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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
David C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

¿Existe Dios?

por David C. Pack

¡Millones creen que Dios existe! Pocos tienen pruebas. ¿Ha probado usted que Dios existe? O ¿espera usted — sospecha — siente — cree — que Él existe? ¿Puede SU existencia ser científicamente comprobada? ¿Puede usted saber con certeza que una Mente totalmente inteligente creó el universo y toda la vida sobre la tierra — incluyéndolo a usted? ¿Deben las respuestas ser “aceptadas en fe”? ¡Enfrentemos directamente estas preguntas!

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Las personas han debatido acerca de la existencia de Dios por miles de años. La mayoría concluyen que ésta no puede ser probada — de una manera o de otra. Se conjetura que la respuesta correcta yace en el área de la filosofía abstracta y la metafísica. Otros se vuelven agnósticos, diciendo que ellos “no saben” si Dios existe. Aquellos quienes sí aceptan la existencia de Dios, a menudo lo hacen de manera pasiva, simplemente porque a ellos les fue enseñado eso desde la niñez. A algunos ni siquiera les importa. Tales personas probablemente no pueden ser movidas de su apatía. Los ateos han concluido que Dios no existe. Esas personas representan a una categoría especial a la cual Dios describe como: “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios” (Sal. 14:1). Esta escritura se repite en el Salmo 53:1. Este folleto explicará por qué Dios llama “necios” a los ateos.

Hace más de treinta y cinco años, yo aprendí una prueba absoluta de que Dios existe. Mis estudios duraron 2 ½ años. Vine a darme cuenta que yo no tenía que aceptar su existencia “en fe”. Desde aquel tiempo, la ciencia ha aprendido mucho más y el “caso” de la existencia de Dios se ha vuelto mucho más fuerte que en cualquier tiempo de la historia. Este folleto presenta innumerables pruebas absolutas e inmutables de que Dios sí existe. ¡Después de leerlo, usted nunca dudará otra vez las respuestas a estas grandes preguntas! Algunas pruebas lo asombrarán. Otras lo inspirarán. Aun otras lo sorprenderán o incluso lo emocionarán. Todas ellas lo fascinarán con su simplicidad. Examinaremos primero algunas pruebas tradicionales y después consideraremos el material que descansa en el agudo filo del entendimiento científico, antes de retornar a pruebas establecidas. Usted aprenderá de la biología, la astronomía, la química y las matemáticas.

¿Creación o evolución?

Hay una pregunta absolutamente importante que es inseparable de la pregunta de la existencia de Dios. Al estudiar la existencia de Dios no puede ser evitada la pregunta de si la vida en la tierra existe por causa de la suerte y la casualidad ciega y boba, a través de la evolución, o por causa de una creación especial por un Ser Supremo.

¿Evolucionó toda la vida en la tierra a través de millones de años, como los evolucionistas declaran — o un Dios Todopoderoso es el autor de la vida en la creación? La mayoría de las personas asumen que la evolución es verdad, tal como aquellos que creen en Dios asumen su existencia. Yo también estudié esta cuestión — evolución contra creación — a profundidad, durante el mismo período en que yo buscaba comprobar la existencia de Dios.

Aprendí que toma mucha más “fe” creer en el cliché intelectual y en el mito evolucionista de moda, de la que toma creer en la existencia de Dios. De hecho, aprendí que ¡la evolución está basada enteramente en fe, porque jamás se han encontrado pruebas o hechos para respaldarla! (Hemos preparado un folleto de lo más explicito e inspirador de 32 páginas titulado: Evolución – Hechos, falacias e implicaciones, el cual complementa este folleto. ¡Aquellos que lean esta ponderosa publicación nunca más dudarán del caso científico de la creación!)

Fe y pruebas

La fe sí juega un papel en la vida de un cristiano. Para la persona que verdaderamente quiere buscar a Dios y aprender a complacerlo, note:

“Pero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Heb. 11:6). La fe es vital para un cristiano. De hecho, sin fe, nadie puede agradar a Dios. Note que este versículo dice que aquellos que buscan a Dios deben “creer que le hay”. Una profunda creencia en Dios, quien “galardona” a quienes “lo buscan diligentemente”, requiere pruebas de su existencia. Después de que se han establecido las pruebas, entonces — y solo entonces — puede uno tener fe — confianza absoluta — de que lo que él hace está siendo registrado en la mente de Dios, para ser recordado cuando él reciba su recompensa. Si usted duda que Dios exista, porque las pruebas de esa existencia no han sido establecidas firmemente, entonces, bajo fuego, su fe se desvanecerá o desaparecerá.

¿Pero cuál Dios?

El Apóstol Pablo escribió: “Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosaspero no en todos hay este conocimiento” (I Cor. 8:5-7).

Las religiones de este mundo han creado muchos dioses de madera, piedra y otros materiales. Otros existen solamente en las mentes de los hombres. Tan solo los antiguos griegos sirvieron a 30,000 dioses y los hindúes modernos ¡adoran a 5 millones de dioses! Verdaderamente, hay y siempre ha habido, “muchos dioses y muchos señores”. Con todo, el Dios de la Biblia creó todos los materiales que los hombres usan para diseñar a sus propios dioses. Pero, como dijo Pablo: “mas no en todos los hombres hay este conocimiento”.

¡Tanta ignorancia y confusión innecesaria!

El Dios de la Biblia ha mostrado el camino a la paz, la felicidad y a la vida abundante para todas las personas dispuestas a estudiar Su Libro de Instrucciones. El hacer esto libraría a la humanidad de la confusión y de los males que abarcan a este mundo. Pero, no es nuestro propósito aquí demostrar que el Dios de la Biblia es el único y verdadero Dios de la creación. (Lea nuestro folleto gratuito La autoridad de la Biblia… ¿Puede comprobarse?)

Lo que la ciencia nos dice

Esté dispuesto a examinar la ciencia. A medida que razonemos, no suponga o espere. Permanezca sobre los hechos indisputables. Veremos los hechos desde una amplia gama de diferentes tipos de ciencia. Los hechos demostrarán que un todopoderoso Ser Supremo, de inteligencia infinita, proveyó cuidadosamente más pruebas que las suficientes para remover toda duda de que Él existe.

La Biblia es la instrucción de Dios para la humanidad. Él espera que todos los que estén dispuestos a leer la Biblia: “Examinen todo; retengan lo bueno” (I Tes. 5:21). Seguramente este Dios no esperaría que nosotros asumiésemos su existencia, mientras nos instruye a ¡examinar todas las cosas desde su Palabra!

Antes de comenzar este estudio, recuerde, ¡las asunciones no cuentan! ¡Tampoco cuentan las supersticiones, mitos o tradiciones basadas en la ignorancia! ¿Qué puede saberse de la ciencia? Sólo acepte los hechos. Piense racional y claramente. ¡Después acepte lo que pueda ser comprobado!

El reloj más perfecto

Usted tiene probablemente un reloj. Sin éste, usted estaría perdido en un mundo que exige que las personas “estén a tiempo”.

Algunos relojes son más exactos que otros. ¿Cuán exacto es el suyo? ¿Cuánto tiempo tarda en perder un segundo? Cuando esto sucede, usted lo ajusta, basándose en una fuente más exacta. Esta fuente, cualquiera que sea, es también imperfecta y tiene que ser actualizada regularmente, aunque no tan a menudo, para estar de acuerdo con el Reloj Maestro de los Estados Unidos en el Observatorio Naval en Washington, D.C.

Por muchos años, hasta 1967, los astrónomos del Observatorio Naval “observaban” el movimiento de la tierra, en relación a los cielos, para medir el tiempo con exactitud. Todos los relojes en este país eran ajustados en relación a esas muy precisas medidas. ¡Fue Dios quien hizo este Reloj Maestro del universo! Él puso los cielos en movimiento y la humanidad aprendió cómo usar esa maravillosa exactitud. Con todo y lo maravilloso que es ese Gran Reloj, la historia no acaba aquí.

En 1967, los científicos construyeron un “Reloj Atómico”. Ese reloj usa átomos de Cesio 133 porque éstos oscilan (vibran) a una tasa de 9.192.631.770 veces por segundo. Esto produce una exactitud de ¡un segundo cada treinta millones de años! ¿No amaría usted un reloj así de exacto? Los átomos de Cesio 133 nunca varían ni una sola vibración. Son estables — constantes — confiables — y no pueden ser un accidente de la naturaleza que solamente “sucede” para que su exactitud siempre sea la misma. Dios tuvo que diseñar la complejidad y confiabilidad de estos átomos. Ninguna mente honesta puede creerlo de otra forma. Los hombres simplemente aprendieron a capturar lo que Dios diseñó, para usarlo en la medida del tiempo. Una vez más, la historia continúa.

¡Incrédulos, consideren esto! Los científicos en Boulder, Colorado, en el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, han construido un reloj óptico que es incluso más preciso. ¿Cómo? Midiendo el tiempo con luz. El tiempo ahora es medido en lo que se llama femtosegundos — o una millón-billonésima de segundo. Estos relojes usan iones de mercurio en sus “corazones” para contar la cantidad de veces que ellos vibran por segundo.

Las frecuencias ópticas regularmente oscilan alrededor de millón de billones (1.000.000.000.000.000 — un cuatrillón) de veces por segundo. Usando láser e iones de mercurio “enfriados”, los científicos han aprovechado la precisión de Dios para medir mejor el tiempo. Los relojes ópticos sólo se retrasan un segundo cada treinta mil billones de años. ¡Esto es 1,000 veces más exacto que los relojes atómicos! [Nota: Las cifras numéricas mencionadas en este folleto pertenecen a la Escala numérica corta utilizada en EE.UU., Reino Unido y otros países].

Todos los relojeros humanos usan precisión extraordinaria en su trabajo. Los relojes de cuarzo miden el tiempo contando el número exacto de las oscilaciones de los cristales de cuarzo a través del uso de un contador digital. Los relojes digitales usan las oscilaciones de cristales de cuarzo o líneas de poder (60 ciclos por segundo en los Estados Unidos), pero pueden también contar a través del uso de contadores digitales. Los relojes de los abuelos usan el balanceo de un péndulo, una vez cada segundo y son registrados por engranes de metal dentro del reloj para contar el tiempo.

Al igual que con el movimiento de los cielos, los hombres han aprendido a capturar la exactitud de los átomos de Cesio 133 y el movimiento de iones de mercurio frío para contar el tiempo. Su número de oscilaciones por segundo nunca varía. ¿Podría este orden perfecto ser el producto de un accidente?

En resumen, sólo con gran cantidad de tiempo y esfuerzo, los más finos relojeros en el mundo, pueden, en el mejor de los casos, diseñar varios tipos de relojes relativamente imprecisos. ¿Podría una persona honesta, de mente sana, creer entonces que los tres relojes más precisos — los cielos, los relojes atómicos y los relojes ópticos — surgieron por accidente? En otras palabras ¿hemos de creer que mientras que los muy sofisticados relojes diseñados por humanos requirieron el esfuerzo e ingenio de hombres inteligentes y habilidosos para crearlos, los relojes de mucha mayor sofisticación, precisión y diseño se desarrollaron por sí mismos? ¡Completamente ridículo!

Usted ha visto la prueba absoluta de que sólo el “Más Grande Relojero” pudo haber diseñado esos “relojes más grandes”.

La primera ley de la termodinámica

¿Cuál es la verdad de la ciencia moderna respecto al origen de toda la materia en el universo? ¿Nos dicen los científicos que la materia siempre ha existido? O ¿han determinado ellos que hubo un momento en el tiempo cuando la materia vino a la existencia? La respuesta a la segunda pregunta es, ¡si! Pero ¿cuál es la prueba de que esto sea verdad?

La primera ley de la termodinámica declara lo siguiente: La materia y la energía nunca pueden ser creadas o destruidas. No hay procesos naturales que puedan alterar ni la materia ni la energía en esta forma. Esto significa que no hay nueva materia o energía viniendo a la existencia y no hay nueva materia o energía dejando de existir. Todos los que declaran que el universo vino a la existencia de la nada, violan la primera ley de la termodinámica, la cual fue establecida por la propia comunidad científica que ahora parece estar dispuesta a ignorarla. En resumen, esta ley demuestra claramente que el universo, y toda la materia y la energía dentro de él, deben haber tenido un origen divino — un momento específico en el cual fueron creados por alguien todopoderoso.

Con la llegada de la Era Atómica, comenzando con el descubrimiento del radio en 1898 por Marie Curie, llegó el conocimiento de que todos los elementos radioactivos continuamente emiten radiación. ¡Considérelo! El Uranio tiene un peso atómico de 238.0. A medida que se descompone, libera un átomo de helio tres veces. Cada átomo de helio tiene un peso de 4. Con su nuevo peso de 226.0, el uranio se convierte en radio. El radio continúa emitiendo átomos adicionales hasta que eventualmente el producto final se convierte en el pesado elemento inerte llamado plomo. Esto toma una tremenda cantidad de tiempo. Mientras que el proceso para que el uranio se convierta en radio es muy largo, el radio se vuelve plomo en 1,590 años.

¿Qué estamos diciendo? Hubo un punto en el tiempo cuando el uranio no pudo haber existido, porque éste siempre se descompone en una forma altamente sistemática y controlada. El uranio no es estable como el plomo u otros elementos. El uranio se descompone. Esto significa que hubo un momento específico en el tiempo cuando todos los elementos radioactivos vinieron a la existencia. Recuerde, todos ellos — uranio, radio, torio, radón, plutonio, francio, protactinio y otros — no han existido por siempre. Esto representa una prueba absoluta de que la materia vino a la existencia o, en otras palabras, ¡la materia no siempre ha existido!

Esto se burla directamente del pensamiento evolucionista — de que todo evolucionó gradualmente a algo más. He aquí el problema. Usted no puede hacer que algo venga lentamente a la existencia ¡de la nada! La materia no pudo haber venido a la existencia por sí misma. Ninguna persona racional podría creer que el universo entero
(incluyendo todos los elementos radioactivos que demuestran que hubo un tiempo especial de comienzo) vino gradualmente a la existencia ¡POR SI MISMO!

A través de sus propios esfuerzos trate de construir algo — cualquier cosa — de la nada. Aun con su propio poder creativo inmiscuido en el esfuerzo, usted nunca sería capaz de hacerlo. ¡Usted no será capaz — ni en cien vidas de intentos — de producir una simple cosa de la nada! Entonces, ¿puede algún incrédulo creer que todas las cosas en el universo entero, en la totalidad de sus exquisitos detalles, vino a la existencia completamente por sí mismo? Sea honesto. Acepte los hechos. ¡Esto es prueba de que la existencia de un reino natural exige la existencia de un Gran Creador!

La segunda ley de la termodinámica

La segunda ley de la termodinámica es mejor resumida al decir que todo se mueve hacia el desorden — o hacia una condición conocida como entropía. Esto conlleva algunas explicaciones y consideraremos varios ejemplos.

Recuerde que los evolucionistas enseñan que todas las cosas están evolucionando constantemente hacia un orden más alto y más complejo. En otras palabras, ellos creen que las cosas continúan mejorando y mejorando cada vez, en vez de ir empeorando y empeorando.

Si se está calentando agua en una estufa a 150 grados Fahrenheit, y la hornilla es apagada, la temperatura bajará en lugar de subir. Se hará más fría en vez de hacerse más caliente. Si una pelota es colocada sobre una colina, ésta siempre rodará hacia abajo y no hacia arriba. La energía usada para ejecutar cualquier tarea en particular cambia de energía utilizable a energía inutilizable en la ejecución de esa tarea. Ésta siempre pasará de un nivel más alto de energía a un nivel más bajo — en donde cada vez menos energía está disponible para usarse.

Cuando se aplica al universo, la segunda ley de la termodinámica indica que el universo se está parando — moviendo hacia el desorden o la entropía — y no activándose o moviéndose hacia un orden y estructura más perfectos. En breve, ¡el universo entero se está deteniendo!

Aun los evolucionistas admiten que la teoría de la evolución y la segunda ley de la termodinámica son completamente incompatibles una con otra. Considere: “Con respecto a la segunda ley de la termodinámica (ley científica universalmente aceptada, la cual declara que todas las cosas dejadas a su suerte tienden a dejar de funcionar) o ley de la entropía, se observa: ‘sería difícil poder concebir dos principios más completamente opuestos que el principio de que la entropía incrementa el principio de la evolución. Cada uno es precisamente lo opuesto del otro. Como Aldous Huxley lo definió, la evolución involucra un continuo incremento de orden, organización, tamaño, y complejidad. Parece axiomático que ambas no puedan ser verdad. Pero no hay duda alguna de que la segunda ley de la termodinámica es verdad’” (Morris. Henry M. The Twilight of Evolution [El crepúsculo de la evolución] Grand Rapids: Baker Book House [Casa del Libro Baker], 1967, pg. 35).

Como un trompo o un yo-yo, al universo se le debe haber “dado cuerda”. Puesto que el universo se está deteniendo constantemente, la segunda ley de la termodinámica surge delante de nosotros en la forma de una gran pregunta: ¿Quién le dio cuerda? ¡La única respuesta posible es Dios!

La gran prueba de la creación

Hemos establecido que la creación requiere un Creador. Los siguientes párrafos presentan algunas asombrosas pruebas científicas de la creación.

La teoría de la evolución es encontrada llena de inconsistencias. Los evolucionistas han echado mano de muchas teorías, dentro de la teoría general de la evolución, en un intento por explicar el origen de las plantas, los animales, los cielos y la tierra.

Una y otra vez, estos “teóricos” tratan de explicar cómo la vida evolucionó a partir de la materia inanimada hacia formas de vida más complejas, hasta que alcanzó el pináculo — los seres humanos.

Pero, como escribió un geólogo: “Debe ser significativo que casi todas las historias evolucionistas que yo aprendí como estudiante… han sido desacreditadas” (Dr. Derek V. Ager, Departamento de Geología del Colegio Imperial, Londres, The Nature of the Fossil Record, Proceedings of the Geological Assoc. [La naturaleza del registro de los fósiles, procedimientos de la Asociación Geológica.], Vol. 87, 1976. págs. 1132-1133).

Quizás la más grande razón por la que colapsan tantas teorías dentro de la teoría general de la evolución es porque contienen una lógica terrible que requiere grandes saltos en la fe para ser creída. He aquí un ejemplo de una teoría “desacreditada”: “Muchos evolucionistas han tratado de argumentar que los humanos son 99% similares químicamente a los monos y que las pruebas de precipitación sanguínea indican que el chimpancé es el pariente más cercano de las personas. Pero, referente a esto, debemos observar lo siguiente: ‘La química de la leche indica que el burro es el pariente más cercano del hombre’. ‘Las pruebas del nivel del colesterol indican que la serpiente es el pariente más cercano del hombre’. ‘La química de las enzimas de las lágrimas indica que el pollo es el pariente más próximo del hombre’. ‘Sobre la base de otro tipo de prueba química de la sangre, la haba de Lima es el pariente más cercano del hombre’” (Morris. Henry M. The Twilight of Evolution [El crepúsculo de la evolución], Grand Rapids: Baker Book House [Casa del Libro Baker], 1967).

La complejidad de la vida

Todos han sido testigos de explosiones ¿Ha visto usted alguna vez una explosión ordenada? ¿O una explosión que haya creado un reloj? ¿O una que haya producido una sola cosa de diseño exquisito — en vez de un cierto resultado de caos y destrucción? Si usted arrojara un millón de granadas de mano ¡usted las vería que producir caos y destrucción un millones de veces! Nunca habría una excepción.

Considere las siguientes citas que involucran la probabilidad de una explosión creando el reino natural de la vida que nos rodea en la tierra — sin hablar de la hermosa magnificencia y el orden visto, sin importar cuán lejos alguien vea hacia el espacio.

El Dr. B. G. Ranganathan dijo: “…la probabilidad de que la vida se originara por accidente es comparable a que un diccionario completo se hubiese creado como resultado de la explosión de una imprenta” (Origins? [¿Orígenes?], pg. 15). Y esto solo habla de la posibilidad de cualquier tipo de vida, no las formas más complejas tales como grandes animales o seres humanos — y ni hablar de los diferentes tipos de vida que hoy existen.

Otro científico, Sir Fred Hoyle, un astrónomo inglés y profesor de astronomía en la Universidad de Cambridge, declaró: “La posibilidad de que formas más altas de vida hayan emergido de esa manera es comparable con la posibilidad de que un tornado pasara a través de un deposito de chatarra pudiese ensamblar un Boeing 747 a partir de todos los materiales existentes en el patio” (Nature [Naturaleza], Vol. 294, 12 Nov. 1981. “Hoyle on Evolution” [Hoyle sobre la Evolución”] pg. 105).

Células increíbles y “complejidad irreducible”

Considere la trampa común para ratones. Todos están familiarizados con ella y la mayoría han usado una. ¿Cuál parte de la ratonera podría usted remover y que ésta aún siguiera trabajando? La respuesta es — ¡ninguna! Con todo lo ingeniosa que es, la ratonera es un mecanismo muy simple. Pero dado que la ratonera no puede ser hecha más simple, representa una condición llamada “complejidad irreducible”. Ciertos organismos vivientes tampoco pueden simplificarse más o ser reducidos en complejidad y sobrevivir. La eliminación de cualquier parte ocasiona que el sistema deje de funcionar. Los sistemas complejos irreductibles no pueden ser producidos de manera gradual, haciendo ligeras modificaciones sucesivas de una condición previa menos complicada. Ellos deben existir exactamente como son — enteros, completos — o ellos ¡no pueden existir en absoluto! Quite cualquier parte de ellos y cesarán de funcionar y por lo tanto cesarán de vivir ¿Cuál es el significado de esto?

Charles Darwin, en su famosa obra, El origen de las especies, formuló un gran problema que él y todos los otros evolucionistas enfrentaron: “Si pudiera demostrarse que existió algún órgano complejo, el cual no hubiera sido formado por numerosas modificaciones ligeras y sucesivas, mi teoría se quebraría absolutamente” (énfasis mío).

La naturaleza contiene muchos sistemas bioquímicos diferentes que no pueden ser reducidos en complejidad. Se les llama algunas veces “máquinas moleculares” y, al igual que una motor de gasolina de cuatro tiempos, no pueden ser simplificados y aun funcionar.

He aquí una sola cita asombrosa acerca de un solo organismo increíble. Ésta ilustra el principio que estamos discutiendo. Usted necesitará leerlo dos o tres veces para apreciar su impacto. Su longitud es necesaria para ilustrar la complejidad de sólo una máquina molecular. La cita es del artículo Molecular Machines (Máquinas moleculares) por Michael J. Behe y el énfasis es mío:

“Anteriormente discutimos las proteínas. En muchas estructuras biológicas las proteínas simplemente son componentes de grandes máquinas moleculares. Al igual que los tubos de imagen, los alambres, los tornillos metálicos y las tuercas que componen una televisión, muchas proteínas son parte de estructuras que solo funcionan cuando virtualmente todos los componentes han sido ensamblados. Un buen ejemplo de esto es un cilio. Los cilios son orgánulos como cabellos en la superficie de muchos animales y en las células de plantas inferiores, los cuales sirven para mover fluidos a través de la superficie de las células o para que las células ‘avancen’ a través de un fluido. En los humanos, por ejemplo, las células epiteliales que recubren el aparato respiratorio, cada una tiene 200 cilios que se mueven en sincronía para expulsar la mucosa hacia la garganta para ser eliminada. Un cilio consiste de un manojo de fibras llamado axonema. Un axonema contiene un anillo de 9 microtúbulos dobles que rodean dos microtúbulos centrales. Cada uno de esos dos microtúbulos externos consiste de un anillo de 13 filamentos (sub fibras A) fusionados a un ensamble de 10 filamentos (sub fibras B). Los filamentos de los microtúbulos están compuestos de dos proteínas llamadas alfa y beta tubulina. Los 11 microtúbulos que forman un axonema están unidos por tres tipos de conectores: las sub fibras A están unidas a los microtúbulos centrales por rayos radiales, los dobleces externos adyacentes están unidos por conectores que consisten de una proteína altamente elástica llamada nexina; y los microtúbulos centrales están unidos por un puente que los conecta. Finalmente cada sub fibra A lleva dos brazos, un brazo interior y un brazo exterior, ambos conteniendo la proteína dineína.

“Pero ¿cómo trabaja un cilio? Los experimentos han indicado que el movimiento de los cilios resulta del ‘caminar’ de los brazos de dineína impulsados químicamente sobre un micro tubo hacia la sub fibra B vecina de un segundo micro tubo, a fin que los dos microtúbulos se deslicen del uno hacia el otro. No obstante, las ligas cruzadas de proteínas entre los microtúbulos en un cilio intacto evitan que los microtúbulos vecinos se deslicen por más de una corta distancia. Esas ligas cruzadas… convierten el movimiento inducido por la dineína en un movimiento curvo del axonema entero.

“Ahora acomodémonos, revisemos el trabajo del cilio y consideremos lo que eso implica. Los cilios están compuestos de al menos media docena de proteínas: alfa tubulina, beta tubulina, dineína, nexina, proteína rayo y un puente central de proteínas. Esas se combinan para ejecutar una tarea, el movimiento del cilio y todas esas proteínas deben de estar presentes para que el cilio funcione. Si los microtúbulos están ausentes, entonces no hay filamentos para deslizarse; si la dineína falta, entonces el cilio permanece rígido y sin movimiento; si la nexina o las otras proteínas conectoras no están presentes, entonces la axonema cae cuando los filamentos se deslizan.

“Lo que vemos en el cilio, entonces, no sólo es de profunda complejidad, sino también de complejidad irreducible en la escala molecular”. ¡Usted ve el punto!

Esto fue terriblemente complicado. En cierta manera ¡ese es el punto! Los organismos son todos complicados — algunos de manera maravillosa. Y ellos no pueden ser reducidos, disminuidos o simplificados en su complejidad. Ellos tuvieron que llegar existir exactamente como son, porque nunca habrían podido llegar a su presente condición gradualmente.

¡Debemos ser reverentes ante cualquier Dios lo suficientemente grandioso como para poder diseñar y crear el cilio!

Aminoácidos, proteínas y ADN

Hagamos un viaje para profundizar dentro de las células de todos los organismos vivos. Esto será diferente a cualquier viaje que usted haya hecho antes.

Inmediatamente, vemos un mundo con exquisitos detalles, diseño, complejidad, interdependencia y especificidad que aturden la mente. Pintemos un cuadro.

Los aminoácidos deben ligarse unos con otros para formar una cadena y así hacer una proteína. Note: “Los aminoácidos forman proteínas funcionales sólo cuando ellas adoptan arreglos secuenciales muy específicos… como las letras puestas en la secuencia apropiada dentro de una oración en español. Así, los aminoácidos solos no hacen proteínas tal como las letras solas no hacen… poesía. En ambos casos, la secuencia de las partes constituyentes determina la funcionalidad [o falta de funcionalidad] del todo. La explicación del origen de la secuencia específica de proteínas (y del ADN) yace en el corazón de la crisis actual en el pensamiento materialista evolucionista” (Stephen C. Meyer, DNA And Other Designs [ADN y otros diseños], pg. 9 — énfasis mío).

Una breve discusión de las proteínas y la secuencia es necesaria. Las proteínas deben aparecer en secuencias exactas para causar reacciones químicas específicas o para construir estructuras específicas dentro de las células. Esta acción es llamada especificidad. Es a causa de la especificidad que las proteínas no pueden sustituirse unas por otras. Las proteínas son tan diferentes en propósito como un hacha, un taladro y un desarmador.

Esta extensiva cita resume la enorme dificultad de creer que el ADN sucedió al azar: “La complejidad y la problemática de la molécula del ADN — combinadas con la asombrosa cantidad de información químicamente codificada que éste contiene — hablan infaliblemente del hecho de que esta ‘súper molécula’ simplemente no pudo haber sucedido al azar. Como Andrews ha observado.

“No es posible para un código, de cualquier tipo, surgir por casualidad o accidente… Un código es el trabajo de una mente inteligente. Aun el perro o chimpancé más listo no podrían trabajar en un código de ese tipo. Es obvio, entonces, que la casualidad tampoco lo hizo… Esto no podría haber sido obra de la casualidad o accidente, como tampoco la melodía ‘Claro de Luna’ podría ser interpretada por ratones que corran de arriba abajo, sobre las teclas de mi piano. Los códigos no surgen del caos”. (Andrews, E.H., 1978, From Nothing to Nature [De la nada a la naturaleza], págs. 28-29).

He aquí una segunda cita: “Verdaderamente, los códigos no surgen del caos. Como Dawkins señaló correctamente: ‘Mientras menos probable sea algo estadísticamente, menos podemos creer que sucedería por casualidad ciega. Superficialmente, la alternativa obvia a la casualidad es un Diseñador inteligente’ (1982, p. 130, énfasis añadido). Este es el punto exacto que el teísta está haciendo: un Diseñador inteligente es exigido por su evidencia”. Bert Thompson, Ph.D.; The Case For The Existence of God [El caso por la existencia de Dios] Parte II.

El Dr. Carl Sagan escribió un artículo para la Enciclopedia Británica acerca del ADN. Él dijo: “La información contenida en una simple célula ha sido estimada en alrededor de (un trillón) de fragmentos”. Luego él prosiguió a explicar la enormidad de este número declarando: “…que si uno pudiese contar cada letra de cada palabra de cada libro en la biblioteca más grande del mundo (más de diez millones de volúmenes), la cuenta final, sería aproximadamente un trillón de letras. Así, una simple célula, contiene el contenido equivalente de información… de más de diez millones de volúmenes” (“Life on Earth” [“Vida en la Tierra”], Vol. 10).

En conclusión, referente al ADN, nada trabaja a menos que TODO trabaje al mismo tiempo. El ADN no pudo haber venido a la existencia gradualmente. ¡Se requirió una creación especial para que el ADN existiera!

“Pequeños motores” dentro de las células

Necesitamos dar un vistazo a un ejemplo más de máquinas moleculares para apreciar mejor la complejidad de las células.

Científicos japoneses y alemanes han descubierto ahora la más pequeña de las máquinas de la naturaleza, llamada “pequeños motores”. Considere esta avanzada investigación sobre esas pequeñas máquinas admirables.

A medida que usted lea esta cita, pregúntese de donde vinieron: “Un grupo de científicos japoneses, quienes exploraban la estructura de cristal de las enzimas F1-ATP, descubrieron la propia máquina giratoria de la naturaleza — no más grande que diez billonésimas por diez billonésimas por ocho billonésimas de un metro. El pequeño motor incluye el equivalente a un monoblock, un cigüeñal y tres pistones. Esta máquina corre a velocidades entre 0.5 y 4.0 revoluciones por segundo. Este motor no sólo está catalogado como el más pequeño jamás visto, sino también representa el motor más pequeño que las leyes de la física y la química permitirían.

“En Alemania, un equipo de investigadores usó los nuevos instrumentos para examinar una enorme molécula, la levadura 26S proteasoma. Aunque no es la molécula más grande que existe, la levadura 26S proteasoma contiene más de dos millones de protones y neutrones y es la molécula no simétrica más grande cartografiada a la fecha. Esta molécula sólo puede ser descrita como una ‘maravilla’. Sirve como un dispositivo intracelular de recolección de basura y sistema de reciclaje” (Hugh Ross, Ph. D.; Small-scale Evidence of Grand Scale Design [Evidencia a pequeña escala de un diseño a gran escala]).

Esos organismos no pudieron haber evolucionado gradualmente. No es de maravillarse que Dios dice de quienes no creen en su existencia: “El necio dice… No hay Dios”.

La vida requiere un DADOR DE VIDA

¿Qué acerca de la presencia de toda la vida en la tierra hoy? ¿De dónde vino? ¿Cómo llegó aquí? La Biblia declara que Dios creó toda la vida durante los primeros seis días de la semana de la creación de Génesis 1. ¿Es esto verdad, o la vida vino a la existencia por sí misma?

Como con el Uranio 238, y su probable momento de comienzo, el gran patrón de toda vida es que ésta solo puede venir de otra vida preexistente. Esa es la Ley de la Biogénesis. Todos los estudiantes del primer año de biología la conocen.

Cuando examinamos diminutos organismos, tales como los protozoarios y las bacterias, se puede demostrar que la vida sólo viene de la vida. Hay muchos tipos de vida, pero cada una continúa reproduciéndose en el mismo género una y otra vez. Esto es indisputable.

La vida nunca puede venir de objetos inanimados (no vivientes). Los evolucionistas teorizan que los objetos inanimados, bajo ciertas condiciones desconocidas en el brumoso pasado, de alguna manera, espontáneamente dieron nacimiento a formas de vida muy primitivas. Esto le presenta enormes problemas a cualquiera familiarizado con la naturaleza y la complejidad de simples células.

Los biólogos entienden que todas las células sólo pueden venir de células preexistentes. He aquí el porqué. Las células, en su forma más simple y rudimentaria, son extremadamente complejas. Considere: “El organismo más simple capaz de sostener vida independiente, la célula bacteriana procariota, es una pieza maestra de complejidad en miniatura, la cual hace que una nave espacial parezca de baja tecnología” (Darwin on Trial [Darwin a prueba], Philip Johnson, p. 102). La siguiente cita es igualmente poderosa al explicar tanto la complejidad de la célula como su origen: “La célula necesita todas sus partes básicas con sus variadas funciones para sobrevivir: por lo tanto, si la célula hubiese evolucionado, significaría que billones de partes habrían venido a la existencia al mismo tiempo, en el mismo lugar, y después juntarse simultáneamente en el orden preciso” (Origins? [¿Orígenes?], Ranganathan, B.G., pg. 15).

¿Ignorarán los escépticos la verdad de que es imposible tener vida sin un dador de vida? Sólo Dios tiene vida inherente en sí mismo. Esto es, después de todo, lo que lo hace Dios. Nadie creó a Dios, porque Él tiene vida inherente en sí mismo. Pero ¿es éste Dios simplemente algún tipo de poder ciego, algún tipo de “primera fuerza” muda? Razonemos juntos.

La extraordinaria mente humana

¡Deténgase y piense! Considere todas las obras de la naturaleza alrededor suyo — tanto en la tierra como en los cielos.

Primero, considere las muchas diferentes clases de planetas, estrellas y galaxias. Cada una es en sí misma una maravilla. Segundo, considere todas las especies de plantas que existen hoy sobre la tierra. Hay millones, diversas en color, forma, tamaño, belleza, longitud de vida, etc. Yo he pasado mucho de mi vida estudiando y sembrando muchos géneros de plantas. ¡La brillantez de sus variados diseños y propósitos nunca cesa de maravillarme! Yo estoy más fascinado con esas plantas vivientes que con las estrellas y otros objetos que existen a lo largo de los cielos.

Una nota colateral debe ser considerada en éste punto. La totalidad de los alimentos que existen en la tierra hoy están perfectamente diseñados, ya sea para consumo animal o humano. Están construidos de forma que contengan justamente las cantidades correctas de los diferentes elementos necesarios para sustentar varias formas de vida. Cada vez que el hombre trata de alterar o de mejorar los alimentos, él parece contaminarlos, arruinarlos, desvitalizarlos, inyectarles veneno, o de alguna manera reducir su perfección a algo inferior de lo que era antes. Si la humanidad pudiera solamente dejar solos a los alimentos, y comérselos como Dios los creó, las enfermedades, los padecimientos y toda forma de desnutrición y enfermedades humanas desaparecerían.

La germinación, el crecimiento, el desarrollo y la maduración de las plantas hacia todo tipo de alimentos, disponibles sólo para los seres humanos, representan su propia serie de milagros, demasiado complejos para relatarlos aquí. Esto podría pedir su propio libro, solamente para explorar más allá de un punto de vista superficial.

¡Pero piense! ¿Quién es más inteligente, Dios — quien hizo los alimentos perfectos — o los hombres — quienes encuentran toda manera posible de alterarlos y degradarlos antes de consumirlos? Tómese el tiempo para considerar esta pregunta.

Tercero, considere el casi un millón de diferentes tipos de criaturas (más los varios millones estimados de géneros adicionales de insectos). Puesto que estas criaturas son animadas, ellas son aún más maravillosas y fascinantes que el mundo de las plantas. Su diversidad en color, forma, tamaño, belleza, longitud de vida, etc. es comparable a las plantas.

¿Cuál es el punto? Con todo y lo fascinantes, maravillosas, hermosas y asombrosas que son todas las cosas descritas aquí, seguramente nada es tan asombroso como la mente humana. Ésta es el pináculo absoluto de todos los organismos vivientes. Nadie puede dudar esto.

Los límites del poder creativo en usted

Piense ahora acerca de lo que la humanidad ha sido capaz de producir. La humanidad puede construir casas, teléfonos, trenes, automóviles, aviones, cohetes, computadoras, máquinas de fax y otros dispositivos sofisticados que son prácticamente ilimitados en complejidad y utilidad.

No obstante, todo este genio creativo tiene un límite simple. Ningún hombre, o grupo de hombres, usted y yo incluidos, puede crear algo tan maravilloso como la mente humana. Todas las cosas que el hombre crea son inferiores a su propia mente. Trate de pensar en una sola cosa que haya sido creada por los hombres que sea superior a la mente que la creo. Usted no pensará en nada.

He aquí la pregunta: ¿Quién o qué creó su mente — y a usted? El rey David dijo: “…porque formidables, maravillosas son tus obras” (Salmo 139:14). Seguramente esto es más cierto acerca del cerebro humano. Sea honesto con usted mismo. ¿Puede usted creer posiblemente que algún tipo de fuerza ciega y boba — de menor inteligencia que la suya — haya creado su mente? Recuerde que usted no puede crear nada superior a su mente. Entonces, sólo una mente más grande pudo crear su mente.

¡No se insulte a usted mismo sugiriendo que su extraordinario poder creativo de inteligencia, razonamiento, lógica, pensamientos, resolución e ingenuidad son el producto de la pura suerte!

Un gran paso más allá

¡Considere lo que hemos discutido acerca del universo y su contenido — incluyendo las estrellas, los planetas, las galaxias, las plantas, los animales, los humanos y la mente humana!

Asuma por un momento que usted tiene todo el poder para crear cualquier cosa que desee. ¿Piensa usted que podría haber creado toda esta belleza, majestad, diseño, tamaño, precisión de ingeniería y magnificencia por usted mismo, sin ayuda de ninguna otra persona adicional? Recuerde, usted no tendría un patrón para copiar. Usted estaría “por su cuenta”.

¿Sería usted capaz de diseñar aproximadamente un trillón de galaxias, cada una conteniendo un promedio de 100 billones de estrellas — sin patrón alguno para copiar en la medida que lo hiciera? ¿Pensaría usted en crear la luz y en hacerla viajar a (186,000 millas) 300,000 kilómetros por segundo? ¿Podría usted pensar en hacer que el sonido se moviese a 660 millas (1,060 kilómetros) por hora? ¿Podría usted crear cada tipo de átomo conocido por la ciencia e incluir cada partícula sub atómica dentro de ellos? ¿Pensaría usted entonces que usted posee la habilidad para fusionar varios átomos en moléculas complejas capaces de servir para un gran número de propósitos de indescriptible complejidad?

¿Pensaría usted ser capaz de diseñar millones de plantas — muchas de las cuales son absolutamente interdependientes una de otra? ¿Se daría usted entonces a la tarea de diseñar, sin un solo patrón qué seguir, varios millones de animales e insectos, los cuales no sólo son perfectamente interdependientes unos con otros, sino también interdependientes con, y dependientes del mundo entero de las plantas? ¿Podría usted entonces poner todo el alimento, tanto para plantas como para animales en su lugar, a fin que ellos pudiesen ser perfectamente sustentados en cualquier tiempo que usted les haya asignado de existencia? Yo podría seguir y seguir, pero usted capta el punto.

Ahora, ¡tenga cuidado! Justo como usted no quiere insultarse a sí mismo creyendo que su mente es el producto de la pura suerte, asegúrese de que usted no insulte a Dios al sugerir que todo el universo y su contenido podrían haber venido a la existencia — ¡enteramente por sí mimos! Si hay ateos ignorantes y tontos dispuestos a creer que todo esto ocurrió por sí mismo, entonces las personas honestas e inteligentes nunca creerían tal bobería, simplemente porque hombres ignorantes lo afirman.

A través de la razón y de la claridad de la lógica, tenemos ahora pruebas absolutas de que sólo un Gran Ser de Inteligencia Superior pudo ser el Diseñador y Arquitecto del universo entero y de toda la vida compleja dentro de este — ¡incluyendo el pináculo de SU creación, su mente humana!

La brecha en el registro de los fósiles

Los evolucionistas antes se referían más a menudo a la evidencia del “registro de los fósiles”. ¿Existe tal evidencia? ¿Dicen algo los huesos y artefactos de millones de años atrás — ofrecen pruebas convincentes — de que el hombre evolucionó de organismos simples? ¿Cuál es la verdad del registro científico? Recuerde, queremos hechos — pruebas — ¡no teorías que requieran fe para creer en ellas!

Esta cita del Dr. Colin Patterson, Alto Paleontólogo en el Museo Británico de Historia Natural en Londres, en una carta a L. Sunderland, resume el “problema de los fósiles”: “…Yo estoy totalmente de acuerdo con sus comentarios acerca de la falta de ilustraciones directas de las transiciones evolucionistas en mi libro. Si yo supiese de algún fósil u organismo viviente, yo ciertamente lo habría incluido allí… No obstante Gould y las personas del Museo Americano son difíciles de contradecir cuando ellos dicen que no hay fósiles de transición… Lo pondré claro — no hay un solo fósil para el cual uno pudiese hacer un argumento convincente”.

Algunos fósiles

En los 1920s, un solo diente fue encontrado al Occidente de Nebraska en la cantera de Snake Creek. Los científicos fueron más allá ofreciendo este diente como prueba de que la evolución había ocurrido y lo propusieron como el “eslabón perdido”. Debido al lugar donde fue descubierto, el bosquejo semejante a un humano que se dibujó alrededor fue llamado el “Hombre de Nebraska”.

Mucho “alboroto” se hizo de este descubrimiento. Fue una gran noticia. Los evolucionistas se regocijaron. Pero una cosa graciosa sucedió en el camino a la teoría de la evolución. Cinco años después, alguien decidió preguntarle a un granjero su opinión acerca del diente. ¡Su respuesta fue identificarlo como el diente de un “puerco”! Más excavaciones en el sitio del “hallazgo” demostraron que el resto del esqueleto representaba verdaderamente el de algún tipo de pecarí (puerco).

A menudo son los huesos, o aun fragmentos de huesos (y algunos de esos han sido determinados como engaños) los que han hecho que los evolucionistas afirmen que importantes “eslabones” del registro de los fósiles se han encontrado. Simplemente porque alguien encontró una pieza de hueso, las versiones de artistas sofisticados son presentadas, nombradas y ofrecidas como pruebas visuales convincentes de que ocurrió la evolución.

El “Hombre de Orce” estuvo basado en la parte superior del cráneo de un burro. El “Hombre Ramapithecus” era simplemente la calavera de un cuadrumano. El “Hombre de Piltdown” fue una broma de mal gusto y el “Hombre de Neandertal” se determinó que tenía piernas arqueadas simplemente porque tenía raquitismo. Él ciertamente no fue prueba del registro de fósiles de una criatura en transición de medio simio y medio hombre.

Hay desesperación en el pensamiento y las acciones de muchos científicos evolucionistas. Las siguientes citas demuestran su estrategia:

“Una parte de un hueso de unos cinco millones de años de antigüedad, el cual se pensaba que era la clavícula de una criatura semejante a los humanos, es en realidad parte de la costilla de un delfín… El problema con muchos antropólogos es que ellos quieren tanto encontrar un homínido [humano] que cualquier fragmento de hueso se convierte en un hueso de un homínido” (Dr. Tim White, antropólogo, Univ. de California en Berkeley, New Scientist [Nuevo Investigador], 28 de abril de 1983, pg. 199). “De hecho, la evolución se convirtió, en cierto sentido, en una religión científica; casi todos los científicos la han aceptado y muchos están preparados para ‘darle la vuelta’ a sus observaciones para que encajen con ésta” (H.S. Lipson, FRS Prof. De Física en la Univ. de Manchester, Inglaterra, ‘A Physicist Looks at Evolution’ [‘Un físico mira la evolución’], Boletín de Física, Vol. 31, 1980, pg. 138).

Aquí están los hechos. No existen formas de transición en ninguna parte del registro fósil. Aunque los evolucionistas sugerirán que le tomó “50 millones de años a un pez para evolucionar a anfibio,” la simple verdad es que no hay formas de transición fósil que demuestren eso. No hay criaturas que evidencien aletas parciales, pies parciales o cerebros parcialmente evolucionados, piernas, ojos, órganos u otras partes parciales del cuerpo.

Lo siguiente viene del “padre” del pensamiento evolucionista: “¿Por qué, si las especies han descendido de otras especies por graduaciones finas, no vemos por todos lados innumerables formas de transición? ¿Por qué no está toda la naturaleza en confusión en vez de que las especies estén bien definidas como las vemos?” (The Origin of Species [El origen de las especies], Charles Darwin, Cáp. 6).

Considere una declaración referente a cómo se supone que fragmentos de huesos representan esqueletos humanos enteros dentro de varias etapas del registro de fósiles. El Dr. Leakey, considerado el más famoso antropólogo de fósiles en el mundo, dijo que la calavera de su famoso descubrimiento “Lucy” (conocido como Australopithecus Afarensis), está tan incompleta que la mayor parte de ésta es “imaginación hecha de yeso de París”. Él admitió que ninguna conclusión firme podía ser hecha acerca de la especie a la que ella pertenecía, aunque se le asignó una edad de 3.5 a 4 millones de años. Yo he visto personalmente la fotografía de su “esqueleto” y carece de significado.

La portada de una bien conocida revista noticiosa nacional mostró la fotografía de una cabeza de mono acompañando a un artículo titulado “How Apes Became Human” [“Cómo los monos se convirtieron en humanos”]. El artículo fue un lastimero intento de conectar primero un hueso del dedo de un pie a otros huesos encontrados a diez millas de distancia del primero, y luego representarlos como una prueba de la evolución. Esto habla de la evolución como una conclusión puesta de antemano.

El artículo estaba lleno de frases inciertas como: “cerca de una respuesta,” “lo que parece ser,” “las personas han especulado,” “estamos sugiriendo”, “aun algo de misterio”, “probablemente”, “presumiblemente”, “quizás”, etc. Esas frases son infinitas. Pero el trabajo artístico y los diagramas hacen que la débil “evidencia” especulativa se vea como prueba absoluta.

Al lector incluso le queda la impresión de que los propios escritores estaban inciertos e incómodos. Mezclado con presunciones sin fundamento, el trabajo artístico presta credibilidad a través del sensacionalismo, dándole a éste “habilidad de ventas”.

¡Considere! No hay eslabones de plantas a animales, de reptiles a pájaros y mamíferos, etc. El registro de los fósiles muestra que los animales aparecieron repentinamente. Cuando esto fue reconocido, la teoría entera de la “micro evolución” colapsó, y los evolucionistas lo admitieron. Ellos decidieron entonces que posiblemente el registro fósil podía ser mejor descrito como indicando “micro evolución,” algunas veces referida como “equilibrio puntualizado” o “la teoría del monstruo optimista”. Esta ridícula idea sugiere un reptil que podría repentinamente poner un huevo, de cuyo cascarón saldría un ave.

Muchas personas parecen dispuestas a caer en ideas ridículas porque se les ha dicho a través de su vida que la evolución es un hecho y asumen que no puede estar equivocada si “todos creen en ésta”. Una fuente admitió: “Que las cosas vivientes sean adecuadas para su medio ambiente explica mejor el hecho de que fueron creadas para éste y no que hayan evolucionado dentro de éste” (Origins? [¿Orígenes?], Ranganathan, B.G.).

Después de todo lo que se ha dicho y hecho, el registro fósil nunca reveló lo que los evolucionistas esperaban. El registro da una evidencia distinta de un hecho — ¡la creación repentina, especial de toda la vida en una condición completamente formada! El creer cualquier otra cosa es ser deshonesto con la evidencia.

El asombroso ojo humano

El resto de este folleto contiene una serie de breves estudios de varios ejemplos que reflejan el genio creativo de Dios y dan testimonio de una creación divina literal. ¡Cada uno de estos milagros de ingeniería desafía a los ateos y evolucionistas! Piense cuidadosamente acerca de lo que usted está leyendo y pregúntese si aun uno de ellos pudo haber evolucionado.

Comience con el ojo humano. Este mecanismo es espectacularmente complejo y es un testimonio particularmente inspirador a la grandeza de la suprema inteligencia de Dios.

Aquí hay tres declaraciones del Dr. David N. Menton. La primera representa la magnitud de la dificultad para lograr que el ojo humano evolucione a su estado actual de extraordinario diseño y complejidad:

“El componente más asombroso de la cámara ocular es su ‘película’ o retina. Esta capa delgada y sensible, cuyas líneas están en la parte de atrás del globo ocular, es más delgada que una hoja de plástico de envoltura y es bastamente más sensible a un más amplio rango de luz que cualquier película hecha por el hombre. La mejor película hecha por el hombre puede manejar un rango de 1,000 a una. En comparación, la retina humana puede manejar un rango dinámico de luz de 10 billones a una (o diez millones de veces más) y ¡puede sentir tan poca luz como un fotón de luz en la oscuridad! En la brillante luz del día, la retina se emblanquece y coloca su ‘control de volumen’ de una manera en que no se sobrecargue.

“Las células sensitivas a la luz que están en la retina son como un gran amplificador extremadamente complejo. Hay más de 10 millones de tales células en la retina y éstas están empacadas juntas con una densidad de 200,000 (por milímetro) en una cavidad altamente sensible. Esas células foto receptoras tienen un ritmo metabólico muy alto y ¡deben ser remplazadas por completo cada 7 días! Si usted ve una luz muy brillante tal como la del sol, las células se queman de inmediato y son rápidamente remplazadas en muchos casos. Puesto que la retina es más delgada que la longitud de onda de la luz visible, la retina es totalmente transparente. Cada una de esas mínimas células foto receptoras son vastamente más complejas que la computadora más sofisticada hecha por el hombre”.

Ahora note: “El evolucionista Dr. Ernest Meyer dijo una vez: Es un peso considerable sobre la credibilidad el asumir que estos sistemas finamente balanceados, tales como ciertos órganos de los sentidos (el ojo de los vertebrados o las plumas de las aves), pudieran haber sido mejoradas por mutaciones al azar”.

Incluso Darwin dijo una vez que la propia idea de la complejidad del ojo le daba escalofríos. He aquí otra razón por la que Darwin dijo eso. Esta cita, aunque es inspiradora, ciertamente es escalofriante: “Se ha estimado que ocurren ¡10 billones de cálculos cada segundo en la retina antes que la imagen llegue al cerebro! Es sobrio comparar este rendimiento con la computadora más poderosa hecha por el hombre. En un artículo publicado en la revista de computadoras Byte (Abril de 1985), el Dr. Stevens dice: ‘El simular 10 milisegundos de proceso completo de una simple célula nerviosa de la retina requeriría la solución de alrededor de 500 ecuaciones diferenciales no lineares cien veces y tomaría al menos varios minutos de tiempo de proceso en una súper computadora Cray. Teniendo en mente que hay 10 millones o más de tales células interactuando con otras de manera compleja, se requeriría un mínimo de cien años de tiempo en una computadora Cray para simular lo que ocurre en su ojo muchas veces cada segundo’” (Dr. David N. Menton, Ph. D., The Eye [El Ojo], Asociación de Missouri por la Creación — énfasis mío).

A usted le queda sacar sus propias conclusiones acerca de cómo un organismo tan maravilloso — el ojo humano — pudo haber evolucionado. No es sorpresa que mi propio optometrista me haya dicho que él cree que el ojo no evolucionó. ¡Él entiende que eso no puede ser! El ojo fue “inventado” por el Gran Inventor.

Las termitas australianas

A continuación veremos a una pequeña criatura poco conocida — la termita australiana. Esta termita en particular es diferente a todas las otras. De hecho, ésta es cuatro criaturas en una, y cada una depende de las otras para su existencia continua. Esta termita representa un caso en el que usted no puede tener una sin todas las otras. Considere esto:

“Una curiosidad que yo estudié en la clase de microbiología fue un microorganismo llamado Mixiotricha Paradoxa que vive en el intestino de las termitas australianas. Cuando fue descubierto por vez primera, éste se veía como si estuviese cubierto con un racimo de cabellos ondulados. Viéndolo más de cerca, se revelaba que no eran cabellos sino espiroquetas, las cuales eran un tipo totalmente diferente de microorganismo. Sobre la mixotricha había protuberancias o apéndices donde las espiroquetas se adherían, y bacilos que se alojaban al otro lado de la protuberancia. Las espiroquetas le proporcionaban un medio de locomoción a la colonia entera de microorganismos. Éstos son tres gérmenes totalmente diferentes que han decidido vivir juntos en una comunidad. Entonces, lo que usted tiene es una interdependencia entre un microorganismo largo, una espiroqueta, un bacilo, una termita australiana y aun los árboles de los que se alimentan las termitas. Yo supongo que si usted es un evolucionista, usted tendría que creer que en un punto del tiempo ellos formaron un comité y decidieron trabajar todos juntos; la mixotricha ‘desarrolló’ protuberancias donde las espiroquetas pudieran enterrar sus cabezas y detrás de las cuales los bacilos pudiesen esconderse; todos ellos ‘decidieron’ vivir en el intestino de una termita” (Douglas B. Sharp, The Revolution Against Evolution [La revolución contra la evolución], cap. 5 — énfasis mío).

Obviamente, esto ilustra el caso de una creación especial de todas esas criaturas, al mismo tiempo. Ellas no pudieron haberse desarrollado por separado y aun lograr llegar a un punto en el que pudieran “encontrarse” y pasar para siempre una existencia interdependiente y junta.

Los koalas y los árboles de eucalipto

La mayoría están familiarizados con los suavecitos “osos” koalas y al menos han escuchado acerca de los árboles de eucalipto. Ellos tienen una relación especial. Cada uno es nativo solamente de un lugar en la tierra — Australia. Los koalas no comen nada sino hojas de eucalipto, y a menudo viven su vida entera en una arboleda. Ellos también extraen humedad de esas hojas porque ellos casi nunca beben agua.

Los koalas poseen microorganismos específicos en su sistema digestivo, necesarios para descomponer los elementos de las hojas de eucalipto que son tóxicos para cualquier otra criatura. Esas toxinas son, en realidad, convertidas en vitaminas. ¿Cómo evolucionaron los koalas, a menos que fueran creados con esos microorganismos ya presentes en sus estómagos? Sin ellos, los koalas habrían comido hojas de eucalipto y habrían muerto. No obstante, sus sistemas son tan específicos que ellos sólo pueden sobrevivir comiendo hojas de eucalipto. Muchos naturalistas consideran que ellos tienen “el sistema digestivo más avanzado del planeta”. Su baja ingestión del 5% de proteínas, con taninos y toxinas, mataría a cualquier otro animal.

Para rechazar una creación especial por un Dios, los evolucionistas están forzados a concluir “Qué suerte para los koalas que justo los microorganismos exactos entraran a sus sistemas en el momento exacto en que ellos desarrollaron el gusto por comer sólo hojas de eucalipto”. Esto demuestra que Dios creó a los koalas.

Ballenas y delfines

La siguiente cita demuestra la imposibilidad de que las ballenas y los delfines hayan evolucionado a su estado presente. Esto yace en el contexto de una larga declaración acerca del porqué no hay registros fósiles que demuestren las varias etapas de transición en su desarrollo:

“Podemos demostrar un problema tal de transición usando el ejemplo de los delfines y las ballenas. Esos mamíferos llevan a sus crías vivas y respiran aire; pero pasan toda su vida en el mar. Presumiblemente, a fin que los delfines y las ballenas hayan evolucionado, ellos deben haberse originado de un mamífero terrestre que retornó al agua y se convirtió en una criatura marina. ¡Pero los delfines y las ballenas tienen muchas características notables, de las cuales depende su supervivencia, que no pudieron haber evolucionado! Sería tanto como tratar de convertir un autobús en un submarino, parte por parte a la vez, todo mientras se está viajando a 60 millas por hora.

“La siguiente es una lista de transiciones que los evolucionistas tienen que explicar en los delfines, en su evolución de algún pre delfín desconocido que habitaba en tierra: (1) La nariz tendría que haberse movido a la parte posterior de la cabeza. (2) Los pies, garras o cola tendrían que haber sido cambiadas por aletas. (3) Tendría que haber desarrollado un cuerpo de forma de torpedo para nadar eficientemente en el agua. (4) Tendría que beber agua de mar y desalinizarla. (5) Su estructura ósea entera y su metabolismo habrían tenido que ser cambiados. (6) Necesitaría desarrollar un sofisticado sistema sonoro para buscar alimentos.

“¿Podrían los delfines adquirir gradualmente esas características, una por una, a través de un período de millones de años? ¿Qué acerca de las etapas de transición? ¿Habrían sobrevivido con sólo algunas de estas características? ¿Por qué hay una ausencia total de formas fosilizadas de transición?

“Considere a la ballena y su enorme tamaño en comparación con el plancton del que se alimenta. La ballena es una aspiradora náutica, con un filtro. Mientras estaba ‘desarrollando’ esa característica ¿de qué se alimentaba previamente? Para mí, toma una gran cantidad de imaginación el ilustrar la evolución de los delfines y las ballenas” (Douglas B. Sharp, The Revolution Against Evolution [La revolución contra la evolución], Cáp. 5).

¡Debemos concluir que las ballenas y los delfines fueron creados!

¿Qué acerca de los colibríes?

La más breve visión general de los pájaros revela algunos hechos notables. Virtualmente cada pájaro construye su nido de una manera diferente. La conducta en el cortejo, los papeles sexuales y actividad reproductiva son diferentes entre cada especie. En un pájaro, los roles donde el macho recoge la comida mientras la hembra se sienta sobre los huevos se invierten. Y ¿cuándo divergieron los sexos — para los pájaros o cualquier otro animal? (Incluso algunas plantas son macho y hembra. ¿Cómo sucedió esto?).

Los colibríes representan verdaderos genios. Ellos pesan una catorceava parte de una onza y, como los helicópteros, pueden volar hacia delante, hacia atrás, hacia los lados y pueden revolotear en medio del aire. Su mecanismo de vuelo es increíblemente complejo y sus plumas en sus alas son más fuertes para su peso que cualquier estructura diseñada por el hombre. Estas plumas constantemente cambian de forma para ajustarse al viento y a la presión del aire. El aspa principal de sus plumas funciona mucho como una hélice, para ofrecer ascenso y propulsión.

Tres cuartas partes de su peso total están en los músculos de las alas. Esos músculos poseen un tipo de mecanismo de despegue que ellos pueden usar durante aterrizajes y despegues. El aire fluye sólo en una dirección dentro de sus pulmones para traer un suministro constante de oxigeno para tan extenuante vuelo de alta velocidad. Ellos poseen también un mecanismo retráctil de aterrizaje, un sistema de navegación para migración, aerodinámica y camuflaje y un extraordinario sistema respiratorio donde ellos pueden almacenar aire extra dentro de sus huesos huecos. A su vez, esto les provee flotabilidad y un acondicionador de aire interno. Los colibríes deben comer continuamente para satisfacer su alto nivel de metabolismo. El dejar de comer les significaría la muerte. Solamente a través de una especie de “hibernación” en la noche es que ellos sobreviven. ¿Podría todo esto haber evolucionado o sólo sucedió?

Al igual que el abejorro, el cual también parece desafiar por completo las leyes de la física en su habilidad para volar, el colibrí es tan único y prácticamente una perfección aerodinámica. Sólo Dios pudo haber hecho tan eficiente máquina voladora. Ningún ingeniero aeronáutico ha diseñado jamás algo parecido a esta pequeña maravilla de vuelo.

¿Y los peces?

Los peces rape, los peces arqueros y los anablepidaes son tres peces que nadan literalmente en contra de la evolución.

La hembra del pez rape tiene un anzuelo que pende de un apéndice extendido en frente de su nariz. Este anzuelo atrae a los peces para que ella pueda atacar y tragárselos. El macho no tiene uno porque nunca come. En vez de eso se adhiere a la hembra, permitiendo que la corriente sanguínea de ambos se mezcle, y así se alimenta él. Los evolucionistas no pueden explicar al pez rape.

El pez arquero puede dispararles a los insectos sobre la superficie del agua lanzándoles chorritos de agua. El agua refracta severamente la luz y debería ocasionar un serio problema para que el pez diese en el blanco. ¿Cómo es que todos los peces arqueros saben instintivamente cómo computar perfectamente el severo ángulo de refracción de la luz para golpear con éxito a su presa tal como la hacen?

Los anablepidaes son peces con unos ojos extraordinarios. Esto les permite ubicarse sobre la superficie y ver fuera del agua y bajo el agua al mismo tiempo. Sus ojos están literalmente divididos en dos partes enteramente separadas. ¿Cómo ocasionó la evolución que medio ojo evolucionase gradualmente para que pudiera ver fuera del agua y viceversa con la otra mitad?

¿Qué ingeniero ha hecho alguna vez tan eficientes submarinos, cuyo diseño los haga perfectos cazadores, muy bien adaptados para sus necesidades y medio ambiente?

El diseño requiere un DISEÑADOR

No estamos preparados para dar la conclusión final en este folleto sino hasta que veamos dos fuentes más. Más científicos están aceptando que la gran evidencia de diseño que nos rodea requiere el reconocimiento de un Gran Diseñador. Más están reconociendo que la aceptación de cualquier otra explicación los fuerza a negar la realidad. La primera fuente introduce la segunda:

“Todos concluyen natural y cómodamente que las cosas altamente ordenadas y diseñadas (máquinas, casas, etc.) deben su existencia a un diseñador. No es natural concluirlo de otra manera. Pero la evolución nos pide que rompamos lo que es natural para creer lo que es no es natural, lo que es irrazonable e… increíble… La base para alejarnos de lo que es natural y razonable para creer no son hechos, observaciones o experiencias, sino, en cambio, extrapolaciones irrazonables de probabilidades, matemáticas y filosofía abstractas” (Wysong R.L., The Creation/Evolution Controversy, 1976 [La controversia de la creación/evolución]).

Ahora la segunda fuente:

“En conclusión, es importante darse cuenta de que no estamos deduciendo diseño de lo que no conocemos, sino de lo que sí conocemos. No estamos infiriendo diseño para explicar una caja negra, sino para explicar una caja abierta. Un hombre de una cultura primitiva que ve un automóvil puede creer que éste es impulsado por el viento o por un antílope que está escondido debajo del auto, pero cuando él abre el cofre y ve el motor, inmediatamente se da cuenta que el carro fue diseñado. En la misma manera la bioquímica ha abierto la célula para examinar qué es lo que la hace funcionar y vemos que también ésta ha sido diseñada.

“Fue una conmoción para las personas del siglo diecinueve cuando descubrieron, a partir de observaciones que la ciencia había hecho, que muchas características del mundo biológico no podían ser adscritas al elegante principio de selección natural. Es una conmoción para nosotros en el siglo veintiuno el descubrir, a partir de las observaciones que la ciencia ha hecho, que los mecanismos fundamentales de la vida no pueden ser adscritos a la selección natural y que por lo tanto fueron diseñados. Pero debemos lidiar con nuestra conmoción lo mejor que podamos y debemos seguir adelante. La teoría de la evolución sin dirección ya está muerta, pero la obra de la ciencia continúa” (Behe, Michael J., Molecular Machines [Máquinas moleculares]).

Ciertamente, la verdadera ciencia siempre está en armonía con los hechos. ¡Nadie que crea en Dios o en una creación especial necesita temer a Dios o a la ciencia que esté basada en hechos!

La probabilidad de una Tierra

Hagamos un viaje imaginario a la luna y miremos de vuelta hacia la tierra. Considere todo lo que dejamos atrás en nuestro viaje. Podríamos preguntar: ¿cuáles son las probabilidades matemáticas de que la tierra, con todas sus plantas, animales, ecosistemas y complejas interdependencias pudiesen venir a existir por sí mismos? ¿Cuáles son las probabilidades de que todo esto pudiera suceder — siquiera una vez? ¿Cuáles son las probabilidades de que una sola tierra ocurriera al azar?

Numerosos científicos han reconocido la improbable posición de nuestro planeta en el sistema solar, en relación a su luna. Por ejemplo, si la Tierra estuviera un 10% más lejos del sol, ésta se congelaría, o si estuviera un 10% más cerca del sol, rápidamente se quemaría. Si estuviera un 20% más cerca de la luna, olas de marea de 35-50 pies se levantarían dos veces al día y arrastrarían de acá para allá la mayor parte de la superficie de la tierra a gran velocidad.

El Dr. Hugh Ross, Ph. D., se sentó y cuidadosamente ejecutó un extraordinario complejo de cómputo matemático. Él tomó 123 parámetros separados (factores) y calculó las posibilidades de que todos los 123 factores, los cuales tuvieron que estar presentes para que existiese la tierra como la conocemos, pudieran haberse reunido — es decir “sólo suceder” — por sí mismos.

Algunos de esos parámetros necesitan ser aquí listados para comenzar a apreciar la complejidad de sus cálculos.

Él calculó un valor exacto para el tamaño, el tipo y la ubicación de la galaxia, el nacimiento del sol, la proximidad de la nébula solar a una erupción de súper nova, el número de lunas, la masa y distancia de las lunas, la fuerza de las mareas, la inclinación del eje del planeta, la distancia planetaria de las estrellas, la distribución global de los continentes, el grosor de la corteza terrestre, la transparencia atmosférica, la presión, la viscosidad, el nivel de bióxido de carbono, la cantidad de cloro, cobalto, cobre, flúor, níquel, potasio (y muchos otros elementos en la corteza terrestre), la tasa de oxígeno a nitrógeno, la actividad volcánica y muchas más. Luego, el Dr. Ross ejecutó un cómputo matemático final antes de llegar a una conclusión final de las posibilidades de que el universo entero produjese siquiera una tierra.

Los resultados de sus cálculos — de encontrar todos los 123 parámetros en una sola tierra son: “existe menos de una probabilidad en 10 a la 139ª potencia (diez mil trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones de trillones) de que siquiera un planeta pudiera ocurrir en algún lugar del universo”.

¡Esto representa un montón de ceros!

Tan sólo unas pocas décadas atrás, el número más grande conocido por los matemáticos era un vigintillón — o un uno con 63 ceros. Un cuatrillón tiene quince ceros y un quintillón tiene dieciocho. Tan gigantes como son esos números, las probabilidades de que una tierra aparezca en cualquier lugar del universo representa un número tan inmensamente grande como para dejar enano a un cuatrillón.

¡Entienda! El universo es inseparable de las leyes de las matemáticas. En otras palabras, la aparición de una sola tierra en algún lugar del universo es una probabilidad absolutamente imposible. ¡Cualquier matemático “que se aprecie” admitiría que la tierra fue creada exactamente como la vemos!

Científicos y ateos avergonzados

Este folleto representa una fracción de todo lo que yo estudié en preparación para escribirlo. Fácilmente podría ser de mil páginas sin agotar el material disponible para estudio. No obstante, todas las cosas, incluyendo éste folleto, tienen un límite razonable.

Pablo describió a aquellos quienes se rehúsan a aceptar la montaña de evidencias que demuestran la existencia de Dios. Él escribió: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto [obvio]; pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” (Rom. 1:19-21). La ciencia moderna es dejada sin excusas cuando ésta elige creer y enseñar la evolución e ignorar la existencia de Dios. Se ha dicho: “no hay alguien más ciego que aquel que se rehúsa a ver”. Si la gente se rehúsa a aceptar pruebas — evidencias — verdad — acerca de la existencia de Dios, entonces no hay absolutamente nada que pueda decirse para borrar su ceguera voluntaria. Recuerde, sólo “el necio dice en su corazón, no hay Dios”.

Una cita final de la ciencia resume mejor el porqué muchos ateos y evolucionistas viven en un mundo de frustración y desilusión:

“Encontrar un comienzo diferente del universo fue algo que la mayoría de los científicos no anticiparon y que hace sentir a la mayoría de ellos, como Einstein, enormemente incómodos. ‘Hay un tipo de religión en la ciencia,’ dice Jestrow, ‘ésta es la religión de una persona que cree que hay un orden y armonía en el universo, y que cada evento puede ser explicado de una manera racional como el producto de algún evento previo: cada efecto debe tener su causa, no hay Primera Causa.’ Pero aquí hubo un Primer Efecto. El universo, según concuerdan ahora muchos astrónomos y físicos, tuvo un comienzo distinto. Por lo tanto, debe haber una Primera Causa, un Accionador Primario — Dios — quien puso el universo en movimiento. ‘Para el científico que ha vivido por su fe en las montañas de la ignorancia, él está a punto de conquistar la más alta cumbre; y al llegar hasta el final de la roca, él es saludado por una banda de teólogos que han estado sentados allí por siglos’”(The New American, “Divine Design” [El Nuevo Americano, “Diseño Divino,”] D. Behreandt, 18 Dic., 2000).

Al escéptico

Entre los eruditos en el Mundo Occidental, los términos populares para aquellos quienes se a rehúsan aceptar la autoridad de un Dios Todopoderoso son: “deístas,” “racionalistas,” o más popularmente “altos críticos”.

La Biblia enseña que “Por cuanto los designios de la carne son enemistad [hostilidad] contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Rom. 8:7). Esta es la tendencia natural de todos los seres humanos — incluyéndolo a usted — aunque muchos jamás lo creerán o lo admitirán. (Vea también Jeremías 17:9) No hay prueba, evidencia, hecho, lógica o razonamiento que pueda causar que alguien que esta indispuesto a hacer a un lado su naturaleza natural, su prejuicio automático en contra de creer y de rendirse a la autoridad de un Dios amoroso, lo haga. La predisposición natural y el prejuicio en contra de la creencia de un Dios Todopoderoso, quien les dice cómo vivir, ¡es suficiente para evitar que la mayoría admitan las pruebas contenidas en este folleto!

¿Qué hará usted?

En su folleto ¿Existe Dios? Herbert W. Armstrong concluyó con esta declaración bajo el subtítulo “El Reloj Maestro del Universo”.

“Pero entonces usted, Sr. Escéptico — usted ve en el gran y vasto cielo el RELOJ MAESTRO del universo, el cual nunca pierde un segundo — el reloj perfecto por el cual debemos ajustar constantemente todos nuestros relojes imperfectos hechos por el hombre — y usted me dice: ‘¡Que todo eso simplemente SUCEDIÓ al azar!’ ¡Que no hubo un Gran Relojero! Que ninguna mente Maestra pensó ni planificó ese vasto universo ni lo trajo a existencia, ni puso cada estrella y cada planeta en su sitio exacto e inició la multitud de cuerpos celestiales que cursan a través del espacio, cada uno en su órbita prescrita, en su precisión ordenada. Que el se formó a sí mismo, se unió, se ensambló y comenzó a funcionar por su cuenta. Que no hubo inteligencia — ni planificación — ni creación — ¡ni Dios!

“¿Usted me dice eso a mí?

“Si usted puede, yo le respondo que no respeto su inteligencia. Y el Dios a quién yo reconozco le responde a usted: ‘Dice el NECIO en su corazón: No hay Dios’ (Sal 14:1; 53:1).

“Si usted puede ver a su alrededor y observar cuán inteligentemente planeado y ejecutado es todo en la naturaleza y en las plantas y en la vida animal — todo lo que vemos, excepto la bella obra de las manos de Dios que ha sido remendada, estropeada y contaminada por la torpe mano del hombre que ignora y rechaza a Dios — y luego dice que usted duda de la existencia de un todo sabio, todo conocedor y todopoderoso Dios Creador, ¡Entonces yo no tengo mucha fe en su proceso racional o en su sinceridad como buscador de la verdad!”

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