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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”

¿Siguen vigentes hoy los Diez Mandamientos?

Lección Cinco

Curso de Introducción a la Biblia

Muchas iglesias enseñan que la Ley de Dios ha sido abolida. ¿Dice esto la Biblia?

Los Diez Mandamientos forman la esencia de la Ley de Dios. Comenzaremos nuestro estudio de este tema repasando algunas de las principales razones que las iglesias utilizan para justificar la creencia de que las personas no necesitan obedecer los Diez Mandamientos hoy en día.

El cristianismo tradicional cree que la Ley de Dios fue abolida y clavada en la cruz por Jesucristo. Insisten en que el Antiguo Pacto se basaba en lo que ellos llaman los estrictos e implacables Diez Mandamientos, impuestos por un supuesto Dios severo del Antiguo Testamento. Ellos creen que el Nuevo Pacto, introducido por Jesucristo, anuló esas leyes y las sustituyó por la “gracia” y el “amor”. Hacen hincapié en que ahora las personas tienen “libertad” — licencia para hacer lo que les plazca — bajo la gracia.

Otras enseñanzas erróneas incluyen la creencia de que los Diez Mandamientos no existían antes de Moisés y solo estuvieron vigentes hasta Jesús. Pretenden que los Diez Mandamientos formaban parte de las leyes rituales de Moisés y fueron anulados por el sacrificio de Cristo. En oposición a las leyes de Dios, aquellos que defienden estas creencias se niegan a obedecer los Diez Mandamientos y, en cambio, utilizan el razonamiento humano para defender sus tradiciones religiosas.

Observe lo que Jesús dice a tales personas: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres… Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:7-9).

Esto es directo. Si bien estas son las palabras de Cristo al reprender a los escribas y fariseos de su época, también se aplican a quienes enseñan en contra de la clara verdad de las Escrituras hoy en día. Muchos que podrían beneficiarse de esta corrección la aplican solo a los líderes religiosos de la antigüedad, sin sospechar que ellos mismos podrían estar equivocados.

Considere la siguiente pregunta que le hicieron a Cristo: “¿Qué bien haré para tener la vida eterna?” Su respuesta: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mat. 19:16-17). ¿Cómo sabemos que Jesús se refería realmente a los Diez Mandamientos?

Los siguientes versículos responden este asunto: “Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, amarás a tu prójimo como a ti mismo” (vs. 18-19). Cristo comenzó citando los mandamientos del quinto al noveno, que luego resumió al decir, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Jesús resumió varios mandamientos como representativos de todos ellos. El joven rico entendió perfectamente lo que quería decir y respondió de inmediato que los había guardado desde la infancia.

Los teólogos modernos ignoran esta declaración directa de Cristo: Para recibir la vida eterna, usted debe guardar los Diez Mandamientos. En cambio, escogen aceptar razones ideadas por el hombre para decir que los mandamientos están “abolidos”.

Los Diez Mandamientos son leyes espirituales que, de ser obedecidas, garantizarían la paz, la armonía y la plenitud entre la humanidad. Pero Dios ha permitido a la humanidad que ejerza el libre albedrío. El hombre ha elegido seguir el camino que le parece correcto, en lugar de someterse a Dios. El hombre, en última instancia, se verá obligado a comprender y apreciar que los caminos de Dios son infinitamente mejores que los suyos. Los seis mil años de agonía de la existencia humana destacan su fracaso en adherirse a las leyes de Dios.

Basados en el amor

Los seguidores del cristianismo moderno, convencidos de que el concepto de amor era generalmente desconocido hasta que Jesucristo lo introdujo en el Nuevo Testamento, afirman que el Antiguo Testamento apenas lo menciona o no lo menciona en absoluto. ¡Esta suposición es errónea!

Los libros de la Ley — Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio — se basan en el principio del amor: “Amarás al Eterno tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deut. 6:5). Este es el “grande mandamiento” original (Mat. 22:37-38).

El primer paso es el amor hacia Dios, resumiendo los primeros cuatro mandamientos:

  1. Prohíbe dioses falsos delante del verdadero Dios (Éxo. 20:1-3)
  2. Prohíbe la idolatría (Éxo. 20:4-6)
  3. Prohíbe tomar el nombre de Dios en vano (Éxo. 20:7)
  4. Recuerda el día de reposo para santificarlo (Éxo. 20:8-11)

El amor al prójimo es el segundo paso. Levítico 19:18 dice, “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo el Eterno”. Esta admonición — la regla de oro original — procede de Levítico 19. No fue un invento nuevo en el Nuevo Testamento, como muchos creen erróneamente. Los últimos seis mandamientos, expresan el amor al prójimo, estos son:

  1. Honra a tu padre y a tu madre (Éxo. 20:12)
  2. No matarás (Éxo. 20:13)
  3. No cometerás adulterio (Éxo. 20:14)
  4. No hurtarás (Éxo. 20:15)
  5. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio (Éxo. 20:16)
  6. No codiciarás (Éxo. 20:17)

Antes de continuar, asegúrese de tener su Biblia a la mano para consultar cada versículo. Tome tiempo para escribirlos. No olvide tomar notas de lo que aprenda. También es útil tomar notas en su Biblia.

Al estudiar el tema de los Diez Mandamientos en este Curso de Introducción a la Biblia, recuerde que estas lecciones tienen como objetivo guiarle hacia la Biblia, y que a el mismo versículo o versículos se utilizarán a veces más de una vez para responder a diferentes preguntas. Esto no es un error, sino que se usa cuando ciertos versículos se aplican a múltiples temas.

La Biblia define el pecado

(1) ¿Cuál es la definición bíblica de pecado? I Juan 3:4.

(2) Puesto que el pecado se define como la transgresión de la ley, ¿a qué ley se refiere esto? Mateo 22:36-40.

Acabamos de ver que el “amor a Dios” se expresa en los primeros cuatro de los Diez Mandamientos, y el “amor al prójimo” en los últimos seis. Por eso, Mateo 22:40 dice, “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Los Diez Mandamientos son verdaderamente la pieza central no solo de la Ley de Dios en su conjunto, sino también del Antiguo Testamento (conocido como “la ley y los profetas”). Ninguno de estos está abolido o es rechazado en el Nuevo Testamento.

(3) ¿Cuáles son algunas otras escrituras en las que “la Ley” señala a los Diez Mandamientos? Romanos 7:7; 13:8-10.

Recuerde que los Diez Mandamientos son la esencia en la cual se basan el resto de las leyes, estatutos, juicios, ordenanzas y preceptos de Dios. El Antiguo Pacto también se fundó sobre la obediencia de Israel a los Diez Mandamientos, así como a las demás leyes de Dios. Ciertas escrituras hacen referencia a la ley de Moisés. Esta implicaba numerosas leyes detalladas relativas al santuario, al sacerdocio levítico o a las leyes relativas a los sacrificios. También cubría las leyes y juicios relativas al trato a los siervos, los actos de violencia, la responsabilidad de los propietarios, las leyes de restitución, los estatutos relativos a los Días Santos y una amplia gama de otros temas.

(4) ¿Cuál es el resultado final del pecado al quebrantar los Diez Mandamientos? Romanos 6:23.

Si no hay arrepentimiento, la consecuencia espiritual del pecado es la muerte eterna. Y la consecuencia del pecado durante la vida física de alguien es la miseria por haber violado estas leyes — que son tan reales como la ley física de la gravedad. ¡Si usted las quebranta, le quebrantan a usted!

(5) ¿Cuál es el propósito de la Ley de Dios? Romanos 3:20. El propósito de la Ley es decirnos qué es el pecado. La Ley identifica el pecado para que podamos apartarnos de él.

La Ley del amor

(1) Muchos creen que los Diez Mandamientos son la antítesis del amor. ¿Está el amor directamente atado a la obediencia de los Diez Mandamientos? I Juan 5:2-3.

(2) ¿Tiene el hombre carnal la capacidad natural de obedecer las leyes de Dios? Romanos 8:7.

(3) ¿Cómo llega entonces el hombre a ser capaz de obedecer las leyes de Dios? Romanos 5:5.

(4) ¿Hay condiciones para recibir el Espíritu Santo? Hechos 2:38; 5:32.

El Espíritu Santo habilita a alguien para obedecer las leyes de Dios, pero la obediencia es necesaria para recibirlo. Esto no es una contradicción. Uno debe arrepentirse y apartarse del pecado — la desobediencia a las leyes de Dios — y esforzarse por obedecerlas. Entonces, después del bautismo, se recibe el poder del Espíritu para obedecer a Dios.

(5) ¿Cómo ayuda el amor a cumplir la Ley? Romanos 13:10.

(6) ¿Se basaba el Antiguo Testamento en la “regla de oro”? Mateo 7:12.

Vemos repetidamente que la ley y los profetas se basaban en el amor a Dios y al prójimo — principios que se resumen en los Diez Mandamientos. A menudo, encontramos el principio del amor al prójimo repetido en el Nuevo Testamento, señalando directamente a los Diez Mandamientos.

(7) ¿Cuánto enfatiza el Nuevo Testamento el amor al prójimo? Santiago 2:8; Romanos 13:8-10; Mateo 22:36-40; Gálatas 5:14.

En un relato paralelo de Mateo 22:36-40, encontramos una declaración resumida interesante en Marcos 12:31. Al final de este versículo, que resume el amor a Dios y el amor al prójimo, encontramos esta declaración: “No hay otro mandamiento mayor que éstos”.

La Ley no está “abolida”

Cuando el cristianismo profeso promueve la idea de que Cristo abolió los Diez Mandamientos, una escritura que citan es Gálatas 3:19. Esta comienza preguntando, “¿Para qué sirve la ley?” La respuesta del versículo incluye la declaración, “hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa…” Algunos intentan usar esto para probar que la Ley fue abolida en tiempos de Cristo.

El verdadero contexto de Gálatas 3 señala a las “obras de la ley” en contraste con la fe de Cristo. Esto se establece en el 2:16 y 3:2, 5 y 10. La palabra traducida como “obras” proviene del término griego érgon y se relaciona con la ley de las obras o los rituales de sacrificio, mientras que “ley” es la palabra griega nómos, que puede significar la ley de Moisés o un principio de la ley. Este término para “ley” se establece por el contexto. La carta del apóstol Pablo a los Gálatas abordó el tema de los falsos conversos judíos que intentaban imponer rituales físicos a los gentiles conversos en Galacia. El contexto de la “ley” en Gálatas 3:19 y 3:24 señala a la “ley de las obras” (“nómos érgon”). ¡Los Diez Mandamientos nunca formaron parte de la ley de los rituales!

Otra parte del versículo 19 muestra que “[la ley de las obras] fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa…” La ley de los sacrificios no se añadió hasta un año después de que se dieran los Diez Mandamientos.

Observe en Jeremías 7:22-23, “Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien”.

Luego, en el versículo 24: “Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante”.

Esta ley de obras — el “ayo” (Gál. 3:24) — se añadió a causa de las transgresiones. Repito, esto es independiente de los Diez Mandamientos.

La Ley de Dios es exaltada

(1) ¿Tenía Pablo en alta estima la Ley de Dios? Romanos 7:12.

El contexto muestra (Rom. 7:7) que Pablo se refería a los Diez Mandamientos.

(2) ¿Encontramos también esta gran alabanza a la Ley de Dios expresada en el Antiguo Testamento? Salmo 119:172; 19:7-8, 10-11.

¿Cómo puede alguien pensar que Dios descartaría una Ley tan maravillosa? Quienes creen que la Ley está “abolida” o “clavada a la cruz” tienen grandes dificultades para explicar por qué Dios abandonaría una Ley descrita con tanto elogio. El problema de “espiritualizar” la Ley de Dios se vuelve aún más difícil cuando se considera tan solo algunas otras declaraciones.

(3) ¿La Palabra de Dios — que representa la Ley de Dios — proporciona luz a quienes buscan seguirla? Salmo 119:9, 105.

(4) ¿Se siente el mundo atraído ahora por esa luz? Juan 3:19.

La Ley de Dios debe ser obedecida

(1) ¿Abolió Jesús la Ley? ¿O la obedeció y cumplió? Mateo 5:17-19.

La palabra “abrogar” en el versículo 17 proviene del griego katalúo, que también puede significar “demoler, disolver o derrocar”. Cristo dijo específicamente que no vino a hacer ninguna de estas cosas con la Ley, o los profetas. La palabra “cumplir” al final del versículo 17 proviene del griego pleróo y puede significar satisfacer, llevar a cabo o completar. Obviamente, satisfacer, llevar a cabo o completar la Ley significa cumplirla y guardarla. No significa abolirla ni sugiere que Jesús la cumplió en nuestro lugar para que tengamos licencia para desobedecer como nos plazca.

En estos versículos, Cristo refutaba de antemano, lo que sabía que la religión falsa de Satanás proclamaría: que Jesús había venido a abrogar el Antiguo Testamento y todo lo que representaba, incluyendo los Diez Mandamientos. ¡Él no hizo tal cosa!

(2) ¿Qué significa que Cristo iba a magnificar la Ley? Isaías 42:21.

En contraste con lo que la mayoría cree actualmente, Cristo en realidad hizo la Ley más vinculante. Magnificó la intención de la Ley, como se muestra en Mateo 5. En el versículo 21, explica “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás…” En el versículo 22, continúa, “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio…” Posteriormente en este mismo capítulo, Cristo magnificó e hizo más vinculante las leyes relativas al adulterio (vs. 27-28), el divorcio (vs. 31-32), los juramentos (vs. 33-37) e incluso amar a los enemigos (vs. 38-48). En este capítulo y a lo largo de sus enseñanzas, Cristo magnificó la Ley de acuerdo con su intención general y la hizo aún más vinculante. La expandió más allá de las simples acciones.

(3) ¿Es suficiente que leamos, escuchemos y discutamos la Ley? ¿O necesitamos ponerla en práctica? Romanos 2:13; Santiago 1:25.

(4) ¿Es cierto que no somos justificados por las obras de la Ley? Romanos 3:20, 28, 31.

El propósito de la Ley es definir qué es el pecado para que lo evitemos. La fe de una persona en el sacrificio de Cristo es lo que la justifica. Tal creyente estaría en un estado de arrepentimiento y se esforzaría por apartarse del pecado como camino de vida, para estar bajo la gracia, que puede entenderse como perdón inmerecido, y ser justificado — reconciliado con Dios. Por eso Dios da el Espíritu Santo a los que se esfuerzan por obedecerle, en el sentido humano (Hechos 5:32).

Aunque alguien fuera teóricamente capaz de obedecer perfectamente la Ley, no sería justificado sin fe en el sacrificio de Cristo. Entendiendo esto, podemos ver por qué Romanos 2:13 (“los hacedores de la ley serán justificados”) no contradice Romanos 3:28 (“el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”). Incluso Romanos 3:31, “confirmamos la ley”, se traduce en la traducción de Moffatt como “defendemos la ley”. La fe no reemplaza la obediencia — la complementa.

(5) ¿Estar “bajo la Ley” significa esforzarse por obedecer la Ley? Romanos 6:14.

El término “bajo la ley”, en este caso y como principio general, significa “bajo la pena de la Ley”. Por eso se contrapone a estar bajo la gracia.

(6) ¿Existen principios detrás de la Ley de Dios que la mayoría no percibe? Mateo 23:23.

La primera lección de este versículo es que los escribas y fariseos tenían razón al pagar diezmos por asuntos específicos. Lo sabemos por la declaración de Cristo: “Esto era necesario hacer”.

La segunda lección es que, en su obsesión por los detalles, los escribas y fariseos ignoraron los aspectos más importantes de la Ley — la justicia, la misericordia y la fe. Así como los Diez Mandamientos señalan al amor hacia Dios y el prójimo, existen principios y enseñanzas fundamentales detrás de todos los aspectos de la Ley de Dios. Recuerde que Gálatas 3:24 muestra que incluso los rituales de sacrificios eran un “ayo” — enseñaban principios de obediencia y, en última instancia, señalaban el sacrificio de Cristo.

Si los escribas y fariseos hubieran podido percibir la intención espiritual de las leyes de Dios, que supuestamente practicaban, habrían visto más allá de las simples regulaciones físicas. Su observancia se convirtió en un fin en sí mismo, caracterizada por un cumplimiento auto justo — pero no más allá de este nivel. (Vea también Proverbios 21:3 y Salmo 51:16-17).

Hemos visto claramente que los Diez Mandamientos aún deben cumplirse. Una persona guiada por el Espíritu de Dios debe esforzarse por obedecerlos. Guardar estos mandamientos produce bendiciones y beneficios en la vida del cristiano. Cuando ocasionalmente los quebranta — peca — se arrepiente y es perdonado (lea cuidadosamente I Juan 1:8-10).

Sin embargo, el tema de la Ley de Dios es enorme en la Palabra de Dios. Hay mucho más que estudiar. Para entender y apreciar completamente los muchos elementos de este tema crucial, lea nuestro libro Los Diez Mandamientos ¿“Clavados en la cruz” o necesarios para la salvación?

No hay indicio alguno de que Dios haya abolido y suspendido — o reemplazado — su Ley con el “amor” o cualquier otra frase de resonancia religiosa. El libro deja claro que la Ley de Dios existía mucho antes de Moisés, desde el tiempo de la Creación. Los Diez Mandamientos se enseñan a lo largo del Nuevo Testamento y siguen vigentes hoy en día.

Siguiente en el Curso de Introducción a la Biblia:

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Lección Seis: ¿Requiere Dios el diezmo hoy?

¡Las leyes financieras de Dios están atadas a bendiciones especiales para cualquiera que esté dispuesto a “probarle”!

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