¿Cuál es el VERDADERO EVANGELIO?

Por David C. Pack

¡Jesús y los apóstoles predicaron el “evangelio”! ¿Pero cuál evangelio? ¿Lo sabe usted? ¿Fue acaso el mismo evangelio que Pablo predicó a los gentiles? Siendo así; ¿qué significa la palabra “evangelio”? ¡He aquí las respuestas desde su propia Biblia!

Jesús ordenó: “Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mar. 1:15). ¿Pero qué es exactamente en lo que nosotros — o USTED — se supone debemos creer? Simplemente ¿cuál es el verdadero evangelio? ¿Usted lo conoce? Tenga cuidado de asumir que lo sabe. Por ejemplo ¿Acaso Cristo enseñó el mismo evangelio que Pablo predicó a los gentiles? En todo caso, ¿qué significa la palabra “evangelio”?

¡La inmensa mayoría quienes profesan el cristianismo, no saben las respuestas vitales de estas elementales preguntas — tan importantes — y muchas otras relacionadas con el verdadero evangelio de la Biblia! ¡Esto es porque el conocimiento de lo que realmente es el evangelio ha sido ocultado al mundo durante siglos!

Cristo, en su primera venida, vino como un vocero de noticias del primer siglo, anunciando por adelantado las buenas nuevas de los asombrosos eventos que están por ocurrir más allá del horizonte y todas las malas noticias que están ocurriendo a lo largo del mundo de hoy. Estas noticias culminantes lo involucran a usted — ¡y en el futuro a cada ser humano sobre la tierra!

¡Seis libros nuevos relacionados con la religión son publicados cada día en los Estados Unidos de América, y existen más de dos mil diferentes religiones! Sin embargo; jamás ha habido tanta confusión y desacuerdo con las respuestas a los problemas de la humanidad. Los problemas, las aflicciones, los males y las dificultades del género humano de toda índole se están multiplicando. La paz mundial es más difícil de encontrar ahora que nunca antes. ¿Por qué?

¿Porqué hay tanto conocimiento disponible para la humanidad, y no obstante existe tanta ignorancia acerca de la verdad de las respuestas a las GRANDES interrogantes de la vida?

¡Todo esto está relacionado con el evangelio!

Apocalipsis 12:9 revela: “Satanás…engaña al mundo entero” ¡Qué declaración más asombrosa! ¿Usted lo cree? ¡Si esto es verdad, por implicación ciertamente se aplicaría a un tema tan crucial como lo es el significado y el entendimiento correcto del evangelio!

Muchos evangelios falsos

Casi todos creen que el evangelio es acerca de la persona de Jesucristo. Ciertamente, Cristo juega un papel extremadamente importante y central en la cristiandad, pero Él no es el evangelio. La Biblia muestra que Jesús es mencionado junto con el evangelio. Una vez más, su papel es importantísimo. Pero Él NO es el evangelio.

Algunos proclaman un “evangelio de salvación”, otros un “evangelio de gracia”. Aún otros creen en un “evangelio de milagros” o en un “evangelio social”. Más aún; otros piensan en un “evangelio de alimentos”, “sanación” o de “fe”. Y hay algunos quienes simplemente piensan en un “evangelio musical” cuando oyen esta palabra. ¡Todas estas ideas creadas por el hombre, nos revelan que ignoran la verdad descrita en la Biblia!

Veamos nuevamente el relato de Marcos: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios”. Este es el evangelio que Jesús predicó; y lo hizo en el mismo contexto: “Arrepentíos, y creed en el evangelio.” ¿Qué evangelio?…el “evangelio del reino de Dios”.

El versículo 1 de Marcos hace referencia a este mensaje cuando declara: “El principio del evangelio de Jesucristo”. El evangelio de Jesucristo era acerca del REINO DE DIOS — ¡y ninguna otra cosa! Debemos creer en ese evangelio — y no una falsificación o sustituto ideados por el hombre.

Una fuerte advertencia de no pervertirlo

El presente tema es tan importante, que Dios inspiró al apóstol Pablo a dar esta advertencia a los Gálatas de esa época y ahora, a nosotros:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos predicado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si algún hombre os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gal. 1:6-9).

¡Esta es una declaración muy directa — y una fuerte advertencia para todos los que la lleguen a considerar!

Un poco más adelante, Pablo enfatizó su esperanza en que la “verdad del evangelio permaneciese con vosotros” (2:5). ¡Así que hay un sólo evangelio verdadero — y todos los otros son falsos!

Aunque algunos afirman que Pablo enseñó un evangelio adicional o diferente, es claro que él jamás lo hizo. Irónicamente, Dios usó a Pablo para que pronunciara una maldición sobre cualquier hombre, ángel o incluso un apóstol — que violase esta orden — y que advirtiera en contra de aquellos que enseñaran tales falsas enseñanzas; “Mas si aun nosotros [apóstoles]…os anunciamos otro evangelio diferente…sea anatema” (Gal. 1:8).

¡Qué escritura — y ADVERTENCIA — tan contundente!

Pablo explicó que a los apóstoles, se les fue encomendado por Dios preservar el verdadero evangelio. Note que en I Tesalonicenses 2:4 dice: “Sino que según fuimos aprobados (los apóstoles) por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones”.

Esta es una responsabilidad que no se debe tomar a la ligera. Los verdaderos ministros siempre deben enseñar lo que Dios ordena — no lo que agrade a los hombres (incluyendo a los “eruditos” de la Biblia). Así que no es posible ninguna afirmación de que Pablo enseñó un evangelio diferente o un segundo evangelio (casi siempre acerca de Cristo o de “paz”). ¡Si él hubiese hecho esto, literalmente estaría pronunciando una maldición sobre sí mismo!

Fue profetizado que Jesús traería el evangelio

En el Antiguo Testamento, se profetizó que Jesús vendría como un mensajero. Note lo que expresa Malaquías 3:1: “He aquí, Yo envío a Mi mensajero [Juan el Bautista], el cual preparará el camino delante de Mí (Cristo): y vendrá súbitamente el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

Cristo era el “mensajero” del evangelio, no el mensaje acerca de su persona. Y su mensaje es realmente la médula — la pieza central — a lo largo de toda la Biblia.

Ahora compare el pasaje de Malaquías con Lucas 16:16: “La ley y los profetas eran hasta Juan [únicamente las escrituras del Antiguo Testamento se habían predicado anteriormente]; desde entonces el REINO DE DIOS es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él”. Recuerde que en el libro de Marcos; Cristo predicó el “reino de Dios” y lo llamó el evangelio.

Lo que significa el término: “Evangelio”

La palabra evangelio en castellano, proviene del latín, evangelĭum, y que a su vez se origina del vocablo griego, evangelion (εαγγέλιον), que significa buenas nuevas. De igual forma la palabra reino, simplemente significa “gobierno”. Por tanto; es correcto decir que Cristo predicó “las buenas nuevas del gobierno de Dios”.

Aprenderemos el qué, quién, cuándo, dónde, por qué, y el cómo éstas buenas nuevas se relacionan con las más grandes profecías de la Biblia.

El reino de Dios es el tema dominante no solamente del Nuevo Testamento, sino de la Biblia entera. No obstante, por increíble que parezca, muy pocos saben algo o nada acerca del evangelio. Los ministros del mundo olvidan o jamás predican este evangelio. ¡Por consiguiente; virtualmente todo el mundo está en completa ignorancia de la única y más grande verdad descrita en la Palabra de Dios!

¿En cuántas ocasiones se nombra en la Biblia?

La palabra evangelio se encuentra poco más de 100 veces en la Biblia. Algunas ocasiones se menciona de manera aislada y algunas otras le sigue la frase: “del reino”. Otras veces incluye “del reino de Dios” o de la frase equivalente “del reino de los cielos”.

Notemos que dice: “de los cielos”, no “en el cielo”. Es el reino de los cielos y hay una gran diferencia entre ambas frases. Cuando decimos el reino de Dios la preposición significa que proviene de Él — y no que el reino de Dios está en Él — lo mismo aplica cuando decimos el reino (desciende) de los cielos y no que el reino estará en el cielo.

¡Haga suyo este punto crucial!

A lo largo del Nuevo Testamento, la palabra “reino” se menciona 27 veces; “el reino de Dios”, 75 veces y en 34 ocasiones, “el reino de los cielos”; todas estas expresiones claramente significan lo mismo y nos enfocan al mismo fin.

Lo que Pablo enseñó

Pablo predicó el reino de Dios a los gentiles. No obstante, algunos creen que él predicó un evangelio “diferente” — una vez más, ignorando que fue Pablo quien pronunció una maldición sobre cualquiera que hiciera tal cosa (Gal. 1:8-9). Si bien predicó el reino de Dios, observe en estas dos citas que se muestran a continuación en el libro de Hechos, que él no descuidó el papel de Cristo tocante al proceso de salvación.

Primeramente, Hechos 19:8 establece cuál evangelio predicó él: “Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios”. En muchas de sus epístolas, les enseñó acerca del reino, a las congregaciones gentiles. Su mensaje fue siempre el mismo. Pablo continuamente predicó, enseñó y se refirió al reino de Dios.

Después, Pablo declara en Hechos 20:25, 21: “… he pasado predicando el reino de Dios… acerca del arrepentimiento para con Dios, Y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”. Él predicó el mismo evangelio tanto a judíos como a gentiles.

Ahora observe que en Hechos 28:30-31 dice: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo”.

¡Lucas, el autor del libro de los Hechos, marca la diferencia entre predicar sobre el reino de Dios y predicar acerca de la persona de Jesucristo! ¡Aun cuando ambos aspectos son de vital importancia, evidentemente son temas separados!

En Hechos 8:12, Felipe, el diácono; también predicó acerca de estos dos mismos temas: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. Aquí vemos que Felipe no solamente predicó acerca del reino de Dios, sino que también diferenció la enseñanza acerca del papel de Jesucristo. Recuerde que el mensajero no es la esencia del mensaje.

Observe que estas personas en Samaria únicamente fueron bautizadas después de que “creyeron” en el mensaje verdadero — y no en alguna idea humana al respecto. Además, el nombre de Cristo se enseñó como un importantísimo, pero adicional entendimiento.

Jesús no es el evangelio. Sin embargo, va directamente de manera paralela al verdadero evangelio y cuando regrese y establezca su reino, gobernará al mundo entero. ¡No pierda esto de vista!

Finalmente, considere otro versículo donde Pablo mismo hizo una distinción entre el evangelio y la persona de Cristo. II Corintios 11:4 contiene esta enérgica advertencia: “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado…u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis. Pablo quería que los Corintios rechazaran a los falsos maestros y que se sostuvieran en lo que Él les había enseñado. El punto aquí es que Pablo distingue entre la enseñanza de un falso Jesús y la de un falso evangelio. Estos son — y siempre han sido — dos temas separados.

Algunos se confunden cuando leen I Corintios 15:1-4, y deducen que Pablo se contradice a sí mismo respecto a los otros pasajes que hemos visto al declarar que “el evangelio” (vs. 1) es “que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día” (vs. 3 y 4). Simplemente observe de manera sencilla, cómo el versículo 1 hace referencia a “el evangelio”, y que no está en contexto con la muerte de Cristo por nuestros pecados y con su sepultura (vs. 3 y 4). Leerlos de manera cuidadosa nos arroja este entendimiento. ¡Al comprenderlos correctamente, en lugar de decir que Cristo es el evangelio, este pasaje confirma lo opuesto, y respalda las citas en Hechos 8:12, 20:21-25, 28:31 y 2 Corintios 11:4!

Puesto que Jesús predicó “arrepentíos y creed el evangelio”, debe ahora ser claro por qué. Su papel siempre debe predicarse de manera conjunta con el reino de Dios, porque uno no puede entrar al reino a menos que comprenda y acepte que “Cristo murió por nuestros pecados” y que esa persona se ha arrepentido de ellos.

Pregúntese usted mismo: ¿Si Cristo ES el evangelio — es el reino de Dios — entonces por qué hablaron (cuatro veces) Pablo y Felipe acerca de esto como dos temas separados?

Todos los apóstoles predicaron este mismo evangelio

¿Qué evidencia hay de otros autores del Nuevo Testamento que predicaron este mismo mensaje? ¡Existe una evidencia descomunal!

El apóstol Pedro también predicó acerca del reino de Dios: “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro. 1:11). De manera semejante lo hizo el apóstol Santiago: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Santiago 2:5).

Todos los profetas de Dios predicaron el reino

Hechos 3:19-21 contiene una asombrosa declaración: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y Él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de todos sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Notemos que Pedro se refiere a la venida de Cristo (vs. 19) y a “la presencia del Señor”. El versículo 20 declara que Dios “enviará a Jesucristo”. El versículo 21 describe al reino de Dios como la “restauración de todas las cosas”. Pedro declaró que esta “restauración” (Cristo, habiendo establecido su reino) es algo “... que habló Dios por la boca de todos sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

¡Esta es una declaración asombrosa! ¿Pero, será verdad?

¿Podría Dios en realidad, haber empleado a todos sus profetas para anunciar su reino? Los eruditos de la Biblia y los religiosos ignoran este conocimiento — e incluso lo rechazan sin examinarlo.

Profundicemos en algunos ejemplos.

Los pregoneros antediluvianos

El apóstol Judas, hermano de Jesucristo, declaró: “Enoc [bisabuelo de Noé]…profetizó…diciendo, He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos” (vs. 14-15). Estos versículos se refieren claramente a Cristo viniendo a establecer un gobierno para regir al mundo.

En II Pedro 2:5 se refiere a Noé como el octavo pregonero de justicia. Judas escribió que Enoc fue el “séptimo desde Adán”. Estos hombres eran llamados “pregoneros de justicia”. Incluyendo al justo Abel, hubo otros seis hombres quienes anteriormente desempeñaron este papel y que con sus vidas cubrieron completamente el periodo desde Adán hasta el Diluvio.

Una revisión cuidadosa del libro de Judas, revela que Enoc predicó acerca del pecado y la justicia. Todos estos “pregoneros” hablaron el mismo mensaje. Recuerde que Pedro dijo: “…desde tiempo antiguo”.

Abraham, Moisés y Samuel

¿Fue predicado el evangelio durante un periodo de tiempo posterior al diluvio?

En Génesis 12:3, Dios le dijo a Abraham, “…y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Se hace referencia a este versículo en Gálatas 3:8, pero es expresado de manera un poco diferente: “…en ti serán benditas todas las naciones”. Este mismo versículo declara que el evangelio había “sido dado de antemano a Abraham”. ¡Este entendimiento es fascinante! No solamente se le predicó el evangelio a Abraham (probablemente por Melquisedec), sino que también fue predicado en el libro de Génesis, ¡a través de los escritos de Moisés!

¿Cómo podrían ser bendecidas todas las naciones de la tierra, a no ser que Cristo establezca su gobierno en la tierra?

Moisés fue el primer hombre al que Dios levantó para guiar a Israel. Aunque no fue un pregonero de justicia ni un apóstol, si fue un profeta y un juez, que enseñó el evangelio al antiguo Israel mientras él estaba en el desierto. Génesis 12:3 registra el evangelio, tal como lo hace Números 24:17-19.

Hechos 3:22 también muestra que Moisés, en efecto, predicó el reino venidero cuando profetizó que Dios levantaría a Jesucristo como un gran Profeta (Deut. 18:15) para predicarle a todo el mundo (Hech. 3:20-23) de su regreso.

Ahora considere lo que dice en Hebreos 3:9 y 4:2: “Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos [a Israel]” (4:2). Estos versículos aclaran que Moisés le predicó el evangelio al Israel de la antigüedad.

¡Estos versículos, junto con Hechos 3, muestran que incluyó todo el periodo hasta — y durante — Samuel!

Notemos cómo en Hechos 3:24 hace referencia a Samuel como habiendo predicado el evangelio: “Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días”.

Estas son declaraciones claras y contundentes que no se deben pasar por alto. Tómese un momento para reflexionar en lo que usted ha leído. Este versículo dice: “todos los profetas de Dios…cuantos han hablado…han anunciado estos días”.

David

David era rey. ¡Pero incluso él predicó el reino de Dios! En Salmos 67:4, escribió: “…porque juzgarás [Eterno] los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra”. Esta declaración obviamente se refiere al gobierno venidero de Dios. ¡Las naciones están en la tierra, no en el cielo!

Isaías y Jeremías

Isaías escribió, “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre” (9: 6-7).

¡Es tan obvia esta profecía, que no necesita explicación!

Jeremías escribió: “He aquí que vienen días, dice el Eterno, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este es su nombre con el cual le llamarán: ETERNO, JUSTICIA NUESTRA” (23:5-6, también lea los versículos 7-8).

Al igual que Isaías, esos versículos no necesitan ninguna explicación. ¡El profeta Jeremías predicó directamente el evangelio!

Ezequiel y Daniel

Ezequiel escribió de los descendientes de Israel que viven en la actualidad: “Y Yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras y os traeré a vuestro país” (36:24).

Los siguientes diez versículos describen un periodo de reconstrucción y prosperidad nacional que solamente podrá ocurrir después del regreso de Jesucristo. Dedique tiempo para leerlos. Son inconfundiblemente claros.

Y Daniel escribió: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Dan. 2:44).

¿Predicó Daniel el reino de Dios? La Biblia responde: “Sí” — ¡En repetidas ocasiones!

Todos los profetas menores

Con la posible excepción de Jonás (quien lo debió haber predicado sin nombrarlo en su libro), todos los Profetas Menores registraron el evangelio del reino de Dios de una u otra forma.

Recuerde, el ver la frase “el evangelio del reino de Dios” ¡no es la única forma adecuada de describir a este gobierno venidero! Génesis 12:3 y Gálatas 3:8 ya demostraron esto.

Revise los siguientes versículos. En cada caso, usted encontrará que éstos se refieren, directa o indirectamente, al reino de Dios: Oseas 2:16, 19; 3:5; Joel 2:21-27; Amós 9:11-15; Abdías 21; Miqueas 4:1-3; Habacuc 2:14; Sofonías 3:14-20; Zacarías 14:1-3, 8-9; Malaquías 3:1-3.

Pedro estaba en lo cierto. “…habló Dios por boca de todos sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo…de la restauración de todas las cosas” — y eso solamente puede ocurrir con la llegada del gobierno de Dios.

Es importante destacar un último punto en este versículo: “Dios ha hablado por boca de…” El evangelio del reino de Dios es un mensaje de Dios. Debería ser claro que es Dios el que habla a través de cualquier clase de siervo que Él disponga en su momento — ¡profeta, patriarca, diácono, pregonero de justicia, rey, apóstol o pastor!

¡Sus siervos siempre hablaron el mismo mensaje!

En el relato de Mateo menciona tres veces el término “el evangelio del reino”. Notemos: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mat. 9:35). En la mayoría de sus parábolas, Cristo enseñó los fundamentos esenciales del reino de Dios. Únicamente en el libro de Mateo, se hicieron más de cincuenta referencias al respecto.

Lucas registró que Jesucristo comisionó a sus discípulos a predicar este mismo mensaje: “Habiendo reunido a sus doce discípulos…Y los envió a predicar el reino de Dios” (Luc. 9:1-2). Poco después, Él envió a otros setenta a predicar, llevando también el mismo mensaje del “reino de Dios” (10:1, 9).

La noche en la que Cristo fue traicionado, estando frente a Poncio Pilato, mencionó una clave importante para entender la naturaleza de su reino: “Mi reino no es de este mundo [de esta sociedad actual]” (Juan 18:36). Descubriremos más adelante, los detalles de cómo el gobierno de Dios será establecido en la tierra.

¿Un evangelio separado de Jesucristo?

Recuerde, una vez más en Marcos 1:1: “El principio del evangelio de Jesucristo”. ¿Cuál es el “evangelio de Jesucristo”? ¿A caso es un segundo evangelio diferente? Respecto a Pablo, podríamos preguntar por otra parte ¿olvidó este evangelio?

¡No! Pero la mayoría de los predicadores modernos enseñan que el evangelio de Jesucristo es acerca de la persona de Jesucristo. Ellos afirman que Él es el reino de Dios — que el evangelio del reino se refiere exclusivamente a Él. ¡Pero no es lo que la Biblia enseña! El evangelio de Cristo es Su evangelio — ¡Su mensaje acerca del reino de Dios!

Los mensajeros llevan mensajes. Recuerde, Cristo fue un Mensajero enviado por Dios con un anuncio. Su mensaje no era acerca de sí mismo — ¡era acerca del reino de Dios! En Juan 12:49-50, Cristo dijo: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y yo se que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”.

Claramente, Cristo fungió como un mensajero — un representante — un PORTAVOZ del venidero reino de Dios.

En Juan 14:24, Jesús dijo: “La palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió”. Cristo trajo el mensaje del Padre. ¡Esto ahora deber ser claro! Recuerde que Él dijo: “La ley y los profetas eran [fueron predicados] hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado” (Lucas 16:16).

Eso es lo que esta Obra está haciendo hoy, a través de este folleto; el reino de Dios le está siendo predicado a usted.

¿Qué es el reino de Dios?

Mateo 6:33 declara: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…” ¡Si usted ha de buscar algo como su primera meta y enfoque en la vida, debe saber exactamente qué es aquello que se está buscando!

Este capítulo contiene lo que muchos llaman “El Padre Nuestro” (vs. 9-13). Cristo les instruyó a los cristianos a orar “en esta forma”, y luego añade la frase “Venga Tu reino”. El saber por qué está usted orando hará que sus oraciones sean mucho más significativas. (El propósito principal de este folleto es explicar el verdadero evangelio de la Biblia. Para comprender el tema del reino de Dios en más detalle, solicite gratuitamente nuestro folleto titulado: ¿Qué es el reino de Dios?)

Pero debemos preguntarnos, al menos brevemente: ¿qué es el reino de Dios? Nuevamente, la palabra reino simplemente significa “gobierno”. Por supuesto, usted no puede tener un gobierno sin una nación para gobernar. Por lo tanto, un reino es al menos una nación con un gobierno.

Hay cuatro componentes necesarios para cualquier reino: (1) Un territorio — sea grande o pequeño. En otras palabras, uno que tenga una serie de límites específicos y definidos que establezcan la dimensión del reino, (2) un Rey o dirigente supremo gobernando a (3) súbditos o ciudadanos que vivan dentro de ese territorio gobernado y (4) un sistema de leyes y normas junto con una estructura básica de gobierno.

Ningún reino está completo sin todos estos elementos fundamentales.

¿Pero cómo aplica esto al reino de Dios? ¿Acaso habrá, literalmente hablando, un lugar físico sobre el planeta tierra con súbditos y leyes, presididos por un gobernante?

La mayoría aún no entiende siquiera los elementos más básicos del reino de Dios. Algunos creen que el reino está en los corazones de los hombres. Otros creen que está en cualquier iglesia que usted se encuentre. Aún otros creen que es Jesucristo mismo. Algunos creen que está aquí ahora y otros creen que está por venir, pero no entienden cómo o cuándo va a ocurrir esto.

¡Cuán confundidos están!

Uno debe nacer de nuevo para entrar al reino

Pablo escribió que Jesús, después de su resurrección, se convirtió en “el primogénito de entre los muertos” (Col. 1:18), y “para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Rom. 8:29). Cuando son relacionados estos dos versículos, muestran que Cristo es el primogénito de entre los muertos y que muchos otros le seguirán más adelante. ¿Pero cuándo — y dentro de qué — nacerán estos otros?

En Juan 3:3, Cristo le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto (esto significa verdaderamente) te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. El versículo 6 continúa diciendo: “Lo que es nacido de la carne, carne ES; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu ES”.

Crea lo que este versículo claramente dice. ¡Uno debe transformarse en espíritu para entrar al reino de Dios!

Pablo también escribió, “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (I Cor. 15:50). Los siguientes dos versículos explican que la resurrección ocurrirá en la Séptima (y última) Trompeta, cuando “los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos transformados”.

La resurrección de los muertos ocurrirá cuando Cristo regrese. No debe haber malos entendidos con respecto a este gran evento. Las personas que una vez fueron seres humanos carnales serán transformadas en espíritu — nacerán de nuevo — y entrarán en el reino de Dios.

Juan 4:24 declara que “Dios es Espíritu”. Cristo dirigirá su reino bajo la autoridad del Padre, el cual estará compuesto de seres espirituales resucitados. A su regreso, Cristo como un miembro de la Familia de Dios, tendrá muchos “hermanos y hermanas” menores, quienes habrán calificado para gobernar con Él en su reino.

Existe el reino vegetal, un reino animal, reinos humanos y el reino angelical. Y también existe el reino de Dios.

Notemos en Génesis 1:26: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza”. Refiriéndose a ellos mismos, el que habla dice, “Nosotros”, “Nuestra”. Este versículo revela que existe más de un ser divino en la deidad. ¡De hecho, hay dos! En esta escritura, la palabra hebrea para Dios es Elohim. Este es un sustantivo plural como grupo, equipo, comité o familia; y todos estos términos representan una entidad, compuesta por varias personas.

Por lo tanto, la Biblia enseña que existe un Dios, conformado por dos Personas — el Padre y Cristo — con muchos otros hijos que serán añadidos posteriormente. La primera vez que Dios añadirá más hijos a su Familia, será cuando el reino de Cristo sea establecido.

Para ese entonces, “muchos hijos serán llevados a la gloria” a través del trabajo del “Capitán de nuestra salvación” (Heb. 2:10). El versículo 11 declara que Cristo “no se avergüenza de llamarlos hermanos” — siendo Cristo nombrado el “primogénito” de todos ellos.

¿Puede usted ver lo que aquí se describe? La meta de un verdadero cristiano — su destino — es nacer dentro del venidero reino (o gobierno) de Dios, como seres espirituales que gobernarán bajo Cristo. ¿Qué podría ser más maravilloso — más glorioso — para un cristiano, que esperar esto en un futuro próximo?

Existen condiciones para entrar en el reino

Cristo le dijo al joven rico que le preguntó acerca de la vida eterna, “…si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mat. 19:17). Jesús explicó que debemos guardar los Diez Mandamientos; mencionando específicamente a cinco de ellos en el pasaje.

En Romanos 6:23, Pablo escribió, “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Ahora permítame explicarle: Usted recibe un salario por su trabajo. Estos salarios constituyen la paga por el trabajo que usted ha realizado. Los salarios son algo que usted se gana. La muerte es lo que todos nos hemos “ganado” — ¡por haber pecado! Si Cristo no hubiera pagado por esta pena, el último “cheque de pago” que todas las personas recibirían, sería la muerte — la última “papeleta endosada”. Por otra parte, la salvación es una dádiva. Algo que usted no puede ganarse.

¿Pero, qué es el pecado? Puesto que cometerlo tiene como resultado la muerte, ¿acaso no debiera saber usted lo que significa? I Juan 3:4 dice: “el pecado es infracción de la ley”. Esta es la misma ley que se le dijo al joven rico que debía obedecer para heredar la vida eterna.

Recuerde las palabras de Cristo en Marcos 1:15: “Arrepentíos, y creed en el evangelio”. Uno se debe arrepentir del pecado (Hechos 3:19) — por quebrantar la ley espiritual de Dios. Un cristiano es aquel que se ha arrepentido de sus pecados, se ha bautizado (Hechos 2:38) y se ha convertido (3:19). A través de vencer al pecado durante su vida, el cristiano calificará para (aunque jamás pueda “ganarse”) la salvación y nacer dentro del reino de Dios como ser espiritual.

El reino de Dios aún debe ser predicado hoy

En la profecía de Mateo 24 (y 25), le preguntaron a Cristo, acerca de los acontecimientos que conformarían las señales previas a su Segunda Venida y del “fin del mundo (o fin de la era)”. Él respondió que un número determinado de diferentes eventos y circunstancias debían ocurrir primero. En el versículo 14, declaró: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Fue profetizado que el verdadero evangelio debía predicarse hasta que “llegue el fin”. Esto claramente significa que alguien debe seguirlo predicando en la actualidad; en nuestra era presente — porque el fin, aún no ha llegado.

¡La Iglesia de Dios Restaurada lo está haciendo!

La proclamación de la verdad del evangelio al mundo fue restaurada por medio del Sr. Herbert W. Armstrong (1892-1986). Este hombre fue utilizado por Dios para llegar a cientos de millones de personas con este mensaje a través de 52 años de su ministerio, el cual finalizó con su muerte en el año de 1986. Fue el Sr. Armstrong quien me enseñó el verdadero evangelio y quien me entrenó para poder llevar al mundo este mismo mensaje.

El reino de Dios está por venir

¡No lo dude! Cristo regresará muy pronto a este mundo y establecerá su reino. Ningún ser humano ha tenido la capacidad de establecer siquiera, un sólo gobierno mundial que pueda funcionar. A finales de 1966, meditando en la posibilidad de que se pudiera aplicar esta forma de gobierno, le pregunté a mi Legislador de los Estados Unidos si él pensaba que eso podría ocurrir. Él había estado en el Congreso por más de treinta años, hasta ese momento. Claramente afirmó que eso no era posible. Su forma de responder fue interesante: “si yo creyera que esa forma de gobernar funcionaría, lo gritaría desde las azoteas de las casas”. Nunca olvidaré sus palabras. Él estaba absolutamente en lo cierto ¡nunca funcionaría si fuera puesto en las manos de los hombres! — Pero esto no es lo que Cristo hará.

Recuerde que Daniel escribió por inspiración: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Dan. 2:44). El reino de Dios regirá toda la tierra — sobre TODAS las naciones — y los santos que hubiesen resucitado, compartirán ese reino con Cristo.

Cristo declaró en el “Sermón del Monte”, que “los mansos heredarán la tierra” (Mat. 5:5). ¡Ahora usted ya sabe por qué! En realidad, Cristo estaba citando Salmos 37:11, donde David dijo precisamente lo mismo. Otros pasajes muestran que David sabía que él gobernaría algún día (sobre todas las tribus de Israel), dentro del reino de Dios.

Ahora, vuelva a Daniel 7 y examine los tres versículos por separado. Notemos que en el versículo 18 dice: “Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”. El versículo 22 declara: “Hasta que vino el Anciano de Días [Cristo, y el Padre en el versículo 13], y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo en que los santos recibieron el reino”. Luego note el versículo 27: “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios [gobernantes] le servirán y obedecerán”.

¡Daniel entendió que los santos reinarán en la tierra!

Ahora lea los tres versículos de forma separada en Apocalipsis. Por medio de Juan, Cristo declara: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (3:21). También note 2:26-27: “Al que venciere…Yo le daré autoridad sobre las naciones: y las regirá con vara de hierro”. Finalmente leemos: “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes: y reinaremos sobre la tierra” (5:10).

¿En alguna ocasión, anteriormente alguien le ha comentado, acerca de cualquiera de estos tres versículos? Es casi seguro que no. ¡Sin embargo, son básicos y han estado en la Biblia por miles de años!

No es de extrañar que cuando Cristo estaba siendo juzgado por su vida, respondiera: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Juan 18:36). Pilato le preguntó: “¿Luego, eres tú rey?” Respondió Jesús: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo…” (vs. 37).

¡Jesucristo entendió a lo largo de su vida que Él nació para ser rey (Lucas 1:31-33)!

El profeta Isaías también fue inspirado a registrar: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del Eterno como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a Él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (2:2-4).

¡La misma profecía se repite exactamente en Miqueas 4:1-3!

Frente al edificio de las Naciones Unidas se encuentra la imagen esculpida de un gran hombre arando la tierra con su espada. Lo he visto cientos de veces porque dirigí los servicios de sábado directamente al otro lado de la calle, como referencia de este punto durante cuatro años. Pero ya nadie parece notarlo, o siquiera creer la descomunal profecía que esta famosa escultura nos ilustra.

Cristo vino para ser REY. Cuando inicie su reinado la paz mundial “se manifestará” literalmente — acompañada con felicidad, prosperidad, abundancia y el gozo supremo a nivel mundial. Ningún gobierno humano ha podido por una sola ocasión, traer estas cosas siquiera a un país en la tierra.

Este cercano e inminente reino venidero, es el centro mismo del evangelio que vino a traer Cristo ¿Usted lo cree? ¿Lo creerá?

La Iglesia de Dios Restaurada está predicando fuertemente estas grandes verdades proféticas. Esta profecía es segura — ¡y fidedigna! Y cuando sea cumplida, ¡usted también podrá formar parte del maravilloso gobierno de Dios!

El mensaje de Cristo

Lo siguiente es la conclusión del folleto del Sr. Herbert W. Armstrong titulado ¿Cuál es el Verdadero Evangelio?:

“Ya es hora de que ALGUIEN hable claro y le diga al mundo que el EVANGELIO mismo de Jesucristo era el ANUNCIO adelantado de ese GOBIERNO mundial, el cual no es un gobierno que estará en manos de hombres motivados por el egoísmo, sino en las manos del Dios viviente y todopoderoso”.

“El mensaje de Jesucristo, su evangelio, fue acerca del reino de Dios, ¡del GOBIERNO del Dios Viviente!”

“Cuando el Mesías regrese con todo poder de Dios, entonces tendremos PAZ MUNDIAL, felicidad, alegría y prosperidad. Heredaremos la vida eterna en un mundo transformado”.

“Este es el verdadero evangelio, que se está proclamando ‘EN TODO EL MUNDO’”.

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