las bendiciones que fluyen de la obediencia a las leyes de Dios — y cuál puede ser su recompensa después: convertirse en parte del inminente reinado milenario de Jesucristo con Sus santos, y entrar al reino de Dios (Isa. 9:6-7; Dan.7:27).

Exija a sus hijos que sean mentalmente fuertes a través de las muchas pruebas de la vida

En esta era, cuando las cosas van mal, la primera reacción de muchas personas es simplemente “tener un colapso nervioso” y reclamar que han sido victimizadas. Éstas no saben cómo ser fuertes cuando sufren contratiempos, porque ya muy pocos padres saben enseñar estas cosas.

Enseñe a sus hijos — y establecer el ejemplo personal adecuado es una parte crucial de esto — a no “perder los estribos”, sino más bien a “mantener la calma”, cuando cosas inesperadas estropeen su plan. Enséñeles a recordar que “los mejores planes de los ratones y de los hombres” pueden salir mal. Diríjalos a Eclesiastés 3: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz” (vs. 1-8).

Asegúrese de que sus hijos comprendan que la vida funciona en ciclos. Diríjalos a este principio: “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera…” (Ecl. 7:14). Esto significa que la vida consiste de buenos y malos momentos. En cierto sentido, la mala noticia es que cuando sus hijos estén en buenos tiempos, ellos necesitan saber que los malos tiempos vendrán después. Pero también tienen que darse cuenta de la buena noticia: Cuando estén en malos tiempos, buenos tiempos vendrán después. Tome tiempo para leer lo que Salomón dijo acerca de esto en el resto del pasaje.

Enseñe a sus hijos que quejarse acerca de sus problemas no ayudará ni cambiará nada. Ellos necesitan ser fuertes — porque la vida tiene muchas pruebas preparadas que les esperan. ¡NUNCA permita que sus hijos pongan mala cara o permanezcan en una actitud incorrecta! Exíjales que siempre practiquen un enfoque positivo para todo cuanto hacen, y esto incluye no permitir que las lágrimas perduren por mucho tiempo después del castigo. Esté preparado para decirles: “Ya es suficiente”.

Inspire a sus hijos a la confianza

Todos aquellos que son guiados por el Espíritu Santo (Rom. 8:9, 14) entienden que: “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (II Tim. 1:7).

Los niños no eligen a sus padres. Una de las mayores tragedias que un niño puede “heredar” son padres que continuamente lo insulten, quienes constantemente menosprecien, denigren y critiquen todas sus acciones. Esta condenación y crítica continua es suficiente en sí misma para virtualmente provocar que cualquiera, menos los niños más fuertes, pierda toda esperanza de desarrollar un espíritu de “puedo hacerlo”. Ayúdelos a llegar a creer que pueden lograr cualquier cosa que quieran en la vida.

Mientras el mundo predica la autoconfianza y una completa dependencia en uno mismo, los cristianos se apoyan en la audacia, la justicia (Prov. 28:1) y en la fe de Jesucristo (Apo. 14:12). Sus hijos deben llegar a entender esto en el nivel más profundo. Enséñeles el valioso principio de Proverbios 14:26-27: “En el temor del Eterno está la fuerte confianza; y esperanza tendrán Sus hijos. El temor del Eterno es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte”.

La vasta mayoría de los que se consideran cristianos tienen poco más que un temor de Dios vano y falsificado, que es enseñado de acuerdo a lo que Dios llama “un mandamientos de hombres”. Note la descripción de Dios: “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a Mí con su boca, y con sus labios Me honra, pero su corazón está lejos de Mí, y su temor de Mí no es más que un mandamiento de hombres” (Isa. 29:13).

Muchas personas “religiosas” hablan acerca de lo que ellas suponen que es un genuino “temor de Dios”. Este no es el verdadero temor de Dios, mencionado en muchos lugares de la Biblia, sino que refleja el tipo de seudo-temor falso descrito en este pasaje. Asegúrese de aprender la diferencia entre el temor correcto del Dios verdadero y el temor incorrecto enseñado por el “dios de este siglo” (II Cor. 4:4), y que se encuentra a lo largo de las muchas ramificaciones del falsificado cristianismo profeso.

No permita que sus hijos sean vergonzosos o tímidos. ¡La timidez es un gran obstáculo para disfrutar de una vida abundante y exitosa! Ayúdelos a vencer esto. Temer a Dios produce verdadera confianza. Cuando uno teme a Dios, le obedecerá y seguirá Sus caminos (Prov. 16:6). A su vez, Dios protegerá y guiará a esa persona — y sus hijos necesitan saber esto. ¡Esto trae la certeza de que uno no puede fallar!

Ahora note Proverbios 29: “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en el Eterno será exaltado” (vs. 25).

Instruya a sus hijos en la importancia absolutamente crucial de depender de Dios, no en sí mismos. (Para aprender más, puede leer nuestro folleto ¿Qué es la fe real? Le ayudará a entender que la fe verdadera es algo mucho más grande y más importante — y muy diferente — de lo que usted previamente había creído.)

Diga a sus hijos — y hágalo con regularidad — que ellos tendrán éxito, que tienen todas las razones para tener éxito. Cultívelos en esta creencia, ayudándolos a florecer con elogios positivos siempre que la ocasión lo requiera. Pero asegúrese de que ellos entiendan que la completa confianza en Dios es el elemento más crucial necesario para alcanzar verdadera felicidad espiritual — y que en realidad es “imposible agradar a Dios” sin fe (Heb. 11:6).

Explique que algunas cosas sólo se pueden aprender a través de la experiencia

Usted no es el único maestro de sus hijos — o el único efectivo para ellos. Ha sido dicho que, si bien la experiencia no es la mejor maestra, ¡es una muy buena maestra!

Mire por un momento el juego de ajedrez, o el juego de cartas, el bridge. Ambos son considerados relativamente fáciles de aprender, pero difíciles de dominar. ¡Hacer esto requiere mucho tiempo, paciencia y experiencia!

Al igual que en el proceso de aprender a montar en bicicleta o patinar sobre hielo, sus hijos se caerán y cometerán muchos errores.

Cada uno de los más grandes siervos de Dios aprendió a través de sus errores y sufrimientos. Y Dios los registra en la Biblia para que nosotros lo veamos. Incluso Cristo, quien vivió una vida libre de pecado, aprendió a través del sufrimiento. Note: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (Heb. 5:8).

El carácter no puede ser edificado de un día para otro. Toma tiempo, paciencia, longanimidad, y una vida entera de experiencia, parte de ésta muy difícil y dolorosa. Sus hijos deben reconocer que una cierta cantidad de sufrimiento es necesaria, y no pueden evitarlo. Pero, si son sabios, serán capaces de reducirlo a un mínimo. Aprender de la experiencia puede hacer toda la diferencia.

Enseñe a sus hijos a aprovechar al máximo todas las experiencias de la vida. Enséñeles que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados” (Rom. 8:28).

Enseñe a sus hijos que las cosas buenas llegan a aquellos que esperan

Ya descrita como la “generación de ahora” hace casi una generación, aquellos de esta era se han convertido en los más impacientes en la historia del mundo. Mencionado anteriormente, raras veces las personas están dispuestas a esperar mucho tiempo por algo — ya sea en la búsqueda de metas, hasta que pueden hacer una compra deseada o cualquier otra cosa.

Sin embargo, Jesús enseñó: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas [vidas]” (Lucas 21:19). Este enfoque — y se aplica a todo en la vida — se opone abiertamente a un mundo basado en la complacencia instantánea, donde las personas quieren las cosas ahora.

Cuidadosamente explique a sus hijos que siempre diferencien entre necesidades y gustos. Lo último usualmente puede esperar y, en algunos casos, el paso del tiempo demostrará que éstos habrían sido una compra poco aconsejable antes de que se cometiera un error.

¡A los niños se les debe enseñar que las cosas de valor, y virtualmente todas las metas de algún valor, requieren tiempo, preparación, educación, persistencia y una aplicación diligente de las siete leyes para el éxito para tener alguna esperanza de alcanzar el éxito! Esto ayudará a sus hijos a eliminar automáticamente algunos de sus deseos porque verán que no son necesidades.

La Biblia dice: “Prepara tus labores fuera, y disponlas en tus campos, y después edificarás tu casa” (Prov. 24:27). Esta escritura es en realidad una referencia a contraer matrimonio (lo cual incluye tener una casa) más que realmente construir una casa. Asegúrese de estar guiando a sus hijos a planificar con suficiente antelación, así serán capaces de establecer un “hogar” al momento de casarse — y tener listo un cómodo ahorro antes de tener hijos.

Enseñe a sus hijos a aceptar mayores responsabilidades cuando pidan un aumento en sus mesadas. Explique a los jóvenes la importancia de crecer en sus habilidades laborales antes de pedirle a su jefe un aumento de sueldo o ascenso. Siempre que sea posible, vincule este tipo de cosas en sus pensamientos. Esto les enseñará aún más a sus hijos a conectar causa y efecto a lo largo de sus vidas.

No descuide trabajar con niños pequeños

Muchos padres esperan más tiempo de lo debido para comenzar a enseñarles a sus hijos acerca de Dios. Ellos asumen que los niños pequeños no están preparados hasta un punto mucho más allá de cuando pudieron — y debieron — haber comenzado a enseñarles a sus hijos los fundamentos acerca de Dios y Su Camino de Vida.

Nunca olvide que los niños son más influenciables en sus primeros años. No deje que este tiempo precioso se le esfume cuando podría ser usado más provechosamente para enseñar a sus hijos una gran cantidad de cosas correctas en un tiempo en el que están listos para creer que “la luna está hecha de queso verde”. Los padres literalmente tienen el poder de enseñarles a sus hijos cualquier cosa que deseen, y por supuesto esto nunca debe ser utilizado para otra cosa que no sea el bien. Recuerde, ¡al niño que no se le enseña el Camino de Dios por sus padres, eventualmente se le enseñará otro camino por alguien más! Por lo tanto, contrarreste las influencias religiosas equivocadas en el mundo alrededor de usted no sólo por programar a sus hijos pequeños con la verdad, sino también programándolos para resistir las prácticas y las ideas en las que sus amigos estarán involucrados.

Practique jugar con sus hijos una gran cantidad de maravillosos juegos bíblicos que están disponibles. Esto hace que sea divertido el aprendizaje de nombres, hechos, lugares, eventos y principios bíblicos — y asocia a Dios y el Camino de Vida descrito en Su Palabra con el aprendizaje, la diversión y los sentimientos placenteros.

Uno de los mejores juegos que los padres pueden jugar es “20 preguntas” acerca de una persona, lugar o cosa de la Biblia. Es sorprendente cuánto y cuán rápido sus hijos pueden absorber información acerca de la Biblia, mientras están disfrutando el proceso. También hay varios juegos bíblicos de mesa que pueden ser útiles, si son seleccionados cuidadosamente para que no inculquen en sus hijos ideas del falso cristianismo. El padre creativo también puede idear juegos de su propia elección, y estos pueden ser adaptados a la edad de los niños que están participando. ¡Pero todo esto requiere de esfuerzo!

Asegúrese, sin embargo, que usted también esté realizando suficiente de por lo menos una enseñanza clara y básica acerca de las maravillosas verdades de la Biblia. Ya hemos visto que los verdaderos cristianos están en entrenamiento para gobernar con Cristo sobre ciudades literales en la tierra (Apo. 5:10; Mat. 5:5; Lucas 19:11-27, etc.). Es importante que les enseñe a sus hijos que ellos también están calificando para ser gobernantes en el Mundo por Venir, durante el Milenio, bajo aquellos en la Familia de Dios. Sus niños necesitan entender que pueden tener un futuro emocionante y apasionante — si aprenden lo que Dios quiere que ellos entiendan, y si fielmente obedecen todas Sus leyes y enseñanzas.

Un importante punto final debería ser mencionado antes de cerrar este capítulo.

La Iglesia de Dios Restaurada ha preparado una amplia gama de material para niños de todas las edades, y estos son descritos en más detalle en el último capítulo. Si bien de una mayor importancia general, este libro es sólo el comienzo de lo que ofrecemos y, por supuesto, está escrito para padres, no para niños. En el capítulo final, cubriremos una amplia variedad de herramientas maravillosas que La Iglesia de Dios Restaurada pone a disposición.

Capítulo Siete — Edificando relaciones

Hemos cubierto una gran cantidad de diferentes cosas que usted debe enseñar a sus hijos para darles la esperanza de llevar vidas exitosas. Sin embargo, las cosas más importantes que sus hijos harán — y que deben aprender cuando son jóvenes — implican las relaciones con otras personas, y lo que algunos llamarían desarrollar su “don de gentes”.

Sus hijos se encontrarán con todo tipo de personas, y deben saber cómo convivir con ellas. Si sus hijos no se llevan bien con otros seres humanos, están condenados a una vida de terrible soledad y miseria. Por supuesto, primero usted debe equiparse a sí mismo con el entendimiento básico de cómo mantener buenas relaciones humanas, sin importar las circunstancias, y sin importar cuán difíciles sean ciertas personas. Entonces sabrá cómo enseñarles y asesorarles acerca de todos los diferentes tipos de situaciones en las que podrían encontrarse.

Edificando relaciones familiares

Para sentar las bases apropiadamente de todas las cosas que ahora usted ha aprendido que debe enseñar a sus hijos, es mejor comenzar introduciendo lo que probablemente es el entendimiento más crucial y abarcador de lo que significa ser un padre. Este punto no es en realidad algo que usted le enseñe a sus hijos, sino más bien explica un camino de vida que ofrece un sinfín de oportunidades para enseñarles todo lo que deben aprender — y esto lleva a ser capaz de construir buenas relaciones de casi todo tipo. Esta práctica allanará el camino para que sus hijos sean capaces de llevarse bien con casi cualquier persona, y en las circunstancias más difíciles.

Hubo una vez un tiempo, y no hace mucho, cuando las familias anhelaban y disfrutaban hacer cosas juntas de manera regular. Las familias y las vidas eran muy diferentes a las de hoy. Antes de la radio, la televisión, el cine, las computadoras, los teléfonos (y ahora incluso teléfonos celulares sofisticados) y la infinita variedad de revistas superficiales disponibles en la actualidad, las personas tenían mucho más tiempo para otras cosas. Actividades, recreación y muchos tipos de pasatiempos interesantes eran disfrutados — y disfrutados juntos, como una familia. Esto incluía aprender y jugar más juegos de mesa, juegos de cartas, juegos de jardín y actividades al aire libre. Esto también incluía hacer picnics, caminatas, acampar, pesca, excursionismo, y disfrutar de las maravillas de la naturaleza como una familia.

También incluía las comidas campestres, senderismo, camping, pesca, turismo, y el disfrute de las maravillas de la naturaleza como una familia.

Además, antes las familias hablaban mucho más a la hora de la cena, y usualmente por largos períodos de tiempo. Esto se debía a que las personas generalmente tenían la paciencia para comer más lentamente (lo cual hacía mejor la digestión de los alimentos) ya que la conversación era estimulante. (¿Cuántas familias ya ni siquiera comen juntas, o lo hacen sólo en raras ocasiones?)

Este tipo de conversaciones extensas eran posibles porque las personas generalmente estaban viviendo vidas mucho más interesantes, lo cual significaba que estaban leyendo más libros — y esto servía para que su caudal de conocimiento siguiera creciendo y sus mentes se expandieran de forma continúa. Esto hacía que la perspectiva de la próxima conversación familiar (y esto se aplicaba a todas las conversaciones) fuera interesante hasta el punto de la fascinación. Por supuesto, la idea de toda una familia simplemente sentada y leyendo libros, como también era hecho de forma común en el pasado, parece muy pasado de moda, y sería mucho más difícil en el “mundo ajetreado” de la sociedad moderna.

Trágicamente, hoy en día, tanto padres como hijos, especialmente los adolescentes, en gran medida han llegado a ver el intento de hacer la mayoría de las cosas anteriores orientadas a la familia, como si cada parte se inmiscuyera en la vida y el horario de los otros. Esto significa que los padres están perdiendo un vasto número de escenarios y oportunidades para enseñarles a sus hijos — y los niños de hoy están pagando un terrible precio, ¡convirtiéndolos a ellos en los mayores perdedores!

Establezca en su mente que nadará tan fuerte como le sea posible en contra de la corriente, ¡sin importar el precio que deba pagar para hacerlo! Piense en sus hijos como contando con usted — ¡CONFIANDO EN USTED! — para que les enseñe todas las cosas que deben saber, incluyendo conocimiento básico de las personas y la relaciones humanas de todo tipo, para tener alguna esperanza de afrontar con éxito todas las cosas inesperadas que la vida les arrojará. En última instancia, la vida es casi en su totalidad acerca de la capacidad o incapacidad de uno para llevarse bien con otros seres humanos. Sin embargo, las escuelas no ofrecen clases que enseñen este conocimiento fundamental. La falsa marca de cristiandad del mundo también ha fallado en verdaderamente enseñar estas cosas.

Por supuesto, sus hijos nacieron sin absolutamente ninguna idea de todo lo que necesitan saber acerca de las personas hasta que esto les es enseñado — ¡por usted! Esto significa hacer juntos muchas clases de cosas como una familia, lo cual crea una variedad de escenarios interesantes que usted puede utilizar como herramientas de enseñanza. El resto de este capítulo abordará diferentes tipos de relaciones dentro y fuera de la familia.

Padres, no compañeros o amigos

Otro punto de entendimiento tiene que ver con una distinción vital en su función como padre y la función de su descendencia como hijos. Recuerde que usted es el padre y ellos son los hijos. No es su trabajo ser simplemente un “camarada”, “compañeros de juegos” o “amigos”. Muchas otras personas de su misma edad servirán para este propósito. Su tarea es la de ser su maestro — su mentor — la primera y más importante figura de autoridad en sus vidas. Si bien esto no significa que usted permanezca distante, impersonal, severo o alguien en quien ellos no puedan confiar o hacerle preguntas como lo harían con un amigo — porque usted es algún tipo de figura educativa vieja y aburrida — sí significa que nunca debe olvidar que usted los produjo a ellos en vez de lo contrario.

El Quinto Mandamiento — “Honra a tu padre y a tu madre” — fue escrito para sus hijos y se debe expresar hacia usted, no al revés. El mandamiento no es “padres honren a sus hijos” (por supuesto, usted debería respetarlos como seres humanos independientes hechos a la imagen de Dios). Sus hijos nunca deben perder de vista el hecho de que usted tiene un “cargo” muy alto en el mundo de ellos. Recuérdeles esto cuando piense que lo han olvidado.

Si bien su función no es ser simplemente un “amigo” de sus hijos, recuerde que sin un fuerte vínculo entre padres e hijos, construido sobre el fundamento correcto, sus hijos recurrirán a las posesiones y los placeres físicos, algunas veces ilícitos, en busca de consuelo. También tendrán dificultad para formar vínculos fuertes en relaciones futuras, y esto incluye tanto el matrimonio como las relaciones con sus propios hijos.

Debería ser obvio a estas alturas que nunca puede permitirse a sí mismo, bajo ninguna circunstancia, convertirse en un “padre ausente”. Si bien usted tiene su propia vida que vivir, y nunca debe permitirse ser un esclavo de todos los caprichos y estar a la entera disposición de sus hijos, debe estar presente y disponible en el sentido más amplio a lo largo de sus vidas.

Tristemente hoy en día, las familias más “exitosas” parecen ser aquellas que desean darle los años más tiernos de sus hijos a una niñera u otro tipo de proveedor de cuidados. Esto significa que tales niñeras u otros que dirigen centros de cuidado infantil a menudo se vuelven los que ven a sus hijos hablar, caminar o hacer otras cosas por primera vez. Cuán increíblemente triste para los padres quienes deben escuchar estas cosas en informes de parte de otros, cuando ellos mismos pudieron haber estado allí.

Dé a sus hijos padres que estén felizmente casados

A principio del libro, usted leyó estadísticas que reflejan lo que sucede cuando los niños son productos del divorcio. El panorama es sombrío — y feo. Sin embargo, muchos otros niños son productos de padres que permanecen casados, pero que son miserables, y que no hacen ningún esfuerzo para ocultar esto de sus hijos.

Otro de los mayores regalos que usted puede dar a sus hijos es reflejar una imagen de completa unidad paternal mezclada con verdadera felicidad radiante. Esto será captado e imitado por mentes pequeñas, que se sentirán seguras en los brazos amorosos de dos personas que no sólo se preocupan una por otra, sino que también serán vistas por los niños como que naturalmente se preocupan por ellos también.

La primera crianza de los hijos es hecha principalmente por la madre. Esto significa que al principio la principal responsabilidad del padre es apoyarla durante este período. A medida que los hijos crecen, cuando el liderazgo general de la familia se vuelve vital, será más importante para la madre modificar en cierto modo su función para apoyar el liderazgo y la toma de decisiones del padre referentes a los hijos. Pero también cabe señalar que los niños que tuvieron padres quienes estuvieron involucrados activamente con ellos en los primeros dos meses de vida, parecen manejar mejor el estrés cuando llegaban a la edad escolar.

La unidad paternal claramente visible producirá lealtad familiar en el niño que tiene el privilegio de presenciar este producto cada vez más escaso en el hogar. También reconozca que las parejas felices, casi de forma invariable, son las que producen niños felices.

¡Oblíguese a practicar y reflejar ambas cosas!

Padres e hijos

Ningún libro que presente la perspectiva de Dios respecto a la crianza de los hijos estaría completo sin hablar acerca de los lazos especiales entre padres y madres con, tanto sus hijos como con sus hijas.

Mucho podría decirse acerca de cómo los niños pequeños admiran a sus padres como héroes virtuales en sus vidas — “Mi papá puede vencer a tu papá”, “Mi papá es mejor que tu papá”, etc. Todos los hombres están familiarizados con estos sentimientos desde la infancia. Los Proverbios dicen que son “la honra de los hijos, sus padres” (17:6).

Padres, esfuércense por ser siempre un héroe para su(s) hijo(s). Asegúrese que él siempre pueda admirar su ejemplo. Recuerde todo el tiempo que lo que su hijo está viendo en usted, es en gran parte en lo que se convertirá en la edad adulta. Se ha demostrado que los modelos a seguir positivos de padre producen hijos que por lo general son tanto más sanos de pensamiento y mejores para resolver problemas en general. Un ejemplo de fortaleza y madurez demostrado por usted reaparecerá más adelante en sus hijos.

Recuerde que Pablo escribió: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Col. 3:21), y también “padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efe. 6:4).

Estos pasajes contienen mucho que hay que considerar, y más de lo que aquí puede ser explicado a fondo. Sin embargo, dependiendo del temperamento y la fortaleza de su hijo, usted descubrirá que él responderá a la provocación, la dureza, al maltrato o la disciplina excesiva ya sea con “desaliento” (el hijo más débil o más tímido) o con “ira” (el hijo más fuerte, más emocional o naturalmente más obstinado). Tenga cuidado al practicar el balance de Dios de “disciplina” (instrucción amorosa) y “amonestación” (disciplinar).

Asegúrese de establecer un ejemplo masculino para sus hijos. ¡Ellos están observando más detenidamente de lo que usted se imagina! Recuerde, Salomón escribió: “La gloria de los jóvenes es su fuerza” (Prov. 20:29). Reflejar un ejemplo masculino incluye demostrar una cierta cantidad de fuerza que su hijo querrá imitar.

Además, recuerde tratar a los hijos mayores y a los menores de la misma forma. No se permita ser como el patriarca Isaac, quien favoreció a su hijo Esaú, mientras que su esposa Rebeca favoreció a Jacob. Esto resultó en rivalidad y amargura innecesaria entre estos hermanos. Este episodio único, registrado en el libro de Génesis, al final tuvo un profundo impacto en todo el curso de la historia humana. Cometer el mismo error con sus hijos no tendrá un efecto menor, aunque sólo sea en las vidas de sus hijos. Padres (y madres), tengan cuidado de crear inconscientemente una rivalidad entre los hijos. Podría estar condenándolos a un espíritu de competencia que durará toda una vida.

También tenga cuidado, no obstante, de jamás mostrar favoritismos hacia los hijos por encima de las hijas.

Padres e hijas

Muchos estudios han demostrado la enorme importancia de crear y mantener una buena relación de padre e hija — hay muchas razones para esto.

Se ha dicho que las niñas tienden a casarse con hombres que se parezcan mucho a sus padres. Esto hace que ser un buen padre sea más importante de lo que parece a simple vista. No es inusual que las niñas abusadas se casen con hombres abusivos. Las hijas de padres afectuosos, amables, pacientes, sabios y amorosos generalmente buscan las mismas cualidades en parejas potenciales. Y naturalmente este sería el tipo de hombre que los padres quieren que sus hijas busquen. (Por supuesto, y esto también es cierto para sus hijos, en sentido inverso.) Las jóvenes que no han tenido una relación cercana con un padre, potencialmente no sólo tienen una gran dificultad en el matrimonio, sino que también luchan por sentirse cómodas en las relaciones con — e incluso estar en la presencia de — todos los hombres durante el transcurso de sus vidas.

Recuerde que la instrucción de Pablo a los padres tenía que ver con sus “hijos”, no solamente con sus hijos varones. Es absolutamente fundamental que los padres no sean ásperos, crueles, excesivamente bruscos o abusivos con las hijas. Los padres nunca deben olvidar que las hijas son más delicadas, y por lo general un tanto más tiernas de corazón que los varones. Pocas cosas son más dolorosas de observar que a un hombre enorme gritándole o insultando a una niña pequeña y frágil, la cual ha cometido un simple e inocente error. Asegúrese de nunca ofender o reaccionar de forma exagerada con su hija. Si bien no siempre es visible, el resultado puede ser devastador. Una relación afectuosa de padre e hija ha sido demostrado que produce las cualidades de logro, creatividad e independencia en las mujeres adultas.

Además, mostrar la clase correcta de afecto paterno con las hijas cuando están creciendo no solamente le enseñará a su hija a ser afectuosa, también hará que sea mucho más probable que ella espere hasta el matrimonio para mostrar afecto, y esto incluye el afecto íntimo, sólo apropiado dentro del matrimonio. Las jóvenes que no sienten afecto o ternura de parte de los padres, casi invariablemente son impulsadas a buscar esto antes de tiempo y fuera del matrimonio. Y no habrá ninguna escasez de muchachos que estén más que dispuestos a satisfacer la “necesidad” insatisfecha de su hija.

¿Se convertirá su hijo en afeminado?

Hemos visto que la televisión moderna se ha convertido en una poderosa herramienta que puede ser mal utilizada. Ciertamente, una de las peores formas en que esto sucede es la insensibilización de casi toda la cultura occidental hacia el afeminamiento y la homosexualidad masculina. Este clima no regulado en los medios de comunicación, fomentando situaciones sexualmente desviadas e impactantes para su exhibición pública, ha evolucionado lentamente y de manera progresiva en los Estados Unidos durante las últimas décadas.

Por ejemplo, lo que se ha llegado a conocer como “travestismo” se introdujo por primera vez hace décadas, en entornos de género cómico, como diversión inofensiva. Gran parte del público estadounidense rápidamente aceptó tales actos, e incluso comenzaron a reírse de éstos. Pero, ¿es este tipo de comportamiento realmente inofensivo o divertido? Y, ¿deberíamos aceptar la opinión de la “Cultura Popular” acerca de las funciones y la conducta masculina y femenina?

El Dios que lo creó a usted habla muy claramente sobre este asunto a través de Su Palabra. Note Deuteronomio 22:5: “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es al Eterno tu Dios cualquiera que esto hace”.

Como Creador, hace miles de años Dios entendió que llegaría un tiempo cuando la humanidad rebelde desdibujaría los roles entre hombres y mujeres. ¡Este cambio de roles no es natural (Rom. 1:26)! Sus hijos pueden convertirse fácilmente en víctimas de este estado de confusión — ¡si continuamente no se pone en guardia contra esto!

El Estudio Newman, llevado a cabo en 1976, descubrió que “no es inusual que los padres defiendan, toleren, y justifiquen el travestismo del niño durante años”. Los padres que esperan que sus hijos se conviertan en hombres y mujeres cristianos nunca deberían tolerar tales actos — ¡incluso en niños muy pequeños! ¡Es necesario tomar muy en serio estos asuntos!

De acuerdo con una encuesta de homosexuales de Saghir y Robins: “Entre los jóvenes destinados a convertirse en varones adultos homosexuales, la prevalencia de afeminamiento polisintomático es muy alta. Cerca de dos tercios (67%) de los hombres homosexuales, pero sólo el 3% de los hombres heterosexuales, se describen a sí mismos como habiendo sido similar a niñas durante la infancia” (p.18).

En otro estudio, a los padres de 55 niños afeminados se les pidió que describieran el comportamiento de su hijo. Ellos reportaron las siguientes respuestas:

  • Vestir femenino - 50
  • Aversión a los juego de niños - 50
  • Deseo de ser mujer - 43
  • Preferencia de niñas como compañeras de juego - 42
  • Jugar con muñecas - 41
  • Gestos femeninos - 40
  • Uso de lápiz labial u otro maquillaje - 34

Saghir y Robins define a un niño “mariquita” como: “Uno que muestra una aversión persistente a jugar con otros niños o estar involucrado en juegos y actividades de muchachos. Él prefiere estar con las niñas y disfruta haciendo los quehaceres domésticos y jugando con muñecas ‘femeninas’. A menudo recibe burlas de otros niños y de sus hermanos acerca de su comportamiento ‘como una niña’. Con frecuencia se convierte en un niño triste y aislado incapaz de pertenecer al grupo de los niños o participar plenamente en las actividades de las niñas. Sus anhelos no son los del muchacho de al lado sino los de la muchacha al otro lado de la calle. Se siente incómodo jugando al balompié, pero a gusto en casa saltando a la cuerda. Le teme a la hora de gimnasio pero se siente cómodo limpiando o ayudando a la madre a cocinar”.

Otro estudio, llamado el estudio Thompson, comparó a 127 hombres homosexuales con 123 “controles” heterosexuales. Había 46 puntos en el cuestionario. En 32 puntos, los homosexuales diferían significativamente de los heterosexuales. Comenzando con el punto en el cual hubo el nivel más alto de diferencia, los homosexuales respondieron a las preguntas de la siguiente manera:

a. jugó béisbol nunca o a veces

b. participó en juegos grupales competitivos, nunca o a veces

c. pasó tiempo con el padre muy poco

d. consistencia física cuando era niño, frágil, torpe o sin coordinación

e. se sintió aceptado por el padre levemente o no

f. jugó con muchachos antes de la adolescencia a veces

g. la madre insistía en ser el centro de atención del niño a menudo o siempre

Una madre que descuidadamente protege a su hijo de la adversidad y el juego rudo directamente está contribuyendo a la posible renuncia de su masculinidad ante los arquitectos afeminados de la sociedad invertida del mundo occidental.

¡Los padres deben estar activamente involucrados en la crianza de sus hijos! Esto incluye pasar tiempo y dedicar esfuerzo para enseñar a sus hijos a que se comporten como varones, ¡y se conviertan en hombres masculinos y equilibrados!

La importancia de un fuerte modelo masculino a seguir para los muchachos jóvenes no se puede subestimar. Para que los muchachos jóvenes alcancen la verdadera y plena hombría, deben ver ejemplos de verdadera y plena hombría.

Recuerden, padres, justo como ustedes tienen un lugar muy especial en sus corazones para sus pequeñas hijas, ellas tienen un lugar igualmente especial en sus corazones para sus papás. Esfuércese por nunca destrozar, traicionar, descuidar o decepcionar la opinión de su pequeña hija del hombre más importante en el primer tercio de su vida — ¡usted!

Madres e hijas

Aunque se aplique en maneras un tanto diferentes, como con los padres y sus hijos, madres e hijas también tienen una relación única.

Su hija aprenderá más acerca de la verdadera feminidad — sobre cómo ser una buena esposa y una buena madre — de usted que de cualquier otra persona en su vida. Pablo le escribió a Tito que las mujeres mayores “enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos; a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos…” (2:4-5).

Piense en esta lista como todas las cosas que usted como madre debería estar enseñando a sus hijas. Después de todo, ellas son las que estarán enseñándoles a sus nietas, y usted se sorprenderá más adelante de la forma en que es posible que escuche su voz proviniendo de sus hijas adultas.

Madres, enseñen a sus hijas todos los aspectos de la verdadera feminidad, ahora una cualidad casi perdida por completo hoy en día. La instrucción de Pablo habla más al respecto de lo que parece a simple vista. Muchas mujeres hoy en día son “hombrunas” hasta el punto de ser absolutamente masculinas. Con frecuencia esto se debe a que valoran una carrera profesional fuera del hogar, en la cual deben competir y esforzarse por tener éxito en lo que generalmente ha sido llamado “un mundo de hombres”, en vez de estar contentas con obedecer a Dios en la carrera profesional que Él les ha dado como “cuidadosas del hogar”. Si usted está trabajando fuera del hogar, e ignorando la instrucción de Pablo, está preparando a su hija para desear hacer lo mismo. (Es interesante que un gran número de madres hayan estado regresando desde el mundo laboral al hogar para ser una vez más madres “amas de casa”. Se ha estimado que el 85 por ciento de todas las madres ahora están de vuelta en el hogar, ya sea tiempo completo o parcial, con los maridos nuevamente llevando a casa la mayor parte del ingreso.)

Asegúrese de tener un gran interés en las actividades de su hija, y esto incluye involucrarla en todos los elementos de las labores domésticas a los que tantas mujeres hoy en día parecen rehuir — cocina, costura, decoración, limpieza de la casa y mucho más. Asegúrese de que su hija entienda que estas cosas son importantes — y que el mundo que la rodea ya no las valora, porque está confundido, desorientado y separado de Dios. Ella debe saber y entender el por qué ella es diferente.

Madres e hijos

Cada madre entiende la extraordinaria relación que tiene con sus hijos, comenzando a partir del momento en que nacen. De forma similar — y ambos lados de esta relación son directamente paralelos a la de padres e hijas — los hijos suelen conservar para sus madres un espacio muy especial en sus corazones durante toda la vida, y esto incluso continúa después de la muerte de sus madres.

Madres, reconozcan que tienen mucho que enseñar a sus hijos acerca de cómo seleccionar una pareja. (Tome tiempo para leer Proverbios 31, y note quien lo escribió.) Al igual que las hijas se casan con hombres similares a sus padres, los hijos inconscientemente a menudo buscan mujeres similares a sus madres. Asegúrese que lo que su hijo está buscando es un reflejo de un maravilloso ejemplo para él, en vez de ser algo menos, porque usted ha sido algo menos.

Los hijos a menudo son tan dedicados a sus madres que intentan rehacer a sus esposas en un clon de ella. Madres, asegúrense de enseñar a sus hijos a amar y apreciar a las mujeres con quienes se casen por lo que son, no por lo que ellos esperan que ellas sean, después de “rehacerlas”. Enséñenles las cualidades más importantes que ellos deberían estar buscando en las mujeres que se convertirán en las madres de sus hijos. (Por supuesto, esto funciona de la misma forma con padres e hijas.)

Los abuelos y la familia extendida

Las familias extendidas del pasado por lo general eran mucho más grandes que las de hoy en día. Sin embargo, eran mucho menos complicadas, porque el divorcio era mucho menos frecuente. Esto significaba que los niños generalmente tenían dos padres y cuatro abuelos, sin medios hermanos o medias hermanas y sin hermanastros, y con la mayoría de los otros miembros de la familia extendida viviendo en estrecha proximidad.

Esto significaba que las sobrinas, los sobrinos, las tías, los tíos y los primos una vez estuvieron involucrados, casi de forma rutinaria, en los años de desarrollo de un niño. Aunque requerirá algo de esfuerzo, vale la pena tomar el tiempo para cultivar las relaciones de sus hijos con las tías, los tíos, los primos y con muchos otros miembros de su familia extendida como sea posible. Esto enriquecerá a sus hijos — ¡así como a los miembros de la familia extendida! — en una multitud de formas.

A parte de los padres, los abuelos de sus hijos — el patriarca y matriarca de la familia entera — deberían presentarse como la parte fundamental de la familia extendida. Si bien este ideal puede ser más difícil de alcanzar que en las generaciones pasadas, es crucial que usted intente esforzarse tanto como le sea posible para exponer a sus hijos continuamente a sus propios padres.

Los abuelos son un verdadero tesoro oculto — una mina de oro — de experiencia, y son un vínculo viviente con el pasado de la familia. Por lo general están llenos de historias acerca de los ancestros y eventos mundiales importantes del pasado, acerca de los cuales los niños sólo pueden leer, pero que ellos han experimentado. El escuchar al abuelo y a la abuela, seguido por consejos, a menudo es un tesoro que un niño llevará con él por el resto de su vida.

Además, los abuelos suelen ser capaces de enseñar pasatiempos y manualidades del pasado que se están perdiendo hoy en día para toda una generación de jóvenes que no conocen nada éstos. Recuerdo estar deseando con anticipación y entusiasmo la diversión que experimentaría con todos mis abuelos.

Hay otro aspecto desapercibido de la importancia de que sus hijos tengan una fuerte relación con los abuelos. Salomón escribió: “Corona de los viejos son los nietos” (Prov. 17:6). Es vital que los abuelos se sientan amados, apreciados y honrados por sus nietos.

Entienda. Los Proverbios también instruyen a los abuelos (o a las abuelas) que “El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos” (13:22). ¿Desearán los abuelos cumplir esta obligación si sus nietos han sido negligentes o irrespetuosos? Por supuesto que no. ¡Esta instrucción a sus padres está basada en la suposición de que la conducta y el honor de sus hijos hacia ellos amerita tal herencia!

Como con tantas otras “sendas antiguas” del pasado, donde se mantenía el respeto por los ancianos y las figuras de autoridad, ahora los abuelos a menudo sólo reciben una atención “superficial y descuidada” de parte de sus nietos o son completamente dejados a un lado por estos. Si permite que sus hijos les hagan esto a sus padres, entonces usted no solamente está violando el Quinto Mandamiento, sino que también les está enseñando a sus hijos a hacerle lo mismo a usted más adelante, ¡cuando les den nietos!

Otro punto: Uno de mis abuelos estuvo ausente durante toda mi vida, siendo una vez a los ocho años la única ocasión que lo conocí. Él se había divorciado de mi abuela mucho antes que yo naciera. Ella se volvió a casar con un hombre que se convirtió en un abuelastro absolutamente maravilloso, un hombre a quien siempre llamamos “Bobbie”. Este hombre fue la prueba de que uno no tiene que ser un “abuelo” biológico para amar e influenciar a los niños efectivamente. El mensaje aquí es haga lo mejor posible dentro de las circunstancias que usted tiene, sin quejarse.

Un punto final es importante aquí: Los niños que pasan mucho tiempo con sus abuelos tienden a sentirse cómodos en presencia de todas las personas mayores. Tan pocos jóvenes hoy en día tienen tiempo para los ancianos, quienes ahora con más frecuencia son simplemente objetos de burla y sobrenombres irrespetuosos. Enseñar apropiadamente a sus hijos a respetar a sus abuelos conlleva el maravilloso beneficio adicional de hacerlos sentirse cómodos en la presencia de quienes presentan un vasto “Fort Knox” de caudal de conocimiento para ser aprovechado — por aquellos lo suficientemente sabios para “entrar en la bóveda” de forma regular.

Exija que los hermanos se lleven bien

Una de las mayores frustraciones de los padres es que sus hijos peleen continuamente — y sobre casi cualquier tipo de asunto y posesión. Lo que a menudo se conoce como “rivalidad entre hermanos” no es nada más que pura naturaleza humana — vanidad, celos, lujuria y codicia — que se ha permitido que permanezca incontrolada en sus hijos. Este patrón usualmente comienza a muy temprana edad, y tiene que ser abordado cuando aparece por primera vez. Muchos padres están hartos de las constantes peleas, discusiones y gritos que se dan entre los niños en el hogar. Trágicamente, la mayoría de los padres no tienen idea de qué hacer al respecto, menos aún qué lo ocasiona.

 

La Biblia enseña que “…amigo hay más unido que un hermano” (Prov. 18:24). Hacer las cosas como una unidad familiar primero desarrolla relaciones estrechas entre los hermanos. Pero éstas son la base para edificar otras relaciones maravillosas que pueden durar toda la vida. Los lazos de verdadera amistad ayudarán a apoyar a sus hijos en sus pruebas más difíciles.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enseñe a sus hijos desde muy temprana edad la importancia de llevarse bien con sus hermanos y hermanas. Esto comienza naturalmente con el primogénito, quien puede ver a un hermano o hermana pequeña como una competencia enviada para quitarle parte de su mundo — incluyendo juguetes, otras posesiones y la atención de los padres quienes una vez tuvieron más tiempo para él.

Explicar que la mayor felicidad viene de compartir — de dar a los demás — es enseñarles a sus hijos uno de los principios más importantes que aprenderán a lo largo de sus vidas. La naturaleza humana es egoísta, codiciosa, y avara, y solamente está interesada en recibir, no en dar — a menos que usted saque esto del pensamiento de sus hijos con entrenamiento. Sus hijos deben saber que si no comparten, se les quitarán las cosas para que así ellos (al menos temporalmente) no tengan que preocuparse acerca de compartir. Y si esto no funcionara, aísle a su hijo por un tiempo, recordándole a él o a ella que es muy importante que uno sea capaz de llevarse bien con los demás en todas las circunstancias, y que compartir también puede significar quedarse sin nada (a través de dar) si alguien más está en necesidad.

Otra parte de este principio es enseñar a sus hijos a ser considerados con los demás. El cristianismo es practicar el camino de vida de “dar” en vez del camino de “obtener”. Activamente enseñe a sus hijos a considerar las necesidades y los sentimientos de otros. Esta práctica comienza con hermanos y hermanas, pero también se extiende a todas las demás personas con las que ellos entrarán en contacto. Asegúrese de que sus hijos han escuchado este principio repetido con tanta frecuencia que virtualmente se convierta en segunda naturaleza para ellos.

Explique cómo elegir amigos

El punto anterior introduce un tema importante y relacionado, el de cómo sus hijos eligen amigos y compañeros. Nuevamente, dado que las “malas compañías corrompen la buena conducta” — y algunas traducciones sustituyen “conducta” o “comportamiento” por “costumbres” en la explicación de Pablo — la elección incorrecta de los amigos, o incluso conocidos ocasionales, en última instancia puede destruir el carácter de sus hijos. Potencialmente, esto puede arruinar su reputación, y es posible que los conduzcan a acciones que podrían enviar sus vidas a la basura.

Note el principio general contenido en este Proverbio: “No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma” (22:24-25).

Considere todo lo que esta exhortación de parte de Salomón — pero en realidad directamente desde la mente de Dios — implica para sus hijos. Se ha dicho, “¡Pon a un muchacho bueno con uno malo y todo el tiempo terminarás con dos muchachos malos!” Esto puede ser más cierto en esta generación que en cualquier era anterior, simplemente porque los jóvenes que rodean a sus hijos hoy en día ejercen sobre ellos todo tipo imaginable de mala influencia.

Ahora considere el siguiente punto teniendo en cuenta todo lo que ha leído hasta el momento: Es probable que se haya vuelto dolorosamente evidente para usted que hay muchos menos niños y adolescentes actualmente que podrían ser los amigos apropiados para una persona joven que se está esforzando por obedecer y representar a Dios — y, por supuesto, ¡éste debería ser su hijo! Sin embargo, debe enseñar a sus hijos a aceptar esta realidad, la cual este mundo impone sobre ellos.

No tenga ninguna duda de que los amigos de sus hijos influirán en ellos, y potencialmente los cambiarán. Aunque puede haber maravillosas excepciones a esta regla, hoy en día generalmente no es para bien. Usted debe estar activamente involucrado en — y ser muy diligente en monitorear — la selección de compañeros de sus hijos. Y reconozca que de quienes sus hijos quieran estar cerca puede ser una declaración sobre lo que ya está ocurriendo bajo la superficie de su carácter, de lo cual puede ser que usted no esté consciente. Para cuando descubre lo que está ocurriendo, sus hijos podrían estar metidos más lejos de lo que usted piensa en la conducta errónea y los compañeros incorrectos, y podría se mucho más difícil, o incluso imposible, guiarlos de vuelta al pensamiento correcto. Yo he visto muchas situaciones en las que la batalla de los padres por proteger a su hijo o hija se había perdido antes de que el padre siquiera supiera que un disparo se había producido.

Finalmente, reconozca que su hijo también de pronto podría sentirse atraído por una amistad del sexo opuesto y rápidamente podría apresurarse a la decisión de querer casarse con esta persona (en una fecha posterior) — y usted ignoraba que algo estaba ocurriendo. Cuando se tienen en cuenta los peligros de la fornicación y las diferencias religiosas, esta es una receta para el desastre. Si esto ocurre, ¡de forma absoluta exija a su hijo que termine la relación inmediatamente!

Enseñe a sus hijos que busquen amigos que exhiban tanto como sea posible los tipos de cosas que usted les está enseñando. Por supuesto, ellos deben comprender que ningún ser humano es perfecto, y que los pequeños defectos deben ser pasados por alto y perdonados. Asegúrese, no obstante, de conocer personalmente a sus amigos, y que estos amigos pasen una cierta cantidad de tiempo en su casa.

Constantemente esté al tanto con quiénes sus hijos están pasando el tiempo. Hay demasiado en juego como para hacer menos. Esto significa enseñarles activamente cómo seleccionar amigos, incluyendo lo que puede estar en juego si ellos toman la(s) decisión(es) incorrecta(s).

En conclusión, la mejor guía que usted les puede dar a sus hijos en seleccionar amigos es enseñarles a buscar personas que demuestren los tipos de cualidades descritas en los primeros capítulos de este libro.

Explique cómo lidiar con personas difíciles

La vida algunas veces implica interactuar con personas difíciles. Inevitablemente, todos tendrán que lidiar con tales individuos. Esto puede ser complicado cuando aquellos individuos están en posiciones de autoridad. Sus hijos deben estar equipados para manejar estas situaciones.

Por ejemplo, explique a sus hijos cómo lidiar con personas que pierden los estribos. Hágales conscientes de pasajes tales como los siguientes: “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Prov. 15:1), y que “con larga paciencia se aplaca el príncipe, y la lengua blanda quebranta los huesos” (Prov. 25:15). El significado aquí es que los huesos son la parte más dura del cuerpo, y que las respuestas pacientes, calmadas y medidas en última instancia conducen a los mejores resultados en suavizar incluso las mentalidades más duras.

Sus hijos se encontrarán con una gran cantidad de personas groseras, enojadas, impacientes, e incluso hostiles a lo largo de toda la vida. Algunas serán absolutamente beligerantes y casi imposibles de tratar. Y a menudo aparecerán en los momentos cuando menos se espera. Todos pueden lidiar con personas que son agradables, corteses, atentas y pacientes. Estas nunca son las personas que ponen a prueba nuestro carácter y actitud. La prueba viene al enfrentarnos a las actitudes erróneas en las personas. Sus hijos deben saber qué hacer, y esto significa que debe enseñarles.

Trate de enfatizar constantemente el valor de ser diplomático en momentos de tensión, fricción y dificultad. Ayude a sus hijos a entender y practicar las palabras de Cristo: “Bienaventurados los pacificadores…” (Mat. 5:9). Hay maneras de reducir la tensión y de aliviar la dificultad. Enseñe a sus hijos a escuchar y a no reaccionar repentinamente, a usar la bondad, a disculparse cuando sea necesario, a compartir, a no estar a la defensiva, entre otras cosas. Estas son habilidades de las relaciones humanas diplomáticas que usted puede y debe inculcar en ellos.

La mayoría de los niños hoy en día son poco diplomáticos — y, si no es cuidadoso, sus hijos crecerán para ser las mismas personas de las que usted los está entrenando para tratar. Sus hijos absorberán naturalmente la conducta y las tendencias de estos niños de la sociedad moderna. El entrenamiento cuidadoso, combinado con presentar un buen ejemplo de relaciones públicas para que su hijo lo imite, inculcará la habilidad de ser diplomático en todo excepto en las circunstancias más imposibles.

Ahora, algunas instrucciones finales importantes acerca del gran panorama.

Capítulo Ocho — El gran panorama

Malaquías 4 describe una profecía que, antes de su Segunda Venida, Cristo levantaría a un hombre único para cumplir un oficio extraordinario. Note: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día del Eterno, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición [Hebreo: “destrucción total”]” (vs. 5-6).

Este hombre también es mencionado por Jesús en el Nuevo Testamento y es descrito como uno que “viene primero, y restaurará todas las cosas” (Mat. 17:11) a la Iglesia de Dios.

Dios mantuvo Su promesa de enviar a un siervo especial para cumplir esta profecía al final de la era. Él usó un hombre para enseñar una gran cantidad de doctrinas verdaderas de la Biblia que se habían perdido a lo largo de los siglos incluso para Su Iglesia. Entre estas enseñanzas, en cumplimiento de la profecía de Malaquías, él le explicó al pueblo de Dios cómo reconstruir la unidad familiar — y esto se aplica a todos los demás que escucharán esta instrucción. El ministerio de este hombre produjo una vasta cantidad de libros, folletos, revistas, sermones, lecciones para jóvenes, libros de cuentos, campamentos de verano, escuelas y tres universidades, grupos de jóvenes, y mucho más, con el propósito de promover la armonía en muchas miles de familias durante un ministerio que se prolongó durante más de la mitad del siglo veinte. Citado anteriormente en el libro cuando estábamos explicando su definición de carácter, su nombre era Herbert W. Armstrong.

Además, es posible que desee leer nuestra fascinante biografía, Herbert W. Armstrong — Su vida en la perspectiva apropiada. Encontrará que el libro está lleno de historias asombrosas e interesantes lecciones que lo ayudarán a inspirar a sus hijos. El libro también aborda y demuestra en sus últimos capítulos que el Sr. Armstrong cumplió una extraordinaria profecía del tiempo del fin. Hallada en Malaquías 4:5-6, era que Dios enviaría a un siervo inusual para restaurar su verdad a Su Iglesia. Se predijo que este hombre también enseñaría un camino de vida que uniría a las familias de acuerdo al Plan de Dios.

El Sr. Armstrong fue guiado por Dios para establecer y supervisar lo que se convirtió en una inmensa Obra de alcance mundial enseñando las doctrinas de Cristo tal como fueron recibidas por los apóstoles originales, directamente de parte de Él. Instruya a sus hijos en el Camino de Dios es una importante pieza central en la continuación de lo que el ministerio del Sr. Armstrong comenzó. Esta Gran Comisión, ordenada en Mateo 28:19-20 y profetizada en Mateo 24:14 — llevar el evangelio del reino de Dios a todas las naciones y enseñar “todas las cosas” que Cristo ordenó — a ser cumplida al final de la era de una manera poderosa, está siendo llevada a cabo más a fondo en la vasta y creciente Obra mundial de La Iglesia de Dios Restaurada.

Herramientas proporcionadas para usted

Si bien este libro es el punto de partida para entrenar apropiadamente a sus hijos, no es de ninguna manera todo lo que necesitará en los años que quedan por delante. A medida que sus hijos atraviesan las diferentes etapas de su desarrollo, usted necesitará ayuda adicional para enseñarles a fondo el Camino de Dios. Encontrará que tenemos herramientas diseñadas para niños de todas las edades — desde niños pequeños, hasta la edad de inicio de la edad adulta.

Para este fin, la Iglesia de Dios Restaurada ha producido una enorme cantidad de herramientas específicamente diseñadas para ayudarle en su búsqueda para ser padres informados que producen hijos felices y exitosos. He aquí un breve resumen de todo lo que está a su disposición, con más continuamente en camino.

Libros y folletos

En primer lugar, tenemos varios folletos que le ayudarán con su matrimonio (y pueden ser utilizados para ayudarle a enseñar a sus hijos acerca del matrimonio), que a su vez fortalece la crianza de sus hijos. Estos son Usted puede construir un matrimonio feliz y El propósito del matrimonio — ¿Alguna vez obsoleto? Un folleto adicional, Comprendiendo el divorcio y las segundas nupcias, será útil para aquellos que pueden estar luchando como padres solteros, y que también puedan estar preguntándose acerca de la opinión de Dios respecto a este tema.

Además, tenemos otros dos libros más grandes, Sexo — Su dimensión desconocida y Noviazgo y cortejo — a la manera de Dios, que serán particularmente útiles para usted a medida que sus hijos crecen y necesitan instrucciones más específicas en estas áreas. El primer libro no sólo será importante en enseñar a sus hijos, sino también en su propio matrimonio. Mencionado anteriormente en el Capítulo Cinco, el segundo libro también está lleno de información y principios absolutamente vitales que serán muy importantes en guiar a sus hijos a través de los años de adolescencia en su camino hacia la edad de matrimonio.

Nuestro libro Los diez mandamientos — ¿“Clavados a la cruz” o requeridos para la salvación?, también es muy importante para educar a sus hijos en la maravillosa sabiduría y genio de Dios, ¡reflejados en cómo Él creó estas leyes espirituales básicas pero maravillosas para nuestra protección — y la de sus hijos!

Informes de tendencias proféticas

La Iglesia de Dios Restaurada también ha preparado una serie muy singular y extensa de lo que hemos descrito como informes de tendencias proféticas acerca de las condiciones en las naciones de occidente cuando la Biblia habla de éstas.

Uno de estos informes, ¡La explosión de la inmoralidad!, está estrechamente relacionado a los libros y folletos anteriores. Está lleno con importantes hechos adicionales y otra información acerca de las etapas avanzadas de la revolución sexual que ha envuelto al mundo entero. Usted encontrará que está bien documentado y es de gran ayuda.

Pero también tenemos otros informes, cada uno bien documentado y muy útiles en abordar otros temas tratados en este libro. Primero están La tragedia del abuso de las drogas y La epidemia del alcohol — La maldición trágica del abuso del alcohol. Éstos muestran el alcance de estos dos problemas masivos de una manera poderosa, y les ayudaran a informarle e inspirarle para trabajar en contrarrestarlos. Luego, y relacionado con estos, está Los buscadores de placer. Este informe le ayudará a entender una tendencia que está sacudiendo al mundo entero, y la que potencialmente podría arrastrar a sus hijos lejos de los límites normales de un disfrute balanceado de la vida.

También encontrará que nuestro folleto extenso y especialmente preparado acerca de la evolución, Evolución — Hechos, falacias e implicaciones, con nuestro folleto ¿Existe Dios?, serán muy vitales para combatir el pensamiento ateo de la evolución, tan impregnado en la educación moderna de hoy. Además, otro informe de tendencias, La crisis de la educación, será de utilidad.

Literatura relacionada

También ofrecemos una amplia variedad de artículos y literatura útiles en una gran cantidad de temas, varios de estos relacionados con Instruya a sus hijos en el Camino de Dios.

Uno de estos artículos (estos no son parte de la serie anterior de “informes”), que sería de gran ayuda en educar sus hijos respecto a otro hábito nocivo, es “La verdad acerca de fumar”. Aunque este libro no ha abordado este problema directamente, usted al menos debe entender que otra vez el fumar se ha convertido en un problema que va en aumento entre millones de jóvenes hoy en día.

También está nuestro informe de Tendencias y Condiciones Proféticas, La nueva plaga de las apuestas, el cual será útil en educarlo a usted en lo que es tal vez la tendencia nociva de más rápido crecimiento entre los jóvenes.

Relacionado a todos los informes y artículos anteriores, está otro artículo que es vital en el proceso de enseñar a sus niños la diferencia entre disfrutar plenamente varios de los placeres de la vida de forma balanceada y caer en la mundanalidad. Este es “Mundanería — ¿Qué es eso?” Luego debería considerar estudiar nuestro artículo igualmente vital: “¡Usted puede vivir la vida abundante!” Éste le asistirá en ayudar a sus hijos a entender que el cristianismo no es la religión negativa de los “No harás” que tantos han llegado a creer que es. Este artículo a su vez le llevará a nuestro extraordinario libro, EL maravilloso mundo de mañana — ¡Una mirada interna! Y este libro en especial le ayudará a inspirar a sus hijos a mirar hacia adelante siendo parte de un futuro que va más allá de sus sueños más osados.

A medida que sus hijos llegan a la edad adulta, aproximándose al tiempo en que querrán considerar el bautismo y la conversión, nuestro artículo “¿Está usted siendo llamado?” será muy importante para que ellos lo estudien. Es posible que desee estudiarlo para informarse por adelantado de este proceso que sus hijos experimentarán si usted ha cumplido apropiadamente con su deber.

Una revista especial

También tenemos una maravillosa revista, Ambassador Youth (Jóvenes Embajadores), producida exclusivamente para adolescentes. Esta maravillosa publicación bimensual está llena de artículos claros y fuertes que abarcan una serie de temas importantes de interés para los adolescentes, así como muchos otros consejos útiles y otras informaciones, incluyendo una sección regular de estudios bíblicos dirigida a los adolescentes. (Todas las ediciones previas pueden ser encontradas en la sección de nuestro sitio web bajo el nombre de Ambassador Youth (Jóvenes Embajadores). Esta revista es simplemente la mejor de su clase en el mundo, ¡y todo adolescente debería leer cada edición!

Cursos bíblicos para todas las edades

También tenemos siete niveles de Las lecciones bíblicas para los niños para preadolescentes, niños desde el jardín de infancia hasta sexto grado (con más lecciones creadas regularmente). Encontrará que sin lugar a dudas éste es el mejor curso de su tipo en el mundo — y enseña las verdades de la Biblia en vez de las tradiciones de los hombres que se enseñan en las clases de la escuela dominical de las iglesias de este mundo. Además, producimos los Libros de actividad para niños en las temporadas de los Días Santos anuales de Dios en primavera y otoño.

También se mencionó previamente que hemos producido un curso introductorio de estudio de la Biblia que está dirigido especialmente tanto para adultos como para adolescentes. Es llamado Curso de introducción a la Biblia. Cada una de las treinta lecciones ofrecidas en este curso cubre enseñanzas importantes de la Palabra de Dios, de una manera corta y directamente al grano. Está diseñado para dejar claro el Plan general de Dios, mientras que al mismo tiempo hace que sea interesante el aprendizaje de las verdades de la Biblia. Es ideal para los padres que deseen estudiar las enseñanzas de la Palabra de Dios con sus hijos en edad adolescente, quienes querrán un entendimiento un tanto más avanzado, pero aún básico, de la Palabra de Dios.

La serie de La historia de la Biblia

También hemos producido toda una serie de volúmenes más largos y hermosamente ilustrados, La historia de la Biblia, que son maravillosas herramientas de enseñanza para los padres que les leen a los hijos más pequeños, o para niños de escuela elemental y adolescentes que deseen leerlos por su propia cuenta.

Estos volúmenes (siete) están escritos de una manera que es interesante para todos, incluyendo desde los niños pequeños hasta la edad adulta. Muchos miles de adultos también los disfrutan regularmente.

Los sitios web religiosos más grandes del mundo

Todas estas publicaciones maravillosas — y gratuitas — pueden encontrarse en nuestros sitios web, y muchas de estas son enviadas automáticamente a todos los miembros de la Iglesia de Dios Restaurada. Esperamos que todos los padres y las madres tomen el tiempo para explorar y familiarizarse con esta amplia variedad de material sumamente útil. Ustedes se alegrarán de haberlo hecho — y sus hijos también se alegrarán.

Como ya deben saber, La Iglesia de Dios Restaurada tiene los mayores sitios web religiosos — de cualquier religión — en el mundo actual. Hay otros materiales relacionados, muy importantes y útiles que se pueden encontrar en estos. Les exhorto a tomar algo de tiempo para examinar a fondo todas las áreas de estos sitios para que puedan captar todo lo que está a su disposición en su determinación de convertirse en padres exitosos.

¿Qué hará usted?

Considere por un momento esta analogía. A nadie se le ocurriría poner a alguien, que no esté nada menos que altamente capacitado, frente a una bomba de tiempo con la esperanza de que pueda desactivarla. Esa persona tendría que ser enseñada y educada de forma apropiada para entender cómo evitar una situación que potencialmente amenaza la vida. ¡Piense! Este mundo ha puesto a una generación de padres frente a una bomba de tiempo — sus hijos y la generación que les rodea — sin el entrenamiento apropiado y sin educación, y por lo tanto sin ninguna esperanza de desactivar la bomba. Pero usted es diferente. Ahora se le ha enseñado no sólo cómo desactivar la bomba, sino también cómo transformarla (sus hijos) en algo hermoso y productivo.

El conocimiento es absolutamente de ningún valor si no se pone en práctica. A usted se le ha dado conocimiento verdaderamente vital, que no está disponible en ninguna otra parte. ¡Pero ahora debe sacarlo de las páginas de este libro (y las otras publicaciones recomendadas) y ponerlo en práctica!

Permítame reiterar lo que usted leyó al inicio del libro. Dios le ha dado a usted una administración tremendamente importante: criar a pequeños niños inocentes — que nacen, como tantas hojas de papel en blanco, esperando a que usted “escriba” encima — hasta llevarlos a ser adultos maduros, temerosos de Dios, y exitosos. Esto no sucederá de la noche a la mañana.

Sus hijos no son máquinas — no son robots. Ellos no pueden ser programados para hacer exactamente lo que usted quiere, cuando usted lo quiere. Son agentes con libre albedrío. Al final, después de que todos sus esfuerzos estén completos, ellos tomarán la decisión final de ya sea caminar por el camino que usted les preparó o no, si van a obedecer a Dios o no. ¡Su trabajo es prepararlos lo mejor posible para que tomen la decisión correcta!

Requerirá mucha paciencia, perseverancia y sabiduría para completar el curso de trabajo de sus hijos. También requerirá mucha fe para aplicar los principios de crianza de Dios en una base constante. Pero si usted mantiene el rumbo y se niega a darse por vencido, el Camino de Dios dará asombrosos resultados. Esto significa usar y revisar este libro y las otras herramientas descritas anteriormente como libros de texto, ayudando directamente el curso de trabajo de sus hijos en camino a la graduación en la edad adulta.

Si Dios lo ha llamado a salir de este mundo (Juan 6:44; Apo. 18:4), entonces Él ha santificado — apartado — a sus hijos para un propósito: para que Él un día pueda llamarlos a Su verdad. Note: “Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos” (I Cor. 7:14).

Esto significa que sus hijos han sido apartados por Dios — ellos son “santos” — tal como lo es usted, si fielmente está sirviendo y obedeciendo a Dios.

Además, si Dios le está llamando, usted está siendo juzgado ahora “es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (I Pedro 4:17). Parte de ese juicio involucra cuán bien maneja cada una de sus administraciones, incluyendo la más importante criar a sus hijos. Repito por última vez para dar énfasis: Su meta es criar hijos responsables y felices a quienes un día Dios pueda convertir en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia de Dios — y posteriormente poner en Su propia Familia divina.

¿Hará usted que la tarea sea fácil para Él? ¿O hará que sea difícil?

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