Muchos en el mundo hoy, creen que nacer de nuevo significa tener una “experiencia religiosa” o “aceptar a Cristo”. Además, se cree que esto constituye el proceso de conversión. Cualquiera que haya experimentado esto se dice que es “salvo”. ¿Es esto lo que enseña la Biblia?
Nicodemo, un fariseo y gobernante judío, vino a Jesucristo, reconociendo que él y otros gobernantes sabían que Jesús debía ser de Dios debido a los milagros que había realizado. Cristo respondió con una afirmación inesperada que Nicodemo no entendió: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios (Juan 3:3). La palabra griega usada, traducida como “naciere”, es gennáo.
A diferencia de los teólogos modernos, Nicodemo sabía con precisión a qué se refería Cristo con gennáo — Él se estaba refiriendo a un nacimiento, como sería un nacimiento físico. Por eso respondió, “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” (vs. 4).
“Jesús respondió: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (vs. 5). La mención del agua en esta declaración se aplica al bautismo — ser sumergido en agua — que simboliza la tumba acuática tras haberse arrepentido profundamente.
La referencia a “nacer del Espíritu” se relaciona directamente con el crecimiento espiritual necesario para nacer en la resurrección. Es análogo a un feto que crece en el útero de su madre antes del nacimiento. La analogía físico-espiritual es evidente.
Esto es confirmado por la declaración de Jesús: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (vs. 6-8). Esto se refiere a quienes vuelvan a nacer como seres espirituales cuando sean resucitados — quienes serán invisibles, así como el viento es invisible para los seres físicos. Hay una clara distinción entre “lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.
Asombrado por las declaraciones de Cristo, Nicodemo le respondió, “¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?” (vs. 9-12).
Cuando dijo, “No recibís nuestro testimonio”, Cristo se refería a los fariseos en general. Nicodemo y los fariseos eran “maestros en Israel”, pero no entendían esta verdad fundamental sobre el proceso de nacer de nuevo espiritualmente que dura toda la vida. Cristo estaba diciendo que el reino de Dios vendría a la Tierra y que las personas podían nacer en éste. Nicodemo se maravilló de esto por varias razones — una de ellas era que Jesús demostraba que incluso los gobernantes establecidos en Israel (Judea) no entendían el plan de salvación de Dios, a pesar de haber leído las Escrituras. Aunque sabían que Jesús era enviado de Dios, estos gobernantes nunca se sometieron a su autoridad.
Otra razón por la que Nicodemo se maravilló de las palabras de Cristo fue que Jesús hablaba en términos que los fariseos no podían percibir. Cristo se lo explicó a sus discípulos: “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos [todos los demás, incluidos los líderes religiosos de su tiempo] no les es dado” (Mat. 13:11). Sin embargo, Juan registró la conversación entre Nicodemo y Jesús para explicar el punto de Cristo para aquellos llamados en las siguientes generaciones. En Juan 3:11-17, explica por qué el mundo está tan confundido respecto a este entendimiento básico.
En Juan 3, el término para “nacer” aparece en los versículos 3, 4, 5, 6, 7 y 8. En cada ejemplo, la palabra griega original es gennáo. Todos los diccionarios principales definen este término como engendramiento por el padre (engendrado) o nacimiento por la madre (nacido). Por lo tanto, gennáo puede traducirse como “nacido” o “engendrado”, según el contexto. Nos referiremos a estas definiciones posteriormente.
Nacimiento espiritual por resurrección
(1) ¿En qué orden son transformados los siervos de Dios al nacer de nuevo espiritualmente? I Corintios 15:23.
La frase “Cristo, las primicias” se explica mejor al revisar el versículo 20: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”. En el versículo 23, “luego los que son de Cristo, en su venida” se refiere a las primicias que recibirán la salvación al ser resucitados.
(2) Entonces, ¿quién fue la primera persona en experimentar un nuevo nacimiento espiritual, habiendo nacido y luego muerto físicamente? Colosenses 1:15, 18.
Jesucristo fue el primogénito “de entre los muertos”. Cuando nació de nuevo, Jesús no solo pasó por una “experiencia religiosa”, tampoco se aceptó a sí mismo como su Salvador. Lo que experimentó fue un nuevo nacimiento literal de la muerte. Fue el primero en experimentar un nacimiento espiritual (ser “nacido de nuevo”) — la esperanza de todos los cristianos.
(3) ¿Experimentarán muchos otros lo que Cristo experimentó primero? Romanos 8:29.
Jesús debía ser “el primogénito entre muchos hermanos”, lo que significa que otros hermanos le seguirán. Cristo fue simplemente el primero de muchos en nacer de nuevo.
(4) ¿Es la declaración de Cristo, “lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”, explicada con más detalle en el contexto de la resurrección? I Corintios 15:50-52.
Esto bien resume la esperanza de la resurrección — la transformación de los seres humanos en seres espirituales.
El Espíritu Santo imparte vida
Comparemos ahora la analogía física de un hijo por nacer que se desarrolla en el vientre materno con el desarrollo espiritual de un cristiano. La conversión es un proceso de toda una vida de crecimiento hacia la madurez espiritual para “nacer de nuevo” en la resurrección.
(1) ¿Se exhorta a los cristianos a madurar durante este período de entrenamiento y desarrollo espiritual? I Pedro 2:2; Efesios 4:15.
(2) ¿Deben los cristianos volverse hábiles en las Escrituras y en el discernimiento espiritual a través de la experiencia y el crecimiento? Hebreos 5:13-14.
(3) ¿Puede alguien decidir por sí mismo buscar el camino de Dios y convertirse simplemente por el impulso de su propia fuerza de voluntad? Romanos 8:7-8.
(4) ¿Qué inicia el proceso de desarrollo espiritual? Juan 6:44, 65.
Algunos preguntan, “¿Cómo puedo saber si Dios me está llamando?” La respuesta es que, a menos que Dios llame a alguien, la mente de esa persona no se abrirá a su verdad. Comenzar a buscar los caminos de Dios — empezar a entenderlos y desear crecer en ese entendimiento — es evidencia del llamamiento de alguien.
(5) ¿Es el arrepentimiento el siguiente requisito para recibir el Espíritu Santo? Hechos 2:38; 26:20.
El arrepentimiento es un profundo dolor por haber vivido en contra del camino de Dios, después de haber comprendido la supremacía y la autoridad de Dios y su Palabra. El verdadero arrepentimiento no es una emoción humana generada — ¡es don de Dios!
(6) ¿Qué otra condición vital se requiere para recibir el Espíritu Santo? Hechos 5:32.
Decir que la obediencia es un requisito significa que la persona se esfuerza sinceramente por obedecer las leyes de Dios con todo su corazón. Esto no significa que alguien pueda obtener el Espíritu Santo mediante la obediencia. Es un don que Dios concede a quienes él llama, después de que ellos han respondido a ese llamamiento con obediencia.
(7) ¿Llaman las Escrituras explícitamente al Espíritu Santo como un don de Dios? Hechos 10:45; Lucas 11:13.
(8) ¿Es impartido realmente el Espíritu de Dios en la mente? I Corintios 2:10-13.
Así como el espermatozoide físico del padre fecunda el óvulo humano e inicia el proceso de crecimiento de un feto humano, el Espíritu Santo entra en la mente e inicia el proceso de desarrollo espiritual.
(9) ¿De qué otras maneras guía el Espíritu Santo? Juan 14:26; 15:26; 16:13.
(10) ¿Cuánto del Espíritu de Dios es impartido inicialmente dentro de la mente? II Corintios 1:22; 5:5.
La porción de las arras es un pequeño depósito, dado por adelantado, para mostrar lo que está por venir. Esta cantidad podría ser solo una pequeña porción del Espíritu Santo, que aumenta a medida que la persona madura espiritualmente.
Engendrado en esta vida — nacido en el futuro
Hemos visto que gennáo puede traducirse como “nacido” o “engendrado”, según el contexto. Engendrar puede referirse a la concepción humana, como se registra en Mateo 1:20, “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es concebido, del Espíritu Santo es”.
En este caso, Jesús fue concebido o engendrado por el Espíritu de Dios. El término traducido como “concebido” en este versículo es gennáo y habría sido mejor traducido como “engendrado”. En algunos pasajes, los traductores usaron la palabra “nacido” cuando “engendrado” habría sido más exacto, y viceversa. Uno de los ejemplos más conocidos de esta mala traducción se encuentra en I Juan 5:1.
Una vez que somos engendrados por el Espíritu de Dios que entra en nuestras mentes, Dios nos considera sus hijos: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Rom. 8:14). Asimismo, “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (I Juan 3:1).
(1) Como hijos de Dios en esta vida, somos herederos futuros de las promesas de Dios. Puesto que aún somos de carne y sangre, ¿por qué permanecemos solo como herederos futuros de la promesa y no como herederos actuales? Tito 3:7; Hebreos 1:14; Romanos 8:17.
Tendríamos que ser transformados, dejando de ser carne y sangre, para poder recibir la “salvación” — la “vida eterna” — y “para que juntamente con Cristo seamos glorificados”.
(2) ¿Qué cambio debe realizarse para llegar a ser herederos de las promesas? I Corintios 15:42-44.
(3) Después de ese cambio de corruptible a incorruptible, ¿cómo serán estos seres espirituales? I Corintios 15:54; 1 Juan 3:2.
(4) ¿Los términos “Primogénito de entre los muertos” y “Primogénito entre muchos hermanos” eran solo títulos dados a Cristo — o definían una secuencia que Cristo cumplió? I Corintios 15:20, 23; Hebreos 5:9; 6:20; 12:2; Apocalipsis 1:4-5; 3:21.
El hecho de que Jesús haya guiado el camino para las personas a las que Dios llama está claramente establecido a través de las Escrituras. Esto se mencionó anteriormente al citar Romanos 8:29 y Colosenses 1:15 y 18. Muchas escrituras revelan que los cristianos serán transformados cuando ellos sean resucitados. Sin embargo, los versículos que explican cómo Cristo guio el camino, al referirse a Él como el “Primogénito de entre los muertos” o “Primogénito de muchos hermanos”, representan un obstáculo difícil de superar para quienes creen que nacemos de nuevo en esta vida. Por eso, quienes enseñan este error a menudo intentan minimizar el papel principal de Cristo, reduciéndolo a un simple título. Jesús abrió el camino para que muchos hermanos lo siguieran.
(5) ¿Son los cristianos llamados también hijos de Dios, incluso en esta vida? Romanos 8:14-17; Gálatas 4:5; Efesios 1:5.
Los términos “adopción de hijos” en Gálatas 4:5 y “adoptados hijos” en Efesios 1:5 son traducciones incorrectas. El término griego juiodsesía significa “filiación”, no adopción. De igual manera, Romanos 8:15 debería decir “espíritu de filiación” en lugar de “espíritu de adopción”. Gálatas 3:26 dice, “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”. Claramente, somos hijos de Dios — ¡no somos adoptados!
(6) ¿Son los hijos de Dios también llamados (de antemano) hijos de la resurrección? Lucas 20:34-36.
El versículo 35 muestra claramente que los hijos de Dios son aquellos que son considerados dignos de obtener el reino de Dios y se convertirán en los “hijos de la resurrección” — nacidos en la resurrección de los justos. ¡Este versículo confirma que la resurrección es entonces cuando tiene lugar el nacimiento espiritual!
Escrituras mal aplicadas
(1) En I Juan 3:9 dice, “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. ¿Se refiere a esta vida o al futuro?
Aquí se pueden utilizar dos criterios. Primero, en esta vida presente, los cristianos son de hecho capaces de pecar. Romanos 3:23 dice, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Juan dice de sí mismo y otros cristianos, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (I Juan 1:8-10). Por lo tanto, I Juan 3:9 no puede referirse a los cristianos en esta vida.
En segundo lugar, cuando alguien es nacido de Dios tras la resurrección, será como Dios (I Juan 3:2). Los siguientes versículos se relacionan a este contexto de “cuando Él se manifieste”.
Los versículos 4 al 8 muestran que “el pecado infringe también la ley”; “no hay pecado en él [Cristo]”; y “aquel que permanece en él, no peca”. El versículo 9 se relaciona con el versículo 2 que habla de ser nacido de Dios. Al decir “no puede pecar” (transmite la imposibilidad de pecar) es muy diferente a “no peca” (como camino de vida), como se encuentra en el versículo 6. ¡Alguien que es nacido de Dios será como él — incapaz de pecar! Esto se aplica al futuro — ¡no a esta vida presente!
Finalmente, I Juan 5:18 proporciona más información valiosa. En este versículo encontramos dos frases contrastantes, cada una usando “gennáo” y que requieren una traducción distinta de ese término debido a la estructura comparativa del versículo. Los traductores lo reconocieron y procedieron a traducir como lo dictaba correctamente el contexto. Dice, “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”. Esto confirma inequívocamente que I Juan 3:9 se refiere a la resurrección futura.
(2) ¿Por qué muchos cristianos profesantes creen que alguien nace de Dios simplemente por creer “que Jesús es el Cristo”? I Juan 5:1.
Una lectura casual de este versículo ha llevado a muchos a creer erróneamente que el único requisito para la salvación es simplemente “creer que Jesús es el Cristo”. Allí, el término griego gennáo aparece tres veces. Los traductores de la versión Reina-Valera optaron por traducir gennáo como los términos “nacido”, “engendró” y “engendrado”. Este versículo debería decir, “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es engendrado de Dios; y todo aquel que ama al que lo engendró [Moffatt usa correctamente la frase ‘que ama al Padre’], ama también al que ha sido engendrado por él” — refiriéndose a otros hermanos. Los que aceptan la falacia tradicional de “nacido de nuevo” esencialmente niegan que el cambio ocurra cuando los cristianos resucitan, y lo falsifican con una versión diluida de la verdadera conversión — un proceso de toda la vida en lugar de un cambio instantáneo. El verdadero cambio instantáneo se produce con la resurrección, la cual rechazan.
Una vez más, I Corintios 15:50-52 describe cuando los cristianos fieles son transformados — nacen en el reino de Dios. Puesto que la carne y la sangre no pueden heredar este reino, esto solo puede ocurrir mediante la transformación a una forma incorruptible — ¡a espíritu!
Recuerde que Jesús le dijo a Nicodemo, “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Sin embargo, muchos han sido engañados por explicaciones sutiles que equiparan la conversión con ser nacido “de arriba”. Es cierto que el término griego usado en Juan 3:3, ánodsen, puede significar “de arriba”, así como “de nuevo”. Pero note que Nicodemo respondió al preguntar cómo podía “entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer”. Nunca mencionó ninguna vaga banalidad religiosa sobre ser “nacido de arriba”. ¡Nacer de nuevo — la segunda vez — era claramente el contexto!
El único otro lugar en la Biblia donde aparece “nacer de nuevo” (además de Juan 3:3 y 7) es I Pedro 1:23, donde se traduce de anagennáo. Esto solo puede significar “nacer de nuevo” o “engendrado de nuevo”. Aquí, el término griego gennáo lleva el prefijo (ana) que significa “otra vez” — no “de arriba”. Este versículo muestra que anagennáo se traduce correctamente como “engendrado de nuevo”.
“Nacer de arriba” en esta vida es otra variante de la falsa doctrina de “nacer de nuevo”. Para millones de personas puede parecer bíblico, pero en realidad es un engaño para atraer a los creyentes a aceptar la falacia tradicional de “nacer de nuevo” bajo una nueva etiqueta. ¡Cualquier variante que intente negar el simple significado de I Corintios 15:50-52, con una falsa definición de la conversión, es equivocada!
Para aprender más sobre este extenso tema, lea nuestro folleto ¿Qué significa “nacer de nuevo”? (What Does “Born Again” Mean?) Esta publicación es exhaustiva y aborda en detalle los pasajes bíblicos cubiertos en esta lección y muchos otros. La verdad de la doctrina de nacer de nuevo abarca la verdadera conversión en esta vida y el cambio espiritual que todos esperamos.