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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”

¿Son todos los animales buenos para alimento?

¿Es toda carne buena para comer? ¿Jesús “limpió” todas las carnes? ¿Lo demuestra la visión de Pedro? ¿Qué quiso decir Pablo cuando dijo que nada es inmundo “en sí mismo”? ¿Tiene alguna importancia? ¡Aquí están las respuestas de la Biblia!

¿Disfruta usted de buena salud? Considere la salud de las personas a su alrededor. La mayoría de las personas come lo que satisface su paladar en lugar de lo que sus cuerpos necesitan. El resultado es un mundo lleno de personas con sobrepeso, peso insuficiente, poca energía y plagadas por enfermedades. Algunas personas ni siquiera saben lo que se siente tener buena salud. ¡Esto no debería ser así!

A la mayoría de los seres humanos no se les enseña a tener cuidado sobre qué y cuánto comen. Sus hábitos alimenticios — en su mayoría malos — se formaron cuando eran jóvenes. Al igual que los bebés, la mayoría de la gente se lleva a la boca cualquier cosa — luego se preguntan por qué les falta energía y vitalidad. Como resultado, muchos gastan una gran cantidad de tiempo y dinero yendo al médico debido a sus enfermedades.

Al comparar los hábitos alimenticios de la mayoría de las personas con los de los bebés más grandes, el señor Herbert W. Armstrong, en su artículo ¿Es todo tipo de carne propio para alimento? escribió:

“Bueno, ¡uno podría preguntarse si alguno de nosotros ha crecido! La mayoría de nosotros los adultos todavía parecemos creer que cualquier cosa que podamos meter en nuestra boca es buena para comer. Acerca de la única diferencia entre nosotros y el bebé es que el bebé pone en su boca todo lo que se ve bien, mientras nosotros empleamos el sentido del gusto en decidir lo que entra en nuestra boca”.

“Su estómago es el tanque de combustible. El tanque de su automóvil es su estómago. Usted no pensaría en verter simplemente cualquier cosa que se pueda verter en el ‘estómago’ de su carro. Usted sabe que su carro no se hizo para consumir y ‘digerir’ aceite, combustible, agua, leche o queroseno”.

“Sí, somos muy cuidadosos con lo que ‘alimentamos’ a nuestros automóviles — ¡y totalmente descuidados e indiferentes con lo que nos alimentamos a sí mismos y a nuestros hijos!”

“¿Pero sabía usted que hay muchos tipos de venenos? El cianuro de potasio le mataría con mucha rapidez. Algunas sustancias tóxicas pueden provocar la muerte en pocas horas o varios días. Pero muy pocos parecen saber que hay otros venenos que la gente por error come como alimentos, los cuales tienen como resultado la muerte prematura después de su uso continúo por, digamos, diez, treinta o cincuenta años”.

“La única diferencia entre estos venenos que falsamente llamamos alimentos y el cianuro de potasio es el número relativo de minutos, horas o años que se tardan en cumplir su misión”.

El rey David comprendió que su cuerpo era una maravillosa pieza del genio creativo de Dios cuando dijo, “porque formidables, maravillosas son tus obras” (Salmos 139:14). Usted también es “maravilloso”. Puesto que Dios le hizo, usted debe buscar en Su Palabra la instrucción con respecto a qué tipo de carne Él ha hecho para que entre en su estómago — su “tanque de combustible”. Usted descubrirá que la carne que usted coma no es un asunto trivial. ¡Es mucho más importante de lo que usted piensa!

Al igual que con todos los temas bíblicos, no encontramos todo lo relacionado con la carne en un solo lugar. Dios quiere que nosotros “escudriñemos las Escrituras” (Hechos 17:11), y construyamos una imagen completa. Debemos tener en cuenta todo lo que la Biblia dice acerca de comer carne.

Los animales en el Arca de Noé

Todos los niños de cualquier escuela dominical han oído la historia del Arca de Noé. Usted tal vez sepa que los animales limpios y los que no son limpios fueron puestos en el arca. Junto con su familia, Noé debía tomar siete parejas de cada animal limpio y un par de cada animal que no es limpio (Gén. 7:2).

¿Qué quiere decir la Biblia con los términos “limpio” e “inmundo”? ¿Significa una propiedad o calidad inherente de ciertos animales — o acaso esto significa su limpieza física — su higiene?

Noé comprendió la instrucción — que había una clara distinción entre los dos. No era una distinción que él se encargó de definir. Dios había hecho que él supiera esto con anterioridad, ya sea por revelación directa o por algunos de Sus siervos fieles de épocas anteriores. Enoc, el bisabuelo de Noé “caminó con Dios” por 300 años (Gén. 5:22, Heb. 11:5, 13) y habría estado consciente de la distinción entre animales limpios e inmundos.

Sólo ocho personas entraron al arca con todos los animales. A Noé se le dijo que debía tomar un suministro de todo tipo de alimentos para sustentarse a sí mismo, a su familia y todos los animales durante su permanencia a bordo (Gén. 6:21). Un año y diez días después de entrar, salieron. Observe: “Y edificó Noé un altar al Eterno, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió el Eterno olor grato” (Gén. 8:20-21).

Este evento pone de manifiesto un aspecto de la separación que Dios hace de los animales en una de dos categorías. Los holocaustos, aquellos “aceptables para el Eterno”, se tomaron sólo de la categoría de los limpios. En Génesis 4, también vemos que Abel, un pastor de ovejas, trajo a Dios una ofrenda “aceptable” de los primogénitos de su rebaño. Por lo tanto, se puede concluir que los corderos y las ovejas eran considerados limpios.

A los seres humanos se les permite comer carne

Después de que Noé dejó el arca, Dios lo bendijo a él y a sus hijos y puso el “temor del hombre” en todos los animales, aves y peces (Gén. 9:1-2). A continuación, cuando habla de todo el reino animal, Dios dijo a Noé: “…en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (vs. 2-4).

Este es el primer registro bíblico del permiso de Dios para que el hombre use la carne de animales para alimentarse. Esta instrucción incluye la prohibición de cualquier consumo de sangre. No hay evidencia de que Dios anteriormente hubiera prohibido o permitido al hombre comer carne. Tampoco hay ningún registro de seres humanos comiendo carne. No se nos dice si Dios les dio alguna instrucción más específica a Noé y sus descendientes sobre comer carne.

Muchos leen el versículo 3 y asumen que Dios hizo todos los seres vivos buenos para ser alimento. Pero nótese que también fija el estándar para medir esto: “así como las legumbres y plantas verdes”.

Utilizando esta frase como autoridad, no podemos comer todos los tipos de carnes así como no podemos comer todas las plantas, incluyendo las venenosas. (Recuerde Génesis 1:30). Noé ya había tomado siete pares de animales limpios y un par de no limpios (inmundos) en el arca porque: (1) él necesitaba alimento, y (2) él debió haber sabido la diferencia entre los animales limpios e inmundos. Si Noé se hubiera comido uno de los animales inmundos (cerdo, etc.), estos no habrían podido reproducirse.

Tenga en cuenta que “siete parejas” (Gén. 7:2), es plural, pero “una pareja” es singular. La pareja no tiene una “s”. Había sólo dos de cada animal inmundo en el arca. La versión Reina Valera 1960 lo deja claro: “De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra”.

Por otro lado, algunas personas se preguntan si los seres humanos comían carne antes del diluvio. Ya que sabemos que “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (II Tim. 3:16), las lagunas en el registro de la Biblia pueden ser para nuestro aprendizaje. La especulación a veces puede ser útil al examinar los registros históricos fiables que sean compatibles con las Escrituras. Sin embargo, la correcta doctrina bíblica nunca se basa en especulación.

Si los siervos de Dios comían carne antes del diluvio no se menciona en la Biblia. Los argumentos pueden presentarse para apoyar ambas posibilidades, pero no son concluyentes. ¡Debemos estar preocupados con lo que Dios sí dice que Él requiere — actualmente!

Dios comió ternera

Génesis 18 describe un momento en que tres “hombres” visitaron a Abraham. Uno de ellos era el Señor mismo — como el Ángel del Señor — y los otros dos eran ángeles (vs. 1-2, 19:1). Abraham les sirvió pan, mantequilla, leche y un becerro tierno (18:5, 8).

Ese es el primer registro de cualquier persona comiendo carne y ninguno de ellos era humano. Para esta ocasión tan especial, Dios se apareció en forma humana. Aunque Él no necesita comida, se complació en aceptar esta hospitalidad. ¡Considere! Abraham debió haber estado familiarizado con la tarea de preparar adecuadamente la carne, porque sabía cómo matarla y prepararla rápidamente para invitados inesperados (vs.7).

El registro de Génesis

Cuando Isaac envejeció (Gén. 27:1) y su vista estaba fallando, envió a su hijo mayor, Esaú, a cazar y preparar un “guisado” (ciervo de acuerdo a la Versión Autorizada). Su hijo menor, Jacob, “trajo” dos cabritos de primera calidad. Entonces su madre hizo “guisados, como a su padre le gustaba”. Esto demuestra que Isaac regularmente comía ciertos tipos de carnes y es el primer registro de cualquier ser humano haciéndolo.

El resto de Génesis no dice nada más acerca de comer animales. Podemos ver que, desde la época de Abraham en adelante, la carne y la leche de ciertos animales que de vez en cuando formaban parte de una comida. Al igual que con Noé, es evidente que los animales que se comían eran del mismo tipo que los sacrificados como holocausto.

El libro de Éxodo

Después de la Pascua, Dios separó la nación de Israel de los egipcios (Éxo. 11:7). Él los liberó de la esclavitud y los guió a través del Mar Rojo al desierto. Una vez allí, pronto Israel murmuró contra Moisés a causa del hambre y la sed y anhelaba las ollas de carne que habían disfrutado en Egipto. Dios entonces les prometió “carne” al ocaso y “pan” en la mañana. La carne que envió fueron codornices y el pan era maná (Éxo. 16:12-17).

Esta es la primera mención en la Biblia del uso de aves para alimento. En Génesis 15:9, Abraham había recibido la orden de traer una tórtola y una paloma como ofrenda a Dios, pero no hay constancia de algún ave que haya servido de comida antes del relato en Éxodo.

El pacto de Dios con Israel en el Sinaí

Dios puso aparte a los hijos de Israel de todas las demás naciones por un pacto. Este pacto los hizo un reino de sacerdotes y una nación santa (Éxo. 19:6). La nación entera oyó la voz de Dios mientras les daba los Diez Mandamientos. Más tarde, a través de Moisés, les dio muchas otras leyes. Algunas se referían al cuidado y sacrificios de animales (Éxo. 20-22).

Levítico, Deuteronomio y la carne inmunda

En los libros de Levítico y Deuteronomio, Dios revela Sus leyes sobre qué tipo de carnes son limpias e inmundas para la alimentación. A sus siervos se les ordena no comer ninguna carne inmunda.

En ambos libros, hay un capítulo sobre “carne”, en el que Dios explica una diferencia fundamental sobre la carne. Esta distinción es la misma que Noé entendió sobre los animales que tuvo en el arca.

Levítico 11 y Deuteronomio 14 determinan que categoría de cuadrúpedos, peces e insectos se pueden comer. La instrucción de Dios es enfática y no deja margen para la interpretación personal. La Biblia registra repetidamente que Dios indica que hay ciertos animales que “tendréis por inmundos”. A veces añade, “de ellos no comeréis”. Otras veces dice, “No comeréis cosa inmunda”, y aún otras veces dice, “los tendréis en abominación”. (Algunas traducciones usan la palabra detestable en lugar de abominación). Por último, a menudo Él incluso ordena: “ni tocaréis sus cuerpos muertos”.

¡Tome el tiempo de leer estos dos capítulos con cuidado! Observe cuantas veces Dios repite para dar énfasis. No puede haber ninguna duda de la claridad de Sus instrucciones.

En estos capítulos se dan ejemplos de cada una de estas tres categorías. Se dan veinte ejemplos de aves, pero solo de aquellas que no se pueden comer (Lev. 11:13-19). Reptiles (Lev. 11:29-30), alimañas (Lev. 11:41-42) y otros animales que se arrastran no se pueden comer — excepto algunos insectos que “saltan” (Lev. 11:21-22). Muchos tipos de peces son limpios y muchos otros tipos de peces y criaturas del mar no lo son. Génesis 1:31 explica que todo lo que Dios creó “era bueno” — ¡pero simplemente no para alimento!

Isaías 66:3-4 muestra que la gente a veces utilizaba una mezcla de animales limpios e inmundos en sacrificios para Dios. A lo largo de la Biblia, vemos que ninguna de las criaturas que Dios llama inmundas le eran aceptables en sacrificio.

Isaías 65:2-5 y 66:17 muestran la intensidad de cómo se siente Dios acerca de aquellos que rechazan sus instrucciones de no comer carne de cerdo y otras cosas abominables. La mayoría de ustedes están familiarizados con el dicho “soy más santo que tú”. Viene directamente de Isaías 65:5 y es una frase que utilizaba la gente que come carne inmunda, incluyendo la carne de cerdo, para justificar sus acciones.

¡Dios es contundente! Él considera estas actitudes y prácticas como un “humo” nocivo entrando en Su “nariz” todo el día, y que lo “provocan a ira”.

Una lista completa de las criaturas limpias e inmundas se incluye al final de este artículo. Sin embargo, una breve descripción de aves, criaturas marinas y animales terrestres es fundamental para entender las diferencias entre animales limpios e inmundos.

Aves

La Biblia no proporciona un medio sencillo de identificar a las aves limpias, como lo hace para otras criaturas. A través de una cuidadosa comparación de todas las aves inmundas con las que se mencionan que son limpias, es evidente que todas las aves limpias tienen seis características distintivas que no son, en todos los casos, comunes a las aves inmundas. Estas características se pueden utilizar para determinar el estado de las aves que no se mencionan en la Biblia.

Las seis características de las aves limpias son: (1) Tienen buche; (2) Tienen una molleja con un revestimiento doble; (3) Sus pies tiene un dedo medio alargado y uno posterior; (4) Sus dedos se extiende de manera que tienen tres dedos delanteros en un lado de sus patas prensiles y el dedo posterior en el lado opuesto; (5) No pueden ser aves de presa; (6) Capturan los alimentos arrojados a ellas mientras están en el aire pero primero los llevan a la tierra y los dividen, antes de comerlos. Las aves inmundas comen su alimento en el aire o lo destrozan en el suelo y comen mientras lo hacen.

Peces y criaturas del mar

Levítico 11 y Deuteronomio 14 explican que sólo los peces con aletas y escamas son limpios para alimento. Esto elimina todo tipo de mariscos, como cangrejos de mar, cangrejos de río, camarones, langostas, almejas, ostras, y demás mejillones, anguilas, calamares y pulpos. Muchas de estas criaturas carecen de aletas y deben permanecer en el fondo para alimentarse.

Algunas criaturas marinas tienen aletas pero no escamas. Ejemplo de estas son los tiburones, las ballenas, bagres y muchos otros.

Animales terrestres

Al igual que con las criaturas de mar, hay dos criterios básicos para determinar cómo los animales terrestres limpios e inmundos se distinguen unos de otros.

Los animales limpios tienen “pezuña hendida… y rumian”. Las escrituras dicen que tienen “pezuña hendida”. Los cerdos tienen pezuñas hendidas, pero no rumian. El damán (un tipo de roedor) rumia pero tiene garras.

Enfermedad y suciedad

Hemos visto que Dios ha llamado a ciertas criaturas abominables o detestables. ¡Él hace esto por una razón!

Considere la naturaleza de los ratones y las ratas. Marcan su camino a una fuente de comida con gotas de orina que llevan un patógeno mortal conocido como Toxoplasmosis. Este sólo se reproduce en los felinos. Permanece latente en el cuerpo de muchos mamíferos — especialmente roedores — hasta que es consumido por el ser humano. Este patógeno mata, ciega o causa daño cerebral incapacitante a los bebés en gestación.

Los estimados muestran que sesenta y cinco a ochenta por ciento de la población mundial la había contraído a mediados de la edad media. Dios sabía que esto podía suceder y prohibió mantener vasijas de comida tocadas por cualquier ratón, topo o reptil. Los Israelitas debían romper cualquier vasija que fuese tocada y desechar todo su contenido (Lev. 11:33-34). Sin embargo, la estadísticas de hoy día muestran que sistemáticamente toleramos pequeñas cantidades de excremento de ratón en nuestro suministro de comidas.

Los conejos tienen una enfermedad menos común llamada Tuleramia (fiebre de los conejos). Los que comen y manejan conejos son susceptibles a contraer esta enfermedad a veces fatal.

Las almejas a menudo descansan en las desembocaduras de los ríos e ingieren aguas residuales que fluyen a su paso. Las personas que se comen estas almejas se están comiendo muchas toxinas concentradas que a menudo resulta en la muerte de los que hacen esto.

Las leyes de Dios funcionan. ¡La humanidad podría evitar muchas enfermedades si Sus instrucciones fueran seguidas y Sus advertencias escuchadas!

Los animales carroñeros

La mayoría de las criaturas identificadas como inmundas son en realidad carroñeras. Dios les diseñó para ser “recolectores de basura” — una especia de “equipo de limpieza del medio ambiente”. Estos carroñeros son capaces de ingerir y procesar enormes cantidades de venenos y desechos en cortos periodos de tiempo.

Algunos carroñeros, tales como el bagre, cangrejos y langostas, se alimentan en el fondo. Otros, como los buitres y cuervos, comen carne muerta y podrida. Esto ayuda a la descomposición de materia orgánica y las bacterias, así no continúan siendo tóxicas o peligrosas para el medio ambiente.

Los cerdos pueden comer serpientes de cascabel y con frecuencia han sido utilizados para limpiar las zonas donde se han planificado campos de golf. Todo lo que un cerdo come se convierte en carne en aproximadamente seis horas. Las vacas necesitan veinticuatro horas o más. De hecho los cerdos tienen por encima de sus pezuñas ductos de pus especialmente diseñados para drenar periódicamente las toxinas de su cuerpo. Éstos llevan numerosos virus y enfermedades, incluyendo gusanos triquinélidos, que, si son ingeridos por los seres humanos, pueden causar la dolorosa y a veces fatal enfermedad conocida como Triquinosis. Además, la carne de cerdo es rica en colesterol, que es una de las primeras cosas que los doctores les dicen a los pacientes con enfermedad arterial coronaria que eviten en sus dietas.

Confundida, la humanidad ha domesticado cerdos para alimento y los ha puesto en chiqueros, literalmente obligándolos a revolcarse en su propia suciedad. Esto puede ocasionar que sus conductos de pus se tapen. Por lo tanto, aquellas personas que se los comen ¡ingieren más veneno del que incluso Dios pretendió que estos cerdos sucios llevasen! Si bien muchos carroñeros están lejos de ser hermosos, estas criaturas en realidad demuestran, a su propia manera, ¡la planificación perfecta y el genio creativo de Dios!

¿Qué pasa con la sangre y la grasa?

Dios prohíbe estrictamente el consumo de sangre de cualquier carne (Lev. 17:10-14). Esta prohibición se enfatiza a través de toda la Biblia (Hechos. 15:20, 29; 21:25). Dios dice que la vida está en la sangre. Esta arrastra varias toxinas, virus y bacterias para eliminarlas.

Dios también prohíbe comer la grasa (Lev. 3:17; 7:23). Los animales y los seres humanos almacenan toxinas y virus en su grasa. Cuando la gente come grasa, están ingiriendo sustancias tóxicas adicionales. (La grasa de las aves limpias no está expresamente prohibida. La grasa o aceite de pescado limpio no se menciona.)

Debemos estar conscientes de una nota al margen. Si bien la expresión “comer la grosura” se utiliza a veces en la Biblia (Neh. 8:10), ésta tiene un significado figurativo. Significa disfrutar de lo mejor de algo bueno. Esta declaración no contradice las instrucciones de Dios en otros lugares.

¿Permite Cristo todas las carnes para comer?

Muchos críticos de la Biblia citan Marcos 7:1-15 como una licencia de Cristo para comer todo tipo de carnes. ¿Acabó Cristo con la prohibición de las carnes inmundas? ¿Dijo Él que había “limpiado todas las carnes”?

Las leyes dietéticas del Israel antiguo eran bien conocidas por los judíos de la época de Cristo. Los auto-justos fariseos criticaron a los discípulos de Cristo por comer pan sin antes lavarse las manos (vs. 2). La respuesta de Cristo fue para reprenderlos severamente por su rechazo a los mandamientos de Dios (vs. 6-13). Luego llamó a la gente a escuchar lo que Él estaba a punto de decir (vs. 14). Les dijo que todo lo que entra al hombre desde fuera no puede contaminarlo, pero lo que sale de un hombre sí puede hacerlo (vs. 15-23).

Muchos leen el versículo 19 y concluyen que uno puede comer cualquier tipo de carne, porque Cristo ha “limpiado todas las carnes”. La mayoría de la gente no lee cuidadosamente el versículo 19, ni leen después de este como deberían — ¡y por lo tanto pierden el punto completo de la instrucción de Cristo! Incluso los discípulos de Cristo no comprendieron inmediatamente Su enseñanza (vs. 17, 18). El relato de Mateo muestra que Pedro le pidió que lo explicara (Mat. 15-15).

Cristo claramente estaba enfatizando que son las cosas malas que salen de las personas — de dentro, fuera de su boca y corazón — los que les contamina. Luego explicó que comer sin lavarse las manos no contamina espiritualmente a nadie (Mat.15:20; Mar.7:20-23). ¡Este relato entero fue escrito para abordar lo inútil del elaborado lavado de manos de los fariseos antes de las comidas!

Cuando en privado les explicaba la parábola a Sus discípulos, Cristo dio una descripción franca de la eliminación normal del cuerpo de cualquier suciedad ingerida accidentalmente. Dijo que tal suciedad “sale a la letrina” — la red de alcantarillado. Nunca hubo alguna orden del Antiguo Testamento para evitar el consumo de alimentos con las manos sucias. Cristo usó esta ocasión para condenar una tradición hecha por el hombre que había sido elevada por encima de la importancia de deshacerse de la maldad, las actitudes y pensamientos corrompidos que están dentro de todos los seres humanos, ¡de esta manera contaminándolos!

Note que, en Lucas 11:38, el fariseo, que era anfitrión de Cristo, se asombró de que Él se sentara a comer sin antes lavarse las manos. Cristo demostró que es mucho más importante controlar qué palabras salen de nuestras bocas, y qué pensamientos salen de nuestras mentes, que preocuparse por tener las manos sucias (Mar. 7:20-23).

Los relatos de este evento en Marcos 7 y Mateo 15 han sido distorsionados. Muchos falsos maestros a lo largo de los últimos 19 siglos han convencido a sus seguidores que ¡Cristo anuló la distinción entendida desde hace mucho tiempo entre las carnes limpias e inmundas!

¡Vamos a examinar más de cerca la forma en que lo han hecho!

En la versión Kings James de la Biblia (en inglés) Marcos 7:18, 19 se traduce como: “… ¿no perciben, que…esta…sale a la letrina, purgando todas las carnes?” La versión Reina Valera y la mayoría de las traducciones modernas introducen dos palabras extras después de “letrina”, — las palabras que se agregaron fueron impresas en cursiva (en algunas versiones) porque, como lo explica el Prefacio de los Revisores, estas “no parecían estar necesariamente implicadas en el idioma Griego”. Los que hicieron la revisión también cambiaron la puntuación en este punto, ¡produciendo de ese modo una declaración completamente diferente! Lo alteraron para que diga: “¿… esta… se va en la letrina? Esto decía, haciendo limpias todas la carnes”.

La nueva traducción de este versículo ¡es una perversión de las palabras que Cristo dijo a sus discípulos! Las transforma en una afirmación categórica, presentada, casi por casualidad, en esta y en las últimas versiones, como si se tratara de un comentario explicativo añadido por Marcos. Se trata de un intento engañoso para establecer un entendimiento completamente nuevo de lo que Dios ha purificado. La redacción de estas siete palabras cambia el significado completo de lo que Cristo en realidad dijo. Este relato torcido es una licencia para comer de todo, ¡desde osos hormigueros hasta cebras!

Esto no parece ser un error inocente en la traducción, sino más bien parece ser una ¡flagrante, falsificación deshonesta! Muchas versiones posteriores a la de 1885 del Nuevo Testamento perpetúan este mito, varias añadiendo sus propias elaboraciones en Marcos 7:19. Tenga cuidado con las versiones y las traducciones modernas, en especial cualquiera que primordialmente sea parafraseada, diseñada para una fácil lectura.

La visión de Pedro

Hechos 10 contiene otro relato a menudo utilizado para sustentar el alimentarse de todo tipo de carne. Este ha sido tergiversado y mal interpretado por ser leído de una forma descuidada.

El trasfondo es que el apóstol Pedro estaba orando en una azotea, cerca del mediodía, y cayó en un trance, durante el cual experimentó una visión enviada por Dios.

Pedro era judío y consideraba a los gentiles incircuncisos como inmundos y comunes. Esta visión cambió para siempre la manera en que Pedro y todos los cristianos debían ver a los gentiles.

La visión comenzó con una sábana que descendía del cielo conteniendo todo tipo de animales y aves. Entonces la voz de Dios llamó a Pedro, y le ordenó tres veces “Levántate, Pedro, mata y come”. A pesar que él estaba hambriento, se negó en cada ocasión diciendo, “Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás” (vs. 14). En cada ocasión, Dios respondió, “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (vs.15).

Aunque muchos teólogos tratan de afirmar que Dios limpió todos los tipos de carne a través de esta visión, Pedro fue el que la vio. En el versículo 17, dos versículos más adelante, ¡él todavía no sabía lo que esto significaba! Ciertamente él estaba seguro de lo que NO significaba y lo dijo, ¡tres veces!

Por cierto, si el relato de Marcos 7 en realidad hubiera limpiado todas las carnes, entienda que éste se produjo más de una década antes. Para el tiempo de esta visión, Pedro ya habría comido carne inmunda muchas veces.

El relato continúa con Pedro entrando en la casa de un devoto hombre italiano — ¡un gentil! Dios había enviado a tres mensajeros gentiles de parte de Cornelio (un centurión romano) para convocar a Pedro a la casa de Cornelio. Dios le dijo a Pedro que fuera con ellos, sin dudar nada.

Dios iluminó a Pedro durante los eventos de los próximos dos días. Esta visión le había estado preparando para una comprensión nueva e importante acerca de los gentiles, que de otro modo habría sido demasiado difícil de aceptar para su mente judía. Observe el versículo 28. De este punto en adelante, Dios quería que entendiera que él nunca debe considerar a ningún ser humano como común o inmundo. ¡La visión no estaba hablando sobre carne inmunda!

Esto representó un cambio sorprendente en la comprensión y la práctica de un pescador judío que una vez se había maravillado de que Jesús hablara con una mujer samaritana (gentil) (Juan 4:27). En el versículo 9 del relato de Juan, Jesús había dicho, “judíos y samaritanos no se tratan entre sí”. Este habría sido el entendimiento de Pedro a partir de ese momento.

El significado real de este relato, de Dios abriendo el camino para que los que no eran israelitas se convirtieran, es bien entendido por los teólogos y estudiosos de la Biblia. Sin embargo, muchos que profesan ser cristianos tratan de justificar el consumo de carne inmunda hoy en día al distorsionar el verdadero significado de la visión de Pedro. En las propias palabras de Pedro, leemos, “pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo” (Hechos 10:28). ¡Ese es el punto!

Este relato no era para mostrar que Dios había limpiado a los cocodrilos, los crustáceos y los cuervos. Era para mostrar que Él estaba llamando, concediendo el arrepentimiento, el bautismo y dando Su Espíritu Santo, ¡a los gentiles (vs. 44, 48)!

¿Está todo en la mente?

Otra escritura es utilizada con frecuencia para apoyar la idea de que toda carne es limpia para alimento.

Romanos 14:14 dice que, “nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es”. Este versículo es traducido de esta manera en casi todas las versiones del Nuevo Testamento. En la superficie, éste parece hacer que todo el concepto de la carne inmunda no sea más que un punto de vista personal. La clara distinción de Dios, que en Levíticos 11:46-47 Él llama “la ley”, sería dejada de lado por no tener base en la realidad. Esta idea haría que cualquier lista o distinción en la Biblia sobre las carnes inmundas sea irrelevante.

El apóstol Pablo parece estar diciendo que es esto de lo que ha sido convencido — por “el mismo Señor Jesús”. ¿El versículo realmente da a entender lo que parece decir? Vamos a examinar las palabras de Pablo.

Todo el capítulo es una lección para que aquellos fuertes en la fe (Rom. 15:1) no ofendan a uno que es débil en la fe (Rom. 14:1), sobre todo al comer o beber cualquier cosa que pueda causar problemas a la conciencia del hermano débil. Tal hermano puede ser vegetariano o uno que se abstiene de beber vino (vs. 2, 21). También podría ser una referencia a los descritos en I Corintios 8:10. Allí, algunos se molestaron al ver hermanos cristianos comiendo en el templo de un ídolo, y suponían que lo que se estaba comiendo había sido ofrecido a los ídolos. Ese capítulo igualmente advierte a los “fuertes” a no hacer que tropiece el “débil” a causa de la libertad que los “fuertes” disfrutan debido al conocimiento que poseen (vs. 1-4, 7, 11).

En ambos casos, el tema no tiene absolutamente nada que ver con la distinción entre la carne limpia y la inmunda. ¡Pero espere un minuto! ¿No dice claramente Romanos 14:14 que nada es inmundo en sí mismo?

Nuestras traducciones al español lo hacen, pero el griego, el lenguaje en que fue originalmente escrito, ¡no! La palabra griega usada aquí es koinós. Aparece tres veces en este versículo y no significa inmundo. Debió ser traducida “común”. Este es el término bíblico de uso frecuente que es el equivalente de profano. Recuerde Mateo 15 y Marcos 7. En estos relatos, la palabra parecida, koinóo, es consistentemente traducida como una forma de contaminación.

Esta es también una de las dos palabras que se usan en Hechos 10:14 para relatar lo que Pedro dijo durante su visión. Ahí, está traducido correctamente para mostrar que él nunca había comido nada común (o inmundo). La palabra griega para inmundo es akádsartos. Estas dos palabras no tienen el mismo significado. Akádsartos significa inmundo y se utiliza para distinguir a las criaturas limpias de las inmundas. Koinós significa común, y debió haber sido traducido así.

Es interesante observar que cada traductor y revisor, casi sin excepción, desde el año 1611 en adelante, tradujo erradamente esta palabra como “inmundo” en Romanos 14:14. De alguna manera siempre se las arreglaron para hacerlo correctamente en el resto del Nuevo Testamento. El contexto no tiene nada que ver con la distinción entre la carne limpia e inmunda.

¿Por qué preocuparse por algo que es común, si ya es inmundo? ¿Cuál sería la diferencia?

Incluso antes de que a los Israelitas se les tuviera prohibido comer animales inmundos, tenían prohibido comer cualquier animal que fuese desgarrado por las fieras en el campo (Éxo. 22:31). Si cualquier Israelita comía la carne de algún animal limpio, que había muerto de forma natural (esto no estaba permitido — Deut. 14:21), esa persona era “inmunda” hasta la tarde (Lev. 11:40). Significa que estaba contaminado (¡Esta era la clase de contaminación que no se produce por comer sin lavarse las manos!)

A ningún sacerdote le era permitido contaminarse por comer animales que murieron de forma natural o fueron despedazados por fieras (Lev. 22:7).

En Romanos 14:14, Pablo estaba enseñando que el concepto “judío” sobre las carnes siendo algunas veces comunes o profanas, no era una propiedad intrínseca de la propia carne, sino que era una cuestión de percepción y conciencia.

Además de ser vital para todos los que estaban en Roma (Rom. 1:7), esta enseñanza fue también importante para la Iglesia en Corinto. Allí, algunos de los nuevos conversos gentiles se contentaban con comer carne limpia que pudo haber sido ofrecida a los ídolos. Otros, al no entender plenamente que un ídolo no es nada (I Cor. 8:4), podrían contaminar sus propias conciencias, si fueran a comer esa carne, porque la percibían ser contaminada.

Ambos ejemplos hacen mucho hincapié en la importancia de no violar la conciencia de uno mismo, y no causar a un hermano ocasión de caer por el comportamiento desconsiderado.

¿Qué sobre I Timoteo 4:4-5?

Hay una escritura final sobre las carnes que comúnmente es mal entendida. I Timoteo 4:4-5 dice, “Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”. ¿Autoriza este versículo a comer zorrillos, sanguijuelas, gusanos, lombrices y todo animal imaginable, insecto o parásito? Mucha gente piensa que sí — ¡porque no siguen leyendo más allá de la primera frase!

¡Considere! Si este fuera el significado literal del versículo, significaría que también comer carne humana es bueno.

Cada criatura de Dios es buena — “muy buena” — según Génesis 1:31. Eso incluye cada tipo de alimaña, parásito y criatura venenosa que existe. Recuerde que ¡todas las criaturas son maravillosas en su propia forma cuando se utilizan para su adecuado uso determinado! Pero el mismo Creador llama a algunas de Sus criaturas abominables y detestables, cuando se utilizan indebidamente como alimento para los seres humanos. Para entender este versículo, debemos leer los versículos anteriores con más cuidado. El contexto es la clave para la correcta compresión.

En I Timoteo 4:1-3, Pablo habla de una deserción de la verdad profetizada para el tiempo del fin, cuando algunos cristianos verdaderos abandonarían las enseñanzas correctas para seguir “doctrinas de demonios”. Algunos enseñarían el vegetarianismo, porque él advirtió que estas enseñanzas incluirían el celibato y abstenerse de “carnes”. (Los demonios entienden que la carne contiene ciertas proteínas vitales para el correcto desarrollo del cerebro. Ellos saben que la debilidad mental invita a su influencia.) ¿Qué tipos de carnes serían prohibidas? En el versículo 3, Pablo explica, aquellas “que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad”. Tenga en cuenta las dos frases claves “que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos” y “los creyentes y los que han conocido la verdad”.

¿Qué es “la verdad”? Juan escribió, “tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Las personas que saben lo que sus Biblias enseñan, sabrán la verdad acerca de qué tipo de animales Dios dice que Él “creó para que con acción de gracias participasen de ellos” — ¡a diferencia de los que Él no ha creado para que participasen de ellos! En otras palabras, ellos sabrán lo que la Palabra de Dios santifica (esta palabra significa apartar, distinguir por separación) como bueno para comer (I Tim. 4:5) — y lo que no santifica. Ellos saben que carne Dios prohíbe expresamente y llama inmunda. ¡Pero falsos maestros intentarán prohibir la carne limpia así como la carne inmunda!

Lista general de las criaturas limpias e inmundas

Aves limpias: Todas la aves cantoras, pollo, paloma, pato, ganso, urogallo, perdiz, faisán, paloma, codorniz y pavo

Aves inmundas: Aves zancudas/acuáticas, gallinazo, corneja negra, cóndor, gallareta, cormorán, cuervo, águila, halcón, flamenco, gavilán, garza, abubilla, milano, urraca, avestruz, búho, cisne, loro, pelícano, correcaminos, gaviota, buitre, pájaro carpintero

Peces limpios: Atún blanco, alosa, anchoas, corvina negra, arenques de espalda azul, mojarra agalla azul, pescado azul, jurel azul, bonitos, pez azul de Boston, pez búfalo, palometa, carpa común, bacalao, matalote común, robaletas, jurel vaca, lenguado, salmonete de agua dulce, pez cinto, mero, pez ronco, lucio del golfo, eglefino, merluza, cojinúa negra, arenque, pez de hielo, jurel, matalote trompudo, caballa, lisa, lucio rayado, matalote del norte, corocoro, lucio, sardina común, abadejo, pámpano, pargo, corvina ocelada, matalote de rayas rojas, pez aleta roja, gallineta nórdica, róbalo, salmón, sardina, sargo, lubina, pez sargento, sábalo, sargo chopa, merluza plateada, pejerrey, eperlano, róbalo común, róbalo rayado, trucha, atún, corvina real, corégono, matalote blanco, merlán y perca amarilla

Criaturas de mar inmundas: Abulón, siluro, bagre, almeja, cangrejo, cangrejo de rio, delfín, anguila, caracola, langosta, manatí, mejillón, ostra, marsopa, vieira, foca, tiburón, camarón, calamar, esturión, rodaballo, tortuga, morsa, ballena

Animales terrestres limpios: Antílope, bisonte, ganado brahman, búfalo, caribú, ganado vacuno, ciervo, antílope eland, wapití, gacela, jirafa, cabra, íbice, gran kudú, alce, buey almizclero, órice, buey, berrendo, reno, oveja, búfalo de agua, ñu, yak, cebú

Animales terrestres inmundos: Oso hormiguero, armadillo, cerdo hormiguero, murciélago, oso, castor, gato, camello, ardilla rayada, conejo europeo, coyote, perro, burro, elefante, zorra, ardilla de tierra, marmota, liebre, erizo, hipopótamo, caballo, hiena, damán, chacal, koala, canguro, lémur, león, lagartija, lince, mono tití, topo, ratón, zarigüeya, oso panda, pecarí, cerdo, ornitorrinco, puerco espín, perrito de las praderas, primates, conejo, mapache, rata, rinoceronte, mofeta, perezoso, serpientes, ardilla, tigre, jabalí, marmota americana, lobo, cebra

Insectos limpios: Grillo y saltamontes

Anfibios: Todos inmundos

¿“Santificaría” Dios la carne inmunda?

Recuerde las cinco últimas palabras del versículo 5, “por la oración es santificado”. Pablo muestra que los alimentos, ya santificados por la Palabra de Dios y recibidos con acción de gracias por los creyentes, son santificados aún más por la oración. Esto ocurre cuando seguimos el ejemplo de Cristo de dar gracias por los alimentos que comemos — pidiendo a Dios que los bendiga — los aparte — los santifique — ya que están a punto de ser utilizados para un propósito santo.

El Creador ha diseñado especialmente a ciertas criaturas para que sean “muy buenas” para el alimento diario y la edificación del cuerpo. Dios se refiere a nuestro cuerpo como el templo del Espíritu Santo. Pablo escribió a los Corintios, “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I Cor. 3:16, 17; 6:19).

No debemos profanar ese templo contaminándolo con todo lo que no es santificado por la Palabra de Dios.

¿Evitar las carnes inmundas es necesario para la salvación?

Cuando se enfrentan con la plena verdad de las Escrituras, algunas personas no están dispuestas a “vivir de toda palabra de Dios”, y eligen estimar ciertas doctrinas como “menores” — “no esenciales para la salvación”. ¡Ellos deciden por sí mismos cuáles de las verdades de Dios son importantes!

Entonces surge la pregunta: ¿Evitar las carnes inmundas es necesario para la salvación? La respuesta a esta pregunta es la respuesta de la siguiente: ¿Es la obediencia a Dios necesaria para la salvación?

La humanidad ha rechazado la forma de vida de Dios. Romanos 8:7 dice que la mente carnal (natural) no se sujeta a Su Ley. ¡Los que se han sometido a Dios le obedecen! Cristo dijo que hay muchos que le dicen “Señor, Señor” pero no hacen las cosas que Él dice (Luc. 6:46; Mat. 7:21). Eso es grave. ¿Está decidido a hacer lo que Dios dice?

Jesús dijo a sus apóstoles, “El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió” (Mat. 10:40; Juan 13:20).

Herbert W. Armstrong enseñó la verdad acerca de la doctrina de las carnes limpias e inmundas. En su artículo ¿Es todo tipo de carne propio para alimento?, el Sr. Armstrong concluyó con la siguiente instrucción:

“Puede que no sea pecado espiritual comer alimentos bíblicamente inmundos. Sin embargo, si uno lo hace deliberadamente de la lujuria del apetito, esto rompe el décimo mandamiento y se convierte en pecado. Pero en cualquier caso el alimento incorrecto daña el cuerpo, que es el templo del Espíritu Santo. Esto profana al cuerpo, de no ser así al hombre, y si seguimos profanando nuestros cuerpos Dios nos destruirá” (I Cor. 3:17).