¡Como llegará LA PAZ MUNDIAL!

Por David C. Pack

Todas las naciones añoran la paz. Los líderes negocian por ella. Los ejércitos pelean por ella. Muchos oran por ella. Sin embargo permanece más elusiva que nunca. Pero la Biblia dice que vendrá — y pronto. ¡Aquí veremos cómo!

El mundo está lleno de guerras, terrorismo, agitaciones y confusiones. Los hombres han creado muchos inventos tecnológicos increíbles pero no pueden “crear” la paz. Los científicos han desencadenado el poder del átomo pero no tienen poder para “desencadenar” la paz en la tierra. Los astrónomos han descubierto mucho acerca del tamaño, la majestad y la precisión del universo, pero no pueden “descubrir” el camino a la paz. Ellos pueden encontrar galaxias lejanas a través del universo pero no pueden “encontrar” paz aquí en la tierra.

La guerra ha sido el método principal por el cual las naciones han resuelto sus diferencias a través de la historia. La guerra ha sido considerada como un estado natural de equilibrio, mientras que la paz ha sido considerada como un periodo de recuperación de la última campaña, en el cual se llevan a cabo los preparativos para la próxima aventura o conquista. Una cita de Georges Clemenceau, el congresista francés durante la Primera Guerra Mundial, refleja acertadamente estos asuntos de la actualidad: “Yo no sé si la guerra es un intermedio durante la paz, o si la paz es un intermedio durante la guerra”.

El General Douglas MacArthur con mucha elocuencia declaró el dilema actual de la humanidad: “Ya tuvimos nuestra última oportunidad. Si no podemos inventar un sistema más equitativo…Armagedón estará en nuestras puertas” (Abril 19, 1951, discurso al Congreso).

¿Un gobierno mundial?

En 1966, cuando Dios comenzó a llamarme hacia su verdad, tuve la oportunidad de reunirme con mi Congresista de los Estados Unidos en Ohio. Yo había solicitado asistir a la Academia Naval de los Estados Unidos, y a todos los aspirantes se les requería tener una entrevista personal con sus Congresistas en los últimos pasos antes de ser aceptados. Al final de la entrevista, el me preguntó si yo deseaba hacerle algunas preguntas. Aquí estaba un miembro del Congreso muy respetado, dándome la oportunidad de hacerle cualquier pregunta que tuviera en mente.

Sólo tenía una.

Yo estaba aprendiendo acerca de un gran, pronto venidero, supernatural gobierno mundial que sería establecido al Retorno de Jesucristo. Con esto en mi mente, le pregunté al Congresista su opinión acerca de un gobierno mundial, si estaba en manos de los hombres. Su respuesta fue inmediata y enfática, “No creo que funcionaría, pero si lo hiciera, lo gritaría desde los techos de las casas”. Él expresó algunas preocupaciones sobre ese tema.

Esta experiencia causó una gran impresión en mí. Nunca he olvidado mi conversación con este Congresista quien tenía más de treinta años de experiencia en el gobierno federal.

Desde ese tiempo, muchos han sugerido que un gobierno mundial es la única manera de tener paz mundial y estabilidad. Pero muchas preguntas surgen. ¿Quién lo traería? ¿Cómo podría ser introducido gradualmente? ¿Cuales leyes administraría? ¿Cómo serian impuestas? ¿Cederían las naciones soberanas su autoridad a otra? ¿Triunfaría, o eventualmente oprimiría y esclavizaría a toda la humanidad? ¡Estas preguntas son las que siempre detienen abruptamente a los pensadores, planificadores, líderes, y científicos!

Por lo tanto, la paz mundial permanece tan elusiva como siempre. Aparentemente, todos anhelan esto, mientras que nadie sabe cómo lograrlo. ¿Por qué? ¿Por qué los líderes tan inteligentes y con tanta experiencia, y que son los pensadores de nuestros tiempos no pueden encontrar el camino a la paz? ¿Por qué piensan las personas que la única solución que puede traer la paz es un gobierno mundial, mientras que a la misma vez, reconocen que eso es casi imposible si se deja en las manos de los hombres? Si los hombres ni siquiera pueden gobernar sus propias vidas individualmente, ¿cómo podrían ellos gobernar a todo el mundo?

PORQUE los hombres no pueden encontrar la paz

A la humanidad, en sus rebeliones contra Dios, le gusta presentar sus propias versiones de la civilización en la mejor manera posible. De la misma manera, los falsos profetas de Israel, como Ezequiel profetizó de nuestro tiempo, van a declarar, “Paz, no habiendo [no hay] paz” (Eze. 13:10). Dios enseña que la paz será imposible para aquellos que abandonan su camino.

Siempre se ha dicho que todas las naciones están preparándose para la guerra, están en guerra o se están recuperando de la guerra. A través de la historia humana, han habido más de 14,600 guerras registradas. Y esta cantidad proviene de mediados de los 1960s. Parece que los hombres invariablemente van a la guerra en busca de la paz. El resultado de la guerra siempre involucra una tregua pero siempre fracasa en traer una paz permanente. Esto ocurre porque los hombres no pueden, y nunca podrán, encontrar el camino a la paz por ellos mismos sin ayuda externa. En la realidad ellos no tienen ninguna posibilidad de alcanzar la paz mundial. Aquí está la causa.

Como parte de una gran profecía acerca de las condiciones mundiales en nuestros tiempos, el profeta Isaías responde a esta pregunta: “No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá la paz” (Isa. 59:8). La solución de los hombres siempre lleva a más guerra, miseria, muerte y destrucción. El Apóstol Pablo escribió, “Y no conocieron camino de paz” (Rom. 3:17).

¡Muy cierto!

Los gobiernos de los hombres simplemente no funcionan. Nunca han tenido éxito en encontrar soluciones permanentes para problemas insolubles. No tienen las respuestas para las preguntas más importantes de la humanidad. No se le ha dado al hombre el poder entender el camino de la paz; y por lo tanto, de la abundancia, felicidad, salud y prosperidad. No en balde, los grandes pensadores, líderes, educadores y científicos han fracasado miserablemente en sus búsquedas por la paz en la tierra. Dios no le ha revelado todavía a la humanidad, por completo, la solución para las guerras interminables de los hombres.

¿Qué es el evangelio?

Jesús declaró, “Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mar. 1:15). Pero, ¿qué es el verdadero evangelio? ¿Tiene algo que ver con la paz mundial? La verdad del evangelio ha permanecido escondida de la vista de mayoría de los cristianos profesos. Desde el primer siglo siempre ha existido una conspiración para engañar a los que se suponen cristianos acerca del significado del evangelio. Asombroso como parezca, esta declaración es cierta.

La mayoría cree que el evangelio es acerca de la persona de Jesucristo. Ciertamente el rol de Cristo es enorme, pero Él no es el evangelio. La Biblia demuestra que Jesucristo es presentado junto con el evangelio.

Otros proclaman un “evangelio de salvación” o “evangelio de gracia”. Pero otros creen un “evangelio de milagros” o “evangelio social” o “evangelio de comidas” o de la “sanidad” o de “la fe”. Hay otros que simplemente piensan en un “evangelio musical” cuando la palabra evangelio les viene a la mente. Estas son todas ideas inventadas por los hombres ¡y no es lo que dice la Biblia!

¡Note el relato de Marcos otra vez! “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios”. Ese es el evangelio que Jesús predicó. Fue en este contexto en el que Él dijo, “Arrepentíos, y creed el evangelio”. ¿Cuál evangelio?… del “reino de dios”. El versículo uno hace referencia de este mismo mensaje cuando dice, “El principio del evangelio de Jesucristo”. ¡El evangelio de Jesucristo era acerca del reino de dios y no de algo diferente! Uno debe creer ese evangelio para ser salvo y no una falsificación o sustituto.

Una fuerte advertencia de no pervertirlo

El presente tema es tan importante, que Dios inspiró al apóstol Pablo a dar esta advertencia a los Gálatas de esa época y ahora, a nosotros: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos predicado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si algún hombre os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gál. 1:6-9).

¡Esta es una declaración muy fuerte! En el próximo capítulo (2:5), Pablo continuó recalcando en la esperanza “de que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros”. Así que ahí está el verdadero evangelio, y todos los demás son falsos.

Esto aclara que Pablo nunca enseñó un evangelio adicional o diferente, como algunos dicen. Irónicamente, Dios utilizó a Pablo para que fuera el que advirtiera para que nunca permitieran falsas enseñanzas como esas. Incluso él pronuncio una maldición (1:8) sobre el hombre, ángel o hasta algún apóstol (“Mas si aun nosotros [apóstoles]… predicamos otro evangelio diferente”) que escoja violar este mandamiento. ¡Qué escritura tan poderosa!

Pablo más adelante explicó que Dios les confió a los apóstoles que preservaran el verdadero evangelio. Note en I Tesalonicenses 2:4: “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones”. Esta es una responsabilidad que no se debe de tomar ligeramente. Los verdaderos ministros siempre enseñan lo que Dios ordena, no lo que “complace a los hombres” o a los “eruditos” de la Biblia. Así que, cualquier idea de que Pablo enseñó otro evangelio (casi siempre dicen que es acerca de Cristo) es irrazonable e imposible. ¡Él hubiera estado poniendo literalmente una maldición sobre él mismo!

Todos los que predican un falso evangelio automáticamente se pronuncian una maldición sobre sí mismos. ¿Por qué es que no temen hacerlo? ¿Por qué es que muchos enseñan tantas variedades de falsos evangelios? Las iglesias de cristianismo convencional no están de acuerdo con lo que es el evangelio.

¿Por qué?

Puesto que Cristo dijo que el evangelio era acerca del reino de Dios, y los hombres no saben lo que es el reino de Dios, han concluido que el reino debe ser alguna denominación eclesiástica en particular o todo el cristianismo, colectivamente. Otros lo reducen a un “sentimiento caluroso” en el “corazón de las personas”. También otros creen que es el “milenio” o hasta el “Imperio Británico”, etc. Otros han concluido que el evangelio del reino de Dios no es para la humanidad hoy día.

¡Qué ignorancia tan increíble!

Ellos están engañados (Apo. 12:9) por el dios de este mundo, que usa a sus ministros como instrumentos para difundir el evangelio más popular, acerca de la persona de Jesucristo, en vez del mensaje del reino de Dios, que Él trajo.

Note en II Corintios 11:13-15, donde Pablo escribió, “Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia…”

Esta es una escritura directa e impactante. Pero es verdad que Satanás tiene ministros que parecen ser ministros de Dios.

Los siguientes versículos en el mismo capítulo continúan con la descripción de Pablo acerca de las obras de los falsos ministros. Note: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno [hablando de falsos predicadores] predicando a otro Jesús… o si recibís otro espíritu…u otro evangelio que el que habéis aceptado… (11:3-4). Si Cristo ES el evangelio, entonces ¿por qué están mencionados “otro Jesús” y “otro evangelio” como dos problemas diferentes?

Las personas necesitan despertarse del engaño — de la ilusión masiva — del supuesto cristianismo ¡que niega virtualmente toda la pura verdad de la Biblia! El plan de Dios para la humanidad es asombroso — incomparable a cualquier cosa que los seres humanos hayan inventado para remplazar lo que Él dice. El mundo ignora las puras y claras escrituras encontradas por toda la Biblia acerca del reino de Dios.

¡Este folleto explica la asombrosa verdad que muchos ignoran!

El mensaje de Cristo — Un anuncio por adelantado

Cristo vino como un portador de noticias que sucederían mucho después, para hacer un anuncio acerca de un cambio completo en la forma en la que el mundo un día sería gobernado. Con este cambio de gobierno llegaría una paz mundial sin precedente.

Dondequiera que Él fue, Cristo habló acerca del reino de Dios. Este era el tema de la mayoría de sus parábolas. Cuando Él comisionó a sus doce apóstoles y los envió a predicar, la única instrucción era que predicaran acerca del reino de Dios (Lucas 9:1-2). Cuando después Él envió a sus setenta discípulos (Lucas 10:1), a ellos también les ordenó que predicaran el reino de Dios (vs. 9). Pablo predicó este mismo mensaje del “reino de Dios” dondequiera que él fue (Hechos 19:8; 20:25; 28:23, 31). Los términos reino y reino de Dios son encontrados cantidades de veces a través del Nuevo Testamento. ¡No obstante, es absolutamente asombroso como casi todo el mundo ha perdido el conocimiento y el verdadero significado de lo que es!

La palabra en español “evangelio” es una palabra que quiere decir “buenas nuevas”. La palabra “reino” es también un antiguo terminó que simplemente quiere decir gobierno. En otras palabras, Cristo predicó “las buenas nuevas del gobierno de Dios”. La llegada de la paz mundial, felicidad, salud y abundancia ciertamente serán buenas nuevas para una humanidad que no la ha conocido por 6,000 años.

Los discípulos de Cristo le preguntaron cuál sería la señal de su venida y del fin del siglo (Mat. 24:3). Él advirtió a los discípulos de los engaños por medio de muchos que vendrían en “Su Nombre” diciendo que “Cristo era Cristo” (vs. 5). Él quiso decir que pondrían un énfasis en la persona de Cristo en vez del mensaje que Él trajo. Pero, Él también profetizó que “este evangelio del reino sería predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones; y entonces vendría el fin” (vs. 14).

Estamos ahora en el tiempo del fin. Recuerde, si el reino de Dios hubiera sido predicado a través de los siglos, desde el tiempo de Cristo hasta el presente, proclamarlo hoy día no podría ser una señal de que el mundo ha llegado al fin del siglo. Impostores y falsos líderes suprimieron la predicación del verdadero evangelio al mundo hasta el siglo veinte. A partir de 1934, Herbert W. Armstrong comenzó el cumplimiento de esta profecía. La Iglesia de Dios Restaurada continúa hoy predicando este evangelio.

¿Hay vida después de la muerte?

Pero cuando Cristo habló del “reino”, ¿qué quiso decir? El evangelio del reino de Dios tiene dos aspectos diferentes.

Muchos hablan de la salvación — la creencia de vida después de la muerte. Algunos suponen que el evangelio es exclusivamente acerca de “recibir vida eterna” o la idea popular de “ir al cielo” cuando uno muere. La Biblia tiene una tremenda cantidad de cosas que decir acerca de la salvación. Esto está directamente relacionado con — y es un aspecto de — el evangelio del reino de Dios. (Lea nuestros folletos ¿Hay vida después de la muerte? y ¿Cuál es su recompensa en la próxima vida?

La mayoría asume que Dios está tratando de salvar al mundo ahora — que hoy es la única oportunidad para salvar a toda la humanidad. (Un tercer folleto, ¿Enseña la Biblia la predestinación?, explica que Dios no está tratando de salvar a todos ahora y por qué. Este explica y subraya su plan y propósito completo para la humanidad). La mayor parte de las personas no tienen idea de por qué nacieron — por qué fueron puestos aquí en la tierra. No entienden el propósito de Dios y por qué la humanidad no puede encontrar la paz por sí misma. Todo el mundo ha sido engañado acerca de la salvación y de las preguntas y respuestas más importantes de la vida. Este folleto plantea y responde muchas de esas preguntas.

El otro aspecto del reino de Dios es el gobierno. Como fue mencionado, la palabra reino significa gobierno. Cuando el reino de Dios llegue, este será un supergobierno mundial. La Biblia describe este gobierno en gran detalle.

Un mensaje sobre gobierno

El resto de este folleto explicará el aspecto de “gobierno” en el reino de Dios. Los folletos mencionados anteriormente primordialmente señalan el aspecto de la “salvación”.

Antes del nacimiento de Jesús, un ángel se le apareció a su madre, María. Estos versículos describen este encuentro y lo que se le fue dicho: “…el ángel Gabriel fue enviado por Dios a…Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida!… Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. (Lucas 1:26-33).

En Juan 18:36, Jesús declaró, “Mi reino [gobierno] no es de este mundo”. En este relato, cuando Él estaba delante de Pilato en juicio por su vida, Pilato le preguntó, “¿Luego, eres tú rey?” Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo” (vs. 37).

¡Jesucristo nació para ser un rey!

Aquí está lo que fue profetizado en Isaías acerca de Cristo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado [Gobierno] sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio [Gobierno] y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre” (Isa. 9:6-7).

¡Cuando Cristo establezca el gobierno de Dios en la tierra, este traerá paz a todas las naciones!

Todos los profetas de Dios predicaron el evangelio

Durante un sermón en el libro de los Hechos, el Apóstol Pedro declaró un dato histórico de la Biblia, increíble y casi desconocido. Él habló de un tiempo “…para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio; y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hechos 3:19-21). Por supuesto, el cielo ha recibido a Jesucristo “hasta” la restauración de todas las cosas. Este gran evento todavía no ha ocurrido, a eso se debe la palabra “hasta”.

¡Imagínese! Cada uno (“todos”) los verdaderos siervos de Dios han predicado que el tiempo llegará cuando Cristo regrese y “todas las cosas” serán “restauradas”. Antes de la rebelión de Satanás, el gobierno de Dios estaba en esta tierra. (Lea nuestro folleto ¿Quién es el Diablo? para aprender acerca de esta rebelión). Por miles de años, los siervos de Dios han anunciado los detalles de esta restauración. Usted tal vez desee examinar a todos los profetas del Antiguo Testamento para que vea si cada uno de ellos anunciaron, de una manera o de otra, la venida del reino de Dios y de la restitución de todas las cosas. Yo he estudiado estos versículos muchas veces, y usted verá que todos ellos lo anunciaron. (Nuestro folleto ¿Cuál es el verdadero evangelio? examina esto en detalle).

Aquí está un relato en el Nuevo Testamento, haciendo referencia solamente a uno de los portavoces de Dios del Antiguo Testamento.

El Libro de Judas registra la predicación del bisabuelo de Noé, Enoc. Este es un relato directo de lo que fue dicho hace más de 4,500 años — aún antes del diluvio. Considere el increíble alcance de estos versículos: “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos… que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores… han hablado contra Él” (vs. 14-15). Comprenda el claro significado de este pasaje. Éste revela que los santos (todos los verdaderos cristianos) vienen con Cristo a juzgar al mundo; a juzgar a “todos” de acuerdo a su conducta.

La Biblia tiene mucho más que decir acerca del reino de Dios de lo que usted supone. Una vez más, la verdad es absolutamente asombrosa — incluso impresionante — y usted no necesita ignorarla.

Daniel entendió

Así como Enoc entendió que el reino de Dios era un gobierno literal que un día reinaría sobre personas reales y naciones reales en la tierra, igualmente lo entendió el Profeta Daniel. Él no tenía ninguna ilusión de que el reino era simplemente algún “sentimiento” o una “sensación calurosa” establecida en el “corazón de los hombres”. Por medio de una serie de sueños y visiones (Dan. 1:17), Dios lo utilizó para que explicara mucho mas del entendimiento especial de cómo y cuando su reino vendría a la tierra.

Todo lo que se le mostró a Daniel tenía que permanecer “cerrado y sellado hasta el tiempo del fin” (Dan. 12:9). Estamos ahora en el tiempo del fin — y hay muchas pruebas de esto. (Lea nuestro folleto ¿Son estos los últimos días? para entender más acerca de como la profecía de Daniel fue escrita para que fuera entendida en nuestro tiempo). ¡Su mensaje es para nosotros, hoy! Daniel reportó grandes — tremendas — noticias que le afectarán a usted ¡durante su vida! Veremos que Daniel también entendió y habló el mismo evangelio que Cristo predicó — y es crítico que entendamos lo que él dijo.

Daniel reconoció que él simplemente era una pieza de la boca por la quien Dios estaba revelando su plan. En el capítulo dos, él le estaba hablando al gran rey caldeo (de Babilonia) Nabucodonosor acerca de ciertos asuntos que le habían llegado al rey en un sueño. Nabucodonosor era el rey de un gran imperio que él había establecido aproximadamente seis cientos años antes del tiempo de Cristo.

Los magos de la corte del rey no podían revelar lo que Dios pudo revelar a través de su profeta Daniel. Era el propósito de Dios revelar, por medio de ese rey humano que gobernaba mundialmente, que hay un Todo Poderoso Dios viviente que gobierna todo el universo y todos los reyes, gobiernos y naciones en la tierra están ultimadamente sujetos a Él. El rey, humanamente sabio, Nabucodonosor no tenía conocimiento acerca de la existencia de otros reyes humanos y de sus muchos falsos dioses. La verdadera intención de Dios era revelarle la existencia de SU gobierno y de que él reina sobre todo el universo. Él también tenía la intención de hacer claro que su gran propósito era traer ese gobierno a la tierra “en el tiempo de fin”.

Tómese el tiempo para leer con cuidado Daniel 2:28-44. Esta asombrosa y detallada profecía revela muchas cosas acerca del plan de Dios para restaurar su gobierno a la tierra — incluyendo la secuencia de tiempo en el cual ocurrirá.

Los primeros versículos describen la imagen de un hombre gigante. Los versículos 32-33 dicen: “La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido”.

Esta era claramente la imagen de un hombre, pero uno que estaba construido de cuatro distintas partes. Los versículos 34-35 describen a una gran y supernatural “piedra que hirió a la imagen [y] fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”. Note que el versículo dice que esta piedra “fue cortada, no con mano”, porque Dios, no los hombres, la formó.

La “piedra” desmenuzó a la imagen y la remplazó, eventualmente abarcando a todas las naciones — toda la tierra. Esto solamente puede ser la descripción del gobierno de dios viniendo a la tierra. Daniel está anunciando simplemente el mismo mensaje del evangelio del reino que Cristo predicó.

Usted no necesita creerme, porque esto es precisamente lo que dice su Biblia. Usted no necesita que alguien lo interprete por usted.

Considere el versículo 37. Este dice claramente: “, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad”. El versículo 38 dice, “ eres aquella cabeza de oro”. Nosotros siempre debemos dejar a que la Biblia interprete a la Biblia.

Los versículos 39-40 describen a tres reinos en sucesión que seguirían al reino de Nabucodonosor y a Babilonia. Este es un increíble conocimiento que casi nadie entiende hoy.

Estos versículos muestran una secesión de imperios mundiales representados por diferentes metales de los cuales la gran imagen (estatua) gigante fue hecha. Estos eran literalmente diferentes reinos: (1) El Imperio Caldeo-Babilónico de oro, (2) el Imperio Medo-Persa de plata, (3) el Imperio Greco-Macedonio de bronce, y (4) el Imperio Romano, hecho de hierro mezclado con barro. El mensaje de la historia es que estos cuatro reinos (imperios) gobernaban, y el cuarto reino una vez más gobernará al mundo completo hasta que el reino de Dios sea establecido en la tierra.

Dios expresamente nos revela a nosotros ahora que ÉL es el único que establece y remueve — y establece y remueve, una y otra vez — los gobiernos terrenales (reinos).

Definamos que es un reino

Muchos se preguntan, “Pero exactamente ¿cuál es la definición bíblica de un reino?” Muchos han tratado de darle un significado espiritual, porque no han examinado cuidadosamente la propia definición de Dios.

Esta definición es encontrada al final del versículo 39 y se refiere a estos reinos: “el cual dominará sobre toda la tierra. Esto no se está refiriendo a sentimientos vagos o etéreos acerca de un reino en el “corazón de los hombres”. Esta definición tampoco está hablando de alguna iglesia en particular o de iglesias. Está hablando del liderazgo de los gobiernos con autoridad sobre naciones literales en la tierra, y sobre personas literales. ¿Va a permitir que alguien le diga lo contrario o creerá la definición de la Biblia de un reino? ¡Recuerde, estos reinos “dominarán sobre toda la tierra”!

Tome nota de dos aspectos importantes de la gran imagen metálica descrita aquí. Primero, el metal disminuye en valor mientras que descendemos desde la cabeza hasta las piernas y pies de la imagen. Esto significa que la calidad de cada reino/imperio en sucesión tiene menos valor que sus predecesores. Segundo, el metal aumenta en fuerza mientras que descendemos en el cuerpo de la estatua. En otras palabras, el poder y alcance de cada reino/imperio en sucesión es más fuerte que sus predecesores.

Finalmente, note que las dos piernas simbolizan a un reino dividido. El Imperio Romano fue ciertamente dividido, con capitales en Roma y Constantinopla. Los diez dedos de los pies, son hechos en parte de hierro y en parte de barro. El hierro no es mezclado ni se puede mezclar con el barro, así que este cuadro demuestra una inestabilidad al final. Cuando los pies son desmenuzados, el todo hombre se colapsará. Un estudio profundo debe de ser hecho de tres capítulos a fin de entender completamente la sucesión de estos cuatro reinos y para ver más claramente que los diez dedos son verdaderamente diez reyes separados que temporalmente se unen en los últimos días.

Compare a Apocalipsis 13 y 17 con Daniel 7. Esta es una seria y poderosa profecía acerca de los eventos de los últimos días — ¡eventos que le afectarán a usted y a mí en nuestras vida! Apocalipsis 17:8 describe a una “bestia” que subió del “abismo” y es montada por una “mujer”. El versículo 12 muestra que esta bestia involucra a diez reyes que recibirán poder y se unirán bajo un líder carismático que tomará el papel de la bestia. Esta será la séptima, última y corta resurrección del Sacro Imperio Romano — que está formándose ahora en el corazón de Europa.

Un Estados Unidos de Europa está por venir y está ocurriendo ante nuestros propios ojos. ¡Es vital que entienda lo que quieren decir estas profecías! (Lea nuestro extenso folleto ¿Quién o qué es la bestia de Apocalipsis?)

Algo increíble ocurre “en los días de estos reyes” (los diez dedos, que representan los últimos diez reyes de Apocalipsis 17:12). La llegada de Cristo elimina toda duda sobre lo que es exactamente el reino de Dios. Además, Dios nos dice cuándo va a llegar — “en los días de estos reyes”. Daniel 2:44 dice: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo [Dios nunca permitirá que la gente tome el control], desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.

¡Eso es correcto! Dios — no los hombres — establecerá el último y más grandioso imperio de gobierno mundial de todos los tiempos. Y ÉL nos dice que nunca permitirá que los hombres lo intervengan o interrumpan, porque “permanecerá para siempre”. Esta es una promesa segura. Esto sucederá — ¡ya sea que los hombres lo crean o no!

La mujer de Apocalipsis 17

Al comparar Daniel 7 con Apocalipsis 13 y 17 revela que hay siete resurgimientos del Sacro Imperio Romano. Seis han venido y se han ido — ¡y queda uno que está formándose ahora! Este durará aproximadamente 3½ años, durante el terrible periodo que la Biblia la nombra como la Gran Tribulación (Mat. 24:21-22). Es después de esto que el reino de Dios vendrá.

Es vital entender otra conexión importante con los siete resurgimientos (o resurrecciones) del sistema Romano. Apocalipsis 17 describe a cada resurgimiento como teniendo “a una mujer sentada sobre una bestia escarlata, llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos” (vs. 3). Las siete cabezas son siete resurrecciones separadas, con una última resurrección de diez cuernos que compuesta por diez reyes.

De la mujer, los versículos 5-6 dicen que “…en su frente hay un nombre escrito, un MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús”. El versículo 1 la llama “la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas;…” con el versículo 15 explicando que las “aguas” son muchas “pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”.

Esta es una descripción grafica de una grande y poderosa iglesia gentil que es una descendiente moderna del antiguo sistema de Babilonia. Ella es la “madre” de muchas hijas “rameras”. Estas hijas salieron de ella en protesta, porque estaban en desacuerdos con algunas de sus abominaciones. Entienda. Esta no es una pequeña iglesia, más bien es una “gran” iglesia rigiendo a muchos “pueblos” y “naciones”. El versículo 2 habla de su “fornicación” con los “reyes de la tierra”. El versículo 18 habla de la mujer como “la gran ciudad, que reina sobre los reyes de la tierra”.

Esta es una mujer muy diferente a la de Apocalipsis 12, que ha de casarse con Cristo (Apo. 19:7; Mat. 25:1-10; Efe. 5:23) a su regreso. Este capítulo describe a la verdadera Iglesia de Dios, a la que la gran iglesia gentil ha perseguido por 2,000 años (17:6). Dios va a destruir a esta gran ramera y sus hijas rameras virando a la bestia en la que se sienta contra ella (17:6). Pero primero ella ha de “sentarse” en la última resurrección del ¡Sacro Imperio (sistema babilónico) Romano!

No queda mucho tiempo para que esta última resurrección aparezca — se está formando justo ahora — y el maravilloso reino de Dios aparecerá poco después de esto (Apo. 19:11-16). Todos los gobiernos de los hombres — incluyendo a los grandes y pequeños países en la tierra actual —serán desmenuzados y remplazados por el venidero súper gobierno de Dios.

Pronto el mundo entero verá el cumplimiento de Apocalipsis 11:15: “Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”. Así como no hay duda alguna de que los países actuales representan reinos verdaderos, literales, físicos (gobiernos) no puede haber duda, tan sólo por este pasaje, que el gobierno venidero de Dios es también literal y verdadero.

Jesucristo nació para ser un Rey — Uno que reinará sobre todas las naciones de la tierra para siempre con la ayuda de otros reyes compuestos de espíritu. Este es el tema central por toda la Biblia. Note: “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro… y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apo. 19:15-16).

¿Le había dicho alguien a usted algo acerca de estos pasajes anteriormente? Yo nunca los aprendí, ni escuche de ellos en la iglesia de mi juventud — y sin embargo, aquí están escritos, disponibles con indiscutible claridad.

Entrar en el reino

La Biblia enseña que el reino de Dios rige sobre los pueblos y naciones de la tierra. Las naciones no son en realidad parte del reino; no más de lo que un ciudadano promedio de algún país es parte del gobierno que rige sobre él. Uno debe entrar en el reino de Dios para estar dentro de éste. Por lo tanto debemos preguntar: A diferencia de aquellos que son gobernados por él, ¿quién está verdaderamente en el reino de Dios?

En I Corintios 15:50-51, Pablo declaró, “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio…” Ciertamente, esto es un misterio para casi todos (que los seres humanos de carne y sangre no pueden entrar en el reino de Dios). Sería de gran ayuda si lee este “capítulo de la resurrección” por completo en I Corintios 15. Solamente en la resurrección los seres humanos (todos los verdaderos Cristianos) serán transformados (nacidos de nuevo) de carne a espíritu.

¿Puede usted entonces ver como ninguna iglesia puede ser el reino de Dios? Las iglesias son físicas. Las personas físicas de carne y sangre tienen la habilidad de entrar y salir del edificio de una iglesia. Así que, eso elimina a cualquier iglesia (o, por la misma razón, al Imperio Británico) a que sea el reino de Dios.

¡El reino de Dios no puede incluir a personas de carne y sangre!

Una serie de versículos en Juan 3 son comúnmente malentendidos por personas que creen que pueden “nacer de nuevo” en esta vida (mientras que aún están compuestos de carne y sangre) y “ver” el reino de Dios.

En este relato, un fariseo llamado Nicodemo vino a Cristo y le dijo en el versículo 2: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro”. Él claramente admitió que sabía quién era Cristo y quién lo había enviado a la tierra. Note que Nicodemo no sólo hablaba de sí mismo cuando dijo, “sabemos”. Se estaba refiriendo a él y a los otros fariseos que sabían quién y qué era Jesucristo. Ellos no podían negar el poder de Dios que era evidente en los milagros que Cristo estaba haciendo.

Los líderes religiosos, los fariseos, sabían muy bien que Él era “un maestro venido de Dios” con la verdad. Aun así, lo acusaron de blasfemo, borracho, hereje, sedicioso, bastardo, ignorante, poseído por demonios, falso profeta y más — ¡y lo crucificaron!

Muchas personas pueden ver la pura verdad de la Biblia, no obstante escogen ignorarla a fin de mantener sus propias tradiciones (Mar. 7:7) e ideas.

Cristo le dijo a Nicodemo, “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (vs. 3). Él explicó que solamente naciendo de nuevo puede uno, entonces, “ver” el reino de Dios. Así que, hay entonces una limitación de quién puede en realidad ver el reino de Dios. Pero no hay ninguna limitación para que las personas físicas vean una iglesia o un imperio. Alguien de cualquier religión o creencia puede ver cualquier objeto físico.

¡Comprenda estos puntos críticos que Cristo está remarcando!

En el versículo 5, Cristo declara que a no ser que uno “naciere de agua y del Espíritu”, entonces “no puede entrar en el reino de Dios”. Si, el reino es algo donde se “puede entrar” — pero Cristo explica su frase acerca de “nacer de agua y del Espíritu” en el versículo 6: “Lo que es nacido de la carne ES carne; y lo que es nacido del Espíritu ES Espíritu”.

La carne y la sangre no pueden entrar en el reino de Dios — ¡pero el espíritu puede! A causa de que Cristo no quería que quedara ningún malentendido, él comparó el espíritu con el viento. El viento, como el espíritu, es invisible, no se puede ver. Por lo tanto, aquellos en el reino deben estar compuestos de espíritu.

¿El reino en el corazón de los hombres?

Muchos deciden creer que el reino entra en las personas en lugar de que las personas entran en el reino. Hemos visto que las personas deben ignorar las claras declaraciones de Cristo a fin de llegar esta conclusión. Ellos “espiritualizan” la venida, del reino de Dios, convirtiéndolo en un sentimentalismo etéreo en el corazón de los hombres. Los engañadores dicen que tener el Espíritu de Dios es tener el reino dentro de usted. Muchos siglos repitiendo esta mentira ha causado que millones crean esta ficción — en lugar de la pura verdad de la Biblia.

Puesto que es obvio que las personas pueden entrar en los muchos países actuales que eran una vez el Imperio Británico y que las personas pueden entrar en una iglesia, los religiosos engañados piensan que el reino de Dios está establecido en el “corazón de los hombres”.

He oído frecuentemente a personas decir algo similar a lo siguiente: “El reino de Dios puede ser establecido en el corazón de los hombres si los cristianos por todas partes trabajaran juntos en amor para traer paz mundial y tolerancia hacia todos”.

¿De dónde sacaron ellos esta idea? ¡La obtuvieron de una traducción errónea en Lucas 17:20-21! En este pasaje, parecía que Cristo hablaba del reino de Dios “dentro de vosotros”. Tenemos que examinar esta traducción errónea. Si este versículo en realidad dice que el reino de Dios está “dentro” de las personas, entonces contradice a todos los otros versículos que hemos examinado. Y si la Biblia se contradice en una manera tan obvia, la podemos desechar, porque no sería la Palabra de Dios.

¿El reino en el corazón de los fariseos?

Vamos a leer y a examinar Lucas 17:20-21: “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.”.

Si usted no entiende algo más acerca de este versículo, ¡comprenda este punto correctamente! Cristo le hablaba a los carnales, mentirosos, hipócritas fariseos. Aún con la más vaga o etérea idea de que el reino de Dios es algo en el corazón de los hombres, no hay forma de que Cristo se refiriera a que el reino estaba dentro del corazón de estas personas.

Los fariseos eran autojustos e inconversos. Ellos trataban de tentar y acusar a Cristo en cada oportunidad. Es totalmente necio y ridículo decir que el reino de Dios estaba “dentro” de ellos. No pierda de vista el hecho de que, cuando Cristo respondió, ahí dice, “les respondió”. Él se dirigió a “ellos” — los fariseos. Entienda que los fariseos no estaban en la Iglesia, y la Iglesia de Dios no estaba dentro de los fariseos.

Note lo que Cristo NO dijo en este versículo. Él no dijo, “el reino de Dios será establecido en el corazón de los hombres” o “en sus corazones”. Lo que él sí dijo es, “el reino de Dios ESTá…” Es importante que entendamos que Cristo no estaba describiendo, en este ejemplo, el reino de Dios como algo en el futuro, sino que hablaba de ello en tiempo presente.

¿Por qué?

He dicho que esta es una traducción errónea del griego original. Las palabras correctas que Lucas utilizó aquí están correctamente traducidas en la versión Reina-Valera, revisión de 1960 que traduce, “el reino de Dios está entre vosotros”. La revisión de 1977 de Reina-Valera las ha traducido, “el reino de Dios está en medio de vosotros”. La mayoría de las biblias con referencias al margen incluyen estas frases.

En inglés la traducción Moffatt da un poco mas de información. Él tradujo estos versículos así: “Él les respondió, ‘el reino de Dios no vendrá como ustedes esperan verlo; nadie dirá, “aquí está” o “míralo allí”, porque el reino de Dios está ahora en medio de ustedes’”.

Vamos a preguntar: ¿De qué, o de quién, estaba hablando Cristo? ¿Qué o quién estaba “en medio” de los fariseos? ¿Qué o quién estaba “entre” ellos?

El Hijo de Dios — Jesucristo mismo — estaba parado en “medio” de este grupo de fariseos. Piense de esta manera: Ellos estaban en la presencia de un representante directo que “reinará” en el venidero reino de Dios. Jesús era el que estaba parado “entre” ellos. Claramente, Cristo estaba hablando del reino de Dios, por medio de él mismo como su representante, estando justo allí donde ellos estaban parados.

¡Entendamos! Los fariseos sabían de las muchas profecías y escrituras del Antiguo Testamento que describían al reino de Dios. Ellos estaban conscientes de los versículos que nosotros hemos estudiado en Daniel. Ellos habrían entendido porqué Pedro diría después, “todos los santos profetas” hablaron de la “restitución de todas las cosas”. Ellos tenían familiaridad con las profecías de Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel y muchas otras. Los fariseos ignoraron escrituras de la primera venida de Cristo porque se enfocaron casi completamente en las muchas escrituras que describían ¡SU SEGUNDA VENIDA!

Obviamente, los fariseos no creían que el reino de Dios era una Iglesia. Ciertamente no creían que era el Imperio Británico, el cual el mundo no vería hasta muchos siglos después. Y no creían que era un sentimiento emocional en el corazón de los hombres. Ellos entendieron completamente que tenía que ver con gobierno — ¡potestad!

El problema estaba en que no entendían cuando debería llegar el reino, o que su propósito no era solamente echar las legiones Romanas fuera de Palestina. Si hubieran entendido la primera venida de Cristo, hubieran podido entender mejor el “cuando” sería su segunda venida — y porqué tenía que venir mucho después. Así que, ellos esperaban a un Mesías conquistador que les ayudaría en su búsqueda de remplazar al gobierno Romano con la autoridad de ellos mismos.

Jesús explicó el engaño de sus pensamientos. Él dijo claramente que la venida del reino no era algo pequeño, o un evento local, simplemente limitado para regir donde los judíos vivían en Palestina.

Los judíos estaban buscando un gobierno físico localizado en una nación en particular, ¡la de ellos mismos! Esa es la razón por la que Cristo les dijo que no pensaran del reino como “helo allí” o “helo aquí”.

Recuerde, en Juan 18:37, Cristo había dicho que él había nacido para ser un Rey. Cristo sabía que sería el supremo Rey sobre Su Reino. (Daniel 7:17-18 y 23 demuestran que las palabras para reino y rey son empleadas indistintamente en la Biblia).

Si simplemente continuamos leyendo más del contexto, quedaremos sin duda alguna acerca de lo que Cristo se estaba refiriendo. Lea el versículo 24, donde como en Mateo 24:27, se refiere a: “Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día”. Cristo estaba describiendo un evento fenomenal que sacudirá al mundo y que sería tan visible como un relámpago. Pero, note el término “en su día”, que muestra que es un evento por venir en el futuro. Tome el tiempo para leer en Mateo 24:26-30 y como describe el “día cuando Cristo será revelado”.

De ningún modo dijo Cristo que el reino de Dios estaba en los fariseos injustos, carnales, llenos de odio, quienes continuamente conspiraban su muerte, como tampoco dijo que era la iglesia.

Cristo había reprendido previamente a los fariseos con una terrible advertencia. Sin duda, eso los había enojado, y los llevo a tratar de atraparlo diciendo algo que fuera incorrecto acerca del reino de Dios o cualquier otra cosa. En Lucas 13:28-29, Él les advirtió: “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios”.

Cristo estaba claramente diciéndoles a los fariseos que no iban a estar en el reino de Dios. No se les permitiría entrar en el reino, como Abraham, Isaac y Jacob si entrarían — aunque estos hombres todavía no han entrado (Heb. 11:13, 39-40).

¿El reino de Dios “se ha acercado”?

Alguien por seguro citará Marcos 1:15, donde Jesús había predicado que “el reino de Dios se ha acercado”. Allí, recuerde que Él también continuó diciendo: “arrepentíos, y creed en el evangelio”. Por tanto, algunos han concluido que cuando las personas se arrepienten y creen el evangelio, así convirtiéndose en parte de una iglesia, simultáneamente entran en el reino de Dios, el cual, de alguna manera, los había esperado — se había “acercado”.

Como en Lucas 17:21, las personas leen en un versículo lo que ellos quieren que diga. Cristo no dijo que el reino de Dios había sido puesto o establecido — o que era una iglesia. Todas estas son “tradiciones de los hombres” que las personas creen en lugar de la simple Palabra de Dios (Marcos 7:7).

Lucas 16:16 demuestra que el reino de Dios, desde el tiempo de Juan el Bautista, había llegado a ser algo que estaba siendo “predicado”. El reino no había arribado todavía, pero estaba siendo predicado. Predicar el evangelio y tener la oportunidad de calificar para entrar en el, ciertamente estaba en ese tiempo (y todavía está) “acercándose”.

Los santos gobernarán con Cristo

Antes de regresar a Lucas, examinemos más de lo que Daniel registró acerca del reino de Dios.

Recuerde, Cristo vendrá como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente (Mat.24:27). Este será un evento fenomenal en la tierra que nadie dejará de ver. ¿Pero vendrá Él para gobernar la tierra solo — o vendrán otros con Él? Cuando Cristo establezca su gobierno mundial, ¿quién mas será parte de la estructura que Él establecerá? Si los gobiernos de los hombres requieren los esfuerzos de muchos, que asisten a un líder principal, ¿será diferente con el gobierno de Dios? ¡No!

Daniel 7:13 habla de Cristo viniendo con las “nubes del cielo”. Antes de su retorno, Dios oficialmente le cede a Cristo la autoridad para gobernar al mundo al que Él está regresando. El próximo versículo declara, “Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Otra vez, preguntamos si Cristo gobernará solo, o si otros gobiernan con Él. Exactamente, ¿cómo administrará Dios a todas las personas y las naciones de la tierra?

Hay varios versículos más en Daniel 7 que son importantes de entender. Recuerde que está profetizado que el reino remplazará los cuatro reinos mundiales que discutimos anteriormente, y que son descritos en el capítulo 2. Ahora note los versículos 17-18: “Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”.

¡Crea este versículo por lo que dice! El supremo llamamiento de los verdaderos cristianos es de unirse con Cristo y compartir autoridad en el reino de Dios sobre todas las naciones y los pueblos. Verdaderamente, Cristo es “REY de reyes y SEÑOR de señores”. Estos otros reyes y señores pueden ser usted o cualquiera que esté dispuesto a aceptar los términos de Dios para entrar su reino.

Los versículos 19-20 dan una luz adicional con lo que ocurre cuando los santos regresan con Cristo. Su primera responsabilidad es remplazar lo que es llamado la “cuarta bestia”, que rige con la ayuda de un “pequeño cuerno”. Este pequeño cuerno es el reino religioso que es lo mismo que la mujer que monta a la bestia de Apocalipsis 17. Este reino religioso (centralizado en Roma) ha gobernado sobre todas las resurrecciones anteriores, o renacimientos, del Imperio Romano.

Ahora lea los versículos 21-22: “Y veía yo que este cuerno hacia guerra contra los santos [claramente el trabajo de la ramera de Babilonia en Apo. 17:5-6], y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino”.

Finalmente, la larga profecía de Daniel concluye con el versículo 27 además confirma el maravilloso potencial que les espera en el futuro a todos los verdaderos santos de Dios. Note: “y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán ”.

¿Qué puede ser más claro? No en balde Cristo declaró, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, Yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vasos de alfarero; como Yo también la he recibido de mi Padre” (Apo. 2:26-27). Unos cuantos versículos después Él añadió, “Al que venciere, Yo le daré que se siente conmigo en mi trono” (3:21).

La frase “en mi trono” es utilizada porque Cristo entendió que su trono es en esta tierra, diferente al trono del Padre que está en el cielo. Lucas 1:32 muestra que Cristo se sentará en Jerusalén en el Trono de David. (También vea Apocalipsis 5:10; 20:4 Mateo 5:5; Salmos 25:12-13 y 37:11). No hay duda alguna de que cuando Cristo regrese los santos regirán con Él — ¡en la tierra!

Ahora vamos a examinar una parábola muy importante, que Cristo mencionó para que las personas pudieran entender la venida del reino de Dios y la responsabilidad del cristiano para calificar a fin de ser parte de éste.

La parábola de las minas

Lucas 19:11-27 contiene una parábola muy importante escrita para ilustrar cómo y cuándo vendrá el reino de Dios. En ésta, Cristo se comparó a Él mismo con un hombre noble que fue a un “país lejano” (un tipo de unión con Dios el Padre en el cielo) por casi 2,000 años, hasta su retorno. Los discípulos creían que el reino de Dios “aparecería inmediatamente”, y Cristo quería ilustrar que mucho tiempo pasaría antes de que el reino llegara.

En esta parábola, Cristo elimina completamente cualquier idea de que el reino aparecería inmediatamente en la forma de su Iglesia. Por supuesto, Cristo no ha regresado todavía a esta tierra.

El “Hombre noble” de la parábola llamó a sus “diez siervos” (como un tipo de los cristianos que han sido llamados del mundo por Dios) y les dio instrucciones de negociar y aumentar el valor de la “mina” (dinero) que Él les dio a cada uno de ellos para inversión. La mina verdaderamente representaba una clase de unidad simbólica con valor espiritual. Recuerde que era una parábola, así que Cristo no se estaba refiriendo a ninguna clase de dinero literalmente. Él le dijo a sus siervos “negociad entre tanto vengo” — o que “aumentaran la mina a más dinero. Mientras que el hombre noble se había ido, algunos de los siervos dijeron: “No queremos que este hombre reine sobre nosotros”. Es importante entender la intención de esta declaración.

Estos “ciudadanos” entendieron que el hombre noble (Cristo) iba a venir para “reinar” en la tierra. Ellos no quisieron ninguna parte con esto y rechazaron que su gobierno reinara sobre ellos — y con eso, rechazaron la parte que tendrían en el futuro reino (vs. 27). Ellos entendieron que el reino de Dios sería un gobierno que reinaría sobre la tierra. Recuerde, la parábola comenzó con el hombre noble (Cristo) que fue al cielo “para recibir un reino y volver”. (Ya vimos en Daniel 7:14 que Dios le otorga a Cristo gran autoridad justamente antes de que regrese a gobernar con los santos).

Cuando el hombre noble regresó, llamó a cada uno de los siervos ante Él, para que le dieran un reporte de lo que cada uno había aumentado con la mina que se les había dado. Algunos habían ganado cinco minas, otros diez, etc., pero un siervo enterró su mina en la tierra y no produjo nada con ella. Cristo quería cuentas de lo que “cada hombre había ganado” mientras que estuvo ausente.

El primer siervo había ganado diez minas y Cristo le explicó su recompensa diciéndole: “Está bien, buen siervo por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (vs. 17).

El siervo que había ganado cinco minas recibió autoridad “sobre cinco ciudades”. Porque el segundo siervo produjo la mitad, su recompensa tuvo la mitad de la grandeza que tuvo el primero. Así que, a estos hombres se le fue dada “autoridad”. Fueron puestos en posiciones de gobierno “sobre ciudades”. Su recompensa fue “reinar” con Cristo (Judas 14) en su reino mundial. ¡Muy obvio!

El siervo que guardó su mina en el pañuelo había perdido una gran oportunidad para calificar en gobernar en el reino de Dios. Ahí dice: “Entonces Él [el hombre noble, Jesús] le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo”.

Este siervo no había crecido. No había producido nada con su vida y no había calificado para regir sobre ciudades en el reino de Dios. Cristo le dio la recompensa del mal siervo, al que había ganado diez minas — para que este tuviera más que su propia recompensa. Las ciudades que este hombre no pudo regir por causa de su mala conducta tenían que ser regidas por alguien. De otra manera entonces hubieran permanecido abandonadas, sin ninguna autoridad asignada a ellas.

Una breve historia es necesaria para poder entender mejor la escena de esta parábola. Cristo era un judío predicando esta parábola en la tierra de Judá. Judá era simplemente una de las doce tribus de la antigua Israel. Diez de esas doce tribus se habían perdido 700 años atrás, porque se habían rebelado contra el hijo de Salomón, Roboam. Ellos habían sido llevados cautivos por los antiguos asirios y luego emigraron para el Noreste de Europa. Así, llegaron a ser primordialmente las personas del idioma inglés de Estados Unidos, Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda (y ciertas otras naciones del noroeste de Europa). Solamente algunas de las tribus de Benjamín y Leví permanecieron con los judíos, que tenían su capital en Jerusalén.

(Se le exhorta a leer nuestro extenso libro América y Bretaña en profecía para entender el panorama completo de lo que ha sido muy brevemente descrito aquí).

Cuando la parábola de las minas menciona que los ciudadanos del Hombre noble “lo aborrecían”, y declara que dijeron, “No queremos que éste reine sobre nosotros”, esto es una referencia a los judíos. La historia claramente registra que ellos rechazaron la autoridad de Jesucristo. Esto es lo que Juan 1:11 quiere decir cuando declara: “A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron”. Los “diez siervos” (esos cristianos llamados hoy día) son entonces, una referencia, como un tipo, de las DIEZ TRIBUS perdidas de Israel. Cristo les ofreció una oportunidad de regir, porque los judíos rechazaron su autoridad sobre ellos.

Tristemente, algunos no quieren que el verdadero Cristo de la Biblia les diga lo que tienen que hacer. No quieren que Él reine sobre sus vidas y sus conductas. Ellos si quieren la salvación — ¡pero sin compromiso alguno!

A nadie se le dará autoridad antes de que haya probado ¡que puede ser gobernado! Nadie puede ser parte del gobierno mundial de Dios a no ser que el haya aprendido a someterse al gobierno de Dios y ser gobernado por Dios y Jesucristo en esta vida. ¡Esta es la gran e importante lección de la parábola de las minas!

Cuando Cristo llamó a sus siervos a que le rindieran cuentas, Él estaba enseñando que todas las personas un día estarán delante de Él para rendir cuentas en el tribunal del juicio de Cristo. Como la recompensa de los doce apóstoles, que serán puestos sobre las doce tribus de Israel (Mat. 19:27-28), algunos recibirán gran AUTORIDAD para reinar sobre ciudades con Cristo “en el trono de su gloria”.

¿CUANDO vendrá el reino?

Todos quisieran saber cuándo regresará Cristo. Los discípulos le preguntaron: “… ¿qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mat. 24:3).

Todos los siguientes cuarenta y ocho versículos son la respuesta de Cristo describiendo muchos de los eventos, en secuencia, que preceden su venida. En el versículo 36, refiriéndose al tiempo exacto de su venida, Él declaró: “pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre”.

Unas semanas después, en Hechos 1:6-7, antes de que Cristo ascendiera al cielo, los discípulos probaron que no entendieron o no aceptaron su explicación anterior. Entonces le preguntaron otra vez. Note: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones, que el Padre puso en su sola potestad”. Cristo dio la misma respuesta — “no os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones”.

Es importante notar que la Iglesia del Nuevo Testamento sería establecida solamente diez días después de esta conversación (2:1). ¿Por qué Cristo respondería, “No os toca a vosotros saber los tiempos y las sazones”, si el reino de Dios iba a ser la Iglesia, y seria establecida inmediatamente (en el próximo Pentecostés) sólo diez días después?

Lo mismo es cierto para nosotros hoy día. Nosotros no podemos saber exactamente cuándo llegará el reino de Dios, pero si podemos saber aproximadamente cuando será. En Lucas 21:31, al final de una larga profecía que tiene paralelo con Mateo 24, Cristo declaró: “cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios”.

Él si quería que ellos supieran lo siguiente: “…recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hechos 1:8). Lo mismo es cierto para todos los que son convertidos hoy día. Nosotros no podemos saber exactamente cuándo regresará Cristo, pero si podemos saber que recibiremos poder para crecer y vencer — y para predicar el evangelio del reino de Dios hasta que Él venga y lo restaure.

Los esfuerzos de los hombres no pueden traer la paz mundial

Los verdaderos cristianos no son activistas tratando de “convertir a este mundo en un mejor lugar” — por lo tanto no traen el reino de Dios a la tierra. Cubren sus “pies con el apresto del evangelio de la paz” (Efe. 6:15). Caminan por la vida teniendo sus pies cubiertos con el conocimiento de cómo el verdadero evangelio deletrea el único camino hacia una final paz mundial. Entienden con certeza que el reino de Dios está por venir — trayendo gobierno y paz (Isa. 9:6-7). Saben lo que está por venir a este mundo. No se involucran en servir y matar en las interminables y fútiles guerras de los hombres y las naciones, ni participan en los asuntos gubernamentales de los hombres.

Ellos no resuelven los asuntos por sus propias manos, y tratan supuestamente de “esparcir el reino”, y así atentar neutralizar el propósito de Dios, ¡el cual es probarle al hombre que no se puede gobernar por sí mismo! (Tome tiempo para leer nuestros folletos Guerra, muerte y el ejército y ¿Deben votar los cristianos? para entender porque).

Note lo que Pablo fue inspirado a escribir: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando [los lideres y religiosos] digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de la mujer en cinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón” (I Tes. 5:2-4).

Todos los que entienden las verdades de este folleto nunca más “tienen que estar en tinieblas” acerca del plan de Dios o del gran potencial que tienen dentro de éste.

Citando a Isaías 52:7, Pablo también escribió: “­Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio [las buenas nuevas del evangelio] de los bienes” (Rom. 10:15 RV 1909). En el versículo 16, el citó otro pasaje de Isaías: “Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?” (53:1).

Por supuesto, la mayoría de las personas no creerán el “anuncio de Dios” de lo que le espera en el futuro a esta civilización. No creerán que ellos no puedan traer paz mundial por medio de esfuerzos humanos. Muchos gritarán “paz, paz; cuando no hay paz” (Jer. 6:14; 8:11, 14-15) y la mayoría creerá dispuestamente sus falsas predicciones, aún frente al rotundo fracaso.

Los cristianos profesos de este mundo continuarán desesperadamente tratando de traer el reino de Dios y la paz mundial a través del esfuerzo humano. Líderes religiosos engañados les dirán que este es “su deber cristiano”. Muchos verán esto como la misión especial de la iglesia. Millones están buscando la felicidad, la paz y la seguridad a la vuelta de cada esquina, pero quedarán terriblemente desilusionados a corto plazo. Porque las condiciones mundiales, que van hacia un periodo de calamidades desastrosas, empeorarán aún más antes de que finalmente lleguen a ser mejores.

Ciudad de Paz, al fin

¡Pero al final, el mundo no estará decepcionado! Las buenas noticias están por venir.

La capital de la moderna ciudad de la nación judía de Israel es Jerusalén. Aunque esta ciudad no ha conocido otra cosa aparte de las guerras a través de su historia, su nombre literalmente quiere decir “ciudad de paz”. Lleva este nombre porque Cristo — el príncipe de paz — regresará ahí para establecer su reino. El Príncipe de Paz reinará desde la Ciudad de Paz. Comenzando en esta ciudad en particular, la paz rápidamente se esparcirá alrededor del mundo. ¡Eventualmente “estallará” por todos lados!

Finalmente, la verdadera paz mundial, la felicidad, la abundancia y la prosperidad vendrán en su tiempo de vida. ¡Eso es tan cierto como la Palabra de Dios!

“Venga tu reino”

La mayoría de las personas conoce lo que es llamado el “Padre nuestro”. Muchos lo pueden recitar sin esfuerzo alguno; pero lo han practicado sin entender que solamente es un modelo o una guía para saber cómo orar. Yo lo aprendí a la edad de cuatro años. Empieza así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad…” (Mat. 6:9-10). Esta corta oración continúa por tres versículos más. Pero, de los millones que la conocen y la usan, ¿Cuántos realmente le ponen atención a la frase “Venga tu reino o Hágase [su plan maestro] tu voluntad?” Por 2,000 años, muchos han buscado básicamente seguir la instrucción de Cristo, orando, “Venga tu reino” sin meditar nunca el impresionante significado detrás de esta pequeña frase.

¿Lo había pensado usted?

Sólo unos cuantos versículos después, en el mismo capítulo, Cristo dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (vs. 33). ¡Los cristianos deben buscar el reino de Dios PRIMERAMENTE — sobre todas las cosas — en sus vidas! ¿Cómo pueden hacerlo si no saben que es — o cuando vendrá — o como afecta su propia salvación?

¡Pero ahora usted lo sabe!

¿Va usted a orar, “venga tu reino”? ¿Procurará hacer firme su vocación y elección (II Ped. 1:10)? ¿Va usted a vencer como Cristo lo hizo? ¿Va a crecer, calificar y desarrollar el carácter espiritual, ganando más minas que cuando usted comenzó? ¿Recibirá Dios una “ganancia” de su inversión en usted? ¿O enterrará su mina, y así su oportunidad de reinar en el reino de Dios y de enseñar a otros la forma correcta de vivir?

Solamente el gobierno de Dios traerá paz

La siguiente cita viene de la conclusión del folleto del Sr. Herbert W. Armstrong Cómo vendrá LA PAZ MUNDIAL. Se encuentra bajo el subtitulo “No podemos saber la hora”, este es un poderoso resumen de la gran verdad contenida en la declaración del titulo

“¿Que que quiso decir Jesús cuando dijo, ‘No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones’? Él lo explicó en otro momento. Está registrado en Mateo 24:36: Allí Él estaba hablando del fin del mundo y su segunda venida:

“‘Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre’. Él estaba hablando de su Segunda Venida y del establecimiento del Reino, el tiempo que ningún hombre conoce, sino solamente el Padre.

“Sin embargo, aunque nosotros, hasta en este momento, no sabemos el día ni la hora, si sabemos, por las profecías de Dios, que hoy ya está muy cerca. Note esto en Lucas 21:25-32: Él había estado prediciendo los eventos mundiales, que han comenzado ahora mismo a producir ‘angustia de las gentes’ en problemas y guerras mundiales, ‘confundidos… desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra’ — problemas mundiales como nunca antes habían experimentado. ‘Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca’.

“Así que todas las señales demuestran que estamos en la última generación de este mundo presente y malvado”.

El dilema fatal

“Los problemas de alcance mundial comenzaron en 1914 con la Primera Guerra Mundial. Hubo un receso desde 1918 hasta 1939. Ahora nos encontramos en un segundo receso; aunque hemos estado en lo que llamamos ‘GUERRA FRIA’. Pero ahora por fin contamos con energía nuclear. Tenemos muchas bombas de hidrógeno almacenadas con tanta potencia y volumen que pudieran destruir varias veces a toda la humanidad de este planeta. Hay otras dos armas destructivas en existencia, cualquiera de ellas con la capacidad de borrar toda vida humana de la tierra.

“Hoy día científicos de fama mundial dicen que solamente un súper gobierno mundial puede evitar el cosmicidio de este planeta. No obstante, los hombres no pueden y no estarán dispuestos a unirse para formar semejante gobierno mundial.

“Ya es hora de que encaremos la dura, fría y cierta realidad. La humanidad tiene dos alternativas: o existe un Omnipotente, Todopoderoso DIOS que está a punto de intervenir y establecer el reino de Dios para gobernar a todas las naciones con FUERZA sobrenatural y supranacional para traernos paz — o de otra forma toda la humanidad será destruida (Mat. 24:22).

“El presente ‘receso’ pronto estallará en una tercera guerra mundial nuclear — conocida en la profecía bíblica como la ‘Gran Tribulación’ (Mat. 24:21-22). Pero Dios acortará ese supremo problema mundial, y enviará a Cristo nuevamente a la tierra como Rey de reyes y Señor de señores para restaurar el gobierno de Dios por medio del gobierno mundial del reino de Dios y por fin traerá la paz mundial”.

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