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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
David C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

Usted puede construir un matrimonio feliz

por David C. Pack

La mayoría de las parejas casadas carecen de la verdadera felicidad—­ y no tienen idea de cómo construirla. Dios instituyó el ­pacto del matrimonio—y los principios que gobiernan su éxito. Sin ellos, la verdadera felicidad es imposible. ¡Con ellos, USTED puede experimentar un gozo desbordante que nunca ha conocido!

¿Cuántas parejas casadas verdaderamente felices conoce usted? — y ¿está seguro de que en verdad éstas lo sean? ¿Es su matrimonio feliz? ¿Está disfrutando de la vida que anticipó? Las estadísticas sugieren que la respuesta probablemente sea: “No”.

La mayoría de las personas casadas son infelices — con muchas virtualmente en la miseria. No tienen idea de qué hacer al respecto o dónde acudir en busca de respuestas. Millones tropiezan en el camino, pasando de un problema marital a otro, sin saber cómo hacerles frente — ¡mucho menos cómo resolverlos!

La vida matrimonial ha sido el blanco de bromas sin fin, donde la conducta tradicional y las funciones de los esposos y las esposas son ridiculizadas — y descritas como una esclavitud a la que sólo las personas tontas entran. Muchos equiparan el matrimonio con la entrega de su “libertad” a un estado infeliz menor de la existencia.

Otros eligen casarse, creyendo sinceramente que encontrarán la felicidad perfecta — que “vivirán en amor” — sólo para descubrir que la verdadera felicidad está lejos de ser automática. Algunos incluso llegan a la conclusión, a menudo en cuestión de días, que el matrimonio fue la peor decisión de su vida.

Tristemente, muchos entran al matrimonio sin entendimiento, sin preparación, sin entrenamiento y sin idea de cómo lograr una vida de felicidad con la pareja de su elección. Muchas parejas pasan mucho más tiempo planificando la boda de un solo día que el matrimonio para toda la vida que debe seguirla. Como resultado, más de la mitad de todos los matrimonios fracasan, terminando en divorcio, y a menudo con los ex-cónyuges volviéndose ¡enemigos mortales! de sus compañeros anteriores. Otras parejas son tan infelices, pero tal vez no pueden pagar un divorcio, o permanecen juntos sólo por los hijos o por otros motivos sociales o de negocios.

¡Qué trágico! y ¡cuán completamente innecesario!

Programados para fracasar

¿Por qué tan pocos han sido capaces de encontrar siquiera una medida del gozo que inicialmente creyeron que el matrimonio traería? ¿Por qué muchos otros simplemente decidieron vivir juntos, evitando el compromiso, y de este modo reduciendo artificialmente el número creciente de divorcios? ¿Por qué muchos admiten abiertamente que no confían en su cónyuge? ¿Por qué más del 80 por ciento de los matrimonios experimenta el adulterio? ¿Por qué tanta confusión desenfrenada sobre el matrimonio y su propósito?

¿Qué ha llevado a la institución una vez sagrada del matrimonio a un estado tan deplorable?

Esto no es un accidente. El hecho que el matrimonio haya sido objeto de bromas sin fin es sólo el comienzo de la historia.

Considere cómo el matrimonio es representado de manera rutinaria en los medios de comunicación. Reflexione en los muchos programas de televisión que incontables millones de personas han estado viendo por décadas. Se han ido Ozzie y Harriet (los Nelson), Leave it to Beaver (los Cleavers), Los Walton, La pequeña casa en la pradera y más imágenes similares de las familias de los 50s, 60s y principios de los 70s. En su lugar llegaron Todo en la familia (Archie Bunker), Roxana, Los Simpson, Los Osbournes, Amigos, Will y Grace, Todo el mundo ama a Raymond, Casados con hijos, El show de los 70s y otros demasiado numerosos para mencionarlos.

Los libros y películas también han ampliado y empeorado este descenso en todos los sentidos. Fornicación, cohabitación, adulterio, homosexualidad y cualquier otro imaginable “estilo de vida alternativo” que ahora incluye “matrimonio” del mismo sexo, han sido mostrados miles y miles de veces en los medios de comunicación. Invariablemente, estos programas, películas y libros han descrito la inmoralidad desenfrenada como emocionante, fascinante y misteriosa — y la “norma” virtual para lo que es ahora la gran mayoría.

Su impacto en el matrimonio ha sido impresionante. El matrimonio se ha convertido en el hazmerreír. Todas las imágenes saludables de los matrimonios, familias y modelos de conducta del pasado han casi desaparecido. Tristemente, muchos millones han copiado los nuevos modelos modernos, desechando los matrimonios y las familias tradicionales como reliquias obsoletas que la historia ha desechado correctamente.

Las generaciones recientes han sido condicionadas a creer que el matrimonio es mejor “la segunda vez”. Según esta lógica, ¡el tercer matrimonio sería aún mejor!

Acompañando a estas tendencias ha estado el correspondiente descenso en los valores tradicionales y la importancia del carácter — en todo el mundo. Bajo un constante ataque, los principios de recto e incorrecto — bueno y malo — y de la antigua “justicia” e “injusticia” — se han desdibujado y desmoronado. ¿Cuántas personas ya no hablan de carácter, una vez llamado virtud?

Con la fuerte caída del carácter básico ha llegado una falta de voluntad para mantener su compromiso con los votos intercambiados en el día de la boda. Con la casi desaparición de la ética, los estándares, la realidad fundamental y el conocimiento básico de lo correcto e incorrecto, se ha llegado a la asunción de que cuando surgen dificultades en el matrimonio, como inevitablemente sucede con los seres humanos imperfectos, las parejas deben simplemente tomar la salida fácil — ¡el divorcio!

El autor del matrimonio

¿Por qué tan pocos entienden que hay grandes principios — ¡leyes espirituales! — que gobiernan lo que la mayoría piensa que es simplemente un acuerdo civil? ¿Cuántos reconocen que hombres y mujeres tienen roles separados, diferentes, ordenados por Dios que deben ser entendidos para que el matrimonio tenga éxito? ¿A cuántas parejas se les ha enseñado el verdadero propósito del matrimonio? ¡La mayoría ya ni siquiera sabe el origen del matrimonio, mucho menos las respuestas vitales de estas y otras importantes preguntas relacionadas!

Las respuestas a estas preguntas son conocimiento revelado — conocimiento que el hombre por sí solo no puede discernir — Dios debe revelarlo.

En lugar de la verdad revelada, la educación moderna ha enseñado la gran mentira de la evolución — que la vida está en evolución continua a un estado superior. Los burladores, prefiriendo creer que los seres humanos son el producto de la suerte ciega y muda, rechazan el relato bíblico de que Dios creó sobrenaturalmente dos personas literales, Adán y Eva, y luego los identificó como la primera pareja casada de la historia.

Por supuesto, aquellos que creen en la ficción no probada de la evolución también deben creer que, en algún momento, los hombres inventaron la institución del matrimonio. Creer lo contrario es incompatible con la evolución. Uno no puede tener las dos cosas. O Dios creó el matrimonio o el hombre lo hizo.

¡Pero los seres humanos no crearon el matrimonio! Por lo tanto, aparte de Dios, ellos no pueden conocer su verdadero propósito — o las claves para décadas de felicidad con la misma persona. No es nuestro propósito aquí probar que Dios existe o que la Biblia es Su palabra inspirada. Tenemos numerosos folletos que se enfocan en estos temas. Por lo tanto, vamos a comenzar con el hecho de que el Dios Todopoderoso, quien hizo los cielos y la tierra, también diseño y creó el matrimonio.

Aunque el matrimonio parece ser más que una unión física, comenzando con una ceremonia de boda realizada por el hombre, en realidad es una institución divina creada por Dios. Como el verdadero autor del matrimonio, Dios sabe lo que hará que tenga éxito, lo que trae suprema felicidad y gozo — o fracaso, terminando en divorcio y vidas destruidas. Este mismo Dios revela claramente este conocimiento en Su Palabra.

Por cada efecto hay una causa. Cuando un matrimonio experimenta los efectos correctos, produciendo felicidad, es porque las causas correctas han sido entendidas y practicadas. Cuando un matrimonio está lleno de problemas de todo tipo, causando una gran infelicidad, las causas correctas han sido desconocidas o ignoradas.

El Dios Creador diseñó el matrimonio para ser una fuente de gran felicidad, algo que cada pareja anhela. Usted puede tener un emocionante, feliz y exitoso matrimonio, pero sólo si sigue la fórmula prescrita de Dios. Este folleto revela la fórmula — las causas — detrás de un matrimonio feliz. Revela la plena verdad de cómo construir un maravilloso y feliz matrimonio. Examinaremos los principios básicos, desconocidos por todos excepto unos pocos que están dispuestos a estudiar de verdad y creer en la Palabra de Dios para ver lo que Él instruye.

Las instrucciones de Dios desde el principio

La primera referencia bíblica al matrimonio se encuentra en Génesis 2. Esta describe a Adán y Eva siendo reunidos por Dios, formando la primera unión matrimonial de un hombre y una mujer en la historia. El relato comienza en el versículo 18.

Note: “Y dijo el Eterno Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea [del hebreo: “apropiado o conveniente”] para él”.

Dios explica que el hombre y la mujer no fueron diseñados para estar solos. Las personas nunca funcionan tan bien, — y no son tan productivas — cuando están solas. Los hombres fueron creados — diseñados — para necesitar un asistente, una ayuda, a otra persona que esté a su lado. Por supuesto, la mujer también es ayudada por el hombre en diversas formas.

Los estudios muestran que la persona promedio se vuelve más feliz después del matrimonio. Este aumento en realidad ha sido medido, y estos estudios han mostrando que, sin importar el nivel previo de felicidad de la persona, ésta recibe al menos un pequeño estímulo.

Los versículos 19 y 20 describen a Adán mirando a todos los animales que Dios había creado y no hallando ninguno apropiado para él. Así que, en el versículo 21, Dios lo puso a dormir, tomó una costilla de su costado y creó a la mujer: “Y de la costilla que el ETERNO Dios tomó del hombre, hizo [del hebreo: “construyó”] una mujer, y la trajo al hombre” (vs. 22).

Note ahora, el versículo 23. Adán se dio cuenta que la mujer era, literalmente, parte de él — que ella había salido de él — “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada”.

Aquí está la primera instrucción registrada de Dios sobre la institución del matrimonio. A continuación, le dice lo que deben hacer a Adán y Eva una vez casados: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (vs. 24-25).

Las parejas casadas deben vivir juntas, formar un nuevo hogar, separados de sus padres. La referencia a “y serán una sola carne”, es una situación de las relaciones sexuales dentro del matrimonio. El versículo está explicando dónde pertenecen las relaciones sexuales — ¡dentro del matrimonio!

¡Este relato establece el matrimonio como Dios lo ordenó! Esta institución fue creada, diseñada y presentada a la primera pareja humana — Adán y Eva — como la forma que Dios quería que los dos sexos vivieran juntos.

Note ahora este pasaje en Eclesiastés. Salomón, el hombre más sabio de todos los tiempos, describe por qué la unión de dos personas es mejor que una sola: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo” (4:9).

El versículo 10 continúa explicando las ventajas de estar casado: “Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. Ahora note el versículo 11: “También, si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; más ¿cómo se calentará uno solo?”

El versículo 12 añade: “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Note la frase “y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Esto establece el número mínimo para ser una familia. Un hijo hace a cualquier pareja “tres dobleces”. Para ser una cuerda — un “cordón” — se requiere un mínimo de tres hebras, haciendo posible tejerlos juntos. Cada hijo adicional fortalece aún más el matrimonio, hace la cuerda más fuerte, une a la familia, haciendo más difícil que una pareja se desintegre. Dios explica que producir una familia es fundamental en el matrimonio. Se les había dicho a Adán y Eva: “Fructificad y multiplicaos” (Gén. 1:28).

La responsabilidad del esposo

El pasaje más importante en el Nuevo Testamento sobre el matrimonio y el papel específico de esposos y esposas se encuentra en Efesios 5:22-23. Este pasaje describe la comprensión más fundamental que cada compañero debe aportar al matrimonio.

Comenzando en el versículo 25, Dios describe a través de Pablo, la instrucción al esposo: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. ¡Esto enfatiza la importancia a los esposos de mostrar un amor verdadero, sincero y profundo por sus esposas!

¡La primera y mayor responsabilidad del esposo es indefectiblemente, amar a su esposa! Inicialmente, muchos esposos tratan de hacer esto, pero su esfuerzo se desvanece con el tiempo. Los hombres a menudo comienzan a tomar por sentado a sus esposas, sin comprender que deben amarlas “como Cristo amó a la Iglesia”. Este es el altísimo nivel que Dios establece — un infinito, ilimitado amor — con la forma en que Cristo cuida a Su prometida, la Iglesia. Cristo nunca renuncia a la Iglesia, sino que perdona, entiende, es paciente, tolera y trabaja con quien va hacer Su esposa.

Los próximos versículos describen cómo trabaja Cristo con la Iglesia — cómo un esposo debe tratar a su esposa. Este ejemplo culmina en los versículos 28-29 con esta instrucción: “Así, también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la Iglesia”.

Estas son palabras poderosas, sobre todo al final del versículo 29. Muestran un imperecedero e interminable interés altruista por la esposa de parte del marido. Él tiene que amarla tanto como a sí mismo. Esa es una tarea difícil, pero es un reflejo del hecho de que la primera mujer (como un tipo de todas las mujeres) literalmente, vino de un hombre — de su carne.

Los versículos 30-31 hablan directamente de Génesis 2. Aquí, Pablo explica que su instrucción sobre el matrimonio se deriva directamente del pasaje que ya hemos leído. El Nuevo Testamento apoya al Antiguo. Note: “Porque somos miembros de Su cuerpo, de Su carne y de Sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”.

Ahora lea el versículo 33. En él se resume el papel del marido y presenta el aspecto más importante del papel de la esposa, lo que ella debe entender en el matrimonio: “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.

La responsabilidad de la esposa

¿Qué acerca de las esposas? ¿Cuál es el aspecto más importante — responsabilidad — que Dios requiere que ella desempeñe en el matrimonio? Leamos ahora la obligación más importante para las esposas. Pocas parejas casadas entienden este gran punto.

Note el versículo 22: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”. La sociedad ha revertido completamente, incluso denigrado, lo que estamos leyendo de las páginas de la Biblia. Sin embargo, esto es lo que Dios, como el Autor del matrimonio requiere de la mujer y lo que hace que funcione.

A la mayoría de las mujeres se les enseña hoy día, que son iguales en autoridad que su marido. Ciertamente, las mujeres son iguales ante Dios como seres humanos. Los hombres no son más importantes o mejores que las mujeres. Pero Dios coloca al hombre a cargo del matrimonio. Este versículo es claro.

El consejero típico de parejas desprecia este principio, viéndolo como arcaico, pasado de moda, fuera de lugar. Muy pocas futuras esposas entran al matrimonio después de haber sido enseñadas acerca de estar sujetas a la amorosa autoridad de sus esposos. ¡La mayoría ridiculizará y rechazará absolutamente esta idea!

Hace algunos años, llevé a cabo una boda donde casi nadie de los asistentes estaba familiarizado con Efesios 5. Durante la ceremonia, mientras esta y otras escrituras relacionadas fueron leídas, la esposa prometió someterse — estar sujeta — a su esposo. Escuchamos reírse disimuladamente a algunas de las mujeres más “sofisticadas” en la audiencia. Después, varias se acercaron a la novia, bromeando y preguntándole si ella realmente “hablaba en serio” o si fue “sólo para la ceremonia”.

Prácticamente todos estaban esperando que ella realmente no hubiera querido decir lo que dijo — que esto fuera mera formalidad. Un par de mujeres de hecho se acercaron a mí comentando cuán “novelesco” y “dulce” era que algunas mujeres todavía podían pensar de esta manera. Por su puesto, la implicación en sus voces era que esto ciertamente nunca sería de esta forma en sus matrimonios.

Lo más sorprendente quizá no fue que estas mujeres no estuvieran de acuerdo con la sumisión de las esposas a sus maridos, sino que vieron el intercambio de los votos solemnes que Dios ordena, como poco más que una formalidad — ¡una declaración realizada para el espectáculo!

No es de extrañar que muchos matrimonios ni siquiera duren cinco años. Aunque todas las parejas quieren ser felices, casi ninguna sigue la fórmula de Dios para conseguirlo. ¡Y luego se preguntan por qué son tan miserables!

El paralelo de Cristo y la Iglesia

Ahora note los dos siguientes versículos en Efesios 5: “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (vs. 23-24).

Este pasaje es también absolutamente claro. No sólo el esposo es la cabeza de la esposa — su líder — sino que, así como el esposo ama a su esposa, esto también hace paralelo con la forma en que Cristo dirige la iglesia. Ciertamente la Iglesia no es igual en autoridad a Cristo. Todos los que creen este versículo deben reconocer que la mujer está bajo la autoridad del esposo.

Dios no deja duda de que el esposo es el líder — quien marca la pauta — en el hogar. Su ejemplo debe sobresalir como un líder — no sólo como alguien que está “a cargo”, actuando de forma agresiva, diciendo, “¡yo soy el jefe!” Recuerde, él debe amar a su esposa. Su liderazgo, al frente del hogar, debe reflejar el amor de Dios. Pero la mujer debe sujetarse a él. Ningún hombre puede dirigir a una mujer que no quiere ceder a su autoridad.

Recuerde, el versículo 24 revela que la mujer está sujeta a su propio marido: “así como la Iglesia está sujeta a Cristo”. Esto no deja lugar para que ambas partes estén a cargo.

Trate de decirle al dueño o al director general de una compañía que sus empleados deben tener voz y voto en las decisiones — o a un presidente o primer ministro que la ciudadanía debería poder rechazar su gobierno — o a un entrenador de fútbol que sus jugadores deban ser capaces de hacerse cargo del equipo cuando lo consideren necesario.

En toda organización, institución, compañía, equipo de fútbol, nación, rama militar u otra entidad, alguien tiene que estar en a cargo última instancia. Los gobiernos y las organizaciones de este mundo reconocen esto. Nadie podría considerar unirse a un equipo de fútbol donde todos los jugadores fueran iguales al entrenador. Esto traería un caos — y probablemente cada juego terminaría en derrota.

¿Por qué, entonces, no pueden millones de personas reconocer que el matrimonio no es diferente — que la unidad más básica de todas las sociedades, la familia, debe tener alguien que tome la decisión final? ¡Alguien debe estar a cargo! Cuando los hijos aparezcan en la familia, deben saber quién es el líder y quién el asistente. En Génesis, Dios dijo que la mujer era la “ayuda” del hombre — ella era su asistente, y fue hecha “idónea” para él, como una asistente.

Entienda que este modelo general para el matrimonio debe ser aceptado como un proyecto de Dios — el punto de partida fundamental para que un matrimonio pueda tener alguna esperanza de éxito. Una vez más, “los expertos” en matrimonio y aún los ministros de este mundo no están de acuerdo. Los terribles frutos de sus instrucciones, que hombre y mujeres son iguales — ambos a cargo — muestran que ellos ¡no saben de que están hablando! Debido a que la mayoría no examina la Palabra de Dios para ver la explicación de este modelo, el divorcio está explotando en la mayoría de los países y culturas de este mundo.

Como funciona

Hoy en día, muchos hombres no están dispuestos a tomar la iniciativa en el matrimonio. Por supuesto, muchos se casan sólo para descubrir que su esposa no tiene ninguna intención de dejarlo tomar el mando. Este es otro problema.

La sociedad ha visto la casi desaparición de un liderazgo fuerte, con la mayoría de los hombres ya sin saber cómo dirigir. Esto crea un vacío crucial en el matrimonio — y frustra a las mujeres, que fueron diseñadas por Dios para seguir naturalmente al fuerte, pero amoroso liderazgo de un hombre sabio. Las mujeres fueron diseñadas con la necesidad de saber que sus esposos las aman, y que les proveerán y cuidarán de ellas. ¡Una mujer debe sentir que, si es necesario, su esposo la defenderá con su vida (Efe. 5:25)!

La comprensión de estas cosas deja a una mujer mucho más segura y cómoda en el papel de seguidora.

La mujer casada con un hombre que no dirige, pasará su matrimonio frustrada, incapaz de saber cuándo aceptar pasivamente la indecisión o hablar y tomar acción, porque su marido no lo hará. Muchas mujeres se ven obligadas a entrar en un vacío de liderazgo en sus casas, debido a que el hombre no lo llenará — y alguien tiene que hacerlo. ¡Alguien tiene que tomar la iniciativa cada vez que dos o más personas no hacen nada!

Por otra parte, algunos hombres ven su papel de esposos guiando a sus esposas como un sargento que lleva reclutas. Ellos tratan de manejar a sus esposas, mandándolas, frustrándolas y aplastándolas.

Ninguna mujer quiere sentir que sus opiniones no cuentan — que sus puntos de vista no importan, porque el hombre es un “sabelotodo”. Esto no es mejor, y es aún en cierto modo peor, que un matrimonio donde el hombre prácticamente no dirigirá. Para que el matrimonio logre la felicidad y la paz que Dios quiere, estos dos extremos se deben evitar.

Los esposos deben dirigir gentil y amorosamente a sus esposas, permitiéndoles hablar, pidiéndoles su consejo — y usándolo cuando sea apropiado. El esposo sabio sabe que su esposa es su mejor consejera — que ella lo conoce mejor y sabe cómo compensar sus puntos débiles.

En Colosenses, Pablo repite, en forma de sinopsis, la instrucción para los esposos y las esposas. Como en Efesios, la responsabilidad de la esposa se menciona primero. Note: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas” (3:18-19).

La razón por la cual el papel de la esposa es mencionado primero es porque el gobierno de la familia debe ser establecido antes que algo productivo se pueda alcanzar. Una vez más, el marido debe guiar amorosamente a la esposa — y por ello es que Dios inspira a Pablo a registrar esto dos veces. Pero si la esposa no se somete, el matrimonio no durará. Todo el amor del mundo por parte del esposo no va a mantener un matrimonio si la esposa está determinada a estar a cargo. Además, todo el “gobierno” de la familia en el mundo no lo mantendrá unido si el esposo no ama verdaderamente a su esposa.

¡Ningún matrimonio exitoso puede tener uno — cualquiera de ellos — sin lo otro!

Otro punto vital debe ser entendido. Dado que evidentemente la mujer también debe amar a su marido, y esto no ha sido declarado directamente, el marido también debe periódicamente (esto ha sido mencionado) estar dispuesto a ceder a la posición más sabia de la esposa o punto de vista sobre cualquier cuestión determinada. Él debe ser lo suficientemente humilde como para seguir su consejo, cuando su plan sea mejor que el suyo. ¡Por cierto, sintiéndose más apreciada, entendida y valorada, el amor de la mujer por su marido crecerá!

Esposos, sean suficientemente sabios y estén dispuestos a buscar el consejo de sus esposas. Esfuércense por entrenarse a querer las ideas de ellas. ¡Recuerde, cuando se combinan dos ideas parcialmente buenas puede llegar a ser ya sea una buena, muy buena o incluso una maravillosa idea!

Su esposa tiene mucho más para ofrecer, pero usted debe estar dispuesto a recibirlo.

El vaso más frágil

Ser un líder significa señalar algunas veces los errores o debilidades de aquellos que le siguen. Dado que obviamente esto incluye a las esposas, los esposos no deben hacerlo a menos que entiendan una de las diferencias básicas entre hombres y mujeres.

Note como Dios instruye a los esposos a entender estas diferencias: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como el vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (I Pedro 3:7).

¿Se dio cuenta de la frase “el vaso más frágil”? Las esposas son físicamente más débiles, y por lo general más pequeñas que sus maridos. Los esposos deben entender esto, pero esto no significa que la mujer sea mental o espiritualmente más débil que su esposo.

Si un hombre necesita traer un asunto a la atención de su esposa, él siempre debe ser extremadamente gentil y amable en la forma en que lo presenta. Él debe esforzarse, tanto para inspirar y alentar a su esposa a mejorar. Recuerde, Colosenses 3:19 instruye a los esposos: “no seáis ásperos con ellas”. Nadie quiere que le hablen mal, ser menospreciado, humillado o ser el blanco de bromas. Él debe dejarle a su esposa su dignidad, entendiendo que ante Dios ella es tan importante como él. El esposo cruel, áspero, verbalmente abusivo, que menosprecia a su esposa, responderá a Dios por haber abusado de su autoridad. ¡Ningún esposo que hace esto ama a su esposa “como Cristo ama a la Iglesia”!

Esposas, exhorten a sus maridos

Al igual que los esposos deben continuamente exhortar a sus esposas, así las esposas deben hacerlo con sus maridos. Los hombres necesitan exhortación — a veces mucha. Ellos necesitan ser inspirados hacia el éxito por sus esposas y decirles que pueden lograr y hacer más de lo que creen posible. Nada es más importante para un marido que escuchar que su esposa cree en él, que lo respalda, que sabe y tiene confianza en que él va a lograr lo que se ha propuesto hacer. Él debe escuchar de apoyo en una base regular.

Esposas, asegúrense de hacer esto de forma gentil, sin atacarlos, acosarlos o persistiéndoles a lograr el éxito. Y asegúrese de que usted quiere que tenga éxito por las razones correctas — porque es bueno para él, la familia y el matrimonio, no sólo bueno para usted.

Por supuesto, un hombre debe exhortar a su esposa exactamente por las mismas razones. Él también debe querer que ella desarrolle su potencial.

Las parejas en un matrimonio deben querer entre sí ser todo lo que puedan ser — verse crecer más allá de donde están, logrando más, utilizar sus talentos, trayendo una mayor felicidad el uno al otro y al matrimonio en su conjunto.

Esposas, entiendan que su marido se encuentra bajo presión en el trabajo. No es fácil ir a trabajar en este mundo. Obviamente, algunas de ustedes tienen trabajos de tiempo completo. Si es así, ustedes conocen la tremenda presión y dificultad en estos trabajos diarios del mundo. Esta es una era estresante, quizás la más estresante que el mundo haya visto. Exhorte a su esposo si él está bajo tensión — y esposos obviamente deben exhortar a sus esposas si están bajo una presión inusual en el hogar. En cualquier caso, cada uno debe comprender el punto de vista del otro — lo que el otro podría estar padeciendo — como fue su día o el de él — tratando de estar tranquilos, pacientes y tolerantes del desánimo ocasional del cónyuge.

Siempre esfuércense por alentarse el uno al otro, mostrándole a su cónyuge el panorama general hacia donde está yendo el matrimonio. “¡Enfatice lo positivo! ¡Elimine lo negativo! Y no se meta con el Sr. A-medias”, como dice el viejo refrán.

Esto no es sólo un cliché. Realmente funciona, si usted trabaja poniendo en práctica estas cosas entre sí. ¡Las palabras alentadoras significan tanto para las personas que están cansadas, desanimadas, deprimidas o frustradas!

El fino arte de la comunicación apropiada

Los malos entendidos, la mala comunicación o la falta de comunicación es una de las principales causas de divorcio. El papel del esposo es tratar de tomar la iniciativa en la comunicación apropiada con su esposa.

Los esposos deben entender que la esposa ha estado con frecuencia en casa todo el día con los niños. Ella puede estar frustrada y en una urgente necesidad de conversar con alguien mayor de 5 — o incluso de 15 años. El marido que viene a casa del trabajo sin querer hablar, sino más bien sentarse, tomarse una cerveza, leer el periódico y ver las noticias, le ha impedido efectivamente a su esposa toda comunicación con otro adulto.

No olvide sus necesidades de ella, hable con ella, averigüe como le fue en su día. Muestre interés en lo que ella ha logrado y lo que pudo haber sucedido con los niños. Siéntese con ella y permítale que exprese lo que fue importante en las últimas 8 a 12 horas de su vida.

Yo recuerdo que mis padres siempre dejaban lo que estaban haciendo para sentarse y compartir lo que había ocurrido en su día. Mi madre siempre detenía de inmediato lo que estaba haciendo cuando mi padre llegaba a casa para que él pudiera decirle sobre sus viajes. Durante muchos años, mi padre fue un vendedor muy exitoso. Mi madre quería oír de las perspectivas que había perseguido. Pero sus conversaciones siempre terminaban con él mostrando interés por su día. Mi padre siempre quería saber cómo “habían marchado las cosas con los niños” — y todo lo que había sucedido. Ellos practicaron esto durante mi infancia.

Maridos: Hagan preguntas. Hablen de algo. Esfuércense siempre por tomar la iniciativa en la comunicación. Discutan las finanzas. Hablen de las metas que se han establecido, y posiblemente han logrado, aunque siempre reconociendo que su tono de voz es importante. Las mujeres son muy sensibles al tono de voz — ya sea áspero y altanero o delicado, comprensivo y considerado.

El tipo fuerte y silencioso puede funcionar en las películas, pero no funciona bien en el matrimonio. La mejor manera de frustrarse mutuamente es no comunicarse entre sí. Invariablemente, este problema comienza con el esposo, pero podría no terminar allí.

Esposas, asegúrense de ser abiertas con su esposo. Es posible que por naturaleza sea “más verbal” o “menos verbal” que él. Dependiendo de cuál sea el caso, esfuércese por escuchar un poco más, o hablar un poco más. La pareja debería esforzarse por encontrar un balance en la comunicación, con cada uno expresando una opinión sobre las cosas en su mente.

Esposos y esposas siempre deben ambos recordar hablar sus problemas entre sí, mientras confían en Dios por un entendimiento espiritual final. Todos los problemas siempre se deben hablar con Dios. Las esposas, particularmente, deben dialogar sus problemas espirituales con sus esposos, mas nunca deben descuidar recordar que Dios es el Único que finalmente los guía y ayuda espiritualmente. Su esposo no puede otorgarle la salvación.

En realidad, es una forma de adulterio discutir los problemas íntimos (incluso los que no son sexuales) con alguien que no sea su pareja. Esta es una forma de deslealtad — compartir fuera del matrimonio las cosas que son altamente personales para el matrimonio. ¡La comunicación apropiada dentro del matrimonio significa nunca “sacar los trapos sucios” o los problemas personales fuera del matrimonio! Sin embargo, una esposa siempre debe sentir que también puede buscar consejo espiritual de su ministro (aquellos que son verdaderos ministros de Dios). Su marido no tiene autoridad para impedirle hacer esto, pidiéndole que reciba toda ayuda espiritual de él. Él debe reconocer que podría no estar calificado para guiarla en ciertas áreas de desarrollo espiritual.

Compártanse a sí mismos el uno con el otro. ¡Sean abiertos! Es un serio error no comunicarse en el matrimonio. Esto causa que crezca un distanciamiento entre sí, sintiendo que no saben lo que está en la mente del otro. Invariablemente, esto conduce a una distancia real, a menudo seguida por un último distanciamiento entre las dos partes — ¡el divorcio! Qué triste cuando dos personas que parecían una vez no poder encontrar tiempo suficiente para hablar de todas las cosas que estaban en la mente de cada uno, ya no se encuentren interesados en ninguna clase de conversación.

Una nota final, eviten discusiones a toda costa. Nada productivo viene de discusiones acaloradas. El efecto devastador de este tipo de “comunicación” dura más, y afecta profundamente, más de lo que la pareja que lo hace siquiera puede comenzar a darse cuenta. Si usted está equivocado, siempre discúlpese. Defender lo indefensible es tonto e improductivo. Nunca acumule sentimientos para luego lanzarlos en un momento acalorado. Asegúrese que su conversación refleje lo que a usted le gustaría escuchar de su esposo o esposa. La regla de oro — “Haz a otros lo que te gustaría hicieran contigo” — ¡es también la regla más grande de comunicación dentro del matrimonio!

“Cuidadosas de la casa”

Como se ha mencionado, la sociedad ha enseñado a las mujeres que pueden lograr grandes éxitos — ser más “completas” y “realizadas” — si salen de la casa, para entrar en el mundo del trabajo diario. Se les enseña a competir con los hombres en el ámbito empresarial. El problema con esto es que Dios revela que este no es el rol natural de la mujer. Vamos a examinar lo que Él dice que es su rol natural.

Note la instrucción de Pablo para las mujeres más jóvenes en la Iglesia: “que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:4-5).

Este es un pasaje poderoso, que contiene muchos puntos útiles para las mujeres jóvenes en particular y a todas las mujeres en general. Lea cuidadosamente cada frase y observe cómo las mujeres mayores (vs. 3) están para enseñar a las mujeres más jóvenes estas cosas. Esto se hace en raras ocasiones porque la mayoría de las mujeres más jóvenes ya no tienen interés en que se les enseñe nada — y mucho menos de los “valores antiguos” por “mujeres mayores”.

Este versículo enseña que las esposas deben amar a sus maridos e hijos. Esto es más obvio. Pero el versículo 5 explica que ellas son además “cuidadosas de su casa”, así como también “buenas, sujetas a sus maridos”. Esto es tan vital de reconocer que Dios lo vincula directamente a: “para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

Las esposas fueron diseñadas para ser “cuidadosas de su casa”. Deben cuidar de las necesidades allí, reconociendo que los hombres no piensan naturalmente de esta manera. Las mujeres fueron diseñadas para pensar en las pequeñas necesidades que hacen un hogar acogedor, cálido y especial para todos los que lo comparten con ella. Los hombres no son capaces de hacer esto ni remotamente tan bien como las mujeres.

Esposas: Tomen tiempo para pensar acerca de cómo se puede mejorar el entorno en el que viven — en el que sus hijos están creciendo para convertirse en adultos y padres ellos mismos. ¿Qué cosas especiales puede hacer, dependiendo del presupuesto con que cuente? ¡No subestime lo mucho que puede hacer, si usted es trabajadora, creativa y decidida!

En este mismo aspecto, las esposas deben tratar de satisfacer las pequeñas necesidades en su matrimonio que están sin realizarse. Recuerde, “dos son mejores que uno”, y la mujer es una asistente para su marido. Dios sabe que ningún hombre está completo sin una asistente efectiva mirando a todas las pequeñas necesidades, para las cuales él no fue creado para notarlas.

He aconsejado a cientos de matrimonios, y raramente he visto a hombres reconocer las necesidades menos obvias de la casa, como lo hace la esposa y madre. El esposo perspicaz lo reconoce. Él entiende y acepta que no fue creado — ni diseñado — para ver lo que es menos obvio. ¡La esposa y madre sabia reconoce que ella lo es! Y que es su responsabilidad cumplir estas pequeñas necesidades en el matrimonio. ¡Ella se encarga de las cuestiones y preocupaciones que de otra forma nunca se abordarían!

¿Una carrera fuera del hogar?

La pregunta surge: ¿Las madres con hijos en el hogar, deberían trabajar fuera de casa? Algunas mujeres simplemente tienen que hacerlo. No tienen opción porque las circunstancias financieras de su matrimonio o familia lo requieren. Otras simplemente piensan que no tienen opción. Millones de mujeres han sido condicionadas a creer que deben entrar en el mundo laboral — que es donde ellas pertenecen. Sin embargo, esto se realiza con mayor frecuencia, para perseguir los deseos materiales más que las necesidades reales.

Este mundo ha programado a las familias a creer que la felicidad fluye principalmente de la cantidad de cosas que tienen, en lugar del tiempo de calidad compartido juntos haciendo cosas relativamente baratas con personas de valores y objetivos similares.

Si decide trabajar fuera de casa, habrá muchos costos ocultos. En innumerables formas, muchas de las cuales probablemente no esté consciente o preparada para enfrentar, sus hijos van a pagar el precio más alto. Por ejemplo, ellos no tendrán su consistente atención guiada, tiempo de conversación diaria necesaria e importante, ayuda con las tareas escolares, participación en actividades después de la escuela, los deportes y mucho más.

Hay otros gastos ocultos — ropa para el trabajo, honorarios de guardería, gastos de automóvil, más pobre planificación de comidas, junto con más costosas, pero menos nutritivas, comidas de calidad, un gran porcentaje de sus ingresos simplemente va a los impuestos adicionales, así como la pérdida permanente de tiempo para hacer muchas otras cosas, que luego ya no son posibles. Además, los detalles de la casa tendrán que mendigar, teniendo su propio precio en el gozo de los que viven allí.

Todo esto traerá fatiga, extendiendo sus limitaciones físicas, posiblemente poniendo en peligro su salud, también por lo general en algún costo financiero adicional. Hay otros costos y efectos negativos casi innumerables de mencionar.

Si usted va a seguir una carrera, examinen cuidadosamente — juntos — si es realmente necesario, y a qué precio saldrá. Ambos se alegrarán de haberlo hecho.

Las cosas pequeñas significan mucho

Regresemos a los esposos. Dese cuenta de que los pequeños reconocimientos son mucho más importantes para su esposa de lo que usted podría creer — o de lo que pudo haber sido enseñado a entender durante su crecimiento. A las mujeres les gusta ser reconocidas por lo que hacen. Hay un viejo dicho: “si te gusta, dilo”. Esposos, esto es para ustedes.

Si su esposa ha cocinado algo especial, agradézcale. Si se compró un vestido nuevo y se ve particularmente bien, elógiela — incluso busque algo bueno que decir si a usted no le gusta especialmente el vestido. Si ella está usando un nuevo perfume, dígale si a usted le gusta. Si ha movido los muebles de lugar, ya que las mujeres suelen disfrutar haciéndolo, aprécielo. Si ha preparado un postre especial, haga un comentario al respecto, nótelo. No importa lo pequeño que un elemento pueda ser para usted, puede ser muy importante para su esposa que usted lo note y valore lo que ella ha hecho.

Nunca subestime la importancia de cómo las pequeñas cosas significan mucho. Reconozca las importantes contribuciones de la persona con la que está casado. Muchos maridos se centran demasiado en sí mismos, sin preocuparse por todas las pequeñas cosas que sus esposas hacen en silencio por ellos.

Si su esposa está manejando muchos detalles necesarios para usted, reconozca que es muy importante para ella que lo aprecie, con sólo unos segundos de cumplidos, lo que pudo haberle llevado horas o días para lograrlo.

Busque lo que ella ha hecho, quizás trayendo a casa un regalo que refleje su aprecio. Reconozca que una simple rosa o tarjeta — o ambas — es una estupenda forma de hacerle saber que lo que hizo fue notado. ¡Ella lo amará por eso!

También reconozca que sus hijos, si ellos ven este tipo de preocupación e interés altruista, verán que su padre ama y aprecia a su madre. Esto les dará a estos niños la confianza y paz de que se encuentran en un feliz y amoroso hogar, dirigido por padres que se preocupan por los demás, y, por lo tanto, se preocupan por ellos. (¡Además, usted está en silencio programando esto en sus futuros matrimonios, e indirectamente ayudando a sus nietos!)

¡No puedo sobre enfatizar la importancia de que los esposos establezcan este tipo de ambiente dentro de la familia!

Un reflejo de su esposo

La Biblia explica que la esposa es realmente un reflejo de su esposo. Este reflejo en realidad le da a la mujer un poder extraordinario sobre la eficacia y el éxito final de su marido.

Observe este fascinante versículo de Proverbios. Esposas, nunca olviden esto: “La mujer virtuosa es corona de su marido; más la mala como carcoma en sus huesos” (12:4).

La mujer de carácter es en realidad realmente una hermosa “corona de su marido”. Así dice Dios. Esposas, véanse a sí mismas como teniendo el potencial de convertirse en una deslumbrante, magnífica, enjoyada, brillante, impresionante CORONA usada encima del hombre con quien están casadas. ¡Cuán honorable y maravilloso objetivo al cuál aspirar! La otra alternativa es “carcoma en sus huesos” (12:4).

Dios dice: “la mujer es gloria del varón” (I Cor. 11:7). Ciertamente, cualquier mujer, usada como una hermosa corona de su esposo, es verdaderamente la gloria de ese hombre.

Los que usan coronas son reyes. ¡Cualquier mujer que quiera casarse con un rey le puede coronar con ella misma! Usted puede ser su “gloria”. No desaproveche su habilidad de hacer a su marido en un rey a los ojos de los hombres y de Dios.

Esposas, consideren ahora esto: ¡Las mujeres casadas con reyes son reinas! ¡Cuando ustedes coronan a su esposo, haciendo de él un rey, ustedes se han hecho una reina! Este es el mensaje de Proverbios 12:4. ¿Quiere ser una REINA? Entonces haga de su esposo un rey. Entienda esto. Pero recuerde que las reinas suelen por lo general tener gran carácter, dignidad, aseo y porte. Si usted ha construido un carácter firme, entonces Dios dice que se ha convertido en una reina — ¡y esto corona automáticamente a su esposo como un REY!

El esposo debe alentar a su esposa a ser ella misma. No trate de hacerla repetidamente a su imagen. Cuando se casó con ella — y esto va para las esposas también — usted se casó con una persona específica y particular. Ella vino con ciertas fortalezas y debilidades, ciertas habilidades y vacíos, y un cierto tipo de personalidad. No trate de convertirla en algo que no es. Si lo hace, los resultados serán devastadores para ella — y su matrimonio.

Inspire a su esposa para convertirse en todo lo que pueda ser de forma natural. Anímela a ser sabia administradora de sus talentos naturales e intereses — e interésese por lo que estos son. Si bien nunca debe empujarla para alcanzar su potencial, inspírela a hacerlo, recordándole que ella puede ser más de lo que puede sentirse capaz de llegar a ser. Anímela a no limitarse a sí misma — y vea su ascenso de la ocasión — en este caso, la oportunidad es toda una vida de ser más de lo que nunca soñó posible, ¡y tal vez más de lo que jamás soñó cuando se casó con ella!

Su esposa se desarrollará para convertirse en lo que usted quiera y le inspire que sea. Usted la puede inspirar a ser una esclava, fachosa o una simple Jane — o una maravillosa madre, esposa, princesa o reina.

Proverbios 31:10 pregunta: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de los rubíes” (de la versión King James). Los rubíes son más valiosos que los diamantes, esmeraldas o zafiros, y son considerados las piedras preciosas más valiosas. Su esposa tiene el potencial, si desarrolla su carácter (“virtud”), para alcanzar la grandeza que nunca ha imaginado.

Los esposos tienen el poder de ayudar a sus esposas a lograr cosas extraordinarias. Y recuerde, si inspira a su esposa para convertirse en una reina, usted le ayuda a ponerse una corona a su cabeza — ¡y a usted mismo para convertirse en un rey!

Administren juntos sus finanzas

A todos los asalariados se les paga una cantidad específica de dinero. Ya sea grande o pequeña, esta es la cantidad con la que ellos deben vivir. No hay excepciones. Los problemas financieros, por lo general son causados por las personas que viven más allá de sus medios, junto con una falta de comunicación y problemas de relaciones sexuales, forman las “tres grandes” causas de ruptura conyugal.

Nuestro folleto “Tome el control de sus finanzas” ofrece muchos principios que pueden ser aplicados en su matrimonio.

Aquí están algunos puntos útiles:

  • Desarrolle el hábito del ahorro mensual sistemático al principio de su matrimonio. Ambos cónyuges deben entender lo que es esta cantidad — y tratar de no sacar de ella, excepto en emergencias. Hablen y entiendan por qué ustedes están ahorrando para el futuro. Esto es prudente por un sinfín de razones.
  • Evite comprar a crédito. Es una trampa mucho más profunda de lo que parece. Si usted hace uso de tarjetas de crédito, páguelas inmediatamente cada mes. Esto significa una conversación seria y regular entre esposos y esposas, de manera que los gastos innecesarios u ocultos no se escapen de la familia. Si bien usar tarjetas de crédito es muy fácil, pagar la deuda puede ser muy difícil, si se abusa aunque sea un poquito. Evite la trampa.
  • Enseñe a sus hijos a presupuestar. Si lo hace, les dará uno de los mayores regalos que un padre puede dar. Si usted les enseña bien, les ahorrará un horror indecible. Esto también le ayudará a recordar que debe administrar cuidadosamente sus ingresos, ya que será consciente del ejemplo que está estableciendo.
  • Planifique sus compras. Desarrolle prioridades de modo que usted no trate de comprar todo de una vez. Luego, determine comprar calidad tanto como sea posible. Hay un viejo dicho: “Es costoso ser pobre”. Cuando usted compra calidad barata, que podría costarle la mitad o dos terceras partes que una mejor marca, puede durarle sólo un tercio del tiempo y entonces tendrá que reemplazarlo. Practique la paciencia. Ahorre para CALIDAD — ¡Se alegrará de haberlo hecho!

Un entendimiento apropiado del sexo

Anteriormente, leímos que Dios dijo: “y serán una sola carne” (Gén. 2:24). Esto fue seguido con: “y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (vs. 25).

El sexo es parte natural del matrimonio. Sin embargo, muchas personas entran al matrimonio sin un adecuado entendimiento del rol del sexo. Dios instruyó a las parejas casadas a disfrutar de una relación sexual correcta y satisfactoria.

Reconozca que cuando usted entró al matrimonio, es posible que no hubiera entendido correctamente el sexo dentro del “lecho matrimonial”. Note esto: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios” (Heb.13:4).

Ambas partes deben esforzarse por crecer en el entendimiento sexual — para no ser inhibidos por la ignorancia o la falta de comunicación. Dios dice: “El lecho matrimonial es sin mancilla”. No hay nada incorrecto o inherentemente malo sobre el sexo.

Si bien este es un tema muy amplio, que requiere un libro entero para explicar adecuadamente, voy a comentar, al menos brevemente aquí. (Usted puede leer nuestro libro sin cargo, Sexo — su dimensión desconocida.)

Dios quiere que los esposos y esposas sean sexualmente satisfechos. Él no quiere cónyuges reprimidos y frustrados que no entienden que las relaciones sexuales apropiadas implican conocimiento básico — información que debe ser conocida para evitar la infelicidad y falta de realización.

Si los esposos no tienen el conocimiento básico del sexo, deben dejar a un lado el orgullo. Busque ayuda — reciba consejo. Uno debe tener por lo menos un conocimiento mínimo en esta área para que las relaciones en el matrimonio sean satisfactorias. Lo mismo es verdad para las esposas. No deben ser frígidas. Dios dice ser “una sola carne” dentro del matrimonio — y esto se refiere a las relaciones sexuales.

El sexo entendido, practicado dentro del matrimonio, une a un esposo y una esposa de una manera única y maravillosa. No hay nada sucio en el sexo cuando es dentro del matrimonio. Más bien, es hermoso, cuando se practica entre dos personas que se aman profundamente, que han decidido compartir su vida juntos.

Ningún cónyuge tiene el derecho de negar sexo al otro. Note: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal [responsabilidad sexual], y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente de la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (I Cor. 7:3-5).

Aquí hay una valiosa instrucción. Los esposos y las esposas tienen una “responsabilidad sexual” entre sí, con el versículo 4 que revela que, después del matrimonio, su cuerpo pertenece a su cónyuge. Entonces, la esposa — tiene “poder” sobre — el cuerpo de su esposo, y el esposo es dueño — tiene “poder” sobre — el cuerpo de su esposa.

Dios explica que las parejas nunca deben “negarse…uno al otro”. Si bien puede haber momentos en los que, por razones espirituales, una pareja evita las relaciones sexuales, esto siempre debe ser seguido por la reanudación de las relaciones normales para evitar la “incontinencia” (o la falta de continuidad). Ignorar esto trae el peligro de adulterio en el matrimonio — “la tentación de Satanás” para encontrar la satisfacción en otros lugares.

El adulterio — relaciones sexuales con alguien distinto al compañero de uno — está a niveles epidémicos virtuales a través de todas las naciones occidentales. El cincuenta por ciento de todas las mujeres y sesenta y seis por ciento de todos los hombres admiten un adulterio periódicamente. Esto significa que, debido a que algunos matrimonios sólo tienen una pareja que comete adulterio, más del ochenta por ciento de los matrimonios sufren adulterio. La infidelidad, cuando se descubre, es devastadora para un matrimonio. Pero incluso si nunca se descubre, tiene un efecto directo y perjudicial sobre el matrimonio. La confianza ha sido fracturada. Se ha demostrado la deslealtad — y si se descubre, el resultado probable es el divorcio y un tremendo dolor para muchas personas — especialmente para cualquier hijo de esa unión.

Por cierto, los hijos que son producto de un divorcio — por adulterio o cualquier razón — desarrollan severos problemas emocionales y psicológicos, generalmente no reconocidos por los propios hijos. Posteriormente, después de casarse, estos problemas superficiales — y con frecuencia siguen el ciclo del divorcio aprendido en los primeros años. Es como si los niños hubiesen sido “programados” incorrectamente por el mismo divorcio. Todos los niños fueron diseñados por Dios para tener un padre amoroso y una madre presente en el hogar, no para ser disputados de ida y vuelta entre dos personas que a menudo los usan como peones, a veces dejándolos casi arruinados en lo que respecta al desarrollo de su propio matrimonio feliz.

Por décadas, “mirar chicas” y “mirar chicos” han sido pasatiempos nacionales. Millones rutinariamente codician hombres y mujeres con los que no están casados. Cristo dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mat. 5:28). Recuerde Hebreos 13:4: “pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”. El adulterio y la “promiscuidad” traerán cierto juicio de Dios sobre los que rechazan sus límites para el matrimonio.

Obedecer este mandato de Dios presenta un gran reto en esta era, porque hay muchos escollos que las parejas deben evitar — ¡El sexo es arrojado hacia ellos desde todas las direcciones!

Tome las riendas de las relaciones sexuales en su matrimonio. Recuerde siempre que la fidelidad mezclada con el correcto y adecuado entendimiento del sexo es de vital importancia para la edificación de un matrimonio maravilloso y feliz.

Por último, nunca dejen el romance entre sí. Esto no debe cesar después del día de su boda. Eso fue sólo el punto en el que el romance había tenido tanto éxito, que ustedes decidieron seguir haciéndolo por el resto de sus vidas. Planear cenas y tener ocasiones especiales deberían continuar por el resto de sus vidas. Sorprenderse entre sí con actividades y planes inesperados es enormemente importante. ¡De igual modo lo es un fin de semana ocasional lejos, en el momento justo y en el lugar correcto!

Encuentre maneras de mantener su relación interesante, incluso fascinante, porque usted está comprometido a continuamente edificar, animar e inspirar a su pareja — y porque su felicidad está directamente entrelazada con su cónyuge.

Practicar el perdón

El tema de la fidelidad presenta la realidad de que algunos matrimonios son golpeados por el adulterio. Muchas parejas tienen que lidiar con el dolor de un cónyuge “engañador”.

Si ha habido infidelidad en su matrimonio, esfuércese por seguir adelante. Pídale a Dios que le ayude a perdonar si usted es la víctima — y arrepiéntase si es el infractor. Después de todo, el arrepentimiento y el perdón, en cada aspecto del comportamiento humano, dentro o fuera del matrimonio, es algo crucial de entender. Los seres humanos son imperfectos. Todos cometen errores, pero algunos son mucho más difíciles de superar — y de perdonar — que otros. Acepte la responsabilidad de uno y otro lado de la moneda, cuando corresponda.

Habrá numerosas ocasiones en las que tendrá que pasar por alto lo que su cónyuge ha hecho. Esto significa tolerancia extra, por lo menos, y a veces misericordia y perdón absoluto cuando se sienta con menos deseos de darlo.

También reconozca que todo matrimonio tiene áreas de fricción y desacuerdo, que no fueron visibles cuando la pareja estaba enamorándose entre sí. Inicialmente, cada parte obviamente mostro la mejor cara, sabiendo que el otro podría perder interés si el “verdadero tu” hacía acto de presencia. ¡Después del matrimonio el “verdadero tu” aparece!

Un hermoso tapiz, visto desde lejos, no revelará las manchas ni las pequeñas imperfecciones que se hacen visibles cuando se examina de cerca. Cuanto más se acerque a la persona con la que se ha casado, serán más visibles los puntos buenos y malos. Usted verá la textura de su “tapiz” de cerca y personalmente. Esta es la segunda etapa — de llegar a conocerse verdaderamente el uno al otro — que pone a prueba invariablemente la voluntad de la pareja para continuar un compromiso de por vida.

Planeando una familia

Uno de los propósitos de las relaciones sexuales es producir hijos. La primera orden de Dios, para los esposos y esposas, mencionado antes de la instrucción de Génesis 2, fue: “fructificad y multiplicaos” (Gén. 1:28).

Muchas parejas ya no quieren tener hijos. Además, una de cada seis parejas no puede tener hijos, porque ahora una de cada doce personas casadas es estéril. Sólo se necesita un cónyuge infértil para tener un matrimonio sin hijos.

Pero esto no es lo que Dios quería. Sus padres le dieron el don de vida — y usted probablemente está muy feliz de que lo hicieron. Usted tiene el mismo poder — ¡y debe ser ejercido! Pero hágalo sabiamente.

Planee tener hijos. No deje que las carreras se interpongan en el camino. Determinen cuándo y cuántos son mejor para ustedes. Considere sus finanzas y prepárese para ellos. Además, antes de su llegada, prepárense para ser buenos padres. ¡El mejor regalo que les puede dar a sus hijos es ser un padre sabio y entendido! Pida a Dios gran sabiduría en esta área. En el mismo sentido, no hay que olvidar que establecer un ejemplo de padres amorosos, pacientes y unidos es su objetivo constante.

Por supuesto, como las relaciones sexuales, la crianza de los hijos requiere su propio libro. (Lea nuestro libro gratuito, Instruya a sus hijos en el Camino de Dios para aprender que hay mucho más sobre la crianza feliz, balanceada y productiva de los hijos de lo que parece.)

El matrimonio verdaderamente feliz

Dios le dice a los esposos: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de [tu] vida” (Ecl. 9:9). Para que esto sea posible, la esposa tiene que estar haciendo lo mismo — y esto debe ser la meta diaria de cada pareja casada. Ninguno de los principios de este folleto traerá verdadera y completa felicidad a menos que ambos cónyuges los apliquen diligentemente. Los matrimonios exitosos son siempre el producto de dos personas que trabajan juntas, hacia el mismo propósito, de la misma manera, con el mismo entendimiento.

Si usted tiene un marido maravilloso o una maravillosa esposa, usted es verdaderamente bendecido — y mucho más inusual de lo que piensa. Pero si usted no tiene un buen esposo o una buena esposa, entonces esfuércese por crecer tanto como sea posible, entendiendo que su cónyuge podría seguir su ejemplo.

Dios dice esto a los esposos bendecidos que han encontrado una esposa maravillosa: “El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia del Eterno” (Prov. 18:22).

Una mujer virtuosa es maravillosa — “una buena cosa” — y los futuros esposos sabios buscarán a esta mujer antes de casarse. Un favor especial de Dios es sólo uno de los beneficios que viene de casarse con una mujer de gran carácter.

Esposas, esfuércense por ser especiales en todos los sentidos que posiblemente puedan. Esposos, esfuércense por ser dignos de esa mujer maravillosa. El resultado puede ser que se encuentre con que Dios se la ha enviado.

¡La pareja que trabaja en su matrimonio encontrará que su matrimonio funciona! — ¡y mucho mejor de lo que jamás habían soñado! El día de su boda, usted prometió — ¡hizo votos! — ante Dios que pasaría el resto de su vida casado con la misma persona. Manténgase enfocado en este compromiso. No deje que se desvanezca o se empañe en su mente. Se pretendía que fuera “para bien o para mal”. Es fácil para una pareja permanecer comprometida cuando los tiempos son “buenos”, pero no muy fácil de seguir estándolo cuando están pasando por una etapa “mala”. Una cercana relación con Dios, basada en el reconocimiento profundo de que Él sabe cómo producir todas las mejores y más maravillosas cosas, tanto en el matrimonio como en la vida, no tiene sustituto. No importa qué dificultades enfrente su matrimonio, involucre a Dios dentro de éste. Él tiene todas las soluciones reales y duraderas.

El compromiso es el cimiento sólido de todo matrimonio exitoso. Recuerde, “Cuando las cosas se ponen duras, los duros se ponen en marcha”. Las recompensas que se derivan de la dedicación a sus votos matrimoniales traerán alegría indescriptible.

La felicidad depende mucho más de lo que usted hace que de lo que hace su cónyuge o cualquier otra persona. No importa el estado actual de su matrimonio, usted puede mejorarlo. Asuma la responsabilidad. Usted puede crecer — y puede mejorarlo. ¡Si bien esto puede requerir mucho trabajo, no es fácil o de la noche a la mañana, el subproducto es que en gran parte vendrán tiempos mejores para todos aquellos que estén dispuestos a seguir los principios de Dios para construir un matrimonio verdaderamente feliz!