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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”

¿Deberían los cristianos usar “Nombres Sagrados”?

Varias sectas afirman que es un pecado usar términos como “Señor”, “Dios”, “El Verbo”, “Jesús” o “Cristo”. Insisten en que es pecado orar en el nombre de Jesús. ¿Tienen razón? ¿Qué dice la Biblia?

Algunas personas — en su mayoría de las sectas de los Nombres Sagrados — rechazan los nombres tradicionales de “Dios”, “Señor” y “Jesús”. Creen que la gente debe abordar al Padre y al Hijo sólo por sus nombres en hebreo. Según ellos, los sonidos fonéticos de los nombres de Dios son más importantes que sus significados.

Los nombres bíblicos, ya sea de héroes, patriarcas o referencias incidentales, tienen un significado específico y son dados para un propósito.

Por ejemplo, Adán fue creado de la tierra, y su nombre en hebreo significa simplemente “tierra rojiza”. Del mismo modo, el nombre del Abram fue cambiado a Abraham, que significa “padre de multitudes”. Además, el nombre de Jacob (que significa “suplantador”) fue cambiado a Israel (que significa “el que prevalece con Dios”).

Otro relato que muestra la importancia del nombre de alguien se encuentra en

I Samuel 25. La esposa de Nabal, reconoció que su esposo había estado a la altura de su nombre. Intercediendo en su nombre por sus actos irreflexivos y sin piedad, ella rogó, “No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama Nabal, y la insensatez está con él” (vs. 25). El significado de Nabal es “insensato”. El contexto indica que, por sus acciones, Nabal cumplió con el significado de su nombre.

En estos ejemplos, sólo al significado de los nombres se les hizo hincapié, como es el caso en toda la Escritura.

Los nombres de Dios tienen un significado

Los nombres de Dios están llenos de significado, sin embargo, la Biblia pone poca, o ninguna, importancia a la forma en que cada nombre debe ser pronunciado. Si esto fuera de importancia para Dios, como insisten las sectas de los Nombres Sagrados, ¡sería una grave incoherencia en la Palabra de Dios!

Poco después del tiempo del Éxodo, Dios, quien con estruendo dio los Diez Mandamientos, era conocido por el nombre “yhwh”, una palabra hebrea que significa “Eterno” o “Sempiterno”.

Sin embargo, hoy en día, nadie sabe la pronunciación exacta de este nombre. Algunos insisten en que sólo debe ser pronunciado como “Yahveh”, mientras que otros dicen “Yehweh”, y aun otros dicen que es “Yahweh”.

El mismo personaje que se dirigió a Moisés se llamó así mismo yhwh, y vemos en Éxodo 6:2 de la versión Reina-Valera: “Continuó hablando Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy Jehová”. Versiones como La Biblia de las Américas o Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, entre otras, rinden “Jehová” como el “Señor”. El nombre “Señor” en mayúsculas se usa siempre donde yhwh aparece en el Antiguo Testamento y se entiende como el “Señor” o el “Eterno”. Este es Aquel a través de quien Dios Padre creó el universo (Col. 1:16; Apocalipsis 4:11) y quien más tarde se convirtió en Jesucristo (I Cor. 10:4; Juan 1:1-4).

Éxodo 6:3 revela más sobre los nombres de Dios: “Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente…”. El nombre traducido como “Dios Omnipotente” viene del término hebreo El-Shaddai. Tome en cuenta que este era el nombre que Dios dio a conocer a Abraham, Isaac y Jacob. Sin embargo en la época de Moisés, Dios empezó a revelar más. El versículo 3 continúa, “…mas en mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos”. Mediante una lectura superficial de este versículo, se podría concluir que “Jehová” fue otro nombre revelado de Dios. Pero una examinación más detenida de esta palabra lleva a una conclusión diferente.

El nombre “Jehová” en varias traducciones de la Biblia es una mala traducción. La misma palabra hebrea traducida como “Señor” en el versículo 2 es traducida erróneamente como “Jehová” en el versículo 3. Estas dos son yhwh y deberían haber sido traducidas como “Señor”.

Como se explica en la Enciclopedia Judía, el término “Jehová” se dice que había sido la invención del confesor del Papa Leo X, Peter Galatin. Otros teólogos Católicos introdujeron esta mala traducción en la mayoría de las transcripciones de la Biblia. Incluso los Testigos de Jehová, como se expresa en el prefacio de su traducción de la Biblia, reconocen, “Aunque nos inclinamos a la opinión de la pronunciación “Yahweh” como la manera más correcta, hemos retenido la forma “Jehová” debido a la familiaridad de la gente con esta desde el siglo 14”. Claramente el nombre Jehová no es bíblico.

Otro nombre de Dios es revelado en Éxodo 3:13-14: “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: Yo Soy El Que Soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo Soy me envió a vosotros”.

Yo Soy” viene de la palabra Hebrea Hayah (hyh), lo que significa “existir”. El nombre “Yo Soy El Que Soy” tiene un significado muy profundo, algo más allá que los términos que utilizamos en español para expresarlo. Esto transmite el significado de “Aquel que es Auto-Existente” o “Aquel Que Es”.

El nombre Yo Soy El Que Soy sólo tiene significado en el lenguaje que uno está usando — el que uno comprende. El verdadero Dios se apareció a Moisés y le indicó que Él era, en efecto, “el Dios que es”, en lugar de “los muchos dioses que no son”. El Dios verdadero se define a sí mismo como el Dios que existe, cuando otros no.

Un ejemplo del Nuevo Testamento de “Yo Soy” se encuentra en Juan 8:58: “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, Yo Soy”. Aquí, el término “Yo Soy” significa lo mismo que el término usado en Éxodo 3:14. Ambos significan “existir” y se refieren a Aquel que es Auto-Existente — quien se convirtió en Cristo. Ciertamente, Cristo existió antes que Abraham, porque Él fue Aquel que creó todas las cosas (Efesios 3:9).

¿Qué significado tiene todo esto para un hispanohablante si solamente debe decirlo en hebreo?

Si nuestra salvación está basada en como pronunciar el nombre yhvh, entonces Dios lo hubiera dejado bien claro en Su Palabra. Aquellos que hacen de la pronunciación detallada de los nombres de Dios un tema fundamental para la salvación tienen las prioridades equivocadas. De hecho, tenemos que reverenciar y temer a Dios Padre Jesucristo, Su Hijo. En ninguna parte la Biblia le requiere al pueblo de Dios pronunciar correctamente Sus nombres hebreos con el fin de lograr la salvación.

Treinta y una veces en el primer capítulo del Génesis, la palabra “Dios”, viene de la palabra hebrea Elohim, una palabra uniplural que indica más de un Ser en la Familia de Dios. Significa “poderosos”. La expresión singular para Elohim es El, que significa “un poderoso”, y también se traduce como “Dios”. Cuando se utiliza con ciertas otras palabras hebreas, el término El adjunta una variedad de nombres para Dios, cada uno enfatizando los diferentes atributos de su naturaleza y carácter.

Los defensores de los Nombres Sagrados afirman que elevan los nombres de Dios expresando los mismos exclusivamente en hebreo. En realidad, ocurre justo lo contrario. Esta práctica les disminuye — y el significado que pretenden transmitir — al sustituir una lengua antigua que esconde el verdadero significado detrás de una expresión de sonido extraño.

En el idioma español, el término “Eterno” significa “sin principio ni fin, perpetuo y duradero por toda la eternidad”. Supongamos que esta expresión en español es sustituida donde alguien está describiendo un concepto en el idioma chino o tal vez en sánscrito. Sustituir la palabra “Eterno” en Español, en lugar del término equivalente traducido en el lenguaje en que se está hablando, crearía un vacío en la idea que se pretende proyectar. Del mismo modo, sustituir los nombres de Dios en hebreo sirve para ocultar el significado detrás de ellos. Dado que los nombres atribuidos a Dios no carecen de significado, el acto de enmascararlos en una lengua antigua sirve para ocultar y esconder el honor que se pretende transmitir por esos nombres.

¿Cómo se perdió la pronunciación?

El idioma hebreo no usa vocales — sólo consonantes y semi-consonantes. La pronunciación de “yhwh” una vez fue bien entendida entre los hebreos. (Es interesante que yhwh viene de la raíz de la palabra en hebreo hyh — una forma antigua de la raíz hwh, lo que significa “ser”).

Israel y Judá habían llegado a olvidarse del nombre de Dios. En realidad llegaron a temer supersticiosamente Su nombre, eligiendo no volver a pronunciarlo. En parte esto fue así porque hicieron un ídolo de Su nombre y en parte debido a su resentimiento contra Él por haberlos castigado. Por respeto y miedo supersticiosos, se abstuvieron de repetir el nombre yhwh, a pesar de que sabían como pronunciarlo. En su lugar, optaron por usar, y decir en voz alta, la palabra Adonai, que significa “Señor” o “Maestro”, dondequiera que yhwh aparecía en el texto.

Por lo tanto, la correcta pronunciación de yhwh cayó en el olvido. Fíjese en esto: “Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de Mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de Mi nombre por Baal?” (Jer. 23: 25-27).

Debido a la falsa creencia de que el nombre yhwh era demasiado sagrado para decirlo, su pronunciación se olvidó. Y sin conocer las vocales, uno no puede saber cómo pronunciar correctamente el nombre de Dios. El modo preciso de pronunciar yhwh no se conoce hoy en día, pero su significado se conserva en la Escritura.

El hebreo no será el idioma en el venidero reino de Dios. Dios va a revertir la división de los idiomas que hizo en la torre de Babel e iniciar un idioma universal: “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre del Eterno, para que le sirvan de común consentimiento” (Jer. 3:9).

Si este lenguaje puro que viene va a ser hebreo, este versículo lo hubiera dicho. Hay indicios de que será un nuevo lenguaje — teniendo sencillez y claridad, libre de dudosos malentendidos debido a la confusión sobre la pronunciación de los términos. Esto elimina el hebreo, el cual, con su ausencia de vocales, causa disputas interminables — incluso entre los grupos de los Nombres Sagrados, que nunca se ponen de acuerdo con cual pronunciación es la más correcta o aceptable.

Sin embargo, supongamos que uno se convenció por los argumentos de los Nombres Sagrados y decidió unirse a su movimiento. ¿Esta decisión resolvería el asunto en su mente? ¡De ninguna manera!

Los muchos grupos de los Nombres Sagrados están irremediablemente divididos en cuanto a cómo deberían ser pronunciados los nombres hebreos de Dios. Y, puesto que no existe nada equivalente a las vocales en el hebreo escrito (el hebreo oral generalmente las usa), una mayor división entre estos grupos va a continuar.

Una vez más, algunos grupos utilizan Yahveh, otros Yahweh, otros Yehweh, aún otros usan Yahvah o Jehová, y todavía otros usan Joshua o Yeshua o Joheshua — ¡y muchos, muchos más!

Es difícil imaginar que Dios decretaría que Sus nombres sólo podían ser pronunciados en un idioma en particular y dejar a sus aspirantes a adoradores en una total confusión en cuanto a la forma correcta de pronunciarlos. Mientras todo este asunto está marcado por la confusión, ¡Dios no podría ser su autor! (I Cor. 14:33).

Los nombres de Dios traducidos en la Escritura

Como se dijo anteriormente, todas las sectas de los Nombres Sagrados insisten en que sólo los nombres hebreos de Dios, debidamente pronunciados en hebreo, son aceptables para Él. Sin embargo, cuando nos encontramos con los nombres de Dios traducidos a diferentes idiomas, sus afirmaciones pierden aún más credibilidad.

Después del cautiverio en Babilonia, el hebreo dejó de ser el lenguaje común entre los judíos y fue sustituido por el arameo. Cinco capítulos de Daniel fueron escritos en arameo, y el resto en hebreo. Cuatro capítulos de Esdras también fueron escritos en arameo, y el resto en hebreo. En estos capítulos, encontramos el nombre de Dios — Elah — escrito en arameo, no en hebreo. Daniel y Esdras fueron siervos dedicados de Dios, y ellos no estaban obligados a sólo escribir (o hablar) los nombres de Dios exclusivamente en el idioma hebreo. Es evidente que Daniel y Esdras, inspirados por Dios, debidamente tradujeron Su nombre al arameo. Por lo tanto, los nombres hebreos de Dios pueden ser traducidos a otros idiomas también.

Mientras que los verdaderos nombres de Dios a menudo fueron intercambiados con los nombres de dioses e ídolos paganos, tales actos hechos por seres humanos que estaban equivocados no manchan sus nombres. Romanos 1:21-23, 28 registra que la negativa de los antiguos de honrar a Dios volvió sobre sus propias cabezas — sin embargo, el honor de Dios no disminuyó. Algunas sectas de los Nombres Sagrados realmente utilizan este débil argumento para prohibir por completo hablar de los nombres de Dios. Ellos hacen esto para justificar que “conservan” los términos ocultos en hebreo para Dios, a fin de mantener la “pureza” de Su nombre.

Los nombres de Dios en el Nuevo Testamento

Cuando los apóstoles escribieron las cartas que se convirtieron en la Escritura, el griego era el idioma universal en el Imperio Romano. El historiador judío Josefo confirma que el griego era predominante a lo largo del Imperio Romano y que fue segundo sólo después del arameo entre los judíos en Judea (Antigüedades de los Judíos, lib. XX, cap. XI, sec. 2).

Gran parte del Nuevo Testamento consiste en cartas del Apóstol Pablo, dirigiéndose principalmente a los gentiles de habla griega. Las muchas referencias de Pablo al Padre y Cristo no estaban limitadas a la lengua hebrea. Él le habló a la Iglesia del Nuevo Testamento en griego.

Dios inspiró a Pablo a expresar la palabra hebrea El como la palabra griega Theos — ambos términos significan “Dios”. Del mismo modo, fue inspirado a expresar la palabra hebrea yhwh, en la palabra griega “Kyrios” — traducida como “Señor”. De hecho, ambas palabras griegas pueden significar tanto “Señor” como “Dios”.

Cristo inspiró a los escritores del Antiguo y Nuevo Testamento. Él inspiró a Pablo y a otros apóstoles a escribir los nombres de Dios directamente en el griego. En ningún lugar del Nuevo Testamento encontramos que los apóstoles utilizaban exclusivamente los nombres hebreos de Dios.

Aún cuando Pablo escribió el libro de Hebreos en el idioma hebreo, fue traducido por Lucas poco después al griego. Esta traducción sirvió para ayudar no sólo a los hermanos gentiles, sino también a la mayoría de los judíos. El hebreo se hablaba muy poco en este tiempo, incluso entre los judíos. La carta de Pablo a los Hebreos fue escrita en hebreo con el fin de llamar la atención del círculo interno de judíos religiosos. Esta carta fue traducida, y también conservada exclusivamente, en griego. Este fue también el caso para el evangelio de Mateo.

La secta de los Nombres Sagrados afirma que la mayor parte del Nuevo Testamento fue escrito originalmente en arameo. Se esfuerzan por restar importancia a la preponderancia del griego durante la era apostólica. Ya que su objetivo es promover sólo los nombres de Dios en hebreo, apoyarían el arameo porque está un paso más cerca al hebreo. ¡Pero no obstante es un idioma distinto y separado!

Reconociendo que Lucas fue escrito en griego, los defensores de los Nombres Sagrados sostienen que los evangelios de Marcos y Juan fueron escritos en arameo. Podemos demostrar que esto no es cierto, examinando cuidadosamente Marcos 15:34: “Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.

Este asunto se explica por sí mismo. Marcos registró la cita textualmente en arameo, seguida de la interpretación en griego. Si el arameo era el idioma original de Marcos, no habría ninguna razón para “interpretar” la cita en arameo. Todos los que hablaban arameo automáticamente hubieran sabido lo que se dijo. Esto prueba que el arameo no era el idioma original del libro de Marcos.

Hay una serie de otros casos en el Nuevo Testamento en que de manera similar las frases en arameo se interpretan en griego. Sin embargo, el griego es traducido palabra por palabra, sin ser interpretado. Una aclaración interesante se encuentra en Juan 1:41: “Este [Andrés] halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)”. La palabra “Messias” es la pronunciación griega de la palabra hebrea “Mesías”. Mesías significa “el Ungido”. Ya que las personas de habla griega no estaban familiarizadas con la palabra Mesías, Juan tradujo la palabra a Christos, que significa “el Ungido”. Por lo tanto, Juan tradujo una palabra griega tomada del hebreo en otra palabra griega más familiar para aquellos de idioma griego — el lenguaje universal de esos días.

Todas las sectas de los Nombres Sagrados están a favor de la palabra Mesías sobre la palabra Christos. Pero claramente, Juan tradujo Mesías como “Cristo”, indicando la aprobación y el uso tradicional de ese término.

Las sectas de los Nombres Sagrados también rechazan el nombre “Jesús”. Hay que reconocer que este nombre es usado en exceso por muchos evangélicos modernos. Sin embargo, no debemos permitir que esto — lo que equivale a su vana repetición — disminuya nuestra apreciación del nombre de Cristo.

La palabra en español “Jesús” se deriva de la palabra griega “Iesous”, que significa “el Eterno es el Salvador”. Este nombre es equivalente al nombre Josué en hebreo. En Hebreos 4:8, los traductores han traducido el término hebreo Iesous como Josué o Jesús porque significa lo mismo. Iesous se convirtió en el nombre personal de Cristo y fue utilizado en más de 910 lugares en el Nuevo Testamento. “Jesús” se deriva en última instancia de la palabra yhwh.

Considere lo siguiente. También encontramos “Verbo” como uno de los nombres de Cristo: “Estaba [el Cordero — Jesucristo] vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo De Dios” (Apc. 19:13).

Al principio de su relato del evangelio, Juan también se refirió a Cristo de esta manera: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

La Iglesia de Dios lleva Su nombre

Si el nombre de Dios sólo puede hablarse como una palabra hebrea desconocida, entonces este mismo nombre misterioso estaría adjunto a Su Iglesia. Cristo dijo: “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros” (Juan 17:11).

En doce pasajes diferentes del Nuevo Testamento, la Iglesia se le conoce como la Iglesia de Dios — guardada a través del nombre del Padre. Esa Iglesia no es conocida como la Iglesia de El-Shaddai o la Iglesia de yhwh, ¡sino simplemente como la Iglesia de Dios!

Uno de los términos colectivos utilizados para la Iglesia se encuentra en I Tesalonicenses 2:14: “Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las Iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos”. Hechos 20:28 es una advertencia a los ancianos para que alimenten a las “Iglesias de Dios”.

Los términos “Iglesias de Dios” e “Iglesia de Dios” fueron utilizados por los mismos apóstoles nombrados por Cristo. Si estos fueran nombres impropios para la Iglesia, entonces este no sería el caso. Cualquiera que niegue el uso de la palabra “Dios” en asociación con Su Iglesia está perdiendo el enfoque de la Escritura.

Considere esto: La Iglesia de Dios fue dirigida durante 52 años en el siglo XX por Herbert W. Armstrong, quien también tuvo el oficio de apóstol. Las bendiciones de Dios fueron muy evidentes durante esa fase de Su Obra, y el Sr. Armstrong fue usado por Dios para restaurar una gran variedad de doctrinas verdaderas a Su Iglesia. ¿Podría el mismo Dios quien dirigió al Sr. Armstrong de esta manera no haberlo dirigido a entender Su propio nombre también?

Grupos de los Nombres Sagrados en desacuerdo

Como se mencionó anteriormente, los defensores del uso de los nombres sagrados están profundamente divididos. Son incapaces de ponerse de acuerdo sobre pronunciaciones detalladas de nombres sagrados que son la pieza central de su movimiento. Por lo tanto, los pocos grupos que constituyen sus filas seguirán existiendo de forma independiente.

Los asuntos de la verdad y pureza doctrinal se les dan menos énfasis en estos grupos que la pronunciación correcta de estos nombres. Esto lleva a otra característica dominante de este movimiento — un amplio error doctrinal. Tal condición es inevitable, porque tal error siempre genera más de lo mismo (Gálatas 5:9).

Otro rasgo notable de aquellos en el movimiento de los nombres sagrados es un espíritu acusativo hacia los demás fuera de su dominio. Ya que consideran el uso preciso de un sonido fonético como más agradable a Dios, por lo tanto, se ven a sí mismos como teniendo un “conocimiento especial” que los coloca por encima de aquellos en los otros grupos.

Glorificar el nombre de Dios

Mateo 10:33 muestra la importancia de no negar el nombre de Jesucristo ni en palabra ni en acciones: “Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.

Hemos vistos que los nombres del Padre y el Hijo no son para ser hablados exclusivamente con una desconocida pronunciación hebrea. Por el contrario, nos encontramos con ellos libremente traducidos a otros idiomas — refutando la afirmación de que sólo los nombres hebreos de Dios deberían exclusivamente utilizarse. La Palabra de Dios es un Libro vivo, ¡para ser leído y entendido en lenguas vivas!

Aquellos que Dios llama deben adorarlo en espíritu y en verdad (Juan 4:23), y no debe estar sin encontrar palabras para invocar Su nombre: “Dad al Eterno la gloria debida a su nombre; Adorad al Eterno en la hermosura de la santidad” (Salmos 29:2). Dios actualmente es conocido sólo por aquellos a quienes Él ha llamado fuera de este mundo.

En el mundo por venir, el nombre de Dios será llamado por toda la humanidad: “Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, ¡Y glorificarán tu nombre!” (Salmos 86:9).