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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
David C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

por David C. Pack

El mundo está lleno de sufrimiento de todo tipo. Incontables millones de personas conocen poco más que eso. No obstante, Dios lo permite. ¿Por qué Él no ha detenido el terrible sufrimiento que aflige a tantos? ¿Hay una razón por la que Dios no ha intervenido? ¿Tiene el sufrimiento un gran propósito escondido que puede ser entendido?

Eche un vistazo al mundo. Gran cantidad de personas están sufriendo en todas partes por todo tipo de razones.

Cada día, 25.000 personas mueren de hambre—y esto luego de semanas o meses de horrible sufrimiento. Tal sufrimiento no está limitado a dolor físico, sino que también involucra angustia psicológica y mental de padres que a menudo ven a sus hijos morir en sus brazos. La inanición es tan terrible que la muerte es, en efecto, un esperado alivio.

¿Por qué Dios no detiene esto?

Aún más personas mueren cada día por motivo de alguna enfermedad. La palabra enfermedad significa una alteración de la salud, en la vida de las personas. Mientras lee este artículo, incalculables traumas, dolores y sufrimiento, causado por condiciones abrumadoras, infecciones y enfermedades de todo tipo, están ocurriendo alrededor del mundo. Solo en África, millones de niños quedan huérfanos cada año, por causa del SIDA.

¿Por qué Dios no está interviniendo?

Ahora considere la pobreza, que afecta a la tercera parte de todos los seres humanos en el planeta. La falta de las más básicas necesidades (suficiente agua, higiene, ropa, y refugio, así como alimentos) provocan un sufrimiento indescriptible a más de dos mil millones de personas. Estas condiciones están empeorando en lugar de mejorar.

¿Por qué Dios permite que esto continúe?

La guerra ahora arrasa gran parte del mundo, con algunas naciones sufriendo casi la total destrucción de sus economías, propiedades, hogares y negocios, incluyendo el daño o la muerte de una gran parte de su población civil.

¿Por qué Dios no acaba con la guerra?

Terremotos, incendios, inundaciones, volcanes, tornados, huracanes, tormentas de nieve, otras tormentas violentas, sequías, pestes y plagas de insectos debido al clima, también contribuyen al índice de miseria humana.

¿Por qué Dios no controla mejor el clima y la naturaleza?

¿Por qué?

Si, ¿por qué Dios permite la guerra, el terrorismo y la violencia? ¿Por qué el hombre sufre enfermedades y hambre? ¿Por qué debe la humanidad sufrir pobreza o miseria a raíz de los desastres naturales? De nuevo, ¿POR QUÉ pasan estas cosas casi rutinariamente en el planeta tierra? y ¿por qué no interviene Dios para terminar con ellas?

Si Dios está llevando a cabo un propósito a través de estas condiciones, ¿Cuál es? ¿Hay una gran razón por el casi constante estado de aflicción que abarca, en un grado u otro, a la mayor parte de la humanidad?

¿Acaso el Dios de la Biblia no es descrito como misericordioso? ¿No habla Él de su bondad y compasión por toda la humanidad? Si Dios es todopoderoso, y un Dios de amor (I Juan 4:8, 16), ¿por qué Él no detiene el terrible sufrimiento humano que miles de millones soportan ahora?

Los ministros y teólogos del cristianismo tradicional no pueden explicar el propósito del sufrimiento humano. Muchos especulan que Adam y Eva fueron creados perfectos y completos, hasta que “cayeron” en el Huerto porque el diablo saboteó el Plan de Dios tentándolos a pecar. Esta idea popular continúa con la explicación de que el Plan de Dios es restaurar al ser humano a su condición previa a la caída, pero el diablo sigue frenando las cosas e interrumpiendo el progreso de Dios.

¿Es esto verdad? ¿Está Dios desesperadamente tratando de reparar el daño causado por el ataque imprevisto de Satanás a un Plan Maestro que Dios no pensó con suficiente cuidado?

Comprenda esto. En todo asunto físico y espiritual, la humanidad únicamente se ocupa de los malos efectos que envuelven al mundo de hoy. El mundo no entiende y no puede explicar las causas—el verdadero significado y propósito—detrás de las aflicciones y males del mundo.

Usted no tiene por qué ignorar las repuestas a estas preguntas. Usted puede conocer el Plan de Dios. Hay una causa para el sufrimiento humano. La Biblia lo revela de manera tan clara que hasta un niño pueda entenderlo.

Aprendamos de qué se trata.

El carácter de Dios

El verdadero Dios de la Biblia posee entendimiento infinito (Sal. 147:5) y un carácter perfecto. Un cristiano debe desarrollar ese mismo carácter impecable (Mat. 5:48), mientras crece en el conocimiento de Dios (Pro. 2:6, 9, 11).

El Espíritu Santo, dado en la conversión a aquellos que obedecen a Dios, (Hechos 2:38; 5:32), define el carácter de Dios. Note: “Mas el fruto del Espíritu [Santo] es amor, gozo, paz, paciencia (del griego que significa longanimidad, sufrir prolongadamente), benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” (Gal. 5:22-23). [El término “sufrimiento prolongado” es utilizado en la versión original en inglés de este artículo y será usado aquí en lugar de la palabra “paciencia”, que es utilizada en la mayoría de las versiones de la Biblia en español.]

¿Notó que Dios describe Su Espíritu—Su naturaleza divina (II Pedro 1:4)—como “sufrimiento prolongado”? ¿Por qué? ¿Cómo puede el carácter de Dios incluir sufrimiento prolongado? Muchos pueden entender que Dios es amor. Muchos también pueden reconocer que ¡Dios experimenta gozo y felicidad! Ciertamente, nadie dudaría que Dios tiene total fe en su propio plan y propósito—o que Él tiene total dominio propio (templanza) en todo lo que hace. Lo mismo es cierto del resto de esta descripción sobre la naturaleza de Dios.

Pero ¿por qué Dios lista el sufrimiento prolongado como parte de Su carácter? ¿Cómo sufre Dios?

Anteriormente, Dios inundó el mundo en tiempos de Noé, “Y se arrepintió El Eterno de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón” (Gen. 6:6). ¿Le sorprende que Dios sienta dolor (pena) por lo que la humanidad había elegido—y en lo que se había convertido? Dios trajo el diluvio para sacar a la humanidad de su miseria, y afirmó que nunca más le haría esto a Su creación.

En Números 14:18, Dios sencillamente dice, “El Eterno es sufrimiento prolongado” (traducido de la versión King James). ¡Ahí está! Dios quiere que nadie malinterprete que incluso Él sufre. Pero este versículo no revela por qué es necesario para Dios el sufrir.

Entendamos lo que Dios está diciendo.

¡Todos aquellos con hijos deberían detenerse y pensar! Cuando usted ve a sus hijos lastimados o enfermos, ¿cómo se siente? ¿No le duele? ¿No sufre su propia angustia por el dolor de ellos? Por supuesto que sí.

Dios no es diferente. Él es un padre con hijos. Cuando sus hijos le desobedecen y se lastiman ellos mismos en el proceso, esto lo lástima. ¡Él siente dolor—pena!

¡Un gran propósito oculto!

La mayoría de la gente no tiene idea de cuál es el propósito de Dios para la humanidad. Muchos asumen que la vida probablemente se trata de “llegar al cielo”, pero no tienen más entendimiento que esto. (De hecho, la salvación no tiene nada que ver con ir al cielo, pero no es nuestro propósito explicarlo aquí).

Para descubrir el propósito de Dios, en cualquier asunto, usted debe ir a la fuente—al Manual de Instrucciones de Dios, enviado por el Creador con su creación (el hombre). La palabra de Dios revela las respuestas a las más grandes preguntas de la vida. Sin duda, la razón del sufrimiento humano es una de las más grandes respuestas.

El sufrimiento de la humanidad no es un accidente. En realidad, es una de las herramientas más maravillosas dentro del plan de Dios para hacer hijos que hayan desarrollado su carácter dentro de ellos mismos. El propósito para la vida de cada ser humano es desarrollar el carácter perfecto, santo y justo del Dios Todopoderoso. El sufrimiento está directamente atado a la construcción del carácter. Ya que Dios incluye el sufrimiento prolongado como parte de su carácter, es también obvio entonces, que ninguna persona está completa en el desarrollo de la naturaleza y carácter de Dios ¡hasta que haya aprendido el valor del sufrimiento humano!

El sabio Rey Salomón fue inspirado por Dios para registrar uno de los más grandes principios de la Biblia: “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él” (Ecl. 7:14).

¿Entendió este versículo? ¡Dios hizo esto! Dios diseñó la vida para que enfrentemos la “adversidad” y seamos forzados a “considerar” las circunstancias que estamos experimentando. Ciertamente la adversidad no es divertida. Algunas veces es muy difícil, complicado, doloroso, incluso traumático de soportar. Sin embargo, Dios dijo que ¡Él diseñó la existencia humana para que incluyera la adversidad! Esto parece extraño para la mente humana que quiere un pase libre para navegar a través de la vida, experimentando únicamente ¡la buena vida—los buenos tiempos!

Los versículo 2 y 3 revelan más del propósito de Dios al permitir el sufrimiento. Salomón también registró esto: “Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón. Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón”.

¿Le sorprende este pasaje? ¿Tiene sentido que “mejor es el pesar que la risa” o que “mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete”? Sin embargo, estas declaraciones son las simples palabras de Dios acerca de cómo Él ve el sufrimiento—y que de hecho Él diseñó esta vida física para requerirlo.

Entienda. Si uno está de luto, usualmente es porque algo terrible ha ocurrido—una enfermedad grave, un doloroso divorcio, muerte de un hijo o ser querido, la perdida de una propiedad debido a un desastre o bancarrota, o algo similar. Por lo tanto, este pasaje parece absolutamente una contradicción para la mente humana. Esta es la razón por la cual Salomón declara que “el banquete es… el fin de todos los hombres”. La meta de la persona promedio es hacer de la vida una larga e interminable fiesta—o “banquete”.

Por qué sufrió Cristo

El mundo le da mucha atención al sufrimiento de Cristo. Pero, ¿cuántos conocen lo que la Biblia dice acerca de la razón por la cual Cristo sufrió? La respuesta se encuentra en el libro de Hebreos—y tiene una relación directa con usted.

Observe la respuesta inspirada de Dios a esta pregunta: “Y aunque [Cristo] era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (5:8).

Cristo nunca pecó, de otra manera, no tendríamos Salvador. Entonces, por supuesto, Él fue irreprensible, sin mancha, sin pecado. Sin embargo, este pasaje revela que incluso Cristo aprendió del sufrimiento que padeció. Esto es lo que Dios dice.

El sufrimiento completó el proceso de aprendizaje de Cristo. Si, Él (como Dios encarnado) pudo aprender como resultado de estar en la carne. Ser hecho de carne le permitió aprender lecciones que de otra manera no habría aprendido. La razón por la cual Cristo aprendió de su sufrimiento se debe a que ¡el dolor pone en marcha el mecanismo de aprendizaje mental! Es por esto que Salomón dijo que los hombres deberían “considerar” cuando enfrentan o sufren “adversidad”.

Por ejemplo, el dolor físico de suficiente intensidad detiene a las personas en seco. Esto provoca que comiencen a buscar la causa del dolor. Ya sea por la incomodidad de un inminente ataque al corazón, un dolor de cabeza agudo o la inflamación de la artritis, la gente quiere saber por qué le duele el cuerpo.

También en Hebreos, el apóstol Pablo comenzó a relacionar el sufrimiento directamente con el proceso del propósito de Dios de hacer hijos que reflejen su carácter. Note: “Porque convenía a aquel [Cristo]… que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (2:10).

El sufrimiento de Cristo de hecho lo perfeccionó—haciéndolo maduro y completo, como el primer engendrado de Dios, y luego el primogénito. Eso es lo que dice. Hebreos 5:9 continúa añadiendo: “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”. Cristo calificó para “convertirse en el autor de eterna salvación” porque estaba dispuesto a soportar y aprender del proceso de sufrimiento prescrito para todos los que son sus hijos—aquellos que “le obedecen”.

El proceso de salvación implica obedecer a Cristo. Pero veamos con más claridad qué significa exactamente. El apóstol Pedro explica: “Pues para esto fuisteis [cristianos] llamados: porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo , para que sigáis sus pisadas” (I Pedro 2:21).

Deje que las palabras de Pedro le hablen. Los cristianos no solo creen en Cristo, sino que lo imitan—¡ellos moldean sus vidas de acuerdo con Su vida! Este fue todo el propósito de Su “ejemplo”. Pero este versículo también muestra que imitar a Cristo significa estar dispuesto a sufrir como Él sufrió. Hemos visto que es este mismo sufrimiento el que hace que uno aprenda y llegue a ser, de hecho, perfecto. Pedro explica que los siervos de Dios son de hecho llamados a una vida que implica sufrimiento.

Los dos versículos anteriores (19-20) explican que las personas a veces tienen que “soportar el dolor, sufrir injustamente”—que deben “tomarlo con paciencia” porque “esto ciertamente es aprobado delante de Dios”. (También vea Eclesiastés 8:14) es aprobado delante de Dios porque Él sabe que el sufrimiento construye carácter—da a la persona la fuerza requerida para soportarlo.

A mí no me gusta sufrir. Tampoco a usted. Pero, para aquellos a quienes Dios llama, es solo a través del sufrimiento que podemos aprender lo que Dios requiere para alcanzar la salvación. Pablo también escribió: “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con Él, también viviremos con Él; Si sufrimos, también reinaremos con Él…” (II Tim. 2: 11-12).

El sufrimiento es absolutamente esencial para el proceso de construcción del carácter. Y ya que es un proceso, el tiempo y la experiencia están involucrados.

Pablo reconoció que el sufrimiento estaba ligado a la resurrección de los muertos, y de hecho lo esperaba, viéndolo como una forma de acercarse a lo que Cristo soportó—literalmente como “participando con Él”. Es así como Dios lo inspiró a registrar esta conexión: “A fin de conocerle [a Cristo], y el poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en su muerte; si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3: 10-11).

Una lección de los Salmos

Al autor del Salmo 119, posiblemente David, se le requirió aprender muchas lecciones durante su vida, algunas causándole gran dolor, tanto para él mismo como para los demás. La adversidad y el sufrimiento fueron un patrón en la vida de David. Él entendió completamente el propósito de lo que tuvo que soportar: “Antes que fuera yo humillado [haber sufrido], descarriado andaba; Mas ahora guardo Tu palabra”. (vers. 67).

David sabía exactamente lo que el sufrimiento estaba destinado a producir. Lo trajo de vuelta al camino, hacia las instrucciones de Dios y el verdadero propósito en su vida. Note además: “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda Tus estatutos” (vs. 71).

El sufrimiento ciertamente no fue algo que hiciera sentir bien a David, pero ¡él sabía que era bueno! La humanidad está sufriendo terriblemente ahora, pero, al final, será para su bien. Seis mil años de sufrimiento eventualmente le enseñarán a toda la humanidad la crucial lección de que no puede ignorar a Dios y aun así ser feliz. Otras lecciones vitales son un subproducto de pruebas dolorosas.

El salmista entendió el gran principio de que aquellos que obedecen a Dios—practicando la justicia (Salmos 119:172)—a menudo sufren aflicciones. Muchos conocen el siguiente versículo, registrado por David, pero ¿cuántos realmente lo creen o creen en la promesa que lo acompaña? “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará el Eterno. Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado” (Salmos 34:19-20).

¡Job demuestra el punto!

Muchos conocen al antiguo patriarca Job, pero la mayoría sabe muy poco de las lecciones importantes ilustradas mediante su vida con respecto a cómo Dios trabaja con sus siervos—incluso con sus grandes siervos. Aunque Job vivió hace miles de años, su experiencia influye directamente en nosotros hoy en día.

El libro de Job es fascinante, contiene casi un sinfín de principios y lecciones. Usted puede leer todos sus cuarenta y dos capítulos. A continuación nos enfocaremos en los dos primeros.

El capítulo 1 describe a Satanás apareciendo ante Dios (vs. 6). En el versículo 8, Dios le preguntó a Satanás, “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” Esto establece el carácter de Job como extraordinario. Mientras que Salomón fue el hombre más sabio que jamás haya existido, Job ciertamente era el más justo.

Además, lo que sigue no puede considerarse castigo por hacer el mal porque Dios describió a Job como “perfecto”.

El relato continua con Satanás jactándose de que podía alejar a Job de Dios, si se le permitiera traer un terrible sufrimiento sobre él. Debido a que Job era uno de los hombres más ricos del mundo, Satanás argumentó que simplemente obedecía a Dios porque era beneficioso para él hacerlo. ¡Que, en efecto, Dios le estaba pagando por ser justo!

Continúa con Satanás causando tremenda destrucción en la vida de Job, matando a sus diez hijos y causando la muerte de todos sus sirvientes y animales a través de cuatro diferentes desastres. El diablo aniquiló las cosas más preciadas—personas y posesiones—en la vida de Job.

No obstante, la reacción de Job a este devastador giro de acontecimientos no fue el atacar o culpar a Dios. Él reconoció que todas sus bendiciones habían venido de Dios. De ningún modo mostró una actitud equivocada (vs. 20-22).

Segundo intento de Satanás

El capítulo 2 registra que, después de esto, Satanás vino nuevamente ante Dios. Esto es lo que sucedió después: “Un día, los hijos de Dios vinieron nuevamente a presentarse ante el Eterno, y entre ellos vino Satanás. ¿Dónde has estado? dijo el Eterno al Adversario; y el Adversario respondió, Vagando aquí y allá, vagando por la tierra”.

“Luego el Eterno dijo a Satanás, ¿Has notado que no hay nadie como mi siervo Job en la tierra, un hombre íntegro y sin mancha, que reverencia a Dios y evita el mal? Todavía se mantiene fiel a su lealtad: fue en vano que me incitaras contra él. Pero el Adversario respondió, ¡Él ha salvado su propia piel! Un hombre dejará todo lo que tiene para preservar su vida. Solo extiende tu mano, toca su carne y huesos, ¡y veras si no te maldice en tu cara! Entonces el eterno dijo a Satanás, Él está en tu poder, ¡solo preserva su vida!” (vs. 1-6, traducido de la versión Moffatt).

Mientras este pasaje concluye con Dios dando cierto poder a Satanás para herir la salud de Job, Dios retuvo el control final sobre su vida, con Satanás incapaz de ir una pulgada más allá de lo que Dios expresamente permitió. El estudio del relato muestra que a Satanás se le dieron ciertos límites específicos de lo que se le permitía hacer. Las ideas de los hombres, acerca de la habilidad de Satanás para interrumpir el plan de Dios para la humanidad se colapsan como la misma teoría de la “caída del hombre” que los teólogos y predicadores han inventado.

El relato continua con Satanás golpeando a Job con una horrible sarna (úlceras) en todo su cuerpo. Como resultado, su esposa trata de convencerlo de maldecir a Dios (vs. 9). Su respuesta a ella fue: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (vs. 10).

Este es un extraordinario pasaje. Revela el entendimiento de Job de que los seres humanos algunas veces “reciben el mal” de Dios. ¡Observe que el relato no registra a Dios corrigiendo a Job por tergiversar los hechos! Más bien, valida la conclusión de Job al inspirar “en todo esto no pecó Job con sus labios” (vs. 10).

Comprenda lo que ha leído en esta descripción abreviada de eventos. Dios permitió un sufrimiento desastroso, incluso catastrófico en la vida de Job—¡dolor físico y emocional más allá de la imaginación! Si, Dios directamente permitió y respaldó este espantoso sufrimiento.

Pero esto fue por un gran propósito para la vida de Job dentro del Plan Maestro de Dios.

Los siguientes treinta y cuatro capítulos son principalmente una descripción de los tres amigos de Job culpándolo por lo sucedido. A lo largo de estos capítulos, Job se negó a aceptar la culpa, mientras que al mismo tiempo continuaba identificando a Dios como la fuente de lo que había ocurrido. Él sabía que Dios estaba realizando un extraordinario propósito, tanto en su vida como con toda la humanidad.

Este relato fue registrado para que podamos entender—¡profundamente! Nosotros también debemos tener fe en las decisiones de Dios sobre lo que debemos soportar. Por supuesto, Dios podría evitar que suframos. Pero Él elige no hacerlo, porque obstaculizaría su propósito.

Los últimos cinco capítulos muestran como Dios eventualmente trajo a la vida de Job ciertas lecciones acerca de Su grandeza y la insignificancia de Job ante su vista. Le animo a estudiar este remarcable libro para su aplicación en su propia vida.

En el capítulo 42, Job reconoció, “Y que ninguno de Tus propósitos puede ser frustrado” (vs. 2, versión Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy). Él había dicho previamente, en el capítulo 14, “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?... Tendrás afecto a la hechura de tus manos” (vs. 14-15). Job entendió que Dios estaba trabajando directamente en su vida, y que nada podría impedir o frenar ese propósito.

¡Lo mismo es verdad sobre usted! Los cristianos son designados por Dios a desarrollar su carácter. Después de una vida de superación, desarrollo de carácter y crecimiento espiritual, nacerán como hijos de Dios. Este proceso envuelve sufrimiento, algunas veces mucho sufrimiento, algunas veces aparentemente dura toda la vida. Pero este es el propósito de Dios y nadie puede interrumpirlo. Dios sabe que el proceso de aprendizaje más importante de la vida es inseparable del sufrimiento.

¿Es Dios una fuente de maldad?

Mientras muchos se preguntan por qué Dios no detiene el sufrimiento, existe incluso otra gran interrogante, que otros se preguntan: “¿Puede el mal venir directamente de Dios?” Dios responde: “Yo soy El Eterno, y ninguno más hay… que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad [el mal]. Yo El eterno soy el que hago todo esto” (Isa. 45:5,7).

Evidentemente, Isaías estuvo de acuerdo con Job. El mal puede venir de Dios, y, aunque siempre dentro del propósito general de Dios, Satanás es a menudo un vehículo para traerlo. No puedo enfatizar lo suficiente, como todos los verdaderos siervos de Dios deben reconocer el papel vital del sufrimiento en el proceso de aprendizaje y construcción del carácter, central en las vidas de todos aquellos a quienes Dios llama ¡a su verdad!

¡Pablo vivió lo que él enseño! Tome tiempo para leer lo que el ministerio de Pablo le demandó soportar al estudiar II Corintios 11:24-30. Este sorprendente pasaje revela que las personas pueden, con la ayuda de Dios, manejar mucha más incomodidad, dolor y sufrimiento de lo que piensan ver en su propósito.

Sin embargo, en el gran esquema de las cosas, cuando se compara con la recompensa que Dios tiene reservada para todos sus hijos e hijas engendrados, ¿cuán difícil fue el sufrimiento? Pablo responde: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios” (Rom. 8:18-19).

Nada que soportemos en esta vida se compara remotamente con la vida inmortal de suprema felicidad en el reino de Dios, reservada para aquellos que le sirven.

Sin embargo, el sufrimiento puede ser muy difícil por el momento—para “este tiempo presente”. Dios lo entiende, y sabe exactamente cuándo cesarlo—¡cuando las lecciones asignadas han sido aprendidas! Dios ha prometido nunca permitir que usted sea probado más allá de lo que pueda soportar (I Cor. 10:12-13).

Job sabía que la sabiduría suprema de Dios estaba trabajando en todo lo que le sucedía. Luego de reconocer el poder soberano de Dios sobre su vida, fue bendecido muchísimo más allá de lo tenía antes de su prueba. La fe en la sabiduría de Dios dio sus frutos al final.

Recuerde que Salomón explicó que Dios, a lo largo de nuestras vidas, alterna “días del bien” con “días de adversidad” (Ecl. 7:14). Dicho de otra manera, cualquier condición que usted experimente será seguida por la condición opuesta. Si está disfrutando de buenos tiempos, estarán por venir tiempos difíciles. Si está disfrutando tiempos difíciles, pronto vendrán los buenos tiempos. David, el padre de Salomón, sabía que “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría” (Sal. 30:5).

Esta es la promesa de Dios.

¡Si usted se somete a Dios, este principio será cumplido en su vida, ahora y eternamente!