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¿Dónde está la Iglesia de Dios hoy?
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Jesús dijo: “Edificaré mi Iglesia”. Hay una sola organización que enseña toda la verdad de la Biblia, y es llamada a vivir por “cada palabra de Dios”. ¿Usted sabe cómo encontrarla? Cristo dijo que:

  • Enseñaría “todas las cosas” que Él ordenó
  • llamaría a los miembros a ser apartados por la verdad
  • Sería una “manada pequeña”
Acerca del Autor
Photo of David C. PackDavid C. Pack 

Fundador y Pastor General de La Iglesia de Dios Restaurada, Editor en jefe de la revista La Plena Verdad, y voz del programa El Mundo por Venir, David C. Pack ha llegado a muchos millones de personas en todo el mundo con las verdades más poderosas de la Biblia — desconocidas por casi todos. Él es autor de 80 libros y folletos, estableció personalmente más de 50 congregaciones, y apareció como invitado en The History Channel. El Sr. Pack asistió al Colegio Ambassador en Pasadena, California, entró al ministerio de la Iglesia de Dios Universal en 1971, y fue entrenado personalmente por su fundador, Herbert W. Armstrong.

El Gobierno de Dios

Entendiendo los oficios y deberes

por David C. Pack

La Iglesia de Dios — el Cuerpo bíblico de Cristo — no está dividido, y es el único lugar donde el gobierno de Dios está presente, la única organización que Cristo dirige. El ha colocado oficios y asignado deberes especiales dentro de su Iglesia. ¡Todos los grupos dispersados han rechazado el gobierno de Dios! Esto los ha llevado a la confusión masiva acerca de estos oficios y deberes que Dios ordenó. ¿Qué es exactamente un diácono? — ¿Un anciano local? — ¿Un anciano predicador? — ¿Un pastor? — ¿Un evangelista? — ¿Un profeta? — ¿Un apóstol? ¿Qué tal “maestros”? ¿Quiénes son los “mensajeros” a las siete Iglesias en Apocalipsis 2 y 3? ¿Qué hacen ellos? ¿De dónde vendrán los Dos Testigos? ¿Cómo funciona en esta era el “vigilante” de Ezequiel 33:7? ¿Cómo trabajan y sirven todos estos, y en UNIDAD? ¿Quién tiene AUTORIDAD para ordenar hoy? ¿Son validas las ordenaciones de los dispersados? ¿Cuál oficio (oficios) puede “atar y desatar”? ¿Puede cualquiera añadir verdad o tradiciones a la Iglesia? ¿Quién está autorizado para hacer juicios administrativos a toda la Iglesia? ¿Quién supervisa todas las congregaciones? ¡Este vital libro responde a todas estas preguntas — y muchas más!

PREFACIO

Hace veinte años, surgieron destructores dentro de la Iglesia de Dios (Juan 10:10). Aunque muchos han entendido por lo menos esto, parecen inconscientes de lo que estos hombres más odiaban. La mayoría se han enfocado sobre otras doctrinas arrojadas por los apostatas. Por supuesto, cada doctrina de Dios es importante.

Pero la más grande casi no recibe atención.

El gobierno de Dios es central, y esencial, para la Iglesia de Dios. Esta simplemente no puede funcionar sin el. Piense en todo lo que está en juego dentro de esta colosal doctrina: cómo estructuró Cristo su ministerio — cómo distinguir a los verdaderos ministros de los falsos — las funciones y deberes de cada oficio — a través de quién y de quien no, dirige Él a su Iglesia y Obra — a través de quien anuncia el Reino de Dios al mundo y advierte a las naciones modernas de Israel — qué es la Iglesia — y la unidad en la Iglesia — cómo la protege Cristo, le da su verdad, tradiciones y la alimenta — ¡y mucho más!

Este fascinante libro presenta una convincente historia y le ofrece los hechos más interesantes que se podría imaginar. Usted encontrará que es el más crucial que leerá por el resto de su vida, después de la Biblia — y no podrá dejarlo de leer. ¡El Sr. Armstrong repitió una y otra vez que “el gobierno es todo”, y este libro explica porqué! Con más de 330 páginas, es el volumen más completo jamás escrito sobre el gobierno de Dios. Sólo aquéllos que lo lean de cubierta a cubierta apreciarán esta declaración.

¡Este final libro para los dispersados es supremamente importante para todo el pueblo de Dios! Cada persona con el Espíritu de Dios debe leerlo. Sin embargo, cada diácono, diaconisa, anciano local, anciano predicador, pastor y evangelista en cada ramificación de la IDU deben leerlo dos veces. La primera vez que lo lean les dirá por qué.

¡Si usted unge sus ojos, con la visión restaurada, será capaz de buscar — y encontrar! — ¡el gobierno de dios!

INTRODUCCIÓN

Hasta 1986, y durante algunos años más, la Iglesia de Dios Universal (IDU) operó bajo lo que comúnmente se refirió como “el gobierno de Dios”. Este era un término que llevaba un significado especial en la mente de cada miembro de la Iglesia — más de 150.000 personas — a través del mundo. Este gobierno se veía y trabajaba de cierta manera. El ministerio y la membresía estaban en acuerdo bajo éste, todos comprendían su papel. La disensión era rara y los disidentes relativamente pocos. Aparentemente todos entendían que el gobierno de Dios era intrínseco en su Iglesia y que su aplicación correcta y ordenada, en todas las áreas de trabajo, permitía a la Iglesia y la Obra de Dios crecer a un tamaño inmenso y ser capaz de mantenerse maravillosamente productiva.

Este volumen es acerca de ese gobierno, cómo lo describe el Nuevo Testamento y cómo la Iglesia una vez lo experimentó en operación efectiva. Otras partes del Paquete de Explicación para los Dispersados han mencionado y discutido el gobierno de Dios y cómo Cristo dirige a Su Iglesia. Este libro, sin embargo, es diferente.

Las secciones de los otros libros dedicados al gobierno mencionaron en general el hecho de que Jesucristo tiene un gobierno que es indiviso, que El está dirigiendo a la única iglesia, Cuerpo unificado y organizado de arriba hacia abajo y siempre ha comenzado con un hombre. Esto requiere una diferente y más interna mirada sobre cómo ese gobierno funciona — y siempre funcionó en el pasado — incluyendo cómo fue cuidadosamente estructurado por Dios para trabajar “decentemente y en orden” en todo asunto. Este libro mencionará necesariamente algunos de los mismos elementos cubiertos en otro lado, pero está planeado principalmente como una clase de “libro de texto” explicando la maquinaria de trabajo de ese gobierno cuando todas las partes están en lugar y operan correctamente. Es mucho más que sólo un libro básico.

Reconozca entonces, que en principio, EL GOBIERNO DE DIOS – Entendiendo los Oficios y Deberes no ha sido escrito específicamente para probar lo qué es el gobierno de Dios y como ha sido siempre, de arriba hacia abajo. Esto fue el propósito central de la serie completa de sermones de seis partes “La suprema doctrina de gobierno — Las verdades que la mayoría olvidó”. Esa serie, con varias otras series relacionadas, así como otros sermones individuales que ofrecemos, cubren y prueban cuidadosamente la naturaleza jerárquica del gobierno de Dios — el Antiguo y Nuevo Testamento — directo de la Biblia. Por supuesto, el hecho de que el gobierno de Dios es jerárquico no puede ser evitado en ninguna descripción de este.

Debe ser practicado

Al pueblo de Dios se le fue dicho repetidamente por Herbert W. Armstrong que debería estar practicando el GOBIERNO DE DIOS en la Iglesia si ellos — ¡usted! — esperaban ser parte de éste en el Reino de Dios. Aún más, se nos fue dicho una y otra vez que la Iglesia era el Reino de Dios en embrión, que quiere decir que los miembros eran el gobierno de Dios siendo formado — diariamente ­preparados — en la matriz de la Iglesia, engendrados pero aún no nacidos en el reino de Dios. Toda esta instrucción fue siempre personalizada al incluir cómo el miembro individual de la Iglesia tenía su responsabilidad.

Aquí está por tanto una declaración del Sr. Armstrong diciendo esto en sus propias palabras. A causa de su meticulosidad y por la fuerza del lenguaje, una cita es suficiente para destacar este punto. Lea cuidadosamente — ¡recuerde! — y no pierda de vista cómo el Sr. Armstrong ata los principios esenciales con respecto al gobierno de Dios, su papel en la Iglesia, su Obra — y usted. Esto habla sin ambigüedad — él no deja lugar para la confusión (todo el énfasis es de él):

“El pueblo de Dios está en tiempo de pruebas y exámenes finales — como tomando exámenes finales para determinar si nos graduaremos”.

“Hermanos, ¿PUEDEN COMPRENDER SUS MENTES LA TRASCENDENTAL MAGNITUD DEL PROPÓSITO [DE DIOS] SUPREMO? ¿El UNIVERSO entero será puesto bajo ustedes? ¿Eso significa que ustedes van a GOBERNAR sobre todo — SI son sumisos, obedientes a Dios y a Su gobierno sobre ustedes AHORA!”

“¿Quieren acaso permitir que el resentimiento contra el gobierno de Dios AHORA lo descalifique — los aparte de la GRACIA de Dios y el PROPÓSITO para ustedes y los lleve al lago de fuego? ¡El PROPÓSITO de Dios para nosotros es MUY GRANDE, necesitamos TEMER el permitir a SATANÁS distraer nuestras mentes de ese PROPÓSITO! ¡Satanás es sutil!”

“¿QUIEN ES DIOS? ¡Él es CREADOR! Pero Él mantiene — preserva — lo que Él crea. ¿COMO? Mediante su GOBIERNO — ¡el GOBIERNO DE DIOS!”

“El principal PROPÓSITO de Dios al crear y poner al hombre sobre la tierra, entonces fue DUAL:

1) La RESTAURACIÓN DEL GOBIERNO DE DIOS sobre la tierra.

2) REPRODUCIRSE A SI MISMO, y por lo tanto producir un ilimitado número de seres, engendrados y NACIDOS de Dios en la PROPIA FAMILIA DIVINA DE DIOS que hubieran desarrollado un CARÁCTER PERFECTO, SANTO Y JUSTO, que NO PODRÍA PECAR (I Juan 3:9). Esta es la única garantía de que el DIOS Creador PODRÍA PRESERVAR perfectamente lo que Él diseña y crea”.

“Hermanos, nosotros en la Iglesia de Dios estamos siendo entrenados y preparados, AHORA, para GOBERNAR en el Reino de Dios durante el milenio. ¿Qué CLASE (principio) de gobierno estamos siendo entrenados para administrar?

“En aquel entonces, comenzando con la venida de Cristo y la resurrección, Cristo será REY de reyes sobre TODAS LAS NACIONES (Apo. 19:16). Directamente bajo Cristo, sobre Israel — es decir todas las naciones derivadas de las doce tribus de Israel — estará David resucitado… (Jeremías 30:8-9)… (Ezequiel 37:22, 24-25)… (Ezequiel 34:23).

“Por supuesto, también bajo Cristo habrá otros sobre las naciones gentiles, pero Dios no ha revelado específicamente quién. Pero, BAJO DAVID, Dios nos dice quienes gobernarán a aquellos de cada una de las doce tribus… (Mateo 19:28)”.

“Vaya a Lucas 19, comenzando con el versículo 11. Jesús dio una parábola a sus discípulos [que mostró que sus siervos recibirían autoridad sobre ciudades a la]…segunda venida de Cristo para GOBERNAR a todas las naciones…”

“Más tarde, desde el cielo Jesús dijo: ‘El que venciere y guardare mis OBRAS hasta el fin, yo le daré AUTORIDAD sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro’ (Apo. 2:26-27). Y, otra vez, ‘Al que venciere (crezca en CARÁCTER ESPIRITUAL) le daré que se siente conmigo en mi trono (en Jerusalén), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono’ (Apo. 3:21).

“Hermanos, estamos EN ENTRENAMIENTO, AHORA, para…REGIR en el REINO DE DIOS.

“¿Y con qué PRINCIPIO de gobierno? De ARRIBA HACIA ABAJO. De DIOS — este es SU Gobierno — el GOBIERNO de Dios el Padre. Bajo Él está Cristo. Bajo Cristo, sobre ISRAEL estará el resucitado DAVID. Bajo David, los DOCE APÓSTOLES ORIGINALES, cada uno sobre cada una de las doce tribus. Bajo cada uno de ellos, jefes sobre CIUDADES.

“La DEMOCRACIA, de abajo hacia arriba — cada hombre haciendo lo que le parece recto A SUS PROPIOS OJOS, nunca lo preparará a usted para REINAR con Cristo. PIENSEN, Hermanos, lo que significaría si usted se REBELARA contra el Gobierno de Dios tal como ÉL lo ha puesto en SU IGLESIA AHORA, y siguiera a los disidentes FUERA de la Iglesia de Dios, hacia humanos sin autoridad que se HAN ASOCIADO POR SI MISMOS en — una ‘IGLESIA ASOCIADA’. Debo demandar PRUEBAS de que tal cosa es de DIOS. No hay EVIDENCIA. Es de HOMBRES — hombres desleales y egoístas — ¡influenciados y dirigidos por Satanás!”

“Queridos hermanos, siento que les escribo como lo hizo el Apóstol Juan, como a ‘hijitos míos’, (I Juan 2:1) — porque directa o indirectamente, ustedes son mis hijos e hijas en el Señor — o de la Obra que Cristo levantó a través de mí. Estamos en este preciso momento en el tiempo de EXÁMENES FINALES — de severo entrenamiento y prueba — para determinar si entraremos en el Reino de Dios y a la vida eterna — para ser sacerdotes o reyes, gobernando bajo Cristo por mil años — y después de esto, ¡el UNIVERSO ENTERO estará bajo nuestros pies! El futuro que tenemos ante nosotros es ENORMEMENTE trascendental que ni siquiera podemos imaginarlo”.

“No fallemos en estos exámenes finales”.

Carta a los hermanos, 2 de Mayo de 1974

¿Podría haber sido más claro el Sr. Armstrong — más enfático? ¿Podría haber encontrado un lenguaje más directo en su descripción de gobierno democrático u otras formas de gobierno fuera del patrón de Dios — y fuera de su Iglesia? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que usted pensó acerca del hecho de que está en entrenamiento final — “exámenes finales” — calificando — ¡o descalificándose! — para regir bajo Jesucristo con los santos glorificados? ¿Desde hace cuánto que no se ha preocupado de la rebelión en contra del gobierno de Dios? — o por lo menos de ¿cuál es ese gobierno?

¡Todas estas son preguntas serias y usted debe estar preparado para darles SERIAS RESPUESTAS!

Gobierno restaurado

La Iglesia entera una vez supo que el gobierno de Dios había sido restaurado a la Iglesia en la era de Filadelfia. El Sr. Armstrong se aseguró de que a nadie se le permitiera olvidar esto, por lo menos no mientras él estaba vivo. Aquí están sólo tres referencias de sus sermones acerca del gobierno de Dios, su suprema importancia y su restauración a la Iglesia en la era de Filadelfia por Dios a través del Sr. Armstrong (por supuesto, el énfasis es mío):

“¡Pero cuando fui desafiado, antes de que aprendiera acerca de los Días Santos o acerca de cualquier cosa, fui desafiado sobre el punto de la ley y del gobierno de Dios! Todo era sobre el gobierno. Lo que Satanás quitó fue el gobierno. Lo que Cristo viene a restaurar es el gobierno. ¡Y por lo que Él me levantó fue para restaurar el gobierno en su Iglesia! Y la PRUEBA COMPLETA del desafío, en primer lugar después de que Dios me había ablandado por otras cosas que se registrarán en este libro fue el punto del gobierno”.

“Confíe en Dios”, 6 de abril, 1985

“Jesús dijo que Elías vendría y restauraría todas las cosas. [El original] Elías no restauró lo que fue removido…El gobierno de Dios fue removido. Este tenía que ser restaurado…Dios me levantó para restaurarlo. Dios me levantó para restaurar el gobierno de Dios. Pero está solamente restaurado en la Iglesia. No tengo autoridad de Dios, ni habilidad, para restaurar el gobierno de Dios más allá que sólo sobre ustedes hermanos en la Iglesia. Pero todo eso ha sido hecho. Eso ha sido hecho, hermanos. Vuelva y lea Malaquías 3:1-5 y Malaquías 4. [Y] donde Jesús dijo, ‘a la verdad Elías viene’ — aún después de que Juan el Bautista fue puesto en prisión, él estaba por venir. Él [Elías] restauraría. Juan el Bautista no restauró nada. Usted comprendería mejor lo que esta Iglesia es y lo que está apoyando cuando dice que está detrás de mí al 100 por ciento”.

2 de octubre, 1982

“…Mat.17…Los discípulos le preguntaron a Jesús, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Ahora Juan el Bautista ya había venido. Y Jesús dijo, Elías viene primero y restaurará todas las cosas. Pero, él dijo, Elías ya vino y no le conocieron, sino hicieron con él todo lo que quisieron, y lo decapitaron. Y Juan el Bautista ya había sido asesinado cuando él dijo eso, pero él dijo que Elías vendría. ¿Qué ha sido restaurado? ¡El evangelio del Reino de Dios ha sido restaurado! ¡El gobierno de Dios ha sido restaurado en esta Iglesia! ¡Y algunas cosas han sido restauradas hermanos! ¡Y Cristo viene a restaurar todo y a gobernar al mundo, no sólo a la Iglesia, sino al mundo entero! ¡Y nosotros estamos para reinar y gobernar con Él!”.

Sermón, Fiesta de Tab., 21 de septiembre de 1983

Estas declaraciones son además enfáticas. Difícilmente podrían haber sido más fuertes.

¡Pero oírlas en el pasado también fue emocionante — estremecedor! Ellas forman la premisa de este libro — ese gobierno de Dios fue restaurado a la Iglesia de Dios en el siglo veinte. El Sr. Armstrong no vaciló en el hecho de que él fue levantado para restaurar ese gobierno — y para explicarlo. Más tarde, aprenderemos con todo detalle como se veía este gobierno — cómo aparecía cuando estaba en lugar, en su fase inicial y final del desarrollo.

La vista limitada de la mayoría

Una de las tragedias visibles después de la apostasía es que muy, muy pocos hermanos parecen haber entendido el gobierno de la Iglesia. La mayoría tuvo un punto de vista más pequeño que esto: “El Sr. Armstrong está a cargo de la Iglesia. Mi pastor está encargado de nuestra congregación. Y supongo que hay diáconos, ancianos y quizá algunos otros. ¿No se ajustan los evangelistas también allí?”

Como las declaraciones del Sr. Armstrong y al igual que con otros libros para los dispersados, éste no prescinde de nada. Es probablemente una subestimación decir que será uno de los libros más fuertes que usted leerá jamás. Enfoca temas difíciles y algunas veces presenta “duras” — ¡verdaderamente difíciles! — respuestas. Usted ha oído decir que “la verdad duele”. Esto es quizás en ningún lugar más verdad que con el tema del gobierno y específicamente algunos de los elementos dentro de este tema.

Los aficionados religiosos gozan de la lectura — en realidad solo superficialmente — de mucha diferente materia religiosa, generalmente leyendo muy pocas publicaciones en su totalidad. Tales personas son motivadas por la curiosidad, no por la persecución de la verdad. Al igual que con los otros libros para los dispersados, éste no puede ser apreciado o entendido sin leerlo todo. Si usted se detiene en algún punto, será posiblemente porque usted está en desacuerdo en un punto sin escuchar todos los hechos. Usted habrá “contestado el tema antes de escucharlo,” y usted conoce cómo termina Proverbios 18:13.

Si no está preparado para leer los veinte capítulos (incluyendo todos los recuadros), sin dejar ni siquiera una oración, está perdiendo su tiempo. Usted querrá encontrar otras formas de satisfacer su curiosidad intelectual. Pero aquéllos determinados a terminar, se encontrarán a sí mismos absorbidos en el más convincente relato de la historia reciente de la Iglesia y en una de las partes casi épicas dentro de la Iglesia de Dios. Usted encontrará este tema fascinante más allá de toda expectación.

¡Todo lector que decida avanzar es instado a abrochar su cinturón de seguridad ahora!

Semejante a la importancia suprema de “UNGE TUS OJOS”La advertencia de Cristo a su pueblo, una vez que haya terminado EL GOBIERNO DE DIOS, usted es instado a volver y leerlo otra vez desde el principio. Después de una leída, si usted ha entendido el mensaje contenido aquí, verá la necesidad de leerlo una segunda vez más lenta y seriamente.

Un punto adicional. El libro contiene numerosas ilustraciones y recuadros. Hay fotografías, gráficas, registros, mapas y otros varios elementos importantes del gobierno cubiertos dentro de ellos. Aunque útil e importante tener muchos recuadros — ellos le ayudarán a expandir su mente — pueden romper a veces el flujo del texto. Si está preparado para leer el libro dos veces, tal vez los salte en la segunda lectura (reléalos antes o después de que lo haya hecho). Esto ayudará a dar el golpe — ¡el impacto completo! — del libro como es intentado que fluya.

Dos años esenciales

Muchos parecen ignorantes de la forma jerárquica y el patrón de cómo el gobierno de Dios trabajaba en la Iglesia, este comenzó primero a ser revelado al Sr. Armstrong a finales de 1952, después de que él ya había sido el líder de la era de Filadelfia por cerca de 19 años, desde octubre de 1933.

Pero el Sr. Armstrong explicó que este entendimiento doctrinal no vino todo a él inmediatamente — y que ningún verdadero miembro de la Iglesia jamás dudara de que el tema del gobierno de Dios fuera nada menos que doctrina establecida de la Iglesia. El entendimiento completo vino sobre un período de tiempo, en realidad, a medida que el Sr. Armstrong aprendió las críticas diferencias entre los varios oficios y deberes en el ministerio del Nuevo Testamento y cómo éstas debían funcionar e interrelacionarse sin problemas. Llegar a tener un cuadro más completo y más grande de lo que este GOBIERNO RESTAURADO significaba en hechos prácticos tomó realmente varios años — hasta principios de 1955 — para que el Sr. Armstrong lo viera en su forma final, cuando el gobierno de Dios había finalmente llegado a estar completo en la Iglesia.

Por supuesto, para el resto de casi 30 años de su vida, el Sr. Armstrong continuó aprendiendo más acerca del gobierno en el Cuerpo de Cristo, de su correlación a la expandida Iglesia y de las dos comisiones de la Obra. Sin embargo, el 22 de enero de 1955 fue un momento extraordinario en la historia de la Iglesia y virtualmente nadie sabe o recuerda esto, sin mencionar porqué esta fecha fue una expectativa y un punto decisivo. Esto se revelará en el Capítulo Cinco.

Regresemos al punto anterior — donde el pueblo de Dios estaba siendo preparado en su Iglesia para gobernar en su reino. Una vez más, esto debió ser aprendido, al practicar el gobierno de Dios dentro de la Iglesia. ¡Este es un patrón de conducta — un propósito y aplicación que está completamente perdido más allá de su desarrollo y entrenamiento hoy — que automáticamente desaparece si el gobierno de Dios ya no existe más en su forma original!

¿Ve usted esto? Entonces, entiende — ¿puede? — lo que está en juego si no es capaz de identificar y localizar correctamente el mismísimo gobierno hoy, el cuál sería encontrado en sólo una singular y unificada organización?

El trabajo en equipo perdido

Considere aún más. Este fue un gobierno que acentuó la importancia del trabajo en equipo para hacer — ¡y completar! — la Obra de Dios por el resto de la era. Si ese gobierno ya no existe, tal trabajo en equipo — y la verdadera Obra de Dios, la cual fluía de éste — también deja de existir. Muchas lecciones cruciales del desarrollo y crecimiento cristianos son entonces forzadas a quedarse a mitad del camino. Usted debe pedirle a Dios guía para que le ayude a comprender todo lo que está a punto de leer — y de lo que debe decidir después de que lo haga.

El lector se encontrará a sí mismo forzado a confrontar una serie completa de preguntas. De hecho, el primer capítulo es completamente acerca de reconocer y encuadrar las grandes preguntas del gobierno que muchos hoy parecen no dispuestos o son incapaces de enfrentar. Éstas deben ser cuidadosamente seleccionadas de las imágenes enturbiadas de hoy y deletreadas en avance para su seguimiento en encontrar el gobierno de Dios en algún lugar sobre la tierra.

Si usted periódicamente se encuentra molesto sobre lo que está escrito, trate de discernir si está reaccionando a lo qué Dios dice o a lo qué el Sr. Armstrong dijo, más que a mis palabras explicándolo otra vez o confirmando a ambos.

El propósito y el valor de la repetición

Como otros libros para los dispersados, hay unas pocas secciones de similitud o repetición parcial de los otros libros para los dispersados. Aunque esto ha sido hecho, es porque tal material aumenta el significado de más de un tema. (También, en muy pocos casos, partes de ciertas citas del Sr. Armstrong están repetidas en diferentes lugares dentro de este libro porque se aplican a más de una sección. El lector debe leerlas cuidadosamente otra vez en su nuevo contexto para apreciar un cuadro más completo que va siendo pintado sobre el camino).

También he utilizado la repetición porque, por mucho que enfatice la importancia de toda la lectura del material a los dispersados para obtener el cuadro completo de la apostasía y todo lo que uno debe hacer para recuperarse y sobrevivir de ésta, algunos parecen sólo dispuestos a leer uno o posiblemente algunos de estos libros. Por lo tanto, cada uno debe tener “su propio contenido” tanto como sea posible. Este enfoque elimina también más preguntas dentro de un tema — y el gobierno de Dios es ciertamente un enorme tema — pero también puede inducir a algunos lectores a seguir otros libros escritos para los dispersados, que quizás de otro modo no lo harían.

Apelación especial

Antes de concluir, es necesario hablar directamente — y francamente — a todos los diáconos, ancianos y ministros que sirvieron en la Iglesia de Dios Universal cuando estaba en el carril bajo el Sr. Armstrong. Un propósito de este libro es tratar de despertar en usted un recuerdo del gobierno de Dios sobre la obra en su Iglesia. Si usted está en el proceso de ungir sus ojos (Apo. 3:18), entenderá que todo lo que leerá es en parte una apelación diseñada para obtener su atención y regresarle a su verdadero papel y llamado para servir. Usted una vez creyó firmemente que Jesucristo le había instalado en el oficio que tenía dentro de su Cuerpo. Quizás usted piense aún de esta forma. ¡Si es así, este libro es sinceramente para usted!

Las personas ordenadas dentro de los dispersados, piensan arduamente — ¡muy, muy arduamente! — acerca de su llamamiento original para servir en uno o más oficios bajo la guía y la dirección de Cristo como cabeza de la Iglesia. A través de su lectura, pregúntese así mismo cada una de las difíciles, pero necesarias preguntas que las circunstancias hoy requieren que usted enfrente. No se permita así mismo apartar la mirada de las duras realidades ahora enfrentando a cada uno del pueblo de Dios.

En cada era de su Iglesia, las ovejas de Cristo han necesitado pastores. Aquéllos con entrenamiento especial de liderazgo y experiencia del pasado tendrán que ser responsables en una forma más grande que todos los demás (Jer. 3:1-2). La negligencia del deber para aquéllos “a quien se le haya dado mucho” significa que “mucho se demandará” de ellos algún día (Lucas 12:48). Respire profundo y piense. Si usted no se hace estas preguntas, Cristo puede un día hacerlas por usted ante su “tribunal de juicio” (II Cor. 5:10). Usted será forzado entonces a darle respuestas a Él de las que no estuvo dispuesto a demandar de usted mismo ahora.

¿Es eso lo que quiere?

La maravillosa posibilidad

Los líderes son sólo parte de la historia. EL GOBIERNO DE DIOS – Entendiendo los Oficios y Deberes presenta una apelación igualmente directa a todos los que lo leen. Ofrece una oportunidad para los que desean una vez más estar presentes bajo éste y gozar las bendiciones y la paz maravillosa que el gobierno de Dios trajo a aquéllos que en fe se sometieron por sí mismos a este gobierno. ¡Éstas bendiciones venían del conocimiento de que los hermanos se sometían así mismos realmente al liderazgo de Cristo sobre su única e indivisa Iglesia!

El gozo puede ser recuperado, como lo puede la verdadera paz y la verdadera fe que el todopoderoso viviente Jesucristo tiene todavía en un puño firme como jamás en las riendas de una Iglesia que Él edificó hace casi 2.000 años. Esto es visto cada día en nuestra Sede con las personas que están volviendo a despertar a la realidad que ellos pueden tener otra vez, lo que pensaron que estaba perdido para siempre en esta era.

Estos han sido los hermanos que desearon no participar más en todo lo que describe el Capítulo Tres. Pero primero ellos aprendieron cuáles fueron las preguntas más grandes

CAPÍTULO UNO – IDENTIFICANDO LAS GRANDES PREGUNTAS

En la persecución de la verdad, algunas personas nunca son capaces de identificar correctamente las preguntas que deben ser contestadas para conseguirla. No pueden crear un mapa con camino a su destino. Para definir una escritura familiar, tropiezan de igual manera alrededor de ella “siempre aprendiendo pero nunca capaces de llegar a la verdad” de un asunto. Si vamos a contestar las grandes preguntas acerca del gobierno de Dios, primero debemos identificarlas correctamente — comprenderlas cuidadosamente. Entonces debemos entender por qué son importantes y no estar dispuestos a aceptar nada más que los hechos probados, ya sea de la Palabra de Dios o de la historia.

Todo lo que está escrito en los siguientes capítulos es la verdad acerca del gobierno de Dios. Estos presentan numerosos hechos, evidencias y prueba verdadera para contestar las muchas preguntas presentadas aquí.

Dese cuenta de que cada explicación de una doctrina bíblica tiene un límite razonable y natural, o esta podría continuar sin fin. Esto es verdad del gobierno. Pero este tema no puede ser entregado incompleto. Su explicación debe ser concluyente. Por lo tanto, este libro ha sido escrito completo. He tratado tan arduamente como es humanamente posible y con la guía de Dios de dejarle a usted, lector, conclusiones ineludibles — ¡RESPUESTAS! — a las preguntas ahora presentadas.

Las preguntas más básicas

Tras la apostasía, varias preguntas fundamentales han surgido. Nadie que esté buscando toda la verdad sinceramente acerca del gobierno de Dios y que haya salido de la apostasía puede evitarlas. ¡Ellas deben ser identificadas y respondidas!

Todo empieza aquí…

¿Pueden los agentes de Satanás destruir el gobierno de Dios en su Iglesia? ¿Ha considerado usted si esto es posible? En otras palabras, ¿pueden hacer esto los hombres? ¿Tienen los seres humanos tal poder?

Veamos esto desde una perspectiva diferente. ¿Cree usted que los enemigos de Dios pueden entrar en la Iglesia que el Cristo viviente edificó y activamente encabeza, y alterar la manera en que Él debe dirigir la continuación de esta, desde ese punto en adelante? En otras palabras una vez más, tras una apostasía, ¿cree usted, en efecto, que Cristo está restringido para que de alguna manera los nuevos líderes que están surgiendo (en el caso actual de muchas organizaciones compitiendo) redirijan y reconstruyan su gobierno? Ahora puesto aún de otra manera, si los hombres creen que otro método de gobierno en la Iglesia es conveniente para ellos en algún momento dado de la historia de la Iglesia, o si han tenido que huir de falsos líderes, ¿se les permite (tienen ahora la autoridad) tener un “nuevo comienzo” y “dar otra mirada” para encontrar una “mejor manera”?

¡Aún más claro!

Pero hagamos la pregunta aún más clara. Suponga que un rango de muchos nuevos líderes desea inventar varias formas de gobierno completamente nuevas, con numerosas variaciones internas que han instalado — estilizado — conforme ellos ven que se ajustan, y sustituyen con esta maquinaria completamente nueva el patrón de Dios. ¿Significa esto que Cristo está de algún modo “impedido de su deber” y debe aceptar y trabajar por medio de lo que ellos han instituido? ¿Él solamente tiene que “vivir con esto” — y colocarse sobre un sólo grupo, o debe aceptar y dirigir a todas estas organizaciones?

Encontrará que esta serie de preguntas resume la más grande pregunta que a usted se le requerirá responder. No pierda de vista esto a través del resto del libro. Si usted cree — si reconoce — que los hombres no podrían tener posibilidad a tal autoridad — y el libro se edifica en este básico reconocimiento — la siguiente gran pregunta automática e inmediatamente impactará al lector: ¿Existe todavía el mismo exacto gobierno — en algún lugar? ¿El gobierno que fue restaurado a la era de Filadelfia y que aún dirige la Iglesia y el Cuerpo de Cristo — en algún lugar? ¿Está ese gobierno aún guiando a la única Obra de Dios — en algún lugar?

Inseparable de estas preguntas, y de absoluta suprema importancia para el lector, ¿existe este gobierno en alguno de los dispersados? Si es así, ¿en cuál, y cómo lo sabría?

¡Más específico!

Llevemos esto más allá. Si el Sr. Armstrong dijo que el gobierno de Dios fue restaurado, ¿qué quiso decir — a que se estaba refiriendo exactamente?

Esta pregunta, en cambio, introduce muchas más preguntas, y todas ellas son específicas. Resumamos brevemente estas preguntas cruciales antes de permitir que el libro las conteste con todo detalle en los siguientes capítulos. Muchos están haciendo estas preguntas y usted puede reconocer algunas de ellas porque las ha compartido.

Cristo estableció ciertos oficios dentro del ministerio de su Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Cuáles son estos oficios?

  1. ¿Qué es exactamente un apóstol?
  2. ¿Qué es exactamente un profeta?
  3. ¿Qué es exactamente un evangelista?
  4. ¿Qué es exactamente un pastor?
  5. ¿Qué es exactamente un anciano predicador?
  6. ¿Qué es exactamente un anciano local?
  7. ¿Qué es exactamente un diácono?
  8. ¿Quiénes son los “maestros”?

¿Está seguro de que usted entiende lo que la Biblia enseña — y lo que el Sr. Armstrong enseñó — acerca de cada uno de estos, y de las funciones y responsabilidades que ellos llevaron? ¿Entiende usted los parámetros y los límites de cada oficio del Nuevo Testamento — y cómo reconocer lo verdadero de lo falso de aquéllos que dicen tener cualquiera de estos oficios?

En un sentido, los últimos capítulos probarán su entendimiento y su memoria sobre todas estas preguntas.

¿Cuál oficio?

Pero hay otras preguntas, y son grandes:

  • ¿Cuántos rangos podrían dirigir la Iglesia y/o la Obra?
  • ¿Cuál rango o rangos utiliza Cristo para traer doctrina — verdad — a su Iglesia?
  • ¿Cuál oficio(s) puede establecer tradición?
  • ¿Cuál oficio u oficios están autorizados para anunciar el Reino de Dios a todas las naciones?
  • ¿Cuál puede advertir a las naciones de Israel del castigo venidero?
  • ¿Quién, si hay alguno, está autorizado para advertir a Israel espiritual — Laodicea — de este mismo castigo?
  • ¿Quién está autorizado para hacer juicios administrativos en la Iglesia?
  • ¿Cuántos rangos pueden “atar y desatar” dentro de la Iglesia?
  • ¿Quién puede aprobar ordenaciones? — en otras palabras, ¿quién tiene AUTORIDAD para ordenar hoy?

Esto automáticamente nos lleva a la pregunta: ¿Son las ordenaciones en los dispersados válidas?

Y esto, en turno, nos lleva a otra: ¿Quién está autorizado para supervisar todas las congregaciones mundialmente?

En este contexto, debemos preguntar, ¿por qué el Sr. Armstrong estableció un Consejo Asesor de Ancianos, y tiene importancia el hecho de que estos dispersados han establecido un consejo que no utiliza ni conecta la palabra “asesorar” a este?

Aún más preguntas

Aún hay otras preguntas importantes que pertenecen a deberes especiales — funciones especiales — dentro de la Iglesia del Nuevo Testamento:

¿Quiénes son los siete “mensajeros” a las siete Iglesias mencionados en Apocalipsis 2 y 3? ¿Qué hacen ellos? ¿Cuál es su propósito específico?

El libro de Apocalipsis también describe a los Dos Testigos en el capítulo 11. ¿De dónde vendrán estos hombres — ambos “profetas”? ¿Podemos conocer la organización?

También, ¿Cómo funciona el “atalaya” de Ezequiel 33:7 en esta era?

Finalmente, ¿cómo sirven y trabajan todos estos oficios, roles y deberes en unidad dentro de la Iglesia y la Obra de Dios?

¿Qué estamos buscando?

Ahora para otra pregunta importante: ¿A qué se debe parecer el gobierno de Dios? La respuesta está en ¿a qué se parecía antes de 1986? Si alguien está para encontrarlo, debe saber que buscar, y esto significa más que simplemente encontrar un gobierno jerárquico, uno que funciona de arriba hacia abajo.

Cuándo el Sr. Armstrong dijo que “el gobierno de Dios fue restaurado a la Iglesia” — y usted verá más adelante que lo dijo muy claramente — él quiso decir mucho más que solamente tener un hombre arriba. Después de todo, si el Sr. Armstrong estaba correcto, y Dios siempre comienza su gobierno con un sólo hombre, entonces siempre significa siempre, y ésta característica no podría haber sido algo único que reapareció en la era de Filadelfia después de muchos siglos de larga ausencia. Algo más debe haber sido restaurado. ¿Qué fue?

La pregunta que rodea el tema anterior — un hombre a cargo — no puede quedar pendiendo en su mente. ¡Debe ser perfectamente claro para usted lo que fue restaurado y todas las otras preguntas y asuntos relacionados al gobierno no vienen a la vista hasta que esto sea establecido!

Si insiste todavía que el Sr. Armstrong simplemente quiso decir que la restauración fue que un sólo hombre estaba ahora a cargo, repito, la palabra de Dios demuestra que este siempre ha sido el caso — en el Antiguo y Nuevo Testamento — y nuestra serie “La suprema doctrina de gobierno” lo enfatiza.

Si usted no ha establecido ya ésta colosal verdad de la Biblia en su mente — el único lugar para empezar a estudiar el tema del gobierno de Dios — entonces simplemente no está listo para pasar a las preguntas subsiguientes presentadas en este libro. A pesar del tiempo consumiéndose, no vea como un inconveniente investigar esto en primer orden de importancia. Es mucho más que sólo un ejercicio preliminar. No se permita así mismo poner el carro antes del caballo, que quiere decir poner las preguntas equivocadas primero — aquéllas que son hechas y respondidas en este libro — y la pregunta más grande al final — la de cómo se ve el gobierno de Dios desde arriba en la parte humana de la estructura.

¡Oblíguese a comenzar desde el principio!

Por supuesto, el libro a veces hará otras preguntas — algunas serán grandes — y todas ellas serán contestadas, pero las preguntas centrales siempre deben ser mantenidas en la mente. Este capítulo las ha identificado, y puede de vez en cuando regresar a la lista para revisar la base de su persecución de la verdad y el paradero del gobierno de Dios.

Pero una distinción necesita ser hecha. Si este capítulo establece las grandes preguntas que el pueblo de Dios enfrenta hoy acerca del gobierno, entonces el último capítulo presentan las PREGUNTAS DIFÍCILES. Prepárese para los próximos dieciocho capítulos.

Ahora sólo confusión

Los dispersados están en confusión acerca de las muchas grandes doctrinas de Dios. El gobierno no ha sido excluido. Pronto aprenderá que ellos han caído en una increíble confusión virtualmente sobre cada una de las preguntas listadas aquí — y más allá de lo que parece posible.

Lo qué una vez fue claro ha llegado a ser tema de opinión, interminable especulación y terrible desacuerdo. Esto ha traído un sinfín de cargos y acusaciones — por no mencionar división entre los dispersados y el pueblo de Dios en lo que es tal vez la escala más grande posible. No obstante, Dios no es el “autor de confusión, sino de paz” en la Iglesia (I Cor. 14:33), deseando que todo sea hecho “decentemente y en orden”.

La tragedia hoy es que muchos parecen asumir que están en lo correcto, y saber que todos los demás están equivocados. Pero pocos parecen saber que deberían investigar cuidadosamente como era el gobierno de Dios, y sólo entonces podría ser puesta a un lado toda opinión — su propia y la de otros — con respecto a qué es y dónde está.

El libro lo hace. Pero quedan otras preguntas.

Las “otras” preguntas

En este capítulo de grandes preguntas, aquéllas que el lector debe considerar, no estarían completas sin presentar una serie más de preguntas.

Primero, reconozca que el gobierno es el centro para todo en la vida. Las familias no pueden existir sin este. Tampoco pueden las naciones, los ejércitos, las instituciones, las compañías, las iglesias, las escuelas, los equipos, las organizaciones o los clubes — ni puede virtualmente ninguna entidad de más de una persona. Además, Dios preserva su creación entera mediante su gobierno y su ley — y la tierra y el universo reflejan esto. ¡El gobierno, en la forma correcta, trae la estructura, el orden, la organización, la estabilidad, la paz, la protección, y un sinfín de otros beneficios a grupos de toda clase!

Aún así, más que nunca, cada rincón de la civilización ahora está manejado por el espíritu de rebelión, acompañado de la persecución de “libertades personales” y “derechos individuales”. Muchos en la sociedad están sistemática y activamente derribando las instituciones una por una, en una visible y creciente tendencia hacia la anarquía en todo nivel — social, político, civil, moral, económico, religioso y doméstico.

¿Por qué? Porque la naturaleza humana odia la sumisión al gobierno — ¡AUTORIDAD! — ¡en todas las formas! Piense acerca del gobierno desde la perspectiva de la naturaleza humana. El apóstol Pablo registró, “los designios de la carne son enemistad contra Dios: porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Algunas traducciones ponen al principio de este versículo, “la mente carnal es EL ENEMIGO DE DIOS” (Rom. 8:7).

Naturalmente, esto se centraría en el gobierno.

Trágica, pero previsiblemente, y esto ha sucedido en cada era, la actitud entre aquéllos hermanos que sobrevivieron la apostasía han llegado a reflejar en gran parte a la sociedad. El resultado en nuestro tiempo ha sido que la mayoría del pueblo de Dios ha olvidado o rechazado muchas de las verdades elementales inseparables de la doctrina de gobierno.

Lo que está sucediendo en los dispersados hoy no es algo nuevo, porque la naturaleza humana ha existido en cada era. De hecho, primero sutil, pero después muy obvio, fue el rechazo del gobierno de Dios que sucedió en su Iglesia en los 1970s. Este primer capítulo no estaría terminado sin que el lector tuviera en mente lo que sucedió, y lo que el Sr. Armstrong dijo acerca de esto como la principal causa guiando los que fueron llamados los “años liberales” de ese tiempo. Su cita presenta la serie final de preguntas para reflexionar. Pero el libro no contestará la lista que sigue. Usted lo hará, cuando lea — porque todas son personales.

El pueblo de Dios hoy día no tiene excusa. No sólo deberían haber conocido mejor — deberían haber estado apropiadamente interiorizados en la verdad del gobierno de Dios — sino que muchos en los dispersados vivieron a través de los años setentas. Debieron haber leído la advertencia del Sr. Armstrong. Él constantemente enseñó a la Iglesia acerca de la causa y efecto en todos los aspectos de la vida. También debieron haber visto que sus advertencias identificaron la mayoría de los problemas en la Iglesia como arraigados en el gobierno. Aquí está lo que él escribió acerca de la CAUSA de los años liberales. Esto se aplicó entonces, y se aplica ahora (todo el énfasis es de él):

“¡Quiero que ustedes, hermanos, piensen y entiendan acerca de lo que sucedió en la Iglesia de Dios en la década de los 1970s, no sea que la historia se repita! Quiero que vean los ‘frutos’ de rebelarse en contra del camino y gobierno de Dios”.

“Después de todo, la cuestión básica durante todo el tiempo era aquella del gobierno de Dios en la Iglesia. Alguien que seguía a un liberal que, como el apóstol Pablo predijo, buscaba arrastrar tras de sí seguidores (Hechos 20:30) y dijo, ‘estamos liberados de ese gobierno de la iglesia y tenemos ahora una organización más libremente unida, y así es como nos gusta’”.

“La Iglesia está ‘edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un Templo santo en el Señor’ (Efesios 2:20-21). Note, la Iglesia está organizada y bien coordinada, no desorganizada con ramas que difieren y compiten”.

“Note usted Efesios 4, hay solamente una iglesia ‘bien concertada y unida entre sí” (ver.16) — integrada como con soldadura en un cuerpo bien organizado. ¿Y cómo organizó Él este cuerpo? ¿Cómo fue éste gobernado? ‘Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe…’ (Efesios 4:11-13). No es DES-unidad o algún otro tipo de organización y gobierno. Pablo también dijo, ‘que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer’ (I Corintios 1:10)”.

“Para hacer clara una de las razones — si no la razón principal — para el conflicto causado por el elemento liberal, citaré de un periódico occidental. En una entrevista con un ex ministro, que había buscado arrastrar tras de sí miembros que le siguieran, se declaró, acerca de esta nueva división en la iglesia, que ellos tienen ‘una estructura administrativa completamente diferente’”.

“En su mayoría... las disensiones del pasado en la Iglesia han sido sobre... del gobierno. Los disidentes creen en un gobierno muy liberal — a la manera de Satanás y su mundo”.

“Nosotros que permanecemos en la única y verdadera Iglesia nos dolemos por la pérdida de los que hasta el momento están reprobando en sus pruebas finales”.

“La historia reciente de la era de Filadelfia de la IDU”, WN, el 24 de Junio de 1985.

La historia se ha repetido. La predisposición liberal ha vuelto — por las mismas razones, y con una venganza. Tristemente, la mayoría hoy está fallando en sus exámenes finales. Ahora las otras preguntas — esas que solamente usted puede contestar:

  • ¿Con qué frecuencia piensa usted acerca de Romanos 8:7 y cómo esto trabaja en su naturaleza?
  • ¿Cuando lee u oye acerca del “gobierno” en la Iglesia, tiende a retroceder — reaccionar — con esta palabra?
  • ¿Se inclina a ver que el gobierno es tanto como una “intrusión” y “control” innecesarios?
  • ¿Cómo ve y recibe la corrección personal? ¿Ha reconocido que todas las formas de corrección requieren que alguien tenga autoridad para administrarla?
  • ¿Leerá este libro esforzándose por recibir corrección?
  • ¿Lo leerá esforzándose por entender el gobierno de Dios, y entonces buscarlo — o lo explicará todo a su manera?

Estas también son grandes preguntas. De hecho, en un sentido, sus respuestas las elevan a ser las más grandes en el libro. Cuando lea, ¿las mantendrá en mente? Le ofreceremos pruebas, no solamente, “lo que dijo el Sr. Armstrong”.

Dónde empezar

Otra vez pregunto: ¿Cuáles son los OFICIOS y DEBERES ordenados por Dios en la Iglesia del Nuevo Testamento — y como trabajan? La doctrina de los oficios y deberes ministeriales, incluyendo deberes especiales, dentro del ministerio y de la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento deben ser aclarados una vez más. Este libro no lo dejará con dudas acerca de ellas.

Una vez que estas preguntas sean contestadas, automáticamente aterrizaremos sobre los pies en la próxima pregunta — ¿dónde están trabajando estos oficios hoy? Pero antes de ver hacia adelante, primero debemos ver hacia atrás…

CAPÍTULO DOS – UN TIEMPO SIN PARALELO

Antes de continuar examinando las preguntas del Capítulo Uno, es instructivo revisar el pasado. Recordemos a la Iglesia de Dios Universal bajo el liderazgo del Sr. Armstrong por más de medio siglo. Examinemos su gobierno por medio de una vista general con el propósito de establecer un cuadro de la historia para contrastarlo con todo lo que los dispersados lo han reemplazado.

Primero una admisión para que nadie piense que el “eterno optimista” escribió esto. Obviamente, hubo abusos, excesos e injusticias dentro de la administración de la Iglesia. Estos nunca podrían desaparecer completamente a causa de los seres humanos, a menos que Cristo y los santos resucitados, estuvieran administrando el gobierno de Dios. Aunque podría describir cómo recibí abusos e injusticias participando de lo mejor de ellos — así como los errores hechos por mi mismo — digo con la voz de la experiencia que estas cosas deben ser apartadas de su pensamiento si usted está buscando el sistema de gobierno donde Cristo es la cabeza. Los hermanos pudieron hacer esto una vez, así que se puede otra vez. Por lo tanto, a medida que lea, aparte su enfoque de las varias debilidades humanas, fallas e imperfecciones que vio o experimentó. Esta es la única manera de que el potente mensaje en estas páginas no se perderá.

Dar crédito y no culpar

Finalmente, recuerde que ahora sabemos que la gran mayoría de los hermanos y ministros en la IDU nunca fueron convertidos. Esto incluye a muchos administradores en Pasadena y en otras partes. ¡Más allá que culpar al sistema de gobierno por esto, se le debe dar crédito por su notable habilidad de lograr todo lo que se hizo mientras arrastraba consigo tanto peso muerto!

El gobierno de Dios en acción a través del siglo veinte produjo simplemente asombrosos resultados, y en un sinfín de formas. En verdad, el mundo nunca ha visto nada como esto. Cada parte trabajando estaba bien engrasada, y tiene valor ver cómo trabajaba en hechos prácticos. A continuación están sólo algunas de las áreas donde la maravillosa forma de gobierno de Dios sirvió a su Iglesia tan bien, y por mucho tiempo.

Cuando termine cada sección, tome por lo menos un momento para regresar a la descripción en su mente. Trate de ver el GRAN CUADRO — ¡vea LA IMAGEN COMPLETA! — de lo que está leyendo.

La sede y las oficinas regionales

Todo acerca del gobierno de Dios comenzó en Pasadena, California. Los empleados, el campus, los edificios y las actividades que tenían eran un estudio de precisión y efectivo desempeño.

Esto comenzó con la Sede dirigiendo oficinas regionales más pequeñas pero funcionando de igual forma alrededor del mundo, incluyendo otros dos colegios. Muchos cientos de empleados, sirviendo en una amplia serie de departamentos, manejando toda clase de asuntos comunes en una grande y constantemente creciente organización mundial. Política, proceso, procedimiento y protocolo gobernaban casi todo asunto o decisión concebible que la Iglesia enfrentaba. Y éstos eran modificados a medida que se necesitaban y siempre fue lo mejor para la Iglesia.

Esencial para las oficinas regionales, había una estructura de supervisión que se utilizó en los Estados Unidos y en cada país o grupo de países que fue mejor dirigido por una oficina regional. Por supuesto, la Administración de la Iglesia en la Sede, más tarde la llamó Servicios Ministeriales, llevando autoridad sobre todas las oficinas internacionales. Transferencias de ministros — directores regionales, pastores, pastores asociados y asistentes de pastores y también asistentes ministeriales — sucedía generalmente cada siete a nueve años, y todos entendían que este “ritmo” gobernaba el suave funcionamiento de estos oficios. Las transiciones difíciles eran raras.

Un extraordinario nivel de comunicación mantenía cada parte de la Iglesia siempre regocijándose, “la mano izquierda conocía lo que la mano derecha estaba haciendo”. Había comunicación cuidadosa y consideración acerca de todo — desde planes para campamentos de verano, sitios para la Fiesta, informes de gastos para los viajes de los ministros transferidos, con una serie casi interminable de asuntos que fueron cubiertos por teléfono o carta a través de y alrededor del mundo, día tras día tras día.

La Sede y las oficinas internacionales trabajaban juntas, siempre en armonía, para estar seguros de que el rebaño fuera propiamente alimentado — la “segunda comisión” fue cumplida de una manera que complacía a Cristo (Juan 21:15-17).

Debe ser indicado otra vez que todo esto implicó un extenso y sistemático método de cobertura. De igual manera, había formas y cartas para todo, así que la Sede y el campo ministerial podrían ser mantenidos informados de todo lo que estaba sucediendo “en el otro extremo” — con esto aplicando en ambas direcciones.

Conferencias, actualizaciones y programas sabáticos

Por décadas, empezando a mitad de los 1950s, la Iglesia comenzó a realizar conferencias anuales en Pasadena para todo el ministerio. Estas crecían constantemente hasta que no todos los ministros podían asistir siempre a cada conferencia.

Un inmenso “Programa de Actualización” fue instituido a principios de los 1980s, así cada pastor y su esposa podrían ser traídos periódicamente a la Sede para un “curso intensivo” de dos a tres semanas. Por lo menos al principio, estas ocasiones especiales implicaban actualización, información e inspiración — ¡recordatorio! — para todo el ministerio de la IDU. Aquellos de distintos idiomas eran acomodados en una sesión especial, y otra era designada para los ancianos locales de la Iglesia que podían asistir.

Había también algunos pastores que eran rotados en la Sede para un año completo de clases bajo un “programa sabático” diseñado para dar, especialmente a los hombres mayores, un importante “respiro” y una útil reorientación cuando era necesaria.

Todo esto implicaba extensa planificación, unidad de esfuerzo, comunicación efectiva y una cantidad asombrosa de trabajo para llevarlos a cabo. Y aún así, la inmensa maquinaria que tomó lugar permitió que tales programas y actividades para el ministerio fueran cumplidos casi como rutina.

Muchos departamentos

La Sede consistía de numerosos departamentos, cada uno tenía un propósito especial y bien definido dentro de la Iglesia y la Obra de Dios en general. Estos eran dirigidos generalmente por ministros, de varios rangos, usualmente oficios más altos, pero algunas veces por administradores con experiencia no ordenados. Ellos generalmente se relacionaban sin problemas el uno al otro. Las cosas corrían como un reloj suizo.

Había también una persistente atención que se le daba a todos los detalles. Casi todo asunto fue analizado tomando un comprehensivo enfoque. A través de los años, la administración de la Sede parecía haber aprendido a pensar en todos los detalles que otras organizaciones en el mundo probablemente dejarían pasar. Nada era dejado a la suerte. La persona que visitaba la Sede por algún periodo de tiempo o por cualquier razón se le hacía sentir especial debido a la amabilidad de los empleados de más bajo nivel, quienes parecían esforzarse mucho para fomentar este ambiente.

Había departamentos para todo, y algunas veces varias secciones dentro de ellos — jardinería, custodia, mantenimiento, carpintería, transportación y fletes, área legal, negocios y contabilidad, seguros, fiestas, juventud, editorial, la oficina de noticias, la administración de la Iglesia, embarque y recibimiento, producción de medios, procesamiento de datos, procesamiento de correo (con muchas secciones), seguridad, compras, servicio de alimentos (en los colegios), relaciones públicas, una agencia de viajes — e incluso un equipo de pintores. Colectivamente, estos departamentos podrían haber manejado toda una pequeña ciudad, y en un sentido lo hicieron.

La ciudad se llamaba “La Sede”.

Pero lo más importante, el pueblo de Dios fue enseñado a ver y a confiar que el Cristo viviente estaba dirigiendo su Sede, y ellos practicaban lo que ésta les enseñaba.

El inmenso alcance en comunicación

Esta inmensa superestructura administrativa — la parte en Pasadena — produjo un número increíble de programas de comunicación de calidad. Desde el comienzo y por más de 40 años con el programa de radio El Mundo de Mañana, el Sr. Armstrong más tarde se cambió permanentemente a la televisión bajo el mismo nombre, y este programa creció en televidentes hasta que fue el número uno en las listas Arbitron para todos los programas religiosos en América. (Estos programas tuvieron doble servicio como emisiones de radio en algunas áreas del mundo.)

¡Sólo piense! Trate de imaginar la increíble organización y estructura de apoyo necesario para que todo esto suceda. Yo estaba asombrado del departamento de producción de televisión y, mirando atrás, cuán avanzada estaba para ese tiempo.

Entonces piense de la operación colosal de publicación que distribuía tres revistas mensuales, a cuatro colores (La Pura Verdad, Las Buenas Noticias, Juventud 81, 82, 83…) y un periódico bisemanal llamado Las Noticias Mundiales. El ministerio también recibía un Reporte del Pastor General, regularmente en intervalos de una a dos semanas. Estos mantenían a todo el ministerio alrededor del mundo siempre “en la misma página”.

Pero hubo mucho más que la Iglesia publicó en forma de muchos libros, folletos, folletos promocionales, artículos reimpresos, libros de la historia de la Biblia, lecciones de Biblia para los jóvenes en siete niveles, un extenso curso de correspondencia de la Biblia y cientos de tipos de cartas, todas enviadas desde la Sede y las oficinas regionales para millones anualmente. Tan sólo la Pura Verdad tenía una circulación considerablemente arriba de ocho millones al momento de la muerte del Sr. Armstrong, y la circulación de las Buenas Noticias estuvo en un rango de medio millón a un millón.

La producción de estas revistas de calidad fue verdaderamente en si mismo algo para verse. ¡La mayoría ha olvidado, y muchos en los dispersados nunca han experimentado, la magnitud completa de lo que tomó lugar con sólo estas dos publicaciones — publicadas mes tras mes! Nunca olvidaré la encuadernación y el empaque de ellas para los envíos en 1969, durante el verano entre mi segundo y tercer año de colegio.

Inseparable de la operación de publicación, y dirigido desde la Sede, estaba el Programa de Distribución en estantes de la Pura Verdad. Bajo la sombra de este programa altamente estructurado y de cercana comunicación regular, las iglesias locales alrededor del mundo alcanzaron lo que podría solamente ser llamado un éxito espectacular en distribuir innumerables millones de revistas en múltiples lenguajes así que la verdad de Dios podría conseguir acceso por todas partes. Las historias de cómo este programa fue bendecido y lo que logró son muy numerosas, y los lectores aquí podrían decir algunas propias.

¡Por supuesto, había también celo — asombrosa dedicación y celo increíble! Por ejemplo en sólo 13 meses, un pequeño grupo de personas distribuyó más de tres millones de revistas en Manhattan y en el Bronx, Nueva York — y con sólo seis automóviles, puesto que este era el número total de los hermanos que poseían automóvil en esta área. La mayoría eran taxis. Lo qué yo presencié en el servicio entre el pueblo de Dios es también un testimonio para la organización bajo la supervisión y el gobierno que no puede ser olvidado — tomando cajas de revistas dentro del tren subterráneo para atender innumerables salidas (siempre pagando su propio boleto).

Esta clase de esfuerzo se llevó a cabo repetidamente en cada logro a través de la Iglesia y la Obra, a través del mundo y durante décadas cuando el gobierno de Dios estaba en lugar.

La Fiesta de Tabernáculos

También dirigido desde la Sede, y a un grado menor desde las oficinas regionales internacionales, la Fiesta de Tabernáculos fue tal vez el único evento más grande que demostró la eficiencia y fuerza del gobierno de Dios en acción a través del globo. Un departamento completo era necesario para planear la Fiesta, y éste invertía todo el año haciendo sólo eso. Con el tiempo, esta asamblea ordenada de ocho días tomó el título de “la más grande convención con múltiples sitios de cualquier clase en el mundo”. Obviamente, esto dice mucho por sí mismo, pero no dice la historia más importante.

El suave funcionamiento de lo que se convirtió en más de 120 sitios, atendidos por todas partes desde menos de 100 personas hasta 15.000, fue una cosa de leyenda. Las Cámaras de Comercio locales fueron invariablemente dejadas en incrédula admiración sobre aquéllas “personas curiosas de la Iglesia de Dios Universal”. Ellos vieron a niños respetuosos y educados (otra parte del gobierno de Dios en acción), ruido mínimo en hoteles, limpieza en el sitio, caras felices en restaurantes — y a veces en congestionados tráficos masivos entrando o saliendo de los estacionamientos — y más.

La declaración de un líder de la Cámara de Comercio en Canadá lo dijo todo, y llegó a ser una cita a menudo mencionada en la Iglesia por años: “¿Cómo es que personas tan maravillosas tienen que creer tales doctrinas locas?” La Iglesia no podría hacer que las comunidades apreciaran nuestras enseñanzas, sino el ejemplo que era producido — lo que ellos podían observar — era extraordinario y verdaderamente apreciado, y atribuible al gobierno de Dios trabajando en cada sitio de la Fiesta.

Por supuesto, todas las cosas que ocurrían en las Fiestas — las actividades pequeñas y grandes, el día familiar, las prácticas del coro, reuniones de departamentos, servicios, viajes de turismo, etc. — reflejaban internamente las mismas cosas que los funcionarios y ciudadanos locales veían desde el exterior. Todo esto fue un producto directo de una Iglesia que practicaba una forma muy específica — ¡UN PATRÓN REVELADO! — de gobierno, uno que aparentemente nunca chocó con obstáculos, vallas ni dificultades que no pudieran ser vencidas, sin importar el desafío y sin importar cuántos cientos o miles de personas estuvieran implicadas.

Tres Colegios Ambassador y Escuelas Imperiales

También inseparable de la Sede y de una oficina regional internacional habían tres colegios de artes liberales (Pasadena, California, Bricketwood, afuera de Londres, Inglaterra y Big Sandy, Texas) que dieron a muchos miles de estudiantes sobre los años una educación distinta de cualquier otra disponible sobre la tierra.

Aunque cada campus tenía su propia vista distintiva y sentimiento, su propia “personalidad”, lo que todos ellos producían era lo mismo — personas de fuerte y santo carácter con el propósito correcto, quienes habían aprendido a poner el camino de vida de Dios en acción. Lo sé. Asistí a un campus, mi esposa asistió a otro (realmente a dos), y numerosos miembros de la familia asistieron al tercero. ¡Desde subdirectores de la universidad (bajo el gobierno del Sr. Armstrong), decanos, registradores, jefes de departamento, profesores, oficiales de estudiantes, monitores de dormitorio, hasta todo empleado relacionado, estos magníficamente diseñaban y meticulosamente le daban forma a estos colegios que extraordinariamente fueron cuadros de armonía, paz, unidad — y aprendizaje!

El lema del colegio era, “enseñamos a los estudiantes a cómo vivir, no sólo a cómo ganarse la vida”.

Ellos vivían de acuerdo a su lema.

La vida del campus era muy ocupada. La estructura básica y varias rutinas importantes gobernaban la vida del estudiante. Todos entendían que había reglas que tenían que ser observadas, y la gran mayoría de los estudiantes no trataban de evitarlas.

Parte del ambiente de la “olla de presión” (como era llamada) había sido designada para edificar fuertes líderes — por esta razón los colegios también eran referidos como la “Academia Militar de Estados Unidos (USMA) de la Obra de Dios” — esto quería decir que casi todo estudiante trabajaba 20 horas por semana además de las clases y los clubes regulares. Había clubes de oratoria, de liderazgo y de idiomas, coro y banda, así como un sinfín de clases diferentes de actividades y eventos deportivos dentro de los colegios. Pero también había suficiente tiempo para las actividades sociales, y estas incluían excursiones anuales de estudiantes a la playa, al desierto y otros lugares, así como también el cortejo regular. A los estudiantes se les fue enseñado que “la verdadera diversión es cualquier cosa que continúa siendo diversión un día después”.

Una de las entradas al Salón Ambassador llevaba estas palabras cortadas en una piedra encima de la puerta: “La palabra de Dios es la base del conocimiento”. Mientras que los colegios Ambassador nunca fueron “colegios bíblicos”, sino que ofrecían artes culturalmente orientadas, la palabra de Dios gobernaba la vida del campus y todo el plan de estudio importante. Todo estudiante entendía que esto significaba que el gobierno de Dios gobernaba cada aspecto de los colegios.

Estaban también las “Escuelas Imperiales” — desde jardín de niños hasta preparatoria — que eran adyacentes a los campus. Estas servían con el propósito de educar especialmente a los hijos de los que estaban en la facultad, empleados y otros hermanos locales quienes podrían asistir. Se podría decir que estos eran versiones similares más pequeñas de los colegios, excepto que los estudiantes eran más jóvenes y aún no convertidos.

Por supuesto, nada es perfecto en esta vida, y ni tampoco lo fueron estas instituciones — los colegios o las Escuelas Imperiales — pero fueron exitosos en un sentido muy verdadero. Los campus Ambassador, no sólo en Pasadena, sino también en Texas, fueron consistentemente escogidos como los campus más hermosos en América (algunos podrían decir que Bricketwood fue el más hermoso de todos), ganando un premio nacional especial tan a menudo que las reglas tuvieron que ser cambiadas por el comité calificador para ya no permitir que “los Colegios Ambassador ganaran cada año”.

Además de la forma de vida que ellos enseñaban, la Iglesia una vez entendió que estos tres hermosos colegios eran una declaración propia de la maravillosa forma de gobierno de Dios en acción. No es exagerado decir que la Iglesia entera pensaba de ellos como un reflejo en miniatura del gobierno milenial de Cristo y los santos. Una mirada a cualquier Envoy del colegio (un hermoso álbum anual) expresa este mensaje.

 

Auditorio Ambassador: Apreciado por la Iglesia como “la casa de Dios”, y hogar de la congregación de la Sede; este salón de conciertos y estado de arte representaba la resplandeciente calidad y magnitud de la Obra durante el auge de la era de Filadelfia.

 
 
 
 
 
 
 
 

Salón administrativo: Desde estas oficinas, el gobierno de Dios era administrado por todo el mundo.

 
 

El magnificente Salón Ambassador.

 
 
 

Esplendoroso campus: Complejo galardonado; sus piscinas, jardines y terrenos reflejaban la belleza grandiosa, majestuosa e inspiradora así como el orden del camino de Dios.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

“Y el evangelio … será predicado”: La sexta era de la Obra de Dios alcanzó virtualmente cada país en el mundo en una escala inigualable en la historia. Un modelo especial de gobierno hizo esto posible.

 
 
 
 
 

Infraestructura: A medida que la Obra de Dios avanzaba y crecía, requería una estructura masiva y de constante crecimiento para lograr los retos logísticos. Ninguna tarea era demasiado grande para los equipos que entendían su papel de apoyo. Lo que sucedía calladamente en el trasfondo va más allá de la imaginación.

 
 
 

Operaciones: Tecnología de vanguardia era utilizada en departamentos tales como Medios de Comunicación y Procesamiento de Correo.

 
 
 

Construcción constante: Conforme la Iglesia de Dios crecía y se expandía, así lo hacía su Sede.

 
 
 
 
 

Desarrollo de líderes: Los estudiantes eran enseñados a buscar la excelencia y a edificar sobre la fundación correcta. Esa fundación gobernaba cada elemento de la vida del campus.

 
 
 
 
 
 

Escuelas Imperiales: Conocimiento enseñado en un ambiente sano, proveyendo una educación bien balanceada para niños y adolescentes del personal y miembros locales.

 
 
 
 
 

La Fiesta de Tabernáculos: Miles disfrutaron emocionados de la armonía y la paz en la convención mundial más grande de múltiples sitios.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Unidad pastoral alrededor del mundo

Una suave precisión fue vista en la Iglesia alrededor del mundo. En las congregaciones locales “la decencia y el orden” comenzaban con los servicios de sábado, los cuáles eran conducidos en la misma forma en todas partes. Desde el director de música y los himnos hasta sermones y sermoncillos, desde anuncios hasta música especial, desde oración de apertura hasta oración final, las dos horas de servicios eran completamente una función del gobierno en acción. Este patrón no cambió hasta la apostasía.

Aunque la Biblia no declara un formato específico para ninguna de estas cosas, el gobierno fue lo que dio a la Iglesia una amplia variedad de tradiciones (II Tes. 2:15; 3:6) que gobernó todas las 868 congregaciones (número en el apogeo de la Iglesia) en completa armonía. Uno podía asistir en Des Moines, Iowa, Sídney, Australia, Londres, Inglaterra, Manila, Filipinas, Johannesburgo, Sudáfrica, Santiago, Chile, París, Francia o Bonn, Alemania — con el idioma como única diferencia dependiendo del país — y encontrar el mismo patrón — ¡y Espíritu! — presente. (Por supuesto, los estudios de Biblia alrededor del mundo también siguieron un formato de 90 minutos generalmente prescrito).

Había 1,855 ministros y ancianos en la Iglesia cuando fui despedido en marzo de 1993. Junto con miles de diáconos y diaconisas, ésta bien organizada jerarquía administrativa sirvió a congregaciones locales, a través del mundo en formas que cada miembro y ciertamente cada persona ordenada de ese período puede recordar. Generalmente hablando, cada ministro, anciano y diácono (diaconisa) conocía su lugar y servicio, incluyendo todos los deberes específicos para lo cual había sido entrenado y designado. Por ejemplo, las ofrendas levantadas cada Día Santo eran enviadas sobre instrucciones a un tiempo específico de la misma manera alrededor del mundo.

Tal obediencia y seguimiento estricto se aplicaban en todo.

Demasiado

Esta unidad de propósito y práctica se tradujo a varios otros programas y actividades regulares dentro de cada congregación y pastorado. Detallemos las más importantes.

A mediados y finales de los 1950s, los clubes de oratoria locales comenzaron a aparecer en toda congregación de cualquier tamaño. Estos clubes del desarrollo de oratoria y liderazgo fueron altamente estructurados que eventualmente produjeron muchos diáconos, ancianos e incluso algunos quienes fueron capaces de llegar a ser Pastores de la Iglesia después de un año en el Colegio Ambassador. Cinco oficiales bajo un director y algunas veces un ayudante del director dirigían cada club de más de 30 miembros. La rutina completa, desde el moderador de temas hasta el maestro de ceremonias, de oradores a evaluadores, y hasta la evaluación general, fueron un cuadro de precisión y orden en el sentido más verdadero. Uno de los propósitos específicos del club estaba indicado en el manual —“El TERCER propósito principal de los clubes de oradores es mostrar a los miembros el gobierno de Dios en acción. ¿Cuántos hombres aprendieron esto, y cuántos lo recuerdan? (Por supuesto, algunas áreas fueron capaces de tener clubes de mujeres de formatos variantes, siempre dirigidos por el ministerio, pero estos no eran tan comunes).

Cada congregación tenía sociales periódicamente de una muy amplia variedad. Cada uno de estos requería planeación, organización, comunicación y estructura — y los detalles no eran usualmente dejados a la casualidad. Habían días de campo, bailes formales, fiestas de nieve, viajes a lugares interesantes, actividades de solteros y mayores. Había también toda clase de equipos deportivos y encuentros deportivos — béisbol, baloncesto, voleibol, golf, hockey y competencia atlética — y algunos de los más grandes pastorados fueron capaces de patrocinar torneos que siempre eran una maravillosa ocasión en el calendario anual — por lo menos este fue el caso antes de que la conducta entre la Iglesia se degenerara hacia un cuadro que vino a reflejar lo que sería encontrado en las iglesias del mundo. Ciertas personas estaban siempre a cargo bajo el ministerio, otros ayudaban. Todos participaban de la actividad y reconocían que todos tenían una responsabilidad designada para llevar a cabo apropiadamente el social y que fuera un éxito en servir al pueblo de Dios, y en darles completa felicidad y compañerismo.

Comenzando en los 1970s y expandiéndose a principios de los 80s, se establecieron clases y actividades alrededor del mundo para los adolescentes (Oportunidades para la juventud unida o Y. O. U.) y para la edad de primaria (Servicios educacionales de la juventud o Y. E. S.). Aunque estas también se degeneraron en años posteriores hacia poco más que un glorificado servicio de cuidado infantil y guardería, en su principio y por algunos años después, fueron programas expansivos, y contuvieron muchos elementos diseñados para enseñar a la juventud de Dios su camino de vida. Hasta donde los padres y pastores lo tomaron seriamente el fruto fue bueno; esto claro disminuyó con la apostasía.

Había entonces campamentos de verano — los felices y maravillosos campamentos de verano (Programa Educacional de Verano o “S.E.P.”) en los cuáles memorias como ningunas otras fueron creadas. Estos eran también una parte vital del desarrollo y el entrenamiento de la juventud de Dios, y eran encontrados a través del mundo. Yo enseñé natación en varios de estos campamentos, empezando en 1968 (en Orr, Minnesota), y continuando hasta la década de los 80s, e incluso en la década de los 90s dentro de uno de los dispersados.

Vi su fruto de primera mano — y vi que cuando el gobierno de Dios comenzó a cambiar, así también la conducta.

Todavía más…

Muchos pastorados tenían coros, y algunos tenían varios, cuando existía el

Y. O. U. y/o Y. E. S. (de hecho, una vez tuvimos 99 niños sobre el escenario en nuestro coro Y.E.S. de Búfalo, Nueva York). Todos estos coros, pero especialmente los coros de adultos, fueron maravillosas bendiciones que el gobierno de Dios trajo a las congregaciones locales en una manera que tenía que ser vista para ser apreciada.

Todas las actividades y programas locales descritos aquí, más otros (excepto por el curso, S.E.P.), tenía que ser pagado casi exclusivamente a nivel local. Esto significaba actividades extensas y sumamente organizadas de recaudación de fondos que eran comunes en cada pastorado. Las ideas eran discutidas, se hacían planes, las personas llevaban a cabo el trabajo, se levantaban fondos, se establecían presupuestos y un sinfín de maravillosas y positivas actividades era el resultado. Estas algunas veces incluían generosas contribuciones que se enviaban a la Sede, así podría expandirse la Obra de Dios. También, las ideas más creativas y fructíferas a menudo eran compartidas a través de la Iglesia, y esto ayudaba a promover un sentimiento de armonía y unidad.

La sección de las “congregaciones” no estaría completa sin por lo menos mencionar que dentro de la Iglesia la unidad familiar en sí misma llegó a ser el más grande testimonio de cómo se veía este gobierno — como fue mostrado por miles de representaciones en miniatura del gobierno de Dios. Antes de que “la liberación femenina” llegara entre el pueblo de Dios, todos reconocían la inconfundible claridad de Efesios 5:22-28 especialmente de los versículos del 22 al 24 acerca de Cristo, la Iglesia, los esposos y esposas — y que esto era su propia gran declaración describiendo como el gobierno de Dios trabajaba de arriba hacia abajo, y comenzaba en las familias. Ningún matrimonio o familia era perfecto. Pero ese era el punto. Todos aprendían a practicar el gobierno de Dios dentro del hogar.

Obviamente, no todo pastor era tan efectivo en organizar y planear. Por lo tanto, no todos los pastorados demostraron fruto al mismo grado exacto. Diferencias naturales existían, incluyendo el tamaño. Pero en lo principal, había simetría, precisión, hermosa y organización como en ningún otro lugar sobre la tierra. Ninguna iglesia de este mundo, aquellas edificadas por hombres y guiadas por sus gobiernos, remotamente rivalizan con lo que se experimentó en la Iglesia de Dios Universal antes de la muerte del Sr. Armstrong.

Pero la Iglesia de Dios Universal no fue edificada por un hombre o un grupo de hombres, y no fue dirigida por un gobierno de hombres. ¡Esta fue la Iglesia QUE CRISTO EDIFICO (Mateo 16:18) — que AÚN CONSTRUYE (Efesios 2:20-21; 4:16; I Cor. 3:9; 12:13; I Pedro 2:5) — y que está AÚN DIRIGIENDO (Efesios 1:22-23; Col. 1:18)!

Cómo creció

El crecimiento y desarrollo sistemático de la Iglesia de Dios Universal a través de los años fue otra historia en sí misma. Las fotografías especiales que vio presentan un poderoso visual de una Sede que había de ser vista para ser verdaderamente apreciada. Pero el cuadro más grande de la Iglesia está aún incompleto hasta que el proceso de crecimiento y desarrollo sea mencionado por lo menos brevemente.

Los departamentos aparecían regularmente, seguidos por secciones dentro de ellos. Los departamentos eran divididos con más secciones apareciendo. Esto entonces requería la creación de divisiones sobre varios departamentos. Este patrón de expansión se repitió una y otra vez conforme la Iglesia y la Obra de Dios tomaban un tamaño que nunca antes había sido presenciado en la historia de la Iglesia.

Un apóstol estaba en lugar. Había evangelistas, pastores, ancianos predicadores, ancianos locales, diáconos, diaconisas, administradores en cada nivel, un consejo asesor de ancianos por los últimos varios años, e incluso un programa de visitas de la Sede para sus cinco congregaciones, con eventualmente 5.500 hermanos (incluyendo estudiantes) sólo en el valle en Los Ángeles. Había mesa de directores para la Iglesia, el colegio (Colegios) y la Fundación Cultural Internacional Ambassador (A.I.C.F. por sus siglas en inglés).

Aunque existían las usuales protuberancias en el camino — repito, el eterno optimista no escribió esta descripción — el estado constante de transición en la Iglesia y la Obra nunca trajo “trastornos” más allá de lo que podría ser manejado casi por rutina.

Todo fluyendo desde el más grande punto de doctrina…

Extraordinario mecanismo afectado por los enemigos de Dios

Todo lo que usted ha leído, y mucho más, fue originado y hecho posible desde una Sede mundial centralizada que operó tan maravillosa y eficientemente como lo hizo porque no se desvió del patrón del gobierno revelado por Dios en su Palabra. El hecho de que, durante y después de la apostasía, los enemigos de Dios fueron capaces de capturar y utilizar este maravilloso mecanismo para aterrorizar, brutalizar, confundir y engañar a los miembros y ministros de la Iglesia quienes confiaban en este mecanismo no quiere decir que es culpa o error del sistema, o del Sr. Armstrong quien fue utilizado para enseñarlo. Fue el error de aquellos falsos líderes, y en mayor grado de muchos otros ministros de mayor rango quienes por mucho tiempo parecieron no estar de acuerdo, pero que casi no ofrecieron resistencia porque estaban temerosos de confrontar a aquellos quienes firmaban sus cheques hasta que aquellos pagos de cheques fueron amenazados — y fue demasiado tarde.

Nadie parece creer que el sábado es un error porque las personas lo abusan y quebrantan. Nadie culpa las leyes del diezmo bíblico porque algunos lo aplican mal. Ninguno culpa los Días Santos de Dios porque algunos se emborrachan en la Fiesta o son negligentes en sus ofrendas. En cada caso, el problema es la persona, no la doctrina. ¿Por qué entonces es culpado el “gobierno” en lugar de los lobos quienes lo afectaron?

El error más grande

Sin embargo entienda esto. El problema más grande de esta asunción con las decenas de miles de hermanos quienes, poco diferentes de los católicos, se habían enfocado inconscientemente solamente sobre “la verdad” del gobierno, o más exactamente, sobre lo que ellos habían inconscientemente llegado a creer que era la verdad del gobierno. Vastos números olvidaron permanecer enfocados sobre todas las OTRAS muchas verdades doctrinales que el verdadero gobierno estaba supuesto a mantener — que en efecto en gran parte existía para proteger — para que la administración de Pasadena permaneciera en el gobierno de Dios. ¡En lugar de eso, se enfocaron en lo que llegó a ser una estructura humana — un esqueleto visible de ese gobierno, y uno que Cristo ya no podría dirigir a causa de los agentes en este que se habían rebelado! La mayoría de las personas no tuvieron compresión y muy poco interés de que Él había sido expulsado como Cabeza.

Con el verdadero Jesucristo fuera del cuadro, habiendo sido remplazado por “otro Jesús” (II Cor. 11:3-3) y las doctrinas de este “Jesús”, toda la asombrosa paz, armonía, unidad, acuerdo, productividad y maravilloso FRUTO del gobierno de Dios eventualmente desaparecieron — COMPLETAMENTE DESTRUIDO. Lo que vino a remplazar este gobierno — también como todo su extraordinario fruto a través de los dispersados (en todas sus formas) fue algo completamente diferente.

CAPÍTULO TRES – LOS DISPERSADOS EN CAOS

La INTRODUCCIÓN advirtió que este libro sería directo. Esa promesa comienza con más seriedad ahora, y quiere decir que este debe ser el más grande — y el más franco — capítulo en el libro. Si fuera escrito en “tonos suaves”, nunca podría hacer justicia al estado de atroz confusión dentro de lo que muchos piensan — de hecho asumen — que es la verdadera pero dividida Iglesia de Cristo hoy.

El cuadro en los dispersados es desierto y feo, así que su “reflejo” debe ser gráfico. Este será también exacto. Por lo tanto, usted es advertido una vez más de que lo siguiente no desistirá en nada. Y reconozca simplemente que no hay forma de enfocar el “gobierno” en los dispersados y las ramificaciones sin discutir y enfocarse en sus líderes. Esto sucederá en este capítulo y en el próximo, y también en otro después. Y sucederá en un contexto completamente diferente e inesperado.

Esto no significa que el libro se debe involucrar en asesinar o manchar el carácter de algunos líderes u otros ministros en una forma personal, en la manera que los políticos tratan de desacreditar a los oponentes por medio de insultos. Usted verá que esto no sería necesario, de cualquier modo, a causa de que estos hombres se han hecho suficiente daño así mismos — y en público — sus registros serán vistos en una nueva luz y hablarán elocuentemente por sí mismos.

Lo que ocasionalmente parecerá una burla algunas veces es utilizado para un énfasis importante y apropiado en partes del libro. Recuerde al profeta Elías, y como él sabía que los profetas de Baal eran dignos de burla. Si usted resiente un ocasional tono sarcástico en este capítulo o en otra parte, reconozca que estas organizaciones se han burlado efectivamente de sí mismos, y una vez más, en público.

Fraude espiritual

La mayoría de las personas y ciertamente todo estudiante de leyes están familiarizados con el crimen conocido como fraude. En resumen, esto es un acto en el cuál alguna forma de engaño es deliberadamente perpetrado sobre una víctima confiada con el propósito de mal usar o robar algo. En el mundo, el fraude implica un alto juego de apuestas de confianza. Increíblemente, con frecuencia, audaces artistas de la estafa — hombres de “confianza” — inventan un plan, generalmente implicando extrema complejidad. Este crimen lleva mucha premeditación y puede implicar complejidad y asombrosa sofisticación. El jurado que escucha tales casos debe prestar estricta atención. No puede estar soñando despierto, o el valor de la evidencia será perdido.

En el caso presentado aquí, el fraude — y usted verá los métodos en los cuáles está siendo llevado a cabo — está siendo cometido en el nombre de Dios, la Iglesia y la verdad; la meta ha sido robar los diezmos de Dios y a su pueblo (II Pedro 2:1-3). En el mundo, aquéllos condenados de este crimen van generalmente a prisión. Por supuesto, esto no ocurre cuando sucede entre el pueblo de Dios y dentro de su Iglesia. Por lo tanto, el culpable debe ser descubierto y enfocado por medio de otros medios.

No mantenga ilusiones. Lo qué está siendo ofrecido hoy — lo que está empaquetado — como “el gobierno de Dios” (y en muchas diferentes envolturas) a miles de miembros incautos de los dispersados constituye un fraude espiritual. ¡Y usted verá que ese fraude es PLENO!

¡Culpable o inocente!

La meta de un fiscal en un tribunal de justicia criminal es probar su caso en contra de los cargos del acusado. Su tarea es presentar los hechos — la EVIDENCIA — en una forma que sea hermética. Los miembros del jurado también tienen una tarea. Ellos deben ser capaces de reconocer lo que escuchan y dar un veredicto correcto.

Yo tengo la misma responsabilidad que el fiscal. Mi propósito es presentar el “caso” en lo que resta del libro, de igual forma haciéndolo hermético — y usted ha comenzado a ver el “argumento de apertura”.

Al leer este libro, usted ha escogido sentarse en la tribuna del jurado. Esto significa que debe escuchar como un jurado objetivo, aceptando sólo los hechos, evidencias y pruebas. Si pudiera ser dramático, su trabajo es confirmar los hechos durante todo el proceso hasta la “deliberación final”. En algún punto, a cada jurado se le requiere decidir por culpable o inocente. Si permanece objetivo — y usted puede acortar las vueltas complicadas de los “abogados defensores” de los dispersados — usted verá que su presentación de hechos desatiende toda regla de evidencia, y el caso para la defensa está en caos.

¡No malentienda! Esta prueba lleva un peligro más alto para usted de lo que sería para los jurados normales. Usted corre un peligro personal con el resultado. Si ignora los hechos y decide el camino equivocado, y los jurados a menudo lo hacen, será tenido como responsable ante Dios — ¡EL TRIBUNAL DEL CIELO! — ¡Y habrá consecuencias en los años por venir que le sucederán a USTED!

Usted es amonestado a poner estricta atención a los hechos presentados a través del libro.

El destructor

Satanás es descrito en la Palabra de Dios en una variedad de formas, usando diferentes términos descriptivos: “Engañador”, “león rugiente”, “príncipe de este mundo”, “príncipe de la potestad del aire”, “dios de este mundo”, “tentador”, “acusador de los hermanos”, “padre de homicidas” y “padre de mentiras”, entre otros. Pero el más descriptivo de todos los nombres del diablo es “destructor”.

Veamos por qué.

Apocalipsis 9:11 se refiere a Satanás utilizando el hebreo (Abadón) y el griego (Apolión) por su papel como “el destructor”. En verdad, la más grande evidencia de que Satanás está presente en cualquier asunto — en el mundo o en la Iglesia — es que algo fue destruido. Algo fue severamente dañado o arruinado. Esto podría ser la vida de las personas, amistades, familias, organizaciones, programas, proyectos importantes, deportes o equipos atléticos, compañías e incluso países en las que las actitudes equivocadas no los llevaron a nada. Se podría decir también que el nivel de destrucción en una situación es directamente proporcional a cuántas huellas dactilares del diablo pueden ser encontradas en la destrucción.

Juan 10 describe “lobos”, “extraños”, “asalariados”, “ladrones” y “salteadores” obrando entre el pueblo de Dios. El capítulo habla también acerca del “portero” (la administración fiel) que sólo le permite al “Pastor” (Jesucristo) estar entre las “ovejas” para la comunión con ellos y guiarlos a la seguridad cuando sea necesario. En el versículo 11, Jesús es llamado también el “buen Pastor” que protegerá a su rebaño a todo costo de los lobos y extraños — pero sólo mientras ellos reconozcan “su voz”. Poniendo juntos Juan 10:4 y 27, y juntándolo con 18:37, hace claro que la voz es “la verdad”.

El versículo 10 presenta la instrucción de Jesús para su pueblo con respecto a como saber que un extraño, lobo, ladrón o salteador ha entrado al redil. La segunda mitad de esta escritura es más familiar, y la parte usualmente citada y memorizada es: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Mientras que esta porción del versículo es inspiradora, hay otro elemento crucial del pasaje de consideración: Lo qué hace que la segunda parte del versículo tenga un significado mucho más poderoso — nuestro enfoque aquí — es lo que el lector tendría que leer primero el principio de este, la parte que establece la porción de la promesa: “El ladrón no viene, sino para hurtar y matar y destruir”.

Cómo saber

Resumamos esto en contexto: Cuándo las cosas van sin problemas, y los buenos frutos, paz, armonía, producción, abundancia, y verdadero éxito son evidentes abundantes dentro de la Iglesia, Cristo el — buen Pastor — está presente y guiando. ¡Pero cuando estas cosas están ausentes, y han sido remplazadas por división, competencia, acusación, división y caos — malos frutos — y en una gran escala, debe ser obvio que el DESTRUCTOR está presente! Y él viene en la forma de un “ladrón” cuyo juego es el fraude.

El cristiano debe estar pendiente y reconocer — discernir — estas diferencias (Hebreos 5:13-14). Pero la mayoría hoy están fallando en hacer esta conexión. Se han vuelto jurados perezosos y desinteresados.

Los muchos, y siempre aumentando, grupos dispersados que aparecieron después del colapso y la destrucción de la Iglesia de Dios Universal representan un cuadro de confusión y devastación tal vez sólo un poco menos atroz de lo que sucedió en la IDU. Mucho de lo que fue descrito en el capítulo previo ha sido remplazado por algo completamente irreconocible causado por aquéllos quienes están buscando los frutos del gobierno de Dios. Muchas personas aún creen que el gobierno de Dios está trabajando en algún lugar, pero más y más están concluyendo que no es en su grupo dispersado.

Los capítulos que siguen no pueden ser apreciados sin primero examinar la destrucción casi total — la verdadera y terrible destrucción — disfrazada como un gobierno que lleva la autoridad de Dios entre todos los dispersados. En ningún lugar de sus falsas enseñanzas — que aumentan constantemente — son tan evidentes las huellas dactilares del destructor como en el cuadro caleidoscópico de terrible destrucción evidente en las muchas formas humanas de gobierno alterado encontradas entre ellos. Usted debe comprender el desastre colectivo en estas organizaciones que han suplantado la armonía representada a mediados de los ochentas y antes, descrita en el Capítulo Dos.

¡El contraste de lo que muchos suponen que es la “iglesia” del siglo XXI y lo que fue la Iglesia de Dios del siglo XX antes a 1986 es absoluto!

Sólo a través de examinación cercana

Examinemos estas diferencias en detalle. Daremos una mirada a varios de los más grandes dispersados, así como también a algunas de las más grandes ramificaciones. Cada uno dice su propia historia. Esto es porque cada grupo parece tener a la mano su propia “teología” para justificar lo que están haciendo — con frecuencia lo hacen “sobre el vuelo” conforme se necesita. Todos juntos cuentan una historia más grande — con las últimas tendencias de pensamiento y enfoque incluidas entre los independientes. Este capítulo entonces es necesariamente directo. ¡Al igual que con los párrafos que lo introducen, los demás no hablarán suavemente — y no hay un intento de esconder o encubrir las organizaciones o los grupos descritos!

El lector debe entender que periódicamente mencionaré errores en el pensamiento y la enseñanza, a veces muy serios. Pero éstos no serán, de hecho no podrán, ser demostrados como tales hasta los últimos capítulos que presentan pruebas exactas de cómo — y en que forma — difieren de la administración y práctica de la Iglesia antes de 1986. Por lo tanto, acepte que, en algunos casos, no será completamente comprendido porqué estas cosas están equivocadas hasta que sean enfocadas después en un contexto más amplio. El lector debe ser paciente con la continua necesidad de desarrollar el libro — el caso — paso a paso en la forma más correcta para colocar la base para todo lo que la Biblia enseña y lo que enseñó el Sr. Armstrong.

Algunos seguramente dirán que lo que sigue en este capítulo es un “ataque” sobre otras organizaciones. No sea tan ingenuo para caer en esto. Otra vez, usted verá que los líderes de estos grupos están, de hecho, atacando la confianza de miembros incautos quienes están buscando en ellos una fiel guía. Estos líderes han sido capaces de salirse con la suya en esto, inventando varias clases de engaño sobrepuesto, inusuales, exóticas y complicadas que cubren la verdad de cómo Dios gobierna a su Iglesia. Nadie ha estado dispuesto a “poner cargos contra ellos” y “perseguir” sus argumentos, presentados como teología y crecimiento. Así, estos hombres — y usted no será capaz de perder esto — han literalmente atacado el gobierno de Dios a través de una verdadera explosión de engaño diseñado para destruir aún toda memoria del previo entendimiento en las mentes de sus seguidores.

¡Este no es un libro que ellos desean que usted lea!

El grupo dispersado más grande paralizado

En ningún lugar es más evidente la desviación del gobierno de Dios que en el dispersado más grande, que comenzó en 1995. Cuándo entendemos su gobierno, es difícil imaginar que alguna persona o grupo de personas podrían haber ideado un método de gobierno y administración más diferente del patrón de la Biblia. El sistema que esta organización ha creado está literalmente cargado de lucha interna y oportunidades políticas para escalar, así como incómodos mecanismos que parecen haber sido casi deliberadamente diseñados para detener el progreso sobre cada frente. En el nombre de la “transparencia”, los líderes de esta organización insensatamente también publican virtualmente todo lo que ellos hacen en asuntos que deben ser decididos en privado. Mientras ellos deberían estar con la cara roja por la vergüenza, trompetean sus errores a todos sin vergüenza. Pero por lo menos esto hace fácil de examinar cómo “trabaja” su gobierno.

Tanto está equivocado en la estructura de liderazgo de esta organización que la sección dedicada a este debe ser la más grande en el capítulo. Reconozca que este grupo también demanda atención extra porque más de la mitad de todos los que dejaron la IDU y entraron a un dispersado escogieron unirse a esta organización. Sin embargo, tenga presente que lo que aquí se describe aún apenas rasguña la superficie desordenada, tambaleante, insegura, torpe e incompetente de la forma de gobierno de este grupo — y, lo peor de todo, ¡murmuraciones y quejas internas! — ¡Verdaderamente, estos oficiales horriblemente mal guiados han creado la definición más precisa de desastre administrativo!

Aunque es difícil saber dónde comienza, empezaremos en la primavera de 1995 con su decisión de crear una forma de democracia representativa, parlamentaria o de hecho más apropiadamente etiquetada, de gobierno republicano, similar a las democracias modernas del mundo.

Comités interminables

¡Cómo con cualquier forma democrática o representativa de gobierno, miles de cintas rojas burocráticas comenzaron a aparecer — rápidamente! Exactamente como los gobiernos nacionales de hombres, especialmente en el Occidente, comités y grupos de estudio se comenzaron a formar virtualmente para cada necesidad que esta iglesia podría enfrentar. Ha habido incluso comités y grupos de estudio designados para estudiar otros comités y a otros grupos de estudio.

Contrario a la clara enseñanza — ¡y advertencia! — del Sr. Armstrong un comité doctrinal fue creado casi inmediatamente, así esta organización podría examinar todas las doctrinas restauradas a la Iglesia por el Sr. Armstrong. ¡Y esto fue hecho, conscientemente o no, en la misma manera que el ejemplo de los apóstatas les había enseñado! También surgió un comité de servicios educacionales/ministeriales, un comité de apelación de los miembros, un comité de planeación estratégica y financiera, un comité para la juventud, un comité de medios y comunicaciones, un comité ejecutivo, un comité asesor del consejo e incluso un comité nominador del consejo.

Pero también hay un comité de ética, reglas y estatutos, lo cual explica porqué han aparecido una serie interminable de reglas en ésta organización siguiendo la estela de lo que ya era un conjunto inmenso de estatutos que habían sido establecidos prácticamente para cada contingencia en que los oficiales electos no estuvieran de acuerdo, de otra forma podrían luchar sobre ellas. Y finalmente, no es de extrañar entonces que está también la necesidad de un comité de enmienda para proteger a los miembros del consejo de ser congelados en el camino cuando todos los estatutos y reglas previamente establecidos no hayan sido suficientes para deletrear exactamente cómo proceder en otra (y otra, y otra) situación “imprevista”.

Uno queda preguntándose si en algún lugar en un armario secreto permanece un “comité de destrucción” especialmente designado — ¡Y sumamente motivado! — que trabaja arduamente destruyendo esta iglesia.

Esta organización ha probado que es verdad el dicho, “Un comité es un callejón sin salida en el cual las ideas son seducidas y silenciosamente ejecutadas”.

El comité principal

Tenga presente que en general esta organización es de hecho operada por un comité electo de 12 hombres llamado Consejo de Ancianos, con estos elegidos por todos los hombres ordenados en la organización — algo muy diferente al Consejo Asesor de Ancianos que el Sr. Armstrong, como su Presidente y Jefe (así como también apóstol y Pastor General), estableció por medio de seleccionar a los miembros que le aconsejaban. (Pero veremos que la capacidad del gobierno del Consejo está aún en cuestión).

En este dispersado, es al revés. El Consejo designa al Presidente que, en la realidad y la práctica, es de hecho un Presidente que aconseja al Consejo (por un término de tres años) — haciéndolo, en efecto, un Presidente asesor reportándose al Consejo. (Estoy obligado a decir en el lenguaje de los que saben lo que esto significa para una organización: “Es tan malo, que no lo podrías imaginar”).

Este Consejo también designa a su Presidente. Verdaderamente, allí la cola mueve al “perro” y Dios está completamente excluido del proceso ya sea que estos líderes lo vean y lo crean o no. (Sería interesante notar una referencia bíblica en Filipenses 3:2 y Apocalipsis 22:15 acerca de falsos ministros).

El ministerio colectivo de este dispersado — más de 400 hombres, y referido como la Conferencia General de Ancianos — vota en todos los asuntos importantes de la iglesia, incluyendo aprobar presupuestos, cambiar doctrinas, establecer prioridades y, por supuesto, quién debe sentarse en el Consejo (también por términos de tres años ). Los Consejos nacionales en otros países son elegidos por los ministros locales de estos países. Es reportado extensamente que como el 25 por ciento o más de todos los hombres ordenados en ésta organización rechazan tomar parte en su gobierno porque ellos ven el proceso como algo político o simplemente no les importa. ¡Ellos ciertamente están correctos en lo anterior, pero tristemente no pueden ver entonces que Dios no podría estar ni remotamente en esto — y que ellos deberían salir! Estos hombres sin embargo parecen dispuestos a quedarse y enviar los diezmos de Dios a aquéllos que saben que están profundamente confundidos, manejados políticamente, terriblemente comprometidos doctrinalmente y divididos en un sinfín de formas — y que han rechazado la forma de gobierno de Dios. El efecto neto es que ellos permanecen y apoyan un sistema que saben que es políticamente corrupto y que está en bancarrota espiritualmente.

Por supuesto, el Consejo de esta organización ha encontrado una forma de justificar y excusar su gobierno quebrado y al revés. Aquí está cómo lo hacen. Ellos declaran diversamente, “estamos esperando a un Pastor Principal” o “la elección de Dios de un líder” o…“el hombre de Dios” y “nuestra forma de gobierno es sólo temporal” y “fuimos forzados a improvisar el gobierno”. El anterior presidente de esta organización me dijo personalmente estas mismas palabras en el 2003, y añadió un comentario al efecto de “nuestro gobierno realmente no trabaja” y “serviré tanto como ellos me lo permitan”. Él no negaría estas palabras.

Tristemente, este decente hombre fue repentinamente removido — ¡de hecho, lanzado! — del oficio en menos de dos años y dado a favor de un hombre más joven, “más progresivo”. No obstante, debido a que este nuevo hombre estaba en acuerdo general con los apóstatas, Pasadena lo seleccionó en 1993 para reemplazarme en Akron, Ohio cuando fui despedido por no estar dispuesto a aceptar lo que él abrazaba. Él había aceptado — ¡por su propia admisión pública y privada! — todas las ya conocidas falsas enseñanzas en la IDU hasta ese punto, incluyendo la trinidad del dios falso. ¡Tengo su sermón (es)! Por supuesto, en momentos previsibles, tales hombres a menudo “ven la luz” y se “recobran”.

Trágicamente, miles de hermanos parecen creer el pensamiento anterior y están esperando “en fe” para que Dios les muestre al “líder” que ha escogido para “unir a todo el pueblo de Dios”. Mientras tanto, el Consejo designa — y parece tolerar felizmente — a tales líderes casi apóstatas como el descrito arriba, ellos pueden decir que sólo “temporalmente” mantienen la casa ardiendo en fuego. No sólo el hombre que ellos imaginan nunca vendrá, sino que nunca seguirían a la clase de líder que ellos pretenden esperar, de cualquier forma, a menos que un gran milagro acompañe al “hombre de Dios”, — algo que Dios nunca ha hecho en las Escrituras o en ningún momento en la era del Nuevo Testamento después de una apostasía.

Resignación masiva hacia un “oficio” más bajo

Hubo un tiempo cuando cada ministro y anciano en la Iglesia de Dios Universal creyeron, o por lo menos parecían creer, que habían recibido su oficio dentro del Cuerpo de Cristo (I Corintios 12:18, 28) del mismo Jesucristo viviente.

Antes de la ordenación, extensas recomendaciones eran hechas (la forma para esto se examinará en un capítulo siguiente) y las aprobaciones tomaban lugar a través de un proceso que, otra vez, todos los ministros y ancianos parecieron entender. No había misterio. Cada vez que un hombre era ordenado o elevado a un rango de un oficio más alto, ese proceso comenzaba otra vez, con el conocimiento de que Cristo había hecho la decisión final. Una forma era sometida. La fe estaba implicada. Así era el gobierno de Dios.

En su comienzo, en un acto increíble de conformidad sin propósito y “efecto de ceguera”, cientos de ministros quienes comenzaron este dispersado, acordaron todos simultáneamente renunciar a sus oficios, sin importar el rango, y simplemente refiriéndose así mismos como “ancianos”. Esta designación ahora debía aplicarse igualmente a evangelistas, pastores, ancianos predicadores, ancianos locales y ancianos locales de la iglesia. Todos eran ahora simplemente ancianos, con su “designación de rango” completamente basada sobre lo que su función o asignación exacta sería dada en algún momento.

Increíblemente, evangelistas que lo fueron por décadas renunciaron sus oficios en un instante. Así lo hicieron los ministros de rango de Pastores a rangos similares. En otras palabras, estos hombres decidieron que, si ellos no estaban actualmente “evangelizando” o actualmente “pastoreando”, ellos ya no deberían ser considerados para tener este rango. No obstante en el pasado, siempre hubo pastores y evangelistas, casi siempre sirviendo en la Sede o en una oficina regional o dentro de los colegios, que tampoco hicieron estas cosas. Estos hombres nunca entraron y salieron de sus oficios — que quiere decir sus rangos — a causa de cambios de trabajo como si salieran de cajas de sorpresas. (De hecho, este fue el caso en numerosas ocasiones en la IDU con muchos de los hombres de alto rango ahora en los dispersados).

Debemos preguntar: ¿Estos hombres nunca creyeron que fue Jesucristo quién los había puesto en sus oficios? ¿Creyeron ellos que el Sr. Armstrong y otros no fueron guiados por Él, y cometieron un error de juicio al aprobar sus promociones al rango? Trágicamente, estos hombres olvidaron simplemente lo que significaban estos oficios — y que estos eran rangos dentro del gobierno de Dios. Ellos perdieron de vista el hecho de que no tenían el derecho de decidir en contra de la decisión de Cristo para que así todos pudieran ser “iguales”. Usted debe reconocer que la idea detrás de su decisión — y esto fue abiertamente declarado — era introducir una forma de gobierno democrático sobre la “iglesia”, dónde las decisiones fueran hechas por “un hombre, un voto”. La meta principal era atraer a tantos ancianos locales y ministros de la iglesia como fuera posible hacia su compañerismo con la promesa de que — desde evangelistas hasta ancianos locales de la iglesia — todos llevarían el mismo peso sobre los asuntos de la Iglesia.

En este respecto, usted necesita preguntarse a sí mismo si los ministros de Jesucristo pueden por su propia autoridad reducir el oficio a uno más bajo dado a ellos por la Cabeza de la Iglesia. Debemos preguntar: ¿Podría promoverse un hombre a sí mismo a un oficio más alto? ¡Claro que no! Entonces ¿cómo pueden tantos creerse a sí mismos autorizados a reducir sus oficios?

Un inserto del Sr. Armstrong

Lo que acabamos de describir demanda un inserto al capítulo. Aunque generalmente estaremos citando al Sr. Armstrong mucho más extensamente después, necesitamos permitirle, como el único que firmó sus certificados de ordenación, que trate lo que todos los ministros de alto rango hicieron en su acción masiva en el dispersado más grande.

Esta no fue la primera vez que había surgido la pregunta acerca de si hay una diferencia entre rango y función dentro de los oficios del ministerio del Nuevo Testamento. Este problema surgió a mediados de los 1970s en los “años liberales”, y el Sr. Armstrong lo enfocó. ¡Él no dejó duda de que los varios rangos del ministerio eran de hecho, RANGOS — OFICIOS específicos! La designación de un hombre no se movía con su función, deber, responsabilidad o asignación particular de trabajo dada en algún momento. ¡Cuándo el hombre era ordenado a cierto oficio, ese era su RANGO en el ministerio de Cristo, y este no cambiaba!

Usted ahora leerá lo que el Sr. Armstrong escribió a todo el ministerio en 1979 acerca de este asunto. Tenga presente que virtualmente todos, cada uno, de los ministros de alto rango quienes se redujeron a sí mismos a “ancianos” en esta organización en 1995 habrían recibido el Reporte del Pastor General explicando lo que usted está a punto de leer. Advierta el título preciso del artículo (al final) escrito al ministerio, y tome nota especial de la última oración, todas las mayúsculas son dadas por el Sr. Armstrong para énfasis:

“Espero que se entienda que la designación de ordenación como Evangelista, Pastor, etc., se refiere — y siempre se ha referido — a rango [énfasis de él], más que una asignación o actividad.

“Hasta el momento no recuerdo a nadie que ha mantenido el rango de Evangelista que se haya dedicado a sí mismo a tener campañas evangélicas — predicando regularmente a audiencias públicas en la proclamación del Mensaje del Evangelio al mundo.

“La excepción más cercana a eso, que ahora recuerde, es que el Sr. Rod Meredith tuvo dos o tres campañas, con público invitado, en Inglaterra hace más de veinte años. Mi hijo Garner Ted tuvo una campaña breve de dos o tres noches en un número de ocasiones, llevando algunos cantantes, MC., etc., El también tuvo una campaña evangélica de algunas semanas en Springfield, Missouri, a finales de los 50s. Otros pocos con rango de Evangelista han mantenido pocas campañas ocasionales de una o dos noches.

“Pero ninguno ha estado ocupado regularmente en mantener campañas evangélicas predicando al público de afuera.

“Por años el Sr. Norman Smith, de rango Evangelista, estuvo ocupado en la supervisión de la producción de la radio y televisión. Por años Al Portune estuvo ocupado en la Oficina de Negocios, manejando las finanzas. Por años el Sr. Les McCullough, de rango Evangelista, estuvo en el cargo ejecutivo de los campos de Big Sandy del Colegio Ambassador. Por años el Sr. Raymond McNair estuvo ocupado como Canciller representante del Colegio Ambassador en Inglaterra, como lo está ahora en el campo de Pasadena. Y así con los demás — ninguno ha estado ocupado en evangelizar al mundo exterior, aunque muchos han hablado más o menos con frecuencia, en los sábados, a nuestras propias congregaciones.

“En I Corintios 12, las varias funciones en la organización de la Iglesia son explicadas. ‘Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo’ (ver. 5). Administraciones diferentes requieren administradores — y eso está listado primero en la designación de deberes dentro de la Iglesia organizada. La mayoría de nuestros administradores han sido establecidos como evangelistas.

“Siguiente ’Y hay diversidad de operaciones‘(ver. 6). Esto puede incluir a todas las otras operaciones especialmente designadas dentro de la Iglesia, dedicadas de tiempo completo (no necesariamente legos). Para estas variadas funciones en una Obra unida, organizada, y cohesiva, Dios ha dado varios dones espirituales — repartiéndolos a cada uno como DIOS quiere.

“Entonces, en el mismo capítulo, Dios ha puesto en la Iglesia, apóstoles, profetas, maestros…gobiernos. En Efesios 4 esto está amplificado un poco más allá: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros. Es aparente que se intenta que sean rangos, más que ocupaciones definidas. ¡Y ESA ES LA FORMA QUE DIOS HA PUESTO EN SU IGLESIA HOY!

“El rango de Evangelista es una designación de rango — un área de operación”, Reporte del Pastor General, 24 de octubre de 1979

Sólo hay dos explicaciones posibles de por qué muchos de los ministros de alto rango no siguieron esta instrucción. Ellos la olvidaron — o se rebelaron en contra de ésta. Podemos naturalmente preguntarnos si todos ellos podrían haber olvidado al unísono tal entendimiento — y reglamento oficial. Si sólo uno o unos pocos hubieran recordado la enseñanza del Sr. Armstrong, ¿no le habrían recordado a los otros lo que ellos estaban haciendo?

¡Resignación voluntaria!

Entienda esto. Por alguna de estas dos razones, estos hombres renunciaron voluntariamente a sus oficios designados en el Cuerpo de Cristo. No se confunda acerca del rango actual de todos los ministros de alto rango en el dispersado más grande. ¡Estos hombres formalmente renunciaron a sus oficios más altos en la IDU hace muchos años! Aunque engañados, ellos escogieron hacer lo que hicieron. Peor, esta decisión en sí misma formalmente DESCALIFICA a estos hombres de mantener sus antiguos oficios y, cuando es verdaderamente comprendido, del ministerio completamente. Ellos han rechazado directamente el lugar dónde Cristo los colocó en su Cuerpo (I Corintios 12:18). ¿Piensa usted que Él podría aún utilizar — trabajar por medio de — tales hombres?

Considere. Cuándo los hombres hacen esto por cualquier razón, no pueden decidir más tarde por su propia voluntad — aunque debería llegar a ser deseable — que sus acciones fueron equivocadas y entonces reinstalarse a sí mismos. Bajo ninguna circunstancia la Biblia jamás permite a los hombres reinstalarse a sí mismos al ministerio ya sea por exclusión involuntaria o por resignación.

Establezcamos esto claramente: Después de haber rechazado, y por muchos años ahora, el llamamiento de Jesucristo a un oficio, tales hombres están oficialmente descalificados de ese oficio hasta que, bajo un arrepentimiento sincero, ellos sean formalmente reintegrados — ¡Que significa oficialmente! — por la más alta verdadera autoridad en dondequiera que el gobierno de Dios esté. ¡Riendo y mofándose como seguramente estarán con esta explicación, estos hombres de alto rango han dejado al por mayor el ministerio! ¡Ellos simplemente ya no son verdaderos ministros — punto! Estos hombres no son en ningún sentido ministros de Cristo, no más de lo que están “unidos”.

Sobre la base de lo que usted acaba de leer en esta sección, ¿puede comenzar a entender más como no podría ser posible que Dios dirigiera un gobierno formado por hombres cuya primera acción fue rechazar los oficios en los cuáles Cristo los había colocado?

Conforme lea la próxima sección, manténgase preguntando a sí mismo como una organización de más de diez años podría estar tan perdida en tal laberinto de ignorancia.

Por su propia admisión

Por lo menos esta organización ha sido “honesta” acerca de la forma de gobierno Frankenstein que ha creado. El periódico de su Iglesia de enero del 2006 contenía un artículo titulado “La función del Presidente en áreas internacionales”. El artículo abrió con una declaración que el Consejo obtuvo al encuestar a los ministros en las áreas internacionales acerca de su punto de vista de la función del Presidente. ¡En práctica realidad, esto significa que el “perro” consultó con su “cola” y le pidió instrucción — e incluso permiso — para cómo moverla!

El artículo se refirió a un miembro del Consejo de Ancianos que declaró, “…las respuestas a la encuesta fueron en una dirección diferente de lo que estaba anticipado y aún abrieron más temas fundamentales para discusión”. Se informó que este miembro del Consejo le escribió al presidente que “la confusión ‘…en las áreas internacionales con respecto a la función del Presidente es para algunos mucha… debido a la falta de claridad con respecto a como el Consejo y el Presidente deben funcionar”. Increíblemente, nadie se dio cuenta de que se le había dado una voz a la naturaleza humana.

El artículo continuó con el mismo hombre pidiendo al resto del Consejo “considerar algunas preguntas acerca de esos conceptos establecidos. ¿Qué es la Iglesia de Dios […]? ¿Somos meramente una asociación de entidades independientes alrededor del mundo sin ninguna administración general global? ¿Estamos atados por ciertas doctrinas o políticas, pero no por una administración común?.. ¿La Iglesia de Dios trasciende fronteras nacionales y documentos legales? ¿Son los Consejos Nacionales la suprema autoridad administrativa para cada área? o ¿reconocen una autoridad sobre ellos? Si es así, ¿Esa autoridad es el Consejo de Ancianos?

Aunque esta organización hace mucho tiempo publicó un “documento de estudio” sobre este aspecto de su gobierno, el artículo continuó con el Consejo ahora “señalando que tenemos un vocabulario común, pero a menudo no tenemos definiciones comunes para nuestras palabras. Por ejemplo, ¿Cuál es el significado de ‘gobernar’, ‘administrar’, ‘asociación’, ‘micro-administración’, etc.?”

El artículo también mencionó a otro miembro del Consejo — esto es casi increíble para informarlo — quién reporta el artículo, “declaró que el temor que tienen algunas áreas internacionales, basado en la historia y la experiencia, es que el ‘brazo fuerte de la sede’ tratará de tomar control. El dijo que es importante coordinarse con las áreas internacionales, no controlarlas”.

¡¡¿Qué?!!

Sin embargo por asombroso que esto es, lo que podría ser lo peor de este artículo es dejado hasta último. El Presidente del Consejo dijo: “Hay preguntas fundamentales acerca de lo qué es el liderazgo, qué es autoridad y quién la tiene”. ¡Absolutamente increíble! Uno podría preguntarse ¿cómo es que tantos pueden seguir a tales líderes, y por más de diez años? Estoy obligado a repetir, “es tan malo, que no lo podrías imaginar”.

Pero hay más.

No es de extrañar…

No es de extrañar que esta organización se refiera a su “capital” como la “oficina matriz” en lugar de sede. No es de extrañar que usualmente envíe cartas mensuales a su membresía firmada por dos hombres — el líder del Consejo y el Presidente, ambos quienes también meramente se consideran a sí mismos ancianos.

No es de extrañar que esta organización se llame “una Asociación Internacional” — porque sus líderes y ministerio ya no entienden quién o qué es la Iglesia y el Cuerpo de Cristo, y que Cristo planeo que su Iglesia fuera mucho más que una mera “asociación” (el Sr. Armstrong advirtió en contra de esta clase de afiliación humana). Subsecuentemente como subproducto natural de tan espectacular y catastrófica pérdida colectiva de memoria, no es de extrañar que el liderazgo en ésta organización ya no puede reconocer la necesidad del modelo del gobierno de Dios — ni siquiera cual era ese modelo.

No es de extrañar que se permitieran directivas congregacionales locales desde el principio, aunque la oficina matriz fue forzada a quebrar esta promesa porque enfrentaban demasiado esta clase de gobierno caótico a nivel local que ellos querían evitarlo para su “oficina matriz”. No es de extrañar que los pastores locales algunas veces les permitan a los adolescentes y a otros no calificados a hablar desde el púlpito, a niños pequeños a levantar las ofrendas en los Días Santos (“pensando que es lindo”), y hacer otras cosas reservadas para los diáconos y lideres con deberes asignados. (Ellos han olvidado que esto fue lo que los apóstatas les enseñaron, romper la “decencia y el orden” — y la tradición establecida — con estas ideas). No es de extrañar que el verdadero evangelio — un mensaje acerca del venidero GOBIERNO de Dios que regirá al mundo — haya sido rechazado por este grupo a favor de un evangelio reflejando el evangelio del mundo acerca de “Jesús” y su “perdón”.

No es de extrañar que los ministros hagan encuestas en ciertas congregaciones locales para ver si las personas prefieren una oración de apertura antes o después de los himnos que abren el servicio — o si las personas no la quieren. No es de extrañar que el dirigirse o referirse a los ministros y a otros oficios como “señor” ha desaparecido en mucho del dispersado más grande. (La evidente desaparición del respeto por los oficios de Dios es también visible en virtualmente todos los otros dispersados y las ramificaciones).

Otra vez, no es de extrañar que su Consejo públicamente declare que aún “no es claro” — y esto es hecho al parecer sin ninguna vergüenza — cómo los respectivos consejos locales de otras naciones deberían informar al Presidente o al Consejo en la oficina matriz. No es de extrañar que este grupo, con más de diez años, esté aún estudiando como interactúa el Presidente con el Consejo.

Estos “no es de extrañar” podrían continuar y continuar, porque es mucho más lo que está equivocado en la atroz estructura gubernamental de esta organización. De hecho, esta organización es mejor descrita como una tierra de crianza — una escuela de entrenamiento virtual — para oportunistas, escaladores y aquellos para quienes los pensamientos políticos vienen naturalmente. Aunque existe una tentación de continuar, aún la descripción de este grupo debe tener un límite.

Una amonestación final: la imitación que está sucediendo en el nombre del “gobierno” y que está siendo perpetrada por los líderes de esta organización permanece igualmente en su membresía. La casa matriz no podría obtener la primera base si los hermanos no estuvieran enviando los diezmos y ofrendas para darle poder. El fraude, espiritual o de cualquier otro, con frecuencia involucra conspiradores, y los líderes de esta organización tienen a miles.

Sin embargo, armados con el conocimiento correcto, los individuos pueden escoger ser diferentes.

El gran dispersado pentecostal

Clamando ser la “rama viviente” de la Iglesia de Dios, el segundo dispersado más grande, formado a principios de 1993, también consiste de miles de personas. Habiendo experimentado un cambio de nombre en 1998, este es aún dirigido por un autoproclamado “evangelista sénior” quien constantemente habla de haber estado “miles de horas con el Sr. Armstrong”. Esta organización no practica los mismos errores de gobierno como aquéllos descritos en la organización más grande. Sus errores son diferentes y más fácilmente resumidos, pero son también varios y gravemente equivocados.

Es importante comprender que Satanás siempre ha estado dispuesto a permitir que las iglesias de este mundo enseñen diferentes clases de errores. Contrario a Dios, él no requiere uniformidad entre sus seguidores. Él sabe que el error es error — herejía es herejía — falsa enseñanza es falsa enseñanza — y que esto cumple su propósito en toda forma. La meta del diablo ha sido consistente — destruir el gobierno de Dios, y él está más que feliz de ofrecer al pueblo de Dios una variedad de modelos equivocados de los cuáles pueden escoger para lograr su fin. Ultimadamente, ninguna forma de gobierno equivocado es mejor o peor que la otra.

Una nota adicional es importante aquí con respecto a este dispersado y al dispersado más grande, descrito arriba. Estos dispersados calladamente están manteniendo reuniones para expresar su propósito de una eventual UNIFICACIÓN. Mientras que la mayoría de la membresía en ambos no está consciente de esto, muchos saben de este proceso. Ha habido reuniones involucrando a ambos grupos, formales e informales, llevadas a cabo en diferentes niveles y en diferentes lugares, incluyendo la sede “viviente”. Se reporta que detalles de liderazgo son el punto central. Pero, debido a la “flexibilidad”, las diferencias en gobierno — así como también otras doctrinas — se evaporarán con el tiempo. Estos hechos casi ciertamente serán negados, como lo fueron en 1998 cuando yo presencié lo mismo.

¿Uno o tres?

Primero, esta organización ha cambiado el modelo bíblico de los oficios una vez practicado en la Iglesia de Dios Universal, y ha introducido nuevos títulos, entre otros errores.

El Sr. Armstrong explicó que hay tres clases de ancianos (esto será claramente entendido más tarde) y la mayoría de los lectores están familiarizados con ellos. Estas tres categorías funcionaban en tres oficios: Anciano Predicador, Anciano Local (aquéllos en el ministerio de tiempo completo) y Anciano Local de la Iglesia (ancianos quienes no son de tiempo completo). El líder de este dispersado ha eliminado éstas tres designaciones — tres oficios — y los ha unido en un sólo oficio, que es simplemente “anciano”. Él clama que el Sr. Armstrong creó el oficio de Anciano Predicador para “satisfacer la mesa directiva aspirante” en los 1950s. Esto es claramente falso, así como tonto, y usted verá la propia descripción del Sr. Armstrong de como este oficio bíblico corresponde al ministerio jerárquico de Cristo.

Con el cambio de este líder, no sólo toda la distinción entre estos tres oficios se perdió, sino que el oficio y rango de Pastor — que es de los ministros de más alto rango bajo evangelistas — es disminuido significativamente. La experiencia, importancia — y el nivel de señoría y respeto — que este rango una vez representó en la estructura de Dios desaparece en gran parte con este sistema. En la aplicación práctica, esta organización rutinariamente asciende a hombres (a veces también a hombres jóvenes) de mínimo entrenamiento y experiencia al “rango de Pastor”. Por supuesto, y esto es un verdadero problema, tales promociones trabajan de maravilla en impactar a ministros más jóvenes y sin experiencia. Esta modificación también sirve para crear automáticamente un ambiente que es más político. Los hombres inexpertos ordenados y elevados a este oficio naturalmente sentirán que han subido rápidamente a un oficio más alto. ¡Se sentirán así mismos que han “arribado” — en otras palabras que han “crecido espiritualmente” a una “velocidad excepcional”!

Se han ido y han sido olvidadas las amonestaciones de suma importancia de I Timoteo 3:6 (no ordenar neófitos o el orgullo los elevará) y 5:22 (evitar repentinas ordenaciones, donde la enseñanza apropiada y la examinación son obviamente carentes).

Más obvio, sin embargo, es el hecho básico que los tres oficios de Dios, una vez mantenidos por muchos cientos de hombres cuando la Iglesia estaba en el carril, han sido lanzados por la ventana en la estructura ministerial de esta organización. (Muchos podrán recordar que los ancianos locales — aquellos de tiempo completo — fueron siempre considerados de más grande oficio que los ancianos locales de la Iglesia)

Un nuevo oficio “presidiendo”

Reconozca que este cambio fue unilateralmente instituido por un hombre que también ha creado un nuevo título nuevo para sí mismo — Evangelista Presidiendo. (Preguntaremos momentáneamente si de hecho él toma un nivel muy diferente y más alto de autoridad que el de evangelista.)

El Sr. Armstrong nunca se refirió a él mismo o a alguien más por este título. Sabíamos que era el apóstol de Cristo, y él nunca se refirió a sí mismo como “presidiendo”. También, entendimos que él era el Pastor General porque él supervisaba todas las congregaciones, y se refirió a sí mismo como tal. Y, por supuesto, él era el Presidente y Director general de la Iglesia de Dios Universal, así como el Presidente de su Mesa Directiva Corporativa.

No sólo el Sr. Armstrong nunca dio esta designación o usó este término, tampoco lo hace la Biblia. Es mera invención humana, y rompe con el claro entendimiento de los evangelistas como el tercer oficio dentro del Cuerpo de Cristo, y así uno que no presidiría, y nunca podría “presidir” sobre la Iglesia en total. Muchos no comprenden que el Sr. Armstrong pensó haber estado dirigiendo a la Iglesia como un evangelista por 19 años — desde el otoño de 1933 al otoño de 1952 — hasta que reconoció que era un pensamiento errado, y Dios le reveló como debía ser corregido. Esta historia comenzará a ser entendida en el Capítulo Cinco, pero será más ampliamente explicada en un capítulo siguiente.

Al igual que con el dispersado más grande, y directamente relacionado al título humanamente ideado que él ha tomado, este líder estableció un Consejo de Ancianos. Él también omitió la palabra “asesor” de su descripción. Obviamente, a causa de que él ya no entiende o mantiene otros elementos del gobierno de Dios practicados en el pasado, no tuvo dificultad en hacer este cambio. Cuando me senté en su Consejo (por cerca de cuatro años antes del comienzo de la IDR), le pregunté en su primera junta, porque no utilizó la palabra asesor. Él explicó que “él era parte del Consejo” y que debería ser considerado “sólo uno de los hombres en este”. Esta fue su explicación.

Cómo aquéllos del dispersado más grande, el ministerio de ésta organización “viviente” buscó la otra forma y permitió todos estos cambios. Ellos nunca debieron haber aceptado alteraciones en el gobierno de Dios, que en realidad recibieron con los brazos abiertos.

“Restaurando la cristiandad apostólica”

Antes de continuar, también al igual que con los líderes del dispersado más grande, reconozca que el líder de esta organización ya no cree que el Sr. Armstrong fue el final Elías profetizado a venir y a “restaurar todas las cosas” (Mateo 17:11) a la Iglesia de Dios antes del regreso de Cristo (Mal. 4:5-6) — ¡Incluyendo el gobierno de Dios! Este error colosal prepara el camino para un sinfín de problemas conectados, en los líderes que rechazan el entendimiento de este cumplimiento — y lo que esto significa para la Iglesia. Veamos cómo esto ha afectado el pensamiento de este líder, y lo que tiene que ver con el gobierno en el segundo dispersado más grande.

Muchos recordarán que el Sr. Armstrong repitió una y otra vez, y en la INTRODUCCIÓN se citaron varios ejemplos de que Dios lo levantó para restaurar el gobierno de Dios en la Iglesia quizá más que por alguna otra razón (excepto, y de igual importancia, para restaurar el verdadero evangelio, también completamente acerca del gobierno de Dios). Por supuesto, el Sr. Armstrong, como el Elías final, restauró muchas grandes verdades a la Iglesia de Dios, pero él creía que la verdad acerca de gobierno y del verdadero evangelio era lo más importante — y también lo dijo mucho más de una vez.

Aquí está lo que ha sucedido en este dispersado. Su líder y sus tenientes se apoderaron de la idea de repetir constantemente y enfatizar el tema de “restaurar la cristiandad apostólica”. Al hacer esto, este hombre no sólo afirma lo que muchos saben que es su deseo privado de ser el Elías, sino que él está declarando directamente que cree que el Sr. Armstrong fracasó en “restaurar la cristiandad apostólica”.

¿Ha reconocido esto? ¿Ha comprendido su significado — lo que esto quiere decir?

Aquí está otro problema con esto: Como un evangelista, este hombre se ve a sí mismo como escogido y guiado para “restaurar la cristiandad apostólica” — en otras palabras, el estilo de vida enseñado primero por los APÓSTOLES — a la Iglesia. Aquí está la increíble ironía en esto. ¡Él está diciendo que el hombre que fue un apóstol — el Sr. Armstrong — aparentemente nunca hizo esto, pero él como evangelista, lo hará! Tome nota especial que este hombre ha ligado su punto de vista de lo que él ve como la “restauración” a un énfasis para realizar “milagros” y demostrar “gran poder”, como el Elías original, así que él puede “sacudir a las naciones”. Por supuesto semejante a Simón el Mago en Hechos 8, aunque este líder ha llegado a estar obsesionado con tales dones, les digo con la autoridad de Dios que no le será dado este poder — por lo menos no por el verdadero Dios.

El entendimiento de los milagros verdaderos y falsos será cubierto en más grande detalle, y en un fascinante contexto, en el Capítulo Dieciocho. Sin embargo, usted querrá escuchar cuidadosamente mi serie de sermones de tres partes “Entendiendo señales, maravillas y milagros” — ¡Verdaderos y falsos! Usted quedará impactado al saber lo que está en juego dentro de este tema. Usted también entenderá que los milagros e incluso milagros especiales son parte de las señales y maravillas que son las “señales de un APÓSTOL” — no de un evangelista trabajando sin la autoridad de un apóstol.

“Otro evangelio” — ¡Y una maldición!

Debemos preguntar: ¿Es realmente de extrañar que este “evangelista sénior” pueda pervertir los oficios del Nuevo Testamento del ministerio de Cristo, e inventar para sí mismo un nuevo título — o alterar el nombre del Consejo Asesor de Ancianos? ¡Claro que no! No es posible que él crea que el Sr. Armstrong restauró el gobierno de Dios a la Iglesia más que creer que el Sr. Armstrong restauró el verdadero evangelio a la Iglesia. Esto es porque este hombre también ha pervertido esta titánica verdad a favor de “otro evangelio” (II Cor. 11:3-4). Como el dispersado más grande, él ha virado a medio camino a la aceptación del enfoque del mundo sobre el Mensajero (en efecto, cuando es bien entendido, en “otro Jesús”) en lugar de su MENSAJE. Este grupo, otra vez al igual que el más grande, también lista el perdón de Cristo por los pecados como el primer elemento del evangelio. El lector debe tomar un momento para leer y estar sobrio acerca de lo qué Pablo dijo de la doble maldición relacionada a esto en Gálatas 1:6-9. En pérdidas de proporción asombrosa, más del 70 por ciento del ministerio original de este dispersado ha dejado la organización (por varias razones), jubilación o muerte — a menudo repentina o trágicamente — desde 1995, pero la mayoría desde finales de 1998, y en el 2004 y después se ha presenciado una aceleración dramática.

El tiempo demostrará que Gálatas 1:6-9 revela este proceso y otros problemas peores que sucederán — lejos de estar terminados en este dispersado. De hecho, a medida que esta maldición tome más y más grande efecto en los grandes dispersados (y cualquier otro que adopte este falso evangelio), sus problemas continuarán aumentando en un paralelo e intensidad conmensurada.

Usted debe entender la razón por la que Dios coloca una doble maldición sobre aquéllos que pervierten la verdad del evangelio. (Pregunte: ¿Cuántas otras doctrinas están aún conectadas a una maldición?) ¡Es porque el evangelio es sólo acerca del venidero gobierno de Dios que regirá al mundo!

¡Dios no quiere este mensaje pervertido acerca del gobierno ante todas las naciones más de lo que quiere Su gobierno pervertido en la Iglesia! ¡Ay de aquéllos que lo perviertan!

¡Cuán irónico es esto y cuántos otros dispersados felizmente ponen a Cristo dónde Él no está y no quiere estar — como parte del evangelio! ¡Aún más, ellos se niegan a reconocer dónde Él debe estar e instruir que Él es — la Cabeza de su único, gobierno indiviso!

¿Pero cuántos verán aquí el cuadro más completo y más grande? ¿Cuántos serán capaces de conectar todos estos diferentes elementos por encima del pensamiento del líder? — ¿y los frutos de la organización? ¿Cuántos estarán enardecidos de tan terrible enfoque sobre sí mismo y de la sutil — pero clara — denigración del verdadero cumplimiento del Sr. Armstrong y la restauración de muchas doctrinas vitales? ¿Cuántos verán porque este hombre libremente cambia cualquier número de otras doctrinas? ¿Cuántos conectarán los puntos de porqué él siente que establecer la forma correcta de gobierno en la Iglesia es su función y no del Sr. Armstrong?

¿Cuál oficio?

Hay evidencia más allá del deseo de este líder de elevarse así mismo, y esto llegará a ser más evidente cuando examinemos los deberes de un apóstol en el Capítulo Doce. A pesar de la apariencia de “rebajarse” así mismo en el Consejo de su organización, este hombre de hecho se ha elevado así mismo al tomar casi cada responsabilidad — ¡por lo menos siete! — que son exclusivamente dadas y designadas como funciones únicamente al oficio más alto en el ministerio de Cristo. Los miembros y ministros de esta organización al leer esto querrán enfocarse en los deberes de este más alto oficio con el líder en mente, también en el Capítulo Nueve, el cuál explicará lo que la biblia enseña, y lo que el Sr. Armstrong enseñó, acerca de los rangos y deberes de los evangelistas. El Capítulo Trece también enfocará a los falsos profetas con más detalle.

¡Si hay honestidad con los hechos que serán presentados, estos lectores serán dejados con la pregunta de si su líder es un falso apóstol! Por supuesto, este líder no clama en realidad tener el rango más alto. Sin embargo, debemos preguntar si eso cambia la verdad — el efecto neto — de sus acciones.

Sé que esta es la pregunta más seria — de hecho, ¿Cuántas podrían ser más serias? — pero usted será el juez en los capítulos posteriores si los hechos han sido honestamente presentados, cuando esto sea cubierto en más grande detalle. Por ejemplo, el líder del siguiente dispersado que será discutido toma por lo menos una docena de títulos que le pertenecen sólo a Cristo o al Padre. Mientras él ciertamente no se refiere a sí mismo como Dios o Cristo, ni siquiera piensa de sí mismo que está haciendo algo malo, él no es menos que un falso Cristo. También veremos cómo esto es verdad.

Esto introduce la siguiente sección acerca del dispersado que este hombre dirige.

El dispersado del falso (Ese) profeta

Esta sección no necesita ser extensa, porque he escrito todo un libro (de 130 páginas) describiendo la interminable corriente de errores (generalmente conteniendo supuesta “nueva revelación”) prácticamente proviniendo del líder de esta organización, incluyendo los que están implicados en como debe ser gobernada la Iglesia de Dios. Aunque la mayoría sabe que Dios no podría estar trabajando con el alto liderazgo de esta iglesia, la cual comenzó a finales de 1989, otros menos familiarizados con este dispersado grande querrán leer mi libro ¿Está vivo “ESE PROFETA” hoy? — El surgimiento de falsos profetas. Pero no importa su contacto o familiaridad con esta organización, usted se beneficiará de los principios discutidos que nadie más está explicando.

El líder de esta organización clama ser un profeta — de hecho, “Ese Profeta” de Deuteronomio 18:15. Pero la Biblia enseña, y esto se aclarará en el Capítulo Nueve, que nadie puede tener el oficio de profeta a menos que haya un apóstol vivo a quién él se pueda reportar. También, un profeta nunca puede dirigir la Iglesia, porque este rango no es y nunca ha sido, un oficio administrativo, ni siquiera alguien implicado en predicar y enseñar en general. Otra vez, esto será hecho claro.

Antes de continuar, es importante notar que hay también varias ramificaciones dirigidas por hombres clamando ser profetas. Y están apareciendo más. Observe, sin embargo, que estos “profetas” trabajan todos en oposición al otro, cada uno ofreciendo diferentes “percepciones” y teorías proféticas. Es suficiente decir tocante a tales hombres, que no pueden ser verdaderos profetas. Cada uno de ellos es falso. Pero el problema es mucho más serio con el líder que clama ser “Ese Profeta”, porque la verdadera identidad de Ese Profeta es Jesucristo. El libro mencionado arriba concluyentemente lo prueba — y el Sr. Armstrong también fue consistente en esto.

Mencioné anteriormente que este hombre tomó tal vez una docena de títulos y oficios diferentes que se aplican únicamente al Padre o a Cristo (él toma más de 30 títulos en total). Esto es completamente una blasfemia y un grado de idolatría en el más alto nivel. Este hombre es peor que un falso profeta, e incluso un falso apóstol. Por tomar sólo el titulo de Cristo, sin mencionar que ha tomado por lo menos una docena de títulos divinos, tal líder se ha hecho así mismo un FALSO CRISTO en el sentido más completo.

¡Cuándo es presentado cuidadosamente con los hechos que tracé en el libro mencionado anteriormente, ninguna persona que sea seria creería que tal hombre tiene algo que ver con el gobierno de Dios — y no deberían seguirlo ni a la cocina, mucho menos al REINO DE DIOS!

Vale notar — y esto es importante con respecto a esta organización — que el verdadero gobierno de Dios es benévolo, bondadoso y es una maravillosa bendición para las personas que sirven bajo el (y claro, otra vez se entiende que no es perfecto, y que hay errores cometidos por cada ser humano dentro de este). Pero el tipo de gobierno practicado dentro de esta extraña organización — y ellos toman especial orgullo en describirse así mismos como que “tienen el gobierno de Dios” — es tan dictatorial, brutal y déspota que cualquier observador honesto no podría diferenciarlo de las peores formas de tiranía. Los apóstatas de la IDU probaron que se requiere mucho más que la apariencia y el modelo visible para que el gobierno de Dios esté presente.

Verdaderamente, y esto es difícil de decir, las personas allí estarían mejor bajo cualquiera de los dos grupos ya descritos que permanecer siquiera por cinco minutos más bajo el muy obvio error y el liderazgo demoniacamente inspirado de esta organización.

El dispersado intelectual con “visión”

En 1998, aproximadamente 1,500 a 2,000 personas partieron del dispersado más grande y formaron su propia nueva organización bajo un evangelista más nuevo de la Iglesia de Dios Universal (posterior a 1986). Copiando a las iglesias del mundo, que se ven a sí mismas como que tienen un lugar en una de las muchas “comunidades” dentro de cierta clase deforme del supuesto cuerpo de Cristo, este grupo escogió llamarse así mismo “Una Comunidad Internacional” de creyentes, un término evangélico popular hoy.

El líder de esta organización guió la separación de aquéllos que le siguieron básicamente bajo el siguiente escenario: El dispersado más grande lo había elegido dos veces como su Presidente como a ocho meses de su primer año de operación. Sin embargo, el Consejo de Ancianos posteriormente decidió que era tiempo para un cambio. Este hombre casi inmediatamente se lanzó a la acción, y aquí está lo que sucedió.

Este “evangelista” simultáneamente llegó a lo que equivalía a dos conclusiones opuestas. Como “ganador” de dos elecciones separadas, sentía que eso significaba que él era el ganador de Dios y que él había sido seleccionado para ser “líder de la iglesia”. No obstante, y aquí está el problema, él simultáneamente creía que debía “arrepentirse” de haber participado en tal proceso político. Esto significaba que tenía que “arrepentirse” de haber tomado parte en estas elecciones, pero de hecho aceptaba que Dios lo había revelado a él a través de su inicial instalación nacida de rebelión — ¡Votando! — y que debería salir por sí mismo como el nuevo líder de la Iglesia. ¡Increíble! (es entendido que había un par de diferencias detrás de la división entre los grupos) Y debe ser entendido también que su organización ha olvidado otras numerosas verdaderas doctrinas).

La descripción del gobierno en este grupo también puede ser relativamente corta a causa de que sus errores son similares al segundo grupo ya mencionado. El evangelista “intelectual” dirigiendo este dispersado también ha tomado muchos de los deberes designados para ser llevados a cabo únicamente por los apóstoles. La membresía debería también cuidadosamente examinar los hechos presentados en los Capítulos Nueve y Doce.

La pequeña astilla al revés

Cuando la organización de 1993 eventualmente se dividió a finales de 1998 la mayoría formó lo que ahora es el dispersado “viviente”, después, varios grupos más pequeños (astillas) se formaron de aproximadamente el 20 por ciento que había quedado. Mientras cada uno de estos diminutos grupos tiene su propia historia, uno se destacó por haber inventado una nueva clase de confusión, no vista previamente después de la apostasía.

Una de las astillas que surgió, eventualmente llegó a convencerse de que era dirigida por su propio “evangelista”. Aquí está lo que sucedió: A principios del 2005, varios ancianos y un pastor se reunieron con otro que se pensaba ser el pastor en su grupo y lo “elevaron” como “evangelista”. Aunque sincero, este hombre fue entrenado casi exclusivamente para un propósito diferente, y prácticamente no poseía experiencia ni entrenamiento de ninguna clase en el ministerio. (Él ni siquiera era un anciano en la Iglesia de Dios Universal, no obstante fue ordenado después tres veces en dos organizaciones).

Por supuesto, la idea de que esta “ordenación a evangelista” pudiera ser válida es extremadamente ridícula para cualquiera remotamente familiarizado con la verdad de la Biblia. Sin embargo, esto no detuvo al grupo de “investigar” las Escrituras hasta que ellos supuestamente “descubrieron” que los apóstoles Pablo y Bernabé parecían haber sido ordenados como apóstoles por la autoridad de hombres de más bajo rango quienes eran sólo “profetas y maestros” (Hechos 13:1-3). He leído su explicación, y en lo mejor está equivocada, en lo peor, es lastimosa y cómica. Pero es así como esta organización continuamente presenta sus referencias torcidas y vergonzosas de tal pensamiento, como una evidencia de la habilidad de “crecer más allá que el Sr. Armstrong” — y ellos ofrecen muchos casos con diferentes enseñanzas — (además tal “crecimiento” es representado como un mandamiento para los cristianos).

No hay espacio aquí para explicar las verdaderas circunstancias de Hechos 13, pero el mismo Sr. Armstrong aclarará lo que realmente sucedió en el Capítulo Nueve cuando Pablo y Bernabé fueron ordenados — en otras palabras, bajo quién y bajo que autoridad sucedió.

Para su propio crédito, este pequeño grupo está por lo menos tratando de hacer cierta clase de diminuta “obra”. Yo conozco a estos hombres, y ellos son sinceros pero, como diría el Sr. Armstrong, “¡Están sinceramente equivocados!” Espero que con el tiempo sea evidente para algunos más en este grupo, que esta “ordenación” fue falsa y su “obra” ha sido de hombres.

En todo caso, cuando alguien que ni siquiera es ordenado ministro apropiadamente, por no decir evangelista, y que toma por sí mismo responsabilidades designadas a los apóstoles, el problema es sólo más complejo. Tales esfuerzos para hacer la Obra son aún falsos, son contrarios a los caminos que el gobierno de Dios opera, y no son guiados por Jesucristo.

Otra astilla con un “Evangelista”

Una astilla más reciente también dirigida por un hombre ordenado evangelista a principio de los 50s, apareció a principios del 2004, y varios cientos de personas rápidamente se asociaron con este a causa de su nombre. Esta pequeña organización presenta un problema de gobierno diferente y único, relacionado a lo que hicieron todos los ancianos en el dispersado más grandes.

Algo de su historia: A finales de 1998, el líder de este grupo se apartó del segundo dispersado más grande por aproximadamente un año y medio. Él más tarde tuvo otros pensamientos y decidió regresar, lo cual hizo por aproximadamente tres años. Se le fue explicado a su regreso que él debía renunciar a su oficio como evangelista hasta que aquéllos sobre él sintieran que se había “arrepentido” suficiente de la “rebelión”. Él voluntaria y públicamente estuvo de acuerdo con los términos, y de esa manera fue completamente removido del ministerio por más de tres años. Cuando su restablecimiento no llegó cuando o como él había esperado — sus “carceleros” estaban considerando reintegrarlo a un oficio mucho más abajo — este hombre dejó esta organización por segunda vez y declaró que él era un evangelista una vez más.

Debemos preguntar: ¿Se puede hacer esto? ¿Puede un hombre reintegrarse así mismo en el ministerio después de haber salido voluntariamente de su llamamiento ministerial — y en este caso por más de tres años?

Analicemos cuidadosamente lo que sucedió, razonemos juntos a la luz de como gobierna Dios su Iglesia. Reconozca que hubo hombres que fueron removidos del ministerio y más tarde reintegrados. Por varias razones, esto ha sucedido numerosas veces a través de los años. (Por supuesto no estoy hablando de aquéllos que fueron removidos del ministerio involuntariamente por las razones equivocadas — hubo casos en los cuales un hombre rechazó ir con las falsas enseñanzas sólo en orden de mantener su empleo. He experimentado esto dos veces, y créanme, conozco la diferencia. Usted debería, también).

Cuándo este hombre renunció voluntariamente a la autoridad sobre su oficio para ir a una organización a la que estaba de hecho reintegrándose, él entendía exactamente lo que estaba haciendo, habiendo considerado la decisión de antemano por muchos meses. Él intencionalmente negoció sus credenciales en una organización en la que más tarde reconoció — ahora por segunda vez — que era falsa. ¡Cuándo este hombre dejó sus credenciales ministeriales en la puerta de este dispersado como si fueran un poco más que un abrigo, su decisión no sólo deshonró al Sr. Armstrong, el apóstol humano fiel utilizado para instalarlo en un oficio muchos años antes, sino que deshonró al Apóstol arriba del Sr. Armstrong — a Jesucristo (Hebreos 3:1)! — a quién presumiblemente él creía que fue guiado para su asignación y ordenación original en el oficio.

Aquí está el punto: Por permitir a esta organización removerle de su oficio sin una verdadera causa (excepto en la opinión de los líderes allí) — y haciéndolo así con sus ojos bien abiertos — este hombre totalmente se descalificó así mismo de ese oficio y del ministerio. Naturalmente más tarde lamentó su decisión. Pero, como Esaú se encontró con su bendición de primogenitura (lea Hebreos 12:16-17), ¡fue demasiado tarde! No viendo otra opción, el hombre simplemente se reintegró así mismo. Pero este hombre no tenía ninguna autoridad bíblica para “reintegrarse” así mismo, particularmente después de cometer tan monumental ofensa en contra de la decisión de Cristo de colocarle en un alto oficio.

El lector puede tratar de encontrar en la Biblia un lugar en dónde se le haya permitido a algún hombre salir del ministerio (y por tanto tiempo) y entonces reintegrarse así mismo sobre su propia autoridad. Tampoco hay tal caso histórico — ni tal confusión — que alguien pueda señalar, ni en la era de Filadelfia o en cualquier era previa, en donde tal cosa haya sucedido. Algunos parecen creer que porque estamos en la era de Laodicea, esta forma de confusión rebelde puede ser aceptable. Ex ministros y otros parecen pensar que el auto restablecimiento es permitido en tales casos sólo porque algunos mal dirigidos, tontos y halagadores — hermanos o ministros — les dicen que están jugando un “papel importante” o que ellos “harán la diferencia” (el caso de este hombre). ¿A quién están engañando? Ciertamente a las personas que no piensan ni entienden nada acerca del gobierno dirigido por Cristo como lo fue en la Iglesia por medio del Sr. Armstrong!

En un sentido, más de 400 “ancianos” en el dispersado más grande que transfirieron la autoridad de su oficio a su organización han sido más honestos que este hombre y ciertos otros. Aunque ellos estaban equivocados, por lo menos aceptaron abiertamente que todos estaban de acuerdo en reducir sus rangos para lograr “un hombre, un voto” en su Conferencia General de Ancianos. Si, como expliqué, los hombres de rango más alto de esta organización ahora se han descalificado así mismos para regresar a sus oficios previos más altos, entonces alguien que voluntariamente salió del ministerio completamente — ¡y por años! — ha ido más allá de lo que ellos hicieron al descalificarse él mismo del servicio en el ministerio de Cristo — ¡hasta que se arrepienta y posiblemente sea reintegrado apropiadamente por medio de la autoridad designada por Cristo!

No es accidente que el hombre que dirige este dispersado del “siglo XXI” “examinó” el entendimiento del gobierno de la iglesia y decidió que el Sr. Armstrong “se equivocó”. Y tampoco es accidente que él concluyó que la Iglesia y el gobierno de Dios están divididos hoy. Él sabía que si un gobierno de Dios indiviso aún existiera, como enseñó el Sr. Armstrong, tendría que buscarlo diligentemente hasta que lo encontrara — ¡y entonces someterse a él!

Tristemente, muchos prefieren creer que las circunstancias en la “iglesia” hoy reflejan a Jueces 21:25, dónde “cada uno hacía lo que bien le parecía”.

Pero hay más para examinar antes de que terminemos con los dispersados pequeños, o astillas.

Otro de los primeros dispersados

A finales de 1991, un pastor renunció a la IDU y creó una nueva organización, la segunda que se formó después de la apostasía.

Este dispersado nunca creció a más de unos pocos cientos, y esto es en gran parte porque su líder no cree que el Sr. Armstrong tuvo el balance correcto entre “hacer la Obra” y “alimentar al rebaño”. Él explica que sintió una sobre enfatización inapropiada del Sr. Armstrong para predicar el evangelio y advertir a Israel, en lugar de “cuidar las ovejas”, y que esta es la razón principal de que muchos se alejaron fácilmente cuando los apóstatas echaron fuera la verdad.

Como un interesante y efectivo orador, este hombre decidió especializarse en dar útiles y profundos sermones (ciertamente no es algo malo), pero con la completa omisión de continuar la Obra de Dios. Su enfoque inicial fue completamente “preparar a la novia”, y permaneció así por un tiempo. Sin embargo, habiendo aceptado desde un principio un número de doctrinas apóstatas, este hombre finalmente cayó en un sinfín de ideas proféticas absolutamente absurdas. Consideraremos sólo una, porque esta ilustra bien cuán lejos se han alejado tantos. Este hombre ha ido tan lejos como para concluir que la “gran ramera” y sus “hermanas rameras” de Apocalipsis 17:5 son actualmente las mismas naciones (o tribus) de Israel hoy, ¡no las iglesias Católica y Protestante!

Piense por un momento de todo el básico entendimiento de la profecía que el Sr. Armstrong tuviera que tener equivocado para que esta teoría sea correcta. La estructura completa sobre la cual se mantiene la tercera parte de la Biblia que es profecía implica un montón de escombros si es que esta idea es correcta. ¿Podría algún estudiante de la Biblia, aún medio experimentado, creer que las naciones de Israel cabalgarán la final, Unión Europea — las diez naciones — la bestia?

Ahora trate de comprender como es que el entendimiento básico de una persona — ¡de un ministro! — sobre la profecía, podría colapsarse completamente. De hecho, esta idea en particular es tan atroz que algunos naturalmente querrán investigar sólo por curiosidad — “sólo para ver lo que él dice”. El resultado: Los débiles son llevados a un dispersado que no debería ser capaz de atraer el crecimiento de cinco personas — y un engañador logra alimentarse.

La astilla “fiel”

Otra organización pequeña que ha surgido en los últimos años, y que se presenta así misma como una extraordinaria y atractiva alternativa para los que están cansados de estar de acuerdo con los dispersados grandes. Es guiada por un pastor ya anciano — especialmente bondadoso —, este pequeño grupo se ha esforzado por retener más que todos los otros dispersados y astillas.

Este grupo está literalmente “tan cerca, y a la vez tan lejos”. Aunque ellos son probablemente el grupo doctrinalmente más exactos después de La Iglesia de Dios Restaurada, su líder ha caído en tres errores titánicos.

Primero, él ha concluido que la Obra de Dios como es definida por la Biblia y el Sr. Armstrong se ha terminado en esta era, y aparentemente terminó hace más de 20 años. Así como el dispersado más grande del cual él vino, fue acondicionado a sentir que no hay “Pastor General” para guiar a la Iglesia de Dios hoy. Aunque él vio el terrible compromiso doctrinal del dispersado más grande, y experimentó lo mismo en el más pequeño, se separó del grupo que dejó en 1998, él ató sus creencias de que hoy no hay un “Pastor General” con la idea de que no puede haber una verdadera Obra de Dios. Ni siquiera el dispersado más grande llegó a este punto.

Segundo, este hombre entonces ha concluido necesariamente que el gobierno de Dios ya no está en lugar hoy — y, por supuesto, esto es su propio error colosal en entendimiento. Tales hombres, y hay muchos como este, están tomando los diezmos que le pertenecen a Dios, los cuales tienen que ser pagados sólo dónde Su gobierno está en lugar, y por lo tanto donde su Obra está siendo hecha. ¡Dios ayude a todos estos hombres, por más sinceros que puedan ser, vea que ellos están robando — y a quien le están robando!

He mencionado en otra parte que el Sr. Armstrong explicó que el gobierno de Dios existe principalmente con el propósito de hacer su Obra por medio de su Iglesia. En el libro La OBRA DE DIOS – ¡Su capítulo final!, está cuidadosamente explicado como el Sr. Armstrong dijo que la Obra de Dios — y quiero decir ¡la verdadera Obra de Dios! — continuaría hasta la Gran Tribulación. Esto significa con ambas partes que lo componen — anunciar el evangelio y advertir a Israel. Eso es porque el alcance, tamaño y poder de la Obra que está siendo hecha por la Iglesia de Dios Restaurada continúa estallando casi más allá de la imaginación año tras año, ahora más del triple del tamaño por cinco años consecutivos. Esto es porque muchos millones están leyendo nuestro inmenso arsenal de literatura en virtualmente cada nación y territorio sobre la tierra. (Algunas veces tenemos 2,000 lectores en una sola semana de los países más pequeños, incluso musulmanes, tales como Arabia Saudita.

Aunque no es nuestro propósito repetir ese extenso libro aquí, es suficiente entender que hay muchos grupos diminutos que no harán la Obra de Dios — y esto es en parte porque ellos no son capaces de llevarla a cabo. No han sido entrenados para hacerla, no tienen los recursos para hacerla, están demasiado comprometidos doctrinalmente para hacerla correctamente, han perdido de vista lo que es la Obra, y no tienen el apoyo de Dios, que sólo trabaja a través de una organización y un hombre a la vez. Esto será ampliamente demostrado en el resto de este libro, y ha sido discutido de forma diversa en otros libros para los dispersados.

El mayor tercer error en el que ha caído esta pequeña organización — y verdaderamente es el primero en importancia — es que el líder y los que están ahí ya no entienden quién y qué es la Iglesia y el Cuerpo de Cristo. Con riesgo de ser repetitivo, me mantengo enfatizando este error porque es muy importante y está muy esparcido. Está también conectado para poder reconocer que el gobierno de Dios está en lugar y, por lo tanto esa Obra debe ser hecha. Estos tres grandes errores de pensamiento —”gobierno”, “ninguna continuación de la Obra” y “olvidar qué es la Iglesia”— están en un paquete especial. Cada uno guía a los otros dos. Al perder uno, los otros dos también se perderán rápidamente.

Los gozosos G.R.U.M.P.s

Una palabra debe ser mencionada acerca del poco conocido, pero muy real, disidente “dispersado” que aún está dentro de la Iglesia de Dios Universal. Este grupo se refiere a sí mismo como “los gozosos G.R.U.M.P.s” (siglas en ingles), que quiere decir el Remanente de Dios Bajo Mucha Persecución. Obviamente, después de años en estas circunstancias, este grupo se encuentra lejos de estar gozoso. Miserable está más cerca de la verdad. Ellos cuentan sus números alrededor de 1,000 o un poco más, y listan a los ministros del mismo pensamiento dentro de la IDU quienes declaran que “trabajan calladamente con ellos”.

Mientras que este grupo se cree así mismo que “retiene” y “rechaza todos los errores” ahora enseñados, el grupo completo está de hecho muriendo de hambre. Para muchos, el proceso probablemente se ha completado desde hace mucho tiempo. Yo lo sé, porque he trabajado con algunos de ellos, y he visto cuán atrapados están en su desesperado pensamiento confuso con respecto a rebelarse y a la culpa que resultaría, y como “ellos no deben salir de la IDU porque Dios va a regresar”.

La miseria de este grupo es verdaderamente auto infligida. En efecto, esta facción disidente no escogería — ni podría — la fácil auto liberación de “Auschwitz” [Campo de concentración] cuando ellos podrían tenerla, y creen que de algún modo Dios verdaderamente desea que permanezcan bajo sus captores. Dicho más simple, carecen del deseo de liberarse a sí mismos, cuando los “aliados” vienen a liberarlos — lo que es la alternativa y el verdadero gobierno de Dios que ha estado disponible para algunos de ellos — ellos rechazan la liberación porque están buscando a un “guardia” dentro del recinto que “surja” y haga del “campo de exterminio” un Jardín del Edén otra vez.

Tan trágico pensamiento literalmente hace que duela la cabeza.

Usted simplemente no puede decirles a estas personas que un campeón enviado por Dios no vendrá a salvarlos, ni tampoco a su corporación. Por supuesto, virtualmente todas las personas han aceptado sin querer un sinfín de falsas doctrinas que se han permitido escuchar por tanto tiempo al punto que ahora no sólo tienen una idea muy nublada de cuáles doctrinas son verdaderas y cuáles son falsas, no importa que sus protestas sean de otro modo. En otras palabras, han permanecido tanto tiempo que ellos han aceptado muchas falsas doctrinas al haber olvidado que los apóstatas, no el Sr. Armstrong, enseñaron primero estas ideas. Ellos están simplemente ciegos a este proceso de acondicionamiento.

Por ejemplo, regresando al gobierno, este grupo está tan confundido acerca de esto — dónde está, qué es y cómo identificarlo — que han permanecido en la IDU (ahora ya por muchos años) esperando pacientemente, y sólo dispuestos a aceptar, a alguien interno que milagrosamente enderece la “Iglesia” (lo cual, otra vez, ellos han confundido con la corporación) bajo la guía de Dios porque creen que su gobierno aún está allí, aunque ahora capturado por sus enemigos.

Este grupo está tan desesperadamente engañado que verdaderamente se ha convencido que Dios quiere que paguen sus diezmos a ¡SUS PEORES ENEMIGOS! En otras palabras, ellos personalmente ayudan — ¡directamente aseguran y autorizan! — a estos enemigos, así les están dando más tiempo para terminar de asesinar al rebaño.

¡Trágicamente, este rebaño los incluye a ellos mismos — y es el equivalente a pagarle a un “asesino” para dispararle a usted!

¡Verdaderamente — verdaderamente — increíble! Uno queda preguntándose si tales personas jamás entendieron que el gobierno de Dios no tenía nada que ver con una corporación a menos que la corporación estuviera bajo control y fuera dirigida por sus fieles líderes, que estuvieren en turno siendo guiados por Cristo.

Menciono este grupo porque los “GRUMPs” forman una clase de dispersado dentro de la Iglesia de Dios Universal, y porque representan otra, y tal vez la más extrema forma en que el entendimiento apropiado del gobierno de Dios puede ser exterminado más allá de poder reconocerlo. Este grupo también demuestra que hay personas quienes, como prisioneros que se les ofrece la libertad, no dejarán los confines de la familiaridad aun cuando el jurado les diga que son libres.

Misericordiosamente, la nueva IDU parece estar oficialmente expulsando de sus posiciones a todos los que guardan el sábado.

Más “afiliándose”

Un movimiento más reciente ha estado sucediendo entre muchos de los diminutos grupos, y parece estar creciendo. Este debe ser por lo menos enfocado brevemente aquí, porque rechaza virtualmente cada elemento del entendimiento dentro del conocimiento de lo que es el gobierno de Dios.

Muchos de los grupos casi microscópicos ahora creen que ellos deben estar “evangelizando” y “esparciendo cristiandad” en una forma u otra forma, definida variadamente. Como evangelistas, estos generalmente creen que la Obra de Dios es para “alcanzar” y “ayudar a otros” (a través de ayudar a organizaciones de ayuda y víctimas de desastres), y tratar de guiar a tantas personas como sea posible a “Jesús” y al sábado y tal vez a otras doctrinas claves. Pero “Jesús” y el sábado son sus piezas centrales.

Estos pequeños grupos, sin embargo, han encontrado que es un duro proceso ir solos. El resultado es que algunos de ellos han decidido que sería mejor si se “afilian” unos con otros sobre una base de “co-igual”. La idea es que nadie debe estar encargado, pero que ellos puedan aún así gozar los beneficios de ser parte de la más grande “asociación” de grupos, personas y esfuerzos al “coordinar” actividades. Entonces está el hecho de que estos grupos están experimentando algo de “éxito”, como es definido, y esto viene a ser una experiencia impetuosa. Estos líderes verdaderamente creen que Dios está mostrándoles algo nuevo y una forma más espiritualmente avanzada de hacer su Obra más efectivamente hoy. Aunque de hecho están muy lejos, aún de dónde están los dispersados y las astillas más grandes, los líderes y miembros de estos diminutos grupos se ven a sí mismos como que han avanzado más allá de las grandes organizaciones que “valientemente” han dejado atrás.

En la superficie, todo esto parece ciertamente atractivo al razonamiento humano. Este plan parece ofrecer muchos beneficios, incluyendo libertad de todo gobierno. El problema es que no podría ir más lejos de la manera en que Dios trabaja, incluso si estos grupos tuvieran la verdad completa — ¡y estos diminutos grupos generalmente son los más comprometidos doctrinalmente!

Pero el caos y confusión de los dispersados tienen más elementos de los cuales debemos estar enterados — ¡y todos ellos están equivocados!

¡Más y más caos!

El lector debe entender que están ocurriendo toda clase de innovaciones y pensamientos personalmente estilizados — y se multiplican rápidamente — dentro del número de diminutos grupos ex IDU que están apareciendo hoy. Aquí está un resumen de la lista:

  • Hay cada vez más y más independientes y “ministerios” de casetes que han aparecido, casi siempre guiados por un hombre de rango más bajo y con menos experiencia. Otra vez, a causa de que estos hombres no han sido entrenados para hacer la Obra, ellos han tenido que idear alguna otra “razón para existir”. Sus métodos podrían ser descritos como un poco diferentes, pero en resumen son atractivos tanto como el mismo propósito. Estos con frecuencia se especializan en profecía, que significa ideas y teorías extrañas.
  • También hay un número creciente de “profetas” surgiendo, exactamente como Cristo advirtió (tres veces en Mateo 24) que sucedería al final de la era. También, así como Él advirtió, “muchos serán [y están siendo] engañados”. Muchos no están enterados de esto, en parte porque no entienden que ciertos ministros están de hecho convirtiéndose en profetas, en el sentido de que están radicalmente alterando el entendimiento profético ya probado.
  • Ancianos Locales y Ancianos Locales de la iglesia (y otros ministros de bajo rango) están ordenando a otros ancianos locales de la Iglesia por su propia autoridad, y veremos que esto que es contrario a lo que el Sr. Armstrong explicó con respecto a quién está autorizado para aprobar ordenaciones, y quién no lo está (sin mencionar quién puede realizarlas).
  • El concepto protestante de “evangelismo local”, primero fue introducido al pueblo de Dios cuando aún estaban en la IDU, y se ha reinventado así mismo una y otra vez en una variedad de formas a través de los dispersados grandes y pequeños, y esto se ha convertido en la fuerza que dirige a aquellos involucrados y que han formado las “afiliaciones” descritas arriba.
  • El punto anterior es la fuerza que dirige detrás de una verdadera explosión de sitios web personales que han aparecido, con algunos de ellos reproduciendo ilegalmente la literatura del Sr. Armstrong. La idea es que los individuos ahora pueden llevar el evangelio al mundo, tomando así el asunto en sus propias manos. Se ha ido cualquier necesidad de someterse a la autoridad del gobierno en la Iglesia o a las leyes de los derechos de autor de los hombres porque muchos piensan: “nosotros podemos escapar de esto”.
  • Directamente relacionado, algunos ministros en los dos grandes dispersados operan sus propios sitios web, descargando — pontificando — sus “reportes” a cualquiera que los escuche. Su sede es incapaz, indispuesta o simplemente desinteresada en controlarlos.
  • Lo peor, más y más pastores en los grandes dispersados están saliendo para independizarse”, y están siendo recibidos como “héroes” que tienen el “valor” de salir de los “grupos grandes”. Sin embargo, con una cercana examinación, en cada caso, estos hombres han caído en un pensamiento aún peor, peores doctrinas, y peores problemas.
  • Una (amplia) política de puertas abiertas existe en todos los grandes dispersados. Personas de todas rayas y sabores ahora pueden asistir libremente. Por ejemplo en el grande dispersado pentecostal (y en otros) los visitantes y asistentes ahora se les oyen algunas veces exclamar “amén” o “gracias Jesús”.
  • Un número creciente de mujeres están escribiendo — más exactamente, están predicando — en varias publicaciones y sitios web, y por lo menos un par han sido ordenadas, esto ha sucedido hasta ahora sólo en los grupos más diminutos.
  • Aún entre los que dejaron de asistir a uno o más dispersados, más y más de los que podrían ser sólo llamados ex miembros están empezando a “despreciar el señorío” y a “hablar mal de las potestades superiores” (incluyendo al Sr. Armstrong y casi a todos los demás ministros) de toda capacidad y en toda organización (II Pedro 2:10) — ¡y en tonos estridentes! Estos son generalmente aquellos que están surgiendo de todas las organizaciones, ya sea que lleguen a ser “cristianos en casa” o independientes — que se mueven entre varias organizaciones. Algunos de estos creen que el gobierno de Dios ha desaparecido permanentemente, otros creen que sólo temporalmente, y aún otros creen que el Sr. Armstrong “nunca lo tuvo correcto”.

Casi toda esta confusión de hecho se originó en la IDU. Comprendámoslo. Grandes números dejaron a los dispersados después de introducir a los ministros legos, mujeres, adolescentes detrás del púlpito, evangelismo local y ordenaciones políticamente motivadas, todo sucedió durante y después del rechazo del gobierno de Dios. Casi nadie ha reconocido como es que los apóstatas de la Iglesia de Dios Universal juegan un papel hoy al traer casi la misma condición caótica dentro de los dispersados.

¡Piense! Un falso apóstol completamente carnal surgió allí, tomando de hecho arrebatando — un oficio que ni siquiera el Sr. Armstrong ni Jesucristo le dieron. (Aprenderá más tarde porque el Sr. Armstrong no instaló este hombre ¡y de hecho no podría! a un oficio de apóstol. Piense por un momento en el medio ambiente que fue creado tan sólo por este acto de rebelión repugnante en contra de la guía de Cristo en la misma cima de la Iglesia. Piense en todo lo que no habría cambiado dentro del clima de la Iglesia de Dios Universal sí tal maldad no hubiera ocurrido en la cima de la jerarquía humana de la organización — otra vez, todo esto sólo es el resultado de este único acto de abierta desobediencia en contra del gobierno de Cristo.

Cuando la rebelión llegó a ser popular por primera vez

Antes de concluir el capítulo, debemos ver los principios más tempranos las primeras ocasiones de rebelión en la Iglesia de Dios Universal. Ellos tuvieron un efecto directo en los eventos y las condiciones que estarían tomando lugar más de 30 años después.

En 1972, el Sr. Armstrong tuvo que desasociar a su hijo por un corto período. Sobre su reinstalación, un porcentaje de ministros estuvieron ocultamente en desacuerdo, esto los guio a comenzar a examinar varias doctrinas de la Iglesia. Esto causó que ellos “descubrieran” un “error” tras otro. Alentados por el Director de la Administración de la Iglesia, grupos de ministros comenzaron a formarse calladamente alrededor de ciertos directores regionales en el campo, el 75 por ciento de quienes llegaron a estar en desacuerdo general con la Sede. Las circunstancias permitieron que esto lentamente se convirtiera en la norma para sentir que cualquiera podría “cuestionar a Pasadena”. (Una cita del Sr. Armstrong en el Capítulo Uno mencionó este período).

Una rebelión mayor resultó en febrero de 1974, dirigida por seis de ocho directores regionales. Esto vino a ser un punto decisivo, sucediendo justo en los años liberales. Varios miles de hermanos y numerosos ministros dejaron la Iglesia en un período de siete a diez días. Mientras esto fue un pequeño número, relativamente hablando, esto tuvo un impacto permanente en la Iglesia en una forma similar a un “escándalo político” que EE.UU. tuvo el mismo año. Nada sería lo mismo.

Esta rebelión, junto con las muchas doctrinas falsas permitidas dentro de la Iglesia durante estos años liberales (hasta mediados de 1978), dio como resultado que muchos quedaran en la Iglesia incapaces de “no comer la manzana de la rebelión”. Tanto como una pareja que menciona la idea del “divorcio”, sin haber firmado los papeles, la idea de rebelión estaba ahora calladamente sobre la mesa dentro de decenas de miles de mentes. ¡“Divorciarse” de la Iglesia y del gobierno de Dios ya no era inconcebible!

El efecto neto fue que el caballo estaba fuera del granero y los engranes estaban efectivamente engrasados para la introducción de la era de Laodicea a una docena de años de ahí.

El material nauseabundo que se encuentra hoy en varios sitios web y en ciertas “librerías” es directamente atribuible a eventos sucedidos a principios de los 1970s. De hecho, muchos en los dispersados y astillas se han ido en un círculo completo en su disposición para asociarse y seguir a los mismos ministros que salieron o fueron desasociados en los años liberales. “Reuniones”, “conferencias”, “foros” y “talleres” con tales hombres han venido a ser la orden del día en la tierra del caos esto incluye una variedad de otras clases de actividades a través de los grupos.

Simplemente no es posible

Hace veinte años, toda la Iglesia habría dicho con una voz que las cosas descritas en este capítulo nunca podrían suceder. Hubieran sido vistas como simplemente imposibles. No obstante, hoy no sólo están sucediendo sino que son aceptadas como necesarias por muchos más de lo que podría ser creído — e incluso vistas por algunos como la forma en que las cosas siempre debieron haber sido.

Que terrible, trágico y equivocado pensamiento.

He explicado en detalle en el libro “La Obra de Dios” Que los dispersados colectivamente están sufriendo de una clase de amnesia — y estoy hablando de aquellos que supuestamente sobrevivieron la apostasía. Ellos han olvidado completamente las grandes áreas de creencias y entendimiento y no pueden ni siquiera recordar a la Iglesia cuando era muy diferente del cuadro en los dispersados, o de cualquier grupo. Personas que una vez profesaron conocer a un verdadero siervo de Dios cuando lo veían ahora seguirían virtualmente a cualquiera que clame ser de Dios. (Con pocos ajustes, Rasputín podría probablemente encontrar seguidores entre los dispersados). Casi nadie parece requerir, o siquiera demandar, hechos, evidencias, pruebas — ¡FRUTOS! — de que un ministro no sea un charlatán comprometedor (o que muchos trabajando juntos no sean un grupo de charlatanes). Casi nadie parece cuidar si un hombre es fiel reteniendo el gobierno de Dios como fue restaurado a la Iglesia en el siglo veinte, así como tampoco que comprometa otras doctrinas.

Puesto que muy pocos del pueblo de Dios entienden ahora — tal vez la mayoría nunca entendió — la naturaleza completa de todo lo que fue restaurado bajo el Sr. Armstrong sobre el asunto de gobierno, ellos están rendidos incapaces de mantener a los ministros responsables cuando hacen reclamos acerca de su autoridad. En el Capítulo Cinco, aprenderá que no hay posibilidad — ¡ABSOLUTAMENTE NINGUNA! — de la restauración del gobierno de Dios dentro de una organización si todos los oficios del ministerio no son entendidos, reconocidos y aceptados dentro de ésta.

Lo que podría haber sido realmente un capítulo extremamente grande es mejor dividirlo en dos porque hay otra faceta diferente pero relacionada con todo lo que ha sido descrito. Esto debe ser identificado. La corriente cambia de pensamiento y al estudiarla revela una causa transcendental detrás de todos los malos efectos que usted acaba de leer, y muestra que ellos son atribuibles a quienes están manteniendo el poder hoy…

CAPÍTULO CUATRO – RESPONSABLES AL PUEBLO

Tan grande como es el Capítulo Tres, éste realmente no está completo hasta que otro punto central sea aclarado y enfocado. Si ese capítulo habla de lo qué está sucediendo en los dispersados y astillas, éste habla de porqué y explica la causa.

Hay una tendencia envolviendo a todos los dispersados que demuestra como el destructor ha venido a estar en la obra a tan grande escala. Necesitamos ver cómo el pueblo de Dios y los ministros han llegado a creer que están “haciendo lo que dice la Biblia” mientras que toman la autoridad por sí mismos.

El tema de discusión en este capítulo también revela, quizás más que cualquier otro hecho, por qué la era de Laodicea llegó sobre el pueblo de Dios, y cómo está directamente manifestándose así misma dentro de los dispersados. Algo de lo que aparece en este capítulo proviene de una sección de otro libro para los dispersados, pero tiene una aplicación muy útil aquí. Necesitaremos examinar esto con algo de profundidad.

La forma democrática

Hace tiempo, un famoso actor de Hollywood, pensando con nostalgia e interesado en regresar a “los mejores tiempos del pasado”, fue mencionado en una entrevista de un periódico nacional. Hablando de su nueva película acerca de la política establecida en los Estados Unidos en los 1950s, dijo, “La cosa más grande acerca de este país es que cualquiera puede cuestionar la autoridad. Eso es lo que estoy haciendo”.

Casi al mismo tiempo, con respecto a la guerra de América en Irak, un senador Americano expresó un sentimiento similar. Él estaba reaccionando a lo que sentía que era la justificación del presidente al ser confrontado sobre su política en Irak. Este senador declaró, “La…administración debe entender que cada Americano tiene un derecho de cuestionar nuestras políticas en Irak y en cualquier parte, y no debemos ser rebajados o condenados por estar en desacuerdo con ellos. Sugerir que confrontar y criticar la política es desalentar y herir a nuestras tropas no es democrático, ni es lo que este país ha defendido por más de 200 años”.

Estos dos hombres son sin duda sinceros en su creencia acerca de “la fuerza” o “la belleza” o “lo maravilloso” de la “democracia en acción”. Por supuesto, casi todos los que viven en una democracia creen que es algo bueno que sus líderes, realmente, trabajen para todo el pueblo, y que el público en general pueda cuestionar o quitar a sus “jefes” políticos cada vez que ellos no les den lo que desean.

En todo gobierno democrático, no importa su forma en particular, todo líder está finalmente respondiendo al pueblo. Cada funcionario ha sido elegido a través de alguna forma de voto, o asignado por alguien que fue elegido. Esto significa que estos líderes pueden aún ser instalados por personas, o removidos por ellos — si no “entregan los bienes” que los votantes desean.

De hecho, no sólo las personas pueden cuestionar la autoridad en América y en la mayoría de los países del Occidente, ellos están fuertemente alentados a hacer esto desde una edad muy temprana en la escuela. Esto no podría estar más lejos del camino de Dios. Sus siervos no están para ser cuestionados y desafiados continuamente. Pero esto es aplicable sólo si — y por supuesto este es hoy el gran si — estos líderes son completamente fieles a la verdad, al gobierno de Dios y a su Obra.

Agreguemos el efecto de la prensa libre Occidental. Una popular cadena de televisión Americana repite una y otra vez que ella da noticias “justas y equilibradas”. Después de dar detalles de asuntos excepcionales, difíciles o polémicos, los comentaristas repiten,

“¡Nosotros informamos, usted decide!”

Aquí está lo que esto le dice al espectador: “Usted tiene toda la sabiduría, el conocimiento y el entendimiento. Ustedes — las personas — están calificados eminentemente para decidir y resolver los problemas que nosotros informamos. Nosotros confiamos en el buen juicio del pueblo americano”. Esto refleja confianza sin fundamento porque no es verdad. Los seres humanos no están calificados para resolver los problemas del mundo, dilemas, males y enfermedades. Apartados de la divina guía de Dios, ellos no están calificados para dirigir a las naciones, ejércitos, comunidades, grandes instituciones, escuelas y colegios. ¡Y ellos no están calificados para dirigir a la Iglesia de Dios!

Puede ser sorprendente saber cuantas personas bien conocidas, incluyendo famosos políticos, han ofrecido asombrosas percepciones hacia la democracia, el voto y las políticas. Algunos son humorísticos (todas son fascinantes), y revelan el punto de vista cínico que tantos hasta en el mundo toman del gobierno democrático. Por ejemplo, Winston Churchill dijo, “el mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante promedio”. (El próximo recuadro ofrece sólo un diminuto conocimiento de esta perspectiva).

La democracia, el voto y los políticos

  • “El noventa por ciento de los políticos da al otro diez por ciento una mala reputación” (Henry Kissinger).
  • “La Política es quizás la única profesión para la cual se piensa que ninguna preparación es necesaria” (Robert Louis Stevenson).
  • “Lo grandioso acerca de la democracia es que da a cada votante una oportunidad de hacer algo estúpido” (Art Spander).
  • “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos existan o no, diagnosticándolos incorrectamente, y aplicando el remedio equivocado” (Ernest Benn).
  • “Puesto que un político nunca cree lo que dice, él está muy sorprendido al ser tomada su palabra” (Charles De Gaulle).
  • “He llegado a la conclusión de que la política es un asunto demasiado serio para ser dejado a los políticos” (Ibíd.).
  • “Nada puede separar a un votante del sistema político mientras apoya a un candidato ganador” (Mark B. Cohen).
  • “Cualquiera que es capaz de conseguir que ellos mismo lo hagan Presidente no debería permitírsele hacer el trabajo” (Douglas Adán).
  • “En la política usted debe siempre mantenerse corriendo con el paquete. El momento en que vacile y ellos presientan que usted está herido, los demás volverán sobre usted como lobos” (R. A. Butler).
  • “La Política no es una mala profesión. Si usted triunfa hay muchas recompensas, si usted se deshonra así mismo siempre puede escribir un libro” (Ronald Reagan).
  • “La Política se supone que es la segunda profesión más antigua. He llegado a creer que tiene una semejanza muy cercana a la primera” (Ibíd.)
  • “Consigue a todos los tontos a tu lado y podrás ser elegido para cualquier cosa” (Frank Dane).
  • “La razón de que haya tan pocos políticos del género femenino es que es demasiado problema poner maquillaje en dos caras” (Maureen Murphy).
  • “Los políticos son lo mismo por todas partes. Ellos prometen construir un puente aún donde no hay río” (Nikita Khrushchev).
  • “Un político honesto es uno que, cuando él es comprado, permanecerá comprado” (Simon Cameron).
  • “La democracia sustituye la elección por medio de la incompetencia de muchos designando la corrupción de pocos” (George Bernard Shaw).
  • “La democracia es la sospecha constante de que más de la mitad de las personas tienen la razón más de la mitad del tiempo” (E.B. White).
  • “Estar a la política es como ser un entrenador de fútbol. Tienes que ser lo suficiente inteligente para entender el juego, y lo suficiente tonto para pensar que es importante” (Eugene McCarthy).
  • “La política no es el arte de lo posible. Consiste en escoger entre lo desastroso y lo desagradable” (John Kenneth Galbraith).

¿Por la autoridad de quién?

Este antecedente dirige a una pregunta una vez considerada inconcebible en la Iglesia: ¿Los verdaderos ministros y líderes de Dios sirven por la voluntad del pueblo o por la voluntad de otros ministros que los eligieron? Como hemos visto, la mayoría del pueblo de Dios están en una organización (hay muchas más, además de la más grande) que ha adoptado alguna forma de elección, para el gobierno democrático en lugar de una forma de gobierno de arriba hacia abajo, la cual el Sr. Armstrong enseñó. (Las organizaciones que practican el voto en alguna forma, invariablemente intentan justificar las acciones que copian del mundo al presentar lo que ellos hacen como un “consenso convertido”).

Regresemos una vez más a un básico entendimiento, explicado en varios lugares en los libros escritos para los dispersados, pero útiles al ser revisados aquí.

La palabra Laodicea, se deriva de la raíz de dos palabras claves, literalmente significa “el pueblo gobierna, juzga o decide”. Muchos nunca entendieron esto o lo han olvidado. ¡Considere! La palabra griega laos significa “pueblo” (Miembro lego se deriva de ésta). Entonces, de la palabra griega dike viene la palabra “decidir” o “decisión”. Esta palabra también puede ser traducida como “gobernar” o “juzgar”. Algunos pueden discutir los matices de estas palabras, pero no hay disputa en que esto es esencialmente lo que significa Laodicea.

Por lo tanto, la era final de la Iglesia de Dios es mejor descrita como la época en que ¡EL PUEBLO GOBIERNA…JUZGA…Y DECIDE! El concepto completo de la era cuando el pueblo decide cada cosa, significa que todo el pueblo en esta era (miembros legos, diáconos, ancianos, pastores e incluso evangelistas) han tomado esta actitud. Este panorama repercute directamente en el gobierno de Dios.

Fue mencionado que II Pedro 2:10 se refiere a aquellos que “desprecian el gobierno” y “no temen decir mal de las potestades superiores” en los “últimos días”. Una mirada honesta y extensa sobre la sociedad moderna presenta un cuadro sorprendente. Las normas sociales han cambiado radicalmente en los últimos años. La mayoría de las personas ya no toleran mucho su gobierno. La ciudadanía en las naciones del occidente rutinariamente desprecia su gobierno y habla mal de los oficios civiles sobre ellos.

Estos gobiernos han caído bajo el acoso virtual de innumerables facciones, de grupos con intereses especiales, y de los comités de acciones políticas, que están también culpándolos por los errores, demandando acción sobre asuntos o pidiendo investigaciones para “obtener la verdad”. Extrañamente, sin embargo, la sociedad al mismo tiempo ha sido acondicionada para ser “tolerante” de todas las formas de inmoralidad y perversión — todo “estilo de vida” — que pueda ser fabricado. De hecho, lo único que las personas ya no tolerarán es la intolerancia. El lema ha llegado a ser “vive y deja vivir” en el sentido más completo, excepto cuando al gobierno se refiere. De algún modo los dispersados no son diferentes. El pueblo y el ministerio desean gobernar a sus gobiernos, y tolerar muy poco de ellos, mientras al mismo tiempo están perfectamente felices de tolerar toda clase de doctrinas perversas y conducta equivocada.

Continuando, “escándalos” de todo tipo han dejado a los ciudadanos de la mayoría de los países occidentales profundamente cínicos y desconfiados de casi toda autoridad. Otra vez, Romanos 8:7 dice que la naturaleza humana nunca ha estado sujeta a Dios y a su Ley (o a las leyes de los hombres). Sin embargo, lo que siempre ha sido una tendencia natural en las personas ahora ha llegado a ser mucho peor en esta era. ¡Abierta rebelión y protestas de toda clase han llegado a ser la actitud prevaleciente alrededor del mundo!

“Tomando los asuntos en sus propias manos”

¡Ahora observe al pueblo de Dios — y a usted mismo! Una desconfianza semejante se ha desarrollado debido al abuso de gobierno, escándalo y falsa enseñanza. Como resultado, muchos han sentido que deben tomar el gobierno en sus propias manos. Pero la membresía no está supuesta a regir dentro de la Iglesia de Dios — ¡DIOS LO ESTÁ! El Sr. Armstrong lo entendió, y todos nosotros una vez lo creímos. Pero una cosa graciosa sucedió en el curso durante la apostasía. ¡Todo cambió! ¡Muchos llegaron a creer que el gobierno ahora sólo podría ser “mantenido en control” si los miembros y el ministerio en general participaban activamente en éste ellos mismos!

El pueblo comenzó a confiar en sí mismo — en lugar de confiar en Dios — para dirigir su Iglesia. No obstante, Dios a través de Salomón, declaró que “El que confía en su propio corazón es necio” (Prov. 28:26). Lea también Proverbios 16:2 y 21:2. Sintiéndose demasiadas veces “utilizados”, muy pocos ahora confían — ¡no tienen fe! — en que Cristo dirige su Iglesia.

Dios entiende que la apostasía, junto con las condiciones del tiempo del fin en todo el mundo, generaría la última era de su pueblo — cuando el pueblo tomaría control y regiría a la “iglesia”. Por lo tanto, esta era apareció en el horario exacto, tal como Dios lo dijo. Aunque ninguno del pueblo de Dios debería estar confundido, la mayoría lo está. Otra vez, esto nunca debió haber sucedido.

Siempre ha habido una verdadera Iglesia. Hay, sin embargo, dos condiciones co-existiendo en el fin de la era. ¡Una es grande y dominante, y seriamente dividida, y la otra es pequeña — con “poca fuerza” (Apo. 3:8) — y completamente unificada!

El lector que sea serio deseará cuidadosamente escuchar nuestros sermones de dos partes de la serie “El Cuerpo de Cristo: ¿Porque la mayoría ya no están en este? — ¡Pero asumen que lo están!” Estos sermones, junto con la serie previamente mencionada de seis partes, “La Doctrina suprema del Gobierno” — Las verdades que la mayoría olvidó”, son parte del Paquete de Explicación para los Dispersados y pintan un cuadro completo.

“Alguaciles y pastores”

Otro elemento crítico de la preparación fue colocado en las primeras etapas de la apostasía por hombres nuevos que entraron a los Servicios Ministeriales, incluyendo al actual Pastor General, en Pasadena. Esto sirvió para inmunizar al pueblo de Dios en contra de casi cualquier uso de gobierno.

En cierto punto, fue anunciado a todo el ministerio que en el pasado todos los ministros de la Iglesia de Dios Universal mientras “pensaban que estaban siendo pastores, estaban siendo realmente alguaciles”. Una vez que este lema fue introducido, y como era popular con la naturaleza humana, rápidamente echo raíz. He explicado en otros lugares como los ministros fueron casi dominados para evitar el uso del gobierno — ser un “alguacil” — mientras que el pueblo estaba siendo dirigido hacia la gracia “sin sentido” del pensamiento protestante y apartándose de la obediencia a Dios en cualquier forma.

La frase “alguacil/pastor” vino a ser repetida interminablemente por los ministros y hermanos que no tenían ninguna idea acerca de lo que estaban hablando. Pero esto sirvió para un propósito más siniestro — preparar al pueblo de Dios para ser atrapado por la cultura de la arrogancia prevaleciente en las sociedades alrededor de ellos.

“Somos señores”

El profeta Jeremías habló acerca de las condiciones en las naciones modernas de Israel justo antes del regreso de Cristo. Lo qué él describe no es agradable. En el capítulo 2, Dios habla de una actitud que se ha desarrollado en las naciones de Israel hoy en día — los Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y otros. Lo que está registrado es fascinante al comprenderlo — si usted lo acepta.

Observe: “¿Por qué ha dicho mi pueblo: Señores somos nunca más vendremos a ti? (vs.31. Versión Reina Valera 1909). El siguiente versículo explica que las naciones de Israel hoy día se han “olvidado de Dios por innumerables días”. Cuando las personas olvidan al verdadero Dios, ellos encuentran un remplazo. Aunque pocos lo reconocen, este pensamiento prevaleciente y mundano del final de la era —“somos señores” — ha afectado profundamente a casi todo el pueblo de Dios.

Muchos simplemente ya no están dispuestos a permitirle a Cristo que gobierne su Iglesia. La historia es con frecuencia, “Ya no estoy bajo ‘control’”. Toda persona desea ser su propio señor — “su propio hombre” — con una actitud de “nadie ME dice que hacer”.

Cuando las cosas van mal, ahora la mayoría de los hermanos critican o atacan verbalmente porque ellos ya no serán gobernados. Ellos no usan la injusticia o el compromiso doctrinal como la razón para ir en búsqueda del gobierno de Dios. En lugar de eso, llegan a sus propias decisiones — sus propios juicios — sobre casi todo lo que tiene ver con la Iglesia y la Obra, y sobre como la administración y el gobierno deberían trabajar en su grupo. Como resultado, ha llegado el “odio, la traición y la ofensa” (Mat. 24:10) que Cristo predijo que aparecería en la Iglesia justo antes de su regreso, y esto empeorará. Esto le ha permitido a la mayoría justificar fácilmente la idea de que “todos los hombres por sí mismos” gobiernan la Iglesia. Ahora, la cola mueve al perro casi en todas partes. Muchos hermanos ahora descargan opiniones que cubren una amplia variedad de temas, y hacen esto sin ninguna idea de lo que están hablando. Pero trate de decirles eso.

¡Ay de los líderes que no cedan a la voluntad de los muchos “señores” que han venido a regir la “Iglesia” en lugar de Cristo! El Papa católico toma el título de Vicario de Cristo (que significa “en lugar de Cristo). La era de muchos aspirantes a “Vicarios de Cristo” ha aparecido, y se encuentra entre todos los dispersados. No obstante, irónicamente cuando se enfrentan con la corrección o la instrucción, estas mismas personas acusarán al ministro de esto — ¡por estar entre ellos y Cristo!

Mateo 18:15, los ministros y las acusaciones de “mala conducta”

Tomemos un breve viaje hacia el pasado para examinar algo de lo más importante en la historia de la era de Filadelfia.

En 1979, seis mal guiados ex miembros de la IDU emplearon a un abogado para “llevar al Sr. Armstrong a la justicia” por un supuesto mal manejo. Estos seis “acusadores” escogieron por sí mismos tratar con lo que ellos percibieron estaba “mal en Pasadena”. Ellos buscaron la ayuda de un juez, y un juicio tomo lugar (sin una de las dos partes involucradas presente o siquiera informada de la reunión). El juez señaló a un auditor, y el infame asalto llegó sobre la Iglesia. ¡Esto duró casi dos años y trajo muchas lecciones importantes para la Iglesia, las cuales casi todas han sido olvidadas hoy por la mayoría del pueblo de Dios! Si usted lo permite, este libro puede traerlas de regreso a la mente.

Continuando, atroces acusaciones de mala conducta y mal manejo fueron impuestas en contra del Sr. Armstrong, y los hechos reales y la verdad no les importó a muchos. Esto fue hecho posible por el consentimiento de sólo seis personas que tomaron los asuntos en sus propias manos. Por supuesto, ellos fallaron. Pero antes hicieron, que su irresponsable y equivocado “celo” causara una gran interrupción en la Obra. Esto también ayudó a “poner la mesa” para que toda una nueva forma de pensar entrara a la Iglesia.

¿Pueden los hermanos remover a los ministros?

Hoy existen circunstancias paralelas. Ahora hay “hermanos” que sienten que es su prerrogativa utilizar Mateo 18:15 para enfocar la mala conducta percibida en el ministerio. En una terrible mala aplicación de este versículo, algunos sienten que pueden reunir testigos y venir a un ministro con sus “cargos”. Cuando el acusado no accede y “se arrepiente” de las ofensas resumidas, estos “hermanos” sienten que ellos podrían declarar que él es “un gentil y publicano” (ver. 17). Ellos hacen esto llevándolo “a la Iglesia”, lo cual significa el Internet y a cualquier lugar dónde puedan públicamente calumniar al hombre. Escribiendo cartas repulsivas y falsas, utilizan cualquiera de todos los foros que les ayudarán a esparcir sus “cargos” — y sus “veredictos”. La meta es alcanzar a tantas personas como sea posible para asesinar el carácter de un ministro que ellos no pueden controlar. ¡El ataque puede ser mortal — yo lo sé!

Aquí está el siguiente paso. Invariablemente, algunas personas creerán casi con ansia las acusaciones, y hasta agradecerán a tales personas por sus esfuerzos. En turno esto confirma al acusador (es) que ha servido a un gran y noble propósito — las personas han sido bien “informadas” — “ayudadas”. Todos los días el internet y una variedad de salas para charlar producen mucho ruido con tales “granos en el molino”.

Reconozca que la Iglesia nunca entendió que Mateo 18:15 significa que los hermanos, sobre su propia autoridad, podrían asesinar públicamente a ministros u otros hermanos, a través de “investigación” y “pruebas”, ya sea pública o privadamente. ¡Siempre hemos sabido que el último paso de Mateo 18:15 es llevado a cabo de arriba hacia abajo — nunca de abajo hacia arriba!

Examinemos esto: ¿Pueden dos o tres hermanos remover a un ministro de Dios por simplemente alegar mala conducta o herejía de su parte? ¿Podría cualquier grupo de hermanos de cualquier parte del mundo hacer blanco a un ministro que no les gusta o no están de acuerdo con él, y removerle verdaderamente de su oficio? ¿Lo permite la Biblia — siquiera lo autoriza? ¡Considere! Si su respuesta es “sí” o “quizás”, entonces usted está sugiriendo que cualquier ministro de Dios puede ser tenido como rehén de los disidentes que podrían decidir que está en sus intereses quitarlo — por cualquier razón. Esto es exactamente lo que uno debe concluir para empezar a “proceder” en contra de un ministro o ministros en particular. ¡Por supuesto, si ellos son ciertamente verdaderos ministros, entonces, de hecho, DIOS puede ser tomado como rehén en la misma acción! Y así su gobierno.

Ahora piense a cuántas personas no les gusta o no están de acuerdo con su ministro. ¡Hay incontables números, y miles de libros podrían estar llenos con sus razones! Todos los verdaderos ministros tendrían que invertir todo su ministerio “esperando en contra de la esperanza” de nunca ofender a dos o tres personas en sus pastorados, o podrían encontrarse así mismos siendo el objeto de Mateo 18:15.

¿Ve usted la falta de lógica en tal acción disidente?

¿Qué acerca del Sr. Armstrong?

¡En la luz de lo anterior, dos o tres personas en cualquier parte en la Iglesia podrían entonces haber removido al Sr. Armstrong en algún punto de su ministerio! Por supuesto, en la auditoría de 1979, seis hombres lo intentaron por medio de tribunales del mundo — ¡pero fallaron! ¿Dudaría alguno que fueron cientos, o incluso miles de miembros — y no un pequeño número de ministros — quienes quisieron quitarlo en el curso de su vida? ¡Por supuesto que lo fueron! (En realidad, los líderes falsos que sucedieron al Sr. Armstrong, y procuraron callar la verdad que él enseñó, lo demuestran).

¿Acaso los requerimientos de Mateo 18:15 significan que un apóstol de Cristo tenía que sentarse durante todo su ministerio — ¡durante 52 años! — esperando no ofender a algunas personas en Denver, Dallas, Dubuque, o Detroit, porque este diminuto grupo podría haber empezado procedimientos y haberle removido si él lo hubiera hecho? Cuándo se piensa de esta manera, considerarlo es hasta ridículo. Esto habría hecho al Sr. Armstrong rehén de cualquier tumulto homicida con una idea vaga.

La escritura instruye, “ve con tu hermano”, no “ve con tu ministro”. Esto no es porque los ministros están por encima de la ley, o que usted no podría (esto ciertamente sería muy raro) respetuosamente hablar con su ministro si usted no entendió una de sus acciones o decisiones. Es porque un verdadero ministro no puede ser quitado por alguien excepto por Dios mismo, generalmente por medio de sus ministros fieles de alto rango. ¡Aún entonces, por supuesto, si son sus siervos debidamente designados, siempre tendrán las razones correctas para hacer esto! Pero todo esto gira sobre el entendimiento de donde está el verdadero gobierno dirigido por Cristo — el único verdadero gobierno de Dios. Sin establecer esto, todo se convierte oscuro y sujeto a la opinión, interpretación y aplicación humana, y la confusión triunfa en toda acción.

Había numerosos hombres alrededor del Sr. Armstrong que querían deshacerse de él. Si ellos hubieran triunfado, Dios habría literalmente perdido a su apóstol escogido como líder humano de su Iglesia. En otras palabras, Dios habría llamado y entrenado a su siervo durante años, en preparación para su gran propósito, sólo para ver a un puñado de rebeldes disidentes frustrando su plan completo. ¡Si usted ve que a las personas —“hermanos” — nunca se les podría haber permitido hacerle esto al Sr. Armstrong, entonces debería ser claro que esto no puede ser hecho a ningún verdadero ministro!

Marcar

Sin embargo, Romanos 16:17 dice, que los “hermanos” deben fijarse (marcar) [en ministros o miembros] en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”. Hemos entendido por mucho tiempo que “marcar” significa “tomar nota de”. ¡Por supuesto, si algún miembro en cualquier parte ha sido autorizado para marcar a cualquier ministro por cualquier razón (real o imaginaria) en cualquier momento, la Iglesia habría descendido inmediatamente a un caos absoluto hace 2,000 años! (Por ejemplo, ¿cuántos enemigos tuvo Pablo?)

¿Ve usted esto?, ¿puede ver cuántas formas de este mismo pensamiento están abasteciendo de combustible la división, confusión y caos a través de todos los dispersados?

Los hermanos ciertamente deberían observar a ministros tibios, falsos o que comprometen, — o a hermanos — y evitarlos. Mientras deben ser cuidadosos con esto, es de hecho un mandato bíblico. Todos nosotros hicimos esto cuando salimos de la IDU. Mientras que la mayoría ya no lo harán, todo cristiano debe obedecer Romanos 16:17-18. Pero este pasaje no le da licencia a las personas u organizaciones a calumniar, difamar, atacar o públicamente asesinar a ministros cuando ellos creen que deben. ¡Esta es la verdad simple de como la Iglesia siempre ha manejado estos asuntos en el pasado!

Reconozca que si los hermanos estuvieran hoy todavía dispuestos a obedecer individual y colectivamente esta instrucción, serían llevados a la puerta del único lugar que no compromete, y al único lugar donde el gobierno de Dios existe y dónde Cristo está dirigiendo. Esto sería el resultado natural — de hecho, automático.

Un punto adicional para considerar, y esto es amplificando un punto afirmado al principio: Si un ministro es removido por sus superiores a causa de que él no se detendrá de enseñar la verdad, sino que estos líderes le hacen cargos de “división en la Iglesia” o “por sembrar discordia”, con cargos de “mala conducta” añadiendo de más para intentar hacerlo legitimo, esto es una eliminación falsa. (Por supuesto, es de esperar que Cristo pueda guiar a sus administradores para que no hagan esto). ¿Habría permitido el Sr. Armstrong que los ministros lo removieran en esta forma, especialmente cuando él sabía que su verdadera motivación estaba en desacuerdo con sus (de Dios) enseñanzas? No obstante, las expulsiones fraudulentas son también un resultado de líderes falsos en el poder después de alguna apostasía.

He sido puesto a prueba, despedido o degradado un total de doce veces únicamente sobre asuntos de doctrina y principios de la verdad. Créame, reconozco un “tribunal falso” cuando lo veo. Así lo hizo el Sr. Armstrong. No obstante, si yo fuera el diablo, utilizaría mis agentes para establecer un “tribunal” en cualquier momento que pudiera y expulsar a un ministro que no se compromete y es fiel. Lo utilizaría en cada oportunidad posible. Satanás lo hace porque él conoce algunos que son lo suficiente tontos para creer su “orden en el tribunal”.

¿Comprende esto? ¿Entenderá como se relaciona esto al gobierno de Dios?

Ninguna escritura o historia en algún lugar dentro de la Palabra de Dios registra a los “hermanos” trabajando por sí mismos — apartados de la Sede (la cual debe estar en el carril) — ni siquiera para remover a un falso ministro. Ahora usted entiende por qué. De igual forma, ningún pasaje o escritura en ninguna parte de la Biblia registra a los ministros trabajando para quitar a un ministro encima de ellos. ¡Otra vez, espero que ahora comprenda porqué!

Ninguna forma de disciplina

Hay otro lado de este asunto que viene a ser una ironía hoy, también como una prueba de que debe haber un gobierno de Dios único unificado e indiviso en algún lugar y que tiene la autoridad de Cristo. Esto sirve como una clase de recuadro y presenta una penetración vital de lo que sucedió con los ministros y hermanos en la era de Laodicea. Antes de continuar, reconozca que los ministros y organizaciones en la era de Laodicea no serían diferentes de los hermanos que toman autoridad aleatoria por sí mismos.

Por supuesto, la Biblia habla de desasociar a aquéllos que caen en una conducta equivocada así como marcar a aquéllos que tratan de dividir la Iglesia con falsa doctrina, rebelión o calumnia. Romanos 16:17 ciertamente está en la Biblia. Es así que II Tes. 3:6, declara — de hecho, ordena, “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros”. Y por lo tanto es esto: “disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad…apártate de los tales” (I Tim. 6:5). Y finalmente está la instrucción “Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, y cesará el pleito y la afrenta” (Prov. 22:10).

Todos estos son verdaderos principios bíblicos — y vistos como mandatos, que requieren autoridad para administrarla — que periódicamente tuvieron que ser impuestos en la Iglesia en el pasado. Pero considere que sí la Iglesia estuviera compuesta de muchos grupos y organizaciones, sería imposible que cada una administrara su propia autoridad separada y distinta, llevando a cabo estas acciones con finalidad — ¡autoridad! Así lo sería al corregir, amonestar o reprender, cuando fuera necesario — ya sea a miembros o ministros.

Aquí está el porqué. El que recibe la acción disciplinaria puede ir simplemente a otra parte, a cualquier otro grupo u organización — “verdadera iglesia” — y probablemente será bienvenido. Y, como hoy este es el caso con frecuencia, él probablemente será visto como un “héroe” por haber visto la luz, de lo “equivocado” de la organización “ofensiva” que lo corrigió, suspendió o desasoció. En otras palabras, si hay cientos de “verdaderas iglesias”, llega a ser absolutamente imposible para el ministerio llevar a cabo las instrucciones de Dios de disciplinar a aquéllos que lo necesitan. Aquellos disciplinados siempre pueden ir a otra, y después a otra, y luego a otra “verdadera iglesia”.

Existe un problema diferente pero relacionado que tiene que ver con cuales son las doctrinas que deben ser defendidas y cuáles deben ser rechazadas. El ministerio — y los hermanos — deben tener un estándar de la verdadera doctrina para discernir a quienes deben evitar o desasociar. Esto requiere una autoridad única central guiada por Cristo para instruir en todas las verdaderas doctrinas.

La Iglesia como madre

Vayamos más allá con el principio anterior, recuerde que una de las responsabilidades más grandes de la verdadera Iglesia de Dios es proteger a sus miembros. El Sr. Armstrong enseñó, y otra literatura que ofrecemos confirma lo que la Biblia ampliamente enseña, la Iglesia es la “Madre” de los hijos engendrados de Dios dentro de ésta (Gal. 4:26; Heb. 12:22-23; Apo. 12; y I de Juan 1 y 5). Sólo a ella se le ha dado la responsabilidad — el deber solemne ordenado por Dios — de mantener a esos hijos seguros, protegidos del daño. ¿Cómo podría alguna madre humana cumplir esto si sus hijos pudieran libremente vagar en el vecindario, seleccionando, escogiendo y viviendo con alguna otra madre de su elección?

Hoy el pueblo de Dios — SUS hijos engendrados — están vagando y viajando por las calles de un pueblo con 300 “hogares” (el número de supuestas “verdaderas iglesias” hoy, con más “mudándose al vecindario” cada día). Podría ser dicho que algunos están con madres extrañas, otros con padres adoptivos, aún otros con guardianes, niñeras, algunos en guarderías, y otros con secuestradores. De hecho, ahora hay casi un sinfín de substitutos, imitaciones e impostores dando la “bienvenida” y “criando” a los hijos de Dios.

Toda madre conoce mejor a sus propios hijos, y como ellos difieren de otros. Sólo la verdadera madre tendrá el amor de madre por esos hijos. Otras “madres” en el vecindario en lo mejor son aspirantes, pero ninguna de ellas protegerá o cuidará a sus hijos en la misma manera que ella lo haría. Y sólo la verdadera madre de un niño sabe cuando necesita corrección o disciplina. Ella también sabe que sus otros hijos pueden ser dañados si un niño es dejado fuera de control. Algunas veces ese niño debe ser disciplinado o enviado a su habitación.

Así es con la protección de las ovejas en la Iglesia de Dios por medio de la acción disciplinaria. A las ovejas no les es permitido seleccionar y escoger entre los grupos y pastores que deben protegerles en cualquier forma que ellos — ¡las ovejas! — piensan que debería ser hecho. Ni pueden seleccionar otra madre “más buena” cuando la propia los disciplina. No obstante, esto sería hoy el subproducto natural por tratar de administrar cualquier clase de corrección, amonestación, suspensión, desasocio o incluso marcar cuando es necesario. En las circunstancias presentes, el miembro “niño” puede simplemente declarar, “no me gusta mi mamá”. Voy a conseguir otra porque ella me disciplina”. Esto es traducido, “no me gusta la forma en que fui corregido (tratado) por mi organización, voy a buscar otra ‘verdadera iglesia’ que esté dispuesta a aceptar mi conducta y mis ideas doctrinales — una que me permita decirle a mi madre como ‘criarme’”. Lo peor, lo primero que la “nueva madre” usualmente dice hoy es que el niño fue víctima de abuso, y que “hizo las cosas bien” por venir a la “autoridad” (a lo nuevo, a más entendimiento).

Pero hay un aspecto crítico muy relacionado en la analogía de la madre/niño que tiene que ser considerado la Iglesia como cualquier madre humana, es responsable por la dieta de sus hijos, en este caso de la dieta espiritual. Ella debe trabajar diariamente en el menú que asegura la salud y el crecimiento de sus hijos. (Leeremos más tarde acerca de quien tiene la máxima autoridad para decidir cómo debe ser guiado el rebaño). Si a los hijos no les gusta la comida que su madre sirve, ellos no tienen la opción de escoger una familia que sirva comida a su gusto. Si un niño no quiere frutas, vegetales y granos — el niño común — no puede ir a donde él recibirá sólo dulces y helado.

Jesucristo nunca permitiría que su Iglesia se dividiera en 300 hogares, todos sirviendo como “madres” diferentes, en la cual los hijos de Dios puedan vagar, escogiendo y seleccionando a su voluntad. ¡Este entendimiento viene a ser una poderosa prueba de que tiene que haber una autoridad central, el gobierno de dios, dentro de la Iglesia de Dios administrando las necesidades — protección, doctrina, disciplina y dieta — de la Iglesia que Cristo edificó!

“Cristo no está dividido”

La mayoría simplemente no entiende lo qué Pablo quiso decir cuando advirtió a los Corintios, “Cristo no está dividido” (I Cor. 1:13). Primero, el contexto fluye del versículo 10, el cuál declara en cinco formas que la Iglesia tiene que tener unidad doctrinal. Así muchos parecen haber llegado a creer que “Cristo no está dividido” significa que su Iglesia puede estar dividida, pero que de algún modo Cristo mismo no tiene una mente dividida. Ahora, nadie realmente piensa en estos términos, sino que esto es sólo la única conclusión que alguien puede dibujar para creer que Cristo dirige a cientos de organizaciones diferentes.

Debemos preguntar: ¿El perfecto, supremo y todo conocedor Jesucristo necesitaría realmente decirle a la Iglesia que Él no está dividido, si esto sólo significara que Él personalmente era de una sola mente? Considere. Si hasta, “un hombre de doble ánimo es inconstante en todo sus caminos” (Santiago 1:8), ¿Podría alguien pensar que el punto de Cristo es explicar que su mente no está dividida y así la Iglesia no pensaría que Él es “inconstante”? ¡Por supuesto que no! Cristo tiene que estar hablando acerca de como Él no está dividido en el liderazgo de su única, indivisa y organizada Iglesia — que Él no podría simultáneamente dirigir a múltiples organizaciones que compiten y se oponen una a otra, y enseñan diferentes doctrinas. Esto dividiría el gobierno de Cristo, y por lo tanto a Cristo mismo. Cuando los hombres escogen dirigir un sinfín de grupos diferentes, Cristo no está obligado o requerido a dirigir a todos.

¡El Jesucristo viviente NO está dividido, lo que significa que Él dirige sólo a una organización! Los hombres están divididos, y naturalmente divididos en muchos grupos. Pero Cristo no forma parte porque esta simplemente no es la forma en que Él trabaja.

Pero ¿cuál es la primera causa de esta división constante?

“No están asiéndose de la Cabeza”

Los Corintios no fueron la única congregación que tuvo problemas sobre como Cristo dirige la Iglesia. Los Colosenses también los tuvieron. Esta congregación se había salido del carril y había regresado hacia otras antiguas doctrinas e ideas, incluyendo “filosofías” y “huecas sutilezas”, a las “tradiciones de hombres” y a los “rudimentos del mundo” (Col. 2:8, 20).

¿Por qué? ¿Qué causó que la mayoría de las congregaciones se apartaran tanto?

Pablo identificó cuál era el problema en ese entonces, y lo que hoy es el problema. Él dijo a los Colosenses que ellos “no estaban asiéndose de la cabeza” (2:19), la cuál es Jesucristo y su liderazgo sobre la Iglesia — “el cuerpo de Cristo” (ver. 17). Ellos estaban viendo afuera de su gobierno, que significa su cuerpo, dónde Él era la “Cabeza”, en este caso a los ángeles para instrucción y liderazgo. Si sólo estos Colosenses hubieran entendido — o recordado en el caso del pueblo de Dios — la “escritura difícil” de Colosenses 2:16 llega a ser muy fácil de entender. Tome un momento para leer todo el contexto de lo que olvidaron los Colosenses, y lo que toda la Iglesia de Dios Universal una vez supo.

La razón de que tantos hermanos y ministros hoy han tomado para sí mismos el gobierno de la “Iglesia” — primero al inventar, y después al escoger, seleccionar y moverse entre muchas organizaciones — es porque, han olvidado como era el gobierno de Dios, ellos ya no están “asiéndose de la cabeza” (Jesucristo y ese gobierno), y porque ellos ya no entienden que Él “no está dividido”, lo cual otra vez significa que su liderazgo sobre su gobierno es indiviso, y está dentro de un sólo lugar.

“¿Dónde está el Señor?”

Regresemos a Jeremías 2. Muchos hoy, especialmente el ministerio, han venido a ser como aquéllos descritos en el versículo 8. Ese pasaje de hecho forma parte del antecedente y la preparación para el versículo 31, el cual describe a los modernistas en Israel que declaran, “Señores somos”.

Leamos el versículo 8: “Los sacerdotes [los líderes] no dijeron: ¿Dónde está el Eterno? Y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí… y anduvieron tras lo que no aprovecha”.

Aunque que este pasaje está primordialmente describiendo a los ministros de este mundo, esto ha llegado a describir el pensamiento de muchos hermanos y ex ministros de la IDU hoy — pero especialmente al ministerio, porque eran ellos que en mayor parte “manejaban la ley”. No obstante esto también tiene una verdadera aplicación para el pueblo de Dios.

Algunas preguntas obvias entran aquí: ¿Por qué hay tan pocos en los dispersados dispuestos a preguntar, “Dónde está el Eterno [Cristo]” trabajando? ¿Por qué son tan pocos capaces de ver que presentar esta pregunta es la única forma en que ellos pueden empezar la tarea de localizar su gobierno? ¿Por qué miles no están “moviendo cielo y tierra” para encontrarlo? Y, lo más importante, ¿por qué a muy pocos parece importarles? La respuesta está en el hecho de que la mayoría de las personas ahora se consideran ASÍ MISMOS como “señores”. ¿Porqué alguien querría ir a buscar a Cristo — para “asirse a la Cabeza” — cuando él ve al “señor” en el espejo cada día?

Deténgase y enfrente estas preguntas.

Terapia repulsiva

Los últimos dos capítulos han sido necesariamente largos para pintar un cuadro completo. Entre los dispersados y las astillas, el patrón de gobierno de Dios ha sido ridiculizado, impugnado, empobrecido, asesinado, pisoteado, escarnecido, burlado, socavado, tergiversado y terriblemente mal entendido. Y no obstante toda la Iglesia — virtualmente todo el pueblo de Dios — una vez entendió que lo estaba practicando, en la forma de un precursor de lo que sería el maravilloso, espectacular y glorioso gobierno de Dios, el mismo gobierno que pronto vendrá a ser el más grande don para un infeliz, engañado, enfermo y agonizante mundo, ahora cortado de Él.

En realidad he tratado de hacer de todo lo que usted ha leído en estos dos capítulos una clase de terapia repulsiva, en parte con el propósito de casi hacer vomitar al lector. Si esto ha sido alcanzado, entonces usted está listo para el resto del libro.

¡Todos aquellos que no desean ser su propio “señor” deben comprender lo siguiente! Encontrar el gobierno de Dios es encontrar “dónde está el Señor” — dónde Jesucristo es la Cabeza — y dónde el gobierno de Dios está en lugar. ¡Esto es sencillo, y siempre ha sido sencillo!

Pero esto significa entender que la restauración del gobierno de Dios se parecía a….

CAPÍTULO CINCO – LA RESTAURACIÓN

Una cantidad tremenda está en juego para el pueblo de Dios sobre el entendimiento de la forma en la cual Él gobierna su Iglesia. Por supuesto, Dios sabe esto mejor que nadie. Por lo tanto, Él nunca permitiría que el tema de los oficios y deberes ministeriales del Nuevo Testamento, y de como ellos funcionan y se interrelacionan, sean objeto de conjetura, opinión personal o mera interpretación humana. Mientras que estas cosas juegan un gran papel en cada enseñanza doctrinal dentro de las iglesias de este mundo, esto nunca ha sido el caso dentro de la Iglesia que Cristo edificó.

El verdadero Dios revela la pura verdad de su Palabra en todos los asuntos para aquéllos que Él llama. Él es un Dios de RESPUESTAS, no simplemente preguntas, lo cual define la teología de este mundo. Los ministros, religiosos, profesores de seminarios y estudiantes de la Biblia del cristianismo profesante se sienten orgullosos de sí mismos al ser capaces de hacerse preguntas profundas, esotéricas acerca de todo asunto “teológico”. Pero yo, y probablemente usted, respondimos al llamamiento de Dios porque Él no sólo ofrece respuestas, ellas son las respuestas correctas — ¡SÓLO respuestas correctas!

Siempre aclaradas

En la Iglesia de Dios, hay tanto en juego primero en identificar y después en retener la verdad de cada enseñanza de la Biblia, que Dios simplemente nunca podría dejar a su pueblo confundido sin dirección específica, y en toda doctrina bíblica vital. ¿Cuál doctrina puede ser más vital para la salvación que el gobierno? Recuerdo haber escuchado a menudo en los 1960s, durante los primeros días de mi llamamiento, que Dios nunca permite a su pueblo decidir lo que es correcto, sino sólo si ellos HARÁN lo que es correcto. Esto tenía sentido hace 40 años, y aún lo tiene.

Cristo sabía que la era de Laodicea llegaría. Después de todo, Él lo predijo. Él entendía las muchas razones de por qué la mayoría de su pueblo no “retendrían” lo que la Iglesia había enseñado en la era previa. Por lo tanto, Él ciertamente debería haber sabido que ciertos líderes vendrían en la era final y re-planearían la enseñanza de la Iglesia acerca del gobierno. Él sabía que toda una variedad de nuevos “enfoques” sobre este tema se desarrollarían debido a que los intereses de estos diferentes líderes requerirían alterar el antiguo entendimiento de cualquier cosa que ellos pensaran que las circunstancias les dictaban si tuvieran que avanzar por sí mismos. Él ciertamente también habría sabido que la verdad acerca del gobierno sería una de las primeras víctimas en los dispersados. ¿Cuantos más, el pueblo y el ministerio, serían capaces de apoderarse de las riendas de autoridad de Cristo y de sus líderes escogidos?

Pero, por supuesto, Dios sabía que el cuerpo completo de su verdad estaría bajo ataque durante la apostasía, y que esto también ayudaría para introducir esta última era. Por lo tanto, Él habría reconocido los pasos que tendrían que ser tomados para asegurar que aquéllos que escogieran no retener lo harían sin excusa. ¡Con la Tribulación en juego — e incluso la vida eterna! —, habría sido una injusticia flagrante que Dios hiciera menos.

¡Él no lo hizo!

El “registro de la restauración”

Piense, si desea, sobre todo el cuerpo de trabajo del Sr. Armstrong como el “registro de la restauración” de la verdad de Dios a la era de Filadelfia. (Por supuesto, otros escritores en cierto grado jugaron papeles mucho más pequeños en este proceso).

Aquí está lo que significa este término para aquéllos que lo recibirán: Aunque muchos ya no creen que el Sr. Armstrong fue el Elías final que “restauró todas las cosas” (Mat. 17:11) antes del regreso de Cristo (Mal. 4:5-6), y aún son menos los que entienden las implicaciones de esto, la Iglesia entera una vez lo supo. Por lo tanto, todo lo que el Sr. Armstrong restauró en la Iglesia siendo utilizado por Dios representa lo que podría ser llamado el “registro de la restauración”. Esto incluye lo que fue escrito y hablado.

Al escoger al Sr. Armstrong para dirigir a su Iglesia en el siglo XX, Dios escogió a un hombre que fue un escritor muy prolífico. Él también fue un orador efectivo. Probablemente todos estarán de acuerdo por lo menos en esto. Este hombre explicó cuidadosamente las doctrinas de Dios — de una en una — en específico, y generalmente hasta en exquisito detalle. Estas explicaciones siempre incluyeron muchos puntos más pequeños y sub-puntos. Su meta fue hacer la verdad sencilla, imposible de malentender por la mente que es abierta por Dios. Además, su manera — y él siguió esta práctica a través de su ministerio — fue repetir la verdad en diferentes formas, repetidamente, para que las personas lo “entendieran“. Esto fue ciertamente el caso con la doctrina del gobierno.

Aunque algunos pueden creer otra cosa, el Sr. Armstrong no dejó nada a la especulación o interpretación humana con respecto a entender completamente el tema del gobierno. Usted está a punto de presenciar esto. Era como si Dios quería estar absolutamente seguro de que un REGISTRO completo e íntegro sobre el tema del GOBIERNO tenía que ser dejado de una forma en que nadie que sinceramente buscara la verdad (podríamos añadir, antes o después de la apostasía) podría posiblemente malentender. Por supuesto, siempre quedaría la pregunta de si los individuos seguirían lo que fue enseñado — pero nunca la pregunta de lo qué ellos estaban supuestos a creer o practicar.

En este capítulo, y en otros más tarde, examinaremos cuidadosa y EXACTAMENTE lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca del tema del gobierno de Dios, específicamente trabajando en la Iglesia. Esta doctrina es multifacética, y así lo que el Sr. Armstrong enseñó está completo. Estaremos buscando profundamente en el “registro”. Por supuesto, también buscaremos en ciertas escrituras, también en los significados en el hebreo o griego. Obviamente, las citas del Sr. Armstrong en sí mismas contienen muchas escrituras, y el lector será dejado para juzgar si él enseñó fielmente la palabra de Dios sobre este tema. (Si usted está leyendo el libro y ya ha creído que él no hizo esto sobre otras doctrinas, lo que es citado aquí probablemente no le convencerá).

Antes de que llegara el entendimiento

Se necesita un poco de historia antes de continuar. Muchos que escogieron rechazar lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca del gobierno, pero que querían verse como que estaban apoyándole en otras áreas, aman citar su artículo “¿Cristo re-organizó la Iglesia?” de la revista Las Buenas Noticias de Febrero de 1939. Este artículo ahora famoso, describe el pensamiento del Sr. Armstrong antes de que entendiera que el gobierno de Dios era jerárquico, y que este siempre comienza con un sólo hombre. Estos “analistas”
afirman basados este artículo que el Sr. Armstrong “cambió” su entendimiento de gobierno porque él fue “elevado” y porque mientras la Obra crecía el aumento de autoridad “se le subió a la cabeza”. El pensamiento continúa con “cuando él era humilde” enseñó la verdad del tema porque él era “más objetivo”. Las personas que razonan de esta manera han perdido su propia objetividad — ¡y tal vez de la peor forma posible!

Considere lo siguiente: El Sr. Armstrong no supo que era un apóstol por casi 14 años después de que escribió el artículo de 1939. Todos quienes apoyan este artículo hoy nunca antes lo hicieron. Parece que no pueden captar que ellos nunca hubieran sido llamados si el Sr. Armstrong no hubiese crecido en su previo entendimiento.

Aquí está por qué, y no es difícil de entender: Cuándo el Sr. Armstrong llegó a ver como funcionaba el gobierno de Dios — cómo era unificado y estructurado con sus diferentes oficios y responsabilidades, incluyendo la magnitud de su propio oficio — la Obra completa pudo cambiar y expandirse en formas casi inimaginables. Fue capaz de saltar hacia adelante y crecer a proporciones masivas, mientras aún trabajaba armoniosamente en todas las formas que lo describió el Capítulo Dos.

Aquéllos que mantienen el previo entendimiento del Sr. Armstrong deberían estar estremecidos y agradecidos más allá del límite de que él creció sobre esto, porque sí no ellos nunca habrían sido llamados. Sin este crecimiento y entendimiento en su pensamiento, no habría habido una gran Obra. El resultado neto habría sido que estos críticos no habrían sido privilegiados en aprender la verdad. Puedo añadir convincentemente que ellos entonces no tendrían que estar hoy en una posición de “preocuparse” por criticar su “humildad” y “objetividad”.

¡Comprenda esto! ¡Si el Sr. Armstrong no hubiera crecido en su previo pensamiento, miles que ahora le critican estarían perdidos profundamente en el mundo, y probablemente tan profundo como en una de las iglesias de Satanás!

La mayoría reconoce que el Sr. Armstrong creció lentamente en entendimiento durante todos sus 52 años de ministerio. Este crecimiento implicó muchas doctrinas, y el conocimiento del Sr. Armstrong se desarrolló con el tiempo en cada una. Este proceso fue verdad en casi cada doctrina. Aunque grande y de largo alcance, el gobierno fue sólo una de los muchos cientos de verdades. Aunque las personas generalmente entienden y aprecian este crecimiento en otras áreas, ¿Por qué algunos no ven esto con respecto a la doctrina de suma importancia del gobierno? Y ¿Por qué casi nadie ata en primer lugar la necesidad de este crecimiento con el haber aprendido la verdad?

Aquí está lo que el Sr. Armstrong escribió en su Autobiografía volviendo la vista atrás a principios de los 1960s. Él está explicando que llegó a reconocer que el gobierno en Sardis no funcionaba. Esto ofrece más entendimiento sobre el proceso de su pensamiento, antes y después:

“La conferencia de estado fue acordada y formada. El concepto del gobierno de la iglesia parecía ser que los miembros legos deberían estar en los oficios de autoridad. Los ministros debían ser empleados, y bajo las órdenes de los miembros legos. Esto es esencialmente el concepto de lo que llamamos democracia: gobierno de abajo hacia arriba. Aquéllos siendo gobernados dictan quienes deben ser sus regidores y cómo sus gobernantes los deben de regir.

“El tema más desconcertante en toda la Biblia para mí fue el tema del gobierno de la iglesia. Yo nunca llegué al claro entendimiento de la enseñanza de la Biblia sobre el tema hasta después de que el Colegio Ambassador fue formado y estaba en su camino”.

Vol. 1, Capítulo 23, pp. 411-412

Ningún comité

La mayor parte del resto de este capítulo continuará con declaraciones del Sr. Armstrong. Varias están entre las más grandes en el libro. Sólo ofreceré mínimos comentarios mientras que usted lea, ya que las declaraciones del Sr. Armstrong son muy explícitas. Usted verá que son conclusivas y casi imposible de malentender.

La primera, que es la cita más corta forma la roca del fundamento de lo que el Sr. Armstrong creía y enseñaba acerca de como Dios enseña a su Iglesia. Con respecto a lo que será revelado acerca del gobierno de Dios, esta breve declaración se convierte en la prueba del tornasol para ver si usted regresará al entendimiento correcto de este tema. Esto “coloca la roca” para el resto del libro, y separa a aquéllos que aceptarán el “registro de la restauración” de un apóstol (y uno que fue también el Elías) de aquéllos que no. Debe ser claro para el lector saber exactamente lo que el Sr. Armstrong creía que era la única forma de como la Iglesia recibía sus enseñanzas.

Leamos cuidadosamente:

“Una cosa que no habrá en la Sede de la Iglesia durante el milenio es un comité doctrinal de “eruditos” intelectuales para decidir si las enseñanzas de Cristo son verdaderas doctrinas.

“No hubo tal comité doctrinal en el primer siglo en la sede de la Iglesia en Jerusalén. Todas las enseñanzas vinieron de Cristo a través de los apóstoles — y pocas veces Cristo se comunicó con los apóstoles por medio de profetas (de los cuales no hay ninguno en la Iglesia de Dios hoy puesto que la Biblia para nuestro tiempo está completa). La Iglesia de Dios hoy, como en el primer siglo, recibe sus enseñanzas del Cristo viviente, a través de un apóstol, tal como en el 31 D.C.”.

MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 350 versión en inglés
[Nota: La cita anterior fue tomada de la primera versión en inglés de pasta dura; tal párrafo no fue traducido al español. Éste debería encontrarse en la página 288 bajo el subtítulo “La educación en el mundo de mañana”]

¿Aún acepta lo que el Sr. Armstrong enseñó? La siguiente cita también es breve, es de un sermón dado sólo dos años antes de su muerte. Esta prepara al lector para la siguiente cita y comienza a introducir los diferentes oficios del ministerio, y los dos capítulos de la Biblia que los revelan:

“Pero para continuar con las cosas que han sido restauradas…El Gobierno de Dios ha sido restaurado en la Iglesia, y el gobierno de Dios ha sido puesto en lugar en la Iglesia. Usted lee que en Efesios 4 y I Corintios 12. Cristo es la cabeza de la Iglesia y bajo Cristo en la administración del gobierno está un apóstol o apóstoles, luego evangelistas, luego pastores, luego todos los que son llamados ancianos, todos los ministros desde el más alto hasta el más bajo. Así luego hay maestros y ancianos ambos, ancianos oradores y ancianos predicadores, diáconos y diaconisas. Y la Iglesia está restaurada en la forma de ese gobierno. La Iglesia de Sardis ni siquiera tenía la forma correcta de gobierno”.

Sermón 17 de diciembre de 1983

Estableciendo la verdadera autoridad

Con esta primera introducción de los varios oficios en el ministerio y en el gobierno de la Iglesia viene la pregunta de cómo saber cuándo ha sido dada la autoridad con respecto a estos oficios. En un sentido, el Sr. Armstrong establece las preguntas importantes que deben ser contestadas. Él declara que estas respuestas son “vitales”, y lo que él escribe es explícito.

Observe que la siguiente cita es de un artículo escrito hace más de 50 años. Usted aprenderá en un momento que esto sucedió dentro de un breve espacio en el tiempo en que el Sr. Armstrong estaba aprendiendo la verdad acerca del gobierno de Dios, incluyendo primeramente cuándo él comprendió su propio oficio, y cuándo la restauración completa del gobierno en la Iglesia había ocurrido.

Leamos:

“Es vital que usted conozca como Dios confiere la autoridad de los oficios en su Iglesia.

“Jesús confirió sobre sus ministros llamados en su Iglesia las llaves del Reino de Dios. Él los invistió con autoridad para guiar a su Iglesia, y llevar a cabo su Obra, por medio de la inspiración del Espíritu Santo”.

¿Pero cómo puede usted saber quién tiene esta autoridad? ¿Cómo son aquellos a quienes se les ha conferido la autoridad de ordenar a un oficio? ¿Cómo puede usted reconocer a la única y verdadera Iglesia de Dios — la única que dijo Jesús que edificaría — SU CUERPO, a través del cual el Espíritu de Dios lleva a cabo la Obra de Dios?

“¿Cuál es el orden de la autoridad de Dios en su Iglesia?”

“Usted encuentra en Efesios 4:11-13: ‘Y Él mismo (Cristo, la CABEZA de la Iglesia) constituyó a unos, APÓSTOLES; a otros, PROFETAS; a otros, EVANGELISTAS; a otros, PASTORES (dirigiendo o precediendo a los ancianos de las iglesias locales) y MAESTROS, a fin de perfeccionar a los santos para la OBRA del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe…’ [Nota del autor: no pierda la advertencia que sigue en la declaración del Sr. Armstrong a medida que continúa el pensamiento.] En otras palabras, para prevenir separación, independencia, y trabajo de competencia lo cual introduciría confusión y división, llevando a muchos fuera del Cuerpo de Cristo, DIOS HA ORGANIZADO EL GOBIERNO en su Iglesia. Ese gobierno es el gobierno de DIOS.

“Este opera desde DIOS, de arriba hacia abajo. Este es el gobierno de, por medio de, y proveniente de DIOS el Padre, a través de CRISTO, a través de los llamados y ordenados APÓSTOLES de Dios, a través de EVANGELISTAS, PASTORES, MAESTROS, en ese orden. Este gobierno significa TRABAJO DE EQUIPO. Este trabaja para la UNIDAD, no para división”.

“¿Deben ser los Ministros de Dios ordenados por la mano del hombre?”

Buenas Noticias, Mayo de 1954

¡Este es un corte claro — y enfático! El Sr. Armstrong cita los rangos del ministerio en orden, y directo de la Biblia. Advierta que la división y el esparcimiento pueden llevar a “muchos fuera del Cuerpo de Cristo”. Esta declaración establece la siguiente extensa cita de más de 30 años después, viene del MISTERIO DE LOS SIGLOS. Lea cuidadosamente para tener el gran cuadro revelado en esto. El Sr. Armstrong presenta un punto de vista expansivo. Note que comienza a ofrecer más detalle acerca de la administración, exactamente qué es la iglesia y el Cuerpo de Cristo, el papel y el propósito de los diferentes oficios y la importancia de mantener la unidad a todo costo, y porqué.

Mientras lea, trate de recibir en su mente el mensaje completo con todos sus elementos. También trate de apreciar como es que todo lo que describe el Sr. Armstrong fue una vez visto como algo conectado directamente al cuadro pintado en el Capítulo Dos. Y si usted se encuentra así mismo desafiante o incluso cuestionando lo que está escrito, pregúntese y trate de identificar porque ha cambiado su pensamiento de lo que una vez creyó haber probado. ¿Qué lo movió? Trate de mantenerse dónde — de quién — obtuvo las ideas diferentes de las verdades de esta cita. Si alguna vez estuvo de acuerdo con ellas, ¿porque no ahora? (Todo el énfasis y los subtítulos son de él).

Lea cada palabra — después revise la ilustración:

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Aquí está una representación visual exacta del gobierno de Dios y la Obra en su Iglesia, como fue vista el 6 de marzo de 1981 en las Noticias Mundiales (Worldwide News).

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Esta es una representación más detallada de la estructura cohesiva dentro del gobierno de Dios, proveniente de las mismas Noticias Mundiales.

“Dios explica en I Corintios 12 las funciones, las administraciones y los funcionarios tal como Dios los puso en su Iglesia:

“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales…Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo…Pero todas estas cosas las hacen uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres…” (I Cor. 12:1, 4-6, 11-13).

Una Iglesia, un solo gobierno

“Nótese especialmente que la Iglesia es una sola, no muchas iglesias. La Iglesia no está dividida. Es una sola. No es una iglesia madre con muchas hijas apartadas de ella por sus desacuerdos. Las divisiones y fracciones que se apartan no siguen siendo parte de la Iglesia. Es la Iglesia la que se casará con Cristo en la resurrección… ¡no los grupos que se han apartado de ella!, no una iglesia madre y sus hijas apóstatas. Esto se hará más evidente a medida que prosigamos.

“Nótese también que la Iglesia tiene varias operaciones. Para cumplirlas, dentro de la Iglesia única hay también varios ministerios o departamentos con un gerente ejecutivo encargado de cada uno (I Corintios 12:4-6). Recuérdese que un administrador ejecutivo no fija políticas, procedimientos ni doctrinas, sino que administra, dirige y cumple lo que ya se ha establecido desde arriba.

“Aun en este mundo, el presidente de una nación no hace las leyes sino que administra las políticas como funciones autorizadas por el congreso. Cumple las leyes promulgadas por el congreso. Los administradores están en la Iglesia para supervisar, dirigir y ejecutar las políticas, procedimientos y doctrinas que les vienen desde arriba.

“La Iglesia única e indivisa, se describe nuevamente en el versículo 20: “Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo”. ¡Una Iglesia, sin divisiones! Dios se compone de más de una persona, pero es un solo Dios. Recordemos que Dios es la familia divina. Los miembros de la Iglesia ya son hijos engendrados de esa familia, pero aún no han nacido como seres divinos.

“Leamos el versículo 25: “Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros”.

“Para administrar estas operaciones diversas, Dios (y no los votos de los miembros) puso a unos “en la Iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros” (versículo 28). O como se dice más detalladamente en Efesios 4:11: “Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros”.

“Un apóstol es “uno enviado” con el mensaje evangélico de Cristo. Esto incluye la supervisión de la tarea de proclamar el mensaje al mundo valiéndose también de otros medios y personas. El apóstol también supervisaba a todas las congregaciones o iglesias locales (I Corintios 16:1). El apóstol Pablo supervisaba a las iglesias del mundo gentil (II Corintios 11:28).

“Los profetas que Dios puso en el fundamento de la Iglesia son los del Antiguo

Testamento, cuyos escritos formaron gran parte del Nuevo Testamento y de la enseñanza del evangelio y las enseñanzas de la Iglesia. La Biblia no dice que los profetas tuvieran funciones administrativas, ejecutivas ni de predicación en la Iglesia del Nuevo testamento.

“Los evangelistas eran los ministros de mayor rango, que predicaban el evangelio al público, establecían congregaciones locales y supervisaban algunas de las iglesias bajo el apóstol. Por tanto, un evangelista puede cumplir funciones ejecutivas bajo el apóstol en la sede u obra de la Iglesia hoy. El evangelista no es siempre estacionario.

Los pastores sí lo son, pues permanecen con una iglesia o grupo de iglesias locales.

Luego había maestros, que no necesariamente eran predicadores. Los textos del Nuevo

Testamento llaman “ancianos” a todos los ministros y maestros. Por tanto, la Iglesia de

Dios hoy tiene ancianos predicadores y ancianos locales. Los primeros son pastores de las congregaciones. Los ancianos locales ayudan a los pastores en el ministerio.

El templo adonde Cristo llegará

“Ahora sigamos con el tema de la organización eclesiástica.

“La Iglesia es el Cuerpo espiritual de Cristo. No es una entidad secular ni mundana; tampoco es un club o institución. Pero sí es una entidad altamente organizada.

“Nótese su grado de organización: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”. Nótese que la

Iglesia es una familia, así como Dios es una familia divina: “la familia de Dios”.

“Prosigamos: “…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio [la Iglesia es un edificio], bien coordinado [bien organizado, con todas sus partes que funcionan en armonía y cooperación], va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:19-22). Este pasaje revela claramente cómo es el templo adonde vendrá el Cristo glorificado. Ninguna parte de la Biblia predice la construcción de un templo material en Jerusalén antes de la aparición de Cristo. Empero, el capítulo 40 de Ezequiel describe la construcción de un templo después de su regreso.

“La Iglesia, pues, ha de crecer hasta convertirse en un templo santo, un templo espiritual al cual llegará Cristo… así como llegó a un templo material de piedra, metal y madera.

“Veamos algo más ‘…la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí [organizado] por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento…’ (Efesios 4:15-16). El cuerpo está unido entre sí. Esto indica unidad organizada, armonía. La Biblia ordena que todos los miembros de la Iglesia estén tan unidos que “hablen todos una misma cosa” (I Corintios 1:10).

“Empero, ninguna iglesia es la Iglesia de Dios si no es realmente suya, o sea si no persevera en sus doctrinas, sus prácticas y su organización en la forma establecida originalmente en la Biblia; si no está encabezada por Jesucristo y si no pertenece a Dios el Padre; si no tiene el poder del Espíritu Santo y la verdad de Dios; y si no cumple la comisión de Cristo de proclamar su buena nueva del reino de Dios al mundo.

“¡Hay una sola Iglesia así!

“Y no puede estar dividida. Sigue siendo una.

“En I Corintios 1:10 el apóstol Pablo fue inspirado a escribir que todos en la Iglesia hablaran “una misma cosa”. No debe haber división en lo que se cree, se enseña y se predica.

El MISTERIO DE LOS SIGLOS, pp. 201-204, 206-207

¿Cuántos de los elementos que usted leyó todavía cree? ¿Cuántos, tal vez sin saberlo, le permitieron resbalar o enturbiar su pensamiento? Por ejemplo, ¿Usted aún cree que “se ordena que todos los miembros de la Iglesia estén tan unidos que ‘hablen todos una misma cosa’”? ¿Todavía cree que esto es verdad con respecto al gobierno, y como lo describió el Sr. Armstrong aquí? O ¿cree que las circunstancias hoy permiten que cualquier cantidad de versiones alteradas del gobierno sean aceptadas, mientras que algún hombre u hombres digan que son aceptables? ¿Aún cree todas las cosas que están casi al final del párrafo anterior, o “empero ninguna…”?

¡LA RESTAURACIÓN!

Ahora estamos listos para examinar el momento específico en la historia de Filadelfia cuando el Sr. Armstrong explicó que la restauración completa del gobierno de Dios en su Iglesia había sucedido. Casi ningún miembro recuerda, o supo, que hubo un momento específico en la historia de la Iglesia en que este gobierno fue restaurado, ni recuerdan lo que había sucedido exactamente — lo que fue puesto en lugar y que no había estado durante muchos siglos.

Saboree lo que hoy casi nadie sabe o comprende. Y reconozca que si el Sr. Armstrong estaba equivocado con respecto a lo que está a punto de leer, quiere decir que la previa declaración del MISTERIO DE LOS SIGLOS en alguno o en todos sus elementos, simplemente no fue verdad, entonces virtualmente todo el cimiento sobre el cual ocurrió la más grande Obra de Dios estaba defectuoso. Esto significa que el Sr. Armstrong sólo “tuvo suerte” al escoger una forma de gobierno humanamente ideada que permitió que la Iglesia alcanzara una productividad inaudita más allá de cualquier otro tiempo en la historia de la Iglesia. ¿Creerá usted eso? ¿Creerá que el caos, la confusión y la división que siguieron después de él fueron el regreso a la manera que esto debió haber sido?

La primera oración, en cursiva, formaba lo que a menudo se llama la “plataforma” o la “promoción” del artículo, los subtítulos son de él:

“Ahora, por primera vez en 750 años, el gobierno completo de Dios es restaurado en su Iglesia”.

“¡El 22 de enero fue un sábado que se registrará en la historia eterna de la Iglesia de Dios y en su Reino!”

“En ese día, por primera vez en 750 años, el gobierno de Dios fue completamente restaurado en su Iglesia. Cada oficio administrativo que Cristo estableció en su Iglesia está funcionando una vez más”.

“Encontramos a profetas mencionados en porciones históricas del Nuevo Testamento, pero ellos no poseyeron cargos administrativos, y no llevaron autoridad. Las Escrituras del Nuevo Testamento no habían sido aún escritas. Dios utilizó a estos profetas para transmitir los mensajes directos de Él a los apóstoles. Sabemos que no hay profetas en la Iglesia hoy. Las Escrituras ahora están completas. Parece no haber necesidad de profetas hoy. Además, es Dios quién los pone en su Iglesia, y si no hay, es porque Dios no ha creído necesario ponerlos en su Iglesia. Esa es responsabilidad de Dios, no nuestra.

“Así, entonces, nos deja con los oficios espirituales ejecutivos y administrativos en la Iglesia. Estos oficios de autoridad, entonces, son primero, apóstoles; segundo, evangelistas; tercero, pastores; cuarto, maestros”.

Cristo la Cabeza viviente

“¡Cristo es la cabeza viviente de la Iglesia!”

“Él pone al apóstol en el oficio. Pero encontramos ejemplo histórico en el Nuevo Testamento del apóstol colocando en oficios a los evangelistas, pastores y maestros, e incluso delegando a los evangelistas la responsabilidad de ordenar pastores y otros ancianos y diáconos”.

“Así están los oficios completos en la Iglesia de Dios — Cristo la cabeza, después los apóstoles, evangelistas, pastores, ministros-ancianos, ancianos no predicadores, diáconos, diaconisas. [nota del autor: Tome nota de la referencia del Sr. Armstrong para “ministros-ancianos” y “ancianos no-predicadores”]

Estos oficios desde hace 750 años

“El último registro histórico de este gobierno completo de Dios en la verdadera Iglesia se encuentra alrededor de 1200 D.C. Debido a que Pedro Waldo fue el hombre que Dios levantó como su instrumento para su Obra en aquel momento, el mundo llamó a la Iglesia con el sobrenombre de ‘Valdenses’. Pero ellos para sí mismos reconocieron sólo el nombre ‘La Iglesia de Dios’.

“Pedro Waldo ocupó el oficio de apóstol. Aparentemente él, por si mismo, no reclamó el título. No hay registro de que la Iglesia de ese tiempo utilizara directamente el título. Pero los hechos históricos muestran que Pedro Waldo ocupó ese oficio, y a través de él Dios ejerció esa autoridad. El título actual de apóstol fue utilizado por los católicos en contra de Pedro Waldo. Es claro que él tuvo el oficio apostólico en la Iglesia de Dios en ese tiempo partiendo de lo siguiente: ‘…Él (Pedro Waldo)…se atrevió a usurpar el oficio de los apóstoles, predicando el Evangelio y las cosas que él había aprendido de memoria…El envió hombres…a predicar’. (De la página 55 de La Historia de la Iglesia de Waldo [History of the Vaudois Church], por Antoine Monastier).”

“…Dios no utilizó a nadie de rango apostólico durante el período de Sardis de la Iglesia de Dios”.

“Seis ministros más ahora ordenados”, BN, febrero-marzo 1955

Esta cita es igualmente bien definida y enfática — ¡y profunda en significado! ¿Cuándo fue la última vez que a usted se le fue recordada la tremenda importancia del 22 de enero de 1955? ¿Jamás? La Iglesia experimentó algo en ese momento — en esa fecha previa — que había estado perdido por tres cuartos de un milenio. Pedro Waldo fue alguna vez un nombre muy conocido para el pueblo de Dios. Mientras los apóstatas trataron de socavar su papel sugiriendo que él era alguien que guardaba el domingo, de hecho, fue el líder de la era de Tiatira (o cuarta era) de la Iglesia de Dios.

Y nuestro libro sobre la historia de la Iglesia demuestra que él sabía esto.

He agregado la siguiente cita porque demuestra aún más por qué los profetas no fueron incluidos en la restauración que el Sr. Armstrong describió. No habrá más profetas en esta era hasta la llegada de los Dos Testigos (quienes también, por supuesto, tendrán que venir bajo un apóstol como el Sr. Armstrong declara):

“En estos días los profetas vinieron de Jerusalén a Antioquía. Estos profetas estaban en un segundo rango después de los apóstoles en la estructura de la Iglesia de Dios (Efesios 4:11). Su misión parece haber sido recibir los mensajes de las profecías directas de Dios, y para transmitir estos mensajes de Dios a los apóstoles, evangelistas o ancianos. La Palabra de Dios aún no había sido completamente confinada a la escritura. El Nuevo Testamento estaba todavía en proceso de ser escrito. No hay evidencia de la existencia de ningún profeta en la Iglesia desde que el Nuevo Testamento fue escrito.

“Cada ejemplo en el Nuevo Testamento, muestra que Cristo continuó las interacciones en su Iglesia de acuerdo a su gobierno, y en un orden definido. No cabe duda, por lo tanto, de que estos profetas fueron enviados desde Jerusalén por la autoridad de los apóstoles”.

“¿Deben ser los ministros de Dios ordenados por la mano del hombre?”, BN, mayo, 1954

Vuelva a leer la primera oración del último párrafo otra vez antes de continuar. Póngalo en su mente, preguntando si usted cree que esto es aún aplicable hoy. Dos años y ocho meses después del tiempo de la restauración en enero de 1955, un artículo (la próxima cita) apareció citando a todos los que tenían un oficio dentro de los rangos que el Sr. Armstrong describió arriba. Sin nada más, esto ilustra cómo la Iglesia una vez reconoció estos oficios, y los funcionarios dentro de ellos. Estas listas se utilizaron para orar por los hombres y mujeres que servían alrededor del mundo, y ellas aparecieron regularmente en formas variantes, pero se convirtieron también en un constante recordatorio de que el gobierno de Dios tenía una estructura, orden y oficios específicos dentro de esta. Ahora continuemos:

 
 

“¡Muchos de ustedes hermanos están en áreas dispersas — y no conocen realmente quienes son todos los ministros! ¡Generalmente, siempre hemos impreso en la Revista de Las Buenas Noticias un artículo acerca de cualquier ordenación que haya sucedido — pero muchos miembros nuevos han sido introducidos al rebaño de verdaderos creyentes en los últimos meses y años, y ellos están inseguros de quién es un ministro, y quién no!

“¡Por esa razón, les damos la siguiente lista, que comprende a todos los ministros llamados y ordenados de Dios, a los diáconos y diaconisas en la verdadera Iglesia de Dios hoy!”

“Al único que Dios ha colocado en el oficio de apóstol y pastor general: Herbert W. Armstrong;

Evangelistas: Garner Ted Armstrong, Richard D. Armstrong, Raymond C. Cole, Herman L. Hoeh, Raymond F. McNair, Dr. C. Paul Meredith, Roderick C. Meredith, Norman A. Smith;

Pastores: Dean C. Blackwell, C. Wayne Cole;

Ancianos predicadores: James L. Friddle, Jr., David Jon Hill, H. Burk McNair, George A. Meeker, Jr., R. Carlton Smith, Kenneth R. Swisher, Gerald D. Waterhouse;

Ancianos locales: Richard Prince, Jr., Basil Wolverton;

Diáconos: Alton B. Billingsley, Widd Boyce, Gene Carter, Otis Cole, Eddie Eckert, Buck Hammer, Roy Hammer, Dave Henion, F. William Homberger, A.R. Jantzen, James F. Kunz, Malcom Martin, H. A. Olsen, A. N. Roesler, Otis Rowell, I. E. Starkey, Dwight Webster;

Diaconisas: Sra. Roy Hammer, Sra. Annie Mann”.

“Cómo Dios llama a SUS ministros”, BN, sep. 1957

Note que cada oficio que el Sr. Armstrong nombró en las citas anteriores es visto aquí cumplido por una o más personas. Recordarle esto regularmente a una pequeña y creciente Iglesia en los primeros días se consideraba importante. De hecho, aquí está cómo y porqué era importante.

Listas de oraciones y panfletos del ministerio

El recuadro previo introdujo algo que una vez fue fundamental para la Iglesia y para las oraciones de toda la Iglesia, pero que ha sido desechado — y olvidado — como algo más que una reliquia de la historia.

En una base regular en los primeros años de la Iglesia, la Sede dedicaba ediciones enteras de la revista Las Buenas Noticias a lo que eran considerados “panfletos del ministerio”. Estas ediciones especiales consistían de los nombres y algunas fotografías de los ministros que servían a los hermanos alrededor del globo. Estos iban acompañados de mapas de cada región del mundo, y de las áreas o distritos dentro de los Estados Unidos. Las listas de nombres fueron delineadas dentro de cuales hombres mantenían los oficios, como se ilustra en la última cita arriba.

Estas herramientas eran absolutamente inapreciables para las oraciones diarias de miles de personas. Las recuerdo bien, y los estudiantes en el Colegio Ambassador fueron enseñados a utilizarlas para “orar alrededor del mundo”. Así era la Iglesia. Esto hacía a los hermanos sentirse conectados con todas las partes de la Obra, la Iglesia, las oficinas regionales, los tres colegios y el ministerio que una vez les sirvieron tan incansablemente. ¡Al pueblo de Dios — los hermanos — se le hizo saber que esas oraciones continuas por estas cosas eran su parte en ellas!

Pero estas extensas ediciones sirvieron calladamente para dos propósitos más. Ellas expusieron el orden y la estructura de la forma del gobierno maravilloso de Dios, algo que era muy real para todo su pueblo — y algo que verían y pensarían diariamente. Ellas también sirvieron como una clase de explicación ocular regular del crecimiento y desarrollo de la Iglesia a través de esos emocionantes años cuando el gobierno de Dios era tan productivo en cada rincón del mundo.

Para un número creciente hoy día, esta emoción ha vuelto.

El propósito de la Iglesia y el gobierno

Aquí está otra vez una cita final del MISTERIO DE LOS SIGLOS. Esta revela el inspirador cuadro completo de como varios oficios ministeriales en la Iglesia, así como la función del miembro lego, permiten llevar a cabo sus comisiones. Aunque no tan larga como otras citas, esta viene a ser el estándar — el cuadro completamente pintado — del gobierno de Dios en la obra. Los puntos e instrucciones del Sr. Armstrong son específicos, y vienen de lo que él llama su obra más importante y el libro más importante escrito después de la Biblia.

Esta declaración única que también viene a ser un resumen perfecto para el capítulo completo, aparece bajo el subtítulo “El verdadero propósito de la Iglesia”. Cuando lo lea, vea si la división, la dispersión, la competencia, el compromiso y el desacuerdo de confusión que hay en los dispersados y las astillas hoy — todos los cuales han rechazado el gobierno de Dios en múltiples formas — es remotamente comparado con lo que usted ve descrito aquí:

“Veamos ahora lo más importante de todo: ¿Cuál es el verdadero propósito de la Iglesia? ¿Por qué dispuso Dios que Cristo la fundara?

La Iglesia es la madre espiritual de los conversos. Éstos son los embriones espirituales que aún no han nacido, aunque sí han sido engendrados mediante el Espíritu Santo de Dios y por tanto ya son hijos de Dios.

“La Iglesia es la madre espiritual de los seres humanos convertidos. Ellos son embriones espirituales y fetos no nacidos aún, aunque engendrado por el Espíritu Santo de Dios — ahora hijos de Dios.

“La Iglesia es el organismo espiritual de Dios, bien organizado, para nutrir a estos futuros seres divinos, hijos de Dios el Padre, con alimento espiritual, para prepararlos y desarrollar en ellos el carácter espiritual justo.

“Con este fin, el de prepararlos y desarrollar el carácter divino de ellos, Dios ha dado a su Iglesia una responsabilidad dual:

“1) ‘Id por todo el mundo’ proclamando la buena noticia, el anuncio del venidero reino de Dios (Marcos 16:15).

“2) ‘Apacienta mis ovejas’ (Juan 21:15-17)

“En esta tarea de apacentar o alimentar a las ‘ovejas’, desarrollando en ellas el carácter espiritual de Dios, ellas a su vez tienen que hacer su parte: apoyar y respaldar la gran comisión: ‘Id por todo el mundo’.

“Esta primera y gran comisión fue encomendada a los apóstoles. Dios también se valió de los evangelistas, en menor grado, para llevar el mensaje. Otros líderes (ministros ordenados) permanecían en un lugar, pero aun el pastor local de una iglesia puede efectuar campañas evangélicas en su localidad: no ‘cruzadas’ para salvar almas sino conferencias en que se anuncie y proclame el reino de Dios (que es el verdadero evangelio).

“Esta gran comisión en su totalidad: la proclamación de la buena noticia del reino venidero y la ‘alimentación de las ovejas’, es una función y administración combinada de la Iglesia.

“Todo miembro de la Iglesia tiene su parte en la proclamación de la buena noticia (el evangelio) al mundo. ¿Cuál es? No consiste en salir personalmente a proclamar el mensaje de Cristo en el vecindario o el mundo. Esto corresponde principalmente a los apóstoles, en cierta medida a los evangelistas y en un grado menor a los pastores locales. (La función principal de los pastores locales es supervisar y predicar a la congregación local.)

“La operación global de la Iglesia es un todo, organizado con diversas operaciones y ministerios (I Corintios 12:5-6)”.

pp. 219-220

¿Qué sucedió?

¿Qué le sucedió al pensamiento de tantos miles? ¿Por qué desearían, o pasivamente permitirían que otros, cambiaran la estructura gubernamental que produjo tan maravillosa unidad en la Iglesia y en la más grande Obra en alcance y tamaño — innumerables millones fueron alcanzados — que el mundo jamás ha visto? ¿Por qué no están miles buscando diligentemente por el extraordinario gobierno que el pueblo y la Obra de Dios gozaron por tantas décadas? ¿Por qué muchos están contentos con una variedad de reemplazos que no son más que substitutos y falsificaciones baratas? ¿Por qué tantos están dispuestos a cambiar lo que fue un magnífico baúl de tesoros lleno de joyas por nada más que un saco de grava? — ¿la esperanza del Diamante por una chuchería? Si esta descripción parece injusta, entonces es porque la diferencia entre los artículos es muy grande y el valor de la grava y el valor de la chuchería son exagerados en la comparación.

Llega a ser aparente que más personas escogerán volver al conocimiento y ubicación correcta del gobierno de Dios hoy, si ellos entendieran en más detalle su mecanismo interior. Por supuesto, todo el propósito es remover el misterio en esta búsqueda. Este capítulo debió haber ido en un camino largo haciéndolo.

Plantando una semilla

Antes de salir de la restauración, una semilla debe ser plantada en su pensamiento. Considere. Cristo dirige a su Iglesia a través de los apóstoles — y pocos no estarán de acuerdo con esta premisa, por lo menos en su apariencia. En otras palabras, esta es la forma en que él hace las cosas en la Iglesia que Él edificó. ¡La Iglesia entera una vez vio que una de las distinciones más grandes entre la forma en que el todo conocedor y todo poderoso Jesucristo viviente hace las cosas diferentes de las iglesias edificadas por los hombres es que Él enseña y dirige el gobierno de su Iglesia comenzando con los apóstoles!

Antes de estudiar lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de los oficios del Nuevo Testamento, es crítico que usted se haga algunas preguntas: ¿Todavía cree esto — que este oficio es “primero” en el Cuerpo? Volviendo a una línea de pensamiento semejante al principio del capítulo, si usted ha cambiado — se ha movido — ¿por qué ha cambiado? ¿Está realmente seguro que entiende por qué su pensamiento ha cambiado?

El pensamiento de todos cambia con el tiempo. En cierta manera, esto es simplemente un producto de madurez natural, y de hacerse más viejo. Algunas veces estos cambios son buenos, y a veces no lo son. A veces las personas reconocen que han cambiado su pensamiento, y a veces no. Es serio que usted trate de identificar que fue lo que alteró su pensamiento acerca de cómo Cristo dirige a su Iglesia, y cuando comenzó este cambio. Trazar los pasos en el proceso de su pensamiento le ayudará a regresar al camino donde usted estaba cuando tomó la desviación equivocada en el camino.

Cristo ciertamente no ha cambiado su pensamiento acerca de los apóstoles. Él sabe mejor lo que ellos hacen — después de todo, Él es uno (Heb. 3:1). En el sentido más verdadero, Jesucristo y los apóstoles humanos tienen el mismo oficio. Excepto por el nivel de autoridad — y la diferencia ciertamente es grande — se podría decir que, con los apóstoles, Cristo dirige a “uno de los suyos”. ¿Sería que de algún modo el todopoderoso Cristo es incapaz de enseñar a su siervo humano, que tiene el mismo oficio, acerca de los deberes y funciones exactos de ese oficio? ¿“Arruinaría” la parte esencial de tal comunicación de como trabaja el gobierno de Dios? Después de todo, el Padre envió a Cristo como un apóstol y le delegó autoridad específica. En una forma idéntica, Cristo envía a los apóstoles humanos y les delega específica autoridad. Cristo no está confundido acerca de su función, y no dejaría a su apóstol humano confundido tampoco.

Todo esto influye directamente en lo que la Iglesia aprendió — ¡en todo! — durante el ministerio de 52 años del Sr. Armstrong. Si no podemos estar seguros que el Sr. Armstrong entendió y enseñó correctamente los oficios del ministerio, incluyendo el suyo como apóstol, ¿por qué estaríamos seguros de otras enseñanzas? ¿Permitiría Dios que su pueblo escogiera y decidiera más tarde doctrinas basadas en los sentimientos — donde sienten que si él lo enseñó correctamente, deben retenerlo, y donde si sienten que él no lo hizo, deben cambiar a la última innovación popular humana? Cuándo lea las explicaciones del Sr. Armstrong sobre los oficios particulares en los capítulos que siguen, vea si ellos cuadran con lo que usted ve en la Biblia.

Mucho de lo que resta del libro le introducirá más profundamente a los oficios y deberes específicos — las responsabilidades especiales — del Nuevo Testamento. Cuando lea, trate de ver por qué el Sr. Armstrong enseñó como lo hizo, y si usted quiere o no vivir otra vez bajo la estructura de la autoridad de Cristo. La Iglesia es llamada en las Escrituras nuestra “Madre”. Ahora piense también acerca de lo que significará para su crecimiento espiritual y su vida eterna si usted puede encontrar a la única Iglesia que lo alimentará con el amor de una madre que alimenta a su propio hijo.

Ahora aquí está cómo el gobierno de Dios trabajaba…

CAPÍTULO SEIS – DIÁCONOS

El Sr. Armstrong ha trazado un resumen de cada uno de los diferentes oficios dentro de la Iglesia de Dios. Por supuesto, él no dijo todo lo que podría ser escrito, ni todo lo que la Biblia enseña, acerca de cada uno. Pero él estableció una estructura — un esqueleto — suficiente para ver más que la forma básica. Comenzaremos a aprender acerca de estos oficios en más detalle ahora. Este capítulo tomará un enfoque básico, y aquí empieza la porción del “libro de texto” de este volumen.

Además, el Sr. Armstrong generalmente explicó el gobierno de Dios citando el oficio más alto primero y después descendiendo en la cadena de rango. Por razones prácticas, es mejor comenzar con las posiciones ordenadas más bajas y examinarlas. Es reconocido que esto significa que cierta secuencia de la información dada tendrá que cambiar. Sin embargo, es más natural discutir los últimos deberes especiales del Nuevo Testamento (como distintos a oficios o rangos, y veremos esta distinción después) dentro de la Obra de Dios, inmediatamente después de discutir los oficios más altos en el Nuevo Testamento.

Esto significa empezar con el oficio de diácono.

Hombres y mujeres sirviendo

Recuerden que el Sr. Armstrong, y por lo menos otro autor, se refirió a diáconos y diaconisas. Virtualmente cada congregación de cualquier tamaño que había sido establecida por mucho tiempo tenía uno o más diáconos. Un número más pequeño tuvo diaconisas. Estos oficios fueron finalmente comunes para toda congregación y pastorado alrededor del mundo. Ningún pastorado estaba completo, y ninguna congregación de cualquier tamaño podría funcionar más efectivamente, sin varios de ellos.

Los diáconos y diaconisas son personas que han sido ordenadas para un servicio físico en la Iglesia. Obviamente, una diaconisa es una mujer que tiene un oficio que sirve entre las mujeres, similar a un diácono entre hombres (y mujeres). Veremos más de lo que esto significa en un momento.

Primero, aquí está una cita breve de los primeros años de la Iglesia que define este oficio. Fue también escrito durante el período después de que el Sr. Armstrong llegó a entender su propio oficio, pero antes de que la Iglesia hubiera llegado a ver la restauración completa del gobierno de Dios. Aún cuando no fue escrito por el Sr. Armstrong, esto ciertamente presenta un entendimiento que fue bien conocido en la Iglesia:

“Pablo escribió a los Corintios que al lado de la administración espiritual, había también una administración física formada de ayudas o ayudantes, generalmente citada en la Escritura como diáconos. Ellos eran ayudantes físicos o materiales, que servían las mesas, hacían el trabajo de un conserje y muchos otros deberes físicos”.

Herman L. Hoeh, “El gobierno en nuestra Iglesia”, BN, agosto 1953

Lo que aquí fue resumido es simplemente trabajo físico. A menudo, un diácono o una diaconisa era una persona que podría ser descrita como “a cargo de sudar y del trabajo duro”. Muchos de los que sirvieron en este oficio fueron algunos de los siervos más verdaderos en cualquier parte en la Iglesia. Estos eran de la clase de personas que “doblan sus mangas y a cavar”, y eso es lo que la mayoría fueron — aunque esto desaparecería más tarde.

De hecho, algunos de los siervos más grandes que jamás he conocido fueron diáconos o diaconisas. Algunos de los que puedo pensar fueron casi héroes o heroínas en la forma en que ellos se pararon, avanzaron y “salvaron el día” a través de largas horas de servicio fiel. Y hubo ocasiones cuando esto fue casi forzado sobre ellos sin aviso a causa de una necesidad inesperada, y algunas veces genuina emergencia. Estas eran personas con las que el pastor podía contar en la “lluvia o sol”, y quienes generalmente servían sin queja. A menudo pienso de la recompensa extraordinaria que han establecido para sí mismos ciertos diáconos y diaconisas que he conocido (Mateo 10:42) — si ellos sobreviven (o sobrevivieron) la apostasía y “no permiten que ningún hombre tome su corona” (Apo. 3:11). Por supuesto, y obviamente, algunos no tomaron su oficio seriamente.

He sido privilegiado al entrenar, ordenar y enseñar a muchos, muchos diáconos, y algún número de diaconisas. Esto implicaba llevar a cabo muchas reuniones de lo que la mayoría de los pastores se referían como Reuniones de Diáconos y Ancianos. He aprendido que estos siervos vienen de toda clase de antecedentes, experiencias y personalidades. ¡Dos no eran semejantes, excepto en una forma — ellos eran siervos de sus hermanos prójimos!

Cómo comenzó el oficio

La clave más grande para entender los deberes de un diácono o diaconisa se encuentra en el mismo capítulo en la Biblia donde este oficio es mencionado por primera vez — Hechos 6. Este corto capítulo podría ser llamado fácilmente “el capítulo de los diáconos” porque los primeros ocho versículos introducen el oficio, y los últimos siete versículos describen el poderoso mensaje por el cual perdió su vida el recién ordenado diácono Esteban.

El versículo 1 describe rápidamente el crecimiento, de la joven Iglesia del Nuevo Testamento, declarando, “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos…” El relato continúa con los doce apóstoles teniendo dificultad para mantenerse uno al otro en el “servicio diario” de las “viudas” que eran parte de dos bandos diferentes de conversos locales. Esto estaba tomando demasiado de su tiempo y los apóstoles no eran capaces de mantenerse con sus responsabilidades espirituales más grandes. De modo que la disensión surgió. Aquí estaba su dificultad: “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas” (vers. 2).

Funciones de apoyo — “Ayudas”, “Gobernaciones”, “Diversidades”, “Administraciones” y “Operaciones”

Es posible ir más allá que sólo a los oficios mencionados en Efesios 4:11, si damos una cuidadosa mirada a I Corintios 12:27-28. Estos pasajes incluyen otras funciones a menudo desapercibidas dentro del gobierno de Dios. Observe el versículo 28: “Y en la iglesia, Dios ha designado primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones (gobernaciones), diversas clases de lenguas”. [Versión Nueva Biblia de los Hispanos]

¿Qué son “ayudas”? — “¿gobernaciones?” — “¿diversidades?” — “¿Administraciones”? ¿A qué se refieren estos términos? ¿Cómo funcionan éstos dentro de la Iglesia, y bajo la dirección y liderazgo del ministerio de Dios? Para entender mejor su propósito, debemos examinar las definiciones de las palabras griegas de las que ellas se derivan:

“Ayudas” es traducido de antilepsis. Su significado primario es simplemente “aliviar o ayudar”. El comentario Thayer Griego-Inglés (Thayer Greek-English Lexicon) dice que el uso plural de “ayudas” en I Cor. 12:28 se relaciona a “los servicios de los diáconos, que tienen cuidado del pobre y del enfermo”. Por supuesto, la Iglesia ha entendido por mucho tiempo que “ayudas” indica el servicio de los diáconos y diaconisas, y esto fue mencionado en una cita dentro de este capítulo

Además, la raíz de antilepsis se deriva de la palabra que significa “participar: ayudar, contribuir, apoyar”, y “mantener en turnos, socorrer”, como en levantar el lado opuesto — literalmente, “levantando ambos lados”. Esto es análogo a alguien moviendo una mesa pesada, y que requiere que otra persona levante la otra orilla. Una “ayuda” es literalmente sólo eso — alguien que ayuda a otros en áreas que se necesita ayuda. Y hemos visto que el servicio de una “ayuda” — un diácono — puede variar desde servir mesas hasta ayudar en la Primera Comisión.

“Gobernaciones” es traducido de kubernesis, y significa “pilotaje, (figurativamente) dirección (en la iglesia)”. Thayer explica que su uso en I Cor. 12 señala una interpretación figurativa tal como “sabios consejos”. Es fácil ver un sinfín de diferentes posiciones administrativas en la Iglesia y Obra tan grande como la que se requeriría bajo el Sr. Armstrong con una variedad de diferentes niveles de administradores — directores.

“Diversidades” es también utilizada en el versículo 28, y viene de genos, la raíz se deriva de una palabra que significa “pariente”. Genos significa principalmente “nacido, compatriota, diversidad, generación, familia, nación, hijos, descendencia”. Thayer define esta palabra como “los agregados [colección] de muchos individuos de la misma naturaleza, clase, tipo, especies”. Ahora que hemos examinado las definiciones de “ayudas”, “gobernaciones” y “diversidades”, volvamos a leer I Cor. 12:28, pero esta vez reemplazándolos con sus significados expandidos:

“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que cuidan de los hermanos en necesidad, dando sabios consejos y dirección, todo en una variedad de idiomas diferentes — junto con los que hacen milagros para comunicar esto libremente”.

Cuando el versículo 28 es atado a los versículos 4-6 transmiten un significado aún más profundo. De hecho, el lector llega a esto antes de leer los oficios y funciones del versículo 28: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas, en todos, es el mismo”.

“Diversidad” en este caso es diferente de la misma palabra griega dada en el versículo 28. Esta vez es traducido de diairesis, definida como “una distinción o variedad; diferencia, diversidad”. Thayer añade “una distinción en particular surge de una distribución diferente a personas diferentes”.

También, diairesis viene de diaireo, que significa “separar o dividir”. Se podría decir que el diario de una persona divide los acontecimientos importantes que suceden en días separados de la vida de esa persona.

“Administraciones” es diakonia en el griego. Al definirlo, de las referencias del Strong, diakonos el cuál vimos que significa “el servicio de un asistente o mesero — alguien que lleva a cabo el trabajo domestico, como el realizado por los diáconos y diaconisas.

Pero diakonia es un poco diferente ya que se define como “una ayuda, (oficial) servicio del maestro cristiano”. Esto es muy interesante porque pertenece a ministro, ministrando, ministerio, oficio, asistencia, llevando a cabo el servicio — definiendo aparentemente el servicio en una capacidad más oficial.

“Administraciones” proporciona también una base bíblica para aquéllos en entrenamiento para el ministerio, lo cual generalmente la Iglesia ha llamado “asistentes ministeriales” (o aprendices). Aquellos calificados para este entrenamiento generalmente comienzan ayudando como un asistente, con el enfoque inicial en servicios domésticos mientras se le está instruyendo para responsabilidades futuras. A medida que crece el candidato, la naturaleza de las tareas escalan con el tiempo, y llega a estar mejor preparado para cumplir asignaciones más precisas.

Por supuesto, en algún punto, un asistente ministerial llegará a la ordenación ministerial, con su rango u oficio final determinado por como Cristo planeé utilizarle finalmente. Es decir, su entrenamiento ministerial continuará después de la ordenación hacia su función final dentro del gobierno de la Iglesia bajo Cristo. (El próximo capítulo contiene un recuadro que cubre a los asistentes ministeriales en más detalle). Sin embargo, otra vez, la palabra podría también estar refiriéndose a ancianos administradores en la Obra.

“Operaciones” es traducida de energema, y significa “un efecto, operación o trabajar”. La palabra común “energía” obviamente se deriva de esta. Ciertamente, dondequiera que el Espíritu de Dios esté dentro de su gobierno, hay una energía súper natural muy real — la guía de Cristo, acompañada por milagros — eso es el poder de la Iglesia.

Ahora volvamos a leer los versículos 4-6, reemplazando “diversidades”, “administraciones” y “operaciones” con sus definiciones expandidas: Ahora bien, hay distintos dones dados a aquéllos que trabajan en el servicio de la Iglesia, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diferentes clases de servicios dentro del ministerio para la edificación de los hermanos, pero todo se origina del mismo Señor. Y hay distintos aspectos para llevar a cabo la Obra de Dios, pero es el mismo Dios que hace todas las cosas en todos”.

El Dios de orden y diseño ha dejado una maravillosa guía de su gobierno dentro de su Palabra para los que estén dispuestos a verlo. Este extenso recuadro ha puesto más “carne sobre los huesos”, mientras al mismo tiempo revela más de la mano inspiradora de Dios en el diseño del maravilloso gobierno que Él ha puesto en lugar sobre su Iglesia.

Edificando un personal calificado en la Sede

Emplear personal era esencial para una Obra e Iglesia siempre creciendo. A la vez, cientos de personas mantuvieron posiciones en docenas de departamentos sólo en la Sede. Un amplio Departamento de Personal era necesario para manejar a nuevos empleados, promociones y transferencias.

Conforme surgían las necesidades, los anuncios de posiciones especializadas aparecían en Las Noticias Mundiales (Worldwide News) y en los Reportes del Pastor General. (El último era leído en todas las congregaciones). Las aplicaciones eran recibidas, las recomendaciones eran dadas, las entrevistas eran llevadas a cabo y los empleados tomaban lugar. Muchas congregaciones “perdieron a personas que se fueron a Pasadena”. El entusiasmo era verdadero en aquéllos privilegiados para servir personalmente en la Obra.

Aquí están diez requisitos esenciales para el “personal” que se establecieron encima de todos las demás:

  1. Enseñable. El pueblo de Dios son discípulos — estudiantes o alumnos — y los que “lo sabían todo “no tenían lugar en la sede.
  2. Lealtad. Los posibles empleados debían tener un entendimiento completo del gobierno de Dios si serían empleados dentro de este.
  3. Firmeza Doctrinal. El peor lugar para la falsa doctrina era la Sede, donde cualquier discordia reduciría la producción.
  4. Celo altruista. Aquéllos que eran empleados tenían que ser incansables en su dedicación a la poderosa Obra de Dios.
  5. Diligencia. Hacer las cosas correctamente y a tiempo era esencial para la integración de muchos departamentos trabajando hacia las mismas metas.
  6. Habilidades. El entrenamiento y “conjunto de habilidades” fueron de inmensa importancia. Los empleados eran exhortados a añadir continuamente a su posición.
  7. Experiencia. Pocas cosas se comparan a la experiencia. Los principiantes pueden dar fácilmente un paso en falso y en trampas que otros verían de antemano.
  8. Piel gruesa. Algunas veces el ambiente de labor de la “olla de presión” simplemente no le convenía a las personas sensibles. Ellos no podrían sobrevivir.
  9. Auto administración. Esto incluye dinero, bocas, matrimonios, mentes, temperamento, emociones, salud y niños, entre otros.
  10. Balance. La mayoría en esta era han llegado a carecer incluso de balance natural. Aquéllos en la Sede eran enseñados a no llevar valores y pensamientos caprichosos, equivocados y desatinados.

Tristemente, muchos — de hecho, la mayoría — perdieron de vista estos atributos en el pasado. Pero otros han sido capaces de retenerlos o volver a ellos. Estos tal vez están languideciendo en los dispersados. Hoy día, en la Obra de Dios que crece rápidamente, estas son aún cualidades esenciales.

¡Nosotros escudriñamos constantemente el horizonte de aquellos que las reflejan!

Esto introduce el problema — y el propósito para el cual el oficio fue creado. Alguien necesita servir las mesas. Eso es algo tan físico como se oye, y define los parámetros más básicos por los cuales los primeros siete diáconos fueron escogidos.

En el versículo 3 (Hechos 6), los apóstoles ordenaron, “Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos (Griego: ordenar) de este trabajo”. Esta clase de servicio físico —la clase de cosas que serían comparadas a servir las mesas — fue entonces diferenciado del servicio del ministerio en el versículo 4, que debían hacer aquellos que tenían oficios espirituales (en este caso los apóstoles) era: “Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra”.

Revisionistas han tratado de decir que la participación de las personas en la elección de diáconos es la evidencia de que los hermanos o el ministerio deben tomar parte en la selección de líderes en la Iglesia. Este pensamiento en su mejor parte es tristemente ignorante y en lo peor es deliberadamente deshonesto. Al leerlo más de cerca no revela tal cosa. El versículo 6 revela que los apóstoles oraron, e impusieron las manos sobre los siete ordenados después de que los apóstoles hubieran definido los parámetros para buscar candidatos. Todos, aún los ministros honestos en los dispersados hoy recuerdan como la Iglesia siempre entendió este relato, y significaba que los pastores locales podían pedir opiniones de varios hermanos — y ciertamente a otros diáconos — acerca de personas en particular que eran consideradas para diácono o diaconisa. Yo casi siempre lo hago, pero me aseguro de hacerlo muy discretamente, y sólo consulto con hermanos espiritualmente fuertes y estables — aquellos que sabrían mejor — así como quienes podrían estar sirviendo bajo un “candidato” en particular.

Decir, como lo hace el dispersado más grande, que el relato de Hechos 6 autoriza votar en la Iglesia, y votar por ministros, es deliberadamente deshonesto, y las personas que disciernan verán esto. Es casi tan deshonesto como decir que el acto bíblico de echar suertes en Hechos 1:22-26 el cual presentó a Matías como el único para reemplazar a Judas entre los doce, es también votar — o lotería (el dispersado más grande también cita este pasaje para apoyar la votación). Antes de salir de Hechos 6, vale la pena notar que Esteban, “sólo” un diácono, “lleno de fe y poder” [Griego dunamis], hizo grandes prodigios [griego teras] y señales [Griego seimion] entre el pueblo”. Más tarde aprenderemos que la capacidad de Esteban para hacer estas cosas se derivaban directamente de la autoridad apostólica presente en la Iglesia. Sin embargo, menciono esto porque todo diácono debe reconocer que cuando se cumple apropiadamente su oficio él es más que “sólo un diácono”. Recuerde que Hechos 8 describe lo que hizo el diácono Felipe en Samaria (vers. 5-6-13) y también describe las “señales y milagros” que él hizo allá.

Las tres palabras griegas anteriores fueron incluidas para prepararle a su reintroducción al final del libro con respecto al poder apostólico y las señales de este. El lector es puesto sobre aviso.

Otros requisitos

En otra serie de versículos, el apóstol Pablo registra formalmente lo que a menudo es mencionado como “los requisitos de un diácono”. No muy diferentes de los de anciano, estos también reflejan a una persona profundamente convertida de conducta ejemplar en la congregación. Estas son encontradas en I Timoteo 3:8-13:

“Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús”. Ambas referencias “utilizan el oficio de diácono” derivado de la palabra griega diakoneo, la cual significa “ser un asistente, que es, servir (en lo domestico o como un anfitrión…) administrador (a), el uso del oficio de un diácono…” Cuando el significado de diakonos se deriva de diakoneo, está incluido el significado, “un camarero (de mesas o en otros deberes de siervo); (técnicamente un diácono o una diaconisa)…sirviente”, el cuadro es claro.

Los diáconos eran siervos en los asuntos domésticos y físicos

Hay mucho más para considerar en esta lista de requisitos de lo que se puede ver. Cada pastor debe evaluar cuidadosamente a cualquiera que está siendo considerado para este oficio a la luz completa de estos versículos y de Hechos 6. El oficio de diácono, al igual que con cualquier otro oficio de Dios, nunca debe ser dado por “favoritismo”, o por ser bueno para adular, o por que ha sido un “amigo”, o porque ha sido “particularmente leal” — o como ha sucedido muchas veces en el pasado, era una de las “maravillosas personas”, generalmente sinónimo del éxito material. Ni puede ser un “compañero de golf”, o peor, como también sucedió más de una vez, un “compañero de copas”.

¡No pierda de vista el hecho de que Dios es el único que “establece la regla” — el estándar espiritual! — para este y para cada oficio del Nuevo Testamento. ¡No puede haber lugar para la política, nepotismo, favoritismo o compañerismo — o sólo para personas “grandes” — cuando llegan a este o a cualquier otro oficio de Dios!

La mayoría eran también líderes

Sin excepción, los diáconos (y las diaconisas) tenían que mostrar por lo menos un nivel mínimo de liderazgo. Por supuesto, algunos sirvieron más naturalmente como ayudantes, a menudo a ancianos locales de la Iglesia, así como directamente al pastor. Algunos eran líderes muy efectivos, sin embargo, su oficio a menudo ascendía a un período de entrenamiento para un servicio más alto en un oficio espiritual. Por ejemplo este fue el caso con Felipe, mencionado anteriormente, que servía como un diácono en Hechos 8, pero también llevaba a cabo bautismos. Este diácono llego a ser un evangelista (Hechos 21:8).

Para ser un líder — alguien con autoridad y responsabilidad sobre otros — debe demostrar primero que él puede ser dirigido — que puede ser un buen seguidor, alguien que es fiel bajo la autoridad. El debe poder tener la voz de la experiencia para enseñar a otros a seguir. Puesto que hay algunos que son líderes en una congregación local pero no ordenados, un diácono puede, algunas veces ser considerado como un “líder de segundo nivel”, En otras palabras, aunque no todos los diáconos en el pasado dirigieron “tropas”, o equipos, esas tuvieron a sus propios líderes, muchos o tal vez la mayoría lo hizo. Esto es con frecuencia lo que llegó a ser necesario en las congregaciones más grandes donde las responsabilidades generalmente tomaron un tamaño más grande — organizar a más hermanos. Por ejemplo una diminuta congregación podría tener uno o dos ujieres, pero una congregación muchos más grande, de 500 a 600 personas, podrían tener 10, 12 o más.

En la Fiesta de los Tabernáculos, un diácono podría encontrarse así mismo supervisando consideradamente más que esto. En los primeros años de la Iglesia, algunos hombres incluso fueron designados formalmente para ser “diáconos en control”. Aunque esta idea fue finalmente abandonada por los problemas que esto presentaba, supervisar números más grandes de personas requiere verdadero liderazgo. Esto puede significar la necesidad de comunicación efectiva, la evaluación de los hombres con capacidad, planificación efectiva, presupuesto y el manejo de horarios. Puede significar también enseñar a otros para tratar con diferentes clases de actitudes y situaciones que pueden surgir. Y todo esto puede ser conectado a dirigir sólo un equipo de ujieres. También significaba mantener al pastor o a un anciano regularmente informado cuando se necesitaba.

Por supuesto, están aquellos líderes que “aventaban la pelota” y, haciéndolo — si esto llega a ser un modelo — demuestra que ellos no son líderes. He visto a diáconos que se les fue confiada importante responsabilidad y desilusionaron a otros hermanos porque: no llegaron al salón suficientemente temprano para abrirlo, no enviaron las ofrendas de los Días Santos a tiempo, no investigaron apropiadamente la ubicación para un social, no se aseguraron que los transportes hubieran sido provistos para ciertas personas, no colocaron el sistema de sonido o el pódium, no trajeron artículos importantes para los servicios de Sábado, y un sinfín de cosas. Algunas veces toda la congregación ha sido herida a causa de la negligencia. Los hombres (y mujeres) sirviendo “llenos del Espíritu Santo” confirman la honradez, dedicación, celo, atención a los detalles y el desinterés, entre otras cualidades.

Primeramente probados

Todo esto describe la causa más grande por lo que los hombres deben ser cuidadosamente evaluados antes de ser ordenados — “éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles”.

Aunque raro, los diáconos — y, por supuesto, aquéllos en oficios más altos — pueden descalificarse de servir en el futuro. Los diáconos y las diaconisas deben tener cuidado de asegurarse de no caer fuera de los requisitos para mantener el oficio. Como ejemplos a la congregación, “deben ser encontrados irreprensibles”, y esto ante Dios y los hombres (los hermanos).

A pesar del hecho de que muchos diáconos fueron líderes, y algunos crecieron tanto que fueron capaces de subir a un oficio espiritual más alto, debe ser enfatizado una vez más que este oficio no lleva autoridad espiritual. Hay varias formas en que sabemos esto:

  1. Efesios 4:11-16 registra los oficios del ministerio y su propósito general, que quiere decir los oficios que Cristo designa “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (ver. 12). Aunque los otros oficios en la Iglesia están incluidos aquí, el oficio de diácono es dejado fuera. Esto es porque no está directamente implicado en las tres frases dentro de versículo 12.
  2. El oficio de diácono y diaconisa fueron, en un sentido, complementos paralelos. De hecho, algunos esposos y esposas aparecen en las Escrituras habiendo sido ordenados a estos oficios como pareja (Aquila y Priscila, y posiblemente Filólogo y Julia). Puesto que es bien entendido que las mujeres no predican ni enseñan en la Iglesia (I Cor. 14:34), y su oficio nunca podría ser espiritual en naturaleza, esto se convierte en la indicación de que un diácono tampoco tenía un oficio espiritual.
  3. A los Pastores de la Iglesia les fue permitido por la sede, que significa que el Sr. Armstrong había enseñado esto, ordenar a diáconos (y diaconisas) por su propia autoridad y juicio. Por supuesto, tenían que ser cuidadosos con esto en todo sentido, y notificar a Pasadena después. Aquí está por qué esto es significante. Todas las otras ordenaciones —aquellas colocando a hombres en oficios espirituales — fueron aprobadas en un nivel diferente y por un proceso muy diferente, incluyendo llenar una “Forma detallada de Recomendación”.

Esto se verá en un capítulo posterior.

Dicho todo esto, no se olvide de Esteban y Felipe, y reconozca que a todos los pastores se les fue dada la autoridad para trabajar con ciertos hombres en formas que tenían implicaciones de liderazgo espiritual. Esto fue entendido y permitido porque estos hombres estaban en entrenamiento para un oficio más alto. Un ejemplo sería que algunos diáconos fueron escogidos para dar sermoncillos y medios sermones, y en raras ocasiones, sermones (siempre con un pastor presente). Ellos también podrían ser utilizados — y lo fueron ocasionalmente — llevando a cabo visitas en las cuales cierto consejo espiritual mínimo y exhortación podrían ser dados. (Veremos que Pablo fue “maestro” aún antes de cualquier ordenación).

Un punto debe relucir antes de cerrar. Los diáconos y diaconisas no se jubilan del servicio — jamás. Ellos pueden tener impedimentos o llegar a estar incapacitados, pero la jubilación nunca entra al cuadro. En el capítulo Ocho veremos la jubilación en más grande profundidad.

¿Qué acerca de usted?

Muchos diáconos, no dudaran en leer este libro. Se espera que cada diácono que no cayó en la apostasía finalmente tenga esta oportunidad.

Algunas preguntas: ¿Está usted fatigado de la desorganización y la pobre comunicación? ¿Está alimentado de confusión, división y una “cadena de mando” defectuosa? ¿Está cansado de “escaladores” y aduladores que reciben un oficio? ¿Está cansado de políticas y concesiones en los gobiernos que no hacen la obra? ¿Podría ser alguien que desea volver a su primer llamamiento y servicio dentro de la estructura del gobierno de Dios? ¿Está determinado a “guardar el misterio de la fe con limpia conciencia”? ¿No le importa servir por recompensa física y reconocimiento, o perseguir dinero — “codicioso de ganancias deshonestas”? ¿Es usted alguien que desea volver completamente a “utilizar el oficio de un buen diácono” y “ganar paraun grado honroso, y mucha confianza en la fe…”? ¡Si este párrafo le describe, la más grande, la más importante y rápidamente creciente Obra sobre la faz de la tierra es donde usted pertenece — si usted unge sus ojos!

Finalmente, para aquéllos líderes fieles que nunca han sido ordenados: La inmensa mayoría de diáconos en esta era han caído profundamente en el compromiso o han dejado la fe totalmente. El Jesucristo viviente puede aún utilizarle en una posición de verdadero liderazgo, si usted califica. Y los que hoy son diáconos pueden, con otros, continuar en el más grande servicio del oficio espiritual, si califican…

CAPÍTULO SIETE – ANCIANOS

El oficio de Diácono fue de hecho el primero de siete oficios o rangos del Nuevo Testamento. Este es el único oficio físico y seis oficios espirituales adicionales — Anciano Local, Anciano Predicador, Pastor, Evangelista, Profeta y Apóstol — que representan colectivamente el ministerio de Cristo. Estamos casi listos para discutir el significado de anciano. Pero primero debemos explorar y entender un punto relacionado al número siete.

Siete no seis

Entre otros propósitos, este capítulo explicará la diferencia entre anciano predicador y anciano local (llamado también anciano local de la iglesia si un hombre no era empleado por la Iglesia). Si el anciano predicador y el anciano local son combinados en uno como varios dispersados lo han hecho, el número de oficios de Dios en el Nuevo Testamento es reducido a seis.

Puesto que muchos pensarían que este cambio de número es mera coincidencia o poco importante, Dios lo ve de una forma distinta. Aquí está lo que es interesante — e importante.

La Iglesia siempre ha entendido que seis es el “número del hombre”. Hay seis días en la semana en que los hombres pueden trabajar, 6.000 años dedicados al gobierno del hombre bajo Satanás y el número 666, llamado “el número de un hombre”, entre otros.

El número siete es bien conocido en la Biblia (y en la Iglesia) como el número de terminación o perfección. Por ejemplo hay siete días de la creación, y siete días dentro de la semana. Dios tiene un plan de 7,000 años, hay siete Días Santos anuales, hubieron siete diáconos inicialmente ordenados, hay siete eras de la Iglesia, siete trompetas, siete últimas plagas, y siete veces el castigo que le sucederá a Israel (de hecho tres veces siete), entre otros. En esta luz, el número de Dios de los siete oficios del Nuevo Testamento es visto, perfecto y completo.

¿Sería coincidencia que la mayoría de los dispersados — dirigidos por hombres (elegidos por voto o auto designados), ¡no por Dios! — hayan reducido el número de oficios del Nuevo Testamento a seis, el número del hombre, y reemplazado el número bíblico de siete revelado por Cristo a través de su apóstol cuando su gobierno (y la verdad) fue completamente restaurado a la Iglesia? Si Cristo utilizó al Sr. Armstrong para restaurar el gobierno de Dios a la Iglesia, ¿Permitiría que su siervo escogido contaminara el orden y el número de estos oficios añadiendo más? Claro que no, porque la idea es contradictoria con lo que es una restauración. Usted no puede tener uno sin lo otro — demasiados o no suficientes oficios presentes — y aún alcanzar una completa y total restauración. Además, pocos oficios serían una “restauración” parcial — o demasiados serían una “restauración” excesiva. Reflexione cuidadosamente sobre estas cosas.

La distinción hecha

Antes de revisar lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de los ancianos en general, aquí están dos cortas declaraciones en las que él hace una diferencia entre el oficio de Anciano Predicador y Anciano Local. Cuando lea, considere que si la era de Sardis “no tenía la forma correcta de gobierno”, como el Sr. Armstrong lo declaró al final, debería ser obvio que una era denominada “el pueblo gobierna, juzga y decide” ciertamente estaría más apartada de la verdad sobre el gobierno que aún la confusión que Sr. Armstrong describió en Sardis:

“Usted lee eso en Efesios 4 y I Corintios 12. Cristo es la cabeza de la Iglesia y bajo Cristo en la administración del gobierno está un apóstol o apóstoles, luego evangelistas, después pastores, después todos los que son llamados ancianos, todos los ministros desde el rango más alto. Luego hay maestros y ancianos, ancianos locales y ancianos predicadores, diáconos y diaconisas. Y la Iglesia está restaurada en esa forma de gobierno. La Iglesia de Sardis ni siquiera tenía la forma correcta de gobierno”.

Sermón, 17 de diciembre 1983

“Luego había maestros, que no necesariamente eran predicadores. Los textos del Nuevo Testamento llaman “ancianos” a todos los ministros y maestros. Por tanto, la Iglesia de Dios hoy tiene ancianos predicadores y ancianos locales. Los primeros son pastores de las congregaciones. Los ancianos locales ayudan a los pastores en el ministerio.

El MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 203

Junto con una cita más grande a continuación, estas declaraciones cerca del final de su vida demuestran simplemente que el Sr. Armstrong por más de 30 años nunca movió de su posición los oficios de Anciano Predicador y Anciano Local que eran claramente diferentes, con uno siendo capaz de pastorear y el otro no — uno predicando y pastoreando, el otro no, pero capaz de hablar, que quiere decir que él puede dar sermoncillos. (El anciano local podría ir más allá en una emergencia, pero algunos ancianos nunca hablaron). Recuerde, el MISTERIO DE LOS SIGLOS fue escrito en 1985, poco antes de su muerte. Fue mencionado en el Capítulo Tres, que el “Evangelista Presidiendo” que dirige el segundo dispersado más grande clama que el Sr. Armstrong inventó el oficio de anciano predicador para “completar la mesa de reclutas” en los años cincuenta. Si fuera verdad, el Sr. Armstrong “olvidó” porqué lo hizo, o engañó a la Iglesia por décadas hasta su muerte para que él no tuviera que revertir públicamente una decisión que fue solamente para completar la mesa de reclutas. Sin mencionar que los Estados Unidos no estaban implicados en una Guerra a mediados de los años cincuenta cuando este oficio apareció primero en la Iglesia.

Entonces hay dos preguntas que abarcan todo: ¿Quién — qué oficio — utilizaría Cristo para revelar a Su Iglesia el número de oficios ordenados del Nuevo Testamento? — y ¿cuándo haría esto?

Dos opciones se presentan por sí mismas: (1) un apóstol lo revelaría en la era de Filadelfia, cuando “todas las cosas” habían sido profetizadas para a ser restauradas — o (2) un evangelista en la terriblemente comprometedora era de Laodicea, cuando “todas las cosas” hubieran estado ya puestas en orden. En otras palabras, ¿cuándo y por medio de quién sería el tiempo más natural de la restauración completa del entendimiento con respecto al gobierno de Dios? La respuesta no requiere pensar — no es un “rompecabezas”.

¿Qué son los Ancianos?

El Sr. Armstrong fue muy específico y exacto en explicar a la Iglesia el significado y el antecedente general del término “anciano”, tanto que no hay necesidad para mí de cubrir lo básico. Lo siguiente es de un artículo citado a principios de 1954 “¿Ordenados por la mano del hombre? Y es encontrado bajo el subtítulo “Títulos de los oficios”. Este revela que el término de la historia se extiendo desde el antiguo Israel:

“Está bien, aquí, explicar los títulos que Dios utiliza para aquellos en un oficio en Su gobierno. Acabamos de considerar tales oficios como ésos de apóstol, profeta, evangelista, pastor, maestro. Pero qué acerca de tales títulos como ‘Anciano’, ‘Obispo’, ‘Administrador, o “Presbítero”. Todos estos son utilizados en el Nuevo testamento. Realmente, los cuatro significan exactamente la misma cosa. Un Obispo, o un Administrador, es un Anciano — y los presbíteros son, simplemente, ancianos.

“Pero algunos Ancianos tienen un oficio más alto de autoridad que otros. Realmente, los apóstoles son también ancianos, y los asistentes de pastor, o aún los maestros no predicadores y líderes en las iglesias locales son ancianos. El apóstol Juan se llamó así mismo un Anciano (II Juan 1, y III Juan 1). El apóstol Pedro se llamó así mismo un Anciano (I Pedro 5:1). Es decir, todos los ministros de Cristo, por muy alto o bajo que sea su oficio de autoridad, son Ancianos. ¡Todos los apóstoles son Ancianos, pero no todos los Ancianos son apóstoles!

“Para entender la derivación del término ‘Anciano’, permítame brevemente resumir para usted la historia del título.

“El gobierno original de los Hebreos, desde Abraham, fue patriarcal. La cabeza de la familia ejercitó el gobierno supremo (bajo Dios), sobre todos sus descendientes. Sus hijos casados llevaron el gobierno en sus respectivas familias, los hijos y los nietos, etc., pero aún permaneció en segundo lugar su padre como la máxima autoridad. Fue un gobierno de arriba hacia abajo. A la muerte del padre, su primogénito le sustituyó en el supremo liderazgo sobre la familia. Naturalmente, estas posiciones, exaltan la designación, ‘Anciano’, lo cual significa simplemente el mayor. Así Jacob (Israel) fue la cabeza suprema sobre todos los que se fueron a Egipto con él, aunque sus hijos tuvieran sus propias familias. Así el “Anciano” llegó a ser el título oficial para aquellos en autoridad.

“La primera mención del oficio ‘Ancianos’ en el gobierno (aparte del gobierno de la familia), está en el tiempo del Éxodo. Los setenta ancianos mencionados en Éxodo y Números fueron un cuerpo gobernante, un tipo del parlamento. Este fue el origen del Sanedrín, o del Concilio. Estos llevados a cabo en el tiempo de Cristo. En la Iglesia del Nuevo Testamento, los Ancianos, o Presbíteros, eran igual que los Obispos — el título general para todos los oficios de autoridad espirituales sobre la Iglesia”.

“¿Deben ser ordenados los ministros de Dios por la mano del hombre”?, BN, mayo, 1954

Vale notar otra vez que Pedro Waldo fue un apóstol (recuerde que el Sr. Armstrong hizo comentarios acerca de esto), pero él siempre se refirió así mismo como “Anciano en jefe”. Debe ser más fácil de entender por qué él no estuvo equivocado al hacer esto, y cómo reflejó lo que Pedro dijo antes como Apóstol en jefe, o “Anciano Principal”. También, puesto que los ancianos en el Nuevo Testamento se derivan del prototipo en la congregación de Israel bajo Moisés, Cristo solamente necesitaba llenar sus rangos específicos dentro de Su Iglesia. El sistema del sacerdocio Levítico había desaparecido — estos oficios fueron su reemplazo.

El nombre es clave para que funcione

La palabra “Anciano” es encontrada literalmente muchas veces a través del Nuevo Testamento. La palabra griega de la cual se deriva es presbíteros, de ahí viene el nombre de la iglesia en la cual crecí — Presbiteriana. Su definición literal es “un mayor, anciano, viejo, presbítero, el miembro de un concilio”. Note que la última parte de la definición ofrece claridad del porque el Sr. Armstrong utilizó el término Consejo Asesor de Ancianos, este será el tema de un capítulo posterior.

En el sentido más estricto, un anciano tiene el oficio del “más viejo” o “mayor”. Dios siempre nombra las cosas por lo que son — y es absolutamente vital que esto sea entendido con respecto a cada oficio del Nuevo Testamento. Por ejemplo se podría decir que los diáconos tienen el oficio de “asistente/camarero de mesas”, entonces los ancianos tienen el oficio del “más viejo/mayor”. De hecho, los oficios más altos dentro del anciano podría ser pensado como “sénior” —aún más sénior — “el mayor sénior”, etc., pero por supuesto con otros vitales elementos y la descripción agregada.

En el griego, el nombre de cada oficio, o más correctamente el significado de cada nombre cuando es traducido al inglés, español o cualquier otro idioma, es simplemente vital de entender. Tal vez la llave más grande para entender los mecanismos en el gobierno de Dios está en el nombre específico que Él ha escogido para cada oficio.

Consideremos algunos ejemplos en los cuales los nombres tienen significado. Con respecto a las eras de Iglesia, los Filadelfinos son considerados como “el pueblo con amor fraternal”, así como los Laodicenos son considerados como el “pueblo que gobierna, juzga y decide”. Ahora piense en los nombres de Dios, o porqué el nombre de Abram fue cambiado a Abraham, o el de Jacob a Israel. El nombre de Lucifer fue cambiado a Satanás, que significa adversario. Ninguno de estas palabras tiene significado hasta que son traducidas al español. Por supuesto, todos los del pueblo de Dios aprendieron cuando fueron llamados que incluso el nombre de la Iglesia edificada por Cristo — ¡la Iglesia de Dios! — es una de las pruebas que la separan de las otras edificadas por los hombres. Después de todo, la razón más grande por lo que entendemos que los nombres de Dios no tienen que ser hablados en Hebreo, como algunos creen, es porque ellos sólo tienen un significado cuando los traducimos a la lengua natural de uno. Con respecto a los oficios, el significado es lo que buscamos.

¡Es crucial que usted establezca en su mente la manera de cómo Dios denomina sus oficios ministeriales, ahora en preparación para entender que los otros oficios son conectados directamente a cómo Dios utiliza a un hombre — lo que el hombre hace! También veremos que las definiciones de oficios aún por ser discutidos forman los parámetros o, en un sentido, límites más allá en los cuales el residente no está autorizado a ir. ¡Usted también verá, y ya lo ha visto con diácono y ahora con anciano, cómo estos oficios corresponden dentro del gobierno completo y perfecto de Dios!

Debemos notar que el Sr. Armstrong también parece haber “estado en lo correcto” en lo que respecta a ancianos. Es decir, Cristo lo guió a restaurar el significado y la función de este oficio en una forma correcta.

Deben ser entrenados

Hemos visto que los diáconos son líderes que ayudan en las congregaciones locales bajo el pastor de la Iglesia. Así lo son los ancianos locales y ancianos locales de la iglesia, pero en el servicio espiritual. Estos son hombres que han sido entrenados y ordenados para una responsabilidad espiritual, pero aún no están listos para pastorear a las Iglesias, con este primer oficio ya sea temporal o permanente, dependiendo de cómo Cristo quiera utilizar a un hombre. Por supuesto, esto depende de cuánto crezca el hombre en estatura espiritual — cuánto le permita a Cristo formarle y moldearle. La posición temporal se aplicaba en su mayor parte a hombres de tiempo completo que generalmente salieron del Colegio Ambassador.

Un hombre es escogido para el siguiente oficio de servicio sólo por haber reunido ciertos estándares o requisitos específicos, bíblicamente delineados. Esta lista es más extensa que la de los diáconos, y es encontrada en dos lugares separados.

Antes examinar estos requisitos convincentes, debe ser entendido que los que son utilizados en el ministerio, si ellos van a ser líderes efectivos, deben ser entrenados. Por supuesto, esto era uno de los propósitos del Colegio Ambassador. La Obra necesitaba personal en la sede — y la Iglesia necesitaba ministros (y algo de personal) alrededor del mundo. (El recuadro en la página opuesta explica más acerca del papel de los asistentes ministeriales, y del proceso de su entrenamiento hacia la ordenación).

Asistentes Ministeriales

Sobre décadas, cientos de hombres entraron al ministerio de tiempo completo en la Iglesia de Dios Universal. En los primeros años, cuando se necesitaban ministros para el campo fue muy crucial, los hombres a menudo fueron ordenados directamente saliendo del colegio a una edad muy joven. A algunos se les fueron dados altos oficios, ahora sabemos que algunas veces antes de que estuvieran listos. Con el tiempo, fue reconocido que los hombres necesitaban probarse a sí mismos — demostrar frutos — antes de la ordenación.

A mediados de los 1950s, el Sr. Armstrong aprobó el concepto de designar graduados calificados del Colegio Ambassador para ser asistentes ministeriales en el campo. Estos hombres, generalmente casados y la mayoría a menudo comenzando sus 20s, serían asignados a un circuito de dos o tres congregaciones en cualquier parte del mundo. Un pastor, y a menudo en un grado menor un pastor asociado, trabajaría activamente con el hombre y le enseñaría acerca del servicio en el campo ministerial. La esposa del pastor trabajaría con la esposa del hombre, aunque a un grado menor. (Aquellos escogidos para ser asistentes eran el tema de anuncios emocionantes cada año en el colegio, con varios principiantes generalmente enviados a “entrenamiento de verano”).

El hombre podría servir bajo varios pastores, ya sea porque él era transferido o lo era el pastor. Por estas razones, yo trabajé períodos breves bajo tres hombres diferentes, antes de mi ordenación bajo el cuarto. En mi caso, un quinto hombre surgió y me aprobó para pastor. Pero no había un prototipo fijo aplicable para todo porque cada situación era diferente.

Conforme crecía el hombre, le serían dadas asignaciones para hacerlo por sí mismo. Sus visitas empezarían con las viudas y se graduaría con los miembros prospectos (MP), teniendo visitas posteriores con estos; después daría un consejo ministerial personal más serio, lo cual era el elemento final añadido para las visitas. Los hombres también eran enseñados acerca de los muchos aspectos del trabajo en el oficio, organización de sociales, la conducción de clubes, estudios bíblicos, matrimonios, funerales, y como entrenar líderes, entre otros.

Comenzando con sermoncillos y dirección de himnos, a los asistentes se les asignaba entonces dar sermones, algunas veces sólo medios sermones antes de los sermones completos.

Los informes sobre el progreso regular eran dados al hombre y enviados a la sede esperando por una decisión para ordenarle o, como podría ser el caso ocasionalmente, explicarle porque él no era llamado al ministerio.

La Iglesia de Dios Restaurada ha designado, entrenado y ordenado a numerosos asistentes ministeriales. Por supuesto, las necesidades de la Iglesia requieren que sean continuamente escogidos más para este servicio. Pero tenemos cuidado de las deficiencias que en el pasado produjeron tantos hombres con aparentemente poco o ningún entendimiento de tan alto llamamiento.

El Sr. Armstrong habló a menudo acerca de cómo Dios le había entrenado para el trabajo al cual fue llamado a hacer. Dios no entrena a la membresía en general de la Iglesia, ni siquiera diáconos, de la misma forma en que lo hace con los que utilizaba en el oficio espiritual — ya sea su líder principal o todos los otros hombres ordenados de cualquier rango inferior. Los hermanos simplemente no están equipados — ¡ni calificados! — para hacer la clase de cosas que los líderes espirituales apropiadamente entrenados, ordenados y consagrados llevan a cabo. Ellos no pueden llevar el evangelio al mundo, advertir a las naciones, evangelizar, alimentar al rebaño — predicar y enseñar — erigir colegios, entrenar líderes, realizar visitas, dirigir clubes de oratoria y todos los otros asuntos administrativos que pertenecen a pastorear o administrar. Por supuesto, los miembros legos tampoco están equipados para traer verdad a la Iglesia o para ser profetas, etc. Ellos carecen de cuidadosa preparación y experiencia vital necesaria para realizar un sinfín de deberes que no pueden entender completamente, por no decir hacer. (Aprenderemos que incluso el entrenamiento de profetas, evangelistas y pastores, por no mencionar ancianos, diáconos y miembros legos, limita como Dios puede usar a cada uno).

Requisitos

En Tito 1, Pablo instruyó a Tito con respecto a las necesidades en las congregaciones que Pablo había levantado: “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente [escasez], y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé” (vers.5).

En este pasaje, a Tito, un pastor sénior o un evangelista, le fueron dadas desde arriba sus “órdenes de marchar”. Hemos visto que el Sr. Armstrong enseñó que los apóstoles estaban autorizados para delegar a los ministros de un rango más bajo la selección y entrenamiento de otros ministros. Por supuesto, Pablo era un apóstol, y también tenía la autoridad para decidir los estándares para tener un oficio espiritual.

Note que los ministros de alto rango eran responsables de “establecer el orden” sobre algunas cosas que no había en ciertas ciudades. Pero no malentienda. A Tito no se le fue dicho aquí ordenar a un anciano en todas y cada una de las ciudades en su control, porque podría no haber un hombre calificado en cada ciudad. Una lectura cuidadosa — tan frecuente como sea el caso — revela que los hombres que serían ordenados estaban en ciudades particulares “como yo te mandé — designé”. El punto es que los requisitos — el “estándar” — establecidos para ser utilizados por Cristo en el ministerio no pueden ser comprometidos de ciudad en ciudad, no importa que tan grande sea la necesidad de un área.

También note que si Tito era un evangelista, Pablo no lo mencionó. Empero, él lo hizo con Timoteo. Esto llega a ser una indicación de porqué aquellos con un rango más alto que el de pastor (probablemente el caso con Tito) tienen un peso más grande en la administración que los ancianos predicadores. Esto introduce una distinción importante que será explicada después con respecto al rango de Pastor. Ahora leamos:

“El que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el Obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (1:6-9).

El siguiente pasaje con los requisitos para la ordenación es dirigido a Timoteo, quién era claramente un evangelista — un ministro de alto rango, consistente con lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de quien podría entrenar y ordenar. Otra vez, sin embargo, es evidente que Timoteo no tenía autoridad para actuar por sí mismo sin la instrucción de un apóstol. Esto es entendido en lo que es una lista de requisitos que fue enviada a Timoteo por un apóstol: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el Obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (I Tim. 3:1-7).

Mucho podría ser dicho acerca de las muchas “calificaciones” de los ancianos mencionados en estos pasajes. De hecho, esto podría llegar a ser varios capítulos. Un recuadro más tarde en el Capítulo Nueve cubre estos y se expande en el significado y la importancia de estos requisitos. Es importante ver que algunos son idénticos en ambos lugares. Es como si Dios quiere dar doble énfasis a ciertos puntos del carácter o entrenamiento.

¿Puede alguien desear el ministerio?

También, note que no es malo si un hombre “desea” o espera “trabajar”, mientras no busque un “oficio”, en el ministerio. Si un hombre quiere genuinamente servir, mientras que no trate de forzar ni dictar a aquellos que están sobre él — ¡incluyendo a Cristo! — cómo debe ser utilizado, él no estará fuera de línea si se esfuerza para hacer todo lo que está en su poder para crecer en los requisitos que usted acaba de leer. Buscar servir — largas, difíciles, a veces fatigantes horas ayudando a otros — no es un acto de codicia, presuntuosidad, arrogancia ni auto promoción. Pero los hombres deben tener cuidado al buscar en sus corazones las razones por las que pueden desear el oficio de un anciano (obispo). Muchos en el pasado tristemente perdieron su perspectiva porque el pensamiento de tener “poder” cegó sus ojos. (Recuerde a Simón el Mago).

Puede ser interesante para el lector que hemos preparado un artículo similar a uno ofrecido en el pasado por la Iglesia de Dios Universal sobre el tema de cómo los ministros son escogidos. Se titula “¿Quiénes deben ser los ministros de Dios?”, y todos los que estén interesados en examinar este tema más de cerca lo deben estudiar.

Por supuesto, los ancianos no estaban libres de pecado — sin excepciones en Romanos 3:23 (“todos han pecado”). Todos cometen errores y pecados. Yo ciertamente cometí pecados cuando era un anciano local, y otros cuando era un anciano predicador, y aún otros como pastor, etcétera. Es el carácter general de un hombre lo que debe reflejar estos requisitos. Este tema será revisado más completamente en un capítulo posterior.

Reconozca que a la mayoría de los hombres se les decía de antemano que estaban bajo consideración y se trabajaría con ellos para su posible ordenación. Aunque esto no fue siempre el caso en los primeros años con hombres locales, lo fue en los años posteriores. (Por supuesto, los asistentes en el campo ministerial de tiempo completo que venían del colegio siempre sabían que estaban en entrenamiento hacia su posible ordenación).

Con respecto a algunos de los que están en entrenamiento para anciano (local o predicador) o pastor, vimos que primero deben ser escogidos y oficialmente señalados como Asistentes Ministeriales. (Generalmente aplicado a hombres que se habían graduado del Colegio Ambassador, pero que no estaban aún preparados para la ordenación, ya el recuadro mencionó esto).

La Iglesia de Dios Restaurada continúa teniendo un número significante y creciente de asistentes ministeriales, y estos hombres están llevando un entrenamiento muy específico. Un número ya ha alcanzado el punto de la ordenación. Esto en parte porque tenemos un formal, y muy detallado Programa de Desarrollo del Liderazgo en lugar que crece más extenso a medida que el tiempo pasa. Por supuesto, nuestros líderes también reciben regularmente importante comunicación de la sede diseñada para ellos. Además, tenemos varios manuales y conferencias anuales a las que estos líderes asisten. También tenemos una clase muy personal de enfoque “práctico” para guiar y ayudar a los hombres que están en entrenamiento o en un oficio, así los líderes no se quedan esperando, inseguros de que hacer.

Esto se cubrirá más tarde.

“Doble honor”

Un importante punto necesita ser finalizado para el pueblo de Dios. La Biblia declara, “Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (I Tim. 5:17). La implicación de este pasaje es que un anciano debe estar en la verdadera Iglesia de Diosa aún para ser un candidato para “gobernar bien”. (Esto será aparente en un momento). Este versículo tiene significando para todos los hermanos con respecto al servicio que dan muchos de estos hombres sin remuneración. Ponga aparte las organizaciones por un momento, ¿Cuántos hoy aprecian verdaderamente a un dedicado anciano local de la iglesia (y por ende a ancianos de cualquier otro rango) al cual son privilegiados de conocer?

Por otro lado, los ancianos que no “retienen la palabra fiel [la verdad] como se les ha sido enseñada” no son dignos de todo el honor, mucho menos doble. Estos hombres ciertamente no “han trabajado en predicar y enseñar” como ellos deberían. Ni tampoco son dignos de ningún honor quienes no ungen a los enfermos en momentos inoportunos, ni visitan a las viudas en sus tribulaciones (Santiago 1:27), ni “lloran con los que lloran” (Rom. 12:15), ni exhortan a los desalentados, ni predican “alimento en la temporada debida” y no están dispuestos a predicar o servir con poco tiempo de antelación, entre muchas, muchas otras oportunidades de servicio.

En este momento, es útil mencionar una frase que escuché hace muchos años con respecto a los ancianos locales de la iglesia. Esta demuestra la diferencia entre su función y desarrollo con la de los pastores. Esta era así “Los Pastores vienen y van, los ancianos locales permanecen y crecen”. Mientras los pastores eran transferidos regularmente, y por lo tanto en un cierto sentido dejaban sus errores e inexperiencia atrás, los ancianos locales de la iglesia estaban, también en un sentido, “atrapados” donde estaban, teniendo que vivir no sólo con sus propios errores, sino también con los errores e inexperiencia de diferentes — y diversos — pastores que siempre se movían. Estos hombres locales tenían que ajustarse continuamente a nuevos pastores en sus áreas y en cierto modo más que la congregación, porque estos líderes trabajaban en áreas muy cercanas con el pastor. Su punto de ventaja les permitía ver los errores cometidos por un hombre; errores que los pastores previos no habían cometido. Ellos eran literalmente forzados a crecer en paciencia, misericordia y flexibilidad, también en sabiduría y experiencia porque estaban expuestos más de cerca a una variedad de diferentes personalidades, niveles de experiencia e incluso rangos de autoridad. Cristo aún podría utilizar la riqueza de entrenamiento y experiencia en algunos de estos hombres antes de que la era se termine — y esto no puede ser repetido con demasiada frecuencia — si ellos ungen sus ojos.

Más de las funciones de los Ancianos

En una nota relacionada, con el desarrollo de la apostasía, ha surgido toda una “cultura” de ancianos locales de la iglesia que ahora dirigen sus propios grupos. Esto es una deliberada violación al gobierno de Dios como la Iglesia lo entendió y como se enseñó y fue practicado bajo el Sr. Armstrong. Cuando esto se entiende correctamente, se convierte en una razón adicional, una vez que ha hecho su investigación para encontrar el gobierno de Dios, de que usted, como un anciano local, o un anciano local de la iglesia, necesita venir bajo la autoridad de un ministro de rango mayor aprobado para dirigirlo.

Los ancianos locales de la iglesia e incluso ancianos locales (hombres de tiempo completo) nunca fueron considerados ministros completos en la IDU. Muchos olvidaron o nunca se enteraron de esto. No obstante, cientos de certificados de las ordenaciones son el testimonio del hecho de que el Sr. Armstrong no consideró a estos hombres ser ministros en el sentido de tener investidura completa de la autoridad de Cristo, sino que eran ancianos locales o ancianos locales de la iglesia. Él sólo consideró ser ministros completos a los ancianos predicadores y de más arriba. Aquellos que lo dudan solamente necesitan examinar los dos certificados de ordenación proporcionados. He mostrado mis propias copias de ambos a algún número personas, cada uno firmado por el Sr. Armstrong. ¡Las palabras y la autoridad dadas son MUY CLARAS!

Digámoslo de otra manera: Todos los ministros son ancianos, pero no viceversa. ¡Por ejemplo el Sr. Armstrong no autorizó a los ancianos locales de la iglesia dar recomendaciones ni realizar ordenaciones — y aprenderemos un poco después que esto es porque ellos son ancianos — y esto es una revelación para la mayoría — sólo si ellos sirven bajo un ministro completo que esté dentro del Cuerpo de Cristo! Pero tampoco ningún oficio debajo de un apóstol podría dar la aprobación final para la ordenación a algún rango ministerial (también será explicado), exceptuando a los diáconos. Esta política fue reconocida por décadas (desde por lo menos 1957) y fue integral para el entendimiento de la Iglesia sobre el gobierno de Dios. Sin embargo, mientras la mayoría o todos los hombres ordenados deberían haberlo sabido, la mayoría de los hermanos probablemente nunca lo supieron. Y probablemente la mayoría de los ancianos y ministros lo han olvidado.

¡Pero Dios no lo ha olvidado!

¡Puesto que los ancianos locales y los ancianos locales de la iglesia no están autorizados para entrenar u ordenar a otros ministros para cuidar del rebaño, reconozca que Jesucristo nunca podría guiar a su Iglesia a través de alguno de ellos! No obstante, varios claman guiar a la única verdadera Iglesia. ¡Estos hombres están horriblemente engañados acerca de su función en la Iglesia! Y estos hombres rechazan el mismo gobierno de Dios que a menudo claman retener perfectamente. Estos hombres deben buscar y venir al gobierno de Cristo.

¡A pesar de lo que sus sentimientos les puedan decir, ningún hombre que haya sido ordenado por otro anciano local (o local de la iglesia) es — bajo ninguna circunstancia — un anciano válido a la vista de Dios! Ni aún los evangelistas tienen esta autoridad, a menos que sea delegada por un apóstol para hacerlo.

Mientras que aprenderemos esto en un más grande detalle en el Capítulo Doce, es suficiente decir que el Sr. Armstrong aprobó todas las ordenaciones en el ministerio, y lo enseñó a la Iglesia. Aquí está lo que él dijo inicialmente a mediados de los 1950s:

“¡Cristo es la cabeza viviente de la Iglesia!

“Él pone al apóstol en el oficio. Pero encontramos ejemplos históricos en el Nuevo Testamento del apóstol colocando en oficio a los evangelistas, pastores y maestros, e incluso delegando a los evangelistas la responsabilidad de la ordenación de pastores y otros ancianos, y de los diáconos.”

“Seis ministros más ahora ordenados” feb. - marzo 1955

Una ironía

Hay una ironía acerca de ciertos ancianos locales de la iglesia de la que estoy enterado. Y otra vez, ellos claman que lo que más retienen apropiadamente es el entendimiento del gobierno de Dios — y afirman generalmente que sólo existe en su diminuta “verdadera Iglesia.” ¡Otra vez, aunque sinceros, están sinceramente equivocados!

¿Por qué? Porque al estar tratando de dirigir la Iglesia — aunque sea una sola congregación, no importa su tamaño — como ancianos locales de la iglesia demuestran que han perdido el entendimiento más básico de cómo el gobierno de Dios guía a Su Iglesia. Considere. Por necesidad, estos hombres deben trabajar solos o sin la autoridad de Dios ordenando a otros para que les ayuden. Lo mismo es verdad de pastores y otros. Pero trabajar por sí mismo es erróneo.

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Certificado de Anciano

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Certificado de Ordenación para Ministro

Repito: ¡Ellos deben buscar y venir al gobierno de Dios!

¡Una vez más, tales ordenaciones realizadas por estos hombres son realmente INVÁLIDAS! A los verdaderos ministros de Cristo siempre les serían dados sus oficios por Él a través de Su gobierno unificado desde dentro de Su único Cuerpo. (Examinaremos más tarde cuales ordenaciones, si alguna, que sean realizadas fuera del gobierno de Dios y del Cuerpo de Cristo pueden ser aceptadas.)

Comprenda el punto más fundamental. Esta función de los ancianos locales siempre fue planeada obviamente para ser “LOCAL”. En el próximo capítulo, leeremos en el MISTERIO DE LOS SIGLOS que el Sr. Armstrong incluso describió a los pastores funcionando “localmente” y como “estacionarios.” ¡Otra vez, por supuesto, los ancianos locales tampoco han sido entrenados para hacer la Obra ni para pastorear!

Ahora tome un momento para leer cuidadosamente la redacción en los certificados de ordenación mostrados. Estos eran los dos certificados utilizados en la Iglesia de Dios Universal. Un hombre era un anciano o un ministro — y después podría haber sido anciano predicador, pastor, evangelista o apóstol. Todos los ancianos predicadores recibieron el certificado de un “Ministro,” y el certificado es exactamente cómo se lee mi certificado cuando fui ordenado al rango de Anciano Predicador.

¡Asombrosa realidad!

Ahora aquí están dos hechos asombrosos — ambos sin duda, una vez más, son revelaciones completas para la mayoría de los ancianos locales y los ancianos locales de la iglesia.

Primero, note que el lenguaje más extenso y completo utilizado para describir la autoridad de los Ministros de tiempo completo no es encontrado en la descripción del oficio más bajo. Segundo, y mucho más impactante para los ancianos locales y ancianos locales de la iglesia que lean esto, está el hecho de que aquellos ordenados a Anciano ¡sólo tenían el oficio mientras que ellos estaban en la Iglesia de Dios Universal!

Ahora respire profundo, anciano local (de la iglesia). Después tome un momento para advertir que este lenguaje no está presente en una ordenación para “Ministro.” Y reconozca que el lenguaje escogido y los elementos incluidos no habrían estado por casualidad, ni sin la cuidadosa precisión de la redacción. De hecho, no lo estaban. El Sr. Armstrong sabía exactamente lo que estaba diciendo. ¡Él sabía exactamente lo que era un anciano, y sabía exactamente lo que era un ministro — y sabía exactamente de donde se derivaba la autoridad de cada uno!

¡Pause y prepárese para permitir que el próximo párrafo se asiente en su mente!

¡Simplemente, los ancianos no podían funcionar por su propia autoridad — en ningún lugar — JAMÁS! Ellos no tenían ninguna autoridad — ningún oficio en absoluto — a menos que estuvieran sirviendo bajo un ministro completo dentro del verdadero Cuerpo de Cristo, el cuál por supuesto en aquel momento era identificado con la Iglesia de Dios Universal, pero nunca fueron completamente sinónimos. (Esto es porque la corporación en sí misma no era el Cuerpo de Cristo, y esto es cuidadosamente explicado en “UNGE TUS OJOS”).

Declaremos esto de otra forma: Cualquier ministro completo que salió de la Iglesia de Dios Universal podría permanecer como un ministro — sólo si él salió sobre asuntos relacionados a mantener la verdad, como lo hizo el Sr. Armstrong cuando salió de Sardis. Entonces, puesto que hay ministros de DOS CONDICIONES en esta era (Filadelfinos y Laodicenos), él podría ser cualquiera de los dos ya sea verdadero o tibioen el Cuerpo y dirigido por Cristo, o fuera de este y no dirigido por Cristo. El último estaría considerado en el proceso de apostatar, esto sería determinado en el punto que él haya perdido completamente el Espíritu de Dios. Hasta ese momento, él aún tiene un poco de “aceite” en su “lámpara” (Mateo 25:1-12), pero está “acabándose” y no está siendo abastecido de nuevo. ¡Él es “una rama” cortada de la “Vid” (Juan 15), a menos y hasta que fuera injertada otra vez a Cristo!

¡Esta vez, pause y permita que se asiente en su mente el párrafo previo!

Después de la apostasía, muchos ancianos locales y ministros huyeron, escogiendo entre un montón de organizaciones o formando su propia. ¡Los ancianos locales simplemente ya no son ancianos — punto! Pero, si ellos encuentran el único, indiviso, organizado Cuerpo de Cristo y so injertados otra vez, ellos pueden ser reactivados como ancianos dentro y bajo el GOBIERNO DE DIOS. Los ministros que deseen ser encontrados fieles deben estar en el proceso de seguir hasta que encuentren la única verdadera Iglesia y Cuerpo o de lo contrario, y repito, continuarán simplemente en el proceso de apostatar. Ellos permanecen desconectados de la autoridad y poder de Cristo, encontrado sólo en el lugar dónde Él está trabajando a través de Su estructura de autoridad.

Esto añade una urgencia extrema para que el ministro (o anciano) busque el gobierno de Dios, dónde Cristo — la Vid — lo está dirigiendo. Al igual que Noé construyendo el Arca, él debe “caminar con temor” para encontrarlo (Heb. 11:7).

¡La palabra clave es MOVERSE!

¿Muy pocos ministros?

Piense. Si usted cree que quizás no había suficientes ministros o ancianos inicialmente en la IDR para que usted viniera adonde el gobierno de Dios, la Iglesia y el Cuerpo de Cristo están reconstituidos, entonces por la misma razón usted no habría seguido al Sr. Armstrong cuando él dejó la seguridad de los números en Sardis a causa de que “él era el único ministro que los dejó.” Sea honesto con sus conclusiones.

Cuándo empezó la era de Filadelfia, el Sr. Armstrong y sólo un anciano local fiel de la iglesia de Sardis — el Sr. Basil Wolverton — fueron los únicos que tuvieron interés en la precisión doctrinal. Aunque varios ancianos nos han encontrado, se debe esperar que la era Laodicena sea semejante.

Si alguien está tentado a sentirse ofendido porque presento tales realidades — ¡y seguramente muchos que lo lean estarán ofendidos! — ellos pueden mejorar la condición. ¡Pueden arrepentirse y volver a ser un verdadero ministro o anciano REAL en la única verdadero Obra y verdadero Cuerpo de Cristo — y ser parte del único gobierno existente de Dios sobre la faz de la tierra!

Unos cuantos pastores fieles, ancianos y diáconos (de diferentes organizaciones), que han ungido sus ojos y han eliminado la doctrina y el pensamiento erróneo de sus mentes, están siendo injertados de nuevo a la Vid.

¿Quién calificará?

Es importante ofrecer un recuadro final aquí, mencionado en la introducción. Como hemos visto al principio, el Sr. Armstrong habló constantemente de la organización y estructura dentro de la Iglesia. Esto es absolutamente necesario para estabilizar y alimentar al rebaño, y para bautizar a aquellas nuevas personas a quienes Dios está llamando.

Otro breve comentario para todos los hombres ordenados (no importa el oficio) y mujeres que podrían ayudar a dirigir y estabilizar a la Iglesia de Dios antes del fin de la era: ¿Intentará tomar una posición, pero nunca lo hará? ¿Calificará o se descalificará como líder? La historia de la iglesia algún día registrará quien dio un paso adelante y aceptó su carga de responsabilidad como verdadero líder de Dios (Santiago 3:1-2).

Para aquéllos ancianos y ministros ordenados en la Iglesia de Dios Universal: Ustedes fueron llamados y se les han sido dado especial entrenamiento por Dios, y serán tenidos responsables por lo que ustedes saben.

¿Ignorará esto? Seré franco: El rebaño de Cristo en la IDR podría utilizar su ayuda — SI está también dispuesto a ungir SUS ojos y ser verdaderamente fiel a su llamamiento original y al entendimiento de la Iglesia, la Obra, la verdad y el gobierno de Dios.

Ahora estamos preparados para continuar hacia el siguiente oficio en la estructura ministerial de Cristo…

CAPÍTULO OCHO – PASTORES

Ahora llegamos a la función de los pastores — una función que a menudo se mencionó formalmente como Pastor de la Iglesia en la IDU (Universal). Esta era la responsabilidad que era central para la unidad, estabilidad y desarrollo espiritual de las congregaciones, individualmente, y como Iglesia completa, colectivamente. ¡De hecho, ciertas parábolas dadas por Cristo, tales como el “trigo y la cizaña” y las “ovejas, lobos y asalariados”, básicamente se centran en los trabajadores en el campo — pastores!

En un sentido muy real, los Pastores de la Iglesia representaban la “administración intermedia” de la Iglesia por todas partes del mundo. Cada pastor tenía que poseer cierta habilidad administrativa básica. Tener esta capacidad era un deber absoluto para aquéllos que tenían esta responsabilidad, y veremos más del porqué al final del capítulo. Entender el nombre que Dios le dio a los que pastoreaban las iglesias revela mucho.

Aclaración del rango

Primero, una diferencia en este oficio necesita ser explicada aquí para el propósito de aclaración. Un hombre que pastorea puede tener el rango de Pastor (los Pastores experimentados y con más años en la Iglesia eran elevados generalmente a este rango) o a un rango más bajo, el de Anciano Predicador. Realmente, la gran mayoría de los cientos de Pastores de la Iglesia en la IDU tenían el rango de Anciano Predicador, y veremos que éstos fueron la mayoría — no todos — los que cumplieron la función de “maestros,” o los ancianos que enseñan/predican (opuesto a los ancianos “no predicadores”) como lo mencionó el Sr. Armstrong. Era muy raro que un hombre se saltase el rango de Anciano Predicador si estaba en camino al rango de Pastor. Esto virtualmente nunca sucedió en años posteriores. Por supuesto, la mayoría de los Pastores de la Iglesia nunca llegaron al rango de Pastor. En raras ocasiones, sin embargo, un evangelista podría también servir como un Pastor de la Iglesia. (Un anciano local solo pastoreaba temporalmente mientras esperaba la ordenación, la cual seguía a la aprobación previa para llegar a ser un Pastor de la Iglesia).

Siempre serían aquellos con el rango de Evangelista o el de Pastor los que podrían llevar a cabo la función adicional de supervisor del campo, llamado por diferentes nombres en diferentes períodos. Casi siempre, sin embargo, con algunas excepciones, estos hombres también sirvieron como Pastores de la Iglesia.

Historia de la supervisión dentro del campo

Una breve historia sería útil e interesante. Con el paso de los años, varios títulos administrativos aparecieron conforme surgió la necesidad de niveles adicionales de supervisión en el campo sobre los Pastores de la Iglesia, pero bajo las oficinas internacionales, y en nombre de aquellos que servían en la Administración de la Iglesia/Servicios Ministeriales en la Sede. Estos eran hombres con experiencia que vivían y servían en el campo.

El primer título de “supervisor” que apareció en la IDU fue “Superintendente de Distrito” (de principios de los 1960s a 1972), con los Estados Unidos finalmente dividido en 16 regiones para 1972. Este fue reemplazado y seguido por “Director Regional,” con estos hombres manejando una octava parte de los EE.UU. o una oficina regional internacional. Los directores regionales no pastoreaban iglesias, y el concepto no funcionó. A estos hombres se les fue dada extraordinaria autoridad — ¡demasiada! — y comenzaron a verse y a pensar de sí mismos como un “dios y rey” en sus regiones. De hecho, muchos llegaron a elevarse y comenzaron a verse a sí mismos de esta manera. Cuando seis de estos hombres se rebelaron y dejaron la Iglesia en 1974, el Sr. Armstrong terminó toda clase de supervisión en el campo por un poco más de dos años hasta que una reexaminación pudiera suceder.

En 1976, el título “Coordinador de Área” fue creado, con los Estados Unidos dividido en 11 de estas áreas. Pero cada oficina internacional continúo siendo administrada por un Director Regional. Para ahora, debido al crecimiento significativo en el número de congregaciones de Estados Unidos desde 1972, se pensó que estos “Coordinadores” necesitaban ayuda con sus responsabilidades pastorales. De modo que esta estructura implicaba también utilizar muchos de los pastores y más experimentados ancianos predicadores en la función de “Pastores Séniores”.

Cada uno de los hombres que llevaban esta designación tenía a dos o tres Pastores de la Iglesia a los que ellos “informaban” en nombre del Coordinador de Área. Esto era porque los Coordinadores de Área supervisaban tantas iglesias en sus “áreas” como las que tenían los ocho Directores Regionales, que tampoco eran Pastores de la Iglesia. Cuando otra rebelión ocurrió en enero de 1979, con el Director de la Administración de la Iglesia despedido y desasociado, el Sr. Armstrong comenzó el proceso de “poner a la Iglesia en el carril,” y esta vez liberó a los Coordinadores de Área de sus responsabilidades, determinando que la supervisión a nivel de campo nunca regresaría a la Iglesia. Más tarde, después de su muerte, sus sucesores revivieron la idea de supervisores en el campo en la forma de doce “Pastores Regionales” en EE.UU.

Pude ganar valiosa experiencia y entrenamiento como Pastor Regional durante varios años (después de la IDU) con seis pastores en mi región. Las circunstancias requirieron que levantara (43) congregaciones en la Iglesia de Dios Global sobre un área que implicaba la tercera parte del país, y que entrevistara a muchos ministros prospectos antes de seleccionarlos. Esta experiencia “administrativa” extra es apreciada hoy. Sin embargo, eventualmente fui removido como Pastor Regional por la indisposición de comprometer doctrinas y principios bíblicos (y fui remplazado por un hombre que había sido despedido por rebelión en 1974). Por supuesto, la verdad de lo que sucedió fue escondida bajo una tormenta de desinformación.

Política por todas partes

Parte de las peores políticas que entraron a la Iglesia de Dios aparecieron dentro de estas estructuras. Otra vez, el Sr. Armstrong vio que este método estaba demasiado cubierto, y que “desconectaba mucho a los hombres de la sede” (sus palabras), así que eliminó todas las estructuras que continuaban produciendo “bloques regionales de poder” y fomentando ascensos políticos. El Sr. Armstrong no tenía opción sino hacerlo como lo hizo.

Sin embargo, debe ser entendido que cuando la apostasía surgió y que iba a detonar por completo (a principios de los 1990s), cuando fui despedido de la IDU, había un gran número de congregaciones por todo el mundo. Aunque las oficinas regionales aún existían, en ese tiempo había un número más grande de pastores en los Estados Unidos (muchos de ellos jóvenes) que en todas las naciones combinadas. Esto permitió un nivel más bajo de supervisión y “monitoreo” del campo de lo que sería lo ideal, y allí comenzó a haber un aumento continuo de “cada hombre hacía lo que bien le parecía” (Jueces 21:25).

Junto con esto, y relacionado a causas descritas en el Capítulo Cuatro, fue a finales de los 1980s y principios de los 1990s cuando la sociedad Occidental comenzó a tomar en serio el “sálvese quien pueda” la postura que domina al mundo hoy. Esto afectó a los ministros y a los hermanos, y todas estas cosas vinieron juntas para ayudar a preparar — y a toda velocidad — la apostasía y el caos que se desarrolló dentro de los dispersados, y que germinó después. A los Pastores y hermanos se les había dado poder — se habían “levantado las voces” — y llegó a ser más fácil para que el gobierno de Dios cayera en desuso, remplazado por “mejores ideas” nacidas en las mentes de los hombres que habían gozado la “libertad” que se desarrolló a partir de 1979 y en adelante.

Una preparación silenciosa

Finalmente, vale la pena observar la breve historia de los “Pastores Regionales,” al final del descenso de la IDU. Esta estructura fue planeada y sus elegidos fueron cuidadosamente seleccionados en el verano de 1993 por el hombre que vino a dirigir breve e inicialmente los nuevos Servicios Ministeriales del dispersado más grande. Estos Pastores Regionales (PRs) fueron escogidos teniendo callado el entendimiento de que estaban en desacuerdo con los “cambios,” y que podrían ser “enrolados” como PRs en el nuevo “nacimiento” de la “iglesia” (el dispersado más grande) que había estado siendo cuidadosamente planeado por más de dos años completos antes de que salieran. Los líderes de esta nueva organización no querían dejar nada a la oportunidad en la preparación de su propia red de seguridad. El plan era que todo estuviera “listo” para el tiempo de la salida, con la futura posición de cada hombre lista virtualmente para ser “ocupada”.

Obviamente, los apóstatas no tenían la menor idea de que un grupo de hombres estaba esperando calladamente y planeando dentro de la IDU durante años, para que pudieran quedarse “en la nómina” hasta que los componentes claves de la nueva infraestructura estuvieran “ya en operación”. Por supuesto, estos hombres decidieron que no podrían hablar muy fuerte en contra de las falsas enseñanzas por temor del descubrimiento — y las ovejas inadvertidas pagaron el precio de su cobarde enfoque en la propia supervivencia.

Estos son los hechos dolorosos de la historia, y son útiles para entender el tremendo — ¡absolutamente explosivo! — nivel de política interna y manipulación en el campo alrededor del mundo y para entender como trabajó la IDU. No pierda el hecho — debe ser entendido — que las promesas fueron hechas calladamente a hombres que cuidadosamente se habían situado a sí mismos para su establecimiento en la “nueva estructura”. El efecto de este ambiente sirvió también para ayudar a derrocar el pensamiento sobre el gobierno de Dios entre la mayoría de los ministros “sobrevivientes” después de la apostasía, el cual ellos ahora verían convenientemente como un “sistema defectuoso” que les “falló”.

Miles de ojos fueron alejados de Cristo como la Cabeza de la Iglesia. Los ministros y los hermanos habían estado escogiendo lentamente colocar sus ojos sobre sí mismos, confiando en sus propias ideas en como “Dios los utilizaría” para construir un “mejor sistema(s).”

El nombre

Ahora el nombre que Dios escogió para los pastores: Si yo preguntara cuántas veces se encuentra la palabra “pastor” en el Nuevo Testamento, ¿Qué diría? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Treinta? ¿Más? ¡Usted estaría sorprendido en saber que la respuesta es sólo una vez — en Efesios 4:11! Leámoslo: “Y Él [Cristo] mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.”

¡Eso es todo — “pastor” es la única vez que se encuentra a través del Nuevo Testamento! Debería ser señalado que “pastor” es también encontrado pocas veces en el Antiguo Testamento, y que la palabra hebrea es casi idéntica en significado a la palabra Griega en Efesios 4. El griego es poimen y significa “un pastor de ovejas (literalmente o en sentido figurado)”. La forma del verbo de esta palabra significa “tener la tendencia como un pastor (o como un supervisor), alimentar (el ganado), gobernar.”

Nada de esto es difícil de entender. Un pastor es un cuidador de ovejas. En efecto, Dios ha dado a aquellos que pastorean el oficio de “cuidador de ovejas” o “pastor” (cuidador de ovejas). De hecho, los únicos otros lugares que poimen es encontrado están en Lucas 2, cuatros veces allí traducido “pastores” (vers. 8, 15, 18, 20), y siempre se refiere a los pastores literales atendiendo ovejas reales en el campo alrededor del tiempo del nacimiento de Cristo.

Otra vez, ahora por tercera vez, vemos otro oficio del ministerio descifrado al examinar únicamente la palabra que Dios escogió para su función. Toda conjetura, especulación, opinión e interpretación humana de las responsabilidades asignadas a este oficio se evaporan ante el nombre designado por Dios para los hombres que lo tienen. Nosotros solamente debemos creer la Biblia.

La pregunta puede surgir en cuanto a por qué no hay una lista específica de requisitos para los pastores como la hay para los ancianos en Tito 1 y I Timoteo 3. Tenga en cuenta que estas listas son la base para los ancianos de todo rango. Recuerde que fue explicado que “ancianos” era un término para todos los hombres ordenados desde anciano local hasta apóstol. En otras palabras, para que un hombre fuera ordenado aún al oficio más bajo en el ministerio tenía que reunir los requisitos de esto pasajes. Esto sin mencionar entonces que todos los rangos por encima de él habrían tenido que reunir los mismos requisitos. (Un extenso recuadro en el siguiente capítulo los cubrirá.)

Si un hombre era ascendido a un rango por encima del de anciano local se conectaba a su nivel de habilidad, capacidad y experiencia — ¡y lo más importante el fruto en su ministerio! — así como cualquier don especial que Cristo hiciera evidente a aquellos que evaluaban si se le estaba siendo “dado” a un anciano local (Efesios 4:11) para estar en un oficio más alto — o anciano predicador o cualquiera por encima de ese. No habría necesidad, por lo tanto, para una lista adicional de requisitos del carácter y las habilidades básicas para el hombre en ascender de rango.

¿Lo entendió el Sr. Armstrong?

Continuaremos con el oficio de Pastor examinando el precedente de lo que el Sr. Armstrong enseñó. Veamos si su enseñanza era consistente con lo que acabamos de leer — o si él vio algo diferente. Examinaremos seis citas cortas, todas del MISTERIO DE LAS SIGLOS. Las dos primeras sirven para introducir el oficio en el contexto de la Iglesia y los otros oficios dentro del gobierno de Dios. Esto también es en el contexto de obtener toda la verdad correcta, no sólo porciones:

“Muchos grupos protestantes, así como algunos “ministerios” personales, citan ciertos pasajes de las Escrituras, especialmente los relacionados con la vida cristiana, la fe, el amor, etc. Pero hacen caso omiso de otros pasajes básicos citados en este libro.

Satanás parece estar dispuesto a permitir que los engañados tengan una parte de la verdad.

“Pero estas personas se desvían cuando de ciertas verdades esenciales se trata.

Generalmente carecen del nombre correcto: Iglesia de Dios. No proclaman el reino de

Dios ni saben qué es. Esto significa que no tienen ni proclaman el verdadero evangelio de Cristo. No tienen el gobierno de Dios encabezado por Jesucristo y con apóstoles, evangelistas, pastores y otros ancianos. No saben en qué consiste la salvación. No entienden el propósito ni el plan de Dios.”

“La Iglesia original, víctima de oposición y persecuciones, sigue existiendo y tiene estas pruebas de que ella constituye la verdadera Iglesia original. Y aún esta Iglesia, hasta el año de 1933, había perdido muchas verdades esenciales. Desde ese año ha recobrado por lo menos 18 verdades básicas y esenciales.”

p. 208

El Sr. Armstrong llama a su descripción de los temas presentados “pruebas” de dónde está la Iglesia de Cristo. Estas “pruebas” aún existen — y ellas señalan el único lugar donde “la original Iglesia verdadera” puede ser encontrada. Continuemos con el Sr. Armstrong añadiendo el porqué del gobierno de Dios en su Iglesia, y el porqué está conectado a ciertos oficios que Él ha definido.

Cualquier cita que comienza con “¡Entendamos!” merece atención cuidadosa (el énfasis de él):

“¡Entendamos!

“La Iglesia, tal como ha sido llamada inicialmente en esta vida, no es capaz, TODAVÍA, de gobernar la tierra, de sentarse con Cristo en el trono donde estuvo Lucifer ni de administrar el gobierno de Dios.

“POR ESO es que Dios ha puesto su gobierno en la Iglesia. POR ESO es que el gobierno de la Iglesia de Dios es teocrático y no democrático. POR ESO es que Dios ha establecido jerarquías en su gobierno: apóstoles, evangelistas, pastores, ancianos predicadores y ancianos locales, “hasta que todos [en la Iglesia] lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

“No se trata de “lograr entrar en el reino” al bautizarse, sino de superación espiritual y de crecer en conocimiento y en el carácter justo. POR ESO es un gobierno jerárquico, con Dios en la cima, y no alguno de los sistemas de gobierno de diseño humano. Si así fuera, ¡el pueblo estaría gobernando sobre Dios!

Es el mismo gobierno que Cristo empleará para regir a las naciones en el milenio.

pp. 212-213

Esta es la cita más importante, y debe presentar una pregunta en la mente del lector. Recuerde, el evangelio es exclusivamente acerca del reino de Dios — el venidero, súper gobierno que regirá al mundo bajo Cristo. Por supuesto, el reino de Dios está compuesto por miembros de su familia divina gobernando todas las naciones — recuerde otra vez el propósito por el cual todos estamos siendo entrenados. Pregunto, ¿Piensa que Dios puede utilizar — que Cristo puede guiar — una organización para presentar el mensaje del reino de Dios al mundo cuando esa organización no entiende ni practica su gobierno, o lo entiende, pero lo ha rechazado? ¿Podría Dios solamente “trabajar alrededor” de tanta ignorancia, confusión — y rebelión?

La próxima cita presenta la pregunta en una manera más significativa:

“Esta primera y gran comisión fue encomendada a los apóstoles. Dios también se valió de los evangelistas, en menor grado, para llevar el mensaje. Otros líderes (ministros ordenados) permanecían en un lugar, pero aún el pastor local de una iglesia puede efectuar campañas evangelísticas en su localidad — ¡no “cruzadas” para salvar almas sino conferencias en que se anuncie y proclame el reino de Dios (que es el verdadero evangelio)!

“Esta GRAN COMISIÓN en su totalidad — la proclamación de la buena noticia del reino venidero, y la “alimentación de las ovejas” — es una función y administración combinada de la Iglesia.

“Todo miembro de la Iglesia tiene SU PARTE en la proclamación de la buena noticia (el evangelio) al mundo. ¿Cuál es? No consiste en salir personalmente a proclamar el mensaje de Cristo en el vecindario o el mundo. Esto corresponde principalmente a los apóstoles, en cierta medida a los evangelistas y en un grado menor a los pastores locales. (La función principal de los pastores locales es supervisar y predicar a la congregación local.)

“La operación global de la Iglesia es un todo, organizado como diversas operaciones y ministerios (I Corintios 12:5-6).

p. 220

Pastores locales

Ésta y la próxima cita definen la función de los pastores como “local,” trabajando con la iglesia “local” y áreas “locales”. Aunque estos hombres tuvieron verdadera y significativa autoridad dentro de las congregaciones en las que servían, no deberían trabajar fuera de una jurisdicción relativamente estrecha. Sus límites eran claros.

Esto tiene perfecto sentido, puesto que un pastor habría sido limitado por un número físico de ovejas que podría cuidar — “atender” — a cualquier hora. Algunos pastores eran también “obispos”, (del Griego episkopos), que significa “un supervisor, por ejemplo, un oficial cristiano en cargo total”. Esto ayuda a hacerlo más fácil para ver porque el Sr. Armstrong reconoció que habían, en efecto, dos clases de pastores — los que supervisaban un número de iglesias, o iglesias mucho más grandes, y los que tenían sólo una o dos, y probablemente congregaciones más pequeñas. Los primeros generalmente serían aquellos del rango de Pastor (pero también ocasionalmente un evangelista), y los últimos habrían tenido el rango de Anciano Predicador, pero siendo también ministros completos y sobre las iglesias.

Note cómo el Sr. Armstrong menciona al anciano predicador en la siguiente declaración, porque esto presenta más. También mientras lea, note quién está a cargo dentro del gobierno de Dios — en otras palabras, de dónde recibe su autoridad, y de dónde no la recibe:

“Para administrar estas operaciones diversas, Dios (y no los votos de los miembros) puso a unos “en la Iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros”. O como se dice más detalladamente en Efesios 4:11: “Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros”.

“El evangelista no siempre es estacionario. Los pastores si lo son, pues permanecen con una iglesia o grupo de iglesias locales. Luego había maestros, que no necesariamente eran predicadores. Los textos del Nuevo Testamento llaman “ancianos” a todos los ministros y maestros. Por tanto, la Iglesia de Dios hoy tiene ancianos predicadores y ancianos locales. Los primeros son pastores de las congregaciones. Los ancianos locales, ayudan a los pastores en el ministerio”.

p. 203

En la próxima cita, el Sr. Armstrong habla un poco más acerca de los deberes básicos de un pastor, en el contexto de las diferentes funciones dentro de la comisión de la Iglesia al mundo:

“En general, toda la operación de la Iglesia cuesta dinero en este mundo del siglo

20. Para poder cumplir su misión la Iglesia tiene a su disposición medios que no existieron en el primer siglo de nuestra era. Sin los diezmos y las generosas ofrendas de los miembros de la Iglesia, la comisión no podría llevarse a cabo en el mundo de hoy”.

“Sin las oraciones constantes y fervientes de todos los miembros, la obra no podría cumplirse. Sin el Ánimo constante brindado por los miembros y quienes los dirigen a nivel local, los que laboramos en la sede de la Iglesia no podríamos resistir las persecuciones, oposiciones, dificultades y frustraciones”.

“Y a la inversa, los miembros necesitan con la misma urgencia aquel estímulo, enseñanza, consejos y liderazgo que reciben de la sede y de sus pastores locales.”

pp. 221-222

Finalmente, aquí está otra cita de la obra final del Sr. Armstrong, esta vez hablando del papel de los pastores entre otros oficios que existirán en todo del mundo durante el milenio. También está incluida otra referencia de cómo la Iglesia debe estar aprendiendo y practicando el gobierno de Dios ahora.

Observemos:

“Habrá una sola Iglesia, una religión, una fe, pero muchas congregaciones en cada ciudad y otras dispersas por las zonas rurales. Habrá superintendentes distritales, así como pastores, ministros, diáconos y diaconisas en cada iglesia local.

“Esto, pues, nos da una idea de cómo estará organizado el mundo.”

“Esto muestra cómo se puede establecer — y de hecho se establecerá — un súper gobierno mundial en la tierra.”

“El propósito primordial de la Iglesia de esta era es proveer una escuela de capacitación donde mediante la educación, la enseñanza espiritual y el desarrollo del carácter divino, se prepare el personal que ha de llenar todos los cargos al comienzo del maravilloso reinado milenial de Cristo.”

p. 288

Obviamente, partiendo del nombre del oficio y de todo lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de este, los pastores no están designados, ni calificados, para llevar el evangelio al mundo, advertir a las naciones de Israel, traer verdad a la Iglesia, tener la supervisión general de todas las congregaciones mundiales (ni siquiera pocas, si no son designados por una autoridad más alta para hacerlo), ni para llevar a cabo ninguna otra responsabilidad de las que están asignadas a los oficios más altos.

Otra vez, puesto que los oficios de Anciano Predicador y Pastor son esenciales para la Iglesia de Dios, tienen límites muy reales.

Administradores locales

Este capítulo abrió mencionando que los Pastores de la Iglesia llevaban a cabo el papel de “administración intermedia” dentro de la Iglesia. El porqué estos rangos deben tener alguna habilidad administrativa requiere una explicación adicional antes de discutir el próximo oficio.

Cada pastor tenía que ser, mínimo, un “líder de líderes,” que quiere decir un líder sobre cierto número de ancianos y diáconos, y algunas veces uno o más pastores asociados y asistentes ministeriales. En algunos casos, y esto aplicaba incluso a aquellos que estaban sobre un solo pastorado, tenían que ser lo que yo llamo “un líder de líderes de líderes”. Aunque es obvio porqué un supervisor de otros pastores tenía que tener esta habilidad, es menos obvio porqué un Pastor de la Iglesia la tendría. Hagámoslo claro. Los pastores locales deben dirigir a los ancianos. Obviamente, bajo los ancianos había diáconos. También vimos que algunos de estos tenían “jefes de grupo” quienes estaban encargados de varias cosas bajo ellos. En un sentido, un pastor tiene que tener lo que podría ser descrito como una habilidad de “tercer nivel de liderazgo”.

Realmente, un pastor debe ser un verdadero LÍDER. Pero, debe ser mencionado por lo menos que también debe ser capaz de seguir a aquellos encima de él. Al igual que con cualquier otro oficio, él tenía que aprender primero a ser un buen seguidor (I Cor. 4:16; 11:1), antes de poder enseñar a otros bajo él a hacer lo mismo. Todo esto es parte de enseñarle a las personas el gobierno de Dios hacia ambos lados de la cadena de jerarquía dentro de la Iglesia de Dios.

Los deberes administrativos de un pastor le requerían ser multifacético en su habilidad. El pastor debe ser un buen organizador, un hábil comunicador, un consejero comprensivo, un maestro efectivo, un experimentado mediador de conflictos, sabio en delegar, sano en la doctrina, trabajador, generoso, un entrenador de hombres, diligente para conocer el estado de su rebaño, competente para preparar sermones y estudios Bíblicos, y para planear sociales, así como también capaz de sentar un ejemplo balanceado y bueno. Pero sobre todo, tenía que estar cerca de Dios, y ser leal a Su gobierno encima de él.

Una mirada más de cerca al interior

La fuerza y condición espiritual de los Pastores de la Iglesia era crucial. Ellos tenían que mantenerse bien enfocados sobre de las necesidades y prioridades de su rebaño — y cuándo era necesario, esto podría significar sopesar las prioridades, así como también sacrificar a aquellos en sus propias vidas.

Por ejemplo, una necesidad importante para aconsejar podría surgir repentinamente, así como la necesidad de ungir. Algunas veces los pastores tenían que hacerse a un lado temporalmente (y a sus familias) hasta que una necesidad urgente hubiera sido resuelta. Los problemas de las ovejas a veces no pueden esperar.

En los primeros años, la disposición de ser un trabajador incansable en la viña de Cristo podría significar largos circuitos de tres iglesias. Estos podrían ser Denver y Pueblo en Colorado y Garden City en Kansas; Milwaukee, Chicago y San Luis; o Toledo, Akron y Pittsburgh. El kilometraje era simplemente alternado. Consiga un mapa e imagine. Tres servicios eran llevados a cabo el sábado (uno en la noche del viernes) — y a veces Club de Oratoria el sábado en la noche y el domingo en la mañana. Yo tuve un circuito por cuatro años en los cuales cada sábado duraba 19 horas — de 5 a.m. a 12 p.m. — y los últimos seis meses incluyeron una tercera congregación en la noche del viernes, debido un cambio repentino de las circunstancias. (Mi esposa sólo perdió dos sábados en cuatro años, esto debido al nacimiento de nuestro tercer hijo, de otro modo siempre asistió a todos los servicios).

Estas cosas no son escritas para jactarse. De hecho, en los años 50s y 60s muchos circuitos excedieron mi carga de trabajo. La mayoría de los pastores eran forzados a ser siervos incansables dispuestos a perder horas de sueño.

De esta breve descripción no sólo de los requisitos, sino también de la carga de trabajo sobre los pastores promedio en el campo, se hace obvio porqué Pablo enfatizó, “Si alguno desea el obispado, buena OBRA desea” (I Tim. 3:1). Un pastor fiel era verdaderamente un trabajador en el campo.

¡Hemos visto una vez más que el Sr. Armstrong estaba correcto en su descripción de pastores tanto locales y estacionarios — CUIDADORES DE OVEJAS!

¿Se jubilan aquellos ordenados?

Muchos pastores, ancianos, diáconos, e incluso evangelistas han caído en la práctica de “jubilarse”. Las jubilaciones son comunes y los anuncios son frecuentes. Por supuesto, el retiro forzado puede suceder porque ha habido una reducción seria de la salud y el hombre simplemente ya no puede servir. Ciertamente podría haber hombres que son removidos del oficio “por esta causa,” pero esto no debe ser confundido con la jubilación.

La idea del retiro debe ser confrontada en algún lugar en la historia del gobierno de Dios, y podría ser en este capítulo u otros, y en relación a cualquier oficio de Dios. Lo que es dicho aquí aplica desde diáconos hasta todos los rangos del ministerio.

¡Comprenda esto! La Biblia no habla en ningún lugar ni en ningún sentido del concepto popular en el mundo llamado jubilación. Aunque aquellos en el mundo esperan que esto “se establezca” a una ridícula edad determinada por normas sociales, simplemente no hay tal cosa — ni tal opción — para alguien que ha sido ordenado por Dios. Pero es igualmente verdad que no existe un punto en el cual los miembros también puedan retirarse de servir. ¡Piense! Ningún cristiano consideraría jamás el “retiro” del trabajo de crecer y vencer en carácter espiritual. ¿Por qué entonces lo haría alguien que tiene un oficio? Esto debería ser lo último en considerar cuando se va “cabalgando hacia el horizonte”.

El Sr. Armstrong nunca se retiró y, como dice el dicho, “murió en su poste,” que significa que él estuvo activo hasta el mismo final de su vida. El apóstol Juan aún estaba sirviendo cerca de los 100 años cuando escribió sus tres epístolas completas y el libro de Apocalipsis. Pablo corrió su “carrera” completa. Moisés se retiró en la tumba, y tales son los ejemplos de cada uno de los siervos de Dios en el registro del Antiguo y Nuevo Testamento.

¡Jubilarse es renunciar al oficio — punto! Tomar este paso es el equivalente a devolver el llamamiento y servicio especial en que Cristo le colocó, y deshonra terriblemente el oficio que uno ha escogido dejar.

Aquí está una declaración oficial a todo el ministerio en 1979. Fue en respuesta a una tendencia de los hombres “sin carrera” en el ministerio durante los años liberales, en este caso, simplemente estaban cambiando las prioridades del ministerio, como un llamamiento y deber primarios, a las de una carrera privada en algún otro campo. El Director de la Administración de la Iglesia está hablando a nombre del Sr. Armstrong:

“Compañeros ministros, el Sr. Armstrong me informó recientemente que él está terminando definitivamente con el concepto completo del ministerio sin carrera. Como él declaró, él no sabía acerca de esto hasta los últimos meses y no tuvo nada que ver con su fundación. El siente que es equivocado para un ministro renunciar a su llamamiento como ministro y que al mismo tiempo quiera retener algunos de los beneficios, prestigios y autoridad del ministerio”.

“…Cualquiera que ha renunciado o renuncie en el futuro del ministerio activo, de ahora en adelante será considerado como miembro lego en la Iglesia de Dios.

“Si, en casos particulares, en los meses y años futuros el ministro local (después de verificar con la Sede) desea utilizar a uno de estos hombres para ayudar a aconsejar o visitar, él puede hacerlo. Pero ellos han renunciado al ministerio y NO serán considerados como ancianos para ungir, predicar, aconsejar, ni para continuar cualquier otra función del ministerio”.

“Por supuesto, esto no nos impide permitirle al ministro ocasionalmente tener unas extensas vacaciones — o incluso reducir deberes a causa de problemas genuinos de salud u otros problemas semejantes — o emplear ocasionalmente a alguien como un ministro de medio tiempo en casos muy especiales. Si cualquiera de ustedes tiene preguntas con respecto a esto o sugerencias acerca de otros casos especiales, permítanos escucharlas.

“Pero un ‘ministerio sin carrera’, como tal, NO es una categoría que sentimos que Cristo querría, así que el apóstol de Dios la está aboliendo”.

Reporte del Pastor General, 29 de mayo de 1979

La mayoría en el pasado quienes querían retirarse simplemente se habían “cansado de hacer el bien”. Ellos estaban cansados de correr la milla extra, pero vieron el retiro como una forma de retener el “prestigio” del oficio, mientras que no tenían que cumplir los deberes dentro de éste.

Entienda. En ningún lugar de las Escrituras está registrado que alguno de los siervos de Dios se retiró jamás en su “período de servicio”. Ciertamente, los hombres (y mujeres) necesitan ir más despacio cuando el proceso natural de la edad disminuye el nivel energético. De hecho, algunos no han estado dispuestos a hacer esto cuando deben. Aunque es maravilloso tener este “problema”, puede ser sin embargo un problema. Los hechos de la edad deben ser reconocidos. ¡Pero para las personas ordenadas, que pueden continuar sirviendo — aún si sólo son capaces de ofrecer ayuda y experiencia a otros — llega a ser una motivación cuidar su propia salud!

Bajo extensa recomendación

Una de las razones por la cual los ministros (y en algún grado los diáconos) entendieron que la jubilación no era una opción es porque el serio llamamiento y la responsabilidad que acarreaba la ordenación eran explicados a los hombres antes de que esto sucediera, generalmente mucho antes. Ellos tenían tiempo para pensar lo que esto significaba.

Fue mencionado previamente que una extensa recomendación era llenada y enviada a la sede como parte de un proceso más grande llevado a cabo cuando un hombre estaba siendo aprobado para la ordenación. Aunque esta forma podría haber estado en cualquiera de varios capítulos, queda bien aquí, y necesita ser mostrada y entendida, porque los pastores llenaban más de éstas que cualquier otro oficio. La ilustración proporcionada era la página frontal de una forma muy cuidadosamente pensada que tenía que ser completada en detalle antes de que un hombre pudiera ser ordenado. Muchos de los detalles en ésta eran explicados al hombre antes de la ordenación.

Sería inapropiado e innecesario mostrar la forma completa. Hacerlo iría en contra del mismo principio del gobierno de Dios ya que se tomaría un procedimiento confidencial esencialmente importante que formaba parte del gobierno de la Iglesia y expondría innecesariamente ciertos detalles que deben ser privados y que los miembros legos no podrían apreciar completamente.

Sin embargo, hay unos pocos elementos dentro de la forma que pueden ser mostrados así el lector podrá apreciar cuán serio era el proceso. Había varias secciones de comentarios pidiendo un antecedente general, áreas de fuerza principal, así como una para comentarios adicionales, incluyendo posiblemente los de otros ministros.

Pero también había áreas específicas del carácter que debían ser valoradas en el hombre tales como: cuán bien exhibe el sentido común y el balance; estimación de su conocimiento general de la Biblia y la doctrina de la Iglesia; goza él ayudando a otros; es contradictorio, cínico, intolerante u obstinado; y cerca de otras 15 referencias su oratoria, relaciones humanas, esposa y familia, etc.

Había cuatro oficios listados en la forma, con cuadros para especificar la designación. Esto es instructivo. Nótese que “diácono” y “evangelista” fueron excluidos, y había diferentes razones. ¡Los diáconos no tenían un oficio espiritual, y los evangelistas no podrían ser recomendados por ningún oficio — incluyendo otros evangelistas! ¿Por qué? Sólo el Sr. Armstrong escogía y aprobaba a los evangelistas. Nunca un evangelista autorizó la ordenación de otro evangelista (era la función del apóstol) tampoco el Sr. Armstrong autorizó la ordenación de otro apóstol (era la función de Cristo).

Repito: El proceso era serio. De hecho, el lector puede leer la amonestación en la parte superior de la forma que advierte que debía ser llenada completamente y que sería devuelta si no lo estaba. La forma terminaba con la recomendación del ministro certificando con la firma que el candidato había cumplido I Timoteo 3 y Tito 1. Tristemente, la mayor parte de quienes fueron ordenados olvidaron revisarla, o revisar regularmente estos requisitos.

Diferentes estilos

Final y obviamente, algunos detalles de la administración, el estilo del liderazgo y los tipos de personalidad variaban de pastor a pastor. Esto generalmente era bueno, porque no permitía que las congregaciones se adaptaran y se estancaran aprendiendo exclusivamente sólo una forma de hacer todo.

Esto introduce un punto final. ¡Algunos pastores no hicieron las cosas como la Sede las delineó! Ellos eran independientes — inconformistas y rebeldes totalmente deshonestos — que hicieron las cosas a su propia manera, y quienes se pudieron salir con la suya porque había ciertos individuos sobre ellos quienes los cubrían. Otros simplemente no fueron descubiertos.

Estas cosas sucedieron aún cuando la Iglesia estaba en el carril — por supuesto, ningún ministro es perfecto, de todos modos — y algunos de ustedes que leen esto experimentaron a tales hombres. Algunos de ustedes también presenciaron o experimentaron abusos, injusticia u otra clase de problemas, tal como negligencia, doctrina falsa enseñada, embriaguez, planeación deficiente, e incluso incompetencia y carnalidad. También, las esposas de los ministros podrían ser verdaderamente valiosas o igualmente responsables. ¡En algunos casos, y ahora podríamos agregar en muchos casos, el pueblo de Dios experimentó a pastores que ni siquiera tenían el Espíritu Santo! Si el Sr. Armstrong pudo ver que algunos ascendieron a evangelista y no tenían el Espíritu de Dios, y él dijo esto más de una vez, entonces ascender a pastor sin éste espíritu sería más fácil. Esto sucedió muchas veces, y la apostasía lo expuso en grandes números.

Esto nos lleva al ejemplo establecido por el oficio mencionado arriba…

CAPÍTULO NUEVE – EVANGELISTAS

Ahora estamos listos para examinar un oficio más alto, el de Evangelista. Este rango conllevaba una especial, e incluso extraordinaria clase de misterio en las mentes de la mayoría de los hermanos dentro de la Iglesia. Este era el segundo oficio más alto en la Iglesia y el más alto bajo el Sr. Armstrong. Hasta su muerte, no más de 15 a 20 hombres tuvieron este rango en algún momento en la Iglesia de Dios Universal. Muchos de quienes ascendieron a este oficio eran los hombres con más señoría en el ministerio, algunos de los cuales, ya sea que murieron en la fe antes de la muerte del Sr. Armstrong o después de que él murió, pero antes de la apostasía. Puedo pensar en tres o cuatro de esos hombres, todos los demás cayeron en un severo compromiso o apostataron completamente.

Durante la apostasía pero especialmente después de ésta, el “aura” sin fundamento que rodeaba el oficio llegó a servir maravillosamente a varios de los hombres que lo tenían. La postura de dos o tres hombres ancianos exaltó aún más esto, porque ellos podían hablar (constantemente) acerca de “evangelistas séniores” y mostrarse a sí mismos como uno, como si esto pudiera invalidar las deficiencias en la firmeza doctrinal, la comprensión, el carácter, el juicio, la ética profesional, las prioridades, la experiencia y la capacidad general. Esos evangelistas en cierto modo se convirtieron automáticamente en “hombres de renombre” en la mente de muchas personas.

Este pensamiento general hacia los evangelistas se había apoderado firmemente de la mayoría de los hermanos que entraron a un dispersado. Esto explica la única y más grande razón por la cual tantos están enfocados en el rango de evangelista que tienen ciertos hombres hoy día, en vez de reconocer en un hombre la clase de cualidades descritas en el último párrafo. A los “Evangelistas” se les está permitiendo salir impunes de cosas increíbles, simplemente porque su rango les da una zona de seguridad y aislamiento del escrutinio que naturalmente otros recibirían.

Cómo funcionaban

Hay otras razones — buenas — por las cuales el oficio de Evangelista tenía peso extra dentro de la Iglesia. Muchos de los hombres que tenían este oficio, particularmente en los primeros años, cuando el Sr. Armstrong estaba presente y era más joven, sirvieron por mucho tiempo, asidua y fielmente en formas que fueron claramente visibles para toda la Iglesia.

Por ejemplo: muchas de las giras de bautismo a principios y mediados de los 1950s fueron llevadas a cabo por aquellos quienes ya eran evangelistas y otras por hombres que llegaron a tener este rango. Esto ayudó a causar que los nombres de algunos llegaran a ser palabras conocidas en la Iglesia. Pero estos hombres también eran vistos con regularidad visitando a las Iglesias, a menudo durante las temporadas de los Días Santos, cuando varias congregaciones se reunirían, generalmente en ciudades más grandes. Cuando un evangelista era programado para visitar un área, se generaba una verdadera emoción y los hermanos anticipaban con ansia su llegada por las noticias y el sermón que él traería. Por supuesto, estos hombres también fueron muy visibles en la Fiesta de Tabernáculos y por lo general, en el caso de varios de los mejores oradores, viajaban a dos o tres y algunas veces incluso a cuatro o cinco sitios en los ocho días. Muchos, muchos miles pudieron verlos y oírlos, y en algunos casos con mucha frecuencia.

La mayoría de los evangelistas, no todos, eran asignados a responsabilidades en la Sede. El Sr. Armstrong designó a tres o cuatro para llevar el título de “Líder de División”, lo cual significaba que un hombre estaba a cargo de varios departamentos, generalmente relacionados (tales como jardinería, custodia, mantenimiento y otros, todos bajo la división de Edificios y Terrenos), y los jefes de departamento se reportaban a este. Otros podían ser rectores en uno de los tres colegios, directores regionales sobre los puestos extranjeros más grandes y alguien siempre servía como Director de la Administración de la Iglesia.

Esto necesitaba ser entendido antes de que pudiéramos proseguir a examinar el oficio en todo lo que resta del capítulo. Mantenga estas cosas en mente a medida que estudie lo que Dios dice y lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de los evangelistas.

Lo que el Sr. Armstrong enseñó

Antes de examinar exactamente por qué Dios nombró el oficio de Evangelista como lo hizo, examinemos lo que el Sr. Armstrong dijo acerca de éste en el MISTERIO DE LOS SIGLOS. En este punto debe ser evidente que este libro es citado con frecuencia, dado que fue su obra definitiva en virtualmente cada elemento del gobierno de Dios.

Es interesante notar que los comentarios del Sr. Armstrong acerca de los evangelistas no fueron menos breves que aquellos acerca de los pastores, ancianos y diáconos, esto es tal vez el primer indicio en cuanto a la verdadera importancia del oficio dentro de la jerarquía gubernamental de Cristo. Aunque las responsabilidades de los evangelistas fueron ciertamente más importantes que aquellas de los rangos debajo de ellos — ¡y verá que no cabe duda de esto! — usted verá que el Sr. Armstrong no le asignó, a aquellos hombres que tenían este oficio, responsabilidades de ninguna clase de estatus especial o de “misterio”, como el que los hermanos le llegaron a dar a quienes tenían este cargo. De hecho, usted aprenderá después que el servicio de un evangelista está muy por debajo de la importancia de los dos primeros oficios dentro del ministerio de Cristo y que ellos no estaban entrenados, calificados, equipados — ni designados — para dirigir a toda la Iglesia. Tristemente, los frutos de muchos hoy casi sugieren que están determinados a probar que en realidad no lo están.

Un grave malentendido que está ocurriendo ahora en la mente de miles es que ellos, de algún modo, deben ir a “buscar a un evangelista” o mejor aún, “buscar a un evangelista sénior” a quien seguir. En los últimos capítulos del libro, se aclarará más allá de toda duda — y esto ya debe estar ocurriendo en su mente — que la mayoría de los hermanos hoy están buscando seguir un oficio el cual Dios no les dijo que buscaran, uno al cual Él no utiliza para dirigir a su Iglesia cuando se requiere clara autoridad apostólica para llevar a cabo la Obra en una era en particular. Leámoslo:

“Los evangelistas eran los ministros de mayor rango, que predicaban el evangelio al público, establecían congregaciones locales y supervisaban algunas de las iglesias bajo el apóstol. Por tanto, un evangelista puede cumplir funciones ejecutivas bajo el apóstol en la sede u obra de la Iglesia hoy. El evangelista no es siempre estacionario. Los pastores sí lo son…”

p. 203

Esta cita abre el entendimiento. Quizás una de las frases más importantes que esta contiene es “bajo el apóstol”. Los evangelistas hoy han olvidado universalmente o han rechazado el conocimiento de que su autoridad en el gobierno de Dios se deriva únicamente a través de delegación desde arriba. Como cualquier otro oficio del Nuevo Testamento, incluyendo el de profeta — un rango más alto — la autoridad fluye desde arriba. De hecho, veremos también que el oficio aun más alto de profeta no puede existir sin un apóstol vivo con quien el profeta interactúa.

La siguiente cita, también del MISTERIO DE LOS SIGLOS, al igual que la anterior, es repetida de un capítulo previo con el fin de que esta vez el lector pueda enfocarse en la breve referencia al papel de evangelistas dentro de su contexto:

“Esta GRAN COMISIÓN en su totalidad: la proclamación de la BUENA NOTICIA del reino venidero y la “alimentación de las ovejas”, es una función y administración combinada de la Iglesia.

“Todo miembro de la Iglesia tiene SU PARTE en la proclamación de la buena noticia (el evangelio) al mundo. ¿Cuál es? No consiste en salir personalmente a proclamar el mensaje de Cristo en el vecindario o el mundo. Esto corresponde principalmente a los apóstoles, en cierta medida a los evangelistas y en un grado menor a los pastores locales. (La función principal de los pastores locales es supervisar y predicar a la congregación local.)

“La operación global de la Iglesia es un todo, organizado como diversas operaciones y ministerios (I Corintios 12:5-6)”.

p. 220

La cita final en este punto es añadida no tanto porque describa el trabajo de un verdadero evangelista, sino porque describe lo que uno de los siervos de Dios, quien tenga este oficio, jamás emularía entre sus “homólogos” del mundo. Tristemente, llegamos a ver que algunos de los que pensamos eran evangelistas escogidos de Cristo dentro de su Iglesia eran, en realidad, poco más que “evangelistas humanos” mundanos, como el Sr. Armstrong los describió, lobos vestidos de ovejas esperando la oportunidad de quitarse sus prendas externas y de “ganar almas para ‘Cristo’”, esto sucedió en la IDU después de la apostasía utilizando los métodos abajo descritos. Observe también la referencia a la Iglesia como la madre espiritual:

“Es función de la Iglesia, como madre espiritual de los cristianos, desarrollar el carácter divino, justo y perfecto en aquellos que Dios ha llamado y agregado a su Iglesia.

“Recordemos que NINGUNO PUEDE VENIR a Cristo salvo los que Dios el Padre llama y trae (Juan 6:44). Los nuevos conversos no llegan a la conversión espiritual por los esfuerzos de evangelistas humanos, no “se dejan convencer”, no obran presionados por la oratoria fervorosa de los predicadores ni deben su conversión al llamamiento emotivo de un evangélico que los insta a “subir al altar” y a “entregar su corazón al Señor”.

“Semejante tipo de cruzadas evangelísticas no aparecen en el Nuevo Testamento como enseñanza ni como ejemplo para nosotros. Sin embargo, muchos creen, erróneamente, que tales prácticas vienen de Cristo”.

p. 218

Nuevamente, revelado en el nombre

Casi tan sorprendente como la palabra griega traducida pastor, poimen, encontrada solamente una vez, la palabra evangelista es encontrada sólo tres veces en todo el Nuevo Testamento. La mayoría probablemente supondría que se encuentra muchas más veces, no obstante está solamente tres. Las palabras profeta y apóstol, como veremos, son una historia muy diferente.

Una vez más, fascinante entendimiento fluye del significado de la palabra griega traducida “evangelista” en el Nuevo Testamento. Es euaggelistes, y significa “anunciar buenas nuevas (predicar), especialmente el evangelio; declarar, llevar noticias alegres (buenas) — un mensaje bueno”.

Una cantidad tremenda es revelada aquí, tanto por lo que dice esta definición, como también por lo que no dice. En resumen, un evangelista es un ‘transmisor de buenas noticias’. La raíz gel significa “bueno-a”. Esto describe a un hombre cuyos mensajes traen alegría porque implican buenas noticias. Es fácil ver la conexión con la predicación del evangelio en tan solo este punto. También es fácil ver porqué el Sr. Armstrong describió uno de los deberes de los evangelistas como “proclamar el evangelio al público”. Naturalmente, esto causaría que se levantaran congregaciones. El evangelista implicado sería entonces, naturalmente, el que supervisaría los grupos de congregaciones con pastores establecidos cerca de él, o en su área general, por lo menos en los primeros períodos.

Reconozca que el oficio de evangelista implica ciertos parámetros, claros dentro de la definición de euaggelistes. Sólo es modestamente ampliado por la definición dada a través de un apóstol fiel. Debe entenderse y enfatizarse otra vez que la función del evangelista implicaba llevar mensajes positivos a su audiencia. De hecho, se podría decir que él tenía el oficio de “transmisor de buenas noticias”. Él también estaba autorizado para predicar más allá del área de su jurisdicción local, pero solamente dirigido por o “bajo el apóstol”.

Antes de continuar, simplemente pregúntese si usted cree que Dios quiso decir lo que dijo con el nombre que Él le asignó a este oficio. Esto se debe a que tres evangelistas hoy, quienes dirigen grupos que son respectivamente pequeño, mediano y grande, creen que pueden citar al ejército y “trabajar por encima de su grado de paga”. Esto los coloca en conflicto directo con el propio significando del nombre de su oficio.

He aquí lo que esto quiere decir: El capítulo Quince discutirá el rol del “Atalaya” (Vigilante) a las naciones del moderno Israel. Brevemente aquí, este es un trabajo que implica advertencia, “levantar la voz” acerca de los “pecados” y las “transgresiones” (Isa. 58:1), explicando el devastador castigo que está por delante para estas naciones. En ningún sentido es transmitir buenas nuevas o un buen mensaje. ¡Muy alejado de ello! ¡Éste está explicando la llegada del sufrimiento y el castigo más horribles que el mundo jamás haya visto — las peores noticias posibles para aquellos implicados! Aprenderemos más adelante que los profetas podrían ser asignados a esta tarea (y una vez más lo serán), como obviamente lo puede ser el rango de apóstol. Pero, el cumplir el papel del “Atalaya” en esta era no puede ser realizado ni por evangelistas ni por los oficios debajo de ellos. ¡Esto sería un desafío de los límites establecidos por Cristo para su servicio!

“La obra de un evangelista”

El apóstol Pablo le dio al evangelista Timoteo un cargo especial, y de él podemos aprender más acerca de este oficio, y acerca de lo que los evangelistas deberían estar haciendo hoy. Esto ofrece un entendimiento adicional en cuanto a lo que es este oficio. Pablo registró, “Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio” (II Tim. 4:5 RV 1909).

Ahora debemos preguntar: ¿Dejaría Dios los deberes de este importante oficio sujetos a interpretación, especulación o al ‘flujo” de las circunstancias? En otras palabras, ¿puede un evangelista hacer algo así como mutarse o transformarse para tener cualquier oficio, especialmente uno “más grande”, uno que quizás desea incluir en sus deberes a fin de elevarse a sí mismo a un “grado de pago más elevado” para cumplir con una agenda personal? Por supuesto que no. Una vez más, usted verá que el Sr. Armstrong explicó el trabajo de un evangelista dentro del contexto de la Escritura. ¡Con todo, una vez más, Cristo inspiró a su siervo a entenderlo correctamente!

La instrucción de Pablo a Timoteo ofrece varias percepciones. Primero, habla de la “obra de un evangelista”. Esto significa que debe haber un rol específicamente definido — una clase de “trabajo” — encomendado a aquellos en este oficio, y ya hemos visto buena parte de lo que esto significa. Pero hay más, y esto está revelado en el contexto desde el capítulo 3:1 hasta este pasaje. Regresemos.

El capítulo 3 comienza con una descripción de “tiempos peligrosos” que han de llegar en los “postreros días”. El colapso general del carácter y la desaparición de la “verdad” siguen en el contexto y llevan al versículo 13 — “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor” (las circunstancias de hoy). Esto es seguido por la importantísima instrucción: “persisteen lo que has aprendido y te persuades, sabiendo de quién has aprendido”. El flujo del pensamiento continúa hacia el capítulo 4 con esta seria amonestación: “Te encarezco [Timoteo] delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino” (vs. 1).

Se hace claro que lo que sigue es más serio. Vuelva a leer las palabras de Pablo. Su propósito era establecer la importancia de lo que sigue — las responsabilidades específicas de un evangelista. Primero está: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (v. 2). Pregúntese: ¿Cuántos evangelistas han hecho esto?

Los siguientes dos versículos establecen lo que está en juego para todo el pueblo de Dios cuando los seductores, particularmente aquellos de alto rango, están libres en la Iglesia, en nuestro caso habiendo capturado al redil corporativo completo: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (vs. 3-4).

Designados para “velar”

Ahora que la Iglesia ha alcanzado los días postreros, es absolutamente vital comprender esto. Esto se debe a que Timoteo había aprendido de un apóstol lo que sabía — y su trabajo era recordarles esto a las personas — igualmente “continuar en” estas cosas él mismo — y estar velando por el beneficio de grandes números de personas y de ministros de los cuales alguien con rango de evangelista sería responsable.

Ahora puede comprender mejor por qué el versículo 5 comienza con: “Pero tú vela…en todo”. De hecho, este pasaje es tan supremamente importante que Dios inspiró a Pablo a explicar que esa es la forma en que un evangelista “prueba completamente su ministerio”. Lo que hace esto aun más importante es que Pablo estaba diciendo estas cosas cuando estaba a punto de morir, porque el siguiente versículo añade: “el tiempo de mi partida está cercano”. En efecto, estas son instrucciones inspiradas por Dios, de un viejo apóstol a punto de la muerte a un evangelista, respecto a la necesidad crucial de vigilar cuidadosamente los acontecimientos y tendencias, a fin de que así él pudiera ayudar a los hermanos y a los pastores a “sufrir la sana doctrina” (vs. 3). La influencia de Timoteo sería importante en tales circunstancias a causa de su rango, experiencia y señoría

Esta es la forma en que debió haber sido al despertar de la apostasía que siguió a la muerte del Sr. Armstrong. Pero no lo fue. Aunque los evangelistas debieron haber estado vigilando cuidadosamente el panorama doctrinal en Pasadena, y resistiendo a los “hombres malos y engañadores” quienes estaban destruyendo la corporación de la Iglesia y devorando al rebaño, estos hombres se encontraban en la mayoría de los casos, ocupados. Aunque estos respetados funcionarios debieron haber estado resguardando, protegiendo y exhortando al pueblo de Dios a “sufrir la sana doctrina”, la mayoría estuvieron resguardándose a sí mismos. Otros de más bajo rango estaban ocupados recorriendo los pasillos de Pasadena, esperando atrapar este oficio más alto para sí. (Ausente, o nunca presente en muchas mentes, estuvo la preocupación acerca de los requisitos descritos que un hombre debe reunir, aún para una ordenación inicial).

Había una razón por la cual el pensamiento de centrarse en uno mismo como escalador corporativo encontró cabida en muchas de estas mentes.

Trato especial

Los evangelistas siempre recibieron un trato muy especial y cierto respeto que obviamente era debido a su oficio. Se pensaba de ellos como séniores muy importantes. Con el tiempo, la mayoría de los evangelistas, sin duda aquellos en la Sede, llegaron a tener vidas doradas. Lo mismo hicieron sus esposas quienes, en su mayoría mas no en todos los casos, sirvieron poco o nada, sino más bien se separaron y se colocaron por encima de las “personas pequeñas” de la Iglesia. Sus vidas a menudo reflejaban poco más que un desfile de moda. Desearía que esto fuera una exageración, pero no lo es. (El Sr. Armstrong estaba viajando alrededor del mundo; su vista y oído estaban disminuyendo en los últimos años, y él ya no podía monitorear las tendencias como alguna vez pudo hacerlo).

Parte del problema fue que desde una edad inusualmente temprana la mayoría de estos hombres jamás tuvieron que sufrir realmente, como sí lo hicieron otros en el ministerio, o como lo hicieron los miembros. Hasta cierto punto, solamente sus altos salarios aislaban a estos hombres. Los problemas que ellos evidenciaron más adelante estuvieron directamente conectados al hecho que el carácter de muchos de quienes tuvieron este rango nunca fue forjado, moderado o fortalecido por la clase de dolor y sufrimiento que la mayoría de las personas experimentaron de manera natural.

Al ver hacia atrás, llega a ser claro que la presencia tan importante del Sr. Armstrong parece haber suprimido o escondido el carácter de muchos, cuyo “vestido externo de oveja” no fue quitado sino hasta que él se había ido.

Esto introduce otros desarrollos que estaban ocurriendo calladamente en el trasfondo después de la muerte del Sr. Armstrong, antes y durante la apostasía.

Requisitos para Ancianos

Los requisitos para la ordenación fueron listados anteriormente de I Timoteo 3:1-7 y Tito 1:6-9. A continuación está una lista de estas cualidades con comentarios. Los términos que aparecen más de una vez son notables. Algunos términos repetidos no son idénticos, pero llevan el mismo significado.

“Irreprensible”: (3 veces) derivado de dos palabras griegas separadas, ambas esencialmente significan inocente de cometer inmoralidad o de caer en doctrina equivocada; algunas versiones lo traducen ‘irreprochable’ o ‘sin represión’. Esto implica también inocencia de cubrir a otros implicados en inmoralidad o herejía.

“marido de una sola mujer”: (Dos veces) prohíbe poligamia.

“Vigilante”: Sobrio, atento a probables peligros; siempre alerta para proteger al rebaño.

“Sobrio”: (Dos veces) discreto y prudente, en oposición a un estado de ser inconsciente o incapaz. Sabe cuando evitar el humor.

“Conducta decorosa”: Ordenado, modesto, no dado a extremos, atento, cortés, bien refinado.

“Hospedador”: (Dos veces) la inclinación a recibir rápidamente y sin dudar a los hermanos en su hogar (especialmente a aquellos de breve visita o en peligro).

“Apto para enseñar”: Educado o diestro en enseñar, capaz de impartir conocimiento e instrucción espiritual a otros (individualmente o a una congregación) en una forma extraordinaria o colorida, y feliz de ejercitar ese don.

“No dado al vino”: (Dos veces) esto no describe a un “abstemio”, sino al moderado en el uso del alcohol — al que no excede un límite razonable. Jamás se puede abusar del alcohol. (Proverbios 31:4 muestra que los reyes — o aquellos con mucha responsabilidad — que no deben darse al vino o a la bebida fuerte). El griego también parece implicar una advertencia contra el abuso y el ser pendenciero.

“No pendenciero”: (Dos veces) esto se refiere a aquellos quienes ávidamente cierran tratos o acuerdos, sin timar a las personas. Los proverbios advierten en contra de ser “fiador”, o aval de otros.

“No codicioso de ganancias deshonestas”: (Dos veces) describe a aquellos que se inclinan a buscar dinero dondequiera que surge la oportunidad. El ministerio es un llamamiento, no un lugar para aquellos interesados en perseguir o conspirar por una ganancia financiera personal.

“Amable”: Moderado, paciente, resistente frente al dolor, la presión o la provocación, con calma y sin queja.

“Apacible”: uno que rechaza la contienda, a los fanfarrones petulantes. Alguien que nunca iniciaría una pelea ni le daría puñetazos a alguien.

“No avaro”: Alguien que evita cuidadosamente la persecución extrema de posesiones o dinero, generalmente relacionado con lo que otros tienen.

“Que gobierne bien su casa”: A cargo de cómo ha de conducirse su familia; ejerce liderazgo compasivo sin extremos dictatoriales o liberales.

“No un neófito”: No alguien nuevo en la fe ni recientemente bautizado.

“Que tenga un buen testimonio de los de afuera”: En tiempos modernos, esto se relacionaría con tener un record limpio con las autoridades legales, libre de delitos o de citaciones criminales (cargos de conducir bajo la influencia del alcohol, evasión fiscal, etc.) Parecería aplicarse también a un registro laboral y financiero limpio (libre de embargos, bancarrotas, etc.), que apunte a un historial de conformidad con la ley, la virtud y la diligencia.

“Honestos”: Dignos, honestos y amables en conducta.

“No calumniadores”: Jamás asesinaría el carácter ni esparciría chisme falso y malicioso. (Se encuentra bajo la categoría de diáconos, pero obviamente es aplicable a los ancianos).

“Fieles en todo”: Fidedigno y confiable en todos los asuntos. (Aparece bajo las esposas de los diáconos, pero aplicaría igualmente a las esposas de los ancianos).

“Que tenga hijos creyentes”: Que tenga hijos obedientes, confiables y de buenos modales, en contraposición a ingobernables, bulliciosos y rebeldes.

“Como administrador de Dios”: Uno que supervisa a las personas, la propiedad y las finanzas que pertenecen a Dios.

“No soberbio”: No un obstinado, auto complaciente, arrogante o buscando su propio interés. La obstinación es el peor problema en un ministro. Él ha de buscar la voluntad de Dios en todo asunto de gerencia espiritual.

No iracundo”: No ataca con indignación vengativa sobre la injusticia verdadera o imaginaria. El enojo dirigido de manera apropiada no está mal, pero el ser pronto para enojarse nunca está bien. El desastre puede resultar. Esto es porque “él que fácilmente se enoja hará locuras”. (Prov. 14:17).

“Amante de lo bueno”: Esto se refiere a cosas buenas; promotor de la virtud para todas las personas. Un ministro, un cristiano — ama a todas las personas.

“Justo”: Equitativo y recto; justo en obras y carácter.

“Santo”: Virtuoso, puro de corrupción; guiado divinamente; piadoso.

“Dueño de sí mismo”: Tiene autocontrol sobre cada pasión o apetito.

“Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada”: Defiende la verdad en toda circunstancia, no solamente en presencia de aquellos que se oponen a ésta, sino también frente a lesiones, pena o muerte. Esto fue ejemplificado por verdaderos mártires de eras pasadas de la Iglesia de Dios.

El colapso de un “oficio”

Después de que el Sr. Armstrong murió, su sucesor abarató terriblemente un muy alto oficio, al utilizarlo como una “zanahoria” — ¡no más que una recompensa! — por lealtad a sus intereses agenda. Después de todo, este hombre estaba perfectamente dispuesto a abaratar un oficio mucho más alto cuando él se instaló casi inmediatamente a sí mismo como un apóstol.

Me ofrecieron esta zanahoria a principios de 1992 cuando un hombre en Pasadena me aclaró “cómo podría ser yo utilizado en una manera mucho más grande — si iba con la corriente” (sus palabras). Más adelante, y de manera similar, el “Evangelista Presidiendo” me ofreció explícitamente, por lo menos en dos ocasiones, el ascenso a evangelista si yo era “paciente”, así como “más fuerte en mi apoyo” hacia él.

El Sr. Armstrong y otros advirtieron acerca de los peligros de llegar a estar “interesados en un rango”. Algunas veces, en el pasado, les tuvo que ser dicho a los hombres que este pensamiento los estaba afectando, y que estaban sirviendo por razones equivocadas. Tristemente, casi de la noche a la mañana, las advertencias dadas por años fueron puestas a un lado en lo que llegó a ser un arranque casi loco por ascensos y posiciones bajo el “nuevo hombre” en Pasadena. Estos son algunos de los hombres quienes hoy hablan de la frase “liderazgo de siervo”. Verdaderamente ha llegado a pasar — y no por accidente — que aquellos quienes más hablan de este término menos lo entienden y lo demuestran.

Hablemos claramente, removiendo toda la cubierta de azúcar. Hay hombres en los dispersados hoy que salieron de la IDU como “evangelistas”, y recibieron la esperada adoración, únicamente porque fueron políticos efectivos antes y durante la apostasía. (Verifique las fechas de sus ordenaciones y los deberes que tuvieron en ese tiempo). En otras palabras, algunos supieron cómo maniobrar suavemente dentro del “los vestíbulos del poder” a fin de poder hacerse comparables a “príncipes de la iglesia” dentro de la IDU, mientras que al mismo tiempo se ubicaban a sí mismos para verse como líderes fuertes de rango importante por si llegaran a necesitar “otra opción” disponible fuera de la IDU. En algunos casos, éstos fueron los mismos hombres que apoyaron, e incluso ayudaron de manera directa a obtener poder al sucesor del Sr. Armstrong cuando él y sólo cinco hombres más destruyeron la Iglesia de Dios Universal.

La persona pensante comprende que un grupo tan pequeño de conspiradores nunca podría haber llegado ni una fracción más lejos de lo que llegó si tan sólo los evangelistas, quienes finalmente salieron, hubieran dejado a un lado sus mezquinas diferencias y agendas personales con el fin de resistir a los conspiradores en masa. (Por supuesto, ciertamente no hubo ayuda o resistencia de los otros evangelistas, aquellos quienes simplemente doblaron sus tiendas, ya sea en acuerdo o en confusa complicidad, y permanecieron o se jubilaron de la IDU). Al final, varios de estos hombres, en el último minuto, decidieron repentinamente que “amaban la verdad” (II Tes. 2:10), y salieron buscando un salario y una posición importante en el dispersado de su elección.

En todo esto, Satanás había cumplido su propósito — él había degradado un alto oficio de Dios a poco más que un montón de escombros. Nos resta preguntar si tan solo un evangelista leería alguna vez II Timoteo 4:1-4. Por supuesto, la misma cobardía, incumplimiento del deber y un colapso de la fuerza ocurrió con otros de los oficios de Dios. Sin embargo, miles de hermanos habían de ser engañados después, más por el colapso del verdadero liderazgo en el rango de evangelista que por cualquier otro factor. Este oficio se degeneró hasta poco más que un artefacto utilizado para atraer al pueblo de Dios, y para mantenerlo dentro de la competencia de los dispersados.

“Maestros”

El capítulo acerca de los evangelistas concluirá con lo que puede ser considerado como dos insertos más. Primero, la Biblia habla de “maestros” y el Sr. Armstrong hace referencia a ellos, dentro del marco de los oficios que Cristo utiliza para “edificar el cuerpo” y “perfeccionar a los santos”. Una explicación de ésta función podría haber aparecido ya sea dentro del capítulo anterior, dentro de este, o dentro de cualquiera de los dos siguientes.

Esta declaración introduce el tema.

Primero, definamos la palabra “maestro”. Ésta se deriva de la palabra griega didaskalos, la cual simplemente significa “un instructor (general o específico), doctor, maestro, profesor”. Así que no hay misterio en el griego. Si se dice que alguien es didáctico, él es considerado como un maestro o profesor en su estilo de hablar. De hecho, la palabra griega para conocimiento es didache. Así que un maestro es simplemente alguien que distribuye conocimiento. Como resultado, no parece haber un significado inusual o diferente con respecto a lo que es un “maestro” en la Biblia.

¿Pero qué oficio u oficios representan esto entre los diferentes rangos ministeriales? La respuesta comienza en I Corintios 12: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que…” (vs. 28). Aquí, los evangelistas y pastores son dejados fuera y, en efecto, son puestos junto con los “maestros”. Efesios 4 también habla de esta responsabilidad, pero agrega un poco más. Hablando de Cristo, dice, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros [note que éstos son expresados juntos] (vs. 11).

Resumamos comparando varios pasajes: I Corintios 12 indica que los maestros eran principalmente aquellos debajo de los profetas. Efesios 4 indica que ellos estaban un tanto más conectados al deber de pastores. Sin embargo, II Timoteo 1:11 muestra que Pablo se refirió a sí mismo como un “apóstol” y “maestro”. (Usted verá brevemente en Hechos 13 que Pablo y Bernabé ya eran maestros antes de la ordenación). Por lo tanto, este rol puede ser llevado a cabo por aquellos en cualquiera de los oficios ministeriales, y de hecho incluso por algunos que son especialmente efectivos en entregar conocimiento, pero que quizá no reúnan — o aún no reúnen — los requisitos para la ordenación. El Sr. Armstrong indicó que ser un maestro está más asociado con el rango de Anciano Predicador, y no obstante, nadie puede dudar que el mismo Sr. Armstrong, un apóstol, ciertamente tuviera el don de enseñar en una forma extraordinaria. Por supuesto, también Pablo lo tuvo. Pero al final de Efesios 4:11 aparece que los maestros eran más similares o estaban más asociados con los pastores, aunque con un poco de diferencia, de ahí la palabra “y”.

¿Ordenados por ministros de más bajo rango?

Ahora para el segundo “inserto”. En el Capítulo Tres, discutimos a un hombre en un pequeño dispersado quien fue “elevado” a “evangelista” por los tres o cuatro ancianos y el único pastor en el grupo. Como expliqué, la mayoría de las personas saben que esta es una ordenación inválida, pura y simple. De hecho, puesto que Cristo sólo autoriza la ordenación dentro del único, indiviso y organizado cuerpo que Él dirige — y esta es la primera razón — debemos examinar cuál es la segunda razón por la que ésta fue una ordenación falsa. Esto vendrá del Sr. Armstrong.

Este grupo le dio demasiada importancia al hecho de que Hechos 13 registra la ordenación de Pablo y Bernabé al oficio más alto de apóstol únicamente por la autoridad de los profetas y los maestros que la realizaron. Si esto fuera cierto, la cola puede mover al perro en la Iglesia de Dios. Dios sabe que lo que dan los hombres, también creerán que lo pueden quitar después, de ser necesario. Continuando, este pequeño grupo afirmó que los apóstoles en Jerusalén no estaban conectados ni involucrados en la ordenación. ¡Antes de ver la cita del Sr. Armstrong, la cual desacredita esto, trate de imaginar la increíble confusión que habría existido a través de toda la Iglesia — y en cada era — si cualquier ministro (o grupo de ministros) en cualquier lugar hubiera podido ordenar a cualquiera en cualquier tiempo a cualquier rango — ya sea encima o debajo de ellos — sin mencionar al apóstol, y en este caso a dos! Como Dios no es autor de confusión (I Cor. 14:33), ninguna mente razonable podría creerle capaz de permitir tan espantosa confusión “nuclear”.

El Sr. Armstrong entendió los principios acerca del gobierno de Dios en asuntos tales como este — las circunstancias en la ordenación de Pablo y Bernabé — desde principios de 1954. Dicho sea de paso, puesto que ya vimos que Pablo se consideraba a sí mismo un maestro, note ahora aquí, que él era maestro antes de ser ordenado, demostrando así que los maestros no siempre son hombres ordenados. Nuevamente, esto también fue cierto en el caso de Bernabé:

“Ahora en el capítulo 13. Había en ese momento, en la Iglesia de Antioquía, profetas y maestros. (No apóstoles). Pero la autoridad de Dios fue investida en la Iglesia en Jerusalén, y la autoridad fue conferida a los apóstoles, quienes indudablemente, en el proceso del gobierno de Dios, habían enviado a los profetas a Antioquía. Bernabé y Saulo estaban incluidos entre los maestros en Antioquía”.

“¡Entonces, aquí vemos el gobierno de Dios operando en su iglesia, a través de sus oficiales humanos escogidos por Él, dirigidos por los profetas enviados por los apóstoles! Versículo 3: ‘Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron’.

“¡Allí está! ¡Bernabé y Saulo, llamado también Pablo en el versículo 9, fueron ordenados oficialmente allí y entonces, después de ayuno y oración, por la imposición de manos de aquellos en autoridad, enviados allí por los apóstoles, y dirigidos por el Espíritu Santo! Dios no ordenó a Pablo de manera privada, secreta o independiente de su iglesia. Él fue ordenado por mano de hombre, de conformidad con el orden del gobierno de Dios, dirigido por Cristo la cabeza de la Iglesia, pero a través de aquellos instrumentos humanos de acuerdo al propio orden de Dios”.

“Los Profetas con los maestros, quienes, bajo instrucción directa de Cristo, ordenaron a Pablo en Antioquía, habían llegado de Jerusalén. Y en la operación del gobierno de Dios dentro de su Iglesia esto no podría haber sido sino por la autoridad de Pedro y los apóstoles. Nada fue hecho en ningún tiempo de manera contraria, o en oposición, a Pedro o los apóstoles. Siempre hubo una perfecta armonía y cooperación”.

“¿Deben Ser Ordenados los Ministros de Dios por la Mano del Hombre?”, BN, mayo, 1954.

¿Cómo pudieron las personas inteligentes sufrir tal pérdida de memoria, o colapso de su entendimiento, con respecto a algo que fue entendido por tanto tiempo — lo que es el lugar de autoridad general de los apóstoles? Esto sucede cuando el ministerio, no solamente los miembros, “gobiernan, juzgan y deciden”. De hecho, si el grupo de hombres implicados en esta supuesta ordenación de un evangelista hubiera recordado lo que fue enseñado acerca del papel de los profetas en la Iglesia — implicado en Hechos 13 — ellos jamás habrían podido cometer tan grave error en su pensamiento acerca del gobierno…

CAPíTULO DIEZ – PROFETAS

Este capítulo cubre el oficio de Profeta y será escrito casi en su totalidad por el Sr. Armstrong. Mi papel ha sido básicamente reunir lo que él enseñó. Así que veremos que sólo hay necesidad de comentarios muy mínimos acerca de lo que usted leerá.

Para aquellos que no estén enterados, también he escrito mucho acerca de profetas — verdaderos y falsos — en mi libro ¿Está vivo “ESE PROFETA” hoy? – El surgimiento de Falsos Profetas. Este exhaustivo libro cubre una diversidad de aspectos acerca de falsos profetas, más allá de la mera explicación de la identidad de “Ese Profeta” de Deuteronomio 18:15. Además, el libro discute la advertencia de Cristo en Mateo 24 acerca de los falsos profetas que plagan la Iglesia de Dios al final de la era, y se dirige a los dispersados y a las astillas también engañadas por ellos.

Pero ofrecemos otro libro vital, Yo os envío a ELÍAS y restaurará todas las cosas, el cuál fue escrito principalmente para probar el cumplimiento del Sr. Armstrong en el papel del Elías final. Éste también enfoca algunos aspectos importantes de los profetas.

Estos dos libros, junto con este capítulo, dibujan un cuadro completo del papel y el trabajo de los profetas dentro de la Iglesia de Dios y de la estructura del gobierno. No hay necesidad de ser repetitivo. El lector con serio interés será llevado a leer los dos libros mencionados. Además, el Capítulo Diecisiete de este libro discute a los Dos Testigos, a quienes la Biblia también identifica como “profetas”. El tema de los Testigos es suficientemente grande y requiere su propio capítulo, escrito con todo detalle.

El significado de Profeta

Esta vez, antes de examinar lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de los profetas, entendamos la palabra griega traducida como “profeta”. Interesantemente, la palabra es prophetace, esto significa “un vaticinador [profeta], por analogía un predicador inspirado, un poeta”. El equivalente en hebreo es virtualmente idéntico — “un profeta o (generalmente) un hombre inspirado”.

A diferencia de las palabras para pastor y evangelista, encontradas una y tres veces respectivamente, esta palabra se encuentra 160 veces en el Nuevo Testamento. Esto es en gran parte debido a que las Escrituras del Nuevo Testamento citan a los profetas del Antiguo Testamento muy a menudo. Los apóstoles escribieron en una forma que podría ser descrita como entremezclada con el oficio y los escritos de los profetas.

Usted notó que un profeta es un “hombre inspirado”, pero también alguien que “vaticina”, lo cual quiere decir alguien que revela cosas que aún están por venir. Esto resume ambos de sus deberes principales. Aunque mucho o incluso la mayoría de lo que los profetas registraron bajo inspiración tuvo relación con la profecía — señalando acontecimientos antes de que éstos sucedieran — este ciertamente no fue siempre el caso para un profeta.

Sin embargo, el apóstol Pedro dijo esto de los profetas: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios [profetas] hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (II Pedro 1:19-21).

Claramente entonces, los profetas eran hombres inspirados, movidos directamente por Dios a través de Su Espíritu para registrar la Escritura, a la cual “hacéis [nosotros hoy día] bien en estar atentos” para seguirla cuidadosamente. (Puedo añadir, ¿cuánto más las palabras de los apóstoles?)

Grandes siervos

Muchos de los siervos más grandes de la Biblia fueron profetas (y estos hombres poseían un gran oficio). De hecho, como es mencionado, la mayoría de aquellos con quienes Dios trabajó en el Antiguo Testamento tuvieron este oficio. Sus nombres saltan de la Escritura.

Pedro ofrece un entendimiento adicional y revelador en cuanto al trabajo de los profetas, y he cubierto algo de esto en ¿Cuál es el VERDADERO EVANGELIO?, un folleto para aquellos que estén aprendiendo la verdad por primera vez y en ¿Está la OBRA TERMINADA?- Su capítulo final, para los dispersados.

Ahora leamos lo que Lucas registró en Hechos: “Y él [el Padre] envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo… Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días” (3:20-21, 24).

Este pasaje tan familiar está hablando acerca de la futura y final “restauración (restitución) de todas las cosas”, esta vez no solamente dentro de la Iglesia, sino incluyendo tanto la verdad como el gobierno de Dios sobre todas las naciones. De hecho, este fue el tema predicado constantemente por todos los siervos de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Nótese que Samuel era un profeta. Obviamente, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel fueron profetas. Todos reconocen que Moisés no era solamente un juez, sino también un profeta. De hecho, él era un prototipo del más grande profeta de todos los tiempos — Ese Profeta (Deut. 18:15) — quien es Jesucristo, no algún confundido engañador que reclama este título.

Pueden anunciar el Reino o advertir

Es obvio, solamente a partir de Hechos 3, que los profetas ciertamente pueden anunciar el reino de Dios, y fueron dirigidos a hacer esto bajo la supervisión de Cristo en el Antiguo Testamento. Y los Dos Testigos sin duda hablarán del inminente reino de Dios, otra vez bajo la dirección personal de Cristo (Zac. 4:14).

Por supuesto, Pedro mencionó al principio que algunos profetas fueron utilizados para registrar la Escritura. Pero otros fueron utilizados para entregar poderosos mensajes, casi invariablemente advertencias. Los dos extraordinarios profetas que estarán trabajando durante la Tribulación ciertamente no registrarán Escritura, sino que estos hombres entregarán advertencias muy poderosas — tanto a los líderes mundiales como, probablemente, a billones de personas en la mayoría o en todas las naciones.

Un punto interesante por considerar. La más grande obra de advertencia que el mundo haya visto será producida por la única verdadera Iglesia de Cristo antes de la Tribulación. Millones y millones de personas estarán familiarizados con el mensaje que esa Iglesia anunciará. Esto se convierte en su propio gran fundamento, sobre el cuál construirán estos profetas finales.

Lo qué enseñó el Sr. Armstrong

A medida que lea las citas del Sr. Armstrong en las siguientes secciones, usted verá que lo que él enseñó es perfectamente coherente con la sencilla función de los profetas. Será claro que él estaba en lo correcto una vez más. Los deberes de este oficio no eran muchos ni complejos. De hecho, usted verá (esto ya ha sido dicho) que los profetas no pueden tener funciones administrativas dentro de la Iglesia de Dios. Puesto que Dios nunca colocaría a un oficio más bajo que el de profeta en la dirección de una Obra a todas las naciones, se hace evidente que cuando hay un profeta vivo, tendría que haber un apóstol vivo dirigiendo a la Iglesia bajo Cristo.

¡Cuándo llegue a esa cita, pregúntese a usted mismo si a un evangelista le sería dada autoridad administrativa sobre la Gran Comisión al mundo y sobre la Segunda Comisión (alimentar a la grey) — cuando esto es una carga de responsabilidad y de autoridad que Dios nunca le da ni siquiera al rango por encima de él!

Probablemente la mayoría de los hermanos podrían pensar que el Sr. Armstrong no tuvo mucho que decir acerca de los profetas. Usted verá que sí. ¡Y, de hecho, lo que él enseñó llega a ser mucho más importante para nosotros hoy que en la era de Filadelfia!

Varias citas seguirán, algunas un tanto largas. Éstas son fáciles de entender, y usted verá porqué mi comentario es mínimo. La primera, tomada de un artículo citado previamente, muestra que el Sr. Armstrong comprendió este oficio casi al mismo tiempo que entendió su propio oficio. El lector debe revisar momentáneamente I Corintios 12:28 y Efesios 4:11 para recordar que los profetas son segundos en oficio bajo los apóstoles. Ahora solamente permita que el Sr. Armstrong enseñe:

“En estos días los profetas llegaron de Jerusalén a Antioquía. Estos profetas estaban situados después de los apóstoles en la estructura de la Iglesia de Dios. (Efesios 4:11.) Su misión parece haber sido la de recibir mensajes o profecías directas de Dios y la de transmitir estos mensajes de Dios a los apóstoles, evangelistas o ancianos. La Palabra de Dios aún no había sido escrita completamente. El Nuevo Testamento aún estaba en proceso de ser escrito. No hay evidencia de la existencia de ningún profeta en la Iglesia desde que el Nuevo Testamento fue escrito.

“Cada ejemplo en el Nuevo Testamento, sin embargo, muestra que Cristo continuó las actividades en Su Iglesia de acuerdo a su gobierno y en un orden definido. No cabe duda, por lo tanto, que estos profetas fueron enviados de Jerusalén por la autoridad de los apóstoles”.

“¿Deben ser ordenados los Ministros de Dios por la Mano del Hombre?”, BN, mayo, 1954

Luego viene la primera de varias citas del MISTERIO DE LOS SIGLOS, el cual muchos recordarán que el Sr. Armstrong lo llamó su libro más importante y él creía que era el más importante después de la Biblia. A la vez que éste refuerza la cita anterior, también demuestra que él no se apartó de su entendimiento previo:

“No hubo tal comité doctrinal en el primer siglo en la Sede de la Iglesia en Jerusalén. Todas las enseñanzas vinieron de Cristo a través de los apóstoles — y pocas veces se comunicó Cristo con los apóstoles por medio de profetas (de los cuales no hay ninguno en la Iglesia de Dios hoy puesto que la Biblia para nuestro tiempo está completa). La Iglesia de Dios hoy, como en el primer siglo, recibe sus enseñanzas del Cristo viviente, a través de un apóstol, tal como en el año 31 A.C.”

MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 350 Versión en inglés [Nota: La cita anterior fue tomada de la primera versión en inglés de pasta dura, tal párrafo no fue traducido al español. Éste debería encontrarse en la página 288 bajo el subtítulo “La educación en el mundo de mañana”]

El lector debe tomar en cuenta que la oración final en la siguiente cita fue suprimida de la nueva versión del MISTERIO DE LOS SIGLOS, la cual fue impresa por la organización que supuestamente está dirigida por Ese Profeta. Este hombre reconoció que su posición de autoridad sobre su dispersado era inconsistente y que desafiaba completamente lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca del oficio que este hombre afirma tener. Él también se percató de que su posición estaba en serio peligro si su base de pago de diezmos se daba cuenta de su total rechazo al correcto entendimiento. Hay otros ex ancianos y ex ministros de la IDU quienes también afirman ser profetas; estos hombres invariablemente guían sus propias pequeñas astillas:

“Los profetas que Dios puso en el fundamento de la Iglesia son los del Antiguo

Testamento, cuyos escritos formaron gran parte del Nuevo Testamento y de la enseñanza del evangelio y las enseñanzas de la Iglesia. La Biblia no dice que los profetas tuvieran funciones administrativas, ejecutivas ni de predicación en la Iglesia del Nuevo Testamento”.

p. 203

Con lo clara que fue la última cita, algunos aún eligen criticar. Por ejemplo: una persona nos escribió preguntando si la referencia que el Sr. Armstrong hace de “no dice” aquí no necesariamente significa que los profetas nunca tendrían funciones administrativas, ejecutivas o de predicación, sino, en cambio, que quizás las escrituras simplemente guardaron “silencio” al respecto — quizás sólo fallaron en mencionarlo. El problema con este razonamiento, el cual casi ciertamente es la clase de pensamiento de alguien quien ahora sigue o considera seguir a un “profeta”, es que se opone abiertamente a todo entendimiento en la Escritura acerca de lo que hicieron los profetas. El Sr. Armstrong no soñó lo que enseñó acerca de este oficio, él lo vio en las Escrituras — y lo vio porque está allí. A fin de cuentas, ¿guardaría Dios “silencio” acerca de funciones tan importantes dentro del segundo oficio de Su Iglesia, sin “mencionar” las cosas claves? Obviamente no.

El Sr. Armstrong continúa sus comentarios acerca de la temprana función de los profetas:

“Cuando Adán tomó su fatal decisión, Dios le cerró el acceso al árbol de la vida (Génesis 3:22-24) a él y a sus descendientes por 6.000 años. La única excepción fueron los profetas escogidos para escribir la Biblia, al igual que la Iglesia llamada por Jesucristo a salir de este mundo. Jesús dijo claramente: ‘Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envío no le trajere’ (Juan 6:44)”.

p. 102

“Satanás ha cegado la mente de la “cristiandad tradicional” haciéndole ignorar el hecho de que Dios cerró el acceso al árbol de la vida hasta que el Jesucristo glorificado venga con poder supremo a restaurar el gobierno de Dios en toda la tierra. Se ha decretado, repetimos, que los humanos mueran una vez, y después de la muerte vendrá la resurrección a juicio (Hebreos 9:27). Actualmente, el mundo de Adán no está siendo juzgado, aunque en el juicio final todos tendrán que responder por sus pecados”.

“Mientras tanto, Dios ha hecho ciertas excepciones con un propósito definido. Envió profetas para que fuesen parte del fundamento de la Iglesia. Jesús llamó a sus discípulos para que salieran de este mundo y aprendieran a enseñar a los demás, para que en el futuro milenio del reino de Dios puedan gobernar y enseñar bajo el Rey de reyes, Jesucristo, cuando el árbol de la vida sea accesible a toda carne”.

“La Iglesia fue llamada a fin de capacitarse como gobernantes y maestros para el reino de Dios cuando se renueve el acceso al árbol de la vida. Mientras tanto, el Espíritu Santo le ha sido negado a todo el mundo, salvo a los profetas y los llamados de la verdadera Iglesia. El profeta Joel predijo algo que sucederá después de terminados los 6.000 años del mundo de Satanás: que Dios derramará su Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28)”.

“Mientras tanto, para que se cumpliese el designio de Dios era necesario dar el Espíritu Santo a los profetas y personas llamadas especialmente para capacitarse como gobernantes y maestros bajo Cristo cuando el gobierno de Dios se restablezca en la tierra sobre todas las naciones”.

pp. 109-110

“Sin embargo, el antiguo pacto celebrado con Israel en el Sinaí fue un anticipo o modelo del nuevo pacto que ha de celebrarse con la Iglesia del Nuevo Testamento, la Israel y Judá espirituales (Jeremías 31:31; Hebreos 8:6, 10)”.

“No obstante, algunos individuos en tiempos del Antiguo Testamento sí obedecieron a Dios, y por cuanto fueron profetas vinieron a constituirse en fundamentos de la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento. La Iglesia está construida sobre los fundamentos sólidos de los profetas (Antiguo Testamento) y los apóstoles (Nuevo Testamento), siendo Jesús mismo “la principal piedra del ángulo” (Efesios 2:20).

p. 145

La última parte de la siguiente cita ata el papel de los profetas con hacer la Obra. Muchos han olvidado hoy que los cristianos no son llamados simplemente para “obtener la salvación”. Ahora lea:

“En cuanto a la humanidad en general, en tiempos del pecado de Adán se decretó que los hombres murieran una vez, y luego, mediante la resurrección, vinieran a juicio” (Hebreos 9:27).

“El Espíritu Santo no fue dado al pueblo de la antigua Israel. Como Dios llamó a los profetas para un fin especial dentro de la preparación de la salvación humana, era necesario hacer una excepción y dotarlos del poder del Espíritu Santo a fin de que pudieran cumplir su cometido.

“De la misma manera, cuando Dios empezó a llamar a su Iglesia por medio de Jesucristo, para cumplir una función especial en los preparativos del reino y gobierno divinos sobre todas las naciones, se hizo necesaria la misma excepción para la Iglesia de modo que recibiera el poder del Espíritu Santo.

“Dios definitivamente no dio a sus profetas el poder del Espíritu Santo tan sólo para otorgarles la salvación. De igual manera, Dios no llamó a los santos para que salieran de este mundo únicamente con el fin de que obtuvieran su propia salvación y la entrada a su reino. Si así fuera, Dios haría acepción de personas, llamando a los pocos miembros de su Iglesia ahora y negando la salvación a los demás”.

p. 178

¿Estuvo de acuerdo Pablo con el Sr. Armstrong?

Hemos visto que el Sr. Armstrong declaró que los profetas siempre se reportan a los apóstoles. ¿Estuvo de acuerdo Pablo con él? Note el calificativo que Pablo, escribiendo a los Corintios, concede a cualquiera que pudiera ser un profeta: “Si cualquiera se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor” (I Cor. 14:37). Pablo está afirmando claramente que un profeta tendría que reconocer o aceptar — de hecho, someterse a — lo que él (Pablo) — un apóstol — enseñaba. La palabra “mandamientos” es utilizada aquí. Esta es una prueba adicional de que cualquier profeta verdadero debe estar bajo un apóstol.

Ahora note el siguiente versículo en el mismo capítulo, esta vez de la Versión de La Biblia de las Américas: “Si alguno no reconoce esto, él no es reconocido” (vs. 38). ¡Palabras fuertes! Cualquiera que piense que es un profeta, pero no están bajo la autoridad de Dios a través de Sus apóstoles, no debe ser reconocido por el pueblo de Dios. ¡En otras palabras, él es falso, y debe ser rechazado!

Además, es interesante notar otro pasaje mencionado antes en el mismo capítulo: “Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen” (vs. 29).

Es natural deducir a partir de esta directriz que un profeta no podría surgir en la era del Nuevo Testamento sin otro u otros dos que estuvieran presentes para confirmar lo que él enseñaba. Esto ayudaría a aliviar cualquier “confusión” (vs. 33) que pudiera surgir en la Iglesia a través del informe de un solo profeta. Y esta pudiera ser una razón por la que dos profetas [“testigos”] surgen al fin de la era.

En el fundamento

Pablo cita de los profetas a lo largo de sus epístolas. Una y otra vez, él recurre a lo que estos hombres registraron. El Antiguo Testamento no solamente es registrado mayormente por los profetas, sino que es tres veces más largo que el Nuevo. Pero esta diferencia en tamaño es aún más grande cuando se considera que mucho del Nuevo Testamento consiste en extractos de los profetas, haciendo, de hecho, aún más grande el Antiguo Testamento y, en cierto sentido, más corto el recién inspirado Nuevo Testamento. (De hecho, los profetas registraron mucho más en la Biblia que los apóstoles. Y recuerde que Lucas, el autor de un evangelio y de Hechos, ni siquiera era ordenado).

Por ejemplo: Pablo cita 21 veces al Antiguo Testamento en I Corintios, 10 veces en II Corintios y más que estas combinadas en Romanos. Esto demuestra cómo los oficios de profeta y apóstol se combinan para formar el Nuevo Testamento.

Las siguientes citas presentan las funciones especiales de los profetas junto con los apóstoles, para formar el fundamento con Jesucristo sobre el cual se apoya la Iglesia. Claramente, estos dos oficios están separados del resto del ministerio de Cristo, y esto es debido a la extraordinaria autoridad y/o servicio que se conecta a ellos.

El lector debe preguntarse si sería posible que el Sr. Armstrong fuera incapaz de entender claramente cómo trabajaba su oficio junto con el único otro que forma parte del fundamento de la Iglesia — y uno que estaría subordinado al suyo propio. Que Cristo permita tal confusión en la parte más alta de la jerarquía humana dentro de su gobierno es algo inconcebible.

Continuemos:

“Así pues, al comienzo de su ministerio terrenal, cuando estaba preparando los fundamentos de su Iglesia, Jesús escogió a su principal apóstol humano y a 11 más. Éstos, junto con los profetas cuyos escritos se preservaron desde los tiempos de la primera congregación elegida (la nación de Israel), habían de constituir el fundamento mismo de la Iglesia de Dios. Jesús mismo sería no solamente el fundador sino también la cabeza y la principal “piedra del ángulo” (Efesios 2:19-21; 5:23).

p. 184

“La Iglesia no podía fundarse hasta cumplido el ascenso de Cristo al cielo y su glorificación (Juan 7:37-39). Pero en cierto sentido, Dios empezó a llamar a algunos para que constituyeran el fundamento de la Iglesia desde Abraham y los profetas del

Antiguo Testamento…quizá aun desde Abel, Enoc y Noé (Efesios 2:20)”.

“Tan pronto como Jesús hubo vencido a Satanás, empezó a llamar a sus futuros apóstoles. Éstos, junto con los profetas, constituirían el fundamento mismo de la Iglesia bajo Cristo, siendo éste el verdadero fundamento y cabeza (I Corintios 3:11; Efesios 5:23)”.

“Hombres justos como Abel, Enoc y Noé indudablemente contribuyeron a la creación del reino de Dios. Pero el Eterno empezó a sentar las actuales bases de aquella familia suya por medio del patriarca Abraham. Isaac, Jacob y José formaron parte de esos fundamentos”.

“Luego, por medio de Moisés, Dios levantó a la nación de Israel, la primera congregación o Iglesia de Dios. A aquella Iglesia del antiguo pacto Dios le dio su gobierno, más no su Espíritu Santo. Los israelitas no estaban siendo engendrados para convertirse en seres divinos. Sin embargo, Israel cumplió una función necesaria dentro del programa supremo de Dios”.

“Durante aquellos años, Dios siguió llamando y preparando a sus profetas para que formaran parte de los fundamentos de su Iglesia”.

“A lo largo de los años desde Abraham hasta Cristo, Dios llamó a sus profetas para que salieran del mundo de Satanás; los engendró y preparó como los cofundamentos preliminares de la Iglesia de Dios, Jesús mismo es el fundamento principal.

“Durante su ministerio terrenal de tres años y medio, Jesús llamó, escogió y capacitó a los segundos cofundamentos: sus 12 apóstoles”.

“El fundamento de la Iglesia de Dios estaba sentado. Cristo mismo es la cabeza y la principal piedra del ángulo, el cimiento principal. Sus apóstoles, junto con los profetas, formaron el resto de los cimientos.

“Los apóstoles estaban ansiosos por empezar a proclamar el mensaje del evangelio. Pero Dios en su sabiduría ha impuesto la prudencia y la paciencia, dando un solo paso a la vez. Por eso les advirtió que esperaran: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49).

Diez días más tarde fue la fiesta anual de Pentecostés, llamada originalmente el día de las Primicias (Números 28:26).

“¡Aquel día vino el Espíritu Santo! ¡Aquel día se fundó la Iglesia!

Aquel día simbolizaba las primicias para el reino de Dios. Las fiestas de Dios representan la cosecha espiritual de Dios. La primera parte de la cosecha espiritual de hombres que nacerán de Dios, convertidos en seres divinos, ¡es la Iglesia! Por eso forman parte de la Iglesia de Dios cuando Cristo regrese, comenzando con los profetas. Aun los profetas de la época del Antiguo Testamento son parte del fundamento de la Iglesia (Efesios 2:19-21)”.

pp. 190-194

Entendamos lo que el Sr. Armstrong estaba diciendo. La razón por la que sólo los profetas y los apóstoles forman el fundamento de la Iglesia con Cristo es porque estos dos oficios — los profetas del Antiguo Testamento a través de sus escrituras y los apóstoles del Nuevo Testamento a través de su supervisión general de toda la enseñanza para la Iglesia — son los únicos oficios que Dios utiliza para traer verdad a la Iglesia. (Más correctamente, los profetas traen verdad a la Escritura o a los apóstoles y los apóstoles la traen a la Iglesia.) Esta es la razón por la cual ellos trabajan de manera tan cercana, en completa armonía, como sucederá una vez más antes de que la era se termine.

El lector simplemente debe comprender esto. Esta es una verdad muy importante por sí misma, la cual permanece entre otras muchas verdades de la Biblia. Aquellos quienes no comprendan esto nunca reconocerán la certeza de la voz de Cristo de entre los silbidos de los astutos engañadores.

Disipando una idea

Muchos han atacado al Sr. Armstrong diciendo: “El Sr. Armstrong fue un falso profeta”. Estas personas deberían ser al menos lo suficientemente inteligentes para decir que él fue un falso apóstol, porque él jamás dijo ser un profeta, y de hecho no fue un profeta en ningún sentido. Por supuesto, las personas tienen en mente que él “estableció fechas” y que los acontecimientos que supuestamente “profetizó” a ocurrir en esas fechas no sucedieron. El Sr. Armstrong nunca profetizó ni predijo, sino sólo especuló, y con el paso del tiempo él se despojó incluso de la tendencia de calcular un rango demasiado angosto respecto a cuándo ocurrirían ciertas condiciones o acontecimientos.

El lector debe notar que el apóstol Pablo creía que la Segunda Venida de Cristo ocurriría durante su propia vida (I Tes. 4:15). Dado que él falló en su cálculo casi por 2.000 años — ¡DOS MIL AÑOS! — y que el Sr. Armstrong calculó mal ciertos acontecimientos de mucha menor importancia por sólo unos cuantos años, ¿por qué no creen esas mismas personas que Pablo fue un falso profeta?

Los profetas en la era del Nuevo Testamento

En el Antiguo Testamento, los instrumentos humanos que Dios utilizó fueron algunas veces patriarcas, jueces, reyes, sacerdotes, etc. Pero la Biblia muestra que la mayor parte de los siervos a quienes Dios utilizó en el Israel antiguo eran profetas. Aunque pareciera que estos profetas llevaron a cabo comisiones independientes unos de otros, ellos trabajaron directamente bajo el apóstol Jesucristo.

Muchos asumen que los profetas del Nuevo Testamento también funcionaban independientemente. Esto no es verdad, ni antes ni después de que Cristo edificara Su Iglesia.

Primero note la referencia a la profetisa Ana. Los padres de Jesús lo llevaron al templo donde Él la conoció, y ella “...hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (Lucas 2:38).

Durante el primer siglo y los años iníciales de la Iglesia de Dios, los profetas aparecieron ocasionalmente. Note Hechos 11:27-28: “En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre [sequía] en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio”. Él también predijo que los judíos en Jerusalén restringirían a Pablo y lo entregarían a los Gentiles (21:10-11).

Hechos 13:1 también hace referencia a “profetas y maestros” ordenando a Pablo y a Bernabé, y en 15:32 habla de Judas y de Silas, también como profetas y “principales… entre los hermanos” (vs. 22), pero trabajando junto con los apóstoles Pablo y Bernabé.

Muchos dicen que Juan el Bautista fue un profeta puesto que él vino en el “espíritu y el poder” de Elías. Pero el ministerio de Juan pretendía representar un punto decisivo en la forma en que Dios trabajaba con Su pueblo: “Porque todos los profetas y la ley [Escrituras del A.T] profetizaron hasta Juan” (Mat. 11:13). La Biblia nunca llama profeta a Juan, sino mas bien, “más que un profeta” (Lucas 7:26).

Para cuando la mayor parte del Nuevo Testamento fue escrito y compilado, pero aún no canonizado, la única referencia a los profetas eran acerca de falsos. Cuándo los apóstoles Pedro, Juan y Judas escribieron sus epístolas generales, no había referencias a ningún profeta activo. Pero Juan sí registró que los “falsos profetas” habían llegado a ser el mayor obstáculo para la Iglesia (I Juan 4:1).

Pedro comparó a los falsos maestros con “falsos profetas” y Judas se refirió a los “soñadores”, aquellos quienes podrían ser similares a los falsos profetas.

Consistentemente con esto, la experiencia moderna demuestra que aquellos quienes presentan sus propias credenciales como profetas entre los dispersados y en el mundo son invariablemente falsos, no trabajan juntos y están en desacuerdo con las ideas que propagan.

Con el tiempo, en el período del Nuevo Testamento, los verdaderos profetas de Dios parecen no jugar ningún papel. Esto hace su propia declaración acerca de cómo, con la aparición de los apóstoles, este oficio saldría de la escena hasta los años finales del tiempo del fin.

Por otro lado, ¿cuántas veces se ha encontrado a usted mismo especulando acerca de cuánto tiempo puede quedar antes de que ocurra la Gran Tribulación? ¿Con qué frecuencia ha visto usted las noticias del mundo, o el drama de los acontecimientos de actualidad que se despliegan ante usted, y ha meditado, “me pregunto si nos quedan 10 años”, o “¿podríamos tener de cinco a siete años más?”, o “¿cuándo comenzarán los terremotos, las hambrunas, la pestilencia, las sequías o el ‘hambre de la palabra’?”, o “¿cuándo se unirá Europa y aparecerán la bestia y el falso profeta?” ¿Fue usted un falso profeta en tales ocasiones?

Han sido muchas las veces que especulé acerca de estas cosas — y así lo ha hecho usted. A mí me disgustaría que alguien buscara en lo que he dicho — ¡y predicado! — durante décadas acerca de cuando pensaba que las cosas podrían “llegar a su fin”. He especulado en voz alta más de una ocasión, durante sermones, estudios bíblicos y reuniones, acerca de cuándo pensaba —mas que esperar, como lo hizo Pablo — que la profecía estaba llegando a un punto crítico. ¿Quién puede culpar al Sr. Armstrong por desear “venga tu reino” más de lo que Pablo pudiera ser culpado por la misma cosa? ¿Quién de nosotros no ha orado por esto incontables veces — y luego ha buscado corroboración?

La admisión del Sr. Armstrong

He aquí lo que el Sr. Armstrong dijo, y nótese lo que él afirma acerca de la única clase de “profetas” vivos al final de la era:

“Enfáticamente no soy un profeta, en el sentido de alguien a quien Dios le habla de manera especial y directa, revelándole personalmente un acontecimiento futuro por suceder o una nueva verdad, o una instrucción nueva y especial directa de Dios — separada y apartada de lo que está contenido en la Biblia. Y nunca he pretendido ser uno.

“¡No hay tal profeta humano vivo hoy!

“¡La Biblia es la Palabra de Dios escrita — y, para nuestro tiempo ahora, está completa! Jamás he creído o afirmado que Dios me revela nuevas verdades no contenidas en la Biblia — adicionales o apartadas de la Biblia”.

“Démosle un vistazo a la Iglesia de Dios del primer siglo, como la encontramos revelada en el libro de Hechos, empezando a partir del día de Pentecostés, del año 31 d.C. La Biblia no estaba escrita completamente — sólo el Antiguo Testamento — en el año 31 D.C. Dios para entonces aún les estaba comunicando nueva verdad, instrucción y conocimiento de manera directa y personal a los profetas. A medida que la Iglesia progresaba, la función de un profeta era comunicarle mensajes especiales a los apóstoles, los cuales Dios les había revelado personalmente. Otros fueron inspirados para la escritura de los libros del Nuevo Testamento.

“Así leemos, en Hechos 11:28 y 21:10-11, del profeta Agabo. Pero hoy día tenemos la Palabra de Dios completa para nuestro tiempo, en la Biblia. No hay tales profetas — excepto los falsos”.

Personal, del Mundo de Mañana, feb. 1972

Una y otra vez, y hemos visto esto, el Sr. Armstrong habló y escribió acerca del papel de los apóstoles y profetas, y de cómo trabajaban juntos. He revisado un número casi infinito de casos en los cuales el Sr. Armstrong discute cómo estos funcionaban juntos. Esto solo le dice a la persona astuta que el papel de los profetas era algo que el Sr. Armstrong había estudiado cuidadosamente — y entendido bien. Él sabía exactamente lo que estaba diciendo y que era la verdad de la Biblia.

Sin lugar a duda

Dos citas finales del Sr. Armstrong terminan de pintar el cuadro de este segundo oficio más alto en la Iglesia, y si ha habido profetas posteriormente, después del primer período del Nuevo Testamento. ¿Ve usted posibilidad de algún verdadero profeta hoy día (aparte de los Testigos) en sus declaraciones?:

“La Iglesia de Dios está fundada sobre los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo la principal piedra del ángulo. Los profetas sobre quienes está fundada la Iglesia no son profetas del Nuevo Testamento. Sólo cuatro son mencionados — y ninguno de ellos contribuyó a ninguna doctrina o creencia para la Iglesia — sino los apóstoles, y ellos citaron en gran escala de los muy llamados profetas del ‘Antiguo Testamento’”.

“Ahora Dios le habla a ustedes ministros”, BN, oct.-nov. 1979

“La Iglesia de Dios está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas — siendo Jesucristo la principal piedra del ángulo. Los profetas que forman parte del mismo fundamento son los profetas del Antiguo Testamento, porque las enseñanzas de los apóstoles, y las escrituras del Nuevo Testamento, están basadas en gran parte en los profetas del Antiguo Testamento.

No hubo profetas en el Nuevo Testamento quienes hayan contribuido con alguna doctrina o enseñanza para la Iglesia”.

“No diezmar es robar”, NM, 9 julio 1979

Habiendo sido literalmente forzado a investigar el oficio de Profeta en una extraordinaria escala, puedo confirmar las declaraciones del Sr. Armstrong. No hay verdaderos profetas hoy — ni siquiera los dos testigos, quienes aún no han sido colocados en el oficio.

Sólo un oficio resta por examinar, aquel del Sr. Armstrong y de todos aquellos comisionados directamente como embajadores del evangelio y enviados personalmente por Jesucristo…

CAPÍTULO ONCE – APÓSTOLES

Estamos ahora listos para examinar el último y más grande oficio descrito en el Nuevo Testamento — el de apóstol. Debido al extraordinario peso de autoridad y responsabilidad que conlleva este oficio, así como lo que está en juego al identificar a un verdadero apóstol de entre aquellos que son falsos, es mejor cubrir los muchos aspectos de este oficio en dos capítulos, y luego un tercer capítulo para ver al oficio desde otra y muy seria perspectiva. Puesto que este oficio es raramente dado, cuando las circunstancias lo requieren tanto en la Iglesia como en el mundo, debe recibir atención especial.

Sólo dos propósitos

El primer capítulo cubrirá dos puntos básicos. Primero, al igual que con los otros oficios, se explicará en los términos más sencillos lo qué es exactamente un apóstol. Debería estar claro en este punto qué es un diácono, qué es un anciano, qué es un pastor, etc. Sin embargo, el más alto oficio aún tiene que ser aclarado en significado y propósito. Llegará a ser obvio que es mucho lo que está en juego en discernir correctamente este oficio.

El segundo propósito del capítulo es que, puesto que todos los demás oficios en el ministerio derivan su autoridad del único o de los únicos que tendrían este oficio, llega a ser vital entender cómo saber con absoluta certeza cuando es que alguien verdaderamente tiene esta autoridad.

Conocer qué es un apóstol tiene poco valor si no podemos saber con certeza si un hombre ocupa este oficio. Por lo tanto, debemos dar atención extra a cómo puede ser reconocido un apóstol verdadero. En otras palabras, ¿cómo distinguimos correctamente a un impostor del hombre que Cristo ha enviado — uno a quien le ha sido “dado” ser un apóstol (Efesios 4:11)? Estos dos elementos del oficio están separados del trabajo y de los deberes — del nivel de autoridad y responsabilidad — que un apóstol lleva dentro del gobierno de Dios. Como cualquier otro oficio, aquellos quienes son apóstoles tienen ciertas tareas que realizar, y éstas serán el tema del Capítulo Doce y algunas en el Trece.

Lo que el Sr. Armstrong explicó

La forma corta de la definición de un apóstol es muy fácil de entender. Lo que realmente significa es más complicado, y será cubierto más adelante. He aquí sólo tres de los muchos lugares en los que el Sr. Armstrong ofreció por lo menos la definición más básica:

“Nótese cuidadosamente. ¡Esta gran comisión de ser enviado con el mensaje evangélico de Cristo, se dio únicamente a los que eran apóstoles, y la palabra ‘apóstol’ significa ‘uno que es enviado’ con el mensaje!”

“…La gran comisión se dio a los apóstoles, a aquellos que fueron ‘enviados’ con el mensaje, y no a los legos de la Iglesia.

“Entonces ¿qué? ¿Acaso los legos no tenían función alguna en la proclamación del evangelio? Definitivamente sí, como ya lo hemos visto. Su función era respaldar a los apóstoles, apoyarlos con sus diezmos y sus ofrendas. Ellos constituyen parte de un grupo bien organizado, como veremos en mayor detalle”.

“Jesucristo llamó especialmente a sus apóstoles y los preparó. A ellos les dio la gran comisión, y no a la totalidad de la Iglesia.

EL INCREÍBLE POTENCIAL HUMANO, p. 133

“La palabra apóstol significa ‘uno enviado’”.

“La Iglesia de Dios del Nuevo Testamento recibió todas sus enseñanzas, prácticas, costumbres, de los apóstoles, con Pedro como jefe sobre todos los otros”.

“Mas los apóstoles fueron maestros, quienes inculcaron en la Iglesia las creencias, enseñanzas, prácticas y costumbres de la Iglesia. ¡Y a todos los miembros de la Iglesia les era requerido por Dios a creer y hablar la misma cosa!”

“¡No había comité doctrinal! Las enseñanzas de la Iglesia no provinieron de un concilio de ministros y/o de miembros legos, quienes votaron para decidir qué creer”. [Nota del autor: Aquellos en el dispersado más grande deberían revisar esta declaración, y muchas otras como ésta].

“Cómo Cristo le da a la Iglesia sus creencias”, BN, 20 de noviembre de 1978

“En Marcos 3:14, 16, leemos: ‘Y estableció [Jesús] a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar…a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro’. Un sobrenombre es, de acuerdo con el diccionario Webster, ‘un nombre añadido derivado de la ocupación’.

“El sobrenombre Pedro había sido durante siglos un apodo o título que designaba a un jefe religioso o una sede religiosa. Pedro fue el primero y el principal de los apóstoles. Un apóstol es “uno enviado a proclamar o predicar”.

El MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 184

Mirando de cerca el nombre

Hay muchos otros lugares en este libro donde el Sr. Armstrong explica que la palabra apóstol connota a uno enviado por Cristo. Por lo tanto, no es necesario incluir una gran cantidad de citas adicionales que hablen acerca de lo mismo. Y ciertamente no hay nada complicado acerca de “uno enviado”.

Una vez más, ahora por última vez — aunque veremos el significado básico y el valor de entender que las palabras claves trabajan también con otros deberes especiales del Nuevo Testamento — hemos quitado el misticismo de otro oficio ministerial. La más alta posición humana bajo Cristo es revelada como el oficio o rango de “uno enviado”. Aunque la definición es sencilla de recordar, es de tremenda importancia comprenderla — entenderla verdaderamente — en preparación para continuar entendiendo las responsabilidades y las funciones de este oficio.

La palabra griega para apóstol es muy similar a la de profeta, en el sentido que es similar a su sonido en español. La palabra es apostolos, y significa literalmente “un delegado, un embajador del evangelio, oficialmente un comisionado de Cristo [con poderes milagrosos], mensajero, aquel que es enviado”.

Esta más completa definición revela que aquellos quienes tienen este oficio son designados directamente por Cristo y enviados a llevar a cabo lo que será visto como deberes extraordinarios. Un apóstol es el representante personal de Cristo o, de hecho, es Su delegado, embajador, representante y mensajero — llevando Su designación personal y específica, y Su autoridad, y él hace cosas completamente diferentes y más específicas que cualquier otro oficio. Este oficio también está sellado por Cristo, en un sentido muy real, con poder especial y milagroso. Este poder, incluyendo señales, maravillas y milagros, será cubierto más completamente en el Capítulo Dieciocho.

También debemos notar — una última vez — que el Sr. Armstrong también explicó correctamente la definición del oficio que él sostenía. Debemos decir por última vez que él “lo tuvo correcto”. ¡Esto cobrará mayor importancia cuando nos movamos de lo que un apóstol es, y de cómo saber cuando alguien tiene este rango, hacia la autoridad del Sr. Armstrong y hacia su exactitud para definir exactamente lo que su oficio estaba supuesto a hacer — cómo debía funcionar!

Esto tomará una creciente importancia a causa de lo que será cubierto en el Capítulo Trece. El lector debería comenzar a prepararse ahora para un serio entendimiento que vendrá más adelante. El peso y la autoridad detrás de este entendimiento deben ser establecidos en este capítulo y el próximo para que el lector aprecie lo que aprenderá acerca de aquellos quienes confunden o toman para sí mismos responsabilidades no dadas a ellos. Este aspecto del tema no es muy agradable de discutir, pero es de igual importancia. El capítulo Trece lo examinará.

¿Apóstol de quién?

Un punto de aclaración es necesario antes de continuar: Los apóstoles humanos son enviados, o les es dado su oficio, por Cristo (Efesios 4:11), no por el Padre, porque Cristo es la Cabeza de la Iglesia, el cuál es SU Cuerpo. Así, los apóstoles del Nuevo Testamento son apóstoles de Cristo, no del Padre. Pero se mencionó anteriormente que Jesucristo mismo fue enviado a la tierra por el Padre para cumplir Su propósito y ser la Cabeza de la Iglesia. La Biblia llama a Cristo “el apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión…” (Heb. 3:1), y por lo tanto Él ha de ser considerado como el apóstol del Padre. Pero Él también podría ser considerado como el apóstol de Dios, porque el Padre es Dios.

Los apóstoles originales fueron enviados

La historia registra que los apóstoles del primer siglo fueron enviados por Cristo a varias regiones remotas del mundo. Por ejemplo los apóstoles Mateo, Tomás y Bartolomeo sirvieron en la región extensa de Partía. El ministerio de Tomás permanece como el mejor documentado hasta el día de hoy. Después de llevar el evangelio a las tribus de Israel en Partía, su ministerio más tarde incluyó India e incluso China.

Mientras Felipe y Andrés fueron enviados a Escita el mayor número de apóstoles durante este período fueron dirigidos a Gran Bretaña. Además de Pedro, quien coordinó a los apóstoles en todas las regiones, también encontramos a Simón llamado Zelote y a Jacobo, hijo de Alfeo, sirviendo allí. La siguiente cita confirma la presencia de algunos de éstos (así como de otros) en Gran Bretaña: “La verdadera religión cristiana fue implantada aquí [Gran Bretaña] más antiguamente por José de Arimatea, Simón llamado Zelote, Aristóbulo, por San Pedro, y San Pablo, como puede ser probado por Doroteo, Theodoretus y Sophronius [historiadores sumamente admirados de aquel período]” (Restos de Gran Bretaña, William Camden, 1674, p. 5). Sin duda, estos apóstoles del primer siglo fueron enviados a llevar el evangelio al mundo entero, siguiendo la comisión de Cristo (Marcos 16:15).

Hay evidencia de otros apóstoles en los siglos siguientes, tales como Policarpo, quien siguió los pasos de Juan, y Policrates, sucesor de Policarpo, también apóstol. Otros apóstoles parecen haber surgido en la era de Esmirna, así como en Pérgamo. Al principio de la era de Tiatira, observamos el desdén del Abad católico de Clugny, cuando él se burló de dos hombres conocidos por haber cumplido el oficio de apóstoles durante el principio de 1100s. El se burló: “Ha estado todo el mundo tan cegado. ... [que debió] esperar tanto tiempo por ustedes, y escoger a Pedro de Bruis y a Henry, su discípulo, como apóstoles extremadamente recientes, para corregir el gran error” (Curso Bíblico por Correspondencia del Colegio Ambassador, lección 51, p. 6). Por supuesto, Pedro Waldo (1161-1218) fue reconocido como un apóstol durante la era de Tiatira, y fue probablemente el hombre más conocido que haya tendido este oficio entre el segundo y el vigésimo siglo. La Obra que él dirigió tuvo un impacto duradero en el continente de Europa Occidental.

Cada uno de estos hombres — enviados por Cristo — completó fielmente su comisión. Los estudiantes de historia pueden aprender más a través de nuestro informativo y bien preparado libro La Historia de la VERDADERA IGLESIA de Dios.

Usted recordará que el Sr. Armstrong se refirió a sí mismo como el apóstol de Cristo en los últimos años de su vida. El originalmente se refirió a sí mismo como apóstol de Dios. Aunque esto no está técnicamente equivocado, porque Cristo es también Dios tanto como lo es el Padre, el Sr. Armstrong dejó de referirse a sí mismo como apóstol de Dios.

En resumen, Cristo es el apóstol del Padre, los apóstoles humanos son apóstoles de Cristo, y tanto Cristo como los apóstoles humanos son apóstoles de Dios, aunque los últimos deben ser considerados, y más generalmente mencionados, como enviados de Cristo.

¡Nosotros — usted — debemos saber!

De aquí en adelante nos enfocaremos en el otro elemento central de este capítulo — ¿cómo sabe alguien que a un hombre se le ha dado el oficio de apóstol? (Por supuesto, también, ¿cómo lo sabría ese hombre?) Cristo jamás podría hacer lo que se considera una extraordinaria designación personal, y luego no decirle a la Iglesia, es decir, a los miembros individuales y a los ministros dentro de ella, incluyendo a los que Él llamaría más tarde, cómo tener la certeza de que Él lo hizo.

Piense en el asunto de esta manera. ¿Cuál sería el punto de que Cristo designara a un hombre en un oficio o en una responsabilidad — cualquier oficio o responsabilidad — y luego no le revelara a la Iglesia cómo saber que él lo hizo? — o cómo distinguir a este hombre de los impostores. ¿Qué si el oficio fuera tan grande en alcance y en autoridad que afectara a cada aspecto y elemento posible respecto al funcionamiento de la Iglesia alrededor del mundo — lo que ésta creyera, incluyendo doctrinas y tradiciones, sus comisiones, quienes tuvieran oficios en todos los niveles dentro de ella, incluyendo a quienes llegaron a ser ministros y a quienes no, quienes hicieron varios niveles de decisiones, así como quién tenía la autoridad final sobre los diezmos de Dios, entre otras cosas? ¿Cómo sabría la Iglesia que debe seguirle? ¿Qué acerca de otros ministros, cómo sabrían que debía adherirse al dictamen de alguien de tan extraordinaria e inclusiva autoridad?

Es obvio que una inmensa cantidad está en juego en la capacidad de reconocer cuando un hombre tiene este oficio. Cristo jamás podría dejar en duda los medios para saberlo. Él tendría que establecer los criterios de forma que nadie quien verdaderamente supiera donde y como Él estaba trabajando pudiera confundirse o equivocarse en esto. Y los medios que él presentara tendrían que estar por encima de todo debate, claros como el cristal. Él lo ha hecho, y la fórmula es semejante a la propia definición del oficio — simple y no obstante profunda. Una serie de citas harán esta declaración fácil de apreciar.

El Sr. Armstrong no entendió su oficio de inmediato. Aunque él llegó a comprender, de una manera algo repentina, que tenía el oficio de apóstol, él no entendió todos los detalles que pertenecían a éste en el mismo instante. Esto tomó tiempo, e implicó un proceso de crecimiento en conocimiento y entendimiento. No hay tiempo ni espacio en este libro para contar la historia completa, pero al menos un tanto es útil e interesante.

El Sr. Armstrong ha explicado que la era de Filadelfia empezó en octubre de 1933. Desde este punto en adelante, él asumió que tenía el oficio de evangelista, y usted leerá su explicación, así como por qué él creyó esto. Casi 19 años después, en el otoño de 1952, concluyó que había estado equivocado, y este proceso de comprensión empezó cerca de un año antes.

Fruto de suma importancia

La primera cita es presentada como un antecedente respecto al período previo al entendimiento completo del Sr. Armstrong. Antes de ver cómo identificar a un apóstol, vea ésta declaración que explica algo de la historia:

“En una fiesta especial realizada en Belknap Springs, en Oregón, en el otoño de 1951, fui sacudido – y asimismo aquellos que estaban allí – al oír a Herman L. Hoeh, en ese entonces recién graduado del Colegio Ambassador, decir con convicción, como si tuviera autoridad: ‘el Sr. Armstrong no es un profeta – sino un hombre llamado al mismo tipo de comisión que los evangelistas y apóstoles originales de la Iglesia de Dios del primer siglo – para proclamar el Mensaje – el Anuncio – las Buenas Noticias del Reino de Dios – el Mensaje que Cristo trajo de Dios y que les enseñó a sus discípulos’”.

“Personal del Sr.Herbert W. Armstrong,” MM, febrero 1972

La siguiente cita ofrece un entendimiento inicial acerca del importantísimo criterio para reconocer dónde está obrando Dios. De hecho, a medida que usted avance, debería ser obvia cuál es la forma de discernir muchas cosas vitales, incluyendo dónde está dirigiendo Cristo, dónde está Su verdadera Iglesia, quien tiene oficios dentro de Su ministerio, quién, entonces, tiene el oficio más alto en ella, así como otros puntos claves que son inseparables del gobierno de Dios. No se pierda la belleza — y sencillez — de lo que sigue.

Comencemos a ver a través de la ventana de lo que Dios nos dice respecto a cómo reconocer todas estas cosas:

“¡Si usted ha observado el crecimiento y desarrollo de esta obra por cualquier periodo de tiempo — la rica y abundante cosecha de almas preciosas que están siendo alcanzadas por ella — los milagros de sanación y de vidas cambiadas que Dios está realizando con y a través de ella — entonces usted reconocerá y sabrá — y se alegrará en gozo y grande regocijo al reconocer — que ésta es verdaderamente la obra de Dios!

“Usted la reconocerá por sus frutos — ricos, abundantes, continuos”.

“Y ahora… ¡HACIA EUROPA!”, BN, abril 1952

Los frutos y la Obra

¡La Obra de Dios es conocida por sus frutos — el Sr. Armstrong agrega, “ricos, abundantes, continuos!” Es así de sencillo, si el lector tan sólo se permite a sí mismo aceptar nuevamente lo que alguna vez profesó creer y entender. Por supuesto, no muchos dudarían realmente de la declaración del Sr. Armstrong. Algunos pueden preguntar cómo distinguir los frutos que son importantes para buscar y examinar — y algunos están luchando con esta distinción porque ellos no se han tomado el tiempo de examinar cuidadosamente lo que la Biblia revela. Pero muy pocos quienes son verdaderos cristianos serían removidos del pensamiento del pasado como para que olvidaran completamente o para que desafiaran la premisa básica de la declaración del Sr. Armstrong. Discutir cómo diferenciar los frutos también es vital, y esto no será dejado fuera de la ecuación.

Como una nota aparte, en abril de 1952, la entonces Iglesia de Dios de la Radio era una Iglesia muy, muy pequeña. Esto no detuvo al Sr. Armstrong de declarar que sus frutos eran como eran. Nosotros ciertamente podemos decir lo mismo, puesto que la Iglesia de Dios Restaurada y la Obra hecha aquí son inmensamente — ¡vastamente! — más grandes que la Iglesia de Dios y la Obra de aquel tiempo.

Lo qué cualquiera buscaría

Continuemos mirando al mundo en general. Es bien sabido que antes de que las compañías contraten a los solicitantes, que los inversionistas compren acciones, que los criadores compren animales, que los colegios acepten estudiantes, que los equipos deportivos adquieran jugadores, que el ejército promueva oficiales, y antes de que una persona tome la decisión de casarse, así como en un sinfín de otras situaciones, el paso previo es examinar cuidadosamente los frutos de la persona en cuestión. Éste es el enfoque practicado en virtualmente toda decisión importante en el mundo. Esto es especialmente cierto de aquellos para quienes un mal cálculo puede ser costoso.

Ahora pregúntese: ¿Qué podría ser más costoso, y más eterno, que seguir a un falso apóstol?

El seguir a un líder que alguien piensa es de Dios, pero que en realidad es de Satanás — en otras palabras, el pensar incorrectamente que se está siguiendo a un hombre hacia el REINO DE DIOS y ¡hacia la misma SALVACIÓN! — es el error de cálculo más grande que alguien pueda cometer. Es de suma importancia para el cristiano y para la Iglesia asegurarse de que no se está siguiendo a un charlatán. ¿Cuántos miles se equivocaron con el sucesor del Sr. Armstrong?

La siguiente cita comienza a presentar la conexión vital hacia los líderes dentro de la Iglesia de Dios. Ésta comienza con un pequeño antecedente extra y una estructura que es repetida del capítulo anterior porque le ayudará a apreciar el extraordinario cuadro de lo que sigue. El Sr. Armstrong deja claro cómo se supo que él era un apóstol. Usted debe notar que el Sr. Armstrong ofrece una especie de descripción casual y adicional del oficio de evangelista, consistente con lo que vimos que dijo antes acerca de este oficio, y al mismo tiempo consistente con sus propios deberes cuando él pensó que tenía este oficio (el subtítulo incluido es de él):

“Encontramos profetas mencionados en las porciones históricas del Nuevo Testamento, pero ellos no poseyeron poderes administrativos, ni llevaron autoridad. Las Escrituras del Nuevo Testamento aún no estaban escritas. Dios utilizó a estos profetas para transmitir mensajes directos de Él a los apóstoles. Nosotros no encontramos profetas en la iglesia hoy. Las Escrituras están ahora completas. No parece haber necesidad de profetas hoy día. Además, es Dios quien los coloca en su Iglesia, y si no hay ninguno, es porque Dios no ha visto apropiado colocarlos en su Iglesia. Esa es la responsabilidad de Dios, no la nuestra”.

“Entonces, eso nos deja con los oficios espirituales ejecutivos y administrativos en la Iglesia. Estos oficios de autoridad, entonces, son: primero, apóstol; segundo, evangelista; tercero, pastor; cuarto, maestro.

“¡Cristo es la cabeza viviente de la Iglesia!

“Él coloca al apóstol en el oficio.

Todos los oficios restaurados nuevamente

“Hasta hace muy pocos años no había verdadera evidencia de que Dios hubiera puesto a alguien en el oficio de apóstol en su Iglesia actual. Los hombres no pueden elegir ni colocar en oficio a un apóstol. Y la única manera en que los hombres pueden saber cuando Dios ha colocado a alguien en ese oficio es por los frutos.

“Mi oficio personal, desde el principio de la era de ‘Filadelfia’ de la Iglesia, pareció ser el de un evangelista. En aquel tiempo Dios me había utilizado para predicar el Evangelio en varios pueblos y lugares, para traer a personas al arrepentimiento y a la conversión, para sanar a los enfermos, para levantar iglesias en varias localidades, y para ordenar ancianos y diáconos en ellas. Pero la obra misma no había crecido hasta el punto en que hubiera otros evangelistas a quienes yo debiera enviar para levantar otras iglesias y para ordenar ancianos y diáconos.

“La primera proclamación ante la Iglesia de que Dios había llenado el oficio de apóstol fue hecha por Herman Hoeh en su sermón en la Fiesta de los Tabernáculos, en Belknap Springs, Oregón, en 1951. Él no me había consultado. No tuve ningún indicio de lo que él iba a decir. En aquel momento sus palabras golpearon mis sorprendidos oídos como una bomba atómica, y mi primer impulso fue negar y corregir su declaración de manera inmediata. Solamente los buenos modales frenaron este impulso. Sentí que el Sr. Hoeh era sólo muy joven, y que se había dejado llevar. Nunca en mi vida había pensado en ocupar tal oficio.

“Pero a la luz de los acontecimientos, el hecho de cómo Dios ha establecido hoy su Iglesia se ha tornado muy evidente para todos. Es hechura de Dios. Si alguien encuentra, inesperadamente, que Dios le ha colocado en tal oficio, solamente hay una elección — lo debe aceptar con completa humildad, reconociendo su carencia personal y rindiéndose totalmente a Dios como un instrumento en sus manos, confiando completamente en Dios para recibir guía, todo poder y necesidad”.

“Seis Ministros más ordenados ahora”, BN, febrero -marzo 1955

¿Fue el Sr. Armstrong ordenado “como Apóstol”?

La historia recién dada es muy interesante, y probablemente poco familiar para la mayoría que la leyó. Pero es clara.

¡El Sr. Armstrong reconoció que fue únicamente por los frutos que él fue un apóstol! El último párrafo en la cita lleva un mensaje. ¡Éste se convierte en una especie de “texto estándar” o una “plantilla” — una clara instrucción — para alguien que pudiera venir después y encontrar tan inesperadamente que él tiene este oficio!

Entendamos. El Sr. Armstrong jamás ató su propio reconocimiento de que él sostenía el oficio de apóstol a un servicio de ordenación que lo designara específicamente a este rango. Al igual que con Pablo, esto tendría que haber sucedido bajo la dirección de otros apóstoles vivos. Los hombres de rango más bajo no podían elevarle a una posición que estuviera por encima de las de ellos mismos.

Recuerde que no había apóstoles en Sardis. Ciertamente los líderes allí no tenían autorización para hacer lo que los profetas y maestros que ordenaron a Pablo y Bernabé tampoco tenían autorización de hacer. Esto significa que el Sr. Armstrong solamente podría haber llegado a ser un apóstol en algún punto posterior, cuando Cristo decidió que era el tiempo de colocarlo en ese oficio.

Pedro Waldo era un apóstol, pero no hay evidencia de que hubiera otro apóstol previo a su tiempo quien lo hubiera podido ordenar. Si hubo tal hombre, ¿qué apóstol habría ordenado a ese hombre, y así sucesivamente hacia atrás, y final y necesariamente, a los apóstoles originales? Oblíguese a enfrentar esta pregunta.

El punto llega a ser inequívocamente claro. Aquellos quienes creen que un apóstol debe ser ordenado por un apóstol jamás entendieron al Sr. Armstrong, y creen de manera similar que los católicos. ¡Piense! Los católicos con sus papas son quienes creen en lo que es conocido como “la doctrina de la sucesión” — que cada papa debe ser sucedido por otro, y que no puede haber un ínterin sin otro papa. Y aún ellos no le piden al papa que elija a su sucesor, o tal vez muy esporádicamente, lejos en la historia. El problema es que los católicos tampoco actúan realmente como si Cristo escogiera a sus papas, sino que en cambio, de manera similar al dispersado más grande eligiendo presidentes por medio del Concilio de Ancianos, ellos creen que los miembros votantes del Colegio de Cardenales son quienes hacen esto.

¿Cuántos conectarán el paralelo sobre cuál espíritu — ¡1 Juan 4:6! — guía a este dispersado con el patrón tan cercano a roma?

El Sr. Armstrong explicó cuidadosamente que él pensó ser un evangelista por lo menos por 19 años. ¡Ninguna persona seria puede creer que Dios le permitiría a él tener un oficio — por no decir el más alto en la Iglesia — por casi un ciclo completo de tiempo (1933-1952), y no le permitiría saber que él tenía un oficio más alto! ¿Cómo sabría el Sr. Armstrong que sus responsabilidades habían cambiado si Dios en algún punto no le revelaba claramente el oficio que tenía? ¡Para que el Sr. Armstrong avanzara a la extraordinaria autoridad necesaria para un ministerio aún más extraordinario que él había de llevar a cabo, él tendría que haberse asegurado en algún punto de que no estaba actuando presuntuosamente — sino dentro de sus parámetros completos de autoridad ordenada por Dios en la Iglesia y la Obra! Dejar a su siervo retorciéndose permanentemente en la oscuridad habría sido cruel en el mejor de los casos y una tortura en el peor — y simplemente no habría tenido sentido.

El Sr. Armstrong entendió que Jesucristo, y solamente Él, le dio el oficio que tuvo. Por supuesto, el Sr. Armstrong fue ordenado por el ministerio de Sardis. Pero esa ordenación no es de donde él derivó su autoridad apostólica. ¡Los frutos, y nada más, demostraron que él era, en todo sentido, “uno enviado” por Jesucristo!

Otra distinción significativa debe ser hecha aquí con respecto a los frutos de un hombre, y si Dios está usándole. Todos los frutos deben ser determinados por un conjunto de criterios sujetos a investigación y corroboración independiente. Las afirmaciones de un hombre acerca de él mismo no tienen virtualmente ningún rol en la examinación. Cristo jamás les requeriría a las personas que simplemente “le crean al hombre” como prueba suficiente para seguirlo.

Una persona tendría que ser capaz de ir a un estándar establecido y confirmar o negar las credenciales espirituales del hombre. Estas credenciales ciertamente no tendrían — ni podrían tener — nada de relación con lo que las “personas dicen”. Los seres humanos son capaces de decir cualquier cosa y usualmente lo hacen. Y, otra vez, esto puede incluir a algún hombre que hable acerca de su propia autoridad — en otras palabras, de por qué debe ser considerado un apóstol, profeta o en cualquier otro oficio.

Así que ¿cuál es, entonces, el fruto del ministerio de un hombre? Ante todo, él no compromete ni comprometería jamás la verdad de Dios. Esto domina por encima de cualquier otro punto. Pero hay una serie de estándares, tales como: un crecimiento firme tanto de la Iglesia como de la Obra, verdaderas conversiones sucediendo, cantidad y calidad de literatura preparada para hacer la Obra, cantidad y calidad de literatura para alimentar apropiadamente el rebaño, milagros (sanaciones, demonios echados fuera, y otros) y que él esté cumpliendo, que esté dispuesto y sea capaz de cumplir, todos los deberes de un apóstol, los cuales serán cubiertos en el próximo capítulo. Por supuesto, sería absolutamente esencial que el hombre tuviera un completo y sólido entendimiento acerca del gobierno de Dios. ¡A fin de cuentas, él no podría ser utilizado para dirigir un gobierno que no comprende! Ni tampoco podría anunciar su llegada al mundo.

No es perfecto

La autenticidad de un apóstol, o de cualquier ministro, no gira en torno a si es o ha sido perfecto. Puesto que nadie es perfecto — sin pecado (Rom. 3:23; Juan 8:7) — éste nunca podría ser el estándar por el cual se evalúen los frutos. Y Dios sabe esto. Muchos han sentido que el Sr. Armstrong no pudo haber sido un apóstol a causa de lo que las “personas reportaron” acerca de él. Aunque él cometió errores, y ciertamente cometió pecados — nada remotamente cercano a lo que se ha informado — ninguno de éstos podría alterar el oficio que él tuvo.

Consideremos a algunos de los más grandes siervos de Dios. El apóstol Pedro fue culpable de racismo flagrante, y Pablo enfrentó esto cara a cara en Gálatas 2. Eso está registrado allí para que veamos que ni aún el apóstol principal era perfecto, y estaba lejos de serlo. Ni hablar de las cosas que Pedro hizo durante su entrenamiento, antes de recibir el Espíritu de Dios. Y lo que está registrado acerca de Pablo, referente a perseguir la Iglesia antes de que fuera convertido, sólo podría ser descrito como horripilante (Fil. 3:6; 1 Tim. 1:15).

¿Cuántos seguirían hoy a Noé si supieran que él se embriagó y fue sodomizado por su nieto? No obstante, él está listado junto a Job y a Daniel como “hombres justos” de extraordinaria estatura espiritual (Eze. 14:14, 20). Después hay una terrible actitud reflejada a lo largo de un extenso libro de la Biblia, el cual es casi completamente acerca de la auto justicia de Job.

¿Cuántos seguirían hoy a Abraham como el padre de los fieles si supieran que él mintió por temor dos veces con respecto a su esposa Sara — y que la ofreció a un rey extranjero para favores sexuales a fin de salvar su propia piel? Muchos pensarían que este hombre no fue fiel en absoluto, y ni hablar de considerarlo el padre de todos los que tendrían fe (Rom. 4:16) por todos los 7,000 años del Plan de Dios.

Es evidente que Moisés tuvo un severo problema con la ira — esto lo privó de la Tierra Prometida durante su vida — y careció de fe en la habilidad de Dios para utilizarle ante Faraón. Él también era tartamudo y previamente mató a un egipcio en un encuentro violento. Y mucho más tarde, deseaba morir porque continuar parecía demasiado difícil. En su testaruda rebelión, Jonás también deseó morir. Lo mismo hizo Elías, y también Job. La autobiografía reporta lo mismo del Sr. Armstrong. Por supuesto, todos se arrepintieron y continuaron adelante.

Ciertamente Samuel, Aarón y Elí no fueron reconocidos por sus habilidades para educar a los niños — miren a sus hijos.

Finalmente, estuvo David. ¿Dónde empezamos con él? Él fue culpable de adulterio, del subsiguiente asesinato del esposo victimizado, quien era uno de sus siervos más fieles —requiriendo incluso la complicidad de otros siervos fieles para eliminarlo — de censar al ejército, sin mencionar el hecho de que él también fue aparentemente menos que el mejor padre. Y, con todo — ¿puedo ser gracioso? — su “única recompensa” en el reino de Dios es que él dirigirá a todas las tribus de Israel con los propios 12 apóstoles reportándose a él.

No, el Sr. Armstrong no fue perfecto, y tampoco lo es ningún apóstol. Sus frutos fueron discernidos por las cosas listadas en el párrafo al otro lado de la página, no por una lista personal de pecados verdaderos o aparentes. En todo caso, al lector le queda siempre preguntarse, “¿Está Cristo utilizando al hombre?” Si lo está, si el hombre ha sido enviado a este alto oficio y a la gran responsabilidad de llevar a cabo grandes comisiones, su validez no depende de si las personas piensan que él es “aceptable”. Los críticos harían mejor en preguntarse si Jesucristo parece estar complacido con su elección, y en enfocar su búsqueda en evaluar sus propias vidas. (Es vital leer nuestro libro ¿Se debe responder a los ACUSADORES? – ¿Cree usted mentiras obvias? para obtener mucho más entendimiento sobre este tema).

Entendimiento extra

La próxima cita es más larga y viene de un sermón que el Sr. Armstrong dió en 1978, justo cuando comenzaba a poner a la Iglesia de regreso en el carril. Ésta es incluida porque ofrece varias ideas útiles más allá de la pregunta acerca de su oficio. Yo le exhorto a leerla muy cuidadosamente y a escuchar las palabras del Sr. Armstrong.

Obviamente, cualquier énfasis en su hablar es mío, y traté de utilizar mayúsculas y signos de admiración donde el Sr. Armstrong estaba utilizando inflexiones poderosas o fuertes.

Algunas veces él estalló en este extracto tan fuerte como yo jamás lo había escuchado, y sólo deseo que cada lector pueda oír lo que está escrito con el propio énfasis del Sr. Armstrong:

“‘Entonces habló Hageo, el mensajero del Eterno, en el mensaje del Señor para el pueblo, diciendo, yo estoy con ustedes, dice el Eterno’. Miren hermanos, si nosotros estamos sólo con Él, permítanme decirles que el Cristo viviente está con nosotros.

“Nosotros percibimos ataques de prensa pública. No solamente en nuestros dos periódicos aquí en Los Ángeles y Pasadena, sino en la revista Time, y en otras revistas alrededor del mundo. Ha habido mucho acerca de nosotros en los periódicos diarios en Londres, Inglaterra. Y las personas leen acerca de nosotros por todas partes. Pero permítanme decirles, siempre que eso sucede, yo no me preocupo por ello. Sino que voy al trono de la gracia. Me pongo de rodillas y voy a Jesucristo, la Cabeza viviente de esta Iglesia. Y Él nos ha librado todo el tiempo. Y Él lo hará. ¡Pero tenemos que creer que Él está vivo — que está aquí!

“Mientras pienso acerca de esto, permítanme decirles algo más que ha venido a mi mente. Voy a tener que escribir algo, colocarlo en Las Buenas Noticias en esta línea, y tratar de hacerlo llegar a la Iglesia entera tan pronto como pueda. Hay muchas personas que se están preguntando: ¿Ahora quién va a tomar el control si el Sr. Armstrong muere? Se supone que he de morir en breve.

Porque, claro, muchas personas mueren antes de llegar a la edad que yo tengo ahora. Pero, si muero o no va a depender de si el Cristo viviente me lo permite, o si Él me mantiene vivo. Y tal vez veremos algo acerca de eso antes de concluir aquí.

“Pero alguien dice: Bien, ¿he designado a algún sucesor para que tome mi lugar? ¡La respuesta es NOoooo! ¡Eso no me corresponde hacerlo! ¡No tengo ninguna autoridad para hacer semejante cosa! Saben, eso es tanto como la mujer que era la madre de dos de los apóstoles de Cristo, cuando vino a Jesús y dijo, ‘Bien Señor, cuando vengas en tu reino, quiero hacerte una petición. Por favor, permite que uno de mis hijos esté a tu mano derecha y el otro a tu mano izquierda cuando vengas en tu reino’. El dice, ‘Señora, usted no sabe de lo que está hablando. Eso no me corresponde a mí decidirlo. Yo no tengo nada que decir al respecto. Solamente mi Padre. Dios el Padre decidirá quién estará a mi mano derecha y a mi izquierda. Yo no lo puedo hacer. Eso es fuera de mi alcance’.

“Permítanme decirles. ¡La Cabeza de la Iglesia está con vida! ¿Lo creen ustedes? ¡Jesucristo! ¿Creemos que Él vive? ¿Creemos que Él está trabajando? ¿Creemos que si necesito corrección Él es capaz de verlo y darla? Bien, permítanme decirles que yo lo creo. Yo creo esto completamente, y lo temo. Tiemblo ante esto. Si algo ha de sucederme, y esto sólo sucederá si Dios lo permite, Dios me puede mantener vivo por tanto tiempo como sea necesario. Y Él lo hará. En tanto Él sienta que es necesario. Y yo no pienso que Él vaya a quitarme de su Obra hasta que esta obra esté terminada. Pero si Él debiera, si yo estuviera equivocado acerca de esto, ¿pueden ustedes confiar en el Cristo viviente para que proporcione al hombre que tomará el control? Si ustedes me pidieran que elija, yo no podría hacerlo. Yo no sé a quién escoger, en este momento. Y no tengo la autoridad para hacerlo.

“¡Esto va a ser una prueba de su fe! O ¿quiere usted tomarlo en sus propias manos y saber quién va a ser? ¿Alguien a quien usted pueda conocer de antemano, alguien a quien pueda aprobar, alguien por quien usted pueda votar? Oh, a veces digo, que vergüenza despertemos.

“Veamos. Veamos si puedo encontrar mi lugar aquí. ‘Entonces Hageo, enviado del Eterno, habló por mandato del Eterno al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice el Eterno’.

“Pienso que es allí donde yo estuve. Y necesitamos comprender que Él está con nosotros. Y Él va a cuidar su parte en ello. Yo no estoy aquí porque muchas personas decidieron votar por mí o me pusieron aquí. Ustedes no tienen nada que ver con que yo me haya convertido en apóstol de Dios.

“Alguien me dijo, ‘Bueno Sr. Armstrong, ¿cómo sabe usted que es apóstol de Dios? ¿Se le apareció Cristo, habló con usted, le dijo, Ahora, Herbert Armstrong te hago mi apóstol’? Yo contesto, No. ­­

“¿‘Sabía usted en 1933, cuando comenzó esta era de la Iglesia, que usted era el apóstol de Dios o que lo sería’? No, no lo sabía.

“¿‘Sabía usted cuán grande o cuán grandiosa sería esta obra’? No, no lo sabía. Yo solamente sabía que Dios me había llamado, y que me estaba utilizando y que yo llegaría tan lejos como Él quisiera que llegara, no más y no menos. Cualquiera que fuera. Si esto significaba al mundo entero, yo sabía que podría hacerlo, porque lo haría en el poder y la fuerza del Cristo vivo.

“Así que, entonces, ¿cómo lo sé hoy? Contestaré tal como Jesucristo contestó cuando los mensajeros de Juan el Bautista vinieron a Él y dijeron: ‘Bien, Juan quiere saber ¿si eres verdaderamente el Mesías que había de venir’? Jesús no dijo sí ni no. El dijo, ‘Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído. Vayan y muéstrenle los frutos que han visto de mí’. Por sus frutos los conoceréis.

“No, allá en 1933 yo no sabía. Bueno ¿cómo lo sé ahora? Porque miré hacia atrás en todos estos años, y veo los frutos. Y ustedes están aquí como parte de ello. Ustedes son parte de la evidencia. Porque ustedes están aquí. Y yo tuve algo que ver en eso. Y así lo hizo Jesucristo. Y Él me estaba utilizando. No lo hice por mí mismo. Y miserable de mí si tomo el crédito por hacerlo”.

Sermón, 21 de julio de 1978

El lector debería considerar el volver a leer este extracto por el increíble discernimiento que ofrece. Tome nota especial de que el Sr. Armstrong no describe ninguna clase de servicio separado de ordenación que lo haya designado específicamente como apóstol, más que el ocurrido en 1952. Y no hubo ningún otro evento excepcional descrito. El ciertamente nunca vio una “señal” indicándole su oficio ni escuchó una voz del cielo declarándole que él era el apóstol de Cristo.

Recuerde la secuencia de preguntas que el Sr. Armstrong ofreció para la ilustración. Y observe que él simplemente reconoció que fue absolutamente aparente — obvio más allá de toda pregunta — que Cristo lo había estado utilizando, así como la única manera en que él lo supo — ¡frutos!

Incluso el manual del Club Ambassador y de Oratoria, leído y estudiado por miles de hombres, enfatizaba la importancia de los frutos, en la sección que explica que el practicar el gobierno de Dios era un propósito del club:

“Jesús les dijo a los apóstoles: ‘No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…’ (Juan 15:16).

“A lo largo de la Biblia, encontramos que el gobierno de Dios es por designación, de arriba hacia abajo.

“En esta era, nosotros en la Iglesia de Dios vemos por los frutos (Mateo 7:17) que Dios ha escogido al Sr. Herbert W. Armstrong como Su principal pastor humano o ministro en su Iglesia. De igual manera — de acuerdo a sus frutos — el Sr. Armstrong ha designado a otros en posiciones de responsabilidad dentro de la Obra de Dios hoy”.

“Los miembros del Club aprenden cómo funciona el gobierno de Dios por un contacto íntimo con este a través del programa del Club. A ellos les es enseñado a considerar a Cristo como el único que está detrás de cada director del club. A través de experimentar y ver los ‘frutos’, ellos aprenden que Cristo guía directamente la designación de los directores de club”.

¿Cuántos recuerdan el propósito central de estos clubes? La siguiente cita, por el Dr. Hoeh, confirma más la definición y la función de los apóstoles:

“El evangelio del reino son las buenas noticias del Gobierno de Dios. La iglesia está compuesta de los agentes anticipados, los emisarios, de ese gobierno. Para heredar y gobernar en ese reino debemos venir bajo la autoridad del gobierno de Dios ahora, en esta vida”.

“Así que hay diferencias de autoridad en el gobierno de Dios; algunos son más grandes que otros; algunos son jefes. Pero ellos actúan como siervos de Dios, no como señores sobre la herencia de Dios.

“¿Comprendimos la importantísima trascendencia de esta enseñanza? ¿Entendemos realmente el gran significado de esto? Entre el pueblo de Dios, en su iglesia — nuestra iglesia — hay algunos que llevan mayor responsabilidad y autoridad. Pero ellos ejercen su poder como siervos de Dios para los otros miembros de la iglesia”.

“Cristo dirigió la iglesia a través de los apóstoles, quienes fueron escogidos directamente por Él (Lucas 6:13). Los apóstoles fueron Sus representantes directos, Sus delegados, enviados al mundo como embajadores llevando autoridad. La palabra apóstol significa ‘uno enviado que lleva autoridad’. Los apóstoles fueron instrumentos en las manos de Jesús, a través de los cuales Él pudo esparcir el evangelio, corregir, amonestar y dirigir a la iglesia”.

“Jesús comisionó a los apóstoles para predicar el evangelio al mundo y les dio la ayuda de los evangelistas. Pero Él también le dijo a Pedro “apacienta a mis ovejas” (Juan 21:15-17).” “…No obstante fue Jacobo — no el apóstol Jacobo, sino el hermano de Jesús — quién, en la capacidad de pastor, en autoridad sobre los demás ancianos, expresó su decisión (Hechos 15:14).”

“He aquí, entonces, el gobierno espiritual de Dios a principios de la iglesia, claramente declarado: El Padre manifestó su voluntad a Jesús, la Cabeza viviente de nuestra iglesia, Quién a su vez manifestó su voluntad a los apóstoles. Ellos a su vez instruyeron a los evangelistas para llevar a cabo el evangelio.

Los evangelistas, junto con los apóstoles, les enseñaron a los ancianos que presidían sobre las congregaciones locales. En cada congregación había un pastor presidiendo, generalmente con otros ancianos, quienes enseñaban a los miembros. No había políticas de membresía, ni votación sobre los oficiales o las doctrinas de la iglesia. Los ancianos gobernaban la iglesia local, pero no eran gobernados por la congregación ni por directivas”.

“…Dios, no el hombre, decide a quién le serán dadas las responsabilidades de llevar a cabo su obra.

El gobierno en nuestra Iglesia hoy

“A lo largo de los siglos Jesús ha escogido directamente a aquellos quienes sirven en la capacidad de apóstoles — Sus representantes directos que llevan Su autoridad”.

“Pero en nuestra iglesia, la iglesia de Dios, en la cual el gobierno de Dios existe hoy, Jesús ha escogido al Sr. Armstrong como Su representante directo, como un embajador del Reino de Dios a las naciones de este mundo, como un hombre a través de quien Él puede trabajar en la predicación y la publicación del verdadero evangelio al mundo entero. El oficio del Sr. Armstrong lleva consigo autoridad divina, apoyado por el poder de Dios. Jesús lo ha enviado para hablar en su nombre y por su autoridad, y ha dado testimonio de ello por los frutos que sólo Dios puede producir”.

“…Jesús les dijo a los discípulos de Juan que vieran los frutos — los enfermos estaban siendo sanados, el evangelio del reino estaba siendo predicado (Lucas 7:22). Es por los frutos que reconocemos el oficio con el cual Dios ha investido a su representante directo.

“En la obra de llevar el evangelio a las naciones, el Sr. Armstrong ha tenido que escoger a hombres jóvenes, como lo hizo el apóstol Pablo; y como Dios ha dado prueba por sus frutos, él los ha ordenado como ministros, con la autoridad de los evangelistas ministrando a las iglesias locales y sirviendo en otros varios campos en nuestro ministerio complejo de hoy, cuando debemos utilizar la radio y la imprenta”.

“Cuán claro es que Dios gobierna nuestra iglesia. ¡Las congregaciones son gobernadas por los ancianos, quienes son gobernados por los evangelistas, y ellos son gobernados por el apóstol quien es gobernado por Cristo, quien es gobernado por Dios! Todos los oficios son electivos, por un oficio superior. Es gobierno de Dios hacia abajo, hasta cada miembro individual en la iglesia”.

Herman L. Hoeh, “El gobierno en nuestra Iglesia”, BN, agosto 1953

Es evidente en esta más extensa declaración que la Iglesia una vez entendió precisamente cómo trabajaba el gobierno de Dios, y esta base del pensamiento empezó a principios de los años cincuenta. Aunque ahora se ha convertido en un asunto de debate y duda — todo porque lobos rapaces, no teniendo nada en Cristo, entraron al rebaño — alguna vez estuvo perfectamente claro para todo el pueblo de Dios cómo Cristo gobernaba en Su Iglesia. Y este entendimiento fue la norma por décadas. De hecho, este conocimiento estuvo en lugar aún casi dos años después de la muerte del Sr. Armstrong. He aquí lo que apareció en un artículo en aquel tiempo:

“Tal como las pruebas en la vida de Pablo lo colocaron como un apóstol de Jesucristo, en nuestro tiempo otros también han sido utilizados por Dios en formas poderosas. A través de uno, Herbert W. Armstrong, la Iglesia de Dios Universal fue establecida. A través de él, las doctrinas de Dios fueron restauradas al Cuerpo de Cristo…A través de él, demonios han sido echados fuera, y muchos han sido sanados. ¿No es ese el fruto, el sello, del apostolado?”

“Varios años antes de su muerte, él finalmente reconoció por los frutos que Dios lo había designado como apóstol”. [Nota del autor: Usted ha visto que el Sr. Armstrong realmente entendió primero su oficio, más de 33 años antes de su muerte].

L. Leroy Neff, “¿Cuántos apóstoles hubo”?, BN, septiembre-octubre 1987

El sello del apostolado de Pablo

Esta última cita conecta dos pasajes registrados por Pablo, y se refiere a cómo podría ser entendida la validez de su apostolado. Él escribió esto a Corinto: “Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor” (1 Cor. 9:2).

Cuándo esto se lee cuidadosamente, se ve que Pablo simplemente está declarando que los Corintios — “vosotros” (y esto sería verdad, por lo tanto, de todas las otras congregaciones que él levantó) — fueron parte del fruto — el “sello” — de su apostolado. Así que lo que esto dice es que es el fruto en sí mismo — las conversiones en una amplia área tras los esfuerzos de un hombre — eso es el sello. Incluso una mirada superficial, capítulo tras capítulo, al libro de Hechos revela que Pablo predicó el reino de Dios, que los milagros estaban presentes y las conversiones estaban ocurriendo, a menudo en grandes números. ¡Los milagros acompañaron su oficio, las conversiones lo sellaron!

En su segunda epístola a los Corintios, Pablo agregó otro gran elemento al cuadro acerca de un verdadero apostolado: “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros” (12:12). Juntos, estos dos pasajes presentan los medios que hemos visto descritos en varias de las últimas citas. Ellos utilizan las palabras “sello” y “señales”, pero el cuadro es claro. El “sello” es otra manera de describir los frutos, siendo las “señales” la confirmación adicional del oficio.

Volveremos a visitar los elementos de 2 Corintios 12:12 — las señales de un apostolado — en el Capítulo Dieciocho en un contexto más amplio, y usted lo encontrará fascinante.

¿Estuvo de acuerdo Cristo?

Pero veamos el principio anterior en las propias palabras de Cristo. ¿Inventó el Sr. Armstrong la idea de ver los frutos de un hombre como algo vital, y luego retorció lo que Pablo registró para convertirlo en una falsa premisa?

He aquí lo que Jesús les instruyó privadamente a sus discípulos cerca del final del Sermón del Monte: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis…Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15-16, 20).

Si esto es verdad de los profetas, ¿cuánto más de los apóstoles?

Muchos hoy día temen “conocer” a los líderes en el sentido que Cristo le dio a la palabra. En el políticamente correcto mundo moderno, las personas han sido condicionadas a creer que aún un simple reconocimiento de lo que sus ojos les dicen es “juzgar” a otros, cuando realmente sólo es hacer una observación básica basada en hechos discernibles. Por supuesto, juzgar — entendiéndose como condenares trabajo de Dios.

Son las enseñanzas del hombre y las otras cosas fácilmente discernibles previamente discutidas, las que identifican a un hombre como verdadero o falso. Trágicamente, muchos hoy día están contentos de aceptar la capa exterior del carácter del hombre — su vestido de oveja — y le dan pase libre a causa de su rango de evangelista, o de su antigüedad, o de su carisma o de que él supuestamente pasó “miles de horas con el Sr. Armstrong”. La mayoría no hará el esfuerzo de acercarse lo suficiente a tales líderes para ver más allá y ver “qué ojos tan grandes tienen” y “qué dientes tan grandes tienen”.

Fruto abundante

Al considerar el fruto general demostrado a través del ministerio de 52 años del Sr. Armstrong, la evidencia es clara. ¡Como Pablo, quien de hecho estaba defendiendo su apostolado en ambos de los pasajes anteriores cuando él no debería haber tenido que hacer esto, el Sr. Armstrong podía recurrir simplemente a la inmensa cosecha y a la abundancia de frutos en su ministerio, incluyendo señales milagrosas — y callar todas las bocas! En cambio, muchos hoy ni siquiera pueden recordar que es ese FRUTO el que ellos deberían estar buscando, por no decir qué clase de fruto es el que debe ser evidente. Así, los lobos y los ladrones de entre el rebaño están saliendo impunes del asesinato espiritual (Juan 10:10). ¡Las ovejas hoy en día están virtualmente poniéndose a sí mismas en platos y proporcionándose a los lobos con “cuchillo y tenedor”!

Cristo ordena a sus verdaderos seguidores que conozcan a los hombres — que hagan la distinción de un líder por sus frutos, lo que él enseña. ¡Es así cómo cualquier persona discernidora “conocerá” a su líder o líderes! ¿Por qué tantos hoy ignoran la instrucción de Cristo (y del Sr. Armstrong)? ¿Por qué miles afuera no están buscando el “sello” de un hombre, inclusive si existe hoy día el “sello de un apostolado”, con “señales” también evidentes?

¡Si los hermanos no están dispuestos a saber lo que Cristo les dijo que deben saber, ellos harían bien en prepararse ahora para pagar el precio más grande!

¿Qué hará usted?

Ahora que hemos visto lo que significa el oficio de apóstol — ¡lo qué es uno! — y hemos visto cómo saber — ¡probar! — cuando Cristo ha enviado a alguien a este oficio más alto, debemos mirar muy de cerca los deberes de esta posición. ¿Cuáles son las responsabilidades y funciones dentro de este oficio?

Debemos aprender qué hacen los apóstoles…

CAPÍTULO DOCE – DEBERES APOSTÓLICOS

Es obvio que Cristo debe tener un firme control sobre lo que podría ser llamado el “timón” del apóstol — ¡y lo hace! Esto lleva al crucial y separado tema de cómo Cristo dirige este oficio — cómo sirve un apóstol bajo Él. ¿Qué son enviados a hacer estos hombres?

Al igual que todos los demás ministros, aquellos quienes tienen el más alto oficio son siervos, pero son siervos investidos con extraordinaria autoridad. Obviamente, Dios no puede dejar a tal oficio — que significa cualquier hombre que lo tenga — en la oscuridad respecto a lo que es requerido de él. ¡Esto significaría que el hombre debe también comprender todos los demás oficios y cómo éstos van a funcionar — cuales son sus deberes y responsabilidades — y lo que esos oficios no están autorizados a hacer, porque Cristo únicamente ha delegado estas cosas al oficio más alto! Si bien algunas aclaraciones serán necesarias más tarde, esto es suficiente por ahora.

¿Un asunto de duda?

Sin embargo, debemos pausar una última vez para preguntar si sería posiblemente que Cristo le permitiría a un apóstol estar dudoso de sus propios deberes — y por varias décadas. Si Él debe mostrarle a un hombre que es un apóstol, ¿por qué lo mantendría en la oscuridad sobre los propósitos del oficio? ¿Qué sentido tendría?

Puesto que hemos visto que el Sr. Armstrong fue exacto en su descripción de los deberes de los otros oficios, ¿estaría opacado su pensamiento acerca del suyo propio? Entonces, ¿habría permanecido opacado su pensamiento por tantos años acerca de las funciones que estaba llevando a cabo diariamente? ¿Estaría tan desconectado de Jesucristo, la Cabeza de la Iglesia, que no crecería con el tiempo hacia un entendimiento pleno acerca de los asuntos del gobierno, tan esenciales para la vida diaria de la Iglesia — y para la Obra alrededor del mundo?

El tener por lo menos la fe más básica en la habilidad del Cristo viviente, ahora entra en la ecuación. ¿Habría fallado Cristo tan mal en su elección del hombre quién había de restaurar todas cosas a la Iglesia, al punto que el hombre no pudiera llegar a entender su oficio? ¿Y no habría preparado Él cuidadosamente a este hombre para seguir humildemente su guía por lo menos en los asuntos más importantes?

Recuerde otra vez que Cristo mismo es un apóstol, lo cual quiere decir que Él mismo sabía que era un enviado. Y Él sabía cuáles eran sus deberes. Él habló a menudo en las Escrituras de llevar a cabo solamente la voluntad del Padre, no la suya propia. La última cosa que el Todopoderoso y sabio Jesucristo haría sería elegir a un hombre al cual Él no pudiera conquistar lo suficiente como para que este hombre pudiera entender lo que estaba supuesto hacer y a no hacer. (Recuerde, Cristo debe poder dirigir a alguien que tiene tan grande autoridad). Puesto que hemos visto que Cristo guió al Sr. Armstrong a entender correctamente los deberes de los otros oficios, no debemos esperar menos con el propio oficio del Sr. Armstrong.

Recuerde, la Biblia enseña que hay diferentes “administraciones” y “operaciones del Espíritu” (I Cor. 12:5-6). Por tanto, se reconoce que las diferencias en la personalidad significan que no cada apóstol haría todo en la misma forma exacta. (Sin embargo, esto es verdad también de aquellos que tienen cualquier otro oficio). Esto es en parte porque las circunstancias y necesidades pueden variar en cierta era o época de la Iglesia. Pero, ciertamente en un sentido general, aquellos quienes tienen el oficio más alto en el ministerio del Nuevo Testamento funcionan de la misma forma. Ellos tienen los mismos deberes — las mismas responsabilidades — y llevan la misma autoridad. Y cada una debe ser entendida.

Mis comentarios en ocasiones serán mínimos. Las palabras del Sr. Armstrong presentan un cuadro completo de los deberes de un apóstol dentro del gobierno de Dios. El lector no lo malentenderá.

Es más apropiado que este capítulo comience con el primer y tal vez más grande y más importante deber de los apóstoles. El punto de apertura cubierto es también el lugar natural para comenzar, porque todos los demás deberes del oficio humano más alto de Cristo fluyen directamente del fundamento de este.

¡Por encima de todo lo que separa a la Iglesia de Dios de cualquier otra iglesia sobre la tierra, permanecen sus enseñanzas!

La verdad a través de los Apóstoles

La Biblia declara enfáticamente que “la Palabra de Dios es verdad” (Juan 17:17), y “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Literalmente, muchos otros pasajes podrían añadirse a estos dos porque creer y vivir la verdad no sólo define a la Iglesia, sino si alguien que tiene comunión con ella es un verdadero cristiano. Por lo tanto, Cristo tendría que tener un método muy específico, bien delineado y entendido, visible a todos los hermanos y ministros, para saber cómo — ¡exactamente cómo! — Él coloca la verdad en su Iglesia. Éste no sería — y no podría ser — un método sujeto a interpretación humana ni a opinión personal. La única opinión que contaría sería la de Cristo — y Él lo haría irrefutable para todos los observadores sinceros.

De hecho, podría argumentarse fácilmente que la única verdad más grande conocida para la Iglesia de Dios es cómo esa Iglesia recibe la verdad. Sin conocer los medios o el vehículo a través del cual (o de quien) Cristo trabaja, la Iglesia nunca podría conocer ninguna de las OTRAS verdades de la Biblia con certeza — quién y qué es Dios, la salvación, el cielo, el infierno, el juicio, el evangelio, la profecía, el sábado, la ley, los Días Santos, las carnes limpias e inmundas, las leyes financieras, el arrepentimiento, el significado del bautismo, cuando sucederá el “nacer de nuevo”, quién y qué es la Iglesia, y, por supuesto después, cómo es gobernada esa Iglesia. Al igual que todas las iglesias de los hombres, podríamos teorizar que la Iglesia de Dios debe discernir correctamente por sí misma unas pocas, o parte de unas pocas, verdades bíblicas, pero, también al igual que las iglesias de los hombres, esto haría que la mayor parte de las cosas estuvieran equivocadas.

Aún más, si alguien — o incluso alguien en el ministerio — pudiera levantarse y hablar sus propias ideas, las cuales ciertamente serían diferentes de la forma en que otros ‘verían las cosas’, ¿cómo llegaría la Iglesia a un acuerdo? Puesto que Dios no es autor de confusión, la última enseñanza que Él permitiría que las personas decidieran por sí mismas sería la de los medios para saber qué creer. Cuando esto sucede (la verdad del gobierno sería la primera víctima), el resultado debe ser obvio — cientos de dispersados y de astillas aparecen, todos clamando ser parte de la “Iglesia”.

En otros libros, he cubierto este tema en mayor detalle, y con un mayor número de citas. He aquí cuatro declaraciones simples:

“No hubo tal comité doctrinal en la Sede de la Iglesia del primer siglo en Jerusalén. Todas las enseñanzas vinieron de Cristo a través de los apóstoles — y pocas veces se comunicó Cristo con los apóstoles por medio de profetas (de los cuales no hay ninguno en la Iglesia de Dios hoy puesto que la Biblia para nuestro tiempo está completa). La Iglesia de Dios hoy, como en el primer siglo, recibe sus enseñanzas del Cristo viviente, a través de un apóstol, tal como en el año 31 D.C.”

Habrá también otra función importantísima dirigida desde esta jefatura: la dirección de todas las iglesias locales alrededor del mundo. Estas iglesias estarán compuestas de personas que se habrán convertido, que habrán sido engendradas por Dios al recibir su Espíritu Santo, aunque todavía serán mortales.

MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 350 Versión en inglés

[Nota: El primer párrafo de la cita anterior fue tomado de la primera versión en inglés de pasta dura; tal párrafo no fue traducido al español. Éste debería encontrarse en la página 288 bajo el subtítulo “La educación en el mundo de mañana”]

“Las enseñanzas de la iglesia habían sido cambiadas. El más fructífero folleto de todos, Los Estados Unidos y Gran Bretaña en Profecía, fue atacado…lo mismo con varios otros folletos básicos e importantes escritos por el apóstol de Cristo”.

“¿Cómo recibe la Iglesia de Dios sus doctrinas, creencias y enseñanzas? ¡Directas de Dios, a través de los canales de Jesucristo como Cabeza de la Iglesia, y de Él a través de los apóstoles! ¡Nunca por ningún otro! ¡Nunca por un grupo de ministros designados por sí mismos como un Comité Doctrinal! Así fue en el primer siglo.

“¿Cómo recibió la Iglesia de Dios Universal sus doctrinas, creencias y enseñanzas? ¡EXCLUSIVAMENTE A TRAVÉS DEL APÓSTOL DE CRISTO! … ¡PERO CADA DOCTRINA, CREENCIA Y ENSEÑANZA EN LA IGLESIA DE DIOS UNIVERSAL HA VENIDO DE CRISTO A TRAVÉS DE SU APÓSTOL ESCOGIDO!”

“¿Qué es un liberal?”, BN, 19 febrero 1979

Nótese que el Sr. Armstrong comentó acerca del hecho de que “los folletos básicos y más importantes [fueron] escritos por el apóstol de Cristo”. No descubrí esta cita sino hasta después de que se me fue requerido escribir, casi literalmente, más del doble que el Sr. Armstrong. Esto se convirtió en un punto de gran inspiración para mí, ahora mirando hacia atrás. Prosigamos:

“El Jesucristo viviente fundó la única verdadera Iglesia de Dios, en el 31 d.C. El mismo Jesucristo viviente comenzó la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios a través de mí, como Su apóstol escogido, en agosto de 1933.

“Dios ordena en su palabra que todos ‘hablemos la misma cosa’. Esa “misma cosa” que puso en su Iglesia a través de su apóstol”.

“Diluyendo — O ¿construyendo lentamente de manera sólida?”, NM, 11 de junio 1979

“¿Pero CÓMO? ¿Cómo pone Jesucristo sus doctrinas en su Iglesia? ¿Cómo lo hizo en 31 D.C.? ¿Cómo lo hizo en 1933 D.C.?”

“Dios dice que nosotros en su Iglesia debemos creer y hablar la misma cosa — debemos estar de acuerdo sobre lo qué es verdadero, bueno y correcto como opuesto a lo que es malo y pecaminoso”.

“Sólo por sus apóstoles escogidos”.

“¡Nuestras enseñanzas y doctrinas DEBEN VENIR DE DIOS! ¡A través de CRISTO! ¡Y a través de su apóstol!”

“Dios, al tratar con los humanos, siempre ha trabajado a través de un hombre a la vez — ¡uno que le creyera a Dios! Algunos en el antiguo Israel desafiaron el liderazgo de este hombre. ¡Algunos, igualmente, lo han desafiado hoy!

“Primero, los propios hermanos y hermanas de Moisés desafiaron su liderazgo… ‘Entonces la ira del Eterno se encendió contra ellos’ [Núm. 12:9]”.

“¡No obstante, aunque todos nuestros miembros y ministros saben esto, algunos NO TEMEN HABLAR despectivamente, con hostilidad, o difamar en contra del apóstol de Cristo hoy! ¡Ellos no necesitan temerme a MÍ! Porque no me volveré contra ellos ni los atacaré.

“¿Por qué, entonces, no temen a Dios? Debe ser una de dos cosas. O ellos no comprenden realmente esta enseñanza…o no creen que Dios me haya escogido como Su apóstol y líder humano hoy”.

“La Iglesia es la Iglesia de Dios. La Cabeza de la Iglesia, bajo Dios, es Jesucristo. Bajo Cristo, en el nivel humano, está su apóstol escogido, a través de quien Él ha levantado y edificado este TEMPLO espiritual al cual el Cristo reinante vendrá pronto en gloria (Efesios 2:20-21)”.

“Todas las doctrinas en la Iglesia, cuando ésta comenzó en 31 D.C., fueron establecidas por los apóstoles. Todas las doctrinas en la actual era de Filadelfia fueron establecidas a la Iglesia por Jesucristo a través de su apóstol escogido”.

“¡Y ahora Cristo pone a la Iglesia de vuelta en el carril doctrinalmente!”, NM, 19 febrero 1979

¿Sí o no?

Usted entendió que estas declaraciones serían claras, y discutimos que Dios nunca podría dejar la responsabilidad de las enseñanzas de la Iglesia — ¡asuntos de verdad eterna! —pendiendo en duda, ambigüedad y sujetas a opinión. ¡Él no lo ha hecho! Ya sea que usted crea lo acaba de leer o, en efecto, cree que cualquiera puede enseñar cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier momento, en tanto él crea: “lo obtuve de la Biblia” o “Jesús me dijo”.

Créame, hay incontables miles en el mundo quienes creen justamente eso. Recibimos cartas de ellos todos los días. Triste e increíblemente, la mayoría del pueblo de Dios ha llegado a creer tácitamente como lo hace el mundo. Aunque ellos entendieron alguna vez las claras declaraciones como las que acabamos de exponer, ahora creen que los comités, los concilios, los “profetas”, los evangelistas, los pastores, los ancianos, los miembros, los protestantes y las mujeres, inclusive la viuda Jones en Jonesboro, pueden tener revelaciones o “llegar a una verdad” que es “vital para todos”. Cientos de cartas que hemos recibido son el testimonio de que los seres humanos pueden creer sinceramente que “lo recibieron de Dios”.

La verdad entra a la Iglesia a través de apóstoles y solamente apóstoles. ¡Si el apóstol que enseñó esto no pudo entender correctamente ni siquiera esta parte, no hay doctrina alguna que él le haya enseñado al pueblo de Dios que no esté abierta a debate — y esto es exactamente lo que los apóstatas pensaron!

¿Por qué el pueblo de Dios se permitiría caer en este pensamiento? ¿Qué sucedió? ¿Cómo pudieron haber sido seducidos tan fácilmente en un punto tan grande por aquellos quienes se sabían que eran agentes de Satanás? No obstante, miles lo fueron, incluyendo a la mayoría del ministerio que supuestamente escapó de sus garras.

Aclaremos esto para registro — o más apropiadamente para aquellos quienes creerán el registro. Un apóstol fue enviado en el siglo XX por la Cabeza de la Iglesia para explicarle el gobierno de Dios a ésta. (En este respecto, a medida que usted lee, le queda decidir si yo he sido enviado para volverlo a explicar — para restaurar otra vez lo que había sido restaurado). Si usted cree que Cristo envió al Sr. Armstrong, no puede creer que a él le sería permitido estar equivocado en algo de tan COLOSAL IMPORTANCIA como la forma en que Cristo gobierna a — ¡es la Cabeza de! — su Iglesia. Simple y básica fe en la capacidad del todopoderoso Jesucristo viviente para guiar a su Iglesia no dejaría a alguien creer que le permitiría al Sr. Armstrong echar esto a perder. ¡Si usted cree que Él lo haría, y no está convencido de que el Sr. Armstrong entendió correctamente las escrituras en este asunto, este libro no le puede ayudar — y usted está condenado a vagar entre los dispersados y las astillas, o a quedarse en casa, en las habitaciones de su propio hogar, sin saber jamás donde poner sus pies!

La manera que Cristo le enseña su Iglesia y cómo gobierna a su Iglesia abarca todo. Repito: Ciertamente — ¡ciertamente! — Él podría comunicarle esto a esa Iglesia.

Obviamente, este oficio lleva también autoridad para establecer tradiciones en la Iglesia. Pablo ordenó que éstas también fueran retenidas, y eran tan importantes que cualquiera que no se adhiriera a ellas no podría “tener compañerismo” con la Iglesia (II Tes. 2:15; 3:6). Teniendo esto en cuenta, y nadie señala esto hoy, es de notar que Apocalipsis 3:11 declara que los Filadelfinos deben “retener lo que tienen”. Esta frase está redactada de manera interesante. Esto es porque Filadelfia recibió no sólo la verdad, sino también un sinfín de tradiciones, las cuales trabajan juntas para organizar y unificar la Iglesia. Por lo tanto, la frase tiene un significado aún más grande que el que han entendido aquellos quienes quizás la recuerden y busquen seguirla.

Un punto final de confirmación de lo que usted ha reaprendido aquí, y es fácil de entender: Hemos visto que Efesios 2:20 declara que la Iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, con Jesucristo. Además, Hechos 2:42 habla de continuar en la “doctrina de los apóstoles — no en la de los evangelistas (o en la de un evangelista presidiendo), ni en la de los pastores, ni en la del Consejo de Ancianos, ni en la de la Conferencia General de Ancianos, ni siquiera en las doctrinas de los profetas, porque en el Nuevo Testamento hubo apóstoles con quienes cualquier profeta se habría comunicado.

¿Sobre qué permanecerá usted? Más específicamente, ¿sobre quién permanecerá usted? ¡Si usted dice Cristo, pero agrega evangelista(s), pastor(es) o cualquier otro oficio, usted se habrá separado del fundamento bíblico — y habrá escogido permanecer sobre hombres auto designados! ¿Qué precio está dispuesto a pagar si se equivoca?

Lleva el evangelio del reino a todas las naciones

Varias veces el libro ha hecho referencia a una de las otras grandes responsabilidades asignadas a los apóstoles. Cristo literalmente ha comisionado a estos hombres como sus embajadores a todas las naciones, como representantes de su gobierno, con el anuncio de que su reino vendrá pronto a gobernar al mundo entero. Pero esta responsabilidad es tan importante — tan extraordinaria en tamaño y significando — que el capítulo debe incluir al menos dos citas del Sr. Armstrong que la expliquen:

“‘Pero los once discípulos’ (Judas ya había muerto) ‘se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les hablo diciendo…’ ¿A quién le hablo? ¡No a la Iglesia en su totalidad! ¡Sino únicamente a los discípulos que habían de convertirse en los apóstoles originales! ‘…Toda potestad me es dada en el cielo y en la Tierra. Por tanto, ID, y haced discípulos [aprendices — aquellos a quienes les enseña] a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’” (Mateo 28:16-20 RV)

Nótese cuidadosamente. Esta gran comisión de ser enviados con el Mensaje evangélico de Cristo, se dio únicamente a los que eran apóstoles, y la palabra ‘apóstol’ significa ‘uno que es enviado’ con el mensaje

EL INCREÍBLE POTENCIAL HUMANO, p. 132-133

“Para ese entrenamiento – ese desarrollo espiritual del CARÁCTER de Dios, Dios le ha dado a su Iglesia una responsabilidad dual:

“1) ‘Id por todo el mundo’ proclamando las BUENAS NUEVAS – el anuncio – del venidero reino de Dios”.

“2) ‘Apacienta mis ovejas’”.

“Pero para ALIMENTAR a las ‘ovejas’, para desarrollar en ellas el CARÁCTER espiritual de Dios, Dios les ha dado SU PARTE en apoyar y respaldar la gran comisión: ‘Id por todo el mundo’”.

“Esta primera y gran comisión les fue encomendada a los apóstoles”.

MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 220

Siempre ha sido únicamente deber de los apóstoles el llevar el evangelio del reino de Dios a todas las naciones — ¡al mundo entero! Esto comenzó con los doce originales cuando les fue dicho por Jesús antes de Pentecostés “id [los apóstoles]…y enseñad a todas las naciones, bautizándolos…enseñándoles a observar todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:19-20).

Por supuesto, también se predijo que el “evangelio del reino será predicado en todo el mundo…a todas las naciones” antes de y hasta que “venga el fin” (Mateo 24:14).

(Antes de continuar, note otra vez que he cubierto el tema de la Primera o Gran Comisión, el objeto de este subtítulo y del próximo, en mucho mayor detalle en nuestro libro LA OBRA DE DIOS – Su capítulo final. Lo qué está escrito aquí es solamente el principio de todo lo que se aplica a este tema en esta era. El lector necesita poder conectar este deber, como uno dado a los apóstoles, con el conocimiento que el Sr. Armstrong mencionó muchas veces — y que el mismo Cristo dijo en Mateo 24:14 — que la Obra de Dios continuaría hasta la Tribulación).

¿Con qué frecuencia citó el Sr. Armstrong los dos versículos previos de Mateo? ¡Muchas, muchas veces! Pero él también reconoció que nadie había llevado el verdadero evangelio al mundo entero durante 1.900 años. Primero, esto fue porque no había apóstoles para llevar a cabo esta función. (Por supuesto, exceptuando a Pedro Waldo, pero él no habría contado con los recursos para hacer esto en gran manera). Hay otra razón principal: El propósito de Dios sólo involucraría a un hombre cumpliendo Mateo 24:14, y los medios de la radio, la televisión y la palabra impresa no estarían disponibles para que este hombre hiciera esto a gran escala sino hasta el siglo XX. (Los acontecimientos revelaron que uno más terminaría una “obra corta” posterior — Rom. 9:27-29.)

Pero hay una tercera gran razón: Esta responsabilidad había de comenzar con el hombre que también había de “restaurar todas las cosas” a la Iglesia (Mateo 17:11). He aquí cómo usted sabe esto.

¡Sujete esto firmemente! Es muy vital que usted no pierda este punto — uno que está directamente conectado al deber apostólico de llevar el evangelio a todas las naciones: ¡No sería posible para la Iglesia enseñarles “todas las cosas” a aquellos que serían bautizados en todas las naciones en el fin a menos que todos los puntos de doctrina (todos los asuntos con respecto a la enseñanza de la Iglesia — todo el entendimiento perteneciente a la verdad — el significado de “todas las cosas”) también hubieran sido revelados al mismo tiempo a través del hombre a quien Dios levantó para restaurar todas las cosas! Esto es lo que permitiría que ese cumplimiento ocurriera al final de la era. Por supuesto, esto naturalmente habría incluido llevar sólo el evangelio correcto y verdadero al mundo, tal como había sido hecho por los apóstoles originales 1.900 años antes.

¿Puede usted comprender mejor por qué Dios sólo trae la verdad a su Iglesia a través de apóstoles? — ¿por qué tener la verdad completa es parte integral de enseñarles todas las cosas a todas las naciones? — ¿por qué el hombre que restauró estas cosas al final de la era también tendría que haber sido el Elías final? — y ¿puede usted también ver ahora la ridícula naturaleza de cualquier otro hombre que diga que él estaba “restaurando la Cristiandad apostólica” mientras al mismo tiempo rechazaba al Sr. Armstrong como el Elías, afirmando que la verdad doctrinal puede entrar a la Iglesia a través de oficios más bajos y redefiniendo el gobierno de Dios? — y ¿puede usted ver por qué es absolutamente crucial que el evangelio del reino no sea pervertido a través de incluir a Jesús dentro de este (cuando se entiende, es en realidad “otro Jesús”)? — y finalmente, en este sentido, ¿puede usted ver también por qué tales hombres pensarían que ellos tienen el permiso de llevar el evangelio (en este caso, su evangelio) a todas las naciones, entre los otros deberes apostólicos que se están asignando a sí mismos?

¿Puede usted ver estas cosas? ¿Puede usted conectar un entendimiento vital a otro y a otro y a otro, de manera que el entendimiento correcto, tan tremendamente importante, llegue a ser claro para usted? ¿Puede usted ver por qué es tan crucial retener todos los puntos y, sobre todo, no alejarse de la colosal verdad de cómo el gobierno de Dios administra su camino para su pueblo al mismo tiempo que la Iglesia entera hace su Obra?

La advertencia a Israel

Vimos anteriormente que los oficios más bajos del ministerio no tienen permitido anunciar el reino de Dios al mundo, y que incluso los evangelistas no tienen permitido llevarlo al mundo entero, a menos que les fuera asignado así por un apóstol, como fue el caso con el sucesor del Sr. Armstrong. Pero hay otro deber realizado junto a anunciar las buenas nuevas del reino de Dios a todas las naciones. ¡Éste tiene que ver con un número más pequeño de naciones — e implica malas noticias!

Como ya fue mencionado, el Capítulo Quince cubrirá esta responsabilidad en mucho mayor detalle. Sin embargo, por lo menos debe ser brevemente mencionado y resumido aquí porque es un deber que nunca ha sido, y no podría ser, llevado a cabo por nadie más que un profeta o un apóstol.

¡El líder espiritual — y sólo el líder espiritual — de la Iglesia es el encargado de ser el “atalaya” de Ezequiel 33:7-9 (y 3:17) a todas las naciones modernas de Israel antes de que ellas reciban el castigo más terrible que el mundo jamás haya presenciado — la Gran Tribulación (Mateo 24:21; Jer. 30:7; Daniel 12:1)! Esta responsabilidad en ningún sentido implica buenas noticias, las cuales un evangelista o un pastor podría anunciar, y solamente dentro de áreas más pequeñas. El atalaya ha de hablar en el espíritu de Isaías 58:1-2 — él debe “clamar a voz en cuello” en su advertencia para estas naciones.

Supervisión de todas las Iglesias

El Sr. Armstrong llevó el título de Pastor General. Esto es porque una responsabilidad adicional dada a los apóstoles es la de supervisar de todas las congregaciones mundialmente. De hecho, esto resume la Segunda Comisión, la cuál es “apacienta mis ovejas” (Juan 21:15-17). Este es un deber que tampoco les es dado a los evangelistas y pastores, ni a ningún otro oficio. Esto fue aclarado en capítulos previos

Cristo es llamado el Príncipe de los pastores en I Pedro 5:4. Justo antes de esto, en el versículo 2, el apóstol Pedro, el jefe de los doce, y por lo tanto el principal pastor humano bajo Cristo, tuvo la autoridad de decirles a todos los demás ancianos “apacentad la grey de Dios”. Es más que interesante que Pedro, como líder humano bajo Cristo, fue a quien Cristo le dijo “apacienta mis ovejas” y quien posteriormente les dijo a todos los ancianos en una epístola general que apacentaran la grey de Dios. En esto, Pedro estaba revelándoles un patrón a los apóstoles que vendrían más adelante. El Sr. Armstrong entendió esto, y esta es la razón por la cual utilizó el título de Pastor General, uno que hablaba directamente de su deber en la Segunda Comisión. El reconoció que tenía la responsabilidad de establecer políticas y reglas generales de administración a todas las congregaciones, a fin que ellas continuaran enseñando, creyendo y entendiendo en armoniosa unidad las doctrinas y la comisión de la Iglesia.

He aquí lo que él enseñó:

“La Iglesia única e indivisa, se describe nuevamente en el versículo 20: ‘Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo’. ¡Una Iglesia sin divisiones! Dios se compone de más de una persona, pero es un solo Dios. Recordemos que Dios es la familia divina. Los miembros de la Iglesia ya son hijos engendrados de esa familia, pero aún no han nacido como seres divinos.

Leamos el versículo 25: ‘Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros’.

Para administrar estas operaciones diversas, Dios (y no los votos de los miembros) puso a unos ‘en la Iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros’ (versículo 28). O como se dice más detalladamente en Efesios 4:11: ‘Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros’.

Un apóstol es ‘uno enviado’ con el mensaje evangélico de Cristo. Esto incluye la supervisión de la tarea de proclamar el mensaje al mundo valiéndose también de otros medios y personas. El apóstol también supervisaba a todas las congregaciones o iglesias locales (I Corintios 16:1). El apóstol Pablo supervisaba a las iglesias del mundo gentil (II Corintios 11:28).

MISTERIO DE LOS SIGLOS pp. 202-203

Obviamente, Cristo jamás tendría a un hombre a través del cual le revelara verdad a la grey y quien cumpliera la Primera Comisión de llevar el evangelio al mundo y de advertir a Israel, mientras un hombre diferente de igual autoridad fuera responsable de la Segunda Comisión — recibir, bautizar, organizar y alimentar a todos los nuevos conversos a la manada que resultaría de lo que el primer hombre hizo. Esto crearía una tremenda confusión, puesto que serían los diezmos y ofrendas de Dios, pagados por la manada, los que harían posible el cumplimiento de la Primera Comisión.

Por supuesto, el Sr. Armstrong siempre le delegó grandemente la responsabilidad de alimentar a la grey a un hombre más (a la vez) quien serviría como líder de la Administración de la Iglesia (o de Servicios Ministeriales) a fin que todas las políticas que llegaran desde arriba fueran llevadas a cabo y hechas en unidad. (Tristemente, cada uno de estos hombres — sin excepción — traicionó al Sr. Armstrong). La relación de este “líder de la Segunda Comisión” es quizás mejor descrita como un paralelo entre el Padre y el Hijo, con el Hijo teniendo una enorme autoridad dentro del Plan de Dios, pero completamente sujeto a la voluntad del Padre en todos los asuntos.

El entendimiento del oficio que supervisa a todas las iglesias verdaderamente llega a ser la clave más importante para saber quién tiene la máxima autoridad bajo Cristo para administrar un vasto número de políticas, reglas, directrices, prioridades, enseñanzas y tradiciones a las cuales las congregaciones han de adherirse. Esto implica también otro deber que está directamente relacionado a todos aquellos que bautizan, predican, enseñan, visitan, organizan y supervisan las congregaciones locales.

Aprobar ordenaciones y designar ministros

No puede haber un rebaño sin pastores. Obviamente, alguien tiene que llevar la máxima responsabilidad de asegurarse que solamente hombres calificados, consagrados, dedicados, guiados por Cristo y experimentados, quienes estén dispuestos a hacer “la obra de un obispo”, sean ordenados y colocados sobre el rebaño.

El Sr. Armstrong deja esto muy claro. He aquí cuatro citas diferentes que deberían ser leídas todas juntas con un sólo comentario en medio. Vea el claro cuadro:

“Nótese especialmente que la Iglesia es una sola, no muchas iglesias. La Iglesia no está dividida. Es una sola. No es una iglesia madre con muchas hijas apartadas de ella por sus desacuerdos. Las divisiones y fracciones que se apartan no siguen siendo parte de la Iglesia. Es la Iglesia la que se casará con Cristo en la resurrección… ¡no los grupos que se han apartado de ella!, no una iglesia madre y sus hijas apóstatas. Esto se hará más evidente a medida que prosigamos.

“Nótese también que la Iglesia TIENE VARIAS OPERACIONES. Para cumplirlas, dentro de la Iglesia única hay también varios ministerios o departamentos con un gerente ejecutivo encargado de cada uno (I Corintios 12:4-6). Recuérdese que un administrador ejecutivo NO FIJA POLÍTICAS, PROCEDIMIENTOS NI DOCTRINAS, sino que administra, dirige y cumple lo que ya se ha establecido desde arriba”.

“Aun en este mundo, el presidente de una nación no hace las leyes sino que administra las políticas como funciones autorizadas por el congreso. Cumple las leyes promulgadas por el congreso. Los administradores están en la Iglesia para supervisar, dirigir, y ejecutar las políticas, procedimientos y doctrinas que les vienen desde arriba.

MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 202

“Entonces aquí vemos en operación el gobierno de Dios en su Iglesia, a través de sus oficiales humanos escogidos por Él, encabezados por los profetas ¡enviados por los Apóstoles! Versículo 3: ‘Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron’.

“¡Allí está! ¡Bernabé y Saulo, cambiado el nombre a Pablo en el versículo 9, fueron ordenados oficialmente allí, después de ayuno y oración, por la imposición de manos de aquellos en autoridad, enviados allí por los apóstoles, y dirigidos por el Espíritu Santo! Dios no ordenó a Pablo de manera privada, secreta o independiente de su Iglesia. Él fue ordenado por mano de hombre, de conformidad con el orden de gobierno de Dios, dirigido por Cristo la cabeza de la Iglesia, pero a través de aquellos instrumentos humanos de acuerdo al propio orden de Dios”.

“Los Profetas con los maestros, quienes, bajo instrucción directa de Cristo, ordenaron a Pablo en Antioquía, habían llegado de Jerusalén. Y en la operación del gobierno de Dios dentro de su Iglesia esto no podría haber sido sino por la autoridad de Pedro y los apóstoles. Nada fue hecho en ningún tiempo de manera contraria, o en oposición, a Pedro o los apóstoles. Siempre hubo una perfecta armonía y cooperación”.

¿”Deben ser ordenados los ministros de Dios por la mano del hombre”? BN, mayo 1954

La última cita incluyó cierta repetición útil, y la siguiente estaba bajo el subtítulo “Dios siempre ordena por la mano del Hombre”.

El primer párrafo hace referencia a la obra de Satanás — el destructor — como es evidenciada por el hecho que hombres en organizaciones diferentes no pueden ordenar válidamente a hombres a oficios espirituales en el ministerio de Jesucristo — cuando ellos no tienen la autoridad dada por Jesucristo para hacer esto.

El Sr. Armstrong claramente llama a estos hombres exactamente por lo que son — enemigos de Dios, sirviendo al diablo. ¿Creerá usted que esto es así de sencillo hoy? ¿O piensa usted que el Sr. Armstrong perdonaría lo que está sucediendo hoy “si él pudiera ver que no tuvimos elección, y por qué tantos grupos llegaron a ser necesarios”? Continuemos:

“Ése único cuerpo de Cristo, que está llevando a cabo su obra, debe funcionar como una unidad. Debe trabajar en armonía y unidad, con trabajo en equipo, porque Dios no es autor de confusión. No debe haber desviaciones en diferentes direcciones por diferentes hombres dentro de ese Cuerpo. No debe haber competencia, o división. ¡Y cualquiera que promueva intencionalmente, o aliente a alguien a promover tal discordia, competencia, y división, se convierte en enemigo de Dios, y está sirviendo al diablo y no a Dios!

“A fin que esta UNANIMIDAD — esta UNIDAD de propósito y acción — esta ARMONÍA y trabajo cooperativo en equipo, sean mantenidos y preservados en la OBRA DE DIOS, Él ha ordenado GOBIERNO EN SU IGLESIA. Y ha autorizado a su Iglesia con AUTORIDAD DIVINA.

“¡Ese gobierno en la Iglesia de Dios es el gobierno de Dios, a través de Cristo, a través de los apóstoles, a través de los evangelistas, a través de los pastores, a través de otros ancianos, en ese orden!

“Ahora suponga que Dios no tuviera a estos diversos funcionarios ordenados por la mano del hombre. ¿Qué sucedería? Un hombre en Nueva York se designaría a sí mismo, y vendría y diría, ‘reclamo igual oficio y autoridad que aquellos ordenados en Pasadena. Yo no fui ordenado por la mano de un hombre, sino directamente por la mano de Dios’. Y entonces este hombre llevaría a cabo su propia obra independiente. Tal obra no puede ser parte de la obra de la verdadera iglesia de Dios, por la sencilla razón que tarde o temprano comenzará a tirar en una dirección opuesta — a menos que haya dirección de Cristo hacia abajo, el orden de gobierno en una iglesia como Dios ordenó. ¡Tarde o temprano la competencia, los malos entendidos, la disensión, y la división resultarán!

¡CRISTO NO ESTÁ DIVIDIDO!

“¡Entonces vemos, hermanos, POR QUÉ Dios siempre ordena a los hombres a oficios A TRAVÉS DE SU PROPIA IGLESIA, A TRAVÉS DE SU PROPIO ORDEN ESTABLECIDO, como está expuesto en SU PALABRA! Dios SIEMPRE ordena a un oficio por la mano de hombres, a quienes Él ha colocado en un oficio. ¡NO HAY NINGÚN EJEMPLO EN EL NUEVO TESTAMENTO DONDE ALGÚN HOMBRE FUERA AUTO DESIGNADO, U ORDENADO SIN LA MANO DEL HOMBRE, SEPARADO E INDEPENDIENTEMENTE DE SU IGLESIA ORDENADA! ¡Cualquier reclamo a semejante ordenación u oficio carece de autoridad bíblica!

“Note algunos ejemplos Bíblicos:

“Juan 15:16: Jesucristo mismo ordenó a sus Apóstoles — por SU mano en persona, en directo. También Marcos 3:14.

“Hechos 1:22: Matías, después de que Dios, a través del Espíritu Santo, dirigiera que él fuera elegido, fue ordenado a través de los otros once como uno de los doce apóstoles. (También versículos 23-26.)

“Hechos 14:23: Los ancianos fueron escogidos y ordenados en cada ciudad, por las manos de Pablo y Bernabé, con ayuno y oración.

“I Tim. 2:7: ¿Fue ordenado Pablo realmente, o fue hecho apóstol por Dios directamente sin ordenación? ¡Pablo dice aquí de manera clara que ÉL FUE ORDENADO! ¡Eso lo establece!

“II Tim. 1:6 y 4:1-5: Timoteo fue enviado por Pablo como un evangelista, investido con la autoridad para designar y ordenar ancianos y diáconos en las iglesias locales, y le fue dada autoridad sobre pastores locales e iglesias. Dios hizo esto a través de la mano de Pablo, y en esta Escritura, vemos que Pablo le había impuesto las manos a Timoteo. Si fue así para recibir el Espíritu Santo, entonces ciertamente también para su ordenación.

“Tito 1:5: Pablo le dio a Tito, el evangelista, la autoridad para ordenar ancianos en cada ciudad, tal como Pablo le había designado. Así Tito fue ordenado a esta autoridad por la mano de Pablo, y los ancianos en muchas iglesias fueron ordenados por la mano de Tito, el evangelista. Aquí está el gobierno de Dios, operando desde Cristo, a través del apóstol Pablo, a través de Tito, el evangelista, a través de los Ancianos locales, en el orden de autoridad de Dios en su Iglesia de acuerdo con Efesios 4:11.

“Y así continua. ¡No hay ningún ejemplo en el Nuevo Testamento que muestre que algún hombre fuera ordenado a un oficio de autoridad sin la mano del hombre! ¡Los únicos ejemplos e instrucciones que tenemos muestran a Dios haciéndolo a través de la mano de hombres de su elección!

¿“Deben ser ordenados los ministros de Dios por la mano de hombre”?, BN, mayo 1954

“Pentecostés…1,932 años después de ese día cuando el Espíritu de Dios descendió de los cielos y llenó a aquellos separados por Dios para comenzar la Iglesia del Nuevo Testamento (Hechos 2)”.

“El Sr. Roderick C. Meredith, Evangelista en la Iglesia de Dios, estaba comentándole a los miembros reunidos sobre una llamada telefónica. Fue una llamada transatlántica a Londres que tendría un gran impacto en la vida de los oyentes. ¡El Sr. Herbert W. Armstrong había autorizado una ordenación!”

Tres son apartados, Noticias de la Iglesia, Edición del Oeste Central de Chicago, junio, 1963

¡Todos conocieron una vez!

Aquí se ve que el hombre en este relato, quien llamó al Sr. Armstrong, entendió alguna vez que debe haber aprobación apostólica antes de que una ordenación puede ocurrir. Hoy él ordena a ministros, aún a evangelistas, por su propia autoridad. Él supo alguna vez que los evangelistas no podían hacer esto. Recuentos como el que recién acabamos de citar eran incluidos regularmente en las publicaciones a fin que la Iglesia entera permaneciera clara en esto. ¡Por supuesto, y esto al menos debe ser mencionado aquí, a este hombre le fue obviamente permitido realizar la ordenación — y lo mismo sería verdad en una circunstancia semejante hoy — pero sólo después de que un apóstol lo haya aprobado! El esfuerzo emprendido para comunicarse con el Sr. Armstrong en Inglaterra revela que esto no fue un pequeño asunto administrativo en la Iglesia.

Note bien aquí el poder de la mente humana para “olvidar” cosas de tal magnitud cuando es conveniente.

Recuerde que mencioné que tengo dos certificados de ordenación — el de anciano local (“anciano”) y el de anciano predicador (“ministro”) — ambos firmados personalmente por el Sr. Armstrong. Esto fue porque él era quien aprobaba cada ordenación a un oficio espiritual. Como una nota importante, relevante aquí, al igual que el Sr. Armstrong, yo fui ordenado al ministerio por aquellos investidos con la autoridad para hacerlo, aunque esto implicara autoridad en diferentes eras de Iglesia — Sardis con el Sr. Armstrong, y Filadelfia conmigo y otros.

He aquí el punto: La manera como Dios utilizó (y levantó) al Sr. Armstrong más adelante, después de la apropiada ordenación inicial, y cómo Dios me utiliza a mí o a cualquier hombre, después de la apropiada ordenación inicial, es decisión de Él, y sólo de Él. ¡El Sr. Armstrong entendió eso, y así lo entiendo yo! Si otros creen que he cambiado mi posición con respecto a esto, ellos lo tienen al revés. No comprometeré — no cambiaré de posición — porque algunos sin el entendimiento apropiado de los hechos deseen que yo lo haga — porque ellos desean que yo rechace lo que el Sr. Armstrong enseñó y lo que la Iglesia entera supo alguna vez acerca de cómo Cristo escoge a los funcionarios en cada nivel. Muchos hoy obviamente preferirían las circunstancias mucho más fáciles — que cualquiera pueda ordenar a cualquiera a cualquier rango, y en cualquier organización, porque la Iglesia ahora está “dispersada” y el Cuerpo de Cristo ahora está “dividido”.

Reconozca que para que una ordenación sea válida debe ser cualquiera de los dos: (1) realizada dentro del único Cuerpo organizado de Cristo o, si es realizada en otra parte, como en esta época, (2) debe ser formalmente afirmadoaprobado — por ese Cuerpo que Cristo ha utilizado a un hombre antes de traerle a servir dentro del gobierno de su única Iglesia.

“Atar y desatar”

La siguiente cita presenta una autoridad que Jesús sólo le dio al apóstol que dirige a su Iglesia, y es tan importante que Jesús la declaró inmediatamente después de explicar que Él edificaría su Iglesia. Aunque muchos han olvidado este pasaje, Jesús sabía que sería absolutamente imposible administrar unidad, paz, y armonía a través de todas las congregaciones sin delegar una autoridad muy especial para “atar” y “desatar” en asuntos importantes, y que ésta debía ser investida en alguien para que esto pudiera ser posible. Mateo 16:19 declara esto de Pedro: “y todo lo que [Pedro] atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que [Pedro] desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

Cristo estaba ciertamente consciente de que una variedad de juicios administrativos generales en la Iglesia tendrían que ser realizados bajo un marco de distintas clases de circunstancias que se presentarían en su Iglesia a lo largo de dos milenios. Él le delegó esta autoridad a Pedro, quien sería el apóstol principal después de que la Iglesia fuera edificada.

Leamos ahora, notando especialmente el párrafo cuatro:

“Aquí mismo, marque bien este punto: ¡Dios puso su verdad en su Iglesia a través de Cristo y a través de los apóstoles!”

“¡Observe esto! ¡La Iglesia de Dios está construida sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas…!”

“¡Le he mostrado…que Pedro era el líder de los apóstoles — y que la Iglesia recibió sus enseñanzas y doctrinas de los apóstoles!”

“¡Así que ahora hagámoslo — a través del actual apóstol de Cristo — que este atar y desatar sencilla y claramente le fue dado al apóstol principal de Cristo — no a ministros de más bajo rango ordenados por su autoridad — no por la Iglesia como un cuerpo — sino por el apóstol!”

“¡Jesucristo es la cabeza viviente de esta Iglesia! Él la edificó a través de su apóstol. ¡Y Él, Cristo, aún gobierna supremo en la única área sobre la tierra donde el gobierno de Dios está siendo administrado hoy!”

“Cómo le da Cristo sus creencias a la Iglesia”, BN, 20 noviembre 1978

No hay forma de rebatir lo que está registrado aquí — debe ser aceptado o rechazado en su cara. El Sr. Armstrong declara en el cuarto párrafo que la decisión que él tomó fue “hecha oficial”. Nadie puede cambiar esto hoy, y la Biblia deja claro que el Sr. Armstrong “lo tuvo correcto”. Aunque muchos hayan buscado cambiar esta práctica, nadie debería querer hacerlo. Esto elimina la división y produce paz. Tómese un momento para leer todo Mateo 16:18-19. Y no permita que la equivocación de los católicos, quienes piensan de esto como algo referente a los papas, comenzando con Simón el Mago (un “Páter”), le sea un tropiezo que le haga rechazar lo que la Iglesia siempre entendió que se aplicaba a los apóstoles, empezando con Simón Pedro. ¡Cristo sabía exactamente lo que Él estaba haciendo y por qué tuvo que hacerlo!

Hay un sinfín de decisiones y juicios que deben ser hechos dentro de la Iglesia. Consideremos unos cuantos. Alguien debe tener la autoridad para decidir o delegar a otros…

  1. si un matrimonio está atado o ha de ser desatado a la vista de Dios
  2. si el nombre de Dios ha de ser colocado en una ubicación particular designada para que sea el sitio de la Fiesta
  3. si una persona debe ser bautizada
  4. si un bautismo previo debe ser considerado inválido
  5. si un hombre debe ser ordenado o elevado de rango
  6. si un ministro debe ser desasociado o removido del ministerio
  7. cómo debe ser llevada a cabo la Obra
  8. si los administradores séniores deben cambiar posiciones dentro de esta
  9. si un colegio comienza
  10. si una oficina regional será establecida
  11. si un costoso edificio sería construido
  12. si un jet será comprado, y muchas más

Por lo tanto, sólo el apóstol está autorizado para hacer juicios administrativos en la Iglesia entera. Solamente este oficio conlleva la autoridad para atar y desatar, y los juicios administrativos mayores fluirían naturalmente del mismo oficio. Pero permita que se mencione aquí — que sea “hecho oficial” en cierto sentido — que el apóstol debe permanecer cerca a Dios. Él debe estar en completa armonía con Dios, y con la voluntad de la Cabeza de la Iglesia, Jesucristo, en todos los asuntos (Col. 1:18, 29; Efesios 1:22-23). Pero sea reafirmado que Cristo no escogería a un hombre a quien Él no hubiera probado primero — ¡conquistado! — cuyo “timón” ¡Él no pudiera dirigir! Hay demasiado en juego con el oficio más alto.

Los profetas se reportan a los apóstoles

Hemos visto numerosas pruebas de que los profetas no tienen autoridad administrativa dentro de la Iglesia y que, cuando uno o más existen, ellos deben trabajar bajo los apóstoles, lo cual quiere decir que debe haber por lo menos un apóstol a quienes ellos se reporten.

¿Por qué es importante repetir esto, dado que no hay profetas hoy?

Primero, es una función de los apóstoles, así que debe al menos ser incluido en este capítulo. (El capítulo Diecisiete cubrirá este tema en mucho mayor detalle, pero, al igual que con la advertencia a Israel, esto debe ser al menos mencionado entre los deberes apostólicos). Segundo, los Dos Testigos son descritos por Cristo en Apocalipsis como trayendo “su profecía” (11:6) y como “estos dos profetas” (ver. 10). Aunque estos no han aparecido aún, ellos deben reportarse a y trabajar bajo un apóstol humano — veremos que por lo menos hasta que su comisión comience. Esto fue visto anteriormente como un entendimiento restaurado el cual también vimos que encaja con la enseñanza de la Biblia. Los profetas ciertamente no podrían reportarse a un evangelista o a algún otro oficio más bajo y, como ellos tienen oficios solamente dados por Cristo dentro de su Cuerpo, deben venir de dentro de su única Iglesia. Esto se convierte en una razón más por la que debe haber un apóstol más después del Sr. Armstrong.

Nadie se preguntó jamás si los Dos Testigos vendrían de fuera de la Iglesia de Dios Universal cuando ésta estaba en el carril, y nadie debe dudar que ellos vendrán de la única Iglesia unificada y verdadera hoy. Lea cuidadosamente el Capítulo Diecisiete.

Un resumen conciso

Comenzando en 1978, el Sr. Armstrong empezó a poner a la Iglesia de vuelta en el carril, terminando los “años liberales”, a los cuales hicimos referencia anteriormente. Lo que sigue fue escrito porque su hijo y otros habían salido para formar otra organización. ¡Por supuesto, estos clamaron que esa también era la “Iglesia de Dios”, aunque estuviera enseñando muchas falsas doctrinas e introduciendo división al pueblo de Dios — exactamente como está sucediendo hoy!

Nuevamente, al igual que hoy, muchos se habían confundido (menos en aquel entonces que ahora) acerca de quién y qué era la Iglesia, cuál era su propósito, qué doctrinas debían ser creídas, quién tenía la autoridad final, y a quién le debían ser pagados los diezmos. Algunos miles habían estado saliendo de la Iglesia de Dios Universal a mediados de los 70s, y el pensamiento liberal había dejado a los hermanos listos para ser tomados por aquellos ministros que se unían a esta nueva organización. El Sr. Armstrong sintió que una corta y concisa declaración necesitaba ser hecha.

He aquí lo que él escribió bajo el subtítulo “¿Dónde está la Iglesia de Dios?” Esto removió toda duda — en aquel entonces y para siempre:

“…Indicando claramente cuál es la Iglesia de Dios. Ésta es:

“1) Donde está la verdad de Dios. No con alguien desasociado por tratar de diluir esa

verdad.

“2) Donde la verdadera Obra de Dios está saliendo al mundo entero.

“3) Donde está el apóstol escogido de Cristo.

“El diezmo de Dios debe ser pagado a la Iglesia de Dios, donde Cristo está trabajando. Jesucristo no trabaja en dos “iglesias”, una compitiendo en contra y tratando de arrastrar miembros de la otra. ¡Cristo no está dividido!

“Dios no tiene dos iglesias — solamente la única Iglesia que Jesucristo fundó en el año 31 D.C.…”

Cristo es la cabeza sólo de una Iglesia — no dos”, BN, 18 diciembre 1978

No hay más que tres puntos. Y ellos aplican ya sea que haya dos, diez o cientos de “iglesias” en el cuadro. Si usted recibe esto — ¡si usted lo recibe! — una vez más como está declarado claramente, entonces usted acaba de ver en resumen el modelo que debe estar buscando hoy.

¿Qué del sucesor del Sr. Armstrong?

Un entendimiento final acerca de los apóstoles pertenece en este capítulo y debe concluirlo. El punto número tres en la cita anterior genera la pregunta: ¿Puede ser la Iglesia de Dios si no hay un apóstol? La respuesta es sí, SI el líder ha sido designado por el líder previo — uno que fuera un apóstol — para recibir la primera posición, mientras reconoce al mismo tiempo que sólo Cristo podría darle el oficio apostólico a este hombre. (El recuadro acerca de Sardis también será útil para esta pregunta).

¿Qué de Sardis?

Al estudiar los deberes de un apóstol, algunas preguntas surgen naturalmente con respecto a la quinta era de la Iglesia. Algunos pueden preguntar: “¿Cómo funcionó el gobierno de Dios durante un tiempo cuando no había apóstol?” ¿Cómo se aplican a Sardis sus múltiples aspectos que han sido descritos en este libro?

Antes examinar varios puntos, debemos establecer las premisas correctas. Sabemos que Cristo dijo, “edificaré mi iglesia; y las puertas del hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Esto aplica a Sardis. Sin embargo, también entendemos que esta era es descrita como esencialmente “muerta” (Apocalipsis 3:1), y que sólo unos pocos en ella “no han manchado sus vestiduras” (ver. 4). Esto describe la era completa, no sólo los años finales cuando el Sr. Armstrong tuvo contacto con ésta. Antes de proseguir, reconozca que no podemos recurrir más a Sardis para obtener un cuadro correcto de lo que podríamos recurrir a Laodicea:

  1. ¡Recuerde, Sardis no tenía el gobierno de Dios — este aún había de ser restaurado — y este es el porqué estaba en tal desorden! Comprenda esto. Sin el gobierno de Dios (Tiatira lo tuvo, Sardis no) muchos de los puntos discutidos en este libro simplemente no podrían aplicar.
  2. Sin un apóstol, Sardis no podía llevar el evangelio (recuerde que ésta lo había perdido) al mundo entero, pero estaba predicho que ocurriría durante Filadelfia.
  3. De igual forma, con la identidad y la ubicación de los descendientes de Israel aún desconocida, no podía haber necesidad de que alguien en Sardis les advirtiera. Además, el tiempo para el “atalaya” aún no había llegado.
  4. ¿Quién podría traer la verdad a Sardis sin ningún apóstol presente? La respuesta: ¡Nadie! ¡El problema de Sardis fue que estaba perdiendo la verdad! ¡Y nunca había tenido ciertas verdades, incluyendo el conocimiento del gobierno de Dios!
  5. ¿Quién supervisaba todas las congregaciones? La terrible condición espiritual de Sardis, con sólo unos cuantos verdaderos convertidos, ciertamente afectaría tal “supervisión”. Unos pocos ministros cuidaban de unos pocos hermanos dispersados.
  6. Sardis tampoco necesitó a un apóstol para recibir y dirigir a los profetas porque no había profetas.

En la quinta era, algunos aspectos de las obras del Cuerpo de Cristo pueden ser difíciles de entender. Por supuesto, a causa de la atroz condición espiritual de esta era, hay varias preguntas que simplemente no pueden ser contestadas completamente. El Sr. Armstrong jamás sintió la necesidad de enfocar cómo el Cuerpo de Cristo estaba definido en Sardis, y yo tampoco. Usted tampoco debería. En otras palabras, todo lo que el lector ha aprendido con respecto al gobierno de Dios simplemente no podría encajar perfectamente con Sardis. Tratar de hacer que cada detalle del patrón encaje en la quinta era sería el equivalente a tratar de hacer que se ajuste a Laodicea. Estos fueron quizás las dos eras más generadas de las siete, y su entendimiento y aplicación del gobierno de Dios reflejan esto.

¡La condición de Sardis subraya la horrible necesidad de una restauración del gobierno de Dios! ¡Lo mismo es verdad hoy de aquellos en Laodicea!

Hagamos esta pregunta más específica: ¿Cómo podría el sucesor del Sr. Armstrong dirigir la Obra completa, y la Iglesia, implicando muchas clases de decisiones que habían sido hechas previamente por un apóstol, y hacer todo esto desde el oficio de Evangelista? La respuesta, otra vez, es que estas responsabilidades — y cada uno de los títulos del Sr. Armstrong, tales como Presidente, Director General, Presidente de la mesa directiva, etc. — le fueron delegados a él por un apóstol quien entendía que solamente los frutos de este hombre determinarían si Cristo escogería utilizarlo en el oficio más alto. ¡El Sr. Armstrong le instruyó cuidadosa y muy específicamente a este hombre que no cambiara nada! — que mantuviera a la Iglesia en el mismo curso exacto — ¡que la mantuviera “en el carril!” El Sr. Armstrong entendía que su sucesor posiblemente podría seguir el mismo patrón que él siguió. Por supuesto, el hombre pronto se opuso abiertamente a esta instrucción, se hizo a sí mismo un apóstol y, cuando fue desafiado respecto a los cambios doctrinales que estaba haciendo, ofreció esta ahora infame respuesta: “Yo hago el carril”.

En esta luz, es por lo menos útil notar que el Sr. Armstrong le advirtió específica y enfáticamente al Consejo Asesor de Ancianos sobre a quién no se le debería permitir jamás dirigir la Iglesia de Dios. No mucho antes de su muerte, el Sr. Armstrong le instruyó al Consejo — ¡de hecho le encargó! — que el hombre quien dirige al segundo dispersado más grande (y también mencionó a su propio hijo durante esta instrucción) “nunca, bajo ninguna circunstancias, se le debe permitir dirigir la Obra” después de que él muriera. Después de todo, este hombre había sido desasociado una vez por el Sr. Armstrong durante más de ocho meses, durante 1979-1980. Su gran ambición era muy conocida por el Sr. Armstrong y por la sede completa. Es de interés histórico que yo llamé al Sr. Armstrong después de que él hubo llevado a cabo la desasociación en agosto de 1979, y él me dijo a gritos el porqué yo no conocía ni entendía realmente a este hombre. Sólo desearía haber escuchado y comprendido todo lo que se me fue dicho, en vez de tener que ver esto en años posteriores a por medio de una experiencia personal muy dolorosa. Quizás otros escucharán ahora.

Resolviéndolo

Comencemos con un hecho básico: Muchos del pueblo de Dios reconocieron antes y durante la apostasía que debían retener todas las enseñanzas que Dios restauró a la Iglesia a través del Sr. Armstrong como el Elías final. Ahora, con respecto al hombre recién mencionado, y a manera de introducción para el próximo capítulo, piense en la confusión que habría en sus mentes si al pueblo de Dios se le hubiera requerido por Dios “resolver” que esto significaba que estaban supuestos a seguir eventualmente (hoy) a un hombre porque él se presentó a sí mismo como un “evangelista sénior” quien debía dirigir a la Iglesia aún cuando él:

(1) no creyera que el Sr. Armstrong fue el Elías que “restauró todas las cosas”; (2)creyera que los evangelistas (con la posible ayuda de un concilio) pueden traer la verdad a la Iglesia, tanto como pueden los apóstoles; (3) hubiera alterado el patrón del gobierno de Dios en múltiples maneras; (4) hubiera alterado un sinfín de otras doctrinas restauradas bajo el Sr. Armstrong; (5) también tomara para sí mismo una variedad de otros deberes confiados únicamente a los apóstoles; (6) fue desasociado por el Sr. Armstrong, pero el Sr. Armstrong se “disculpó” con él (porque este hombre dice que él lo hizo) — haciendo así del juicio administrativo del Sr. Armstrong en este asunto una especie de “error de historia”; y (7) pensara que el Sr. Armstrong estuvo equivocado al decir que a él “jamás se le debería permitir dirigir a la Iglesia”.

Cuándo las cosas son presentadas de esta manera, ¿podría alguien creer realmente que Dios esperaría que Su pueblo “resolviera todas estas cosas”?, entre otras — ¿que “resolviera” que habían de seguir al casi prototipo opuesto de todo lo que el Sr. Armstrong instruyó, y que en realidad gritaba que no podía ser alterado?

Si un evangelista declara que “Cristo lo dirigió” a realizar deberes que requieren autoridad apostólica, comprenda que el verdadero Jesucristo jamás trabajaría en contra de Sí mismo. (Por supuesto, el espíritu detrás de “otro Jesús” ciertamente no tendría tal preocupación). Y si el verdadero Cristo hiciera esto, ¿sobre qué base podría Él esperar que aquellos quienes entendieron el gobierno de Dios supieran que Él lo hizo? El estaría pidiéndoles — ¡de hecho esperando! — que ellos rechazaran una verdad básica.

Esto introduce el titánico problema — y la más grande prueba — de los astutos impostores…

CAPÍTULO TRECE – FALSOS APÓSTOLES

La Biblia advierte repetidamente acerca de tres clases de falsas figuras, las cuales plagarían continuamente la Iglesia de Dios. Fue profetizado que estos impostores empeorarían en el tiempo del fin. Este enorme problema ha levantado nuevamente su cabeza, y en una forma grande — pero es una que casi nadie ha reconocido.

“Entre vosotros”

El apóstol Pedro advirtió en su segunda epístola, “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo [Israel antiguo], como habrá entre vosotros falsos maestros…” (II Pedro 2:1). Este versículo verdaderamente ha llegado a ser un pasaje para nuestro tiempo.

Comprenda que los falsos maestros esencialmente (no siempre) entran a la Iglesia en tres formas. Éstas serán examinadas en un momento. Por ahora, note que la clara advertencia es que ellos trabajarían “entre vosotros”. Estos no son los falsos ministros del mundo quienes presentan un problema al pueblo de Dios. Ellos no tienen credibilidad dentro de la Iglesia. Son aquellos quienes vienen “de entre” nosotros los que presentan la amenaza. Pedro agrega esto en el mismo versículo: “que introducirán encubiertamente (en secreto) herejías destructoras…” y en el siguiente versículo: “por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” (vs. 2).

Los falsos líderes siempre son conocidos por las falsas enseñanzas que traen, las cuales parece que ellos invariablemente las traen “encubiertamente”, hasta que sus víctimas han sido condicionadas a creer algo que no habían reconocido como nuevo. Para entonces a es menudo demasiado tarde para recuperarse. La clave para los hermanos es permanecer alertas y actuar antes de que sea demasiado tarde.

Pero la advertencia se aplica también al ministerio. En Hechos 20, Pablo estaba hablándoles por última vez a los ancianos reunidos de Éfeso, antes de que su vida terminara en Roma. Él les dijo “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño…Porque yo sé que después de mi partida [su muerte] entrarán en medio de vosotros [aquí está otra vez] lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño” (vs. 28-29). Muchos creen que esto sólo ocurrió en el primer siglo, o en la Iglesia de Dios Universal. Ellos no podrían estar más equivocados. De hecho, la extensa ceguera de la era de Laodicea asegura que el problema será más sutil, con más clases de herejías menos obvias introducidas “encubiertamente”, y probablemente más que en cualquier otro tiempo en la historia de la Iglesia.

La advertencia de Pablo continúo a los ancianos: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres…” (vs. 30). El ministerio es advertido aquí — ¡y esta debió haber sido una declaración muy seria cuando la escucharon! — que algunos exactamente allí en el grupo se tornarían doctrinalmente corruptos. Por tanto, el peligro para los ministros era el mismo que para los hermanos. Serían sus asociados dentro del ministerio los que se levantarían y hablarían “cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (mismo versículo). Por supuesto, generalmente serían los líderes de arriba quienes estuvieran en posición de “arrastrar tras de sí” a más que cualquier pastor o anciano dentro de una organización más grande. El ministerio debe estar vigilando entre ellos mismos por tales lobos “superiores”.

En el Capítulo Nueve acerca de los evangelistas, hubo una sección que explicó a los “maestros”. Ésta cubrió lo que la Biblia dice acerca de aquellos quienes realizan esta función. (Usted también puede haber notado que el Sr. Armstrong hizo referencia a los maestros en muchas de sus citas). El capítulo Nueve también discutió el “encargo” de Pablo a Timoteo en el contexto de la “obra de un evangelista”. Recuerde que los evangelistas habían de ser vigilantes en pro del pueblo de Dios porque la tendencia entre los hermanos al fin de la era sería la de “amontonar maestros” debido a la “comezón de oír” (II Tim. 4:3). En otros libros, he explicado que la palabra griega para “amontonar” significa literalmente “apilar”. Y también he cubierto por qué tantas orejas tienen comezón hoy.

Los falsos maestros ofreciendo nuevo “conocimiento” se han multiplicado como hongos en la Era de la Información. Pero el pueblo de Dios no podría amontonar a los muchos falsos maestros de hoy si entendieron que los verdaderos maestros de Dios, sin importar su oficio o rango, siempre se encontrarán dentro del Cuerpo de Cristo. Donde el gobierno de Dios está en lugar, el falso maestro ocasional que pudiera levantarse dentro de la Iglesia sería rápidamente identificado como tal y sería inmediatamente enfrentado. Por supuesto, y he aquí el centro del problema, con tantos habiendo perdido la pista de lo que es el Cuerpo de Cristo y el gobierno de Dios, los maestros se han multiplicado más rápido que conejos, y aquellos que les siguen se han multiplicado aún más rápido.

Como resultado pocos hoy (ministros o hermanos) parecen estar buscando — “vigilando” — a falsos maestros entre ellos quienes están introduciendo falsas doctrinas secretamente. ¿Por qué? La vigilancia requiere esfuerzo, atención, estudio diligente de sermones y publicaciones — y una abundancia del Espíritu de verdad en la mente, tan carente hoy donde los ojos no ungidos y la ceguera prevalecen.

Falsificaciones en el tiempo del fin

Fue profetizado que falsos profetas, falsos apóstoles y falsos cristos aparecerían y engañarían a los desprevenidos entre el pueblo de Dios a lo largo de toda la era cristiana. Pero el problema había de tornarse extremo en los últimos días. Por supuesto, otros oficios pueden ser fácilmente ocupados por hombres que son falsos — y esto nunca debe ser minimizado — pero cuando los hombres de rango más bajo no son de Dios, los números afectados o engañados son mucho menos. Obviamente, Cristo sabía esto y reconoció la gran necesidad de advertir a aquellos que clamaran un oficio alto, quienes serían “malos engañadores” (II Tim. 3:13). Serían éstos quienes podrían afectar el pensamiento de muchos cientos o incluso de miles. Serían éstos los que tendrían una influencia mucho mayor sobre otros, y éstos los que recibirían el beneficio de la duda en vez de un escrutinio siquiera normal.

Reconozca que los engañadores efectivos deben ser buenos actores, y algunos hoy día son capaces de “ganarse el Oscar”. Ellos deben parecer sinceros — pocos serían engañados por alguien que venga como un farsante. Por lo tanto, la “sinceridad”, entendiendo por sinceridad la apariencia de ésta, no puede ser el criterio para saber quién es verdadero y quién es falso. Simplemente no tiene relevancia. El dicho del Sr. Armstrong reaparece, “Alguien puede ser sincero, pero estar sinceramente equivocado”. En este caso, puede aplicarse tanto al líder falso como a los crédulos quienes lo siguen.

Pablo les advirtió a los Corintios: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Cor. 11:13-15).

Permítame repetir: los falsos apóstoles — los obreros fraudulentos — en el mundo no son amenaza para el pueblo de Dios. Es en la Iglesia donde estos hombres presentan peligro para el rebaño. Por lo tanto, la referencia de Pablo a Satanás y “sus ministros” significa ministros que él controla “entre” el rebaño de Dios.

¡No pierda esto de vista!

Comprenda ésta muy asombrosa realidad. El archienemigo, Satanás el diablo, tiene ministros a quienes él controla directamente dentro de la Iglesia de Dios. Algunos claman un alto oficio alto. Este es el mensaje de 2 Corintios 11:13-15. Nos es dicho — ¡advertido! — específicamente que estos hombres entre el pueblo de Dios son difíciles de distinguir — ellos parecen como ángeles de luz — ¡e incluso pueden verse como apóstoles!

El significado de “falso”

Si Dios le dice a su pueblo cómo saber quiénes son sus verdaderos siervos, El no haría menos para revelar cómo discernir a aquellos que son falsos. Recuerde, la Cabeza de la Iglesia prometió “los conoceréis” — ¡verdaderos o falsos! — por sus frutos.

Regresemos al griego. La palabra traducida falso es pseudo, y significa “espurio, predicador fingido, falso maestro, erróneo, engañoso, malvado — falso, mentiroso”. ¡Fuertes palabras!

Si pseudo aparece delante de la palabra “profeta”: pseudoprophetace; “apóstol”: pseudoapostolos; “Cristo”: pseudochristos, o “maestro”: pseudodidaskolos — los cuatro términos son encontrados en el Nuevo Testamento — el significado es el mismo, y el prefijo griego se aplica. ¡Como estos hombres son particularmente astutos — “obreros fraudulentos” significa “aquellos llenos de astucia que se esfuerzan o trabajan arduamente” — siempre son compradores cuidadosos cuando se trata de hombres que buscan estar a cargo del rebaño!

La palabra pseudo lleva la peor connotación posible para aquellos a quienes se aplica. Estas personas no son de Dios en lo absoluto, y Dios nunca dejaría su identidad en duda en las mentes de su pueblo. Otra vez, Él dejaría perfectamente claro quién es verdadero y quién es falso para aquellos interesados.

Aunque algunos, y tristemente no muchos, están al menos algo preocupados por los falsos maestros, y un número más pequeño puede estar preocupado respecto a los falsos profetas y falsos cristos, pocos, si es que algunos, parecen hoy preocupados acerca de seguir a un falso apóstol. De aquellos que siquiera piensan acerca de esto, la mayoría creen que eso no es una amenaza real en este tiempo. Sin embargo, hay varios hombres en los dispersados quienes han caído en esta categoría.

¡Puedan estas palabras golpearlo como un martillo pesado!

El capítulo previo cubrió las funciones de los apóstoles. Si un hombre está realizando varias de estas responsabilidades, él está actuando como un apóstol. La pregunta obvia viene a ser — ¿es él verdadero o falso? Al igual que los profetas, quienes deben ser verdaderos o falsos y no ambos, o como Cristo, quien debe ser verdadero o falso y no ambos, lo mismo es verdad de los apóstoles. ¡Ellos son o verdaderos o falsos — punto!

¿Cuál es cuál?

He aquí cómo usted puede saber cuál es cuál cuando alguien está realizando los deberes de un apóstol. Mantenga en mente la instrucción del Sr. Armstrong:

  1. ¡El hombre enseña la verdad y nada más que la verdad, esto incluye no atender o retorcer doctrinas que no son verdaderas, y enseña que la verdad sólo entra a la Iglesia a través de los apóstoles — o él es falso!
  2. ¡El hombre entiende quién y qué es la Iglesia y el Cuerpo de Cristo (que éste no puede estar dividido), y que él debe estar trabajando dentro de la única organización unificada — o él es falso!
  3. ¡El hombre reconoce cómo Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, y por lo tanto defiende el gobierno de Dios exactamente como le fue enseñado a la Iglesia en la era de Filadelfia a través del Sr. Armstrong — o él es falso!
  4. ¡El hombre está llevando el evangelio del reino de Dios a todas naciones sin nada más añadido, esto incluye no introducir a “Jesús” en este — o él es falso!
  5. ¡El hombre desempeña el papel de “atalaya a Israel”, y está verdaderamente levantando la voz y advirtiendo a estas grandes naciones modernas — o él es falso!
  6. ¡El hombre entiende, acepta — y defiende — que el Sr. Armstrong fue el “Elías” final enviado a restaurar todas las cosas a la Iglesia — o él es falso!

Si alguno es culpable de violar varias o todas estas cosas, entonces él ha confirmado en múltiples formas que es un falso apóstol. (Pero aún una es suficiente). Él ha presentado una innegable evidencia extra para aquellos quienes verán que él no pudo haber sido enviado por Cristo. Pero hay otra forma en la que los falsos apóstoles se presentan a sí mismos y remueven TODA duda de su identidad. Esto hará que lo que usted ha leído sea aún más claro — de hecho, será virtualmente imposible de mal entender por aquellos que quieren entender.

Considere lo siguiente, llevando el asunto en ambas direcciones en su mente. Usted debe seguir cuidadosamente. Además, si se sabe que un hombre está violando alguno o todos los puntos anteriores, y también está:

  1. Aprobando ordenaciones
  2. Atando y desatando
  3. Haciendo juicios administrativos de la Iglesia
  4. Supervisando todas las congregaciones
  5. Negando que los dos profetas finales sólo pueden venir de dentro del único y unificado Cuerpo de Cristo y que se reportan a un apóstol

     

  6. Cambiando tradiciones dentro de la Iglesia — ¡él es falso!

Ahora vayamos aún más lejos y giremos la discusión 180 grados para ver otra vez en la dirección anterior. ¡Si los últimos seis puntos se aplican a un hombre, pero él está intentando llevar a cabo cualquiera de los primeros seis puntos desde un oficio por debajo del de apóstol, esto se convierte en su propia confirmación adicional de que el hombre es un apóstol — uno falso!

Si todo esto no es claro para usted, le exhorto a volver a leer esta sección completa, y las dos que siguen, si es necesario, una y otra vez hasta que llegue a ser imposible de malentender.

Hay al menos tres evangelistas quienes dirigen sus propias organizaciones, así como ciertos pastores de señoría, quienes hacen esto en una escala menor, los cuales se están tomando para sí algunos o incluso todos los deberes aquí descritos. ¿Qué permitirá que esto le diga a usted? Puesto de otra manera, ¿permitirá que le diga lo que le debe decir? ¿Tiene usted “oídos para oír”?

¡Verdaderamente falso!

Hagamos una pregunta relacionada en un carril paralelo: ¿Tiene un hombre que declarar que él es Cristo para ser un falso cristo? Aún más, ¿tiene un hombre que declarar que es un profeta para ser un candidato a falso profeta — o puede él solamente hacer las cosas que hace un profeta sin la autoridad de Cristo, y así ser un falso profeta? Ahora, ¿tiene un hombre que declarar que es un apóstol para ser un candidato a falso apóstol — o, de igual manera, puede él solamente tomarse para sí los deberes de un apóstol sin la comisión y autoridad de Cristo, y así ser un falso apóstol?

Veamos cómo identificar a un falso apóstol en otra manera. Utilicemos palabras claras. Recuerde que el líder que reclama ser “Ese Profeta” ha tomado al menos una docena de oficios de Dios y de Cristo. Obviamente, este hombre no clama ser de hecho Cristo, pero él no es menos que un falso cristo. Entender por qué es verdad esto abre la puerta para reconocer la razón más grande por la que ciertos hombres hoy son falsos apóstoles sin que reclamen tener este oficio.

Piense por un momento. ¡Jesucristo cumplirá muchos oficios y títulos cuando Él regrese! Por supuesto, Él ya tiene varios. La Palabra de Dios se refiere a Él como Rey de reyes, Príncipe de Paz, Admirable Consejero, Salvador, Sumo Sacerdote, Ese Profeta, el Gran Pastor, Apóstol, Dios Fuerte, y otros. Ciertamente el lector está familiarizado con estos términos.

“Razonemos juntos” acerca de esto. ¿Estaría dispuesto un hombre que toma los títulos designados únicamente para Cristo a reconocer que esto lo hace un falso cristo? Claro que no. Él ofrecería todo invento, astuto y torcido, necesario para justificar esta comparación. ¡Los falsos cristos anhelan y son adictos a la adoración de sus seguidores y, por tanto, debe luchar para retener su adoración! Los falsos apóstoles no harían menos — ellos no quieren perder a sus seguidores. Recuerde, su objetivo es “arrastrar discípulos tras de sí”. (La meta principal obvia es asegurar los diezmos — “haciendo mercadería de los hermanos”).

¡Ellos deben enturbiar los hechos claros!

Vayamos más lejos y hagamos algunas preguntas directas acerca de los títulos de Cristo. Por ejemplo: ¿Dudaría alguien que uno que clame ser nuestro salvador, mientras dice que no pretende ser un falso cristo, no lo sería — simplemente porque él afirma que no lo es? ¿Dudaría alguien que si uno clamara ser nuestro sumo sacerdote, mientras dice que no pretende ser un falso cristo, él no lo sería — solamente porque afirma que no lo es? ¿Dudaría alguien que uno que clamara ser admirable consejero, mientras dice que no pretende ser un falso cristo, no lo sería — solamente porque afirma que no lo es? Lo mismo podría ser dicho para príncipe de paz o rey de reyes, etc. Usted ve el punto.

El libro ¿Está vivo “ESE PROFETA” hoy? Explica que si un hombre reclama ser Ese Profeta, pero desconecta este oficio de Jesucristo, él aún es un falso cristo. Por supuesto, él está engañado. ¡Pero esto lo saca del apuro, y esto es cierto de cualquiera que haga reclamos equivalentes para elevarse a sí mismo a cualquiera de los títulos o roles de Cristo!

Otro paralelo

Ahora tratemos de pensar en esto de otra manera. Razonemos juntos acerca de esto una vez más, esta vez mirando al diablo. ¡Satanás no piensa que es él diablo, sino que, en cambio, él piensa que aún es Lucero — el arcángel bueno! Él piensa que es el ocupante legítimo de su trono para administrar el gobierno de Dios sobre la tierra, no el falso “dios de este mundo” (2 Cor. 4:4). Sin embargo, nosotros sabemos que él es el diablo. ¿Por qué — cómo — sabemos esto? Porque reconocemos que Satanás hace y es todas las cosas que la Biblia dice que el diablo hace y es. El es un león rugiente, el destructor, un engañador, el padre de los homicidios y mentiras, el príncipe de la potestad del aire, el tentador y acusador de los hermanos — y nosotros reconocemos que él es estas cosas. He aquí el punto. ¿No podemos declarar que Satanás es el diablo porque él no reconocerá que lo es — porque él no admitirá que es el diablo — porque él se ve a sí mismo como un ángel de luz?

Salomón registró, “Aún el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta” (Prov. 20:11). Satanás es Satanás a causa de sus frutos — a causa de lo que él hace. Lo mismo es verdad de los apóstoles. Los conocemos por sus frutos — por lo que ellos hacen. Esto nos lleva de regreso a los falsos apóstoles. Ellos también tienen frutos. Hay hombres que están tomando deberes y responsabilidades que le son dadas únicamente al oficio más alto. ¡Esto está sucediendo! ¡Aunque ninguno de estos hombres (hasta ahora) reclama tener el oficio, ellos funcionan como si lo tuvieran! ¿No pueden ser ellos considerados falsos apóstoles? — ¿no podemos verlos como tales? Utilizando una lógica semejante a la aplicada con los falsos maestros, los falsos profetas, los falsos cristos y con Satanás, ¿están estos hombres fuera de apuros hasta que clamen tener el oficio?

Requerido de los líderes

La Biblia da instrucción clara en cuanto a cómo han de guiar los líderes de Dios a su pueblo. Note la orden que el Rey David fue inspirado a dar poco antes de su muerte: “El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios” (2 Sam. 23:3).

Cuando alguien gobierna en el temor de Dios, comprometer las doctrinas o la vida cristiana, o el rendir un juicio injusto están fuera del tema. Los líderes de Dios están constantemente conscientes de su gobierno sobre ellos. Proverbios 5:21 afirma: “Porque los caminos del hombre están ante los ojos del Eterno, y él considera todas sus veredas”. Proverbios 15:3 declara, “Los ojos del Eterno están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos”.

Estos versículos son fundamentales para los verdaderos líderes de Dios.

Ahora tómese un momento para leer Juan 10:12-15. “Mas el asalariado, y que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”.

¿Le pediría Dios menos a los líderes quienes son administradores de sus más preciosas “joyas” (Mal. 3:17) — su pueblo? ¿No les es requerido a ellos poner sus vidas por las ovejas, en el sentido de ser un “sacrificio viviente” (Rom. 12:1)?

Si esto se espera de todo el pueblo de Dios, ¿cuánto más se aplicaría esto a los líderes? El cuidar de las ovejas y el defenderlas requiere sacrificio — pero, como lo dice el versículo, esto es “vuestro culto racional”. Pablo estableció el estándar en su instrucción a los Filipenses. Note: “Y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios” (Fil. 1:28).

Con respecto a su gobierno en su vidas, Dios observa la conducta diaria de todo su pueblo — “el juicio comienza por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Pero las acciones, palabras e intenciones de sus líderes — aquellos a quienes mucho les ha sido dado, y por tanto mucho les es requerido (Lucas 12:48) — deben llenar un estándar más alto.

¿Cuántos se han olvidado o han hecho caso omiso de la advertencia del apóstol Santiago: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación [juicio]” (3:1)?

Note: “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra” (Prov. 29:2). ¡Cuán cierto del ministerio del Sr. Armstrong! Cuándo el gobierno de Dios fue restaurado a la Iglesia bajo él, la membresía creció y la Obra floreció. La organización, la producción y la paz estaban firmemente establecidas — y el sentido de estas cosas prevaleció alrededor del mundo.

El resto del último versículo entró en vigor poco después de que los apóstatas ganaran el control: “…mas cuando domina el impío, el pueblo gime”. La felicidad y la paz dieron paso al egoísmo y la duda, a medida que el temor de Dios fue reemplazado por una extensa desobediencia a la Ley de Dios. ¿El resultado? — familias rotas, congregaciones fracturadas, desencanto, resentimiento y una desconfianza igualmente extensos, especialmente hacia el gobierno de Dios.

Todos los problemas comenzaron con el falso liderazgo.

Seguidamente, considere el relato de Éxodo 18 de Jetro y Moisés. Incapaz de mantenerse al ritmo de las grandes y crecientes exigencias de su responsabilidad, Moisés sabiamente atendió el consejo de su suegro de delegar autoridad a líderes comprobados. El consejo fue instructivo para todos los tiempos: “Además escoge tú de entre el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad [tome nota especial de esto], que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez” (ver. 21). ¡Dios aún requiere lo mismo de sus líderes!

El versículo 21 revela también varios rangos que funcionaban bajo Moisés. Estos oficios eran responsables de grandes números de personas. Un gobernante de 1.000 podría también significar que gobernara sobre 1.000 líderes. ¡Esto significa que los hombres eran escogidos de acuerdo a sus habilidades especiales de liderazgo — semejante al gobierno de Dios en la Iglesia del Nuevo Testamento!

Dios siempre ha estructurado cuidadosamente su gobierno. Cuándo éste es administrado por varones de verdad, temerosos de Dios, se elimina la confusión, se promueve la paz, y se produce decencia y orden dentro de la Iglesia. Estos, junto con felicidad universal, la abundancia y la prosperidad, son los beneficios que serán experimentados alrededor del mundo después del Regreso de Cristo.

¡En ese momento, todos los pueblos y las naciones aprenderán a darle crédito al gobierno de Dios!

Entonces, ¿podemos reconocer a un hombre como un falso apóstol antes de que él reclame este oficio? ¡Para ahora, usted ya debe haber visto que la respuesta es un estruendoso “SI”! Recuerde, si el hombre nunca lo acepta, “él es conocido por sus hechos”.

No descarte que uno o más de estos líderes finalmente “remediaran” el problema, como lo hizo el sucesor del Sr. Armstrong, instalándose a sí mismos en el “apostolado”. Pero, los “sabios” discernirán y “juzgarán” (I Cor. 10:15).

Un punto final: Si un concilio de doce hombres está haciendo de manera colectiva lo que otros pueden estar haciendo individualmente, ¿qué acerca de ellos? La respuesta es que ellos están funcionando como un hombre, y pueden, por tanto, ser considerados ya sea como un “Concilio de doce apóstoles falsos” o como un “falso apóstol grupal”. El que ellos actúen en concierto de ninguna manera los excusa de sus “hechos”.

Sin necesidad de difamar

Como ya mencioné, no hay necesidad de seguir el patrón político del mundo de llamar por nombre y de asesinar la reputación de hombres específicos dentro de los dispersados a fin de desacreditarlos. La tarea de Pablo era advertirles a los Corintios acerca de los falsos apóstoles, incluyendo la forma en como se ven y trabajan. El no mencionó nombres porque se suponía que los hermanos habían de conectar los puntos y hacerlo por sí mismos.

Mi trabajo es el mismo — hacer que usted esté consciente de lo que estos hombres enseñan y hacen abiertamente. No hay necesidad de difamar a las personas, pero usted debe reconocer que estos hombres, en efecto, se han difamado a sí mismos. ¡Nadie necesita asesinar su reputación porque sus acciones demuestran que ellos lo han hecho por sí mismos — sus frutos cuentan la historia!

¡Usted está advertido ahora — yo he completado mi responsabilidad!

Enfrentando la dolorosa realidad

Hemos razonado a través de esto de una manera directa. Ya sea que usted crea los puntos mencionados o los enturbie y los rechace. Repito: ¡Mi tarea ha sido la de advertir — pero la suya es la de “atender” y hacer una decisión acerca de su líder! ¡Sin importar sus sentimientos al respecto, o la severidad que usted pueda pensar que esta explicación refleja, los hombres que son culpables de ignorar o de transgredir estos puntos virtualmente le están gritando a usted que son falsos apóstoles! Quítese las manos de las orejas y “escuche” la evidencia que ellos le están presentando.

Note al mismo tiempo que estos hombres ignoran, desvían, ahogan, suprimen o, peor — ¡aplastan! — las quejas doctrinales. Encima de esto, ellos, o sus delegados y defensores asignados, darán indignadamente chillidos de “dolor” y de “conmoción” ante el “ataque” sobre su “buena persona”. El chillido incluirá reclamos de que ellos están “siendo perseguidos por el bien de la rectitud”.

¿Caerá usted en esto?

Por otro lado, no dude que estos hombres o sus delegados se voltearán y difamarán al autor de este libro, inclusive los motivos por los cuales fue escrito. Parte de su estrategia debe ser declarar al libro culpable de acusación y ataque. Ellos realmente no tienen elección.

Podemos preguntar: ¿“Atacaron” los profetas de la antigüedad a los reyes malvados, a quienes fueron envidos a advertir? ¡Claro que no! ¿Estaba atacando el Sr. Armstrong a las naciones de Israel cuando las advirtió durante 52 años? ¡Claro que no! ¿Está Cristo atacando a los Laodicenos cuando Él los llama “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos”? ¡Claro que no! ¡Él está tratando de señalar terribles problemas espirituales que llevarán a su pueblo a la Gran Tribulación — y que potencialmente los mantendrá fuera del reino de Dios si no se arrepienten!

No permita una engañosa desviación de los hechos, ni les permita a estos mismos falsos profetas, falsos apóstoles y otros líderes confundidos ser alarmistas que le alejen del lugar donde Cristo está verdaderamente dirigiendo a sus siervos. Sí, estos falsos líderes tratarán de espantarle para alejarlo de aquellos que no enseñarán las mentiras doctrinales que ellos traen.

¿Le permitirá usted a su líder que salga impune de sus acciones? — peor, ¿lo autorizará enviándole los diezmos de Dios a su organización? — y, más importante, ¿le permitirá que le robe su corona?

Finalmente, le exhorto a orar por estos hombres porque ellos están en problemas con Dios, más allá de lo que cualquiera puede comprender.

(Note que he preparado un muy inusual y amplio sermón, dado en tres partes — “El apóstol del siglo XXI”. Éste añade un sinfín de puntos adicionales, incluyendo los frutos que debemos buscar, relacionados con el hecho de saber cuándo Cristo ha envido a un hombre y cuándo alguien ha venido con su propia autoridad. Éste enfoca lo que ha sido cubierto aquí con más detalle acerca de la confusión que ahora reina en los dispersados).

Si alguien es un verdadero apóstol, esto no significa que él tiene toda la sabiduría, todo el conocimiento y todo el entendimiento en cada punto posible para enfrentar cada tipo de decisión. Los Proverbios hablan en muchos lugares de buscar “una multitud de consejo”. El líder designado de Cristo debe estar dispuesto a buscar consejo a través de consultar con otros ancianos…

CAPÍTULO CATORCE – CONSEJO ASESOR DE ANCIANOS

Este capítulo será otro que estará casi en su totalidad en palabras del Sr. Armstrong. Sus comentarios son tan completos que poco necesita ser añadido.

En 1981, el Sr. Armstrong concluyó, a causa de ciertos acontecimientos específicos que ocurrieron dentro de la Iglesia, que él necesitaba un Consejo Asesor de Ancianos oficial. No sólo el Sr. Armstrong estaba envejeciendo, lo cual creaba cierta necesidad, sino que, como había otros ministros disponibles, los cuales tenían suficiente experiencia y cuyo consejo sería valioso para él, vio la necesidad de formalizar — de hacer oficial — una práctica que había estado llevando a cabo en teoría por mucho tiempo.

No será el propósito de este capítulo repetir todo lo que fue dicho en el Capítulo Tres acerca de los consejos, ya sea el que guía al dispersado más grande o el que vota acerca de la doctrina junto con el evangelista presidiendo en el segundo dispersado más grande. El propósito aquí es traer a la luz lo que Sr. Armstrong tenía en mente cuando estableció el Consejo Asesor de Ancianos, así como explicar, en gran parte en sus propias palabras, pero también incluyendo citas de algunos otros, por qué esta clase de equipo interno alrededor del Sr. Armstrong era bíblico — cómo estaba revelado el patrón en la Escritura.

La práctica del Sr. Armstrong por mucho tiempo

La primera cita es de 20 años antes que el Sr. Armstrong estableciera el Consejo Asesor, pero ésta demuestra que el principio de obtener mucho consejo sabio en asuntos dudosos, los cuales implicaran grandes decisiones, ha sido algo hecho por Dios mismo, y había sido puesto en práctica en la Iglesia mucho antes de 1981, como lo revelan las fechas de varias citas.

Hay mucho más aquí que sólo el anuncio oficial de que una nueva entidad había sido creada en la Iglesia. Note los diferentes elementos que el Sr. Armstrong introduce con respecto al Consejo. Todos son aún aplicables hoy día. Sin duda, lo más importante en la mente del Sr. Armstrong era qué le sucedería a la Iglesia si él fuera quitado repentinamente y otro hombre no estuviera en su sitio para tomar las riendas.

Las citas simplemente siguen una detrás de la otra:

“¿Quiénes son los 24 ancianos mencionados varias veces en el libro de Apocalipsis?”

“Los 24 ancianos gobiernan con Dios en el Cielo”.

“Estos 24 ancianos…son espíritus, una parte de la multitud de seres celestiales creados. A ellos les han sido dadas posiciones de responsabilidad como consejeros en el Gobierno de

Dios a través del cual Él gobierna el universo”.

“Preguntas breves de nuestros lectores”, PV, septiembre de 1961

“Quiero un consejo asesor, un Consejo Asesor de Ancianos…yo siempre he hecho eso, como ustedes ministros de más trayectoria ya saben. Y ustedes saben desde cuando solíamos reunirnos…ésta fue la manera en que funcionamos como ministros de Dios…”

“A menudo entramos a una sesión con ideas diferentes. Siempre, después de aproximadamente una hora, a veces menos, a veces más, todos estábamos unidos porque sólo queríamos la verdad de Dios…Y siempre llegamos a una idea unánime”.

“En ocasiones no estuve de acuerdo con los demás al entrar y cuando salimos ya lo estaba”.

“Congreso de ministros líderes”, NM, 6 de marzo de 1981

“En el patrón organizacional de la Iglesia de Dios, un consejo asesor de ancianos ha sido formado. No es una junta directiva legal”.

“…El gobierno en la Iglesia de Dios, un organismo espiritual, es un gobierno de arriba hacia abajo”.

“Dios dice a través de Salomón que en la multitud de consejeros hay seguridad. Nos es dicho que no hemos de poner nuestra confianza en un hombre, pero que hay seguridad en un número de consejeros. Yo siempre he seguido ese principio. Además de orar y de buscar a Dios a través de Cristo como guía, siempre me he aconsejado de aquellos a quienes considero mejor calificados para tratar el tema de ese momento.

“Este consejo asesor de ancianos, por lo tanto, es una válvula de seguridad, además de depender de la guía de Dios.

“Para este Consejo yo he escogido de entre nuestros ministros más antiguos, probados y leales — hombres cuyos frutos demuestran la guía y el liderazgo del Espíritu Santo, hombres de sabiduría y equilibrio espiritual”.

“Un Consejo Asesor de Ancianos es formado” NM, 16 de marzo de 1981

“No hemos de poner nuestra confianza en los hombres, sino en Dios. Por otra parte, Dios dijo a través de Salomón que en la multitud de consejeros hay seguridad”.

“…He formado el nuevo consejo asesor de ancianos. Ese Consejo, al presente, está compuesto de…ancianos experimentados, todos de experiencia fiel y leal de muchos años como ministros en la Iglesia de Dios”.

Nunca he dicho que espero vivir hasta que Cristo regrese”.

“Pero, por si acaso llego a estar incapacitado por alguna razón, para evitar que Satanás cause división, siento que Dios me ha inspirado a delegarle poder al Consejo Asesor, para que si por alguna razón yo quedara completamente incapacitado, éste se haga cargo completamente de la Obra y de todos sus bienes y actividades”.

“La Iglesia no debe estar esparcida. ¡No debe llegar a estar esparcida, porque andaría errante sin pastor espiritual competente, elegido por Cristo, y sería carne para las bestias (humanas) del campo (vea Ezequiel 34:5). Esto es una defensa para su protección”.

Carta a los Colaboradores, 19 de marzo de 1981

“Hermanos, pongan su fe en Cristo y en el Dios vivo y no en mí. Si Cristo debe quitarme, Él dirigirá al Consejo Asesor de Ancianos para seleccionar a uno de ellos para que continúe guiándoles hasta la venida de Jesucristo en poder y gloria”.

“Historia reciente de la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios Universal”, NM, 24 de junio de 1985

¡No se confunda!

Un antecedente muy instructivo y útil acerca del propósito original del Consejo Asesor de Ancianos ha sido presentado aquí. Dicho esto, debe ser entendido que la última y breve declaración anterior no conlleva aplicación alguna para el dispersado más grande, y hay por lo menos ocho razones. Éstas deben ser mencionadas al menos brevemente, o el lector podría llegar a confundirse:

  • El Sr. Armstrong describe un Consejo ya existente que podría tener que tomar acción.
  • Este fue únicamente un Consejo Asesor.
  • Sus miembros fueron designados por el Sr. Armstrong, quien estaba por encima de ellos, no elegidos por ministros debajo de ellos.
  • Un apóstol, no un hombre u hombres de menor rango, había designado cuidadosamente el proceso mediante el cual estos hombres escogerían su reemplazo, si la necesidad surgía. En otras palabras, la forma había sido establecida por adelantado.
  • Esta era una instrucción que únicamente aplicaba en una emergencia, es decir, tras la muerte inesperada del Sr. Armstrong o durante su incapacidad. ¿Cómo sabemos esto? Él finalmente seleccionó a su reemplazo antes de morir. (De hecho, el Sr. Armstrong más de una vez bromeó con respecto a las iniciales del Consejo — “ACE” en inglés — porque significaba un “as bajo la manga”, el cual existía para proteger a la Iglesia en una emergencia).
  • Esta instrucción no tendría — y no podría tener — aplicación para ningún otro “Consejo”, por no decir para el primero que apareció catorce años después.
  • Estos hombres no habían de seleccionar al líder para un período de tres años, sino que habían de reconocer que Cristo estaba seleccionando a su líder — y que Él nunca utiliza los “límites de términos” ideados por humanos. Los dos elementos aquí nunca podrían ser tomados como algo que rompería el patrón de la Biblia.
  • El Sr. Armstrong no tuvo — y nunca tendría — en mente que el Consejo designara lo que al principio vimos era poco más que un Presidente Asesor.
  • Además, el Sr. Armstrong ciertamente no designó que el Consejo Asesor tuviera la autoridad para decidir doctrina, presupuestos, prioridades de la Iglesia, directores de operación y citas claves, transferencias de personal, o ninguna otra de tales decisiones administrativas. No le permita a los oportunistas que se sirven así mismos ni a “escaladores” impulsados políticamente, quienes desean ser escogidos mediante el voto para un oficio (o deseen escoger quién será), le digan que tal cita tiene siquiera la más remota aplicación para la autoridad que el comité que dirige al dispersado más grande ha tomado presuntuosamente para sí.

    El patrón del milenio

    Antes de continuar, permitiremos que la próxima cita del Sr. Armstrong añada un signo de exclamación en cuanto a la diferencia entre un Consejo Asesor de Ancianos y lo que en realidad es un comité para decidir lo que el dispersado más grande debe creer y hacer — y un comité que incluso ha llegado mucho más lejos de lo que el Sr. Armstrong advierte en su siguiente declaración. Sin embargo, al igual que alguien que codicia la autoridad de un apóstol, pero que reconoce prudente no llamarse a sí mismo uno, este comité hace lo equivalente, excepto que al revés. Éste ha sido lo suficientemente listo para llamarse a sí mismo un Consejo de Ancianos — toma el nombre — pero ha alterado los deberes de lo que Sr. Armstrong ha descrito. Su propósito ha sido bien servido. Ellos han podido disfrazar exitosamente su función — y seducen a miles.

    Continuemos con una cita que mira hacia el futuro, hacia el milenio, cuando el gobierno de Dios ahora en la Iglesia sea expandido para gobernar a todas las naciones:

    “No hubo tal comité doctrinal en la Sede de la Iglesia del primer siglo en Jerusalén. Todas las enseñanzas vinieron de Cristo a través de los apóstoles — y pocas veces se comunicó Cristo con los apóstoles por medio de profetas (de los cuales no hay ninguno en la Iglesia de Dios hoy puesto que la Biblia para nuestro tiempo está completa). La Iglesia de Dios hoy, como en el primer siglo, recibe sus enseñanzas del Cristo viviente, a través de un apóstol, tal como en el año 31 D.C.”

    MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 350 versión en inglés

    [Nota: La cita anterior fue tomada de la primera versión en inglés de pasta dura; tal párrafo no fue traducido al español. Éste debería encontrarse en la página 288 bajo el subtítulo “La educación en el mundo de mañana”]

    El último párrafo de la siguiente cita menciona que el consejo estaba siendo recibido en Jerusalén, con hombres sentados “en autoridad”, y esto posiblemente le sugiera al lector casual que un Consejo de Ancianos debe tener autoridad final. Es crucial reconocer, en este caso, quién estaba en el Consejo — ¡los apóstoles! — y recuerde que había un hombre a cargo entre los doce. Continuemos:

    “¿Cómo puede usted reconocer a la única verdadera Iglesia de Dios — la misma iglesia que Jesús dijo que edificaría — su cuerpo, a través del cual el Espíritu de Dios continúa hoy la obra de Dios”?

    “¿Cuál es el orden de autoridad de Dios en su Iglesia?”

    “Usted lo encuentra en Efesios 4:11-12. ‘Y él mismo (Cristo, la cabeza de la Iglesia) constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores (ancianos líderes o presidentes de las iglesias locales) y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe …’ En otras palabras, para evitar trabajo separado, independiente y competitivo, el cual introduciría confusión y división y alejaría a muchos fuera del Cuerpo de Cristo, Dios ha organizado el gobierno en su Iglesia”.

    “Éste opera desde Dios, en la parte más alta, hacia abajo. Éste es el gobierno de, por y desde Dios el Padre, a través de Cristo, a través de apóstoles llamados y ordenados, a través de evangelistas, a través de pastores, a través de maestros, en ese orden. Este gobierno significa trabajo de equipo. Este trabaja para unidad, no para división”.

    “Hechos 15…fue una llegada de la Iglesia sede, donde los apóstoles se sentaban en consejo, con autoridad, para tomar decisiones inspiradas por el Espíritu Santo, a través de los apóstoles, los principales oficios humanos de Dios bajo Cristo”.

    “¿Deben ser ordenados los Ministros de Dios por la Mano del Hombre?”, BN, mayo de 1954

    “Cuando había una disputa en la Iglesia de Antioquia en los días de los apóstoles originales, la cuestión era resuelta a través de la Iglesia Sede de Dios en Jerusalén. Pero aquellos apóstoles y ancianos eran simples instrumentos de Cristo. Léalo nuevamente en el capítulo 15 de Hechos”.

    “Cuando el apóstol de Dios y los ministros se reúnen hoy para considerar un tema en cuestión, el procedimiento es el mismo. Primero se apela a Dios para que revele su voluntad y nos guíe para que la decisión sea suya, no nuestra. Después sigue la discusión. Esta es una fervorosa búsqueda de todos los hechos que llevaron a la cuestión”.

    “Bastante a menudo, en nuestras propias mentes, nosotros sentimos que la decisión va a ser justamente el opuesto de lo que resultará finalmente bajo la guía de Dios”.

    “En cada instancia donde los ministros de Dios en esta era de Filadelfia de la Iglesia se reúnen para dar una orden, nuestras mentes han sido puestas de común acuerdo. No hay votación. Pero si hubiese un voto secreto, se encontraría que Dios nos guió y nos puso a todos unánimes de mente. En ningún sentido les impongo yo, como ministro de mayor señoría, decisión alguna a los otros ministros. En cada instancia la decisión ha sido tanto por la convicción definitiva de ellos como por la mía.

    “Nunca ha habido una voz que disienta — nunca una duda en ninguna de nuestras mentes con respecto a la decisión final. Este hecho es prueba de que es la mente de Cristo, a través del Espíritu Santo. Esto es prueba de que ésta es la Iglesia de Dios – de que está gobernada, no por la voluntad de hombres, sino gobernada y dirigida por Dios”. [Nota del autor: El dispersado más grande no solamente tiene desacuerdos en casi toda decisión, sino que, increíblemente, como ya lo vimos, cuelga orgullosamente su ropa sucia en público para que todos sepan cuáles hombres “votan en desacuerdo”. ¿Qué es peor, (1) que haya tan terrible división, (2) que los supuestos doce hombres más sabios en este dispersado más grande anuncien de manera tan tonta esta terrible división, evidenciando así que Cristo a través de su Espíritu no ha estado presente o (3) que más de 400 ancianos hayan votado por ellos para colocarlos en un oficio y que toleren lo que ellos hacen? Mi “voto” dice que es un empate entre los tres.]

    “Nunca es asunto de los ministros de Dios decidir lo que nosotros, como humanos, pensamos es correcto y luego imponerle nuestras creencias y puntos de vista a los otros miembros. Esto es un asunto de Dios, a través de Jesucristo, dirigiendo a través de su Espíritu Santo a aquellos en la Iglesia quienes son los ancianos para entender cuál es la Ley de Dios respecto al asunto. Siempre es la ley de Dios, como ésta ha existido desde el principio, y como esa ley se aplica al asunto específico, esa es la regla”.

    “¡Nosotros los ministros sabemos que servimos a un Dios dinámico, viviente, todopoderoso y sobrenatural! Nosotros tememos desobedecer o fallar en ser sumisos. Nosotros sabemos bien lo que nos sucedería si permitiéramos que nuestra propia voluntad nos influenciara en cualquier decisión”.

    Cristo sí puso autoridad y gobierno en su Iglesia”, BN, Enero 1957

    “¡Siempre que hay duda en la mente de alguien acerca de alguna verdad, doctrina, o del camino de Dios en algún problema, nosotros los ministros nos reunimos en consejo, pidiéndole a Dios Su guía y sabiduría, buscando su verdad!”

    “La palabra de Dios nos instruye: ‘En la multitud de consejeros hay seguridad’. Así que nosotros nos reunimos y nos aconsejamos, buscando el verdadero entendimiento de Dios a partir de SU Palabra. Dios siempre está dispuesto a darlo. En tanto cada hombre esté rendido a Dios de corazón, siempre habrá unidad. No obstante, ni uno de estos hombres se rendiría a las convicciones de otros si creyera que la Palabra de Dios lo revela de otro modo”.

    “Si alguno de nosotros propone algo nuevo, no entendido o acortado previamente como una verdadera revelación de la Palabra de Dios, él no habla de ello en público, ni lo escribe en ningún artículo, sino hasta que todos los ministros lo puedan estudiar independientemente y luego se consensué al respecto, y todos lleguemos a la misma mente”.

    “[Cuando una pregunta surgió y] la abordamos en oración, con ‘multitud de consejeros’ la verdad llegó a ser muy clara para todos.

    “¡Hay mucha más alegría en encontrar el camino de Dios, aún cuando éste pueda ser contrario a nuestras propias creencias o deseos previos, que en tener nuestro propio camino!”

    “Charla de corazón a corazón con el redactor”, PV, abril 1957

    Sin “subordinados serviles”

    La cita final también viene del período en que el Sr. Armstrong estaba poniendo a la Iglesia de Dios de vuelta en el carril. Ésta habla del asunto de si los hombres alrededor suyo, o aquellos en el Consejo Asesor, eran “subordinados serviles”, simples títeres listos para darle el visto bueno a cualquier cosa que les fuera instruido que “decidieran”. (El subtítulo dentro de esta cita es de él.):

    “¡Sí, más que generalmente comprendido, Satanás estaba manipulando las cosas para hacer a la Iglesia de Dios y a su Obra cada vez más y más seculares — más semejantes a cualquier otra actividad puramente terrenal y humana!

    “El entendimiento de esto fue traída forzosamente a mi mente cuando yo meditaba sobre una crítica de alguien cuyo entendimiento necesita actualización. El dijo que yo estaba rodeado por ‘subordinados serviles’.

    “Eso comenzó una cadena de pensamiento. Esta expresión, subordinados serviles es un poco de terminología moderna, la cual generalmente quiere decir hombres pasivos, extra dóciles, débiles de mente, quienes avanzan puramente para servir sus propios intereses personales o a través de temor.

    “En esa categoría, nuestro personal administrativo y nuestros ministros, con toda certeza NO son subordinados serviles”.

    “Pero hay otro significado que podría ser aplicado a esa expresión. Y en ese sentido yo mismo quiero ser una persona servil — y espero que todos nosotros, aunque seamos miembros, ministros o personas de administración, seamos esta clase de persona servil”.

    “¡Yo fui traído al arrepentimiento que es una completa rendición a la voluntad de Dios! ¡Yo fui traído a la rendición incondicional de estar dispuesto a decir, en Cristo, ‘no se haga mi voluntad, sino la TUYA!’ ¡Yo fui traído, no sólo al arrepentimiento completo, sino a la fe viva — a CREERLE a DIOS — que es, creer lo que Él dice!

    “A Dios le dije, ‘¡SÍ, SEÑOR!’ Con profunda sinceridad, yo literalmente me entregué A MÍ MISMO a Jesucristo. Él me había comprado y había pagado por mí con la sangre de SU vida. Él me poseía. ¡Yo le PERTENECÍA a Él!

    “¡Yo me convertí en un subordinado servil de Cristo!”

    “Y yo espero que todas las personas de nuestra administración y todos nuestros ministros y sus esposas, así como también el cuerpo completo de la Iglesia de Dios, sean también esa clase de subordinados serviles.

    “Hay una gran diferencia entre ser un subordinado servil insípido, debilucho, acobardado por el temor, y ser resuelto y decidido, imbuido con el Espíritu Santo de Dios.

    “¡Por otro lado hay también una gran diferencia entre esto y ser obstinado de pensamiento, cada uno tirando en su propio camino y haciendo sus propias cosas!

    “Lo que Dios pretende que seamos — lo que debemos ser para tener éxito en su Obra — es personas resueltas, llenas del Espíritu Santo de Dios, reconociendo que Jesucristo es nuestro líder. Y nosotros avanzamos, todos con la misma mente (la de Cristo) — en perfecta armonía y unidadtodos hablando la misma cosa.

    El mandato de Dios

    “Escuchemos, entonces el mandato de Dios:

    ‘Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer’ (1 Corintios 1:10).

    “Dios no inspiró al apóstol Pablo a implicar esa clase equivocada de subordinados serviles — hombres insípidos, débiles, temerosos y preocupados por un interés propio. Lo qué Él quiso decir es que todos debemos ser guiados por el mismo Espíritu — el Espíritu Santo de Dios”.

    “¡A ustedes, entonces, no les es permitido por Dios que cada uno predique sus propias interpretaciones, sino, en cambio como Cristo dirige al equipo!”

    “Siempre debemos tener en mente que Jesucristo es la cabeza viviente de la Iglesia…Él no dirige la Obra de Dios a través de la voluntad propia de cada ministro o individuo, cada uno estirando en su propia dirección para hacer sus propias cosas.

    Jesucristo dirige la Obra de Dios a través de líderes humanos a quienes ÉL (no los miembros por el voto) escoge y trabaja”.

    “EL GRAN MAJESTUOSO DIOS”, BN, 31 de julio de 1978

    Cuán triste es que aquellos quienes están sirviendo en los diversos “Consejos de Ancianos” en diferentes organizaciones parezcan nunca tomarse el tiempo de revisar esta clase de afirmaciones claras y poderosas del pasado. Si ellos lo hicieran, detendrían sus separaciones, ya sea dentro de consejos individuales o entre organizaciones. Ellos se arrepentirían de crear — y de anunciar casi orgullosamente — la división patente en sus rangos. Esto sería seguido por renuncias en masa de los consejos dentro de los “gobiernos” que Dios no está ni dirigiendo ni bendiciendo. Luego, estos hombres irían en busca del gobierno de Dios, comprendiendo que ese sería el único lugar donde Cristo está gobernando verdaderamente, es decir, el único lugar donde el Espíritu Santo está guiando las decisiones hechas, y en unidad, y luego bendiciendo esas decisiones. Aquéllos sinceramente deseosos de estar bajo el gobierno de Dios no se detendrían hasta encontrarlo.

    Es mi oración que el gran Dios lleve este volumen especial a las manos de tantos de estos hombres como sea posible. Ellos deben: (1) recordar qué deben buscar antes de decidir y (2) si ellos vendrán al único lugar sin el tipo de confusión masiva que ellos dejarían atrás.

    Consejo Asesor de Ancianos

    Los Proverbios están llenos de instrucciones para aquellos quienes sean sabios para obtener siempre una multitud de consejo ante decisiones difíciles, si esto es posible. La Biblia revela de diversas formas que en una multitud de consejo hay “paz”, “sabiduría”, “seguridad”, “propósitos establecidos” y también instruye, “con buenos consejos para ir a la guerra”. Cuándo estos puntos son colocados juntos, el cuadro debe ser obvio. Dios ha prometido que si alguien — cualquiera — es dirigido por su Espíritu, y busca consejo, Él trabajará a través de ese consejo, guiando y dirigiendo, para que alcance respuestas y soluciones correctas, sin importar cuál sea el asunto. Este es, de hecho, visto como uno de los grandes principios — y promesas — en la Biblia.

    Cuando La Iglesia de Dios Restaurada nació, yo anuncié que eventualmente habría un Consejo Asesor de Ancianos. Aunque varios años tuvieron que pasar antes de que esto pudiera suceder, al igual que el Sr. Armstrong en los primeros años, yo no quería designar hombres prematuramente, antes de que ellos hubieran demostrado que Dios los estaba utilizando.

    ¡Por algún tiempo, la IDR ha tenido un Consejo Asesor de Ancianos compuestos de hombres quienes han demostrado un nivel extraordinario de sensatez doctrinal, lealtad, dedicación, celo por la Obra de Dios, así como la “obra” del ministerio — y, quizás tan importante como cualquier otro factor, un entendimiento del inmutable gobierno de Dios encabezado por Jesucristo! Verdaderamente, este elemento dentro del gobierno de Dios — un fiel Consejo Asesor de Ancianos — ha sido restaurado. Éste ha sido puesto nuevamente en un lugar de respeto apartado de los años de asalto de su verdadero propósito por manos de aquellos ex miembros del consejo quienes lo traicionaron y deshonraron tanto. Cristo y el Sr. Armstrong les habían confiado gran responsabilidad a ciertos hombres, pero ellos se desplomaron, sacudiéndose en debilidad y temor, enfocados en su propia preservación frente a los lobos.

    Sin ungir sus ojos, estos terriblemente “enceguecidos guías”, tendrán gran dificultad para entender la necesidad de reavivarse y de continuar cumpliendo el siguiente y crucial deber…

    CAPÍTULO QUINCE – “ATALAYA” A ISRAEL

    El título del libro incluye “entendiendo los oficios y deberes”. Hemos cubierto hasta ahora los oficios dentro del ministerio del Nuevo Testamento, más el de diácono. Aunque hemos hecho breves referencias, aún no hemos abordado seriamente ninguno de los que podrían llamarse deberes especiales, inusuales o únicos — ¡responsabilidades ordenadas por Dios! — los cuales han de llevarse a cabo dentro de la era del Nuevo Testamento. Primero, entendamos el término.

    Trece deberes especiales

    Usted está a punto de aprender que hay un total de trece responsabilidades separadas y distintas que fueron predichas en las Escrituras para ser asignadas a individuos específicos — líderes en la Iglesia — dentro de la era cristiana. Puesto que este no es un número grande, debería ser fácil entenderlas y mantenerlas correctas. Aunque lo que se presenta en los siguientes capítulos no es una doctrina ni una enseñanza nueva, muchos de estos deberes han sido olvidados, o tal vez nunca fueron entendidos completamente por la mayoría de los hermanos, y probablemente por muchos ministros. Ciertamente, yo nunca he escuchado a nadie que presente realmente la lista que usted leerá. Pero un resumen de estos designaciones profetizadas, absolutamente cruciales, será útil como una introducción a este y a los próximos dos capítulos. Enfatizo, estos no son nada nuevo.

    Primero, tendría que haber dos Elías, uno para anunciar la Primera Venida de Cristo y el segundo para anunciar su regreso. Poco antes de que comenzara la era del Nuevo Testamento, Juan el Bautista vino como un tipo del profeta Elías para introducir la primera venida de Cristo. Hemos mencionado que el Sr. Armstrong vino a cumplir el papel del Elías quien introduciría la segunda Venida de Cristo, así como también a “restaurar todas las cosas” a la Iglesia. Si el cumplimiento de Juan es contado dentro de la era del Nuevo Testamento — recuerde, él vino justo antes de que Cristo edificara su Iglesia — el número se convierte en trece deberes especiales.

    (El lector debe notar una vez más el libro “Yo os envío a ELÍAS a restaurar todas las cosas, el cual explica esta profecía en mucho mayor detalle. Tenga o no tenga usted dudas acerca de quién cumplió estos papeles, este libro es un deber para cada verdadero cristiano al fin de la era).

    Luego, todos están familiarizados con el hecho de que los Dos Testigos aparecerán al principio de la Gran Tribulación y continuarán hasta el Día del Señor. Otra vez, éstos son el tema del Capítulo Diecisiete. Entonces, hasta ahora, estos deberes especiales implican a cuatro personas.

    Seguidamente, un “atalaya” designado había de aparecer antes del fin de la era para advertir a las naciones modernas de Israel. Esta función empezó antes y durante la Segunda Guerra Mundial y continuó por algunas décadas por medio del Sr. Armstrong. Sin embargo, puesto que el Sr. Armstrong murió hace más de 20 años, llega a ser evidente que otro atalaya había de ser levantado para terminar la advertencia hasta el principio de la Tribulación (Rom. 9:27-29; Jer. 4:16; Apo. 10:11). Explicar este segundo y último cumplimiento es el propósito de este capítulo.

    Además, este tema es cubierto en mayor detalle en una serie de sermones referidos al final del capítulo.

    Antes de continuar, usted debe reconocer que no era posible para Dios enviar a otros vigilantes previos a las naciones de Israel antes del siglo XX. Esto es porque la identidad de las doce tribus, las cuales comprenden a estas naciones hoy, no fue revelada sino hasta que el Sr. Armstrong restauró esta llave vital de conocimiento a la Iglesia en los años treinta. Unida a entender el papel del atalaya, esta llave de conocimiento — mencionada en la Biblia como la “llave de David” (Apo. 3:7), la identidad de grandes naciones que sería entendida por Filadelfia — es la que le permitió al Sr. Armstrong, durante la era de Filadelfia, comenzar este deber. (Es crucial entender esto antes de continuar). Esto aumenta a seis el número de hombres que cumplen responsabilidades especiales.

    Finalmente, Apocalipsis 2 y 3 describe a siete “mensajeros” separados a las siete eras de la Iglesia de Dios. Estos son el tema del próximo capítulo, y también son explicados en mayor detalle en la misma serie de sermones mencionada.

    Ahora hemos llegado a un número total de trece figuras del Nuevo Testamento que realizan deberes especiales, los cuales no le fueron designados en la misma manera a nadie más en ninguna otra era.

    Saboree por un momento lo que acaba de leer. Con toda seguridad, usted no ha pensado antes en estas tareas especiales de esta forma. Esto es porque nadie más le está hablando acerca de — recordando y explicando cuidadosamente — estas clases de cosas al pueblo de Dios. ¡Y no obstante, éstas son de monumental importancia! Considere, en el resto de este libro, por qué es que usted está escuchando estas cosas explicadas desde dentro de La Iglesia de Dios Restaurada. Si Cristo ha de dejar claros en significado todos estos deberes especiales otra vez — y Él seguramente querrá que esto sea así en las mentes de su pueblo — Él solamente haría esto desde el Cuerpo a través del cual Él está trabajando, y desde el único oficio que ya hemos visto que Él utiliza para entregar tal información.

    La cita más breve

    Esta sección abre con una sola oración del Sr. Armstrong. La mayoría de los hermanos no la recordará, y con toda seguridad muchos probablemente nunca la notaron cuando la leyeron previamente. Para aquellos quienes aún creen la verdad que ésta contiene, es quizás una de las dos o tres declaraciones más profundas que jamás había leído de la pluma del Sr. Armstrong. Por cierto, yo tampoco reconocí inicialmente el peso de lo que estaba siendo dicho. Esto establece todo lo que seguirá.

    Léala tres veces:

    “Dios espera que el líder espiritual de su pueblo sea su ‘atalaya’ (Eze. 33:7) y que advierta a las personas”.

    ¿Quién o qué es la Bestia Profética?, p. 2

    La declaración es imposible de malentender. Al igual que con otras del Sr. Armstrong, usted la cree o no la cree. Si usted la cree, significa que usted debe ir y encontrar a quienquiera que sea el hombre comisionado para cumplir esta responsabilidad. Pero usted no podrá ver la importancia de localizar a la Iglesia que está llevando a cabo ese deber hasta que usted comprenda la naturaleza y la magnitud de la tarea a la que el Sr. Armstrong se refiere. Una vez que esta extraordinaria responsabilidad es verdaderamente comprendida, se convierte automáticamente en su propia motivación y en su propio magneto para la persona a la que le ha sido mostrada, para comenzar a buscar a quién es que Dios ha escogido para ser el “atalaya” final que “advierta a las personas” antes de que la calamidad golpee a aquellos que no atiendan.

    Vea el siguiente punto. La declaración anterior no tiene sentido si usted no puede saber quién es el líder de la Iglesia de Dios. Esto significa — y estamos viendo esto en diferentes formas una y otra vez — que usted debe saber dónde está la Iglesia y el Cuerpo de Cristo. Es allí donde el gobierno de Dios estaría en lugar, y allí donde Cristo estaría dirigiendo y autorizando a su siervo escogido para llevar a cabo esta especial responsabilidad. ¡Esto sin mencionar, que quienquiera que sea este hombre, él tendrá que tener claras estas cosas para sí mismo, porque esa es la única manera en que él podrá saber que es su responsabilidad llevar a cabo la advertencia!

    Si el líder designado puede saber — y él tendría que saberlo con absoluta certeza — ¡usted también puede! De hecho, para que este hombre lleve a cabo su deber, él tendría que tener a muchas personas apoyándole. Esto significa que la prueba, con todos los hechos y la evidencia necesarios — ¡los frutos! — de a quién está utilizando Cristo deben estar a disposición del pueblo de Dios. Sólo entonces podrían ellos estar en una posición de decidir si van — o no — a apoyar este esfuerzo.

    Finalmente, Dios tendría que haber puesto a disposición, para revisión, los frutos del hombre a quien Él ha escogido, a fin que todos pudieran probar y saber que Cristo lo ha escogido, y que el hombre no se ha designado a sí mismo presuntuosamente. El pueblo de Dios también tendría que ser capaz de discernir correctamente a todos los impostores, recordando que el diablo lo falsifica todo.

    Antes de que usted estuviera listo para aprender más acerca de la advertencia misma, era vital aclarar que Dios sabe que Él no podría haber dejado ninguna de estas cosas en duda. Usted encontrará que Él no lo ha hecho, pero presentar esa evidencia no es el propósito principal de este libro. Muchos sermones hacen esto. Usted se debe así mismo escucharlos.

    Pero veamos ahora en general a lo que la Iglesia llegó a referirse como la “advertencia de Ezequiel”.

    Entendiendo la advertencia de Ezequiel

    Nos hemos referido a dos elementos o componentes de la Obra: predicar, o anunciar, el evangelio del reino de Dios al mundo y advertir a las naciones descendientes del antiguo Israel.

    El segundo aspecto ha sido olvidado grandemente, habiendo caído en desuso por personas a quienes les fue enseñado por los apóstatas a enfocarse mayormente en el “amor”. Sólo en raras ocasiones alguien escucha hablar de advertir a los descendientes de Israel de la inminente guerra, enfermedad, hambre y cautividad, si el arrepentimiento nacional no sucede. No obstante, cualquier discusión del tema del gobierno de Dios estaría incompleta sin volver a explicar esta advertencia como una parte continua y vital de terminar la verdadera Obra de Dios.

    El Sr. Armstrong estaba absolutamente encendido con el deber de advertir a ciertas naciones, y él continuamente le recordaba al pueblo de Dios que esto era una obligación continua hasta el mero final. ¡El vio esto como la más seria de todas las responsabilidades! De hecho, el propósito principal de su libro los estados unidos y gran Bretaña en profecía fue primero identificar y luego detallar lo que está en juego para las naciones israelitas del Occidente si éstas no cambiaban sus caminos. Levítico 26 y Deuteronomio 28, a menudo llamados “los capítulos de las bendiciones y las maldiciones”, y resumen todo lo que le sucedería a Israel — plagas, sequía, hambre, maldiciones y catástrofes de todo tipo — en los últimos días, si ella continuaba sin obedecer a Dios. De ahí que ese vibrante libro — acerca de lo que le acontecería a América, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y las otras naciones democráticas del Oeste si no se arrepentían — fue la pieza de literatura más solicitada por décadas. Su mensaje se convirtió o debió haberse convertido en una realidad impulsora en la vida de cada miembro de la Iglesia de Dios Universal. Recuerdo que este libro me golpeó como un rayo y cambió mi vida para siempre. Muchos de ustedes podrían decir lo mismo.

    Con respecto a esto, el Sr. Armstrong continuamente le recordó a la Iglesia de Ezequiel 33:1-9. Hablando de la “casa de Israel” en tiempos modernos, este pasaje, y de hecho todo el capítulo 33, habla de alguien llamado el “atalaya” quién “ve la espada venir” y escoge entre “tocar la trompeta” o “no tocar la trompeta”. ¡El contexto del capítulo también incluye una advertencia muy específica y fuerte para el atalaya, respecto a que la “sangre” estaría sobre su cabeza si él no advertía lo que venía! ¡El mensaje para el atalaya es más serio!

    Yo personalmente tiemblo ante la última amonestación. ¿Tiembla usted? ¿Comprende, entonces, que usted debe participar y apoyar el esfuerzo? Y ¿puede comprender que nadie de Laodicea podría cumplir este papel, que una era descrita como ciega ciertamente no produciría un buen atalaya? Perdone la comparación, pero ¿quién reclutaría a Helen Keller como exploradora del ejército o para operar una faro?

    Aquellos de la era final de la Iglesia no pueden ver su propia condición espiritual deplorable, y por lo tanto ¡no podrían velar — ¡ver! — a favor de otros!

    Cómo el Sr. Armstrong llegó a ver

    Permitámosle al Sr. Armstrong explicarles otra vez a todos aquellos que escucharán lo que es “la advertencia de Ezequiel”, así como también su profunda importancia para la Obra de Dios en general. Las declaraciones que siguen cuentan la historia de cómo el Sr. Armstrong llegó a entender la advertencia del “atalaya” de Ezequiel, y su responsabilidad personal dentro de ésta. Que Dios les ayude a comprender lo que está aquí (todo el énfasis de él):

    “Cerca de este tiempo Dios imprimió en nuestra mente su verdadero significado de las profecías en Ezequiel 33:1-19, y 3:17-21. El verdadero significado de todo el libro de Ezequiel había estado revelado por algún tiempo. Pero ahora, repentinamente, éste tomó un significado inmediato, específico y personal.

    “Yo había visto que Ezequiel era un profeta con un mensaje para el futuro. Él mismo estuvo en el cautiverio de la Casa de Judá…Pero él no fue puesto como profeta con un mensaje para estas personas”.

    “Su mensaje era una advertencia de invasión y destrucción total de las ciudades de la nación. Esa invasión era para el futuro. Esa profecía vino más de 120 años después de que Israel [la Casa de Israel] ya hubiera sido invadida y conquistada”.

    “¡Así que ahora vi que Ezequiel fue puesto como atalaya — para observar las condiciones internacionales así como las profecías de Dios — y cuando esta invasión esté preparándose, y cerca, poco antes de la venida de Cristo para gobernar el mundo, el atalaya ha de advertirles a los pueblos que hubieren emigrado, en los días de Ezequiel, al noreste de Europa y las Islas Británicas! ¡Pero Ezequiel jamás llevó esa advertencia! ¡No era para su tiempo! ¡Él fue utilizado solamente para escribirla! Ahora llegó a ser claro para mí que Dios había de utilizar a un “Ezequiel” moderno del siglo XX para gritar esta advertencia”.

    “Yo no me hacía ilusiones respecto a ser escogido para ser el “Ezequiel moderno” para proclamar este mensaje. Pero yo sí sabía que nadie estaba sonando esta alarma. Yo claramente vi venir la espada de destrucción y de castigo. Yo sabía que el tiempo estaba cerca. Tal vez, con la Segunda Guerra Mundial en camino, ya estaba incluso sobre nosotros. No podríamos, entonces, predecir que Dios otorgaría otro período de receso en la serie de guerras mundiales antes de la serie final para terminar en “Armagedón”.

    “Y yo vi, claramente, que Dios dijo: ‘¡Si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere’ Dios requeriría la sangre del pueblo — y ahora de pueblos completos — de la mano del atalaya!

    “Esa fue una severa advertencia para ”.

    Autobiografía de Herbert W. Armstrong, Vol. II, pp. 36-38

    “En aquellos tempranos días yo estaba especialmente interesado en el libro de Ezequiel”.

    “El mensaje de hecho es para hoy — y contenía una advertencia de cosas por sucederle a Gran Bretaña, América y las naciones europeas Occidentales ahora en nuestros días.

    “Yo vi claramente, atrás en aquellos tempranos días, que la profecía de Ezequiel era un mensaje para ser llevado por algún siervo moderno de Dios del siglo xx — un ‘Ezequiel moderno’ para América, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

    “Yo hice cientos de transmisiones acerca de este libro de Ezequiel y su advertencia de las cosas que inminentemente han de sucederle ahora a Gran Bretaña, los Estados Unidos y Europa Occidental”.

    “Y fue así como Cristo, la Cabeza de esta Obra, causó que durante los primeros 20 ó 25 años de esta Obra yo le pusiera un énfasis especial a la advertencia de Ezequiel para nuestro pueblo, en nuestros días”. [Nota del autor: Usted notará que el Sr. Armstrong repitió este párrafo textualmente más adelante].

    “Como llegue a visitar a reyes y a cabezas de Gobierno” PV, febrero 1977

    Este es el artículo más serio y sobrio que jamás he escrito para La Pura Verdad. ¡Nuestro amado país — el suyo y mío — ahora enfrenta una destrucción total!”

    “¡Un tercio de nuestro pueblo — personas blancas de habla inglesa y las minorías con nosotros — morirán en una epidemia de enfermedades, tal como el mundo nunca ha experimentado — resultante del hambre inminente! ¡Yo no sé si en dos o tres años — o en una década o más — pero será más pronto de lo que las personas piensan!”

    “¿Por qué, los teólogos, doctores de la religión y teología, evangelistas, y líderes religiosos no le gritan esta advertencia a usted? ¡ellos simplemente no entienden las profecías de Dios! ¡Ellos no predican lo que la Palabra de Dios dice — ellos toman una porción de una oración o un párrafo, aquí o allá, fuera de contexto — y dejan cerca del 98 por ciento de la Biblia sin leer y sin predicar!

    “¡Despierten! ¡Lectores de La Pura Verdad! ¡Si ellos no tienen el valor para decírselo, yo lo tengo!”

    “Las lamentaciones y aflicciones del mensaje que ha de ser llevado a Israel nunca ocurrieron en el tiempo de Ezequiel ni después. Éstas han de golpear a América y a Gran Bretaña en nuestro tiempo”.

    “América la bella. América la condenada”. PV, Junio-Julio 1980

    “En en nuestro tiempo, Dios me mostró en el Nuevo Testamento adónde envió Él a sus discípulos, PRIMERO a las mismas ‘ovejas perdidas de la Casa de Israel’ (Mateo 15:24). “Y fue así como Cristo, la Cabeza de esta Obra, causó que durante los primeros 20 ó 25 años de esta Obra yo le pusiera un énfasis especial a la advertencia de Ezequiel para nuestro pueblo, en nuestros días”.

    “Al apóstol Juan le es dicho en su visión que tome el librito que está abierto en la mano del ángel, y que se lo coma.

    “¡cuán semejante a la profecía de Ezequiel!

    “Este era dulce como la miel en su boca pero amargo en su estómago.

    “¡El mensaje del librito parece ser lo que el ángel dijo luego, ‘Es necesario que profetices [proclamar-predicar-predecir] otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y REYES!’

    “Pero, ¿Cuándo?

    “El mensaje del librito, escrito en ambos lados de un rollo, el cual había de ser comido y tragado, nos lleva directamente de regreso a la profecía de Ezequiel. Ezequiel mismo, como yo he mostrado, NUNCA FUE A ISRAEL, NUNCA ENTREGÓ ESE MENSAJE. Esa no era una profecía para el Israel de su época — sino para NUESTROS DÍAS, AHORA. La profecía de Ezequiel NO era un mensaje para MUCHAS NACIONES, que hablaran diferentes idiomas, y para sus REYES. Ésta era para las PERSONAS REBELDES de la Casa de Israel y le fue enfatizado a Ezequiel que ellos NO eran de lengua extraña — NO eran naciones Gentiles extranjeras”.

    “¿Podría ser posible que, después de proclamar el evangelio del REINO DE DIOS, así como la advertencia de Ezequiel a los pueblos de Israel, comenzando en enero de 1972, cuando mi CAMPAñA ACTUAL de caminar a través de las puertas que Dios dijo me abriría (Apo. 3:8) hacia REYES, y muchas NACIONES de DIFERENTES IDIOMAS comenzó, fuera este el CUMPLIMIENTO DE ESTA PROFECíA DE APOCALIPSIS 10?

    Carta a los Colaboradores, 19 de noviembre de 1976

    Aún después de su muerte

    La siguiente cita no viene del Sr. Armstrong, sino de su sucesor. Este hombre le había instruido al Departamento Editorial que escribiera un tributo al Sr. Armstrong siete meses después de su muerte. Éste demuestra que los apóstatas entendieron claramente quién fue Israel y la estructura general de la profecía al menos durante este tiempo después de la muerte del Sr. Armstrong. Esto necesariamente habría incluido la necesidad de continuar la Advertencia de Ezequiel.

    He aquí cómo esto fue listado y descrito en las Noticias Mundiales como la número 15 de lo que ellos llamaron las “18 verdades” restauradas bajo el Sr. Armstrong. La parte en negritas está como apareció originalmente:

    (15) “la Profecía solamente puede ser entendida si usted sabe que nosotros somos los israelitas, y cuáles profecías se aplican a nosotros y cuáles no. Los demás, quienes no conocen la identidad de Israel, no pueden entender, por ejemplo, el capítulo 30 de Jeremías y escrituras como esa, las cuales muestran que la Gran Tribulación será un tiempo de sufrimiento para Jacob”.

    NM, 25 de agosto de 1986

    Este artículo incluyó tanto una foto de todos los libros más importantes del Sr. Armstrong en cuanto a profecía, como otra del Sr. y la Sra. Armstrong, con un pie de foto que decía: “A principios de los años treinta, Dios comenzó a utilizar a los Armstrong para restaurar estas 18 verdades esenciales a su Iglesia. ¿Podríamos nosotros, hoy, perderlas de vista?”

    Muchos sí se olvidaron

    En este punto, necesitamos volver al tema de los años liberales a mediados de los 70s. Entre las muchas ideas equivocadas por las que las personas se dejaron llevar, a causa de que habían olvidado incluso algunos de los más grandes principios, estaba la necesidad de cumplir la responsabilidad del atalaya.

    El Sr. Armstrong vio esta relajación respecto a la urgencia, y la pérdida de memoria que le siguió. Él decidió escribir un artículo a todo el ministerio de esto, porque vio que ellos también se estaban olvidando o habían olvidado completamente la historia detrás de cómo él llegó a entender el deber del atalaya, cuál era el deber, y qué estaba en juego para el atalaya y para todos los que le apoyaban — si ellos no llevaban a cabo su responsabilidad ordenada por Dios.

    Las siguientes citas son extractos del mismo artículo por el Sr. Armstrong, “Ahora Dios les habla a ustedes Ministros”, publicado en las Buenas Noticias de octubre-noviembre de 1979. Estas citas son incluidas para que el lector pueda apreciar, en palabras del propio Sr. Armstrong, cómo él sintió que necesitaba reconstruir completamente una visión en las mentes incluso del ministerio acerca de esta comisión a fin de que ellos pudieran respaldarle ante los hermanos desde los púlpitos alrededor del mundo. Yo ofrezco solamente unos pocos comentarios porque sus palabras forman mi recordatorio para ustedes. El Sr. Armstrong comienza con una mirada hacia atrás (todo el énfasis de él):

    “Hace años yo proclamé al aire mucho del libro de Ezequiel. Ezequiel estuvo entre los judíos cautivos del cautiverio de Babilonia de 604 a 585 A.C. sobre el reino de Judá. Eso fue más de 125 años después de que el reino de Israel hubiera sido invadido, conquistado y trasladado de Palestina a Asiria en las costas meridionales del Mar Caspio.

    “Pero tanto los asirios y sus esclavos israelitas hacía mucho tiempo habían emigrado del noroeste hacia el occidente de Europa y Gran Bretaña cuando Judá fue hecha cautiva por Babilonia”.

    Después de presentar esta breve historia, el Sr. Armstrong continúa explicando que la comisión del atalaya no podría haber aplicado al profeta Ezequiel, sino que, en cambio, tenía que referirse a un “Ezequiel moderno”, y el Sr. Armstrong explica cómo nadie más había estado cumpliendo el deber. Note “todas las mayúsculas” para concluir esta porción. El subtítulo dentro de la próxima cita es del Sr. Armstrong:

    “…Mas el mensaje que Ezequiel fue inspirado por Dios a escribir fue escrito principalmente para Israel, no para Judá.

    “El mensaje de Ezequiel no es para los esclavos judíos entre quienes Ezequiel vivía. Éste era para la casa de Israel (Eze. 2:3 y 3:1). El profeta Ezequiel nunca pudo salir de la esclavitud Babilónica y proclamar su mensaje al reino de Israel, para ese entonces morando en el occidente de Europa y Gran Bretaña.

    El mensaje del libro de Ezequiel es el mensaje de Dios PARA NOSOTROS HOYporque nosotros SOMOS EL pueblo de la antigua casa de Israel, de la tribu de Manasés. (Vea – y será mejor que CREA – nuestro folleto sobre los EE.UU. en profecía).

    Un Ezequiel moderno levantado

    “Puesto que el escritor original, Ezequiel, no pudo ir a la gente de la casa de Israel, Dios me mostró hace años que ÉL aún levantaría un ‘Ezequiel moderno’ para llevar este mensaje profético al Israel moderno de hoy – y esto significa, principalmente, a la gente de habla inglesa.

    “He proclamado los mensajes de Ezequiel a nuestra gente por radio, televisión, en persona e imprenta durante más de 40 años. ¡NADIE MÁS LO HA HECHO!”

    El Sr. Armstrong brevemente regresa a más historia antes de continuar. Note que él comienza a enfatizar al final cómo todos los ministros habían de respaldarle:

    “¡Por tanto, el mensaje de Ezequiel es para nosotros hoy! Esto es, para que la Iglesia de Dios proclame a las naciones de habla inglesa.

    “Primero, Dios me preparó de una forma especial, luego me llamó de un modo determinado para limpiar mi mente de cada una de mis creencias previas, y para llegar a Su verdad en una manera que no ha sido experimentada por ningún otro en tiempos recientes, conquistándome, completamente sumiso a Él y a su Palabra.

    “Él empezó su Obra y su Iglesia en una manera muy pequeña – pero creció y creció y se convirtió en una gran Iglesia mundial.

    “Dios, a su debido tiempo, los añadió a ustedes ministros para 1) alimentar a los rebaños locales, y 2) para permanecer de manera incondicional y leal CONMIGO para llevar el Evangelio de Cristo al mundo”.

    Además de agradecerles, note cómo el Sr. Armstrong explica que no puede haber división entre el ministerio, con diferentes hombres teniendo opiniones diferentes acerca de esto, aparte de “la mente de Cristo”. Note también otra vez la última oración en este extracto:

    “¡Yo agradezco constantemente a Dios por ustedes ministros leales y por sus fieles esposas, y por la manera que Cristo está utilizándoles para seguir con su obra! Dios nos ha llamado, a que todos debemos ‘hablar la misma cosa’ (1 Cor. 1:10) en perfecta armonía y amor, a que seamos de una misma mente – ¡la mente de Cristo!

    “Pero ahora siento que debemos considerar seriamente el mensaje de advertencia de Dios para nuestras naciones y para el ministerio de su Iglesia a través de Ezequiel. Esto es de importancia crítica en este momento”.

    Como el Sr. Armstrong lo hizo a menudo, a veces dentro del mismo artículo o sermón, él repite ciertas cosas para un énfasis crítico, usando diferentes palabras. Advierta también la urgencia: “Yo proclamé mucho del mensaje de Ezequiel a Manasés y Efraín durante los años treinta, cuarenta y cincuenta. Pero yo estaba adelantado de mi tiempo – o de otra manera Dios ha retrasado deliberadamente los acontecimientos mundiales profetizados. Ahora estamos llegando a un tiempo de proclamar el mensaje de Ezequiel”.

    “¡Esta profecía nunca sucedió en tiempos del Antiguo Testamento! Continuando en el capítulo 6, ‘Dondequiera que habitéis, serán desiertas las ciudades’ (ver. 6). Esto podría ser logrado solamente a través de destrucción nuclear. ¡El tiempo de esta profecía está ahora justo delante de nosotros! …pero no podemos poner fechas”.

    La siguiente porción aparece bajo el subtítulo “Hablando con el clero”. El Sr. Armstrong podría estar hablando fácilmente con el ministerio colectivo en los dispersados hoy cuando él hace referencia a algunos aún en la Iglesia de Dios Universal en aquel tiempo, quienes habían de hecho rechazado la verdad del “atalaya”:

    “El continuar a través de Ezequiel, para exponerlo, tomaría cientos de páginas. Pero, hablándole especialmente al ministerio de la Iglesia de Dios, quiero incluir algo del capítulo 34, donde habla del clero de los pueblos americano e inglés.

    “¡Permitámonos ser cuidadosos para que nada de esto se aplique al ministerio de la Iglesia de Dios!”

    “Continúe, versículo 4, ‘ni buscasteis la perdida’ – hablando aquí de las 10 tribusperdidas’. Ciertamente el clero de la ‘cristiandad tradicional’ no ha procurado localizar la casa ‘perdida’ de Israel. Dios me reveló su identidad y ubicación antes de que la era presente de la Iglesia de Dios comenzara, y siempre ha sido una doctrina primaria de esta Iglesia. No obstante algunos pocos de nuestros ministros han rechazado esta verdad, e incluso han tratado de sacarla de la Iglesia.

    “Mientras estuve en el extranjero y no supe que lo estaban haciendo, algunos, bajo mi hijo Garner Ted, redujeron el folleto de los EE.UU. en Profecía, eliminando partes esencialmente importantes de éste. Una nueva y completa edición de este importante libro está ahora en proceso de ser publicada, del tamaño completo. Este libro fue uno de los dos o tres que hicieron más para edificar esta Iglesia que cualquier otro”.

    El artículo concluye con lo siguiente, al igual que el primer párrafo bajo el subtítulo final “Horrendo castigo está delante de nosotros”. A medida que usted lea este párrafo final, pregúntese quién de las personas a las que usted conoce hoy está dispuesta a hablar con otros ministros, o con alguien más en cuanto a eso, con un lenguaje tan poderoso y franco. Trate de pensar en aquellos a quienes usted conoce y refléjese en sus palabras y tonos. Ningún comentario adicional necesita ser añadido por mí después de tal declaración:

    “Terminaré allí, por falta de espacio. Pero los capítulos 5 y 6 de Ezequiel, combinados con Levítico 26 y Deuteronomio 28, y otras escrituras tales como Mateo 24:21-22, Jeremías 30, muestran a los Estados Unidos y a Gran Bretaña yendo hacia abajo, abajo, ABAJO, hacia la total derrota, esclavitud y horrible castigo por nuestros pecados nacionales”.

    “Ahora Dios les habla a ustedes ministros”, BN, octubre/noviembre de 1979

    ¡Olvidado — otra vez!

    Trágicamente, muchos más que los apóstatas, mencionados un poco antes, perdieron de vista aún lo básico — sin mencionar la gran urgencia — de la profecía, y así la necesidad de continuar con el mensaje de advertencia para Israel antes de que empezara su “angustia” (Jer. 30:7).

    ¡Con la advertencia del Sr. Armstrong olvidada por mucho tiempo, la historia se ha repetido a sí misma! ¿Qué sucedió para causar esto? ¿Por qué tan pocos discuten hoy algo tan central — ¡tan fundamental! — que era entendido como una parte inseparable de la Gran Comisión? ¿Cómo olvidaron ellos todas las clases de declaraciones que recién acabamos de leer?

    La respuesta es que el espíritu de Satanás ha entrado y está confundiendo a los dispersados, a las astillas y a aquellos quienes están solos en casa, y está causando pérdida de memoria sobre un asunto que él quiere que parezca sin importancia y que sea olvidado permanentemente. El diablo sabe lo que esta advertencia significa para su futuro. Es mucho más atractivo para él si el pueblo de Dios puede ser desviado, preocupado por — arreglar este — SU mundo — a través de su evangelio social, con su “Jesús” incluido en éste, antes que anunciar la llegada del maravilloso mundo de mañana, cuando las Escrituras dicen que él será atado y que el reino de Dios estará gobernando. Lo cierto es que la mayoría de los dispersados y astillas se han alineado con el evangelio social de profesar el cristianismo y a su “Jesús” (2 Cor. 11:3-4). ¡Y esto está directamente relacionado con el hecho de que sus deteriorados gobiernos, dirigidos por engañadores auto designados, no les permitirán ver la necesidad de una advertencia y de buscar un atalaya comisionado para anunciarla!

    Recuerde que es el diablo quien busca frustrar la Obra de Dios en toda manera posible, y él no es específico acerca de cómo lo hace. A él no le importa si destruye la Obra completamente — o si solamente destruye el entendimiento de las personas de lo que ésta es. ¡Él sabe que una vez que cualquiera de las dos cosas haya sucedido, él puede desviar a aquellos que aún crean que algo debe ser hecho en otras prioridades, incluyendo una definición rediseñada de lo que es la Obra!

    Hace algún tiempo, yo hablé por varias horas con uno de los más antiguos evangelistas de los primeros años. Me alarmó que él ni siquiera recordaba el término “Advertencia de Ezequiel”. Él no recordaba — ¡en absoluto! — que el Sr. Armstrong haya usado este término. Yo no podía creer lo que estaba escuchando, y tuve que explicárselo cuidadosamente varias veces en la misma conversación antes de que él lo pudiera entender. Este hombre es una prueba viviente de que la amnesia espiritual completa puede golpear a cualquiera. Pero después este es el mismo hombre que olvidó que él no podía reinstalarse a sí mismo en el rango de evangelista.

    Jesús les prometió a sus discípulos que: “el Espíritu Santo…os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Juan 14:26). Si usted ha olvidado cómo Jesucristo, a través del Sr. Armstrong, enseñó esta doctrina colosalmente importante (¡la Advertencia de Ezequiel es una doctrina inmensa!) y su importancia vital para la Iglesia, pídale a Dios que le ayude a recordar ambas.

    Él lo hará — y también le ayudará a entender cómo Juan 14:26 es una parte crucial del más largo proceso de ungir sus ojos en todos los demás asuntos, incluyendo el gobierno de Dios. (Uno de los libros más importantes que jamás he escrito, y uno de los más importantes aparte de la Biblia [junto con éste] que usted podría leer desde ahora y por el resto de su vida, es “UNGE TUS OJOS” – la Advertencia de Cristo para su Pueblo. Si usted no ha leído este libro, le exhorto que lo haga tan pronto como sea posible. Éste junto con Unge tus Ojos son los dos más importantes en nuestro Paquete de Explicación para los Dispersados).

    El significado de “Atalaya”

    Al igual que con los diferentes oficios del Nuevo Testamento, necesitamos ver el significado, en este caso, de la palabra hebrea traducida “atalaya”. Usted encontrará que es interesante al punto de la fascinación. La palabra para atalaya es tsaphah, y significa “inclinarse hacia delante, mirar con atención a la distancia, por implicación observar, aguardar – ver, espiar, buscar (bien), esperar”. Es de interés que la palabra espiar signifique “vislumbrar (algo lejano, parcialmente escondido u oscuro); entrever”.

    Esta definición se convierte en una descripción de una responsabilidad que implica intensa observación atenta — el término “inclinarse hacia delante” pinta un cuadro de alguien dando una seria mirada a lo que está adelante “a lo lejos”. Él es alguien atentamente interesado en “vislumbrar” lo que está aparentemente oscurecido a la vista de la mayoría o de todos los demás.

    El hombre que ha de llevar a cabo que este papel sería uno que entienda todo lo que esta definición incluye. Él debe entender que esto implica una enorme responsabilidad — alcanzando a naciones muy diversas con una población combinada de casi 600 millones de personas en 22 naciones y territorios. Alguien escasamente podría concebir una tarea más desalentadora. Este hombre tendría entonces que tener todos los medios necesarios para poder llevar a cabo efectivamente esta asombrosa responsabilidad. Dios nunca requeriría la sangre en la mano del atalaya si Él no le diera a este hombre los medios para cumplir su cargo. Llevar a cabo la orden de Dios también implicaría necesariamente no sólo suficiente tiempo por adelantado para preparar todas las herramientas para hacer esto, sino — ¡y vea esto! — suficiente tiempo para dar a todo SU pueblo en las organizaciones dispersadas de la séptima era una oportunidad de aceptar o rechazar la participación personal.

    Para citar la frase, usted puede tener certeza de que yo me “incliné hacia adelante” y “vi con atención” quién tenía el deber de atalaya. ¿Hará usted lo mismo?

    Una declaración concluyente

    La declaración final que leeremos del Sr. Armstrong describe cómo la Iglesia de Dios permanecerá como una “manada pequeña, perseguida, despreciada por el mundo”. Sin embargo, esto no la disuadirá de continuar anunciando el reino de Dios y de advertirles a las naciones israelitas hasta la Tribulación. ¡Recuerde, a medida que lea, que hacer la Obra de Dios siempre ha sido responsabilidad de la Iglesia — y la Iglesia aún está aquí! Jesús dijo que las “puertas del hades” nunca prevalecerían en contra de su Iglesia, y que ÉL “nunca la abandonaría”. ¡Entonces, la Iglesia estará aquí hasta que ÉL regrese, queriendo decir con esto, hasta que la Tribulación llegue! Solamente cuando el castigo comience terminará la especial advertencia.

    Este capítulo ha llevado ejemplos de las claras declaraciones del Sr. Armstrong, las cuales las personas distorsionan para su propio propósito. Finalmente, y repito, muchos hacen esto para concluir que ellos ya no necesitan ejercer el esfuerzo para hacer la Obra. ¡Pero otros buscan una excusa para retener para ellos mismos — para robar impunemente — los diezmos y las ofrendas de Dios!

    Una regla clave del estudio de Biblia ha sido olvidada en todo esto. A cada uno del pueblo de Dios le fue enseñado como una regla básica para estudiar su Palabra, comenzar siempre estudiando las escrituras más básicas y claras de un asunto para entender una doctrina completa. Lo mismo debe ser hecho para entender todo lo que el Sr. Armstrong enseñó acerca de continuar con la misma Obra — no solamente de anunciar el reino de Dios, sino también de advertir a Israel — hasta que termine la era. ¡La era no ha terminado, por lo tanto ambos componentes de la Gran Comisión deben ser continuados hasta que haya terminado!

    ¡Manténgalo simple!

    Note cómo esta cita final incorpora virtualmente todos los elementos críticos que hemos discutido hasta ahora, incluyendo la crucial relación de lo que el verdadero Cuerpo de Cristo es, el propósito de ese Cuerpo o Iglesia, y cuál es el único verdadero evangelio que la Iglesia llevará a todas las naciones.

    Aunque esta cita final en particular no menciona directamente la Advertencia de Ezequiel, usted ha visto que ésta también es parte del mensaje detrás de esta última declaración por el Sr. Armstrong:

    “Dios comenzó su Obra del Evangelio — proclamando el Evangelio (las buenas noticias) de su reino — a través del cuerpo humano individual de Jesús. Pero después de su resurrección, Jesús envió el mismo Espíritu Santo en el día de Pentecostés, del año 31 D.C., y a partir de entonces, había de entrar en el Cuerpo colectivo de aquellos que constituyen la Iglesia de Dios.

    “La Iglesia, entonces, es el Cuerpo colectivo que Cristo utiliza como su instrumento, autorizado por el Espíritu de Dios, para llevar a cabo la Obra de Dios. ¡Jesucristo la encabeza y dirige desde el cielo!’ ‘¿Pero cuál es la misión divina de esa Iglesia? ¿Cuál es su propósito? La respuesta es hacer la Obra de Dios, la cual Jesús comenzó y ahora continúa a través de su Iglesia”.

    “Dondequiera que esté la verdadera Iglesia de Dios — la única Iglesia que es de Cristo — ésta estará predicando ese Evangelio al mundo entero — sobre todos los continentes — hoy día. ¡Porque estamos cerca del fin! ¡Ese es el Evangelio del Cristo viviente! ¡Es la buena nueva del venidero Reino de Dios para REGIR AL MUNDO!”

    “Pero dondequiera que esté la única verdadera Iglesia, ésta será llamada la Iglesia de Dios”.

    “Pero eso no es todo. Muchos se han apropiado del nombre de Dios, pero no proclaman el Reino de Dios

    “Esa verdadera Iglesia predica la inminente venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, para regir a todas las naciones por mil años sobre la tierra”.

    “¡Sólo hay una Iglesia!”

    “Esa Iglesia está haciendo la Obra de Dios. Es, como Jesús dijo que ésta sería, una ‘manada pequeña’, perseguida, despreciada por el mundo”.

    “Personal”, BN, agosto de 1983

    El lector simplemente debe ver que el tema del “atalaya” no puede ser plenamente comprendido sin escuchar la mencionada serie de sermones que explican este rol. La serie se titula: “Profetizado: ¡El Atalaya para Israel — Mensajero a Laodicea!”, e incluye varios aspectos de Ezequiel e incluso profecías de Jeremías, donde puntos paralelos aplican. Estos sermones cubren un sinfín de otros puntos extremadamente importantes y estrechamente relacionados.

    Dos capítulos — diez y trece — de LA OBRA DE DIOS — ¡Su capítulo final! Llevan al lector a una increíble y fascinante profecía de Nuevo Testamento descrita en Apocalipsis 10:11. Atada directamente a la Advertencia de Ezequiel dada por el Sr. Armstrong, tiene que ver con la responsabilidad de “profetizar otra vez” — repetir la Obra llevada a cabo por el Sr. Armstrong — como una secuela de su obra en el siglo XXI.

    Usted no puede darse el lujo de perderse estos sermones ni el entendimiento explicado en el libro mencionado.

    Aunque menos conocido para los hermanos, hay otro deber, indicado en el título de esta serie, del cual el último atalaya, el que sigue al Sr. Armstrong, sería automáticamente responsable. Este rol es realmente llevado a cabo por siete diferentes hombres, atravesando 2.000 años de historia de la Iglesia. Y se ve que el último atalaya para Israel físico tiene una responsabilidad paralela para Israel espiritual

    CAPÍTULO DIECISÉIS – “MENSAJEROS” A LAS ERAS

    Este es uno de los capítulos más cruciales del libro. De hecho, el tema afecta directamente la vida de usted. El deber especial que éste describe viene todo directamente de una sola sección de la Biblia. Por lo tanto, esto significa que lo que usted leerá está muy por encima de la crítica y de la “interpretación”, al menos para aquellos quienes aún creen en la verdad de las eras de la Iglesia. También es porque se necesita decir menos al respecto, puesto que esto es cubierto en mayor detalle dentro de los sermones mencionados al final del capítulo anterior.

    Usted debe reconocer que el tema de los mensajeros a las eras de la Iglesia es uno que conlleva tremendo peso de importancia en esta era. Porque la era final ha llegado, y porque está en completo estado de desarrollo, y porque la última era es mucho peor que todas las eras previas, el tema en mano crece aún más en importancia.

    Virtualmente cada miembro de la Iglesia de Dios Universal estaba familiarizado con los siete “mensajes” de Apocalipsis 2 y 3. Esto es aún verdad de muchos de los que sobrevivieron la apostasía, aunque muchos de ellos ya no entienden la naturaleza absolutamente crucial de las eras de Iglesia como una vez lo hicieron. Sin embargo, muchos nunca se han detenido lo suficiente para notar específicamente a quién fueron escritos los mensajes.

    El Sr. Armstrong no escribió ni habló mucho acerca de los siete mensajeros de Apocalipsis. (De hecho, yo nunca oí ni leí sus pensamientos sobre este tema hasta justo antes de que él muriera). Esto es, al menos en parte, porque él no llegó a entender completamente ni llegó a enfocar su propio rol como el mensajero para la sexta era hasta el fin de su vida.

    ¿Escrito para quién?

    En el libro de Apocalipsis, el apóstol Juan registró las palabras de Jesucristo — el Revelador — quien presentó siete mensajes diferentes a siete entidades diferentes. Debo preguntar: ¿Está usted familiarizado con quién o qué son éstas? ¿Ha escuchado usted alguna vez un sermón o sermoncillo al respecto? Pregúntese a usted mismo cuánto ha pensado usted al respecto, si es que lo ha hecho, en el pasado.

    Este tema necesita ser comprendido si el lector ha de comprender plenamente un elemento crítico de como el gobierno de Dios ha de llevar a cabo una función vital hoy.

    Comencemos un análisis de los mensajes, con el primero en Apocalipsis 2:1: “Escribe al ángel de la Iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro…” ¿A quién le estaba escribiendo esto Cristo? ¿Lo sabe? ¿Era a todos los hermanos de la era de Éfeso? — o ¿a alguien o a algo más? ¿A quién se refiere “ángel”?

    Ahora note el versículo 8, casi idéntico al versículo 1: “Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto…” otra vez, ¿a quién le estaba dando Cristo su mensaje? Y también otra vez, ¿era específicamente a todos los hermanos vivos durante la era de Esmirna?

    Cinco veces más los mensajes empiezan exactamente igual: “Escribe al ángel de la iglesia…”. Cada vez esta introducción es seguida por un importante elemento en la descripción de Cristo de quién y qué es Él, seguido por el nombre de una ciudad en particular entre siete en una ruta de correo en Asia Menor (el suroeste de Turquía hoy) las cuales habían de ser todas tipos de las siete eras de la Iglesia de Dios a lo largo de los siguientes diecinueve siglos.

    Lo que seguía al nombre de la ciudad era simplemente el mensaje específico que cada una de estas eras había de recibir. Varios versículos siguen a cada introducción con lo que Jesucristo, la Cabeza de cada era, quería que cada era supiera. Pero los mensajes no fueron escritos específicamente para las eras.

    ¡Comprenda esto correctamente! Estos no son mensajes para las eras en sí mismas. Cada uno es escrito para alguien descrito como un “ángel”. Repito: estos mensajes no están escritos en realidad para las personas (los hermanos) que estén viviendo durante las eras. (De ser necesario, tómese el tiempo de leer cada frase introductoria por usted mismo – 2:12; 2:18; 3:1; 3:7; 3:14.)

    Esto requiere alguna aclaración adicional. Obviamente, quienquiera que estos “ángeles” fueran (los veremos más correctamente como “mensajeros”), ellos habían de entregar los mensajes a las respectivas eras mencionadas — Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Los mensajes obviamente no fueron escritos exclusivamente para siete individuos diferentes y nadie más, es decir, obviamente, que los mensajes no serían algo que solamente los siete ángeles o siete seres humanos tuvieran que considerar. Por supuesto, nadie cree esto. Pero la mayoría no comprende bien su significado.

    Para resumir, Apocalipsis 2 y 3 presenta siete mensajes que siete mensajeros habían de entregar. Lo qué fue registrado estaba escrito directamente para los mensajeros, no para las eras. Las siete eras habían de recibir los mensajes de los mensajeros designados. Este tanto se torna inconfundible.

    Si el lector quiere saber más acerca de la fascinante historia de la Iglesia de Dios a lo largo de los últimos casi 20 siglos, y desea aprender un sinfín de hechos acerca de cada era, inclusive alguna explicación adicional acerca de los siete mensajes, usted querrá leer nuestro libro La Historia de la VERDADERA IGLESIA de Dios. Este es simplemente el más interesante que usted encontrará respecto al tema de la historia de la Iglesia.

    ¿Qué significa “Ángel”?

    La palabra Griega traducida “ángel” en estos siete pasajes es aggelos, se pronuncia ang-el-os. Ésta significa “traer noticias, un mensajero; por implicación un pastor, ángel, mensajero”, y esta palabra puede también significar “agente”. Note que el Diccionario de Vine (Vine’s Dictionary) añade a este significado que implica “uno enviado”. Así que vemos que no hay un significado inusual o misterioso escondido en el término.

    Es interesante que estos mensajeros no están designados a traer buenas o malas noticias — buenas o malas nuevas. Ellos son vistos simplemente trayendo “noticias”. Un examen más cercano de las siete eras revela tres diferentes tipos de mensajes que son presentados a las eras:

    Esmirna y Filadelfia sólo reciben buenas noticias. Éfeso, Pérgamo, Tiatira y Sardis reciben una mezcla de buenas y malas noticias. A Laodicea le son dadas sólo malas noticias, y esto se convierte en la mayor razón por la que cada lector debe tener correcta en su mente la verdad acerca de los mensajeros a las eras.

    ¡Usted está involucrado!

    Razonemos juntos por un momento. Aquellos que traen estos mensajes — y veremos que ellos son seres humanos (aunque los ángeles pueden estar implicados de alguna forma atrás del escenario) — deben ser capaces de traer malas noticias, en el caso de Laodicea las peores malas noticias o advertencias posibles. Vimos anteriormente que esto elimina a los evangelistas o a aquellos que tienen oficios más bajos como candidatos para cumplir plenamente con estas responsabilidades. Aunque los profetas trajeron malas noticias en repetidas ocasiones, ellos podían traer buenas noticias, como algunos mensajes aquí lo requieren. Pero Dios probablemente no utilizaría a profetas para ser mensajeros en la era del Nuevo Testamento porque ellos probablemente sólo estarían presentes si hubiera un apóstol dirigiendo la Iglesia, y Dios probablemente utilizaría al apóstol para entregar el mensaje. En cualquier caso, los Dos Testigos pronto traerán un “mundo” de malas noticias a todas las naciones, y, otra vez, veremos claramente en el próximo capítulo que debe haber un apóstol vivo durante su tiempo de servicio.

    En resumen, piense en ello de esta manera: Los pastores deben permanecer estacionarios, básicamente en una ubicación. Los evangelistas podían hablar dentro de un área un poco más amplia, pero están comisionados para traer buenas noticias. Los profetas prácticamente siempre fueron enviados para entregar malas noticias. Los Apóstoles pueden hacer ambas cosas — pueden anunciar las buenas noticias del reino de Dios, y podrían advertir a las naciones de Israel de la calamidad inminente. Así pues, viene a ser obvio que, al menos en la mayoría de los casos, los apóstoles serían los candidatos más naturales como mensajeros a las eras.

    Lo qué el Sr. Armstrong enseñó acerca de los mensajeros

    Eventualmente, el Sr. Armstrong sí escribió acerca del tema de los mensajeros a las eras. Sin embargo, la mayoría de los hermanos hoy probablemente no recordarían que él enfocó el tema en El MISTERIO DE LOS SIGLOS. Él lo hizo, y lo que escribió no fue ni difícil de entender ni extenso. De hecho, él dijo muy poco. Pero la naturaleza confusa del tiempo en el que la era final de Dios existe requiere que cierta explicación adicional sea dada más allá de lo que el Sr. Armstrong cubrió. Hay solamente un lugar en el libro en el cual el Sr. Armstrong discute específicamente a estos siete mensajeros, pero hay uno más en la introducción del libro donde él alude un momento en que su entendimiento se abrió sobre este tema — un tiempo en el que él pareció reconocer su papel en este respecto.

    Si usted nunca ha leído El MISTERIO DE LOS SIGLOS, usted puede desear conseguirlo y leer parte de la historia adicional que rodea la cita que el Sr. Armstrong añade. Ahora leamos:

    “Ahora bien ¿quién podía entender la Biblia? Yo jamás la había entendido. Y en caso de que llegara a entenderla, ¿podría creerle a la Biblia? ¿Tenía acaso autoridad? Este interrogante me consumía, y es el misterio que será despejado en este libro. La historia de cómo llegué a entender ese conocimiento comenzó en 1926, a los 34 años de edad, pero ese fue apenas un comienzo. La razón final y definitiva que me impulsó a escribir este libro no se rebeló en mi mente hasta diciembre de 1984. Fue un concepto sobrecogedor, una verdad crucial que será claramente explicada en este libro.

    En el verano de 1926 me pregunté ¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Por qué existo? Razonando, traté de hallar la respuesta mas no pude. Era un misterio. Entonces, en el otoño de ese mismo año, me encontré ante un desafío verdaderamente desconcertante acerca de un punto bíblico y acerca de la teoría de la evolución. El resultado fue que mi mente fue abierta ante un asombroso panorama de grandes profundidades de conocimientos y entendimiento.

    Todo comenzó en torno a la teoría de la evolución y la observancia del domingo como día de reposo”.

    pp. x-xi

    Esta segunda cita, también del MISTERIO DE LOS SIGLOS, comienza bajo el subtítulo “Se restaura la verdad en la Iglesia”. Es aquí donde su entendimiento parece abrirse:

    En el año de 1931, exactamente 1.900 años (100 ciclos cronológicos) después de la fundación de la Iglesia, este pequeño remanente de la Iglesia de Dios original empezó a cobrar nueva vida como la era de Filadelfia. Había llegado al “tiempo del fin”. Fue infundida de una nueva vitalidad espiritual. Había llegado el momento de cumplirse la profecía citada por Jesús en Mateo 24:14: “Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Las verdades esenciales que se habían perdido se fueron revelando y proclamando poco a poco.

    Esta era de Filadelfia se describe en Apocalipsis 3:7-13. La era de Sardis (versículos l-6) estaba muerta espiritualmente, impotente para difundir el evangelio de Jesucristo. Para entonces había perdido el conocimiento del verdadero significado de ese evangelio. Sabía que la segunda venida de Cristo estaba cerca, pero no sabía lo que iba a suceder durante el milenio, fuera de que Cristo gobernaría.

    Respecto de la era de Filadelfia de la Iglesia de Dios leemos: “Al ángel de la iglesia…” Esta palabra ángel, traducida del griego aggelos, significa “mensajero” o “agente”. No siempre se refiere a un ángel espiritual sino que también puede significar un agente humano. Es posible que se aplique aquí el principio de dualidad. La palabra se puede referir a un verdadero ángel compuesto de espíritu que ha sido asignado como agente general o ayudante para esta era de la Iglesia, o también puede referirse al agente o mensajero humano que Dios levantó para dirigir esta era de su Iglesia.

    También se puede aplicar el principio de dualidad a los versículos 7-13, los cuales pueden referirse a la Iglesia de esta era en general y también al dirigente humano que

    Dios levantó para dirigir esta era de su Iglesia.

    Continuemos con el versículo 8: “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”.

    Esta era de la Iglesia había de producir fruto. A esta era, o a su dirigente humano, Dios le había abierto una puerta. En II Corintios 2:12 y en Hechos 14:27 vemos cómo Cristo abrió la puerta para que el apóstol Pablo llevara el evangelio a otros países. Esta Iglesia, o su dirigente, tenía poca fuerza. Tampoco tenía gran poderío en el mundo de Satanás, pero sus miembros eran fieles a la Palabra de Dios. Aunque gran parte de la verdad original impartida a los apóstoles por Jesús en persona se había perdido, ésta se restauró por medio de la Biblia a esta era de la Iglesia de Dios que guardaba esas verdades fielmente.

    pp. 238-240

    ¿Es posible que alguien pudiera dudar que el Sr. Armstrong fue el mensajero especial para la sexta era — Filadelfia? ¿Quién más tiene siquiera la más remota posibilidad para esta tarea designada? Parece muy obvio, de hecho, el MISTERIO DE LOS SIGLOS fue en sí mismo el resumen del mensaje final para todos aquellos quienes escogerían mantenerse a sí mismos en la condición Filadelfina. Cualquiera que haya leído este libro reconoce que es un resumen maravilloso de casi todas las doctrinas mayores y menores de la Biblia, restauradas durante el ministerio del Sr. Armstrong. Con respecto a este papel, la humildad refrenó al Sr. Armstrong de afirmar enfáticamente lo que, de hecho, ¡no podría haber sido de ninguna otra manera! (Sin embargo, yo me he preguntado si él también fue enviado a Sardis. Pero no hay manera de saber).

    ¡Por otro lado, vimos que el mensajero a Laodicea no podría venir de dentro de una era que está ciega — y este problema está por encima de todos los demás dentro de su terrible y deplorable condición espiritual! Así que el hombre encargado de esta designación tendría que estar seguro de su oficio. Tendría que estar seguro de su responsabilidad de advertir “más allá del perímetro” de donde su autoridad entre el pueblo de Dios terminaba, queriendo decir con esto aún dentro de la jurisdicción del gobierno de Dios. Esto sería semejante al atalaya que advertiría “más allá del perímetro” de sus límites, en este caso a las naciones físicas de Israel, obviamente fuera de la Iglesia.

    Siempre instrumentos humanos

    A lo largo de todo su plan, Dios ha escogido trabajar a través de instrumentos humanos físicos. Aunque Él podría haber escogido otra forma de comunicarse con seres humanos, Él no lo hizo. Cada oficio del ministerio del Nuevo Testamento es llevado por seres humanos. Y cada mensaje mayor que Dios quiso comunicarle a un rey de Judá o de Israel, o a un rey gentil, o a la nación de Judá o a Israel, siempre fue enviado a través de carne — un ser humano — generalmente una sola persona comisionada — ¡encargada! — con la responsabilidad de “llevar el mensaje a García”.

    ¿El punto? Tiene que haber alguien vivo al final de la era a través de quien Cristo entregará su mensaje a la era final. ¡Comprenda esto en su mente! Además, debido a que nadie había entendido o enseñado previamente el significado del “consejo” de Cristo a Laodicea de “ungir sus ojos”, reconozca que en esta era alguien tenía que ser enviado para explicar solamente esto, si no había nada más.

    Usted debe enfrentar el hecho que, al igual que con el Sr. Armstrong para la sexta era, debe haber una persona — un líder — en algún lugar de la tierra hoy que entregue el mensaje a la séptima era. Dios tenía que designar e inspirar a un hombre para esta tarea.

    ¡No se permita a sí mismo desechar esta realidad, y la relación que ésta tiene con USTED!

    ¿Uno o dos hombres?

    Por ejemplo, hemos visto que el atalaya lleva una advertencia a las naciones físicas de Israel. La advertencia a Laodicea implica a Israel espiritual — el “Israel de Dios” (Gal. 6:16). Veamos.

    Apocalipsis 12 y varios otros pasajes del Nuevo Testamento revelan que la Iglesia, la del Antiguo y Nuevo Testamento, es identificada como Israel. La mayoría sabe que los antiguos israelitas carnales constituyeron la “congregación” de Israel o, como es mencionado en Hechos 7:38, “la congregación en el desierto”. La Iglesia del Nuevo Testamento es vista claramente como Israel espiritual. Ella es ilustrada como una mujer en Apocalipsis 12, con los versículos del 1 a 5 describiendo al Israel del Antiguo Testamento, y el resto del capítulo (versículos 6-17) representando a la Iglesia del Nuevo Testamento. (Compare Gal. 4:26 con Hebreos 12:22-23 y 2 Juan 1, 5.)

    Por lo tanto, hay dos advertencias separadas que deben ser presentadas durante el mismo período previo a la Gran Tribulación. Lo que está en juego para ambos grupos — Israel físico y espiritual — es en parte lo mismo. Aquellos quienes no atenderán serán enviados al peor castigo de todos los tiempos. Así, un Dios imparcial, justo, amoroso y misericordioso enviaría una advertencia inconfundible, explicando que hay una forma de escapar para los que escuchen, antes de traer el castigo. En cada relato de la Biblia en el cual un castigo había de suceder, Dios advirtió de antemano — el Diluvio, Nínive, Israel y Judá antes del cautiverio, y algunas veces a reyes individuales dentro de Israel y Judá. Este es el patrón establecido de Dios.

    ¡Ahora debe ser fácil ver por qué la era final de la Iglesia — Laodicea — la cual está en la peor condición espiritual que cualquier otra en 2.000 años, y esto después de que le hubo sido dada la verdad completa a través de una restauración especial, debe recibir una muy especial y MUY PODEROSA ADVERTENCIA del siervo designado por Dios!

    Aunque Dios podría utilizar a dos hombres diferentes antes de la Tribulación, uno para advertir a Israel y otro para advertir a Laodicea, ¿es esto lo que Él haría? Hemos visto que no fue esto lo que Él hizo cuando el Sr. Armstrong estuvo vivo, y la sexta era estaba implicada. Este entonces parece ser el patrón de Dios al final de la era.

    Pero considere aún más. La tarea implica advertir en ambos casos. Y en ambos casos implica tratar de despertar a las personas a ciertas verdades bíblicas que han sido ignoradas. Implica también, otra vez en ambos casos, hablar en un espíritu y tono que reflejen a Isaías 58:1.

    ¿Por qué prepararía y entrenaría Dios a dos hombres separados — y ambos tendrían que estar dentro de su única Iglesia — para entregar dos advertencias tan interrelacionadas? Sí, los Dos Testigos trabajarán juntos, pero ellos no tienen el oficio más alto en la Iglesia, y un apóstol — un hombre — debe estar vivo en el escenario.

    El patrón de gobierno de Dios es que Él siempre trabaja a través de un siervo principal y un líder a la vez. Esta es la razón por la que yo advertí en la introducción que el lector no podía seguir con otras preguntas acerca del gobierno de Dios si había dejado este aspecto del gobierno de Dios colgando, sin resolver.

    Usted decidirá

    Quedará en cada individuo el decidir a quién cree que Cristo ha enviado como mensajero para advertir a una era descrita como “desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda”. Si aquellos en esta era están ciegos — ¡y esto es lo que Cristo declara! — su condición también reflejaría el resto de la descripción. La ceguera priva a todos allí de ver lo que necesita ser enfocado.

    Repito: Usted también debe preguntarse a usted mismo si alguien dentro de la séptima era podría, siquiera remotamente, ser candidato para advertirles a las personas acerca de una condición aplicable a él mismo. El mensajero a Laodicea debe poder ver — él debe tener las mismas capacidades que el atalaya — uno que sea capaz de ver — de “mirar con atención hacia adelante”. En otras palabras, usted necesitará llegar a comprender si el mensajero para la séptima era forma parte de su era. De ser así, ¿cómo funcionaría esto? Él estaría en un dispersado doctrinalmente comprometido, que rechaza a Dios, tratando de hacer que las personas en otros dispersados de condición similar atiendan a su advertencia.

    ¿Quién lo escucharía? Proverbialmente hablando, “él no tendría una pierna sobre la cual pararse” — y sería “la olla llamando negro al comal”. Dios sabría esto, y por supuesto jamás utilizaría a nadie en un estado espiritual tan terrible para un servicio tan crucial. El lector necesita preguntarse si alguien en la condición Laodicena ¿estaría siquiera motivado para publicar tan poderosa advertencia a grandes naciones? — otra vez, a no menos de 600 millones de personas a través de muchas naciones y territorios.

    ¡Entonces es obvio! — el hecho de que no hay nadie más sobre la tierra cumpliendo este papel. Sea honesto. Admita esto para sí. (Algunos dirán que es aquel blasfemo falso profeta, de extraño pensamiento, quien reclama muchos oficios de Cristo. Pero ninguna persona que sea seria dignificaría esa sugerencia).

    ¿Quién más está haciendo estas cosas verdaderamente? ¿Cuántas otras personas están escribiendo libros como este y otros, así como produciendo tantos sermones especiales en el Paquete de Explicación para los Dispersados?

    ¡Nadie!

    ¿Cuántos otros líderes (u organizaciones) han preparado algo remotamente cercano a la impresionante cantidad de material que hemos preparado para advertir a las naciones de Israel?

    ¡Nadie!

    Comprenda esto. ¡El Cristo de la Biblia nunca utilizaría a uno como los Fariseos — hipócritas que fueron culpables de las mismas cosas de las que acusaron a otros — para tal deber! Ciertamente ninguno de los mensajeros son seres humanos perfectos (Rom. 3:23), ¡pero ellos no pueden ser conocidos por las cosas acerca de las cuales están advirtiendo!

    ¡La única posibilidad restante es que el mensajero final sea el líder del remanente de Filadelfia y que, por lo tanto, esté en posición de ser utilizado por Cristo! Desde esta perspectiva, el mensajero a Laodicea también tendría que conocer su propia identidad — que él era el atalaya y el mensajero. (¡Y en ese caso, si él fuera un Laodiceno, su primera tarea sería ungir sus ojos y salir de Laodicea!)

    El también tendría que saber cómo trabaja el gobierno de Dios, y que Cristo no está encabezando a gente quienes creen que ellos gobiernan, juzgan y deciden asuntos en su Iglesia.

    ¿Mensaje procedente de mí?

    En este sentido, mi tarea no ha sido la de crear el mensaje o la advertencia para la séptima era. Ese es el trabajo de Cristo. El mío fue entender mi papel bajo su gobierno, para quitarme del camino, y para permitirle al paciente, misericordioso y amoroso Jesucristo explicar SU mensaje — SU instrucción — a SU pueblo. Yo no busqué ni pedí el trabajo. Al igual que usted, yo fui reclutado para ser un soldado cristiano (2 Tim 2:3-4). La asignación vino y, al igual que Pablo, “me es impuesta necesidad” (1 Cor. 9:16). Y ningún otro mensajero vendrá. El mensaje no es algo que yo quiero que los dispersados escuchen a través de “mis” libros. En un sentido, los mensajeros son sólo “repartidores”, excepto que no están trayendo periódicos o pizzas.

    De cierta manera, lo mismo es verdad de usted si verdaderamente desea que Cristo trabaje en usted. Una de las primeras cosas que debe “ver” luego de ungir sus ojos es qué es y dónde está el gobierno de Dios. Su trabajo es sacar su propia voluntad del camino y permitirle a Cristo trabajar en su mente. Este es el caso con cada persona que lee este libro — sea un miembro, diácono, anciano, pastor o evangelista. La primera y más grande prioridad luego de que su vista haya sido restaurada es buscar dónde está trabajando Cristo.

    ¿Qué podría ser más importante?

    Una vez más, usted es fuertemente instado a escuchar el sermón “Profetizado: ¡Vigilante para Israel — Mensajero a Laodicea!” Y a probar por usted mismo quién tiene estas responsabilidades al fin de la era. Pregúntese intencionalmente a usted mismo: ¿Es el Paquete de Explicación para los Dispersados de la Iglesia de Dios Restaurada, el cual incluye los libros, “UNGE TUS OJOS” y éste — junto con ocho más — un mensaje directo de Jesucristo para usted a través de su mensajero, acerca de dónde usted necesita estar y qué necesita hacer — y de lo qué usted debe dejar atrás?

    Pero aún hay otro extraordinario y final deber que ha de ser realizado en esta era. Éste durará tres años y medio y será llevado a cabo por dos hombres escogidos y especialmente entrenados…

    CAPÍTULO DIECISIETE – LOS DOS TESTIGOS

    En el Capítulo Nueve, cubrimos el oficio de Profeta. Los Dos Testigos son profetas. Sin embargo, no los enfocamos totalmente en aquel punto porque este tema ordena su propio capítulo, y como veremos, exige un enfoque más directo.

    Ciertas conclusiones ineludibles se presentan a sí mismas con respecto a los Dos Testigos, y no puede haber discusión apropiada de estos hombres si damos vueltas alrededor de conclusiones importantes. Por lo tanto, lo que viene en este capítulo será sin ambigüedades. Usted no se preguntará “¿qué significa esto?” De hecho, esto será verdad de todos los capítulos finales del libro porque nos estamos acercando más al punto en que el lector será presentado con la realidad y frente a duras elecciones. De hecho, esto comienza justo ahora.

    Semejantes al atalaya y mensajero final, los Dos Testigos no surgirán, ni podrían surgir, para su tarea desde ninguno de los dispersados. ¡Usted debe ver que todas las organizaciones — las cuales han perdido de vista cómo trabaja el gobierno de Dios, inclusive los roles de los diferentes oficios dentro de éste, y la conexión de estos oficios al Cuerpo unificado de Cristo — nunca podrían ser candidatas de las cuales los dos últimos profetas pudieran surgir!

    Sepamos más del porqué.

    Una pregunta surge

    Con el tiempo, una variedad de preguntas han surgido acerca de los Dos Testigos. Quizás ninguna es más grande que la de cómo ellos son capaces de reportarse a un apóstol vivo.

    Vimos que en Apocalipsis 11:10, el apóstol Juan se refiere a estos dos hombres como “estos dos profetas”. También vimos que la palabra griega allí es prophetes, y esto claramente significa profetas. Así que estos hombres tienen, de hecho, el segundo oficio más alto en la Iglesia. Esto vuelve a presentar la pregunta: “¿dónde está el apóstol con el cual los Dos Testigos interactúan?”

    Esta pregunta no surgió antes de 1986, porque la Iglesia entera había pensado durante muchos años que el Sr. Armstrong estaría vivo cuando los Dos Testigos aparecieran. Puesto que él ya se ha ido, y casi todos asumirían que no habrá ningún otro apóstol al cual los Dos Testigos puedan reportarse, surge la pregunta: “¿Cómo pueden estos hombres llevar a cabo este deber?” Pero al discutir a los Dos Testigos, ciertas otras preguntas fundamentales surgen colectivamente. No es realmente posible enfocar ni siquiera las más básicas acerca de estos hombres sin un poco de antecedente — alguna información adicional y útil. Esto nos permite contestar varias preguntas al mismo tiempo.

    Oficios en el Cuerpo de Cristo

    El tema de los Dos Testigos es naturalmente uno de especulación casi interminable. Casi todos gozan hablando acerca de estos hombres. Con el paso del tiempo esto solamente aumenta, porque su llegada se torna más inminente. Pero muy pocos parecen entender — mejor dicho, ya ninguno entiende — exactamente cómo ellos aparecerán, por no decir cómo y donde recibirán su oficio.

    Esto no debe ser. ¡Comprendamos — exactamente!

    Primero, una revisión básica de lo anterior: ¡Recuerde que el oficio de profeta es el segundo oficio más alto del Nuevo Testamento en el cuerpo de Cristo! Debe entenderse que el Cuerpo de Cristo no está dividido (1 Cor. 1:10, 13). Éste aún se encuentra hoy como una Iglesia unificada, organizada, e intransigente, donde la forma del gobierno de Dios está restaurada. Si esto no es entendido, el lector jamás podrá entender la identidad y la función de los Dos Testigos.

    Muchos parecen tener la idea que los Dos Testigos aparecerán repentinamente “de la nada”. ¡Es como si ellos fueran a aparecer un día, habiendo crecido “como hongos de la noche a la mañana” — o como si fueran a llegar volando como astronautas desde el espacio exterior — o como si ellos fueran a estar escondidos en una cueva esperando ser revelados! Por supuesto, ninguno cree que vendrán de entre los protestantes o de los populares tele evangelistas de hoy. Con todo, nadie parece capaz de desenredar el enigma de su origen.

    Hay demasiado misterio innecesario acerca de un tema que debe ser entendido tan claramente como cuando el Sr. Armstrong vivía.

    ¿Por qué no de Laodicea?

    Debido a que el pueblo de Dios está dispersado en muchas organizaciones, surge la pregunta de si los Dos Testigos vendrán de uno o dos de los dispersados — en otras palabras, de Laodicea. Al igual que con el atalaya o con el mensajero final, pero también por razones adicionales, esto no es posible. (Si el lector aún no está convencido acerca de la identidad de Laodicea, y acerca de que ésta está compuesta por los dispersados y las astillas colectivamente, será imposible entender lo que sigue).

    Que los Dos Testigos vengan de Laodicea es completamente impensable — ¡imposible! — y hay muchas razones.

    Recuerde una vez más que Cristo describe a Laodicea como “desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda”, y “tibia”, sin celo y orgullosa con demasiados “bienes” y “riquezas”. ¡Él jamás pondría en el segundo oficio más alto en su Iglesia a dos hombres que estuvieran en esta deplorable condición espiritual — y luego los enviaría a una tarea tan increíblemente importante!

    ¡Estos deben ser hombres de gran fuerza y profundidad espiritual!

    El Jesucristo viviente jamás escogería tampoco instrumentos para que se les fuera dado enorme poder milagroso y autoridad como a los Dos Testigos si ellos no fueran doctrinalmente sensatos. Estos serán hombres quienes deberán hablar la verdad y sólo la verdad, y quienes habrán edificado el coraje para hacer esto bajo tremenda presión. Ellos deben ser hombres de gran fuerza y convicción, capaces de permanecer completamente solos en un mundo hostil que no sólo les desea la muerte, sino que eventualmente logrará este fin, al menos por un corto lapso. ¡Los pueriles y delicados “no necesitan aplicar!” Además, los hombres de entendimiento doctrinal comprometido — cualquiera que no entendió que “todas las cosas” habían sido restauradas a la Iglesia — no dudarían en anunciar el mensaje equivocado tanto para las naciones como para los líderes a quienes ellos deben confrontar.

    En resumen, éstos serán hombres quienes reconozcan que “para andar entre leones, uno debe SER un león”.

    Recuerde una vez más que Laodicea es el lugar donde el pueblo gobierna, porque ellos han rechazado el gobierno de Cristo. Esto los ha puesto fuera del Cuerpo de Cristo. ¿Utilizaría Cristo a hombres quiénes han rechazado su forma de gobierno sobre ellos? ¡Estos hombres tienen que decirle al mundo entero que ellos debieron haberse sometido al gobierno de Dios 6.000 años antes — y que este gobierno viene muy, muy pronto para aplastar a todos sus gobiernos — y que esto es porque todo esos gobiernos han fallado! ¿Cuántos encajarían en la “vacante”?

    ¿Estamos describiendo aquí a hombres quienes no tendrán clara la naturaleza del gobierno de Dios — en toda su exactitud, precisión y detalle? Relacionado a esto está el asunto de si tales hombres deben entender verdaderamente el alcance y la magnitud de su propio oficio. Por supuesto lo harían. Y ellos deben comprender que su papel implica sumisión a la autoridad del un oficio humano más alto por encima de ellos.

    Todo esto resume por qué los Dos Testigos deben surgir de dentro del Cuerpo de Cristo. Ellos habrán sido hombres quienes entendieron dónde era Cristo la “Cabeza” (Efesios 1:22-23; Col. 1:18) — dónde Él está dirigiendo, lo cual significa dónde está presente su gobierno. ¡Ellos serán hombres quienes se hayan sometido a su gobierno, y quienes habrán estado haciendo esto por algún tiempo considerable! En otras palabras, los Dos Testigos serán hombres a los que Cristo ha estado gobernando. ¡Estos hombres tendrán que haber regresado a la sana doctrina en todos los puntos mucho antes de que comiencen su comisión!

    Luego está esto: Tales oficios altos — y cada oficio alto del ministerio — nunca le serían dados a hombres sin entrenamiento o sin experiencia. Dios nunca ha trabajado de esta manera, particularmente con los oficios más altos en la Iglesia. Él no entrega gran autoridad y poder apresuradamente. Los Dos Testigos, sin duda, habrán estado sirviendo fielmente en la Iglesia de Dios durante algún tiempo antes de que estén listos para que les sea dado el oficio de profeta, el cual hemos aprendido que no ha sido dado por casi 2,000 años.

    (Usted probablemente entenderá mejor ahora la enorme importancia del sermón de dos partes de nuestro Paquete de Explicación para los Dispersados, titulado: “El Cuerpo de Cristo: ¡Por qué la mayoría ya no está en él — Pero asume que lo está!” Repitiendo de secciones anteriores, si usted aún no ha escuchado este mensaje, usted no podrá comprender realmente la magnitud de la mayoría de estos puntos mencionados. Tómese el tiempo de escucharlos tan pronto como le sea posible).

    El misterio es removido

    Lleguemos a esta conclusión. La especulación y confusión acerca del “punto de origen” de estos hombres no debería existir. El misterio que cubre la identidad de estos dos siervos finales puede ser removido.

    ¡Removámoslo! Hablemos claramente.

    ¡Cristo no está dividido — y La Iglesia de Dios Restaurada ES la única, unificada, organizada e intransigente verdadera Iglesia y Cuerpo de Cristo sobre la tierra hoy! Esta Iglesia es el único lugar donde el gobierno de Cristo puede ser encontrado. ¡Esto significa que a los Dos Testigos les será dado (Efesios 4:11) su oficio por Cristo desde dentro de esta iglesia! Él simplemente no lo haría de otra forma — si lo hiciera, Él trabajaría en contra de sí mismo, incluyendo la totalidad de 1 Corintios 12, entre muchas otras escrituras. Esto también trabajaría en contra de todo lo que usted recién acaba de aprender acerca del gobierno de Dios.

    Permítame repetir para énfasis: Declaro sin excusa y con la autoridad de Dios que ambos de los Dos Testigos serán miembros de La Iglesia de Dios Restaurada. ¡De esto no hay duda! (La teoría popular de que uno será Filadelfino y el otro Laodiceno es absurda en el mejor de los casos, y ridícula en el peor. ¡Amós 3:3 declara esto!) No se puede saber si estos hombres ya están aquí, pero si no, ellos tendrán que venir aquí, y tendrán que hacerlo mucho antes de la Tribulación, y mucho antes de saber que han sido elegidos para la gran responsabilidad. I Corintios 12:27-28 deja absolutamente claro que a ellos no se les darán — ¡de hecho no les pueden ser dados! — sus oficios cuando están ¡fuera del Cuerpo de Cristo!

    Piense por un momento. Durante el período en que la Iglesia de Dios Universal estaba en el carril, nadie dudó que los dos testigos vendrían desde adentro de ella. Nadie pensó ni por un instante que ellos vendrían de algún lugar externo a dónde Cristo estaba dirigiendo. Nadie especuló jamás que ellos vendrían de Sardis, una era fuera de Filadelfia, por no decir que vendrían de alguna de las muchas pequeñas ramificaciones de la Iglesia de Dios Universal que se habían desarrollado con el tiempo. Laodicea está en una condición por lo menos igual de mala y probablemente peor que como estaba Sardis cuando el Sr. Armstrong la dejó.

    No obstante, como hemos visto, estos dos profetas finales deben reportarse a un apóstol para ser consistente con lo que la Biblia revela y el Sr. Armstrong entendió. Esto significa que debe haber habido otro apóstol entrenado y enviado al fin de la era, y que él debe estar en la Iglesia de Dios Restaurada.

    ¡Ese es el caso! Ésta es una declaración muy atrevida. ¿Cierto? No cometa absolutamente ningún error con respecto a su responsabilidad personal de conseguir los hechos en este asunto. Queda para el lector examinar y determinar la veracidad de esto — para ver si Cristo ha dado el oficio de apóstol, basado en los frutos, o si yo me he tomado este oficio y esta autoridad para mí mismo. ¿Cuáles son los hechos, la evidencia y las pruebas de tal oficio? Usted debe exigir tales. El pueblo de Dios alguna vez profesó reconocer a un apóstol al verlo. ¿Qué ha cambiado su pensamiento –si es que hay algo que lo haya hecho? (Una vez más usted es exhortado a examinar cuidadosamente la serie en nuestro Paquete de Explicación para los Dispersados, titulada: “El apóstol del siglo XXI”, así como aquellos sermones que explican los papeles del Atalaya y el Mensajero).

    Un pensamiento final puede ser útil aquí: Las circunstancias me han forzado a investigar y a llegar a un entendimiento mucho más completo sobre el oficio de profeta que el que pueda tener alguien más hoy. Y no hay duda de esto. Este extenso proceso me ha permitido enseñarle a usted la verdad de ese oficio — proveniente de lo que enseñó el Sr. Armstrong y proveniente de lo que la Biblia enseña. El resultado fueron los libros Yo envío a ELÍAS y restaurará todas las cosas y ¿Está vivo ‘ESE PROFETA’ hoy?, así como también parte de este. Todo esto me ha ayudado y me ha preparado para entender cómo mi oficio interactuará algún día con los dos profetas finales que Cristo elegirá y entrenará de ¡dentro de esta Iglesia!

    El lector ahora tiene cierto estudio por hacer.

    Trabajan con Cristo en una manera única

    Podemos preguntar: ¿Con quién trabajan los Dos Testigos una vez que comienza la Tribulación y el remanente Filadelfino está en el Lugar de Seguridad? Recuerde, la Gran Tribulación es cuando estos hombres reciben poder extraordinario a fin de representar a Dios — visitando, dirigiendo y advirtiendo a las naciones alrededor del mundo. ¿A quién se reportan estos hombres durante la Tribulación? Con toda probabilidad, aunque no podemos saberlo con seguridad, los Dos Testigos quizás no interactuarán mucho, si es que interactúan en alguna manera, con el apóstol humano durante la Tribulación. Examinemos esto para ver por qué.

    Debemos reconocer que Juan 9:4 describe el fin de la Obra de Filadelfia — “la noche…cuando nadie puede trabajar”. Las condiciones mundiales serán tan malas que la Obra de Dios simplemente no puede continuar — la “puerta” debe ser “cerrada” (Apo. 3:7-8) — y la Iglesia tendrá que ser llevada a un lugar de seguridad para su propia supervivencia y protección. Ésta será tan perseguida en este tiempo que se requerirán milagros poderosos — sin duda muchos — sólo para llegar a ese lugar. La “batuta” de la Obra, por así decirlo, deberá ser entonces entregada a los Dos Testigos, quienes deberán estar llenos de un nivel de poder supernatural nunca visto en ningún otro siervo de Dios, excepto tal vez por el profeta Elías. Esto será necesario para que lleven a cabo su tarea a salvo, hasta que el tiempo señalado de su muerte y resurrección, con el mundo entero observando (vea Apocalipsis 11).

    ¿A quién se reportaban los profetas del Antiguo Testamento?

    Una pregunta relacionada surge. ¿Qué de los profetas de Antiguo Testamento? ¿Quién fue el apóstol con quien ellos interactuaron?

    Otra vez, la Biblia revela que todos los profetas verdaderos se reportan a un apóstol. Dos de los más grandes profetas difícilmente serían la excepción, o Cristo rompería su patrón. ¿Cómo armoniza esta enseñanza con las preguntas anteriores? ¡Aparte del hecho de que el oficio de apóstol aún no había aparecido, porque la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento aún no había aparecido, hay otra respuesta sencilla!

    ¡Considere! ¿Cómo trabajó Dios siempre con los profetas (y todos sus más grandes siervos) a lo largo del Antiguo Testamento? El Dios del Antiguo Testamento (entendido por muchos tiempo que es Cristo) generalmente habló cara a cara — ¡se comunicó directamente! — con aquellos a quienes Él estaba utilizando. Con pocas excepciones, hay un patrón a través de los Profetas Mayores y Menores. Cada uno de estos libros comienza con una frase para el efecto: “Vino palabra del Eterno a… Ezequiel” o “Las palabras de Jeremías…palabra del Eterno que le vino…” o “Palabra del Eterno que vino a Miqueas…”, etc. Usted quizá desee voltear y leer varios de estos pasajes.

    El que llegó a ser Cristo trabajó directamente con todo estos profetas. A veces Él también apareció como Melquisedec cuando les habló a los Patriarcas y otros cara a cara. Muchos en el pasado habrían estado al menos algo familiarizados con cómo Cristo trataba directamente con sus más grandes siervos del Antiguo Testamento.

    Recuerde Hebreos 3:1: “Considerad al apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”. Sabemos que los siervos de Dios del Antiguo Testamento esperaron el sacrificio de Cristo como su Salvador. Ellos también lo esperaron como su Sumo Sacerdote — así como su Admirable Consejero, Rey de reyes y Príncipe de la Paz, entre otros títulos que Él tendrá (Isa. 9:6). La Iglesia ha sabido esto por mucho tiempo. ¿No habrían esperado estos profetas también a Jesucristo como el apóstol de Dios del Nuevo Testamento? Él probablemente siempre ha tenido el papel de apóstol, puesto que el Padre había estado “enviándole” (recuerde, un apóstol es “uno enviado”) a la tierra con mensajes durante miles de años antes de su Primera Venida.

    Si Cristo ha sido siempre un Apóstol o si vino a serlo en el nacimiento de la Iglesia del Nuevo Testamento puede no estar absolutamente claro, pero nosotros sí sabemos que Él “es el mismo ayer, hoy y para siempre” (Heb. 13:8) y que “no cambia” (Mal. 3:6). ¡Aquí está el punto! Todos los profetas del Antiguo Testamento se reportaban directamente a un apóstol — ¡Jesucristo! — que un día sería tanto como su Salvador, Sumo Sacerdote, Apóstol, etc., así como nuestro. Esto es consistente con lo que la Biblia enseña y con lo que el Sr. Armstrong enseñó.

    Ahora podríamos preguntar otra vez: ¿A quién se reportan los Dos Testigos a lo largo de la Tribulación? En Apocalipsis 11, Cristo llama a estos profetas “MIS dos testigos” (ver. 3). Combine esto con Zacarías 4:14. Este capítulo se refiere a estos hombres varias veces y culmina con el versículo 14: “Éstos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra”. (Apocalipsis 11:4 confirma de quienes habla Zacarías 4:14).

    Este pasaje revela que estos dos hombres tienen una relación especial, directa y próxima con Cristo. Los tres están juntos. Parece obvio que los Dos Testigos se reporten directamente a Cristo al llevar al cabo su deber. Si usted considera este rol, debería ser aún más claro por qué ellos deben reportarse a Él. Sus circunstancias son únicas en toda la historia. Considere: Fuego sale de sus bocas para devorar a sus adversarios. El poder que Cristo les da es tan grande que no los podrá matar nada ni nadie durante 3½ años. Tan sólo esto ya los hace extraordinarios. Pero considere aún más allá.

    Su rol también difiere de todos los profetas previos en varias formas adicionales. Ningún otro profeta estuvo sin sepultar por 3½ días. Ningún otro fue resucitado, ni los percibió el mundo entero con un deseo de “atormentarlos” (otra vez, Elías es probablemente una excepción). Estos puntos, por sí mismos, demuestran que no son profetas ordinarios, para los cuales se apliquen “reglas” de gobierno usuales. ¡Ahora bien, ellos trabajan directamente — cara a cara — con un apóstol vivo — Cristo! Y no obstante ellos podrían, de alguna manera, reportarse al apóstol humano en el Lugar de Seguridad. Esto es algo aún desconocido.

    ¿Los testigo(s) son también apóstol(es)?

    Reconozco que algunos creen que uno de los Dos Testigos puede ser un apóstol. La idea es que esto resuelva el problema de con quién se puede reportar el otro. Cuándo el Sr. Armstrong estaba vivo, nosotros pensamos que esto era una posibilidad porque la mayoría no podía imaginarse que él no sería uno. Yo ciertamente pensé esto, y lo hice durante mucho tiempo. Pero yo no había considerado bien realmente qué significaba en este sentido que él fuera un apóstol.

    Otra vez, un apóstol es “uno enviado” o “un mensajero”. Yo sentía que los hombres a quienes Dios llama “mis Dos Testigos” eran ciertamente sus “mensajeros” — y ellos ciertamente son enviados directamente por Dios. Esta fue una razón por la que no me pareció difícil creer que al menos uno de los dos testigos pudiera ser un apóstol. Pero Jeremías, en su comisión “a las naciones”, y Ezequiel, en su comisión a “la casa de Israel”, ambos fueron descritos específicamente como “enviados” por Dios. Por supuesto, ellos eran ambos profetas. Por lo tanto, es correcto decir que todos los profetas fueron enviados directamente por Dios. Sin embargo, los profetas nunca fueron enviados al mundo, como un todo, con el evangelio como embajadores designados por Cristo, ni tampoco se les permitió tener un oficio administrativo en el Nuevo Testamento.

    Esto se convierte en otra razón por la cual es evidente que ninguno de los Testigos será un apóstol. Si ellos lo fueran, ¿por qué se refiere Dios específicamente a ellos en uso de su oficio más bajo “Profeta”? Si ellos fueran apóstoles, Dios mencionaría esto, y sacaría a cualquier otro oficio previo del cuadro. Además, ¿cuándo le ha dado Dios a un hombre dos oficios a la vez?

    Pero hay varias otras diferencias interrelacionadas y extraordinarias entre el más alto y el segundo más alto oficio en la Iglesia. Hay una razón por la que los Dos Testigos llevarán tremendo poder y autoridad, con la habilidad de realizar grandes milagros…

    CAPÍTULO DIECIOCHO – PODER Y AUTORIDAD

    Hay pocas cosas que son más frustrantes que un gobierno con autoridad, y que no obstante carece del poder para llevar a cabo sus políticas. Esto se aplica tanto a la administración como a la ciudadanía a la cual ésta sirve.

    Considere por un momento el presidente americano con sus políticas relativas a Iraq y a Afganistán, la seguridad social, el aborto, los recortes de impuestos y las designaciones judiciales. No importa lo que su administración trate de alcanzar dentro de estas áreas, hay varias “revisiones y balances” constitucionales en lugar que a menudo significan “jaque mate” para el presidente (o primer ministro) en una democracia. Por supuesto, América siempre le ha gritado orgullosamente al mundo que practica un “poder controlado”, lo cual significa con el consentimiento del “pueblo” a través de sus representantes elegidos, siendo este el caso en las políticas y los asuntos gubernamentales de casi todo tamaño.

    Los maestros en las escuelas y los ministros del mundo en las iglesias son ejemplos adicionales de autoridad sin poder. Ellos pueden enseñar y predicar, pero generalmente carecen de “agallas” para decirles a sus estudiantes y feligreses lo que ellos necesitan escuchar, en vez de lo que ellos quieren escuchar, por no decir para imponer realmente las políticas escolares y enseñanzas en la iglesia sin que vayan a través de millas de papeleo debido a los engorrosos mecanismos de la burocracia. Pero ellos aún son tenidos injustamente por responsables — mantenidos bajo el fusil — de “educar” a estudiantes o de “alimentar” a la iglesia.

    Pregúntele a cualquier presidente o director ejecutivo de una corporación, quien enfrenta decisiones importantes de las cuales él debe dar cuenta, si puede hacer su trabajo sin el poder para llevar a cabo esas decisiones. ¡Él le dirá, ‘No’! Formúlele al entrenador de un equipo de fútbol la misma pregunta, y usted obtendrá la misma respuesta. Los esposos en el matrimonio, así como los padres con hijos — y los líderes de casi cualquier clase de esfuerzo organizado — le dirán lo mismo.

    Así que puede existir la muy frustrante circunstancia de autoridad sin el poder suficiente para administrarla.

    Sin embargo, puede haber un problema peor, y éste es probablemente el problema más grande con los gobiernos de los hombres. Puede haber gobiernos que posean un poder completo y desenfrenado, pero sin la autoridad y el control apropiados y responsables. Esto es una descripción de dictaduras o de formas totalitarias de gobierno al otro lado del espectro político de las democracias.

    Adolfo Hitler y la Alemania nazi demuestran lo que puede suceder cuándo el poder es incontrolado. También lo demuestran Joseph Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot, Saddam Hussein — y también lo hicieron Alejandro el Grande y Genghis Khan. Sin control, las naciones pueden ser destruidas. Así también las economías. Y millones pueden morir en el fuego cruzado de las guerras mundiales. Por supuesto, este es el legado dejado por la mayoría de los gobiernos de hombres.

    El problema del poder desenfrenado, sin control, es más fácil de entender. Así que debe haber control, un uso apropiadamente canalizado de la autoridad en el funcionamiento de cualquier entidad gubernamental — o el desastre puede resultar.

    Cuando son comprendidos, estos son los problemas más grandes que plagan a los dispersados y a las astillas hoy. Seguramente, el entendimiento completo del gobierno de Dios no dejaría sin orientación las preguntas respecto al poder y la autoridad.

    Y no lo hace.

    “Autoridad y poder”

    Así que entonces, ¿qué acerca de la Iglesia de Dios? ¿Tiene la Iglesia de Dios poder sin autoridad; autoridad sin poder, ninguna, o ambas? No puede haber preguntas más importantes acerca del gobierno de Dios que deban ser contestadas que éstas. Y, ¿acaso hay algo que selle el asunto — que lo haga concluyente?

    En Lucas 4:36, dice que los Escribas y Fariseos altamente políticos “estaban maravillados” por la habilidad de Cristo para echar fuera demonios, y comentaban: “¿¡Qué palabra es esta!, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?”. Aquí están ambos términos juntos, y aquellos que observaban reconocieron ambos trabajando.

    Cinco capítulos más tarde, en 9:1, Cristo transfirió esta capacidad a sus discípulos. Note lo que ellos recibieron: “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades”. Nuevamente, ambos términos, juntos. Obviamente, Cristo entendió tanto como los Fariseos.

    Poco después, en Hechos 1:8, diez días antes de Pentecostés, cuándo Jesús estaba a punto de ascender al cielo, Él les dijo a los discípulos, quienes estaban a punto de recibir formalmente el oficio de apóstoles, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me series testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Note este muy importante pasaje.

    Más tarde, en Hechos 4:33, se confirma, “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús…”. De hecho, el apóstol Pablo escribió respecto a todas las mentes guiadas por el espíritu, “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7).

    Es evidente, tan solo con estos pasajes, que Jesús les dio a sus discípulos poder sobrenatural. Pero, ¿qué acerca de la autoridad? ¿Continuó Él, y después les dio ésta también? Preguntemos: ¿Soltaría Cristo el poder más grande en el universo sin ponerlo bajo estricto control — autoridad? Seguramente Él comprendería el peligro que las dictaduras de cada era le han enseñado a la sociedad.

    Esta es la gran pregunta que enfrenta la Iglesia de Dios en el siglo XXI: ¿Ha dado Dios autoridad a su Iglesia hoy día? Si lo ha hecho, ¡entonces esta es una Iglesia que también tiene su poder detrás de ella! Por el contrario, podríamos preguntar: ¿Le ha dado Dios poder a su Iglesia hoy día? De ser así, y de igual forma, ¡esta es una Iglesia que lleva su autoridad!

    Una declaración del Sr. Armstrong

    Antes de examinar varias escrituras, he aquí una cita del Sr. Armstrong que relata lo que Cristo les dijo a sus discípulos poco tiempo antes de la declaración de Hechos 1 en la que les prometía poder. Lea cuidadosamente lo que Cristo había recibido del Padre, y daría en breve a estos que pronto serían apóstoles:

    “‘Pero los once discípulos’ (Judas ya había muerto) ‘se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les hablo diciendo…’ ¿A quién le hablo? ¡No a la Iglesia en su totalidad! ¡Sino únicamente a los discípulos que habían de convertirse en los apóstoles originales! ‘…Toda potestad me es dada en el cielo y en la Tierra. Por tanto, ID, y haced discípulos [aprendices — aquellos a quienes les enseña] a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’” (Mateo 28:16-20 RV)

    Nótese cuidadosamente. Esta gran comisión de ser enviados con el Mensaje evangélico de Cristo, se dio únicamente a los que eran apóstoles, y la palabra ‘apóstol’ significa ‘uno que es enviado’ con el mensaje

    EL INCREÍBLE POTENCIAL HUMANO, pp. 132-133

    “Toda autoridad en el cielo”

    El final de la declaración de Jesús en la que explica que la autoridad vendría a los discípulos — Él tenía “toda autoridad”, y por lo tanto la podría dar — lleva una promesa de que Él estaría con ellos siempre. No sólo estaría su autoridad con ellos, sino que hay evidencia clara de que ese verdadero poder la acompañaría. La palabra Griega traducida como “potestad” es exousia, y significa ambos poder y autoridad. De hecho, en algunas versiones se traduce, “Toda poder me es dado…”

    Ciertamente es consistente entonces que en más de la conversación de Mateo 28, la cual se encuentra en Hechos 1, Cristo explicó que el “poder” sería dado a los apóstoles. El simplemente estaba reiterando la ecuación de poder acompañado de autoridad, y viceversa, mencionado en Lucas 4:36 y 9:1.

    Ambos de estos elementos cruciales en el ministerio de los apóstoles les habían de ser dados en el día de Pentecostés. Este era el Día Santo en el cual el Espíritu Santo había de ser dado por primera vez a grandes números de personas. Por supuesto, esto significaba que habría una necesidad inmediata de autoridad responsable con poder para estar en lugar sobre el gobierno de la Iglesia, así como para la predicación del evangelio a toda nación. El día de Pentecostés simbolizó este notable principio, a medida que Cristo edificó su Iglesia del Nuevo Testamento. ¡Él tuvo que darle simultáneamente las dos llaves más importantes para su sobrevivencia a lo largo de las eras — poder y autoridad! Imagínese el desafío administrativo de manejar a 3,000 conversos (más los niños) los cuales llegaron sólo en el primer día de la Iglesia.

    Jesús instituyó, de hecho re-instituyó del Antiguo Testamento, una ordenanza especial que simbolizaría para siempre la transmisión de autoridad y poder de una persona a otra. De hecho, ésta sucedió 3,000 veces ese mismo primer día de la Iglesia.

    “Imposición de las manos”

    Todo el poder dentro de la Iglesia de Dios es gobernado bajo estricta autoridad, y esto es revelado a través de la doctrina de la “imposición de las manos”. No es extraño que esta doctrina encuentre su lugar en Hebreos 6:1-2, entre las seis doctrinas más básicas de la Iglesia. Usted las puede leer.

    Siempre se ha entendido — o debería haber sido entendido — por todos en la Iglesia de Dios que la ordenanza física de la imposición de las manos representa o simboliza la transferencia de autoridad, con poder. Al mismo tiempo, esta ceremonia muestra que todos los que pueden ser implicados en ella — por cualquier razón — están viniendo bajo autoridad. Además, esta ordenanza muestra que Dios trabaja a través de siervos humanos, y que su pueblo ha de obedecer y de someterse humildemente a Él a través de estos instrumentos humanos. De hecho, Pentecostés, cuando se entiende verdaderamente, ilustra el perfecto balance de Dios entre el poder (el Espíritu Santo) y la autoridad (su gobierno) a través de la imposición de las manos.

    No es accidental que esta ceremonia física haya sido presenciada tantas veces aquel día (con los otros 3,000 convertidos). El punto habría sido inculcado en todos los que observaban.

    En el relato de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo entró en todos aquellos presentes (los 120 iniciales), dice, “lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…” (Hechos 2:3-4). Esto fue, en efecto, la propia imposición de manos sobrenatural de Dios, probablemente sobre las cabezas de los receptores.

    Ordenación

    Comenzando en esta sección, examinaremos cómo la imposición de manos es vista como la forma en que Dios transfiere el gobierno o la autoridad dentro de su Iglesia. De hecho, veremos que esta ceremonia física puede involucrar la transferencia de dones, posiciones especiales, bendiciones, e incluso maldiciones.

    Una de las funciones más importantes de la imposición de manos ocurre con la designación al ministerio de Cristo. De hecho, Cristo ordenó privadamente a los discípulos como apóstoles (Marcos 3:14). Hay varios pasajes del Nuevo Testamento donde la ordenación ocurrió con esta ceremonia implicada. Pero la ceremonia aparece por primera vez en la Ley del Antiguo Testamento.

    En Números 8:9-11, los Levitas fueron ordenados por la congregación entera de Israel a través de la imposición de manos. Posteriormente en Números, cuando Moisés se acercaba al fin de su vida, él le impuso las manos a Josué (27:18-20), y Dios le instruyó a Moisés: “pondrás de tu dignidad sobre él”. Más tarde, los primeros siete diáconos en la era del Nuevo Testamento recibieron incluso este oficio físico de servicio a través de la imposición de manos (Hechos 6:5-6). Anteriormente, vimos que Pablo y Bernabé fueron ordenados como apóstoles por “profetas y maestros” bajo la autoridad de los apóstoles en Jerusalén.

    En 1 Timoteo 5:22, Pablo le instruye a Timoteo “No impongas con ligereza las manos a ninguno”, pero esto es mejor traducido en la Versión Sagradas Escrituras, “No fácilmente impongas las manos a ninguno”. Con tanto en juego cuando a alguien le ha de ser dado poder y autoridad en la ordenación, es fácil ver por qué Pablo daría tal instrucción. Dónde hay un verdadero ministro de Dios — un apóstol o uno bajo ese apóstol — hay verdadera autoridad y verdadero poder.

    Como nota aparte, hemos visto que el Sr. Armstrong explicó cuidadosamente que su única ordenación al ministerio a través de la imposición de manos en 1931 fue suficiente para que Jesucristo posteriormente lo utilizara en el oficio más alto. Este incluyó cualquier cantidad de poder y de autoridad que él necesitara recibir para llevar a cabo la obra. Por supuesto, llegó a ser muy evidente después que un poder inusual extra le había sido concedido al oficio del Sr. Armstrong, como lo evidenció el fruto de su ministerio.

    Esto será explicado en un momento.

    Transferencia de pecados, maldiciones y bendiciones

    Inmediatamente después de que los levitas fueran ordenados en Números 8, el contexto continúa explicando que estos sacerdotes tenían la autoridad de colocar “sus manos sobre las cabezas de los novillos” por pecado y holocausto (8:12-15; también Levítico 4:13-15). En Levítico 24, el hombre joven quien “blasfemó el Nombre y maldijo” fue apedreado a muerte, pero solamente después de que todos aquellos que le oyeron pusieron “sus manos sobre la cabeza de él” (vers. 10-15). Por supuesto, el macho cabrío de Azazel, en Levítico 16, representando a Satanás en el Día de Expiación, llevaba los pecados de Israel — y la maldición — sobre él durante la imposición de manos por Aarón y los sumos sacerdotes que siguieron.

    Pero las bendiciones también estuvieron acompañadas por la imposición de manos. Cuándo Israel (Jacob) bendijo a Efraín y a Manasés en Génesis 48, se registra que él puso sus manos sobre estos jóvenes nietos y les transfirió a ambos las bendiciones de la primogenitura y su nombre sobre ellos.

    Marcos 10 registra, con relatos similares en Mateo y Lucas, que la bendición de los niños en la Iglesia de Dios ocurre con la imposición de manos.

    Recibir el Espíritu Santo

    Por supuesto que cada persona bautizada entiende que recibir el Espíritu Santo sigue a la ceremonia de imposición de manos, la cual sigue al arrepentimiento y al bautismo. Hechos 8:14-18 registra el relato de los apóstoles imponiendo las manos sobre los Samaritanos (que habían sido bautizados por Felipe) para que ellos pudieran recibir el Espíritu Santo — ¡y el poder!

    El apóstol Pablo recibió el Espíritu Santo por la imposición de manos en Hechos 9:17, y Pablo mismo es mostrado en Hechos 19:1-6 bautizando e imponiendo las manos sobre aquellos que habían recibido el bautismo de Juan el Bautista, pero que no habían escuchado aún del Espíritu Santo.

    Sanación

    El milagro de la sanación también implica la imposición de manos. Marcos 16 registra que Cristo les explicó a sus siervos “sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (ver. 18). Esta declaración está en armonía con Santiago 5:14, donde se describe cómo los ancianos de la Iglesia son llamados para “ungir al enfermo” para sanación. Finalmente, Hechos 28:8 habla de un hombre que estaba “enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó”.

    Aunque mucho de esto puede no ser entendimiento nuevo para los hermanos, es bueno recordar los principios básicos de cómo la imposición manos estaba implicada en la transferencia directa, a través de autoridad ministerial, del poder de Dios a un cuerpo humano que requería sanación. El punto más grande se acerca.

    Dones y milagros especiales

    La Biblia también registra — en el Antiguo y Nuevo Testamento — que ciertos dones especiales vinieron a través de la imposición de manos.

    La Palabra de Dios registra que Josué “fue lleno del espíritu de sabiduría; porque Moisés había puesto sus manos sobre él” (Deut. 34:9). 1 Corintios 12:8-10 lista la “sabiduría” como uno de nueve dones del Espíritu (no de los nueve frutos espirituales de Gálatas 5:22-23, el cual también incluye la fe como un fruto, algo diferente de esto).

    Inmediatamente después de la ordenación de Esteban como diácono, con los otros seis, la Palabra de Dios declara que él fue “lleno de gracia y poder”, el cuál implicaba hacer “grandes prodigios y señales entre el pueblo” (Hechos 6:6, 8).

    Vemos que aún un diácono pudo realizar milagros extraordinarios, pero solamente porque había un poder especial concedido en el oficio de los apóstoles — recuerde la definición de apóstolos — para que Dios a través de ellos lo confiriera sobre Esteban con la imposición de manos. Pero él también recibió el don de la fe. También a Felipe, ordenado con Esteban al mismo oficio, le fue otorgado un poder especial bajo la autoridad de los apóstoles (8:6-7). Aún más, Pablo declaró que Timoteo había recibido un don, probablemente el de profecía, “con la imposición de manos” (1 Tim. 4:14).

    Otro fascinante relato tiene que ver con “milagros extraordinarios” hechos “por mano de Pablo” (Hechos 19:11-12). Aquí es donde explica que “paños o delantales” (paños ungidos), los cuales la mano de Pablo había ungido, fueron enviados a las personas para que “las enfermedades se fueran de ellos, y los espíritus malos salieran”. Yo he enviado muchas veces paños ungidos a personas que fueron sanadas posteriormente, y a personas que estaban poseídas por demonios, de las cuales los espíritus de demonios salieron.

    Aún los matrimonios entre creyentes implican la imposición de manos durante la oración al final de la ceremonia de la boda. Durante esta oración, el ministro le pide a Dios no sólo que ate el matrimonio, sino también que lo bendiga y que le otorgue a la pareja hijos, felicidad, etcétera. Es evidente que la ceremonia de la imposición de manos lleva significado especial dentro de la Iglesia y el gobierno de Dios. Este servicio siempre se relaciona con la recepción de poder y autoridad en alguna manera. En cada caso, vimos que confiere algo importante de Dios a través de un instrumento humano a otro.

    Al regreso de Cristo

    Todo el pueblo de Dios sabe que cuando el reino de Dios llegue, y los santos comiencen su gobierno con Cristo, el gobierno de Dios será establecido sobre todas las naciones. Verdaderamente, este gobierno tendrá todo el poder y toda la autoridad bajo él. La Fiesta de Trompetas ilustra este acontecimiento, y las otras fiestas de otoño ilustran otros eventos, de este punto en adelante, que ocurren a lo largo del resto del Plan de Dios en los siguientes 1,100 años.

    Todo el pueblo de Dios comprende que los gobiernos de hombres pronto serán reemplazados por el gobierno de la Familia de Dios, llamado el reino de Dios. Pero Pablo describe esto de una manera que pone todo lo que acabamos de examinar en una luz muy diferente. ¡Y todo tiene que ver con cómo el gobierno de Dios trabaja — desde el inicio del Milenio en adelante, y dentro de la Iglesia que Cristo edificó hace 2,000 años!

    He aquí lo que les fue escrito a los Corintios en el “capítulo de la resurrección” acerca de lo primero que se hará con la llegada del reino de Dios. Note bien este extraordinario pasaje: “Luego el fin, cuando [Jesucristo] entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia (poder)” (1 Cor. 15:24).

    Este es un versículo fascinante, e introduce las secciones finales del capítulo. Éste revela que Cristo, con los santos recién resucitados, debe disipar o “remover” — Daniel 2 dice, “desmenuzar” — todos los gobiernos de hombres, en donde poder y autoridad están derivados únicamente de origen humano.

    Nos enfocaremos en las palabras “dominio”, “autoridad” y “poder”. La palabra traducida “dominio” viene de la palabra Griega arche, de la cual viene arco. Por supuesto, un arco es un puente por encima de algo. La palabra traducida “autoridad” es exousia — y la palabra traducida “poder” es dunamis. Esta es la misma palabra traducida “poder” en 2 Timoteo 1:7, donde se describe lo que los cristianos reciben en el engendramiento. Es también la misma palabra traducida “fuerza” en Apocalipsis 3:8, dentro de la descripción de Filadelfia. En resumen, es ciertamente verdad que el dominio de los hombres en general, con sus gobiernos, se “arquea” por encima de toda forma de autoridad y poder humano mantenido hoy.

    Todos los gobiernos de los hombres, sean sobre naciones (inclusive las Naciones Unidas) o sobre religiones, serán “suprimidos” al regreso de Jesucristo y los santos glorificados, es decir, serán “abolidos, cesados, destruidos, dejados sin efecto, traídos a nada, desvanecidos y evitados”. De allí en adelante, no habrá más autoridad otra vez en el universo aparte del gobierno de Dios. A diferencia de “las iglesias de Dios” que compiten hoy en la era Laodicena, confundiendo y engañando a tantos acerca de dónde está el gobierno que Cristo está dirigiendo a través de sus siervos, sólo estará el grandioso y maravilloso gobierno de Dios a lo largo del mundo.

    Señales, prodigios y milagros

    Un punto vital de instrucción debe ser introducido en este momento. Cristo entendió que debía haber un medio especial adicional que distinguiera a sus siervos en el oficio más alto del ministerio, de todos los impostores, falsificadores y engañadores. La Biblia revela que sí hay tal evidencia especial, y el capítulo estará completo sólo después de cubrirla. Esto forma parte de la evidencia de donde se encuentra el gobierno de Dios — y que se encuentra trabajando.

    Primero, no hay espacio para cubrir todo lo que la Biblia dice acerca de señales, prodigios y milagros, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Otra vez exhorto al lector interesado a escuchar la serie respecto a este tema: “Entendiendo las señales, maravillas y milagros — ¡Verdaderos y Falsos!” A la luz de la profecía, y del rol del falso profeta final, este puede ser uno de los más importantes que usted escuche jamás. Pero lo cubriré aquí, por lo menos de manera breve, porque el tema es inseparable del gobierno de Dios. Junto con la serie “El Apóstol del Siglo XXI”, dibujan un cuadro completo.

    ¡El estudiante serio de estos temas encontrará el tiempo para escucharlos todos!

    Leímos anteriormente acerca de las señales de un apóstol, y de cómo ellas estaban conectadas a “las señales, prodigios y milagros” (2 Cor. 12:12) en el ministerio de Pablo. Otra vez, las palabras griegas en este texto son fascinantes cuando las entendemos, y se hacen aún más fascinantes — y profundamente sobrias — cuando las atamos por un momento al mayor tiempo de engaño que el mundo verá, ahora justo delante de nosotros.

    La palabra traducida “señal” en el pasaje es semeion, y significa “una indicación, especialmente de manera ceremonial o sobrenatural: milagro, señal, indicio, maravilla”. La palabra traducida “maravillas” es teras, la cual significa simplemente “un prodigio, augurio — maravilla”. (Un prodigio es un fenómeno). La palabra traducida “milagros” es dunamis, aquí una definición más larga que la que dimos anteriormente: “fuerza… especialmente poder milagroso (usualmente… un milagro mismo): maravilla, (obrador de) milagro(s), poder, fuerza”.

    Puesto que estas palabras parecen coincidir parcialmente en significado, una pregunta se presenta: ¿Por qué las tres son utilizadas para describir las señales de un apóstol? La respuesta sólo puede ser que Dios quiere que quede absolutamente claro para todos los que están escuchando que Él da poder y autoridad especial a los hombres en este oficio, y en algunos casos a aquellos directamente designados bajo su autoridad (incluso a diáconos, tales como Esteban y Felipe). Múltiples clases de evidencia sobrenatural son manifestadas en y bajo el oficio.

    El relato de Marcos de lo que les fue dicho a los apóstoles en Mateo 28:19-20 aclara y refuerza lo que Pablo había dicho acerca de las “señales de un apóstol”. Veamos: “Y les dijo [Jesús], id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura…y estas señales seguirán a los que creen; en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos16:15, 17-18).

    ¡El cuadro es claro — y así también lo son las señales cuando Dios ha enviado a un apóstol! De hecho, he aquí cómo concluyó Marcos su evangelio: “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” (ver. 20).

    Estas “señales que la seguían” no significan necesariamente que cada apóstol realice milagros y sanaciones y eche fuera demonios en una base diaria. Recuerde, Filadelfia fue profetizada a tener solamente “poca fuerza (dunamis)”. Aún el ministerio más grande de cualquier apóstol que haya vivido jamás, seguramente el del Sr. Armstrong durante la era de Filadelfia, no atestiguó una gran cantidad de milagros.

    Una breve nota aislada pertenece aquí: La protección prometida a los apóstoles en Marcos 16 se extendió a los oficios debajo de ellos en el Cuerpo de Cristo. Hay un mensaje aquí. Algunos ministros en los dispersados hoy han muerto trágicamente — e innecesariamente — por exposición a enfermedades terribles porque ellos estaban fuera del círculo prometido de protección de Cristo. Estos no eran hombres malos, pero sus muertes ilustran cómo estos puntos de comprensión no deben, a todo costo, perderse o enturbiarse en una era en que las enfermedades mortales explotarán alrededor del mundo.

    Pero todas las señales, prodigios y milagros prometidos que Cristo explicó estuvieron presentes en la Iglesia de Dios Universal — yo los vi. Así lo hicieron muchos de ustedes. De hecho, como se mencionó previamente, yo mismo he echado fuera cualquier número de demonios, además de participar en un sinfín de sanaciones obvias. Estas cosas fueron todas evidentes cuando la Iglesia de Dios estaba en el carril bajo el Sr. Armstrong. ¡Y la única razón por la que sucedieron es porque había un apóstol presente!

    Todas estas cosas son hechos de la historia. Ellas sucedieron. No obstante, sólo hubo evidencia de un “poquito” de estas cosas, relativamente hablando. Pero eso es lo que Apocalipsis 3:8 dijo, y eso es lo que se debe esperar del remanente de Filadelfia.

    Hay muchos pasajes más que podrían ser incluidos aquí, y ellos son cubiertos en detalle exhaustivo en los sermones acerca de los milagros verdaderos y falsos. Pero a usted le han sido dados suficientes para ver las señales, prodigios y milagros, y el poder y la autoridad concedida solamente en el gobierno de Cristo sobre su única Iglesia indivisa, comenzando con el oficio humano más alto.

    ¡En usted queda terminar la tarea restante en estos temas!

    ¡No pierda esto!

    Es crucialmente importante para cada cristiano verdadero sobre la tierra hoy comprender todo esto. Una razón es que la Biblia, recuerde, predice impostores — falsos maestros, falsos profetas, falsos apóstoles e incluso falsos cristos — viniendo como “ángeles de luz”, quienes engañarán a aquellos quienes “no recibieron el amor de la verdad, para ser salvos” (2 Tes. 2:10). Esto resultará, entonces, en innumerables millones — algunos del pueblo de Dios entre ellos — a quienes les será enviado “un poder engañoso para que crean la mentira”. Esto se torna más grave.

    Todo esto está conectado a caer bajo la seducción del llamado “hombre de pecado”, quien obra milagros e influye a las masas en la presencia de la Bestia “por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (vs. 9).

    El poder, las señales y los prodigios mentirosos que se refieren al hombre de pecado aquí cuentan una historia escalofriante. Todas son traducidas de las mismísimas palabras griegas — dunamis, semeion y teras — usadas para describir el poder, las señales y las maravillas conectadas al oficio de apóstol o de aquellos designados bajo él. ¿Ve usted el punto?

    ¿Cómo ha de reconocer alguien cuando un falsificador está realizando señales falsas, prodigios mentirosos y milagros falsos, de aquellos quienes son verdaderos siervos de Dios haciendo exactamente las mismas cosas?

    ¡I Corintios 12 — Aún otra vez!

    Una vez más nos encontramos dentro de I Corintios 12, confrontando una vez más la suprema importancia de identificar y de ser parte de la única indivisa Iglesia y Cuerpo de Cristo. ¿Cómo es esto?

    ¡Las sanaciones, los milagros, las lenguas, la interpretación de lenguas, el discernimiento de espíritus (para el propósito de echar fuera demonios), entre otros, están todos listados como dones dados por Cristo exclusivamente dentro de su Cuerpo, el único lugar donde Él está infundiendo poder y autoridad!

    En el capítulo 1 de I Corintios, Pablo ya había establecido con impecable claridad (esto es mucho antes de que el lector llegue al capítulo 12) que Cristo no está dividido (ver. 10, 13). ¡Por tanto, Cristo no daría estos dones (vers. 8-10) fuera de su Cuerpo, más de lo que Él daría oficios dentro de su ministerio a cualquiera fuera de su única Iglesia y Cuerpo!

    El lector debe ver esto. ¡Aunque los seres humanos quizás hagan esto en una forma diferente — y las personas están demasiado felices de hacer todo de forma distinta de lo que Dios les dice — Jesucristo no lo haría! Él ciertamente no haría nada en contra de su propio Cuerpo, de hecho, cortando así sus propias “partes del cuerpo”. Y su Cuerpo espiritual es un tipo de su cuerpo humano cuando Él caminó en la tierra. Cristo jamás trabajaría en contra de sí mismo en cómo Él invierte el poder y la autoridad en sus siervos humanos.

    ¿Cuál es el punto de todo esto? Sólo esto: Habrá dos clases de eventos sobrenaturales ocurriendo sobre el planeta a lo largo del fin de la era. Ambos involucrarán señales, prodigios y milagros, y a menudo le parecerán similares a un observador no entrenado.

    Entonces ¿cómo ha de reconocer alguien si son verdaderos o falsos? ¡Ciertamente no en la definición de las palabras griegas, las cuales indican que estas cosas son básicamente lo mismo, repito — sean verdaderas o falsas! Obviamente, Satanás no puede realizar sanaciones, las cuales son el perdón de pecados (él ciertamente puede falsificarlas con sanaciones “mentirosas”), pero él es mucho muy capaz de una completa variedad de otros milagros. La venida del falso profeta pronto demostrará esto, y cerrará la boca de todo escéptico.

    Así que pregunto otra vez: ¿cuál es el punto aquí? La respuesta comienza con otra pregunta. ¿Cómo sabrá usted si los milagros venideros — en cualquier lugar sobre la tierra, inclusive en los dispersados — son verdaderos o falsos?

    Solamente hay una formauna cosa que le protegerá a usted del fuerte engaño que pronto golpeará al mundo entero, incluyendo a la mitad de todos los Laodicenos — las vírgenes insensatas — quienes estarán demasiado débiles para arrepentirse al final. Usted debe saber donde el gobierno de Dios, con Cristo como Cabeza, está dirigiendo al único Cuerpo unificado bajo su siervo escogido “enviado” — con muchos apoyándolo — para terminar la verdadera Obra de Dios, con todas las verdaderas “señales necesarias que le siguen”. ¡Los milagros que ocurren fuera del Cuerpo de Cristo son falsos! — ¡todos ellos! — ¡punto!

    Esto no significa que Dios nunca sanaría — y esto sería muy raro — ni siquiera a una persona en un dispersado. Pero esto siempre sería acompañado por dirigir pronto a esa persona al Cuerpo de Cristo, igual que con un bautismo válido ocasionalmente en los dispersados. Pero todos saben que virtualmente no hay sanaciones genuinas sucediendo, o siendo reportadas, en ninguna parte de los dispersados. Y los evangelistas y otros allí están literalmente excluidos de los milagros que codician.

    Obsesión peligrosa

    Todos aquellos que asisten al segundo dispersado más grande, tengan cuidado. La larga obsesión de su líder con los “milagros”, y su énfasis en “restaurar la cristiandad apostólica” con milagros en la mente, le coloca a usted directamente en el camino del perjuicio. Esta organización está deslizándose hacia un pentecostalismo abierto, donde el énfasis ha sido por mucho tiempo respecto a los milagros. Esto es porque este dispersado no entiende lo que sucedió realmente en el día original de Pentecostés, cómo aquel poder y autoridad fueron concedidos exclusivamente a los apóstoles escogidos de Cristo para el propósito de hacer su Obra.

    Recuerde otra vez, simón el Mago codició el Espíritu Santo porque, en su mente, éste significaba poder para hacer milagros. Donde hay verdadera autoridad apostólica, en Filadelfia o en su remanente, habrá señales, prodigios y milagros — indicaciones, fenómenos, sanaciones, demonios echados fuera, milagros especiales, señales de que Dios está presente, milagrosas puertas abiertas, asombrosas bendiciones — y todas serán de Dios. A la Iglesia de Cristo no se le pide continuamente que ore y que ayune por un don que Cristo reveló hace 2000 años que es “señal de un apóstol”. ¡Hay muchos otros versículos en el Nuevo Testamento, cubiertos en el sermón de arriba, que hacen esto claro — llano!

    ¡A usted le queda preguntarse a sí mismo por qué un evangelista permanece tan obsesionado con recibir las señales de un apóstol! — y si es él uno que se ha levantado “hablando cosas perversas” en este y otros asuntos.

    ¿Podría este dispersado recibir milagros algún día? — ¿verdadera intervención sobrenatural? Podría, y probablemente lo hará, a causa de su descuidada — e implacable — persecución de lo que no entiende más de lo que entienden los Pentecostales. (¡Pero trate de decirle a un pentecostal que lo que ve y siente no es de Dios!)

    ¡Por lo tanto, si las señales, los prodigios y los milagros llegan con este dispersado u otros, ellos no serán de Dios! Esto significa que ellos sólo pueden ser “por obra de” otro único posible “dios” (2 Cor. 4:4). Tal intervención sobrenatural de Satanás es un derivado directo de aceptar “otro evangelio” y “otro Jesús”, conectado a “otro espíritu” (2 Cor. 11:3-4) — el “espíritu del error” (1 Juan 4:6).

    Por supuesto, la mayor parte de los otros dispersados y astillas no son presa de una obsesión con milagros. Y aunque este peligro no es tan inminente para ellos, es muy verdadero, y crecerá con el tiempo y con el “cambio de guardia” en Europa. Por ejemplo: el gran dispersado que se separó en 1998 del dispersado más grande tiene una obsesión con el intelectualismo, y una necesidad de apelar ante la élite del mundo — a través de la “visión” — casi lo opuesto del dispersado descrito arriba. Y el único que clama tener una docena de títulos de Dios está obsesionado con la profecía, mas este es un problema diferente, y así sucesivamente.

    Una vez que son entendidos los elementos que demuestran dónde está trabajando Cristo, incluyendo cómo Él respalda a su líder escogido, al miembro individual le queda preguntarse acerca de su propio rol…

    CAPÍTULO DIECINUEVE – EL ROL DEL MIEMBRO

    Lo qué cubriremos en este corto capítulo es otra vez casi completamente del Sr. Armstrong. Éste incluye conocimiento frecuentemente repetido del pasado, familiar para todo el pueblo de Dios que leyó regularmente sus libros y sus Cartas a los Colaboradores. Por supuesto, los sermones por el Sr. Armstrong y otros, y una interminable cantidad de artículos y de otras publicaciones, llevaron el mismo tema que ahora será cubierto.

    También ha habido declaraciones en otras partes del libro acerca del rol del miembro individual de la Iglesia. Pero este tema necesita alguna atención especial. ¡Regresar al gobierno de Dios significa conocer y hacer su parte dentro de éste! ¿Pero cuál es?

    Usted puede haber supuesto que el gobierno de Dios más o menos termina donde terminan los oficios ordenados y los deberes y responsabilidades especialmente designadas. Esto no es verdad. En realidad, esto no podría estar más alejado de la verdad. De hecho, este pensamiento deja fuera a la mayoría de personas — los hermanos — quienes son la base dentro del gobierno de Dios. Debemos ser claros en cuanto a su función. Podríamos estar hablando de usted.

    Dos partes

    Primero, vimos que el pueblo de Dios practica su gobierno cada día y que gobierna sus vidas individuales. De esta manera, hemos visto que están calificando para formar parte del reino de Dios que más adelante gobernará con Cristo. Hay varios aspectos de esto. Cuándo el pueblo de Dios vive su camino de vida, ellos son: (1) ejemplos de su gobierno para aquellos a su alrededor en el mundo, (2) un reflejo de éste en sus vidas para otros dentro de la Iglesia, (3) dentro de sus matrimonios y familias y (4) dentro de la congregación local, es decir (5) dentro de cada actividad específica en la que ellos participen. No se puede restar importancia a estos puntos.

    Pero en un campo diferente — y el enfoque aquí — es que el pueblo de Dios tiene un rol directo en la cadena de mando dentro de la estructura organizacional de Dios. El Sr. Armstrong dejará eso claro. Los hermanos de la verdadera Iglesia de Dios ciertamente han de ser mucho más que “ovejas tontas”. Su papel, sólo a partir del párrafo anterior, es obviamente más que sólo “orar y pagar”, como los apóstatas se burlan en su esfuerzo de denigrar la verdadera función bíblicamente prescrita de los miembros individuales dentro de la Iglesia y Obra de Dios.

    Tristemente, los apóstatas fueron capaces de alterar sutilmente el pensamiento de grandes números quienes se fueron a los dispersados. Vimos antes que muchos de ellos “levantaron una voz” y llegaron a creer que fueron puestos en la Iglesia para involucrarse en el evangelismo local, para participar en el servicio comunitario y, en el despertar de los desastres, para ayudar con esfuerzos de apoyo a través de organizaciones del mundo. Estos deben ser reeducados.

    Por supuesto, este es un enfoque completamente equivocado. En el libro LA OBRA DE DIOS, yo explico que esta percepción nunca fue el caso en el pasado cuando la Iglesia estaba en el carril, y explico cómo y por qué la Biblia registra, y el Sr. Armstrong instruía, algo muy distinto. Aquellos que aún están confundidos respecto a esto deben estudiar cuidadosamente este profundo libro, dándole especial énfasis a la sección acerca del “Evangelismo Local”. Mi sermón “¿Dan los cristianos a Organizaciones de Ayuda? — ¡lo que Jesús Enseñó Realmente!” agrega mucho más.

    Lo qué el Sr. Armstrong enseñó

    Casi no hay necesidad de añadir nada al resto del capítulo. El Sr. Armstrong es tan completo que él no deja dudas en sus declaraciones. La primera cita reitera que el pueblo de Dios debe estar practicando su gobierno en su vida personal. Las otras tres enfocan su su rol dentro de la Obra de Dios:

    “El propósito primordial de la Iglesia de esta era es proveer una escuela de capacitación donde mediante la educación, la enseñanza espiritual y el desarrollo del carácter divino, se prepare el personal que ha de llenar todos los cargos al comienzo del maravilloso reinado milenial de Cristo”.

    MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 288

    “Ahora llegamos al propósito y la función de la Iglesia de Dios”.

    “Nótese aquí una función importante de la Iglesia. Los miembros legos no salieron con el mensaje sino que dieron su apoyo unánime a los apóstoles que llevaban el encargo de la gran comisión. Veamos: ‘Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló...’ (Hechos 4:31).

    “Estos hermanos de la Iglesia pudieron respaldar a los apóstoles sólidamente y con lealtad porque eran ‘de un corazón y un alma [mente]’ (versículo 32).

    Así pues, aclaremos de una vez por todas que el propósito de la Iglesia definitivamente no es predicar ni persuadir a todo el mundo para que se salve espiritualmente ahora, antes de la segunda venida de Cristo.

    “‘Pero los once discípulos’ (Judas ya había muerto) ‘se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les hablo diciendo…’ ¿A quién le hablo? ¡No a la Iglesia en su totalidad! ¡Sino únicamente a los discípulos que habían de convertirse en los apóstoles originales! ‘…Toda potestad me es dada en el cielo y en la Tierra. Por tanto, ID, y haced discípulos [aprendices — aquellos a quienes les enseña] a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’” (Mateo 28:16-20)

    Nótese cuidadosamente. Esta gran comisión de ser enviados con el Mensaje evangélico de Cristo, se dio únicamente a los que eran apóstoles, y la palabra ‘apóstol’ significa ‘uno que es enviado’ con el mensaje

    “Ahora veamos cómo Marcos plantea la gran comisión. Muchas versiones traducidas directamente del griego omiten los versículos 9-20 del capítulo 16, considerando que no son inspirados sino que fueron añadidos más tarde. Sin embargo, veamos lo que dicen los versículos 15-16: ‘Y les dijo [a los 11 apóstoles]: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura’. Es decir, anunciad la buena nueva del Reino de Dios venidero. ‘El que creyere y fuere bautizado será salvo...’ Pero Jesús había dicho que nadie puede venir a Él (es decir, creer) si su Padre no lo llama. De manera que solamente creerían y serían bautizados aquellos que Dios llamaría. Por lo tanto no hay ninguna contradicción. La gran comisión se dio a los apóstoles, a aquellos que fueron ‘enviados’ con el mensaje, y no a los legos de la Iglesia.

    “Entonces ¿qué? ¿Acaso los legos no tenían función alguna en la proclamación del evangelio? Definitivamente sí, como ya lo hemos visto. Su función era respaldar a los apóstoles, apoyarlos con sus diezmos y sus ofrendas. Ellos constituyen parte de un grupo bien organizado, como veremos en mayor detalle.

    Jesucristo llamó especialmente a sus apóstoles y los preparó. A ellos les dio la gran comisión, y no a la totalidad de la Iglesia.

    EL INCREÍBLE POTENCIAL HUMANO, pp. 130-133

    La siguiente extensa cita apareció bajo el subtítulo “Los verdaderos cristianos no son voluntarios” y es la primera de dos de EL MISTERIO DE LOS SIGLOS:

    “Es sólo por medio de Cristo que la humanidad puede reconciliarse con Dios el Padre. Primero tiene que venir a Cristo, pero nadie puede venir a Él si Dios el Padre no

    lo escoge y lo atrae por medio de su Espíritu Santo.

    “Esta verdad puede ser asombrosa, pero cuanto más estudiemos el Nuevo Testamento, más claramente la veremos.

    “Con razón la Iglesia y su propósito han sido un misterio. Satanás ha cegado la mente de un cristianismo engañado y falsificado.

    “La persona que se afilia a la iglesia que más le agrada no ha venido a la Iglesia verdadera de Dios. Uno no puede simplemente “afiliarse” a la Iglesia verdadera. Primero es necesario que Dios lo escoja y atraiga por medio de su Espíritu. Tiene que traerlo al arrepentimiento absoluto y a un cambio total en su vida. Es necesario que no sólo crea en Jesús y lo acepte como su Salvador personal sino que crea lo que Él dijo. Recordemos que Cristo es la Palabra de Dios. Jesús fue la Palabra de Dios escrita. Creer a Jesús es creer la Palabra de Dios, la Santa Biblia.

    “Preguntamos una vez más: ¿Qué es la Iglesia y Por qué existe? La Iglesia es el conjunto de hijos engendrados y llamados por Dios a salir del mundo. Es el Cuerpo de Cristo (I Corintios 12:27; Efesios 5:23). Es el organismo espiritual que, después de resucitado a la inmortalidad, será la ‘esposa de Cristo’. ¡Entonces se casará en Él! Es el templo espiritual al cual llegará Cristo cuando regrese (Efesios 2:21).

    “La Iglesia no podía fundarse hasta cumplido el ascenso de Cristo al cielo y su glorificación (Juan 7:37-39). Pero en cierto sentido, Dios empezó a llamar a algunos para que constituyeran el fundamento de la Iglesia desde Abraham y los profetas del Antiguo Testamento…quizá aun desde Abel, Enoc y Noé (Efesios 2:20).

    “Tan pronto como Jesús hubo vencido a Satanás, empezó a llamar a sus futuros apóstoles. Éstos, junto con los profetas, constituirían el fundamento mismo de la Iglesia bajo Cristo, siendo éste el verdadero fundamento y cabeza (I Corintios 3:11; Efesios 5:23).

    “La mayoría de las personas no tienen el menor concepto de la empresa sobrenatural suprema y extraordinaria emprendida por Dios al proponerse reproducirse a sí mismo formando miles de millones de seres divinos y espirituales, ni de las etapas multifacéticas de desarrollo necesarias para alcanzar este pináculo de la creación divina”.

    pp. 190-191

    La cita final es una de las más largas en el libro, así como una de las más poderosas. Ciertamente es la más completa en todo lo que ésta cubre. La cita comienza bajo el subtítulo del Sr. Armstrong “El verdadero propósito de la Iglesia”. Lo que él escribe habla por sí mismo:

    “Veamos ahora lo más importante de todo: ¿Cuál es el verdadero propósito de la Iglesia? ¿Por qué dispuso Dios que Cristo la fundara?

    La Iglesia es la madre espiritual de los conversos. Éstos son los embriones espirituales que aún no han nacido, aunque sí han sido engendrados mediante el Espíritu Santo de Dios y por tanto ya son hijos de Dios.

    La Iglesia es el organismo espiritual de Dios, bien organizado, para nutrir a estos futuros seres divinos, hijos de Dios el Padre, con alimento espiritual, para prepararlos y desarrollar en ellos el carácter espiritual justo.

    Con este fin, el de prepararlos y desarrollar el carácter divino en ellos, Dios ha dado a su Iglesia una responsabilidad dual:

    1) ‘Id por todo el mundo’ proclamando la buena noticia, el anuncio del venidero reino de Dios (Marcos 16:15).

    2) ‘Apacienta mis ovejas’ (Juan 21:15-17)

    En esta tarea de apacentar o alimentar a las ‘ovejas’, desarrollando en ellas el carácter espiritual de Dios, ellas a su vez tienen que hacer SU PARTE: apoyar y respaldar la gran comisión: ‘Id por todo el mundo’.

    “Esta primera y gran comisión fue encomendada a los apóstoles. Dios también se valió de los evangelistas, en menor grado, para llevar el mensaje. Otros líderes (ministros ordenados) permanecían en un lugar, pero aun el pastor local de una iglesia puede efectuar campañas evangelísticas en su localidad: no “cruzadas” para salvar almas sino conferencias en que se anuncie y proclame el reino de Dios (que es el verdadero evangelio).

    Esta gran comisión en su totalidad: la proclamación de la buena nueva del reino venidero y la ‘alimentación de las ovejas’, es una función y administración combinada de la Iglesia.

    Todo miembro de la Iglesia tiene SU PARTE en la proclamación de la buena noticia (el evangelio) al mundo. ¿Cuál es? No consiste en salir personalmente a proclamar el mensaje de Cristo en el vecindario o el mundo. Esto corresponde principalmente a los apóstoles, en cierta medida a los evangelistas y en un grado menor a los pastores locales. (La función principal de los pastores locales es supervisar y predicar a la congregación local.)

    La operación global de la Iglesia es un todo, organizado como diversas operaciones y ministerios (I Corintios 12:5-6).

    La función de los miembros

    “Citemos un ejemplo. ¿Qué función, dentro de la comisión de llevar el evangelio a todo el mundo, le corresponde al individuo que sea miembro de una congregación local? Esta tarea la cumple principal y directamente el apóstol. En esta segunda mitad del siglo 20 también se cumple por medio de la radio, la televisión y la prensa.

    En el primer siglo de nuestra era se cumplía mediante la proclamación directa.

    ¿Qué parte le correspondía entonces al miembro de una congregación local?

    ¡Una muy grande! Sin este gran cuerpo de miembros, ¡el apóstol no podía hacer nada!

    Veamos un ejemplo en las Escrituras: Pedro y Juan habían estado predicando el mensaje en el templo de Jerusalén. Pedro había realizado un milagro y se reunió una multitud. Como resultado, Juan y Pedro fueron encarcelados y amenazados. Con su vida en peligro, los apóstoles se sintieron inquietos.

    Cuando se vieron libres, fueron inmediatamente adonde los miembros (Hechos 4:23) en busca del ánimo y el apoyo que necesitaban. ¡Los miembros oraron con fervor! Pedro y Juan necesitaban urgentemente esta lealtad, este respaldo y las oraciones de los miembros. ¡Unidos formaban un equipo!

    “Tome un reciente ejemplo moderno.

    “El bufete del abogado general del estado más poblado de América – California – había hecho un repentino e inesperado ataque armado masivo en contra de la sede de la Iglesia de Dios Universal en Pasadena, California. ¡Ellos reclamaban, en violación de la Constitución de los Estados Unidos, que toda propiedad y todos los bienes de la iglesia le pertenecían al Estado, y una corte había designado secretamente a un receptor para que tomara posesión, pusiera en funcionamiento y operara la Iglesia del Dios viviente!

    “Pero cuando el receptor estaba a punto de entrar con su personal y con sus oficiales delegados al Edificio de Administración, y a otros edificios de la sede, unos 5,000 miembros, con niños y bebés, atestaron estos edificios en extensos y continuos servicios de oración. Las puertas estaban cerradas con llave. Los oficiales armados ni siquiera se atrevieron a derribar las puertas y a molestar estos masivos y ordenados servicios de oración. Después de tres días se dieron por vencidos. El receptor, un ex juez de fe no cristiana, renunció. ¡El juicio civil fue suspendido y la operación de la Iglesia continuó! La más alta corte de apelaciones determinó más adelante que el juicio no tenía fundamento y que jamás debió haber sido iniciado.

    [Nota: Los dos párrafos anteriores no fueron traducidos en la versión en español de EL MISTERIO DE LOS SIGLOS]

    Este autor, apóstol de Cristo, puede decir enfáticamente que el apóstol, los evangelistas, pastores y ministros no podrían llevar a cabo la obra de Dios sin el respaldo fiel y el ánimo constante brindado por los miembros de la Iglesia.

    “Y un miembro como individuo tampoco puede desarrollar dentro de sí el carácter perfecto, justo y santo de Dios sin las operaciones del apóstol, los evangelistas, pastores y ministros. Todos estos miembros que Dios ha puesto en su Iglesia dependen los unos de los otros. Forman equipo un organismo espiritual bien estructurado y totalmente distinto de cualquier entidad secular y mundana.

    “Más específicamente, ¿cómo funciona esta dependencia recíproca?

    Dios ha previsto métodos modernos

    “En general, toda la operación de la Iglesia cuesta dinero en este mundo del siglo 20. Para poder cumplir su misión la Iglesia tiene a su disposición medios que no existieron en el primer siglo de nuestra era. Sin los diezmos y las generosas ofrendas de los miembros de la Iglesia, la comisión no podría llevarse a cabo en el mundo de hoy.

    “Sin las oraciones constantes y fervientes de todos los miembros, la obra no podría cumplirse. Sin el ánimo constante brindado por los miembros y quienes los dirigen a nivel local, los que laboramos en la sede de la Iglesia no podríamos resistir las persecuciones, oposiciones, dificultades y frustraciones.

    “Y a la inversa, los miembros necesitan con la misma urgencia aquel estímulo, enseñanza, consejos y liderazgo que reciben de la sede y de sus pastores locales.

    “Como ejemplo de lo primero, suelo recibir tarjetas, muchas veces bellamente ilustradas, firmadas por centenares de miembros de las congregaciones locales, en las cuales me dan palabras de apoyo, lealtad y respaldo. Los miembros dispersos por el mundo no alcanzan a imaginarse cuánta inspiración y cuánto ánimo ofrecen a aquel que Cristo escogió para dirigir su extraordinaria actividad mundial: ¡La Iglesia de Dios! La seguridad de que millares de fieles en todo el mundo están elevando oraciones a Dios continuamente es algo que inspira la confianza de la fe para perseverar en la dirección y supervisión de esta gran obra”.

    pp. 219-222

    Prometí que estas declaraciones serían completas y que no dejarían cabida para posibles equivocaciones. Usted puede ver por qué. Ahora vea el gran cuadro de hoy día.

    El Cristo viviente puso millares de “obreros en la mies” (Mateo 9:36-37) durante la era de Filadelfia. Hoy, la mayoría han dejado el campo y han “buscado otros trabajos” o se han ido “de pesca”. Ellos olvidaron por qué nacieron y el gran propósito de la Iglesia. Y esto es muy cierto de muchos miles en los dispersados quienes piensan que están continuando como lo hacían cuando el Sr. Armstrong estaba vivo. ¡Ellos no lo están! — y si usted está en un dispersado o astilla, o solo en casa, ¡usted tampoco lo está!

    Dios le llamó para respaldar a su apóstol por el resto de la era en la más impresionante responsabilidad que alguien podría imaginarse. Esto ha sido aclarado — absolutamente — a lo largo de 19 capítulos.

    Usted es dejado con preguntas difíciles

    CAPÍTULO VEINTE – PREGUNTAS DIFÍCILES

    El libro abrió identificando y haciendo las grandes preguntas acerca del gobierno. Este advirtió que las difíciles vendrían al final. Esto fue para plantar la semilla en la mente del lector que el capítulo final implicaría otra serie de preguntas enteramente diferente — las difíciles a nivel personal. Dios espera que cada persona con su Espíritu encare y conteste correctamente las preguntas cruciales — ¡preguntas muy difíciles! — ¡antes de que la era se complete! Este capítulo final golpea duro. ¡Es mi esperanza que éste lo golpeé a usted con la fuerza de un tren de vapor de cien vagones!

    Este ha sido un libro largo, pero ha sido extremadamente importante, y francamente, es uno que no podría haber sido más corto. Yo lo considero como un componente absolutamente vital del Paquete de Explicación para los Dispersados, junto con “UNGE TUS OJOS”.

    Porque “el camino de los transgresores es duro” (Prov. 13:15), los dispersados y las astillas mienten en una miseria auto infligida — verdaderamente “quebranto y desventura hay en sus caminos” (Rom. 3:16). No obstante todo esto ha sido por elección. Ellos podrían volver al cuadro descrito en el Capítulo Dos, pero no lo harán, al menos no de manera colectiva. Usted puede ser una excepción. Usted puede tener todo lo descrito allí devuelto a usted. ¡De hecho, muchos ahora experimentan todo esto cada día!

    El Dios de la Biblia es un Dios honesto, justo, amoroso y misericordioso. Él que se convirtió en Jesucristo siempre trabaja pacientemente con su grey. Él le da a su pueblo cada oportunidad para hacer las cosas correctas. Cristo quiere que cada una de sus ovejas regrese a su redil, a su Iglesia y Cuerpo — a fin de que puedan ser ramas conectadas a la Vid — a fin de que puedan tener comunión con Dios y Él mismo — a fin de que puedan tener comunión con otros de la misma temperatura — a fin de que puedan oír la verdad pura — a fin de que puedan ser alimentados apropiadamente, recibiendo un incomparable cuidado pastoral — a fin de que puedan participar en su importante Obra de anunciar el reino de Dios y la advertencia a grandes naciones — a fin de que puedan gozar escuchando increíbles reportes de espectacular crecimiento y productividad sin parar — a fin de que puedan escuchar de la unidad y la paz entre departamentos y dentro del ministerio — a fin de que puedan disfrutar las bendiciones de su gobierno — y, sobre todo, a fin de que puedan continuar preparándose para formar parte de ese gobierno un día, sentándose sobre tronos con otros siervos fieles al lado del mismo Jesucristo quien dirige su Iglesia hoy.

    De hecho, he aquí cómo el Sr. Armstrong lo puso:

    “La Iglesia, pues, es aquel cuerpo llamado a salir del mundo de Satanás y que está siendo preparado para restaurar, con y bajo Cristo, el gobierno de Dios. Ese será un tiempo en que Satanás habrá sido removido. ¡Será un tiempo en que todos los vivos serán llamados al arrepentimiento y a la salvación con vida eterna por medio del Espíritu Santo de Dios! ¡La Iglesia inmortal estará gobernando con Cristo – en remplazo del actual dominio de Satanás!”

    MISTERIO DE LOS SIGLOS p. 212

    Hemos visto que cada organización y grupo ha alterado o desechado varios oficios ministeriales y deberes especiales del Nuevo Testamento, como la Iglesia una vez los entendió, pero lo han hecho en diferentes formas. Hemos visto que un sinfín de diferentes clases de enfoques sobre el gobierno han reemplazado el patrón correcto restaurado por Cristo a la Iglesia. El cuadro fue gráfico. No sé cómo podría haber sido más gráfico. Aunque al momento usted no se dio cuenta, éste le estaba diciendo algo más allá de lo que casi cualquiera se podría haber imaginado.

    ¿Una vez que usted lo escuche, lo creerá?

    “Enemigos” — “en contra de Cristo y de la Iglesia de Dios”

    Los hermanos verdaderos de Dios quienes estén leyendo esto — ¡aquellos que son dirigidos por el espíritu! — ¡aquellos quienes aún tienen aceite en sus lámparas! — ¡aquellos quienes escucharán la verdad! La siguiente cita es terriblemente — ¡terriblemente! — seria para usted, ¡y es por lo menos una de las más importantes en todo el libro! ¡Ésta resume los últimos 19 capítulos, y contiene un mensaje que debería sonar como un sonido de trompeta — como címbalos que chocan — muy cerca de sus oídos! Y aún esta analogía es subestimada.

    Si usted verdaderamente está ungiendo sus ojos como lo ordena la Cabeza viviente de la Iglesia, entonces su visión ya recuperada le guiará al siguiente cuadro — la única conclusión que usted puede sacar. Esta es la última vez que usted escuchará formalmente del Sr. Armstrong, así que note bien sus palabras. La fecha de publicación le dice a usted por cuánto tiempo han sido entendidos en la Iglesia los puntos contenidos. Lo qué él escribe apareció originalmente bajo el subtítulo “Dios SIEMPRE Ordena por la mano del Hombre”. Note cómo la palabra “enemigo” entra en uso:

    “Ese único cuerpo de Cristo, el cual está llevando a cabo su Obra, debe funcionar como una unidad. Debe trabajar en armonía y unidad, con trabajo de equipo, porque Dios no es autor de confusión. No debe haber tirones en diferentes direcciones por hombres diferentes en ese único Cuerpo. No debe haber competencia ni división. ¡Y cualquiera que a sabiendas promueva, o aliente a cualquiera a promover, tal discordia, competencia, y división, se convierte en enemigo de Dios, y está sirviendo al diablo y no a Dios!

    “A fin que esta unanimidad — esta unidad de propósito y acción — esta armonía y este trabajo cooperativo en equipo, se mantengan y se preserven en la Obra de Dios, Él ha ordenado gobierno en su Iglesia. Y Él ha autorizado a su Iglesia con autoridad divina.

    “¡Ese gobierno en la Iglesia de Dios es el gobierno de Dios, a través de Cristo, a través de los apóstoles, a través de evangelistas, a través de pastores, a través de otros ancianos, en ese orden!”

    “Una de dos cosas: o la Iglesia de Dios con sede en Pasadena es sólo el único y verdadero Cuerpo de Cristo, a través del cual Cristo lleva a cabo su Obra, o está engañada y es un fraude. No hay ninguna otra posibilidad. Usted debe enfrentarlo, y decidir cuál alternativa es verdad. Si es el Cuerpo a través del cual Cristo trabaja en llevar a cabo su obra al mundo en este momento, entonces es el único cuerpo que está siendo utilizado por Cristo. ¡Cristo no está dividido!

    “Este es el tiempo cuando la era de “Filadelfia” de la Iglesia de Dios ha sido alcanzada.

    En algún lugar en el mundo hoy día se encuentra la verdadera Iglesia de Dios, cumpliendo con la descripción de la ‘iglesia en Filadelfia’ de Apocalipsis 3”.

    “No hay ningún ejemplo en la Biblia donde Dios llevara a cabo su obra bajo el Nuevo Pacto a través de un individuo fuera de, independiente de, su Iglesia organizada y su orden de gobierno en la Iglesia. ¡Cualquiera fuera de la Iglesia de Dios está en contra de la Iglesia de Dios!”

    “Jesús dijo: ‘El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”

    “¿Deben ser los Ministros de Dios ordenados por la mano del Hombre?”, BN, mayo, 1954

    A usted se le advirtió que el último capítulo golpearía fuerte. Usted está comenzando a entender cuán fuerte. Ningún verdadero cristiano duda que los apóstatas han estado “en contra de Dios y su Iglesia”, “sirviendo al diablo” — y que, de hecho, son los peores enemigos de Cristo y de su rebaño, ahora por más de 20 años (y quizá por todo el tiempo). Esto es porque los falsos ministros de este mundo aún no están atacando mucho al pueblo de Dios.

    Pero los líderes de los dispersados han suplantado a los apóstatas. Estos más nuevos enemigos — sí, el Sr. Armstrong, en efecto, ha llamado a los líderes de los dispersados y de las astillas enemigos de Dios — son más peligrosos de lo que la mayoría podría creer. Con el tiempo, la diferencia entre ellos y los apóstatas desapareció. Al entender esto verdaderamente, en todo estándar, ellos son más peligrosos para el pueblo de Dios hoy que cualquier otro. ¡Mientras los líderes falsos de la Iglesia de Dios Universal desaparecen en el pasado, el engaño, el compromiso y la rebelión de los líderes de los dispersados están presentes!

    Mejor dicho: ¡Este peligro es real — está aquí — es ahora — y le rodea a usted!

    Mencionamos anteriormente cómo Romanos 16:17 instruye a los hermanos a marcar a los líderes quienes enseñan falsas doctrinas. ¡Cuándo este pasaje es colocado con Filipenses 3:17-18 — el cuál conecta el evitar a aquellos que son marcados etiquetándolos como enemigos — la ecuación está completa! El mismo Jesucristo inspiró Romanos 16:17, Filipenses 3:17-18 y Mateo 12:30, citados por el Sr. Armstrong.

    Entienda. Yo no dije que los líderes de los dispersados son enemigos. Tampoco lo hizo el Sr. Armstrong. ¡Jesucristo lo hizo! El Sr. Armstrong solamente confirmó esto, y explicó lo que Cristo quiso decir. ¡Yo confirmo al Sr. Armstrong!

    ¿Se encuentra usted mismo pensando que el Sr. Armstrong exageró esto para un efecto? De ser así, ¿por qué la propia declaración de Jesús al final de la cita del Sr. Armstrong no aplica? Seguramente nadie con el Espíritu de Dios cree que Jesús exageró los hechos. Sin duda Jesús sabía quién está con Él y quién está contra El — y cómo explicar la diferencia a fin que nosotros pudiéramos saber.

    ¡“Contra mí” significa CONTRA DIOS! Significa que los líderes quienes se están alejando de donde reside el gobierno de Cristo son ENEMIGOS DE DIOS. Un enemigo es un enemigo, y esto significaría que tales hombres ESTÁN sirviendo al diablo, no a Dios.

    Algunos protestarán, “Pero la dispersión de hoy fue predicha en Daniel 12:7.” Sí, y ahora usted ve por qué. Los enemigos de Cristo están dispersando a su rebaño. ¿Cómo? Socavando, atacando y tratando de destruir su gobierno. Miles están siguiéndolos y por lo tanto ayudándolos. ¿En qué convierte esto a tales personas? — o ¿lo convierte a usted? ¡Usted no puede seguir a Cristo a través de sus siervos (1 Cor. 4:16; 11:1) — y seguir a uno de sus enemigos!

    ¡Escoja a uno o al otro!

    Hablemos claramente. Toda duda debe ser removida. ¡Los líderes de los dispersados y las astillas son ENEMIGOS del Jesucristo viviente, cuya Iglesia y Cuerpo — y gobierno — ellos rechazan, oponen y pelean!

    ¡Sí, éstos están peleando con Dios — están en contra de Cristo! ¡Puedan ellos arrepentirse antes de que sea demasiado tarde!

    “Las puertas del hades”

    Revisemos Mateo 16:18 una vez más. Cristo prometió a sus discípulos, “Y las puertas del hades no prevalecerán contra ella [la Iglesia]”. Oí eso por primera vez hace 40 años. ¡Lo creí entonces — y aún lo creo!

    ¡Sea honesto! ¡Si el diablo pudiera entrar y destruir el gobierno de la Iglesia (no estoy hablando del gobierno corporativo) — el único medio y la estructura de autoridad y poder por el cual Cristo guía a su Cuerpo y Obra — él ha destruido la iglesia! Admita esto para usted mismo. Todo lo que Satanás debe hacer en realidad es convencer al pueblo de Dios, a través de una serie de argumentos astutos y seductores de sus agentes, de que el gobierno de Dios no existe más. Cuando esto es logrado, él ha removido efectivamente la habilidad del pueblo de Dios para permanecer unido, para practicar el trabajo en equipo y para continuar la Obra de Dios.

    ¡Esto significaría que el diablo tiene el poder suficiente para derrotar el propósito de la Iglesia!

    ¿Cree usted que es posible? De ser así, entonces usted cree que las puertas del hades pueden prevalecer en contra de la Iglesia. Usted cree también que cuando Cristo les dijo a los apóstoles que Él estaría “con [ellos] siempre, hasta el fin de fin del mundo”, Él tuvo algún otro significado en mente que lo que la Iglesia siempre pensó que era el obvio. Recuerde, esto fue dicho en el contexto de la propia autoridad de Cristo, y de cómo el poder y la autoridad fueron dados a los apóstoles. Él les explicó a ellos que el Padre le había dado a Él todo el poder, y que Él se lo daría a ellos para que pudieran bautizar y enseñar todas las cosas a todas las naciones. ¿Tiene al diablo mayor poder que el poder de Dios?

    Pregunto otra vez: ¿Cree usted que el Jesucristo viviente — ¡la misma Persona que hizo diez mil millones de trillones de estrellas (el cálculo actual)! — pueda ser removido del liderazgo sobre su Iglesia y Cuerpo por hombres, o por el diablo? De hecho, la profecía revela que es Satanás quien pronto será removido de su trono, con esto por ocurrir al mismo tiempo en que todo gobierno, poder y autoridad de los hombres sean removidos por Cristo.

    ¿Por qué — cómo — tantos se olvidaron del poder y la autoridad — y la certeza — de Cristo y su gobierno?

    Se requiere fe

    Se requiere fe para creer que Dios trabaja de la Cabeza de la Iglesia hacia abajo, y no del pueblo hacia arriba. ¡Las personas traicionadas — aquellas cuya confianza ha sido violada uno o más veces — no confían fácilmente otra vez! Todo el pueblo de Dios supo alguna vez que el diablo es el autor de la duda, y de ésta hacia todo lo de Dios. Comprenda nuevamente esta realidad, una vez bien entendida por 150,000 personas, pero ahora aparentemente tan perdida en su totalidad por casi el mismo número.

    A menudo he dicho que el aspecto más grande del ataque del diablo sobre la Iglesia de Dios fue su éxito casi universal en destruir la confianza del pueblo de Dios que alguna vez tuvieron en la habilidad de Cristo para dirigirlos a través de su líder escogido y su sede. Donde la fe fue alguna vez fuerte y también casi universal, la duda ha entrado — y ha llegado a ser casi igual de extensa. Los hermanos llegaron a sentir que tenían que “tomar los asuntos en propias manos” a fin que la Iglesia pudiera ser “gobernada apropiadamente”. No, Satanás no puede derrotar al Todopoderoso Cristo, pero él puede derrotar la fe de aquellos que se lo permitan.

    ¿Tiene él tal poder sobre su fe?

    Si usted tiene dudas respecto a cualquier cosa que tenga ver con el gobierno de Dios, la Iglesia y el Cuerpo de Cristo, o cualquier cosa relacionada, identifique por qué las tiene — ¡y abórdelas! No se permita así mismo dejarlas sin resolver.

    En este punto, usted ya me ha escuchado decir que muchos han llegado a creer que la apostasía fue creada por el sistema de gobierno que el Sr. Armstrong enseñó, antes que por los hombres quienes se infiltraron en éste. Ellos piensan que fue un sistema falso que permitió a líderes falsos capturar la Iglesia — o la corporación. Esto es una lógica ridícula, pero ha causado que las personas agraven el problema, cambiando a un buen sistema con líderes malos por un sistema malo con líderes malos — ¡quienes usted sabe ahora que son también enemigos de Dios!

    Lo qué es peor debería ser obvio.

    ¡De hecho, la apostasía fue predicha — y por lo tanto permitida — por Dios para un propósito de suma importancia para probar si las personas permanecerían sumisas a Él y a su gobierno — si ellas continuarían preparándose a sí mismas diariamente bajo ese gobierno — si ellas terminarían su Obra hasta la tribulación — si ellas cederían cualquier parte de la verdad de Dios — si ellas tendrían compañerismo sólo con las personas de la misma mente — si ellas desviarían sus diezmos a sus enemigos — si ellas se desplomarían en una confusa incredulidad!

    Más decisiones equivocadas

    Jesús declaró, “Porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz” (Lucas 16:8). Aún en “este siglo”, ninguna corporación exitosa de ningún tamaño funciona bajo el mando de un comité. El Sr. Armstrong despreció los comités. ¡En la Iglesia, los “concilios” y las “mesas directivas” que tienen autoridad final son sólo palabras agradables para decir comités! Pero usted en el dispersado más grande con la frustración de su comité principal, ¿lo cambiaría para seguir otra forma de gobierno falso? — ¿a un falso apóstol pentecostal? — ¿a un falso profeta? — ¿a un anciano local de la iglesia? — ¿a un hombre que dice que la Obra terminó? — ¿a un “evangelista” intelectual, porque él habla de “visión”, pero no tiene la suficiente como para escribir un solo libro o folleto en más de ocho años, excepto por uno que costó 65 dólares? Y podríamos preguntar: ¿Irían más lejos aquellos quienes siguen a un falso profeta o un falso apóstol, para cambiarlos por una democracia?

    Muchísimas personas están jugando a las sillas musicales con organizaciones que están todas equivocadas. El fruto de todas éstas está podrido — lleno de gusanos. El intercambio de “sillas” o el flotar en medio de estos grupos no enfoca el problema. Puesto que Cristo llamó a los Fariseos y Saduceos víboras, yo preguntaría ¿cuál es el punto de intercambiar una serpiente de cascabel por una cobra? — ¿y luego después la cobra por una víbora venenosa? — etcétera.

    ¡Entienda! ¡La razón principal por la que cada gobierno ideado humanamente no funciona en la Iglesia es que Cristo no puede, y nunca podría, dirigir un sistema aparte del SUYO PROPIO! Esto sería equivalente a cambiar el evangelio, el cual, esencialmente, es un mensaje acerca de un gobierno jerárquico dirigido por Dios. ¡Recuerde, el evangelio es acerca del gobierno de Dios — de cómo Él pronto gobernará la tierra a través de la única forma correcta de gobierno!

    Tristemente, en un notable paralelo con la profecía de Jeremías (5:31), donde “los sacerdotes [ministros] dirigían por manos de ellos”, a la mayoría del pueblo de Dios ahora parece “encantarles tenerlo así”.

    Tal es la era de muchos “señores” quienes “gobiernan, juzgan y deciden”.

    Entienda completamente. Los hombres no tienen autorización de establecer un “rediseño” de la forma de gobierno de Dios, y luego notificarle a Cristo que Él necesitará modificar su pensamiento. La mayoría ni siquiera parece poder recordar que todas las “notificaciones” trabajan de la otra manera. El Todopoderoso Cristo notificó a la Iglesia acerca de su forma de gobierno a través de su apóstol, entonces lo restauró, y les dice a los hermanos que ellos sólo deciden si harán lo que Él ordena. Los hombres no son arquitectos espirituales autorizados para desarrollar nuevos proyectos para Cristo cuando ellos piensen que Él los necesita.

    ¡Qué ciego engaño!

    La forma de gobierno de Dios siempre ha sido de arriba hacia abajo. ¡Ninguna iglesia, ningún líder ni ningún comité pueden cambiar su sistema de gobierno, y entonces, por simple afirmación, declarar que Dios está trabajando a través de él o de ellos! ¡No se equivoque — o Dios gobierna, o el pueblo y el ministerio lo hacen! Debe ser uno o el otro. No pueden ser ambos.

    Ya sea que usted sigue a Cristo o a uno de sus enemigos.

    ¿Está usted preparado para refutar las declaraciones que le han sido dadas durante todo este largo libro, razonando que éstas ya no tienen aplicación porque falsos líderes tuvieron el poder de destruir permanentemente el gobierno de Dios en la Iglesia por el resto de la era? ¿O duda usted que el gobierno de Dios haya sido restaurado alguna vez a la Iglesia?

    Buscando a otro hombre “enviado”

    Repito para un énfasis vital: El comité que lidera al dispersado más grande cree que Dios no ha levantado a un hombre a quién seguir. Ellos repetidamente declaran que si Él lo hubiera hecho, ellos lo seguirían — y que si lo hace, ellos aún le seguirían. ¡Qué hipocresía!

    Yo he preguntado anteriormente acerca de este asunto, ¿quién engaña a quién? Muchas preguntas difíciles surgen — para ellos y para usted: ¿Han buscado ellos a ese hombre? ¿Han examinado el fruto de algún posible candidato en su pensamiento? ¿Saben ellos qué buscar? ¿De dónde piensan ellos que vendrá este hombre? Si ellos están eliminando varias posibilidades — ministros u organizaciones — ¿lo están haciendo sobre una base correcta? ¿Se preocupan ellos por, o siquiera piensan acerca de, las doctrinas que este hombre estaría enseñando — y cuánto tendrían ellos que cambiar para seguirlo? ¿Comprenden ellos que este hombre no podría — y nunca lo haría — comprometer el gobierno como ellos lo hacen? ¿Hay un plan de trabajo en lugar para cómo cerrar su organización corporativa y seguirle cuando él llegue?

    Pregunto una última vez: ¿Quién engaña a quién?

    Más importante: ¿Han buscado ellos la guía de Dios para encontrar a este hombre, quizás orando y ayunando colectivamente en su búsqueda? Luego, ¿han considerado ellos que Dios nunca perdonaría su “espera” por este hombre bajo una forma completamente no bíblica de gobierno? ¿Creen realmente estos hombres que ellos repentinamente estarán dispuestos a venir bajo la autoridad de un hombre otra vez después de más de una década de seguir un liderazgo por “consensos” — donde ellos tuvieron una voz? (Quizás ellos han planeado de antemano “arrepentirse”).

    ¡Pero tan increíble hipocresía engaña a miles!

    ¡Ninguna persona seria — una que realmente considere muy bien las cosas — podría creer posiblemente que el comité elegido de 12 hombres que profesa esto está activamente haciendo ALGUNA de estas cosas! Como los investigadores que buscan una cura para el cáncer, estas personas saben que si realmente encuentran a alguien, ellos estarían sin trabajo. No permita que los enemigos de Dios le engañan haciéndole creer que puede confiar con seguridad en ellos para que le “hagan saber” cuando ellos hayan localizado a este líder. Ellos no lo están buscando. ¡Ellos no tienen planes o procesos en lugar para encontrarlo — y no están ni cerca de idear uno! De hecho, ellos saben bien de ese líder hoy — y su respuesta es difamar su carácter y mentir y tergiversar las doctrinas que él enseña y la Obra que él continúa, doctrinas y Obra que ellos a sabiendas comprometen.

    Pero el seguir a un falso apóstol o a un falso profeta es realmente mucho peor. ¡Usted ni siquiera tiene la “seguridad” de la democracia — donde un falso hombre no podría convencer a todos de seguirle a un precipicio!

    La ceguera ha cubierto los ojos de muchos. Pero la mayoría de los que están leyendo este libro han tenido al menos una “excusa”. Entendamos. Como el comité en el dispersado más grande, si muchos hermanos estuvieran de hecho buscando, ellos estarían inclinados a buscar a uno de quien los hombres hablen bien. Olvidada estaría la instrucción de Cristo, “Ten cuidado cuando los hombres hablen bien de ti”.

    Esta excusa está ahora removida. Asegúrese de que usted no busca todavía seguir a alguien que ha “jugado el juego”, subido a la cima y tiene la aprobación general de los hombres.

    ¿Seguirá usted a esos débiles, comprometidos, y políticamente impulsados líderes de los dispersados? ¿Es suficiente para usted la promesa superficial y egoísta de seguir al “futuro siervo escogido de Dios”? ¿Son para usted suficientes los gobiernos arruinados y poco prácticos, sus doctrinas comprometidas y débiles, sus esfuerzos mal encausados para hacer la Obra, como para que usted les envíe los diezmos y las ofrendas de Dios?

    ¿Cómo podrían aquellos quienes ya no recuerdan ni saben quién y qué ES la Iglesia y el Cuerpo de Cristo, recordar y saber cómo ésta es gobernada? ¿Es siquiera un poco sorprendente que los líderes que ya no entienden que es la Iglesia tampoco entiendan ya su gobierno? Por supuesto que no.

    Estos hombres no aprueban, y realmente no pueden aprobar a quien Cristo escogió. Recuerde, éstos son los mismos hombres quienes pensaron que el alto oficio venía a través de una efectiva cacería — “pesca” — de esta alta posición. Cuándo la politiquería ya no pudo traer oficios altos (después de la apostasía), ellos tomaron el oficio a través de la auto designación. Cuán maravilloso que ellos ahora puedan traerle un gobierno rediseñado y “mejorado” a las “sufridas masas” (ex Iglesia de Dios Universal).

    ¡Al igual que los evolucionistas quienes rechazan montañas de hechos científicos obvios a favor de la Creación, estos líderes están gustosamente ignorantes de los hechos bíblicos e históricos a favor del gobierno de Dios!

    ¡El verdadero Jesucristo simplemente no tiene lugar ni función en su pensamiento! Los hombres quienes saben cómo construir “mejores” formas de gobierno que el Todopoderoso Cristo ciertamente saben mejor que Él quién debe dirigirlos. Y, de hecho, puesto que estos son gobiernos ideados humanamente — gobiernos de hombres — ¡Cristo está perfectamente cómodo permitiéndoles a sus autores escogerse a sí mismos para dirigir sus propias invenciones!

    Los dispersados hoy día han perdido la pista del gobierno de Dios. Sardis también había perdido de vista, desde hacía mucho, el gobierno correcto cuando el Sr. Armstrong entró en contacto con ellos. ¡Como Laodicea hoy, ellos también habrían llegado a estar divididos, compitiendo y en desacuerdo! Él los dejó, y ¿quién de nosotros no se alegra de que él lo haya hecho? Y esta no es sino una prueba más de que sólo la sexta era — Filadelfia — encajonada en medio de la espantosa condición espiritual de estas dos eras — ¡experimentó la restauración del maravilloso gobierno unificado de Dios!

    Jesucristo, y sólo Él, escoge e instala al único a quien Él ha escogido. Su líder se reporta a Él y a nadie más — y si Cristo quiere remover a ese hombre, Él lo hará. ¿Cuántos creerán todavía, como el Sr. Armstrong lo dijo, “El gobierno de Dios es necesariamente un gobierno de arriba hacia abajo. No puede ser un gobierno por consentimiento de los gobernados”? (El MISTERIO DE LOS SIGLOS, p. 40) Sí, ¿cuántos creerán que Dios aún designa a sus líderes?

    Todos los demás líderes y hermanos, quienes siguen a los muchos líderes superiores mencionados, carecen de la más básica fe en la habilidad de Dios para dirigir a su Iglesia, empezando con un enviado.

    La apelación a los hombres ordenados es revisitada

    La introducción transmitió una apelación especial a los diáconos, las diaconisas, los ancianos locales (de la iglesia) y los pastores en los dispersados, la cual debe ser brevemente revisada como un recuadro aquí. Primero, debe ser hecha una distinción entre los líderes de los dispersados y astillas — he utilizado cuidadosamente este término — y los diáconos, ancianos y pastores quienes pueden estar siguiéndolos porque aún no han visto dónde está trabajando Cristo.

    Un hombre que está confundido y tibio es muy diferente de uno que es un líder en el espíritu de todo lo equivocado que este libro describe. Es a los líderes a quienes Cristo acusa mayormente. Aquellos bajo ellos están engañados y obviamente deben arrepentirse de haber permitido que esto sucediera. Pero ellos no llevan el mismo nivel de culpabilidad que si llevan los líderes de arriba. Ciertamente, sin embargo, si los ministros, ancianos y diáconos de rango más bajo “firman” voluntariamente y a sabiendas de lo que están haciendo sus líderes — en otras palabras, si en algún punto, entienden los pasos que ellos están tomando — el camino que están escogiendo — Cristo no hará distinción entre los “principales” enemigos y aquellos de abajo que a sabiendas los apoyan.

    Pero algunas palabras alentadoras de verdadera esperanza necesitan ser ofrecidas para aquellos en la “gerencia media” — pastores, diáconos, ancianos — de los dispersados.

    Los hombres y mujeres ordenados que están saliendo de estos grupos y están regresando al gobierno de Dios deben saber cómo serán recibidos. Si ellos han ungido sus ojos, un programa verdaderamente extraordinario de instrucción especial, de comunicación, de ayuda y de apoyo — distinto a cualquier otro lugar en los dispersados (el cual no podría compararse ni remotamente) y ¡distinto a cualquier lugar en la tierra! — los espera. Sólo un poco de explicación.

    Nada puede compararse

    Primero, tenemos un extenso, creciente y muy efectivo Programa de Desarrollo del Liderazgo. Éste contiene docenas de conferencias específicas, prácticas, útiles e inspiradoras acerca de toda clase concebible de temas o de preguntas que alguien podría enfrentar. Este programa (en cualquiera que sea su estado actual de desarrollo) le es enviado automáticamente a cada diácono, anciano y ministro que viene con nosotros.

    Segundo, ofrecemos exhaustivo Manual de Información para el Anfitrión, el cual cubre muchísimos detalles de una forma que les permite a todas nuestras congregaciones mantenerse en la misma página en todo momento. Este manual cuidadosamente planificado ayuda grandemente a los líderes a hacer su trabajo, y ha sido maravillosamente útil para los ancianos, diáconos, anfitriones y hermanos esparcidos que lo reciben. (También, a diferencia de cada una de las demás organizaciones, la sede produce un extenso e interesante Boletín de Anuncios lleno de hechos para todas las iglesias y los hermanos alrededor del mundo — ¡cada semana! Enviado con el sermón semanal, esto ha sido hecho por años. Éste se convierte en su propia declaración acerca de cuán dedicada está la Iglesia de Dios a comunicarse con los hermanos tanto y tan regularmente como es humanamente posible. Y lo que éste contiene no es ni aburrido ni indiferente. Los hermanos alrededor del mundo reportan que ellos no pueden esperar para que el siguiente llegue. El boletín entero es leído en voz alta generalmente en servicios).

    Tercero, tenemos una emocionante, Conferencia Ministerial y de Liderazgo anual, a la cual virtualmente cada hombre ordenado (con esposas) ha asistido cada año, incluidos los diáconos. Por supuesto, cada año éstas crecen más en tamaño porque más y más personas ordenadas se nos están uniendo, tomando su lugar al lado de otros quienes están creciendo a oficios de servicio desde dentro de la IDR. Otros están siendo entrenados y ordenados.

    Cuarto, producimos regularmente para todos los líderes, y lo hemos hecho durante varios años, un Reporte del Pastor General, lleno con instrucción adicional y otras noticias departamentales acerca del rápido crecimiento de la más poderosa Obra sobre la faz de la tierra.

    Quinto, nuestro Departamento de Administración de la Iglesia tiene a cinco personas de tiempo completo dentro de éste (cuatro ordenadas), más varios empleados, algunos también ordenados, quienes asisten directamente en este departamento de suma importancia, el cual se encarga de “alimentar a la grey de Dios”. Estas personas verdaderamente “invierten tiempo y serán invertidas” en el servicio de líderes y hermanos alrededor del mundo. Yo los he visto a todos ellos por años. Francamente, yo nunca vi una dedicación tan desinteresada en aquellos que conocí en el pasado. Usted encontrará que ellos son gentiles, pacientes, sensibles y útiles. Ellos son probablemente muy diferentes de lo que usted está acostumbrado.

    Finalmente, sexto, este volumen especial ha sido preparado y ofrecido a usted sólo por la única Iglesia — ¡ésta! Para aquellos que verdaderamente comprendan su contenido, este actúa como una especie de libro de texto único en su tipo, el cual habla por sí mismo con respecto a información e instrucción detallada y al conocimiento primordial que estamos comisionados a mantener y a distribuir entre los líderes de Dios (pero también a todo el pueblo de Dios alrededor del mundo). Por supuesto, espero que cada hombre y mujer ordenado(a) vea el gran cuadro presentado justo en el tamaño y alcance de las herramientas que la IDR les ofrece a los líderes, a las familias, a los adolescentes, a los niños y a cada uno del pueblo de Dios — pero también la inmensa cantidad de literatura que la IDR ofrece para aquellos que están siendo llamados y que están aprendiendo la verdad por primera vez. Pero ha sido una particularmente satisfactoria “labor de amor” el preparar este libro final para los dispersados. ¡Que pueda éste inspirar especialmente a los líderes que esperamos y oramos se pondrán a la altura de las circunstancias de su verdadero llamamiento bajo el liderazgo de Cristo, y tomarán su lugar dentro de su equipo — para después advertir del peligro a la grey que ellos cuidan!

    Personal especial

    Usted vio el recuadro acerca del enorme personal de la sede que existió una vez en la Iglesia de Dios Universal. La Iglesia de Dios Restaurada está empleando hoy rápidamente a personas hábiles y calificadas que encajan en una amplia serie de necesidades en la sede en una Obra que crece muy rápidamente. Estos son hermanos que han ungido sus ojos, con el gobierno de Dios ahora claro en su visión. Y con los ingresos ahora también aumentando rápidamente mes tras mes, generalmente podemos emplear libremente a personas experimentadas a medida que nuestras principales necesidades se hacen claras.

    Dicho esto, casi ciertamente, muchos que ahora sirven en la oficina de un dispersado no es posible que puedan ser felices donde están. Muchos ya han renunciado. Algunos, habiendo trabajado previamente en la sede de la Iglesia de Dios Universal (y esto podría aplicar a cualquier número) tienen también experiencia excepcional. Todos ustedes a quienes esto aplica son exhortados a considerar cuidadosamente su habilidad, su entrenamiento y su antecedente, y si Dios podría querer utilizarle nuevamente en SU sede. Aquí es donde usted puede ser de mayor ayuda — porque usted habrá sido colocado de vuelta en el Cuerpo de Cristo donde El desea utilizarle (1 Cor. 12:18).

    ¡Al igual que con las personas ordenadas, aquellos con entrenamiento especial serán hechos responsables por lo que hacen con lo que les ha sido dado!

    Es nuestra esperanza que cada líder, de cualquier oficio ordenado, y cada miembro entrenado del personal, con cualquier habilidad y experiencia, ore fervorosamente acerca de esta gran decisión que está enfrentando. Esto le podría dirigir a usted a encontrarse entre un personal notable de personas felices, maravillosas, verdaderamente unidas, quienes deben ser vistas para poder ser apreciadas. (Todos los que tomen estos puntos en serio deben reconocer que estas declaraciones nunca serían una especie de oferta de empleo a la carta para aquellos que no son probados y cuya visión está aún sin restaurar).

    Decisión colosal — ¿Cuál gobierno?

    Todos los dispersados y las astillas están absolutamente llenos de toda clase de división, confusión y desacuerdo. En vez de mejorar — en lugar de que estos cientos de organizaciones lleguen, o por lo menos se acerquen, a un acuerdo y a la unidad — las cosas sólo empeoran. Los problemas y los malos frutos sólo esparcen su putrefacción.

    No obstante, en todo esto, casi ninguno parece preguntarse: ¿por qué? ¿Por qué todos esos combatientes, competitivos y múltiples dispersados, astillas, asociaciones, afiliaciones, organizaciones, “comunidades”, los que van de iglesia en iglesia, los que permanecen en casas, e incluso los que encubiertamente están en la Iglesia de Dios Universal?

    Si las huellas dactilares del diablo se encuentran dondequiera que hay destrucción — competencia, división, confusión, desacuerdo, frustración, fealdad, fracaso, desorden, política, acusación, error y retroceso — como pueblo de Dios, se supone que debemos reconocer que él está presente.

    Igualmente, si las “huellas dactilares” de Dios se encuentran dondequiera que su gobierno está — belleza, paz, unidad, armonía, acuerdo, felicidad, progreso, crecimiento, productividad, logro, cumplimiento y el verdadero éxito — se supone que debemos ver SU presencia.

    Por supuesto, a causa de que todos los seres humanos cometen errores, puede haber rastros de fruto imperfecto aún donde Dios y Cristo están presentes y dirigiendo; y a causa de que las organizaciones de hombres no fallan en dejar marca en Todo asunto, puede al menos parecer que hay un poco de “buen fruto” donde Cristo está ausente. (Podemos decir de la ciega Laodicea, “Aún una ardilla ciega ocasionalmente encuentra una nuez”.) Sin embargo, para aquellos que saben lo qué deben buscar, no será difícil ver la gran diferencia entre los gobiernos de hombres y el gobierno de Dios.

    ¿Cuántos buscaran?

    Causa y efecto básicos

    Existe la causa y el efecto virtualmente en todos los aspectos de la vida, y este libro ha hablado, al menos indirectamente, acerca del más grande de los principios. Con tantos malos efectos plagando a los dispersados, ¿por qué nadie pregunta la causa? Por qué tan pocos parecen preguntarse: ¿Tenemos el gobierno correcto? ¿Podría ser que nosotros “lo tengamos equivocado”, y no el Sr. Armstrong? ¿Por qué miles de hermanos no se están acercando a sus ministros — y los ministros acercándose a sus líderes — para exigir respuestas? ¿Por qué a tan pocos parece importarles? ¿Por qué tan pocos son capaces de, o están siquiera interesados en, “conectar los puntos”, y acerca de algo tan vitalmente importante para la vida eterna?

    Otra vez, Jesús enseñó, “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16), y poco después lo repitió: “Así que, por sus frutos los conoceréis” (ver. 20). Los frutos de los dispersados son deplorables — absolutamente terribles — o más correctamente, son “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos”. Si vamos a creerle a Jesucristo, y vamos a estar dispuestos a conocer lo que dijo que podemos conocer, estos gobiernos son expuestos como poseedores de frutos horribles — terribles en extremo. ¡Sólo por sus frutos, ninguno debería querer seguirles ni unos metros — ni hablar de seguirlos al reino! ¡No obstante, miles lo hacen!

    Comprenda que rechazar el gobierno de Dios no sólo implica falsa enseñanza con respecto a la doctrina más grande de la Biblia, sino que es pura y llana rebelión (1 Samuel 15:23). ¿Por qué miles lo ven de otra manera?

    Repito — otra vez: Muchos se opondrán a este libro, al grado de atacarlo vehementemente. Algunos de sus amigos probablemente estarán entre ellos. Esto es porque la verdad, cuando no concuerda con las normas aceptadas, es relegada invariablemente a un estatus de culto. ¡Muchos hoy día en estos grupos han llegado a creer que el Sr. Armstrong dirigió un culto, pero uno que ha llegado a ser remarcable, aunque se dividió en cientos de grupos!

    ¿Cuán ciegas pueden estar las personas?

    Por lo tanto, tenga cuidado con los engañadores, aquellos quienes tratarán — ¡y lo harán! — de contradecir el contenido de este libro porque su propia seguridad está amenazada. Recuerde, este libro los expone, y ellos deben suprimir las verdades que contiene a todo costo. Habiéndose olvidado del gobierno de Dios, algunos escogerán permanecer ignorantes antes que soltar las riendas del poder. Y otros, que recuerdan el gobierno de Dios, pero que han elegido rechazarlo, deben atacar su memoria por la misma razón.

    Las advertencias que usted oirá en contra de todo lo que usted ha leído igualan en cantidad a las advertencias de los seductores acerca de la “seducción”.

    “¿Por qué me llamáis ‘Señor, Señor’…?”

    Jesús les preguntó a algunos que decían seguirlo, “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). Señor significa “maestro, gobernante, supremo en autoridad, director”. Cristo les hace la misma pregunta a todos aquellos que dicen seguirle hoy día.

    ¿Cederá usted — se someterá — al gobierno de Dios ahora, o no? Vaya y mírese en un espejo y dígase a usted mismo que lo hará o que no lo hará.

    No se haga ilusiones. En ninguno de los dispersados está el despertar y girar totalmente. ¡Esto no sucederá! Pero lo que otros hagan o no hagan, y en cualquier número, no está relacionado con usted — ¡con lo que usted haga! La Biblia completa dice con fuerza que no hay seguridad en los números, sino en cambio, en cada persona “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Fil. 2:12). Si usted no viene a la verdad — del gobierno o de cualquier otra cosa — usted no la ama (2 Tes. 2:10). ¡No importa la falsa “teología” que alguien utilice, ni la psicología, ni la filosofía, ni la emoción, ni cualquier otra auto justificación que alguien ofrezca para la inactividad, si no vendrá a la verdad — se está engañando a sí mismo y simplemente no ama a Cristo ante todo (Lucas 14:26)!

    ¡Un engaño fuerte — fatal — les espera a todos éstos (2 Tés. 2:11)!

    El conocimiento trae responsabilidad

    Usted sin duda oyó decir al Sr. Armstrong que el conocimiento no tiene ningún propósito a menos que sea utilizado. Este libro no es la excepción. A usted le ha sido dada mucha verdad — mucho conocimiento — en el libro más extenso y completo que verá sobre el tema. Seguramente nada como esto ha sido escrito jamás.

    El profeta Oseas resumió el problema más grande del antiguo Israel, el cual es el mismo que el de muchos del pueblo de Dios hoy día. El siguiente pasaje se presenta a sí mismo. Leámoslo, porque coloca la base para otras importantes escrituras finales:

    “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (4:6).

    Muchos hoy se han olvidado y carecen ahora del conocimiento esencial. Otros lo recuerdan, pero lo han rechazado. Muchos han olvidado o rechazado casi todo lo que una vez supieron acerca del maravilloso gobierno de Dios, dado por un amoroso Creador a sus hijos engendrados. Muchos “no se asieron de la Cabeza” — han olvidado que “Cristo no está dividido”.

    ¡Pero esto no necesita ser verdad en usted — a menos que usted ahora rechace el conocimiento que se le ha dado de nuevo!

    Con toda probabilidad, si usted estuvo en la Iglesia de Dios Universal, mucho o la mayor parte de lo que ha aprendido de la Palabra de Dios a través de este libro no es nuevo para usted. Pero verdaderamente es un conocimiento extraordinario, completamente desconocido a usted antes de que lo escuchara del Sr. Armstrong. Usted ha recibido conocimiento de un gobierno que sólo muy pocos relativamente han entendido a través de la historia. Su mente ha sido reabierta (abierta por primera vez a unos cuantos lectores) para entender información preciosa. Con tal privilegio viene responsabilidad.

    Considere por un momento todo lo que usted ahora sabe y puede traer a la memoria: los muchos gobiernos caóticos, no bíblicos de los dispersados — la lógica complicada de los líderes hoy quienes están causando este caos — el origen e historia de la doctrina del gobierno de Dios — cuándo ocurrió su restauración y cómo era bajo el Sr. Armstrong — los siete oficios y deberes especiales dentro de éste — la absoluta importancia de identificar la verdadera Iglesia y el Cuerpo de Cristo — cómo la verdad entra a la Iglesia — el significado, el fruto y los deberes de un apóstol — cómo el poder y la autoridad trabajan juntos — cómo las señales y el sello de un apóstol se entrelazan — el peligro de falsos apóstoles y falsos profetas — por qué un Consejo Asesor de Ancianos — la función del atalaya — la función del mensajero final — el clarificación de los Dos Testigos — su rol personal — que Dios no aceptará la mezcla de la verdad con lo falso — la incomparable productividad del gobierno de Dios traído — y mucho más!

    Usted ya no “carece de conocimiento”, pero ahora es dejado con la pregunta de si aceptará o, al igual que el Israel del tiempo de Oseas, rechazará este conocimiento y extraordinario gobierno — literalmente abundante, cargado de buenos frutos — de Dios. Jesús declaró, “a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” (Lucas 12:48).

    Otra vez, con el conocimiento viene responsabilidad. Esto significa generalmente que hay elecciones que deben ser hechas como resultado de recibirlo.

    ¡Siempre debe escoger!

    Ahora note varios ejemplos de cómo Dios le requirió a la nación de Israel que tomara una decisión con el conocimiento que Él les había dado.

    Poco antes de morir, y antes de darle las riendas del liderazgo a Josué, Moisés habló esto a todo Israel en nombre de Dios: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando al Eterno tu Dios, atendiendo SU voz…” (Deut. 30:19-20). Usted ha visto esta voz claramente definida.

    De igual manera, poco antes de que muriera Josué, él habló estas palabras a todo Israel, reunido ante él: “Ahora, pues, temed al Eterno, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid al Eterno. Y si mal os parece servir al Eterno, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos al Eterno” (Josué 24:14-15).

    Por supuesto, en otro bien conocido recuento bíblico, el profeta Elías le presentó una elección absoluta a Israel poco antes de poner a muerte en la presencia del pueblo a 450 profetas de Baal. Leamos el pasaje: “Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si el Eterno es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra” (1 Reyes 18:21).

    También, en el Nuevo Testamento, Jesús declaró, “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro” (Lucas 16:13).

    Con la autoridad de Dios, su siervo le dice que usted no puede servir al gobierno de Dios y al mismo tiempo participar en, o incluso ayudar a, cualquier gobierno de hombres. En realidad, aunque sea de manera involuntaria, todos aquellos que siguen a estos gobiernos de la “iglesia” deban ver esto con mucha fuerza: ¿Podrían ellos — podría usted — ser culpables de rebelión? ¡Siempre que esto sucede, profundo arrepentimiento es requerido!

    Por otro lado, si el Sr. Armstrong tuvo el gobierno equivocado, con lo cual diríamos que él también estaba equivocado acerca de todas las cosas que él enseñó que estaban conectadas a este, entonces usted está limpio — porque él ni siquiera podría haber sido el siervo de Dios. ¡Pero si él estuvo en lo correcto, usted ha alcanzado una de las grandes decisiones de su vida!

    Momento de decidir

    El momento de la decisión ha llegado. Lo qué usted enfrenta hoy es esencialmente la misma cosa que Israel enfrentó una y otra vez hace milenios. Y es lo que muchos miles antes de usted han enfrentado desde que Cristo edificó su Iglesia.

    Dios le dice que Él no acepta indecisión — que usted no puede servir a dos señores — que usted no puede claudicar entre dos opiniones como Israel lo hizo. Dios no le permite a usted “no responder palabra”. ¡El no decidir es tomar la decisión equivocada!

    ¡Usted debe decidir si aplicará o rechazará el conocimiento — debe decidir a cuál señor servirá — y debe decidir, en efecto neto, a cuál Dios usted servirá!

    ¿Servirá usted al Dios que crea y dirige sólo un gobierno sobre la tierra, o a un gobierno ideado por hombres a quien Cristo llama ciego, y donde es dolorosamente evidente que el autor de la confusión — ¡el destructor! — está presente y dirigiendo?

    Dios y su gobierno — o sus enemigos y el de ellos. ¡ESCOJA!

    En el libro de Hechos, Lucas registró esto después de describir la referencia de Pablo al “dios no conocido” en el Areópago: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (17:30). La ignorancia es el estado de no tener conocimiento. Una vez que el conocimiento es dado, la ignorancia ya no es una excusa. Dios le ordena al que ha recibido el conocimiento que decida qué hará — cómo empleará ese conocimiento. Esto se refiere a usted — y quiere decir que usted se decida a someterse humildemente a Dios a través de su jerarquía debidamente constituida y autorizada — el gobierno de Dios — y a hacer su parte de ahora en adelante para apoyarlo fielmente.

    El gobierno de Dios fue restaurado a la era de Filadelfia de su Iglesia. Así de simple. El Sr. Armstrong enseñó que “el gobierno es todo”. Así lo hace la Biblia. Ningún líder apóstata, ni ningún ser humano o grupo de ellos, ni el mismo diablo, tienen la autoridad para desvanecerlo o removerlo permanentemente de la Iglesia de Cristo. Tampoco pueden ellos alterar su forma. Esto también es así de simple. El gobierno de Dios se encuentra donde su verdad completa y restaurada es enseñada y practicada, donde el reino de Dios está siendo predicado al mundo entero, donde la advertencia especial está siendo dada a las naciones de Israel, donde el rebaño está siendo alimentado apropiadamente, donde cada oficio y deber del Nuevo Testamento son entendidos y reconocidos, y donde el líder designado de Dios se encuentra — y donde la Iglesia entera colectivamente está “asida de la cabeza”.

    El tiempo ha llegado. La evidencia está aquí. Los hechos son claros. ¡La prueba es obvia — usted debe pronunciar un veredicto! ¡Usted debe absolver o condenar a aquellos que perpetúan el fraude!

    Esta grandísima pregunta no puede ser despedida, y no se irá: ¿Qué HARÁ usted con este conocimiento? ¿Lo desatenderá? — ¿lo rechazará? — ¿y simplemente continuará con su vida? ¿Pensará usted acerca de esto en algún “momento más conveniente” ¿O actuará sobre lo que ha aprendido — lo pondrá en uso — y avanzará a servir y a crecer otra vez bajo el gobierno de Dios — y a alcanzar su increíble potencial humano dentro de la verdadera Iglesia y Obra de Dios?

    Ahora, Dios espera su decisión…