Escritorio de Noticias Mundiales – lunes 10 de mayo de 2010
Después de un notable incremento en el gasto militar, China anunció que debe poseer capacidad de segundo ataque — que le permita defenderse de un ataque nuclear — y dijo que está en el proceso de modernizar y ampliar sus fuerzas nucleares con un creciente armamento sofisticado
En un artículo en el principal periódico militar de China, el Liberation Army Daily (Diario del Ejército de Liberación), el ex General del Ejercito de Liberación del Pueblo, Xu Guangyu, que investiga para la Asociación de Control de Armas y Desarme de China, dirigida por el estado, escribió que China debe tener una fuerza moderna que sea “real, fiable, eficaz y se mantenga al día con los tiempos” (Reuters).
Fue uno de los pocos casos en los que China ha explicado en detalle su estrategia nuclear.
“Al igual que todos las declaraciones de armas nucleares, China es reservada acerca de su arsenal, procedente de una primera prueba de explosión atómica en 1964. El Instituto de investigación de la paz internacional en Estocolmo (Stockholm International Peace Research Institute) estimó que para 2009 China poseía 186 cabezas nucleares estratégicas para su uso” (ibid.).
Como las grandes potencias del mundo colectivamente intentan contener la proliferación nuclear, China está modernizando su arsenal de misiles balísticos y armas nucleares. El país oriental se está alejando de los cohetes de fácil monitoreo, los ubicados en silos, y de combustible líquido y está optando por cohetes de gran movilidad, impulsados por combustibles sólidos, que son más fáciles de lanzar y difíciles de rastrear. Entre sus mejoras están los anti-satélites y los misiles de cabezas nucleares que arman a la nueva generación de la nación con submarinos balísticos de la clase nuclear Jin.
El Sr. Xu dijo que el sistema de misiles innovado “es capaz, en caso de que un enemigo lanzara un ataque nuclear inicial, de poseer realmente y persuadir de que la otra parte que enfrenta, es un segundo ataque intolerable de capacidad nuclear, disuadiendo de esta manera a un enemigo de utilizar armas nucleares contra nosotros.
“Esto debe hacerlos comprender, sin la menor ambigüedad, que poseemos un elemento de disuasión”, escribió (ibid.).
