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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”

Cómo hacer del sábado una delicia

Como muchas de las enseñanzas de la Biblia, la apropiada observancia del sábado se ha convertido en un tema controversial. ¿Está el sábado gobernado por una lista estricta de “cosas por hacer y no hacer”? Cristo dijo que el sábado fue hecho para el hombre. ¿Qué significa esto? Ahora usted puede saber cómo guardar y disfrutar apropiadamente el sábado — ¡como Dios lo planeó!

Dios le dio al hombre sus leyes a fin que podamos disfrutar nuestra vida al máximo. Contrario a lo que muchos creen, estas leyes no son una carga (I Juan 5:3). Estas fueron dadas para que nosotros podamos tener una relación apropiada con Dios y nuestro prójimo.

La mayoría de los cristianos profesos “están de acuerdo” con nueve de los Diez Mandamientos. Ellos vagamente entienden que es un error adorar a otros dioses y practicar idolatría, aunque inconscientemente lo hagan. La mayoría diría que es un error tomar el nombre de Dios en vano. Algunos sienten que es al menos buena idea mostrar cierto grado de respeto a los padres. Algunos son de la opinión que está moralmente mal matar, robar, mentir, cometer adulterio, y codiciar las cosas de otros.

Muy pocos intentan activamente practicar estos nueve mandamientos como un camino de vida. Después de todo, ellos sólo saben que la ley “fue clavada a la cruz”. Pero aun así los aceptan como “buenos principios”.

Pero cuando se trata del mandamiento de Dios de “recordar el día de reposo para santificarlo” (Éxo. 20:8; Lev. 23:3; Deut. 5:12), prácticamente todos los feligreses encuentran una forma de relegar el sábado a “algo que los judíos hacen”, o “algo perdido en la antigüedad”. O dicen: “no importa qué día guarde, siempre y cuando guarde un día”. Ellos inventan interminables argumentos de por qué el mandamiento del sábado no se aplica en la actualidad. Pero la Palabra de Dios revela que el día de reposo fue hecho para todas las personas, de todos los tiempos.

Establecido en la creación

Después de crear la tierra y todas sus maravillas físicas en seis días, Dios creó el sábado al descansar el séptimo día (Gén. 2:2-3). Él no descansó porque estuviera cansado (vea Salmos 121:3-4). Al descansar, estableció el patrón que Él espera que nosotros sigamos. Nosotros debemos hacer todo nuestro trabajo, atender todas nuestras transacciones de negocios, y disfrutar nuestros placeres recreativos durante los primeros seis días de la semana. Ese es nuestro tiempo. El sábado es tiempo de Dios.

Dios no es autor de confusión (I Cor. 14:33). Él hace las cosas decentemente y en orden (vs. 40). Él no creó a Adán primero, antes de todo lo demás, y luego dijo “Bien, ahora encontremos algo para que tú hagas”. Él creó al hombre y lo colocó en el Jardín del Edén, con las instrucciones de “labrarlo y guardarlo” (Gén. 2:15). El versículo 19 muestra que Dios envió a todos los animales a Adán para que pudiera ponerles un nombre.

Si el sábado hubiera sido hecho primero, antes de Adán, Cristo no podría haber dicho: “El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado” (Marcos 2:27 RV 1909). Note también que Él no dijo: “El sábado fue hecho sólo para los judíos”. No había judíos en el momento en que Dios creó el sábado.

Del mismo modo, Dios no creó el día de reposo en el primer día de la semana (como muchos parecen creer) para que pudiera descansar de los seis días de trabajo que aún tenía que realizar. Y Él no ordenó el sábado como el séptimo día de la semana, sólo para luego cambiar al primer día (Mal. 3:6; Heb. 13:8).

La Biblia muestra que siete es el número de Dios para terminación y perfección. Además de los siete días de creación, Dios dice, a través del Rey David, que su Palabra es purificada “siete veces” (Sal. 12:6). Debemos perdonar a los que pecan contra nosotros “setenta veces siete” (Mat. 18:22). Dios nos ordena guardar siete Días Santos anuales (Lev. 23; Deut. 16), ilustrando su plan de 7.000 años de salvación. Siete sellos y siete trompetas anuncian el Día del Señor, el tiempo del derramamiento de la ira de Dios sobre la humanidad pecadora y rebelde (Apo. 6-9).

El sábado es tiempo santo, algo que no podemos detectar con nuestros cinco sentidos. Nosotros no tenemos el derecho de determinar lo que es santo. Dios nos revela a nosotros que este día es diferente.

Considere la siguiente analogía: Siete vasos idénticos se encuentran en frente de usted, cada uno contiene agua fresca. Usted no puede ver la diferencia entre ellos.

Pero un vaso es especial. Es santo — apartado por Dios. Sus cinco sentidos — el gusto, olfato, tacto, vista y oído — no pueden decirle cuál es santo. ¡Únicamente Dios puede!

Puesto que el camino de Dios es amor (II Cor. 13:11; I Tes. 4:9), Él no diría “acuérdate del día de reposo, para santificarlo” y luego no le diría qué día es.

Señal entre Dios y su pueblo

Después de dos siglos y medio en Egipto, el pueblo de Dios, los antiguos israelitas, habían perdido todo el conocimiento de su ley. Dios tuvo que enseñarles a ellos de nuevo. Después de liberarlos de la esclavitud, la primera gran ley que les dio fue la orden de guardar el sábado.

Esto fue antes de que fuera establecido el Antiguo Pacto. Los Diez Mandamientos no fueron dados como parte del Antiguo Pacto. Ellos habían estado en vigor desde la creación. (Lea nuestro libro Los Diez Mandamientos – “Clavados a la cruz” o ¿requeridos para la salvación?)

Éxodo 16:4-30 registra el relato de Dios primero proveyendo a los israelitas con maná. En el versículo 19, Moisés les instruyó, “…Ninguno deje nada de ello para mañana”. Algunos ignoraron las instrucciones. Guardaron algo del maná hasta la siguiente mañana. Esto crió gusanos y hedió (vs. 20).

En el versículo 5, Dios dijo: “…en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día”. Ellos tenían que usar el sexto día para prepararse para el día de reposo: “Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará” (vs. 26).

Nuevamente, algunos ignoraron la orden de Dios. En lugar de juntar el doble de maná en el sexto día, ellos salieron el sábado en la mañana, en busca de éste. Ellos no encontraron nada (vs. 27).

En Éxodo 31:13, Dios le dijo a Moisés: “Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy el Eterno que os santifico”. También lea Ezequiel 20:12-13.

Hablando a los judíos, Cristo dijo: “Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” (Juan 6:49-50).

El apóstol Pablo escribió: “Sino que es judío el que lo es en lo interior…” (Rom. 2:29). También escribió: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, quienes han alcanzado los fines de los siglos” (I Cor. 10:11). El Antiguo Testamento fue escrito para que nosotros, como cristianos (israelitas espirituales), pudiéramos aprender de éstos.

El sábado no es una carga

El apóstol Juan escribió: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (I Juan 5:3). Este versículo es una de las descripciones de Dios de su ley, a la cual Él también llama “santa, justa y buena” (Rom. 7:12). No depende de nosotros decidir lo que Dios quiere decir con esta declaración. No depende de nosotros determinar qué “no es gravoso” y luego decir “así es como Dios quiere que yo viva, porque así es como se siente bien para mí”.

Las personas generalmente toman la ruta fácil. Proverbios 14:12 y 16:25 dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”.

Dios ha prometido no poner más sobre nosotros de lo que podemos soportar (I Cor. 10:13). Los hombres lo hacen, con sus costumbres y tradiciones (Lucas 11:46). Cristo dijo: “porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mat. 11:30). Dios no creó el sábado para ser una carga, sino una delicia (Isa. 58:13). Este es tiempo que Él nos ha dado, al final de cada semana, para frenar el ritmo agitado de la vida cotidiana, y para reflexionar en su Camino. El sábado es un recordatorio semanal de que somos el pueblo de Dios, y de que Él es nuestro Dios.

Los que buscan agradar verdaderamente a Dios encontrarán que, tal como ellos trabajan durante los primeros seis días de la semana, el sábado trabaja para ellos.

Ahora consideremos algunos principios que responden preguntas básicas referentes a la observancia del sábado.

Comer fuera el sábado

“¿Puedo comer en restaurantes en el sábado?”

Está bien hacer esto — ¡con balance! Sólo no se exceda. La mayoría de los restaurantes están abiertos al público en el sábado, sea que decidamos salir a comer o no. Al salir a comer, no estamos creando para ellos trabajo que no estarían haciendo de otra forma.

Esta pregunta también ha surgido referente a comer fuera en los Días Santos anuales. El mismo principio aplica. Dios no espera que nos saltemos comidas en sus días de fiesta.

Está bien tener una comida en un restaurante con otros hermanos para continuar el compañerismo del sábado. Pero si fuera a durar varias horas (debido a circunstancias extenuantes o ciertas tradiciones culturales), usted podría estar en peligro de quebrantar el sábado.

Cristo mostró que no es incorrecto satisfacer el hambre inmediata en el sábado (Mat. 12:1-5). Él citó el ejemplo de David al comerse el pan de la proposición del Templo (I Sam. 21:6).

Ver películas y televisión en el día de reposo

“¿Es malo ver películas o documentales con temas bíblicos en el día de reposo?”

Reservar tiempo en el día de reposo para ver una película relacionada con la Biblia podría restar valor al propósito de Dios para el día — para que reflexionemos en sus caminos. Como cristianos, debemos determinar si esto nos ayuda a guardar apropiadamente el sábado, o si es algo hecho en lugar de guardar el sábado.

No es pecado ver esas películas. No obstante, las representaciones de Hollywood de los eventos bíblicos y las circunstancias siempre son inexactas (algunas veces mucho). Los productores de películas buscan promover sus propias ideas y conceptos equivocados sobre la Biblia, generalmente para que las personas vean sus películas, y para hacer dinero. Ellos saben que las personas pagarán más fácilmente por ver ficción que hechos (especialmente cuando se trata de la Biblia).

Sus películas muestran a grandes hombres de Dios con cabello largo (que la Biblia dice que es una vergüenza; vea I Corintios 11:14). Ellos son presentados como débiles, raros y desequilibrados mentalmente. La representación de su atuendo está basada en la imaginación de Hollywood, y no en la información histórica.

Como si tratara de convencer a los espectadores de la humanidad de los siervos de Dios, Hollywood hace hincapié en sus errores. Al hacerlo, utiliza las escenas espeluznantes que hacen titilar los sentidos. Esto opaca la pura verdad de la Biblia.

Además, en muchas de esas películas, se utiliza el inglés de la versión King James (o en las traducciones, el español antiguo). En los tiempos antiguos, ninguno de los siervos de Dios hablaba inglés (o español antiguo).

Estos aún no existían. Ellos generalmente hablaban hebreo, arameo o griego. Ellos no habrían hablado en inglés de la King James o en español antiguo: no vosotros, vuestro, podríais, seguiréis, etc.

“¿Es apropiado ver programas de noticias en el día de reposo?”

Cristo nos instruye: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa” (Mar. 13:35). Nosotros debemos estar vigilantes no sólo seis días de la semana, sino también en el sábado. Ver un programa de noticias, detallando como se desarrollan los acontecimientos proféticos, no está mal. Pero para hacerlo un “asunto de todo el día”, consiguiendo el ángulo de cada red, es quebrantar el sábado.

¿Encender fuego en el día de reposo?

“¿Es permisible cocinar o encender un fuego el día de reposo?”

Algunos han citado Éxodo 35:3 como prueba de que no debemos cocinar en el día de reposo: “No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo”.

Cuando todo el contexto de la escritura se examina, el significado de las palabras de Dios se hace evidente. Los israelitas estaban mostrando un celo extremo en su deseo de construir el tabernáculo. El pueblo más tarde trajo una abundancia excesiva de materias primas para la construcción del tabernáculo. Mucho tuvo que ser rechazado (35:5-6).

Lo que Dios estaba prohibiendo (Éxo. 35:3) era la quema de fuegos industriales en el sábado. En el curso de la construcción del tabernáculo, los israelitas estaban involucrados en el trabajo de metales. Dios no quería que ellos hicieran esto en su día de reposo.

Este mandamiento en ninguna manera prohíbe cocinar en el día de reposo. Sin embargo, los principales preparativos siempre se deben hacer en el día de preparación (viernes), antes del sábado.

Esposos y esposas

“¿Es apropiado para un esposo y esposa tener relaciones íntimas en el día de reposo?”

Dios no les ordena a las parejas casadas que se abstengan de eso en el día de reposo. Note Génesis 1:26-28: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…”

Dios creó a Adán y a Eva en el sexto día de la semana de creación, justo antes del sábado (Gén. 1:31). “Y dijo el Eterno Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él… Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (Gén. 2:18, 24-25).

¿Habría creado Dios al hombre y la mujer, dándoles las instrucciones que acabamos de leer, y luego haberles dicho: “ahora esperen hasta después del sábado para estar juntos”? ¡Por supuesto que no!

“¿Se deben hacer concesiones para cónyuges inconversos, siempre y cuando ellos ‘consientan vivir con usted’?”

Veamos un ejemplo: ¿es equivocado que una esposa prepare en sábado la comida para un esposo no convertido?

Esto no es quebrantar el sábado, a menos que el esposo haga demandas poco razonables (por ejemplo: esperar que la esposa vaya a la tienda en sábado o que prepare una comida elaborada que le absorbería tiempo y la distraería). Si su pareja verdaderamente consiente vivir con usted, él o ella no van a tratar de hacer que comprometa el sábado.

“¿Está mal asistir a una función nocturna con un cónyuge no convertido la noche del viernes?”

Una vez más, el mismo principio aplica. Considere las influencias que estarían presentes. ¿Se beneficiaría usted al ir? ¡Probablemente no! O ¿se beneficiarían ambos si usted respetuosamente se niega (I Cor. 7:14, 16)? ¡Casi ciertamente, sí! Recuerde: “…todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Rom. 14:23).

Bodas y funerales

“¿Está mal asistir a una boda o un funeral en sábado?”

Siempre y cuando no entre en conflicto con la reunión del sábado, no está mal asistir a una ceremonia de alguien cercano a usted. Nuevamente, ciertos juicios tienen que ser hechos. Si asistir a la ceremonia le impide asistir a servicios de sábado, sería un error. Si usted puede asistir a ambos (con el énfasis apropiado colocado en la observancia del sábado), entonces no estaría mal.

Hacer el bien en el sábado

“¿Es aceptable hacer ‘buenas obras’ en el sábado?”

Algunos han preguntado: ¿Está mal ayudar a alguien con un neumático desinflado, o alguna otra dificultad mecánica, en camino a servicios de sábado? Si es alguien que usted conoce, como un miembro de la Iglesia en su camino a servicios, no está mal.

Sin embargo, en este tiempo y era, cuando es potencialmente peligroso detenerse y ayudar a extraños, usted debe confiar en la sabiduría de Dios para tomar la decisión correcta.

El ejemplo de Cristo fue hacer bien en el día de reposo a medida que las situaciones se presentaran a sí mismas (Mat. 12:1-9, 12; Marcos 3:4; Lucas 6:7-9; Juan 5:7-9). Él no se salía de su camino en busca de buenas obras para hacer en el día de reposo.

¿En qué esperaría Dios que pusiera usted más importancia: Una oportunidad de prestar asistencia física a una persona inconversa (quien, al hacer sus propias cosas en el sábado de Dios se encontró con dificultades menores), o la oportunidad de servir (espiritual y físicamente) a hermanos de igual mente, con quienes generalmente tenemos compañerismo sólo en el sábado?

Una vez más, debemos usar buen juicio. Si es alguien que usted conoce, entonces no estaría mal detenerse y ofrecer ayuda. Recuerde, usted puede ser la única Biblia que algunos leerán. Algunos podrán ver sus buenas obras y “…glorificar al Padre que está en el cielo” (Mat. 5:16).

Si en su celo por llegar a tiempo a servicios, usted no muestra interés por su vecindario, ha perdido una oportunidad de “dejar que su luz brille delante de los hombres”. Su ayuda le habría mostrado: (1) que guarda el sábado; (2) que es correcto hacer el bien en el sábado.

Todo en la vida requiere buen juicio. Por ejemplo, no sería incorrecto detenerse en la escena de un accidente en el que alguien está obviamente herido y necesitado de ayuda inmediata (y hacer lo que pueda hasta que llegue el personal de emergencias). En ese caso, sería un error pasar insensiblemente por el lugar (Gál. 6:10; Santiago 4:17).

¿Qué acerca de un “buey en el pozo”?

“¿Qué si aparece una situación de emergencia, que requiere trabajar en el sábado?”

Muchos han luchado con la cuestión de lo que califica como una situación de un “buey en el pozo”. A través de ese ejemplo (Mat. 12:10-11; Lucas 14:1-5), Cristo lo definió como una situación imprevista más allá de nuestro control.

Algunos han liberalizado el tema cavando una zanja el viernes, dejando la puerta abierta intencionalmente, llevando al buey al camino, y empujándolo en la zanja. Ellos son fariseos en su lista de “cosas por hacer y no hacer”, pero luego tratan de rodearlas empujando el buey en el pozo. Algunos olvidan que el día de reposo fue hecho para el hombre, y no el hombre para el día de reposo. Enfocarse exageradamente en el día, se van al extremo opuesto, adorándolo, en lugar de adorar al dios que lo creó.

En teoría, si los hombres hicieran el día de reposo, podrían tener el derecho a decir cómo guardarlo. Sin embargo, puesto que fue hecho para el hombre, no por el hombre, el hombre no determina como debería guardarlo. ¡Dios lo hace!

Debemos ejercer buen juicio y planificación. Por ejemplo, si usted invita a hermanos a su casa después de los servicios de sábado, vea por adelantado y anticipe lo que necesitará.

Incluso si no está esperando huéspedes, debe planificar para el sábado para que usted y su familia puedan guardarlo como Dios manda. Por ejemplo, si sabe que no dispone de alimentos determinados que normalmente disfruta en el día de reposo, o si hay algo especial que a usted le gusta comer, planifique por adelantado.

Además, asegúrese de tener suficiente combustible para el auto antes del sábado. También es buena idea revisar los neumáticos y otros fluidos vitales. Experimentar problemas mecánicos en el sábado puede hacer que sea difícil regocijarse. Aunque no podemos prever cada posible problema, enfocándonos en los que podamos es una parte importante de una adecuada planificación del sábado.

Tratar todos los posibles escenarios de un “buey en el pozo” requeriría más de un artículo. Éstos pueden venir en todos los tamaños, formas y colores posibles — de la calidad estándar de los bueyes de arado en una zanja del camino a “Babe el buey azul”, hasta el cuello del Gran Cañón.

Como lo dice Proverbios 22:3: “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño”. Las diferentes circunstancias requieren diferentes grados de planificación y preparación.

Un ejemplo de un normalmente programado (pero evitable) “buey en el pozo” es experimentado por los productores de leche. Las vacas tienen que ser ordeñadas dos veces al día. Esta es una tarea manual que requiere aproximadamente quince minutos por vaca. Incluso si se hace mecánicamente, ciertos pasos intermedios deben hacerse a mano. Esto consume tiempo.

Tenga presente, muchos de los siervos de Dios en el Antiguo Testamento eran agricultores o granjeros — y Dios los bendecía. Ellos debieron haber planificado sus diversas tareas para que éstas no interfirieran con la apropiada observancia del sábado. ¡Ellos lograban sacar adelante la tarea!

En el pasado, los productores de leche exitosos en la Iglesia de Dios atendían las necesidades de su ganado sin quebrantar el sábado. Simplemente confinaban a los terneros lactantes con sus madres antes de la puesta del sol del viernes, y los liberaban después de la puesta del sol del sábado. El trabajo era hecho, ¡y el sábado no era violado!

Hay muchas otras cuestiones agrícolas específicas que podrían abordarse. Pero si Abel, Noé, Abraham, Jacob, Moisés y otros lo hicieron funcionar, también se puede hacer hoy día.

En la sociedad de hoy, basada en la codicia, las “granjas industriales” son el estándar. Las granjas se están convirtiendo en corporaciones que poseen “líneas de ensamblaje” que operan “24/7”.

Pero esto jamás fue la intención de Dios. Dios había colocado a Adán en el jardín del Edén para “…labrarlo y guardarlo” (Gén. 2:15). Dios nunca coloca a las personas en situaciones que los obligan a comprometerse con las leyes que Él les mandó guardar (Santiago 1:13).

Sin embargo, si un agricultor se encuentra regularmente en apuros en el sábado, debido a una inadecuada planificación, debería considerar cómo reducir su carga de trabajo o incluso otra ocupación. Lo mismo aplica a cualquier otra profesión.

¿Cuál es su actitud hacia el día de reposo?

¿Considera el día de reposo como Dios lo planeó? ¿Lo anticipa cada semana, como tiempo para poner a un lado sus preocupaciones diarias (ir a trabajar, pagar cuentas, compras, etc.) y enfocarse en su relación con su Creador? O ¿lo considera como una carga, como tiempo que le es quitado? ¿Observa el reloj el sábado, esperando la puesta del sol, a fin de poder “regresar a sus cosas”?

El sábado es el regalo semanal de Dios para su pueblo. Deberíamos tenerlo en cuenta al igual que su mandamiento de diezmar. Dios nos da seis séptimas de la semana para hacer lo que nos plazca, dentro de los límites de su Ley. Todo lo que Él requiere a cambio es que mantengamos santo el séptimo día.

Él nos ordena usar el sexto día de cada semana para prepararnos para el día de reposo. Esto significa una planificación adecuada — previendo y asegurándonos que todo esté en lugar mucho antes de la puesta del sol del viernes, para que estemos preparados para recibir el sábado, en la misma manera que recibimos las bendiciones por obedecer el mandamiento del diezmo de Dios: “os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

A diferencia de diezmar, Dios nos da nuestras seis séptimas partes de la semana “por adelantado”. Sólo al final de la semana nos prueba “si andamos en la [Su] ley o no” (Éxo. 16:4).

Los que tienen hijos deben planificar actividades de sábado para ellos, que les ayuden a apreciar apropiadamente el día. Proverbios 22:6 dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.

Debemos tomar el tiempo para sentarnos regularmente con nuestros niños y leerles la Palabra de Dios. De esta forma, no sólo estarán más atentos a los mensajes dados en el sábado, sino también podrán entender y apreciar mejor que el cristianismo es un camino de vida, y no sólo un evento de un día a la semana.

Salga a caminar con sus hijos en el día de reposo y exalten la belleza de la creación de Dios. Siempre recuerde que Dios les está ofreciendo a sus hijos la misma recompensa que le está ofreciendo a usted. Nosotros debemos hacer todo lo que podamos para inculcar en ellos el deseo de heredar el Reino de Dios.

Vestuario de sábado

“¿Cómo debemos vestirnos para el sábado?”

Este es otro aspecto de la observancia del sábado que ha sido liberalizado y diluido entre el pueblo de Dios. Muchos han olvidado que ellos vienen ante de Dios. Aunque usted pueda no tener una gran congregación con la cual reunirse, y está guardando el sábado en su casa (o en casa de unos pocos hermanos más), aún se está reuniendo en la presencia de Dios. Incluso si nadie más ve cómo está vestido, Dios lo hace.

Recuerde el ejemplo de Herbert W. Armstrong cuando viajaba al extranjero, para visitar a líderes mundiales: Si tenía dos camisas — una para vestir el viernes en su reunión con un rey, presidente, primer ministro, etc., y una para el sábado — reservaría la mejor de las dos para el sábado. Él sabía que vendría ante Dios.

Su atuendo del sábado no debe ser extravagante, atrayendo la atención hacia usted. Nuestro enfoque debe ser en Dios y en cómo podemos servir a otros.

Los hombres deben vestir traje y corbata. Para las mujeres, vestidos o conjuntos de falda y blusa son apropiados. La modestia es la regla al determinar cosas tales como la longitud apropiada de la falda, etc. Jamás debemos basar nuestras elecciones de vestuario en los estándares actuales de Hollywood, que son impuestos por diseñadores de moda del mundo (y en muchos casos, homosexuales).

Quejas en sábado

El sábado es un tiempo para apartar los eventos de los seis días previos y enfocarse más centradamente en la importancia de nuestro llamamiento. Es el tiempo que Dios nos ha dado para congregarnos y tener comunión con aquellos del mismo sentir (Fil. 2:5). Debemos utilizarlo para exhortarnos unos a otros (Heb. 10:25).

Éste no debe ser usado simplemente “para descargar” todos nuestros problemas y dificultades en los hermanos. Aunque debemos mencionar ciertas pruebas que estemos soportando, a fin que otros puedan orar por nosotros, ese no debe ser el enfoque central de nuestra conversación. Debemos enfocarnos en lo positivo.

Recuerde, el sábado es un recordatorio semanal del descanso milenial y el rejuvenecimiento que el mundo entero disfrutará después del Regreso de Cristo (Heb. 3:11; I Pedro 3:8).

Éxodo 3 proporciona el relato de Dios hablando a Moisés desde una zarza ardiendo. La mayoría de los cristianos profesos están familiarizados con este pasaje. Pero hay una lección referente al día de reposo. En el versículo 5, Dios le ordenó a Moisés: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”.

¿Cuál es la conexión aquí con el día de reposo? Vimos que Isaías fue inspirado a escribir: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad [negocios] en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso del eterno; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en el eterno; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca del eterno lo ha hablado” (Isa. 58:13-14).

El sábado es tiempo santo que apunta a Dios; nosotros no debemos profanarlo. Es nuestra oportunidad semanal de ensayar el milenio venidero — es el año sabático de descanso de 1.000 años para toda la humanidad, cuando todas las personas aprenderán el Camino de Dios.

Al guardar el sábado como Dios manda, expresamos nuestro deseo de: “venga tu reino” (Mat. 6:10).