El verdadero significado de la Cuaresma

¿Qué es la Cuaresma? ¿Por qué es tan ampliamente practicada por los “cristianos” de este mundo? ¿Es porque la Biblia lo ordena? ¿Observaron la Cuaresma Cristo o algunos de sus apóstoles? ¿Qué acerca de la Iglesia del primer siglo? ¿Qué enseña la Biblia acerca de la Cuaresma?

A diferencia del Año Nuevo, Navidad, Halloween, Día de San Valentín y otras fiestas paganas que son celebradas también por el mundo secular y no religioso, el periodo de Cuaresma es observado por creyentes religiosos dedicados.

Desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Resurrección, muchos solemnemente marcan sus frentes con ceniza, “ayunando” (o absteniéndose de ciertos alimentos o placeres físicos) por 40 días. Esto es hecho supuestamente para imitar el ayuno de 40 días de Jesucristo en el desierto (Mat. 4:1-2). Algunos dejan de fumar. Otros dejan la goma de mascar. Aún otros dejan de comer en exceso o maldecir. Las personas se comprometen a renunciar a cualquier cosa, siempre y cuando las prepare para el Domingo de Resurrección.

Las personas que observan la Cuaresma pueden ser religiosas, dedicadas y sinceras — pero están sinceramente equivocadas.

Examinemos la Cuaresma, sus prácticas y costumbres, sus orígenes históricos y religiosos, y su verdadero significado desde la perspectiva de la Biblia, no de las “tradiciones de los hombres” (Marcos 7:7-9).

Una exanimación del propósito de la Cuaresma

De acuerdo a la Enciclopedia Católica [versión en inglés], “el verdadero objetivo de la Cuaresma es, por encima de todo, preparar a los hombres para la celebración de la muerte y Resurrección de Cristo… cuanto mejor sea la preparación más eficaz será la celebración. Uno puede volver a vivir el misterio de manera eficaz sólo con la mente y el corazón purificado. El propósito de la Cuaresma es proveer esa purificación al deshabituar a los hombres del pecado y el egoísmo por medio de la autonegación y la oración, al crear en ellos el deseo de hacer la voluntad de Dios y hacer que venga Su reino haciendo que venga en primer lugar a sus corazones”.

En la superficie, esta creencia suena sincera. Sin embargo, no concuerda con la Biblia, la Santa Palabra de Dios, la única fuente de verdadero conocimiento y entendimiento espiritual (Juan 17:17). Dios, a través del apóstol Pablo, les ordena a los cristianos: “persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (II Tim. 3:14-17).

Primero, entienda que la “celebración de la muerte y Resurrección de Cristo” a la cual se refiere la cita anterior es “Viernes Santo” y “Domingo de Resurrección” (Domingo de Easter en Estados Unidos) — días festivos profundamente arraigados en el antiguo paganismo. Éstos fueron instituidos por el cristianismo dominante con el fin de falsificar y reemplazar la temporada de la Pascua. La Pascua y los Días de Panes Sin Levadura eran observados por Cristo, los apóstoles originales y la Iglesia del Nuevo Testamento — incluyendo a los gentiles. Dios le ordena a Su pueblo observarlos hoy en día (I Cor. 5:7-8). (Lea nuestros folletos El verdadero origen del Domingo de Resurrección, La RESURRECCIÓN de CRISTO no fue en Domingo, y ¿Con qué frecuencia debería ser tomada la Cena del Señor? para aprender más).

Segundo, la Biblia dice que somos purificados — limpiados, apartados y depurados a la vista de Dios — por la sangre derramada por Jesucristo (Heb. 9:11-14, 22; 13:12). Esto, junto con la fe (Hechos 15:9) y humildemente someterse y obedecer a Dios (Santiago 4:7-10) a través de Su verdad y la oración (Juan 17:17; I Tim. 4:5), nos limpia ante Dios. Ninguna cantidad de ayuno, abstinencia de placeres físicos o cualquier otra forma de autonegación nos puede purificar.

Tercero, no puede crear dentro de usted, ni hacerlo por sí mismo, “el deseo de hacer la voluntad de Dios”. Es cierto, Dios le ha dado a la humanidad libre albedrío. Pero la mente carnal y natural no puede — no va a — someterse a Dios. “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu… Por cuanto los designios de la carne son enemistad [hostiles] contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Rom. 8:5, 7).

Sólo a través de una mente convertida, activamente guiada por el Espíritu Santo, Dios puede “producir…el querer como el hacer, por Su buena voluntad” (Fil. 2:13).

Y cuarto, “hacer que venga Su reino haciendo que venga en primer lugar a sus corazones” es una falsa tradición enseñada por el cristianismo tradicional de este mundo. No es enseñado en la Biblia. Dios no está estableciendo Su reino en el corazón de los hombres. (Solicite nuestro artículo gratuito “SIETE PRUEBAS de que el reino de Dios no está aquí todavía” para entender más.)

Así que, ¿de dónde se originó la Cuaresma? ¿Cómo llegó a ser tan ampliamente observada por la corriente principal del cristianismo?

Aprobado por la religión oficial del Estado

Créalo o no, la Cuaresma nunca fue observada por Cristo o Sus apóstoles. Él les ordenó a sus discípulos, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat. 28:19-20). Jesús nunca les ordenó que observaran la Cuaresma o el Domingo de Resurrección. Él, sin embargo, sí les ordenó guardar la Pascua y los Días de Panes Sin Levadura. De hecho, durante Su última Pascua en la tierra, Cristo dio instrucciones detalladas sobre cómo observar el servicio de la Pascua. También instituyó nuevos símbolos de la Pascua (Juan 13:1-17).

Note lo que escribió Alexander Hislop en su libro The Two Babylons, Las Dos Babilonias: “La fiesta de la cual leemos en la historia de la Iglesia con el nombre de Domingo de Resurrección (Easter) era, en el tercer y cuarto siglo, una fiesta bastante diferente de la que ahora se celebra en la Iglesia Romana, y en ese tiempo no era conocida por ese nombre de Domingo de Resurrección o Easter… Esa fiesta [Pascua] no era idolátrica, y no estaba precedida por ninguna Cuaresma. ‘Debe saberse’ dijo Casiano, el monje de Marsella, que escribió en el siglo quinto, al contrastar la Iglesia primitiva [del Nuevo Testamento] con la Iglesia de sus días, ‘que la observancia de los cuarenta días no existió, mientras la perfección de esa Iglesia primitiva permaneció inviolable’”.

¡La Cuaresma no fue observada por la Iglesia del primer siglo! Eso fue abordado por primera vez por la iglesia en Roma durante el Concilio de Nicea en el año 325 D.C., cuando el emperador Constantino oficialmente reconoció a esa iglesia como la religión estatal del Imperio Romano. Cualquier otra forma de cristianismo que se adhiriera a doctrinas contrarias a las de la iglesia romana era considerado un enemigo del estado. (Para aprender más acerca de la verdadera historia de la Iglesia, lea nuestro libro ¿Dónde está la verdadera Iglesia? — ¡Y su increíble historia!). En el año 360 D.C., el Concilio de Laodicea oficialmente ordenó que la Cuaresma fuera observada.

Originalmente, las personas no observaban la Cuaresma por más de una semana. Algunos la guardaban por uno o dos días. Otros la guardaban por 40 horas consecutivas, falsamente creyendo que sólo 40 horas habían transcurrido entre la muerte y la resurrección de Cristo.

Eventualmente, se volvió un periodo de 40 días de ayuno o abstención de ciertos alimentos. “El énfasis no era tanto en el ayuno como en la renovación espiritual que exigía la preparación para el Domingo de Resurrección. Simplemente era un periodo marcado por el ayuno, pero no necesariamente uno en el cual lo fieles ayunaban cada día. Sin embargo, con el paso del tiempo, cada vez más énfasis fue puesto sobre el ayuno… Durante los primeros siglos (en especial desde el quinto siglo en adelante) la observancia del ayuno fue muy estricta. Sólo una comida al día, al atardecer, era permitida: la carne y el pescado, y en la mayoría de los lugares incluso los huevos y los productos lácteos, estaban absolutamente prohibidos. La carne ni siquiera era permitida los domingos” (Enciclopedia Católica — versión en inglés).

Desde el siglo nueve en adelante, las reglas estrictas de la Cuaresma fueron suavizadas. Se le dio un mayor énfasis a realizar “obras de penitencia” que al ayuno y la abstinencia. De acuerdo a la Constitución Apostólica Paenitemini del Papa Pablo IV (17 de febrero de 1966), “la abstinencia y el ayuno se guardarán el Miércoles de Ceniza o, según la diversidad de los ritos, el primer día de la Gran Cuaresma, y el Viernes de la Pasión y Muerte del Señor (Enciclopedia Católica).

Hoy en día, la Cuaresma se usa para “ayunar del pecado y del vicio… abandonando el pecado y sus caminos inmorales”. Es una temporada “para la penitencia, lo cual significa un pesar por el pecado y conversión hacia Dios”. Esta tradición enseña que ayunar y emplear autodisciplina durante la Cuaresma le dará a un adorador el “control sobre sí mismo que necesita para purificar su corazón y renovar su vida”.

Sin embargo, la Biblia muestra con claridad que el autocontrol — templanza — viene de tener al Espíritu Santo de Dios trabajando en la vida de una mente convertida (Gal. 5:16, 17, 22). Ayunar — por sí sólo — no puede producir autocontrol divino.

Pablo advirtió en contra de utilizar la autonegación como una herramienta para confiar en su propia voluntad. El lo llamó “culto voluntario”. “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (Col. 2:20-23).

Dios no diseñó el ayuno como una herramienta de penitencia, “golpearse a sí mismo” o desarrollar fuerza de voluntad. “¿Es tal el ayuno que Yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable al Eterno? ¿No es más bien el ayuno que Yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras y no te escondas de tu hermano?” (Isa. 58:5-7).

El pueblo de Dios se humilla a sí mismo a través del ayuno con el fin de acercarse más a Él — de modo que puedan aprender a pensar y actuar como Él — para que así puedan vivir Su camino de vida en todas las cosas. Note lo que el profeta Jeremías escribió: “Así dijo el Eterno: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que Yo Soy el Eterno, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice el Eterno” (Jer. 9:23-24). El ayuno (y la oración) ayuda a los cristianos a acercarse más a Dios.

Las raíces antiguas de la Cuaresma

La Cuaresma se originó en la antigua religión de los misterios de Babilonia. “Los cuarenta días de abstinencia de la Cuaresma fueron tomados directamente de los adoradores de la diosa babilónica… Parece que entre los paganos esta Cuaresma era una preparación indispensable para la gran fiesta anual en conmemoración de la muerte y la resurrección de Tamuz” (Las Dos Babilonias).

Tamuz era el falso Mesías de los babilonios — ¡una falsificación satánica de Jesucristo!

La Fiesta de Tamuz era usualmente celebrada en junio (también llamado el “mes de Tamuz”). La Cuaresma era celebrada 40 días antes de la fiesta, “celebrada con llanto y regocijo alternos”. Esta es la razón por la cual la Cuaresma significaba “primavera”; porque se llevaba a cabo desde la primavera hasta principios del verano.

La Biblia registra a la antigua Judá adorando a este falso Mesías: “Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Eterno, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz” (Eze. 8:14). ¡Esta fue una gran abominación ante los ojos de Dios!

Pero, ¿por qué la iglesia en Roma instituyó tal fiesta pagana?

“Para atraer a los paganos al cristianismo nominal, Roma, siguiendo su política acostumbrada, tomó medidas para amalgamar las fiestas paganas y cristianas, y, por medio de un complicado pero hábil ajuste del calendario, encontró que no era difícil, en general, conseguir que el paganismo y el cristianismo — ahora muy hundido en la idolatría — se dieran la mano, tanto en esto como en muchas otras cosas” (Las Dos Babilonias).

La iglesia Romana reemplazó la Pascua de la Biblia con el Domingo de Resurrección o Easter, moviendo la Fiesta pagana de Tamuz al principio de la primavera, “cristianizándola”. La Cuaresma se movió con ésta.

“Este cambio del calendario con respecto a la Pascua estuvo acompañado de trascendentales consecuencias. Introdujo en el cristianismo la más grande corrupción y la más profunda superstición en unión con la abstinencia de la Cuaresma” (Las Dos Babilonias).

Antes de renunciar a los pecados personales y a los vicios durante la Cuaresma, los paganos celebraban una fiesta salvaje de “todo se vale” para asegurarse de que conseguían su porción de desenfrenos y perversidades — lo que en algunas partes del mundo celebran hoy como el Carnaval Mardi Gras.

Abominaciones disfrazadas como cristianismo

Dios no es el autor de la confusión (I Cor. 14:33). Él nunca instituyó la Cuaresma, una celebración pagana que conecta el libertinaje con la supuesta resurrección de un falso Mesías.

Dios le ordena a Su pueblo que lo siga a Él — no a las tradiciones de los hombres. Los caminos de Dios son más altos y mejores que los del hombre (Isa. 55:8-9). Los hombres no pueden por sí mismos determinar el bien y el mal o cómo adorar a Dios apropiadamente. ¿Por qué? Porque “engañoso es el corazón [la mente] más que todas las cosas, y perverso” (Jer. 17:9), y “el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (10:23). Dios nos diseñó y nos dio vida. Él sabe cómo estamos supuestos a adorarle.

Para ser un Cristiano y apropiadamente servir a Dios, usted debe vivir “de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat. 4:4), reconociendo que Sus Santas Escrituras “no puede ser quebrantadas” (Juan 10:35).

Dios le ordena a los cristianos a que huyan de las tradiciones y costumbres paganas de este mundo (Apo. 18:2-4), actualmente dirigido y engañado por Satanás el diablo (II Cor. 4:4; Apo. 12:9).

La Cuaresma puede parecer una observancia religiosa sincera y apreciada. Pero está profundamente enraizada en ideas paganas que falsifican el plan de Dios.

Dios aborrece todas las observancias paganas (Jer. 10:2-3; Lev. 18:3, 30; Deut. 7:1-5, 16). Éstas no pueden ser “cristianizadas” o limpiadas por los hombres. Eso incluye a la Cuaresma.

Ahora usted conoce el verdadero significado de la Cuaresma.

020101
R018

Escritorio Reciente de Noticias Mundiales

Otros Artículos