JavaScript

This website requires the use of Javascript Explain This   to function correctly. Performance and usage will suffer if it remains disabled.
Guardar para leer después
Disponible en estos lenguajes:
¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
Nueva York, EE.UU. Jamaica Perú Idaho, EE.UU. India Bélgica Kenia Arkansas, EE.UU. Sudáfrica Inglaterra Nigeria Ohio, EE.UU.

Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
David C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

¿Enseña la Biblia la predestinación?

por David C. Pack

¿Qué significa la predestinación? ¿Ya ha sido decidido el curso de su vida? ¿Ha determinado Dios el destino de todos los hombres por adelantado? ¿Qué sobre el libre albedrío? ¿Por qué ha nacido usted? ¿Tiene Dios un plan? Si es así, ¿Cuál es? Muchos están confundidos y se preocupan innecesariamente por los que han muerto en ignorancia. Sin embargo, la enseñanza de la Biblia es clara—fácil de entender. ¡Aquí está la asombrosa verdad sobre el plan de Dios y la predestinación!

Yo crecí en una iglesia protestante bien conocida y convencional. La diferencia principal entre esta iglesia y otras denominaciones protestantes era su creencia en la “predestinación” de todos los seres humanos. A muy temprana edad aprendí esta enseñanza central.

En general, se nos fue enseñado a creer que nuestras vidas enteras habían sido trazadas de antemano por Dios. Supuestamente, todo esto sucedió antes que naciéramos. Pero posteriormente me vi obligado a cuestionar si la Biblia dice esto.

La elección de mi madre

Esta fue la iglesia de mi madre cuando era joven. Mi padre creció en una denominación diferente. Aunque mis padres nos obligaban a asistir a mí, a mi hermano y a mi hermana a esta iglesia, ninguno de ellos nos acompañaba muy a menudo. Cuando tenía unos trece o catorce años decidí preguntarle a mi madre el porqué. Su respuesta fue directa y reveladora.

Ella explicó que no podía aceptar la doctrina de la predestinación enseñada por su iglesia. Prosiguió a explicarme, mediante la analogía de un hombre con una enfermedad cardiaca, el porqué estaba perturbada por esta doctrina. Ella describió al hombre como alguien consciente de su condición y sin embargo eligiendo ignorarla, mientras se apresuraba a subir y bajar las escaleras de su casa cargando cajas de libros. Mi madre se negaba a creer que tal hombre pudiera sufrir un ataque al corazón sin ser responsable de haber tomado la decisión de ignorar el buen juicio, por lo tanto poniéndose así mismo en peligro. Nunca olvidaré esta conversación, porque estábamos parados al final de nuestra escalera mientras ella describía su creencia. Procedió a decirme que creía que todo lo que decidió en su vida era, de hecho, algo que ella había decidido.

Pensó que alguien quien deliberadamente pondría en peligro su salud, aunque esté bien consciente de su condición, estaba burlándose de Dios con sus acciones. Esta era una elección que la persona tomó. Por otro lado, si tal hombre realmente no tuviera control sobre sus acciones, en el caso que describió, entonces Dios se estaba burlando de este hombre y de todos los hombres porque Él ha dejado impotentes a las personas para tomar medidas frente a un peligro aparente.

Mi madre tenía la razón, y nunca lo he olvidado. Sin embargo, no fue hasta cuatro o cinco años después que llegué a comprender la verdad de la Biblia sobre el tema de la predestinación.

¿Solamente los “perdidos” y los “salvos”?

Piense lo siguiente: Si mi madre estaba equivocada, significa que los seres humanos realmente no poseen libre albedrío. Realmente no pueden tomar sus propias elecciones o decidir su propio destino. Significa que todas las personas simplemente están desempeñando un rol predeterminado en cada asunto que enfrentan — incluso cuando piensan que están tomando sus propias decisiones. En efecto, ¡el mundo entero es el escenario de Dios y todos los seres humanos no son otra cosa más que actores que interpretan una parte predeterminada!

¿Es esto cierto? ¿Es esto lo que realmente enseña la Biblia cuando hace referencia a la predestinación? ¿En realidad planificó Dios de forma previa cada pecado, cada acto de inmoralidad y cada crimen que alguna vez ha sido cometido? ¿Es Dios el autor de cada guerra, cada acto de desobediencia civil, de cada divorcio, cada suicidio, cada asesinato? ¿Planeó Dios por anticipado cada violación, cada acto de abuso infantil, cada mentira alguna vez dicha, cada vez que uno elige hacer trampa en sus impuestos sobre la renta? Entienda. Si Dios ya ha trazado el curso, con antelación a todo lo que alguna vez pasará, todos los actos de pecado e injusticia no pueden ser excluidos.

Ahora, dé vuelta a la moneda. ¿Ha predeterminado Dios cuáles personas le obedecerán? ¿Ha decidido Él de antemano quienes serán justos — y por lo tanto quienes se volverán cristianos y finalmente serán salvos? Si esto es verdad, tenemos que considerar al mismo tiempo si Él también ha decidido quienes estarán perdidos. ¿Y no pueden los “perdidos” elegir arrepentirse y ser salvos? ¿No pueden los salvos recaer, por elección, en el camino de vida que ocasionará que ellos se pierdan? Estas son preguntas importantes.

¿Falta algo? Sí, muchas cosas desde las páginas de la Biblia han sido pasadas por alto completamente. La doctrina de la predestinación ha estado envuelta en la ignorancia, la confusión e incomprensión por demasiado tiempo.

Debemos hacer algunas preguntas básicas. ¿Cuál es el plan de Dios? ¿Qué es exactamente lo que está haciendo Dios con la humanidad? ¿Está Él tratando de salvar a todos los hombres ahora? ¿Están todos los hombres sólo en la categoría de “perdidos” o de “salvos”? ¿Hay otras categorías que deben ser entendidas para captar apropiadamente el plan de Dios? ¿Dónde, entonces, encaja la verdad de la predestinación?

Estas son grandes preguntas. El no entender su respuesta correcta ha causado que millones se aflijan innecesariamente por los parientes quienes han muerto en un supuesto estado de “perdición” porque nunca aceptaron a Cristo como su Salvador.

No asuma jamás la exactitud de algún supuesto entendimiento acerca de un tema bíblico a menos que pueda probarlo desde las Escrituras. Con respecto a la predestinación, las personas han hecho dos suposiciones comunes — ninguna de las cuales es correcta. Han asumido que cada ser humano que alguna vez ha vivido está predestinado a estar “perdido” o ser “salvo” — o han reconocido correctamente que las personas tienen el poder de elegir su propio destino, pero han asumido que todas las personas sólo caen en una de estas dos posibles categorías.

Ambas posturas son erróneas. Están basadas en suposiciones falsas. La mayoría ha asumido que Dios está tratando ahora de salvar al mundo. La mayoría ha asumido que el rol — la misión — de la Iglesia es “conseguir salvar al mundo”. La mayoría también ha sido llevada a creer que Dios y el diablo se encuentran en un gran combate cuerpo a cuerpo por el destino del mundo. Es como si Dios estuviera tratando desesperadamente de salvar a las personas de las garras del diablo, y que el diablo, con igual desesperación, a cada momento está tratando de frustrar el plan de salvación de Dios. Por supuesto, el diablo ciertamente está esforzándose por engañar al mundo entero (Apo. 12:9). Él es ahora el dios de este mundo, buscando cegar a las personas a la maravillosa verdad del plan de Dios y el verdadero evangelio (II Cor. 4:4). Sin embargo, esto no significa que el plan de Dios éste, por un lado, fuera de Su control — perdiendo ante el diablo — o, por otro lado, que Su control significa predeterminar el destino de cada ser humano.

¿Es hoy el único día de salvación?

¿Es hoy la única oportunidad para que todos elijan o rechacen el cristianismo? ¿Deben todas las personas “decidir ahora” aceptar a Jesús como Señor y Salvador? ¿Es esto lo que enseña la Biblia? ¡La respuesta es un enfático NO! Si fuera sí, entonces Dios está fracasando miserablemente en Su lucha con el diablo por el control sobre el destino de la humanidad.

¡Considere! En 1920, cuando mi padre nació, había alrededor de 2 mil millones de personas en la tierra. Ahora hay más de 6 mil millones — y cada día más. Aproximadamente 2 mil millones, o una tercera parte, cree en el nombre de Jesucristo. Esto representa un total que incluye cada marca imaginable de las 2.000 diferentes formas de cristiandad profesa. Aproximadamente, otra tercera parte de la humanidad ha oído de Cristo, pero no lo ha aceptado y ni siquiera afirma seguirlo. Finalmente, la última tercera parte de todas las personas en la tierra no saben nada acerca de Cristo. Muchos en la India, África, Japón, China y partes de América del Sur y el Sudeste de Asia ni siquiera han oído de Cristo, y mucho menos saben quién fue Él, qué hizo, qué enseñó, etc. ¿Están ellos condenados a perderse, no habiendo tenido nunca una oportunidad de entender de qué se perdieron y por qué?

Cuando la Biblia habla del nombre de Cristo dice claramente: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Además, Romanos 10:13 declara que los hombres deben recurrir a este nombre para ser salvos. ¡Entienda! Todos aquellos que no se han rendido al Dios de la Biblia y no han aceptado a Jesús como su Salvador, ¡ciertamente no son salvos! Un sin número de miles de millones han muerto en esta condición. La mayoría ha asumido que la única otra opción para ellos es que se perdieron de la salvación y que Dios desde hace mucho tiempo predestinó esto para la vasta mayoría de los que alguna vez han vivido.

Por otro lado, si la guerra para ganar almas es como la presenta la mayoría de los ministros de la cristiandad profesa, entonces el diablo es mucho más fuerte — y mucho más eficaz — en su esfuerzo de lo que es Dios. Sea honesto y admita que esta es la única posibilidad restante, a menos que haya una tercera categoría que incluya a la vasta mayoría de las personas. ¡Pero debe ser una categoría que no ha sido reconocida!

¿Es Dios un monstruo que condenaría a la gran mayoría sin ofrecerles una oportunidad para la salvación? Esto, sin importar que sea creído de forma inconsciente, es lo que la mayoría ha concluido. Han asumido que relativamente sólo unos pocos han sido elegidos para recibir una oportunidad para entrar al reino de Dios. (Para aprender más acerca del reino de Dios, lea nuestro folleto gratuito ¿Qué es el Reino de Dios?)

Siete días milenarios

La parte central del plan de Dios abarca 7.000 años. Pocos han entendido esto. Muchos han entendido correctamente al menos algunos de los versículos que describen el reinado de 1.000 años de Cristo, el cual comenzará al momento de Su Regreso a la tierra con gran poder y gloria para gobernar con los santos (Apo. 20:4-6). Y si bien la mayoría sabe poco más que esto, no saben nada del hecho de que Dios ha asignado 6.000 años, o seis días milenarios de una “semana de siete días”, al dominio del hombre, previo al séptimo “día” de 1.000 años. El sexto “día” está a punto de concluir. Pronto, Satanás será atado (Apo. 20:2).

Sin embargo, él aún no ha sido atado. Cuando Cristo calificó para reemplazarlo (Mat. 4:1-11; Lucas 4:1-13) como el “dios de este mundo”, habiendo vencido el pecado, Él aseguró que pronto Satanás dejará de estar presente para engañar y confundir a la humanidad (Apo. 12:9; I Cor. 14:33). Pero, una vez más, debemos entender que él aún no ha sido atado y busca hacer todo, dentro del gran poder que sí posee, para frustrar el plan de Dios. Ciertamente ha engañado a sus ministros (II Cor. 11: 13-15) haciéndoles creer que Dios ha fracasado terriblemente en Su plan para salvar a la vasta mayoría. Pero es sólo por la autorización de Dios que Satanás tiene poder sobre este “presente siglo malo” (Gal. 1:4).

Dios no está perdiendo un combate cuerpo a cuerpo sobre el cual claramente tiene el pleno control. Él sabe exactamente lo que está haciendo, y la belleza de Su plan puede conocerse. Puede estar seguro que ningún Dios verdadero jamás escogería condenar a la vasta mayoría que alguna vez ha vivido sin darles una oportunidad plena para la salvación. Tal Dios no sería digno de ser seguido — Él sería un monstruo injusto cuyo principal negocio sería la condenación.

¡Debemos entender! La Biblia establece: “Mas oh amados. No ignoréis esto: que para el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día (II Ped. 3:8). Por supuesto, la mayoría de los personas son “ignorantes” no sólo de “esto”, sino también de casi todo lo que enseña la Biblia.

Sin embargo, este es un versículo fascinante.

Al hombre (bajo la dirección invisible de Satanás) se le ha dado seis días o 6.000 años, para probar sus propios caminos, gobiernos, religiones, filosofías, sistemas de valores y formas de educación. Él ha practicado el pecado — desobediencia a los mandamientos de Dios — por casi 6.000 años, bajo el dominio de Satanás. Luego, ha intentado tratar todos los efectos nocivos en vez de tratar la causa de haber quebrantado las leyes de Dios.

Dios está permitiendo que el hombre aprenda lecciones amargas. ¡La vasta mayoría, que nunca ha conocido la preciosa verdad de Dios, está teniendo que aprender que sus propios caminos no funcionan! (Lea nuestro folleto ¿Por qué el hombre no puede resolver sus problemas?)

Justo antes de que la humanidad esté a punto de borrase a sí misma de la tierra, a través de una combinación de armas de destrucción masiva y la irreversible contaminación de un planeta que tiene límites de cuánto puede soportar, ¡Cristo intervendrá y salvará a la humanidad de sí misma!

Continúe ahora con II de Pedro. Fíjese el versículo 9: “El Señor no retarda Su promesa… sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. ¿Notó usted que Dios quiere salvar a todos? Pablo, al hablar de Dios (Cristo) declara: “El cual, quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (I Tim. 2:4). Esa es la plena verdad de este versículo. Dios no está, y nunca ha estado, en el negocio de la “condenación masiva”.

Satanás ha proliferado muchas formas de religión falsa por toda la tierra. Él falsifica la verdad en un sinfín de maneras. Es un maestro del engaño y el fruto de sus esfuerzos se encuentra en todo nuestro alrededor. Sin embargo, va a venir un “descanso sabático” de 1.000 años. La humanidad descansará del pecado y del incesante engaño del diablo. Su tiempo pronto terminará. Él ahora, está más enojado que nunca.

Marcos 2:28 declara: “…el Hijo del hombre es Señor aun del día de reposo”. Satanás será atado durante este Día de Reposo milenario. Es vitalmente importante entender esta tremenda verdad. El dominio de Satanás llegará a su final y el mundo entero descansará del pecado cuando Cristo venga como Rey de reyes y Señor de señores. El Regreso de Cristo será examinado más a fondo después.

II Corintios 6:2 — ¡Terriblemente malentendido!

A menudo un versículo es citado para probar que ahora es la única oportunidad para que toda la humanidad alcance la salvación. Leamos este versículo casi universalmente malentendido: “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (II Cor. 6:2).

Es fundamental comprender que la palabra “el”, en la versión Reina Valera, no se encuentra en el texto original griego o hebreo. Los traductores la han añadido pensando que han ampliado el significado del versículo. En cambio, lo han enturbiado y confundido.

El apóstol Pablo en realidad está citando a Isaías 49:8: “Así dijo el Eterno: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé…”. Ni el griego de II Corintios 6:2 ni el hebreo de Isaías 49:8 contienen el articulo definido “el”.

La traducción de Knox refleja con mayor precisión el significado griego de la primera parte de II Corintios 6:2: “He respondido a vuestra oración, dice Él, en un [no el único] tiempo de perdón, os he traído ayuda en un [no el] día de salvación”.

Aquellos quienes leen mal este versículo no han considerado que si la salvación sólo estaba abierta durante el tiempo de Pablo, entonces ahora no está abierta para nadie — ¡incluyéndonos a usted y a mí! Así como Pablo vivió más de diecinueve siglos antes de nuestra era, no olvide que él también estaba citando un versículo que fue registrado muchos siglos antes de su tiempo. ¿A cuál era deberían ser asignadas estás dos referencias al versículo?

Sin duda es cierto que hoy es el único día de salvación para todos los que han sido llamados, que tienen sus mentes abiertas a la verdad de Dios. ¡No se puede eludir que todas estas personas están teniendo su oportunidad de salvación ahora! Una vez que las personas entienden la verdad (Santiago 4:17; Heb. 10:26), no hay vuelta atrás. Si Dios le está revelando Su verdad a usted en este tiempo — ¡entonces ahora debe actuar al respecto! Este es, entonces, “un” día de salvación para todos aquellos que están siendo llamados en la actualidad. No habrá una segunda oportunidad para las personas que rechazan la verdad de Dios.

El evangelio predicado como testimonio

En ningún lugar de la Biblia dijo Cristo o cualquier otra persona que el evangelio del reino debía ser predicado por Sus siervos con el propósito de convertir ahora al mundo entero. Trate de encontrar tales versículos. Usted verá que no hay ninguno.

Note Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Esta fue parte de la respuesta de Cristo a una pregunta en el versículo 3 del mismo capítulo. Y es en realidad una profecía de uno de los muchos grandes acontecimientos que precederán Su Segunda Venida. La referencia a “y entonces vendrá el fin” significa el fin de la era del dominio del hombre bajo la influencia del diablo. Pero no pase por alto la frase “para testimonio” en las palabras de Cristo. Él no dijo que el Evangelio sería predicado “para el propósito de convertir a toda la humanidad” o cualquier otra cosa parecida. Es esta Iglesia — La Iglesia de Dios Restaurada — la que está cumpliendo Mateo 24:14.

Pocos prestarán atención y responderán a la maravillosa verdad de Dios, puesta a disposición de ellos en esta era. Usted ha sido bendecido al leerla ahora. La mayoría ignorará la oportunidad de calificar para gobernar con Cristo sobre las naciones (Apo. 5:10; Mat. 5:5; Lucas 19:11-27). Leer la verdad de un folleto como éste, o de muchos otros que tenemos, resultará ser poco más que “para testimonio” a muchos, porque ellos no comprenderán la enorme importancia del plan de Dios y su potencial función en éste.

A pocos se les ha dado entendimiento ahora

Como se dijo, en esta era a muy pocos se les está dando verdadero entendimiento. Debido a que la mayoría ha asumido que entienden el propósito de Dios, ¡permanecen totalmente ciegos a la gran verdad de cuál es éste!

Le hago una pregunta. Todos los que conocen algo de la Biblia reconocen que Cristo pronunció muchos principios, puntos y verdades a través del uso de parábolas. ¿Por qué supone que Él lo hizo? ¿Acaso no ha sido usted inducido a creer que Él lo hizo para ilustrar Su propósito? Esto es lo que me enseñaron — y como la mayoría, ¡me lo creí todo por completo! Esta teoría es falsa. No es lo que la Biblia dice — ¡es un error! Más importante aún, la respuesta correcta revela una verdad vital.

Los discípulos de Cristo le hicieron esta misma pregunta. Fíjese: “Y entonces, acercándose los discípulos le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Él, respondiendo les dijo: Porque a vosotros os he dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les he dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (Mat. 13:10-13).

Este es un asombroso versículo. ¡Las implicaciones son impresionantes! Cristo declaró que Él realmente habló en parábolas para ocultar el significado de lo que estaba diciendo. Él explicó que los “misterios” del reino de Dios eran “dados” a unos y “no dados” a otros. Esto puede significar solamente que algunos son llamados ahora y otros permanecen ciegos. Sin embargo, Dios es perfecto. En muchos versículos, Él describe su justicia y equidad con toda la humanidad en todos los asuntos. Y hemos visto que Él no quiere “que ninguno perezca” y quisiera “que todos los hombres sean salvos”.

Considere la instrucción de Pablo a los Corintios: “Más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios… Pues mirad, hermanos vuestra vocación [a la que fue llamado], que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles” (I Cor. 1:24, 26).

Varias veces Pablo habla de un “llamamiento”. Están aquellos que son llamados y los que no lo son. Él explica que los que son llamados ahora por lo general no son los “sabios, poderosos y nobles”. La mayoría de aquellas personas no escucharían lo que Dios les dice, porque piensan que no lo necesitan a Él. Por ahora, Dios está dispuesto a dejarlos hacer lo que quieran y que aprendan lecciones amargas que luego les ayudarán a crecer y aprender más rápido, cuando Él los llame.

En Juan 6:44, y 65, Cristo declaró: “Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que Me envió, no le trajere; y Yo le resucitaré en el día postrero” y “…ninguno puede venir a Mí, si no le fuere dado del Padre”. Solamente a través del Espíritu de Dios puede alguien ser traído hacia la verdad de Dios y se le puede dar ésta. Sin este llamamiento, lo cual es este “traer a” o “darle” la verdad a una persona, “ninguno puede” venir a la verdad. Es así de simple.

No hay una segunda oportunidad

Ezequiel 37 revela una profecía acerca de a cuántos millones — de hecho miles de millones — se les dará una oportunidad completa para primero aprender, y luego actuar conforme, la verdad de Dios. Cesarán el engaño y la tentación constantes del diablo a la humanidad cuando él esté atado. A todos aquellos que parecían haber muerto “sin una oportunidad” se les darán su primera oportunidad de aprender la verdad. Algunos han interpretado esto como una “segunda oportunidad”. Hemos sido acusados de creer la doctrina de una segunda oportunidad. Pero esta será la primera oportunidad — la primera ocasión — para que muchos sean llamados.

Si las personas no conocen la verdad de Dios, ¿cómo podrían ser juzgados por haberla rechazado o desobedecido? ¿En base a qué podría Dios condenar a alguien que nunca supo que lo que estaba haciendo estaba mal o era un pecado? ¿Qué dice realmente la Biblia sobre este asunto fundamental?

¡Considere! Santiago 4:17 declara: “Y al que sabe hacer lo bueno [la ley de Dios: Rom. 7:12], y no lo hace, le es pecado”. La clave es el conocimiento — lo que uno sabe sobre lo correcto y lo incorrecto — que le da a Dios una base para evaluar qué tanto una persona se ha rendido a Él o no.

Además, Hebreos 10:26-27 declara: “Porque si pecáramos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios [de Dios]”. No hay ningún malentendido en este sencillo versículo. Pecar voluntariamente en contra de Dios solamente puede ocurrir “después” que uno ha “recibido el conocimiento de la verdad” — o después de haber sido llamado por Dios para entender Su plan. Una vez más, es evidente que Dios considera lo que usted hace con lo que sabe como el estándar para medir la conducta cristiana.

Con el fin de que Cristo hiciera claro su punto, a menudo tuvo que hablarles con toda franqueza a los fariseos. Note: “Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (Juan 9:41). Después, en Juan 15:22, Él agregó: “Si Yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado [Cristo les había dado conocimiento — Él “les había hablado”], no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa [o como dice al margen: pretexto] por su pecado”. Este es un fuerte lenguaje acerca de la importancia de tener verdadero conocimiento y usarlo apropiadamente.

No es de extrañar que Cristo también dijo: “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no se preparó, ni hizo conforme a Su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lucas 12:47). Están aquellos quienes conocen la voluntad de Dios y aquellos que no. El castigo será aplicado de acuerdo a quien entendió, y quien no entendió, lo que era requerido de ellos.

La Biblia establece: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios [la verdadera Iglesia de Dios]; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios?” (I Pedro 4:17). Es la Iglesia de Dios, y no el mundo en general, la que ahora está siendo juzgada. Los cristianos deben reconocer que tiene que estar preocupados acerca de sus propias acciones en este tiempo. Dios está evaluando, valorando, su conducta diaria. (Véase el recuadro).

La mayoría en el mundo de hoy simplemente no entiende el Plan de Dios. Todavía no se les ha sido mostrado. Ellos no captan lo que Dios está haciendo con la humanidad — ya sea individual o colectivamente. Las cosas espirituales no se pueden discernir a través de los cinco sentidos físicos (I Cor. 2:9-11). El mundo está ciego y permanecerá así hasta que Dios le revele Su verdad a todos — en el momento cuando les sea “dado” a todos entender, en vez de sólo a algunos pocos. Dios no es un padre tan injusto y cruel como para condenar a Sus hijos cuando no les ha dicho que espera de ellos, como tampoco un padre humano castigaría a un hijo cuando al niño nunca se le dijo lo que se esperaba de él. ¡Esto sería sumamente injusto!

Recuerde, ya que todos deben recibir una oportunidad para que “procedan al arrepentimiento”, entonces esta era presente no puede ser el tiempo cuando Dios esté buscando salvar a todos los seres humanos. Y recuerde, si lo es, entonces, Él está fracasando en una gran escala en el más importante esfuerzo que alguna vez haya emprendido. ¡Algún día toda la humanidad llegará a entender completamente la belleza del plan de Dios y el porqué el mundo debe estar cegado en este tiempo! ¡Pero usted puede entender este plan ahora!

Todo Israel cegado — luego salvo

Todo el capítulo once de Romanos ofrece mucho entendimiento de cómo estos ciegos de ahora serán salvos más adelante. Este capítulo inspirador debería ser estudiado cuidadosamente. Ahora lo examinaremos brevemente.

Ahí habla de todas las tribus de Israel. Sin embargo, casi nadie entiende quienes son las tribus de Israel. Ellos suponen que los judíos, sólo una tribu de las doce, constituyen todo el Israel de hoy. Debido a que muchos judíos han continuado, hasta cierto grado, guardando de forma imprecisa el Día de Reposo de Dios y sus fiestas anuales, ellos han retenido su identidad de una manera que las otras tribus la han perdido.

Romanos 11 describe como Dios un día llamará y salvará a todas las doce tribus de Israel. El versículo 26 declara, “Y luego, todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, [el pronto venidero Jesucristo], que apartará de Jacob la impiedad”.

A las naciones modernas (tribus que crecieron) de Israel aún no se les ha removido la impiedad de su condición espiritual. Pronto se les removerá. Ahora están cegados. Pronto verán.

La parábola de las minas

Una parábola de vital importancia ilustra la responsabilidad del cristiano para crecer, si él o ella ha de entrar al reino de Dios. En Lucas 19:11-27, Cristo se comparó a Sí mismo a un Hombre Noble quien fue a un “país lejano”, un tipo de unirse al Padre en el cielo por casi 2.000 años, hasta Su Regreso. Los discípulos creían que el reino de Dios se “manifestaría inmediatamente”, y Cristo quería ilustrar que pasaría mucho tiempo antes que esto sucediera.

El “Hombre Noble” de la parábola instruyó a Sus “diez siervos” (un tipo de los cristianos siendo llamados por Dios a salir de este mundo) a incrementar el valor de una “mina” (dinero) que Él le dio a cada uno de ellos para la inversión. La mina en realidad representa una especie de unida simbólica de riqueza o valor espiritual básico. Recuerde que fue una parábola, así que Cristo no estaba refiriéndose a ninguna clase de dinero literal. Él les dijo a Sus siervos: “Negociad entre tanto que vengo” — o “aumentar” la mina a más dinero. Mientras el Hombre Noble estaba ausente, varios de los siervos dijeron: “No queremos que éste reine sobre nosotros”. Es importante entender la intención de está declaración.

Estos “conciudadanos” entendieron que el Hombre Noble (Cristo) venía a reinar en la tierra. No querían saber nada de esto y rechazaron Su gobierno (reinado) sobre ellos — y, por lo tanto, su parte futura en éste (vs. 27). Entendieron que el reino de Dios sería un gobierno reinando sobre la tierra. Recuerde, la parábola había comenzado con el Hombre Noble (Cristo) yendo al cielo para “recibir un reino y volver”.

Al regreso del Hombre Noble, Él llamó a cada uno de los siervos ante Su presencia para que le rindieran cuentas de cómo cada uno había incrementado la mina que se le había dado. Algunos habían ganado cinco minas, otros diez, etc., pero uno de los siervos había enterrado su mina en la tierra y no produjo nada con ésta. Cristo quería saber cuánto “había negociado cada uno” mientras Él había estado ausente.

El primer siervo había ganado diez minas y Cristo explicó su recompensa al decir “buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (vs.17). El siervo que había ganado cinco minas fue puesto “sobre cinco ciudades”. Debido a que el segundo siervo produjo sólo la mitad, su recompensa fue la mitad de grande. Así que, a estos hombres se les dio “autoridad” — fueron puestos en una posición de gran soberanía — “sobre ciudades”. Su recompensa fue “reinar” con Cristo (Judas 14) en Su reino de dominio mundial.

El siervo que enterró su mina en un pañuelo había desperdiciado una gran oportunidad de calificar para gobernar en el reino de Dios: “Entonces Él [el Hombre Noble, Jesús] le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo” (Lucas 19:22). Este siervo no había crecido. Él no había producido nada con su vida y no había calificado para gobernar sobre ciudades en el reino de Dios. Cristo dio la recompensa del mal siervo al que había ganado diez minas — de manera que este último tuvo aún más que su propia recompensa. Las ciudades que la conducta de este hombre le había hecho perder tendrían que ser gobernadas por alguien. De lo contrario, serían excluidas, sin que a ningún gobernante tuviera autoridad sobre ellas.

A nadie se le dará autoridad antes que haya demostrado que puede ser gobernado. Nadie puede ser parte del gobierno de alcance mundial de Dios a menos que haya aprendido a someterse al gobierno de Dios y a ser gobernado por Dios y Jesucristo en esta vida. Esta es la lección de suma importancia de la parábola de las minas.

¿Ahora qué hará usted? ¿Hará firme su vocación y elección (I Ped. 1:10)? ¿Va a crecer, calificar y desarrollarse en carácter espiritual — ganar más minas que cuando empezó? ¿Obtendrá Dios un “rendimiento” sobre Su inversión en usted? ¿O enterrará su mina, y con ésta su oportunidad de gobernar y de enseñar en el reino de Dios?

Muchos cientos de millones de israelitas, del pasado, del presente y del futuro, pronto llegarán a entender el glorioso propósito del plan de Dios. A pesar que viene pronto, ese tiempo no está aquí. Dios ahora no está trabajando con las naciones de Israel. Ellos no están recibiendo su oportunidad de salvación. Parte de la razón es explicada en Romanos 11:25, donde Pablo advierte a los romanos gentiles a tener cuidado: “Porque no quiero hermanos que ignoréis este misterio, para que seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”. La mayoría es “ignorante” del plan de Dios, pero puede ser que Él no quiere que usted sea ignorante de este “misterio”.

Dios primero está tratando con muchos gentiles en esta era, junto con muchos israelitas físicos esparcidos por las naciones. ¡Pero en el futuro Él lidiará con “todo Israel” a fin de que ellos sean salvos! Y veremos que también se ocupará de todas las naciones gentiles.

El llamado y propósito cristiano

El tema de la predestinación y el plan de Dios no estarían completos sin alguna explicación considerable del porqué Dios sólo está llamando ahora a unos pocos hacia Su verdad. Debemos preguntar, ¿por qué — con qué propósito — Dios está llamando a unos pocos en este tiempo? Ya hemos establecido que Él no está tratando de salvar a todo el mundo en la actualidad. Entonces, ¿qué está haciendo?

La mayoría de los cristianos profesos creen que cuando mueren “irán al cielo”. Si bien este ha sido un lindo pensamiento para millones, no es bíblico — ¡y nunca ha sido el plan de Dios! El propósito de Dios para la humanidad es muy superior, infinitamente más glorioso. Implica reinar — gobernar — con Cristo. Muchos versículos aclaran esta verdad para todos aquellos cuyos ojos Dios está abriendo.

El cristiano está en entrenamiento para convertirse en un maestro en el mundo de mañana. Él o ella es alguien que va a guiar, dirigir, gobernar y enseñar, comenzando con todos los que estén vivos al Regreso de Cristo. Solamente en ese momento todo Israel y, poco después, el resto del mundo, comenzarán a ser salvos.

Mientras tanto, los cristianos se están entrenando para ser aquellos que entrenarán a otros. Se les está enseñando a ser maestros. Están aprendiendo a recibir dirección de parte de Dios en Su Palabra y a través de Su Iglesia, de manera que más tarde estén calificados para dar dirección. Ellos están aprendiendo a ser gobernados ahora por Dios, para que así puedan reinar y gobernar con Cristo después.

Pedro declaró a los cristianos que deben “…crecer en la gracia y el conocimiento de… Jesucristo” (II Ped. 3:18). Los cristianos no simplemente aceptan a Jesús y creen que “una vez salvos, siempre salvos”. Ellos saben que deben “crecer” y “vencer” para que les sea dada “autoridad sobre las naciones” (Apo. 2:26-27). Es en este tiempo de vida que un verdadero cristiano califica para recibir gran poder. Fíjese: “Al que venciere, le daré que se siente Conmigo en Mi trono, así como Yo he vencido, y me he sentado con Mi Padre en Su trono” (3:21).

Dios no puede dar poder a quienes no han aprendido cómo utilizarlo. Él tiene que asegurarse primero de que no se abusará del poder. Un verdadero cristiano estudia la palabra de Dios en forma regular para entender todos los caminos y leyes de Dios. También ora todos los días, de rodillas, derramando sus necesidades y preocupaciones de un modo ferviente (Santiago 5:16), en plena confianza de que Dios está escuchándole, guiándole y contestándole en su vida cotidiana.

Un cristiano “busca primeramente el reino de Dios” (Mat. 6:33), sabiendo que todos sus afanes y preocupaciones cotidianos serán atendidos. Él debe recordar crecer y vencer porque está calificando para un día dirigir a grandes cantidades de personas.

Cuando el momento llegue para que “todo Israel sea salvo” (Rom. 11:26), Dios debe tener un equipo de santos resucitados (Judas 14-15) ya preparados para ser parte del gran proceso revelador para los millones que están cegados y de quienes se profetizó que entonces verán la verdad de Dios. Dios explica esto en Romanos 11:31. Cuando habla del Israel cegado, Pablo escribió: “Así también éstos ahora han sido desobedientes, [margen: no creyeron], para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.

Es a través de la misericordia de Dios, obrando en los pocos que están calificando para gobernar y enseñar como reyes y sacerdotes (Apo. 5:10), que otros eventualmente tendrán la oportunidad de aprender la misma preciosa verdad. Esto se debe a que aquellos que reciben misericordia ahora extenderán misericordia a las masas de Israel y al resto del mundo después. ¡Qué asombrosa oportunidad para aquellos a quienes Dios está llamando ahora a Su verdad!

Cuando Dios llame a las masas

Recuerde que dos tercios de quienes viven hoy en día ni siquiera son cristianos profesos, y la mitad de esta cifra no está familiarizada con el nombre de Jesucristo en absoluto. Si se predijo que “todo Israel” será salvo, ¿qué hay de los muchos cientos de millones y miles de millones que alguna vez han vivido, desde el tiempo de Adán? ¿Recibirán también una oportunidad? ¿Cuándo reciben ellos su oportunidad? Una serie de escrituras importantes deben ser consideradas.

El profeta Daniel revela el alcance del gobierno de Cristo a Su Regreso. Daniel 7:14 habla de Cristo viniendo a gobernar: “… todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; Su dominio es dominio eterno”. El versículo 18 explica la función de los santos quienes “recibirán” y “poseerán el reino” con Cristo. Mientras que el versículo 22 confirma esto aún más, el versículo 27 declara, “y todos los dominios [gobernantes] le servirán y obedecerán [a Cristo]”. Cuando son colocados juntos estos versículos se ve que el reino de Dios abarca toda la tierra. Todas las naciones están incluidas bajo su autoridad. ¡Los santos de hoy día están en entrenamiento para un gran poder!

Varios pasajes hablan del tiempo cuando todos los gentiles quienes nunca han escuchado del nombre de Cristo recibirán una oportunidad de salvación. Examinemos varios.

Note en Isaías: “Porque he aquí que el Eterno vendrá con fuego, y Sus carros como torbellino, para descargar Su ira con furor [las últimas plagas]... Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud [naciones gentiles]… y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de Mí, ni vieron Mi gloria; y publicarán Mi gloria entre las naciones (66:15,19). Verdaderamente, la mayoría hoy en día, “no oyeron de [Cristo], ni vieron [Su] gloria”.

El libro de Miqueas describe el tiempo cuando a todas las naciones, ciertamente incluyendo a todos los gentiles, se les enseñarán — e incluso buscarán que se les enseñen — los caminos y verdades de Dios: “Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en Sus caminos, y andaremos por Sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno (4:2)”.

No hay ningún malentendido de la claridad de está profecía. Las naciones de la tierra buscarán al verdadero Dios por primera vez en la historia. La magnitud de las verdaderas conversiones no tendrá precedentes.

Ahora regrese a Isaías 11: 9-11: “No harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento del Eterno, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, [Cristo es la raíz de Isaí] será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que el Eterno alzará otra vez Su mano para recobrar el remanente de Su pueblo que aún quede…”

Este versículo confirma aún más que las naciones de la tierra buscarán a Dios. El verdadero conocimiento de la forma correcta de vivir cubrirá por completo a la tierra. Este versículo es claro. Es claro también que ahora la tierra no está cubierta por la verdad de Dios. Solamente cuando esto suceda todas las naciones tendrán una oportunidad de entender aquello a lo cual ahora están cegadas. ¡Estas profecías contienen una maravillosa imagen del entendimiento universal y la eliminación de la ignorancia, la confusión y el terrible desacuerdo religioso tan frecuentes hoy en día en la tierra!

Estos últimos versículos anteriores muestran que todas las naciones buscarán a Cristo como su Libertador. Tome tiempo para leer todo este capítulo. Éste describe un tiempo de paz universal, donde incluso el temperamento de los animales será cambiado dramáticamente de su actual naturaleza agresiva y peligrosa.

La resurrección de los muertos

La Biblia enseña que la resurrección de los muertos se acerca. Si bien muchos están familiarizados con este término, pocos saben lo que significa o cuándo ocurrirá — o quienes estarán incluidos en ésta. Estas preguntas deben ser entendidas para comprender apropiadamente el plan de Dios.

Pablo habló del tiempo cuando los verdaderos cristianos serán resucitados. La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. Sólo aquellos que han nacido del Espíritu — compuestos de Espíritu — estarán en el reino de Dios. (Primero, lea cuidadosamente Juan 3:6). Ahora note como Pablo explica el momento cuando todos los verdaderos cristianos que alguna vez vivieron serán resucitados de entre los muertos: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta [al momento del Regreso de Cristo]; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (I Cor. 15:50-52).

A Su Regreso, todos los verdaderos seguidores de Cristo que han muerto serán resucitados a una nueva vida gloriosa, gobernando toda la tierra con Él. También lea un relato paralelo en I Tesalonicenses 4:13-14. Estos versículos describen a los santos elevándose para encontrase con Cristo en el aire de modo que en realidad regresarán con Él a la tierra. Los santos estarán compuestos de espíritu, como los miembros de la Familia de Dios que gobernará mundialmente. Otros versículos aclaran esto aún más.

Todos los que alguna vez han vivido serán resucitados — pero no todos al mismo tiempo. Esta fase del plan de Dios comenzará con la resurrección de los santos a la inmortalidad y la vida eterna al Regreso de Cristo. Sin embargo, otra resurrección ocurre más tarde, la cual incluye a todos aquellos que alguna vez han vivido durante todas las eras. Note: “De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán… No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación [del griego: juicio, no condenación o perdición]” (Juan 5:25, 28-29).

¿Ha notado usted que Cristo dijo que “todos” los que están en los sepulcros saldrán? ¡Todos significa todos! Si, como hemos visto, el juicio está ahora sobre la casa de Dios (la Iglesia), entonces esto describe un momento diferente cuando el proceso y tiempo del juicio ocurre para todas las personas. Y justo como el juicio de la Iglesia ciertamente no podría estar refiriéndose a Dios condenándola, lo mismo sucede con el tiempo de juicio para todo el mundo.

Otra escritura importante y extensa debe ser leída aquí. Se encuentra en Mateo 11:21-25. Léala despacio y con cuidado, enfocándose en las referencias de varias ciudades famosas del pasado entrando en “el día del juicio”: “Ay de ti, Corazín! Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños”.

Verdaderamente, este conocimiento está oculto para la mayoría.

Del único modo que estas ciudades pueden ser juzgadas en el futuro es si ocurre una resurrección general de las personas de eras anteriores — para un “día del juicio”. No hay ningún otro significado posible para esta escritura.

Cristo, a Su Regreso, vendrá a sentarse por siempre en el mismo trono de David (Lucas 1:32). Zacarías 14:1-4 también describe el momento preciso de la llegada de Cristo a la tierra, cuando Sus pies tocan el Monte de los Olivos. Es en este momento que Cristo derrota a los ejércitos de la tierra, los cuales se le oponen a Su Regreso. Tome tiempo para leer estos versículos.

Note lo que sucede al principio del gobierno milenario de Cristo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará en Su trono de gloria, y serán reunidas delante de Él todas las naciones [gentiles e israelitas]; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a Su derecha, y los cabritos a Su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: Venid, benditos de Mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros… Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno…” (Mat. 25:31-34, 41).

Esta es una notable serie de escrituras, que ofrecen mucho entendimiento sobre la forma en que se desarrollará el plan de Dios a medida que Él trabaja con todas las naciones. Aquellos quienes servían a Dios (las ovejas a la derecha) “heredan el reino”. Recuerde de I Corintios 15:50 que la carne y la sangre no pueden heredar el reino. Así que estos son espíritus inmortales que ahora están gobernando con Cristo sobre todas las naciones. Esta parábola de las ovejas y los cabritos ilustra un proceso de Cristo trabajando cuidadosamente con todas las personas en la tierra y separándolas en aquellas quienes “heredan el reino” y aquellas quienes eventualmente eligen un camino de vida que conduce a ser maldecido con “fuego eterno”. (Lea nuestro folleto gratuito La verdad acerca del infierno para aprender lo que la Biblia realmente dice sobre este tema.)

Dos cosechas

Hemos acabado de describir dos tiempos separados en el plan de Dios para cosechar a toda la humanidad dentro de Su reino. Los siete Días Santos anuales de Dios describen Su plan y son un ensayo anual de su significado para que así el cristiano nunca se olvide de lo que Dios está llevando a cabo en la tierra.

En el antiguo Israel, ahora llamado Palestina, había una cosecha de granos a principios de primavera. La Fiesta de Pentecostés describe esta primera, pequeña y preliminar cosecha “primaveral” de cristianos, la cual precede la gran cosecha de “otoño” predicha a llegar después cuando Dios llame y juzgue a toda la humanidad como Él lo está haciendo ahora con la Iglesia.

El apóstol Santiago escribió que los cristianos hoy en día son “primicias de Sus criaturas” (San. 1:18). ¡Ellos son aquellos quienes están en entrenamiento para ser reyes y sacerdotes (gobernantes y maestros) sobre todas las personas en el mundo de mañana!

¿Qué significa exactamente la predestinación?

Ya es hora de responder a esta importante pregunta. Hemos visto claramente que la predestinación no significa que Dios ha determinado por adelantado el destino de todos los seres humanos — que el curso entero de sus vidas ha sido decidido para ellos. Esto no significa que todos los seres humanos que alguna vez han vivido fueron elegidos para estar perdidos o ser salvos. Esto ahora debería ser abundantemente claro.

Entonces, ¿qué significa la predestinación?

Hay solamente cuatro lugares donde la versión Reina Valera de la Biblia usa la palabra “predestinó” o “predestinado”. Así que, ciertamente debemos admitir que la palabra está en la Biblia. Es sólo su significado el que aún es incierto. Leamos los cuatro versículos y luego volvamos a ellos para la explicación.

Los dos primeros lugares están en Efesios 1:4-5 y 1:11-12: “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados [del griego: filiación] hijos Suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad… En Él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de Su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo”.

Los otros dos lugares están en Romanos 8:28-30: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció [primer paso], también los predestinó [segundo paso] para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó [tercer paso]; y a los que llamó, a éstos también justificó [cuarto paso]; y a los que justificó, a éstos también glorificó [quinto paso]”.

Ya podemos llegar a dos conclusiones. ¿Ha visto usted algo sobre personas siendo predestinadas a estar “perdidas” o ser “salvas”? Enfáticamente, ¡NO! Esta idea simplemente no está allí y cualquier lectura honesta de las escrituras no puede hacer que diga esto. No hay referencia a que alguien tenga su destino predestinado a través de alguna supuesta doctrina sobre la predestinación.

¿Cuándo decidió Dios llamar a aquellos quienes están vivos en esta era?

Ahora note II Timoteo 1:9: “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”. Este versículo sí nos dice que Dios decidió llamar a algunos en esta era “antes de los tiempos de los siglos”. Esto contesta la pregunta de cuándo Dios eligió llamarnos pero Efesios 1:5 explica cuál fue el propósito de nuestro llamamiento.

Efesios 1:5 dice: “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos [Griego: espíritu de filiación]”, y el versículo 11 añade, “habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas”. ¡Estos dos versículos, junto con II Timoteo 1:9, dejan absolutamente claro que Dios ha predestinado a ciertas personas para el propósito de convertirse en hijos de Dios! Aquí no hay nada sobre ser predestinado a estar perdido o, si vamos al caso, ser salvo — aunque la salvación es descrita aquí como el propósito ofrecido a las personas que Dios llama.

Note cuidadosamente el versículo 12 y la frase “sido predestinados… a fin de que seamos para alabanza de Su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo”. Pablo está registrando el hecho de que Dios ahora está cosechando unas pocas “primicias” — de aquellos “que primeramente esperábamos en Cristo”. El mundo vendrá en segundo lugar, ¡pero unos pocos están siendo llamados y entrenados ahora para ser los primeros en el plan de Dios! Este es un entendimiento asombroso y maravilloso. ¿Comprende esto? ¿Puede ver el potencial dentro de este entendimiento de cómo Dios podría usarlo a usted?

Romanos 8 requiere una explicación más detallada. En realidad describe cinco pasos o etapas separados a medida que Dios trabaja con un cristiano desde el mismo principio hasta llegar a la finalización de su salvación. “Conocer antes” simplemente significa conocer desde antes. No hay nada misterioso en la palabra y, por supuesto, Dios sí nos conocía a nosotros antes que lo conociéramos a Él. En algún punto en el examen y conocimiento previo de Dios de cualquier persona en particular, Él predestina, o determina, que esa persona sea “llamada”. Cuando llega el tiempo predestinado de Dios, Él llama a la persona. Ahora la persona llega a conocer quién es Dios (recuerde, Dios lo “conoció antes”, conocía al que fue llamado antes que él se diese cuenta) porque Él se está revelando a sí mismo durante el proceso de llamamiento. Si una persona responde al llamado, y se convierte, entonces es ‘justificada” — perdonada de sus pecados y hecha justa ante Dios. Del mismo modo, si la persona continua sometiéndose a Dios durante toda la vida de él o ella, esto dará lugar a la “glorificación” — la salvación. Estos son los cinco pasos que describen cómo Dios trabaja con cada persona — conocer antes, predestinar, llamar, justificar y glorificar.

Por lo tanto, el tema de la predestinación no tiene absolutamente nada que ver con ser salvo o estar perdido, pero sí con ser llamado. Más específicamente, tiene que ver con aquellos que son llamados primero.

Así que entonces, Dios decidió hace mucho tiempo (“antes de los tiempos de los siglos”) llamar a un grupo, durante un período de 6.000 años, para ser entrenado para gobernar con Cristo. Él no sabía sus nombres de antemano o Él habría tenido que ocasionar toda la fornicación, violación, incesto y matrimonio interracial que, hasta cierto grado, habrían estado involucrados en los 6.000 años de eventos requeridos para producir a cualquier persona en particular. Dios determinó llamar a lo débil, necio, vil y menospreciado de este mundo para “avergonzar a los sabios… [y a lo] fuerte” que Dios llamará después (I Cor. 1:26-29).

Usted tiene una elección

Dios, a través de Moisés, le dijo al antiguo Israel que ellos tenían una elección con respecto a obedecerle a Él o no. Note: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deut. 30:19). Dios no se burla de las personas o de las naciones. Él no enjuiciaría a todos aquellos que “no escogieron el temor del Eterno” (Prov.1:29) si realmente no tuvieran ningún poder para tomar esta elección.

Usted tiene el poder de elegir (Deut. 30:18-19). ¿Cuál será su elección?

El juicio ahora está sobre la Iglesia

Para concluir su folleto de PREDESTINACIÓN — ¿Lo enseña la Biblia?, Herbert W. Armstrong resumió la enseñanza correcta de la Biblia acerca de la predestinación:

“Dios no decide por usted, de antemano, si será salvo o estará perdido. Él decidió con mucha antelación a quienes llamaría en este primer llamamiento, para ser un rey o un sacerdote en Su Reino — para tener parte en la salvación de otros”.

“Cuan maravillosos son los caminos de Dios, cuando Él abre nuestro entendimiento para revelárnoslos”.

“Afirmemos nuestra vocación y elección final. No nos aflijamos por los seres queridos fallecidos que probablemente no fueron llamados, en esta vida. Dios es capaz de levantarlos nuevamente. Ellos se levantarán en el Juicio del Gran Trono Blanco. Y en ese juicio, el libro de la vida será abierto, y entonces muchos la encontrarán. El juicio, ahora, está sobre la verdadera Iglesia de Dios — aquellos que ahora son llamados (I Ped. 4:17). ¡Y luego nosotros hemos de juzgar al mundo!”

“La abrumadora mayoría en la tierra hoy en día no es salva ni está perdida. Su oportunidad aún no ha llegado. Este no es su tiempo. Pero se acerca tan ciertamente como la Palabra de Dios es verdadera”.

“Esta no es la era en que Cristo está contendiendo desesperadamente contra Satanás en cuanto a si toda la humanidad será salva o estará perdida. Si ahora se tratara, como la mayoría parece creer, de una controversia por las almas, entre Cristo y Satanás, entonces indudablemente Satanás está ganando la contienda, y ésta sería una contienda desigual”.

“Pero Satanás no es más poderoso que Dios. Ahora nos acercamos al final del sexto día laborable de la semana de Satanás. Pronto vendrá el ‘Día de Reposo para el Eterno tu Dios’. Satanás será encadenado, ¡Cristo gobernará — predicará y salvará!”

Tal vez desee leer: