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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
David C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

Sábado o domingo

¿Cuál es el día de reposo?

por David C. Pack

La mayoría de cristianos profesos observan el domingo. Sin embargo, el pueblo judío (y algunas otras personas) guardan el sábado (Sabbat). ¿Era este día sólo para los judíos, o solamente para la antigua Israel? ¿Establece el Nuevo Testamento al domingo como el Día del Señor? — o ¿está el sábado aún en efecto? ¿Hace esto alguna diferencia? De ser así, ¿cuál día es el día de reposo cristiano? ¿Puede esto ser PROBADO?

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Introducción

El tema de cuál día es el día de reposo cristiano es uno de los más largos debates en curso acerca de cualquier enseñanza Bíblica. Teólogos y ministros de todo antecedente y teología han ofrecido su opinión acerca de la pregunta sobre “sábado o domingo”. Muchos comienzan con la asunción de que el cristianismo tradicional, ortodoxo, es el lugar para iniciar la discusión. Aunque la opinión humana no cuenta, asombrosamente, pocos parecen usar la Biblia como la autoridad. No sólo la palabra de Dios es el lugar para comenzar el estudio de este tema, así como aquél de cualquier otra doctrina de Dios, sino que la pregunta de “cuál día es santo” ya surge al propio inicio de la Biblia.

El libro de Génesis — el nombre significa “comienzos” — habla casi inmediatamente acerca del tema del día de reposo — el séptimo día de la semana. Es como si Dios quisiera este tema claramente establecido en las mentes de los lectores de la Biblia desde el inicio de su estudio de la Escritura.

Cerca del comienzo del libro, inmediatamente después que el “capítulo de la Creación” concluye, la Biblia dice esto: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gén. 2:1-3).

Aunque nadie debería haber pasado por alto, o malentendido, el peso de este pasaje, casi todos lo han hecho. Y en vez de examinar éste, y los muchos otros al respecto, la mayoría simplemente se traga el pensamiento popular sin resistencia porque es fácil.

Usted aprenderá que aunque el tema de cuál día se debe observar como el día de reposo cristiano debería ser un tema ardiente en las mentes de millones, no lo es. De hecho, a casi nadie parece importarle cuál es la enseñanza de la Biblia — la única enseñanza correcta — al respecto. Sople el polvo de su Biblia, y comprenda una de sus más grandes verdades.

Existe la pregunta en las mentes de algunos acerca de los judíos, y de si solamente ellos habían de, o aún han de, observar el día de reposo. Otros se preguntan cuál es el séptimo día de la semana en el calendario moderno, y si realmente podemos saber cuál día debe ser observado. Aún otros reconocen que Jesucristo guardó el día de reposo, pero creen que esto fue solamente para “guardarlo por nosotros” o “que lo hizo porque Él era un judío”. Y aún otros creen que el día de reposo es, y siempre ha sido, el séptimo día de la semana, pero que “la iglesia romana”, bajo la supuesta autoridad otorgada a Pedro, tuvo el derecho de cambiar la observancia al primer día de la semana.

Aun aquellos quienes sí observan el día de reposo, de una manera o de otra, tienen poco entendimiento de lo que realmente está en juego para aquellos quienes guardan el día correcto — y para aquellos quienes no lo hacen. Los capítulos posteriores presentan un escalofriante entendimiento del por qué usted debe entender este tema — de por qué usted no puede permitirse malentender el importantísimo Cuarto Mandamiento de la Biblia.

Después de probar la validez del día de reposo hoy, aún queda una serie de preguntas relacionadas, pertenecientes a cómo observar el séptimo día de la semana de manera correcta. Puesto que es Dios quien estableció el día de reposo, debemos buscar en Su Palabra la guía que revele cómo guardarlo de una manera agradable para Él.

Entienda que este libro da una perspectiva muy completa. De hecho, usted encontrará que es casi ciertamente el más fuerte y más completo libro acerca del día de reposo que alguna vez se ha escrito. Éste examina la pregunta del día de reposo de una manera que usted jamás ha visto antes. Casi cada pregunta, argumento y tema que ha surgido acerca del día de reposo se cubre en detalle — capítulo por capítulo. El lector no habrá llegado a una comprensión plena de todo lo que está en juego con el tema de si la observancia del sábado o el domingo está en vigencia para los cristianos, hasta que haya leído cada página de este libro.

Todos los capítulos presentados han sido preparados en la secuencia en que aparecen por una razón. Cada capítulo construye sobre el previo y prepara el camino para el siguiente. A menos que el lector entienda este método de construcción desde el inicio — por qué el libro fue escrito como lo fue — comprender el cuadro general del tema, como Dios lo planeó, será más difícil.

También reconozca que algunos capítulos son insertos esenciales. Estos son incluidos por razones importantes que serán entendidas a medida que el espectro completo del tema sea desplegado cuidadosamente ante el lector.

¡Que Dios le ayude a entender la asombrosa importancia de todo lo que está por leer!

Capítulo Uno — Admisiones sorprendentes

Yo crecí en una grande y respetada iglesia protestante. Puedo recordarme sentado en un banquito usando un corbatín en la escuela dominical a la edad de tres años, rodeado por otros niños. A medida que crecí, la escuela dominical se convirtió en los servicios dominicales de la iglesia, y todos dieron por hecho que estábamos allí en el día correcto. Nadie sugería, ni remotamente, otra cosa. Todos aparecíamos semanalmente en nuestra “ropa de gala”. Esto continuó por años, y nadie cuestionaba nada de lo que era hecho.

Las cosas cambiaron en 1966 porque, a la edad de diecisiete, fui desafiado a buscar en la Biblia para ver lo que ésta dice realmente acerca del asunto de la observancia del domingo. ¡Fui absolutamente golpeado por lo que encontré! Usted también lo será.

Aunque el mundo está enfocado contrario a la observancia del día de reposo en el séptimo día de la semana, yo comprendí que no había excusa para quebrantar el día de reposo. Encontré que la Biblia era clara, y no dejaba lugar para la duda. Las escrituras acerca del sábado y el domingo eran muy claras. Yo vi que las objeciones comunes respecto a la observancia del sábado eran fácilmente desmentidas, si uno tenía una mente abierta.

A menos que Dios no existiera, y que la Biblia fuera la palabra de hombres — simplemente literatura hebrea y griega antigua — yo no tenía más elección que observar el sábado. Tras probar que Dios existe y que la Biblia es su Palabra, y tras ver prueba del mandamiento del sábado en la Biblia, yo jamás he asistido a la iglesia en domingo otra vez, ni he observado ese día. Yo encontré que el Cuarto Mandamiento es una LEY. Al ser guardada, ésta trae bendiciones espirituales, “guardando” a aquellos quienes la obedecen. Al ser quebrantada, ésta trae maldiciones espirituales, “quebrantando” a aquellos quienes la desobedecen.

Aceptación universal

Hay más de dos billones de cristianos profesos sobre la Tierra. Ellos asisten a más de 2.000 denominaciones eclesiásticas u organizaciones diferentes solo en los Estados Unidos. Este número aumenta continuamente, y el resultado ha sido un sinfín de confusión acerca de las creencias y desacuerdo entre ellas. Sin embargo, casi todos los cristianos profesos están de acuerdo en cuanto a la observancia del domingo, pensando que es el “Día del Señor” del Nuevo Testamento.

¿Están ellos en lo correcto? ¿Establece el Nuevo Testamento al domingo en lugar del día de reposo en el séptimo día del Antiguo Testamento? ¿Abolió Jesucristo el sábado, haciéndose a Sí mismo “Señor del domingo”? A vastos números les es dicho — y ellos lo creen — que Él lo hizo. Pero, si Cristo estableció el domingo para reemplazar al sábado, ¿por qué les dijo Él a sus discípulos: “Por tanto, el Hijo del Hombre es señor aun del sábado” (Mar. 2:28 – versión RV95)? Esta pregunta, por sí sola, domina el debate.

¿Ha notado usted alguna vez este versículo? Probablemente no. No obstante, está en el Nuevo Testamento. La mayoría de ministros gustan de predicar del Nuevo Testamento, casi hasta una exclusión completa del Antiguo Testamento. Pero, ¿ha escuchado usted a un predicador — o profesor, o teólogo — mencionar este pasaje? Muy probablemente no — y esta es solamente una de muchas claras escrituras acerca del sábado.

La mayoría de personas jamás se preguntan por qué creen lo que creen o por qué hacen lo que hacen. En un mundo lleno de costumbres y tradiciones populares, pocos tratan de determinar el origen real de las cosas. La mayoría generalmente acepta las prácticas religiosas comunes sin cuestionar, eligiendo hacer lo que todos los demás hacen, porque es fácil, natural y cómodo — porque hay cierta “seguridad en los números”. El poder de la presión de los amigos, por sí sola, hace casi evitar las preguntas difíciles, a fin de poder practicar lo que es aceptable — y que está de moda.

La mayoría sigue lo que le ha sido enseñado, asumiendo que lo que creen y hacen es correcto. Ellos dan sus creencias por sentado, casi nunca tomando el tiempo para PROBARLAS. En ninguna parte es más cierto esto que en la observancia del domingo. Dos billones de personas guardan el domingo sin saber por qué — o dónde se originó esta práctica. La mayoría supone que esto se encuentra en la Biblia porque ven a tantos cristianos profesos observándolo. Ciertamente billones no pueden estar equivocados. ¿O sí?

Honestidad incriminatoria

Un estudio de la Biblia, acerca de casi todas las doctrinas generalmente aceptadas por las iglesias de este mundo — el cristianismo profeso — revela que ellas casi no tienen base bíblica alguna. ¡Esta declaración es sorprendente, no obstante verdadera!

Pero he aquí una ironía: Cuando son confrontados con la verdad de lo que la Biblia realmente dice acerca de un tema, muchos de quienes frecuentan las iglesias intentarán negar los hechos, no obstante indisputables. Ellos retorcerán, distorsionarán y empañarán los temas a fin de retener sus ideas queridas, prefiriendo lo que es familiar antes que lo que es correcto — ¡y verdadero!

El tema del día de reposo es un tanto diferente. Aunque, la final, la mayoría de personas no están dispuestas a observarlo, muchos ministros, teólogos y religiosos reconocen abiertamente lo que la Biblia dice acerca del sábado. Cuando son presionados, ellos admiten que la Biblia autoriza la observancia del séptimo día.

¡Usted quedaría sorprendido ante la honestidad de ellos!

Admisión católica romana

Las publicaciones católicas, los papas, cardenales, obispos, teólogos, historiadores, profesores y el propio Vaticano han admitido cándidamente que no hay base bíblica — alguna — para la observancia del domingo. Este libro incluye muchas citas de ellos. Usted quedará asombrado ante el extraordinario candor con el que los líderes católicos abordan este tema.

Es vitalmente importante tomar el tiempo para leer lo que aquellos quienes guardan el domingo dicen acerca de su autoridad — o falta de autoridad — para hacer esto. Usando sus propias palabras, debemos primero establecer por qué 1.2 billones de católicos romanos creen que ya no están obligados a observar el séptimo día de reposo. ¡Ellos se lo dicen abiertamente al mundo!

La Biblia claramente declara que Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia (Efe. 1:22-23; Col. 1:18). Roma, suponiendo que Cristo, en efecto, delegó Su autoridad sobre la Iglesia al apóstol Pedro — quien ellos proclaman fue el primer papa — habla claramente de cómo ha usado esta “autoridad”. ¡Tal como las declaraciones de Dios acerca del sábado fueron sorprendentes para mí, de igual forma las siguientes declaraciones serán asombrosas para usted! (Muchas son incluidas para énfasis.)

“Por ejemplo, en ninguna parte de la Biblia encontramos que Cristo o los apóstoles ordenaran que el día de reposo fuera cambiado de sábado a domingo. Tenemos el mandamiento de Dios dado a Moisés de guardar santo el día de reposo, el cual es el 7º día de la semana, sábado. Hoy la mayoría de cristianos guardan el domingo porque esto ha sido revelado a nosotros por la iglesia [católica romana] desde fuera de la Biblia”.

Católico Virginiano, “A decir verdad”, p. 9, 3 de octubre de 1947.

“De esta misma iglesia católica han aceptado ustedes su domingo, y que el domingo, como el día del Señor, ella les ha entregado como una tradición; y todo el mundo protestante lo ha aceptado como tradición, porque ustedes no tienen una pizca de Escritura para establecerlo. Por tanto, aquello que ustedes han aceptado como su regla de fe, inadecuado como ciertamente es, así como su domingo, lo han aceptado por la autoridad de la Iglesia Católica Romana”.

D. B. Ray, La controversia papal, p. 179, 1892.

“Repetidamente le he ofrecido $1,000 a cualquiera que pueda probarme solamente con la Biblia que estoy atado a santificar el domingo. No hay tal ley en la Biblia. Esta es una ley de la iglesia católica romana. La Biblia dice: ‘Acuérdate del sábado para santificarlo’. La iglesia católica dice: ‘No. Por mi divino poder elimino el día sábado y les ordeno santificar el primer día de la semana’. Y así todo el mundo civilizado se inclina en una obediencia reverente al mandamiento de la santa iglesia católica”.

Obispo T. Enright, C.S.S.R., en una conferencia en Hartford, Kansas, 18 de febrero de 1884.

“No hay más que una iglesia sobre la faz de la tierra la cual tiene el poder, o reclama poder, para hacer leyes obligatorias para la conciencia, obligatorias delante de Dios, obligatorias bajo la pena del fuego del infierno. Por ejemplo, la institución del domingo. ¿Qué derecho tiene cualquier otra iglesia para guardar este día? Ustedes responden, por la virtud del tercer mandamiento [el papado renombró el cuarto mandamiento, llamándolo el tercero], el cual dice: ‘Acuérdate de santificar el día de reposo’. Pero el domingo no es el día de reposo. Cualquier muchacho de escuela sabe que el domingo es el primer día de la semana. Yo le he ofrecido repetidamente mil dólares a cualquiera que me pruebe solamente con la Biblia que el domingo es el día que estamos obligados a guardar, y nadie ha reclamado el dinero. Fue la santa iglesia católica la que cambió el día de reposo del sábado, el séptimo día, al domingo, el primer día de la semana”.

T. Enright, C.S.S.R., en una conferencia dictada en 1893.

“La iglesia católica… por virtud de su divina misión, cambió el día de sábado a domingo”.

El espejo católico, publicación oficial de James Cardinal Gibbons, 23 de septiembre de 1893.

“¿Es el sábado el séptimo día de acuerdo con la Biblia y los Diez Mandamientos? Yo respondo sí. ¿Es el domingo el primer día de la semana y cambió la iglesia el séptimo día — sábado — por el domingo, el primer día? Yo respondo sí. ¿Cambió Cristo el día? ¡Yo respondo no!”

James Cardinal Gibbons, Arzobispo de Baltimore (1877-1921), carta firmada.

“La razón y el sentido exigen la aceptación de una o la otra de estas alternativas: ya sea… guardar santo el sábado o el catolicismo y la observancia del domingo. El compromiso es imposible”.

James Cardinal Gibbons, El espejo católico, 23 de diciembre de 1893.

“Una regla de fe, o una guía competente al cielo, debe ser capaz de instruir en todas las verdades necesarias para la salvación. Ahora las Escrituras por sí solas no contienen todas las verdades que un cristiano está obligado a creer, ni reúnen explícitamente todos los deberes que él está obligado a practicar. Por no mencionar otros ejemplos, ¿no está cada cristiano obligado a santificar el domingo, y a abstenerse en ese día de trabajo servil innecesario? ¿No está la observancia de esta ley entre los más prominentes de nuestros deberes sagrados? Pero usted puede leer la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, y no encontrará una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras imponen la observancia religiosa del sábado, un día que jamás santificamos.

“La iglesia católica correctamente enseña que nuestro Señor y sus apóstoles inculcaron ciertos deberes importantes de religión, los cuales no están registrados por los escritores inspirados. Por ejemplo, la mayoría de cristianos oran al Espíritu Santo, una práctica que no se encuentra en ninguna parte de la Biblia.

“Debemos, por tanto, concluir que las Escrituras por sí solas no pueden ser una guía y una regla de fe suficiente, porque no pueden, en cualquier momento, estar al alcance de todo investigador; porque no son por sí mismas claras e inteligibles aun en asuntos de alta importancia, y porque ellas no contienen todas las verdades necesarias para la salvación”.

James Cardinal Gibbons, Fe de nuestros padres, 88º edición, p. 89.

[Nota del autor: El apóstol Pablo, bajo inspiración de Dios, está en desacuerdo. Hablando solamente de los libros del Antiguo Testamento, los cuales tenía a su disposición, él escribió esto: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios… (II Tim. 3:15-16)].

“La Biblia en todas partes impone la santificación del sábado, el séptimo día de la semana… Ustedes protestantes tienen que admitir la autoridad de la Iglesia Católica Romana, la cual es puesta sobre ustedes cuando observan el domingo, porque ustedes no tienen ninguna otra autoridad para el domingo sino la de la Iglesia Católica Romana”.

James Cardinal Gibbons

“La Iglesia Católica por más de mil años antes de la existencia de una protestante, por virtud de su misión divina, cambió el día de sábado a domingo”.

James Cardinal Gibbons, El espejo católico, 23 de diciembre de 1893

Pregunta: ¿Qué autoridad bíblica hay para cambiar el día de reposo de séptimo al primer día de la semana? ¿Quién le dio al papa la autoridad de cambiar un mandamiento de Dios? Respuesta: Si la Biblia es la única guía para los cristianos, entonces el adventista del séptimo día está en lo correcto al observar el sábado con los judíos. Pero los católicos aprenden a creer y a hacer de la divina e infalible autoridad establecida por Jesucristo, la Iglesia Católica… ¿No es extraño que aquellos quienes hacen de la Biblia su único maestro deban seguir inconsistentemente en este asunto la tradición de la Iglesia?”

“Caja de preguntas”, Conway, edición 1903, p.p. 254-255.

Pregunta: ¿Tiene usted alguna otra manera de probar que la Iglesia tiene poder para instituir festivales de precepto? Respuesta: Si ella no tuviera tal poder, ella no podría haber hecho aquello con lo cual todos los religiosos modernos concuerdan — ella no podría haber sustituido la observancia del domingo, el primer día de la semana, en lugar de la observancia del sábado, el séptimo día, un cambio para el cual no hay autoridad bíblica”.

Stephen Keenan, Un catecismo doctrinal, p. 174.

“‘Nuestro Señor se levantó de los muertos en el primer día de la semana’, dijo el Padre Hourigan del seminario jesuita. ‘Esa es la razón por la que la Iglesia cambió el día de obligación del séptimo día al primer día de la semana. Los anglicanos y otras denominaciones protestantes retuvieron esa tradición cuando la reformación vino”.

Toronto Daily Star, 26 de octubre de 1949

“Algunos teólogos han sostenido que Dios de igual manera determinó directamente el domingo como el día de adoración en la Nueva Ley, que Él mismo ha sustituido explícitamente el domingo para el día de reposo. Pero esta teoría ha sido ahora totalmente abandonada. Ahora se sostiene comúnmente que Dios simplemente le dio a Su Iglesia el poder para apartar cualquier día o días que ella quisiera considerar aptos como Días Santos. La Iglesia eligió el domingo, el primer día de la semana, y en el curso del tiempo añadió otros días como días santos”.

John Laux, Un curso de religión para secundarias y academias católicas, vol. 1, p. 51, 1936

“En ninguna parte de la Biblia se declara que la adoración debe ser cambiara de sábado a domingo… Ahora la Iglesia… instituyó, por la autoridad de Dios, al domingo como el día de adoración. Esta misma Iglesia, por la misma autoridad divina, enseñó la doctrina del purgatorio mucho antes de que la Biblia fuera hecha. Tenemos, por tanto, la misma autoridad para el purgatorio como para el domingo”.

Martin J. Scout, Cosas que se les preguntan a los católicos, p. 136, 1927

“Respecto al cambio de la observancia del sábado judío al domingo cristiano, deseo llamar su atención a los hechos:

“1) Que los protestantes, quienes aceptan la Biblia como la única regla de fe y religión, deberían por todos los medios regresar a la observancia del sábado. El hecho que no lo hagan, sino, por el contrario, observen el domingo, los ridiculiza ante los ojos de todo hombre pensante.

“2) Nosotros los católicos no aceptamos la Biblia como la única regla de fe. Además de la Biblia tenemos a la Iglesia viviente, la autoridad de la Iglesia, como una regla para guiarnos. Nosotros decimos que esta Iglesia, instituida por Cristo para enseñar y guiar al hombre a través de la vida, tiene el derecho de cambiar las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento y por consiguiente, nosotros aceptamos su cambio del sábado al domingo. Nosotros decimos francamente, sí, la Iglesia hizo este cambio, hizo esta ley, tal como ella hizo muchas otras leyes, por ejemplo, la abstinencia de carne en viernes, el celibato sacerdotal, las leyes concernientes a los matrimonios mixtos, la regulación de matrimonios católicos y mil otras leyes.

“Siempre es un tanto risible ver a las iglesias protestantes, en el púlpito y en la legislación, exigir la observancia del domingo, de lo cual no hay nada en su Biblia”.

Peter R. Kraemer, Sociedad de Extensión de la Iglesia Católica, 1975.

“Nosotros nos movemos del ‘sábado’ al ‘primer día después del sábado’; del séptimo día al primer día: el dies Domini se convierte en dies Christi… En contraste, la posición del sábado como el séptimo día de la semana sugiere un simbolismo complementario para el Día del Señor, muy gustado por los Padres. El domingo no es solamente el primer día, sino también el ‘octavo día’, puesto dentro de la sucesión séptupla de días…”

Papa Juan Pablo II, Carta Apostólica, Dies Domini, Vaticano, 31 de mayo de 1998.

“Sólo gradualmente los cristianos comenzaron a observar el domingo como un día de reposo… En el tercer siglo, como aprendemos de Tertuliano, muchos cristianos habían comenzado a guardar el domingo como un día de reposo en alguna medida…

“La necesidad real del domingo como el día de reposo, así como de adoración, vino mucho más tarde…”

‘Sí, yo condené a la Iglesia Católica”, p. 4 (Concilio supremo, caballeros de Columbus).

Pregunta: ¿Cuál es el día de reposo?

Respuesta: El sábado es el día de reposo.

Pregunta: ¿Por qué observamos el domingo en vez del sábado?

Respuesta: Observamos el domingo en vez del sábado porque la Iglesia Católica, en el concilio de Laodicea (363 D.C.), transfirió la solemnidad del sábado al domingo”.

Peter Gerermann, “El catecismo de doctrina católica del converso”, 2º edición, p. 50, 1910

[Nota del autor: En este mismo Concilio de Laodicea del cuarto siglo — en 363 d.C. — el siguiente edicto fue pasado: “Los cristianos no deben judaizar descansando en el sábado”. — ¡La penalización por la desobediencia era la muerte!]

Los protestantes siguen a Roma

Cerca de un billón de protestantes también observan el domingo. Antes de examinar lo que ellos dicen acerca de por qué observan el primer día de la semana, he aquí varias citas de los católicos explicando su perspectiva de por qué los protestantes hacen lo que hacen. Considérelas cuidadosamente.

“Prácticamente todo lo que los protestantes consideran esencial o importante, lo han recibido de la Iglesia Católica. Ellos aceptaron el domingo en vez del sábado como el día para adoración pública después que la Iglesia Católica hiciera ese cambio.

“Pero la mente protestante no parece comprender que al aceptar la Biblia, al observar el domingo, al guardar navidad y la pascua florida, ellos están aceptando la autoridad del vocero para la iglesia, el papa”.

Nuestro visitante dominical, 5 de febrero de 1950

“Fue la Iglesia Católica la que, por la autoridad de Jesucristo, ha transferido este reposo al domingo en memoria de la resurrección de nuestro Señor. Así, la observancia del domingo por los protestantes es un homenaje que ellos rinden, a pesar de sí mismos, a la autoridad de la iglesia [católica]”.

Mgr. Segur, “Charla clara acerca del protestantismo hoy”, p. 213

Pregunta: ¿Cómo prueban ustedes que la Iglesia tenía poder para ordenar fiestas y festividades?

Respuesta: Por el propio hecho de cambiar el sábado al domingo, del cual los protestantes dan cuenta; y por tanto ellos tiernamente se contradicen a ellos mismos, al guardar el domingo de manera estricta y quebrantar muchas de las otras fiestas ordenadas por la misma Iglesia.

Pregunta: ¿Cómo prueban ustedes eso?

Respuesta: Porque al observar el domingo, ellos reconocen el poder de la Iglesia para ordenar fiestas, y ordenarlas bajo pecado: y al no guardar el reposo [de las fiestas] por su mandato, ellos nuevamente niegan el mismo poder”.

Henry Tuberville, D.D., “Un resumen de la doctrina cristiana” [R.C.], p. 58

Católico: ¿Es la Biblia la regla o guía de los protestantes para observar el domingo?

Protestante: No, yo creo que los adventistas del séptimo día son los únicos quienes conocen la Biblia en el asunto de la observancia del sábado”.

“La Biblia, una autoridad solamente en manos católicas”, pp. 25, 26

“Cuando san Pablo repudió las obras de la ley, él no estaba pensando en los Diez Mandamientos, los cuales son tan inalterables como Dios mismo lo es, los cuales Dios no podría cambiar y aún seguir siendo el infinitamente santo Dios”.

Nuestro visitante dominical, 7 de octubre de 1951

Lo que los protestantes confiesan

Los oficiales protestantes de muchas denominaciones también han admitido cándidamente que no hay autoridad bíblica para la observancia del domingo. He aquí sus muchas citas, clasificadas según las denominaciones protestantes.

Luterana: El primer “protestante” verdadero fue Martín Lutero. Ningún registro de enseñanza protestante está completo sin las palabras de este mayor reformador protestante de todos.

Note esta cita perteneciente al comentario de Lutero sobre Éxodo 16:4, 22-30, respecto al sábado: “De aquí se puede ver que el sábado fue antes de que la Ley de Moisés viniera, y ha existido desde el principio del mundo. Los devotos, quienes han preservado la verdadera fe, se han reunido de manera especial y han acudido a Dios en este día”. Traducido de Auslegung des Alten Testaments (Comentario del Antiguo Testamento), en Sämmtliche Schriften (Escritos Recopilados), editado por J.G. Walck, Vol. 3, col. 950 [Edición San Luis de Trabajos de Lutero, 1880].

[Nota del autor: Martín Lutero también guardó personalmente el sábado. La siguiente fuente revela por qué él no instó a otros a hacer lo mismo].

“Lutero mismo, aunque se dice que creía en, y practicaba, la observancia del sábado en el séptimo día, no lo prescribió en sus artículos de fe para sus seguidores, en las copias a las cuales nosotros tenemos ahora acceso. Sin embargo, se ha dicho que en su tesis original, Lutero abogó la observancia del séptimo día sábado, pero que sus colegas objetaron basados en que esa era una doctrina poco popular, la cual tendría una tendencia a repeler a los partidarios de la Reforma quienes no eran tan píos como deberían haber sido, pero eran de gran ayuda contra las usurpaciones del papado”.

Dugger y Dodd, Una historia de la verdadera religión, pág. 196-197

“Ellos [los católicos romanos] se refieren al día de reposo como habiendo sido cambiado al Día del Señor, contrario al Decálogo, como parece. Tampoco hay ningún ejemplo del cual ellos hagan más que en relación al cambio del día de reposo. ¡Grande, dicen ellos, es el poder de la Iglesia, puesto que ésta ha deshecho de uno de los Diez Mandamientos!”

“Confesiones Augsburg de Fe”, art. 28, por Melanchthon, aprobado por Martín Lutero, 1530, El Libro de Concordia de la Iglesia Evangélica Luterana,

Henry Jacobs, edición 1911, p. 63

“Hemos visto cuán gradualmente se desvaneció la impresión del día de reposo judío de la mente de la Iglesia Cristiana, y cuán completamente tomó posesión de la iglesia el nuevo pensamiento que subraya la observancia del primer día. Hemos visto que los cristianos de los primeros tres siglos jamás confundieron uno con el otro, sino por un tiempo celebraron ambos”.

El problema del domingo, un libro de estudio de la Iglesia Luterana Unida, p. 36, 1923

“El festival del domingo, como todos los otros festivales, fue solamente una ordenanza humana, y estaba lejos de las intenciones de los apóstoles establecer un mandamiento divino en este respecto, lejos de ellos, y de la iglesia apostólica temprana, el transferir las leyes del sábado al domingo”.

Dr. Augustus Neander, La historia de la iglesia y religión cristiana, traducción de Henry John Rose, p. 186, 1843

“Pero ellos se equivocan al enseñar que el domingo ha tomado el lugar del sábado del Antiguo Testamento y que por tanto debe ser guardado como el séptimo día había de ser guardado por los hijos de Israel… estas iglesias se equivocan en su enseñanza, porque la Escritura en ninguna manera ha ordenado el primer día de la semana en lugar del sábado. Simplemente no hay ley en el Nuevo Testamento para ese efecto”.

John Theodore Mueller, Sábado o domingo, pp. 15, 16

Anglicana/Episcopal: “¿Dónde se nos dice en las Escrituras que hemos de guardar el primer día en absoluto? A nosotros se nos ordena guardar el séptimo; pero en ninguna parte se nos ordena guardar el primer día… La razón por la que guardamos el primer día de la semana en vez del séptimo es por la misma razón que observamos muchas otras cosas, no por la Biblia, sino porque la iglesia [romana] lo ha impuesto”.

Isaac Williams, Claros sermones acerca del catecismo, vol. 1, pp. 334, 336

“No hay palabra, ni pista, en el Nuevo Testamento acerca de abstenerse de trabajo en el domingo… hacia el descanso en domingo no entra ninguna ley… La observancia del miércoles de ceniza o de la cuaresma tiene exactamente la misma base que la observancia del domingo”.

Canon Eyton, Los diez mandamientos, pp. 52, 63, 65

“Nosotros hemos hecho el cambio del séptimo día al primero, de sábado a domingo, con la autoridad de la única santa Iglesia Católica”.

Obispo Seymour, Por qué guardamos el domingo

Bautista: “Hubo, y hay, un mandamiento de santificar el día de reposo, pero ese día de reposo no era el domingo. Diremos, sin embargo, y con aluna muestra de triunfo, que el día de reposo fue transferido del séptimo al primer día de la semana… ¿Dónde puede ser encontrado registro de tal transacción? No en el Nuevo Testamento, absolutamente no.

“Para mí parece incomprensible que Jesús, durante su relación de tres años con Sus discípulos, conversando frecuentemente con ellos acerca del tema del día de reposo… jamás haya hecho alusión a ninguna transferencia del día; además, que durante cuarenta días de Su vida resucitada, tal cosa no fuera tratada.

“Por supuesto, sé muy bien que el domingo sí empezó a usarse en la historia cristiana temprana… Pero qué lamentable que venga etiquetado con la marca del paganismo, y cristianizado con el nombre del dios sol, adoptado y sancionado por la apostasía papal, y dejado como un legado sagrado al protestantismo”.

Dr. Edgard T. Hiscox, ante una conferencia de ministros de Nueva York, 13 de noviembre de 1893, Examinador de Nueva York, 16 de noviembre de 1893.

“Jamás hubo un cambio formal o autoritario del séptimo día de reposo judío a la observancia cristiana del primer día”.

William Owen Carver, El día del Señor en nuestros días, p. 49

Congregacionalista: “…está bastante claro que sin importar cuán rígida o devotamente podamos guardar el domingo, no estamos guardando el día de reposo… el día de reposo fue fundado sobre un mandato divino específico. Nosotros no podemos alegar tal mandato para la obligación de observar el domingo… No hay una sola oración en el Nuevo Testamento que sugiera que incurrimos en una penalidad al violar la supuesta santidad del domingo”.

Dr. R. W. Dale, Los diez mandamientos, pp. 127-129

“…el día de reposo cristiano [domingo] no está en las Escrituras, y no fue llamado el día de reposo por la iglesia primitiva”.

Timothy Dwight, Teología: Explicada y defendida, serie 107, vol. 3, p. 258, 1823

Discípulos de Cristo: “‘Pero’, algunos pueden decir, ‘fue cambiado del séptimo al primer día’. ¿Dónde? ¿Cuándo? y ¿Por quién? Ningún hombre puede decirlo. No; jamás fue cambiado, ni podría serlo, a menos que la creación fuera repetida: ¡porque la razón asignada debe ser cambiada antes que la observancia, o el respeto a la razón, pueda cambiar! Es una vieja fábula hablar del cambio del día de reposo del séptimo al primer día. Si hubiera sido cambiado, fue ese augusto personaje que lo cambió quien cambia los tiempos y las leyes ex oficio — pienso que su nombre es doctor anticristo”.

Alexander Campbell, El cristiano bautista, vol. 1, no. 7, p. 164, 2 de febrero de 1824

“El primer día de la semana es comúnmente llamado el día de reposo. Esto es una equivocación. El día de reposo de la Biblia era el justo el día antes del primer día de la semana. El primer día de la semana jamás es llamado el día de reposo en ninguna parte de toda la Escritura. También es un error hablar acerca del cambio del día de reposo del sábado al domingo. En ninguna parte de la Biblia hay ninguna insinuación de tal cambio”.

Observancia del primer día, pp. 17, 19

Metodista: “Pero, la ley moral contenida en los diez mandamientos, e impuesta por los profetas, él [Cristo] no la quitó. No fue el designio de su venida el revocar ninguna parte de esto. Esta es una ley que jamás puede ser quebrantada… Cada parte de esta ley debe permanecer en efecto sobre toda la humanidad, en todas las edades; sin depender ya sea del tiempo o del lugar, o de cualquier otra circunstancia sujeta a cambio, sino sobre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre, y la inmutable relación del uno con el otro”.

John Wesley, Las obras del Rev. John Wesley, A.M., John Emory, ser. 25, vol. 1, p. 221

“Tome el asunto del domingo. Hay indicios en el Nuevo Testamento en cuanto a cómo la iglesia llegó a guardar el primer día de la semana como su día de adoración, pero no hay pasaje que les diga a los cristianos que guarden ese día, o que transfieran el día de reposo judío a ese día”.

Harris Franklin Rall, Abogado cristiano, p. 26, 2 de julio de 1942

Presbiteriana: “El sábado es parte del decálogo — los Diez Mandamientos. Esto, por sí solo, establece para siempre el tema referente a la perpetuidad de la institución… Por tanto, hasta que pueda ser mostrado que la ley moral completa ha sido repelida, el sábado permanecerá… La enseñanza de Cristo confirma la perpetuidad del sábado”.

T.C. Blake, D.D., Teología condensada, pp. 474, 475

Dwight L. Moody: “El sábado estaba vigente en Edén, y ha estado vigente desde entonces. Este cuarto mandamiento comienza con la palabra ‘acuérdate’, mostrando que el sábado ya existía cuando Dios escribió la ley en las tablas de piedra en Sinaí. ¿Cómo pueden los hombres reclamar que este mandamiento ha sido abolido cuando admiten que los otros nueve aún están vigentes?”.

D. L. Moody, Evaluado y deficiente, pp. 47, 48

¿Adorar a Cristo en vano?

Es irónico que al menos tres bien conocidas figuras protestantes admiten libremente que el sábado jamás ha sido cambiado y que aún está vigente para los cristianos — ¡pero no lo guardan ellos mismos!

He aquí lo que Cristo dijo acerca de los mandamientos y tradiciones populares del mundo — y de sus iglesias: “Pues EN VANO me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres… Bien invalidáis [estos hombres saben exactamente lo que están haciendo] el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:7, 9).

Planteemos la pregunta claramente: ¿Observamos el día que DIOS ordena — u observamos el día tradicional que la Iglesia Católica Romana ordena, y que los protestantes apoyan? Esta iglesia y sus iglesias hijas están equivocadas en virtualmente cada doctrina en la Biblia — salvación, cielo, infierno, método de bautismo, la Ley, la definición de pecado, la trinidad, cuáles días anuales deben ser observados por los cristianos, profecía, y mucho más. Una y otra vez, ésta ha sustituido sus mandamientos y tradiciones en lugar de lo que Dios dice claramente en su Palabra. ¿Debe usted seguir su autoridad, creyendo que es mayor que la autoridad de Dios?

es posible adorar a Dios en vano. Por tanto, usted debe averiguar, de una vez por todas, si la observancia y adoración del domingo es lo que Dios espera de usted — o siquiera si lo permite.

Técnicamente, este libro podría terminar aquí. Aunque veremos que unos pocos, y muy débiles argumentos son dados a favor del domingo, en un sentido, no hay más lugar para discusión. Si aquellos quienes guardan el domingo reconocen tan libremente que no tienen autoridad de Dios — en su Palabra, la Santa Biblia — para hacerlo, y el claro mandato bíblico es visto, ¡la observancia del sábado ha quedado claramente establecida!

Pero Dios tiene mucho qué decir acerca de la crucial importancia de observar Su sábado cada siete días. Esto incluye entender por qué los cristianos deben hacerlo. Lo que usted leerá en el resto de este libro no es suposición. Son hechos bíblicos — prueba de Dios — de que el sábado fue ordenado hace 6.000 años.

¡Usted verá que ni Dios ni Su mandamiento han cambiado jamás!

Capítulo Dos — Desde el principio

Este libro examinará muchos versículos del Antiguo Testamento. Por supuesto, es allí donde el sábado es mencionado por primera vez. ¡Sin embargo, uno de los más fuertes versículos en toda la Biblia respecto al tema del sábado de Dios se encuentra en el Nuevo Testamento!

Hablándoles a Sus discípulos, Cristo dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre” (Marcos 2:27). Esta es una declaración poderosa. Inmediatamente después de este versículo, leemos: “Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”. (Esto es repetido en Lucas 6:5). Cualquiera que desee sobreponer la idea de que Cristo no guardó o respaldó el sábado, debe enfrentar este enorme primer obstáculo. Este claro pasaje, registrado dos veces para énfasis, no puede ser rechazado. Veremos que hay una razón por la cual sigue al versículo 27 como lo hace.

Pero, ¿qué quiso decir Cristo cuando dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre”? ¿No le ha sido enseñado siempre a usted que: “el sábado fue hecho para los judíos”? De ser así, ¿por qué Cristo dijo, en el Nuevo Testamento, que fue “por causa del hombre”? Debemos ir al relato de la creación para encontrar la respuesta.

El comienzo real

Génesis significa “comienzo”. La mayoría de personas asumen que es aquí donde uno aprende del comienzo del conocimiento revelado de Dios. El verdadero comienzo de todas las cosas — donde el relato de la creación de Dios realmente comienza — no se encuentra en Génesis 1. Éste se encuentra en el Nuevo Testamento, en Juan 1. Es allí donde la Biblia registra quién o qué existió antes de la creación registrada en Génesis. He aquí cómo Juan escribe del tiempo más temprano que la Biblia registra: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas [“el universo” — traducción de Moffatt para la misma palabra en Hebreos 1:2] por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3). Esto abarca todo.

Pero, ¿quién es “el Verbo”? Juan responde unos pocos versículos más tarde: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

En el griego original, el término “el Verbo” en realidad significa “portavoz”. Aunque Cristo solamente se convirtió en el Hijo de Dios tras su nacimiento humano, Él era un Ser eterno — Él era “sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida” (Heb. 7:3).

Claramente, estos versículos hablan de Jesucristo tanto antes como después de Su nacimiento humano. Solamente un Ser Divino “fue hecho carne y habitó entre nosotros”. ¡Pero Juan 1:1 revela más! Note que dice que Cristo, el Verbo, “era” Dios y también estaba “con” Dios. Esto solamente puede ser posible si dos Seres separados están siendo descritos. Estos dos Seres — Personajes — eternos existían antes que algo del universo físico hubiera sido creado. Ellos existían desde el comienzo y antes.

Efesios 3:9, escrito por Pablo, confirma Juan 1: “Dios… creó todas las cosas por Jesucristo”. Habiendo sido “el Verbo” — el Portavoz — por toda la eternidad, Jesús dijo muchas veces a lo largo de Su ministerio que Él solamente declaraba lo que Dios quería que Él dijera. Puesto que Él era “el Verbo”, podemos entender por qué el Salmo 33 declara: “Por la palabra del Eterno fueron hechos los cielos [el universo], y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca… porque él dijo, y fue hecho” (Sal. 33:6-9).

¡Entienda lo que recién acabamos de leer! El Jesucristo del Nuevo Testamento era el Dios del Antiguo Testamento. Ellos no son dos Seres separados. Note este claro pasaje, ignorado por casi todos: “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían [el antiguo Israel] de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (I Cor. 10:4). Examinaremos esto más adelante en mayor detalle.

¡El Ser que sacó al antiguo Israel de Egipto y que lo dirigió a lo largo del desierto fue Jesucristo del Nuevo Testamento! El Dios de Abraham, Isaac, Jacob — y David (Sal. 18:2) — ¡fue Cristo! ¡Y Pablo escribió que Dios creó “todas las cosas — por Jesucristo”!

Leamos una escritura final que demuestra, a partir del Nuevo Testamento, que Cristo, de hecho, fue el Dios del Antiguo Testamento quien hizo todo el trabajo de creación: “Porque en él [Cristo] fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él… y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Col. 1:16, 18).

Este pasaje incluye todo. El hecho que fuera Cristo quien creó todo lo que existe en el universo entero debe ser comprendido antes de continuar.

La creación del hombre

Puesto que Jesucristo y el Padre estuvieron ambos presentes durante la semana de creación, Génesis 1:26 habla naturalmente de “nosotros” o “nuestra” al referirse a Dios. No obstante, una vez más, fue Cristo quien en realidad hizo la creación de “todas las cosas”.

Note: “Entonces dijo Dios [Elohim]: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a SU imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó… Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto” (Gén. 1:26-27, 31).

La última parte de Génesis 1 registra la creación del hombre en el sexto día. Este pasaje revela que el Padre y Cristo (recuerde, Cristo hizo el trabajo de creación — Él era el Dios del Antiguo Testamento) crearon al hombre para un gran propósito — para reflejar físicamente y para tomar espiritualmente la “imagen” y “semejanza” de Dios.

El sábado creado en seguida — para el hombre

Reconociendo que Cristo está haciendo el trabajo de creación, he aquí el siguiente pasaje que sigue a la creación del hombre y a la conclusión del sexto día: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gén. 2:1-3).

La primerísima cosa que CRISTO creó después del hombre fue el día de reposo. Esto ocurrió más de 2.000 años antes que naciera el primer judío (el hombre llamado Judá). El sábado jamás fue simplemente para los judíos o el antiguo Israel. El sábado fue hecho “para el hombre” — primero, para Adán y Eva en el Jardín, y para todos los otros hombres desde entonces.

Cristo creó al hombre — y Él creó el sábado. No es sorpresa que Él dijera que era “Señor de sábado”. ¡Cristo sabía para quién lo había hecho y por qué! Considere esto. En ninguna parte dice Cristo alguna vez que Él era Señor del domingo. Él jamás dijo que Él hizo el domingo para el hombre. En cambio, ahora podemos entender por qué podía Él decir que era Señor del séptimo día. Cristo personalmente descansó en, bendijo, y santificó ESTE día desde el principio de la creación. Dios hace todo por un propósito. Él quería que Su creación, el hombre, pudiera descansar un día después de trabajar por seis días previos. Aprenderemos más tarde que el sábado implica un pacto especial — un pacto de sábado — entre Dios y Sus verdaderos siervos.

¡Los fariseos no entendieron!

Algunos, perdiendo todo el punto de Marcos 2:27-28, mencionado anteriormente, han usado este relato para mostrar que Jesús abolió el sábado. Este relato y otros que examinaremos son mal utilizados para decir que Cristo anuló el sábado. ¡Allí no dice tal cosa!

El relato de Marcos 2 ocurre en el sábado y comienza en el versículo 23, con los discípulos arrancando espigas para alimento a medida que andaban y escuchaban la instrucción de Cristo. Los fariseos los retaron, pensando que ellos estaban haciendo cosas “ilícitas” en el día de reposo. La respuesta de Cristo era para mostrar que, como el Autor, Creador y Señor del sábado, Él — no los Fariseos o alguien más, ni entonces ni después — podía hablar con autoridad acerca de cómo observarlo. En otras palabras, Cristo gobierna todos los asuntos en relación al día de reposo. Como Hacedor, Sustentador y Autor del Pacto del sábado, solamente Él merece el título de “Señor del sábado”. ¡Tampoco ninguna iglesia o algún hombre pueden tomar este rol del Ser quien creó el sábado para su propio propósito!

Los fariseos tenían 65 “normas” gobernando casi todo pequeño aspecto de cómo el sábado debía ser o no ser guardado. Sus regulaciones hechas por el hombre, desarrolladas a lo largo de siglos, habían convertido el sábado en una esclavitud, en vez de la bendición para la humanidad que Dios pretendía que fuera. Muchas cosas eran consideradas “ilícitas”.

Jesús enfatizó que el sábado fue hecho para las necesidades del hombre — de descansar, de refrescarse y de comunicarse con Dios. Los fariseos actuaban como si el hombre estaba hecho para cumplir con sus infinitas reglas. Su laberinto de regulaciones los separaba del verdadero significado del sábado. Cristo mostró que la condenación de los fariseos a la recolección de grano para ser consumido en el día de reposo estaba equivocada (Mar. 2:23-26). Era permisible recolectar alimento en el día de reposo para satisfacer el hambre inmediata.

También, en Marcos 3:1-6, los fariseos observaron a Cristo para ver si Él sanaría en el día de reposo. Cuando Él percibió que ellos buscaban acusarle, Cristo preguntó: “¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?” (Mar. 3:4). Los fariseos no le responderían. Cristo inmediatamente sanó al hombre, luego de lo cual los fariseos buscaron MATARLE. ¡Qué acusación contra la auto-justa naturaleza humana! El ejemplo de Cristo muestra que es permisible hacer el bien en el día de reposo y, en ciertas circunstancias, aliviar el sufrimiento. Esto está en armonía con el espíritu y la intención del Cuarto Mandamiento.

En el mismo relato encontrado en Mateo 12:11-12, Cristo usó la analogía de rescatar a un animal afligido. Los fariseos estuvieron de acuerdo con esto. No obstante, ellos no le permitían a Cristo sanar a las personas en el día de reposo. Él usó esta misma analogía en Lucas 13:15-17, de desatar al ganado del pesebre para llevarlos a beber agua en el día de reposo, con la cual los fariseos también estuvieron de acuerdo. Pero ellos protestaron cuando Cristo sanó a una mujer israelita atada con una aflicción de 18 años.

Aunque estos relatos no son jamás una licencia para quebrantar el sábado, ellos explican que Cristo permitió que ciertas tareas físicas necesarias fueran realizadas en este día. El sábado es hecho PARA la humanidad, como una BENDICIÓN — no para crear una lista de “normas” estrictas, hechas por los hombres, convirtiéndolo así en una maldición.

Dios no necesitaba descansar

Éxodo 31:17 declara: “en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”. ¿Necesitaba Cristo descansar? La Biblia declara plenamente que Dios “No desfallece, ni se fatiga con cansancio” (Isa. 40:28). Aunque Dios ciertamente reposó, esto no fue porque Él estuviera cansado y “necesitara un receso”.

No tendría sentido que Dios hiciera un día de reposo en el primer día de la semana. Piense acerca de esto. ¿Cuál sería el punto de que Dios hiciera el día de reposo para comenzar la semana, a fin que Él pudiera descansar de seis días de trabajo que Él aún tenía que realizar? Cristo dice tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento que Él no cambia (Mal. 3:6; Heb. 13:8). Por tanto, Dios (Cristo) no podía ordenar el día de reposo como el séptimo día de la semana, solamente para cambiarlo posteriormente al primer día.

Invariablemente, cuando las personas están cansadas, ellas deben descansar. El propósito del descanso de Dios fue enteramente diferente — y mucho mayor en significado de lo que parece. Esto es importante porque algunos afirman que Dios reposó en el séptimo día para satisfacer Su propia fatiga personal. Por supuesto, esto no hace sentido alguno si el día de reposo fue hecho “para el hombre”. Jamás fue “para Dios”. Éxodo 20:11 revela que Dios “santificó” — hizo santo — el séptimo día de cada semana. Otras escrituras dejarán esto absolutamente claro. Dios “bendijo el séptimo día”. De este momento en adelante, el séptimo día es hecho especial — tiene la bendición divina de Dios sobre él. La frase “y lo santificó” ayuda a aclarar lo que esto significa. Los diccionarios definen la palabra santificar como “apartar para un uso o propósito santo”. Esto hace al sábado tiempo de Dios, no nuestro. Recuerde, en efecto, Cristo declaró que Él es Señor de este bloque de tiempo. Cuatro mil años después de la creación, Cristo dijo que Él aún era Señor de este mismo tiempo santo especial que Él le había dado al hombre.

Cuando son puestos juntos, los términos consagró, bendijo y santificó muestran que Dios hizo santo y especial el sábado para todos los tiempos — ¡a lo largo de todas las eras! Este era el propósito de Dios. Esto es lo que Su descanso logró — cuando Él no necesitaba descansar. Cuando esto es comprendido, es fácil ver por qué ningún HOMBRE — o IGLESIA — tiene la autoridad de hacer santo el sábado, o cualquier otro período de tiempo. Justo como los hombres no pueden hacer que algún otro día sea santo, su ignorancia o rechazo de lo que Dios ha hecho santo tampoco puede hacerlo PERVERSO.

El día de reposo es un período de tiempo de 24 horas que Dios ha hecho santo una vez cada siete días. Éste comienza a la puesta del sol del viernes y termina a la puesta del sol del sábado.

La Biblia puede ser probada

Veremos que Dios les ordena a los hombres retraer su pie de este tiempo especial. Él no quiere que los hombres pisoteen, profanen, su sábado.

Antes de que discutamos cómo Dios hace santas las cosas, y lo que esto significa, nada de esto haría alguna diferencia si la Biblia no es la Palabra de Dios — y no puede probarse que es inspirada divinamente.

Usted debe llegar a comprender que la Biblia tiene autoridad suprema en todos los asuntos espirituales, incluyendo tanto la creencia como la práctica. Romanos 8:9 dice que uno no es un cristiano si éste no tiene a Jesucristo, a través del Espíritu Santo, viviendo dentro de él. El Espíritu de Dios es santo. Éste no entrará en uno que se rehúse a seguir aquello que es santo.

Cristo guardó el sábado (Luc. 4:16). Recuerde, la Biblia dice que Él es “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8), y que no cambia (Mal. 3:6). ¡Cristo aún guardará el sábado en usted!

¿Llevan estas palabras, y otros pasajes citados en este libro, la autoridad de un Ser Supremo? ¿Puede uno en realidad probar la Biblia? ¡Ésta es, en sí misma, una gran pregunta! Justo como la mayoría jamás parece buscar probar la existencia de Dios, la mayoría jamás se preocupa por probar la autoridad de la Biblia. Ellos ya sea no tienen interés en tal prueba, o asumen que no la hay — ¡que no puede probarse!

¿Qué acerca de usted? ¿Ha tomado usted tiempo para buscar prueba real, tangible, de la autoridad de la Biblia? Al igual que con la existencia de Dios, ¿le ha sido enseñado a usted que usted debe aceptar la Biblia enteramente “en fe”? La mayoría de personas jamás son desafiadas a encontrar prueba real de que este Libro es el registro inspirado de un Ser Supremo. Las circunstancias raramente fuerzan a las personas a emprender tal tarea. Esta es probablemente la mayor razón por la que muchos jamás lo hacen. Aunque yo asistía regularmente a la “iglesia” mientras crecía, a mí jamás me fue requerido, ni me sentí obligado a, probar que Dios existe o que Él es el autor de la Biblia. Ni uno solo de mis maestros de “escuela dominical” sugirió jamás que esto debía ser hecho o que había algún valor en ello. ¡Tampoco me fue dada u ofrecida jamás prueba alguna de esto previo a mi llamamiento! Ni una sola persona me sugirió jamás que yo debía siquiera estar preocupado por probar las respuestas a estas dos importantes preguntas.

Pero a menos que usted pruebe la autoridad de la Biblia, usted jamás removerá su actividad de lo que Dios le dice que Él ha hecho santo — el sábado. Una vez más, ningún hombre tiene la autoridad de hacer santo un día. Solamente Dios la tiene — y Él nos ordena mantener su sábado en la condición en que lo encontramos. Pero usted debe probar si el mandato bíblico tiene peso. Otros de mis libros hacen esto.

Veamos más allá qué significa santo.

Explicando “santo”

Pregunto de nuevo: ¿Hace alguna diferencia para Dios qué día elijan los hombres hacer santo? ¿Pueden ellos seleccionar arbitrariamente cualquier día que deseen y designarlo “santo”?

Un bien conocido ejemplo bíblico ilustra el punto. Éxodo 3 nos da el relato de Dios hablándole a Moisés desde un arbusto en llamas. Aunque muchos de quienes no saben nada de la Biblia están familiarizados con este pasaje, hay una lección pasada por alto en él, perteneciente al sábado. El escenario es Moisés liderando a un rebaño al Monte Sinaí (Horeb). Él llegó a un arbusto que se estaba quemando, sin embargo no se consumía.

Dios le ordenó a Moisés: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxo. 3:5). Moisés no discutió si él pensaba que la tierra era santa. Él simplemente se quitó el calzado. Había mucho en juego allí. Si Moisés hubiese actuado de otro modo, razonando como muchos hoy, quienes discuten acerca de lo que Dios ha hecho santo, Dios hubiera sido incapaz de usarlo para guiar a Israel fuera de la esclavitud en Egipto.

Era la presencia de Dios en el arbusto lo que la hacía santa. Los arbustos cercanos o la tierra alrededor no eran santos. Dios designó solamente una cierta pieza de tierra como santa, como teniendo Su presencia. El relato no indica que la tierra se viera o se sintiera de una manera que pareciera diferente del paisaje circundante. Dios tuvo que REVELARLE a Moisés que la tierra era santa — que Él estaba presente en ella — que Moisés debía remover su calzado de ella. A Moisés no le fue dada elección, sino tratar esa tierra como especial y santa. Pero la apariencia no le dijo esto. ¡Dios tuvo que revelárselo a él!

Hay una conexión directa al sábado en este punto. He aquí lo que el profeta Isaías escribió: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad [negocios] en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso del Eterno; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en el Eterno; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca del Eterno lo ha hablado” (Isa. 58:13-14).

Este claro pasaje explica que hay maneras de profanar el santo día de reposo de Dios. Al igual que con la tierra alrededor del arbusto en llamas, a nosotros se nos ordena retraer nuestros pies (nuestro calzado) del tiempo santo de Dios — tiempo que apunta a Él y tiene su presencia santa en él. O creemos las ideas y costumbres de los hombres — y de sus iglesias — ¡o creemos los claros mandatos de DIOS TODOPODEROSO! O las opiniones — y la aceptación — de los seres humanos que rechazan a Dios son importantes para nosotros, ¡o lo es la opinión de Dios!

¿Cuál valora usted?

Dios dice: “El Eterno te ha dado el día de reposo”. Hemos visto que los teólogos de este mundo le han dado el domingo (el día del sol) a la humanidad, y a los profesos devotos a la iglesia — ¡y aprenderemos que esto viene del paganismo rematado!

Dios mantuvo el ciclo semanal

Después de hacer santo el séptimo día 4.000 años antes, Jesucristo guardó el día de reposo — y Su presencia aún está en él hoy, 2.000 años más tarde. Obviamente, como su Hacedor, Cristo no estaría confundido respecto a en qué día guardar el día de reposo (Luc. 4:16). Pero debemos tomar un momento para revisar brevemente el patrón de la observancia del sábado a lo largo de los 4.000 años desde su creación hasta la Primera Venida de Cristo. Esto coloca el escenario para “limpiar la cubierta” de todas las preguntas para los primeros 4.000 años de existencia de la humanidad.

Adán y Eva guardaron el sábado casi inmediatamente después que ellos fueron creados en el sexto día. Obviamente, su hijo Abel es llamado “justo” (Mat. 23:35). Puesto que Salmos 119:172 explica: “todos tus mandamientos son justicia”, Abel guardó el sábado. Puesto que Enoc “caminó con Dios” (Gén. 5:24), como un pregonero de justicia (Judas 14-15), él de manera igualmente obvia guardó el sábado. Por tanto Noé, también un “pregonero de justicia” (II Pedro 2:5), ciertamente habría guardado el sábado. Todos estos pregoneros — Abel, Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc y Noe — eran descendientes directos uno del otro (Set era hermano de Abel) en este orden y sus vidas se traslaparon por cientos de años. (Puede ser demostrado que Adán murió solamente 125 años antes de que naciera Noé.) Nadie habría perdido registro del ciclo semanal — y por tanto cuál día era el día de reposo — durante este período. (Abordaremos este tema en mayor detalle en el siguiente capítulo. Ciertamente, Sem habría sido instruido por su padre Noé para guardar el sábado. La historia también registra que él era “justo” — y él se cruzó 150 años en la vida de Abraham.

Abraham, frecuentemente llamado “padre de los fieles”, guardó el sábado de Dios. Note: “por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Gén. 26:5). Este versículo es muy claro. ¡Abraham guardó el sábado de Dios! Éste es el Cuarto mandamiento.

La Biblia declara que el “pecado es la trasgresión de la ley” (I Juan 3:4). Puesto que la ley existía desde la creación, Dios pudo decirle a Caín, antes que él matara a Abel: “El pecado está a la puerta” (Gén. 4:7), si él no controlaba su actitud.

Los seres humanos deben justificar su rebelión contra los Mandamientos de Dios. La naturaleza humana odia Su ley (Rom. 8:7), prefiriendo las tradiciones y mandamientos de hombres en su lugar (Mar. 7:6-9). No obstante, Dios ordena en el Nuevo Testamento que quebrantar cualquiera de Sus leyes es pecado (Santiago 2:10-11).

Hay una razón por la que es especialmente crucial entender esto. Muchos de quienes se rehúsan a aceptar el sábado de Dios, olvidando que fue hecho en la creación, reclaman que los Mandamientos de Dios no existieron sino hasta que Moisés los recibió en el Monte Sinaí — 430 años después que las promesas fueron hechas a Abraham. ¿Cómo es entonces que Abraham y otros sabían de ellas? Porque ellas fueron todas dadas en la creación. El ciclo semanal jamás ha cambiado desde la semana original de creación.

Antes de continuar, estemos absolutamente seguros de que esto es cierto. Estudiemos las abundantes pruebas.

Capítulo Tres — ¿Se ha perdido el tiempo?

Muchos comprenden que Dios creó, descansó en, y bendijo el séptimo día — y para ahora, usted también debería comprenderlo. Pero ¿cuál día es el séptimo en el calendario de hoy? ¿Ha sido perdido el ciclo semanal? ¿Podemos saberlo? Usted puede estar seguro. Este ¡capítulo presenta prueba absoluta!

“A pesar de todas nuestras discusiones acerca del calendario, es patente que la raza humana jamás perdió la secuencia septenaria [siete días] de los días de la semana, y que el sábado de estos tiempos postreros viene a nosotros desde Adán, a través de las eras, sin un solo lapso”.

Dr. Totten del Nuevo Cielo, ConnecticutProfesor de Astronomía, Universidad Yale (www.truthontheweb.org/sabbatu.htm)

Preguntemos, ¿es verdadera la declaración anterior? ¿Puede ser probada? De ser así, ¿cómo? Vimos que al final de la semana de creación en Génesis 1, Dios terminó Su actividad con una creación especial: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gén. 2:1-3).

Veinticinco siglos más tarde, en el Monte Sinaí, Dios dio los Diez Mandamientos a la nación de la antigua Israel, a través de Moisés. También vimos que el mandato del sábado en Éxodo se refería directamente al relato de la creación en Génesis 2. Éste declara: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios… Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay” (Éxo. 20:8-11).

Estos han sido versículos muy claros y explícitos. Pero por el bien de la discusión, continuaremos con varios hechos básicos. Dios hizo el día de reposo. Él descansó en él. Él lo santificó (lo apartó). Él lo bendijo. Él lo hizo ser el séptimo día de un ciclo de siete días.

Este capítulo no está escrito principalmente para probar que el sábado debe ser guardado. El libro hace eso. Nuestro propósito aquí es probar que el ciclo semanal jamás ha cambiado desde la creación. Muchos suponen que sí ha cambiado. Si este ciclo ha sido ya sea roto o perdido, ya no hay obligación alguna para que la humanidad observe el verdadero día de reposo de la Biblia. Es así de simple. ¡Si el ciclo semanal ha sido roto, el sábado está perdido para la historia y no puede estar en efecto hoy!

Siguiéndole la pista al día de reposo

Otros son más sinceros y preguntan: “Bien, yo sé que Dios creó el día de reposo, pero ¿cómo sabemos ahora cuál día de nuestra semana hizo Él santo?” o “¿No ha cambiado la humanidad el calendario?” Y también, nuestro séptimo día, sábado, fue nombrado así tras el dios pagano Saturno, y algunos cuestionan si esto tuvo algún efecto en el calendario hebreo. Otros preguntan acerca de lo que ha sido llamado “el día largo de Josué” o de viajar alrededor del mundo y “ganar un día” o “perder un día”. Muchos naturalmente se preguntan qué posibles efectos pudieron haber tenido estos temas en el ciclo semanal.

Antes de abordar las preocupaciones surgidas en esta serie de preguntas, un punto debe ser reconocido primero.

¡Considere! Estas preguntas, aunque son importantes individualmente, de manera colectiva representan una sola gran pregunta. ¿Es el Dios todopoderoso del universo capaz de crear, santificar y bendecir el séptimo día de la semana, y no obstante, al mismo tiempo, incapaz de seguirle la pista a este día a lo largo de la historia? ¿Le ordenaría Dios a las personas “recordar” el día de reposo solamente para olvidar Él mismo que debe preservarlo para que esto sea posible? La idea es absurda. Ésta insulta el pensamiento — y poder — de Dios, ¡haciéndolo aparecer como un senil hombre anciano quien es tan desorganizado y olvidadizo que no puede seguir la pista de lo que Él ha creado u ordenado!

Mientras la humanidad busca excusas para no guardar el día de reposo, algunos realmente se atreven a culpar a Dios como la razón por la cual esto ya no es posible. Ellos razonan entonces que si a Él se le olvidó preservar el ciclo semanal, la humanidad ya no necesita recordar y observar el día de reposo. ¡Cuán conveniente para la naturaleza humana!

El cristianismo profeso del mundo — catolicismo y las muchas ramas del protestantismo — guardan el domingo. Ha sido la Iglesia Católica Romana la que ha preservado el domingo como el día de adoración. Note nuevamente, antes de continuar, lo que fue una asombrosa admisión de una carta por James Cardinal Gibbons, Arzobispo de Baltimore (1877-1921). Aunque también hace una declaración acerca de cómo fue cambiada la obediencia al sábado por la observancia del domingo, esta cita demuestra la importancia de la preservación de la observancia del domingo para los católicos a lo largo de los siglos. Esta es solamente una de muchas citas similares, mostradas anteriormente:

“¿Es el sábado el séptimo día de acuerdo con la Biblia y los Diez Mandamientos? Yo respondo, sí. ¿Es el domingo el primer día de la semana y cambió la Iglesia [Católica Romana] el séptimo día — sábado — por el domingo, el primer día? Yo respondo, sí. ¿Cambió Cristo el día? Yo respondo, ¡no!… Fielmente suyo, J. Cardinal Gibbons”.

¡Nadie parece cuestionar jamás que el primer día de la semana es el domingo! Más de dos billones de cristianos profesos afirman que guardan el domingo en conmemoración de la supuesta resurrección de Cristo en ese día — el primer día de la semana. Es impensable sugerir que tantas personas estén — ya sea a propósito, descuidadamente, o de manera inadvertida — guardando “su día”, el primer día de la semana, el domingo, en el día equivocado. ¿No es así? Pero los judíos no están menos convencidos de que están guardando el día de reposo en el verdadero séptimo día de la semana. El pueblo judío ha sido responsable de “seguirle la pista” a su día, el mismo día guardado por Jesucristo y los apóstoles, por muchos siglos más de lo que los católicos han estado rastreando “su día”.

El punto es este: cada grupo (católicos y judíos) conocen bien cuál día es cuál — ¡y jamás se atreverían a sugerir que los otros no lo saben!

Israel olvida el día de reposo

La mayoría conoce la historia de la esclavitud de Israel en Egipto y su Éxodo bajo la autoridad de Moisés. Una película de Hollywood de 1950 le dio fama. Antes del Éxodo, Jacob y sus hijos se le habían unido a otro de sus hijos, José, en Egipto. Más tarde, después de que Jacob murió, un Faraón diferente heredó poder y esclavizó a los Israelitas por más de 150 años. A ellos no les era permitido guardar el sábado y no tenían sacerdocio que los guiara. Puesto que Moisés registró los primeros cinco libros de la Biblia más tarde, ellos aún no habrían tenido Escrituras disponibles para que les enseñaran.

Note la condición de Israel: “Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés… Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor” (Éxo. 1:11, 13-14).

La Biblia registra que hubo 600.000 hombres, en edades de 20 años o más, quienes dejaron Egipto con Moisés. Esto significa que hubo de tres a cuatro millones de israelitas, contando mujeres y niños. Todos ellos carecían de un conocimiento formal del día de reposo. Para cuando ellos llegaron al desierto de Sin (Zin), dos meses después de dejar Egipto, ellos estaban hambrientos y quejumbrosos por la falta de alimento en el desierto.

El milagro del maná revela el sábado

Se ha establecido que Dios le dio el sábado al antiguo Israel a través de Moisés. ¿Por qué hizo Dios esto? ¡Él tenía que hacerlo! Israel recién había pasado cerca de dos siglos y medio en Egipto, con la mayor parte de ese tiempo en esclavitud. A ellos no les había sido permitido adorar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob — sus ancestros — durante todos esos años. Al tiempo que Dios los liberó, ellos habían olvidado la identidad del Dios verdadero y de Su sábado.

Esta es una razón por la que el mandamiento del sábado comienza con las palabras: “Acuérdate del día de reposo” — Israel lo había olvidado. Abraham, Isaac y Jacob habían guardado la ley de Dios (Gén. 26:5), pero el conocimiento del sábado se había perdido a lo largo de los siglos.

Dios decidió aclararle el mandamiento del sábado a Israel mientras ellos estaban en el Desierto de Sin. Israel había dejado atrás las “ollas de carne” de Egipto y se quejaba con Moisés por falta de comida. Dios tenía que probar si ellos obedecerían Su ley. Esta fue una prueba específica, diseñada para enseñarle a Israel la exclusividad del tiempo santo del sábado. El relato se encuentra en Éxodo 16. Éste ilustra que las personas pueden encontrarse a sí mismas pensando que “el tiempo se ha perdido”. La historia del Antiguo Testamento acerca de Dios alimentando con maná (y codornices) a Israel es bien conocida.

Note: “He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no” (Éxo. 16:4). “Dijo también Moisés: El Eterno os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque el Eterno ha oído vuestras murmuraciones” (Éxo. 16:8).

La prueba había comenzado: ¿Guardaría Israel la ley de Dios — guardaría su sábado? ¿Andarían ellos en su ley o no?

El contexto continúa: “Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia del Eterno, porque él ha oído vuestras murmuraciones. Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria del Eterno apareció en la nube… Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento” (Éxo. 16:9-10, 13).

Es importante comprender que las codornices no llegaron sino hasta después de la puesta del sol. Además, Israel estaba reunido como una congregación en el día de reposo. Ellos estaban reunidos para un servicio religioso. Las codornices aparecieron cuando el sábado hubo terminado, y las personas tenían permitido recolectarlas para la comida de la tarde.

A la mañana siguiente era el primer día de la semana y fue la primera vez que el maná apareció. A las personas se les instruyó recolectar solamente suficiente comida para cada día, o ésta produciría gusanos y hedería (Éxo. 16:20). Las personas no le creyeron a Moisés e intentaron recolectar maná extra. Justo como Dio lo dijo, este crió gusanos y hedió. Sin embargo, el versículo 22 explica que en el sexto día de la semana ellos podrían recolectar el doble, a fin que tuvieran comida para el sábado y ésta no criaría gusanos ni hedería. Dios dijo esto porque: “Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado al Eterno” (Éxo. 16:23).

Como siempre es el caso, algunos no le creyeron a Dios e intentaron recolectar maná en el sábado — el séptimo día (Éxo. 16:27). Justo como Dios lo dijo, ellos no encontraron nada. ¡Cuán rápidamente se confundieron algunos acerca del tiempo! Estos israelitas debieron haber pensado que “el tiempo se había perdido” y que el maná estaría allí aunque Dios les dijo que no lo estaría. Otros pensaron que el maná podría ser guardado en otros días que no fueran el sexto, cuando no era así. La respuesta de Dios a aquellos quienes se confundieron fue: “Y el Eterno dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que el Eterno os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día” (Éxo. 16:28-30).

Haga a un lado la confusión y la desobediencia. El único propósito de esta prueba era mostrar que Dios santificó un tiempo específico — ¡el séptimo día!

Cristo guardó el sábado

Mil quinientos años después del relato en Éxodo 16 está el ejemplo de Cristo. Él no tenía duda de cuál día era el día de reposo.

Marcos 2:27-28 registra a Cristo hablando con los Fariseos: “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”. Si Cristo era el Señor del día de reposo, ¡Él habría sabido cuándo era! Lucas 4:16 dice que la costumbre de Cristo era entrar a la sinagoga cada día de reposo.

En 69-70 d.C., todos los judíos fueron sacados de Palestina y dispersados en las naciones alrededor del mundo. A lo largo de los últimos 19 siglos, ellos jamás se han confundido acerca de cuál día era el día de reposo. Recuerde, Lucas 4:16 (y 17, 20) en realidad mostraba a Cristo reuniéndose con los judíos en la sinagoga en el día de reposo. Una vez más, los judíos no se habían confundido acerca de cuál día era cuando Cristo estaba vivo.

Hoy, si el tiempo se hubiera perdido, esperaríamos que los judíos, esparcidos alrededor del mundo y sin más comunicación los unos con los otros, estuvieran guardando días diferentes. Sin embargo, hoy ellos están en unidad — en acuerdo — respecto a qué día es el día de reposo.

Un historiador dijo una vez: “Más que los judíos haber guardado el sábado, el sábado ha guardado a los judíos”. ¡Esto es verdad! Los judíos modernos jamás han perdido su identidad porque ellos ¡jamás han perdido la pista del séptimo día de reposo!

No cabe duda de que el sábado fue mantenido intacto a lo largo de los 1.500 años hasta el tiempo de Cristo. Él ciertamente no estuvo confundido y sabía cuándo guardarlo. Tampoco cabe duda de que los judíos lo hayan mantenido intacto desde entonces. Consideraremos momentáneamente otras pruebas del período después de Cristo, pero primero debemos examinar un evento previo a la vida de Cristo.

El día largo de Josué

La obediencia de Cristo al sábado estableció su continuidad a lo largo de Su vida. Así, aunque no debiera ahora haber necesidad de mirar hacia atrás en el tiempo, consideraremos otra objeción que surge. Algunos argumentan: “¿Qué de Josué? ¿No tuvo él un tipo de ‘día largo’ en el Antiguo Testamento? ¿No hizo ese día que se perdiera el tiempo e hizo al domingo el séptimo día de la semana?” ¿Es esto verdad? Debemos considerar cuidadosamente este relato, de Josué 10.

Note: “Entonces Josué habló al ETERNO…delante de los hijos de Israel…Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró…Y el sol se paró en medio del cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero” (Josué 10:12-13).

La Escritura establece que el sol se detuvo “casi un día entero”. Demostraremos más tarde que Dios define a un día normal como cerca de veinticuatro horas.

Un argumento ingenioso ha sido usado para enseñar que el día largo de Josué causó que el domingo se convirtiera en el nuevo séptimo día de la semana. Siguiéndole cuidadosamente la lógica a este argumento, se resume mejor de esta manera: “La semana en la cual ocurrió el día largo de Josué incluyó un período extra de veinticuatro horas. Este sería el período descrito como ‘casi un día entero’. ¡Si la batalla de Josué ocurrió, por ejemplo, en un jueves, entonces hubo ocho períodos de veinticuatro horas en la semana del día largo de Josué en vez de siete! Dado que el jueves tendría cerca de cuarenta y ocho horas de largo, este ahora incluiría también al viernes. El siguiente día, viernes, se convertiría entonces en el día que era el sábado. Y el sábado (que habría sido el séptimo día de esa semana) se convertirá en domingo”.

Esta lógica defectuosa continuaría entonces por concluir que “el séptimo día ha sido el domingo desde entonces”. ¡Por supuesto, esto significa que las personas han estado guardando el sábado en el día incorrecto por más de 3.400 años! Para que este argumento sea cierto, debemos preguntarnos: ¿Fue ese jueves realmente jueves y viernes — o fue ese jueves simplemente un jueves largo?

He aquí el problema con la lógica de este argumento. Aquellos que lo exponen no entienden la definición bíblica de lo que es un día. Hagamos esto claro. ¡Debemos dejar que la Biblia, y sólo la Biblia, defina lo que es un día! Los hombres tienen interminables ideas acerca de cosas que ellos piensan que la Biblia dice. Nosotros debemos examinar lo que ésta realmente dice — no lo que la gente con ideas preconcebidas cree que dice.

Los hombres tratan de decir que el día largo de Josué fueron dos días de veinticuatro horas cada uno. Esto es lo que se necesita para mover al séptimo día de la semana a lo que ahora es domingo. Volvamos al relato de Josué. ¿Se refiere Dios a este día como dos días? He aquí Su respuesta: “Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él ” (Josué 10:14). ¿Captó usted la palabra ‘él’? Dios se refiere a este período como un “día”, y como “él” (o sea, lo dice dos veces). Dios usa el singular, no el plural. ¡Dice día, no días!

No se equivoque. ¡Este no fue un día ordinario! Esta parte es cierta. Dios dice: “no hubo día como…aquel”. Fue sólo un día — y esto no significa “dos días en uno”. Fue un solo y único día en el curso de la historia humana, y quizás de todos los tiempos. Este fue un evento tremendo y sobrenatural, que demostró el gran poder de Dios. El universo es un mecanismo finamente sincronizado, el cual funciona como un reloj suizo gigante. Los astrónomos concuerdan en que este universo es todo interdependiente y se mueve conjuntamente. Literalmente, esto requirió que Dios detuviera los cielos enteros (recuerde, este milagro incluyó a la luna) por cerca de veinticuatro horas a fin de hacer que el sol “se detuviera”. ¡Utilizar este acontecimiento como una excusa para desobedecer el sábado es trivializar uno de los más grandes milagros de todos los tiempos!

Los siguientes diagramas representan el error del ingenioso argumento que hemos descrito. El primer diagrama es la perspectiva incorrecta de la semana y el segundo es la perspectiva correcta.

Cómo define la Biblia un día

Los hombres podrían decidir que un día es veinticuatro horas según el reloj — pero eso no es lo que Dios dice. Debemos entender por qué Dios podría describir correctamente el día de aproximadamente cuarenta y ocho horas de Josué como un día.

En el capítulo de la creación de Génesis 1, Dios da Su definición de un día. Dios dice que Él “separó la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde (tinieblas) y la mañana (luz) un día…Y fue la tarde (tinieblas) y la mañana (luz) el día segundo…Y fue la tarde y la mañana el día tercero” (Gén. 1:4-13) y así sucesivamente a lo largo de la primera semana. De este relato, vemos que los días están compuestos de tardes y mañanas. A pesar de la percepción común, un día no es simplemente la porción diurna de un período de veinticuatro horas. Es, de hecho, el período entero entre las puestas del sol.

¡Esta es la definición bíblica de la duración de un día! ¿Qué podría ser más claro?

Además, debemos ir a Levítico para ver lo que Dios dice que es el punto de inicio de cada día. Note que “de tarde a tarde” (Lev. 23:32) es como Dios instruyó que debe observarse el sábado. Por varios cientos de años después de la muerte de Cristo, la práctica general fue siempre comenzar los días a la puesta del sol, no a la medianoche. Cualquier enciclopedia explica esto y Lucas 4:40 y Marcos 1:32 muestran que los días comienzan y terminan a la puesta del sol.

El día largo de Josué consistió de una tarde de doce horas y de una “mañana” de treinta y seis horas. Pero esto no hizo que fueran dos días — este fue solamente un día muy largo.

Ahora debemos volver a plantear un punto anterior. Recuerde que Cristo no estaba confundido respecto al sábado y que Él lo guardó en el día apropiado más de 1.400 años después del “día largo de Josué”. Para creer que el día largo de Josué alteró el ciclo semanal, perdiendo así un día, es necesario creer que Cristo mismo no hizo el ajuste para este “día largo”. Luego uno debe creer que Cristo estuvo “apartado” por un día completo en Su cálculo de cual día era el sábado — y así también los Judíos.

¡Ahora piense! ¡Si Cristo estuvo incorrecto en su cálculo del día sábado, entonces Él quebrantó el día de reposo — Él pecó — y la humanidad no tiene Salvador! Pero Cristo no pecó quebrantando el sábado o en alguna otra manera. Y la humanidad tiene un Salvador.

Finalmente, es interesante notar que aún aquellos quienes hacen referencia al relato de Josué siempre le llaman “el día largo de Josué” — no “los días largos de Josué”. El argumento completo de tratar de comprimir dos días en uno, para escapar del mandamiento de guardar el día de reposo del séptimo día (sábado de hoy), parece un tanto ridículo, ¿no es así? No sea engañado por los ingeniosos argumentos de los hombres.

¿Pueden “ganarse” o “perderse” los días?

Debido a que la tierra es redonda, los días son determinados por la rotación del planeta sobre su eje. Esta rotación se mide en relación con el sol. Lo mismo es con el sábado. La puesta del sol — en cualquier lugar sobre la tierra — determina el principio del sábado o de cualquier otro día. Es irrelevante si uno está en Nueva York, Manila o París. Un día es de “tarde [puesta del sol] a tarde [puesta del sol]” (Lev. 23:22). El principio de cualquier día se determina en base a dónde alguien esté cuando el sol baje.

La Línea Internacional de Cambio de Fecha fue establecida de tal manera que los hombres pudieran saber dónde sus viajes les requerirían añadir o restar un día — dependiendo de si ellos estuvieran viajando al este o al oeste. Con excepción de un par de islas apartadas en el Pacífico Sur, esta localización fue colocada de manera ideal en medio del Océano Pacífico porque así no permite que las personas en diferentes partes del mundo guarden cualquier día (incluyendo el día sábado) en dos días diferentes. Las personas en Japón comienzan el sábado antes que aquellos en la India — quienes lo comienzan antes que las personas en Jerusalén — quienes lo comienzan antes que aquellos en Londres — quienes lo comienzan antes que las personas en Chicago — quienes lo comienzan antes que aquellos en Honolulu. ¡Sin embargo, todos lo guardan en el mismo día!

No se deje confundir por las personas quienes dicen que el viajar alrededor del mundo puede ocasionar que uno “gane” o “pierda” días. A menudo se hacen ingeniosas afirmaciones acerca de ganar horas al viajar hacia el oeste o de perder horas al viajar hacia el este. Esto no es la realidad, sino, en cambio una percepción de la realidad.

¡He aquí como probarlo! Si uno comienza en Londres y viaja sin escala hacia el oeste alrededor del mundo, retornando a Londres, ¿llegará un día completo atrás de aquellos que nunca salieron de Londres? ¿Viajó esa persona hacia atrás en el tiempo y “ganó” veinticuatro horas? A la inversa, si uno hizo lo mismo, viajando sin escala hacia el este, ¿llegaría a Londres un día antes que todos los que permanecieron allí? ¿Viajó adelante en el tiempo y realmente “perdió” veinticuatro horas?

¡La idea es absurda! Con todo, es así como razonan algunas personas. Si esto fuera cierto, dos personas separadas, una viajando sin escala hacia al este y otra viajando sin escala hacia el oeste, llegarían ambas a Londres al mismo tiempo y aun así estarían con dos días de separación en el tiempo. Si dos personas hicieran esto una y otra vez, una se haría más joven, mientras que la otra estaría envejeciendo a un mayor ritmo. ¡Cuán ridículo es considerar esto! Aún así, este argumento engaña a muchas personas.

Hay un punto ligeramente diferente, aunque relacionado, el cual consideraremos. Parece que hay infinidad de formas que las personas se inventan para creer que el cómputo del tiempo puede perderse. ¿Qué tendría que suceder — exactamente — para que el cómputo del tiempo verdaderamente se perdiera, de manera tal que el mundo entero lo perdiera? Otra manera de hacer esta pregunta es: ¿Qué le tomaría hoy a seis billones de personas sobre la tierra para que todos pierdan el rastro del tiempo?

Todos hemos conocido a personas quienes olvidan dónde están, se duermen o “pierden la noción del tiempo” cuando se supone que deberían estar en algún lugar o haciendo algo ya programado. Tal vez esto le ha ocurrido a usted varias veces. Así, pues, se admite que los individuos ciertamente pueden perder “la noción del tiempo”. ¡Sin embargo, alguien tendría que ser dejado sin sentido o caer en coma para perder consciencia del tiempo de tal manera que, cuando despierte, sea incapaz de saber cuánto tiempo ha pasado — días, semanas, meses o aun años! No obstante, esta persona simplemente preguntaría cuánto tiempo ha estado “fuera” y la contestación le reorientaría.

Llevemos esto más adelante. ¿Qué sería necesario para que todas las personas en la tierra perdieran la noción del tiempo? Lo siguiente tendría que suceder (estoy siendo gracioso): ¡Simultáneamente, cada persona en la tierra, por un extenso período de tiempo, tendría que perder la consciencia, dormirse o caer en coma! Es de suponer, entonces, que si todos recuperaran la conciencia, no quedaría nadie a quien preguntarle cuánto tiempo transcurrió mientras todos estuvieron “fuera”. Si aun una persona permaneciera consciente, esta podría decirles a todos lo que sucedió. Todos serían reorientados al tiempo correcto.

¿Puede usted ver lo absurdo de semejantes argumentos superficiales y engañosos acerca de “ganar” o “perder” tiempo?

La Iglesia verdadera prueba que el cálculo del tiempo no se ha perdido

La verdadera Iglesia de Dios siempre ha guardado el día de reposo de Dios — el sábado. Tal como los judíos saben el día correcto, así también los cristianos.

La mayoría de los teólogos y religiosos han admitido hace mucho tiempo que el verdadero día de reposo de la Biblia es el séptimo día. Sin embargo, ellos no van a obedecerlo. Sábado, no domingo, es el séptimo día de la semana. Incluso un buen diccionario lo explica. Usted ya ha visto varias referencias de las Escrituras respecto al sábado. Dios lo santificó en la creación — mucho antes que hubiera algún judío o israelita para guardarlo.

Dios le dijo al antiguo Israel: “Y les di también Mis días de reposo, para que fuesen por señal entre Mí y ellos, para que supiesen que Yo soy el Eterno que los santifico” (Ezequiel 20:12). Una de las más grandes claves que identifican a la Iglesia verdadera, la que fue fundada por Jesucristo, es la señal del verdadero sábado de Dios.

La cita: “¡Mas que los judíos hayan guardado el sábado, el día sábado ha guardado a los Judíos!” fácilmente podría haberse dicho de la Iglesia verdadera, la cual ha estado bajo asedio a lo largo de las eras — en parte por guardar el día de reposo. La Iglesia de Roma, en el 363 d.C., decretó una sentencia de muerte a todos los que continuaran observando el sábado.

Cristo guardó el día de reposo. Un Cristiano es uno que sigue — que copia — el ejemplo de Jesucristo en su propia vida. ¡Su ejemplo fue la observancia del sábado! Por lo tanto, por 2.000 años, la Iglesia del Nuevo Testamento siempre ha guardado el sábado de Dios. El registro de la historia es que la Iglesia de Dios ha permanecido fiel al mandamiento del sábado a pesar de la intensa persecución. Éste ha permanecido como una señal entre Dios y su pueblo.

¿Qué acerca de los cambios al calendario romano?

¿Qué hay sobre la importante pregunta de los cambios al calendario Romano? Hubo dos cambios importantes (en realidad fue un cambio que ocurrió en dos etapas) a dos diferentes calendarios romanos. Estos cambios son reconocidos. Pero, ¿cuál fue la naturaleza de estos cambios? ¿Afectaron el ciclo semanal? ¡No lo afectaron! Ninguno de los dos cambios afectó los días de la semana. Esto no evitó que las personas dijeran que estos cambios rompieron el ciclo semanal. Este razonamiento continúa con el reclamo de que esto causó que se perdiera el cómputo del tiempo — y así, que se perdiera la certeza de cuándo observar el sábado.

Es necesario algún entendimiento de historia. La mayoría no están familiarizados con el hecho de que al calendario de hoy se le llama el calendario Gregoriano o que el calendario Juliano fue el que le precedió.

La mayoría están familiarizados con el famoso emperador romano Julio César. Él ideó el primer calendario romano — llamado el “calendario Juliano”. Nuestro mes de julio todavía lleva el sello de su nombre. Su calendario data de 45 a.C. y continuó hasta 1582 d.C. — abarcando más de 16 siglos. Un astrónomo griego llamado Sosígenes calculó el calendario en el año 46 a.C., el cual César adoptó.

El primer cambio al calendario ocurrió en 1582 y fue decretado por el papa Gregorio XIII (1572-1585). Desde este punto, el calendario ha sido conocido como el “calendario Gregoriano”. Ciento setenta años más tarde, en 1752, se le hizo otro cambio. Ambos cambios consistieron en quitarle días al calendario para corregir errores anteriores de construcción y cómputo ¿Qué había causado el problema?

Con el pasar de los siglos, los astrónomos habían alcanzado mayor precisión en el entendimiento de cómo computar y diseñar un calendario (solar) más exacto. Al calendario Juliano le faltaba precisión. Éste fue basado en la creencia que un año solar tenía exactamente 365¼ días de duración. De ahí, se le añadía al calendario un día extra cada cuatro años al mes de febrero. Los astrónomos aprendieron con el tiempo que el año solar era realmente 12 minutos y 14 segundos más corto que lo que se creía previamente. Esto causaba que el equinoccio de primavera fuera hacia atrás en el calendario, hasta que eventualmente llegaba al 11 de marzo en vez del 21 de marzo. Esto requería que se le quitaran diez días al calendario.

¡Mantenga en mente que los días fueron omitidos del mes — en octubre de 1582 — y no de la semana! El diagrama siguiente muestra cómo se hizo esto:

La primera semana de octubre transcurría del jueves 4 de octubre al viernes 15 de octubre. Los dos sábados en ambos lados de este cambio tenían aun siete días de separación. El sábado permaneció inalterado. No se rompió el ciclo semanal. Debido a que fueron los católicos quienes hicieron el cambio, son ellos los que poseen el mejor registro histórico de cómo lo hicieron. El cambio oficial tomó lugar en Italia, España y Portugal.

Aparentemente hubo mucho debate acerca de cómo y cuándo hacer el cambio. Note las siguientes dos citas: “Así, se hizo cada propuesta imaginable, sólo una idea nunca se mencionó, es decir, el abandono de la semana de siete días” (Enciclopedia Católica, Vol. 9, Pág. 251, Artículo “Lilio”). (Fue Lilio quien realmente propuso el cambio que fue aceptado al final).

También, “Se debe notar que en el período cristiano, el orden de los días en la semana nunca ha sido interrumpido. Así, cuando Gregorio XIII reformó el calendario en 1582, el jueves 4 de octubre fue seguido por el viernes 15 de octubre. Así, en Inglaterra, en 1752, el miércoles 2 de septiembre fue seguido por el jueves 14 de septiembre (Enciclopedia Católica, Vol. 3, Pág. 740, Artículo “Cronología”).

Como dijimos, dos cambios ocurrieron al calendario, los cuales en realidad fueron un cambio en dos etapas. Esto conlleva una explicación. ¡Cuando el papa Gregorio decretó el cambio, los británicos no accedieron! Ellos retuvieron el antiguo calendario Juliano hasta 1752 — ¡quedando así diez días atrás del recién establecido calendario Gregoriano! Obviamente, el guardar el sábado permaneció intacto en las áreas británicas durante estos 170 años.

Los británicos finalmente se determinaron a hacer el cambio. Con el paso de los 170 años vino una “acumulación” adicional en el calendario de un día más. ¡Ahora era necesario quitar once días para emparejar con el equinoccio de primavera, en vez de los diez anteriores! El cambio fue efectuado en septiembre de 1752. En vez de omitir diez días, entre jueves y viernes como en 1582, los británicos escogieron quitar once días entre el miércoles y jueves. El diagrama anterior explica lo sucedido. Una vez más, el guardar el sábado continuó intacto durante el período de siete días abarcando el cambio.

En realidad, hubo una tercera etapa para los cambios al calendario descritos anteriormente. ¡Los Rusos se negaron a hacer el cambio hasta 1907! Su calendario ahora había quedado trece días atrás de todos los demás. No fue sino hasta 1907 que ellos se sincronizaron con el resto del mundo, quitándole trece días a su calendario. Antes y después de este cambio, los que guardaban el sábado en Rusia observaban el mismo día que los que guardaban el sábado en cualquier otra parte del mundo. Ciertamente la misma práctica aplicó para los que guardaban el domingo.

¡Nadie puede contradecir estos datos básicos de la historia reciente!

El punto de vista de científicos, historiadores y astrónomos

¿Se ha preguntado usted alguna vez de dónde se originaron los diferentes términos día, semana, mes y año? Consideremos el año. ¿Qué es? ¿Cómo se derivó? Los hombres determinaron que es la cantidad exacta de tiempo necesario para que la tierra gire una vez alrededor del Sol. Los astrónomos y científicos pudieron determinar la duración de un año por medio de cómputos matemáticos precisos. ¡Sus cálculos no pueden ser discutidos!

¿Qué acerca de un mes? Lo mismo es cierto. La palabra mes (‘month’ en el idioma inglés –N.T.) es una versión acortada de “moonth” (o moon que significa luna en español). Los hombres determinaron que esta es la cantidad exacta de tiempo necesario para que la luna rote o gire alrededor de la tierra. Los astrónomos y científicos fueron capaces de determinar la longitud de un mes a través de cómputos matemáticos precisos. ¡Sus cálculos no pueden ser discutidos!

¿Qué acerca del día? ¿Qué es? Nuevamente, lo mismo es cierto. Los hombres determinaron que es la cantidad exacta de tiempo necesario para que la tierra gire sobre su eje una vez. Los astrónomos y científicos fueron capaces de determinar la longitud de un día a través de cómputos matemáticos precisos. ¡Sus cálculos no pueden ser discutidos!

Ninguno de los cálculos anteriores requirió de una revelación de Dios. Todos los cómputos y cálculos pudieron ser hechos por hombres. Estos no pueden ser “interpretados” de otra manera. ¡La evidencia fue establecida hace mucho tiempo!

Ahora consideremos quién determinó que la semana contenga siete días. ¿Fueron los científicos — astrónomos — matemáticos — historiadores — papas u otras autoridades religiosas? ¿Qué cómputo matemático exacto hubiera guiado a los hombres hacia una conclusión de siete días para la duración de la semana — de la misma forma en que fueron derivados el año, el mes y el día? ¡La astronomía y la matemática no tienen nada que ver con la duración de la semana! Así, pues, ¿por qué la semana no tiene cinco días? ¿Por qué no tiene ocho días o diez días? Esta pregunta de “¿por qué la semana tiene siete días?” siempre ha surgido ante todos los hombres.

¡La única respuesta correcta a esta pregunta es que Dios le reveló divinamente la semana a la humanidad! ¡Ninguna otra solución se ajusta y el ciclo semanal de siete días es aceptado universalmente alrededor del mundo!

Muchos expertos han hablado acerca de la continuidad ininterrumpida del ciclo semanal desde la creación. Su testimonio representa su propia autoridad elevada, atestiguando a la santidad y al origen divino de la semana de siete días.

Considere las siguientes citas poderosas:

“La semana es un período de siete días…Esta ha sido utilizada desde tiempo inmemorial en casi todos los países orientales” (La Enciclopedia Británica 11ª edición, vol. 4 pág. 988, artículo “calendario”).

En los años de 1920 y a principios de los años de 1930, la Liga de las Naciones estaba considerando alterar el calendario Gregoriano. Muchas ideas fueron consideradas y debatidas. En el informe oficial de la Liga “Informe sobre la Reforma del Calendario”, publicado en Génova, el 17 de agosto de 1926 están las siguientes declaraciones por astrónomos prominentes:

“La semana se ha mantenido por miles de años y por lo tanto ha sido consagrada por uso inmemorial” (Anders Donner, “El Informe”, Pág.51. [Donner había sido profesor de astronomía en la Universidad de Helsingfors]).

“Yo siempre he vacilado en sugerir la ruptura de la continuidad de la semana, la cual sin duda es la institución más antigua legada a nosotros por la antigüedad” (Edouard Baillaud, “El Informe”, Pág. 52. [Baillaud fue Director del Observatorio de Paris]).

“No ha habido cambio en nuestro calendario en los siglos pasados que haya afectado en alguna manera el ciclo de la semana” (James Robertson, carta personal, con fecha del 12 de marzo de 1932. [El Dr. Robertson fue Director de Efemérides Americanas, Depto. De la Marina, Observatorio Naval de los EE.UU., Washington, D.C.]).

“Hasta donde yo sé, en los varios cambios al calendario, no ha habido cambios en el ciclo de siete días de la semana, el cual ha venido desde tiempos muy antiguos” (F.W. Dyson, carta personal, con fecha del 4 de marzo de 1932. [El Dr. Dyson fue astrónomo real, del Observatorio Real, Greenwich, Londres]).

“La semana de siete días ha estado en uso desde los días de la dispensación mosaica y no tenemos razón para suponer que haya existido irregularidades en la sucesión de las semanas y de sus días desde ese tiempo hasta el presente” (Declaración del Dr. W.W. Campbell. [El Dr. Campbell fue Director del Observatorio Lick, Mte. Hamilton, California.]).

“Por más de 3.000 años la ciencia ha ido hacia atrás y con profunda investigación revela el hecho de que en ese vasto período la duración del día no ha cambiado ni en la centésima parte de un solo segundo de tiempo” (General O.M. Mitchell, Astronomía de la Biblia, pág. 235).

“A través de calcular los eclipses, puede ser probado que ningún tiempo se ha perdido y que los días de la creación fueron siete, divididos en veinticuatro horas cada uno” (Dr. Hinckley, La Atalaya, Julio de 1926. [El Dr. Hinckley fue un reconocido astrónomo en la mitad del siglo pasado.]).

“La continuidad de la semana ha cruzado los siglos y todos los calendarios conocidos, aún intacta” (Declaración del Profesor D. Eginitis. [El Dr. Eginitis fue Director del Observatorio de Atenas, Grecia.])

Ahora tenemos esta cita más larga:

“Es un hecho extraño que aún hoy haya una gran confusión referente a la cuestión del llamado “tiempo perdido”. Las alteraciones que se le han hecho al calendario en el pasado han dejado la impresión de que el cómputo del tiempo realmente se ha perdido. En realidad, desde luego, estos ajustes fueron hechos para poner al calendario más de acuerdo con el año natural [solar]. Ahora, desafortunadamente, esta supuesta “pérdida del tiempo” está todavía siendo utilizada para crear duda acerca del ininterrumpido ciclo del día de reposo del séptimo día que Dios inauguró en la Creación. Estoy contento de poder añadir el testimonio de mi adiestramiento científico a la naturaleza irrevocable del ciclo semanal.

“Habiendo estado computando el tiempo en Greenwich [Observatorio de Inglaterra] por muchos años, yo puedo atestiguar que todos nuestros días están en el control absoluto de Dios — implacablemente medidos por la rotación de la tierra sobre su eje. Este período diario de rotación no varía ni una milésima parte de un segundo en miles de años. También, el año tiene un número definido de días. Por consiguiente, se puede decir que ni un día se ha perdido desde la Creación, y a pesar de todos los cambios al calendario no ha habido ruptura en el ciclo semanal” (Declaración de Frank Jeffries [El Dr. Jeffries fue socio de la Sociedad Astronómica Real y Director de Investigaciones del Observatorio Real en Greenwich, Inglaterra]).

Finalmente, considere la siguiente extraordinaria admisión de la Iglesia Presbiteriana que guarda el domingo:

“La división del tiempo en semanas es una medida singular de tiempo por períodos de siete días que pueden ser trazados no solamente a través de la historia sagrada antes de la era de Moisés, sino en todas las civilizaciones antiguas de cada era, muchas de las cuales no pudieron haber derivado su noción de Moisés. Esta división fue reconocida entre los eruditos de Egipto, los Brahmanes de la India, los árabes, los asirios; según puede ser deducido de sus astrónomos y sacerdotes. Hesiodo (900 a.C.) declara que el séptimo día es santo. Así también Homero y Calímaco. Aún en la mitología sajona, es prominente la división por semanas. Más aún, incluso entre las tribus de adoradores primitivos en África, se nos ha dicho que un rasgo peculiar de su religión es un día sagrado en la semana, la violación del cual por hacer trabajo incurrirá en la ira de su dios. Indicios de una división similar de tiempo han sido observados entre los indios del continente americano.

“Ahora, ¿En qué otra teoría son explicables estos hechos sino en la suposición de un sábado divino ordenado en el origen de la raza?” (“El día de reposo cristiano” folleto número 271, publicado por la Junta Presbiteriana de Publicación.)

El cómputo del tiempo no se ha perdido

Este capítulo ha considerado si el sábado se ha perdido en el tiempo desde la creación. Usted ha visto que no. Ninguna cantidad de trampas engañosas o de ingeniosa “prestidigitación” ha sido suficiente para derrocar la verdad acerca de cuándo debe observarse el sábado de Dios. Dios nunca les requiere a las personas que disciernan por sí mismas qué obedecer — solamente si ellas van a obedecer.

Usted ha visto ahora prueba de que el ciclo semanal ha sido preservado intacto por casi 6.000 años. ¿Qué hará usted?

Capítulo Cuatro — Ley de Dios, no de Moisés

Piense por un momento. Casi todo lo que Dios dice que se haga, los hombres no lo hacen. Casi todo lo que Dios dice que no se haga, los hombres lo hacen. En el Sermón del Monte, Cristo dijo: “No juréis en ninguna manera”. No obstante, las personas juran rutinariamente, sobre Biblias en las cortes y acerca de casi cualquier cosa que alguien pueda pensar. Él dice: “ama a tus enemigos”, y los hombres los odian y los asesinan en guerra, y en muchas otras maneras. También en el Sermón del Monte, Él dice: “No penséis que he venido a abolir la ley”, no obstante los predicadores declaran: “ustedes no pueden guardar la ley. Cristo la abolió porque Él la guardó por nosotros”.

¿Por qué los seres humanos aparentemente examinan la Biblia para todo lo que Dios dice en Su Palabra, solamente para encontrar una razón para hacer o creer exactamente lo opuesto?

El mandamiento del sábado

Poco después de la prueba del maná, los tres o cuatro millones de israelitas llegaron en grupo al Monte Sinaí. Allí, a ellos les fueron dados los Diez Mandamientos por Dios a través de Moisés. El día de reposo es el cuarto mandamiento.

Leamos todo el mandamiento del día de reposo: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el Eterno bendijo el día de reposo y lo santificó” (Éxo. 20:8-11).

Varios puntos son vitales de entender. Primero, Dios dijo: “Acuérdate del día de reposo”. Una vez más, Israel lo había olvidado durante su tiempo en Egipto. Dios recién les había revelado milagrosamente el día de reposo — a través del maná — como tiempo santo y Él quería que Israel “recordara” este tiempo que había olvidado. ¿Por qué quieren los hombres hoy olvidar un mandamiento que comienza con la palabra acuérdate? En un mundo que lo ha olvidado, Dios le dice a usted — hoy — que recuerde el día de reposo. ¿Lo hará?

Segundo, Dios (en realidad Cristo) ordena abstenerse de trabajar en el séptimo día. Dios hizo el día de reposo como un tiempo par que el hombre descanse de los seis días previos de trabajo. El mandato de descansar abarca todo. Él sabía que el hombre necesitaría este descanso — física, mental, emocional, psicológica y espiritualmente. Esta es otra razón por la cual el día de reposo es literalmente “para el hombre”. Es una oportunidad semanal de romper la rutina diaria, comunicarse más cercanamente con Dios y reflexionar acerca del propósito de nuestro ser.

Dios les ordena a los seres humanos que trabajen seis días. Él quiere que el hombre provea para sí (y su familia) y que administre su vida y finanzas de acuerdo con Sus leyes. Muchos versículos, tales como Juan 5:17, 36, muestran que tanto Dios el Padre como Cristo trabajan — e igualmente debemos hacerlo nosotros.

Tercero, está el críticamente importante punto que revela que Dios da de nuevo el día de reposo al regresar a su lugar y creación en la semana original de creación. Éxodo 20:11 usa prácticamente el mismo lenguaje que Génesis 2:2-3. Más de 2.500 años habían pasado desde el tiempo de la creación. Dios explica que el sábado aún es tiempo santo — santificado.

Una importante nota adicional va bien aquí. Aunque Génesis 2:2-3 no usa el término “el día de reposo”, Éxodo 20 sí. Esto es crítico porque Éxodo 20 se refiere directamente al relato de creación de Génesis 2. Aunque ambos usan el término “el séptimo día”, Éxodo simplemente añade que este es “el día de reposo”, haciéndolo por tanto el mismo que el día de reposo de la creación. El día de reposos no apareció, técnicamente, por primera vez en el Monte Sinaí como algunos dicen. Recuerde que el mismo Cristo quien era señor del “día de reposo” lo hizo en la creación. ¡El “séptimo día” y “el día de reposo” son sinónimos! ¡No permita que nadie retuerza astutamente los términos para “probar” que el día de reposo es 2,500 años más nuevo de lo que Dios dice que es!

Cuarto, el séptimo día es llamado “el día de reposo del Señor” — no “el día de reposo de los judíos o “el día de reposo de los israelitas”. La frase “del Señor” denota posesión. Una manera equivalente de decir esto es “el día de reposo perteneciente al Señor”. Siguiendo el razonamiento básico, el séptimo día es “el día del Señor”.

No es sorpresa que Cristo llamara al día de reposo “el día del Señor”. El domingo jamás ha sido el día del Señor — es “el día del sol”, claro y simple. Sí, los hombres le han dado al séptimo día el nombre pagano de sábado [en inglés Saturday = día de Saturno], pero éste ha sido siempre el día de Dios — el verdadero día del Señor.

También, puesto que el mandato original del sábado usa el término “el día de reposo del Señor”, debería ser fácil ver por qué el mismo Señor (Cristo) diría a los Fariseos que Él era el “Señor del día de reposo” (Marcos 2:28; Lucas 6:5).

La resurrección de Cristo no fue en domingo, el supuesto “día del Señor”

Seguramente algunos citarán Apocalipsis 1:10 y tratarán de aplicar el término “día del Señor” que aparece allí al domingo. Esto es hecho usualmente a través de decir que la Resurrección de Cristo de la tumba fue en domingo.

Hemos visto que muchos teólogos y religiosos han admitido por mucho tiempo que el verdadero día de reposo de la Biblia es el séptimo día. El sábado es el séptimo día de la semana (cualquier buen diccionario afirma esto), y el ciclo semanal jamás se ha roto. Sin embargo, los ministros de este mundo han tenido que idear cuidadosamente “explicaciones” que rechacen muchas escrituras claras acerca del claro mandamiento de Dios de guardar Su día de reposo. En vez de permitir que la Palabra de Dios cambie sus creencias para que se conformen a Sus verdades, ¡ellos cambian las palabras o sus significados para hacerlas encajar en sus creencias! ¡Ellos justifican la observancia del domingo a pesar que la Palabra de Dios jamás ha justificado esto!

Dios siempre ha instruido: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxo. 20:8). Él jamás ha dicho: “Acuérdate del primer día (el día pagano del sol) para santificarlo”, ni ha autorizado a Su Iglesia o a la humanidad para hacer esto. Tampoco ordenó Él alguna vez, o le permitió a Su pueblo que observara numerosos otros festivales y días de adoración paganos, guardados por las iglesias de este mundo.

¡Recién hemos presentado por qué los teólogos y muchos otros deben concluir que la Resurrección de Cristo fue en domingo! Considere. Esta es la razón por la que el domingo es mencionado comúnmente como el “día del Señor”. Aunque el verdadero “Día del Señor” de la Biblia es en realidad el Día de su IRA, éste ha venido a ser sinónimo de domingo. Pero, ¿por qué? La razón es simple. Si el domingo puede ser establecido como el día en que Cristo fue resucitado — es decir, el “día del Señor” — esto se convierte en un medio para validar y “autorizar” la observancia del domingo por las iglesias del mundo, en lugar del verdadero día de reposo de Dios.

Es interesante que las iglesias de este mundo acepten frecuentemente hacer un esfuerzo poco entusiasta por guardar nueve de los Diez Mandamientos. Típicamente, ellos reconocerán que está mal robar, matar, codiciar, dar falso testimonio y cometer adulterio. Ellos también reconocerán que honrar al padre y la madre, evitar la idolatría y evitar tomar el nombre de Dios en vano — mientras también dicen seguir al Dios descrito en el Primer Mandamiento — son cosas básicamente buenas para hacer. Sin embargo, la mayoría hace un trabajo pobre al realmente guardar estos nueve Mandamientos, y enseñan que Cristo oficialmente los abolió y los “guardó por nosotros”. Pero la mayoría concordará, al menos tácitamente, en que estos nueve mandamientos son “principios agradables”.

Éxodo 20:8-11 revela que la observancia del sábado es el Cuarto Mandamiento — ¡una LEY fundamental de Dios! El sábado fue santificado — convertido en tiempo santo — por Dios en la creación. Dios jamás santificó el primer día de la semana.

Por tanto, más que la tradición de viernes santo-Domingo de Resurrección colapsa si Cristo estuvo en la tumba por 72 horas en vez de 36. (Esto es discutido en el Capítulo Siete). La más grande “razón” para la no bíblica tradición de la observancia del domingo (recuerde Marcos 7:7) colapsa al mismo tiempo. Una vez más, Dios siempre dijo: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”, nunca “acuérdate del domingo para santificarlo — ¡y solamente llámalo el día del Señor!” En realidad, la resurrección de Cristo ocurrió en la tarde del sábado, entre las 3 y 6 p.m. Si el día de su resurrección es importante — ¡entonces éste apunta al sábado, no al domingo!

Todos los argumentos de que el domingo es el día del Señor son fácilmente expuestos como un producto de razonamiento humano rebelde, ¡de personas quienes se rehúsan a OBEDECER A DIOS! Más tarde, un capítulo completo expondrá a profundidad esta idea por la falsedad que es.

¿Qué es pecado?

Casi todos tienen una idea diferente acerca de lo que constituye pecado. ¿Lo sabe usted? Si el pecado trae la pena de muerte (Rom. 6:23), entonces la Biblia debe decirnos qué es, a fin que podamos evitar tan terrible castigo. No se acomode con medias respuestas o las opiniones de hombres. No se interese en lo que la “gente religiosa” y los ministros de este mundo dicen, sino en lo que la Biblia dice.

La Palabra de Dios revela verdad (Juan 17:17). He aquí Su definición — la verdadera definición — de pecado: “Todo aquel que comete PECADO, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (I Juan 3:4). DIOS decide qué es pecado. Y Él declara que es transgredir — quebrantar — Sus leyes. Puesto que el pecado es la transgresión de la ley, y lo opuesto sería obediencia a la ley, entonces ¿exactamente cuál ley debemos obedecer?

¡La respuesta es los Diez Mandamientos! Probémoslo con algún repaso. Juan también escribió: “Toda injusticia es pecado” (I Juan 5:17). Recuerde, “todos los mandamientos [de Dios] son justicia” (Sal. 119:172). Así, entonces, la injusticia es un pecado — quebrantar los Mandamientos de Dios.

El apóstol Santiago añadió: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere [pecare] en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley” (Santiago 2:10-11).

Santiago se estaba refiriendo directamente a los Diez Mandamientos.

Si una persona quebranta cualquier “punto” de la Ley, ésta es culpable de pecado. El Cuarto Mandamiento — el cuarto “punto” — en la Ley de la cual habla Santiago es: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. El quebrantar el sábado aún es PECADO hoy. ¡Una vez más, así lo dice el Nuevo Testamento!

Su mente natural

Antes de continuar, examinemos la mayor razón por la que la humanidad ha buscado esquivar la ley de Dios, particularmente su día de reposo.

Pablo, en su carta a los romanos, hace una declaración sorprendente: “Por cuanto los designios de la carne [lo físico, lo natural] son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Rom. 8:7). Otras traducciones usan la frase “son ENEMIGOS de Dios” en lugar de “son enemistad contra Dios”.

Este versículo ofrece sorprendente entendimiento acerca del trabajo de la mente carnal, física, de cada ser humano. Cortada de Dios, la mente natural es enemiga de Dios — ésta lo odia. ¡Piense al respecto! Luego pregúntese si algún ministro, religioso o teólogo le ha explicado alguna vez esto a usted. ¡NO! Los líderes religiosos de este mundo jamás se referirían a ello. ¡Ellos ya sea ignoran totalmente este entendimiento o no reconocen sus poderosas implicaciones!

Este versículo afirma claramente que la mente natural no quiere, aun aborrece, someterse a Dios y obedecer Su Ley. Aunque muchas personas profesan que “aman a Dios”, la verdad es que sus mentes desprecian Su camino y se rehúsan a obedecerle. No es sorpresa que el profeta Jeremías escribiera: “Conozco, oh Eterno, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jer. 10:23). Siete capítulos más tarde, él escribió: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas” (Jer. 17:9). Estas son declaraciones increíbles. Cuando son confrontados con problemas o decisiones importantes, los hombres simplemente o no saben qué hacer, o se engañan a sí mismos acerca de lo que ellos ya han decidido no hacer.

En vez de permitirle a la Biblia decirles la voluntad de Dios — cómo deben vivir y creer — muchos leen en la Escritura cualquier significado que ellos asumen es correcto, el significado que desean, consciente o inconscientemente, antes que la perspectiva bíblica. Ellos ignoran lo que Cristo dijo en Mateo 5: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mat. 5:17). Esto incluye el sábado. Este es el mismo Cristo quien profetizó en Isaías 42:21: “El Eterno se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla”. Esto debe incluir el sábado.

¿Qué hay de usted? ¿Está usted dispuesto a permitirle a la Biblia corregirlo? ¿Está usted dispuesto a acercarse a ella con una mente enseñable y abierta, y a permitirle a Dios “hablarle” — decirle Su voluntad — a través de Su Palabra? ¿Le teme usted?

¡Usted debe llegar a tener un respeto saludable hacia la habilidad de su mente para engañarle acerca de las leyes y los principios de Dios, contra los cuales ésta se rebela naturalmente!

Todo Israel en el Monte Sinaí

En el Capítulo Tres, vimos cómo de tres a cuatro millones de israelitas aprendieron acerca del día de reposo, un poco más de dos semanas después de llegar al Monte Sinaí. Éxodo 19:2 describe su llegada allí.

Qué vista debió haber sido aquella. Imagine esta enorme “ciudad de tiendas”, más grande por mucho que la mayoría de ciudades del mundo de hoy.

Éxodo 19:3 describe a Moisés partiendo del campamento, respondiendo el llamado de Dios de subir a la montaña. Dios estaba a punto de entrar a lo que llamamos el “Antiguo Pacto” con el antiguo Israel. En este acuerdo, Dios establecería a Israel como Su nación entre todas las naciones de la tierra. Su propósito era ser tanto Gobernante como Rey de esta teocracia nacional, que había de ser gobernada solamente por Dios, lejos de cualquier tipo de gobierno ideado humanamente. No había de haber elecciones, parlamentos, o congreso, y tampoco líderes aparte de aquellos que Dios designaría directamente. Dios sería “Presidente de por vida”.

La instrucción de Dios para Moisés fue: “Ahora, pues, si DIEREIS OÍDO a mi voz [todo Israel], y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (Éxodo 19:5-6).

Note bien esto. Fue en este punto que las Doce Tribus de Israel habían de convertirse en “el pueblo escogido” de Dios. Usted ha escuchado el término frecuentemente. ¿Por qué es entonces que tantos creen que “los judíos (solamente una tribu — Judá) son el pueblo escogido de Dios”? Las otras once tribus son dejadas fuera y olvidadas continuamente.

Después que Moisés partió de su reunión con Dios, esto sucedió enseguida: “Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que el Eterno le había mandado” (Éxodo 19:7). El momento de la verdad había llegado. Este acuerdo — el pacto de Dios con Israel — estaba a punto de ser establecido, si las personas estaban de acuerdo con los términos de Dios. ¿Cuál fue la respuesta de las personas?

“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que el Eterno ha dicho, haremos”. Era la responsabilidad de Moisés llevarle la decisión del pueblo a Dios: “Y Moisés refirió al Eterno las palabras del pueblo” (Éxo. 19:8).

Este fue un momento verdaderamente histórico. El pueblo estuvo de acuerdo en aceptar el liderazgo de Dios — en obedecer su Ley, su gobierno — sobre ellos. Aquí estaba un océano de personas (quizás 40 veces el número de quienes podrían caber en un estadio gigante de fútbol con capacidad para 100.000) quienes estaban preparadas para obedecer a Dios. Tres días más tarde, la asamblea completa de Israel había de reunirse con Dios en la base del Monte Sinaí para recibir su Ley (Éxo. 19:11). La Biblia describe que Dios vino con tremendo TRUENO y RELÁMPAGO — y gran PODER y GLORIA, para mostrarse a Sí mismo como el gran Dios. A las personas se les instruyó que no se acercaran demasiado a la montaña — a la presencia de Dios — o morirían.

Imagine la ensordecedora voz de Dios (simplemente descrita como “aumentando en extremo”) — ¡retumbando con tanta fuerza que, sin amplificación, millones pudieron escucharla! Note los versículos 17-18: “Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque el Eterno había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera” (Éxodo 19:17-18).

Imagínelo. Todo el evento debió haber sido una experiencia asombrosa, ensordecedora y enceguecedora. Fue en este escenario que Dios eligió dar su LEY espiritual, santa, justa perfecta.

Dios da SU ley

Es en este punto que muchos se equivocan terriblemente. A la mayoría se le enseña que Moisés dio — o trajo — los Diez Mandamientos. Esto ha sido un medio de disminuir lo que siempre ha sido la Ley de Dios y convertirlo simplemente en la “ley de Moisés”.

He aquí lo que sucedió realmente. Éxodo 20 describe la entrega de los Diez Mandamientos de Dios. Pero, ¿quién los dio?: “Y habló DIOS todas estas palabras, diciendo…” (Éxo. 20:1). (Lo que sigue en el texto son los Diez Mandamientos — vs. 2-17). Sí, ellos son la Ley de Dios, LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE DIOS — no de Moisés o de alguien más.

 

La asamblea israelita en el Monte Sinaí (consistente entre 3 y 4 millones de personas) superó grandemente en número aun a las mayores multitudes encontradas en los típicos estadios deportivos hoy.

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Deuteronomio 5 es el relato de Moisés referente a cómo fue dada la Ley de Dios: “cara a cara habló el Eterno con vosotros en el monte de en medio del fuego. Yo estaba entonces entre el Eterno y vosotros, para declararos la palabra del Eterno; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte. Dijo…” (Deu. 5:4-5). Como en Éxodo, los Diez Mandamientos siguen (Deu. 5:6-21).

Sí, Moisés se paró frente al pueblo como una especie de amortiguador de su miedo pro lo que Dios estaba diciendo. Pero Moisés no dio la Ley — DIOS la dio directamente a Israel, “cara a cara”. Eso es lo que allí dice. Era la Ley de Dios, y ÉL la dio. Ahora note el importantísimo versículo 22: “Estas palabras habló el Eterno a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí” (Deu. 5:22).

Este versículo muestra claramente que Dios le habló “a toda vuestra congregación”. Digámoslo claramente. Los Diez Mandamientos fueron dados a Israel por Dios, ¡no Moisés! Pero está esta frase clave adicional dentro del versículo — “Y no añadió más”.

Todas las otras leyes que Dios dio MÁS ADELANTE — Sus estatutos, ordenanzas, preceptos y juicios — no eran parte de Su Ley espiritual completa dada por Él directamente al pueblo en el Monte Sinaí. Esto debe ser reconocido. Dios no retuvo nada al dar Su Ley. Él no dejó nada fuera — su Ley espiritual era perfecta y completa.

La Ley de Dios es una entidad viviente. Hablando de esta Ley, Hechos 7:38 declara: “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos”. Así es. La Ley de Dios es una Ley viviente — “viva” — y tenía el propósito de ser llevada “a nosotros”.

La Ley de Dios, incluyendo el Cuarto Mandamiento, está vigente sobre Su Iglesia del Nuevo Testamento hoy. Ésta no ha sido abolida. Ésta fue enviada “a nosotros”.

¿Ha leído usted alguna vez el siguiente pasaje del Nuevo Testamento? El fundamento — su Ley — del acuerdo del Antiguo Pacto de Dios con Israel es el mismo que Su acuerdo del Nuevo Pacto con la Iglesia: “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré MIS LEYES en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo” (Heb. 8:10).

¿Es severa la Ley de Dios?

Muchos han tratado de decir que la Ley de Dios es severa, injusta, que no es equitativa, y que por tanto no puede ser obedecida. Esto es falso, pero es predecible que la naturaleza humana encuentre tal excusa para desobedecer la Ley.

¿No explicaría el Ser que creó a la humanidad, quien dice que Él “es amor” (I Juan 4:8, 16), la suprema importancia del amor dentro de su Plan — y su relación directa con Su Ley?

En general, hay dos caminos diferentes de vida. Uno es el camino del “DAR” — el camino del amor y el interés saliente — el Camino de Dios. El otro es el camino del “OBTENER” — el camino del egoísmo y la preocupación por sí mismo — el camino de este mundo. El amor es paciente, amable y considerado. Éste comparte, coopera, sirve y ayuda. Cristo enseñó: “más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35).

¡El camino del amor es una maravillosa e invisible ley espiritual que guarda a aquellos quienes la guardan y quebranta a quienes la quebrantan! Ésta es inexorable y vinculante en todo aspecto y relación en la vida. Al igual que la ley de la gravedad, usted no puede verla, pero puede ver los efectos de quebrantarla.

¡Este mundo está basado en obtener en vez de en dar! Las personas constantemente luchan por obtener más — por acumular — para sí a lo largo de sus vidas.

Esto viola el Décimo Mandamiento, el cual prohíbe codiciar. Note lo que dios dice acerca de Su pueblo, y acerca de todas las naciones, en una profecía dirigida a aquellos vivos al final de la era: “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores” (Jer. 6:13).

Dos capítulos después hay una declaración casi idéntica, excepto que Dios también advierte del horrendo castigo que Él traerá a causa de la actitud de este mundo. Veremos esto más adelante. Dios quería que Adán tomara del Árbol de la Vida a fin que él pudiera disfrutar todas las cosas buenas de la vida. Dios debió haberle explicado esto a él, puesto que Él advirtió que violar su mandato básico resultaría en su muerte. Si Adán hubiera comido del Árbol de la Vida, él habría recibido el Espíritu de Dios. Él habría aprendido el camino del AMOR — el camino del “dar” — en vez del camino que eligió.

El amor definido

Pablo escribió: “…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Rom. 5:5).

Ahora, ¿cuál es la definición bíblica de amor? ¡Las opiniones de los hombres no cuentan!

Juan escribió: “pues este es el amor a dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (I Juan 5:3). Muchos quienes claman tener amor creen que los Mandamientos son gravosos. Pero Dios dice que no lo son, y llama a Su Ley “santa, justa, buena y espiritual” (Rom. 7:12, 14). Esto incluye el sábado. Dios en ninguna parte lo hace una excepción a esta declaración. El sábado también es darle tiempo a Dios de vuelta a través de adoración, oración, estudio bíblico y medicación respecto a Él, Su creación y Su propósito. Ciertamente, adorar a Dios es una forma de dar a Él.

Pablo explica que los Mandamientos y la Ley son lo mismo: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Rom. 13:10). La Biblia define amor como “el cumplimiento de la ley”. Obedecer los Mandamientos cumple la Ley — y estono hace mal al prójimo”.

La Biblia habla del “Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hechos 5:32). Los cristianos obedecen la Ley espiritual de Dios. Jesús jamás enseñó que nosotros debamos solamente “creer en Él” para ser salvos. Cuando se le preguntó qué debía ser “hecho” para tener “vida eterna” — para ser salvo — Cristo no dijo “solamente crean en Mí”. Él dijo: “si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mat. 19:17). Ahora, ¿por qué los predicadores no leen este pasaje a sus congregaciones?

Ahora pregúntese: ¿Dónde está la severidad en una Ley que Dios iguala con el amor? Los estándares de las formas “sentimentales” de “amor” de los hombres no significan nada para Dios. ¡Al igual que con el pecado, Dios define el amor real!

¡Entienda! “El pecado es la transgresión de la LEY” (I Juan 3:4) y “la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). Hay una causa para cada efecto.

El sábado es un asunto de obediencia, y, como el Cuarto Mandamiento, está atado directamente a recibir vida eterna. Pero éste también rinde beneficios en esta vida. Entienda. Es posible obedecer a Dios, pero el mundo ignora esto porque sus ministros y teólogos le dicen que esto no puede ser hecho o que Cristo lo hizo por los ellos. No obstante, “el amor es el cumplimiento de la LEY”. Romanos 8:6 — el versículo justo antes del versículo 7 que citamos anteriormente, declara: “Porque el ocuparse de la carne [lo físico] [hostil a la Ley de Dios] es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es VIDA y PAZ”.

En el siguiente capítulo, aprenderemos que Dios ha establecido un pacto especial y permanente del día de reposo con su pueblo.

Capítulo Cinco — El pacto perpetuo del día de reposo

Cuando se trata del mandamiento de Dios “acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxo. 20:8; Lev. 23:3; Deu. 5:12), prácticamente todos los que van a la iglesia encuentran una manera de relegar el sábado como “algo que hacen los judíos” o “algo perdido en la antigüedad”. O ellos dicen: “No importa qué día guarde, en tanto se guarde un día”. Otros dicen: “El domingo ha reemplazado al sábado”. La mayoría simplemente cree que ha sido “abolido”. Ellos elaboran infinitos argumentos en cuanto a por qué ya no se aplica más el mandamiento del día de reposo. Pero la Palabra de Dios revela que el día de reposo fue hecho para toda la gente, para todo el tiempo.

Esté dispuesto a abrir su Biblia y a aceptar honestamente lo que ésta dice acerca del sábado. Muchos han supuesto que Cristo “lo clavó a la cruz” junto con la mayoría de lo que está en el Antiguo Testamento. No obstante, nadie puede ser culpable de pecado — de ningún tipo — donde no hay ley: “donde no hay ley, tampoco hay transgresión” (Rom. 4:15). Nadie puede ser culpable de pecado, o estar bajo la pena de muerte, si no hay ley — si ésta fue clavada a la cruz.

El pacto adicional del día de reposo

Recuerde que después de dar los Diez Mandamientos, Dios “no añadió más”. Su Ley estaba completa y cualquier cosa que vino después no podría ser considerada parte de ella. Aun los acuerdos (pactos) entre hombres no pueden ser enmendados o cambiados en ninguna forma por alguna de las partes individualmente: “Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade” (Gál. 3:15). Sí, aun los contratos de hombres son vinculantes como estén, una vez acordados. Éxodo 24:4-8 describe la confirmación del Antiguo Pacto, de obediencia entre Dios e Israel en Éxodo 19 y 20.

El día de reposo se originó (mucho) antes de que el Antiguo Pacto fuera establecido. Los Diez Mandamientos no vinieron a existir junto con el Antiguo Pacto, sino que lo antedatan. Ellos habían estado en efecto desde la creación.

Después de que Dios hubo completado su pacto con Israel, Él introdujo otro pacto muy especial y único. Éste le pertenecía solamente al día de reposo: “Habló además el Eterno a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo…” (Éxo. 31:12-13).

No se equivoque. Todos los sábados le pertenecen a Dios — Él los llama “mis días de reposo”. Esto connota posesión — son de Él. Ellos no le pertenecen a ningún hombre, incluyendo a los judíos.

El sábado es una señal

En Éxodo 31:12-17, Dios hizo un pacto especial con Israel referente a Su día de reposo. Continúe en el versículo 13: “porque es SEÑAL entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy el Eterno que os santifico [aparto]. Así que guardaréis el día de reposo… el día séptimo es día de reposo consagrado al Eterno… Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel… por pacto perpetuo. SEÑAL es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó”.

Recuerde que esta última frase prueba que el día de reposo fue establecido desde la semana de creación, más de 2.500 años antes de Éxodo 31.

Dios explica que su propósito es que el sábado “santifique” a aquellos quienes lo guardan. Ellos son colocados aparte como pertenecientes a — propiedad de — Dios. A los cristianos les es dicho: “Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres” (I Cor. 7:23) y “habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios” (I Cor. 6:20).

Aquellos quienes observan el sábado son señalizados como pueblo de Dios — y Él los POSEE. Ellos también son identificados públicamente como personas que guardan los mandamientos. Las leyes civiles exigen que las personas guarden varios de los otros Mandamientos (contra robar, matar, mentir [perjurio], etc.). ¡Por tanto, la obediencia a la mayoría de los otros Mandamientos, los cuales el mundo el menos reconoce en general de una forma o de otra, no identifica a alguien como uno que guarda los mandamientos!

¡El sábado sí! Este es una señal de que las personas son de Dios, puesto que ningún humano pensaría alguna vez, o elegiría, guardar esta ley sin que hubiera sido revelada por Dios.

Entienda. Dios tuvo que revelar esta señal a fin que las personas apreciaran cómo funciona y qué representa. Conduzca por la calle. Usted notará todo tipo de señales que denotan propiedad de varios negocios y establecimientos. Si usted está buscando algo en particular, las señales son importantes para usted como comprador. Cuando Dios dice que el sábado es una señal, Él usa Su señal en la misma forma que lo hace el propietario de un negocio. Note que Dios estableció el sábado como un “pacto perpetuo” que había de ser guardado “a través de las generaciones” — y “para siempre”. Esto es inflexible. El mandamiento de Dos es para todo tiempo. ¡El sábado había de ser guardado para siempre! El hacer esto mantiene a las personas en contacto con el verdadero Dios. ¡Es la manera en que Dios pretendía que las personas jamás perdieran de vista quién es Él (su Dios) — y quiénes son ellos (su pueblo)! Si todas las personas y naciones hubieran guardado el sábado, como le fue ordenado a Israel, nadie habría caído jamás en idolatría y en la adoración de otros dioses — ¡lo cual le ha sucedido a todas las naciones que no lo han guardado!

¡El sábado identifica a Dios por quién — cuál Dios — Él es!

Alguien seguramente preguntará: “¿No podría el domingo apuntar al verdadero Dios?” ¡Absolutamente no! He aquí por qué. Recuerde que Dios ató el sábado a la semana de creación: “señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (Éxo. 31:17). El reposo de Dios fue en el séptimo día, no en el primero. Solamente al guardar el sábado las personas son forzadas a ver hacia la creación, y esto las fuerza a enfocarse en el Dios que hizo la creación. ¡La adoración y observancia del domingo no hace esto, y obviamente ningún otro dios creó todas las cosas!

Todos los otros “dioses” están hechos de cosas que Dios hizo. El sábado apunta a Dios como Creador, ¡y la creación es una prueba de que DIOS EXISTE!

“Que os santifico”

El sábado no solamente lleva a aquellos quienes lo observan de vuelta al verdadero Dios, éste también aparta a aquellos quienes lo hacen como diferentes de todos aquellos quienes los rodean. Recuerde que Éxodo 31:13 dice: “…para que sepáis que yo soy el Eterno que os santifico”.

No puedo enfatizar suficiente el vital y crucial significado de esta frase. Santificar significa “colocar aparte para un uso o propósito santo”. Considere. En un mundo lleno de personas que guardan el domingo (los musulmanes guardan el viernes), y aun entre aquellos quienes no guardan ningún día en absoluto, los que guardan el sábado sobresalen claramente. Ninguno que observe el séptimo día puede evitar esto.

Cada vez que uno guarda el día de reposo, él se coloca una señal neón que apunta hacia el Dios quien creó los cielos y la Tierra y reposó en el séptimo día. Cuando uno comienza a guardar el sábado, éste inmediatamente lo separa como diferente de los demás.

El Dios de este mundo

Ahora debemos preguntar: ¿Cuál mandamiento elegiría Satanás para desechar? ¿Cuál odiaría él más — y por qué? ¿Cuál significa que aquellos quienes lo obedecen no le pertenecen a él? El único mandamiento que señaliza (es una señal) que uno pertenece a Dios — y el único mandamiento que apunta directamente al verdadero Dios de la creación, desplazando así a Satanás, ¡es el SÁBADO!

¡Satanás odia más el Cuarto Mandamiento! No hay manera de esquivar si uno observa o no observa el séptimo día de la semana como el día de reposo. Usted lo hace o no lo hace. Dios y Satanás no están confundidos acerca de este punto. Ellos saben lo que está en juego. Y el mundo fácilmente puede ver si uno guarda el día de reposo o no.

La Biblia llama al diablo el “dios de este siglo”. ¡Para la mayoría, esta es una revelación verdaderamente asombrosa! No obstante, II Corintios 4:4 declara: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo”.

Satanás cega al mundo del evangelio real por una razón personal. Éste describe el reino de Dios — la pronta venida del gobierno mundial de Dios. Por supuesto, Satanás busca bloquear el que las personas entiendan esta maravillosa verdad. Él no quiere que la luz brille sobre el increíble propósito de Dios para la humanidad. Él quiere que la humanidad, individual y colectivamente, piense que no tiene futuro.

El diablo también reconoce que la llegada del reino de Dios significa que él será removido de su actual posición (Apo. 20:2-3) de gran influencia, como el dios al que este mundo adora sin intención. A él ya no le será permitido engañar (Apo. 12:9) o debilitar a las naciones (Isa. 14:12). Él también entiende que él jamás puede tener lo que Dios les ha ofrecido a todos los hombres quienes le obedecen.

En Juan 12:31, 14:30, y 16:11, Cristo se refiere a Satanás como “el príncipe de este mundo”. Todos estos versículos declaran que el “príncipe de este mundo” un día será juzgado. ¡Léalos! Juan 12:31 iguala el juicio de este mundo con el juicio de Satanás.

¿Por qué? ¡Porque este mundo es suyo! Él es su “dios”. ¡Esta es la plena verdad de su Biblia! La civilización del hombre, con sus culturas, caminos y sistemas, ¡está bajo el control del diablo!

Puesto que Satanás ha engañado al mundo entero (Apo. 12:9), entonces este no puede ser el mundo de Dios. Y puesto que el mundo entero está engañado, éste está cortado de Dios. Las personas engañadas no conocen el propósito de su existencia, y practican vidas que reflejan esta ignorancia (Isa. 59:1-2).

¿Cómo puede un solo ser engañar a más de seis billones de personas? Hay dos maneras principales. Primero, Apocalipsis 12:9 concluye con: “fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. Note que dice “sus ángeles”. Estos seres, a los cuales él lidera, son referidos como demonios (o ángeles caídos) y ellos asisten a Satanás en su rol de súper engañador. Por tanto, Satanás no trabaja solo — él tiene millones de seres espirituales engañados ayudándole. Trate de decirles a las personas que el diablo influencia y controla al mundo entero. Trate de decirles que él es el “dios” de este siglo. (No lo intente realmente.) Usted se enterará rápidamente de cuán completo es su engaño. ¡Estudios recientes muestran que él ha convencido a cerca del 60 por ciento de los americanos de que él ni siquiera existe!

Como el dios de un mundo completamente engañado, el cual debe, por tanto, incluir a todas las diferentes formas de cristianismo y otras religiones, Satanás tiene sus propios agentes. Él usa a estos agentes para que divulguen sin intención sus falsas doctrinas. Sí, él ha sido capaz de alcanzar este gran éxito porque él ¡tiene sus propios ministros! Por supuesto, sus agentes — sus ministros — están engañados para creer que ellos son ministros de Dios. Algunos enseñan unos pocos aspectos de la verdad de Dios, ¡pero ninguna de sus verdades más importantes! Virtualmente todos ellos enseñan que la Ley de Dios, incluyendo su día de reposo, ha sido abolida.

La segunda manera es esta. Note II Corintios 11:13-15. Pablo advirtió de la astucia con la cual los ministros de Satanás engañan exitosamente: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

Sí, sorprendente como parece, ¡Satanás el diablo tiene sus ministros! Y ellos no le enseñan a usted que usted debe obedecer a Dios — ¡que el Cuarto Mandamiento aún está en efecto!

El verdadero Dios exige obediencia

Yo jamás he escuchado a alguien, quien profese creen en el Dios de la Biblia, sugerir que está bien servir a sabiendas a otro dios. Por supuesto, la vasta mayoría hace esto sin intención — ¡sin saberlo! Pero ese es otro tema. Virtualmente nadie decide deliberadamente adorar al dios equivocado.

Además, la mayoría de las personas saben que el Primer y Segundo Mandamientos exigen que solamente el verdadero Dios sea adorado. Una vez más, aunque la mayoría no hace esto apropiadamente, las personas reconocen que es lo correcto de hacer, y dicen practicarlo. ¿Por qué, entonces, no leen ellos la última frase de estos Mandamientos?: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el Eterno tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxo. 20:5-6).

A todos los que sirven al verdadero Dios les es dicho por Él “guardad Mis mandamientos”. ¡Estos — dice Dios — son los términos básicos para servirle! Esto incluye el sábado como una señal de identificación. El sábado es la prueba de obediencia. Aunque las personas reconocerán de manera general, al menos tácitamente, que los otros nueve Mandamientos deben ser guardados, ellos se rehúsan a guardar el sábado. Recuerde, Dios inspiró a Pablo a resumir lo que la obediencia — a cualquier dios u autoridad — significa: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte [Rom. 6:23], o sea de la obediencia para justicia [Sal. 119:172]?” (Rom. 6:16).

El mundo sirve a un dios diferente. Pronto, el mundo entenderá que hay más en juego referente a la observancia del sábado, de lo que cualquiera podría soñar ahora. La Biblia habla de una venidera “marca” de la bestia — el supuestamente “Santo” Imperio Romano resucitado — que implica “comprar o vender” — retener un empleo y ganarse la vida. (Un muy extenso capítulo posterior examinará la escalofriante conexión del sábado/domingo con esta futura “marca”).

Note que Cristo entendió que aquellos quienes claman seguirle deben hacer lo que Él dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 7:21). En Lucas, Él preguntó: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor [Maestro, Gobernante], y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). ¿Lo describe esto a usted?

Explicando un pacto

El Cuarto Mandamiento es el único sobre el cual fue hecho un pacto. Los dos Mandamientos que son los más largos y detallados — el Segundo y el Cuarto — son los que la mayoría de las iglesias han alterado para su propia conveniencia. (Ellos frecuentemente combinan el Segundo Mandamiento con el Primero, lo cual disminuye su importancia). Hemos visto que estas iglesias reclaman la autoridad para cambiar el día de reposo del séptimo día de la semana al primero. Esto ignora el hecho que el sábado es un pacto especial, como Dios dijo, “entre mí y vosotros” (Éxo. 31:16).

El II Diccionario Revisado de Webster define un pacto de esta manera: “Un acuerdo obligatorio: compacto”. Cualquiera que alguna vez ha firmado un contrato — un acuerdo o pacto — sabe que esto involucra cierto pago, compensación o recompensa de una parte a otra para cumplir cierta función o desempeño que se ha estipulado.

Aunque el Antiguo Pacto era enteramente físico en naturaleza — Israel había de obedecer ciertas leyes y recibir bendiciones físicas como resultado (incluyendo la promesa de estar “por encima de todos” como nación) — el Nuevo Testamento es diferente.

Este es “…un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (Heb. 8:6). El Nuevo Testamento lleva “la promesa de la herencia eterna” (Heb. 9:15). Este lleva recompensas que exceden grandemente a las bendiciones físicas o a estar “por encima de todos los pueblos”.

Recuerde, una vez un pacto es finalizado, sellado o firmado, nada puede ser añadido a este (Gál. 3:15). El Antiguo Israel selló su pacto con Dios en sangre (Éxo. 24:6-8). Pero el pacto especial del día de reposo no aparece sino hasta Éxodo 31 — siete capítulos más tarde. Sí, el sábado ya había sido dado en el capítulo 20, pero Éxodo 31 vino mucho después. No olvide que Dios también presentó el sábado a las personas antes que ellos llegaran al Monte Sinaí. El sábado recibió énfasis especial — dos veces. Había de ser una señal especial.

¿Cómo sabemos que el sábado es un convenio perdurable, que está vigente hoy sobre cualquiera que esté en el pueblo de Dios? Éxodo 31:16 dice: “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por PACTO PERPETUO”. Además, el versículo 17 dice: “es una señal entre mí y los hijos de Israel PARA SIEMPRE”.

¿Qué podría ser más claro? El sábado es un pacto continuo — perpetuo — entre Dios e Israel “para siempre” — “por sus generaciones”.

¿Cuán serio es Dios?

¿Cuán serio es Dios respecto a la observancia del sábado? En Israel, todos los que trabajaran en este día eran puestos a muerte (Éxo. 31:14-15; 35:2). II Corintios 3:7-8 describe la administración en el Antiguo Testamento de una pena de muerte civil, la cual ya no aplica. (Esto es porque, como veremos, Dios está construyendo ahora la nación de Israel espiritual). Por supuesto, Dios siempre ha dicho: “La paga del pecado es muerte [eterna]” (Rom. 6:23; Gén. 2:15-17).

¡Sería terriblemente inconsistente de Dios el exigir la pena de muerte para aquellos quienes ignoraron el sábado en el antiguo Israel, y decir que “toda carne” guardará el sábado durante el milenio (Isa. 66:23) — pero declarar que a Él no le importa si Su pueblo — Israel espiritual (explicado ampliamente en el siguiente capítulo) — lo guarda durante la era cristiana!

Hay otra razón por la que Dios es serio acerca de Su día de reposo. La mayoría no tienen idea de que el sábado también es un tipo del venidero descanso milenial de Dios (Heb. 4:1-9), cuando Satanás será atado (Apo. 20:2-3) y toda la humanidad descanse de practicar el pecado. Esta es otra razón por la que Isaías 66:23 declara que todas las naciones guardarán el mandamiento de prueba de la obediencia al sábado durante el reino de 1.000 años de Cristo sobre la Tierra. ¡Observar el sábado es un recordatorio semanal, que apunta directamente a este maravilloso tiempo futuro (Apo. 20:4-6)!

Obligatorio para más que Israel

Casi todos los que están familiarizados con la Biblia afirman ansiosamente que Dios sólo ató el sábado sobre Israel, el cual muchos suponen que son sólo los judíos. Recuerde que ellos eran solamente una de las Doce Tribus de Israel.

Pero suponga por un momento que los judíos son los únicos israelitas vivos hoy. Todos estarían de acuerdo en que el sábado es claramente obligatorio para ellos — en “sus generaciones”. Aquellos quienes reconocen que el sábado es obligatorio para los judíos, se meten a sí mismos directamente al cañón.

He aquí por qué. Romanos 1:16 declara que el evangelio es el poder de Dios “para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. Nadie duda que la salvación esté abierta tanto a judíos (incluyéndolas otras once tribus) como a gentiles. Pablo de hecho declaró que la salvación está abierta al “judío primeramente”.

Recuerde, los judíos deben guardar el sábado, entonces debe admitirse que el que se conviertan en cristianos no elimina esta responsabilidad de ellos. Pero, ¿les es requerido a los judíos guardar el sábado mientras otros cristianos son libres de ignorarlo, guardando el domingo en su lugar? ¿Hay dos estándares de cristiandad — dos tipos de cristianos?

Hemos presentado el hecho que el cristianismo involucra a más que los israelitas físicos, que los gentiles están incluidos y deben reunirse en el mismo día que los judíos o israelitas — ¡y que Cristo tiene una Iglesia del Nuevo Testamento!

Capítulo Seis — ¡La Iglesia que Cristo encabeza!

Marcos 1:1 comienza con: “Principio del evangelio de Jesucristo”. El evangelio de Cristo consiste en Su gobierno mundial y sobrenatural — el reino de Dios — que ha de venir a esta tierra (no era, y no tiene ninguna relación con, un mensaje acerca de su Persona). ¡En el versículo 15, Cristo les ordena a las personas arrepentirse y creer en este evangelio para ser salvas!

En Marcos 1, versículo 21, Jesús reunió a sus discípulos y “entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba”. Anteriormente nos referimos a Lucas 4:16, el cual establece el enfoque de Cristo hacia el sábado: “en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”.

Edificando Su Iglesia

Más tarde, en Mateo 16:18, Cristo hizo una de sus más fundamentales declaraciones en toda la Biblia: “Edificaré Mi iglesia”. Sin importar cómo lo interpreten los hombres, este versículo habla de ¡una sola Iglesia organizada! Cristo continuó: “y las puertas del hades [el sepulcro] no prevalecerán contra ella”. Él prometió que Su Iglesia jamás podría ser destruida. Después de su Resurrección, en 31 d.C., Cristo mantuvo Su promesa de edificar su Iglesia. ¡Esa Iglesia está viva hoy sobre la tierra!

Algunas cosas adicionales son importantes de entender. Leamos todo Mateo 16:18-19 primero, para un antecedente: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

A fin de entender el significado aquí, debemos comenzar a leer desde el versículo 13. Cristo les preguntó a los discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”

Fundada sobre La Roca

Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mat. 16:16). Entonces Cristo respondió: “tú eres Pedro [petros, que significa “pequeña piedra o pedrusco”], y sobre esta roca [petra, que significa “roca muy grande”] edificaré mi iglesia” (Mat. 16:18). Juan 1:40-42 describe al hermano de Pedro, Andrés, trayéndole a Cristo: “Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón [Pedro], hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, piedra)” (Juan 1:42). Una piedra no es una roca gigante.

¡Pero Cristo lo es!

La mayoría de personas — y la Iglesia Católica — asumen que Cristo quiso decir que Él edificaría Su Iglesia sobre Pedro. Esto no es lo que allí dice. Cristo — no Pedro — es la gran “Roca” sobre la cual la Iglesia está edificada (Deu. 32:3-4, 15, 18; I Cor. 10:4; Efe. 2:20; Sal. 18:2).

Mateo 16, versículo 13 menciona que Cristo estaba hablando en Cesárea de Filipo. ¡Es significativo que Él eligiera este sitio para hablar de Su Iglesia! He aquí por qué.

Esta ciudad está en el norte lejano de Israel, cerca de 25 millas al norte de Capernaum y el Mar de Galilea. Ubicada al pie del Monte Hermon, es donde una de las tres ramas principales del Río Jordán se origina. Es un entorno hermoso.

Yo he estado parado en el punto desde el cual Cristo dio estas palabras. Esto es lo que yo vi — y lo que cualquiera vería: Inmediatamente arriba de donde el río brota directo de la base de un acantilado, hay una roca masiva aflorando, la cual domina la topografía. Su presencia sobresale por encima del paisaje. Nadie que estuviera presente cuando Cristo habló estas palabras hubiese creído que Él estaba hablando acerca de edificar Su Iglesia sobre Pedro, a quien Él comparó con una roca pequeña. El enorme tamaño físico de la roca que se vislumbraba directamente sobre la cabeza de Cristo reforzaba Su mensaje de que Él edificaría la Iglesia sobre una Roca gigante — ¡ÉL MISMO!

Recuerde esta prueba, que Jesús fue el Dios — la ROCA — del Antiguo Testamento: “y todos [Israel] bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (I Cor. 10:4). No obstante, una vez más, los teólogos y religiosos tratan de colocar a Cristo en conflicto con — en oposición a — el Dios del Antiguo Testamento. ¡Cuán absurdo!

 

PETRA, PETROS: Cristo le dijo a Pedro: “sobre esta roca [Petra] edificaré mi iglesia”. Ubicada en el Jordán, la enorme formación rocosa encontrada en Petra (llamada así tras la misma palabra griega que Cristo usó) ejemplifica el significado de las palabras de Cristo: que Él edificaría la Iglesia sobre Sí mismo, “la PRINCIPAL PIEDRA DEL ÁNGULO” (Efe. 2:20) — no sobre Pedro, a quien Cristo se refirió como un petros, una pequeña piedra. La piedra de molino (arriba) muestra el tamaño de la piedra a la cual Pedro se refirió como una “piedra de tropiezo”. Esta sería una piedra mediana — ni una roca masiva, ni una piedra pequeña — el tipo usado comúnmente para edificar templos o sellar una tumba.

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Fuente: The Shyna

Jesucristo fue el Verbo — el Vocero — quien inspiró que la Biblia fuera impresa. Él le estaba diciendo a Pedro que Él (Cristo) estaba a punto de construir la Iglesia del Nuevo Testamento sobre sí mismo, dirigirla como su cabeza (Efe. 1:22; 4:15; 5:23; Col. 1:18; 2:19; Apo. 1:13-18), estar con ella siempre (Mat. 28:20), jamás abandonándola ni dejándola (Heb. 13:5), sin que las puertas del infierno (hades — el sepulcro) prevalezcan contra ella, tal como Él había sido la Roca, y el líder, de la “iglesia en el desierto” (Hechos 7:38).

Jamás moriría

La Iglesia que Cristo edificó — la Iglesia de Dios — había de continuar existiendo, haciendo Su Trabajo a lo largo de las eras como una “manada pequeña” (Luc. 12:32), hasta el fin de la era, cuando alcance a todas las naciones con la buena nueva del reino de Dios (Mat. 24:14). Esta Iglesia sería perseguida (Juan 15:20; 16:33), pero jamás moriría, permaneciendo y perseverando hasta el Regreso de Cristo.

Mateo 7:24 instruye que los cristianos construyan sus “casas” sobre una roca (griego: petra). Nadie sugeriría que una casa pueda ser edificada sobre una pequeña piedra o guijarro. Esto, por sí mismo, elimina que la Iglesia haya sido construida sobre Pedro. Él no fue el primer papa, a quien se le dieran las “llaves” que lo autorizan para cambiar la Escritura a su voluntad — ¡incluyendo cuál día es el día de reposo cristiano! ¡Capte esto! ¡Jesús no estaba designando al futuro apóstol Pedro y a sus sucesores para liderar la Iglesia como el reemplazo terrenal de Cristo (como un Vicario: “en lugar de”)!

En Mateo 16:19, Cristo dijo: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos…” Las “llaves” a las que Él se está refiriendo son un lenguaje simbólico que significa que Él les da a sus ministros el conocimiento de cómo entrar al reino de Dios. Este conocimiento muestra el camino de vida que un cristiano debe seguir a fin de alcanzar la salvación. Lucas 11:52 muestra a Cristo reprobando a ciertos abogados por esconder o suprimir este conocimiento, privando así a otros, y a sí mismos, de entrar al reino.

¡Usted debe entender!

Entendamos mejor a Cristo como la Roca sobre la cual está edificada la Iglesia. Puesto que los cristianos han de edificar sobre esta Roca para entrar al reino de Dios (Mat. 7:24-26), debemos entender más plenamente qué significa esto. Esto hará aún más claro que la Iglesia de Dios no fue edificada sobre Pedro, como el primer papa, dándole así poder a él y a sus sucesores para cambiar doctrinas — incluyendo el sábado — según su voluntad.

Note lo que Pedro dijo posteriormente acerca de Cristo: “Por lo cual también contiene la Escritura: he aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (I Pedro 2:6-8).

Pedro estaba citando al profeta Isaías: “por tanto, el Eterno el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure” (Isa. 28:16).

Este versículo demuestra inequívocamente que Jesucristo es la Roca — el Dios viviente — ¡tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento!

Note que Pedro, al usar la palabra piedra, citó una palabra griega diferente, lithos, que significa “una piedra, piedra de molino, o piedra de tropiezo”. Esto sería más como una piedra de tamaño mediano — ni una roca masiva ni un pequeño pedrusco — como las piedras usadas para construir el templo o como una piedra que sella una tumba. Así es como se usa lithos en otros lugares. En otras palabras, las personas dan un traspié — se tropiezan — sobre una roca del tamaño de un “lithos”. Ellos ni siquiera llegaron al punto donde estuvieron dispuestos a construir sobre la Roca masiva — ¡LAS PALABRAS de Cristo (Mat. 7:24)!

¡Hemos visto que las palabras de Cristo incluyen que Él es “Señor del día de reposo”!

Ahora note: “edificados [los santos] sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efe. 2:20). En realidad, Cristo es la Cabeza (Piedra principal) de la Iglesia y su verdadero fundamento: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (I Cor. 3:11). En I Pedro 2:5, Pedro también llama a todos los cristianos “piedras vivas” (lithos) quienes son parte de la “casa espiritual” — “templo” — de Cristo (I Cor. 3:16-17).

Promesa del Espíritu Santo

Cristo prometió enviar Su Espíritu para edificar Su Iglesia después que Él fue resucitado y regresó al cielo: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7).

El recibir el Espíritu Santo tras arrepentimiento y bautismo (Hechos 2:38) coloca a una persona entre la Iglesia de Dios. Note: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (I Cor. 12:13).

La palabra griega para Iglesia es ekklesia, que significa “la congregación de personas llamadas a salir”. Esto no es una referencia a un edificio físico, sino, en cambio, a los hijos e hijas engendrados de Dios — el templo de Dios — quienes un día nacerán en el reino de Dios (Rom. 8:29-30; I Cor. 15:50-54; I Tes. 4:13-18). Estos son los que han sido guiados por el Espíritu de Dios y han sido hechos partícipes de la “naturaleza divina” de Dios (II Pedro 1:4).

Hoy, por más de 1.900 años, Cristo ha sido la cabeza viviente de SU Iglesia, guiándola, y reteniendo autoridad Suprema sobre todos los asuntos dentro de ella.

Un cristiano es uno que se rinde a la autoridad de Dios. Cristo dijo que Él es SEÑOR (Maestro, Gobernante) del día de reposo. Aunque para los hombres no haya diferencia en cuanto al día que guardan — porque Dios no parece real para ellos — Él está muy involucrado en el cuadro, y juzgará a los seres humanos. ¡Un día, muchos lamentarán su indiferencia hacia la definición del pecado que da Cristo, y hacia qué día santificó Él!

Las opiniones de las personas no cuentan. Lo que cuenta es la opinión del viviente y Todopoderoso Dios quien hizo todos los cielos y la Tierra. Él dio una ley que traería todas las cosas buenas en la vida — felicidad, abundancia, paz y seguridad — en ruta hacia su mayor regalo, ¡la vida eterna!

El Jesucristo viviente es la única Roca sobre la cual todos los que deseen estar en Su única Iglesia deben edificar. Sólo él tiene la autoridad de decirnos cuál día es el día de reposo.

Israel destinada a ser una nación modelo

La observancia del sábado de Israel estaba destinada a ser un ejemplo visto por otras naciones. Siempre fue el propósito de Dios que Israel fuera una luz a las naciones a su alrededor. No obstante, ella falló completamente en llevar a cabo esta responsabilidad, eligiendo en cambio COPIAR a las naciones cercanas, incluyendo muchas de sus abominables costumbres paganas.

Algunos se preguntan por qué Dios comenzó esta fase de Su plan con la nación particular de Israel. La sola razón más grande por la que Dios inició con Israel, en vez de con cualquier otra nación, es simplemente porque Él tenía que comenzar con solo una nación. Él seleccionó a personas esclavas, pobres y oprimidas (no obstante, con potencial excepcional) para mostrar que, cuando Él obraba con una nación, esta podía llegar a la grandeza y disfrutar muchas bendiciones maravillosas. Además, ninguna nación gentil había servido alguna vez a Dios. Pero Abraham, Isaac y Jacob, de quienes surgieron las Doce Tribus, habían conocido una vez a Dios. Entonces Dios inició con esta pequeña nación de esclavos.

Dios pretendía que otras naciones vieran las bendiciones de Israel — su prosperidad — y quisieran lo mismo para sí. Él quería que todas las naciones vieran la sabiduría de Israel — y que ella servía a un Dios diferente que cualquiera de los conocidos por ellos. Las naciones del mundo habían perdido totalmente la pista de la identidad del Dios verdadero. Desde el Jardín del Edén — y el rechazo de Adán y Eva de la oferta de Dios de la vida eterna — había surgido todo tipo concebible de falsos dioses y diosas.

Las naciones del mundo literalmente han “cosechado lo que han sembrado” — y lo que Adán y Eva sembraron en nombre de toda la humanidad. Solamente muy pocos habían sido fieles a Dios para cuando Él llamó a Israel — Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Job y posiblemente algunos otros pocos. El mundo entero se había rebelado, y había sufrido las consecuencias de confusión, guerra, hambre, enfermedad, pobreza, miseria, engaño religioso y más.

Pero Dios entendía que las naciones alrededor de Israel buscarían en ella, para ver por qué tenía tanta sabiduría y gozaba de tantas bendiciones (Deu. 4:6-8). Ese era Su propósito. Así que en un mundo cortado de Dios, Él llamó a la pequeña nación de esclavos, descendientes de Abraham. Su condición oprimida hizo posible que ellos escucharan a Dios. Ellos podían, entonces, ser una luz para otras naciones, las cuales averiguarían acerca de sus leyes, estatutos y otras costumbres, enseñadas a ellos por Dios.

En Isaías 43:21, Dios dijo: “Este pueblo he creado PARA MÍ; mis alabanzas publicará”.

El propósito claramente definido de Dios para esta nación era que fuera Su ejemplo. Dios realizó un milagro poderoso tras otro para Israel. El mundo pudo ver estos asombrosos eventos — tales como las plagas usadas para liberarlos de Egipto. No obstante, los Israelitas aún se rebelaron. ¿Por qué? Sus ciudadanos tenían naturaleza humana. El mundo también se ha rebelado, porque también tiene naturaleza humana.

¡La Iglesia también ha de ser un modelo!

Hemos visto que la Iglesia es Israel espiritual. Es aquellos a quienes Dios ha llamado y elegido — y en quienes Él ha puesto su Espíritu. Desde el tiempo del ministerio de Cristo, Dios ha usado a la Iglesia para ser un modelo de obediencia a Sus caminos — y para reflejar — “publicar” — las bendiciones de felicidad, paz y unidad en verdad que él pretende que todas las personas disfruten.

Note lo que Cristo les enseñó a Sus discípulos: “Vosotros [los cristianos] sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos” (Mat. 5:14, 16). Este versículo suena mucho como “ellos han de publicar Mi alabanza”.

Los cristianos han de poner un ejemplo correcto. Las personas deben ver vidas vibrantes, felices y productivas en aquellos que Dios ha llamado para Sí mismo y a Su camino.

El día de reposo no fue hecho solamente para los judíos. Fue hecho “para el hombre”. Y esto incluye los gentiles. ¿Por qué piensan tantos que Cristo llegó a decir, en efecto: “yo jamás podría hacer que Israel me obedezca y guarde mi sábado, entonces creo que fue una mala idea. Simplemente nos desharemos de ello. Y si el mundo piensa que siempre fue sólo para los judíos — a quién le importa. Yo ya lo he abolido, de cualquier manera”?

Qué pensamiento más superficial. Las leyes de Dios son llamadas puras, limpias y perfectas (Sal. 19:7-11) — ¡y funcionan!

Los gentiles, ¡también!

He aquí lo que Dios inspiró a Pablo a escribirle a los convertidos efesios gentiles. Es un pasaje extenso pero importante, que revela cómo los gentiles se hicieron partícipes de las mismas promesas exactas que Dios hizo a Israel hace 3.500 años:

“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne… En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno… y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos [judíos y gentiles] en un solo cuerpo… y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos… porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efe. 2:11-19).

Este pasaje es muy claro respecto a los gentiles. Ellos tienen acceso a las mismas promesas, confirmando Romanos 1:16, leído anteriormente.

¡Dios pretendía que Israel fuera un modelo de la misma manera! Dios siempre permitió a los gentiles entrar a la congregación de Israel — también llamada la “iglesia en el desierto” (Hechos 7:38).

Note Éxodo 12:38: “También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado”. A miles de gentiles les fue permitido entrar a Israel y convertirse en ciudadanos naturalizados. He aquí cómo había de suceder: “Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para el Eterno, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. LA MISMA LEY será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros” (Éxo. 12:48-49).

Una vez más, ¿tiene Dios dos estándares diferentes para la observancia del sábado — uno para los judíos y otro para los gentiles? Muchos dicen que este es el caso. Pero Dios dice que Él “no hace acepción de personas” (Rom. 2:11; Col. 3:25). Él no tiene un estándar para una persona y otro diferente para alguien más.

Dios dice que Él “no quiere que ninguno perezca” (II Pedro 3:9) y que Él “quiere que todos los hombres sean salvos” (I Tim. 2:4). Por supuesto, los gentiles ciertamente son parte de “todos los hombres”. I Corintios 12:13 decía que tanto “judíos como gentiles” entraron a la Iglesia a través de la recepción del Espíritu de Dios. Ambos viven bajo el mismo estándar.

No es una casa dividida

Jesús enseñó claramente: “toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá” (Mat. 12:25). La Iglesia de Dios no podría tener a algunos hermanos guardando el sábado y a otros guardando el domingo. ¡Imposible! Note: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gál. 3:28-29).

Dios prometió que “todas las naciones” serían bendecidas a través de Abraham. Esto significa que la promesa de la salvación está abierta a todos, incluyendo los gentiles. Pablo escribió: “pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego” (Rom. 2:10). Esto fue dicho a la congregación en Roma, la cual estaba casi completamente compuesta por gentiles. La promesa era “al judío primeramente”. Los pactos y las promesas de Dios son claramente hechos a Israel. Esto también se encuentra en Romanos: “que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto Y LAS PROMESAS” (Rom. 9:4).

Pero si las promesas son hechas solamente a los israelitas, ¿cómo son incluidos los gentiles? Pablo explicó: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne…” (Efe. 2:11). Los efesios nacidos en Grecia fueron gentiles solamente “en el pasado”. Ellos habían sido convertidos y ahora eran israelitas espirituales.

El siguiente versículo aclara esto: “En aquel tiempo [el pasado, antes de la conversión] estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la PROMESA, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efe. 2:12).

Yo crecí creyendo que todos los israelitas eran judíos (no obstante, como se explicó, Judá [los judíos] es solamente una de las Doce Tribus de Israel), que yo era un gentil, y que el cristianismo era básicamente una religión gentil. La verdad de la Biblia es que los gentiles deben convertirse en israelitas espirituales.

Puesto que muchos descendientes modernos de Israel (Jacob) piensan que ellos son gentiles, el mundo cree lo opuesto de lo que la Biblia enseña. En otras palabras, aquellos quienes son en realidad israelitas físico (y cristianos profesos), piensan que al aceptar a Jesús ellos se convierten en GENTILES “espirituales” o “cristianos” o “salvos”. La verdad es que aquellos quienes en realidad son gentiles físicos, solamente pueden ser verdaderos cristianos a través de convertirse en ¡ISRAELITAS ESPIRITUALES!

¿Puede ver usted cómo la verdad de Dios parece invertida para el mundo (Hechos 17:6)?

Los efesios eran gentiles quienes se habían convertido en israelitas espirituales. Ellos pasaron de ser “ajenos” a Dios y Su promesa, y sin esperanza, a estar incluidos en el Plan de Dios: “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo…” y “ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Efe. 2:13, 19).

¡Una vez más, esto lo establece! TODOS son uno en Cristo. Dios no tiene estándares diferentes para diferentes personas. Todos se convierten en herederos espirituales con Abraham, el abuelo de Israel (Jacob).

Pero veamos esto desde una perspectiva diferente.

La profecía de Oseas para hoy

El profeta Oseas trajo una profecía sobresaliente que aplica a las Diez Tribus de la Casa moderna de Israel. Esta profecía los describe en una condición patética, habiendo perdido todo el conocimiento del verdadero Dios.

En el período del Antiguo Testamento, los israelitas eran el pueblo de Dios. En Oseas 1:9, Dios describe a Israel como “Loammi”, lo cual significa “NO mi pueblo”. Para el tiempo de Oseas (el profeta), Israel había rechazado el día de reposo de Dios, habiéndolo reemplazado con la observancia de Jeroboam del primer día de la semana — el domingo.

Durante su migración de Asiria a sus tierras en el noroeste de Europa, Israel estaba profetizado a confundirse acerca de sus “caminos”. Note: “Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos” (Oseas 2:6).

¡Esta profecía revela que Israel había de perder su identidad!

He aquí por qué: “Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal” (Oseas 2:8). ¡Estas son profecías directas que hablan de América y Bretaña ahora! Nuestros pueblos han olvidado cuánto les ha dado Dios. “Baal” es el dios sol y el domingo es el día de Baal — como lo son la Navidad, la Pascua Florida, Año Nuevo y otros festivales paganos, los cuales han sido tomados prestados de religiones paganas e insertados en el “cristianismo” profeso moderno.

La pura verdad es que Dios ABORRECE la adoración del domingo y todos los días que apuntan a Baal. No obstante, cientos de millones siguen sin intención a la autoridad de la iglesia romana — ¡e ignoran los claros mandamientos de Dios de guardar SANTO SU día — y SUS días de Fiesta anuales!

Todo esto viene a un gran precio para la rebelde Israel. Note cómo las bendiciones comienzan a desaparecer: “Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez” (Oseas 2:9).

Numerosas profecías, incluyendo las de Cristo en Mateo 24:7, hablan de hambres que ahora están justo en el horizonte para nuestros pueblos. Dije que Dios aborrece estos festivales, y el domingo, los cuales los hombres han colocado en lugar de SUS Días Santos y día de reposo. Note: “Haré cesar todo su gozo, SUS fiestas, SUS nuevas lunas y SUS días de reposo, y todas SUS festividades…” (Oseas 2:11).

Tome nota cuidadosa de este versículo. Dios no está hablando de Sus propios días de reposo, sino de los días que Israel adoptó (“sus” días) de las naciones a su alrededor, las cuales adoraban a Baal. ¡Estas eran fiestas de Baal!

Dios añade más: “Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales [los festivales de Baal], y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice el Eterno” (Oseas 2:13).

¡Sí, terrible castigo viene de la mano de Dios! Sequía masiva y epidemias enfermedad devastarán a las naciones de Israel moderno. Esto será seguido por horripilante invasión y cautiverio de nuestros pueblos. Esto viene pronto. Todos los que duden esto, pronto desearán no haberlo hecho. ¡Todos los que se mofan, pronto no se mofarán más! La culminación de esta profecía se encuentra en los versículos 14-23. Pero ésta sólo puede ser entendida a la luz del pacto especial de Dios del día de Reposo (Éxo. 31:12-17).

Leamos cuidadosamente este pasaje crucial en Oseas. Éste describe a Dios hablándole a Israel mientras ella está en esclavitud, pero lista para escuchar Su instrucción:

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice el Eterno, me llamarás Ishi [my Esposo], y nunca más me llamarás Baali. Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. En aquel tiempo haré para ti pacto [el Nuevo Pacto]… Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás al Eterno. En aquel tiempo responderé, dice el Eterno… y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: tú eres pueblo mío, y él dirá: dios mío” (Oseas 2:14-23).

Esta profecía solamente hace sentido cuando uno entiende la atracción de Israel moderno a los festivales y días paganos derivados de la adoración a Baal.

Obviamente, Israel jamás se convirtió en la nación modelo que Dios pretendía. Todos los pueblos gentiles no observaron su ejemplo ni buscaron a Dios.

Pero, una vez más, Dios siempre tuvo un plan para todos los seres humanos. La vasta mayoría de pueblos sobre la Tierra son gentiles, no israelitas. Todos los israelitas hacen menos del 10 por ciento de la población del mundo. Pero el mundo piensa que el sábado era solamente para una tribu, Judá, y que el único pueblo al que Dios eligió fueron los judíos.

¡Dios sí tiene un plan específico para cualquier gentil que desee ser incluido!

¡Isaías predijo!

Por ahora usted ha visto que Dios no tiene un estándar del día de reposo para los judíos y otro para los gentiles. Veamos ahora esto aún más claramente.

Isaías remueve toda duda acerca de esto. Comencemos en el capítulo 56: “Así dijo el Eterno: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación [de Cristo] para venir, y mi justicia [de Cristo] para manifestarse” (Isa. 56:1). Este versículo coloca el escenario. También comienza con un “Así dijo el Eterno”. Esto establece la autoridad de Dios para decir todo lo que seguirá en la secuencia de versículos.

Estemos absolutamente seguros del tiempo — de cuándo exactamente será manifiesta la justicia de Cristo al mundo. Pondremos juntos varios versículos: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Heb. 9:27-28).

¿Ve usted esto? Siga el punto cuidadosamente. La justicia de Cristo será manifestada cuando Él aparezca — a su Segunda Venida. He aquí el tiempo de salvación revelado claramente: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo” (Apo. 12:10). Esto, obviamente, se refiere a la Segunda Venida de Cristo. Y además: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apo. 22:12).

Una vez más, me he tomado el tiempo de vincular estos versículos porque ellos muestran el elemento crítico del tiempo de la profecía de Isaías. Ahora continuemos con la profecía de cristo en Isaías: “Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero que sigue al Eterno no hable diciendo: Me apartará totalmente el Eterno de su pueblo” (Isa. 56:2-3).

Captemos este vitalmente importante versículo. Este habla a todos los gentiles quienes desean ser convertidos, unirse a Cristo y recibir salvación. Cristo claramente declara que ningún “extraño” debe declararse a sí mismo “separado” de Cristo. Los versículos 6-7 amplían en esta profecía y deberían instar a cada gentil que los lee. Lea cuidadosamente: “Y a los hijos de los extranjeros [gentiles] que sigan al Eterno para servirle, y que amen el nombre del Eterno para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto [Éxo. 31:12-17], yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración… porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Isa. 56:6-7).

¡Cuán CLARO!

¿Por qué algunos ignoran que el sábado de Dios fue establecido “para siempre” como “pacto perpetuo”? Y ¿por qué tantos creen que éste era obligatorio solamente para los israelitas? (Por supuesto, también hemos visto que los gentiles convertidos son israelitas espirituales — y a los israelitas les fue ordenado guardar el sábado “por sus generaciones”). Para siempre es para siempre — y con la autoridad de Dios les digo que cualquier extraño puede “unirse a sí mismo al Señor” libremente. ¡De hecho, a los gentiles les es instruido no decir que son una excepción al mandato de Dios de NO profanar Su día de reposo, si ellos esperan ver a Cristo revelado para su salvación!

¡Todos los hombres — judíos y gentiles — serán juzgados por la misma Ley!

Capítulo Siete — Israel y Judá van a la esclavitud — ¡y por qué!

Entienda nuevamente este punto crucial, ahora perdido para el mundo. Los judíos son solamente una doceava parte de las tribus de Israel. Ellos surgieron del hijo de Jacob, Judá. Había once hijos más. Todos, excepto dos, se convirtieron en naciones modernas presentes hoy sobre la Tierra. (Simeón y Leví están esparcidos).

De un hijo, José, surgió una gran nación y una compañía de naciones — de sus hijos, Efraín y Manasés, vinieron los modernos Bretaña y Estados Unidos. Las otras tribus son, en términos generales, las naciones del noroeste de Europa y algunas otras pocas.

Mi libro América y Bretaña en Profecía explica cómo el cuadro general de la profecía del tiempo del fin se centra en estas naciones. El entender — captar — la enorme verdad de la identidad de los descendientes modernos de la antigua Israel es absolutamente vital. Esto lleva directamente al tema del sábado.

El sábado aún está vigente ara las diez tribus perdidas de Israel. La señal de identificación de Dios había de ser guardada por estas naciones. Pero ellos se han rehusado a observarlo, creyéndose a sí mismos gentiles, y han asignado la obligación del sábado al “pueblo judío”.

Por qué las tribus ahora están “perdidas”

La verdadera historia detrás de la pérdida de identidad de Israel es asombrosa, y desconocida por casi todos durante muchos siglos. No obstante, estas naciones modernas nunca tuvieron que haber perdido de vista su verdadera identidad. Una decisión que ellos tomaron ocasionó esto.

Aunque las personas denigran y se burlan del día de reposo como algo puramente “judío”, éste es obligatorio sobre mucha más gente que el relativamente pequeño número de israelitas que han descendido de la tribu de Judá.

He aquí una gran ironía, conocida por casi nadie. La Biblia habla del término “judío”. ¡Por supuesto, la mayoría piensan que este término es sinónimo con todas las tribus de Israel, porque ellos jamás investigan lo que la Biblia dice en realidad!

Considere. ¡La primera vez en toda la Biblia en que se encuentra el término “judío”, éste describe una guerra que ocurría entre los JUDÍOS e ISRAEL! Leamos: “…y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer guerra y sitiar a Acaz; mas no pudieron tomarla. En aquel tiempo el rey de Edom recobró Elat para Edom, y echó de Elat a los hombres de Judá” (II Reyes 16:5-6).

Estos no eran judíos peleando contra judíos. La mayoría de la gente no tiene idea de que la nación de Israel se había dividido — en dos naciones diferentes, con dos reinos separados. Cuando Salomón murió, Israel se rebeló en contra de los excesivos impuestos que él había decretado. El precio del lujoso estilo de vida de Salomón pesaba sobre las espaldas de los israelitas que pagaban impuestos excesivos. Su hijo Roboam ignoró el sabio consejo de aquellos quienes le sugirieron que una reducción en los impuestos detendría una revuelta que se desarrollaba bajo un líder de alto nivel llamado Jeroboam, designado por Salomón. En cambio, Roboam escuchó a hombres más jóvenes quienes le dijeron que mejor aumentara los impuestos.

¿El resultado? Diez tribus se rebelaron, dejando sólo a Judá y a Benjamín leales a Roboam. Estas tribus se alejaron de Jerusalén como su capital, de manera muy similar a como el Antiguo Sur se separó de la Unión Americana en 1861. Dos reinos separados — el reino de israel y el reino de judá — emergieron, con dos capitales separadas, Samaria (Israel) y Jerusalén (Judá).

El pecado y Jeroboam

La Biblia habla continuamente de “los pecados de Jeroboam”. Una y otra vez, en los libros de los Reyes y Crónicas, este término es encontrado. Aprenderemos cuáles fueron.

Primero, reconozca que el pecado es pecado — ya sea que lo cometan israelitas o gentiles (I Juan 3:4). Cuando las personas quebrantan la gran Ley espiritual de Dios, la penalización es siempre la misma. Se les priva de paz, felicidad, abundancia y prosperidad. Puesto que Dios ama a todas las personas, Él castiga a todas por desobediencia. Todos deben aprender que el pecado no puede ser tomado a la ligera. ¡Todo pecado es serio! Cuando las personas quebrantan el día de reposo de Dios, o cualquier otro punto de su Ley, un Dios amoroso debe darles nalgadas — CASTIGARLAS. De otra cuenta, ¿cuál sería el punto de guardar una ley? Ciertamente todos entienden que si se quebranta la ley de la gravedad, al saltar de un acantilado o de un edificio, se pagará un precio terrible. Por lo tanto, solamente aquellos que son suicidas considerarían tal acción. Es lo mismo con la Ley de Dios.

Dios odia el pecado. Él entiende que este roba la felicidad de las vidas de todos aquellos quienes lo cometen. Por tanto, Él debe castigar la desobediencia. Su Ley hace eso automáticamente — ¡de la misma manera en que trae bendiciones automáticas por obediencia!

Jeroboam cambia la señal de Israel

Yo vivo en Ohio. Este es uno de los cincuenta estados de Estados Unidos. Aunque yo soy estadounidense, como lo son todos los de Ohio, no todos los estadounidenses son de Ohio. Algunos son de California, otros son de Nueva York, o de Florida, y así sucesivamente. ¡Capte el siguiente punto! ¡Todos los judíos son israelitas, pero no todos los israelitas son judíos! Los judíos son una cantidad comparativamente pequeña respecto al número total de israelitas. Israel y Judá eran reinos totalmente separados.

Después de la separación de las doce tribus del antiguo Israel, Jeroboam fue rey sobre las Diez Tribus del norte. Él tenía que encontrar una manera de consolidar su reino, asegurándose de que nunca se reuniría con Judá y Benjamín. Él reconocía el gran peligro de que la gente regresara a Jerusalén para guardar los días de fiesta de Dios (días de reposo o Días Santos anuales), ya que podrían decidir abandonarle. Él tenía que tomar acciones políticas específicas — y rápidas — para disminuir la amenaza a su nueva solidaridad sobre las diez tribus, y proteger su poder.

Puesto que el Templo de Dios estaba en Jerusalén, la ciudad capital del reino sureño de Judá, Jeroboam temía que su reino se reuniera a sí mismo con Judá. Note lo que él hizo: “Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David, si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de El Eterno en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá. Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto” (I Reyes 12:26-28).

¿Suena esto ilógico? No solamente sucedió, sino que la historia registra que muchos millones aceptaron la idea.

En rápida sucesión, Jeroboam creó un nuevo sistema religioso, para distanciar a las personas en su reino de adorar en Jerusalén. Esto incluyó la construcción de dos grandes ídolos de oro para adorar en las ciudades de Betel y de Dan, en los extremos norte y sur del reino. Él también estableció un festival para reemplazar a la Fiesta de Tabernáculos — un festival ordenado por Dios. En Levítico 23:34, Dios ordenó la observancia de este Día y Fiesta Santos: “A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a El Eterno por siete días”. Sin embargo, Jeroboam cambió la observancia de su este festival al octavo mes (Vea I Reyes 12:28-33).

Él hizo otra decisión crítica que eventualmente empujó a la mayoría de los levitas a reunirse nuevamente con Judá y Benjamín. Reconociendo que ellos eran los más educados y los líderes, Jeroboam los degradó, un patrón que es seguido por los líderes gentiles modernos hoy. Además, puesto que los levitas eran sostenidos por los diezmos de Dios, ellos habían estado acostumbrados a recibir ingresos más grandes. Jeroboam puso a personas menos educadas por sacerdotes de Israel. Los levitas se molestaron y eventualmente muchos regresaron para reunirse con Judá.

II de Reyes 17:16 registra: “Dejaron [los israelitas] todos los mandamientos de El Eterno su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal”. El pueblo de Israel siguió el liderazgo de Jeroboam y adoró al dios pagano Baal, el supuesto “dios sol” o “amo del sol”.

Las obras “Las Dos Babilonias” de Hislop, y “Días de Reposo” de Webster explican cómo era adorado específicamente este “amo del sol”, en el día que ahora llamamos DOMINGO. El ejemplo de adoración de Israel en este día demuestra cuán rápidamente la nación entera comenzó a guardar el domingo. Ellos ignoraron el mandamiento del día de reposo de Dios — “Acuérdate del día de reposo”.

¿Cómo sabemos que Israel desobedeció este mandamiento? II Reyes 17 dice que ellos habían “abandonado todos los mandamientos del Señor su Dios” — ¡esto habría incluido el día de reposo!

Recuerde que, en Oseas, Dios le advirtió a Israel — casi 200 años después de la rebelión de Jeroboam — acerca de lo que sucedería debido a su práctica de adoración en domingo. Oseas 2:11 dice: “…sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades”. Dios llama a la adoración del domingo: los días de reposo de Israel (sus) — ¡no de Él! Su día de reposo es en sábado — ¡e identifica a Su pueblo! El verdadero creador de la observancia del domingo es Baal, y Dios castigará a aquellos que participen en él: “Y la castigaré por (guardar) los días en que incensaba a los Baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice El Eterno” (Oseas 2:13).

Jeroboam causó que Israel abandonara el día de reposo de Dios — el séptimo día de la semana, para que adorara a Baal el señor del sol, en domingo — el falso “día del señor”. Su decreto, estableciendo el “día del sol” como el día nacional de adoración, llevó a Israel a perder — y jamás regresar a — la observancia del verdadero día de reposo.

La aceptación y observancia del “día del dios sol”, (domingo en inglés es Sunday — sun = sol, day = día), es un pecado mortal con graves repercusiones. El resultado de las decisiones de Jeroboam fue que las Diez Tribus de Israel, a lo largo de siete dinastías sucesivas y diecinueve reyes, practicaron los dos “pecados de Jeroboam” — el quebrantar el día de reposo y la idolatría.

Israel entra en cautiverio

Jeroboam fue el único rey en la historia de Israel que en realidad “hizo pecar” a la gente. Note: “...y Jeroboam apartó a Israel de en pos de El Eterno, y les hizo cometer gran pecado. Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos” (II Reyes 17:21-22). El que Jeroboam llevara a Israel a pecar ocasionó que Dios “quitara a Israel de delante de su rostro…” El versículo 23 registra que el resultado de su violación al día de reposo fue cautiverio y esclavitud: “hasta que El Eterno quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy” (II Reyes 17:23).

Judá no fue llevado cautivo sino hasta 604 a.C. Pero Dios causó que los asirios se llevaran a la Casa de Israel cautiva en el 721-718 a.C. Los asirios literalmente los esclavizaron y se los llevaron lejos de sus hogares a Asiria, en las costas sur del Mar Caspio.

Varias generaciones más tarde, el Imperio de Babilonia (Caldea) llegó al poder bajo Nabucodonosor. Ellos entraron en Judá y tomaron a los habitantes cautivos, hacia la tierra que hoy es Irak, por el período entre el 604 y el 585 a.C.

Poco después de que Israel fue llevado a Asiria, los asirios emigraron hacia el norte de Europa y se establecieron en lo que hoy es Alemania. Ellos se llevaron a algunos de sus esclavos israelitas con ellos, eventualmente permitiéndoles a estas personas emigrar más hacia el norte y oeste, y recuperar su independencia. Ellos se establecieron en el noroeste europeo, incluyendo las Islas Británicas y Escandinavia.

Una gran pregunta aparece a partir de esta histórica invasión y migración, y del hecho que las diez tribus perdieran su identidad: ¿POR QUÉ la Casa de Israel se perdió ante sí misma — y ante el mundo? Por más de 200 años, Israel había conocido su identidad — que eran la Casa de Israel. ¿Qué sucedió?

La respuesta es básica, y más crucial para su entendimiento de lo que usted pueda imaginarse: Israel dejó de guardar el día de reposo de Dios — ¡y así PERDIÓ LA SEÑAL NACIONAL QUE LOS IDENTIFICABA! Ellos cesaron de ser el pueblo con quien Dios estaba trabajando.

Israel perdió toda identidad nacional. Después de que ellos fueron llevados a Asiria, ellos dejaron de funcionar como una nación, con un rey y un gobierno. Eventualmente, muchos adoptaron el lenguaje asirio, perdiendo el rastro de su idioma hebreo nativo. Ellos se convirtieron en esclavos.

Las diez tribus que habían seguido a Jeroboam en su rebelión contra Dios se perdieron ante la historia. Puesto que ellos abandonaron la señal de identificación de Dios — su día de reposo — ellos perdieron la pista de quiénes eran. ¡Ni siquiera el mundo los reconoce más!

Por qué permitió Dios la derrota de Israel

Dios nunca permite que las personas decidan qué está bien y qué está mal. Esa es Su prerrogativa — y Él la ejerce. Pero Él sí les permite decidir si van a obedecerle — o si van a desobedecerle.

En Levítico 26, durante el tiempo de Moisés, Dios delineó cuidadosamente lo que Él esperaba de su pueblo. Este capítulo promete bendiciones nacionales por obediencia y maldiciones nacionales por desobediencia. Tómese el tiempo para leerlo todo. Dios citó dos pecados en particular — dos Mandamientos — de los cuales dependía todo.

He aquí Sus términos: “no haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy El Eterno vuestro Dios. guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo el Eterno” (Lev. 26:1-2).

Dios advirtió específicamente en contra de quebrantar el día de reposo y de la idolatría. Estos mandamientos eran tan importantes, tan vitales, para el Plan de Dios que — “SI anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra” — Él derramaría bendiciones sobre Israel. Él describió esas bendiciones en los siguientes once versículos (Lev. 26:3-13). Esto fue seguido por 20 versículos (Lev. 26:14-33) que explican todas las maldiciones que vendrían si esos dos mandamientos eran quebrantados. Dios explico que, por 2,520 años, Israel perdería toda prosperidad, sería conquistada, llevada de su tierra a esclavitud y sufriría plagas, enfermedades y padecimientos.

El quebrantamiento del día de reposo y la idolatría eran los detonadores que traerían cautiverio. No obstante, estas fueron las primeras cosas que Jeroboam instituyó después de que la nación de Israel fuera dividida en dos naciones. El resultado: ¡El rey asirio Salmanasar derrotó y esclavizó a Israel!

Por qué los judíos fueron llevados a esclavitud

La Casa de Judá permaneció como nación por otros 117 años, hasta 604-585 a.C. Durante este período de 19 años, ellos también fueron llevados cautivos. La razón estaba directamente relacionada con el quebrantamiento del día de reposo.

Jeremías profetizo un tiempo en el cual muchos judíos regresarían a Tierra Santa (Jer. 29:10), 70 años después de entrar en cautiverio, para reconstruir el templo y restaurar el conocimiento y adoración del verdadero Dios.

He aquí lo que Nehemías dijo después del cautiverio, cuando el pueblo de Judá volvió a quebrantar el sábado, lo cual causó que ellos entraran en cautiverio en primer lugar: “En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. También había en la ciudad tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en día de reposo a los hijos de Judá en Jerusalén. Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo? ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el día de reposo?” (Neh. 13:15-18).

La desobediencia a los mandamientos de Dios es un asunto serio. Repasemos: el pecado es la trasgresión de la Ley espiritual, santa, justa y perfecta de Dios (I Juan 3:4; Rom. 7:12, 14). Cuando las personas quebrantan la Ley de Dios — cualquier parte de ella — la penalidad es la muerte (Rom. 6:23). Dios dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Los hombres dicen: “Ignora este mandamiento y santifica el domingo en su lugar”. ¡Este es un pecado colosal, que acarrea terribles consecuencias!

Dios advirtió a Judá

Como cualquier padre humano, antes de castigar, Dios advierte de las consecuencias por la desobediencia. Él explica cuidadosamente los términos — que es lo que accionará el castigo — de manera que no pueda haber malos entendidos respecto a lo que sucederá. Los profetas de Dios siempre hicieron saber su propósito.

He aquí cómo inspiró Dios a Jeremías a advertirle a la Casa de Judá en Su nombre: “Así ha dicho El Eterno: guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén. Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres…Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en día de reposo”. Y si Judá desobedecía: “yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de jerusalén, y no se apagará” (Jer. 17:21-22, 27).

Judá rechazó la advertencia de Dios. Puesto que Dios no advierte en vano, he aquí el precio que pagaron: “Y en el mes quinto, a los diez días del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia. Y quemó la casa del Eterno, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y destruyó con fuego todo edificio grande” (Jer. 52:12-13).

No se equivoque. ¡Dios provocó este cautiverio!

Por qué el pueblo judío ha retenido su identidad

El mundo moderno sabe quiénes son los judíos. ¿Se le ha ocurrido a usted preguntar por qué? ¿Por qué cree el mundo que los judíos son el pueblo escogido de Dios? Esto debe entenderse.

La respuesta: Los judíos han retenido el día de reposo. Ellos no lo santifican ni lo guardan como Dios instruyó, pero ellos no han cambiado al domingo o al viernes, como lo han hecho los cristianos y musulmanes. Ellos, en general, han retenido el día de reposo.

¡Los judíos, por tanto, no se han perdido! Ellos saben quiénes son. En palabras de un historiador: “¡Mas que los judíos hayan guardado el día de reposo, el día de reposo ha guardado a los judíos!” ¡Cuán cierto! Las otras Diez Tribus se perdieron ante la historia porque rechazaron lo que Judá, al menos en principio general, retuvo.

Pero con todo esto viene una ironía. Una vez más, el mundo ha llegado a creer que los judíos — de manera exclusiva — son el pueblo escogido de Dios. Prácticamente nadie habla ni se pregunta por la identidad de las otras tribus. Éstas han sido olvidadas casi por completo. ¡No obstante, hoy son una población quizá de 500 a 600 millones!

Por esto es tan vitalmente importante que usted lea cuidadosamente AMÉRICA y BRETAÑA en profecía . Éste le dejará incrédulo, porque muchos de los que leen esto son parte de Israel moderno. La Biblia identifica a los pueblos del Conglomerado Británico como Efraín. América es descendiente de Manasés. Ambas naciones descienden de José. El resto de las Diez Tribus Perdidas son generalmente las naciones del noroeste de Europa.

Estas naciones han sido engañadas a creer que son gentiles. ¡NO lo son! ¡Son tan israelitas como los mismos judíos!

El día de reposo de Dios es obligatorio — y más aun para las naciones modernas de Israel — nuestros pueblos. Aunque hemos visto que los cristianos gentiles hoy deben guardar el sábado, porque son israelitas espirituales, es doblemente vital que las naciones modernas de Israel entiendan que Quien dice “¡NO CAMBIO!” (Mal. 3:6) ordena guardar el día de reposo.

Ahora debemos aprender lo que está en juego para las naciones modernas de Israel, si ellas no obedecen el día de reposo de Dios, mientras aún hay tiempo en esta era.

¡La advertencia de Dios para las naciones israelitas de hoy!

Millones de quienes se profesan cristianos tienen la actitud de Israel y de Judá — que Dios no habla en serio en lo que Él dice. ¡Pero Dios Todopoderoso SÍ habla en serio en lo que dice!

Dios usó al profeta Ezequiel para advertir a los descendientes modernos de Israel de estas mismas cosas. Veremos que Dios establece CLARAMENTE las consecuencias de desobedecer su día de reposo.

 

HORIZONTE OSCURO: Guerra, muerte, enfermedad y hambre: Estos son los devastadores y sombríos resultados de la rebelión contra Dios — y están profetizados a venir sobre los descendientes modernos de Israel.

Fuente: Administración de Archivos y Registros Nacionales

 

Fuente: Administración de Archivos y Registros Nacionales

 

Fuente: Administración de Archivos y Registros Nacionales

Ezequiel fue enviado con una advertencia especial de Dios para la Casa de Israel, no de Judá. He aquí lo que Dios le dijo: “Ve y habla a la casa de Israel” (Ezequiel 3:1). Es vital entender esto, porque Ezequiel vivió más de 100 años después de que Israel fuera llevado cautivo. El propio Ezequiel era un judío cautivo — un esclavo — en Babilonia. No había manera de que él entregara su mensaje directamente a la Casa de Israel en aquel tiempo.

Permítame decir esto claramente. Ezequiel no podía entregar personalmente el mensaje a las tribus perdidas de Israel, porque éstas ya se encontraban en la tierra de Asiria y las costas sureñas del Mar Caspio. Además, ellos migraron después hacia el noroeste de Europa, con la migración asiria hacia Alemania moderna, estableciéndose en Bretaña, Irlanda, Escocia, Holanda, Francia, Bélgica, Escandinavia, Suiza y América, entre otras. Ellos se encontraban fuera de su tiempo y más allá de su alcance.

¡Entienda! Dios sabía que las naciones de Efraín y de Manasés ascenderían una prominencia nacional después de 2.520 años de castigo. Él también sabía que ellos no aprenderían nada de su castigo y que, habiendo perdido su identidad, continuarían su quebrantamiento del día de reposo y su idolatría colectiva. No obstante, un Dios amoroso siempre advierte antes de castigar. Recuerde que a Ezequiel le fue dicho “ve” a Israel.

HORIZONTE OSCURO: Guerra, muerte, enfermedad y hambre: Estos son los devastadores y sombríos resultados de la rebelión contra Dios — y están profetizados a venir sobre los descendientes modernos de Israel. Fuente: Administración de Archivos y Registros Nacionales.

Fuente: Administración de Archivos y Registros Nacionales.

Fuente: Administración de Archivos y Registros Nacionales.

Es la responsabilidad de esta Obra de Dios llevarle esta advertencia a usted ¡AHORA! Lo que usted está leyendo aquí es el cumplimiento de una profecía crucial, la cual comenzó con el ministerio de Herbert W. Armstrong en 1934.

El tiempo se está acabando. ¡Oro porque usted atienda esta ADVERTENCIA!

Ezequiel 20

Nos enfocaremos en el capítulo 20 de Ezequiel, versículo por versículo. Este capítulo comienza con Dios enumerándoles a “algunos de los ancianos de Israel” Sus repetidas advertencias de que abandonaran sus prácticas idolatras. Comenzaremos en los versículos 10-12. Note cómo esto se asemeja al pacto del día de reposo de Éxodo 31:12-17: “Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá. Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos” — ¿por qué? — “para que supiesen que yo soy El Eterno que los santifico” (Ezequiel 20:10-12).

Dios le recordó a Israel que el día de reposo era Su señal de identificación como el Dios que los apartaba. El versículo 13 describe la actitud de Israel hacia Su día de reposo: “Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos” (Ezequiel 20:13).

Note cómo Dios usa repetidamente el término “mis”. Esto es importante. Luego, Dios le suplica a la siguiente generación de Israel: “Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis SUS leyes, ni os contaminéis con SUS ídolos. Yo soy el Eterno vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; y santificad MIS DÍAS DE REPOSO, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy El Eterno vuestro Dios” (Ezequiel 20:18-20).

 

OBEDECER A DIOS PRODUCE MUCHAS BENDICIONES: Cuando Cristo regrese a establecer el reino de Dios, los descendientes modernos de Israel habrán aprendido de su castigo. Ellos, entonces, seguirán a Dios de todo corazón y obedecerán Sus leyes — incluyendo el mandamiento del sábado. Como resultado, los israelitas cosecharán muchas bendiciones, tales como una abundancia de ganado…

Source: USDA/NRCS

 

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Es importante hacer una distinción crucial en este punto. Algunos se confunden respecto al uso que Dios hace de las palabras “mis” y “sus”. Entienda esto. Dios no está condenando Sus propios días de reposo en la misma manera en la que Él está condenando a Israel por profanarlos. El problema era que Israel no guardaba los días santos DE DIOS. Ellos querían guardar sus propios estatutos y sus propios decretos. (Recuerde Marcos 7:7-9, y cómo tantos adoran a Cristo en vano al aforrarse a “las tradiciones y mandamientos de hombres”.)

En Ezequiel 20:21, Dios dijo claramente: “Profanaron mis días de reposo”. Por supuesto, Israel pagó un terrible precio por lo que hizo: “También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando que los esparciría entre las naciones, y que los dispersaría por las tierras” (Ezequiel 20:23). ¿Por qué? “PORQUE no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron MIS DÍAS DE REPOSO, y tras los ídolos de sus padres se les fueron los ojos” (Ezequiel 20:24).

Dios nunca deja duda alguna respecto a por qué Su propósito es realizado como es realizado. Es importante para Él que las personas guarden Su día de reposo — ¡esto hace una diferencia para Él!

OBEDECER A DIOS PRODUCE MUCHAS BENDICIONES: Cuando Cristo regrese a establecer el reino de Dios, los descendientes modernos de Israel habrán aprendido de su castigo. Ellos, entonces, seguirán a Dios de todo corazón y obedecerán Sus leyes — incluyendo el mandamiento del sábado. Como resultado, los israelitas cosecharán muchas bendiciones, tales como una abundancia de ganado…

Fuente: USDA/NRCS

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El versículo 33 habla del “enojo derramado” de Dios: “Vivo yo, dice el Eterno el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros” (Ezequiel 20:33). Ahora compare Apocalipsis 16:1: “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de dios”. ¡La ira de Dios siempre se refiere a las siete últimas plagas!

Esto prueba que Ezequiel 20 es una profecía para nuestros días, involucrando a las NACIONES MODERNAS DE ISRAEL. Invariablemente, profecías similares del Antiguo Testamento, referentes a Israel, ilustran a sus descendientes modernos en cautiverio — ¡esclavitud!

Esto — cautiverio y esclavitud — vendrá pronto sobre nuestros pueblos a nivel nacional. No puedo repetir esto con la suficiente potencia. ¡La profecía establece que esto sucederá una vez más! La profecía de Ezequiel continúa con una descripción que también se encuentra en Jeremías 23:7-8. Ahora continúe en Ezequiel 20, con la promesa de Cristo de reunir a Su pueblo con Él: “y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado [sobre el mundo y las naciones quienes la tomaron cautiva]; y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara” (Ezequiel 20:34-35).

Muchos pueden despreciar o burlarse de esto, ¡pero no por mucho tiempo!

 

…granjas prósperas, produciendo frutas, vegetales y granos frescos. La obediencia siempre trae la vida abundante. ¡Estas bendiciones y muchas más vendrán a todas las naciones del mundo cuando el verdadero Dios se revele a Sí mismo a la humanidad!

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A Israel le fue dada una oportunidad única por Dios, de convertirse en un ejemplo distinto a cualquier otra nación. Note: “Ha manifestado sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel. no ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y en cuanto a sus juicios, no los conocieron [las otras naciones]” (Sal. 147:19-20).

…granjas prósperas, produciendo frutas, vegetales y granos frescos. La obediencia siempre trae la vida abundante. ¡Estas bendiciones y muchas más vendrán a todas las naciones del mundo cuando el verdadero Dios se revele a Sí mismo a la humanidad!

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Israel incumplió en su responsabilidad. Dios no puede ignorar esto. Ahora note Amós 3:1-2: “Oíd esta palabra que ha hablado El Eterno contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice así: A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, OS CASTIGARÉ por todas vuestras maldades”.

Vea a su alrededor. Todo lo que usted ve cambiará pronto — ¡DRAMÁTICAMENTE! En esta profecía se habla de personas a las cuales usted conoce y ama. Piense al respecto. Medite acerca de esto — y escuche esta advertencia de Dios a través de Ezequiel, y a través de este libro, ¡PARA USTED! La voz de Herbert W. Armstrong, al igual que Noé, Elías y Juan el Bautista clamaron solos a un mundo que los ignoró casi por completo. ¿Escuchará usted mi voz, o será tan fuerte el impulso de la rebelde mayoría de la humanidad que le rodea que le causará recibir lo que está predicho que vendrá sobre ellos? No obstante, Dios aún les suplica hoy a todos aquellos que escucharán. Él le dijo a Israel: “Santifica Mis días de reposo”. Continuando en Ezequiel 20, he aquí como Él le suplica de manera similar a USTED: “Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice El Eterno el Señor. Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy el Eterno” (Eze. 20:36-38).

El futuro trae un final maravilloso y feliz para los pueblos de Israel. Dios promete revelarse a Sí mismo ante ellos. Cuando Cristo regrese, establezca su gobierno — y reúna a Su pueblo — he aquí lo que sucede: “Y sabréis que yo soy el Eterno, cuando os haya traído [aún a futuro] a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres. Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. Y sabréis que yo soy el Eterno, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras, oh casa de israel, dice el Eterno el Señor” (Ezequiel 20:42-44).

Esto ilustra el milenio, cuando Cristo gobernará en justicia y equidad. Él reunirá a los sobrevivientes israelitas de la Gran Tribulación y el Día del Señor y los traerá de vuelta a la tierra que Él ha reservado para ellos. Esta vez, Israel obedecerá.

Usted puede ser librado de todo lo que está profetizado a sucederle pronto a las naciones de Israel. ¿Qué hará usted? ¿Guardará usted el sábado de Dios? ¿Recibirá usted Su SEÑAL de identidad? ¡Yo oro porque usted tenga ojos para ver y oídos para escuchar las fuertes y claras palabras de este libro!

Capítulo Ocho — La marca de la bestia

Pocas profecías en la Biblia son tan fascinantes para sus lectores como lo es el tema de la marca de la bestia. Al igual que con otros aspectos de profecías descritas en este libro, las teorías que intentan explicar esta marca abundan.

Esta intrigante y misteriosa marca es muy discutida, pero casi universalmente malentendida. Algunos creen que es un chip de computadora que es implantado en las frentes de las personas o en las manos derechas. Otros han pensado que era la suástica de Hitler y aún otros piensan que ha sido este o aquel programa gubernamental. A pesar de los infinitos sermones predicados y artículos escritos acerca de su posible significado, millones permanecen confundidos por ello.

Aunque casi nadie ha sabido o sospechado esto, usted aprenderá que la marca tiene mucho — de hecho, todo — qué ver con el tema de este libro. Pero antes de ver cómo, un importante antecedente debe ser traído a escena para colocar un fundamento de entendimiento sin el cual el lector se perdería.

Temida marca

Apocalipsis 14 ilustra a tres ángeles llevando tres mensajes (Apo. 14:6-11). Estos mensajes anuncian la caída de Babilonia a través de las siete últimas plagas y advierten contra recibir la “marca de la bestia”. Muchas profecías muestran que la mayoría — todos los que pertenezcan al venidero gran sistema falso de iglesia-estado — ¡ignorarán la advertencia, y serán engañados para recibirla! Las profecías que describen la marca son severas — ¡y horribles! Tristemente, la mayoría de predicadores se enfocan solamente en un pasaje para excluir los muchos otros acerca del tema. Leámoslo: “Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” (Apo. 13:16-17).

Esta es una declaración crucial, porque habla de una especie de marca universal respaldada por autoridad en una manera que controla la habilidad de las personas de llevar a cabo asuntos normales de comercio (“comprar y vender”). Aquellos quienes no tienen la marca son aislados de los asuntos más rutinarios como comprar alimentos, bienes y servicios.

El poder comprar y vender bienes es ciertamente esencial — algo que todos necesitan poder hacer. Pero entienda. Esto no está hablando de si las tiendas o establecimientos estarán dispuestos a venderles bienes a las personas sin la marca, sino, en cambio, si las personas podrán ganarse la vida — a fin de tener un ingreso, si no lo tienen. La implicación del griego es que uno no podrá comprar o vender — no tendrá dinero a mano para hacerlo — ¡porque estará desempleado!

Así que, entonces, la “marca de la bestia” involucra la habilidad de obtener y mantener un empleo a fin de ganarse la vida.

Obviamente, entonces, millones la tendrán — y serán considerados deseables y atractivos, o de otra cuenta las masas no la buscarían y aceptarían.

Pero la marca será una trampa para aquellos quienes sean encantados por la superficie de su atractivo. Porque he aquí lo que les sucederá a todos aquellos quienes la reciban: “Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de dios … y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas [copas], vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro… Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas [plagas] de la ira de dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen” (Apo. 15:1, 6; 16:1-2).

¡Esto es serio! Terrible castigo caerá sobre todos los que hayan tomado esta marca. Aunque ellos hayan hecho esto sin intención, el resultado será el mismo — ¡horribles plagas sobre todos, incluyendo a usted o a mí, si tenemos esta marca!

Dios debe explicar que es la marca

Para obtener un cuadro completo de la marca de la bestia, debemos estudiar todos los versículos que le pertenecen. Hay muchos, y estudiar solamente unos pocos no revelará la verdad completa. Usar la imaginación y el razonamiento humano para inventar varias conclusiones absurdas — y alunas son verdaderamente ridículas — acerca de lo que la marca de la bestia puede ser, solamente sirve para engañar y confundir más a aquellos con interés en el tema.

Pregúntese: ¿Profetizaría Dios plagas sobre aquellos quienes reciben la marca y luego dejaría a la humanidad en la oscuridad respecto a qué es ésta? ¿Diría Él, en efecto: “Voy a enviar PLAGAS terribles, horribles — que causen le muerte de millones — sobre aquellos quienes reciban la marca de la bestia, pero no les diré qué es o cómo evitarla — a fin que ustedes puedan escapar”?

Comprenda este punto vital. Los hombres no pueden revelar el significado ni explicar la marca — solamente Dios puede. La clara realidad es que Él debe hacer esto — ¡y Él sí nos dice con claridad exactamente qué es!

La marca de la bestia

Ahora entienda este punto muy básico. La marca es claramente identificada como una perteneciente a la bestia. Es la “marca de la bestia”. Otros de mis libros han identificado cuidadosamente a la bestia como el Imperio Romano, con mucha prueba. La bestia de Apocalipsis 17 existe al, y justo antes del, Regreso de Cristo. Este es el Sacro Imperio Romano a lo largo de sus siete resurgimientos, o resurrecciones. Por tanto, la marca de la bestia es la marca de la séptima y última cabeza del (Sacro) Imperio Romano.

La marca de la bestia no es la marca de la Iglesia Católica Romana. Esto es porque la mujer de Apocalipsis 17 es la gran iglesia que cabalga al (Sacro) Imperio Romano. La Biblia no habla de la “marca de la mujer”, sino, en cambio, de la “marca de la bestia” que la mujer cabalga. ¿Está esto claro?

Ciertamente la “mujer” también es un pequeño reino o gobierno civil organizado, así como es una iglesia — y ella guía, dirige y lidera al mucho mayor reino que ella cabalga. Pero, aunque la bestia tiene mucho mayor poder que ella, como cualquier caballo, camello o elefante tiene mayor poder que su jinete, el jinete — en este caso, la “mujer” — lleva al animal a hacer lo que se le ordena.

Recuerde lo que leímos: “Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente” (Apo. 13:15-16).

Podemos resumirlo de esta forma: Esta gran iglesia falsa incita, guía y dirige — “hace que” — otros reciban la marca. Ella no la administra directamente, pero, en cambio, causa que todos en el imperio la acepten — “reciban”. Ella es la misma mujer que causó el martirio de los santos a lo largo de las eras. La marca es recibida en la mano derecha y la frente — y es una especie de marca del (Sacro) Imperio Romano, no de la iglesia. ¡Esta marca será traída — causada — sobre todo el mundo occidental civilizado!

Martirios — ¡pasado y futuro!

En Mateo 24, Cristo, en respuesta a una pregunta de Sus discípulos acerca de cuándo regresaría, habló y clarificó los eventos que precederían a lo que la Biblia llama “la gran tribulación” (Mat. 24:21-22). Esto, seguido por la ira de Dios, comprende los tres años y medio que preceden a su Segunda Venida.

Unos pocos versículos antes de explicar la tribulación, Cristo explicó que un terrible martirio estaba al frente para los verdaderos cristianos al final de la era: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre” (Mat. 24:9). Es obvio que los cristianos estarán haciendo algo que los identifique como diferentes de todos aquellos a su alrededor. Ellos serán aborrecidos con tanta intensidad que ellos serán torturados (“afligidos”) y martirizados en grandes números (“asesinados”).

Apocalipsis 6 es un paralelo preciso de Mateo 24. De hecho, el lector cuidadoso verá que Mateo 24 es Cristo interpretando Sus propias palabras en Apocalipsis 6.

En Apocalipsis, a Juan, en visión, le fue mostrada una vista previa de los eventos futuros (“después de estas”, Apo. 4:1). Puesto que Juan estaba “en el espíritu” a medida que los sellos eran abiertos (Apo. 4:2), los eventos que él atestiguó no estaban sucediendo realmente cuando él los vio. Estos eran vistas previas celestiales de cosas que sucederían más adelante sobre la Tierra.

Apocalipsis 6:9-11 contiene una descripción del quinto sello, el cual es la gran tribulación y futuro martirio de santos. Tras la apertura del quinto sello (Apo. 6:9), Juan vio “bajo [en la base de] el altar las almas de los que habían sido muertos”.

He aquí la descripción de Juan del quinto sello: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apo. 6:9-11).

Algunos citan estos versículos para validar tanto la doctrina pagana del alma inmortal como la creencia de que los salvos van al cielo (lo cual no es verdad) — y por tanto pierden el punto completo de lo que Cristo está revelando.

Esta descripción no es literal, sino, en cambio, simbólica, como lo es mucho de Apocalipsis. Nadie cree que los cuatro caballos que preceden en el contexto sean caballos literales. Ellos obviamente son simbólicos y parte de una visión. Igual son las almas bajo el altar.

El quinto sello presenta el martirio de los santos verdaderos (junto con vastos números de Israel y Judá nacionales). Esto ocurre durante la tribulación. El contexto se desarrolla con las almas ya martirizadas haciéndole a Dios una pregunta: “Hasta cuándo, Señor…” El versículo 11 es una instrucción simbólica para estos mártires de la Edad Media para que esperen este martirio postrero del tiempo del fin.

En la visión, a Juan le fue mostrado el futuro. Un largo período de martirio, a manos de la gran “mujer” iglesia falsa, la cual estaba “ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús” (Apo. 17:6), ya habrá tenido lugar. (Apocalipsis 12 describe brevemente a la Iglesia verdadera de Dios a través de los últimos 2.000 años). Allí, este período es descrito como “mil doscientos sesenta (1.260) días” — ó 1.260 años, desde 325 d.C. hasta 1585 d.C.

Apocalipsis 12:6 describe cómo la Iglesia tuvo que huir “hacia el desierto” para escapar de la persecución. Relatos de historia indican que más de 50 millones de seres humanos fueron asesinados durante este tiempo debido a su renuencia para comprometer creencias que eran contrarias a la iglesia romana. (La mayoría de estos no eran verdaderos cristianos luchando por retener todas las doctrinas de Dios, sino eran “protestantes” reteniendo algunas pocas áreas en las que estaban en desacuerdo con Roma.)

Una vez más, un martirio posterior (la gran tribulación) aún ha de suceder en nuestro tiempo. Las “almas” que ya habían sido “asesinadas” eran los verdaderos cristianos previamente martirizados de las eras pasadas. A estos mártires previos les fue dicho que “descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apo. 6:11).

La gran tribulación no es la ira de Dios. La ira de Dios está en las siete últimas plagas, descritas extensamente en partas del libro de Apocalipsis. La gran tribulación es la ira de Satanás sobre los verdaderos siervos de Dios — y sobre los descendientes modernos del antiguo Israel y Judá. Esta ira será perpetrada por un imperio final de diez reyes en Europa, unidos bajo un líder poderoso — y hecha a instancias de la falsa iglesia universal de Satanás. Mateo 24:22 muestra que Dios tendrá que “acortar” esta persecución “por el bien de los elegidos”.

Las “almas bajo el altar” están esperando ahora el castigo de Dios — su “venganza” — sobre el gran poder gubernamental que las persiguió. Dios dijo que Él “vengaría [su] sangre” a través de las siete plagas finales sobre aquellos quienes lleven la marca de la bestia. Dios derramará su venganza sobre esta falsa mujer asesina babilónica y sus iglesias hijas de Apocalipsis 17. Pero esto no puede suceder sino hasta que el segundo gran y final martirio haya pasado.

Los elegidos deben permanecer fervientes, vigilantes

Muchos del verdadero pueblo de Dios en el tiempo del fin se han alejado de Dios. Ellos no han permanecido tan cerca de Él como debieron haberlo hecho. Ellos no han buscado celosamente y obedecido a Dios en una base diaria. Esto ha permitido que muchos sean engañados, y que caigan en diversas doctrinas falsas y prácticas equivocadas. Este ha sido el patrón de la historia cuando falsos ministros capturan el liderazgo del rebaño. Solamente la tribulación despertará a estos hermanos — ¡y aún entonces solamente a la mitad (Mat. 25:1-12)!

Estos “tibios” cristianos tendrán que sufrir este martirio final (Apo. 3:14-22). Los cristianos fieles quienes fueron asesinados previamente deben continuar “descansando” (permanecer “dormidos” en sus tumbas — Efe. 5:14; I Cor. 11:30; 15:51) hasta que otros se unan a ellos a través de este martirio final.

Durante la tribulación, habrá un extraordinario engaño mundial, diferente al de cualquier tiempo en la historia del mundo. Cristo fue muy específico acerca de esto en Mateo 24: “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad [anarquía, mundial], el amor [obediencia a leyes humanas y la Ley de Dios — Rom. 13:10; I Juan 5:3] de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo… porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá… Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios [el falso profeta de Apocalipsis 16:13 y 19:20 — la mujer y la bestia de dos cuernos de Apocalipsis 13:11-13 — traerán esto], de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mat. 24:10-13, 21, 24).

Esta es una profecía muy directa acerca de tremendo engaño que seduce a “muchos” al final de la era, antes de la Venida de Cristo (Mat. 24:3). Los escogidos deben permanecer en guardia — y recordarse de practicar Lucas 21:36, entre muchas otras escrituras — ¡a diario!

A su Regreso, Cristo traerá con Él la recompensa individual de todos sus siervos. Ellos habrán calificado para gran gloria: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mat. 16:27).

No se equivoque. ¡Sus obras en esta vida, su obediencia a los claros mandamientos de Dios, tienen una implicación directa en su recompensa en la siguiente vida!

La ira de Satanás sobre los descendientes israelitas modernos

Ahora tomemos un momento para comparar dos escrituras críticamente importantes que derraman mucha luz sobre la tribulación. El hacer esto nos dará un cuadro preciso de quién más recibe lo más fuerte de la ira de Satanás durante este tiempo. Hemos visto que los cristianos tibios serán martirizados — pero muchos más que éstos soportarán este terrible tiempo de prueba.

Primero note Mateo 24:21: “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”. Este versículo establece claramente a la tribulación como el peor tiempo en toda la historia mundial. Tome este versículo exactamente por lo que dice.

Ahora examinemos una segunda escritura que se relaciona con ésta. Es una más larga y más extensa, encontrada en Jeremías 30. La última frase de este capítulo es “en el fin de los días entenderéis esto”. Ahora, ¿qué contiene este capítulo que nosotros debamos “entender” en estos días finales?

El versículo 3 establece a quién está hablando Dios — Israel y Judá. El versículo 2 fue una instrucción a Jeremías de registrar en un libro todo lo que Dios le había dicho. Ahora note: “Estas, pues, son las palabras que habló el Eterno acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho el Eterno: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado” (Jer. 30:4-7).

Esta es una sorprendente descripción de castigo que ha de venir sobre Israel y Judá. Terrible temor y horror acompañan a este castigo.

Pero enfóquese por un momento en dos frases en el versículo 7, las cuales describen este tiempo. La primera es “¡cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él”. Esto es casi idéntico a Mateo 24:21. Ellos no pueden estar hablando de dos tiempos separados, porque es imposible tener dos períodos en la historia que sean ambos descritos como el peor tiempo de todos. Estas dos escrituras tienen que estar hablando del mismo tiempo. Y recuerde, estos versículos ilustran eventos en el “fin de la era” y los “días postreros”.

Ahora note la segunda frase: “tiempo de angustia para Jacob”. Esta frase abre significado vital y explica quién más sufre la ira de Satanás en este tiempo de gran angustia y miseria. Además, añade a lo que reveló el capítulo previo de este libro.

Entienda que el patriarca del Antiguo Testamento, Israel, originalmente se llamaba Jacob (Gén. 32:28). Las profecías que se refieren a cualquiera de estos nombres describen a los mismos pueblos.

Muchas profecías del Antiguo Testamento describen el alcance y la severidad del castigo nacional que Dios planifica para estos pueblos. Sus tierras modernas serán destruidas por la bestia y muchos millones serán tomados en cautiverio a su mano. Una vez más, vimos esto.

La gran tribulación será un tiempo de terrible sufrimiento tanto para Israel físico como para el tibio y menos vigilante “remanente” de Israel espiritual, la Iglesia. Pero numerosos versículos en Apocalipsis muestran que será un tiempo de prosperidad general para muchas naciones no israelitas — cuando los mercaderes de la bestia traigan mucha “compra y venta”. Estas naciones serán castigadas durante el tiempo de la ira de Dios.

La marca — ¡pasado y futuro!

La recompensa inicial del verdadero cristiano involucra gobierno, durando 1,000 años. Pero la prueba ha sido la misma para aquellos de eras previas. Aquellos quienes retienen sus convicciones, frente a inminente martirio, cuando esta prueba venga nuevamente, serán victoriosos aún en la muerte — pero ellos serán verdaderamente “oro probado en fuego” (Apo. 3:18).

He aquí lo que Dios dice que les espera a aquellos quienes han sido fieles hasta la muerte. Lea cada palabra cuidadosamente: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apo. 20:4).

Este es un versículo asombroso. ¿Notó usted que todos los que murieron por retener la verdad de Dios también se rehusaron a recibir la marca? En otras palabras, a aquellos de todas las eras previas les fue requerido resistir la imposición de la marca también. Pero, debido a que ellos no se rendirían a creencias, festivales, costumbres, idolatría y adoración pagana del Sacro Imperio Romano — y a la “mujer” iglesia de Apocalipsis 17 — ellos eran asesinados. La marca de la bestia fue impuesta por primera vez hace más de 1.000 años. Y, aunque aún no está siendo impuesta, por las plagas que caerán sobre aquellos que la tengan, y por aquellos quienes se rehúsan a que esta sea forzada en martirio — ¡ésta debe ser impuesta otra vez!

Los cristianos de tiempos previos fueron asesinados porque ellos rechazaron la marca de la bestia y la adoración de su imagen. Ellos “obedecieron a Dios en vez de a los hombres” (Hechos 5:29) — ellos obedecieron al gobierno de Dios en vez de al gobierno romano guiado por la mujer que lo cabalga. Ellos no resistieron el castigo, sino que gustosamente se rindieron a su castigo — ¡tortura y muerte! Estos futuros gobernantes se probaron a sí mismos fieles a Dios y han calificado para reinar con Jesucristo cuando Él venga, trayendo “su recompensa con Él”.

También en Mateo 24, Cristo predijo que el “evangelio del reino” sería predicado a todas las naciones “y entonces vendrá el fin” (Mat. 24:14). En Juan 9:4, Él advirtió a sus discípulos que “la noche viene, cuando ningún hombre puede trabajar”.

Pronto, una profunda oscuridad espiritual descenderá sobre el mundo entero. El tiempo para anunciar la venida del reino de Dios llegará a un final. La oportunidad final de buscar a Dios y escapar de lo que viene habrá pasado. Es nuestra responsabilidad predicar — y advertir — antes de que sea demasiado tarde.

Note: “Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano” (Ezequiel 3:18).

Nosotros estamos haciendo nuestra parte en advertir a todos los que escuchen ahora. Pronto, usted tendrá que elegir a quién y qué obedecerá. ¿Obedecerá usted a Dios u obedecerá al final resurgimiento del Sacro Imperio Romano, gobernado por la gran y falsa “mujer” iglesia que lidera el “cristianismo” reconocido y tradicional?

Pero la Biblia revela que habrá tres advertencias finales para las naciones rebeldes bajo el engaño de la mujer y de la bestia. Esto ocurrirá a través de tres mensajeros angelicales separados, mencionados anteriormente. Una vez más, éstos se encuentran en Apocalipsis 14.

El tercer mensaje declara esto: “Si alguno adora a la bestia [una vez más, el final resurgimiento en el tiempo del fin del Imperio Romano] y a su imagen, y recibe la marca … él también beberá del vino de la IRA DE DIOS… y será atormentado con fuego y azufre delante… del Cordero” (Apo. 14:9-10).

Los verdaderos cristianos “marcados” por obediencia

Aún no hemos identificado la naturaleza exacta de la marca. Pero veremos que tiene algo qué ver con obediencia — si obedeceremos a “Dios o al hombre” (Hechos 5:29).

Como ya hemos visto, dos iglesias son descritas en el Nuevo Testamento. La verdadera Iglesia que Jesús edificó (Mat. 16:18) es la novia de Cristo, abandonando involucrarse con este mundo y sus costumbres a fin de estar pura cuando Él venga a casarse con ella.

A lo largo del Nuevo Testamento hay advertencias de que falsos maestros se escurrirán (Judas 3-4; II Tes. 2:3-11; II Cor. 11:13-14) y ganarán control de la organización de la iglesia, forzando a los cristianos fieles a huir de sus congregaciones originales para continuar obedeciendo a Dios. Al verdadero pueblo de Dios le fue predicho que permaneciera como una “manada pequeña” (Lucas 12:32), frecuentemente esparcida, sin tener poder político en este mundo.

A pesar de la persecución continua — aun durante períodos de gran martirio — por las grandes iglesias populares que continuamente han buscado destruirla, un determinado remanente siempre ha permanecido a lo largo de los últimos 2.000 años.

El mundo ha guardado poco registro de esta pequeña y dispersa Iglesia, pero Cristo prometió que Él jamás la abandonaría, y que “las puertas del hades [la tumba] no prevalecerían contra ella” (Mat. 16:18). Aunque periódicamente ha sido forzada a huir por su vida (Hechos 8:1; Dan. 12:7), Cristo ha guardado fielmente Su promesa de permanecer con ella, dándole poder y fortaleciéndola a través de Su Espíritu. Su verdadera Iglesia es leal y obediente a Su estructura gubernamental, ¡y a ninguna otra!

Inmediatamente después de la advertencia del tercer ángel en Apocalipsis 14:9-10, el versículo 12 contiene una descripción de los siervos de Dios quienes no tomarán la marca. Recuerde, solamente hay dos categorías de personas — aquellas quienes toman la marca y aquellas que no.

Dios declara: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apo. 14:12).

En un mundo desobediente que ha seguido un sistema en rebelión contra Dios, hay relativamente pocas personas que guarden los mandamientos. La pequeña Iglesia de Dios siempre ha estado dispuesta — y determinada — a obedecerle.

Este versículo explica que solamente la “fe de Jesús” (no simplemente fe en Jesús) les da la fuerza para resistir el recibir la marca. ¡La superficial fe humana no será de valor para evitar la marca!

Cuando un joven hombre buscando salvación se acercó a Cristo, a Él le fue preguntado: “¿qué bien haré para tener la vida eterna?” (Mat. 19:16). Cristo respondió: “si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mat. 19:17).

¡Siempre ha sido así de claro para todos aquellos quienes servirán a Dios! Los mandamientos de Dios deben ser guardados.

Respecto a la obediencia de su Ley, Dios siempre ha tenido sólo un estándar: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley” (Santiago 2:10-11).

Los cristianos guardan todas las leyes de Dios. ¡Ellos no hacen excepciones!

La desobediencia es la marca

Las escrituras previas revelan que el pueblo de Dios rechaza la marca, guarda Sus mandamientos y obedece Su gobierno. Aquellos del mundo reciben la marca, obedecen a algo más, y por tanto desobedecen a Dios y rechazan Su gobierno sobre ellos.

Ahora, he aquí una descripción de aquellos quienes han triunfado sobre la marca de Satanás: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos” (Apo. 15:2-3).

Dios compara a aquellos quienes han alcanzado victoria con aquellos quienes escaparon de Egipto y del gobierno de Faraón. Bajo el liderazgo de Moisés, Israel escapó de las plagas que cayeron sobre Egipto, lo cual fue precursor y un tipo de las plagas que han de caer sobre aquellos quienes han recibido la marca. Pablo habló de cómo los ejemplos del Antiguo Testamento “están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (I Cor. 10:11).

A los santos les es enseñado a “cantar el cántico de Moisés” parados sobre un mar de vidrio (delante de Dios), justo como Israel estuvo de pie en la costa del Mar Rojo habiendo sido liberado de la opresión en Egipto. Ellos cantan el cántico de Moisés porque Moisés refleja los mandamientos de Dios. Ellos cantan el cántico del Cordero (Cristo) porque, a través de la fe (“de Cristo”), ellos han conquistado el pecado y recibido salvación.

Ahora volvamos a Apocalipsis 12 y a los eventos clave que le suceden a la Iglesia al final. Satanás está enojado, y dirige su ira contra el pueblo de Dios. Pero esto es contrastado con el gran gozo en el cielo a causa de la victoria final de Dios a través de Sus siervos. Note: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apo. 12:12). La última frase revela por qué el diablo está enojado.

Los versículos 13-16 explican que unos muy pocos de los siervos completamente fieles de Dios serán protegidos en el “lugar” de la Iglesia por tres años y medio (también vea Apo. 3:10-11). Pero aquellos quienes estén menos vigilantes, menos comprometidos, y tibios, y quienes hayan aceptado ciertas doctrinas de la “mujer” de Apocalipsis 17, mientras permanecen generalmente fieles en guardar los mandamientos, no serán protegidos.

He aquí lo que Satanás hace en seguida a este tibio grupo. Léalo cuidadosamente, porque es mayor prueba de que el pueblo de Dios guarda los mandamientos, y es prueba de que ellos sufren la ira de Satanás como resultado.

Continúe con el versículo final del capítulo: “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer [la verdadera Iglesia de Dios]; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apo. 12:17).

Los cristianos guardan los mandamientos de Dios, y el testimonio de Jesucristo es la Palabra de Dios — la Biblia. El “testimonio de Jesucristo” también es mencionado como el “espíritu de profecía” (Apo. 19:10). Los siervos de Dios entienden el marco básico de Su plan profético general. Ellos no están confundidos acerca de “qué sucede después”, una vez ciertas profecías comienzan a suceder.

Sin embargo, así como Dios conoce a sus siervos, y ellos están marcados por obediencia a Él, de igual forma conoce Satanás a sus siervos, y los marca como propios, a fin que ellos sean protegidos de su ira — ¡la tribulación!

Entienda esto de la siguiente manera: Satanás marca a sus siervos y los protege de su ira, mientras persigue y martiriza a aquellos quienes no tomarán su marca. Por otra parte, Dios protege a sus siervos más fieles (Apo. 3:10-11; 12:13-16), porque ellos no tomarán la marca, ni comprometerán de ninguna otra manera su camino, y vierte su ira sobre aquellos quienes toman la marca de Satanás. (Pero aun aquellos quienes son tibios pueden, a través de la muerte, triunfar sobre la marca en la tribulación y recibir salvación).

¡Tenga este cuadro absolutamente claro en su mente!

¡Aquellos quienes reciben las plagas son hechos claros!

Hay otras claras escrituras del Nuevo Testamento que nos dicen exactamente por qué derrama Dios Su ira sobre ciertas personas. Las examinaremos en breve.

Primero debemos examinar lo que Dios dice que es el pecado, porque sus plagas serán derramadas sobre una humanidad pecadora. Una vez entendamos cómo define Dios el pecado, podemos entender mejor cómo marca Satanás a todos aquellos quienes son sus siervos.

He aquí el pecado, definido por Dios: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (I Juan 3:4).

En palabras claras, justo como los fieles guardan los mandamientos, aquellos quienes pecan quebrantan los mandamientos.

Ahora examinemos entendimiento específico acerca de qué es exactamente lo que trae la ira de Dios. He aquí lo que Pablo escribió: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Col. 3:5-6).

¡Allí está! ¡Dios derrama Su ira sobre aquellos quienes le DESOBEDECEN! No hay malentendido en el claro significado de este versículo.

Pero consideremos otro: “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia… ni palabras deshonestas… Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino… Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de dios sobre los hijos de desobediencia” (Efe. 5:3-6).

¡Una vez más, esto es muy claro respecto a por qué, y sobre quién, derrama Dios Su ira! Y el siguiente versículo muestra lo que les es instruido a los cristianos no hacer con aquellos quienes practican lo que Pablo describe: “No seáis, pues, partícipes con ellos” (Efe. 5:7).

Aquellos quienes “participan” en esta conducta, o quienes fraternizan “con ellos” (el mundo y sus caminos), participarán de las plagas de Dios sobre una humanidad rebelde.

El profeta Sofonías habla enfáticamente de este terrible día cuando la ira de Dios es derramada. Note: “Cercano está el día grande del Eterno, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día del Eterno; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra el Eterno; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol” (Sofonías 1:14-17).

Resumamos ahora lo que hemos leído.

La marca de la bestia es el quebrantamiento de los mandamientos, y quien quebranta uno los quebranta todos. La marca es aquella del Imperio Romano — la bestia — y no de la mujer quien la cabalga. La falsa mujer iglesia “causa” que las masas reciban la marca a través de engaño. El gobierno humano a través del cual Satanás engaña al mundo, el Imperio Romano, recibe su poder, su asiento y su autoridad de él. El retener un empleo o involucrarse en el comercio — comprar o vender — es imposible para aquellos sin la marca. Los martirios, pasados y futuros, ocurren porque algunos rechazan la marca, y guardan los mandamientos de Dios en su lugar. Entonces, la marca es algo que la iglesia apóstata impone, y es directamente contraria a la Ley de Dios, y tiene una relación directa con ganarse la vida — retener un empleo.

¿Qué marca elegiría Satanás?

Dado que Satanás ha “engañado al mundo entero” (Apo. 12:9; 20:3), ¿cómo ha logrado él esto? ¿De qué punto se ha apoderado, el cual puede reemplazar naturalmente con una falsificación? ¿Qué mandamiento cambiaría Satanás más fácilmente, y luego esperaría que el razonamiento humano carnal concluyera que es solamente un ajuste inocente?

Ahora entienda. La mente carnal es “enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Rom. 8:7). Los seres humanos concuerdan más con el pecado en todas sus formas. Las personas están perfectamente dispuestas a quebrantar cada uno de los mandamientos de Dios. Sea idolatría, robo, adulterio, asesinato, deshonrar a los padres, codiciar o mentir, las personas anuentemente — ansiosamente — lo hacen. Y, por supuesto, Satanás ciertamente ha guiado a las personas a todas estas prácticas.

Pero ninguna de estas formas representa, de ninguna manera particular, una prueba que se conecte directamente con cómo alguien pueda ganarse la vida o retener un empleo — que se conecte con cómo alguien podría o no “comprar y vender”. Y Satanás debe elegir un mandamiento, el cual afecte esta habilidad en aquellos quienes no comprometan la Ley de Dios.

Solamente hay un mandamiento que Satanás vería como candidato para tal prueba. Es un mandamiento que Dios siempre ha dicho que es una señal entre Él y su pueblo.

Ahora debemos preguntar: “¿qué es una marca o señal?” ¿Qué significan estos términos?

En aplicación práctica, los rancheros marcan su ganado para significar propiedad. En muchos casos, los vendedores cuelgan una señal sobre su establecimiento para mostrar de quién es la tienda, el restaurante o la venta. En Génesis 4:15, después de matar a Abel, Caín recibió una “marca”, que significaba que él había pecado. Esta también fue una especie de señal que les decía a quienes conocían a Caín quién y qué era él. La famosa novela La Letra Escarlata es la historia de una mujer quien cometió adulterio y tuvo que llevar una gran “A” en el frente de su vestuario para significar lo que ella había hecho.

No es diferente con una iglesia. Dios no fuerza a nadie a obedecerle. Pero Satanás, a través de su iglesia, impone su marca sobre su gente, de la misma manera en que un ganadero fuerza su marca sobre el ganado.

Ahora, ¿cuál es la señal que Dios dice que identifica a su pueblo? ¿Qué punto de la obediencia le dice a Dios que somos su pueblo?

Recordando la señal de Dios

Recuerde cómo, en Génesis 2, inmediatamente después que Dios hizo al hombre, Él terminó la semana con una creación final: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Gén. 2:1-3).

También recuerde que, desde la creación, Dios estableció, bendijo y santificó (colocó aparte) al séptimo día de la semana como un día de reposo. Él jamás estableció ningún otro día — y confirmó que esto era Su Ley “para siempre”. Él le dijo al antiguo Israel: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo… mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios” (Éxo. 20:8, 10).

También vimos que, después de unas pocas generaciones en Egipto, el pueblo de Dios, los antiguos israelitas, perdieron todo conocimiento de Su Ley. Dios tuvo que enseñárselas nuevamente. Después de liberarlos de la esclavitud, la primera gran Ley que Él les dio fue el mandamiento de guardar el sábado.

Una vez más, el sábado se originó antes de que el Antiguo Pacto fuera establecido. Los Diez Mandamientos no fueron dados como parte del Antiguo Pacto. Ellos habían estado vigentes desde la creación.

Luego, en Éxodo 31:12-17, aprendimos que Dios hizo un pacto especial con Israel referente a Su día de reposo: “Habló además el Eterno a Moisés, diciendo… En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy el Eterno que os santifico [os aparto]. Así que guardaréis el día de reposo… el día séptimo es día de reposo consagrado al Eterno… Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel… por pacto perpetuo. señal es PARA SIEMPRE entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó…”

Recuerde, el sábado “santifica” a aquellos quienes lo guardan. Ellos son puestos aparte como pertenecientes a — propiedad de — Dios. Repito para énfasis: a los cristianos les es dicho “por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres” (I Cor. 7:23) y “porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios…” (I Cor. 6:20).

Aquellos quienes observan el sábado son señalizados como pueblo de Dios — y como propiedad de Él. Ellos también son públicamente identificados como personas quienes guaran los mandamientos. Las leyes civiles requieren que las personas guarden varios de los otros mandamientos (contra robar, matar, mentir [perjurio], etc.), ¡así que la obediencia a estos o a todos los otros mandamientos, los cuales el mundo reconoce al menos de una manera general, de una forma u otra, no identifica a alguien como uno que guarda los mandamientos!

¡Vimos que el sábado sí hace esto! Es una señal automática de que las personas son de Dios, de que pertenecen a Dios, puesto que nadie pensaría o elegiría guardar este mandamiento sin que haya sido revelado divinamente.

Recuerde que Dios estableció el sábado como un “pacto perpetuo” para ser guardado “por vuestras generaciones” — y “para siempre”. Este mandamiento es absoluto — para todo tiempo. ¡Este día había de ser observado para siempre! El hacerlo así mantenía a las personas en contacto con el Dios verdadero. Era el medio por el cual Dios pretendía que Su pueblo jamás perdiera de vista quién era su Dios — ¡y que ellos eran Su pueblo! Y una vez más, si todos los pueblos y naciones hubieran guardado el sábado, como le fue ordenado a Israel, nadie habría caído jamás a la idolatría y la adoración de otros dioses — lo cual le ha sucedido a todas las naciones que no lo han guardado.

Debemos preguntar otra vez: ¿Qué mandamiento elegiría Satanás para derrocarlo? ¿Qué mandamiento aborrecería él más — y por qué? ¿Qué mandamiento significa que aquellos quienes lo obedecen no le pertenecen a él?

El único mandamiento que señaliza (de donde viene señal) que uno pertenece a Dios — y el único mandamiento que apunta directamente al verdadero Dios de la creación, desplazando así a Satanás — repito, ¡es el SÁBADO!

¡El diablo aborrece más el Cuarto Mandamiento! No hay manera de esquivar si alguien observa o no el séptimo día de la semana como el día de reposo. ¡Usted ya sea lo hace o no! Dios y Satanás saben lo que está en juego en este punto. Ninguno de ellos está confundido. Y el mundo como un todo puede ver fácilmente si alguien guarda el sábado o no.

De dónde vino la “observancia del domingo”

Aunque Dios ordenó que el sábado fuera guardado para siempre, vimos que las iglesias del mundo lo reemplazaron con la tradición popular de guardar el domingo. Para este punto es obvio que esta práctica no vino de Dios o de su Iglesia. Pero veamos más.

 

COSTUMBRES Y RITUALES PAGANOS: El Servicio de la salida del sol en la Pascua Florida es una escena familiar para muchos millones en todo el mundo, intentando “adorar a Cristo” cuando Él supuestamente se levantó del sepulcro a la mañana del domingo. ¡Aunque son sinceros, están sinceramente equivocados! La Biblia condena este servicio y su origen pagano.

Ilustración RCG/Paula Rondeau

 

Fuente: Inertia Stock xchng 003/Arturo

Muchos han asumido la tradición no bíblica de que Cristo fue resucitado de la tumba en domingo. Si el domingo puede ser establecido como el día en que Cristo fue resucitado, éste puede ser un medio de inyectar al cristianismo el festival pagano de la Pascua Florida y su celebración, con su servicio dominical de salida del sol.

Muchos festivales paganos, incluyendo navidad (saturnalia), la pascua florida (festival de Ishtar), y la adoración en el día del sol, eran observados a lo largo del Imperio Romano mucho antes de Cristo. La iglesia apóstata (la “mujer”) simplemente adoptó su práctica, y los impuso sobre todos los ciudadanos en el imperio a través del gobierno civil. En realidad, el primero en imponer la adoración en domingo no fue un papa o una iglesia, sino Constantino, el emperador romano.

He aquí lo que sucedió después. En el Concilio de Laodicea, en 363 d.C., el siguiente decreto fue pasado: “Los cristianos no deben judaizar al reposar en el sábado, sin deben trabajar en ese día, descansando, en cambio, en el domingo. Pero, si alguien es encontrado judaizando, sea declarado maldito de Cristo”.

Entienda lo que este decreto significaba. Cuando alguien era etiquetado “anatema” (maldito o hereje) por la iglesia, éste era arrestado por el estado, torturado y a menos que se retractara, esto continuaría hasta darle muerte. Esto fue impuesto tan estrictamente que a las personas les era requerido descansar en el domingo y trabajar el sábado, a fin de involucrarse en negocios o retener un empleo. Esta imposición gobernaba su “compra y venta”.

El “pequeño cuerno”

Daniel 7 presenta y habla de algo llamado “el pequeño cuerno”. El versículo 25 da importante luz respecto a lo que sucedió en el Imperio Romano. He aquí lo que Daniel escribió: “Y hablará [el pequeño cuerno, el mismo que la falsa “mujer” iglesia] palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará” — ahora capte este siguiente punto y no malentienda — “y pensará en cambiar los tiempos y la ley” (Dan. 7:25).

Esta es una declaración sobresaliente acerca de cómo la gran falsa “mujer” iglesia buscaba alterar la ley de Dios en lo concerniente al tiempo. La sola manera más obvia ha sido cambiar el tiempo del sábado de Dios al pagano día del sol (el día apartado hace mucho tiempo por los hombres para adoración del sol), ¡alterando así la cuarta gran ley de Dios! (Más y más personas hoy hablan del domingo como su “día de reposo”).

¡CUÁN CLARO ha sido el trabajo de esta iglesia en sus esfuerzos por “quebrantar a los santos”! — ¡y por hablar en contra del “Altísimo”!

¿Hay alguna duda de que Dios derramará su ira sin misericordia sobre cualquiera que se atreva a hacer estas cosas a su Palabra y a su pueblo?

Dios jamás ha autorizado a su Iglesia o a la humanidad para guardar el pagano día del sol. Tampoco ordenó Él jamás, ni permitió, que su pueblo guardara numerosos otros festivales y días de adoración paganos — ¡y siempre ha ordenado explícitamente en contra de ellos!

Lo que usted obedece

Pablo, en su carta a los romanos, explicó que las personas son siervos de cualquier cosa o cualquier persona a quien obedezcan: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Rom. 6:16).

Las personas ya sea sirven y obedecen a Dios, y les es dada vida eterna — o sirven y obedecen al pecado y al “dios de este siglo” (II Cor. 4:4), Satanás, y reciben muerte eterna (Rom. 6:23).

En el Antiguo Testamento, quebrantar el sábado era castigable con muerte (Éxo. 31:14 y 15). II Corintios 3:7-8 describe la administración en el Antiguo Testamento de una pena de muerte civil, la cual ya no aplica hoy, porque Dios está edificando ahora la nación de Israel espiritual (Rom. 2:28-29; 8:9; 11:24-26; Gál. 3:29; Efe. 2:11-13, 19; I Pedro 2:5, 9).

El sábado había de ser guardado perpetuamente, a través de las generaciones de Israel. Aún hay generaciones de Israel hoy — y está Israel espiritual, el cual guarda los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y el testimonio de Jesucristo.

Piense bien si usted obedecerá a Dios y cómo lo hará. Porque: “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (Heb. 10:28-29).

¡Esto es muy serio!

En términos claros, la marca de la bestia es la observancia del domingo y la observancia de festivales paganos — ¡en lugar de los sábados semanales y anuales de Dios!

Importantes — ¡verdaderamente colosales! — profecías, referentes a las más terribles calamidades que han de golpear la tierra, se están abriendo ahora. Usted las ha visto explicadas en claros detalles. Un mundo espiritualmente oscurecido, ciego y engañado se apresura hacia el desastre, el cual está ahora justo al frente. Ellos no sospechan que la ira de Dios, derramada en plena furia, sin diluir con misericordia, caerá pronto sobre una humanidad pecadora que Dios ha marcado para recibirla.

Estas profecías son certeras — son seguras. ¡Ellas sucederán!

¿Será usted engañado cuando sucedan? ¿Será usted seducido por milagros y maravillas mentirosas? ¿Tomará usted la marca de la bestia? ¿Adorará usted a la bestia y a su imagen? ¿Seguirá usted a las masas e ignorará a Dios? u ¿obedecerá a Dios, vigilará y orará siempre — y ESCAPARÁ?

Cómo es hecha la marca

El tema de la marca de la Bestia siendo recibida en la mano y la frente no es diferente de muchos ejemplos encontrados a lo largo del libro de Apocalipsis. Es simbólica. La mano derecha representa labor o trabajo, lo que alguien hace. La frente simboliza la mente humana o el intelecto, lo que alguien cree. Dios quiere que entendamos que es lo que nosotros CREEMOS y HACEMOS lo que revela a quién hemos elegido obedecer respecto a la observancia del sábado o el domingo.

La iglesia Romana forzó a las personas a tomar la marca romana de la observancia del domingo. Este era el día que todo el Imperio Romano guardaba. ¡La pena por desobedecer esta orden era la muerte! Los hechos de la historia son inequívocos — al menos 50 millones de personas fueron asesinadas.

El mandamiento del sábado es el único mandamiento que claramente identificaría a aquellos quienes han tomado la marca de la Bestia o la señal de Dios. El Cuarto Mandamiento es el único que el mundo no acepta en su mente ni obedece (trabajando, o reposando con la mano).

Pero, ¿se dio cuenta usted que la señal de Dios también está atada directamente a la mano y la frente? Se ve que también distingue a su pueblo del resto del mundo. Note este pasaje acerca de uno de los sábados anuales de Dios: “Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley del Eterno esté en tu boca” (Éxo. 13:9).

También tome nota de los siguientes versículos en Deuteronomio acerca de la señal de identificación de Dios: “Estos, pues, son los mandamientos… Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos” (Deu. 6:1, 6-8).

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos” (Deu. 11:18). También lea Proverbios 7:2-3 y Apocalipsis 7:3-4; 14:1.

Esta es prueba de su Biblia de que Dios, en Su propia forma, marca a Sus siervos quienes guardan sus sábados semanales o anuales. La verdad de Dios en este asunto es inequívocamente clara. Para el lector de mente abierta, no debe haber lugar para la duda.

Durante la Edad Media, la iglesia Romana en efecto causó que todos aquellos en el “Sacro Imperio Romano” tomaran la marca. El impacto de esta doctrina no estaba limitado a que los miembros de la iglesia fueran forzados a observar el domingo en vez del sábado. La observancia del domingo se había difundido tanto, aun en aquel tiempo, que causó que todo el mundo occidental — sin importar su antecedente religioso o su afiliación — aceptara el domingo, opuesto al sábado como el día semanal de reposo. Esta es ahora una práctica casi universal en el Occidente, con ciertas religiones tales como el judaísmo, el islam y pocas denominaciones cristianas como las únicas excepciones. Los pocos a quienes Dios ha llamado a salir de este mundo, para ser colocados en su verdadera Iglesia también serían una excepción a la vasta mayoría de quienes adoran en domingo.

Toda nación en la Tierra es engañada por el falso sistema religioso que se llama a sí mismo “cristianismo”, mientras sigue prácticas paganas. Dios da una fuerte advertencia en Apocalipsis para aquellos quienes desean ser protegidos de los tiempos por venir: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apo. 18:4).

¿Está la iglesia romana imponiendo aún esta marca? Aunque actualmente no tiene el poder para imponer la marca sobre todos, unos Estados Unidos de Europa vienen. Esta será una unión de diez naciones que será una combinación de estado y religión — la Santa Iglesia Católica cabalgará nuevamente a “la Bestia”.

¿Elegirá usted la marca de la Bestia, u obedecerá usted a Dios y tomará Su señal de identificación?

Capítulo Nueve — ¿Sábado o domingo en el Nuevo Testamento?

Ya hemos visto que la costumbre de Cristo era entrar a la sinagoga “en el día de reposo” (Lucas 4:16). También vimos que Él es “Señor del día de reposo” (Mar. 2:28) y que Él no cambia (Mal. 3:6; Heb. 13:8).

Pero, ¿qué otra evidencia hay en el Nuevo Testamento de la observancia del sábado? ¿Hay otros pasajes que revelen cuál día guardó Pablo — y qué día usaba él para enseñarles a aquellos gentiles a quienes Dios estaba convirtiendo? Examinemos una serie de versículos, referidos en letras mayúsculas.

Pablo y Bernabé enseñaban en el sábado

HECHOS 13:14-15, 42-44 contiene un relato de Pablo y Bernabé enseñándoles a los judíos en el día de reposo: “Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad” (Hechos 13:14-15).

El relato sigue en el versículo 42: “Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas” (Hechos 13:42). ¿Por qué no les diría él que simplemente llegaran al día siguiente — domingo — en vez de pedirles que esperaran toda una semana, hasta el siguiente sábado, para más instrucción? El relato no dice nada de que Pablo les indicara a los gentiles que ellos ya no tenían una obligación de guardar el sábado — que había sido abolido. Aunque alguien pueda suponer que los judíos aún tenían esta obligación, ¿por qué no les explicó Pablo a los gentiles, en un mensaje acerca de la “gracia de Dios” que la Ley había sido clavada a la cruz? Él pudo haberles explicado fácilmente que el sábado ya no era obligatorio en la era del Nuevo Testamento. Note el versículo 43: “Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de dios” (Hechos 13:43).

Pero más tiempo pasó. Las personas querían escuchar más de la “palabra de Dios”. Pablo les pidió a todos que esperaran otra semana — una segunda vez. Otra oportunidad perdida de señalarles el domingo a los gentiles. Ahora lea: “el siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” (Hechos 13:44). ¡“Perseverar en la gracia de Dios” significaba aprender a observar el sábado!

Los gentiles también se reúnen en sábado

El siguiente pasaje, HECHOS 15:1-2, 14-21, lleva entendimiento importante. Examínelo de cerca. Ciertamente los judíos vinieron a Antioquía buscando enseñarles a los gentiles recién convertidos que ellos debían guardar la ley de Moisés y ser circuncidados para ser salvos. Esto declara que “contienda no pequeña” surgió entre Pablo y Bernabé y estos maestros. Una conferencia de ministros fue necesaria para resolver el asunto de qué era lo obligatorio para los gentiles. Pablo y Bernabé fueron a Jerusalén a una conferencia con los apóstoles y ancianos.

Santiago anunció la decisión final: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hechos 15:19-20).

Examinemos la declaración de Santiago. Algunos dicen que Santiago no les dijo que los Diez Mandamientos eran obligatorios para los gentiles. ¡Por supuesto, él no dijo esto! Los Mandamientos no estaban en discusión. En cambio, la circuncisión y la obediencia a la ley de Moisés eran los asuntos en disputa. Piense un momento. ¿Sugeriría alguien que, como Santiago no mencionó los Diez Mandamientos, él estaba aprobando tácitamente el maldecir, robar, el adulterio, robar, mentir, etc.? ¡Ridículo!

¡Cuán lejos llegan algunos para eludir el Cuarto Mandamiento!

 

DESDE EL PRIMER SIGLO d.C.: Estas ruinas, ubicadas en Capernaúm, están construidas sobre la sinagoga donde Cristo enseñó en el día de reposo (Marcos 1:21). Estos restos reflejan cómo pudo haberse visto realmente la sinagoga en el tiempo de Cristo.

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Santiago sí mencionó cuatro puntos en la ley de Moisés que aún deben ser guardados. Note ahora el versículo 21: “Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo” (Hechos 15:21). Este versículo es crucial. Revela que los convertidos gentiles estaban asistiendo a servicios y escuchando los primeros cinco libros de la Ley “cada día de reposo”. El Nuevo Testamento registra esta importante clave para aquellos que buscan saber cuál día estaba guardando el pueblo de Dios después de que inició la Iglesia de Cristo — “cada” semana.

¿Por qué no decía la carta de los apóstoles a los gentiles que cesaran de reunirse “cada día de reposo”? Piénselo. ¡Esta es una omisión gigantesca — una enorme oportunidad perdida para corregir lo que muchos creen que es la mayor carga de todas — observar el sábado! Es evidente que a los convertidos gentiles les era instruido rutinariamente reunirse en el día de reposo. ¡Este es el mensaje del versículo 21!

Otro relato

Luego examinemos HECHOS 16:12-15, un relato de Pablo y Silas observando el sábado en Filipos. Una lectura cuidadosa del relato muestra que era costumbre de las personas reunirse en una ribera cada día de reposo: “y de allí a Filipos… y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y… fue bautizada” (Hechos 16:12-15).

Obviamente, Pablo y aquellos con él guardaban el sábado cada semana. Esto les exigía encontrar dónde tenían lugar las asambleas regulares de sábado en su localidad.

Pablo guardó el sábado

El siguiente relato, HECHOS 18:1-11 es sobresaliente. Este revela que Pablo trabajaba durante la semana y descansaba el sábado — “cada” sábado: “Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío llamado Aquila… con Priscila su mujer… Fue a ellos, y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos [gentiles]… Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios” (Hechos 18:1-4, 11). ¡Dieciocho meses equivale a 78 sábados semanales en los cuales Pablo enseñó la Palabra de Dios!

El versículo 6 muestra que los judíos se enojaron y, blasfemando, partieron de Pablo. Esto lo dejó enseñándoles solamente a Gentiles — ¡y no obstante, él continuó enseñándoles en el sábado! El argumento de que él se reunía en sábado para satisfacer a los judíos no tiene lógica.

Pablo les enseñó tanto a judíos como gentiles cada sábado. Y él trabajaba los otros seis días, de acuerdo con “seis días trabajarás y harás toda tu obra”. Si Pablo también observaba el domingo, él habría estado violando rutinariamente el otro aspecto del mandamiento del sábado, teniendo solamente cinco días para trabajar.

Finalmente, note que Hechos 17:2 declara que Pablo, cuando estaba en Tesalónica: “…como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos”. Esta también era una ciudad gentil.

El patrón es claro. Pablo guardó el sábado, reuniéndose con y enseñándoles a los hermanos en todas partes a las que él iba. Ahora considere lo que él les instruyó a los corintios gentiles: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (I Cor. 11:1).

Pero, ¿es mencionado el domingo en el Nuevo Testamento?

Lo que recién hemos visto debería aclarar la pregunta de qué día observaban los conversos del Nuevo Testamento — judíos y gentiles. El asunto debería estar claro. Pero la naturaleza humana aún busca evidencia para probar que el domingo es el día de adoración del Nuevo Testamento.

¿Menciona el Nuevo Testamento el domingo? No, pero sí menciona el “primer día de la semana” en ocho lugares. Estos no son difíciles de examinar. Antes de comenzar, reconozca que al menos uno de estos pasajes debe autorizar claramente la observancia del domingo. A la luz de toda la evidencia del Antiguo y Nuevo Testamento que hemos visto, tal pasaje, para ser siquiera considerado, ¡debería llevar autoridad absoluta que respalde al domingo!

Juan 20:19

“Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros”. ¿Era este un servicio de adoración en domingo? ¿Era para celebrar la Resurrección de Cristo?

Cristo recién había sido resucitado — el sábado por la tarde, entre las 3 y las 6 p.m. Algunos discípulos habían ido a la tumba el domingo por la mañana para ver si Él estaba allí. Otros relatos que revisaremos demuestran que Él ya se había ido — ya había “resucitado”. Su primera oportunidad para ver a los discípulos habría sido el domingo — el primer día de la semana. Él recién había sido horriblemente torturado y crucificado, y había estado tres días en la tumba. Era natural para Cristo reunirse con ellos justo después de que esto había sucedido.

El relato no dice nada de que este fuera un “servicio de adoración” o un “servicio de resurrección”. Los hermanos estaban reunidos privadamente, probablemente en secreto, en una habitación cerrada, “por temor a los judíos”. Recuerde, los judíos habían crucificado a su amigo y Maestro. Ellos habrían tenido mucho que discutir. También recuerde que todos ellos habían estado viviendo juntos en esta habitación (Hechos 1:13). ¡También era imposible que la reunión fuera una especie de “celebración dominical de resurrección”, porque los discípulos no creían que Jesús hubiera resucitado (Marcos 16:14; Lucas 24:37, 39, 41)!

Ciertamente no hay nada en este relato que haga referencia al domingo, o a que el sábado está abolido. Por tanto, concluimos que no contiene autoridad para cambiar el día de reposo del Dios al domingo.

Mateo 28:1

“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro”.

Mateo escribió este versículo seis años después de que este evento ocurrió. Tome este pasaje literalmente. Mateo usó el día de reposo como un punto de referencia — para mostrar que estaba atardeciendo hacia el primer día de la semana, desde lo que él aún entendía era el sábado. Este es el punto. El día de reposo aún era el séptimo día de la semana desde la perspectiva de Mateo — ¡y él escribió bajo inspiración de Dios!

Considere un punto más. Mateo está describiendo eventos que ocurrieron tres días después que Cristo supuestamente aboliera el sábado, junto con todo lo otro que supuestamente fue “abolido” o “clavado a la cruz”. Este versículo refuta el argumento de que simplemente “guardar cualquier día de siete” es aceptable.

Este segundo pasaje de ninguna manera autoriza la observancia del domingo. Ningún servicio, ni religioso ni de resurrección, se menciona. Pero sí introduce la tercera referencia.

Marcos 16:2

“Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol” (Marcos 16:2).

Marcos escribió su relato del evangelio diez años después de la Resurrección de Cristo. Al igual que Mateo, él aún usa el sábado como referencia. Su propósito para usar “el primer día de la semana” era simplemente identificar cuándo llegaron María Magdalena y las otras dos mujeres (Marcos 16:1) a la tumba para ungir el cuerpo de Cristo con especias. Este pasaje no conlleva autorización para guardar el domingo, y no habla nada de ninguna especie de servicio religioso.

La cuarta referencia está unos pocos versículos más adelante.

Marcos 16:9

“Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios” (Marcos 16:9).

Algunos usan Marcos 16:9 para probar la teoría de la resurrección en domingo. Simplemente leer el versículo muestra que no dice que Cristo “estaba resucitando”, sino, en cambio, que Él “había resucitado” de la tumba. Usa el tiempo pasado porque, como hemos visto, Cristo ya se había ido de la tumba por espacio de doce horas (desde el final de la tarde del sábado) para cuando llegó la mañana del domingo. Una vez más, no hay referencia a ningún tipo de servicio de resurrección.

Este versículo no es más que una relación de hechos de María Magdalena apareciendo en la tumba. Este no conlleva más significado que esto. No hay declaración acerca de la observancia del domingo, de servicios de adoración o de abolir el sábado.

Lucas 24:1

el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas” (Lucas 24:1).

Comparando este relato con el relato paralelo en Mateo y Marcos revela que estas mujeres habían esperado hasta que el sábado hubiera terminado para hacer cierto trabajo. Un versículo antes, en Lucas 25:56, se declara que estas mujeres “descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento”.

Esto sería extraño si a las mujeres les hubiera sido enseñado, a lo largo del ministerio de 3 años y medio de Cristo, que Él pretendía “clavar el sábado a la Cruz”. Por supuesto, ellas sabían que el sábado estaba ordenado para siempre y que Cristo no lo abolió. ¿Cómo podrían estas mujeres “descansar… conforme al mandamiento” si el Cuarto Mandamiento había sido abolido?

¿Autoriza Lucas 24:1 la observancia del domingo? ¡Todo lo opuesto! Éste valida la observancia del sábado, como lo hacen los relatos de Mateo y Marcos, escritos años más tarde. Lucas realmente enfatiza que el primer día de la semana es un día normal de trabajo.

Juan 20:1

el primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro” (Juan 20:1).

Este relato simplemente valida a Mateo, Marcos y Lucas. No contiene nada nuevo. Sin embargo, Juan escribió su evangelio 63 años después de la Resurrección de Cristo. Al final del primer siglo, él no tenía duda respecto a que el sábado estuviera aún en efecto. ¡Aquí tampoco hay autorización para un cambio! (El siguiente capítulo discute en detalle el tema de la Resurrección de Cristo, y si fue en domingo).

Hechos 20:7-8

el primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos” (Hechos 20:7-8).

Este relato, de hecho, habla de una reunión religiosa en el primer día de la semana. Pero la última frase demuestra que ya había oscurecido — “había muchas lámparas”. Puesto que Dios cuenta los días de puesta de sol a puesta de sol (Lev. 23:32; Gén. 1:5, 8, 13, 19, 23, 31), esto es lo que llamaríamos sábado por la noche. Esto no tenía nada que ver con un servicio matutino de adoración dominical. Pablo era un apóstol visitante. Tal evento era especial, y las personas querían escucharle predicar por tanto tiempo como fuera posible. Y era un sermón de despedida.

¿Qué significa “partir el pan”?

Este es un relato interesante por otras razones. Pablo estaba visitando a la congregación de Troas inmediatamente después de los Días de Panes Sin Levadura (Hechos 20:6). He aquí lo que hicieron los otros que viajaban con él: “Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra. Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándole a bordo, vinimos a Mitilene” (Hechos 20:13-14).

El plan de Pablo era caminar un arduo viaje de 19½ millas a través de la península para encontrarse con sus compañeros. Estos hombres tuvieron que navegar 60 millas alrededor de la península hasta su punto de reunión con Pablo. Tanto Pablo como sus acompañantes harían un trabajo muy duro, todo el día, el primer día de la semana. Ellos habían disfrutado el día de reposo juntos y Pablo estaba listo para “salir al día siguiente” (Hechos 20:7), el domingo por la mañana. El versículo 6 también muestra que esta ocasión había ocurrido “después de los Días de Panes Sin Levadura” — una de las Fiestas anuales de Dios.

Una vez más, Pablo había pasado un sábado completo predicándoles a los hermanos, continuando hasta la noche del sábado — o el primer día de la semana — el cual iniciaba a la puesta del sol en la tarde del sábado.

Algunos dicen que Hechos 20:7 se refiere a guardar la Cena del Señor el domingo en la mañana, porque el término “partir el pan” fue usado. Esta asunción no es verdadera. La larga predicación de Pablo había dejado hambrientas a las personas. Era la medianoche. Ellos querían comer. Esta es la razón por la que el versículo 11 dice que aquellos presentes habían “partido el pan y comido”. Esta era una comida ordinaria, no la observancia de la Cena del Señor. Otros pasajes prueban esto.

Hechos 2:46 habla de los discípulos quienes “…cada día… partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”. El relato muestra que los hermanos estaban haciendo esto diariamente. Obviamente, los seres humanos comen diariamente.

Además, Hechos 27:34-35 explica: “Por tanto, os ruego que comáis… [Pablo] tomó el pan y… partiéndolo, comenzó a comer”. Finalmente, aun Cristo dijo, en Mateo 26:29, que Él no tomaría la “Cena del Señor” sino hasta después que Él hubiera regresado a la Tierra y estuviera en Su reino. Sin embargo, Lucas 24:30, en un tiempo posterior, muestra que Él se sentó “a la mesa”, o comió con los discípulos. Él partió pan y lo bendijo en esa ocasión. Hay culturas hoy, particularmente en Europa, que aún usan el término “partir el pan” para indicar el hecho de partir cierto tipo de pan a medida que comen una comida.

El relato de Hechos 20 no provee autoridad para la adoración en domingo. Ni siquiera está hablando acerca del domingo en la mañana, excepto que Pablo tenía una caminata de todo un día por delante, comenzando entonces. En cambio, valida que los hermanos se reunieron en el sábado con Pablo, y que él y sus acompañantes estaban perfectamente dispuestos a hacer trabajo duro — después del sábado, en el primer día de la semana.

I Corintios 16:2

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (I Cor. 16:2).

Antes de examinarlo, leamos los primeros tres versículos de este capítulo para poner el versículo 2 en contexto:

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén” (I Cor. 16:1-3).

Este pasaje supuestamente da autoridad para pasar un “plato de recolección” cada domingo. ¿Representa un mandato general para todos los cristianos, para todo tiempo, el dar ofrendas voluntarias en los “servicios dominicales”? ¡No! Sin embargo, el pasaje sí habla de una ofrenda, una recolección a ser tomada para propósitos específicos. La ofrenda descrita aquí es única en cinco maneras. A medida que usted lea estos puntos, vea si hay una indicación o pista, siquiera remota, de que Dios de alguna forma ordena o autoriza la observancia del domingo.

Primero, es una ofrenda específica descrita en Romanos 15:25-28: “Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales [físicas]. Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España”.

Este pasaje muestra que la ofrenda era “para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén”. Este no era un plato de ofrenda pasado el domingo. Los santos de Jerusalén habían de recibir alimento porque ellos estaban sufriendo de sequía y hambre. La palabra griega traducida “fruto” también puede referirse a grano, cultivos o vino, lo cual puede ser almacenado por períodos largos.

No hay referencia a dinero aquí. Tampoco hay nada acerca de dar una ofrenda al ministro o a un jerarca de la iglesia.

Segundo, fue hecho en un tiempo específico — cuando Pablo pasó por allí (“pasaré entre vosotros rumbo a España”).

Tercero, fue dada en un lugar específico (“ponga aparte algo”). Esto es porque Pablo vendría más adelante (I Cor. 16:3 — “cuando Yo llegue”) a recoger lo que los hermanos habían estado guardando en casa (“ponga aparte algo”). Esta no era una ofrenda que se guardaba en la iglesia, o dada cada domingo — o cualquier domingo.

Cuarto, este mandamiento es específico para los corintios (I Cor. 16:1). ¡No hay mandamiento para ofrendas dominicales aquí, sino simplemente una instrucción a los hermanos locales para que almacenaran una ofrenda importante para los hermanos pobres!

Quinto, esta carta fue recibida en Corinto durante los Días de Panes Sin Levadura. “Primer día de la semana” debería ser traducido correctamente “primer día de las semanas (plural)”. La ofrenda había de suceder casi ciertamente inmediatamente después de los Días de Panes Sin Levadura, en la primera semana contando hacia Pentecostés.

I Corintios 16, versículo 4 — “Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo” — aunado con el versículo 3, refiriéndose a “ellos”, muestra que se requerían varias personas para transportar esta gran ofrenda a Jerusalén. Esto no habría sido necesario si simplemente dinero hubiera sido tomado en un plato para ofrendas. Habría sido necesario si mucho alimento y bebida estaba involucrado.

Ocho pasajes — ¡ninguna autoridad de domingo!

Las personas objetivas admitirán que no hemos visto evidencia — ninguna prueba — para la observancia del domingo en estos ocho pasajes. No hay ni la menor sugerencia en ninguno de los versículos de que el domingo debe ser guardado, o que el sábado está abolido. Tampoco Apocalipsis 1:10, mencionado anteriormente y refiriéndose al “día del Señor”, tiene algo que ver con el domingo, como algunos reclaman. Vimos que esto se refiere al Día del Señor, o Día de la Ira de Dios, que ocurrirá justo antes de Regreso de Cristo.

En cambio, hemos visto que Cristo, Pablo y los hermanos del Nuevo Testamento (judíos y gentiles) guardaron, todos, el sábado. bendiciones por obediencia, y maldiciones y cautiverio por desobediencia — y por contaminarlo — se han explicado.

Los cristianos han de “vivir… de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat. 4:4; Luc. 4:4). La “boca” de Dios ha hablado mucho acerca de cómo el sábado es santo para Él — “bendito” y “santificado” — y que este conmemora la semana de creación del verdadero Dios. Dios llama al sábado “Mi día santo” (Isa. 58:13). Verdaderamente, el sábado es el “día del Señor”.

Capítulo Diez — La resurrección de Cristo no fue en domingo

Un capítulo inserto importante es vital en este punto. Mencionamos previamente que el mundo cree de manera común que la Resurrección de Cristo fue a la mañana del domingo. ¿Dice esto la Biblia o millones lo han asumido? Y si no fue en domingo, ¿cuándo fue?

La discusión de Mateo 28:1, Juan 20:1, Marcos 16:2 y Lucas 24:1 en el capítulo previo colocó el escenario. Muy temprano a la mañana del domingo (aún estaba oscuro), la tumba estaba abierta. ¿Proveen estos versículos la supuesta prueba para la tradición de resurrección en domingo? ¿Respaldan estos “el servicio pascual de salida del sol”? ¿Abren ellos la puerta para validar el domingo como el “día del Señor”?

¿Se levantó Jesús de la tumba el domingo por la mañana? ¿Había estado él allí por tres días y tres noches? ¡Él dijo que esa era la única señal (Mat. 12:40) de que Él era el Mesías! ¿Coincide — puede coincidir — esta señal con la tradición de una crucifixión en viernes santo, cerca de la puesta del sol, y una resurrección en Domingo de Resurrección?

Prueba importantísima

Preguntamos: ¿Qué prueba ofreció Cristo de que Él era el Mesías? Los fariseos lo retaron acerca de este punto preciso y Él les dio una respuesta — su señal de que Él era verdadero:

“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mat. 12:39-40).

¿Cómo encaja entonces la tradición de “viernes santo-domingo de resurrección”? ¿Pueden 72 horas (tres días y tres noches) encajar en un período entre el final del viernes y la mañana del domingo? ¿Por qué tan poco parecen siquiera cuestionar esta única señal que Cristo dijo daría respecto a que Él era el Mesías? ¿Podría Él haber estado equivocado en esta única gran prueba de quién era Él y aún haber sido el Mesías?

TRADICIONES DE HOMBRES: Aunque la Bilia enseña claramente de otra forma, la “iglesia”, para la mayoría de las personas, tradicionalmente connota un adornado edificio donde se reunen el domingo.

Fuente: www.freefoto.com

Puesto que nadie atestiguó directamente su Resurrección, debemos examinar la única autoridad disponible sobre este gran evento — ¡su Biblia! El apóstol Pablo dijo “examinadlo todo, retened lo bueno” (I Tes. 5:21). La Biblia es la Palabra revelada de Dios. Es su revelación escrita para la humanidad acerca de todos los puntos que los hombres no podrían descubrir por sí mismos a través de investigación o de ensayo y error. ¡Prepárese para ser sorprendido ante lo que la Biblia dice y no dice respecto a este punto vital!

Aunque el cristianismo profeso acepta anuentemente las tradiciones comunes de hombres, los verdaderos discípulos (aprendices, estudiantes) de Cristo quieren saber lo que ÉL dice. Cristo advirtió: “Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres” (Marcos 7:8).

¿Cuál estándar usará usted? ¿Aceptará usted los hechos registrados de la historia encontrados en la Palabra de Dios — o continuará con las familiares y cómodas tradiciones de hombres?

La tremenda importancia de su señal

¿Causa alguna sorpresa que Satanás el diablo quisiera negar que Cristo era el Mesías? ¿Causa alguna sorpresa que él buscaría relegar la historia de Jonás y la “ballena” a folklore, a un mito, a simbolismo y superstición? Si este milagro nunca ocurrió, entonces la señal de Cristo, basada enteramente en él, no es nada más que una alegoría superficial y sin objetivo.

Considere lo que está en juego en la declaración de Jesús en Mateo 12:39-40. Jesús colocó toda su identidad en la línea con su señal. Si Él falló su única señal, entonces Él no es nuestro Salvador y nada de lo que Él dijo puede ser creído. En efecto, si su profecía de esta señal fracasó, entonces Él debe ser considerado un falso profeta. Él sería un fraude y no debería ser seguido — ¡y la humanidad no tiene salvador!

No confunda el hecho del suceso de la resurrección como la señal, con la pregunta de “por cuánto tiempo” — la precisa cantidad de tiempo — estuvo Él en la tumba antes de que su resurrección ocurriera. Esta era la prueba de su señal.

No esté bajo ilusión alguna respecto a la posición de los críticos bíblicos — algunas veces conocidos como “críticos superiores”. Aunque es incómodo verlos tratar de justificar la única señal de Cristo, ellos realmente no tienen elección. Si la señal de Cristo permanece intacta, la tradición de viernes santo-domingo de resurrección quedaría expuesta como algo infundado — falso — ¡y colapsaría en pedazos!

Algunos comentarios de la Biblia casi dejan a la persona sin aliento, en asombro, cuando afirman que tres días y tres noches, en el idioma griego, pueden significar realmente tres períodos de tiempo — sea día o noche. La noche del viernes, el día sábado, y la noche del sábado son presentados como esos tres “períodos” de tiempo.

Al menos algunos son lo suficientemente honestos para reconocer que la tradición viernes-domingo es, de hecho, solamente la mitad del tiempo que Cristo dijo que estaría en la tumba.

¿Qué son días y noches?

¿Podemos saber con certeza o debemos especular en cuanto al significado — la definición — de un día o el significado de una noche? ¿Deja la Biblia abierta esta definición para opiniones — con la opinión de un hombre siendo tan buena como la de otro?

Jonás 1:17 dice claramente: “y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches”. El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. Aquí, los eruditos enfrentan un dilema cuando exploran la frase “tres días y tres noches”. Algunos de estos mismos “eruditos” — quienes son reamente críticos — reconocen que el idioma hebreo debe significar un período de 72 horas. No hay espacio para ninguna teoría de “períodos de tiempo” en el hebreo.

¡He aquí el problema! Cristo dijo que su tiempo en la tumba sería “como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez…” La palabra “como” establece el estándar de comparación. Ésta no deja lugar para “negociar” el significado del griego. El margen de Jonás 2:2 aun compara el tiempo de Jonás en el “gran pez” con “la tumba”. En este versículo, la palabra hebrea traducida “Seol” es sheol. Literalmente significa “la tumba”. La comparación de Cristo con Jonás — en una tumba — se hace completa.

¿Entendía Cristo la longitud de un “día” o la longitud de una “noche”? ¡Él la entendía! En Juan 11:9-10, Él preguntó: “¿No tiene el día doce horas? … pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él”.

La Biblia menciona en varios lugares que Cristo se levantó “el tercer día”. ¿Cuánto tiempo fue esto? La primera mitad del capítulo de la creación, en Génesis 1:4-13, dice claramente que Dios “dividió la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz día y a la oscuridad llamó noche. Y fue la tarde [oscuridad] y la mañana [luz] el primer día… y fue la tarde [oscuridad] y la mañana [luz] el segundo día… y fue la tarde [ahora tres períodos de oscuridad llamados noche — tres noches] y la mañana [ahora tres períodos de luz llamados día — tres días] el tercer día”.

Esta es la definición bíblica de la longitud de tiempo contabilizada dentro de la frase “el tercer día”. Esto abarcó tres períodos de oscuridad y tres períodos de luz. Hemos probado que cada uno de estos períodos es de doce horas. ¡Seis veces doce horas son 72 horas! ¿Qué podría ser más claro?

El origen del problema

Ya hemos establecido ahora la duración exacta del tiempo de Cristo en la tumba como un período de 72 horas. Él estuvo allí por tres días y tres noches “como estuvo Jonás…” Examinaremos brevemente cuatro escrituras adicionales que prueban lo mismo.

En Marcos 7:13, Jesús advierte fuertemente en contra de “invalidar la palabra de Dios con vuestra tradición”. ¿Cómo es que los eruditos bíblicos, inteligentes, bien educados, parecen “saber” que Jesús fue crucificado en viernes y resucitado en domingo? ¿Qué es de la clara y directa señal de Cristo, la cual ellos no pueden aceptar? ¡La respuesta yace en la comodidad de tradiciones largamente retenidas pero claramente falsas!

Una de las reglas más importantes para el estudio bíblico es reunir todas las escrituras acerca de un tema para obtener el cuadro completo de ese tema. Hay otros versículos que prueban la duración de 72 horas del tiempo de Cristo en la tumba.

Juan 2:19-21 declara: “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré… Mas él hablaba del templo de su cuerpo”. Claramente, el uso de la frase “en tres días” significa que el tiempo de Cristo en la tumba no podía exceder las 72 horas — o no habría estado dentro del período de tres días.

Inversamente, Mateo 27:63 establece el tiempo de Jesús en la tumba como no menos que tres días, o 72 horas, porque dice: “Después de tres días resucitaré”.

El examinar dos versículos adicionales en el relato de Marcos prueba los mismos parámetros de Juan 2 y Mateo 27. Note Marcos 8:31: “Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”. Un entierro a finales de la tarde del viernes significa una resurrección a finales de la tarde del lunes. ¡Es tan fácil como contar uno, dos, tres!

Finalmente, en referencia a este versículo, si este estuviera solo, sin otras escrituras para calificarlo — debe ser admitido claramente que el uso de Cristo de la palabra “después” no limita, por sí misma, Su tiempo en la tumba a 72 horas. Él aún podría estar allí más tiempo. Él simplemente no podría estar allí un poquito menos que 72 horas. Este tanto debería estar claro ahora.

Estamos listos ahora para Marcos 9:31: “le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día”. Este versículo presenta otra limitación para el tiempo de Cristo en la tumba. ¡Considere! Este versículo, si es tomado por sí mismo, coloca Su tiempo en la tumba entre 48 y 72 horas. La frase “el tercer día” concluye la duración en 72 horas — pero también crea un mínimo de 48 horas — ¡o el período estaría en algún punto del segundo día! Una vez más, si este versículo ha de ser tomado solo, una crucifixión en viernes por la tarde exige una resurrección en algún punto después de la tarde del domingo, y no después de la tarde del lunes.

Estableciendo el tiempo de la resurrección

El siguiente hecho debería estar claro. El momento y tiempo exactos del día en que Cristo fue colocado en la tumba debe coincidir con el tiempo exacto del día de Su Resurrección. Debemos establecer precisamente cuándo fue colocado Cristo en la tumba. Entonces sabremos con precisión cuándo dejó la tumba. Claramente, cualquier tiempo del día o la noche — mañana, mediodía, tarde o medianoche, etc. — en que Cristo haya entrado a la tumba, ¡tendría que ser el mismo tiempo en que Él haya partido de ella por su resurrección!

Mientras estaba en el madero, después de “la hora novena” (las tres de la tarde), Jesús “clamó a gran voz” (Mat. 27:46-50; Marcos 15:34-37; Luc. 23:44-46) y murió. Lucas 23:44 también hace una referencia a “la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena”. La hora sexta es seis horas después de la salida del sol — ¡o mediodía! Esto convertiría a la hora novena en las tres empunto.

Estos eventos ocurrieron en el día antes del “día de reposo” — el día llamado “de preparación” (Mat. 27:62; Marcos 15:42; Luc. 23:54). Debemos reconocer que la Biblia cuenta los días como el período de tarde a tarde (Lev. 23:32) o de puesta de sol a puesta de sol. Recuerde Génesis 1: “…la tarde [noche u oscuridad] y la mañana [día o luz]…”

Juan 19:42 explica: “Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos… pusieron a Jesús”. La ley judía de sepultura (Juan 19:31) prohibía que los cuerpos de los muertos permanecieran sin sepultar al comienzo de cualquier día de reposo o día de fiesta. Recuerde, Lucas 23:46 explicó que Cristo murió a las tres empunto de la tarde, o poco después. Él habría sido sepultado pronto a partir de entonces — previo a la puesta del sol.

Aún no hemos establecido el día de la semana en que ocurrió la crucifixión. Sin embargo, nuestro cálculo previo y la comparación de escrituras relacionadas revelaron que Cristo debió haberse levantado en algún punto después de las tres empunto en la tarde — en cualquiera que haya sido el día que correspondía tres días después.

Un breve resumen está en orden en este punto. Una vez más, el hecho que Cristo es el Mesías está en juego. En base a cuándo fue Él sepultado (en algún punto entre las tres y las seis empunto en el día de su crucifixión), su señal como nuestro Mesías era que Él debía — repito debía — resucitar a la misma hora, 72 horas más tarde. De otra cuenta, Él es un impostor y un fraude, y nosotros no tenemos Salvador. A menos que deseemos “dejar sin efecto la palabra de Dios por [nuestra] tradición”, debemos admitir ahora que una tradición popular y universal se ha convertido en un montón de escombros. Algunas preguntas honestas permanecen.

La crucifixión precedió a un día de reposo — pero, ¿cuál día de reposo?

Ahora hemos llegado al importante tema de cuándo comenzar a contar el período de 72 horas de la señal de Cristo. Esto incluye el día de reposo. Pero debemos preguntar, ¿cuál día de reposo? ¿Podría estar esta pregunta en el centro de por qué las personas asumen una crucifixión en viernes? Ya hemos probado en los cuatro evangelios que el día de la crucifixión de Cristo era llamado “la preparación”. Juan 19:14 explica: “Era la preparación de la pascua”. Sin embargo, el versículo 31 va más lejos y declara: “pues aquel día de reposo era de gran solemnidad”. ¿Qué significa esto? ¿Qué es un día de reposo que es de gran solemnidad?

¡Cualquier judío le dirá que un “día de gran solemnidad” es un DIÁ DE FIESTA o un día santo anual! Levítico 23 describe siete de estos días que la nación del antiguo Israel tenía ordenado guardar año con año. Una simple revisión de este capítulo (Lev. 23:24, 26-32 y 39) revela que Dios consideraba estos días como días de reposo. Note que Levítico 23:2 se refiere a todos estos días de reposo como “las fiestas del Señor”. Este mismo versículo también las llama “santas convocaciones” — significando asambleas ordenadas. Estos días no caen en el mismo día año con año, más de lo que lo hacen los festivales paganos comunes que la mayoría observa hoy.

Mateo 26:2 dice: “Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado”. (Levítico 23 muestra que la Pascua era la única fiesta que no era también un día de reposo, donde el trabajo estaba prohibido). No hay duda de que Cristo fue crucificado en la Pascua.

La Pascua original es descrita en Éxodo 12. Un cordero era matado y la sangre de este cordero era colocada sobre los postes de todas las casas israelitas. Era esta sangre la que causaba que el ángel de la muerte pasara encima de cualquier casa particular, ¡salvando así al primogénito de esa casa de la muerte! [NOTA: En inglés la Pascua es llamada “passover” — “pass” significa pasar; y “over” significa “encima de” — en conjunto “omitir”.]

La Pascua del Antiguo Testamento siempre precedía al día de reposo anual llamado el primer Día de Panes Sin Levadura. Este día era un día solemne o un día de fiesta a ser celebrado cada año, una vez más, al día siguiente de la Pascua. Note Números 28:16-17: “Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pascua del Eterno. Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne”. Esta fiesta era el primer Día de Panes Sin Levadura.

Jesucristo fue asesinado por crucifixión en el mismo día exacto en que el cordero pascual había sido asesinado cada año. I Corintios 5:7 dice claramente: “porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”. Juan el bautista llamó a Cristo “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Cristo fue crucificado en la Pascua y este día automáticamente sería un día de preparación para un día de fiesta, o un sábado anual — el cual había de comenzar casi inmediatamente después de Su sepultura.

Como se mencionó, los sábados anuales pueden ocurrir en cualquier día de la semana. El martes y el jueves son más comunes que cualquier otro día para el primer Día de Panes sin Levadura, siguiendo a la Pascua. El jueves es probablemente el más común de todos. Por ejemplo, en los treinta y seis años entre 1998 y 1033, el primer Día de Panes sin Levadura ocurre 12 veces en jueves, y 10 veces en martes. Todos los otros días son menos frecuentes durante este período. En el año de la crucifixión de Cristo, de acuerdo con el calendario hebreo, ¡la Pascua ocurrió un miércoles! Esto significa que el sábado anual tuvo que ser un día después — ¡o jueves! Fue, de hecho, este Sábado el que se acercaba, requiriendo así la rápida sepultura del cuerpo de Jesús previo a su llegada. El día de reposo semanal, o sábado, ocurriría dos días después de esto.

¿Cuál fue el día de Resurrección?

Si la Resurrección de Cristo no fue en domingo, ¿entonces cuándo fue? El mundo cree comúnmente que fue el domingo por la mañana. ¿Dice la Biblia esto, o millones lo han asumido?

Recuerde que Juan 20:1 dice: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro”. Compare este versículo con Marcos 16:2 y Lucas 24:1.

Ahora es domingo muy temprano (aún está oscuro) y la tumba está abierta. ¿Proveen estos versículos la supuesta prueba para la tradición de la resurrección en domingo? ¿Respaldan estos los “servicios pascuales de salida del sol”? Un problema ya se presenta. ¡Cristo se ha ido de la tumba antes de la salida del sol!

Ahora note Lucas 24:6. María Magdalena, y las otras con ella, son descritas encontrando a dos ángeles parados delante de ellas. Estos ángeles les dijeron claramente a estas mujeres: “No está aquí, sino que ha resucitado”. Vea también Marcos 16:6 y Mateo 28:5-6.

Cristo se había IDO — ¡Él ya había resucitado! Note el tiempo pasado en la declaración de los dos ángeles. Ahora podemos establecer el día de la resurrección de Cristo. Ya hemos establecido el tiempo del día de su muerte y la sepultura poco después, y, por tanto, también el tiempo de su resurrección. Fue bastante después del mediodía, entre las 3 y 6 p.m. Obviamente, Cristo ya había resucitado, para este tiempo, en la oscuridad del domingo por la mañana — ¡porque Él se había ido de la tumba desde tiempo después del mediodía en el Sábado ! Dejemos esto claro. Cristo murió después del mediodía en la Pascua el miércoles y fue resucitado tres días más tarde, después del mediodía del sábado siguiente.

Así, la resurrección ni siquiera ocurrió en domingo — ¡punto!

La señal de Cristo fue cumplida

¿A quién le creerá usted? ¿Será a los teólogos, eruditos, críticos superiores y otros tradicionalistas, a quienes les encanta profesar a Jesús, pero rechazan la señal que Él dio? ¿O creerá usted las palabras de su Biblia — que Jesucristo resucitó de los muertos exactamente como Él dijo que lo haría?

Es tiempo ahora de leer un relato diferente del evangelio, de la declaración de los dos ángeles a las mujeres en el sepulcro. Esta vez note Mateo 28:6 que dice: “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo” (Mat. 28:6). Esto sería imposible si Cristo hubiera estado en la tumba un segundo más o uno menos que 72 horas. El Ser que dijo: “¿no hay doce horas en un día?” estaba muy consciente del tiempo exacto que su señal exigía que Él permaneciera en el “vientre de la tierra” — la tumba.

Cristo no solamente dijo que Él cumpliría Su señal, sino que ésta también fue establecida por la boca de dos testigos (Deu. 17:6; 19:15), quienes resultaron ser ángeles poderosos de Dios.

Pablo añade una prueba final y grande para corroborar que Cristo pasó tres días enteros y tres noches enteras — desde la tarde del miércoles hasta la tarde del sábado — en la tumba. En I Corintios 15:3-4, Pablo valida las palabras de Cristo y de los dos ángeles que atestiguaron su cumplimiento. Note: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”.

Además, el profeta Daniel dio una profecía que él describió como “setenta semanas” (Dan. 9:24-27). En esta profecía, el Mesías tenía predicho “se quitará la vida al Mesías… a la mitad de la semana”. El miércoles es literalmente el cuarto día, o día medio, de una semana de siete días. Entonces, fue “a la mitad de la semana” que a Cristo le fue “quitada la vida”. (Debe notarse que esta profecía en Daniel también predecía a Cristo siendo “cortado” en la mitad de Su ministerio — después de 3 ½ años [otoño 27 D.C. a primavera 31 D.C.] — si la aplicación bíblica de “un día por un año” es correctamente aplicada a la septuagésima semana de esa profecía.)

¿Hay otras preguntas por examinar?

Algunos dirán: “¿Pero qué hay de esta escritura, o qué acerca de aquella escritura, o este punto o algún otro punto?”. ¿Hay otras preguntas que deban ser examinadas?

Algunos preguntan acerca de Marcos 16:9. Ciertas personas suponen que este versículo prueba la teoría de la resurrección en domingo. ¿Es así? El solo hecho de leer el versículo hace claro que no dice que Cristo “estaba resucitando” sino, en cambio, que Él “había resucitado” de la tumba. Tome tiempo para leer el versículo. Este usa el tiempo pasado porque, como ya hemos visto, Cristo ya se había ido de la tumba por cerca de doce horas (desde la tarde del sábado) para cuando llegó este momento a la mañana del domingo.

Pero, ¿qué de Lucas 24:21? Este dice: “…además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido” (Lucas 24:21). La frase “esto” es una referencia a todos los eventos relacionados con la crucifixión. Lucas 24, versículos 18-20, describe los detalles de “esto” como la entrega de Cristo a Pilatos, su juicio, su crucifixión, su golpiza, su muerte, hasta la colocación del sello sobre su tumba, lo cual ocurrió al día siguiente — jueves. Esta discusión ocurrió el domingo, y el domingo era el tercer día desde que todo “esto” estuvo completo (el jueves)