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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”

¿Tenía Jesús el cabello largo?

Longitudes y estilos de cabello apropiados en la Iglesia de Dios

Casi todas las representaciones de los artistas presentan a Cristo con cabello largo. Pero, ¿es esto correcto? ¿Podemos saberlo? Las respuestas a estas peguntas y las relativas a las longitudes del cabello y estilos para hombres y mujeres, se encuentran en la Palabra de Dios.

A muchos se les ha enseñado que Jesús tenía el cabello largo. ¿Dice esto la Biblia? Algunos hombres tratan de justificar tener el cabello largo, diciendo: “está bien que mi cabello sea largo, porque el de Cristo lo era”. Otros afirman que Cristo tenía cabello largo porque era “Nazareno”.

¡Ambos son falsos! La historia demuestra que el cabello corto en los hombres ha existido por largo tiempo — por más de lo que muchos creen. En el tiempo en que Jesús vivió era una costumbre aceptada y general. Como prueba de ello, lo único que necesita es tomar cualquier libro de historia ilustrado en relación con el período. Usted encontrará imágenes de bustos y estatuas de famosos griegos y romanos de la época de Cristo. En todos los casos, los hombres son representados con cabello corto similar a lo que encontramos en la actualidad.

Dos excelentes libros a los que uno puede hacer referencia son Una Historia de la Tierra Santa (Michael Avi-Yonah, editor) y De Daniel a Pablo (Gaalyahu Cornfeld, editor) [Ediciones en inglés: A History of the Holy Land y Daniel to Paul]. En las páginas 126 a 127 del primero, usted encontrará imágenes de los bustos de los líderes romanos, como Augusto, Pompeyo, y uno que se cree es de Herodes. Todos tienen el cabello corto. De hecho, todas las esculturas y estatuas de los legionarios romanos se muestran con el cabello muy corto. Las películas cinematográficas que involucran historias de este período de tiempo siempre representan a los hombres con el cabello corto. Hubiera sido una gran rareza para un hombre romano llevar el cabello largo. Solía ser lo mismo para todos los hombres en nuestra sociedad. La realidad es que antes, durante y después de la época de Cristo todos los emperadores romanos desde Julio Cesar a Trajano, tenían el cabello corto. Y era el emperador que establecía la pauta en estilo y forma de vestir en todo el imperio.

La cultura griega helenística, dominó el área del mediterráneo oriental, influenciando a Judea antes que los romanos entrarán en escena. Todo un gran segmento de la población judía, hablaba la lengua griega, y tenía un punto de vista helenístico en la época de Cristo. (Mire Juan 12:20; Hechos 6:1.) El estilo del cabello para los hombres de esta cultura era llevarlo corto. (Cornfeld, pp.15, 146). Usted encuentra en la página 126 del libro De Daniel a Pablo una imagen que muestra una “estatua de mármol de un hombre no identificado del período helenístico — un momento de estrechas relaciones entre las civilizaciones judía y helenística en el pensamiento, el arte y la vida cotidiana. Ya sea judío o gentil, que evoque su edad y medio ambiente”. El hombre que se muestra en la imagen de esta estatua tenía el cabello corto. A partir de la observación formulada por el autor, un erudito historiador y arqueólogo, es evidente que no podía decir si el hombre era judío o gentil. ¿Por qué? Debido a toda la región del cercano oriente, los estilos fueron los mismos — incluyendo el cabello corto para los hombres”.

Algunos argumentan que los judíos que no tenían un punto de vista helenístico podrían haber llevado el cabello largo. Sin embargo, en la lucha contra el Talmud judío helenístico se encuentra la instrucción que cada treinta días, todos los sacerdotes deben cortarse el cabello. ¿Por qué esta instrucción si dejaban su cabello largo? Estos sacerdotes eran muy conscientes de Ezequiel 44:20: “Y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán solamente”. Dios quería que los sacerdotes dieran el ejemplo para el resto de la comunidad. (Mal. 2:7). Un examen más detallado del Talmud revela que el peinado era “juliano” o lo que podría ser llamado “un corte Cesar” (Sanedrín 22b).

¿Estaba Cristo bajo un voto nazareo?

Suponiendo erróneamente que Jesús estaba bajo un voto nazareo, algunos pueden argumentar que aunque el estilo del cabello de los hombres de la época de Cristo era corto, Él llevaba cabello largo. Pero Cristo nunca estuvo bajo tal voto. Él creció en Nazaret, cumpliendo una profecía de que Él sería llamado Nazareno (Mat. 2:23; Marcos 1:9; Lucas 1:26; Juan 1:45). Por eso los primeros cristianos eran llamados algunas veces nazarenos. Sin embargo, ninguna de estas palabras tiene algo que ver con un voto nazareo. Aquellos bajo un voto nazareo no podían beber vino o tocar cadáver.

Note: “Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse al Eterno, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. Todo el tiempo que se aparte para el Eterno, no se acercará [tocará] a persona muerta” (Núm. 6:2-3, 6).

Cristo bebió vino (Mat. 11:19) y, en ocasiones, tocó un cuerpo muerto (Mat. 9:25). Si hubiese estado bajo un voto nazareo, no habría hecho ninguna de estas cosas. Aquellos bajo este voto dejaban crecer su cabello como una señal de humillación. Los hombres que usan su cabello largo hoy en día son cualquier cosa menos humildes. Más bien, están muy orgullosos de su cabello largo y llegan a usarlo muy largo para demostrarlo. Es una señal de orgullo. Es también un signo de rebeldía contra los valores tradicionales.

Observe también que cuando el tiempo del voto había terminado, la persona bajo el voto iba a rasurar su cabeza (Núm. 6:18) — ¡acabando este vergonzoso período!

¿Cómo sabemos que era un período vergonzoso? I Corintios dice: “La naturaleza misma ¿no os enseña que [la calidad innata del varón en contraste con la mujer] le es deshonroso dejarse crecer el cabello?” (11:14).

Es vergonzoso que un hombre tenga su cabello largo. Aparte de la Palabra de Dios, incluso la naturaleza muestra esto. ¡Un hombre no debe verse como una mujer! Por un lado, el cabello largo no es manejable y le estorbaría. El cabello de un hombre nunca fue para el propósito de dejarlo crecer. El cabello largo en un hombre interfiere con las obligaciones y responsabilidades que son parte del papel masculino.

Cristo simplemente no habría dejado crecer su cabello. Hacerlo habría contradicho Su Palabra. Recuerde que fue Cristo — el Verbo (Juan 1:1) — quien inspiró la Biblia. II Timoteo nos dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (3:16). Y puesto que Jesucristo también inspiró I Corintios 11:14, Él habría sido fiel a Su Palabra. Y el Verbo nos guía e instruye sobre los asuntos de longitudes y estilos de cabello para hombres y mujeres.

¿Cómo se veía Cristo?

El segundo mandamiento prohíbe claramente la representación de cualquier artista de lo que Cristo pudo haber parecido: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éxo. 20:4).

Casi todos los artistas pintan a Jesús con cabello largo, con rasgos suaves, femeninos — casi afeminados — y una mirada santurrona sentimental en Sus ojos. No teniendo ninguna similitud en modo alguno a como se vería Cristo realmente.

¡El Cristo de su Biblia no se veía así! Si fuera importante para nosotros saber exactamente como lució como hombre, entonces hubiera sido registrado.

De hecho, en ningún lado de la Palabra de Dios se nos dice estar preocupados acerca de cómo se veía Cristo, como ser humano. La única descripción que se nos ha dado es esta: “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos” (Isa. 53:2).

Jesús se habría visto como cualquier otro judío de Su tiempo. Él puede haber sido de apariencia normal, saludable y masculina. Como carpintero, pasó la mayor parte de Su vida trabajando al aire libre (Marcos 6:3). ¡Él no se veía como un debilucho afeminado — con cabello largo!

Cristo tuvo cabello corto, como cualquier hombre debería tenerlo. Y debió haber estado cortado y cuidado. Como Hijo de Dios, Jesús siempre estableció el ejemplo correcto.

En varias ocasiones Él pudo mezclarse con la multitud, porque se veía como todos los demás (Lucas 4:30; Juan 8:59; 10:39). ¡Piense! Si Jesús hubiera tenido el cabello largo, a diferencia del estilo aceptado de esa época, no había sido necesario que Judas usara una señal especial — un beso — para señalarlo a sus enemigos. ¡Cristo habría sobresalido de la muchedumbre!

En última instancia, si pensamos en la apariencia total de Cristo debemos pensar en términos generales sobre como se vería hoy. Inspirado por Dios, el apóstol Juan describe la presente apariencia de Jesús: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego” (Apo. 1:14).

¿Qué sobre Levítico 19:27 y 21:5?

No obstante, algunos pueden preguntar acerca de dos pasajes en el libro de Levítico que parecen prohibir el corte del cabello. Ellos dicen: “No haréis tonsura en vuestras cabezas, ni dañaréis la punta de vuestra barba” (Lev. 19:27); y “No harán tonsura en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños” (21:5).

Una lectura casual de estos pasajes parece dar a entender que es un error afeitar o cortarse el cabello. Sin embargo este no es el caso. La lectura de la Traducción Americana por Goodspeed ayuda a comprender el verdadero significado de estos versículos: “Usted no debe afeitarse alrededor de su templo, ni acabar con las esquinas de su barba” y “Ellos no deben afeitarse parte de sus cabezas calvas, ni afeitarse las esquinas de sus barbas, ni hacer incisiones en el cuerpo”. Reconozca que se trataba de la instrucción a la nación de Israel después de haber salido de Egipto. Durante siglos, ellos no habían conocido al verdadero Dios ni Sus caminos. La única forma de vida a la que habían estado expuestos fue la cultura pagana de Egipto, con su multitud de dioses falsos.

Note esta advertencia en Jeremías 10:2: “Así dice el Eterno, no aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman”. Los antiguos israelitas habían aprendido sin duda algunos de los caminos de Egipto, necesitando que Dios los instruyera en Sus caminos.

Era una costumbre ceremonial de los gentiles cortar y recortar la barba y el cabello en formas especiales que honrarían a una determinada deidad pagana — a menudo el dios sol. Los egipcios de la antigüedad recortaban sus oscuros cabellos muy cortos. O ellos se afeitaban con precisión, dejando el resto del cabello en la corona, formando un círculo que rodeaba la cabeza (la aureola se ha tomado de esta práctica), mientras llevaba su barba en forma cuadrada. Por el contrario, una calva redonda puede haberse afeitado la cabeza.

Una vez más, esta práctica tenía por objeto honrar a un dios pagano. Hacer estas cosas, no honra al Dios verdadero. La Biblia prohíbe esta clase de adoración.

Hoy día muchos hombres (y algunas mujeres) están adoptando peinados tomados de: Culturas paganas; movimientos rebeldes de cabezas rapadas (afeitando sus cabezas calvas); movimientos modernos religiosos/culturales (como Rastafari); grupos famosos de rock y otros artistas, y cualquier número de otros estilos y modas extravagantes impactantes.

Aquellos en la Iglesia de Dios no deben copiar los caminos de este mundo. Nosotros debemos “salid de en medio de ellos, y apartaos…” (II Cor. 6:17). Cristo dejó un ejemplo a seguir para Su Pueblo (I Pedro 2:21). Esto incluye no usar peinados mundanos para hombres, como trenzas, colas de caballo y rastas.

Ciertamente, afeitarse la barba y cortar el cabello de uno para un buen aseo normal, de una manera que honre a Dios y sea aceptable para Él, es algo totalmente diferente. Esto no es condenado sino impuesto por las Escrituras. En términos generales, el cabello de un varón no debe cubrir sus orejas o llegar al cuello de la camisa. Se debe usar de una manera limpia y bien cuidado. (También hay otra razón por la que un hombre no debe afeitarse las patillas. Hacer esto también lo hace parecer afeminado.)

El cabello de la mujer es su velo

La Biblia dice que: “Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello” (I Cor. 11:15). Dos puntos emergen de este versículo.

Primero, algo que es “honroso” se le debería dar especial atención. El cabello de una mujer debe estar bien peinado y usado de una manera limpia, de buen gusto y atractivo. ¡Si se descuida, el cabello rápidamente estará desordenado, enredado, un desastre y poco atractivo!

Sin embargo, una mujer debe ser consiente de la modestia y buen gusto. No debería llamar la atención indebida a sí misma. La vanidad dará lugar a algunos extremos, lo que ciertamente no es la voluntad de Dios.

Encontramos estas instrucciones en I Timoteo: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (2:9:10).

También lea I Pedro 3:3-5: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos; sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos”.

El “peinado ostentoso, o el oro y las perlas” a los que Pablo se refiere era un estilo popular de su tiempo. Las mujeres amontonaban su cabello en una exagerada falta de modestia, llamativa, a veces en un extravagante conjunto de trenzas entrelazadas con joyas costosas. A menudo, incluían guirnaldas entretejidas. Esto era obviamente una exhibición ostentosa, motivada por la vanidad. Las mujeres en la Iglesia de Dios deben evitar este tipo de extremos. La Palabra de Dios enseña que un cristiano debe ejemplificar la modestia y discreción. El principio de Dios es que la verdadera belleza viene de adentro.

Segundo, el cabello de una mujer es su “velo”. Sólo puede ser considerada un velo si es lo suficientemente largo para serlo. En I Cor. 11:2-16 Pablo está explicando principalmente las longitudes del cabello para las mujeres. Describe cuatro longitudes diferentes: Cubierto (cabello largo); descubierto (cabello corto), recortado (cabello muy corto); y rapado (calvo).

Note los versículos 5 y 6: “Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra”. Pablo está diciendo que si el cabello de una mujer no es suficientemente largo para cubrir su cabeza, ¡es lo mismo que si tuviera el cabello muy corto o estuviera rapada! ¡Para las mujeres, no hay diferencia entre descubierto, corto y rapada!

Así que si una mujer lleva el cabello en cualquiera de estas formas, es una vergüenza y una deshonra para ella, y es inaceptable para Dios. Y debido a que es una vergüenza para la mujer tener el cabello corto o afeitado, tiene que ser lo suficiente largo para ser una cubierta.

Hay otra razón por la que el cabello de la mujer debe ser largo: “Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, [tener el cabello largo], pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad [el cabello largo muestra que ella está bajo autoridad] sobre su cabeza, por causa de los ángeles” (I Cor. 11:7-10).

Cuando la mujer usa el cabello largo, muestra que ella está bajo la autoridad y la sumisión de su esposo. La frase “por causa de los ángeles” muestra que cuando una mujer “descubre” su cabeza, pierde la protección angelical. ¡Esto es serio!

Luego viene el versículo 15 “Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello”.

Pero, ¿cuán largo debe ser el cabello en orden de “cubrir”? La palabra cubrir provee la respuesta. El cabello de una mujer debe cubrir sus orejas y cuello para ser considerado una “cobertura”. (Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda usarlo de una manera que no siempre cubra las orejas y cuello.) Esto se debe a que estas son las dos primeras características de la cabeza para ser cubiertos mientras el cabello vaya creciendo significativamente.

La mayoría de las longitudes son apropiadas si es suficiente largo como para ser una cobertura y si la manera en que crece el cabello de alguien se toma en consideración. La mayoría de los estilos son aceptables siempre y cuando sean de aspecto limpio, de buen gusto, modesto y de aspecto femenino.

¡Sí importa!

¡Como nos vemos y nos presentamos ante el gran Dios Creador es importante! Para nosotros, como hijos de Dios, la forma en que usamos nuestro cabello es importante. Si somos verdaderos cristianos, entonces somos una de las pocas luces en este mundo oscuro (Mat. 5:14). ¡Cómo usamos el cabello muestra qué tipo de luz somos!

En contraste con este confundido y desordenado mundo, los hombres en la Iglesia de Dios deben verse como hombres, y las mujeres en la Iglesia deben verse como mujeres — ¡como Dios siempre quiso! Tenemos que salir del mundo — no seguirlo, copiarlo o ser parte de él.

Como verdaderos cristianos nunca debemos parecer extraños o extravagantes en acciones, vestimenta o la manera en que usamos nuestro cabello. En cambio, toda nuestra actitud debe ser de modestia, humildad, sumisión y servicio a Dios.